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Cosmologia Antigua hasta el Renacimiento (S. XVI) Desde la antigüedad se han utilizado los mitos para ofrecer respuestas sobre el origen del universo y del hombre, relacionándolos con dioses y mensajeros que actuaban a nombre de éstos. En los mitos el ser humano puede atribuir significados a deidades, héroes y acciones míticas en estrecha relación con la vida psíquica, social y cultural. Esto quiere decir que un mito puede servir tanto para generar cohesión social en una comunidad, como para legitimar determinadas estructuras de poder. Mito de la creación Mito de la creación es una historia sobrenatural mitológico-religiosa o una explicación que describe los comienzos de la humanidad, la Tierra, la vida y el universo usualmente como un acto deliberado de creación realizado por una o más deidades. Numerosos mitos de creación comparten temas similares: el fraccionamiento y diferenciación de las partes del mundo a partir de un caos primordial; la separación de los dioses madre y padre; la elevación de la tierra de un océano infinito y atemporal; o la creación a partir de la nada. ¿Tierra esférica o plana? Todas las culturas antiguas creyeron que la Tierra era plana, con distintas variantes. Eso es lo más natural, pues hay que ser muy perspicaz para observar por uno mismo que la Tierra es redonda. La civilización India primero y luego los griegos, fueron los primeros que propusieron que la Tierra es redonda. Pitágoras y Platón supusieron que la Tierra era redonda, pero sólo Aristóteles dio razones para ver la redondez de la tierra. (Por ejemplo, al acercarse un barco a la costa, lo que se ve primero es la punta del mástil, y luego el barco…). Cosmología sumerio babilónica En el principio había un mar primordial, personificado por la diosa Nammu. De aquí nacen el cielo (An) y la tierra (Ki). De ellos nacen los grandes dioses, el mayor Marduk y luego los otros dioses. Debajo de la tierra, el reino de los muertos. Cosmología Egipcia El mundo tenía forma de caja rectangular, la Tierra en el fondo plano de la caja y en ella alternaban la tierra y los mares. Egipto estaba en el centro de la caja, arriba el cielo de donde colgaban las estrellas. Cosmogonías griegas Las cosmogonías griegas narran al origen del mundo que parte del Caos, para que en un acto de creación divina se imponga el orden (Cosmos). Esta acción marcará el principio del ser y del bien para el pensamiento griego. Empieza, con el Caos, un profundo vacío. De éste emergió Gea (la Tierra) y algunos otros seres divinos primordiales: Eros (Amor), el Abismo (el Tártaro) y el Érebo. Gea dio a luz a Urano (el Cielo), que entonces la fertilizó. De esta unión nacieron los Titanes, los Cíclopes de un solo ojo y los Hecatónquiros o Centimanos. Judaísmo - cristianismo En la cosmogonía judeocristiana el origen del mundo está presente en el Génesis (el primer libro de la Biblia), que relata cómo el dios Yahvé creó el mundo «en un principio». En el texto original no aparece mención explícita a un proceso de creación partiendo de la nada. (Ese concepto se originará posteriormente en el cristianismo) La creación es un proceso que tiene lugar por separación: la tierra, de los cielos; la tierra, de las aguas; la luz, de la oscuridad. Es decir, se procede por separación de componentes partiendo del caos primigenio. De las cosmologías mitológicas a la racionalidad Hay mitos en todas las culturas para explicar muchos fenómenos naturales que resultaban incomprensibles a simple vista. Pero con el tiempo se empezaron a descubrir regularidades, tales como los eclipses, el movimiento del Sol, la Luna o los planetas que sugirieron que eran gobernados por leyes fijas más que por los caprichos de los dioses. Las primeras observaciones prácticas del cielo fueron hechas por los caldeos para resolver los problemas de la determinación del tiempo, la periodicidad de las estaciones y la necesidad de predecir para la agricultura. Los fenicios, buenos mercaderes, vieron en las constelaciones la manera de orientar la ruta de sus naves. Los griegos crearon la astronomía matemática con Pitágoras y Platón. Primero en la astronomía, luego en otras áreas de la naturaleza, hasta llegar al determinismo del S. XIX. No podía haber excepciones y milagros. Los dioses o demonios no podían intervenir en el movimiento del universo. Viejas civilizaciones cuadricularon la esfera celeste, ordenaron las estrellas, descubrieron cómo el venir y alejarse de los cometas se atenía a ciclos regulares y previnieron los eclipses del Sol y de la Luna. Comienzo de la Filosofía griega. Del Mito al Logos, a la razón. La filosofía nace en Grecia en el s. VI a.C. Los primeros filósofos: Tales de Mileto, Anaximandro, Pitágoras, Heráclito, Parménides, usaron la razón para comprender el mundo físico y relacionar unos hechos con otros. El Logos es el discurso racional que intenta entender el mundo a partir de fuerzas naturales, sin recurrir a causas divinas. El estudio de la naturaleza (Physis) ocupó a esos filósofos, incluyendo en ella el origen del universo y el mismo proceso de generación de las cosas. El estudio de la naturaleza supone la existencia de un orden accesible a la razón. El orden o cosmos se opone al desorden o caos, incomprensible. El potente discurso científico de la modernidad tiene su precedente en esos filósofos griegos presocráticos. Aristóteles y Ptolomeo: Sistema geocéntrico Posteriormente Platón será el primer filósofo sistemático. A partir de su teoría de las ideas, creó un dualismo cuerpo/alma, mundo sensible/ mundo de las ideas que tendrá una enorme influencia en los siglos posteriores. En su cosmología, Platón presenta a un Demiurgo que ordena la materia copiando de las ideas eternas. La cosmología de Aristóteles, de influencia platónica, supone un universo finito y eterno dividido en dos mundos, el sublunar y el supralunar. La tierra esférica, inmóvil, se encuentra en el centro del universo y alrededor de ella, 55 esferas concéntricas donde giran los astros y planetas, y movido todo por el último “motor inmóvil” (lo más parecido a Dios) en la última esfera. En 240 a. C. Eratóstenes llegó a calcular el círculo de la Tierra con un error del 8% respecto al valor actual (40.000 Km.). El modelo aristotélico fue perfeccionado por Ptolomeo y su Sistema geocéntrico fue aceptado como el modelo universal de descripción del universo hasta el siglo XVI. Cosmologia cristiana En el concilio de Nicea (325 d.C.) se elabora el credo, resumen de las verdades de fe cristianas y al comienzo aparece claramente el concepto de Dios creador del cielo y de la tierra. El concepto original cristiano respecto a los griegos es el comienzo del tiempo lineal con la creación desde la nada (“ex nihilo”) que compararemos con la filosofía y la física moderna en el apartado siete. La imagen del mundo predominante en el cristianismo durante cientos de años fue la de un universo en tres niveles: el cielo arriba, la tierra en medio y abajo el infierno, de clara influencia judía y platónica. La cosmogonía moderna no la ha afectado y el universo en 3 niveles sigue predominando en la liturgia y en general los dogmas cristianos. (Por ejemplo, Dios está en el cielo, Jesucristo descendió a los infiernos, subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre, la Virgen María fue elevada al cielo…En estos dogmas hay una dependencia de la visión del cosmos de la edad antigua). La Edad media. Tierra plana El mundo antiguo mediterráneo consideraba que la Tierra conocida acababa en la península Ibérica. Las legiones romanas pusieron el nombre de Finis Terrae (fin de la Tierra) al extremo atlántico de Galicia, el mar donde moraba el sol por la noche, y más allá de ese mar estaba lo desconocido, habitado por dragones y bestias marinas. A pesar de que los griegos dejaron el legado de la Tierra esférica, en la Edad media esta teoría solo era conocida por la gente culta. El pueblo seguía creyendo en la Tierra plana como consecuencia de la interpretación literal de la Biblia por los Padres de la Iglesia. Lactancio (S. IV) atacó la ciencia helénica y se opuso a la idea de la Tierra esférica. Rechazo del mundo eterno de Aristóteles En la Edad media volverá a salir el tema del mundo eterno. Sto. Tomás de Aquino, seguidor de la filosofía de Aristóteles, defenderá que no repugna a la razón que el mundo sea eterno, aunque dirá que hay que seguir lo que dice la fe cristiana del comienzo en el tiempo y la creación divina. La Iglesia medieval rechazó el modelo aristotélico de mundo eterno. cLos viajes de Colón y Magallanes resuelven el problema de la forma de la Tierra Colón conocía las teorías griegas de la redondez de la Tierra. El viaje de Colón en 1492 quiso resolver el problema de la forma de la Tierra al demostrar que era posible viajar a occidente para llegar a las Indias orientales (Asia). En realidad descubrió un nuevo continente, América, pero él creyó que eran las Indias. La confirmación definitiva de que la Tierra era redonda fue realizada por el viaje de circunnavegación de Magallanes- Elcano alrededor del mundo. Revolución Copernicana. La ciencia actual no se puede explicar sin todas las aportaciones anteriores a ella, especialmente a partir del Renacimiento. Nueva cosmología heliocéntrica El Renacimiento, siglo XVI, supone un cambio radical en las ideas y forma de entender la vida y el ser humano respecto a la Edad media, pasando a girar alrededor del Hombre. Un cambio fundamental se produce con la primera gran revolución científica, el comienzo de la ciencia moderna. Los protagonistas son Copérnico, Kepler y Galileo, defensores de una nueva cosmología que sitúa en el centro del universo no la Tierra, sino el Sol (Heliocentrismo). La Tierra gira alrededor del Sol. Esto supuso el fin del modelo cosmológico de Aristóteles – Ptolomeo. Se produce una revolución en el conocimiento. Solo será objeto de ciencia lo que sea cuantificable. La revolución científica comenzó con la astronomía y acabó en la Física. Se comienza a observar el espacio con el telescopio, se descubren así estrellas nuevas. La Tierra gira alrededor del Sol en una órbita elíptica. Se empieza a construir un nuevo método físico-matemático. Nacimiento de la Física moderna La ciencia moderna es mecanicista, intento de explicar la realidad como materia en movimiento y causas eficientes a través de las matemáticas. Con Galileo y Descartes nacen la Física y la Filosofía moderna. El proceso termina con Newton y su ley de la gravitación universal. Por primera vez una ecuación matemática, F = G. Mxm d² permitía calcular la fuerza de atracción entre dos cuerpos y junto con otras leyes de Newton, calcular la posición de un planeta. Fue considerada como una verdadera descripción del funcionamiento del universo. Pero la teoría de Newton fue corregida por Einstein en el siglo XX. Ciencia y Filosofia. S. XVIII-XIX La ilustración Este movimiento filosófico del siglo XVIII tuvo una gran influencia posterior. Sus grandes principios son: empirismo, criticismo, deseo de conocimiento, utopismo, progreso y felicidad, reformismo, amor a la naturaleza, fe en la razón, deísmo, igualdad, libertad que culminaron en la Revolución francesa. Descubrimientos astronómicos en el S. XVIII y XIX Con los nuevos telescopios más potentes se explora la superficie de los planetas, se descubren nuevas estrellas débiles. Se calcula la distancia entre estrellas. Laplace publica su teoría del origen del sistema solar y sistematiza el determinismo científico: conocida la posición y velocidad de un cuerpo en un momento se puede saber su posición futura o pasada. Esta teoría será desmontada en el siglo XX por la Mecánica Cuántica. Se agranda el Sistema solar por el descubrimiento de Urano (Herschel S. XVIII), Neptuno (Le Verrier S. XIX) y por último Plutón (Observatorio Lowel, Arizona, 1930). El 24 de agosto en al año 2006, Plutón, considerado el noveno planeta del sistema solar, perdió su estatus debido a sus características, y desde entonces fue considerado solamente como un “planeta enano”. Corrientes científico filosóficas del S. XIX Aparece la Teoría de la Evolución de Darwin. La selección natural es la responsable del origen de nuevas especies. Posteriormente será completada con aportaciones de la genética y mecanismos como las mutaciones hasta llegar a la actual teoría sintética de la evolución. Esta teoría ha obligado a abandonar la interpretación literal de las narraciones bíblicas respecto al origen del hombre (creacionismo), aunque sigue habiendo grupos cristianos que lo defienden. Más adelante hablaremos del diseño inteligente. El consenso científico ha aceptado la evolución como la piedra angular de la biología moderna. Otras corrientes filosóficas, con gran influencia posterior, son el idealismo (Hegel), utilitarismo (J.S. Mill), positivismo (Compte), el marxismo (Marx), el vitalismo (Nietsche). Nacimiento de la Cosmología Contemporánea. En el S. XX nacieron dos teorías físicas que iban a cambiar por completo la forma de entender el mundo, el tiempo y el espacio e iban a revolucionar la Física y la Cosmología: La teoría de la Relatividad de Einstein y la Mecánica cuántica. Conocer su base es imprescindible para poder entender algo de lo que dicen las modernas teorías físicas sobre el origen del universo. Son teorías con una enorme carga matemática, pero aquí nos limitaremos a exponer sus principios y las consecuencias derivadas de ellas. Geometrías de más de 3 dimensiones. Riemann En 1854 el matemático G.F. Riemann inventó una nueva geometría de más de tres dimensiones que amplió la clásica geometría clásica de Euclides de tres dimensiones, la geometría de toda la vida que aún se sigue estudiando en las escuelas. Esto tuvo grandes consecuencias para la ciencia. Einstein usó la geometría de cuatro dimensiones para explicar la Teoría de la Relatividad. Hoy los físicos utilizan la geometría de 10 dimensiones para la Teoría de Cuerdas y Supergravedad y la Teoría M que veremos posteriormente. Einstein: Teoría de la Relatividad. Precedentes La relatividad ya fue estudiada por Galileo Supongamos que alguien viaja sentado en un tren y mide su velocidad dentro del espacio donde se encuentra. Su posición no cambia, por lo tanto su velocidad es nula. Sin embargo, si la velocidad de la persona sentada se mide desde la estación, se advierte que se va acercando o alejando de la misma. Tiene una cierta velocidad. Dos observadores pueden medir distintas velocidades del mismo objeto al mismo tiempo: La velocidad es relativa; depende del observador. Galileo Galilei descubrió esta sencilla relatividad del movimiento. La unificación de electricidad y magnetismo En el siglo XIX, James Maxwell publicó unas ecuaciones que relacionaban dos fuerzas que se consideraban independientes una de otra: la electricidad y el magnetismo. Más aún, descubrió que ambos campos se desplazan en el espacio en forma de ondas. Según aquellas fórmulas, la velocidad de las ondas era exactamente la misma que la que se había descubierto para la luz. Maxwell propuso que la luz era una onda electromagnética y unificó la óptica con el electromagnetismo. Lo que llama la atención de las ecuaciones de Maxwell es que, según éstas, la velocidad de las ondas es independiente del observador y de la velocidad del foco emisor. Además, al igual que cualquier onda, éstas deberían tener algún tipo de soporte, como pasa con el sonido: si no hay un medio material, el aire, no hay transmisión del sonido. Para solucionar este problema surgió la teoría de que en el universo hay una sustancia sutil e imperceptible que sirve de apoyo para las ondas electromagnéticas: el éter. Entonces, surgió una gran pregunta: ¿Como demostrar la existencia del éter, si es “sutil e imperceptible? El experimento Michelson - Morley y la nadadora Para probar experimentalmente su existencia, Michelson y Morley hicieron un experimento famoso: si la Tierra se desplaza en el éter, entonces la velocidad de la luz dependerá de la dirección. Para explicar esto, imaginemos una nadadora como la onda electromagnética y un río como el éter. Si la dama nada en el sentido de la corriente del río, logrará mayor velocidad que si lo hace en contra. Así pues, con la ayuda de un interferómetro, aparato formado por espejos dispuestos de una forma especial, y una base giratoria, Michelson y Morley intentaron demostrar que en ciertas direcciones la luz se desplaza más o menos rápidamente que en otras. Pero concluyeron que la velocidad de la luz es constante en todas las direcciones. Por supuesto, no hallaron ni rastro del éter. La explicación que dieron Lorentz y Einstein al experimento de Michelson H. A Lorentz dio una explicación: el espacio y el tiempo se contraían o dilataban en dirección al movimiento, según la velocidad de éste. Presentó las ecuaciones, conocidas ahora como transformación de Lorentz, pero no encontró ninguna interpretación física para las mismas. Albert Einstein, finalmente, encontró una solución al problema de la velocidad de la luz: el tiempo y el espacio no son absolutos sino relativos al observador. Esto supuso un cambio total respecto a la concepción de Newton sobre el tiempo, al que consideraba absoluto y medido igualmente por todos los observadores. Unas primeras nociones sobre la naturaleza del Espacio y el Tiempo Nuestro espacio es de tres dimensiones, eso significa que cualquier punto podría ser expresado a base de obtener sólo tres mediciones (alto, ancho y fondo) con una regla, respecto al punto de referencia. La Teoría de la Relatividad hizo cambiar este concepto de espacio: hay cuatro dimensiones, la cuarta dimensión es el tiempo. La sugerencia importante de Einstein fue que nuestro espacio real de tres dimensiones está sufriendo curvaturas respecto a esta cuarta dimensión del tiempo. Nosotros existimos en un espacio tri-dimensional, nuestros ojos sólo detectan 3 dimensiones, pero no una cuarta dimensión. Pero nuestro espacio tridimensional tiene curvaturas y altibajos respecto al tiempo, sin que nosotros podamos advertirlo. ¿Es todo esto comprobable? Sirvió para explicar el experimento de Michelson-Morley. Es más, esta idea de Einstein hizo que los físicos empezaran a pensar que no sólo existe una cuarta dimensión sino que pueden existir muchas dimensiones más (Lo veremos en la Teoría de Cuerdas y la Teoría M). Según Einstein, si alguien viajara a una velocidad cercana a la de la luz, para dicha persona el tiempo transcurriría muy lentamente respecto de las personas que se desplazan a velocidades muy inferiores. Einstein ofreció explicaciones cada vez más sorprendentes sobre nuestro Universo. Por ejemplo, la mayor o menor masa de los cuerpos, sería una de las causas de que el espacio tridimensional “se abollara” respecto al tiempo. El sol tiene mucha masa, y por tanto causa una gran “abolladura espacio-temporal” a su alrededor. El planeta Tierra, cuando se traslada en las proximidades del Sol, no tiene más remedio que moverse a través de dicha abolladura. Esto explicaría que la tierra se mantenga dando círculos alrededor del Sol, sin escaparse hacia el espacio exterior. Einstein explicó la gravedad sin necesidad de concebir una fuerza gravitatoria más o menos inmaterial, que actúa “mágicamente a distancia”, como se dice en la teoría de Newton. Las consecuencias de la Teoría de la Relatividad Excepto los físicos, pocos comprenden a fondo la Teoría de la Relatividad puesto que es demasiado diferente a la experiencia diaria. En los años 20, el científico Sir Arthur Eddington divulgó la Teoría de la Relatividad y decía que solo tres personas en el mundo la entendían. En una de las conferencias le preguntaron si él era una de esas tres personas (se suponía que la primera era el propio Einstein), a lo que contestó:”Me pregunto quién es la tercera persona”. Al menos que nos quedemos con la idea de que, aunque sea difícil, la Teoría de la Relatividad es extremadamente importante para entender no solo la Física actual sino cómo es nuestro mundo y cómo se ha originado. Así pues, en resumen, la Teoría de la Relatividad dice que… 1- La velocidad de la luz es constante, invariable y no existe una velocidad mayor (300.000 Km. /s) -Hoy existen pruebas de que la velocidad de la luz no ha sido siempre constante- 2- El tiempo ha dejado de ser absoluto. La medida del tiempo y el espacio es variable y depende del observador y de la velocidad. La velocidad acorta la distancia y alarga el tiempo. (Esto solo es observable a velocidades cercanas a la de la luz). 3- Con la presencia de un campo gravitatorio (un astro, por ejemplo) los relojes marcharán más lentamente. El espacio-tiempo se curva alrededor de una gran masa y un rayo de luz, en lugar de viajar en línea recta, se curva y se desvía. Esto ha sido comprobado. 4- La materia y la energía son dos manifestaciones de la misma cosa. Se trata de la famosa ecuación: E = m.c2. (Donde E es la energía, m es la masa y c es la velocidad de la luz) 5- En la ley de Gravitación universal de Newton la variación de la distancia o la masa hacen cambiar la fuerza que se transmite instantáneamente, no importa cual sea la distancia. Esto no ocurre en la Teoría de la relatividad porque la máxima velocidad es la de la de luz. 6- Se descubre que el universo no puede ser estático. Los agujeros negros Un caso espectacular, predicho por la Teoría General de la Relatividad, son los agujeros negros: cuerpos con una gravedad tan enorme que nada puede escapar y hasta la luz queda atrapada. En ellos el espacio-tiempo se deforma. Cuando se cruza el horizonte de sucesos la dirección de las partículas se dobla hacia el centro del agujero negro, la singularidad de densidad infinita. Si un astronauta fuera atrapado, su reloj iría cada vez más lento y si llegara al interior sería aplastado. En el centro de nuestra galaxia, como en la mayoría de galaxias, hay un agujero negro supermasivo cuatro millones de veces la masa del Sol. Se calcula que los agujeros negros supermasivos se formaron en edades tempranas del universo. Las estrellas supernovas al explotar pueden llegar a formar agujeros negros de enorme densidad. Cuanto más sepan los científicos sobre los agujeros negros, más se sabrá sobre el origen del universo. Agujero negro de Sagitario A supermasivo centreo de La Vía Láctea. La paradoja de los gemelos, de Einstein Es un sorprendente experimento mental que explica la distinta percepción del tiempo por dos observadores en distinto estado de movimiento. Fue propuesta por Einstein al postular que el tiempo no es absoluto y cada observador medirá el tiempo pasado de acuerdo a su velocidad. Se imagina que hay dos hermanos gemelos (de ahí el nombre); el primero de ellos hace un largo viaje espacial a velocidad cercana a la de la luz; el otro gemelo se queda en la Tierra. A la vuelta, el gemelo viajero es más joven que el gemelo terrestre. De acuerdo con la teoría especial de la relatividad, el gemelo que se queda en la Tierra envejecerá más que el gemelo viajero porque el tiempo propio del gemelo de la nave espacial va más lento que el tiempo del que permanece en la Tierra y, por tanto, el de la Tierra envejece más rápido que su hermano. Esto se prueba mediante cálculo matemático. La paradoja no es el hecho de que un gemelo envejezca más rápido que el otro, sino en el razonamiento que sugiere que los dos gemelos concluirían que es el otro quien envejecería más. Evidencia experimental de la paradoja de los gemelos La paradoja de los gemelos se ha comprobado experimentalmente que es cierta. El experimento más claro que mostró el efecto de dilatación temporal se llevó a cabo con dos relojes idénticos en 1971. Se subió un reloj atómico en un avión durante más de 40 horas y se comparó la lectura de este con otro idéntico en Tierra sincronizado con el primero. Al comparar los relojes después del viaje, los dos relojes ya no estaban sincronizados. El reloj atómico del avión estaba muy ligeramente retrasado (unas pocas centésimas de milésima de millonésima de segundo). La única explicación posible venía de la Teoría de la Relatividad de Einstein. Mecánica Cuántica o Teoría Cuántica (T. Cuántica) “No es posible estar racionalmente seguros de que lo que conocemos de la realidad sea cierto” (Bertrand Russell). La Teoría Cuántica fue introducida en el primer tercio del S. XX para dar explicación a datos experimentales incomprensibles para la llamada Física clásica. La Teoría Cuántica es uno de los pilares fundamentales de la Física actual. Su marco de aplicación es el mundo atómico, donde resulta imprescindible. Otros ámbitos de aplicación: La electrónica, la física de nuevos materiales, altas energías, instrumentos médicos, criptografía, computación cuántica y en la Cosmología teórica de los comienzos del universo. Teoría probabilística La Teoría Cuántica (T. Cuántica) describe la probabilidad de que un suceso ocurra en un momento determinado. Pero a diferencia de la física clásica, en la T. Cuántica la probabilidad posee un valor objetivo especial que no depende del conocimiento del sujeto. Para los científicos del siglo XIX la Física era algo prácticamente completo en el que quedaban solo algunos puntos oscuros. El primero era el resultado negativo del experimento de Michelson -Morley (la constancia de la velocidad de la luz) que fue resuelto por Einstein con la Teoría especial de la Relatividad. El segundo punto oscuro era la radiación de energía de un cuerpo caliente que para la Física clásica se producía con una radiación continua de energía. Aquí apareció Max Planck. La hipótesis de los paquetes de Planck Max Planck introdujo un nuevo concepto revolucionario: que la energía se emite de forma discontinua, algo así como si en lugar de comprar el azúcar a granel lo compramos en paquetes. La energía se emite en paquetes o quantos de energía. De manera que la radiación, que tradicionalmente era vista como una onda, ahora tenía un carácter corpuscular. La hipótesis de Planck fue confirmada experimentalmente y aplicada por Einstein para explicar el efecto fotoeléctrico (que se usa, por ejemplo, en las células fotovoltaicas que transforman la luz solar en electricidad). ¿Cuándo entra en juego la Teoría Cuántica? Hemos dicho que es de aplicación a nivel atómico, con medidas enormemente pequeñas. A niveles macroscópicos, los cuerpos de la realidad diaria, o para explicar los movimientos planetarios es más que suficiente la Física clásica. Aspectos novedosos de la Teoría Cuántica 1- Carácter corpuscular de la radiación (Planck). La radiación, por ejemplo la luz, tiene un carácter de partícula y de onda. 2- Aspecto ondulatorio de las partículas (De Broglie) Partículas como los electrones se comportan también como ondas. Esta fue una afirmación muy audaz de De Broglie, que luego se demostró experimentalmente mediante la difracción de los electrones en dos rendijas. 3- Existen magnitudes físicas discontinuas: Niveles de energía del átomo de Hidrógeno discontinuos (Bohr, modelo atómico). El principio de incertidumbre El físico alemán Werner Heisenberg (1901-1976) llegó a una conclusión que todavía hoy mantiene en vilo a físicos y filósofos: se conoce como el Principio de Incertidumbre. Un ejemplo servirá para aclararlo. Supongamos que queremos conocer la situación de una partícula, por ejemplo un electrón. Para ello podríamos conocer su posición relativa y su velocidad. Para “verla” tenemos que usar una “luz”, es decir, enviar una unidad o un cuanto de luz que se llama fotón. Pero al chocar el fotón con el electrón produce un cambio en su posición o en su velocidad inevitablemente, por lo que es imposible saber al mismo tiempo las dos cosas, su velocidad y su posición. Eso es lo que dice el Principio de Incertidumbre, una limitación impuesta por la naturaleza de la combinación entre objeto a medir, instrumento y observador. Esto tiene unas consecuencias insospechadas para la física y para entender el universo, como veremos. La función de onda. El átomo de Hidrógeno Al estudiar las primeras nociones de química nos explicaban cómo es un átomo de hidrógeno, el elemento más simple. Estaba formado por un protón y un electrón girando a su alrededor, como un satélite que gira alrededor de la Tierra. Con la Teoría Cuántica la cosa se complica, pues en realidad se habla de una zona del espacio que rodea al núcleo llamado orbital, donde es más probable hallar al electrón. Nos tendremos que conformar con conocer la probabilidad de encontrarlo en una zona alrededor del núcleo. La descripción del estado del electrón del átomo de Hidrógeno viene dada por una ecuación conocida como la función de onda (Schrödinger, 1925) .Es una expresión matemática que describe un sistema cuántico como la ecuación de una recta describe los puntos de la recta. La probabilidad en la Teoría Cuántica. El juego de dados La importancia de la probabilidad en la T. Cuántica supuso el punto principal de conflicto entre Einstein y Bohr. Einstein creía que la fuerte probabilidad de la T. Cuántica hacía de ella una teoría incompleta que había que reemplazar por otra más determinista. Einstein acuñó esta opinión con la frase “Dios no juega a los dados con el universo”. Parafraseando esta expresión de Einstein, al analizar la probabilidad de la T. Cuántica y la teoría clásica del determinismo, Hawking escribió: “Dios está limitado por el principio de incertidumbre y no puede conocer la posición y la velocidad de una partícula al mismo tiempo”. “Einstein estaba equivocado cuando dijo: Dios no juega a los dados”. “No solo Dios juega a los dados sino que a veces los lanza donde no podamos verlos”. Y concluye Hawking: ·”Toda la evidencia lo señala como un jugador empedernido que tira los dados siempre que tiene ocasión”. Hawking en este texto se burla de Einstein porque éste no creía en la Teoría Cuántica. La paradoja del gato de Schrödinger Es la paradoja que surge de un célebre experimento imaginario propuesto por el físico Schrödinger para ver las diferencias entre interacción y medida en el campo de la Mecánica Cuántica. Este experimento consiste en imaginar a un gato que se encuentra dentro de una caja, junto a una ampolla de vidrio que contiene un veneno muy volátil y un martillo que pende sobre la ampolla de forma que puede romperla si cae sobre ella. El mecanismo que controla el martillo es un detector de partículas alfa. Si detecta una partícula alfa, el martillo se suelta, rompe la ampolla, sale el veneno y mata el gato. En caso contrario, el martillo permanece en su lugar y el gato sigue vivo. Al lado del detector se coloca un átomo radiactivo especial, que tiene una probabilidad del 50% de emitir una partícula alfa en una hora. Cuando ese tiempo haya transcurrido, o bien el átomo ha emitido una partícula alfa o no la ha emitido. Como resultado de esto, el martillo habrá o no golpeado la ampolla, y el gato estará muerto o vivo. Por supuesto, no tenemos forma de saberlo si no abrimos la caja para comprobarlo. Aquí es donde las leyes de la Mecánica Cuántica hacen de este experimento algo mucho más interesante. En efecto, si intentamos describir lo que ocurre en el interior de la caja mediante estos principios, llegamos a una conclusión muy extraña: el gato es descrito por una función de onda que da como resultado una superposición de dos estados combinados (mitad y mitad) de “gato vivo” y “gato muerto”. Mientras la caja permanezca cerrada, el gato estaría a la vez vivo y muerto. La única forma de saber con certeza si el gato sigue vivo o muerto es abrir la caja y mirar dentro. Según Schrödinger, lo que ha ocurrido es que, al realizar la medida, el observador interactúa con el sistema y lo altera, “rompiendo” la superposición de estados y el sistema se define en uno de sus dos estados posibles. Si nos aferramos al sentido común, resulta claro que el gato no puede estar vivo y muerto a la vez. Sin embargo, la Mecánica Cuántica dice que mientras nadie espíe el interior de la caja el gato se encuentra en una superposición de los dos estados “vivo/muerto”. Esta superposición de estados es una consecuencia de la naturaleza ondulatoria de la materia y su aplicación a sistemas macroscópicos -como un gato- es lo que nos lleva a la paradoja propuesta por Schrödinger. Indeterminación y probabilidad Esto nos indica que el mundo cuántico está indeterminado. No es posible predecir qué valores de la medida que se ha hecho van a hacerse realidad. Las interacciones de los sistemas cuánticos entre sí y con los objetos macroscópicos crean muchas incertidumbres en la evolución del universo. Así la evolución del mundo no es algo preestablecido sino que es imposible de prever. La Teoría Cuántica describe siempre la evolución de los sistemas cuánticos por medio de la probabilidad. No es posible discernir partículas idénticas ni permite decir que una partícula se mantenga siempre idéntica a sí misma en el tiempo (por ejemplo, un electrón en un orbital atómico). La Teoría Cuántica y el origen del universo Según el profesor Lapiedra, Catedrático de Física teórica de la Universidad de Valencia, el origen del mundo debe responder a partir de la imagen del mundo de la T. Cuántica. La Teoría Cuántica representa hoy nuestro conocimiento científico del sustrato más primigenio que constituye el universo. Esta materia es la que se produjo cuando nació el universo y sigue dándose en los objetos macroscópicos. Por lo tanto, el universo ha sido producido a partir del microcosmos. El universo y todos los objetos que contiene son consecuencia de la organización de la materia. Si la Teoría Cuántica representa nuestro conocimiento actual de la materia microfísica es en ella donde la ciencia debería hallar el fundamento para responder al enigma del universo. En el conocimiento del origen del universo solo los principios de la T. Cuántica permiten hacer hipótesis y supuestos congruentes. Las historias posibles de Feynman Según la concepción tradicional del universo los objetos se mueven en caminos bien definidos y tienen historias concretas, pudiendo decir su posición en cada momento. Esto cambió con la Teoría Cuántica: en la escala atómica no se puede tener tanta precisión por el Principio de Incertidumbre. Pero la Física clásica y la T. Cuántica se basan en diferentes percepciones de la realidad. La T. Cuántica puede ser formulada de varias maneras, pero la más intuitiva fue la del físico Richard Feynman (1918-1988). Según él un sistema no tiene una historia sino todas las posibles historias. Luego aplicaremos esto -siguiendo a Hawking- a la idea de que el universo no tiene una sola historia ni siquiera una existencia independiente. Esto parece violar las reglas del sentido común, que está basado en la experiencia diaria a través de los sentidos, no en el universo tal como es observado con la tecnología que nos permite ver dentro del átomo y en el universo primitivo. Así, la sencilla visión de la realidad que tenemos en la vida diaria no es compatible con la Física moderna. El experimento que demostró que las partículas son también ondas Este experimento es del tipo de fenómenos que no pueden ser descritos por la Física clásica pero lo son por la T. Cuántica. Se hizo para verificar la hipótesis de De Broglie. Feynman escribió que “este experimento contiene todo el misterio de la Mecánica Cuántica”. El experimento consistió en lanzar electrones sobre una lámina con dos ranuras. Al llegar los electrones a una pantalla, a través de las dos ranuras abiertas, se vieron bandas brillantes y bandas oscuras alternadas. La interpretación que dieron los físicos fue que los electrones habían actuado como lo habrían hecho las ondas de luz. Donde se producía una interferencia, se anulaban y se hacía oscuro. Eso demostró la verdad de la hipótesis de De Broglie: que las partículas se comportan también como ondas. Feynman interpretó el experimento como la suma de historias Parece como si las partículas adquieran información sobre las dos rendijas”-dijo Feynman- . Lo cual es diferente de la vida diaria donde lo que ocurre en una rendija no afecta a la otra. Según la Teoría Cuántica una partícula no tiene una posición definida en su recorrido hasta la pantalla, es decir, las partículas toman todos los caminos posibles que conectan el punto de salida y la pantalla. Las partículas en las dos rendijas toman los dos caminos simultáneamente. Esto suena a ciencia ficción pero no lo es. Feynman lo expresó matemáticamente como la suma de historias, que representa todas las leyes de la Teoría Cuántica. Las predicciones de Feynman son las mismas que las de las otras formulaciones de la T. Cuántica. La visión de Feynman ha resultado crucial para entender el origen del universo. Una partícula recorre todos los caminos de A a B. Y la teoría de Feynman permite predecir los resultados probables de un sistema que podría ser una partícula, un conjunto de partículas o el universo. Entre el estado inicial y uno posterior se desarrolla lo que los físicos llaman la historia del sistema. La probabilidad de una observación se construye desde todas las posibles historias, por eso esa teoría se llama la formulación de la Teoría cuántica de la Suma de historias. Veremos que el universo no tiene una historia sino todas las historias posibles y nuestras observaciones sobre un estado actual afectan a su pasado y determina las diferentes historias del universo. Etapas de la cosmología contemporánea La historia de la cosmología moderna arranca a principios del siglo XX. Por aquella época se debatía sobre la posibilidad de que nuestra Galaxia, la Vía Láctea, contuviera todas las estrellas presentes en el Universo y que, fuera de ella, tan sólo hubiera un gran vacío cósmico. Hubble descubre las galaxias En los años 20, el astrónomo americano Edwin Hubble (1899-1953) sentó las bases empíricas de la cosmología actual al descubrir que algunas nebulosas, como Andrómeda, no eran nubes de gas situadas entre las estrellas, sino otras galaxias parecidas a la Vía Láctea, externos a la misma. La galaxia Andrómeda, situada a 2,5 millones de años luz, forma parte de nuestro grupo local de galaxias. . Posteriormente Hubble descubrió que las galaxias se están alejando unas de otras. Desplazamiento al rojo. El universo se expande Al intentar medir la distancia a las galaxias, Hubble realizó otro descubrimiento: el espectro de la luz procedente de las galaxias estaba tanto más corrido hacia el rojo cuanto menor era su luminosidad aparente Interpretando dicho corrimiento al rojo como debido al efecto Doppler, eso indicaba que las galaxias se alejaban de la Vía Láctea a una velocidad proporcional a su distancia. (Ley de Hubble). Efecto Doppler:¿por qué la sirena de una ambulancia cambia de tono? El efecto Doppler nos es muy familiar. Cuando vemos acercarse una ambulancia notamos que el sonido se hace más agudo, y cuando se aleja, el sonido se vuelve más grave. En la luz el equivalente al sonido grave es el color rojo. La conclusión fue que las galaxias se estaban alejando de nosotros. Pero se vio enseguida que el alejamiento de las galaxias no era debido a su movimiento. La Teoría de la Relatividad de Einstein describía cómo el espacio podía ser curvado en presencia de materia, como una goma estirada con un objeto pesado sobre ella. Las ecuaciones de Einstein describían cómo el espacio podía estirarse como un todo. Pero en 1915, cuando salió la Teoría de la Relatividad, aún no se conocían las galaxias y Einstein había dejado este punto como un truco sin significado físico. Después del descubrimiento de Hubble de la relación del desplazamiento al rojo con la distancia, Einstein y otros científicos descubrieron que eso era lo que describían las ecuaciones de la Teoría de la Relatividad: el espacio mismo estirándose y llevándose consigo los cúmulos de las galaxias. Este fue el comienzo de la cosmología contemporánea. -Un año Luz, medida astronómica, es la distancia que recorre la luz en un año: 9,46 billones de Km. El desplazamiento hacia el rojo- distancia de las galaxias no es un efecto Doppler simple El Efecto Doppler no está provocado solo por el desplazamiento de las galaxias a través del espacio sino también por el estiramiento del espacio entre las galaxias, mientras viaja la luz de una galaxia a otra. El resultado final es la suma o resta de los dos movimientos. Por eso Andrómeda tiene un desplazamiento hacia el azul, porque se mueve hacia nosotros más rápido que la expansión del espacio entre nosotros y Andrómeda. La imagen del globo que se hincha, imagen de la expansión del universo Podemos visualizar este fenómeno de la expansión del universo imaginando un globo con puntos pintados en su superficie. Al inflarse, todos los puntos se alejan unos de otros no porque estén moviéndose sino porque la goma se está moviendo y no hay ningún centro en la expansión. Desde cualquier punto observamos que los demás puntos se alejan. Igualmente la visión de la expansión del universo sería la misma desde cualquier galaxia del universo. Necesidad de una teoría nueva para explicar la expansión del universo Con esos descubrimientos nuestra concepción del Universo sufría una revolución semejante a la producida en el siglo XVI con Copérnico. El Universo pasaba a estar lleno de galaxias distribuidas uniformemente hasta los confines del espacio y alejándose las unas de las otras como si el Universo estuviera expandiéndose a idéntico ritmo en todas partes. Las galaxias se atraían las unas a las otras por efecto de la gravedad, por lo que dicha expansión debía ir frenándose lentamente con el paso del tiempo. Para determinar la evolución del Universo se requería una teoría gravitatoria. La teoría de la Gravitación Universal de Newton era insuficiente, pero la Teoría General de la Relatividad sí permitía ese estudio. El primer modelo cosmológico desarrollado por Einstein suponía que el Universo era estático. Para que esto fuera posible Einstein había tenido que incluir la llamada constante cosmológica en sus ecuaciones a fin de que hubiera una fuerza repulsiva capaz de compensar la atracción debida al contenido en masa y energía del Universo. Cuando más tarde quedó claro que el universo no era estático, Einstein se apresuró a borrar la famosa constante cosmológica de todas sus ecuaciones sin sospechar que con el tiempo volvería a ser necesaria. Los primeros modelos de un Universo homogéneo en evolución sin utilizar la constante cosmológica se deben al matemático ruso Alexander Friedman Desde este punto comienza una sencilla exposición de algunas de las principales teorías cosmológicas contemporáneas, que han utilizado las Teorías de la Relatividad y la T. Cuántica. Como pasa en cualquier campo de la ciencia, son teorías que tratan de explicar el origen del universo, pero se verán superadas por otras más completas, o aparecerán otras distintas, como rivales y no llegaremos a ver el final del proceso. Esa búsqueda es lo que define a la ciencia. La teoría de Lemaitre – Gamow y el Big Bang La consecuencia de la expansión del universo fue que si este se está haciendo cada vez más grande, tuvo que ser más pequeño en el pasado. Tuvo que haber un instante en el que las galaxias estaban todas juntas. Si todavía vas más atrás en el tiempo, llegaría un instante en el que todo el universo estaba concentrado en un punto. Usando la Ley de Hubble podemos calcular que esto ocurrió hace aproximadamente 14. 