InicioCiencia EducacionTodo sobre el origen del universo. Parte 3.



El concepto de creación en la historia



En la Edad antigua



En la Antigüedad no se conoció el concepto de la creación. Pero había dos ideas afines: la teoría del surgimiento del mundo y el concepto de engendramiento, distinto de creación.
Dualismo: Hay Dios y hay una materia eterna. De esta materia construyó dios el mundo. Así los mitos babilónicos y Platón, quien se imaginó el surgimiento del mundo como construcción por un Demiurgo divino que hizo el mundo de la materia, -no de la nada- según las ideas eternas.
Los griegos clásicos no tuvieron el concepto de creación.
Al final de la edad antigua empezó a formarse el concepto de creación, como hacer algo de la nada. Al final quedó la fórmula de Lucrecio: “De la nada no puede surgir nada”.
Los que no eran materialistas negaban la creación de la nada porque eran partidarios de la emanación: para los neoplatónicos solo existe el Absoluto, del cual surgió el mundo.

En la Edad media

Se pensó que la creación era un atributo exclusivo de Dios.
El concepto de creación en los Padres de la Iglesia y los escolásticos era el mismo que Lucrecio, la creación existe pero no es propia del hombre.

En el siglo XIX-XX

El concepto de creación sufrió un cambio de sentido. Dejó de contar que fuera de la nada y pasó a ser hacer cosas nuevas. Solo el artista es creador. En el S. XX se amplió la creación a toda la actividad humana: arte, ciencia, técnica…
Solo los teólogos siguen sirviéndose del primer concepto de creación de la nada.

Creación de la nada

El concepto de creación entró en la cultura europea por la religión cristiana, uno de cuyos
dogmas es la creación del mundo por Dios (Gen 1,1 “En el principio creó Dios el cielo y la tierra”).
En la doctrina cristiana creación significa el acto por el que Dios da la existencia a las cosas y la
creación es de la nada, sin materia previa, sin transformación de algo en otra cosa.



La creación según el cristianismo

Esas dos visiones (Dualismo y Emanación) fueron rechazadas por el cristianismo.
Pero en el Génesis no se dice explícitamente que Dios creó el mundo de la nada.
Tertuliano y Orígenes escribieron que Dios produjo todo de la nada.
Solo existía Dios y nada más. Dios creó el mundo de la nada, no por emanación sino por una orden divina. La iglesia confirmaba la doctrina de la creación cuando había dudas: Concilio de Nicea (325) contra los maniqueos, Concilio de Letrán (1215) contra los albigenses, concilio Vaticano I (1870).

Cómo entender la creación de la nada

Para el cristianismo la creación del mundo es un dogma de fe, no un objeto de conocimiento.
Este dogma puede ser explicado por la filosofía.
Tomás de Aquino escribió que el hecho mismo de la creación se puede demostrar. Pero que la creación fue hecha en el tiempo, eso es un asunto de fe.
La afirmación de que Dios crea a partir de la nada equivale a afirmar la omnipotencia y libertad divinas.
Pero una excesiva atención a la exégesis de los capítulos iniciales del Génesis, puede tender a querer extraer mayores informaciones teológicas de cuanto ellas contienen.
Aunque el mundo hubiera existido siempre, habría sido creado.
Para la pregunta de si el mundo existió siempre o si surgió con el tiempo, la filosofía no tiene respuesta.

La creación continua

Los cristianos suelen entender la creación como un acto efectuado una sola vez. Pero hay otra Interpretación de la creación, más filosófica: la historia del mundo es una creación continua.
Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Descartes, Leibniz y en la actualidad el filósofoteólogo Philip L. Quinn, entre otros, han mantenido que a cada instante, la existencia del mundo exige la creación divina de la nada “ex nihilo” como su causa. Para los autores teístas la creación continua es la respuesta a la pregunta ¿Por qué hay algo más bien que nada?
Quinn argumenta que esa doctrina de la creación continua es compatible con la conservación de la energía en la física de las cosmologías del Big Bang y del Estado estacionario. A esto responde el filósofo de la Ciencia A.Grümbaum concluyendo que en las cosmologías del siglo XX no hay margen alguno posible para un papel creativo de la deidad.