000 millones de años. Los modelos de Friedman fueron retomados por el cosmólogo y sacerdote belga George Lemaître, quien calculó que vivíamos en un universo que se expande. Presentó su teoría del modelo del átomo primitivo en el que se encontraba todo el universo al comienzo y en el que la densidad cósmica habría sido comparable a la de los núcleos atómicos. La idea de que el Universo tuviera un inicio en el tiempo no gustaba a la mayoría de los científicos, los cuales preferían la idea de un Universo eterno e inmutable. Einstein se resistía a reconocer la teoría de Lemaître a quien le dijo que le recordaba demasiado a la creación del Génesis de la Biblia. La teoría de Lemaitre quedó en el olvido hasta que en 1948 G. Gamow se fijó en ella y desarrolló la teoría que se conoce como el Big Bang. El Modelo de Universo Estacionario Apareció el Modelo Estacionario de F. Hoyle. Aunque las galaxias se alejaran se iría rellenando el hueco con nuevas galaxias y el universo seguiría como se ve hoy, estable y eterno. Este modelo tuvo mucho éxito hasta los años 60. Lo más curioso fue que quien puso el nombre de Big Bang fue el mismo Hoyle, como expresión despectiva. (En Inglés bang significa explosión, detonación). El modelo del Big Bang (La gran explosión) El Universo muestra propiedades muy parecidas en todas las direcciones. Dado que no hay ninguna razón para que estemos situados justo en su centro, eso indica que el Universo es parecido en todas partes (homogeneidad). El modelo del Big Bang se basa en ese supuesto (Principio Cosmológico) así como en que el Universo está expandiéndose. Debido a esa expansión, si retrocediéramos en el tiempo, veríamos cómo la materia se va comprimiendo más y más hasta alcanzar densidades muy grandes. Antes de llegar al instante “cero”, definido como el tiempo en el que la densidad se hace infinita, la física actual deja de ser válida. Se hace necesario aplicar una teoría cuántica de la gravedad hoy por hoy desconocida. Lo que si podemos es acercarnos mucho a ese instante cero (hasta tan sólo 10-43 segundos de él, lo que se conoce como tiempo de Planck, 0,000…(hasta 42 ceros)…1. ¡Algo inimaginable por lo infinitamente pequeño!). A partir de ese instante, el modelo del Big Bang empieza a ser una buena descripción de la historia del Universo. Cálculos detallados mediante las ecuaciones de Friedman muestran que la edad actual del Universo es de 13.700 millones de años. Confirmación del Big Bang: la Radiación de fondo cósmico de microondas El modelo del Big Bang sólo fue tomado en serio a partir de la década 1960, cuando unos radioastrónomos descubrieron una señal de radio de ruido que identificaron como el eco remanente del Big Bang. Esta radiación de fondo tiene la frecuencia de las microondas. Se la conoce como radiación de fondo cósmica, porque procede de todas las direcciones del espacio, y de fondo, porque la detectamos como una señal de ruido. Explicación de la existencia de la radiación de fondo La explicación es que el universo empezó siendo mucho más caliente que una estrella. A medida que se fue expandiendo, se fue enfriando. La radiación comenzó a viajar libremente por el espacio. Cuando la radiación escapó, era muy similar a la luz del Sol. Pero desde entonces se ha desplazado al rojo y se ha estirado hacia longitudes de onda más grandes, convirtiéndose en microondas. Ahora todo el universo está lleno de esta radiación, como un horno microondas, pero muy frío. (-270 º C) La radiación de fondo se estudió usando satélites diseñados para su observación. En los diez últimos años se ha demostrado que esta radiación no es perfectamente uniforme, y ha servido para conocer un poco más la naturaleza del universo en el que vivimos. Donde la materia era un poco menos densa que la media, la radiación pudo enfriarse un poco, pero donde era más densa no. Así, estas diferencias en la temperatura quedaron impresas en la radiación. Cuando los satélites fueron lo suficientemente sofisticados, ya en el siglo XXI, como el satélite COBE, encontraron que la temperatura media del fondo Cósmico de microondas es 2,7250 K, (-270,42 º C) y cuyas fluctuaciones están entre 2,7249 y 2,7251 K. Materia oscura En los años 70-80 se comprobó que no había suficiente materia visible en el universo para explicar la gravitación que se da en y entre las galaxias. Esto llevó a la idea de que el 90 % de la materia del universo es materia no visible, oscura. Estudios del fondo cósmico de microondas muestran exactamente que las fluctuaciones en la temperatura coinciden con el de las variaciones de densidad que llevarían a formar las galaxias. Pero se necesita algo más para formar las galaxias. Tiene que haber mucha materia oscura en el universo para explicar la naturaleza de las galaxias como la Vía Láctea. Simulaciones por ordenador muestran que hay cerca de seis veces más materia oscura que materia atómica. Entonces, todo encaja perfectamente. ¿Expansión del universo para siempre? En la década 1930, los cosmólogos se preguntaban si la expansión del universo duraría para siempre, o si por el contrario, se frenaría en algún momento, e incluso, que pudiera invertirse. La respuesta depende de la curvatura del espacio, de acuerdo a cómo se define en la Teoría de la Relatividad General. Hay tres posibilidades. 1- Si hay más densidad de materia-energía que un determinado valor, el espacio tridimensional está curvado de la misma forma que la superficie de una esfera, y entonces, el universo no tiene bordes. Éste tipo de universo se denomina “cerrado”, y si el universo real es así, se expandirá durante un período de tiempo, se frenará debido a la gravedad, y terminará colapsando sobre sí mismo. Como un balón lanzado en el aire hacia arriba. 2- En el medio de los dos extremos, se encuentra el espacio plano en tres dimensiones, como una hoja de papel. Si el universo es así, seguirá expandiéndose a una velocidad cada vez menor, hasta llegar al borde del colapso, pero sin llegar realmente a colapsar. Al menos, ése se pensaba que sería el destino de un universo plano. 3- En el otro extremo, si hay menos densidad que el anterior valor determinado, el universo es abierto, y se expandirá para siempre. Como una nave espacial lanzada con suficiente velocidad, que escapará del campo gravitatorio terrestre. La geometría es la de la superficie de “una silla de montar”, extendiéndose al infinito en todas las direcciones -Riemann-. Energía oscura y futuro del universo Los cosmólogos están seguros de que el universo es plano. Esto significa que tiene que haber una determinada cantidad de materia en el universo, que se traduce en una determinada densidad. Pero la cantidad de materia (incluyendo la materia oscura) en el universo proporciona sólo el 27 % de esta densidad, que se denomina densidad crítica. Así que tiene que haber otra forma de materia-energía dominando el universo. Ésta se denomina energía oscura. Si hay un 27 % de materia en el espacio plano, tiene que haber un 73 % de energía oscura. La energía oscura muestra su influencia en el universo directamente por la forma en que afecta a la expansión. La expansión del universo es acelerada Hacia finales del siglo XX se descubrió que el universo sufre una expansión ligeramente acelerada. Eso quería decir que la constante cosmológica debe ser positiva pero muy pequeña. Si la expansión del universo es acelerada, las galaxias distantes están un poco más lejos que lo que dice la ley de Hubble. Se piensa que la energía oscura actúa como una especia de antigravedad, estirando el espacio, y que este efecto será mayor a medida que el universo envejece. ¡Dentro de 100.000 millones de años, si la Tierra aún existiera, no se vería ninguna estrella ni galaxia excepto la nuestra! Los problemas del Big Bang La mayoría de cosmólogos aceptan la teoría del Big Bang porque concuerda con las observaciones del universo. Sin embargo hay algunos problemas que no consigue resolver y hay que echar mano de otra teoría posterior muy importante: la Teoría de la Inflación. Por ejemplo: 1- El problema del horizonte o problema de la causalidad. No se puede explicar cómo dos regiones lejanas del universo, separadas por una distancia mayor que la pudo recorrer la luz desde el inicio del universo, puedan tener la misma temperatura. 2- El problema de la planitud. En la actualidad la densidad del universo es cercana a la crítica, es decir, el universo es plano. Pero ese valor crece con el tiempo. Al principio era casi igual a la crítica. Una solución a estos problemas viene de la Teoría Inflacionaria Según esta Teoría de la Inflación, propuesta por Allan Guth en 1980, nuestro universo comenzó como una región increíblemente pequeña de espacio-tiempo (tan pequeña como una trillonésima parte del tamaño de un protón que sufrió un crecimiento rapidísimo en un tiempo tal como una trillonésima de una trillonésima de segundo (10-35 s). En ese brevísimo tiempo aquel mínimo “universo aumentó en proporción como 1030 veces mayor. Es como si una moneda de 1 cm de diámetro de repente explotara a una dimensión de ¡10 millones de veces la anchura de la Vía Láctea! Aunque esto tuvo que ocurrir a una velocidad mucho mayor que la de la luz, eso no va contra la Teoría de la Relatividad porque el límite de la velocidad de la luz no afecta a la expansión del espacio. La Teoría de la Inflación predice que el universo sea plano y que tendría irregularidades, justamente las irregularidades que vemos en el fondo cósmico de microondas. La inflación fue una explicación tan satisfactoria de la forma en que el Big Bang empezó, que está incluida en casi todas las ideas modernas sobre cómo empezó el universo. Hacia la Teoría de la Unificación Una de las preocupaciones de los científicos ha sido siempre encontrar teorías que abarquen ideas anteriores y las unifiquen de manera simple. Eso hizo Newton: de su ley de gravitación y las demás leyes de Newton se pueden deducir las leyes de Kepler. Maxwell unificó las leyes del magnetismo y electricidad. Con la Teoría de la Relatividad general Einstein generalizó la ley de gravitación de Newton. Einstein intentó una teoría de unificación de las cuatro fuerzas fundamentales Es sabido que Einstein intentó toda su vida encontrar una teoría de unificación de las cuatro fuerzas fundamentales, que incluyera la gravedad, pero murió sin conseguirlo. Existen cuatro fuerzas fundamentales en el universo: gravedad, el electromagnetismo y las interacciones fuerte y débil. Cada una de ellas es producida por partículas elementales que actúan como portadoras de la fuerza. · La Interacción fuerte une los quarks dentro de los protones y neutrones y garantiza la estabilidad de los núcleos de los átomos. · La interacción débil es responsable de los procesos de radioactividad. · La fuerza electromagnética actúa entre cargas eléctricas. · La gravedad determina la atracción entre masas. Continuará Fuente: Luís Álvarez. http://www.formacion-integral.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=563:origen-del-universo-desde-ciencia-filosof-y-teologia-a-cosmologias-teoria-cuantica&catid=25:fisica-cuantica-ciencia-nueva-y-educacion&Itemid=3

El concepto de creación en la historia http://www.criterios.es/pdf/tatarkiewiczcreacion.pdf En la Edad antigua En la Antigüedad no se conoció el concepto de la creación. Pero había dos ideas afines: la teoría del surgimiento del mundo y el concepto de engendramiento, distinto de creación. Dualismo: Hay Dios y hay una materia eterna. De esta materia construyó dios el mundo. Así los mitos babilónicos y Platón, quien se imaginó el surgimiento del mundo como construcción por un Demiurgo divino que hizo el mundo de la materia, -no de la nada- según las ideas eternas. Los griegos clásicos no tuvieron el concepto de creación. Al final de la edad antigua empezó a formarse el concepto de creación, como hacer algo de la nada. Al final quedó la fórmula de Lucrecio: “De la nada no puede surgir nada”. Los que no eran materialistas negaban la creación de la nada porque eran partidarios de la emanación: para los neoplatónicos solo existe el Absoluto, del cual surgió el mundo. En la Edad media Se pensó que la creación era un atributo exclusivo de Dios. El concepto de creación en los Padres de la Iglesia y los escolásticos era el mismo que Lucrecio, la creación existe pero no es propia del hombre. En el siglo XIX-XX El concepto de creación sufrió un cambio de sentido. Dejó de contar que fuera de la nada y pasó a ser hacer cosas nuevas. Solo el artista es creador. En el S. XX se amplió la creación a toda la actividad humana: arte, ciencia, técnica… Solo los teólogos siguen sirviéndose del primer concepto de creación de la nada. Creación de la nada El concepto de creación entró en la cultura europea por la religión cristiana, uno de cuyos dogmas es la creación del mundo por Dios (Gen 1,1 “En el principio creó Dios el cielo y la tierra”). En la doctrina cristiana creación significa el acto por el que Dios da la existencia a las cosas y la creación es de la nada, sin materia previa, sin transformación de algo en otra cosa. La creación según el cristianismo Esas dos visiones (Dualismo y Emanación) fueron rechazadas por el cristianismo. Pero en el Génesis no se dice explícitamente que Dios creó el mundo de la nada. Tertuliano y Orígenes escribieron que Dios produjo todo de la nada. Solo existía Dios y nada más. Dios creó el mundo de la nada, no por emanación sino por una orden divina. La iglesia confirmaba la doctrina de la creación cuando había dudas: Concilio de Nicea (325) contra los maniqueos, Concilio de Letrán (1215) contra los albigenses, concilio Vaticano I (1870). Cómo entender la creación de la nada Para el cristianismo la creación del mundo es un dogma de fe, no un objeto de conocimiento. Este dogma puede ser explicado por la filosofía. Tomás de Aquino escribió que el hecho mismo de la creación se puede demostrar. Pero que la creación fue hecha en el tiempo, eso es un asunto de fe. La afirmación de que Dios crea a partir de la nada equivale a afirmar la omnipotencia y libertad divinas. Pero una excesiva atención a la exégesis de los capítulos iniciales del Génesis, puede tender a querer extraer mayores informaciones teológicas de cuanto ellas contienen. Aunque el mundo hubiera existido siempre, habría sido creado. Para la pregunta de si el mundo existió siempre o si surgió con el tiempo, la filosofía no tiene respuesta. La creación continua Los cristianos suelen entender la creación como un acto efectuado una sola vez. Pero hay otra Interpretación de la creación, más filosófica: la historia del mundo es una creación continua. Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Descartes, Leibniz y en la actualidad el filósofoteólogo Philip L. Quinn, entre otros, han mantenido que a cada instante, la existencia del mundo exige la creación divina de la nada “ex nihilo” como su causa. Para los autores teístas la creación continua es la respuesta a la pregunta ¿Por qué hay algo más bien que nada? Quinn argumenta que esa doctrina de la creación continua es compatible con la conservación de la energía en la física de las cosmologías del Big Bang y del Estado estacionario. A esto responde el filósofo de la Ciencia A.Grümbaum concluyendo que en las cosmologías del siglo XX no hay margen alguno posible para un papel creativo de la deidad. La doctrina católica de la creación especial Hasta finales del siglo XVIII, la interpretación literal del libro del Génesis fue la enseñanza común de la Iglesia sobre los orígenes del universo y del hombre. Dios creó todas las cosas de la nada. La totalidad de las distintas clases de seres vivientes fue creada por el “hágase” divino hace 6000 años. Después de la caída de Adán y Eva, Dios mandó un diluvio universal. Durante la historia de la Iglesia varios elementos de esa doctrina de la creación han sido enseñados ininterrumpidamente por el magisterio papal: - Es un error decir que el universo se rige por leyes naturales (Juan XXI, siglo XIII. Este Papa murió aplastado cuando se derrumbó el techo de su palacio debido a la ley de la gravedad ¡!). - El Génesis contiene historia real, de cosas que ocurrieron realmente y Adán y Eva fueron seres humanos reales (Pío XII). - El comienzo del mundo incluye la creación de todas las cosas, la de Adán y Eva y la caída (Inocencio III; Pío IX). El cuerpo de Eva fue creado del cuerpo de Adán (León XIII). - El universo sufre padecimientos desde el pecado de desobediencia de Adán y Eva (Concilio Vaticano I) los cuales no habrían muerto si hubieran permanecido obedientes (Pío XII). - Los Padres de la Iglesia pensaban que los 6 días de la creación duraron 24 horas - Ningún católico debe dudar de cuán falsas son las filosofías que ven la vida como una continua evolución (Pío XII, Humani Generis). Gracias a los avances en exégesis bíblica, hoy ya no se afirman estas cosas tomadas de la Biblia al pie de la letra. El actual Catecismo de la Iglesia católica (número 404) dice respecto al pecado original que fue un pecado personal de los primeros padres, se transmite por la generación sexual y se nace con él, puede traer consecuencias tremendas para la persona, pero no es un pecado personal, no se ha cometido… Como veremos en los apartados 8 y 9, la ciencia podría ayudar al cristianismo y demás religiones a revisar la formulación de algunos de sus dogmas, que fueron redactados en un contexto cultural científico muy diferente. Lo que dice la Comisión Teológica Internacional de 2004 sobre la creación Queda patente que el Vaticano, a través de la Comisión Teológica internacional, respalda la teoría de la evolución como algo serio, más que una simple hipótesis y reconoce que pudo haber algo antes del Big Bang, y que no hay oposición entre la doctrina de la creación de la nada (“ex nihilo”) y la teoría del Big Bang, pero la creación solo se puede conocer por la fe. La creación según el teólogo Juan Luis Herrero del Pozo: Dios como fundamento del ser, no como causa eficiente. El autor, doctor en Teología, fue sacerdote de los Padres Blancos. Se secularizó en 1972. En la actualidad se dedica a dar conferencias y escribir artículos sobre las nuevas perspectivas de la teología. En esquema, sus ideas son estas: 1. Parece más plausible pensar un mundo sin comienzo y que sea coexistente pese a su contingencia con la eternidad de Dios. El Ser Absoluto sería necesariamente Creador. 2. La creación “ex nihilo” (de la nada) repercute inevitablemente en una mutación en Dios de un estado de ocio a la acción creadora, acción eterna en Dios pero temporal en su efecto. 3. La dificultad surge al añadir al concepto de Dios como Fundamento Óntico, el de Causa Agente. Con este nuevo concepto aplicado a Dios es inimaginable no entenderlo como Causa en continua acción sobre toda realidad histórica. 4. El Pensamiento mágico consiste en no reconocer la autonomía del cosmos y negar su esencial realidad evolutiva y las leyes que la rigen. 5. En la Ilustración se comenzó a cuestionar racionalmente el sobrenaturalismo cultural de siglos (cósmico, social, político, religioso). 6. Con la incorporación de la noción de Dios-Causa agente ha quedado abierto inevitablemente el inicio de una mitología. Dios fundamento óntico afirma escuetamente que todo existente es un ser-desde-Dios. Cualquier añadido desemboca en magia y mitología. Dios es la raíz y sustento del ser, su explicación suficiente y sobrada, el Fundamento Óntico de cuanto existe, todo tiene en Dios su razón de ser. Es cuanto podemos decir. “El concepto de Fundamento Óntico es suficiente para entender cualquier evento, mientras que el concepto de Causa Agente es innecesario y superfluo. Es además perverso y destructor: sobre él se asienta el montaje “intervencionista” con el que hemos pensado a Dios en la evolución cósmica y en el desarrollo histórico de la humanidad”. La nada y la filosofía Los griegos se centraron en el problema del ser. Sólo cuando se lo niega, aparece la nada. Lucrecio dijo que de la nada no deviene nada. · Aristóteles sostuvo que tanto la negación como la privación se dan dentro de afirmaciones, porque incluso del ‘no ser’ puede afirmarse que no es. · Pero luego, la concepción cristiana instaló la idea de Dios creando el mundo a partir de la nada, lo cual ejerció posterior influencia en la filosofía moderna. · Bergson dice que la idea de la nada es una pseudo-idea, porque en realidad no se la puede ni imaginar ni pensar... y que el pensar únicamente suprime una parte del todo y no el todo mismo: es decir, suplanta un ser por otro ser. · Para Heidegger la negación de un ente no es sino aquello mismo que hace posible la negación. Entonces, la nada es el ‘elemento’ sobre el cual se sostiene la existencia, y lo que lleva a descubrir el temple de existencial de la angustia. · En el siglo XX, el empirismo lógico sostuvo que ocuparse de la nada es un contrasentido, un mal uso sintáctico del lenguaje, descalificando de este modo toda especulación sobre el problema. · Para los filósofos de la escuela analítica, esta concepción equivale a sostener que ‘la nada anonada’, lo cual sería algo así como decir ‘la lluvia llueve’, y por lo tanto, la rechazan por considerarlas rebeldías inaceptables a las reglas sintácticas del lenguaje. · El supuesto último de los existencialistas es la impotencia lógica para resolver el problema de ‘la nada’ porque ésta solo aparece cuando alguien la enuncia, lo cual es solo posible tras haber trascendido ‘la nada’. · Hegel, Heidegger y Sartre cometieron la falacia de reificación69 al sostener que la nada es una cosa. Sea cual sea el concepto que tengamos de la nada, el caso es que, por el mero hecho de considerarlo, la nada ya es. ¿Existe, pues, la nada? Pero, ¿no es contradictorio que la nada exista, es decir, que la nada sea? No hay manera de pensar el concepto de nada tal como “ausencia total”, puesto que la ausencia total no podría siquiera mencionarse. · Vemos pues que la nada se encuentra tan ligada al ser que no podemos pensar su concepto, el cual intuimos pero no podemos pensarlo con claridad. Tal vez sea un concepto puramente lingüístico. · En lo relativo al lenguaje, está claro que las leyes lingüísticas, conjuntamente con las de la lógica, nos impiden pensar la nada en cuanto la precomprensión que tenemos de ella como “ausencia total”. El hecho de nombrar la nada ya la “convierte” en algo, ni que sea un concepto lingüístico. · En relación con el ser, está claro que, por el mero hecho de estar relacionada con el ser, la nada es algo. Incluso entendida como negación del ser, ya es. Tal vez esto sea la nada: la ausencia total de manifestación de algo que se intenta pensar. Aunque diciendo esto (que por otra parte no resulta tampoco del todo esclarecedor), el lenguaje vuelve a acorralarnos, pues decimos: la nada es X. ¿Cómo salir de este laberinto ontológicolingüístico? La utilización del término creación en el contexto de las ciencias Según el teólogo-cosmólogo Giuseppe Tanzella- Nitti, el término “creación” se encuentra también en la literatura científica. Especialmente en cosmología física. Se encuentra la noción “creación del universo” cuando se habla del Big Bang, en los Modelos estacionarios que aceptan una creación espontánea y continua de materia (Hoyle). · Modelo de Hawking: dado a conocer a través del ensayo “Breve historia del tiempo” (1988), desea superar la noción de creación y evita la presencia de una singularidad (una situación de densidad y temperatura infinita, como el Big Bang) presentando un universo autocontenido o autosuficiente. · Creación de parejas de partículas La Física cuántica relativista emplea la noción de creación al hablar de transformación de energía en masa, por ejemplo, la “creación de parejas” de partículas – antipartículas. El segundo caso es la creación de masa-energía mediante la extracción de energía del espacio-tiempo, es decir, la energía presente en la curvatura del espacio. Esto es `posible porque el vacío asociado al espacio cuántico relativista, a diferencia de lo que ocurre en la física clásica, posee una energía mínima capaz de originar pares de partículasantipartículas. En condiciones de curvatura mínima del espacio-tiempo esas partículas son virtuales porque se aniquilan inmediatamente. Pero en la situación del Big Bang esas partículas se vuelven reales. · El universo en conjunto Viendo el espacio en conjunto, la entera masa-energía del universo puede ser extraída de la curvatura del espacio. Para ello es suficiente que la energía total del universo sea igual a cero, sumando la materia y radiación con la energía negativa gravitatoria. Cuando el universo entero es descrito como el estado de una onda cuántica, solo hay los pares de partículas virtuales para emerger del espacio geométrico, y es la aparición del universo, o sea, su creación (en términos físicos) la que puede ser descrita como una fluctuación del vacío cuántico. Algunos autores han llamado a esos modelos “creación de la nada”. La creación a partir de la nada en el contexto de la cosmología moderna En cierta divulgación científica -según Tanzella en el mencionado articulo- las referencias a la creación surgen en el contexto del problema de los orígenes en los que aparecen alusiones a Dios. La posición clásica veía en los modelos del Big Bang un origen de los tiempos y eso recordaría la noción teológica de una creación de la nada. · Pio XII hizo una alusión a que el Big Bang coincidía con la creación del Génesis y ello provocó el desacuerdo de G. Lemaître rogando al Papa que no se le ocurriera declarar infalible la teoría del Big Bang. El mismo Hawking, en Historia del tiempo, comenta lo que le aconsejó Juan Pablo II: “No investigar el Big Bang porque es el momento de la creación”. · Por la razón opuesta, los modelos cosmológicos que negaban un Big Bang (modelo estacionario, universo cíclico, universo auto-contenido, etc.) pensaban poder eliminar la necesidad de un creador. La nada metafísica que hace inteligible la noción de creación “ex nihilo” no es comparable con el vacío cuántico, pues son cosas distintas: entes en potencia y esa capacidad reservada a Dios, mientras que los segundos presuponen leyes, formulaciones cuantitativas… En la ciencia, la nada es una ficción imposible de obtener Es imposible delimitar una región del espacio que no contenga cosas, ya que los campos gravitatorios no pueden ser bloqueados y todas las partículas que no están en cero absoluto de temperatura generan radiación electromagnética. El cero absoluto, (-273º C) es inalcanzable según la tercera ley de la Termodinámica. Científicamente hablando, pues, la nada es una ficción imposible de obtener. Tan es así que en la llamada aniquilación partícula-antipartícula, no existe tal aniquilación o destrucción. Física cuántica y creación de la nada Veremos dos ejemplos de procedimiento en Física cuántica y Cosmología donde se nos explica qué quieren decir los cosmólogos cuando escriben creación de la nada, vacío, autocreación espontánea al hablar de cómo se pudo originar el universo. Es muy interesante porque veremos cómo el tipo de razonamiento utilizado por los físicos no tiene nada que ver con el de la experiencia diaria y mucho menos con el concepto cristiano de creación de la nada por Dios. Modelos simples de creación Todo nuestro universo observable parece provenir de una región de tamaño subatómico y de una escala de tamaño muy pequeño (10-35 metros), donde los efectos cuánticos de gravedad se convierten en importantes para describir las interacciones de partículas. Aunque sea difícil, nada impide preocuparse por el origen último de todo lo que existe. Tratemos de simplificar la situación con modelos que podamos abarcar. 1 Primero deberíamos definir lo que entendemos por creación en Cosmología y Física de partículas. En principio podríamos definir creación como la aparición de todo nuestro universo observable de "la nada". Inmediatamente nuestra intuición y prejuicios filosóficos (¿y teológicos?) afloran. Definamos "la nada" desde el punto de vista científico. Escójase una región espacial y elimínese toda materia y radiación. Alguien podría decir que todavía nos queda "espacio". Pero el espacio se manifiesta por su curvatura. Hagamos que ésta también sea cero. Alguien todavía podría objetar que no hemos eliminado el espaciotiempo. Procedamos simplemente a hacer todas las cantidades relevantes conservadas a cero, es decir, carga eléctrica, número bariónico, energía, etc. Tenemos así lo que un físico de partículas denominaría un estado de vacío. Así, nuestra definición operacional de "nada" y un modelo cuántico sencillo nos sacan una vez más de un atolladero de nuestro sentido común. El universo puede haber surgido de nuestra "nada" operacional tal y como la hemos descrito. Mejorar este modelo sencillo nos puede ayudar a entender mejor el asunto o lograr una nueva perspectiva que además pudiese ser psicológicamente más satisfactoria. 2 Alguien podría todavía pensar que en nuestro modelo sencillo no hemos eliminado el espacio-tiempo de la descripción. Desde luego hemos partido de hecho de un espacio-tiempo existente desde que hemos elegido k=+1 (la densidad crítica del universo que determina su curvatura) y no era nuestra intención eliminar todo el espacio-tiempo porque nuestro objeto era describir la creación de nuestro universo observable y no de todo el Universo. Digamos que a medida que hacemos el factor de escala tender a cero nos aproximamos clásicamente a una singularidad. Si sustituimos ese punto singular por una región puramente espacial se puede hacer una descripción del posterior origen de un universo inflacionario (que podría modelarse para que fuese abierto o cerrado). Y podemos decir que hemos eliminado el espacio-tiempo clásico de la descripción del origen del universo por lo que en principio podría aplicarse al origen último del Universo. 3. Otra objeción habitual es la siguiente: ¡muy bien, partimos de nada: no hay materia, radiación o incluso no hay espacio-tiempo. Pero utilizamos las leyes de la física y en concreto la teoría cuántica. ¡Estamos poniendo algo desde el principio! Una respuesta obvia es que ¡algo hay que poner para hacer una descripción! Y si realmente sólo estamos poniendo las leyes cuánticas, quizás sólo estemos poniendo lo mínimo que uno puede poner en una descripción de nuestra "nada”. 4. ¿Y qué pasa con las causas? La ciencia consiste precisamente en la búsqueda de causas a los fenómenos naturales. Es decir, ¿cuál es la respuesta a la pregunta “qué causó que el universo atravesara la barrera de potencial? La respuesta estándar es que el proceso es incausado. ¡La creación del universo es una de esas cosas que ocurre de vez en cuando!, como la desintegración de un átomo de C-14 en nuestro cuerpo. Digamos que es difícil quedar satisfecho con una explicación que malogra la estrategia natural de nuestro cerebro de buscar patrones y relaciones causales. Y aunque el origen incausado es una posibilidad factible, no es la única. Por ejemplo, ¿por qué no puede el universo ser causa de sí mismo, por ejemplo? La causalidad debilitada Nuestra experiencia nos dice que todo efecto tiene una causa. Es por ello que a menudo se argumenta en favor de la existencia de Dios partiendo de la necesidad de una causa explicativa del mundo y, también, de la necesidad de una inteligencia instauradora del orden presente en el cosmos. La gran maquinaria del cosmos requiere una causa: no es un resultado casual, requiere la existencia de un ser que haya diseñado todos sus engranajes. Pero cuesta renunciar a formularse más preguntas. La mecánica cuántica, fundamento de la actual cosmología cuántica, debilita la relación causaefecto. En este contexto, la aparición del universo es asumible sin la existencia de causas bien definidas. El vacío no es la nada absoluta: experimento teórico sobre el vacío y las partículas que aparecen espontáneamente en él Para la persona común, un vacío es un volumen de espacio que no contiene absolutamente nada, ni partículas ni moléculas. Pero ésta no es la forma como los físicos piensan sobre el vacío. Para ilustrar como entendemos el vacío los físicos, efectuaremos un experimento imaginario, cuyas partes se han observado en el laboratorio. Empecemos con un vacío absoluto en un recipiente ideal, con paredes perfectamente aislantes. No habrá radiación ni partículas detectables, ya que a primera vista parece ser la clase de vacío compuesto de absolutamente nada. Enfocamos una luz azul dentro del vacío, a través de una pequeña ventana del recipiente. La temperatura del vacío interior se está elevando y la luz que escapa se vuelve más azul. Hemos descubierto que un vacío puede tener una temperatura. Continuemos enviando más radiación dentro del recipiente con mayor rapidez de la que escapa fuera del agujero. En algún instante dos fotones de luz chocará y aparecerán dos electrones. Uno de estos electrones estará cargado negativamente, y el otro positivamente. El vacío ya no está vacío. El vacío contiene dos partículas de materia – los dos electrones. Después de un flujo continuo de radiación electromagnética dentro de un recipiente vacío aislado, se forman pares de electrones eventualmente. ¿De dónde salieron estos dos electrones? No estaban en el haz de luz, aunque la energía total que poseen sí entró con la luz. Los electrones son muy diferentes de los fotones de luz. Como físicos no conocemos la respuesta completa al origen de estos electrones. Tendemos a pensar que los electrones están siempre allí, en una especie de estado virtual, y que son traídos a una existencia detectable por la colisión de los fotones de luz. Se piensa en el vacío como en un “estado” del espacio-tiempo que no contiene partículas detectables, y decimos que alguna especie de acción aplicada al estado de vacío creó del vacío dos electrones en un estado corpuscular. Es posible que estos dos electrones, positivo y negativo, lleguen a chocar uno con otro. Si chocaran habría un regreso al estado de vacío. Esto es, los dos electrones desaparecerían y los dos fotones aparecerían en su lugar. Nos referimos comúnmente a esto como a la aniquilación de materia-antimateria. Podemos preguntar: ¿A dónde fueron? ¿Están presentes aún en una forma no detectable? Mantengamos dos electrones en el recipiente junto con la radiación que enviamos. Un proceso continuo de colisiones entre fotones producirá más pares de electrones, y las colisiones de los fotones con los electrones calentarán a los electrones y producirán más pares….Seguimos el proceso, para abreviar: La radiación sigue incidiendo y la temperatura sigue aumentando hasta que, finalmente, cuando un fotón choca con un electrón, se produce un par de muones positivo-negativo…Luego mesones pí o piones…Con mayor calentamiento, aparecerán pares protón-antiprotón y neutrón-antineutrón, y así tendremos los materiales de que están hechos todos los núcleos atómicos. Podemos preguntar: ¿De dónde vinieron estas partículas? “De estados virtuales en el vacío”, es la respuesta de los físicos. A continuación preguntamos: ¿Estaba el vacío realmente vacío? Podemos responder que si hemos observado la producción de partículas en el vacío, entonces no estaba vacío. Debemos concluir que el vacío estaba lleno de electrones, muones, protones y neutrones así como de otras partículas que aparecen si continúa el calentamiento del espacio. Y podemos razonar que el vacío no sólo tiene una temperatura definida, sino que también contiene todas las partículas existentes en la naturaleza. ¡Ciertamente no es una región de la nada absoluta! Con la aparición de protones y neutrones así como de electrones en el espacio, tenemos los materiales necesarios para construir todos los elementos y compuestos (o materia) conocidos en la naturaleza. Establecido un equilibrio entre la materia y la radiación electromagnética, estarán presentes todos los componentes necesarios para construir una parte real del universo. Además, las partículas que han sido producidas son idénticas a sus contrapartidas en cualquier parte del universo. Los electrones y protones que habrá en el recipiente son idénticos a los electrones y protones encontrados en las más antiguas rocas o en las más lejanas estrellas. Nuestra conclusión es que el espacio en general contiene un denso surtido de todas las partículas conocidas y que estas partículas son detectables con la ayuda de la radiación electromagnética (luz). Por esto decimos que el vacío físico es algo muy real. Fluctuaciones cuánticas de vacio y origen del universo Una fluctuación cuántica, en Física cuántica, es un cambio temporal en la cantidad de energía en un punto del espacio como resultado del principio de incertidumbre. La conservación de energía parece ser violada, pero solo en breve tiempo. Esto permite la creación de pares partícula/antipar-tículas de partículas virtuales. El profesor Ramón Lapiedra, ya citado en el apartado de la Teoría cuántica, dice que el origen del universo habría que situarlo en una fluctuación producida en una dimensión real conocida como “vacío cuántico”. La creación (o autocreación) no se habría producido desde la nada, y por ello no tiene sentido la pregunta por el “qué había antes”. Siempre ha existido algo y no tiene sentido que de la nada pueda producirse algo. Y advierte Lapiedra: “El lector se equivocará si piensa que las fluctuaciones cuánticas del vacío son meras especulaciones de teóricos ociosos: algunos efectos de esas fluctuaciones se manifiestan experimentalmente con una precisión extremada”. “De todas maneras, no son estas creaciones efímeras de energía, inducidas por las fluctuaciones cuánticas del vacío, lo que se necesita para crear nuestro Universo, dado que, como se ha dicho antes, la energía total de éste es justamente cero. Al lado, sin embargo, de la creación de paquetes de energía positiva, aquellas fluctuaciones pueden crear también, con una determinada probabilidad, estructuras físicas de energía con un contenido de radiación y de materia, más un campo gravitatorio, compensados entre sí de manera que la energía total sea nula. Unas características que este sistema físico primigenio compartiría con el universo actual. Por ese camino, a la hora de pensar el origen del universo, renunciamos claramente a la noción de una nada absoluta, lo que nos librará de la extrañeza de un universo que saldría de esa nada para pasar acto seguido a ser alguna cosa.” Creación del universo en cosmología y papel de la teología Las cosmologías modernas contemplan el universo todo como una gigante fluctuación virtual mecánica cuántica del vacío. Recuérdese primeramente que el retrato moderno del vacío cuántico difiere radicalmente del significado cotidiano y clásico de un vacío -nada-. Los estados de vacío cuántico son definidos simplemente como mínimos locales o globales de energía. Pese al sabor metafísico de esta noción, hay que precisar que «la microestructura del vacío cuántico se concibe como un mar de pares de partículas-antipartículas, creándose y aniquilándose continuamente, que existen para tiempos infinitesimales que poseen consecuencias observables para la estructura atómica confirmadas mediante experimentación. Sin embargo, esta imagen del Universo (en este caso, finito) como una fluctuación de un vacío de larga vida presenta importantes problemas teóricos, alguno derivado del hecho de que el «principio de incertidumbre» es equivalente, en términos de ondas, «a la existencia espontánea de una fluctuación acausal» Como sabemos, la fluctuación cuántica es un cambio momentáneo en el estado del espacio vacío, permitido por el Principio de Incertidumbre. Según lo expresa concisamente John Gribbin, «la incertidumbre cuántica permite la aparición de pequeñas cantidades de energía a partir de la nada con tal que desaparezcan en un tiempo muy breve (cuanto menor sea la energía en la fluctuación, más tiempo puede durar). Esta energía puede tomar la forma de pares de partículas y antipartículas de corta vida, por ejemplo un par electrón-positrón» (Diccionario del Cosmos, trad., Barcelona, 1997, p. 135). La física cuántica obliga a modificar radicalmente los hábitos mentales y los esquemas conceptuales con los que nos representamos la realidad cósmica original y su despliegue fenomenológico. Las versiones teológicas teístas, quedan automáticamente excluidas del nuevo marco conceptual, no porque las ciencias de la naturaleza hayan demostrado la inexistencia de Dios en el contexto de la tradicional ontoteología -pues no es ésta su tarea-, sino porque desde los comienzos del siglo XX, la figura real del mundo es el resultado de una metodología del saber que ha dicho definitivamente adiós a las ontologías filosóficas tributarias todas, en mayor o menor medida, de la herencia platónico-aristotélica. “Para aquellos que no ven conflicto entre Ciencia y Religión -escribió S. Weinberg-, la retirada de la Religión del terreno ocupado por la ciencia es casi completo”. Conclusiones de los modelos sobre el origen del universo y la creación de la nada Siendo consciente de que esta es la parte más dura y compleja de todo lo que hemos visto, trataré de hacer una síntesis de los puntos -Cómo empezó el universo según las diversas teorías físicas modernas, explicación de Hawking, -Creación de la nada en Cristianismo, Filosofía y Ciencia y sacar algunas conclusiones, antes de entrar en el tema de las relaciones ciencia y fe. 1 Las variadas teorías sobre el origen del universo a partir del Big Bang tienen en común el origen en una zona infinitesimal del espacio-tiempo, una expansión impulsada por la gravedad, de modo que la suma de las energías-materia sea igual a cero. Parten todas de una fluctuación cuántica de la nada. 2 Hay teorías que suponen la existencia de algo antes del Big Bang: La Teoría M supone la existencia de un Multiverso, muchos universos, y el Big Bang sería la consecuencia del choque de esos universos en expansión. La Teoría de la Gravedad Cuántica de Bucles supone un ciclo de expansión-contracción indefinido del universo. 3 Hawking utiliza algunas de esas ideas al exponer el origen del universo: en el inicio no hay tiempo, solo espacio. Acepta el concepto de Multiverso, a través de la versión de la Suma de historias de Feiynman. La creación espontánea es la razón de que haya algo en lugar de nada. Para Hawking somos producto de una fluctuación cuántica en el universo temprano 4 La creación de la nada enfrenta a la Teología cristiana (creación sin materia previa, por la palabra de Dios creador) con la Filosofía y la Ciencia, las cuales no aceptan el concepto cristiano de nada por su falta de sentido o por ser una ficción imposible de obtener físicamente. 5 Desde la Teología y la Física hay acuerdo en decir que la nada metafísica que hace inteligible la creación “ex nihilo” cristiano no es comparable con el vacío cuántico de la Física. 