La doctrina católica de la creación especial

Hasta finales del siglo XVIII, la interpretación literal del libro del Génesis fue la enseñanza común de la Iglesia sobre los orígenes del universo y del hombre.
Dios creó todas las cosas de la nada. La totalidad de las distintas clases de seres vivientes fue creada por el “hágase” divino hace 6000 años. Después de la caída de Adán y Eva, Dios mandó un diluvio universal.
Durante la historia de la Iglesia varios elementos de esa doctrina de la creación han sido enseñados ininterrumpidamente por el magisterio papal:

- Es un error decir que el universo se rige por leyes naturales (Juan XXI, siglo XIII. Este Papa murió aplastado cuando se derrumbó el techo de su palacio debido a la ley de la gravedad ¡!).
- El Génesis contiene historia real, de cosas que ocurrieron realmente y Adán y Eva fueron
seres humanos reales (Pío XII).
- El comienzo del mundo incluye la creación de todas las cosas, la de Adán y Eva y la caída (Inocencio III; Pío IX). El cuerpo de Eva fue creado del cuerpo de Adán (León XIII).
- El universo sufre padecimientos desde el pecado de desobediencia de Adán y Eva (Concilio Vaticano I) los cuales no habrían muerto si hubieran permanecido obedientes (Pío XII).
- Los Padres de la Iglesia pensaban que los 6 días de la creación duraron 24 horas
- Ningún católico debe dudar de cuán falsas son las filosofías que ven la vida como una continua evolución (Pío XII, Humani Generis).
Gracias a los avances en exégesis bíblica, hoy ya no se afirman estas cosas tomadas de la Biblia al pie de la letra.
El actual Catecismo de la Iglesia católica (número 404) dice respecto al pecado original que fue un pecado personal de los primeros padres, se transmite por la generación sexual y se nace con él, puede traer consecuencias tremendas para la persona, pero no es un pecado personal, no se ha cometido…
Como veremos en los apartados 8 y 9, la ciencia podría ayudar al cristianismo y demás religiones a revisar la formulación de algunos de sus dogmas, que fueron redactados en un
contexto cultural científico muy diferente.

Lo que dice la Comisión Teológica Internacional de 2004 sobre la creación

Queda patente que el Vaticano, a través de la Comisión Teológica internacional, respalda la teoría de la evolución como algo serio, más que una simple hipótesis y reconoce que pudo haber algo antes del Big Bang, y que no hay oposición entre la doctrina de la creación de la nada (“ex nihilo”) y la teoría del Big Bang, pero la creación solo se puede conocer por la fe.

La creación según el teólogo Juan Luis Herrero del Pozo: Dios como fundamento del ser, no como causa eficiente.

El autor, doctor en Teología, fue sacerdote de los Padres Blancos. Se secularizó en 1972. En la actualidad se dedica a dar conferencias y escribir artículos sobre las nuevas perspectivas de la teología. En esquema, sus ideas son estas:
1. Parece más plausible pensar un mundo sin comienzo y que sea coexistente pese a su contingencia con la eternidad de Dios. El Ser Absoluto sería necesariamente Creador.
2. La creación “ex nihilo” (de la nada) repercute inevitablemente en una mutación en Dios de un estado de ocio a la acción creadora, acción eterna en Dios pero temporal en su efecto.
3. La dificultad surge al añadir al concepto de Dios como Fundamento Óntico, el de Causa Agente. Con este nuevo concepto aplicado a Dios es inimaginable no entenderlo como Causa en continua acción sobre toda realidad histórica.
4. El Pensamiento mágico consiste en no reconocer la autonomía del cosmos y negar su esencial realidad evolutiva y las leyes que la rigen.
5. En la Ilustración se comenzó a cuestionar racionalmente el sobrenaturalismo cultural de siglos (cósmico, social, político, religioso).
6. Con la incorporación de la noción de Dios-Causa agente ha quedado abierto inevitablemente el inicio de una mitología.
Dios fundamento óntico afirma escuetamente que todo existente es un ser-desde-Dios.
Cualquier añadido desemboca en magia y mitología.
Dios es la raíz y sustento del ser, su explicación suficiente y sobrada, el Fundamento Óntico de cuanto existe, todo tiene en Dios su razón de ser. Es cuanto podemos decir.
“El concepto de Fundamento Óntico es suficiente para entender cualquier evento, mientras que el concepto de Causa Agente es innecesario y superfluo. Es además perverso y destructor: sobre él se asienta el montaje “intervencionista” con el que hemos pensado a Dios en la evolución cósmica y en el desarrollo histórico de la humanidad”.