6 Para hablar de vacío cuántico (la “nada”) hay que suponer ausencia total de masa, partículas, cargas eléctricas, sin espacio, sin tiempo, sin nada…Sería como el conjunto vacío matemático. Sorprendentemente nos encontramos con que el universo entero sería equivalente a la nada. Podemos pensar que es absurdo, pero esta sería una reacción humana común, ya que el universo es todo, no nada. Pero analizando cuidadosamente podemos decir que el universo equivale a “nada”, por tanto es posible que el universo naciese de la “nada”. El universo puede crearse del vacío. No hay ninguna ley física que impida la creación del vacío, la nada. 7 Podemos considerar una pequeña fluctuación cuántica en el vacío que se expande y da origen al universo en el Big Bang. Del mismo modo que las partículas cuánticas pueden crearse espontáneamente a partir del vacío, también el universo pudo crearse a partir del vacío. ¿Cómo pudo surgir el universo de una fluctuación cuántica del vacío si ni siquiera pueden surgir de él dos partículas? La razón por la que del espacio vacío no broten hoy partículas fundamentales es que nuestro espacio es muy plano y la ley de conservación de la energía impide ese proceso. Pero en el universo primitivo el espacio era muy curvo, por lo que la conservación de la energía total carece de sentido. Si el espacio es muy curvo, puede producirse una fluctuación cuántica del vacío que cree partículas elementales, que hoy identificamos con el Big Bang. Las partículas creadas sacarían energía gravitatoria de la geometría fluctuante y acabarían eliminando las fluctuaciones produciendo un universo caliente como en el modelo del Big Bang. 8 Para la Física y Cosmología cuántica, en el vacío aparecen espontáneamente partículas y el origen del universo habría que situarlo en una de esas fluctuaciones cuánticas en el vacío cuántico y la creación espontánea de estructuras físicas de energía con un contenido de radiación y de materia, más un campo gravitatorio, compensados entre sí de manera que la energía total sea nula. 9 Las fluctuaciones cuánticas producen unas cuantas partículas, sus interacciones gravitatorias hacen que el espacio se curve. Luego se producen más partículas y el espacio se curva más con lo que surge del espacio plano vacío un universo abierto, en expansión, lleno de materia. A partir de esa base, los científicos formularon varias modelos que describen el surgimiento desde la nada del universo como producto de un proceso cuántico. Las leyes de la mecánica cuántica formuladas en el marco relativista no contradicen en absoluto la creación espontánea de toda la materia y la radiación del universo. Esta creación tiene, en principio, un origen espaciotemporal arbitrario. En cuanto se inicia esta fluctuación del vacío, puede mantenerse en movimiento. Los diversos modelos cosmológicos, de los cuales hemos dado sólo idea de algunos pocos, tratan de explicar cómo se inició ese proceso. 10 Los críticos aducen que esos modelos no pasan de ser conjeturas no experimentadas. Es posible que tengan razón. Es posible también que toda la comunidad científica acabe aceptando una teoría del universo primitivo que se considere una fantasía basada en extrapolaciones fantásticas. La elaboración teórica no puede sustituir a la experimentación. Los nuevos aceleradores de partículas de alta energía (CERN…) y los modernos telescopios y satélites podrán aportar mucho sobre la veracidad o falsedad de esas teorías. Es muy probable que muchas ideas científicas actuales sobre la Física Cuántica, Astrofísica y la Cosmología, sean erróneas y acaben siendo desechadas. Es posible que en el futuro se produzca una revolución trascendental en la Física que modifique toda nuestra concepción de la realidad. Se podrá llegar, incluso, a pensar que nuestros intentos por descifrar el origen del universo sean tan equivocados como los de los filósofos medievales de entender el universo antes de Copérnico, Kepler, Galileo y Newton. Pero también es posible que nos estemos acercando al final de la búsqueda. Nadie lo sabe. Relaciones entre Ciencia y Fe ¿Puede la Fe aportar conocimiento a la ciencia? Benedicto XVI, en el famoso discurso de 2006 en la Universidad de Ratisbona, habló de la relación entre ciencia y fe:”Los interrogantes propiamente humanos- de donde venimos y a donde vamos- no pueden encontrar lugar en el espacio de la razón impuesto por la ciencia”. ¿Hasta dónde llega la ciencia? ¿Es la fe un recurso epistemológico que nos permite descubrir aspectos desconocidos? El catedrático de Filosofía Josep M. Terricabras argumenta: «La ciencia tiene los límites que le impone su método de investigación: demostrar empíricamente las hipótesis que ayudan a explicar determinados fenómenos, pero no me parece que la fe pueda aportar ningún conocimiento que se niegue a la evidencia positiva de las ciencias experimentales. La fe no es una disciplina ultrasensorial que llega hasta unos límites que no alcanzan las ciencias». Dos fuerzas poderosas ante el origen del universo Por su parte, Juan José Tamayo, catedrático de Teología, aporta al diálogo una cita de San Agustín en un debate entre ciencia y fe: 'La Biblia nos enseña cómo ir al cielo, no cómo es el cielo'. Tenemos aquí las dos fuerzas generales más poderosas que influyen en el ser humano: la fuerza de nuestras intuiciones religiosas y la fuerza de nuestro impulso por las observaciones precisas y las deducciones lógicas». Las dos se encuentran ante el hecho del origen del universo: la ciencia, motor racional del entendimiento del universo y la creencia en un Dios que justifica la creación y funcionamiento del mismo. Separar los planos de la ciencia y la fe Conviene, pues, establecer una debida separación de planos entre ciencia y religión. Entender a Dios como algo que va más allá de los parámetros físicos y preguntarse si está presente en la configuración del mundo. O si ese mundo empezó a funcionar, y así sigue, sin la intervención divina. Apostilla Terricabras: «Igual que la fe no puede intervenir en la ciencia, la ciencia no tiene nada que decir sobre la existencia o no de Dios”. Tamayo dice que «ciencia y religión han sido dos fuerzas muy influyentes. No pueden, por tanto caminar en paralelo, y menos aun entrar en confrontación, ya que cualquiera de esas posturas perjudicaría gravemente la evolución de la humanidad y la naturaleza, a cuyo servicio están ambas». El periodista les pregunta si el conocimiento científico, basado en evidencias, ¿puede desarrollarse con el trasfondo de una creencia en un Dios intangible? El filósofo responde que «un científico serio siempre responderá a las exigencias del método científico para avanzar en el campo del conocimiento. Para este científico, Dios no puede ser un conocimiento, y tampoco un ultraconocimiento». El teólogo considera que «ciencia y religión son sistemas sociales complejos que agrupan experiencias individuales y colectivas y dan lugar a dos tipos de comunidades con sus normas, patrones de comportamiento y códigos de comunicación». De los conflictos al diálogo entre ciencia y teología Los conflictos, como los conocidos desencuentros de Galileo, Darwin o el jesuita P. Teilhard de Chardin, son avatares de la que se conoce como la historia externa de la Ciencia. Los grandes hombres de la ciencia clásica (Bacon, Galileo, Descartes, Newton, Pascal, etc.) fueron hombres religiosos. El mismo Charles Darwin se consideró agnóstico, no ateo. El ateísmo científico empieza en la segunda mitad del siglo XIX. No obstante, debemos aceptar que ha dejado una amplia huella hasta nuestros días en nuestra cultura occidental. Los científicos y Dios Núñez de Castro llega a esta conclusión: No es posible afirmar que los científicos rechazan el hecho religioso, más bien encontramos ante la religión respuestas muy variadas, al igual que en otros sectores, como las artes o la literatura. La última encuesta realizada en Estados Unidos en 1996 da resultados muy parecidos a la que se realizó en 1916: un 40% de los científicos creen en un Dios personal. Ciencia y Religión no tienen necesariamente que entrar en conflicto; son plenamente compatibles, es más, para algunos científicos, incluso actuales, la ciencia constituye el camino para encontrar el rostro de Dios. En la citada encuesta de 1996 aparecen unas tablas que pueden ser un buen resumen de los datos de las dos encuestas: La encuesta de 1914 predecía que gracias al progreso científico y educativo, la increencia religiosa aumentaría en los científicos como en la población. Los datos demuestran que los científicos normales son tan creyentes como entonces y las encuestas Gallup actuales sugieren lo mismo. Más del 90 % de los norteamericanos creen en Dios. Sí parece haber un descenso en el caso de los españoles: 79 % de creyentes en 1987 y 73 % en 2005. Más bien debería decirse que los científicos mantienen su poca fe, pues tanto en 1914 como en 1996 el porcentaje de los científicos que creen en Dios (40 %) es significativamente mucho menor que la población en general (80 %). En cambio en la tabla de los grandes científicos aparece mucha más increencia y duda y se cumplen las predicciones de 1914, confirmados por otros estudios: cuanto mayor es el nivel de estudios, menos creencia en Dios (el 90 % de españoles sin estudios cree en Dios, pero solo cree el 55 % de los que tienen estudios superiores). Este estudio del centro de Investigaciones sociológicas lleva a esta importante conclusión: La sociedad española tiende a crecer en su nivel medio de estudios y con ello decrecer en su nivel de religiosidad. Pacto de no agresión entre ciencia y fe Para algunos, no es posible hablar de un diálogo entre la ciencia y la religión. Puesto que Ciencia y Teología constituyen dos formas de pensamiento que tienen plena autonomía, utilizan métodos diferentes y no pueden llegar a encontrarse y dialogar. Los que soportan el pacto de no-agresión dirán: le correspondería a la Ciencia hablar del “cómo” de los fenómenos descriptivamente, y a la Teología buscar las causas últimas, o dicho en otras palabras, buscar el “por qué” y el “para qué”. Esta actitud supone, sin duda, un primer paso, pues supera los conflictos que han aparecido en la historia, pero mantenerse en el pacto de no-agresión, más bien es una actitud pobre y simple. Esfuerzo de integración y diálogo http://servicioskoinonia.org/relat/401.htm El Concilio Vaticano II, en el documento Gaudium et Spes (36 y 37) reconoció la autonomía de lo temporal El Concilio Vaticano II reconoció la autonomía de la realidad terrena, que la Ciencia es plenamente autónoma y que el conocimiento humano goza de la autonomía de la razón y, por lo tanto, la Teología no es ni siquiera criterio negativo para las afirmaciones científicas. El Concilio deplora las actitudes de algunos cristianos que no comprenden la legítima autonomía de la ciencia y que llegaron a inducir una oposición entre la ciencia y la fe. Punto de partida para el diálogo Supuesta la autonomía de cada ciencia, se impone un esfuerzo de integración y diálogo serio. Juan Pablo II anunció cual debe ser el punto de partida para ese diálogo o integración de ciencia y religión: 1 La ciencia puede purificar a la religión de errores y supersticiones 2 La religión puede purificar a la ciencia de la idolatría y los falsos absolutos. Se trata de buscar ese campo común, que es la realidad que se impone al ser humano, llena de interrogantes, que nos pide una explicación de su cómo, su por qué y para qué. Tipos de interacción ciencia –religión Según el sacerdote anglicano y físico de Cambridge, John Polkinghorne: 1 Hay que olvidar todo conflicto propio de otras épocas, el cientificismo o el ateismo científico. 2 La moderna teología no desea mantener posturas que la lleven a la superstición y al error. 3 Las visiones totalitarias- sean científicas o teológicas- no son plausibles en estos tiempos. 4 La ciencia puede servir a la teología para purificarla de de concepciones de la realidad trasnochadas y no conformes con el lenguaje actual. 5 El reconocer que el universo no ha empezado a existir como un todo completado nos ha hecho caer en la cuenta de lo que es la acción creadora y sustentadora en el ser. 6 Es frecuente en los defensores de la fe sin sentido crítico, decir, por ejemplo, que el Big Bang puede identificarse con el acto creador de Dios o que la muerte térmica del universo es la manifestación del fin del mundo de la Biblia. 7 Hay que despojar al lenguaje religioso de todo dogmatismo y al científico de toda afirmación absoluta, para quedarse en la búsqueda sin término que es el auténtico ser científico. Precisiones de algunos teólogos: dimensiones filosófico científicas de la teología -Andrés Torres Queiruga: 1 El teólogo debe respetar al científico en lo que se refiere a contenidos científicos. Hoy no cabe duda de que lo que sucede en el mundo es debido a causas intramundanas. El Concilio Vaticano II le llamó autonomía de las realidades creadas. La autonomía de las realidades intramundanas hoy es algo irrenunciable. No podemos creer en un Dios intervencionista. Pero esto no nos puede llevar a un Dios desvinculado del mundo, al modo deísta. 2 El nuevo paradigma se inicia en el Renacimiento, florece en la Ilustración y abre la edad moderna. Fue radical y profundo. Supuso una reestructuración profunda de la sociedad y de la cultura occidental. Aspectos del nuevo paradigma: · En relación al mito: La visión del mundo ha cambiado radicalmente, abandonando las representaciones míticas de su funcionamiento: Ahora, las leyes naturales determinan el curso de la naturaleza, sin dejar lugar posible a las continuas intervenciones sobrenaturales que se suponía interferían en su curso. · El mundo antiguo, dividido en "tres pisos", era escenario de influjos extramundanos que bajaban de lo alto para hacer el bien o subían de las profundidades para hacer mal (todavía en la letra de muchas de nuestras oraciones, si se examinan bien, se trasluce esta mentalidad intervencionista). - Juan Masià Clavel 1 Cuando la ciencia dice que ha abierto líneas de explicación del mundo estamos yendo más allá de la ciencia. 2 El científico para hacer su ciencia no necesita saber teología. Pero la teología que reflexiona sobre el origen del mundo o la dignidad del ser humano en toda su existencia, debe tener en cuenta lo que le dicen las ciencias correspondientes. 3 Hay que reconocer el esfuerzo de la teología católica ante el reto de las ciencias en los últimos 100 años. Pero respecto a la biología, la física, la neurociencia hay que decir que en filosofía y teología estamos en pañales. 4 No se debe absolutizar el modelo: ni el físico el átomo, ni el teólogo la revelación. Cuando se absolutiza se comienza a hacer ideología. Así el problema no está en la relación entre ciencia y religión, sino en el de ciencias y teologías convertidas en ideologías. - Juan Luis Herrero del Pozo Sentido de la autonomía del cosmos y la secularidad. 1 El punto irrenunciable de la Ilustración es el descubrimiento de la autonomía del cosmos. 2 Necesidad de entender bien el término autonomía del cosmos. Sólo entonces entenderemos que la realidad de Dios, por sí misma, no precisa de la religión. 3 La creación es una forma creyente -no mágica- de apostar por la dimensión de lo trascendente en el cosmos. El creyente cree que el cosmos se fundamenta en Dios. Lo dicho excluye tan sólo una autonomía del cosmos en este nivel ontológico radical. Pero hay otra autonomía que negarla sería tanto como negar la realidad del propio cosmos como distinto de Dios. 4 Presencia de Dios Dios no hace existir el cosmos para dejarlo luego como hace el relojero con su reloj. No existe ni se puede concebir mayor presencia… 5 Ausencia de Dios Dios es casi una realidad ‘inútil’. Hemos de actuar ‘como si Dios no existiese’, ‘como si todo dependiera de nosotros’. Dios se niega a ser un Dios intervencionista: no está presente ‘para sacarnos las castañas del fuego’. La verdadera providencia de Dios es la responsabilidad humana. El Dios de los científicos en el siglo XXI: panteísmo Según el filósofo Javier Sádaba, la ciencia hace guiños a la religión. Muchos científicos se dicen creyentes y las disputas entre ateos y creyentes han pasado del odio a la confrontación entre iguales. En la Lógica pasa lo mismo: el teorema que propuso Gödel en 1931 concluyó que la lógica matemática no se basta a sí misma y llevó a algunos científicos creyentes a encontrar un camino entre la ciencia y el creador relacionando el teorema de Gödel con Dios. Ese teorema mostraría que la limitación de la mente humana haría plausible un ser superior que la fundamentara. Ante la revolución de la genética y el ADN, Dios de nuevo parece asomar la cabeza...En todo esto se da por supuesto que la palabra Dios tiene un significado preciso que todos entendemos. Y no es así. Las imágenes que de Dios nos formamos son tan variadas como personas. No hay modo de que nos entendamos respecto a la noción de Dios. Los científicos han hecho un Dios desde sus teorías. Y lo que sobresale es una gran admiración por el universo, las leyes naturales o el misterio de lo desconocido. A eso es a lo que llaman Dios. El Dios de la mayor parte de los científicos, incluidos los creyentes es el Dios del panteísmo, un Dios reducido al universo y nada más. Lo que ha entrado en vigor en la mente ilustrada científica no es Dios sino una mezcla de misticismo, sincretismo, orientalismo y conciencia cósmica. Los neoconservadores y la relación ciencia-fe La relación ciencia y fe en la actualidad muestra el nuevo esfuerzo de los neoconservadores para reconquistar la ciencia y volverla a hacer esclava de la teología por medios más sutiles que antaño. Eso es lo que afirma Antonio Duato, al hablar del debate entre un grupo de científicos y el cardenal Schönborn sobre el diseño inteligente y la evolución, en el New York Times en 2001. 1 El origen y contexto de la polémica: diseño inteligente En muchas universidades privadas americanas no está permitido enseñar la teoría de la evolución de Darwin. Eso no ocurre en la educación pública, salvo en Kansas. Los neoconservadores han hecho una campaña supuestamente científica a favor del neocreacionismo, bajo la fórmula del llamado diseño inteligente: aceptan la evolución de las especies, pero no por mutaciones y selección natural sino guiada por Dios. Dicen que es una teoría científica y debe ser enseñada en todas partes. Eso ha puesto en pie de guerra al mundo científico. (Sin embargo, ninguna afirmación de los partidarios del Diseño inteligente ha podido superar el escrutinio de la ciencia. Se has demostrado que sus argumentos son erróneos y que las aseveraciones en que se basan son falsas). 2 El artículo de L. M. Krauss en New York Times defendiendo las teorías científicas evolucionistas El artículo pone como modelo de cordura a la Iglesia católica, y en concreto a Juan Pablo II y la Comisión Teológica internacional presidida por Joseph Ratzinger. En los textos que cita se mantiene la división de campos de conocimiento, dejando a la Ciencia que descubra y experimente y a la fe encontrar el sentido último. Es la posición que ha dominado en el catolicismo, lejos de los fundamentalismos protestantes. 3. El artículo del cardenal Schönborn al New York Times El dominico cardenal arzobispo de Viena, entró en la polémica abiertamente, poniéndose del lado del diseño inteligente y de la propuesta de enseñarlo en las escuelas. Dice que lo no acepta la Iglesia católica es el evolucionismo que niegue o prescinda de la última intervención causal de Dios. Para el cardenal no es científico quien no acepta la “aplastante evidencia de propósito y diseño en la naturaleza”, es decir, de un Dios creador. “Bien está que uno se lo crea por fe –dice Duato- y pida que los científicos respeten esta concepción libre aunque no probada científicamente. Pero aplicar a este caso el principio de que Dios es evidente conclusión para un hombre que con honradez contemple el universo… ¡es demasiado! Es volver a la pretensión del Vaticano I y de Inocencio III o Bonifacio VIII…” Termina Duato su artículo con estas duras palabras dirigidas al cardenal conservador: “Señor cardenal dominico, seamos serios, ensanche su mente como lo hizo en su tiempo santo Tomás. Lo más que pueda. Mucho más allá de Aristóteles, el Filósofo. Si pone a Dios como inteligencia capaz de diseñar el Big Bang, no lo deje en ridículo ante los hombres de hoy, encapsulándole en un catecismo (de la Iglesia Católica) diseñado por usted y poniéndole al servicio de una restauración neoconservadora y clerical impresentable”. Nueva propuesta para la comprensión del mundo. Teología de la ciencia El profesor de la Universidad A. de Madrid, Javier Montserrat, Miembro de la Cátedra CTR, presentó la relación de la ciencia física con la teología. La Teología de la Ciencia La Teología de la Ciencia (TdC) es la construida sobre la imagen del universo en la ciencia moderna. · La TdC no niega la posibilidad legítima de que la imagen del mundo en la ciencia moderna conduzca a posiciones ateas o agnósticas. Quedaría así abierta la posibilidad de interpretar el mundo sin Dios. · La TdC no impone a nadie razonamientos filosófico-teológicos, ni pretende que sus reflexiones sean “científicas” (sino filosófico-teológicas construidos a partir de resultados estrictamente científicos). La imagen del universo en la ciencia · La ciencia es hipotética, abierta y crítica. · El universo es abierto y flexible. Un universo de autosuficiencia, estabilidad o consistencia problemática, de sorprendente racionalidad físico-cosmológica (un universo antrópico de posible explicación naturalista o teísta ), de racionalidad biológica y productor del psiquismo. Un universo dinámico, evolutivo, abierto y autocreado. Imagen del conocimiento actual · El enigma real, dos posibles interpretaciones últimas: teísta y “atea” El universo aparece enigmático y conduce a dos posibles interpretaciones últimas. Una teísta y otra interpretación atea o agnóstica, puramente mundana, sin Dios. (Sin Dios -que prescinde de Dios- no es lo mismo que atea, negación explícita de su existencia). Es muy difícil afirmar que una de ellas no es posible, a no ser que se abandone el criticismo ilustrado tolerante de nuestra cultura. El teísmo tiene argumentos de verosimilitud para su hipótesis, pero el ateísmo o agnosticismo también los tienen para la suya. En realidad hoy la misma descripción sociológica muestra la viabilidad de las dos hipótesis. A ellas está abierto el hombre ordinario de nuestra cultura. La ciencia nos lleva a entenderlo así. · Dios, si existe, se mantiene oculto El hombre estaría abierto al enigma de lo real y a la posibilidad de las dos hipótesis, Dios y la pura mundanidad sin Dios. En definitiva, Dios no estaría impuesto necesariamente por las condiciones objetivas, ya que siempre estaría abierta la posibilidad de una hipótesis puramente mundana. Montserrat advierte que, aunque el hombre se inclinara hacia una interpretación religiosa, lo haría admitiendo que el Dios real mantiene su silencio en la creación. (Dios ha creado el mundo de tal manera que es posible interpretarlo sin necesidad de Dios). · No es posible demostrar racionalmente la existencia de Dios Aunque la naturaleza permite, pues, la hipótesis de Dios (con argumentos de verosimilitud), no hay una seguridad racional absoluta de su existencia y el Dios real, de existir, está oculto y en silencio. La ciencia describe este mundo enigmático. · ¿Es real un Dios oculto y liberador? El hombre en el mundo es un ser abierto a dos grandes preguntas en torno a Dios. · La primera: ¿Es real un Dios que ha creado el mundo pero permanece oculto y en silencio? · La segunda: ¿El Dios oculto tiene una voluntad de relación con el hombre y liberación de la historia? En realidad se reduce a una pregunta: ¿Es real un Dios oculto y liberador? “Cuando el hombre es religioso, cristiano o no, toma siempre una posición positiva ante esas preguntas: la religiosidad natural se funda en la apertura a un Dios salvador por encima de su ocultamiento y silencio” –concluye Montserrat. Continuará Fuente: Luís Álvarez http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/16212308/Todo-sobre-el-origen-del-universo_-Parte-1_.html http://www.taringa.net/

- La teología de la “kénosis” o anonadamiento divino, ¿coherente con la Ciencia? Un texto de S. Pablo hablando de Cristo, (Fil 2, 6-7) hoy se aplica también a Dios: “…El cual, siendo de condición divina…se vació de sí mismo…haciéndose semejante a los Esta teoría o teología de la kénosis divina es interesante y novedosa, pero supone que el universo, la creación, está hecho para el hombre, con una interpretación del principio antrópico en sentido fuerte, lo cual no es admisible para la cosmología moderna. Esto lleva a la idea de que muchas afirmaciones de fe religiosa están en total contradicción con las ideas científicas. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=9yPLzUpHqHM Temas fronterizos entre Ciencia y Teología. Principio antrópico El principio antrópico: ¿Estaríamos aquí si la masa del protón no fuera 2000 veces la del electrón? El surgimiento de la vida sobre el planeta Tierra no sería posible si se hubieran producido ligeros cambios en las características del universo. Esto es lo que se conoce como principio antrópico. Fue definido, entre otros, por Barrow, Carter (1974) y por el astrónomo británico Martin Rees. De haberse producido ligeras variaciones de esos números y otros valores del universo, la vida no habría surgido. Algunos ejemplos de esas constantes universales: · La órbita de la Tierra alrededor del Sol es casi circular, con una excentricidad casi igual a 0. Eso produce poca diferencia de temperatura entre las posiciones de la Tierra la más cercana y la más alejada del Sol. (La diferencia entre verano e invierno es debida a la inclinación del eje de la Tierra). En Mercurio, con una excentricidad de 20%, la temperatura es más de 50º C más alta en el punto más cercano al Sol. · Si el Sol tuviera una masa 20% mayor, la Tierra sería más caliente que Venus hoy, o sea, inhabitable. · La distancia al Sol que permite la vida se da solo en la distancia a que se encuentra la Tierra. Más cerca (Venus) hace demasiado calor y más lejos (Marte…), demasiado frío. La zona habitable en azul, depende de la masa del astro. Cuanto mayor es la estrella, la zona habitable está más lejos. El hecho de existir nosotros restringe las características de la zona o ambiente del universo en que nos encontramos. A esto se le llama Principio antrópico débil. Las coincidencias afortunadas para la vida (Excentricidad, masa del Sol, distancia del planeta a la estrella…) son llamadas ambientales. Son fáciles de entender porque nosotros debemos estar en un hábitat del universo que permita la vida. El principio antrópico débil ha sido criticado por su falta de imaginación, pues asume que no es posible que se den otras formas de vida que no esté basada en el carbono. El universo no es hospitalario, amable con los humanos. Dice T. Schick: “El hombre es minoritario en la Tierra al lado de otras especies, clases y subclases… Si la Tierra fuera hecha para la vida parece que fue hecha para los insectos…” Pero hay otro principio antrópico llamado fuerte, que afirma que el hecho de existir la vida humana impone restricciones en las leyes del universo. Las características del universo pueden conducir al desarrollo de la vida humana. Ejemplos del principio antrópico fuerte: · El cociente entre la fuerza que mantiene unidos a los átomos y la fuerza de gravedad que hay entre ellos es igual a 1026. Si fuera menor, no se habrían formado las galaxias y no habría aparecido la vida. · Si la fuerza que une las partículas del núcleo atómico fuera menor que 0,07 no se habría formado Helio a partir del Hidrógeno, se enfriarían las estrellas y no se habrían formado los elementos necesarios para la vida. · La proporción de la masa del protón y el electrón debe ser 2000 a 1. Si fuera diferente no se habrían formado moléculas y no sería posible la vida. · Si la constante cosmológica (que actúa contra la atracción de la gravedad) fuera más pequeña, el universo se habría colapsado antes de formarse las galaxias. Este Principio antrópico fuerte no es explicable fácilmente y tiene implicaciones filosóficas. Nuestro universo y sus leyes parecen tener un diseño si queremos existir y no de deja lugar para ningún cambio. Los proponentes del principio antrópico coinciden en que vivimos en un universo cuidadosamente ajustado que parece haber sido meticulosamente adaptado para permitir la existencia de la vida que conocemos. ¿Por qué es así? Según Rees hay tres posibles respuestas al surgimiento de esas constantes del universo: a) La mera casualidad, b) la existencia de un diseñador inteligente y c) la existencia de un Multiverso. Personalmente Rees desecha las opciones a) y b) del todo que los físicos andan buscando no es solo una construcción matemática sino que coincide con la realidad externa, explica por qué hay tres clases de neutrinos y la naturaleza de las fuerzas nuclear y eléctrica y aplicada al origen del universo, predice muchos Big Bangs, entonces tendremos una fuerte razón para creer en universos separados, como tuvimos para creer en los quarks o en la Teoría de la Relatividad que nos explicó la realidad inobservable de los agujeros negros”. A muchos científicos y teólogos creyentes les ha parecido ver en esas coincidencias o ajuste fino de las leyes naturales, como una obra de Dios. El teólogo Hans Küng, en el libro “El principio de todas las cosas”, considera que esas constantes universales son una prueba de la existencia de Dios. La versión fuerte del principio antrópico ha sido calificada de no científica ya que ni puede probarse ni falsarse y es innecesaria. Jesús Mosterín opina que “el principio antrópico débil es una simple tautología, es decir, es incapaz de predecir algo que no sepamos. Y el principio fuerte es una especulación gratuita. También señala la incorrección de la inferencia antrópica que, de la hipótesis de una infinitud de universos se infiera la existencia de un mundo igual que el nuestro”. Nuestro universo, ¿obra de un diseño inteligente o del Multiverso? Según Hawking, esta idea del gran diseño a partir del ajuste fino de las constantes universales es llamada Diseño inteligente en Estados Unidos; se sobreentiende que el diseñador es Dios. Pero ésta no es la respuesta de la ciencia moderna. Para ello se utiliza la teoría del Multiverso. Hemos visto que nuestro mundo parece ser uno entre muchos, con muchas leyes diferentes. El Multiverso no es una idea inventada para contrarrestar el ajuste fino sino la consecuencia de muchas teorías de la moderna Cosmología, una de ellas la Teoría M. Si esto es verdad, entonces el Principio antrópico fuerte puede ser considerado igual que el débil, poniendo el ajuste fino de las leyes físicas con los factores ambientales porque nuestro universo es sólo uno entre muchos, como nuestro sistema solar es uno entre muchos sistemas solares del universo. Si hay que pensar que vivimos en un vasto y variado Multiverso, en el que podría haber en total unos 10500 universos distintos, el universo diseñado específicamente para la vida dejaría de ser una prueba de la existencia de Dios. Es decir, el ajuste fino de las leyes de la naturaleza puede ser explicado con la existencia de múltiples universos. Así como Darwin explicó que el diseño de las formas vivas pudo aparecer por la evolución sin intervención de Dios, el Multiverso puede explicar el ajuste fino de las leyes físicas sin la necesidad de un creador que hizo el universo para nuestro provecho. “De acuerdo con las mejores ideas de la mejor teoría que tenemos, que es la Teoría de Cuerdas, -dijo el cosmólogo Susskind en la citada entrevista de Eduard Punset el número de estas burbujas de las que se forman los distintos universos es enorme y también es enorme la diversidad de los diversos tipos de entorno que hay. Hay todo lo que se pueda imaginar: lugares donde los electrones son más pesados que los protones, o donde los protones son más pesados que los electrones, todo tipo de posibilidades diversas, y sólo una pequeña fracción de ellas es vitalmente posible “. “Y ahí es donde se encuentra la vida, no hay nada metafísico en ello, nada sobrenatural. No hay ninguna idea de que un Dios benevolente hizo el universo para que pudiéramos vivir en él... sino que hay grandes tipos de entorno que fueron el producto de este proceso, y sólo una fracción muy pequeña de ellos fueron, como tú dices, "amables”. Un buen resumen lo hace el cosmólogo P. J. Hernández: “A medida que sabemos más sobre la física del universo primigenio, la imagen del Creador se diluye hasta convertirse en sólo la esperanza de algunos de poner al hombre en un lugar central que nunca le ha correspondido. Porque el primer gran pecado del argumento del diseño siempre fue su injustificado antropocentrismo. Plantear un propósito para los cielos centrado en lo humano suena a una lamentable falta de sentido del humor acerca de la condición humana”. En palabras de Bertrand Russel: "los creyentes en el Propósito Cósmico constituyen gran parte de nuestra supuesta inteligencia, pero sus escritos le hacen a uno dudar de ella. Si se me garantizara la omnipotencia, y millones de años para experimentar con ella, no pensaría que pudiera presumir mucho del Hombre como resultado final de todos mis esfuerzos”. Las imágenes que nos formamos de Dios Las imágenes de la cultura científica son necesarias para formar una imagen de Dios En la actualidad estamos inmersos en la cultura técnico-científica. La cultura es el marco referencial de valores y símbolos en que se expresan esos valores. Y la cultura presta imágenes y palabras a los miembros de la sociedad de una época determinada, por eso nuestra cultura científico-técnica nos proveerá de palabras e imágenes para todo discurso, incluido el discurso religioso, sobre el ser humano y sobre Dios. Nuestra condición humana es tal que todas nuestras elaboraciones mentales van acompañadas de imágenes y de palabras. “El lenguaje es el vehículo del pensamiento”, dijo acertadamente Wittgenstein. Nuestras imágenes las sacamos del mundo que nos rodea. Podemos decir que rastrear el rostro de Dios en nuestra cultura científica se hace cada vez más difícil al ser humano. “No podemos sentir la presencia de Dios en nuestro mundo secularizado con tanta ingenuidad como lo hicieron en épocas anteriores”. “Hoy tenemos evidencia de que no puede hacerse de Dios imagen alguna tallada de madera humana”, afirmó el teólogo Karl Rahner. Corresponde a la Ciencia, en especial la Física y la Biología, ayudar a la teología en la búsqueda del rostro de Dios y la comprensión de la acción de Dios en el mundo. De manera que la Teología en sus afirmaciones y discursos se libere de toda superstición, falsedad e irracionalidad. Las imágenes de Dios dependen de la imagen del mundo y la sociedad Todos los esfuerzos realizados en la historia de las religiones para la búsqueda del rostro de Dios, aunque tiene aspectos positivos como el hallazgo de la analogía y la teología negativa, están tocados de la relatividad y de la afirmación “no es así”, que niega toda identidad en las afirmaciones. Pero el ser humano tiene necesidad de recrear continuamente la imagen de Dios y para ello no tiene otro punto de partida que el mundo en que vivimos y la interpretación del mismo que hace la ciencia. Las sucesivas imágenes de Dios que el ser humano ha ido formando están contaminadas de las imágenes del mundo y de la sociedad en que se formaron. Veamos algunas de las imágenes de Dios en la Historia 1 Son muy conocidas las imágenes antropomórficas de los dioses del panteón grecoromano, en las que los dioses tenían las mismas pasiones de los hombres. 2 El Antiguo Testamento presenta un Dios aún demasiado semejante a los seres humanos de la antigüedad: Yahvé, el Dios de los ejércitos, es justiciero, vengativo, cruel, celoso y es el dios nacional de su pueblo escogido, Israel, a quien protege, salva y con quien hace una alianza. 3 Con Jesús de Nazaret se descubre a un Dios que es padre bueno con todos, amoroso, cercano, humano. 4 Con los siglos de cristiandad, al Dios de la Edad media se le añade un aspecto de juez riguroso y castigador. Se inserta a Dios en el sistema feudal como imagen de orden y autoridad. 5 Con el modelo de orden de un universo concebido como cosmos, se crea la imagen de Dios garante y principio del orden del universo. Dios es el primer principio, primera causa. Es la imagen de Dios en que han creído muchos creyentes, así como la que han negado muchos ateos, es decir, la del Dios cosmológico aristotélico. 6 Cuando la ciencia clásica se construye bajo el mecanicismo, el reloj barroco es el símbolo de ese universo y el Dios relojero será el gran mecánico que ha creado y puesto en marcha ese mecanismo suficiente por sí mismo, una vez iniciado su movimiento. Esta imagen de Dios fundamentó el deísmo, en el que no es posible concebir una acción providente de Dios en la Historia. 7 Aunque un universo autónomo puede ayudar a purificar la imagen de Dios tapagujeros de generaciones anteriores, puede llevarnos a la imagen de un Dios trascendente al mundo en soledad radical, que no se introduce en la vida de los seres humanos. Es el Dios frío y lejano de los físico-teólogos. 8 En el siglo XX hemos visto como la ciencia nos ha abierto a una nueva visión del universo que condiciona también la imagen de Dios. Del Dios relojero se ha pasado a la imagen de Dios mente del universo o principio de inteligibilidad. Es frecuente oír hablar del Dios de los físicos, Dios que se revela en la armonía del cosmos, no de un Dios que se cuide de la suerte de los seres humanos en la historia. Es el Dios de la religión cósmica (Einstein): por un lado se da una desmitificación del cosmos por la ciencia y por otro lado hay una mayor conceptualización de la imagen de Dios. 9 La revolución biológica que estamos viviendo, junto al cambio de paradigma de comprensión del universo concebido como orden a un universo concebido como caos de donde emergen el orden y la vida, nos lleva a una nueva imagen de Dios concebido como principio de emergencia o libertad absoluta. También aquí la ciencia puede ayudar al creyente a purificar las imágenes de Dios que ha venido arrastrando, para encontrar una imagen de Dios más cercana al ser humano de nuestro tiempo, más fácil de fundamentar una auténtica actitud religiosa. Esta imagen de Dios principio de emergencia de todo lo nuevo y de libertad está más cercana a la tradición bíblica del Dios vivo, imagen que se puede tallar más fácilmente desde una concepción de universo evolutivo y dinámico. Pero siempre recaerá sobre el creyente el mandato bíblico de no construir imágenes definitivas de Dios (Dt 5,8). Las visiones del origen del universo naturalista y teísta no son incompatibles Acabo este capítulo con estas palabras de Javier Montserrat, de la Universidad Autónoma de Madrid: “El teísmo cristiano actual no pretende llegar, ni por la ciencia ni por la filosofía, a una ‘demostración’ impositiva de que Dios es el creador del universo. ¿Por qué existe un universo absoluto y eterno y no la nada? ¿Por qué existe Dios y no la nada? ¿Por qué la materia es capaz de producir la sensibilidad y la conciencia y no sistemas robóticos deterministas? Nuestra razón, ni científica ni filosófica, no puede responder a estas preguntas. La razón debe atenerse a los hechos y tratar de encontrar una explicación suficiente. · Ese vacío cuántico, mar holístico de energía de fondo… tal como ha sido conceptualmente construido por la Mecánica Cuántica, podría abrirnos a una misteriosa “meta-realidad”, que quizá podría estar bien descrita por las especulaciones de la Teoría M y que quizá hubiera podido producir muchos universos en infinidad de fluctuaciones cuánticas, que quizá nunca podremos comprobar que existen. Esta meta-realidad eterna nodivina sería el fondo que explicaría la existencia, al menos, de nuestro universo. · El teísmo, en cambio, considera que esta enigmática “meta- realidad” de la que hemos sido producidos por una fluctuación cuántica, es una realidad que hace verosímil, sin imponerla, la hipótesis de que todo tenga su origen en una misteriosa ontología fundamental de la Divinidad. Autores cristianos como Ellis y W. Stoeger piensan que incluso el universo creado a través del Multiverso sería compatible con el teísmo cristiano”. Conclusiones Sobre Hawking y el Gran Diseño Creo que han quedado claras varias cosas respecto al libro de Hawking, “El Gran Diseño”, después de esta exposición. 1 Hawking no es ateo Hawking no se manifiesta en su último libro, ni en los libros anteriores, como ateo. Cuando se le acusa de eso dice que tales afirmaciones no son verdad. El es un agnóstico o deísta. Pero no un ateo. 2 Tampoco pretende con su libro demostrar la inexistencia de Dios. Sencillamente porque eso no es posible demostrarlo ni con la razón ni con la ciencia. Del mismo modo que no se puede demostrar con la razón la existencia de Dios. Porque es un tema de fe. 3 Hawking escribe como científico, no recurre a seres sobrenaturales Lo que hace Hawking es lo que hicieron los filósofos presocráticos desde Tales de Mileto, y siglos más tarde, los científicos, como Laplace, Darwin y un largo etcétera: actuar como científicos buscando respuestas a los problemas de los fenómenos naturales, con las leyes de la naturaleza, sin tener que recurrir a seres sobrenaturales, sean los dioses de la mitología o el Dios judeo cristiano. 4 Hay que separar al científico de sus creencias personales Las creencias personales, (la fe en Dios o la increencia) no deben guiar la investigación de los científicos, pues éstos se deben a la aplicación del método científico. Baste recordar el caso emblemático del biólogo molecular y genetista Francisco José Ayala, un ex dominico que se define como 'neodarwinista'. En su trabajo diario prescinde de Dios tranquilamente y, a la hora de posicionarse más allá de la ciencia, no duda en defender su existencia. 5 Las opiniones de Hawking son compartidas por muchos cosmólogos La explicación de Hawking respecto al origen del Universo es compartida por muchísimos cosmólogos actuales: Dios no fue necesario para explicar el origen del sistema solar (Laplace) o la aparición de las especies de seres vivos (Darwin), y no es necesaria la figura de un creador-diseñador para explicar el origen del universo. Bastan las leyes de la Física y las teorías modernas descubiertas a partir de las teorías de la Relatividad y de la Mecánica Cuántica. 6 Las teorías de la Relatividad y Mecánica cuántica pueden ayudarnos a entender cómo se formó el universo de la nada Esa es la afirmación central del libro de Hawking, quien utiliza como soporte de sus conclusiones la moderna Teoría M, (en cuyo desarrollo él no ha participado), y el Multiverso. Hay muchas galaxias, estrellas y sistemas solares y puede haber muchos universos, de los que el nuestro es sólo un ejemplar. Cada universo del Multiverso tendría sus leyes físicas, y algunos de ellos, como el nuestro, permitirían que aparezca la vida. 7 Falta tiempo para que esas teorías sean confirmadas Ciertamente aún falta tiempo para estar seguros totalmente de la consistencia de esas teorías, pero hay muchos en la comunidad científica que creen que esas teorías son de lo mejor que hay para explicar el origen del universo. El tiempo dirá si hay o no fundamento, pero esa es la condición de la ciencia: no hay ninguna teoría definitiva y absoluta. 8 Comentarios a las críticas de los creyentes (dirigentes de religiones y científicos) al libro de Hawking: -a. Antes de dar una opinión en público deberían conocer a fondo las teorías científicas, especialmente las teorías físicas y cosmologías modernas, para entender lo que quieren decir las afirmaciones de científicos como Hawking sobre el origen del universo. -b. Entonces verían que la mejor opción es el silencio, o al menos limitarse a presentar la opción teísta de la creación, como alternativa a la opinión naturalista del científico. -c. En el caso de las críticas de creyentes-científicos, en algunos casos hay que preguntar si no se han dejado dominar por el peso de la parte creyente al hacer las críticas. Deberían ser exquisitamente neutrales en sus críticas, sin olvidar que son también científicos y deberían hablar también como tales. -d. El caso peor es el del creyente-científico que no domina la materia de la Cosmología- Física cuántica moderna y se atreve a dar una opinión negativa desde las leyes de la Física clásica, que como se sabe, son superadas por la Física moderna. -e. Es un error enfrentar una opinión teológica, derivada de unos dogmas religiosos, con unas teorías científicas que quieren dar explicación a la aparición del universo desde la ciencia. Son campos diferentes que merecen respeto mutuo, no confrontación. Cuando ya estaba editado este artículo, hemos conocido las palabras del Papa el día de Reyes de 2011. Se refieren, sin nombrarlo, al libro de Hawking y su posición respecto a la no necesidad de Dios para explicar el origen del universo. “El universo no es el resultado de la casualidad, como algunos quieren hacernos creer.” Y dirigiéndose a los fieles católicos, sigue diciendo: “No debemos dejarnos limitar la mente por teorías que llegan siempre sólo hasta un cierto punto y que -si miramos bien- no están de hecho en contradicción con la fe, pero no logran explicar el sentido último de la realidad”. Vemos que Benedicto XVI no rechaza las teorías cosmológicas modernas que prescinden de Dios, de las que dice que no están en contradicción con la fe, sino que invita a los fieles a aceptar la opción teísta de la creación. Esa es una postura más respetuosa con la autonomía de la ciencia que las anteriores declaraciones de líderes e intelectuales creyentes. La única objeción a las palabras papales es cuando habla de la estrella de Belén como si hubiera sido un acontecimiento astronómico real. “¿Qué tipo de estrella era aquella?” –se pregunta el Papa y cita al astrónomo Kepler, diciendo que la estrella de Belén pudo haber sido una explosión de una estrella nova o supernova, sin caer en la cuenta de que la visión de una estrella explotando es sólo la imagen que nos llega muchos años después de la explosión de tal estrella. Por ejemplo, la estrella supernova 1987A, situada a 100.000 años luz de nosotros, estalló hace 100.000 años, el tiempo que ha tardado en llegar la luz de la explosión hasta nosotros. Por tanto, una estrella supernova no pudo guiar a los magos hasta Belén. El comentario que hace la Biblia de Jerusalén a la frase de Mateo 2, 9 (“la estrella iba delante de ellos y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño”) es muy claro: “El evangelista piensa en un astro milagroso, del cual es inútil buscar una explicación natural”. Además, Kepler habló de la conjunción de varios planetas que ocurrió por el año 7a.C. como posible explicación de la estrella de Belén. Señalo erróneamente que esta conjunción pudo crear una nova que explicaría la supuesta estrella de Belén “Los cálculos actuales indican que en la conjunción (de Júpiter y Saturno) señalada por Kepler no fue un evento visualmente tan sorprendente como para que fuera interpretado como una estrella”. Los textos del Nuevo Testamento en ese punto tienen contradicciones. Los estudiosos del tema, astrónomos o teólogos, opinan que no es posible dar una prueba contundente de la existencia de esa estrella de Belén.110 La mayoría de exegetas y teólogos niegan el valor histórico de los relatos evangélicos de la infancia y los explican como leyendas nacidas de la tradición judía de que el Mesías debía nacer en Belén. La anunciación del ángel, el nacimiento en Belén y en un pesebre o una cueva, la visita de los pastores y los magos, la estrella de oriente, la matanza de los inocentes o la huida a Egipto son aceptados por gran número de exegetas de hoy como narraciones no históricas”. Benedicto XVI –sabio teólogo conocedor de los estudios modernos sobre la Biblia- perdió aquí una ocasión de oro de hablar con rigor diciendo las cosas por su nombre: los magos, la estrella y en general los capítulos sobre el nacimiento de Jesús en Belén de Mateo y Lucas son narraciones literarias no históricas con una finalidad teológica. Consideraciones finales Comencé este artículo haciendo una especie de proyecto de lo que me proponía. Espero haberlo conseguido: - a. Hemos visto un resumen de las principales cosmologías antiguas y la cosmología moderna. Con la aparición de la ciencia moderna el cambio ha sido espectacular, hasta culminar en las últimas teorías que intentan explicar cómo se originó el universo. Espero que este artículo haya servido como introducción al fascinante tema de la cosmología y al libro de S. Hawking. - b. Gracias a la Teoría de la Relatividad y la Teoría Cuántica, ha cambiado radicalmente nuestro modo de ver y entender el mundo. Son teorías difíciles de entender porque van contra el sentido común, pero sería muy bueno superar nuestra visión limitada y aceptar que la realidad nos supera. - c. La ciencia empezó siendo filosofía de la naturaleza y ha culminado en este siglo con progresos extraordinarios en muchos campos, en especial la Física y la Biología, ayudándonos como nunca a tener una visión unitaria de la realidad, desde el universo hasta la vida y el átomo. Tenemos mucha suerte de vivir en esta época, a pesar de las dificultades. Pero hoy más que nunca los científicos son conscientes de los límites de la ciencia. Cada vez se ve más que el universo es un misterio enorme. - d. El progreso científico ha sido una línea en zig zag con varias ideas madre: estudiar la naturaleza, aprender de ella, explicar sus misterios con la razón y los recursos naturales y utilizando la herramienta poderosa de las matemáticas, en el marco de un método científico, sin aceptar intervenciones de seres sobrenaturales en nuestro mundo, como explicación de los fenómenos naturales. - e. Las relaciones entre la fe religiosa (cristiana) y la filosofía primero, y luego la ciencia no han sido fáciles; ha habido errores en todas partes, incomprensión, intransigencia y mucho dogmatismo. Hoy parece que se están acercando los dos campos de conocimiento hacia la colaboración y el respeto mutuo. Sin embargo se reconocen campos diferentes: el papel autónomo y director de la ciencia en la búsqueda de soluciones a los problemas de este mundo y de explicación de su funcionamiento y origen. Se reserva para la fe, la teología, con la filosofía, dar respuesta a las últimas preguntas sobre la existencia humana. -Colaboración: La Ciencia puede ayudar a la fe a evitar errores y la Teología puede ayudar a la Ciencia a evitar falsos absolutos. - La Filosofía puede ayudar a la ciencia a preguntarse por sí misma y sus métodos, pero la Filosofía va detrás de la Ciencia en cuanto a abrir caminos de investigación de la realidad. - f. Tanto teólogos como científicos reconocen el atraso de la Religión y en concreto la Teología, respecto a los avances científicos. Con la excepción de algunos teólogos que han intentado reflexionar a partir de la ciencia, pero que han sido apartados y silenciados, se aprecia una especie de esclerosis, fosilización dogmática, sobre todo en las jerarquías de algunas Iglesias cristianas, y no digamos el Islam y el judaísmo. La Filosofía y la Ciencia podrían ayudar a las religiones a actualizarse en la expresión de sus dogmas, del mismo modo que el cristianismo supo utilizar en su momento las filosofías platónica, estoica o aristotélica para actualizar su mensaje. - g. En el tema que hemos tratado, el origen del universo, caben las dos posibles respuestas: la teísta que pone a Dios como creador de todo y la naturalista que no necesita a Dios para explicar el origen del universo. No es cuestión de argumentos y pruebas, sino de elección personal. - h. Naturalista no significa atea. La primera prescinde de Dios, la segunda niega la existencia de Dios. Pero además de la elección entre las respuestas teísta y naturalista cabe una tercera posibilidad: Un creyente cristiano puede perfectamente aceptar las teorías físicas del origen del universo y su “creación” desde las “fluctuaciones cuánticas”, la inflación, el Big Bang o las historias de Feynman y la Teoría M con el Multiverso, tal como las describe Hawking y la cosmología moderna, sin tener que suponer la creación de la nada (ex nihilo) por Dios y, a la vez, seguir creyendo que Dios es el fundamento del ser, en la línea descrita por Herrero del Pozo y Javier Montserrat (8.9.4). Pero con esto estamos pisando el terreno de la fe, no sólo de la razón. - i. A Dios se le ha ido quitando gradualmente todas las prerrogativas como explicación de todos los fenómenos naturales. Después de Darwin, con la selección natural, quedaba la creación del universo como último reducto inexpugnable de Dios. Parece que ni esa situación es necesaria. Dios puede seguir siendo el fundamento de la existencia sin necesidad de pensar en Creador, causa primera ni eficiente. Incluso podría ser pensado como fundamento del Multiverso. - j. La creación de la “nada” en cosmología Física no tiene nada que ver con el concepto de creación “ex nihilo” del cristianismo, no aceptado ni por la Filosofía ni por la Ciencia. - k. Fue posible la creación espontánea del universo. El principio de causalidad es menos universal de lo que creemos. Al hombre de la calle se le escapa la complejidad de las fluctuaciones cuánticas, la inflación en el Big Bang, Teoría M, las membranas y aún más el Multiverso. Pero algo hemos aprendido de la Teoría Cuántica: ahora ya sabemos que hay fenómenos que ocurren en este mundo que son inexplicables para el sentido común, tanto como el gato de Schrödinger. Que el principio de causalidad y el determinismo no son tan simples y universales como creíamos. Por eso es perfectamente posible que aparezcan partículas espontáneamente en un espacio vacío cuántico o una fluctuación cuántica sin saber explicarnos cómo y, por tanto, fue posible la creación espontánea del universo en las condiciones cuánticas especiales del universo temprano. - l. Como he dicho al principio, he buscado un equilibrio entre fe y ciencia. He procurado no tomar partido exclusivamente por una única visión, la teísta o la naturalista. Cabe la tercera opción, la intermedia entre las otras dos. Es posible explicar el mundo sin un Dios creador, pero el misterio de Dios puede ser el fundamento del ser del mundo. Misterio, pues, como recordó Agustín de Hipona: “Si comprendes, no es Dios”. - m. Hemos acabado el artículo presentando las imágenes de Dios que nos hemos ido formando los seres humanos a partir de nuestra visión del mundo. Confío que pueda ser útil a más de un lector creyente para purificar conceptos religiosos tradicionales e imágenes de Dios contradictorios con nuestro tiempo y la visión moderna del universo. Y también puede ser útil al ateo que lo es, prácticamente, por una falsa presentación que de Dios se tiene. Muchos que se proclaman ateos son, en verdad, agnósticos, una posición abierta a cualquier posibilidad y, en definitiva, al Misterio trascendente. - n. La revolución de Copérnico cambió la idea de que la Tierra era el centro del pequeño Universo de la antigüedad, pero hemos seguido creyendo que somos el centro de todo, los reyes de la creación y que el Universo ha sido hecho para el hombre. Ha llegado la hora de abandonar esa poética pero irreal idea. Muy probablemente, no somos los únicos seres inteligentes existentes, ni el universo ha sido diseñado para albergar la vida humana. Volviendo al origen de este artículo, el mar, el resumen final es éste: una invitación a admirar el gran misterio que es la vida y el universo, que el ser humano ha aprendido a interpretar con la razón (la ciencia ayudada de la tecnología), aunque nunca llegue a saberlo del todo. Saramago escribió que “Dios es el silencio del universo, y el ser humano es el grito que da sentido a ese silencio”. Apéndice 1 Distancias en el Universo 1 Este es el problema de definir una distancia en un Universo en expansión: Dos galaxias están cerca cuando el Universo solo tiene mil millones de años de antigüedad. La primera galaxia emite un pulso de luz. La segunda galaxia no recibe el pulso hasta que el Universo tiene 14 mil millones de años de antigüedad. Para ese tiempo las galaxias están separadas por 26 mil millones de años luz; el pulso de luz ha viajado por 13 mil millones de años luz; y la vista que reciben esas personas en la segunda galaxia es la imagen de la primera galaxia cuando esta solo tenia mil millones de años y estaba solo a 2 mil millones de años luz de distancia. 2 Distancia por Tiempo de Viaje Luz La Distancia por Tiempo de Viaje Luz representa el tiempo que toma la luz desde una galaxia en llegar a nosotros. Esto es el por qué el Universo visible tiene un radio de 14 mil millones de años luz - esto es simplemente lo que se sabe debido a que la luz de más de 14 mil millones de años luz todavía no ha llegado a nosotros. La Distancia por Tiempo de Viaje Luz es más una medida de tiempo que de distancia. Es útil principalmente porque nos dice qué antigua es la vista de la galaxia que estamos viendo. Imaginemos que hacemos un viaje por el universo a la velocidad de la luz (300.000 Km/segundo). En esta tabla veremos los tiempos tardados para recorrer algunas distancias conocidas para nosotros, medidas desde la Tierra: Apéndice 2 Tamaños 1 El universo No se conoce con certeza el tamaño del Universo. Puede tener una longitud de miles de millones de años luz o incluso tener un tamaño infinito. Hay distintas opiniones sobre el tamaño; una de ellas es que hay varios universos (Multiverso), otro es que el universo es infinito. El Universo visible se puede considerar como una esfera perfecta y un diámetro de unos 93.000 millones de años luz. Actualmente, el modelo de universo más comúnmente aceptado es el propuesto por Albert Einstein en su Relatividad General, en la que propone un universo "finito pero ilimitado", es decir, que a pesar de tener un volumen medible no tiene límites, de forma análoga a la superficie de una esfera, que es medible pero ilimitada. 2 Estrellas y Planetas En estas fotos se verán los tamaños de los planetas de nuestro Sistema Solar comparados con el Sol y otras estrellas gigantes. Apéndice 3 Organización del UNniverso. El universo está formado por las siguientes estructuras: - Cúmulos o agrupaciones de galaxias - Galaxias, compuestas de estrellas - estrellas con o sin planetas - sistemas solares, conjunto de estrella y sus planetas Las galaxias son acumulaciones enormes de estrellas, gases y polvo. En el Universo hay centenares de miles de millones. (Se calcula 500.000 millones de galaxias). Cada galaxia puede estar formada por centenares de miles de millones de estrellas y otros astros. (La Vía Láctea contiene unas 200.000 millones de estrellas) En el centro de las galaxias es donde se concentran más estrellas. Los grupos de galaxias se clasifican según su tamaño: 1. Grupos de galaxias: Son concentraciones de varias decenas de galaxias, con masas totales que alcanzan el billón de veces la de nuestro Sol. Los tamaños característicos de los grupos rondan 3 millones de años-luz. El ejemplo más cercano lo ofrece el Grupo Local, al que pertenece nuestra Galaxia. 2. Cúmulos de galaxias: Agrupación de galaxias de entre 50 y 100 miembros, con concentraciones de gas caliente y materia oscura. Estas galaxias se mantienen unidas entre sí gracias a la interacción gravitatoria, y los cúmulos presentan masas cercanas a 10 billones de veces la del Sol. Los cúmulos de galaxias miden normalmente decenas de millones de años-luz. Algunos ejemplos de estas aglomeraciones de galaxias son el cúmulo de Virgo, el de Hércules y el de la Cabellera de Berenice. 3. Supercúmulos de galaxias Son grandes estructuras formadas por la interacción gravitatoria de cúmulos y grupos de galaxias, con tamaños entre los 300 y 1500 millones de años-luz. Los súper cúmulos de galaxias constituyen las mayores estructuras jerárquicas en el cosmos. Enlaces a Webs de Astronomía http://www.letraherido.com/13050101tamanyouniverso.htm http://www.atlasoftheuniverse.com/index.html http://www.wordwizz.com/pwrsof10.htm http://www.galaxyphoto.com/ http://heritage.stsci.edu/gallery/gallery.html http://www.madrimasd.org/blogs/astrofisica/galerias-imagenes http://www.iac.es/divulgacion.php?op1=16colores.htm http://centros6.pntic.mec.es/cea.pablo.guzman/cc_naturales/universo.htm http://www.madrimasd.org/blogs/astrofisica/category/glosario Fuente: Luis Álvarez. C'est fini
Si le pidiesen a uno que nombrase el libro profano que mayor influencia está ejerciendo en la formación del mundo actual, sólo podría dar una respuesta: El capital, de Karl Marx. Este libro de economía, pesado, voluminoso y semitécnico, resultado de años de estudio en la sala de lectura del Museo Británico, casi es ilegible en el sentido popular de la palabra. Es extraño, pero muy pocos entre los que sustentan una filosofía de la vida y de la sociedad derivada de sus páginas y de los principios del autor, han leído este libro. Muchos de ellos ni siquiera lo tienen. Sin embargo, son "marxistas" declarados; y las atrevidas doctrinas que este gran revolucionario alemán de mediados del siglo pasado expone en sus páginas, actúan como fermento en la vida política y social del mundo de nuestros días. Productos suyos son Hitler y Mussolini, así como Lenin y Stalin. El Mein Karnpf de Hitler intentó recoger el gran reto de Marx. Miles de libros, escritos en todos los idiomas civilizados, propagan su mensaje o lo refutan con violencia. Los coolíes de la remota China, los mineros del Perú, los peones de México, lo mismo que los obreros de los sindicatos de los sofisticados países de Europa y de América del Norte, han absorbido su capitosa doctrina. Las cancillerías de los gobiernos y los consejos de administración de las industrias de todo el mundo deben tomar nota de sus demandas. Una sexta parte de la superficie de la tierra ha revolucionado su régimen de vida y de gobierno de acuerdo con las concepciones de Marx. Podemos aplaudir u odiar El capital, adherirnos a él o creerlo una insensatez; pero lo que no podemos hacer es ignorarlo, en un mundo que se tambalea bajo su empuje. Sin embargo, cuando su autor, una vez terminada la enorme labor que su libro representa, quiso ir a Hamburgo para entregar el manuscrito al editor, tuvo que escribir a su amigo más allegado: "Ante todo, tengo que sacar de la casa de empeño la ropa y el reloj. Y no puedo dejar a mi familia en el estado de necesidad en que se encuentra, porque no tiene ni un centavo y los acreedores se hacen más exi¬gentes cada día." Aquel amigo, Friedrich Engels, suministró el "subsidio de guerra", como llamaba a su ayuda, lo suministró como lo había hecho durante toda la vida de Marx, vida de lucha, deudas, enfermedades y dificultades. Así salió al mundo el primer volumen de El capital en 1867; y cerca de veinte años más tarde, cuando ya había muerto el autor, fue Engels quien editó los dos tomos siguientes de la obra, "extremadamente importante, sabia y profunda, aunque muy abstracta", según dijo Bakunin, primero compañero de Marx y después enemigo suyo. La historia de la vida de Marx es la historia de una heroica dedicación a un solo designio. Piense uno lo que quiera acerca de la justicia o injusticia de su propósito, o sea, de la causa comunista; por mucho que uno condene las intrigas y los procedimientos dudosos empleados por Marx para realizarlo, o la vanidad y egoísmo de aquel hombre, sólo puede tener admiración para la absoluta devoción que le consagró y maravillarse ante la fuerza de voluntad para sacrificarle salud, riqueza y todas las ventajas del mundo, así las propias como las de los seres que le eran más queridos, según hizo en todo el curso de su vida. Nació el año 1818 en Tréveris, Alemania, de una familia judía que poco después del nacimiento de Karl se hizo protestante. Educado en la Universidad de Bonn primero y después en la de Berlín, se dedicó desde muy joven al periodismo político, y sus artículos en la Rheinische Zeitung (Gaceta del Rin), publicación socialista, lo enfrentaron con las autoridades y tuvo que irse a París. Se había casado poco antes con una joven aristócrata, Jenny von Westphalen, y a los veinticinco años, habiendo conocido en París a algunos de los pensadores socialistas más importantes de la época y hecho amistad con Engels, Marx decidió consagrarse al estudio y exposición del socialismo científico. Nunca quebrantó esa decisión; y la abnegación de su mujer para él y para su obra durante cuarenta años de persecuciones, destierros, pobreza, enfermedades y todo género de dificultades concebibles, es uno de los episodios heroicos de la historia humana. También fue extraordinaria la devoción que Engels consagró a su amigo. Este compatriota suyo, hijo de un comerciante en algodón, era relativamente rico, tan entusiasta del socialismo como el mismo Marx y, finalmente, consagrado a su servicio, aunque indirectamente, mediante la administración de los negocios que su familia tenía en Inglaterra, lo que le permitía suministrar a Marx dinero para la propaganda de sus ideas. Los detalles de la lucha para fundar el primer partido comunista no son de este lugar. Llevó a Marx y a su mujer, en compañía de Engels, a Bruselas, en el año 1845, al ser expulsado Marx de París por las autoridades francesas a consecuencia de sus artículos en el Vorwárts (Ade-lante). Inmediatamente, Bruselas se convirtió en el centro del creciente movimiento comunista, bajo su jefatura. Fundaron una sociedad llamada Sociedad de Educación Obrera, que tuvo por objeto el estudio del socialismo desde un punto de vista filosófico y científico, y ellos mismos evolucionaron rápidamente desde los viejos tipos del socialismo utópico y ético hacia un socialismo fundado en la idea de que la base de la sociedad humana es económica, y que es esencial destruir el sistema capitalista imperante para establecer el gobierno de los trabajadores. Esta era la idea esencial de Marx y Engels, y después de fundar una organización titulada Liga Comunista, escribieron conjuntamente el asombroso e histórico documento titulado Manifiesto Comunista, que es la raíz del comunismo contemporáneo. Tuvo esto efecto en el año 1848, año de fermentación revolucionaria en toda Europa. Marx y Jenny volvieron a Alemania, donde el movimiento revolucionario parecía propicio a su causa; publicaron otro periódico revolucionario, de nuevo fueron desterrados y regresaron a París al ser suprimido el partido comunista en Colonia. En París tomaron parte en un efímero levantamiento comunista, fueron desterrados y finalmente buscaron refugio en Inglaterra, donde, ya en 1848, la tradición de libertad de palabra y de imprenta les permitió proseguir su obra. En este tiempo, Engels ya estaba establecido en el norte de Inglaterra como hombre de negocios, y dispuesto a facilitar los necesarios "subsidios de guerra", a la vez que tomaba parte muy activa en el movimiento cartista. En 1849 Karl Marx fue a Londres con Jenny y su familia, y desde entonces tuvo allí su hogar, si es que puede aplicarse la palabra "hogar" a una existencia torturada por la pobreza y la miseria. Marx permaneció en Londres durante treinta y cuatro años, ganándose difícilmente la vida escribiendo en los periódicos socialistas; fundando organizaciones revolucionarias e intrigando con los revolucionarios en intentos para establecer el comunismo en diversos países; riñendo; pidiendo prestado; empeñando todas sus cosas; casi muriendo de inanición; enfermo de pertinaces desarreglos digestivos; irritado por deslealtades reales o desatenciones imaginarias. La pobreza extremada le obligó muchas veces a acudir a Engels en demanda de dinero. "Durante diez días no hemos tenido en casa ni un centavo. . . Durante semanas enteras hemos ido tirando penosamente, y hemos empeñado todo lo empeñable." Así escribió en una ocasión. Y en otra: "Mi mujer está enferma, y también mi hija Jenny, y Lenchen padece una especie de fiebre nerviosa. No puedo llamar al médico, porque no tengo dinero. En los ocho o diez días últimos he mantenido a la familia con pan y patatas, pero dudo si hoy tendré nada que darles." Edgar, su amado hijo de nueve años de edad, murió en sus brazos, y Marx quedó destrozado, porque adoraba a sus hijos y a su mujer, que tanto sufrían por él, empeñado en su campaña contra las desigualdades sociales. Al darle cuenta a Engels de la muerte de Edgar, le escribió: "Desde el entierro vengo sufriendo dolores de cabeza tan fuertes, que no puedo pen-sar, ni ver, ni oír. En medio de las desgracias de estos días, me han tenido en pie el pensar en ti y en tu amistad, y la esperanza de que tú y yo todavía encontraremos posible hacer algo digno de hacerse en el mundo." Esa era la fe que sostenía a Marx. Entre estos épicos sufrimientos nació El capital. Día tras día, mes tras mes, año tras año, Marx salía de su alojamiento, desesperadamente triste, en Soho, y se iba a la sala de lectura del Museo Británico a reunir el enorme material para su libro. Con el característico afán exhaustivo del pensamiento alemán, acumuló demasiado. Engels ya desesperaba de que el libro se acabase algún día. "El día que el manuscrito vaya a la imprenta, pescaré una gloriosa borrachera", escribía- y en su correspondencia llama a la obra "el condenado libro", mientras el mismo Marx confesaba que era "una pesadilla". Ocurrieron todas las causas posibles de retraso: enfermedades, disgustos domésticos, la necesidad de ganar algún dinero con otros trabajos, la organización de la Internacional política, que fue creación de Marx, las riñas y disgustos con los rivales que le disputaban la jefatura del nuevo socialismo. Más por encima de todo estaba el propósito de que el libro resultase perfecto y de fundar el nuevo socialismo sobre hechos científicos y verdades filosóficas. Eso fue lo que dio tanta importancia a El capital. Karl Marx examinó la historia humana desde sus orígenes y encontró una nueva explicación de todos los acontecimientos, de todos los sistemas de gobierno, de todos los cambios en la estructura de la sociedad, y hasta, según él pretendía, de todos los sistemas de pensamiento, de cultura y de religión. Creyó también haber descubierto el método por medio del cual se producen la evolución y los cambios en la vida social. Era una nueva filosofía de la historia. Marx rompió con el pasado e hizo en el campo de la historia lo que el libro de Darwin, publicado poco antes, hizo en el campo de la biología: suministró una explicación única para todas las cosas y reunió un inmenso caudal de pruebas para demostrar la teoría. Esa explicación es lo que nosotros llamamos "interpretación materialista de la historia". El método según el cual opera en la evolución social lo tomó Marx de su antiguo maestro, el filósofo Hegel, cuyas enseñanzas rebasó impetuosamente: el método dialéctico. Este método afirma sencillamente que cada fase de la evolución crea inevitablemente su propia antítesis; por lo tanto, se produce una tensión entre las dos situaciones opuestas, de donde resulta una situación nueva, una especie de transacción o síntesis entre las dos anteriores, la cual constituye, por sí misma, una reiniciación del proceso. Veamos cómo: La situación A inicia el proceso; esta situación crea su antítesis o sea la situación B; de la tensión entre A y B procede C, especie de compromiso entre aquéllas. Pero C, a su vez, crea su antítesis, o sea una situación D; de la tensión C y D nace la situación E, síntesis de aquéllas; y así sucesivamente. Ese es el mecanismo según el cual se desenvuelve el proceso de la historia. Si examinamos los hechos contemporáneos a la luz de esta teoría, vemos que los excesos del capitalismo en tiempos de la revolución industrial engendraron su antítesis, el comunismo; el comunismo produjo el fascismo, y actualmente estamos en espera de un nuevo orden que pugna dolorosamente por nacer de la lucha entre los dos anteriores. Otra idea de Marx, aun más fundamental que la expuesta, es que toda la historia de la humanidad se explica por la lucha para obtener bienes materiales. Para él, el hombre vive sólo de pan. La fuerza que informa a la historia humana reside, según él, en los medios por los cua-les una sociedad produce los recursos necesarios para su existencia, y en la lucha que tiene lugar entre los diversos grupos sociales para apropiarse dichos medios y emplearlos en su provecho. Una sociedad cambia de estuctura —por ejemplo, la sociedad europea, que pasó del feudalismo al capitalismo moderno y al trabajo libre —porque un nuevo grupo se ha posesionado de los medios de producir bienes materiales. En su libro, Marx destaca la tremenda prueba que había descubierto para justificar su doctrina, de suerte que la historia, que hasta entonces había parecido un conglomerado confuso e inexplicable de luchas por el poder entre las dinastías reinantes y entre las religiones, tomó un aspecto completamente nuevo. Marx quizá a causa de la dura lucha por la existencia en que consistió su vida personal, exageró la importancia de esta base material, con la cual explica toda la historia. Atribuye a causas materiales toda la cultura, la religión misma, todos los movimientos intelectuales y es-pirituales. Por lo tanto, el advenimiento del cristianismo no es más que la consecuencia del movimiento, consciente y subconsciente, de los esclavos para lograr la igualdad con los amos; y cuando el movimiento pareció que iba a triunfar, los amos tomaron la dirección, lo canalizaron y contuvieron, y se instituyeron en sus jefes, conservaron en sus manos el poder y usaron sus mismos principios y consignas para su ventaja material. . . Marx llegó a verlo todo como manifestaciones de la lucha entre la clase poseedora y la clase desposeída. Los seguidores de Marx acentuaron esta idea y se obstinaron en ella. Historiadores y sociólogos menos parciales pusieron esta teoría en su verdadero lugar, considerándola como una contribución extraordinariamente valiosa para la interpretación de la historia humana. Esto está mucho más cerca de la verdad, y es bastante para que reconozcamos nuestra deuda con aquel infatigable investigador y pensador social. Armado con esta teoría del progreso y de los cambios sociales, Marx examinó la estructura de la sociedad de su tiempo y vio en ella la lucha que sostienen los poseedores de toda la riqueza del mundo y de los medios para producirla (capital) y los que no poseen más que su fuerza de trabajo. En esta lucha, el capital iba dominando cada vez más, principalmente a causa de que los inventos de aquel siglo trajeron a la liza el maquinismo y la estupenda fuerza del vapor. De esta suerte, estuvieron cada vez más fuera del control del trabajo la producción de bienes y su distribución, factores de los cuales depende el capital. Las máquinas creaban una enorme "plusvalía", como llama Marx a la ganancia que revierte al capital después de haber pagado la fuerza de trabajo, las materias primas, los impuestos y la maquinaria. Los ricos eran cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres. Aumentaba el poder de los ricos y disminuía el de los pobres. Marx no culpa de este estado de cosas ni a los capitalistas ni a los trabajadores. Sobre él no actuaban motivos sentimentales o morales como los que movieron a socialistas del tipo de Robert Owen en Inglaterra, o a los precursores de la Revolución en Francia. Para él, aquello era el resultado inevitable de la lucha que perpetuamente tiene lugar entre los propietarios y los desposeídos. Lo consideraba como el punto culminante del período social en que la producción se realizaba por aquellos procedimientos, y todo su interés estaba en impulsar a los desposeídos a adueñarse de los medios de producción. Debemos de recordar que este libro fue escrito en Inglaterra a mediados de la época victoriana, país y tiempo en que el capitalismo se mostró en sus peores aspectos. Se usaron las máquinas para abaratar la mano de obra y pagarle jornales de hambre; y para emplear a mujeres y niños, depreciando el trabajo por todos los medios posibles. Parecía que todas las ventajas del maquinismo revertían a los capitalistas; mientras que el desarrollo de la gran industria y de la gran finanza que la sostenía producían la ruptura entre patronos y trabajadores y destruían las relaciones que en tiempos pasados daban a ambos un sentido de mutua dependencia y de responsabilidad compartida. Además, en medio de la anarquía absoluta de la libre competencia en que se movía la industria, cada diez años se producían regularmente crisis generales, debidas a la sobreproducción de todo género de artículos. Estas crisis les traían a los trabajadores los horrores del paro forzoso mientras los mercados estuviesen abarrotados del exceso de artículos que ellos mismos habían producido. En realidad, aquella fue la peor época de capitalismo desenfrenado. Los sindicatos, recién nacidos aún, eran demasiado débiles para proteger a los trabajadores. No tenían éstos en el Parlamento ningún partido que representase sus intereses, salvo algún miembro generoso de la clase gobernante que, como Shaftesbury, defendiese su causa. Esta sociedad es la que Marx retrató en su libro. Había presenciado las enérgicas represiones de todos los intentos revolucionarios de las clases trabajadoras, lo mismo en el continente que en Inglaterra, y concluyó que lo fundamentalmente injusto era "el divorcio entre el trabajador y la propiedad de los medios de producción", y, según hemos visto, su libro era sólo una parte de la obra de su vida, consagrada a instruir a los trabajadores acerca de lo que era injusto y de los medios para corregirlo. Como análisis de aquel período de la historia social, El capital es un libro maravilloso. Como estudio de las fuerzas económicas y como guía de la historia, nunca lo estimaremos bastante. La doctrina de que la dialéctica es el método según el cual operan las cosas, es una contribución igualmente valiosa. Felizmente, hemos vivido lo bastante para comprobar que El capital mismo y las doctrinas de Marx están sujetos al método dialéctico. Su extremismo es una de esas cosas que, como el mismo Marx decía, producen su propia antítesis. De manera muy extraña, los seguidores de Marx olvidan este hecho, y creen que traicionan sus ideas si aceptan cualquier modificación de sus consignas más violentas, cuando en realidad demostrarían la verdad de su teoría aceptándola. La historia de la humanidad posterior a la muerte de Marx se ha producido precisamente de acuerdo con estos lineamientos. El capitalismo desenfrenado del período de la revolución industrial, durante el cual escribió, suscitó la fuerza opuesta del comunismo. Éste, triunfante en Rusia con Lenin, su discípulo más destacado, en los días tumultuosos de finales de la primera Guerra Mundial, produjo a su vez el fascismo y el na-zismo. La segunda Guerra Mundial fue la manifestación de esa lucha. De ella —y realmente de la misma Rusia aún antes de que estallase la guerra—- está surgiendo una modificación del comunismo que viene a ser una transacción entre el viejo y el nuevo comunismo, y que probablemente será el punto de partida de una nueva era en la historia de la humanidad. Hoy comprendemos mejor y con más claridad estas cosas, porque hace cerca de cien años aquel hombre, en medio de la pobreza y de la enfermedad, desterrado y perseguido y agotado por el trabajo excesivo, sacó de sus sufrimientos y de su talento un libro que nos enseña un modo nuevo de leer la historia humana. "Así como Darwin descubrió las leyes de la evolución en la naturaleza orgánica, Marx descubrió las leyes de la evolución en la historia de la humanidad: descubrió el sencillo hecho. . . de que la humanidad debe ante todo comer y beber, vestirse y tener un albergue, antes de que pueda dedicarse a la política, a la ciencia, al arte, a la religión, etc." Palabras de Federico Engels ante la tumba de Marx. Sabiduría de Marx "La prensa libre es el ojo siempre alerta del espíritu del pueblo, la encarnación de la con-fianza del pueblo en sí mismo, el vínculo hablado, que une al individuo con el Estado y con el mundo; es la encarnación de la cultura, que transfigura las luchas materiales y las convierte en luchas espirituales e idealiza su tosco contenido material. Es el espejo espiritual en que un pueblo se observa a sí mismo, y el conocerse a sí mismo es la primera condición de la sabiduría." "La prensa convierte la lucha material en lucha ideal, convierte la lucha de la carne y la sangre en lucha de inteligencia, la lucha de las necesidades, de la codicia, de la indigencia, en lucha de teorías, en lucha de la razón." "En un verdadero Estado no hay propiedad de la tierra, no hay industria, no hay ningún interés concreto que, como elementos materiales, busquen un acomodo con el Estado; no hay más que fuerzas espirituales." "La filosofía más reciente considera el Estado como un gran organismo en que tiene su realización la libertad jurídica, moral y política, y en que el ciudadano individual obedece, al obedecer a las leyes del Estado, a las leyes naturales de su propia razón, de la razón humana." "Al estudiar las situaciones políticas es muy fuerte la tentación de desdeñar las circunstancias materiales para explicarlo todo por la voluntad de las personas implicadas. Pero hay circunstancias que determinan los actos de las personas privadas y de los funcionarios, tan independientes de sus voluntades como el acto de respirar. Si uno parte de este punto de vista, no supondrá que hay una buena o mala voluntad excepcional en un lado o en el otro, sino que advertirá el efecto de las circunstancias donde a primera vista sólo parecía haber personas." "Únicamente interpretando el mundo de un modo nuevo podremos entenderlo y hallarnos en situación de dar el primer paso para cambiarlo." Teoría de Karl Marx y otros autores reumida: Marx (1818-1883) y Engels (1820-1895): Las clases sociales en el capitalismo son dos: la burguesía que es la dueña de los medio de producción y el proletariado que es la clase que vende su fuerza de trabajo a la burguesía por el pago de un salario, para Marx no hay posibilidades de que estas clases puedan convivir en armonía, por lo tanto son antagónicas e irreconciliables. Si conviven en armonía es porque el proletariado esta alienado, peo si el proletariado adquiere conciencia de clase entonces el paso siguiente será la revolución. La política burguesa para Marx no representa al proletariado, sólo lo engaña. Es un Estado clasista. Nunca los intereses de la clase obrera estarán en las representaciones de la burguesía, ya que es la clase que explota al proletariado. Una clase en sí: Es aquella que se autodefine, toma conciencia de su posición y luego actúa en consecuencia, pero para asumirse como tal no debe estar alienada. Para enunciar esta teoría Marx observa lo que ocurre en Inglaterra, cuna de la industrialización. Para Marx el Estado capitalista es un instrumento al servicio de la clase dominante. Propone la destrucción del Estado en tanto este sea un instrumento de la burguesía. Aunque el primer paso es el establecimiento de un tipo de Estado que es la dictadura del proletariado. Dicha dictadura se encargaría de eliminar los privilegios de la burguesía, luego de lo cual sin explotadores ni explotados no es necesario el Estado. Marx observa las contradicciones de clase que tiene en su interior el capitalismo y decide llevarlas al extremo para que se produzca la dictadura del proletariado. La base de la teoría de Mark es una crítica al Estado capitalista. El estado es el instrumento de la burguesía para explotar a la clase trabajadora. La política burguesa es ineficaz para la emancipación del proletariado porque oculta las verdaderas intenciones y condiciones; la participación en la política burguesa es una falsa alternativa. Organización y autogestión del proletariado para que tome el Estado y lo destruya: Dos clases: burguesía y proletariado. Dos esferas: - De la producción: Actividades económicas (civil) - Superestructura: Garantiza la seguridad y reproducción del capitalismo (jurídico-político). Las formas burguesas aparentan ser neutras. Plusvalía: El trabajador está obligado a vender su fuerza de trabajo a un menor precio del que produce. Propiedad de los medios de producción versus propiedad de la fuerza de trabajo. Eduard Bernstein (1850-1932): Realiza una revisión del Marxismo. El Estado burgués legisla en parte a favor de los obreros, por lo tanto hay que reformular el marxismo. El estado es una organización densa y compleja. Al presentar estas características el Estado capitalista pasa de ser clasista a ser neutral. En Alemania los obreros se organizan, acceden al poder (partido social demócrata) por métodos burgueses, entonces crecen en el Estado como herramientas para acceder a la prosperidad en vez de revolucionar (reformismo versus revolución). Tomar las herramientas que provee el estado capitalista para llegar a la equidad. Vladimir Illich Ulianov Lenin (1870-1924): Retoma el marxismo tal cual lo planteo Marx. Las concepciones revisionistas de Bernstein están equivocadas. El estado debe ser destruido Dos elementos del Estado: - Represivo: debe ser destruido (burgués) - Técnico administrativo: Corre a cargo de empleados proletarios y debe mantenerse para la construcción de la nueva sociedad socialista. Antonio Gramsci (1891-19379): Redefine al marxismo sin recurrir a la revolución típica. Estado: Trinchera avanzada tras la cual hay un poderoso sistema de fortalezas y casamatas a través de instituciones privadas. Sistema complejo de dominación. Instituciones que median entre el Estado y las masas. No es suficiente tomar el Estado por la fuerza, por la existencia de estas instituciones. Inversión de la estrategia revolucionaria: primero dar batalla en el seno de la sociedad civil, ser dirigente antes de conseguir el poder. Estado ampliado. Interrelación entre el Estado y la sociedad civil. Hegemonía: Dirección política y cultural. Recurrir a la fuerza como última instancia; el sistema funciona como si esta potestad de la dominación no existiera. Estado: Funciones de coerción y consenso. La ideología se reparte entre la sociedad civil y el estado; la violencia pertenece solo al Estado. Estado. Lugar donde se estructuran las relaciones entre dominantes y dominados. Esquemas y Mapas conceptuales: Fuentes: Horacio Shipp "Libros que han movido al mundo" Marcelo Garabedian "El Estado moderno. Breve recorrido por su desarrollo teórico.