La nada y la filosofía

Los griegos se centraron en el problema del ser. Sólo cuando se lo niega, aparece la nada.
Lucrecio dijo que de la nada no deviene nada.
· Aristóteles sostuvo que tanto la negación como la privación se dan dentro de afirmaciones, porque incluso del ‘no ser’ puede afirmarse que no es.
· Pero luego, la concepción cristiana instaló la idea de Dios creando el mundo a partir de la nada, lo cual ejerció posterior influencia en la filosofía moderna.
· Bergson dice que la idea de la nada es una pseudo-idea, porque en realidad no se la puede ni imaginar ni pensar... y que el pensar únicamente suprime una parte del todo y no el todo mismo: es decir, suplanta un ser por otro ser.
· Para Heidegger la negación de un ente no es sino aquello mismo que hace posible la negación. Entonces, la nada es el ‘elemento’ sobre el cual se sostiene la existencia, y lo que lleva a descubrir el temple de existencial de la angustia.
· En el siglo XX, el empirismo lógico sostuvo que ocuparse de la nada es un contrasentido, un mal uso sintáctico del lenguaje, descalificando de este modo toda especulación sobre el problema.
· Para los filósofos de la escuela analítica, esta concepción equivale a sostener que ‘la nada anonada’, lo cual sería algo así como decir ‘la lluvia llueve’, y por lo tanto, la rechazan por considerarlas rebeldías inaceptables a las reglas sintácticas del lenguaje.
· El supuesto último de los existencialistas es la impotencia lógica para resolver el problema de ‘la nada’ porque ésta solo aparece cuando alguien la enuncia, lo cual es solo posible tras haber trascendido ‘la nada’.
· Hegel, Heidegger y Sartre cometieron la falacia de reificación69 al sostener que la nada es una cosa.
Sea cual sea el concepto que tengamos de la nada, el caso es que, por el mero hecho de considerarlo, la nada ya es.
¿Existe, pues, la nada? Pero, ¿no es contradictorio que la nada exista, es decir, que la nada sea? No hay manera de pensar el concepto de nada tal como “ausencia total”, puesto que la ausencia total no podría siquiera mencionarse.
· Vemos pues que la nada se encuentra tan ligada al ser que no podemos pensar su concepto, el cual intuimos pero no podemos pensarlo con claridad. Tal vez sea un concepto puramente lingüístico.
· En lo relativo al lenguaje, está claro que las leyes lingüísticas, conjuntamente con las de la lógica, nos impiden pensar la nada en cuanto la precomprensión que tenemos de ella como “ausencia total”. El hecho de nombrar la nada ya la “convierte” en algo, ni que sea un concepto lingüístico.
· En relación con el ser, está claro que, por el mero hecho de estar relacionada con el ser, la nada es algo. Incluso entendida como negación del ser, ya es.
Tal vez esto sea la nada: la ausencia total de manifestación de algo que se intenta pensar.
Aunque diciendo esto (que por otra parte no resulta tampoco del todo esclarecedor), el lenguaje vuelve a acorralarnos, pues decimos: la nada es X. ¿Cómo salir de este laberinto ontológicolingüístico?