Amanecer en la Antigua Persia. Las Creencias de los Zoroastrianos Ahura Mazda, el Espíritu del Bien, y Angra Mainyu, el Espíritu del Mal, luchan por el dominio del mundo. El alma del hombre es su último campo de batalla. Por lo tanto, es deber de cada hombre consagrar su vida al bien: decir verdad, ser honrado, ser leal, ser generoso y bueno. Es su deber, asimismo, luchar contra el mal y la corrupción de Angra Mainyu donde quiera que se encuentren. Así el alma, a la hora de la muerte, si en ella predomina el bien, irá al reino de la eterna luz, pasando por un puente ancho como un cabello; pero los malvados se hundirán en el abismo. Esto enseñó Zoroastro seiscientos años antes de Cristo; esto enseña su libro sagrado, el Zend-Avesta; y esto creen los parsis y los zoroastrianos de hoy, últimas y nobles reliquias de una religión que ha influido mucho en las otras religiones del mundo. Historia de los Zoroastrianos "Así habló Zarathustra". Hoy sus palabras tienen todavía un extraño poder, una misteriosa autoridad, aunque el iranio Zarathustra —Zoroastro, como los griegos pronunciaban su nombre— es una figura tan legendaria que nosotros apenas si sabemos algo de su vida, y la noble religión que fundó no cuenta más que con unos 125,000 creyentes. Los parsis de la India y poco más de 10,000 fieles en Persia viven aún por la verdad del Zend-Avesta, libro sagrado de los zoroastrianos. Numéricamente, pues, el zoroastrismo parece insignificante en comparación con los centenares de millones de cristianos, hindúes, budistas, mahometanos y creyentes de otros grandes sistemas religiosos. Sin embargo, merece su lugar al lado del judaísmo: Estas dos religiones fueron las primeras que movieron al mundo hacia la verdadera virtud, las dos corrientes que vertieron su inspiración en el caudaloso río del cristianismo. Centenares de años antes de Cristo, Zoroastro concibió la idea de un Dios único y el modo recto y virtuoso de vivir. Inspirándose en lo más profundo de su propia conciencia, predicó a los hombres la necesidad de elegir el bien y rechazar el mal, porque Dios es bueno y nosotros necesitamos mantenernos a su lado. Las circunstancias históricas convirtieron este mensaje en la religión del imperio más poderoso del mundo oriental; entró en contacto con los judíos desterrados en Babilonia; y cuando quinientos años después Jesús enseñó en Galilea y Jerusalén, aquellas ideas, que brillaban a través de la fe judaica, fueron la base de muchas de sus enseñanzas. Sabemos muy poco de la vida de Zoroastro. La época en que vivió es fijada por diversos investigadores en fechas que discrepan en siglos. Según algunos, vivió unos 1,000 años antes de Cristo; según otros, 800 años y la fecha que tradicionalmente aceptan los zoroastrianos es la de 660-583 antes de Cristo; pero hay indicios que permiten fijar una fecha posterior y ciertos eruditos afirman que nació el año 630 antes de Cristo y vivió hasta mediados del siglo siguiente, cuando Ciro el Grande estaba iniciando la creación del imperio persa. Parece, pues, lo más seguro que vivió en el período comprendido entre fines del siglo VII y comienzos del siglo VI antes de Cristo, época en que surgió el gran poderío persa. Fue su patria la tierra que ahora llamamos Turkestán Ruso, vasta llanura que se extiende al norte del Afganistán y al este de Persia. Allí estaba establecido el pueblo iranio, formado por agricultores y ganaderos que llevaban una vida muy sencilla en pequeñas aldeas. Hacia el lejano oeste, las ciudades-estados de los valles mesopotámicos luchaban entre sí por la hegemonía; hacia el este, la China, de vieja civilización y viejas artes, pasaba un período de luchas interiores, anterior a la venida de Confucio. Las perturbaciones de aquel tiempo tuvieron ecos en las llanuras del Irán, mediante las incursiones de tribus nómadas bárbaras que se lanzaban sobre las pacíficas aldeas arrasándolo todo y desapareciendo en seguida, obligando a las pequeñas comunidades iranias a levantar de nuevo sus aldeas sobre las ruinas que dejaban los invasores. La religión consistía entonces en un confuso politeísmo de culto a la naturaleza, vaga consecuencia de la admiración y el temor que sentía el hombre ante las pavorosas y desconocidas fuerzas cuya acción sentía en torno suyo. El fuego y el agua y la tierra fecunda, el rayo destructor y la voz del trueno, las estrellas majestuosas y, más que nada, el sol, señor de la luz, de quien todo depende: todas esas cosas tenían sus deidades propias, en opinión del primitivo pueblo iranio, como en opinión de todos los pueblos primitivos. En torno de su culto y de su propiciación los magos, sabios sacerdotes, elaboraron un complicado ritual de sacrificios y ceremonias. Unos estudiaban los cielos para descubrir signos y símbolos y otros hacían sus predicciones basándose en augurios terrestres. Algunos, vestidos con ropajes de ceremonial, dominaban al pueblo sencillo y atemorizado y de este modo gobernaban las aldeas. En este mundo se crió el niño Zoroastro. Las leyendas que después corrieron acerca de él dicen que nació de una virgen, que era, pues, un niño de origen divino, y que su padre era Ahura Mazda, señor del cielo. A la hora de su nacimiento se vieron en el cielo señales milagrosas, y cuando fue muchacho asombro a los magos, confundiéndolos con sus preguntas y su conocimiento de las cosas sagradas y espirituales. A la edad de quince años se retiró a la soledad para consagrarse a la meditación y permaneció otros quince en el retiro, contemplando los misterios espirituales, antes de empezar sus predicaciones. Dicen también las leyendas que fue llevado al cielo, donde permaneció aquellos quince años y donde recibió directamente de Ahura Mazda las palabras sagradas que fueron la base de sus doctrinas y de los Gathas, sagrados poemas que él mismo compuso. Así, pues, Zoroastro comenzó sus enseñanzas cuando tenía treinta años y durante cuarenta y siete más comunicó su mensaje al pueblo. Era un mensaje revolucionario, valiente, retador. Dejaba a un lado el viejo politeísmo y predicaba la creencia en un solo Dios, creador de todo lo que es bueno, verdadero y bello, saludable, placentero y constructivo o útil. Contra esta bondad se levantaba la fuerza del mal, unida a todo lo que es destrucción, desorden, crueldad. El primer punto de las enseñanzas de Zoroastro era esta doctrina de la oposición del bien y el mal y su incesante lucha por el predominio en el mundo. Pero el bien triunfaría al fin y la fe de Zoroastro era firme, optimista y amante de esta vida de lucha por el bien. Más importante aún que esa idea abstracta era la afirmación de que cada hombre y cada mujer eran individualmente responsables de la parte que tomasen en esa lucha. Era un pensamiento nuevo y maravilloso. Cada persona tiene una voluntad libre y debe elegir entre Ahura Mazda, bueno y sabio, y Angra Mainyu, malo. El Dios del Bien tiene seis grandes cualidades asociadas a su ser: buena intención, rectitud, fuerza, humildad, salud, obediencia. Como concesión al viejo politeísmo, estas cualidades se representaban como otras tantas personas asociadas a Ahura Mazda, y con el transcurso del tiempo fueron cada vez más claramente personificadas; pero, como Zoroastro mismo enseñaba a quienes eran bastante sabios para entenderlo, estas A mesha-Spentas eran cualidades que cualquiera que se alistara del lado del bien tendría a su disposición para luchar contra las fuerzas del mal. En guardia contra el politeísmo, Zoroastro limitaba específicamente esos seres a seis y los consideraba como simples auxiliares para vivir una vida virtuosa. Esta unión del culto con la vida consagrada al bien era la más notable de las enseñanzas de Zoroastro. Hoy día nosotros consideramos como cosa ya sabida que eso constituye la verdadera esencia de la religión; pero en los días de Zoroastro era una idea revolucionaria, pareja en importancia con las de Moisés, primer legislador del pueblo hebreo. Ella constituye la prueba de toda religión verdadera, y en tal sentido el zoroastrismo es una de las más altas. Porque definió cuidadosamente lo que debe ser esa vida consagrada al bien. El hombre debe ser activo, limpio, industrioso; debe cultivar la tierra, conservar su cuerpo en perfecta salud por la observancia de las leyes de la higiene, decir verdad, ser escrupulosamente honrado, cumplir las promesas, ser generoso con los pobres y bueno con los animales domésticos, y estar siempre dispuesto a ayudar a las buenas gentes que sufren aflicciones y desgracias. Igualmente, debe luchar contra el mal. Angra Mainyu ha inspirado a los hombres y a los animales dañinos sus malas inclinaciones, que deben ser incesantemente combatidas y sojuzgadas. Los invasores nómadas, el leopardo que se lanza sobre el útil e indefenso ganado, el holgazán, el sucio, el creyente de otras religiones: todos estos están del lado del mal, y su misión consiste en perturbar la paz y el bien del mundo. No debe haber piedad para ellos. La doctrina fundamental del zoroastrismo era ésta: lucha por el bien, lucha contra el mal. A lo último triunfará Ahura Mazda, y es deber de los hombres contribuir a anticipar la victoria. No tenemos informaciones auténticas acerca de cómo fueron recibidas estas extrañas enseñanzas. Se dice que pasaron diez años antes de que Zoroastro hiciera su primer prosélito, pero la verdad tenía que ser enseñada y él nunca se desvió de este camino. Al fin llegó el éxito cuando Zoroastro convirtió al rey Hystaspes, y la nueva religión sobrevivió, aunque poco después de ese acontecimiento el arrollador poder de Persia invadió la tierra del Irán. Realmente, al contemplar el vasto campo de la historia parece como si esa conquista estuviera destinada a servir a la causa de la religión. Desde entonces la gran revelación dejó de ser algo local y remoto, pues se convirtió en la religión nacional de los persas mientras estuvieron en la cumbre del poder, y, como hemos visto, entró en contacto con el judaísmo cuando los judíos fueron también vencidos por las armas persas, y así el zoroastrismo rindió su tributo al cristianismo. Entre tanto tuvo sus días grandes. Durante mil doscientos años, desde 550 antes de Cristo hasta el siglo vil después de Cristo, el zoroastrismo fue la religión del grande y culto pueblo persa. En los comienzos de ese período eran vencedores en todas partes bajo el mando de Ciro el Grande que conquistó a los medos en 553, después, a los lidios, después a los babilonios, y así fundó el gran imperio de los Aquénidas. A comienzos del siglo V, bajo Darío y Jerjes, dominaron todos los países del Medio Oriente, hasta que los griegos los derrotaron en la famosa batalla de Salamina. Durante siglo y medio todavía, hasta que lo derribó Alejandro el Grande, el poderío persa se extendió desde las fronteras de la India hasta el Mediterráneo. La religión de Zoroastro cabalgó sobre la cresta de las olas de la conquista persa y se extendió como no hubiera podido hacerlo si hubiera seguido siendo una religión local de las llanuras del Este. Al extenderse, inevitablemente se corrompió: reapareció el viejo politeísmo; los sacerdotes volvieron a practicar la antigua magia; la vida de bondad y de sencillez quedó eclipsada por el lujo y la licencia de una nación poderosísima y dueña de inmensas riquezas. Sin embargo, siguió dando su luz una llamita de esta religión, y cuando llegaron los tiempos malos con la conquista de Alejandro, y en los años de sangrientas luchas que siguieron a su muerte, el pueblo volvió otra vez sus ojos hacia el zoroastrismo. Los sacerdotes enseñaban un formulismo más rígido, un ceremonial más complicado, la observancia más escrupulosa de las formas externas del culto. Hubo un espléndido renacimiento de la fe en el siglo ni después de Cristo, cuando el rey Artabano, fundador de la noble dinastía Sásanidas, se alió con los magos y restauró el zoroastrismo, que fue religión oficial de Persia hasta que los mahometanos, cuando invadieron el país en el siglo vil, lo persiguieron despiadadamente. Algunos creyentes se establecieron en ciertos lugares del sur de Persia y otros huyeron a las costas occidentales de la India En esos mismos lugares los encontramos hoy y es una verdadera gloria para sus creencias el hecho de que los parsis (la palabra significa persas) de la India sean quizá el pueblo más recto, más culto y más honrado de cuantos se agitan en el inmenso tumulto de religiones de la India. El libro sagrado de los zoroastrianos se titula Avesta, o más propiamente Zend-Avesta, porque incluye un comentario que fue añadido durante el renacimiento que ya señalamos bajo el rey Artabano. En aquel tiempo fue traducido al idioma pahlavi o pelvi, y entonces se creó también la enciclopedia zoroastriana, Bundahishn, que intentó incluir todos los fenómenos del mundo en la órbita de su sistema religioso El Zend-Avesta contiene algunos capítulos de Gathas, poemas cuya composición es tradicionalmente atribuida al mismo Zoroastro, así como las antiguas oraciones escritas por los primeros discípulos del gran maestro. Esas partes fundamentales de la religión están escritas en un dialecto que corresponde a los siglos VII y VI antes de Cristo, pero las últimas partes del libro corresponden a un período comprendido entre aquél y el tercer siglo de nuestra era. Entre las muchas cosas de estos libros que son confusas y legendarias, se destacan como más importantes el culto del fuego como símbolo de la purificación y el culto de Ahura Mazda. Se leen allí raras doctrinas acerca de la inmortalidad, pues cada hombre posee un espíritu guardián (fravashi) que es como un doble de sí mismo. Además, tiene su alrna que revolotea sobre el cuerpo físico durante los tres días que siguen a la muerte, mientras se celebran los ritos funerales, los dramáticos ritos de las Torres del Silencio, a las cuales es llevado finalmente el cuerpo para que los buitres monden los huesos. Hay también la interesante concepción de un juicio que se celebra en un puente que une a la tierra con el cielo, y en el cual se pesan las acciones buenas y malas ejecutadas durante la vida. Si predominan las buenas, el puente que conduce al reino de la eterna luz es amplio y cómodo; si predominan las malas, el puente se hace estrecho como un cabello y el malvado cae al abismo. Antes de pasar el puente que lleva al reino de la eterna luz, donde reina Ahura Mazda, las almas buenas tienen que cumplir ciertas penitencias, que las limpien de sus faltas veniales. Como puede esperarse de escritos tan antiguos, abundan en ellos las cosas maravillosas y los milagros. Una rara y oculta relación une a cada uno de los seis Amesha-Spentas, arcángeles que rodean a Ahura Mazda, con cada uno de los seis elementos del mundo: fuego, agua, tierra, metales, animales y plantas. Fantásticas leyendas rodean la vida Aura Mazda, como la que refiere la conversión del rey Hystaspes, cuyo caballo favorito estaba enfermo. Zoroastro se comprometió a curarlo si el rey adoptaba su religión. Zoroastro, en efecto, curó al caballo y el rey se convirtió. También contiene extrañas profecías sobre el fin del mundo: la lucha de tres mil años entre el bien y el mal debe precederle, el terrible dragón queda, al fin, libre y el tremendo final sobrevendrá cuando Mazda envíe a Sraoshyant para destruir al dragón e inaugurar el reinado de la luz. Por grande que sea el interés folklórico de esas leyendas, no son ellas lo que nos atrae en el zoroastrismo, sino el hecho de que, como hemos visto, fue una de las primeras religiones que exigieron al hombre una vida de bondad como verdadero culto de un Dios de toda la tierra cuya naturaleza era la bondad. Obligado a definir la bondad como práctica de la vida diaria, el zoroastrismo formuló un código de limpieza, honradez, laboriosidad, lealtad, generosidad e integridad social. Esta poderosa doctrina ética vertió sus virtudes, gracias a determinados acontecimientos históricos, en el judaísmo, el cristianismo y el mahometismo; así, pues, la religión de Zoroastro siguió actuando sobre el mundo mucho tiempo después que su fuerza original se había disipado. Hoy no quedan de ella más que bellas reliquias, pero sus creyentes aun merecen el respeto más profundo de sus vecinos a causa de la pureza de sus vidas. "Donde quiera que encontréis cultura en la India, encontraréis a los parsis. Ellos son casi los únicos que cultivan las artes. Ellos son el único pueblo que dedica una parte de su riqueza a servicios sociales, fundando hospitales y bibliotecas, estableciendo parques y campos de juego. La India sin los parsis sería como un huevo sin sal." Esto dice el autor de un libro reciente sobre la India. Es un justo tributo a unas gentes que se han convertido en los industriales, los banqueros y los navieros de la India sin mancharse con la explotación de sus semejantes. Por lo tanto, no son sólo aquellas románticas Torres del Silencio donde el fuego y las aves limpian los huesos de los muertos y preservan a la tierra y al hombre de la corrupción; no es sólo la grandeza literaria del Zend-Avesta; no es sólo el admirable pasado; es, sobre todo, la verdad y la belleza de una religión que aun sigue influyendo sobre la humanidad en reducida esfera propia y con amplitud mucho mayor bajo otras formas: su Dios único aun es adorado bajo su nombre de Ahura Mazda en sus propios templos, y bajo otros nombres y en otros templos por otros adoradores que conocen su virtud. Sabiduría del zoroastrismo "Tú, Ahura Mazda, en el principio creaste con tu pensamiento a los seres y a los hombres, y las inteligencias; por ti la vida se vistió con los cuerpos; por tus acciones y enseñanzas, cada uno puede elegir según su propia y libre voluntad." "Todos aquí abajo en el mundo pueden alcanzar la pureza por sí mismos cuando se limpian con buenos pensamientos, buenas palabras y buenas obras." "La religión de los seres sagrados es la verdad y su ley es la virtud, y desean el bienestar de las criaturas y son compasivos con ellas." "Como es buena para el alma la liberalidad, así es buena para el mundo la verdad; para el Ser sagrado, la gratitud; para el hombre mismo, la sabiduría." "Sólo es bueno el hombre que no hace a otro lo que juzga que no es bueno para sí mismo." "Estas cuatro costumbres son los principios de la religión de Zarathustra: ejercer la liberalidad con quien la merece; hacer justicia; ser un amigo para todos; ser sincero, decir verdad y arrojar lejos de sí la mentira." "Vale más un solo hombre que dice la verdad que todo el mundo que habla falsedad." Fuentes: Horacio Shipp "Creencias que han movido al mundo".
La Evolución, Explicada. En la actualidad todo el mundo, prácticamente, acepta la idea de la evolución. Quizá no sepamos exactamente en qué consiste, y, si nos preguntasen, muchos de nosotros posiblemente no andaríamos más cerca de la verdad que aquel niño que, en una composición escolar, dijó: “El señor Darwin dice que el primer mono fue una especie de gelatina.” Lo cual puede ser más provechoso, aunque menos docto, que la definición exacta del filósofo Herbert Spencer: “La evolución es una integración de la materia y una disipación concomitante de movimiento, durante la cual la materia pasa de una homogeneidad indefinida e in-coherente a una heterogeneidad definida y coherente, y al mismo tiempo el movi-miento retenido experimenta una transfor¬mación paralela.” Quizá los filósofos necesiten escribir de esa manera. Entre esos dos extremos, la mayor par¬te de nosotros sabemos que a mediados del siglo XIX Charles Darwin publicó su gran libro, The Origin of Species (El origen de las especies) en el que lanzó un reto a las ideas ortodoxas de su tiempo con la teoría de que las miríadas de formas diferentes que reviste la vida se han ido produciendo en el curso de millones de años, porque se habían perpetuado las especies mejor dotadas para la lucha por la subsistencia y contra el clima y los enemigos. El hombre no era sino una de esas especies, y había evolucionado como las demás, aunque progresó más, muchísimo más, que los grandes monos, que son los seres que más se le parecen. La historia del nacimiento de esa idea como explicación popular y generalmente aceptada del origen y cambios subsiguientes sobrevenidos en la vida del hombre y de los animales, produjo uno de esos sorprendentes progresos en los conocimientos humanos que de vez en cuando sacuden al mundo. Charles Darwin, Alfred Russel Wallace, Thomas Huxley: estos son los tres nombres que asociamos más íntimamente a ese progreso; pero fue el libro de Darwin el que produjo sensación. En realidad, la idea de la evolución (palabra que significa desenvolvimiento, serie de transformaciones sucesivas), no era ninguna novedad. Se remontaba, por lo menos, a los tiempos de la antigua Grecia, y a través de los siglos la habían entrevisto vagamente algunos pensadores sutiles. En el siglo XVIII, Goethe, científico y poeta, la había sustentado, Erasmo Darwin, abuelo de Charles, había sido un evolucionista convencido J. Lamarck, zoólogo francés, había publicado en 1809 un libro en que exponía una teoría de la evolución; y otros muchos hombres la habían enunciado. En frente de esto, debemos recordar el sólido bloque de la oposición. La Iglesia en particular, se aferraba aún a la interpretación literal de la Biblia, y la Biblia dice taxativamente que el hombre y todas las demás especies de animales y plantas fueron creados en seis días por actos particulares de Dios, hace unos seis mil años. Las universidades de Oxford y Cambridge estaban dominadas tan en absoluto por la Iglesia ortodoxa, que hasta 1854 no se permitió el ingreso en ellas de ningún disidente; hasta 1878 los cargos docentes no se concedían más que a miembros de la Iglesia de Inglaterra. No se preocupaban de la ciencia, ni tenían laboratorios. Si un estudiante osaba discutir la idea estricta de la creación tal como la expone el Génesis, se le hacía saber que tenía que aceptar la opinión de un miembro de la Iglesia de Inglaterra. Tal estado de cosas era general no sólo en Inglaterra, sino en el continente. En Alemania, Haeckel tuvo que reñir la misma batalla que riñeron aquí Darwin, Wallace y Huxley; y en 1877 el ministro prusiano de Educación prohibió que se enseñase en las escuelas la teoría de la evolución. Cuando los fanáticos de la vieja ortodoxia se encontraron ante el problema de los fósiles de animales extinguidos incrustados en las rocas, dijeron que eran restos de especies animales que también habían sido creadas por Dios el quinto día de la creación. Finalmente, alguien sugirió que Dios había incrustado aquellos fósiles en las rocas para probar la fe de los hombres del siglo XIX y, cuando se sentía perpleja ante las pruebas evidentes que suministraba la geología, la ortodoxia se acogía también a ese recurso. Una información estupenda sobre la lucha entre las ideas nuevas y las viejas, la tenemos en el libro de Edmund Gosse titulado Father and Son (Padre e hijo). El viejo Gosse era acérrimo partidario del Génesis, y cuando Charles Kingsley, su mejor amigo, aceptó la teoría evolucionista, aquél se negó a volver a verlo. No hay exageración en decir que esta era la cuestión más discutida del mundo hacia el año 1860 y siguientes. Charles Darwin, que fue el primer responsable de la tormenta, no había tenido la menor intención de atacar a la religión. Semi inválido, llevando una vida de reclusión en su casa de Downe, en Kent, no tenía más interés que el de la ciencia. Era un deísta fervoroso, y vió en el milagro de la evolución, que dirigía todas las formas de vida existentes en el planeta a través de millones de años, un sistema de creación más sublime que el que exponían las Escrituras. A la edad de veintidós años tuvo oportunidad de viajar por el Pacífico, a título de naturalista, en el Beagle, barco del gobierno dedicado a investigaciones científicas. Tuvo efecto el viaje en 1831. Desde esa fecha, se dedicó a recoger, con laboriosidad y paciencia infinitas, datos de botánica, zoología y geología a fin de descubrir la verdad respecto de la evolución. Se llevó dos libros para leer en el viaje: El Paraíso Perdido, de Milton, y los Principios de Geología, de Charles Lyell. Esta última obra echaba por la borda las viejas ideas acerca de la edad de la tierra, y fue una de las primeras que señalaron la significación de los fósiles. Ya estaba preparada la escena para el conflicto que surgió treinta años más tarde. Durante los cinco años que viajó en el Beagle, Darwin recogió y ordenó multitud de hechos. Cuando volvió a Inglaterra y se retiró a su casa de Downe, continuó su vida de ininterrumpida investigación científica. Merece recordarse que, cuando se propuso escribir un libro sobre las lombrices de tierra, cubrió con yeso una porción de campo y durante treinta años se dedicó a observar hasta qué profundidad y en qué forma lo esparcían las lombrices. Todo cuanto hizo lo realizó con la misma paciencia infinita y esperando que la naturaleza le revelase sus secretos. En 1844 escribió: “Estoy casi convencido de que las especies no son inmutables. Es como confesar un asesinato.” Siguió estudiando el problema durante quince años más, antes de publicar su libro. En las islas del Pacífico había recogido hechos bastantes para fundamentar su opinión de que los animales y las plantas cambian gradualmente. El mirlo burlón de una isla difería bastante del mirlo burlón de otra isla lejana, pero evidentemente habían tenido un antepasado común. Más, ¿por qué eran diferentes? Esa era la cuestión que Darwin quería resolver. Le dió la clave el libro de Malthus sobre la Población, pues el reverendo T. R. Malthus estaba muy preocupado por el aumento de población del mundo, y previa un tiempo en que habría más habitantes de los que podrían ser alimentados. Estaba equivocado; pero Darwin encontró en aquella idea la explicación de su problema. Pensó que la lucha por la existencia era el procedimiento que seguía la naturaleza para producir la evolución. Los animales mejor dotados para sobrevivir, porque poseían alguna característica física que les permitía obtener más fácilmente el alimento o protegerse contra enemigos y la intemperie, eran los que sobrevivían. Emparejándose entre sí y procreando individuos que heredaban las características de los padres, llegó a fijarse el tipo sobreviviente, mientras los demás perecían. Ese, dijo Darwin, es el método que emplea la naturaleza para hacer cambiar a las especies. Ese era el secreto de la evolución. Precisamente cuando se ocupaba en dar los últimos toques a su libro recibió, para que le hi¬ciese observaciones, un manuscrito de un científico joven que estaba trabajando en Malaya, llamado Alfred Russel Wallace. El manuscrito se titulaba The Struggle for Existence (La lucha por la existencia), y el autor había llegado a las mismas conclusiones que Darwin y por el mismo camino. Darwin, con la nobleza de espíritu que siempre le caracterizó, dispuso las cosas de manera que aquel joven desconocido compartiese con él la gloria del descubrimiento, y en 1858 se leyó en la importante Sociedad Linneana una comunicación en que por primera vez se exponía la teoría, comunicación que llevaba los nombres de los dos. Al año siguiente Darwin publicó El origen de las especies, Tuvo un éxito inmediato y causó verdadero furor. Se vendió extraordinariamente. Al día siguiente de publicado, se agotó la edición. En cierto sentido, Inglaterra estaba madura para recibir la teoría, pues el país estaba en la cumbre del florecimiento comercial nacido de la revolución industrial, y la idea de que la naturaleza producía la evolución mediante una competencia ilimitada entre los seres, y de que en la lucha sobrevivían los más aptos, era una idea grata a los triunfantes ingleses. En el lado contrario, como hemos visto, se levantó la ruda oposición de los eclesiásticos. En este momento entró en la liza Thomas Henry Huxley, otro brillante y joven hombre de ciencia. Darwin, aunque vivió hasta los setenta y tres años, hacía vida de reclusión en Downe. Huxley desarrolló una campaña en favor de la nueva teoría a través de todo el país, escribiendo y dando conferencias, con mucha frecuencia a las clases trabajadoras, lo que en sí mismo era una innovación. En 1860, en la reunión anual de la Asociación Británica, tuvo lugar una escena tremenda. El obispo Wilberforce, de Oxford, atacó la nueva teoría en términos más bien injuriosos, y Huxley, enfurecido, contestó con mordaz ingenio, si no cortesía, que prefería estar emparentado con los monos antes que con el obispo. Darwin llamaba a Huxley su “bulldog”, y en verdad gruñó y ladró con bastante motivo en aquellos días de apasionada controversia, la cual volvió a encenderse después al publicar Charles Darwin su libro siguiente, The Descent of Man (La descendencia del hombre), en el cual asocia atrevidamente nuestro origen con el de los grandes monos, dando por supuesto que ambos hemos tenido un antepasado común, Pero las mayores inteligencias de la época fueron, una a una, adhiriéndose a la nueva teoría. Eclesiásticos, científicos, filósofos, pensadores de todas las tendencias, aceptaron el hecho de la larguísima evolución de las especies, entre ellas la humana. De tal aceptación nacieron nuevas ramas de la ciencia: sociología, an¬tropología, la psicología moderna; se hicieron grandes progresos en biología, botánica y zoología; y surgió una visión más amplia y unitaria de nuestro mundo y de todas las cosas creadas. Y, cosa por demás notable, se conquistaron nuevos conocimientos que, en realidad, han venido a desaprobar la teoría original de Darwin, de suerte que éste es hoy un hito que ya hemos rebasado en nuestro viaje por el camino de la sabiduría humana, camino maravilloso que parece no tener fin. “Así, pues, del estado de guerra en que viven los seres naturales, del hambre y de la muerte, procede directamente la cosa más elevada que somos capaces de concebir: la producción de los animales superiores. Hay grandeza en esta concepción de la vida, según la cual sus diversas potencias fueron originalmente insufladas por el Creador en unas pocas formas o en una sola. "Mientras el planeta gira de acuerdo con las leyes inmutables de la gravitación, de un origen tan simple han salido, y continúan saliendo, infinitas formas cada vez más hermosas y admirables.” Charles Darwin. “No tenemos la menor objeción que hacer a ninguna creencia, si podéis demostrarnos que descansa sobre sólidas bases; pero si no podéis, con todos los respetos nos negamos a aceptarla. El bien no nace nunca de la mentira.” Alfred Russel Wallace. link a los viajes de Darwin. http://www.muyinteresante.es/rcs/minisites/2009/darwin/beagle.html Fuentes: Horacio Shipp. Libros que han movido al mundo. link: http://www.muyinteresante.es/rcs/minisites/2009/darwin/elviaje4.swf
La Hermanita Perdida. (Atahualpa Yupanqui - Ariel Ramírez) De la mañana a la noche, de la noche a la mañana, en grandes olas azules y encajes de espuma blanca, te va llegando el saludo permanente de la Patria. Ay, hermanita perdida. Hermanita, vuelve a casa. Amarillentos papeles te pintan con otra laya. Pero son veinte millones que te llamamos: hermana ... Sobre las aguas australes planean gaviotas blancas. Dura piedra enternecida por la sagrada esperanza. Malvinas, tierra cautiva, de un rubio tiempo pirata. Patagonia te suspira. Toda la Pampa te llama. Seguirán las mil banderas del mar, azules y blancas, pero queremos ver una sobre tus piedras, clavada. Para llenarte de criollos. Para curtirte la cara hasta que logres el gesto tradicional de la Patria. http://www.youtube.com/watch?v=-6-HWbczzj0 En Torno al Descubrimiento El hecho de que las Malvinas aparezcan reseñadas en los mapas de Diego Ribera ya en los años 1527 y 1528, entre otros elementos, no deja de ser un significativo apoyo a favor de los españoles en la controversia producida en torno al descubrimiento de las islas. El vicealmirante Erenesto Basílico atribuye dicho descubrimiento a la nave “Incógnita” – llamada así por desconocerse su nombre- una de las tres naves de la expedición de Camargo (o del obispo de Placencia) que zarpo de España en 1533, aportando con ello, por falta de documentos, las teorías que daban como descubridores a Hernando de Magallanes cerca de la abertura oriental del estrecho. La conclusión a la que llega Basilico confirma, por otra parte, lo expresado por el profesor norteamericano Julius Goebel en su obra “La pugna por las Malvinas” respecto de la “Incógnita”, que, esta nave en esa instancia, al mando de Fray Francisco de la Ribera, y de la que se conservan escritos, sumamente minuciosos, llegó efectivamente a las Malvinas. Por su parte los ingleses, pretenden que las islas fueron descubiertas por John Davis al mando de su nave “Desire” que formaba parte de la segunda expedición de Thomas Cavendish que zarpo de Plymouth el 6 de agosto de 1592. Pero el relato que sobre este viaje hace John Jane ocho años más tarde se halla plagado de inexactitudes. En consecuencia las Malvinas pertenecerían sin más a España, pero como seguían despobladas muchas expediciones recalaron en ellas. El 24 de enero de 1600 una nave denominada “Geloof”, al mando de SEBALD DE WEERT, que surcaba las aguas del Atlántico sobre latitud 50º 40´, descubrió tres islas a las que llamó “Sebaldinas” – luego Jason- en el Archipiélago de las Malvinas. La embarcación procedente de Texel –Holanda- había zarpado en 1589 y formaba parte de la Expedición del Almirante Jacobo Mahu, al regreso de esta nave a Holanda las “Sebaldinas” fueron integradas a la cartografía mundial y por ello SEBALD DE WEERT es considerado como el descubridor cabal del archipiélago. Hasta 1764 loas Islas permanecieron deshabitadas y en el término de 164 años se produjeron en las mismas muy pocos desembarcos. El 28 de enero de 1690 el capitán John Strong, al mando del barco Welfare que zarpo de Plymouth en noviembre de 1698, llega al estrecho que separa las dos grandes islas del archipiélago y rebautiza el canal con el nombre de Falkland, nombre este con que posteriormente los ingleses identificaron a todo el grupo de islas. En 1722 una expedición procedente de Francia al mando de M. de Saint Jean llego a la isla del Este dándoles el nombre de Malouines (Malvinas), como homenaje al puerto francés de Saint Maló. La dominación de España sobre el Atlántico Sur y con ello la posesión de las Malvinas desde su descubrimiento que nunca se había discutido, continúo así después de la Guerra de Sucesión, subsistiendo el fundamento del Tratado de Tordesillas. Así es que durante el periodo en que transcurre la guerra de Sucesión, que comienza con el fin de la dinastía de la Casa de Austria, los franceses penetraron en los mares del sur pero, siempre con la autorización del Rey Felipe V (primer monarca Borbón). Este era reconocido por Inglaterra a cambio de la trata de negros en el imperio español y otras pequeñas concesiones que facilitaron la comercialización de esclavos. Es el comodoro ingles Lord Anson quien durante la guerra que se entabla entre España e Inglaterra, en 1739, alerta a sus compatriotas. Sabedor de la importancia estratégica de las islas y con el fin de atacar el comercio y las colonias españolasen setiembre de 1740 se dirigió al Cabo de Hornos para entrar en el Pacifico; fue seguido por la escuadra española comandada por el Alte. José Pizarro, pero los grandes temporales cayeron sobre las dos flotas, por lo que Anson no pudo llegar a las Islas. Esta última guerra finalizó en 1748; se firmo la paz en Aix Chapelle. Inglaterra, emperó, persistió en llevar a cabo la idea de Anson de instalar en las islas una base de operaciones; por lo tanto preparó una expedición, pero ante la protesta del embajador español en Londres, solicito permiso a España, el que fue negado por el ministro español Carbajal , dejando bien en claro que los españoles habían descubierto las Malvinas e Inglaterra no tenia posesiones en dicha región, considerando que tal expedición constituía una violación a la paz firmada, en Aix Chapell en 1748, que ratificaba en todos sus términos los tratados anteriores existentes entre España e Inglaterra. Esta ante la negativa española desistió de sus planes Dado la solicitud del permiso, la negativa por parte de España y el posterior acatamiento inglés, todo coadyuda a que se reafirme en 1749 una vez mas la Soberanía de España sobre el Atlántico Sur y el Pacifico (de América) en su totalidad. En 1763 se firma la paz de Paris; allí España hace entrega de la Florida y otras posesiones al oeste de Louisiana a Inglaterra; esto provoca obviamente grandes perdidas coloniales a España y a Francia acrecentando el poderío del imperio ingles. Pero en el Atlántico Sur persistió el la vigencia del Tratado de Tordesillas y las Malvinas siguieron perteneciendo a España. Colonización Los franceses fueron los primeros en colonizar las Malvinas: Louis Antoine de Bougainville convenció al Duque de Choiseul, Ministro de guerra de Luis XV, -argumentando una manera de sanear las perdidas que había significado la paz de Paris- para realizar la colonización de Malvinas. La expedición de Bougainville, compuesta por la fragata “L´Aigle” y la corbeta “Le Sphinx” partió de Saint Maló el 8 de setiembre de 1763, llegando el 31 de enero de 1764 a las “Sebaldinas”. Descendieron primero en la costa Sur de la Bahía Anunciación, situada en el extremo nordeste de la Isla Soledad, donde se aprovisionaron de carne fresca y siguieron hasta el noroeste del fondo de la Bahía, desembarcando en una pequeña caleta y comenzando a establecer una población. Se construyo el fuerte “Fort de Roi”. Juntamente con los integrantes de las planas mayores y dotaciones de ambos barcos, dos familias de acadianos, y 16 franceses fueron los primeros habitantes de las islas. Neville G. de Bougainville, primo del jefe de la Expedición, fue nombrado Comandante de la colonia y con el quedo Guillermo Baslé, segundo cirujano de “L´Aigle”. Louis Antoine de Boungainville regresa a Saint Maló el 26 de junio de 1764 a presentar su informe a Choiseul y el 12 de septiembre de 1764 el rey Luis XV conforma la posesión de las Islas e informa que las Malvinas habían sido descubiertas por los habitantes de Saint Maló. Luego de lo cual Louis de Bougainville regresa a las Malvinas (Fuerte Luis) con más de cien hombres. La colonia y sus habitantes progresaban. Se realizaron exploraciones y algunas construcciones. Conocida la colonización de las Malvinas por los franceses en contravención de los Tratados, Inglaterra retomando la idea de Lord Anson y firme en su política de usurpación al mando del comodoro John Byron la nave “Dolphin”, de 24 cañones, y al mando del capitán Patrick Morat, el sloop “Tamar”, de 16 cañones, y una nave de abastecimientos llegan el 15 de enero de 1765 al puerto que Byron denomina “Egmont”. El 23 de enero desembarcaron en la isla Trinidad y allí se izó una bandera Británica. El jefe tomo posesión del puerto y todas las islas vecinas y las llamó “Falklans Islands” para el rey Jorge III de Inglaterra al estrecho llamado Falkland lo denomino ”Carlisle” y al cabo mas septentrional de la Isla Soledad Cabo “Dolphin”. Seguro costea hasta la Bahía Anunciación ignorando la existencia de Puerto Luis. El 21 de julio de 1765 Byron envía al “Florida” a Inglaterra para informar sobre el conocimiento de las Malvinas. El gobierno inglés decide entonces establecerse en las Islas. Henry Conway, secretario de Estado del Departamento del Sur, dio al almirantazgo la orden de ejecutar esta decisión y designó al capitán John McBride, Comandante del “Jason”, fragata armada con 32 cañones, acompañada por una balandra y un buque de aprovisionamiento. Al llegar a Puerto Egmont construirían un fuerte artillado que tendría una dotación de 25 hombres. En conocimiento de un establecimiento francés en la zona instruyeron a McBride un orden de prescripciones que documenta el grado de inescrupulosidad de los usurpadores. Resumiendo: si se encontraba alguna persona se la consideraría ilegal y la intimaría a abandonar las Islas o jurar obediencia a la Corona británica. Si fueran vasallos de otras potencias que pretendieran la posesión de las Islas bajo un permiso del Rey o abandonarlas en un plazo de seis meses, a partir de la comunicación. Si los habitantes de la colonia no acataran la intimación los jefes ingleses “deberán proceder violentamente…” Si la colonia extranjera estuviera establecida en Puerto Egmont sus habitantes “deberán ser expulsados” y de no ser posible se establecería una colonia para sostén de los derechos de posesión para S.M.B. Casi un año después de fundado el fuerte el 2 de diciembre de 1766, la expedición McBride logró localizar Puerto Luis hacia donde enfiló. El oficial inglés portaba un documento en el que se informaba que el descubrimiento de las Islas se debía a los súbditos ingleses de la Corona enviados por el Gobierno con tal fin, por lo que estas eran patrimonio de S.M.B. El Comandante Neville de Bougainville negó la entrada al puerto de la “Jason”. Los franceses aprestaron sus cañones frente a un posible ataque, aunque los ingleses alegaron que entrarían amistosamente. No hubo enfrentamiento. Los franceses informaron a McBride, en respuesta a su mensaje que los habitantes de Saint Maló habían descubierto las Islas y tomado posesión de las mismas para el Rey de Francia. El “Jason” sed alejo definitivamente de Puerto Luis. A todo esto, el gobierno español empezó a temer por la presencia estable de los franceses en las Islas, pues ello podría significar una tentación para los ingleses. El gobierno español entrevisto al Duque de Choiseul a fin de establecer la situación y los intereses que habían llevado a la expedición de Bougainville y su asiento en las Islas. Francia argumentó que el nombre de las Islas daba cuenta de sus descubridores y que su presencia en las Islas constituía una barrera para las ávidas intenciones (de presión) inglesas. España desecho tales argumentos e hizo valer sus derechos sobre las Malvinas que habían sido reconocidas por los ingleses en 1750 por hallarse en las adyacencias del continente que estaba en su poder. Tales argumentos desarmaron a Bougainville. El Ministro de Estado de Carlos III requirió el retiro de los franceses. Luego de una larga serie de conversaciones y ante la intransigencia de los españoles Bougainville dio cuenta de los gastos e inversiones, hecho que aceptaron, sin discusión, los españoles. Se fijo dicho reintegro en la suma de 617.000 libras, que se abonarían una parte en Paris y el resto en Buenos Aires. Este hecho como en 1750, una vez más documenta y reafirma el derecho de España sobre las Islas, frente al mundo, a la vez que constituye un logro ejemplarizante en lo que hace a la observación del cumplimiento de los acuerdos entre naciones. En noviembre de 1766 España resuelve que el gobernador de las Islas seria dependiente del Gobierno y Capitanía General de Buenos Aires. Con ello las Malvinas quedarían incorporadas al gobierno y al cuerpo legal de la Soberanía de España, ejercida a través del Gobierno de Buenos Aires. El 4 de octubre de 1766 tiene lugar el nombramiento como Gobernador de las Malvinas del Capitán de Navío Dn. Felipe Ruiz Puente, con dependencia del Gobernador y Capitán General de Buenos Aires Dn. Francisco de Paula Bucarelli. A fin de efectuar la entrega por parte de los franceses de Puerto Luis se acordó que dos fragatas españolas “Liebre” y “Esmeralda”, al mando de Ruiz Puente y “La Boudese” de Bougainville se reunirían en Montevideo el 29 de diciembre de 1766. Ruiz Puente y el Ministro9 Real de Hacienda, Bernazani, viajaron a Buenos Aires para entrevistar al Gobernador. El 25 de mayo entraron en Puerto Luis y el flamante Gobernador Ruiz Puente y el Ministro Real de Hacienda desembarcaron el día 27para tomar finalmente posesión real de las Malvinas, instaurando en ella su Primer Gobierno. Puerto Egmont: ¿Colonización? Al conocerse en Londres la fundación del establecimiento en Puerto Egmont inmediatamente se envió una expedición como refuerzo. El embajador español, Príncipe de Masserano, y el Encargado de Negocios de Francia sabían del establecimiento pero ignoraban el lugar preciso donde se hallaba. Carlos III, invocando al Art. 8 del Tratado de Utrecht, pidió explicaciones al Gobierno inglés. Luego de muchas idas y venidas los ingleses reconocieron que un navío inglés permanecía allí por más de un año, y a diferencia de la actitud asumida en 1749 y en 1750, insistían en su “derecho” a las “Falklands”. España, que si bien contaba como aliada a Francia, se encontró de buenas a primeras con que ésta no estaba en condiciones de entablar otra guerra; por otra parte, Inglaterra tampoco quería la guerra. En diciembre de 1766 España ordena al Gobernador de Buenos Aires y al de las Malvinas, exploren las Islas y las costas patagónicas, Tierra del Fuego y el Estrecho de Magallanes a fin de localizar los establecimientos ingleses. Bucarelli debía antes ejecutar la Real Orden del 27 de febrero de 1767 de expulsar a los jesuitas, para lo cual necesitaba considerable tiempo y casi todas las naves que hubiera en el Río de la Plata. Por su parte, Ruiz Puente (Gobernador de las Malvinas) no contaba con las embarcaciones necesarias, además de hallarse aun abocado a la instalación y organización de la nueva colonia. Recién a partir de 1767 el Gobierno de Buenos Aires envía varias expediciones para localizar el establecimiento inglés. En 1768 Carlos III decide terminar con las posesiones inglesas y envía una escuadra que zarpo en septiembre de 1768. En Puerto Egmont permanecían la “Jason” y la “Carcass”. El 17 de enero de 1767 llegó el “Príncipe Frederick”, de abastecimiento, que portaba madera desde Puerto Hambre. Al día siguiente llego la balandra “Swift”; el “Florida” fue enviado a Inglaterra y McBride con la “Jason”, partió rumbo a Londres adonde arribo el 21 de mayo. Allí McBride informó de su encuentro con los franceses y efectuó una descripción de la Colonia; sus progresos y características de la región. El 28 de noviembre de 1769 la goleta “San Felipe”, a la orden de Ángel Santos, en el estrecho de San Carlos, halló una nave inglesa, la “Tamar”, a cargo de Anthony Hunt. El piloto español expuso su documentación y aclaró que había sido enviado por el Gobernador. A su vez, Hunt contestó a Santos que informara a su Gobernador que las Islas eran propiedad de S.M.B. y lo amenazó con arrestarlo si persistía en su actitud. Al ser reconvenido por el Gobernador Ruiz Puente por el trato infligido a su representante y por su presencia en las Islas, Anthony Hunt replico que las Islas pertenecían a la Corona Británica y, por si no fuera suficiente, conmino a los españoles a abandonar Puerto Soledad (antes Puerto Luis). El 16 de diciembre de 1769 salió la “San Felipe” y al día siguiente, luego de dejar la Bahía de la Cruzada, avisto el buscado establecimiento inglés: allí estaban la “Tamar” y la “Favorita” y alrededor de 300 hombres. A fin de dar cumplimiento a la Real Orden del 25 de febrero de 1768- que exigía al Gobernador de Buenos Aires no permitiese ningún establecimiento inglés en las zonas pertenecientes al Rey de España; si se hallare algún establecimiento se lo expulsaría por la fuerza, sin esperar nuevas órdenes; si no se contare con medios adecuados debían notificar a los intrusos los derechos inalienables de la Corona Española-, Carlos III envía el 15 de octubre de 1768 una expedición (que había partido de Cádiz) que arribo a Montevideo el 3 de enero de 1769, comandada por el Capitán de navío Juan Ignacio de Madariaga, que contaba con una flota compuesta por cuatro fragatas. El 17 de febrero de 1770, tres naves a la orden de Dn. Francisco de Rubalcava, arriban a las proximidades de puerto Egmont, en donde se hallan la “Tamar” y loa “Favorita”, el “Sloop” “Swift” y la “Florida”. Los españoles tuvieron la impresión de que existía demasiada superioridad inglesa; por ello Rubalcava en lugar de atacar opta por la protesta. Hunt vuelve a asentar la soberanía británica en las Islas. Agotada la situación y ante la tozudez y arrogancia del británico, que procedía del mismo modo como lo hiciera McBride con los franceses en 1766, el Gobernador de Buenos Aires ordena, terminantemente, al Capitán de Navío Juan Ignacio de Madariaga la expulsión definitiva de los ingleses acatando la Real Orden del 25 de febrero de 1768. El 6 de junio los españoles que tenían una poderosa flota se hallan frente a Puerto Egmont; luego se cruzaron las mutuas protestas y reclamos de ambos rivales. El 10 de junio de 1770, se da la señal de abrir fuego sobre la “Favorita”, a poco de intercambiar cañonazos los ingleses enarbolan bandera blanca. La capitulación se firmó el día 10. Con ello se restablecía la Soberanía de España en las Malvinas. Los españoles por acuerdo entre Ruiz Puente y Madariaga, conservaron Puerto Soledad, tratando de mejorar la situación en este puerto, con lo que pudiera sacarse de Puerto Egmont. Se mandaría un comunicado a Puerto Egmont para hacerse cargo de lo que allí quedaba. Los británicos debían ser embarcados, sin excepción, en la “Favorita”. Madariaga regreso a España en junio de 1770. Al enterarse Bucarelliu del importante triunfo embarcó en la “Sta. Rosa” y regreso a España, quedando como gobernador interino de Buenos Aires Juan J. de Vértiz, quien después fue confirmado en el cargo. Impuesto de la ocupación de Puerto Egmont el gobierno español informo a los franceses para obtener su apoyo ante la posible reacción de Gran Bretaña. La discusión entre españoles e ingleses se produjo; densa y compleja, sin llegarse a ningún arreglo. Francia interviene pero sin querer la guerra. Obviamente España tampoco la deseaba sin su aliada gala. El 23 de noviembre de 1770, a los efectos de desbloquearla situación, el encargado de Negocios de Francia requirió del Primer Ministro inglés Lord North, sobre que instrucciones tenia si los españoles accedían a restituirles Puerto Egmont, siempre bajo la Soberanía de España. Lord North le dijo extraoficialmente, “que no le importaba conservar las Islas que de nada le valían y que si España daba la satisfacción seguramente luego la evacuaría”. Esta manifestación del Primer Ministro inglés se convertiría después en el Primer Término de la celebre “Clausula Secreta” de reintegro de las Islas a España. Aunque hubo bastante escepticismo finalmente el Marque Grimaldi dio a conocer al Gobierno de España que si se satisfacía el honor a Inglaterra, esta posteriormente le devolvería las Islas. Dado que España no podía hacer frente con su flota a la poderosa Armada británica, debía ceder, por lo que manifestó por intermedio de Grimaldi, que el Rey desautorizaba la expedición de Bucarelli y apreciaba devolver Puerto Egmont, siempre y cuando no afectara la Soberanía española sobre las Islas y quedaría entonces como antes de la expulsión. Además los españoles solicitaban la desautorización de Hunt o el abandono de la posesión por parte de ambas naciones; esto no se aceptó. El espectro de la guerra se hacia cada vez mas nítido. Luis XV solicita a Carlos III su sacrificio para preservar la paz, sin perjuicio de su honor, pero le aseguraba su fidelidad al Pacto de familia. Así Carlos III quedaba desprotegido por el Rey de Francia. Luego de largas y difíciles negociaciones, el 22 de enero de 1771 el Enviado Extraordinario Masserano, concurrió al despacho De Rochford, que había sucedido a Lord Weymouth como Secretario del Departamento Meridional, donde se firmaron las dos Declaraciones que dejaban sentada la restitución de Puerto Egmont a los ingleses, siempre y cuando ello no afectara la Soberanía de España, comprometiéndose además a que todas las cosas fueran inmediatamente restablecidas al estado preciso en que se encontraban antes del 10 de junio de 1770. Este acuerdo significó una profunda herida en el honor de los españoles, cuyo triunfo anterior se convertía en una doble derrota. De haber tenido la ayuda de Francia no sólo hubiera refrendado el triunfo de sus derechos, sino que además hubiera frenado violentamente la abusiva política de penetración de los británicos y su constante irreverencia ante el derecho y los acuerdos entre las naciones. No obstante los diplomáticos españoles en ningún momento dejan de velar por sus posesiones y mantener las acciones tendientes a asegurarse de que los ingleses evacuarían Puerto Egmont. En 1773 todavía los ingleses ocupaban Puerto Egmont, a pesar de la promesa que habían formulado en 1770, mediante la "Cláusula Secreta". Inmediatamente después de firmarse la Declaración por la entrega de Puerto Egmont, Grimaldi se dirigió a Masserano, comunicándole las órdenes y que esperaba que los británicos cumplieran su parte. Las conversaciones de Jorge III y Rochford con Masserano eran siempre infructuosas. Las entrevistas continuaron sin que se pudiera obtener una fecha para la evacuación. En una entrevista que realizó el Encargado de Negocios francés a Rochford, éste le prometió entrega para abril de 1772, previa consulta a sus ministros, lo cual no cumplió. Se planteó el desarme, pero éste no se llevaba a cabo porque los británicos no demostraban voluntad para cumplir su promesa; sabiendo además que los franceses querían preservar la paz, endurecieron su posición. El tiempo transcurría y los españoles estaban cada vez más escépticos, ya que el estricto cumplimiento de los pactos no era precisamente característico de los ingleses. A fin de conformar al Parlamento que había sido un verdadero obstáculo en todas las negociaciones, North considero que podría efectuarse la evacuación, alegando razones de economía y reducción de efectivos, tal como se expresa en la Comunicación fechada el 11 de febrero de 1774 enviada por Lord Rochford a Lord Grantham, Embajador ingles en Madrid. Lo único que le importaba a España era que los ingleses desocuparan Puerto Egmont de una vez, ya que la Soberanía de España igualmente había estado resguardada; ello se había dejado en claro en las declaraciones firmadas el 22 de enero de 1770. El 6 de abril de 1774 zarpan de Montevideo el bergantín “Santo Cristo del Buen Fin” y la “Santa Lucia”, al mando del piloto Callexas, a los que se suma el “San Francisco de Paula”, comandado por el capitán Fernández Pellón; llegan a las Malvinas en momentos en que los ingleses se alistan a abandonar Puerto Egmont. El 23 de abril de 1774 arribo a Puerto Egmont el buque de abastecimiento “Endeavour”, con la orden de evacuación del establecimiento, que fue recibida con alborozo por la dotación inglesa porque eso ponía fin a la soledad, a las privaciones, al viento, al frío y las paupérrimas condiciones de vida en las Islas. Los ingleses dejaron sus marcas, nombres e inscripciones, y a fines de mayo de 1774, siendo Gobernador el Capitán de Fragata Dn. Francisco Gil de Lemos y Taboada, se alejan de las Islas, que vuelven a integrar el patrimonio de la Soberanía de Buenos Aires. Y otra vez España asienta su total Soberanía y prestigio que durante años fue acometido por la codicia del inescrupuloso imperio británico. Los años que van de 1775 a 1810 transcurrieron sin las zozobras que suponen las constantes agresiones e intentos de penetración por las potencias extranjeras. La colonia de Puerto Soledad prosperaba lentamente a costa de los sacrificios y privaciones de su gente. Se efectuaron inspecciones en las costas patagónicas hasta Tierra del Fuego. Se exploró y explotó el territorio. Se confeccionaron mapas y se trazaron derroteros. GOBERNADORES ESPAÑOLES Los constantes actos de penetración y ocupación ilegales por parte de las potencias extranjeras en los territorios hispánicos del Atlántico y Pacífico Sur y las consecuentes luchas y perdidas que significaba repeler tales agresiones y violaciones a sus derechos, hicieron comprender a España la imperiosa necesidad de ocupar y colonizar las Islas Malvinas, de lo contrario su soberanía se verla permanentemente amenazada. En 1767 Francia entrega la Colonia Port Louis a España y ésta, apremiada por tan significativa circunstancia, decide instaurar el Primer Gobierno de Malvinas. Dicho Gobierno debía depender del Gobierno y Capitanía General de Buenos Aires, a cargo en ese momento del célebre Dn. Francisco de Paula Bucarelli y Urzúa, que asumiera dicho cargo el año anterior. A tal efecto fue elegido el Capitán de Navío de la Real Armada Española Felipe Ruiz Puente. Ruiz Puente nació en Burgos en 1724. Ingresó a la Escuela de Guardiamarinas de Cádiz en 1738. En 1741 fue ascendido a Alférez de Fragata, en 1749 a Alférez de Navío, en 1760 a Capitán de Fragata y al asumir el Gobierno de Malvinas ya era Capitán de Navío. Ello ocurrió el 2 de abril de 1767 y su primer acto de Gobierno consistió en la memorable toma de posesión de Port Louis, luego Puerto Soledad. En el transcurso de su eficaz gestión de gobierno se construyeron una capilla, un cuartel, un almacén y un hospital. Se efectuaron reparaciones en todas las casas, se observaron aspectos religiosos y sociales y se llevaron a cabo las primeras exploraciones náuticas y terrestres. En marzo de 1768 se entronizó en la humilde capilla la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, patrona de la Colonia. En 1770 se expulsa a los ingleses de Puerto Egmont (empresa de la que participó activamente) y se toma posesión del establecimiento. Desgraciadamente en 1771, ante el riesgo de una guerra que España por sí sola no podía enfrentar, ésta se ve en la necesidad de restituir a los ingleses el Puerto Egmont. Ruiz Puente gobernó hasta el 23 de enero de 1773, en que entregó el mando al Gobernador Interino, Capitán de Infantería Domingo Chauri. Domingo Chauri, aunque interino, fue el segundo Gobernador. Era Capitán de Infantería del Regimiento Fijo de Buenos Aires. Nació en Galicia en 1722, ingresó al ejército en 1741. En 1760 era Capitán. Su mandato se extendió hasta el 5-1-74. El 5 de enero de 1774 asumió el Gobierno de Malvinas el Capitán de Fragata Dn. Francisco Gil Lemos y Taboada. Nació en Lugo en 1736. Dada su alcurnia, Gil y Lemos ingresó a la Orden de Malta como Caballero de San Juan de Jerusalén. Ingresó en la Escuela de Caballeros de Guardia Marinas en 1752 y a los dos años fue ascendido a Alférez de Fragata en la Real Armada. Participó en la acción de Puerto Egmont. En el transcurso de su Gobierno en 1774 se efectivizó la tan prometida y peleada evacuación de Puerto Egmont. Pero el más trascendente suceso de este período es la creación del Virreinato del Río de la Plata el 1º de agosto de 1776. Siendo el primer Virrey Dn. Pedro de Cevallos. Gil y Lemos, que a fines de 1776 fue ascendido a Capitán de Navío, fue relevado el 1° de febrero de 1777. Se hizo cargo como Gobernador Interino el Teniente de Navío Dn. Ramón Carassa y Sousa. Nacido en Cádiz en 1740. Caballero Guardia Marinas en Cádiz, era Teniente de Fragata y el 16 de mayo de 1776 fue ascendido a Teniente de Navío. En la isla se realizan constantes inspecciones en Puerto Egmont. Por primera vez se efectuó un censo de ganado vacuno. Este Gobernador cesó en su mandato el 22 de noviembre de 1779. Lo sucedió el Teniente de Navío Dn. Salvador Medina y Juan. Nacido en Alicante en 1755. Entró en la Compañía de Caballeros Guardias Marinas de Cádiz en 1767. Una real orden del 15 de agosto lo alertó sobre un ataque de naves inglesas preparado por un grupo de comerciantes, pero no contaban con las naves necesarias. En 1780 se funda por orden del Gobierno el presidio de Malvinas. Medina y Juan abandona el cargo el 26 de febrero de 1781. El 26 de febrero de 1781 asume el Gobierno de Malvinas, el Teniente de Fragata de la Real Armada Dn. Jacinto de Altolaguirre, primer Gobernador criollo. Nacido en Buenos Aires el 15 de julio de 1754. Ingresó como Cadete de las Reales Guardias de Infantería Española el 19 de enero de 1770. Por espacio de cuatro años sirvió en el ejército, hasta que logró pasar a la Real Armada con el grado de Alférez de Fragata y por sus brillantes servicios fue ascendido a Alférez de Navío el 16 de marzo de 1776, y el 14 de mayo de 1779 se lo asciende a Teniente de Fragata. Durante su Gobierno el segundo Virrey del Río de la Plata, Dn. Juan José Vértiz, que había tomado el mando a fin de 1778, dispuso la reducción de efectivos en las Malvinas y con ello la disminución de los gastos fue de casi un 75 por ciento. La Comandancia disponía siempre de una embarcación que permitiera poder controlar a las naves clandestinas que cazaban ballenas o lobos en las islas. El 30 de setiembre de 1781 el Artillero de Mar José Moral efectúa un reconocimiento en Puerto Egmont. Antes de dejar el gobierno Altolaguirre ordenó se llevara a cabo un reconocimiento de Puerto Egmont, Bahía de la Cruzada y la Gran Malvina. El Capitán de Navío Fulgencio Montemayor, nacido en Cartagena en 1745, se hizo cargo de sus funciones el 1º de abril de 1783 y finalizó su mandato el 28 de junio de 1784. Fue relevado por el Teniente de Navío Dn. Agustín de Figueroa, Teniente de Navío Dn. Agustín Figueroa que inició su gestión de gobierno el 28 de junio de 1784. Oficial de la Real Armada, nació en León e ingresó como Guardia Marina el 7 de febrero de 1770. Era Virrey del Río de la Plata Dn. Nicolás del Campo, Marqués de Loreto. Sin que se hayan producido hechos de significación, transcurrió el ejercicio del Gobierno de Figueroa, que culminó el 15 de mayo de 1785. El siguiente gobernador de Malvinas fue el Capitán de Fragata Ramón de Clairac y Villalonga, nacido en Torre Dembarra en 1744. En 1759 ya era Guardiamarina y en 1766 Alférez de Fragata. Durante su Gobierno se realizaron patrullas tendientes a controlar a las naves clandestinas. Se reconoció Puerto Egmont. Clairac y Villalonga cesó en sus funciones el 25 de mayo de 1786.Fue sucedido por el Teniente Mesa y Castro El Teniente Mesa y Castro. Nació en Sevilla, Andalucía, en 1752. Ingresó en la Compañía de Caballeros de Guardias Marinas de Cádiz, llegó al grado de Brigadier adscripto al Cuerpo de Ingenieros. Puso especial atención al ganado vacuno y equino y al entregar el Gobierno la isla contaba con más de 100 yeguarizos y más de 2000 vacunos. Por instrucciones del Virrey Loreto inspeccionó Puerto Egmont y sus adyacencias. El 15 de marzo de 1787, Mesa y Castro abandona el Gobierno. Se inicia el segundo Gobierno de Clairac y Villalonga. Durante el período se construyó una embarcación que llamó "El Valiente". La verdad es que la misma fue posible gracias a los materiales que se encontraron seguramente pertenecientes a otra embarcación. Se realizó la reconstrucción y reparación de edificios, baterías y barcos. Se construyó un nuevo puerto de piedra de 43,50, en reemplazo del de madera, que cruzaba el arroyo que atravesaba el poblado, etc. Finalmente después de tan vital y progresista gestión de gobierno, el 10 de abril Clairac entrega el mando a Mesa y Castro. El Teniente Mesa y Castro comenzó su segundo período de Gobierno y como de costumbre envió al Marqués de Loreto un estado sobre todo lo habiente en Puerto Soledad. De más está decir que después del Gobierno de Clairac el manifiesto resultaba por demás satisfactorio. Por otra parte, las preocupaciones de los sucesivos Gobiernos de las Malvinas no dejaban de ser siempre las mismas: los buques de caza clandestinos y los posibles intentos de ocupación extranjera, por lo que constantemente se siguieron realizando los sabidos reconocimientos, procediéndose según las circunstancias de acuerdo con lo dispuesto por el Gobierno. Durante este segundo gobierno de Mesa y Castro muere Su Majestad CARLOS III, el 14 de diciembre de 1788, y sube al trono su hijo CARLOS IV. Claro que la triste noticia llega a las Malvinas recién a los diez meses del deceso. Por tercera vez, el 16 de mayo de 1789 asume el gobierno de Malvinas el Capitán de Fragata Ramón de Clairac y Villalonga. Bajo el Gobierno de Clairac se realizan las ceremonias y homenajes por la muerte de CARLOS III y posteriormente los festejos que vivaban al nuevo rey. En los últimos días de 1789 llega a las islas una expedición al mando del Capitán de Navío Dn. Alejandro Malaspina. Se trataba de una expedición extraordinaria compuesta por científicos, artistas naturistas y cartógrafos. Se realizaron excursiones de estudios, observaciones geográficas y biológicas. Se tomaron posiciones astronómicas e instalaron un observatorio en tierra con gran precisión. Ramón Clairac terminó su tercer mandato el 30 de junio de 1790. El Teniente de Navío Dn. Juan José Elizalde y Ustariz asumió el Gobierno de Malvinas. Era sobrino del Conde de Reparaz y había prestados servicios en las Compañías de Argel. Su Gobierno cesó el 1º de marzo de 1791. El 1º de marzo se hace cargo del Gobierno de Malvinas, Pedro Pablo Sanguineto, nacido en Cartagena. Fue cadete del Regimiento de Soria, pasando a Alférez de Fragata en 1775. En 1776/77 participó de la expedición de Cevallos al Río de la Plata. Ya en 1789 fue enviado al Río de la Plata con la corbeta "Santa Eulalia" con el grado de Teniente de Navío para cumplir su primera Gobernación en las Malvinas. Abandonó el cargo el 1º de marzo de 1792. El 1º de marzo de 1792 asume nuevamente el Teniente de Navío Dn. Juan José de Elizalde y Ustariz y termina su mandato el 1° de febrero de 1793. El 1º de febrero de 1793 hasta los primeros de abril de 1794 el Capitán de Fragata Dn. Pedro Pablo Sanguineto se hace cargo de su segundo gobierno en Malvinas. El Teniente de Navío José de Aldana y Ortega, nacido en San Lucar de Barrameda en 1758 y habiendo ingresado como Guardia Marina en Cádiz en 1774, fue ascendido a Alférez de Fragata en 1775. Accedió al Gobierno de las Islas Malvinas en los primeros días de abril de 1794. No bien asumió el mando ordenó recoger piedra para construir una nueva capilla. Su Gobierno cesó el 15 de junio de 1795. Capitán de Fragata Dn. Pedro Pablo Sanguineto. Tercer Gobierno, 15 de junio de 1795 - 15 de mayo de 1796. El 15 de mayo de 1796 asume su segundo Gobierno en Malvinas el Teniente de Navío José Aldana y Ortega. Presentó al Virrey el plano de una nueva capilla. Se aceptó su presupuesto y se le encargó la dirección "de la obra. Tiempo después se detuvo la construcción por falta de materiales. Se efectuaron reconocimientos. Cesó en sus funciones el 20 de febrero de 1797. Capitán de Fragata Dn. Luis de Medina y Torres. Nació en Sevilla. Ingresó como Guardia Marina el 27 de octubre de 1773. Comenzó su Gobierno el 20 de noviembre de 1797. Al iniciar su Gobierno envía a un oficio al Virrey Pedro Melo de Portugal, informándole sobre la escasez de presidiarios a consecuencia de los indultos y solicitó le enviara presidiarios entendidos en campos. El ganado se vio seriamente disminuido. Durante el período se produce la muerte del Virrey Pedro Melo de Portugal y el nombramiento de Antonio Olaguer Feliú en su reemplazo. El 17 de marzo de 1798 el Capitán de Fragata Dn. Luis Medina Torres entrega el mando de las islas a Dn. Francisco Xavier de Viana, Capitán de Fragata de la Real Armada. En los primeros días de abril de 1799 por segunda vez se hace cargo del Gobierno Dn. Luis Medina y Torres, hasta el 15 de marzo de 1800. En marzo de 1800 asume nuevamente el Capitán de Fragata Dn. Francisco Xavier de Viana. Efectuó reparaciones en los edificios e instruyó el cuidado de su aseo. Mejoró notablemente las condiciones de vida de los hombres del cuartel, hasta ese momento de verdadera indigencia, proveyéndoles catres individuales tratando con ello de preservar la moral y las buenas costumbres. El 31 de marzo de 1801 asumió el Gobierno el Teniente de Navío Dn. Ramón Fernández Villegas, nacido en 1756 en Oviedo. Ingresó como Guardiamarina de la Real Compañía del Ferrol en 1777. Durante su Gobierno se terminó la construcción de la capilla. Por otra parte, en Buenos Aires se produce el nombramiento como Virrey de Dn. Joaquín del Pino. El 17 de marzo de 1802 toma el mando el Teniente de Navío Dn. Bernardo de Bonavia, hasta el 21 de julio de 1803. En julio de 1803 se hace cargo del gobierno el Teniente de Navío Dn. Antonio Leal de Ibarra y Oxinando, nacido en Orduña. Ingresó como Guardiamarina en 1783, en noviembre de 1784 fue ascendido a Alférez de Fragata y en 1789 a Teniente de Navío. Durante su Gobierno falleció el Vicario de Malvinas presbítero Mariano J. Zarco. El 15 de mayo de 1804 reasume el Capitán de Fragata Dn. Bernardo de Bonavia. El 21 de marzo de 1805, por segunda vez, se hace cargo del Gobierno el Teniente de Navío Antonio Leal de Ibarra y Oxinando. Se apresó a un grupo de ingleses que había desembarcado para cazar lobos. El 20 de marzo de 1806 se producen el tercer y cuarto período de Gobierno del Capitán de Fragrata Dn. Bernardo de Bonavia. Durante su gobierno tiene lugar la primera invasión inglesa. Malvinas quedan incomunicadas y desprovistas. El Gobernador alistó a todos los hombres de Malvinas para el uso de las armas por si se produjera algún ataque inglés. A fines de agosto de 1808, después de un largo período, abandonó el Gobierno a la edad de 63 años. En agosto de 1808 asume el Primer Piloto Particular Dn. Gerardo Bordas. Nació en Yosa de Cataluña en 1757; gobernó hasta enero de 1810. Desde fines de enero de 1810 hasta el 13 de febrero de 1811 tiene lugar el último Gobierno de España en las Malvinas. El mismo estuvo a cargo del Segundo Piloto de Número de la Real Armada Dn. Pablo Guillén Martínez. Había nacido en Cartagena en 1780 y el 22 de abril fue incorporado a la Real Armada como tercer piloto habilitado. Se lo ascendió a piloto de número en diciembre de 1795. Durante su Gobierno se produjo la Revolución de Mayo de 1810; no obstante Guillén continúa en el ejercicio de su Gobierno hasta que le ordenan evacuar las islas. Permaneció en el Gobierno hasta el 13 de febrero de 1811. Dejó en la capilla una placa con una inscripción que proclamaba la soberanía de España sobre las Islas, la misma soberanía que heredamos precisamente en mayo de 1810. 