La utilización del término creación en el contexto de las ciencias



Según el teólogo-cosmólogo Giuseppe Tanzella- Nitti, el término “creación” se encuentra también en la literatura científica. Especialmente en cosmología física. Se encuentra la noción “creación del universo” cuando se habla del Big Bang, en los Modelos estacionarios que aceptan una creación espontánea y continua de materia (Hoyle).
· Modelo de Hawking: dado a conocer a través del ensayo “Breve historia del tiempo” (1988), desea superar la noción de creación y evita la presencia de una singularidad (una situación de densidad y temperatura infinita, como el Big Bang) presentando un universo autocontenido o autosuficiente.
· Creación de parejas de partículas
La Física cuántica relativista emplea la noción de creación al hablar de transformación de energía en masa, por ejemplo, la “creación de parejas” de partículas – antipartículas.
El segundo caso es la creación de masa-energía mediante la extracción de energía del espacio-tiempo, es decir, la energía presente en la curvatura del espacio. Esto es `posible porque el vacío asociado al espacio cuántico relativista, a diferencia de lo que ocurre en la física clásica, posee una energía mínima capaz de originar pares de partículasantipartículas.
En condiciones de curvatura mínima del espacio-tiempo esas partículas son virtuales porque se aniquilan inmediatamente. Pero en la situación del Big Bang esas partículas se vuelven reales.
· El universo en conjunto
Viendo el espacio en conjunto, la entera masa-energía del universo puede ser extraída de la curvatura del espacio. Para ello es suficiente que la energía total del universo sea igual a cero, sumando la materia y radiación con la energía negativa gravitatoria.
Cuando el universo entero es descrito como el estado de una onda cuántica, solo hay los pares de partículas virtuales para emerger del espacio geométrico, y es la aparición del universo, o sea, su creación (en términos físicos) la que puede ser descrita como una fluctuación del vacío cuántico. Algunos autores han llamado a esos modelos “creación de la nada”.

La creación a partir de la nada en el contexto de la cosmología moderna

En cierta divulgación científica -según Tanzella en el mencionado articulo- las referencias a la creación surgen en el contexto del problema de los orígenes en los que aparecen alusiones a Dios.
La posición clásica veía en los modelos del Big Bang un origen de los tiempos y eso recordaría la noción teológica de una creación de la nada.
· Pio XII hizo una alusión a que el Big Bang coincidía con la creación del Génesis y ello provocó el desacuerdo de G. Lemaître rogando al Papa que no se le ocurriera declarar infalible la teoría del Big Bang. El mismo Hawking, en Historia del tiempo, comenta lo que le aconsejó Juan Pablo II: “No investigar el Big Bang porque es el momento de la creación”.
· Por la razón opuesta, los modelos cosmológicos que negaban un Big Bang (modelo estacionario, universo cíclico, universo auto-contenido, etc.) pensaban poder eliminar la necesidad de un creador.
La nada metafísica que hace inteligible la noción de creación “ex nihilo” no es comparable con el vacío cuántico, pues son cosas distintas: entes en potencia y esa capacidad reservada a Dios, mientras que los segundos presuponen leyes, formulaciones cuantitativas…

En la ciencia, la nada es una ficción imposible de obtener

Es imposible delimitar una región del espacio que no contenga cosas, ya que los campos gravitatorios no pueden ser bloqueados y todas las partículas que no están en cero absoluto de temperatura generan radiación electromagnética. El cero absoluto, (-273º C) es inalcanzable según la tercera ley de la Termodinámica.
Científicamente hablando, pues, la nada es una ficción imposible de obtener. Tan es así que en la llamada aniquilación partícula-antipartícula, no existe tal aniquilación o destrucción.



Física cuántica y creación de la nada

Veremos dos ejemplos de procedimiento en Física cuántica y Cosmología donde se nos explica qué quieren decir los cosmólogos cuando escriben creación de la nada, vacío, autocreación espontánea al hablar de cómo se pudo originar el universo. Es muy interesante porque veremos cómo el tipo de razonamiento utilizado por los físicos no tiene nada que ver con el de la experiencia diaria y mucho menos con el concepto cristiano de creación de la nada por Dios.