1810: PRIMER GOBIERNO PATRIO Al producirse la Revolución de Mayo de 1810, el Primer Gobierno Patrio hereda de España el ejercicio de todos sus derechos sobre las Islas Malvinas. Estas se hallaban en su momento bajo el gobierno de Pablo Guillén Martínez, que había asumido en enero de 1810 y se mantuvo hasta el 13 de febrero de 1811. Las autoridades navales de Montevideo se planteaban sobre la conveniencia de evacuar o de mantener las Islas. De acuerdo con lo resuelto por la Junta de Guerra del 8 de enero de 1811 de Montevideo, el 12 de enero zarpó el bergantín "Gálvez" hacia las Islas a las órdenes del Segundo Piloto Manuel Moreno para efectivizar la evacuación. Se embarcaron cañones, pertrechos, armas y todo elemento útil habiente. Se colocó en el Campamento Real de la Capilla una placa cuya inscripción dice: "Esta isla con su puerto, edificios, dependencias y cuanto con¬tiene pertenece a la Soberanía de S. M. Dn. Fernando VII Rey de España y las Indias, Soledad de Malvinas, 7 de Febrero de 1811, siendo Gobernador Pablo Guillén". Esta inscripción fue colocada en varios lugares del Establecimiento y se verificó solemnemente. En constancia se labró un Acta, con fecha 13 de febrero de 1811, que firmaron el último Gobernador, Dn. Pablo Guillén Martínez; Dn. Manuel Moreno y el Capellán de la "Carlota" y el Vicario de las Islas, Dn. Juan Canosa. Se cerraron los edificios y se liberó el ganado. Así en los primeros días de mayo de 1811 zarparon la "Carlota" y el "Gálvez" que alejaban a los españoles de Puerto Soledad, dejando a sus hijos argentinos no sólo la herencia de sus soberanos derechos sobre el archipiélago, sino también el ejemplo de sus constantes luchas y esfuerzos por la honrosa defensa de sus conquistas que fueron baluartes del prestigio y gloria del Imperio español. Según Juan Carlos Moreno, no es cierto que las Islas hayan permanecido totalmente deshabitadas durante el período 1811-1820. Habría quedado un grupo de españoles criollos e indios, aquerenciados en la tierra y, aunque apenas conocidos, existen documentos por actos administrativos, como ser el que suscriben Juan José Paso y Cornelio Saavedra el 30 de mayo de 1810, que refería el pedido de sueldos complementarios de Gerardo Bordas, el penúltimo Gobernador de las Malvinas. Una constancia del 13 de enero de 1813 por la que Enrique Torres solicita permiso para cazar lobos marinos. Y un oficio que remite Berruti a San Martín en 1816 pidiendo presidiarios para las Islas para rehabilitarlos por medio del trabajo. En 1818 llega a las Islas el barco "Espíritu Santo", de bandera argentina. En 1820 se produce el naufragio del buque francés "Uranie" al N.E. de Soledad, cuya tripulación fue salvada por los isleños. LOS GOBERNANTES ARGENTINOS Dado el estado deplorable en que se encontraban las Islas por falta de control y el constante pasar de barcos de caza el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, José Rondeau, vio la necesidad de establecer allí un Gobierno, para lo cual designó al Coronel de Marina David Jeweet. Este había nacido en EE.UU. pero estaba al servicio de la Argentina. Hombre intrépido y amante de las aventuras, en octubre de 1820, llega a Bahía Anunciación, donde ante la gran cantidad de buques extranjeros de caza clandestina, procede con gran firmeza. El 6 toma posesión oficial de las Islas izando la bandera nacional y ante los comandantes de las embarcaciones aposentadas allí, en Soledad, lee una proclama cuyo contenido da cuenta de su cargo como Enviado por el Supremo Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata y de su misión de gobernar en las Islas. Y que su más imperioso objetivo consistía en evitar la destrucción indiscriminada de las fuentes de recursos necesarias para los buques que de paso o de recalada forzosa llegaran al archipiélago. Los extranjeros no se resistieron a esta decisión del flamante Gobernador. El nombramiento de Jeweet se conoció en Gran Bretaña y en EE.UU. y de ello no surgió ningún reclamo por parte de dichas potencias puesto que la Soberanía argentina sobre las Islas nunca había sido objeto de discusión. En 1823 Pablo Areguati sucede a Jeweet en el Gobierno de las Malvinas. Durante el período de 1824 a 1828, Jorge Pacheco y Luis Vernet administran las Islas. El 10 de junio de 1829 el General Martín Rodríguez designa a Vernet Tercer Gobernador de las Islas. Este nativo de Hamburgo argentino por adopción, y meritorio hombre de empresa toma posesión del cargo el 20 de agosto de 1829. El 19 de noviembre de 1829 el Encargado de Negocios británico Woodbine Parish protesta por el nombramiento de Vernet aludiendo textualmente: "Fundados en el primer descubrimiento y subsiguiente ocupación de las Islas fueron sancionados por la restauración del establecimiento de S. M. B. en el año 1771, el que había sido atacado y ocupado por una fuerza española del anterior." Obsérvese que la evacuación de Puerto Egmont de 1774 prometida por los ingleses a los españoles en la "Cláusula Secreta" de 1770 cuyo cumplimiento costara tantas negociaciones no sólo estaba fuera de consideración sino que además quedaba a un lado de la Historia. El Ministro de Relaciones Exteriores argentino casi no se molestó en responder. En 1831 Vernet capturó tres barcos norteamericanos que mataban lobos marinos y cargaban pieles al NE de Soledad. Aun cuando éste no había hecho otra cosa que cumplir con su deber el Cónsul norteamericano emite serias protestas por la incautación de las embarcaciones clandestinas. El 28 de diciembre de 1831 el buque de guerra estadounidense "Lexington" al mando del capitán Silas Duncan desembarca en Puerto Soledad y en acto de violenta e injustificable represalia destruye la artillería del Fuerte, incendia el Polvorín, arresta a Brisbane y a seis oficiales argentinos. Ante el brutal atropello, el Ministro Maza, con instrucción del Gobernador Juan Manuel de Rosas, protesta enérgicamente ante el gobierno de Washington, el 8 de agosto de 1832, justificando el proceder de Vernet, acusando a Duncan por piratería, exigiendo una reparación por el ultraje inferido a nuestro pabellón nacional, como así también una indemnización por los daños ocasionados a los habitantes de Puerto Soledad. Se declara además personas nos gratas al Cónsul Slacum y al Encargado de Negocios Baylies por su intervención en el hecho y se les hace entrega de pasaportes. Tal reclamación fue reiterada en 1839 por Carlos M. de Alvear, Ministro Plenipotenciario en Washington, pero el Secretario de Estado responde que dicho asunto no podía ser considerado hasta tanto concluyera la controversia entre el Gobierno argentino y Gran Bretaña sobre la jurisdicción de las Malvinas. Se sucedieron los reclamos. Sarmiento, en 1866, Ministro Plenipotenciario en EE.UU., y Luis Domínguez por encargo del Canciller argentino F. J. Ortiz en 1884. Finalmente el Presidente Cleveland en su mensaje al Congreso manifiesta que la acción del "Lexington" era justificada, haciendo mención del "Voluntario estado de abandono de las Islas antes y después de la ocupación de los colonos argentinos". Por lo tanto su gobierno consideraba a tal reclamo totalmente infundado. Este despropósito es refutado el 8 de diciembre de 1885 por el Ministro Plenipotenciario V. G. Quesada, a la vez que insiste en el reclamo, pero el tiempo y el silencio cierran este amargo capítulo de la Historia de las Malvinas que guarda memoria de un hecho incalificable perpetrado en contra de la dignidad de la nueva nación. 1833: USURPACION El atropello consumado por los EE.UU. en 1832 constituyó buena base para que Inglaterra planeara nuevamente apoderarse de las Malvinas. Gran Bretaña nunca abandonó la idea de controlar el punto de unión entre los Océanos Atlántico y Pacífico y sólo esperaba el momento oportuno para asirse de algo que por siglos había codiciado, pues las Malvinas representan un punto estratégico de gran importancia, ya que persistía en la idea de instalar una base de operaciones y una estación de abastecimiento. Fue precisamente cuando Buenos Aires hacía público el litigio con Washington, cuyas respuestas constituían una especia de apoyo tácito a las intenciones británicas. El Ministro británico Enrique Fox, que descartaba algún interés de parte de EE.UU. por apropiarse de las Malvinas, sé dirigió a nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, dado que el Gobierno Nacional había decidido repoblar las Malvinas sosteniendo que "el nombramiento de autoridades argentinas no afectaba a sus derechos de propiedad por cuanto las Islas Falkland están invertidas en la Corona británica y que no puede ejercerse por cualquiera otra potencia acto alguno de gobierno o autoridad sobre las Islas sin atacar los justos derechos de S. M.B.". Al mismo tiempo el comandante de la estación naval inglesa en Brasil, almirante Baxer, ordenó al capitán John Onslow se dirigiera a las Malvinas al mando de la corbeta "Clio" para ejercer allí los antiguos e incontestables derechos que corresponden a S. M. y obrar en aquel paraje como una posesión de Gran Bretaña. El 2 de enero de 1833 la corbeta "Clio" llegó a Puerto Soledad y Onslow dijo al Comte. de nuestra goleta "Sarandí", que venía a tomar posesión de las Islas que pertenecían a la Corona británica, exigiéndole que en 24 horas evacuase la Isla. Como el comandante de la "Sarandí" rechazó dichas órdenes, el capitán Onslow desembarcó en las Islas. La pequeña guarnición de las islas debió ceder ante la superioridad numérica de los ingleses y volver a Buenos Aires. Los británicos izaron su bandera y se retiraron, dejando allí sólo un hombre; para ellos esto bastaba para justificar su atropello. Al enterarse de este ultraje el Gobierno de Buenos Aires pidió explicaciones al Encargado de Negocios, Felipe Gore, quien respondió que no tenía instrucciones de su gobierno. Entonces el Gobernador, Juan R. Balcarce, hizo la debida reclamación a la Corona británica, por la evidente usurpación de las Islas mediante la fuerza. El gobierno británico respondió que si Gran Bretaña negaba el derecho a España respecto de las Malvinas también lo haría con Buenos Aires. Mientras tanto, nuestro Ministro en Londres, Dr. Manuel Moreno, dirigió a la Corona inglesa su célebre protesta, basada en innegables documentos que proclamaban la Legitimidad de nuestra posesión de Malvinas, la prioridad de la ocupación, cultivo y habitación formal y, por último, la tranquila y aceptada posesión de más de medio siglo hasta el triste e inenarrable despojo cometido en 1833 por los ingleses, mediante brutal agresión. Oficiales a cargo de las islas Malvinas: (53) - Teniente de la Armada Henry Smith desde 1834 a 1838. - Teniente de la Armada Robert Locway desde 1838 a 1839. - Teniente de la Armada John Tyssen desde 1839 a 1841. - Teniente Richard Clement Moody desde 1842 a 1848. - George Rennie desde 1848 a 1855. - Capitán Thomas Edward Laus More desde 1855 a 1862. - Capitán G. Mackenzie desde 1862 a 1866. - William Cleaver F. Robinson desde 1866 a 1870. - Coronel George A. K. D´arcy desde 1870 a 1876. - T. F. Callaghan desde 1876 a 1880. - A. Bailey (interino) desde el 15 de mayo de 1878 al 20 de julio de 1878. - T. F. Callaghan desde 1878 a 1880. - Capitán R. C. Packe (interino) desde el 6 de abril de 1880 al 24 de junio de 1880. - Thomas Kerr desde 1880 a 1886. - Arthur Cecil S. Barkley (interino) desde el 3 de marzo de 1886 al 16 de diciembre de 1886. - Thomas Kerr desde 1886 a 1889. - E. P. Brooks (interino) desde el 31 de julio de 1889 al 19 de febrero de 1890. - Thomas Kerr de 1890 a 1891. - F. S. Sanguinetti (interino) desde el 28 de marzo de 1891 al 13 de abil de 1891. - Sir Roger Tucker Goldsworthy desde 1891 a 1893. - Sir George Melville (interino) desde el 13 de marzo de 1893 al 14 de ocubre de 1893. - Sir Roger Tucker Goldsworthy desde 1893 a 1894. - T. A. Thompson (interino) desde el 18 de julio de 1894 al 4 de noviembre de 1894. - Sir Roger Tucker Goldsworthy desde 1894 a 1897. - F. Craigie-Halkett (interino) desde el 17 de abril de 1897 al 20 de octubre de 1897. - Sir William Gary-Wilson desde 1897 a 1902. - W. Hart-Bennet (interino) desde el 1° de mayo de 1902 al 1° de noviembre de 1902. - Sir William L. Allardyce desde 1902 a 1904. - W. Hart-Bennett (interino) desde el 22 de junio de 1904 al 1° de septiembre de 1904. - Sir William L. Allardyce desde 1904 a 1907. - E. H. W. Gran (interino) desde el 29 de diciembre de 1907 al 25 de septiembre de 1907. - Sir William L. Allardyce desde 1907 a 1909. - T. A. V. Best (interino) desde el 29 de diciembre de 1909 al 15 de diciembre de 1910. - Sir William L. Allardyce desde 1910 a 1913. - Capitán Quayle Dickson (interino) desde el 21 de agosto de 1913 al 30 de abril de 1914. - Sir William L. Allardyce desde 1914 a 1915. - C. F. Condell (interino) desde el 2 de abril de 1915 al 15 de mayo de 1915. - Sir Douglas Young desde 1915 a 1919. - Tte. Coronel T. R. St. Johnston (interino) desde 1919 a 1920. - Sir John Middleton desde 1920 a 1927. - Sir Arnold Hodson desde 1927 a 1931. - Sir James O´ Grady desde 1931 a 1935. - Sir Herbert Henniker-Heaton desde 1935 a 1941. - Sir Allen Cardinall desde 1941 a 1946. - Sir Miles Clifford desde 1946 a 1954. - Sir Raynor Arthur desde 1954 a 1957. - Sir Edwin Arrowsmith desde desde 1957 a 1964. - Sir Cosmo Haskard desde 1964 a 1971. - Gordon Lewis desde 1971 a 1975. - Neville French desde 1975 a 1976. - James Parker desde 1977 a 1980. - Richard Masterson Hunt desde 1980 hasta el 2 de abril de 1982 (recuperación argentina). - Richard Masterson Hunt desde el 14 de junio de 1982 ... Las Malvinas fueron, son y serán argentinas. Fuentes: "Historia de las Malvinas"(Mayo de 1982).
El Hallazgo arqueológico del siglo XX El día 4 de noviembre de 1922 el inglés Howard Cárter hizo un hallazgo en el Valle de los Reyes en Egipto que cambiaría la cara de la arqueología para siempre, Por primera vez en la historia un investigador arqueológico halló la puerta sellada de una tumba real Era la tumba de Tutankamón, un niño rey, cubierta de "oro, todo refulgía de oro". Era un tesoro de tal valor que sacudió al mundo. La larga búsqueda de Cárter rindió sus frutos, aunque pronto la situación comenzó a tornarse agria» El arqueólogo y su mecenas, Lord Carnarvon, tuvieron una gran pelea; poco tiempo después el quinto conde de Carnarvon murió a causa de la supuesta "maldición del faraón". Carter, incapaz de lidiar con las demandas de la arqueología y la diplomacia, quedó solo. En un entorno hostil, la avaricia y la inestabilidad política crecieron como un tornado fuera de control El arquitecto del triunfo de Egipto fue despedido y humillado; regresaría para completar el desmantelamiento solo porque era un trabajo que nadie más quería. Con el descubrimiento, Carter parecía haber liberado a un genio de su lámpara. El gobierno egipcio examinó la tumba y, al ver lo que estaba en juego, tomó medidas para imponer un control mayor sobre la rica herencia cultural del país. La antigua división en dos mitades de los hallazgos llegó a su fin, lo que provocó que muchas excavaciones fueran cerradas. La arqueología en Egipto se vio sacudida en sus cimientos. La expectativa popular sobre el tema también se vio distorsionada, siendo ahora el tesoro de Tutankamón el estándar irreal mediante el cual se mediría el éxito -o el fracaso- arqueológico en el futuro. La reacción se instaló entre los colegas de Cárter, cuya moneda de cambio eran los fragmentos de vasijas y no el oro. Separado por un abismo de la realidad cotidiana de excavar en Egipto, el deslumbrante hallazgo de Cárter sería tildado de vulgar y superficial, alejado de la investigación académica seria (un prejuicio que la egiptología ha tardado años en sacarse de encima). Hoy, Tutankamón amerita ocupar el centro del escenario académico gracias a abundantes teorías. Científicamente, gracias al escaneo por ultrasonido y al análisis de ADN surgen nuevas ideas acerca del lugar del joven rey en el complejo árbol genealógico de Amarna -la capital de Akenatón- de qué aspecto tenía y de cómo murió. Históricamente, ahora conocemos el rol que Tutankamón y sus agentes jugaron en el desmantelamiento de Amarna, y en el traslado y entierro final al Valle de los Reyes de los Amarna. Arqueológicamente, comenzamos a entender mejor que en el pasado las actividades de aquellos que saquearon la tumba, tanto en la antigüedad como en el pasado reciente. Pero aún más que eso: finalmente comprendemos la naturaleza esencial de la sepultura del faraón, mediante detalles menores de iconografía y texto. Estos revelan la deslumbrante realidad: la mayoría de los tesoros del rey-niño no eran para él. Altares, sarcófagos, ataúdes, máscaras y vendajes de momia habían sido originalmente preparados para su hermosa madrastra, Nefertiti, ahora en su reconocido rol de corregente de Akenatón. Nefertiti: la reina-faraona, cuya tumba aún espera ser descubierta, quizás a metros de la de Tutankamón... Luego de la fanfarria que rodeó a este brillante descubrimiento y las siguientes décadas de olvido, la tumba del rey- niño es finalmente reconocida no sólo como uno de los mayores tesoros artísticos de la civilización, sino también como uno de los depósitos de evidencia de primera mano sin explotar más significativos que nos han llegado del mundo antiguo: un catalizador primordial para la comprensión y el progreso. Si los avances hasta la fecha han sido notables, sin duda el valor de la tumba para el futuro será aún mayor. Nicholas Reeves Arqueólogo e historiador, está especializado en el Valle de los Reyes y en la tumba de Tutankamón. Se graduó en Historia Antigua en el University College de Londres. Es doctor en Egiptología por la Universidad de Durham. El misterioso niño que llego a ser faraón. Tutankamón vivió hace 23 siglos, y murió con sólo 19 años. La "resurrección" del faraón egipcio llegó en 1922 de la mano del egiptólogo inglés Howard Carter. Su tumba se convirtió en uno de los más grandes hallazgos de la arqueología. Los faraones del Egipto dinástico solían preparar en vida su viaje al Más Allá. Desde el primer reinado de Narmer (o Menes) aproximadamente en 3000 a. C., (quien unifico el Alto y el Bajo Egipto), hasta el último de Ramses XI, hacia 1078 a. C., todos los reyes navegaron en la misma dirección eterna a bordo de la barca solar. Bajo la sombra protectora de dioses afines, convertidos en objetos terrenales de incalculable valor, aquellos muertos de naturaleza divina creyeron encontrar un puerto seguro en la oscuridad de sus necrópolis engrandecidas por cuadrillas de obreros, artesanos y escribas. Pero a la luz del día nunca faltó la presencia de tumbas. Sólo el nicho de Tutankamón, uno de los últimos reyes de la XIII dinastía del imperio Nuevo, pareció salvarse del pillaje destructor. Fue el mayor hallazgo de la arqueología egipcia. A la conquista de Egipto A lo largo del rio Nilo creció una constelación de dinastías que dejaron huellas imborrables en las dos orillas. Sin embargo, aquel esplendoroso valle fluvial dio vida a una civilización que nunca pudo morir en paz. Todo un rosario de conquistadores beréberes, nubios, helenos, romanos, árabes, omeyas, abasíes, fatimíes, ayubíes y mamelucos se sumó a la historia de Egipto antes del sonado desembarco del ejército de la republica francesa al mando de Napoleón Bonaparte, en julio de 1798. Una expedición militar en la que figuraba una tropa única de eruditos que contribuyeron al nacimiento de la egiptología. El filólogo francés Jean François Champollion (1790-1832) dio el golpe de gracia a la agitada vida de ultratumba de los faraones al descifrar su escritura jeroglífica, en 1822. Atrás quedaron siglos de profunda incomprensión sobre una monumental civilización enterrada bajo la arena, destruida por el hombre invasor y sumida en el olvido. Sólo los saqueadores de tumbas habían hecho su incesante agosto a su costa, deslumbrados por el viaje áureo de las momias imperiales. Las puertas de la percepción del antiguo Egipto para el mundo occidental se habían abierto religiosamente entre 1707 y 1712 gracias al jesuita francés Claude Sicard (1677-1726), quien descubrió las ruinas de Tebas y la necrópolis del Valle de los Reyes. El desembarco del italiano Giovanni Battista Belzoni (1778-1823) en el puerto egip-cio de Alejandría, en junio de 1815, abrió el camino del pillaje, al servicio del cónsul de Gran Bretaña. Belzoni, aventurero de casi dos metros de altura, pasó de gigante forzudo de ferias y circos a saqueador de templos y tumbas. Acaso de la pirámide humana, su número circense en el que cargaba con doce hombres como si nada, extrajo la idea de ir a Egipto para levantar los tesoros faraónicos. Entre sus hercúleos trabajos se destaca el transporte a Londres del busto de Ramsés II, de siete toneladas, y del obelisco de Ptolomeo IX, de siete metros de altura. La entrada en el interior de la pirámide de Kefrén y la limpieza del templo de Abu Simbel, cubierto de arena, fueron también obra suya. En el Valle de los Reyes penetró en un laberinto de tumbas, la mayoría sin momias, saqueadas, llenas de signos y dibujos enigmáticos, como la de Seti I. CHAMPOLLION, UN VISIONARIO Después de la marcha de Belzoni, que regresó a Europa en 1819 convencido de que no quedaba nada por descubrir en el Valle de los Reyes, el inglés John Gardner Wilkinson fue el primero, en 1827, en leer el nombre de los faraones siguiendo el método de Champollion y en numerar las tumbas conocidas. El viaje de Champollion a Egipto un año después, de agosto de 1828 a diciembre de 1829, sirvió para descifrar el significado real del valle. "Soy un hombre que acaba de resucitar", observó con aires de ir más allá del conocimiento establecido. Incluso llegó a establecer que el Valle de los Reyes era la necrópolis de los faraones de Tebas. Y se adelantó a su tiempo al decir que allí debían encontrarse las tumbas de la XVIII dinastía. A la muerte de Champollion, sólo algunos aventureros ocasionales ocuparon su lugar en el papel de ilustradores de las maravillas del antiguo Egipto. El Valle de los Reyes pareció quedar en el olvido. Ni siquiera el egiptólogo francés Auguste Mariette (1821-1881) prestó atención a la región, aunque intentó acabar con el tráfico de antigüedades y creó el primer museo egipcio en El Cairo. Otro francés, Gastón Maspero (1846-1916), pasó a la historia como director del Servicio de Antigüedades Egipcias, fundado en 1881, y dio nueva vida al Valle de los Reyes. Logró entrar en una tumba con cuarenta momias, entre ellas nueve de faraones de Tebas, trasladadas allí en tiempos faraónicos para evitar el pillaje. RESURGIMIENTO DEL VALLE Pero el Valle de los Reyes iba a renacer de sus cenizas al acer¬carse el siglo XX. El inglés Howard Cárter, con 17 años de edad, acababa de llegar a Egipto en 1891. De padre y abuelo dibujantes, pronto supo ganarse un espacio en aquel mundillo de arqueólogos, calcando los dibujos de las tumbas y familiarizándose con el entorno de los faraones. Tiempos de hallazgos extraordinarios: Tutmosis III, Amenhotep II, entre otros reyes, que propiciaron la invasión turística. Desde la ciudad de Luxor, la antigua Tebas, no paraban de organizarse excursiones a la necrópolis del valle, en la otra orilla del Nilo, unos cinco kilómetros al oeste. Corría 1900 y Gastón Maspero nombró inspector general del Alto Egipto al joven Cárter, todo un arqueólogo autodidacta con buen prestigio. El día de 1902 en que un rico estadounidense llamado Theodore M. Davis (1837-1915), abogado jubilado y coleccionista de objetos de arte, decidió lanzarse a la aventura faraónica en Egipto, Gastón Maspero sintió un gran alivio por el dinero ingresado en las maltrechas arcas del Servicio de Antigüedades, a cambio de un permiso de excavaciones hasta 1915. Fiebre Arqueológica Aquel valle "que ama el silencio" de otro tiempo, protegido por una cumbre montaño-sa en forma de pirámide, vio llegar a un equipo de buscadores de tumbas que removió todos los rincones de la tierra. Howard Cárter, como inspector general de la zona, se ocupó de la dirección arqueológica. Su magnífica labor en la necrópolis tebana hizo que Maspero, en 1904, lo pusiera al frente de la joya del Bajo Egipto, donde brillaban Menfis y Giza. Un premio con amargura: la del adiós al amado valle. Al año siguiente se enfrentó a un grupo de turistas franceses que estaban bebidos, pero que eran muy influyentes en los círculos diplomáticos. Como desenlace del episodio, Cárter se vio obligado a dejar el trabajo. No le quedó otra alternativa que volver al oficio de dibujante y acuarelista, compaginándolo con el de guía y vendedor de antigüedades, para sobrevivir a duras penas en El Cairo. Pero el Valle de los Reyes seguía en su cabeza. El mismo Maspero, con mala conciencia por haber prescindido de sus valiosos servicios, lo puso en contacto con el aristócrata inglés George Herbert (1866-1923), quinto conde de Carnarvon, que buscaba un jefe de excavaciones. Así empezó en 1907 la historia de un dúo que acabaría siendo glorioso. Al principio, obtuvieron permiso para operar en una zona poco propicia de Tebas. Pero Carter nunca le quitó el ojo a la necrópolis tebana. El ignoto faraón Tutankamón estaba en la mira del egiptólogo inglés desde el descubrimiento de una copa de alabastro con su nombre, hecho por el equipo de Davis en 1905. Mientras Carter y su equipo seguían cosechando pequeños éxitos (tumbas de nobles, restos de templos y objetos de notable interés), la ambición excavadora de Davis parecía tener los días contados. Después de doce inviernos consecutivos, con más de treinta tumbas y la posible momia del polémico reformador Akenatón en su haber, el viejo estadounidense llegó a la conclusión de que tanto él como el valle estaban agotados. LA HORA DE CARTER Carter obtuvo el permiso de excavación en el Valle de los Reyes a partir de 1914. La Primera Guerra Mundial abortó el comienzo de su nueva aventura. A finales de 1917 se puso manos a la obra. Primero de todo, hubo que limpiar el ingente montón de escombros acumulados en la zona y llevarlos fuera del valle. Carter soñaba día y noche con Tutankamón. Al cabo de cinco años de infructuosa búsqueda, la paciencia y el dinero de lord Carnarvon también se agotaron. La obstinación del egiptólogo, dispuesto a correr con todos los gastos y arruinarse en el intento, llevó al aristócrata a darle una oportunidad más. La última campaña empezó el primero de noviembre de 1922. Carter no dejaba de dar vueltas a las confidencias del egiptólogo estadounidense Herbert Winlock, que creyó ver residuos de embalsamamiento para el funeral de Tutankamón en el contenido de una pequeña tumba descubierta por Davis en 1907. Con aires de visionario, Carter emprendió la operación desesperada de búsqueda justo debajo de la entrada a la tumba de Ramsés VI. A los tres días de excavaciones apareció el primer peldaño de una escalera cubierta de escombros. Una vez limpia, Carter bajó dieciséis escalones hasta llegar a una puerta sellada. A través de un agujero que realizó, pudo ver un pasadizo lleno de piedras. Sin perder la compostura, mandó cerrar la entrada a la tumba y envió un telegrama a lord Carnarvon para informarle del hallazgo. El 26 de noviembre, Carter y lord Carnarvon se plantaron frente a la segunda puerta sellada al fondo del pasadizo. El nombre de Tutankamón no dejaba lugar a dudas. Otro agujero sirvió para meter la cabeza al otro lado y alumbrarlo con una lámpara. Reinaba el silencio. Lord Carnarvon lo rompió al preguntar a Carter: "¿Puede ver algo?". Este, deslumbrado por el brillo del oro, respondió: "Sí, cosas maravillosas". Aquella antecámara daba a un anexo, abierto y repleto de objetos extraordinarios en estado desordenado, lo que hacía pensar en un robo frustrado o a pequeña escala. Quedaban años de trabajo para poder ordenar todo aquel material, pero a las dos de la tarde del 17 de febrero de 1923, Howard Carter ingresó a la cámara funeraria. Una grandiosa capilla ocupaba casi todo el espacio de un lugar intacto, con muros y techo pintados como si fuera un libro abierto. Justo al lado, otra magnífica sorpresa: la cámara del tesoro. El 3 de febrero de 1924 quedó a la vista el sarcófago del joven rey Tutankamón, que encerraba tres ataúdes. En el interior de éstos, una máscara de oro cubría el rostro y los hombros de la momia, envuelta en vendas de lino. Lord Carnarvon, muerto el 5 de abril del año anterior, no llegó a contemplar el objeto más famoso de su última aventura egipcia. El fantasma de una supuesta maldición de Tutankamón sirvió para alimentar la morbosidad popular. Carter tuvo más suerte. Murió a los 64 años, acaso molesto por no cumplir su promesa de hallar la tumba de Alejandro Magno, y fue enterrado sin pena ni gloria en un cementerio londinense. En su lápida, una frase: "Pueda tu espíritu vivir, durar millones de años, tú que amas Tebas, sentado con la cara al viento del norte, los ojos llenos de felicidad". Una oración inscrita en la copa de alabastro de Tutankamón. Howard Carter 1874-1939 Como uno de sus mentores, Flinder Petrie, y como Heinrich Schliemann –el descubridor de Troya- Carter no siguió estudios académicos. Como ellos, pasó a la inmortalidad por sus hallazgos, a pesar del desdén con que era mirado por la comunidad científica. Empezó su carrera como dibujante (al igual que su padre), ocupación que le fue de gran utilidad en su profesión. Su temperamento obstinado, “que a mis enemigos les gusta llamar mal carácter”, le acarreo no pocos problemas en Egipto. En 1909 lord Carnarvon lo tomo como especialista para ejecutar excavaciones que patrocinaba. El resto es historia. Carter parece haber volcado toda su pasión en las investigaciones arqueológicas: no se casó, no tuvo hijos y no se le conocen relaciones amorosas. En su testamento, dejó todas sus posesiones a una sobrina. Le llevó diez años clasificar los objetos de la tumba de Tutankamón, y su informe, en seis volúmenes, permaneció inconcluso a la fecha de su muerte, de cáncer linfático. Gracias a su tozudez que lo llevo a no abandonar la búsqueda del “rey niño” aún después de largos años de infructuosa búsqueda. Finalmente obtuvo su demorado premio más allá de lo imaginable. “Fue nuestro gran privilegio encontrar la más importante colección de antigüedades egipcias que jamás hayan visto la luz del sol”. W.M. Flinders Petrie 1853-1942 Pionero de la arqueología, fue uno de los egiptólogos más importantes de la historia. Un joven Carter de 18 años se formo a su lado durante un año en las excavaciones de Amarna. Flinders Petrie, realizó trabajos en Egipto por más de 45 años y escribió casi un centenar de libros. Aunque era autodidacta y no se cuenta entre los pioneros de la egiptología, mucho lo consideran como el padre de las excavaciones modernas. Fue muy crítico con la calidad del trabajo realizado por sus predecesores. Flinders Petrie creó métodos y técnicas de excavación y datación de objetos aún en uso hoy en día. Harry Burton 1879-1940 Fotógrafo británico, trabajo para Theodore Davis en el Valle de los Reyes. Fue el fotógrafo oficial de Howard Carter, y tomó más de 1400 instantáneas de la tumba de Tutankamón, que se cuentan entre los mejores trabajos de fotografía arqueológica. Burton se paso ocho años fotografiando e incluso filmando los tesoros de Tutankamón quedando así documentados. El hallazgo de la tumba desató una tormenta de malos presagios. Los profanadores, se decía, serían castigados por su sacrilegio. El rosario de muertes de años futuros, magnificado por la prensa, alimentó el cuento de la maldición. La picadura de un mosquito en la cara, el brote de un pequeño grano cortado accidentalmente por la navaja de afeitar y la consiguiente infección maligna desencadenaron la muerte de lord Carnarvon el 5 de abril de 1923, anunciada oficialmente por neumonía. No faltó tiempo para publicar la noticia bomba en la prensa con un titular que dio mucho que hablar: "La venganza del faraón". El lexicógrafo alemán Adolf Erman, que puso orden gramatical en la escritura jeroglífica egipcia, ya había traducido un texto en 1892, encontrado en la tumba de un noble de la dinastía VI, donde se leía lo siguiente: "A todo aquel que entre en esta tumba para hacerla su posesión mortuoria, yo lo capturaré como si fuera un ave salvaje y el gran dios lo juzgará por ello". Semejante fórmula de protección iba destinada más bien a cualquier aspirante al Más Allá que a los vivos en busca de tesoros. Pero no dejaba de tener su condena maldita para quienes pretendieran sacar algo. MUERTES MISTERIOSAS Así que los muertos que se le adjudicaron a la maldición fueron aumentando, a juzgar por las informaciones periodísticas que los convertían en "malditos". Ni la perra de lord Carnarvon, presuntamente muerta en el castillo familiar de Inglaterra a la misma hora que su amo, se salvó del castigo faraónico. De nada sirvió que el mismo Howard Cárter se levantara en contra de lo que él llamó "historias ridículas". Incluso se había aireado la historia de una fantástica cobra (símbolo del milenario y antiguo Egipto) que había devorado el canario de Cárter en el momento de entrar en la tumba de Tutankamón. La espectacularidad de los descubrimientos corrió pareja con los titulares altisonantes de algunos periódicos. Trascendió que en los muros de la tumba existía una maldición que afirmaba que "la muerte extenderá sus alas sobre todo aquel que se atreva a perturbar la paz del faraón". A pesar de que esta maldición es repetida hasta el día de hoy, no se ha encontrado el conjuro en ninguna parte de la tumba. Aunque los creyentes en lo sobrenatural destacan la seguidilla de muertes de los participantes en la empresa, ya en 1934 el egiptólogo Herbert Winlock rebatía estos argumentos señalando que, estadísticamente, las muertes no eran superiores a las de similares expediciones en otros ámbitos. La maldición de Tutankamón no fue ajena al monopolio informativo. Lord Carnarvon vendió la exclusiva periodística sobre la tumba de Tutankamón al Times londinense. Ello provocó malestar en el resto de la prensainternacional, especialmente en el Daily Mail, que debía pagar por los servicios de noticias. La necesidad de primicias y el amarillismo reinante hasta los primeros años de la década de 1930 se debió cobrar una lista aproximada de treinta muertos supuestamente malditos. Carnarvon fue el principal objeto de las exclusivas efectistas y escandalosas, por su muerte tan cercana a los acontecimientos y porque era una figura de renombre en la aristocracia británica. Además de la muerte simultánea de su perra, se dijo que, en el momento de su muerte en El Cairo, hubo un apagón en la ciudad (algo, por otra parte, frecuente en la época). Rumores no verificables y probablemente sensacionalistas, aunque hay enigmas que persisten, y que algunos se niegan a calificar de casualidades. De nada sirvieron, en este caso, los persistentes esfuerzos de Cárter por desmitificar las habladurías esotéricas: "el ritual funerario egipcio no contiene maldición alguna para la persona viva", afirmó en más de una ocasión. Pero los creyentes en fuerzas oscuras que acechan desde el milenario pasado continúan convencidos de la realidad de estos conjuros maléficos. Uno de los enigmas que persiste es: ¿Tutankamón murió con las mismas marcas? Lord Carnarvon fue picado por un mosquito en la mejilla, lo que posteriormente -infeccion mediante- ocasionaría su muerte en El Cairo. Aunque esto impulso numerosos rumores infundados, lo cierto es que dos años después de la muerte de Carnarvon, cuando se examinó la momia y se le quitaron las vendas, se encontró una misteriosa marca en la mejilla izquierda de Tutankamón, en el mismo lugar de la herida de Lord Carnarvon. Los primeros exámenes médicos hechos a la momia del faraón, mediante autopsia y radiografía, arrojaron cierta luz sobre su vida y su muerte. La tomografía de 2005 aclaró las dudas pendientes y desestimó la teoría del asesinato. El primer viaje terrenal de la momia de Tutankamón fue a las puertas de la tumba de Seti II, en una mañana del 11 de noviembre de 1925. Objetivo: conocer la apariencia del rey embalsamado, descubriendo sus restos mortales. En el pasadizo que servía ele laboratorio al equipo de Cárter se procedió a la odisea de sacarle la mayor parte de los vendajes de lino cubiertos de joyas, amuletos, ungüentos y resinas. Todo objeto estaba pegado fuertemente al cuerpo y éste a la máscara. Esta operación de limpieza causó graves daños a la momia, que fue severamente mutilada. De la autopsia se encargó el anatomista inglés Douglas Derry, profesor en la Universidad de El Cairo. Hubo que hacer muchas incisiones, cortar el tronco por la mitad, arrancar los brazos y las piernas. Se llegó a la conclusión de que tenía entre 17 y 19 años de edad y medía 1,67 metros. A pesar de la apariencia carbonizada de la cabeza, Cárter supo agregar la nota poética: "cara de adolescente, noble, de bellos rasgos...". NUEVOS ESTUDIOS En 1968, Ronald G. Harrison, anatomista de la Universidad de Liverpool, hizo radiografías de Tutankamón en el interior de su propia tumba. Halló un fragmento de hueso y una mancha oscura en el cráneo. Aquella posible fractura dio paso a la teoría del asesinato, mucho más sugestiva que la del accidente. Diez años después, el doctor J. E. Harris, de la Universidad de Michigan, practicó otro examen con rayos X para observar el estado de su dentadura. El 5 de enero de 2005, un equipo nacional de Egipto bajo el mando del arqueólogo Zahi Hawass, director del Consejo Supremo de Antigüedades de El Cairo, escaneó durante 15 minutos a la momia por medio de un aparato móvil de tomografía axial computada, que se instaló frente a su tumba. Aquel grupo de científicos egipcios contó con la colaboración de la tríada investigadora de la momia Ótzi, el "Hombre de los Hielos" alpino de 5.300 años: Frank Rühli, anatomista de la Universidad de Zurich; Edward Egarter, patólogo forense del Museo Arqueológico del Tirol del Sur; y Paul Góstner, radiólogo del Hospital General de Bolzano. A la vista de las 1.700 imágenes tomadas, se descartó de manera unánime la hipótesis del asesinato. Los estudios de ADN hechos públicos en 2010 demostraron que Tutankamón poseía una enfermedad ósea, y que también había sufrido de malaria (se hallaron plantas para aliviar la fiebre en la tumba), una combinación que resultó fatal para el faraón. Marcha al Más Allá Para los egipcios, las barcas eran el medio de transporte de los dioses por el Cielo, una señal de la importancia del río Nilo. los faraones eran llevados en barcas funerarias hacia su morada final en el Valle de los Reyes, cruzando el Nilo desde Tebas. Se considera que accedían al Más Allá en una barca. El reinado de Tutankamón se asentó sobre el visir Ay y el general Horemheb. Rivales, uno y otro tuvieron que llevar las riendas del gobierno. A su muerte ocuparon sucesivamente el poder faraónico, ante la falta de linaje dinástico. En el octavo año del reinado de Akenatón nació la "imagen viviente de Atón": Tutankamón, posteriormente Tutankamón. Eran tiempos de reforma en la XVIII dinastía del Imperio Nuevo. El hijo de Amenhotep III (1390-1353 a. C.) y de su esposa principal Tiy pasó de llamarse Amenhotep IV a ser Akenatón durante el quinto año de su gobierno. Con su proclamación del advenimiento terrestre del dios Atón, el faraón resto poder a Amón, a otras divinidades tradicionales y, especialmente, al clero (dedicado al culto de Atón). Akenatón tuvo seis hijas con su esposa principal Nefertiti, considerada la "reina más bella de la historia de Egipto". De su relación con algunas de sus hermanas nació Tutankamón. Otra esposa secundaria Kiya, principal candidata para ser identificada como madre de Tutankamón, parece quedar excluida (a la luz de los últimos exámenes de ADN), ya que no se considera hermana de Akenatón. Hacia 1332 a. C., el hijo de Akenatón fue nombrado faraón con el nombre de Tutankamón (1332-1323 a. C.), un niño de ocho o nueve años que se dejó llevar por los dos hombres fuertes de aquel tiempo: el visir Ay y el general Horemheb. Se casó con la tercera hija de Akenatón y Nefertiti, Ankesenamón, ocho años mayor que él. Un matrimonio entre medio hermanos que dejó dos fetos de niñas en la tumba de Tutankamón, descendencia abortada de la pareja real. La restauración Con la desaparición de Akenatón, el joven faraón se vio obligado a restaurar el culto a Amón y a otros dioses a partir del cuarto año, y pasó a llamarse Tutankamón. Menfis volvió a ser la capital política y Tebas, el centro religioso. La paz religiosa interior y el equilibrio diplomático exterior debió ser lo más llamativo de su gobierno. En la llamada Estela de la Restauración se podía leer: "Ahora los dioses y diosas disfrutan en sus corazones, los sacerdotes están enhorabuena, las provincias no caben de gozo y la alegría invade toda la tierra porque el bien ha vuelto". Sin embargo, luego de su muerte se borraría todo rastro de su reinado. Ay, asesor de tres faraones En los tiempos reformistas de Akenatón, Ay, probable hermano de la reina Tiy, estaba casado con Ty, mejor conocida como la nodriza de Nefertiti. Su título de "Padre del Dios" podría traducirse como suegro de Akenatón, y fue un ferviente seguidor del atonismo. En el reinado de Tutankamón tuvo mucho poder y pasó a ser el "Divino Padre". Ya como viejo visir, presidió las honras fúnebres del joven rey y se casó con su viuda para poder subirse legítimamente al carro de faraón durante cuatro años. No logró tener descendencia y lo sucedió el general Horemheb, último faraón de la dinastía XVIII. Tecnología de avanzada En 1972, cincuenta años después del magno hallazgo de Howard Cárter, la medicina era testigo de uno de los más grandes avances en el campo de la radiología: nacía la tomografía computada (que en 1979 les valdría el Premio Nobel de Medicina a sus inventores). La tomografía, conocida desde la década de 1930, es un sistema de diagnóstico que, en vez de sacar una sola imagen de rayos X (como las radiografías convencionales), toma varias, y como resultado proporciona un corte transversal de alguna parte del cuerpo. En 1972 se inventó un escáner para realizar el trabajo digitalmente y procesarlo con una computadora. En 1996 se creó la técnica de generación de volúmenes, para obtener imágenes en 3D. Ésta es la tecnología que se aplicó, a comienzos de 2005, para examinar la tumba del infortunado Tutankamón. El escaneo duró apenas 15 minutos, pero el análisis llevó varios meses. Anteriormente, a la momia se le habían realizado exámenes de rayos X en dos oportunidades: la primera vez en 1968 y la según da en 1978. La técnica de diagnóstico médico, creada para prevenir y tratar dolencias en pacientes vivos, resultó una herramienta invaluable para que el pasado se haga presente y descubra uno de los misterios más persistentes de la historia. El cráneo en detalle La cabeza del rey fue escaneada en porciones de apenas 0,62 milímetros de largo, para poder mostrar con el mayor detalle sus complejas estructuras, develar el misterio de su muerte y determinar si sufría de deformaciones congénitas, entre otros datos. El color de su piel A pesar de las grandes posibilidades con que cuenta la ciencia para acercarse cada vez más ajustadamente al pasado remoto, algunos límites todavía no se han podido superar: El color de la piel del faraón probablemente nos sea desconocido por siempre. Los restauradores basaron la reconstrucción en pinturas y bustos de Tutankamón, así como de sus parientes cercanos. También se utilizaron como referencia las variaciones de color de la población actual egipcia, y se eligió un tono intermedio. El proceso de embalsamar los restos del faraón era largo, complejo y delicado. Todo se realizaba en un marco de cuidadosos rituales, para garantizar la supervivencia del difunto soberano en el otro mundo, donde continuaría su vida. Hay que recurrir a Herodoto (484?- 425? a. C.), padre de la Historia, para conocer de primera mano el rito de la momificación. Del segundo libro de su Historia se desprende que había tres métodos para preservar los cuerpos muertos de la putrefacción. El más completo y dificultoso, tradicional entre los faraones y algunos nobles, se hacía de este modo: "Toman una pieza de hierro torcido y con ella extraen el cerebro a través de las fosas nasales, deshaciéndose de una parte del mismo, mientras que se limpia el resto del cráneo por medio de drogas. Luego hacen un corte en el costado con una piedra afilada etíope y extraen todo el contenido del abdomen, que limpian a base de lavarlo completamente con vino de palma y también con una infusión de especias aromáticas molidas. Entonces proceden al relleno de la cavidad con la más pura mirra bien molida, con canela y otras especias aromáticas, a excepción del incienso, y cosen la incisión. Al final, colocan el cuerpo en natrón durante setenta días". De los otros dos métodos de momificación escribió lo siguiente: "Si se desea reducir gastos con la elección del segundo procedimiento, se llenan tubos con aceite de cedro y se inyectan en el abdomen sin practicar corte alguno ni sacar el vientre. El lugar por donde podrían salirse es taponado y el cuerpo se pone en natrón el número prescrito de días. Al cabo de este tiempo, se da salida al aceite de cedro, y tal es su potencia que arrastra con él al estómago y a los intestinos en un estado líquido. El natrón, por su parte, disuelve la carne y ya no queda nada del cadáver, excepto la piel y los huesos. El tercer método, practicado en el caso de la gente más pobre, consiste en limpiar los intestinos con algún purgante y dejar el cuerpo en natrón durante setenta días". ACEITES Y RESINAS Una vez convertido en momia el cadáver de Tutankamón, se taponaron sus fosas nasales y labios con resina. El mismo cuerpo desecado se untó con aceites, ceras y otras sustancias tanto olorosas como pastosas. A continuación tuvo lugar el largo proceso de envolver la momia con vendajes de lino a los que el embalsamador pasaba un producto resinoso. Un sacerdote colocó joyas, amuletos y distintos ornamentos benéficos, hasta completar 150 objetos. La máscara de oro macizo con incrustaciones de pasta de vidrio y piedras semipreciosas se acomodó finalmente sobre el rostro de la momia. LA CAPILLA CANÓPiCA Los cuatro órganos internos (hígado, pulmones, estómago e intestinos) extraídos al embalsamar se pusieron bajo la protección de cuatro diosas: Isis, Neftis, Neit y Selkis. Un conjunto de cuatro pequeños ataúdes de oro con los órganos internos se introdujo en las cuatro cavidades de un cofre de alabastro, bien puesto dentro de una capilla rodeada por las cuatro diosas protectoras y un friso de cobras reales en lo alto. Frente a esta magnífica capilla, ubicada en la cámara del tesoro (llamada Capilla Canópica), aparecía una litera portátil de madera dorada incrustada de oro, plata, cuarzo y obsidiana en forma de altar, con Tutankamón en la figura sedente del dios chacal Anubis como centinela, cubierto por una tela de lino. En su interior, joyas, pectorales, amuletos y vasos de alabastro utilizados en el acto fúnebre. En el viaje por el Más Allá, Tutankamón contaba con una flota de 35 barcos en miniatura a imagen y semejanza de los barcos reales de su época. Se suponía que estos modelos, "activados" mediante la magia, trasladaban al difunto por las aguas del inframundo, para después unirse con la barca del dios solar, Ra. La escena está representada en los murales de la tumba. Aquí tampoco faltaban los ushebti ("los que responden", unas pequeñas figuras de madera revestidas de oro, cuya misión era asumir las tareas agrícolas en nombre de Tutankamón. Nada menos que 413 ushebti trabajaban de sol a sol: unos 365 para cada día del año, 36 capataces al mando de grupos de 10 hombres y 12 supervisores mensuales. Aunque se echó en falta los "ostracas", esas lascas de piedra caliza donde se registraban asuntos de la vida cotidiana, como el pago de los trabajadores. A la vista del ajuar funerario se descubrían las aficiones y ocupaciones rituales del joven rey. En una suerte de abanico de madera dorada, sin las plumas de ave originales, aparecían imágenes del faraón en un carro tirado por dos caballos emplumados, durante una cacería real de avestruces. Arcos, flechas, mazas, dagas, bumeranes y lanzas resaltaban la figura del Tutankamón cazador y guerrero del Más Allá. Se destaca otra imagen suya como Horus, sobre un bote. El juego de mesa senet, era otro de sus pasatiempos favoritos. En la tumba se encontraban cuatro tableros de ébano y marfil, de doble cara cada uno, montados sobre una mesa con patas felinas, para seguir practicándolo en el Más Allá. En la cara anterior había 30 casillas, con tres columnas verticales por 10 horizontales, y en la posterior 20 casillas. Conocido como "el pasaje", representaba una prueba de fuego para ganar el acceso al Más Allá. Por encima de los tesoros anteriores, Cárter quedó profundamente impresionado al hallarse frente a la máscara de Tutankamón: un ramillete de frágiles flores rodeaba su cuello. "Aquella pequeña corona de flores -escribió-, era la última ofrenda de despedida de la joven viuda a su esposo. Todo el brillo del oro palidecía ante las pobres flores marchitas, que aún conservaban la encarnación mate de sus colores originales." Magia en la cámara La magia del Más Allá se descubriría en las pinturas murales de la cámara funeraria de Tutankamón. Los artesanos encargados de construir y decorar las tumbas de los faraones hicieron una obra algo distinta del estilo predominante en la época de Akenatón. En vez de las figuras en movimiento, se volvió al canon más rígido de tiempos anteriores. En la pared Este, abierta a la sala del tesoro, apareció la capilla con el sarcófago de Tutankamón sobre una barca-litera, justo detrás de doce altos dignatarios del imperio que llevaban al Más Allá. Fue la primera representación de una escena del “Libro de los Muertos” en una tumba real. En la pared Oeste, doce babuinos sentados recibían con júbilo la llegada de la barca solar con el escarabajo, el símbolo de la regeneración. La ceremonia más importante del ritual funerario quedó plasmada en la pared Norte: la apertura de la boca del faraón para poder mover los labios, hablar y alimentarse en el mundo divino, a cargo del visir y sucesor en el trono, Ay. Los conjuros que formaban parte del ritual dieron pie, muchos milenios más tarde, a la creencia de momias que –animadas por misteriosos hechizos- volvían a la vida, una tradición que el cine se encargo de reforzar repetidas veces. Una de estas oraciones dice: “¡Despierta! Que estés alerta como un ser viviente, rejuvenecido cada día, saludable en millones de ocasiones de buen sueño, mientras los dioses te protegen, con la protección de tu alrededor cada día”. ¿A quién pertenecía el segundo sarcófago? La momia del faraón estaba protegida por la famosa máscara funeraria y tres sarcófagos. El sarcófago interior es de oro puro, y pesa unos 110 kilos. Los demás son de madera, cubiertos con láminas de oro. El segundo ataúd (abajo) presenta una característica notable a simple vista: su aspecto es notoriamente distinto del resto de las representaciones de Tutankamón. Se cree que originalmente este sarcófago estaba destinado a un antecesor del joven rey, pero no está claro quién era. Aunque suele repetirse que la tumba de Tutankamón es la única que fue hallada intacta, esto no es exacto. Poco tiempo después de los funerales fue saqueada dos veces, El sepulcro, no obstante, sí fue encontrado sin huellas de robo. En el Valle de los Reyes de la antigua Tebas, hoy Luxor, se descubrieron 63 tumbas reales de las que sólo una, la de Tutankamón, pareció salvarse del saqueo total. Ya en el período de los Ramésidas, la antigua burocracia no daba abasto para interrogar a los ladrones detenidos y realizar inspecciones en las tumbas con el fin de comprobar el estado en que se encontraban. Muchas de las temibles maldiciones que aparecen en las paredes de las tumbas o en objetos mortuorios tenían por objeto disuadir a los ocasionales ladrones de tumbas. Teniendo en cuenta los des-pojos de que fueron objeto las últimas residencias de los faraones, su efectividad parece haber sido escasa. CAMBIOS RADICALES Al final, gracias a una iniciativa de Pinedjem I (1054- 1032 a. C.) se procedió a vaciar los sepulcros y enterrar las momias en escondites comunes. Quienes entraron en la tumba de Tutankamón poco después de su muerte lo hicieron, a juicio de Cárter, al menos en dos ocasiones antes de que las puertas fueran selladas de forma definitiva por la administración tebana. El sello es inconfundible: el chacal Anubis, guía del Más Allá, sobre nueve enemigos atados, símbolos de los ladrones y los malvados. El noble Maya, supervisor del tesoro en la necrópolis y organizador de las exequias del faraón, puede haber sido quien volviera a sellar la tumba. Sobre la identidad de los saqueadores planeó la sospecha de que eran miembros del mismo equipo de la ceremonia funeraria. A la vista de los maravillosos objetos atesorados en el pequeño espacio del sepulcro de un rey tan joven como Tutankamón, resulta inimaginable pensar lo que debían contener las grandes tumbas de faraones con mayor peso y recorrido históricos. Objetos codiciados A las pocas semanas de un entierro, los saqueadores de tumbas se ponían rápida-mente en acción. Aparte de joyas y otros objetos preciosos, había perfumes, ungüentos, cosméticos y vinos que se echaban a perder con el paso del tiempo. Los ladrones de la tumba de Tutankamón dejaron sus huellas en el mismo pasadizo de la entrada: fragmentos de oro, tapones de jarra, astillas de madera dorada, una punta de flecha de bronce, navajas, una grapa de bronce dorado y demás entre los escombros, un material proveniente de la antecámara. AI parecer, el primer grupo de ladrones se interesó por los metales y actuó tan solo en la antecámara y el anexo, donde todo se encontraba en gran desorden. El segundo grupo entró en la tumba entera. Pero su interés se concentró en los joyeros reales: desapareció un 60% de las joyas, y algunos vasos de metal. Howard Cárter concluyó que "los ladrones fueron atrapados dentro de la tumba o en su huida, quizás detenidos con una parte del botín en su poder". La máscara En el interior de cuatro sepulcros, un sarcófago y tres ataúdes, se encontraba la momia del faraón. Esta se hallaba cubierta por una máscara de oro puro laboriosamente trabajada, con incrustaciones de vidrio azul y piedras semipreciosas. Actualmente se conserva en el Museo de El Cairo, y su belleza aún hoy sorprende a todo el mundo. La figura mide 54 cm. De altura y pesa poco mas de 10Kg. En la frente, la efigie del monarca está adornada por un buitre y una cobra, dioses emblemáticos del Alto y Bajo Egipto, respectivamente. La máscara con el tocado rayado real y una fina barba trenzada, representa a Tutankamón en la forma del dios de los muertos, Osiris. Aunque la máscara es el adorno más reconocible de la momia, al momento de descubrirla se encontraron otros 150 ornamentos a lo largo del cuerpo. El abanico Entre los objetos encontrados en la tumba se cuentan ocho abanicos. El de la imagen presenta incrustaciones de ébano y tiene una gruesa cobertura de oro, decorada con cristal y calcita. En el centro se distinguen dos cartuchos con los nombres de Tutankamón. Las plumas no resistieron el paso del tiempo, aunque otro de los abanicos asombrosamente las conservaba intactas. El trono de oro Los objetos hallados en las distintas cámaras que conforman la tumba de Tutankamón poseen un incalculable valor arqueológico. Son, además, un tesoro de una riqueza y un valor artístico posiblemente jamás igualados en la historia de los descubrimientos de civilizaciones históricas. ¿Quién fue el padre de Tutankamón? En febrero de 2010 se hicieron públicos los resultados de los exámenes de ADN a varias momias emparentadas con Tutankamón, y pudo establecerse con certeza que la momia de KV55 era el padre de Tutankamón. Pero la identidad de esta momia, descubierta en 1907 por Th. M. Davis, continúa siendo controvertida. Durante décadas la mayoría de los arqueólogos se inclinó por considerarla la de Akenatón, y el propio Zahi Hawass favoreció esta hipótesis. No obstante, hay inconsistencias en el ADN de esta momia respecto de los fetos de la tumba de Tutankamón (considerados su descendencia), por lo que algunos creen que puede pertenecer al enigmático Smenkhkare. ¿Akenatón era Moisés? El faraón Akenatón instauró una arriesgada reforma religiosa en la cual determinó que Atón -el disco solar- era el "único dios", reemplazando a Amón como principal dios del panteón egipcio. Aunque no renegó de la existencia de los demás dioses (de hecho al propio faraón se lo consideraba un dios), su política fue cada vez más intolerante hacia el culto de Amón. Llegó a prohibir el nombre de este dios, y hasta borró de la escritura el término "dioses". El parecido con el monoteísmo judío fue notado desde hace mucho tiempo. Ya Sigmund Freud aventuraba que Moisés habría sido un noble egipcio, sacerdote del culto a Atón, quien debió huir de Egipto con sus seguidores, a la muerte de Akenatón. Un autor egipcio, Ahmed Osman, incluso llegó a afirmar que Moisés y Akenatón eran la misma persona. Para este autor, Yuya, el abuelo de Akenatón, era el bíblico José (el interpretador de sueños). La opinión aceptada entre los especialistas, no obstante, es que Moisés vivió durante el reinado de Ramsés II, un siglo después de Akenatón. ANTECESOR ¿Y PADRE? Akenatón en un busto que destaca (y exagera) su rostro alargado. Es muy probable que haya sido el padre de Tutankamón. Algunos investigadores han conjeturado que él y Moisés serían la misma persona. ¿Emite radiación la máscara? Las disciplinas alternativas han encontrado propiedades sobrenaturales en algunos objetos del Egipto antiguo. El radiestesista Jacques LaMaya detectó una emisión verde negativo en los brazos cruzados de las estatuas egipcias. Diseños, como el llamado "anillo atlante" o anillo de Juá (un supuesto sacerdote egipcio), tendrían el efecto opuesto de la emisión verde negativo, actuando como protector o talismán de su usuario. La geobióloga suiza Blanche Merz, por otra parte, midió una radiación altamente positiva en el uraeus que corona la máscara de oro de Tutankamón. ¿Quién era el faraón Smenkhkare? Entre el reino de Akenatón y el de Tutankamón hubo un período oscuro de unos tres años. Testimonios arqueológicos apuntan a un sucesor de Akenatón, llamado Smenkhkare, que habría sido corregente por un tiempo, y luego habría gobernado solo por unos tres años. Podría tratarse de un hijo de Akenatón, pero la cuestión se oscurece porque en ocasiones aparece representado como mujer. Por otra parte, aparece en una fecha que coincide con la desaparición de escena de Nefertiti, esposa de Akenatón. Los estudiosos debaten si Smenkhkare es la propia Nefertiti (que habría tomado un nombre de varón) si es un hijo de Akenatón, o si fue el marido de Meritaten, una de las hijas de Akenatón, que habría sobrevivido a Smenkhkare y lo habría sucedido, lo que explicaría su doble apariencia como hombre y como mujer. Las combinaciones entre estas hipótesis son varias, pero es poco lo que se sabe con certeza. Probablemente despejaría numerosas dudas descubrir la momia de Nefertiti, un personaje que, al parecer, gozó de inusitado poder en tiempos de Akenatón, por lo que algunos egiptólogos creen que alcanzó el rango de faraona. ¿Se halló la momia de la esposa del rey? En la tumba del faraón Tutankamón se hallaron los cuerpos momificados de dos fetos de sexo femenino, de unos cinco y siete meses de gestación. Los exámenes de ADN determinaron que son hijas de Tutankamón y de la momia KV21A. Se cree que esta momia sería su esposa, Ankesenamón. Aunque esta hipótesis es muy probable (Tutankamón murió joven y no se conoce que haya tenido otra esposa), por el momento aún queda en el terreno de la especulación. ¿La tumba está construida según la razón áurea? Numerosos arqueólogos hallaron que la arquitectura egipcia mantiene proporciones armónicas, según lo que se conoce como la razón áurea. En la tumba de Tutankamón, la Cámara Real, cuya función era facilitar el renacimiento del monarca, estaba construida según el número áureo (1,618); en cambio la antecámara, que recibiría a cualquier potencial intruso, tiene una proporción inarmónica (2,222). ¿Por qué se eligió el valle como cementerio real? La fotógrafo y geóloga de la universidad de Penn State, Katarin Parizek, reconoció estructuras geológicas en el Valle de los Reyes. Muchas tumbas se encuentran en zonas de concentración de fracturas y fallas. Pasadizos y cámaras de las tumbas se alinean perfectamente con estas zonas de debilidad geológica. Parizek sugiere que los constructores elegían estas zonas porque las rocas son más fáciles de excavar. Sin embargo, investigadores en geobiología especulan que se podrían haber aprovechado los efectos electromagnéticos producidos sobre las mismas. Además, a través de las fallas pueden filtrarse desde las profundidades gases nocivos de origen geológico, como el radiactivo gas radón, que abonaría la teoría de que las maldiciones egipcias tenían sustento biológico. ¿Cómo logró pasar inadvertido el lugar del entierro? El gobierno de Tutankamón tuvo lugar durante un período revolucionario de la historia del antiguo Egipto. Al asumir el gobierno el joven rey, todavía estaba vigente el culto a Atón, instaurado por Akenatón. En la época de Tutankamón se volvió a la tradición antigua, reinstaurando el culto a Amón como dios principal. Más tarde, el faraón Horemheb inició una acción oficial contra todos los faraones de la reforma religiosa, incluido Tutankamón. El faraón, que -según parece- no llegó a poseer verdadero poder, fue olvidado, al igual que Akenatón y Ay. Su tumba cayó en el mismo descuido, y la posterior tumba de Ramsés VI se ubicó exactamente encima de la de Tutankamón, favoreciendo aún más el desconocimiento de su localización. Además, en la época ramésida se plantaron tiendas para obreros encima de la tumba. Pero, mientras que las tumbas de Akenatón y Ay fue¬ron profanadas y dañadas, la de Tutankamón permaneció casi intocada. Horemheb respetó al joven rey, quizás porque reconocía que había sido un faraón sin capacidad de decisión, o tal vez porque lo mantuvo como general en jefe de los ejércitos durante su reinado. ¿Era deforme Tutankamón? Durante mucho tiempo se pensó que el joven faraón padecía de alguna enfermedad congènita que le habría provocado deformidades corporales, para lo cual se citaba como ejemplo los bustos del rey con cráneos alargados y facciones estiradas. También se mencionaba su parentesco con Akenatón, que aparece representado con serias malformaciones. Aunque se cree que estas figuras desproporcionadas serían exageraciones que transmitían un mensaje simbólico (en ocasiones Akenatón aparece con pechos de mujer, o sin miembro viril), también se postuló que tanto Akenatón como Tutankamón sufrirían del llamado síndrome de Marfan, o del síndrome de Froehlich. Debido a que este último implica la imposibilidad de tener hijos (y Akenatón tuvo varios), esta hipótesis se dejó de lado. Los expertos que examinaron la momia en 2005 afirmaron que "la forma oblonga de su cráneo -similar a la de otros miembros de su familia- no fue causada por ninguna enfermedad". Se considera que este rasgo, aunque exagerado, se encuentra dentro de los patrones de normalidad física. Hoy se sabe que Tutankamón sufría de la enfermedad de Kohler, lo que, en combinación con la malaria (y la fractura de una pierna), le provocó la muerte. Hija de Tutankamón: máscara que cubría una de las dos pequeñas momias de fetos encontradas en la tumba de Tutankamón. Se cree que ambas eran hijas del faraón y de su esposa, Ankesenamón. Fuentes: Clarín.

Curiosidades de la naturaleza. Recopilación. Fuente: Revista "Muy Interesante" - Preguntas y Respuestas- Naturaleza.
La Historia de Copérnico, Bruno, Galileo. Nicolás Copérnico Hace unos 469 años, el 24 de mayo de 1543, un canónigo de la catedral de Frauenburg, en Polonia, anciano de setenta años, está moribundo. Rodea el lecho un grupo de amigos que espera el fin de aquel hombre muy querido y famoso en todo el mundo, e insigne al mismo tiempo como eclesiástico, médico, jurista, científico, matemático y, sobre todo, astrónomo. Los amigos esperan, además, otra cosa: un libro, un libro que trae a grandes prisas el mensajero de un impresor de la lejana Núremberg. Podemos imaginarnos la escena: el ruido de los cascos de un caballo que golpean los guijarros de la calle, rumores y revuelos en el vestíbulo, y en seguida Osiander, extraño amigo del enfermo, que entra nerviosamente en la habitación con un pequeño volumen entre las manos, mostrando con orgullo la dedicatoria nada menos que al papa Paulo III. Abre el libro, y en la portada lee, con su voz de timbre clerical, las palabras latinas: De revolutionibus Orbium Coelestium. Nicolaus Copernicus Inmediatamente, con la expresión de quien acabase de cometer un pecado, Osiander deja el libro. El anciano sonríe. Acerca de las revoluciones de los cuerpos celestes. Hacía más de treinta años que había escrito ese libro. Tenía entonces cuarenta, y desde entonces venía dudando si publicarlo, aunque desde joven estaba convencido de la demoledora verdad que en el exponía. Convicción solitaria y única. Se había dado cuenta de que publicar aquella verdad era lanzar un reto a toda la tradición que venía siendo aceptada como verdad inconmovible desde hacia catorce siglos: era la cárcel, el tormento quizá, la elección entre retractarse o morir en la hoguera como un hereje. Por eso había dudado; se contento con seguir observando cuidadosamente las estrellas a través del agujero que había practicado en la pared de su habitación, situada en lo alto de la torre catedralicia. Añadió un hecho a otro, un cálculo a otro calculo, y en ocasiones se arriesgaba a susurrar su verdad secreta al oído de ciertas personas escogidas. Hasta algunas de éstas se habían reído ante la fantástica idea de que la tierra y todos los planetas se mueven alrededor del sol, opuesta al hecho evidente de que el sol y los planetas se mueven alrededor de la tierra. Todo comprobaba este hecho indudable. Lo veían los ojos de los hombres; Aristóteles y Ptolomeo de Alejandría, príncipe de los astrónomos, cuyos libros gozaban de secular autoridad, lo afirmaban; y lo mismo la Biblia, pues ¿no había ordenado Josué al sol que se detuviese en su marcha? Y sobre todo, la Iglesia sostenía la doctrina de que el mundo ocupa el centro del universo, habiendo sido creado por Dios para morada de su criatura predilecta, el Hombre. En una ocasión, Copérnico se había arriesgado a publicar un breve bosquejo de su teoría, la cual fue recibida de modo muy curioso. El papa León X la encontró muy divertida, y la corte papal, atraída siempre por las teorías originales, prestó durante algún tiempo su atención a ésta, que gozó de cierta boga intelectual. Pero nadie la tomo en serio ni la consideró verdadera. Después, Copérnico tuvo otras muchas cosas en que ocuparse: sus deberes de canónigo de la catedral, de médico ilustre, de economista capaz de proyectar, a petición del duque, una moneda nueva. Posteriormente, una vez muerto el obispo que era tío suyo y le quería y ayudaba, y nombrado para sucederle Dantico, Copérnico hubo de hacer frente a la enemistad, las censuras y la persecución por las faltas más insignificantes. El anciano moribundo pensaba en los siete años que había pasado bajo la autoridad de Dantico; en Retico, el profesor protestante de la universidad de Wittenberg, que había ido a estudiar astronomía con él y había permanecido allí tres años, en vez de los tres meses que se había propuesto. Después había llegado Osiander, hombre curioso y astuto, que le sugirió a Copérnico la idea de publicar el libro con un prefacio en el que dijese, como había dicho el papa León X, que se trataba solamente de una teoría fantástica, pero que podía ser interesante, como ejercicio, para los matemáticos y los astrónomos. Copérnico rechazó aquella vergonzosa transacción. La verdad o el silencio. Finalmente Osiander aceptó este punto de vista y comenzó a gestionar la publicación del libro. Ahora -meditaba el moribundo- la verdad ya está dicha, y yo, el autor… Podemos figurarnos la lenta sonrisa con que se deslizó por la puerta de la muerte el día en que le llevaron el libro, libre ya de las torturas de la inquisición; de las burlas de los supuestos sabios, aferrados a los viejos errores; del furor de la Iglesia. Por lo menos había vivido lo bastante para poder leer la portada: De Revolutionibus Orbium Coelestium. Lo que no vio Copérnico fue el pérfido prefacio que Osiander le había puesto: el prefacio que él se había negado a hacer en nombre de su nueva y grande verdad. Así salió al mundo el libro que estaba destinado a cambiar nuestra concepción del universo y del lugar que el hombre ocupa en él. Con los conocimientos que Copérnico nos dio por primera vez en esas páginas, nos parece increíble hoy que los hombres no entendiesen los movimientos de las estrellas. Algunos griegos antiguos entre ellos Platón, ya habían dicho cosas que insinuaban la verdad. Un pensador muy atrevido, llamado Filolao, creía que la tierra y los planetas se movían en torno de un fuego central. Después, las tinieblas se cerraron sobre este problema. En el siglo II a.C., Ptolomeo de Alejandría, ciudad que era entonces el primer centro intelectual del mundo, recogió en su libro, titulado Almagesto, las ideas corrientes en su tiempo sobre astronomía. Durante mil trescientos años, este libro fue, para los hombres de la iglesia y los eruditos, la Biblia de la astronomía. Situaba a la tierra en el centro del universo y afirmaba que el sol y los planetas giraban en torno de ella. El Almagesto fue traducido a muchos idiomas, incluso el árabe; Y si las tablas de Ptolomeo no correspondían a los movimientos de las estrellas tal como los hombres los veían, se hacían tablas nuevas para registrar las diferencias. Al encontrarse delante de aquellas confusas tablas de ciclos y epiciclos, se cuenta que Alfonso el Sabio, rey de Castilla, dijo: “Señor, si yo hubiera estado presente en el momento en que hiciste la creación, hubiera podido darte algún buen consejo.” Pasaron más de doscientos años, y Nicolás Copérnico nació en Thorn, en Polonia. Era una época de ideas atrevidas, y el suyo fue el pensamiento más grande y más atrevido de la época. Con sus estudios en la universidad de Cracovia y los que hizo durante diez años en las italianas de Bolonia y Padua, llego a dominar muchas disciplinas: medicina, derecho, economía, ciencias naturales, matemáticas, arte, idiomas; pero la que sobre todo le atraía era la astronomía. Supongamos, pensó, que la tierra gira como un trompo. Las gentes se rieron de aquella idea descabellada: si fuera cierta, sentirían girar a la tierra, y además serian lanzados al espacio. Copérnico siguió trabajando en su teoría con la ayuda de toscos instrumentos, pues aun no había sido inventado el telescopio. Su tío el obispo consiguió que lo nombrasen clérigo de su diócesis, lo que permitió al brillante joven sabio dedicarse libremente a sus estudios. A los treinta y nueve años ya tenía escrito su libro, y como hemos visto, las dudas ante las amenazas de la Iglesia lo mantuvieron inédito otros treinta años. Pero al morir el autor, su verdad se hizo pública. Giordano Bruno Fue otra inteligencia poderosa, mas valiente que la de Copérnico, la que, a costa de ola libertad y de la vida, puso en circulación aquella verdad. Giordano Bruno nació en Nápoles siete años después de la muerte de Copérnico. Era fraile dominico; pero a la edad de veinticuatro años huyo de su monasterio por miedo a una acusación de herejía. Estuvo en Roma, Venecia, Padua, Touluse, otra vez en Paris, Oxford, Marburgo, Wittenberg, Franckfort y de nuevo en Venecia. De ciudad en ciudad, iba exponiendo sus ideas y provocando en todas partes la cólera de la Iglesia. Entre sus ideas heréticas, las principales eran las ideas astronómicas. Bruno las desarrolló y sacó de ellas nuevas consecuencias. Para él, el hombre no era más que un puntito en un universo infinito que comprende un número infinito de mundos, y arroja esta idea a la faz de la Iglesia con toda la furia de su alma heroica. Lo pagó caro. En Venecia, fue delatado y la Inquisición lo aprehendió. Durante seis años estuvo encerrado en los calabazos de Roma, mientras teólogos y frailes trataban en vano de hacerlo retractarse. Pero no era Bruno hombre que negase la verdad que le era conocida, ni por los tormentos físicos ni por la misma muerte. Fue fiel a sus creencias hasta el fin. El 17 de febrero de 1600 pagó en la hoguera el precio de sus ideas, y cuando le presentaron un crucifijo para que lo besara a través de las llamas, volvió la cabeza. “vosotros que me juzgáis, tenéis mas miedo que yo, que soy el condenado”, Dijo a sus jueces; y nos dejó un testamento de valentía moral en sus últimas palabras, tan elevadas como las de Sócrates: “Luché. Eso ya es mucho. La victoria esta en las manos del destino. Sea lo que sea de mí, una cosa por lo menos no me negarán las edades futuras, venza quien venza: que no temí morir, ni cedí en firmeza a ninguno de mis semejantes, y preferí morir anónimamente a vivir con cobardía” Así murió el valeroso Bruno por la verdad que Copérnico había descubierto. Pero ni la hoguera ni la cruz han podido matar nunca a la verdad. Galileo Galilei Galileo, el hombre experimentador que busco la verdad de la naturaleza detrás de las cosas, ya era, a su vez, un defensor de la misma idea. La noticia de la muerte de Bruno le atemorizo algo; pero cuando, cuatro años más tarde, fue el primero en descubrir una estrella nueva, su popularidad como astrónomo creció extraordinariamente. En 1608, un constructor holandés de instrumentos hizo el primer telescopio, e inmediatamente Galileo empezó a usar el nuevo instrumento, a pesar de que la Iglesia sostenía que era una invención del demonio destinada a producir visiones que tentasen a los hombres. La Iglesia, pues, lo prohibió, y los astrónomos ortodoxos se negaron a usarlo; pero Galileo persistió. Copérnico había dicho que el planeta Venus debe tener fases como la luna, y Galileo las descubrió con el telescopio. El estudio de las manchas del sol le hizo ve que también el sol gira. Vio los anillos de Saturno y los satélites de Júpiter y otras mil maravillas. En 1616 el colegio de Cardenales condenó solemnemente la teoría de Copérnico como herética. Galileo prometió no enseñarla; pero al ser elegido un nuevo papa, quizá mas tolerante que el anterior, escribió un hábil dialogo entre la teoría ptolomeica y la copernicana, en el que fingía querer demostrar lo absurdo de la teoría herética. La verdad se transparentaba con demasiada claridad a través del subterfugio; y el hombre de ciencia, que ya andaba cerca de los setenta años, fue procesado por la inquisición. Lo hicieron retractarse, y cuenta la leyenda que, después de la retractación, murmuró: “E pur si muove” (Y, sin embargo, se mueve). Durante nueve años Galileo, ciego y desamparado, estuvo preso, y al poco tiempo murió. La verdad sigue moviéndose, de una mente en otra, a pesar de las excomuniones y de los edictos, a pesar de los tormentos, la cárcel y el martirio. Tycho Brahe, astrónomo danés, quiso restablecer en parte el viejo sistema ptolemaico: pero Tycho Brahe ya había enseñado la ciencia astronómica a Képler, y al alborear el siglo XVII, siglo de la ilustración y progreso, Képler, demostrando que los planetas se movían en órbitas elípticas, dio a los que dudaban la respuesta definitiva. La idea de que la tierra se mueve fue, al fin, aceptada por todo el mundo. “Pobre inteligencia es la que piensa como la multitud, porque es multitud: la verdad no cambia, sean cualesquiera las opiniones del vulgo y el asentamiento de los muchos.” Giordano Bruno. Fuente: Horacio Shipp. "Ideas que han movido al mundo".