Modelos simples de creación

Todo nuestro universo observable parece provenir de una región de tamaño subatómico y de una escala de tamaño muy pequeño (10-35 metros), donde los efectos cuánticos de gravedad se convierten en importantes para describir las interacciones de partículas.
Aunque sea difícil, nada impide preocuparse por el origen último de todo lo que existe.
Tratemos de simplificar la situación con modelos que podamos abarcar.
1 Primero deberíamos definir lo que entendemos por creación en Cosmología y Física de partículas. En principio podríamos definir creación como la aparición de todo nuestro universo observable de "la nada".
Inmediatamente nuestra intuición y prejuicios filosóficos (¿y teológicos?) afloran. Definamos "la nada" desde el punto de vista científico.
Escójase una región espacial y elimínese toda materia y radiación. Alguien podría decir que todavía nos queda "espacio". Pero el espacio se manifiesta por su curvatura. Hagamos que ésta también sea cero. Alguien todavía podría objetar que no hemos eliminado el espaciotiempo.
Procedamos simplemente a hacer todas las cantidades relevantes conservadas a cero, es decir, carga eléctrica, número bariónico, energía, etc. Tenemos así lo que un físico de partículas denominaría un estado de vacío.
Así, nuestra definición operacional de "nada" y un modelo cuántico sencillo nos sacan una vez más de un atolladero de nuestro sentido común. El universo puede haber surgido de nuestra "nada" operacional tal y como la hemos descrito.
Mejorar este modelo sencillo nos puede ayudar a entender mejor el asunto o lograr una nueva perspectiva que además pudiese ser psicológicamente más satisfactoria.
2 Alguien podría todavía pensar que en nuestro modelo sencillo no hemos eliminado el espacio-tiempo de la descripción. Desde luego hemos partido de hecho de un espacio-tiempo existente desde que hemos elegido k=+1 (la densidad crítica del universo que determina su curvatura) y no era nuestra intención eliminar todo el espacio-tiempo porque nuestro objeto era describir la creación de nuestro universo observable y no de todo el Universo.
Digamos que a medida que hacemos el factor de escala tender a cero nos aproximamos clásicamente a una singularidad. Si sustituimos ese punto singular por una región puramente espacial se puede hacer una descripción del posterior origen de un universo inflacionario (que podría modelarse para que fuese abierto o cerrado).
Y podemos decir que hemos eliminado el espacio-tiempo clásico de la descripción del origen del universo por lo que en principio podría aplicarse al origen último del Universo.
3. Otra objeción habitual es la siguiente: ¡muy bien, partimos de nada: no hay materia, radiación o incluso no hay espacio-tiempo. Pero utilizamos las leyes de la física y en concreto la teoría cuántica. ¡Estamos poniendo algo desde el principio! Una respuesta obvia es que ¡algo hay que poner para hacer una descripción! Y si realmente sólo estamos poniendo las leyes cuánticas, quizás sólo estemos poniendo lo mínimo que uno puede poner en una descripción de nuestra "nada”.
4. ¿Y qué pasa con las causas? La ciencia consiste precisamente en la búsqueda de causas a los fenómenos naturales. Es decir, ¿cuál es la respuesta a la pregunta “qué causó que el universo atravesara la barrera de potencial? La respuesta estándar es que el proceso es incausado. ¡La creación del universo es una de esas cosas que ocurre de vez en cuando!, como la desintegración de un átomo de C-14 en nuestro cuerpo.
Digamos que es difícil quedar satisfecho con una explicación que malogra la estrategia natural de nuestro cerebro de buscar patrones y relaciones causales. Y aunque el origen incausado es una posibilidad factible, no es la única. Por ejemplo, ¿por qué no puede el universo ser causa de sí mismo, por ejemplo?

La causalidad debilitada

Nuestra experiencia nos dice que todo efecto tiene una causa. Es por ello que a menudo se argumenta en favor de la existencia de Dios partiendo de la necesidad de una causa explicativa del mundo y, también, de la necesidad de una inteligencia instauradora del orden presente en el cosmos.
La gran maquinaria del cosmos requiere una causa: no es un resultado casual, requiere la existencia de un ser que haya diseñado todos sus engranajes. Pero cuesta renunciar a formularse más preguntas.
La mecánica cuántica, fundamento de la actual cosmología cuántica, debilita la relación causaefecto.
En este contexto, la aparición del universo es asumible sin la existencia de causas bien definidas.

El vacío no es la nada absoluta: experimento teórico sobre el vacío y las partículas que aparecen espontáneamente en él

Para la persona común, un vacío es un volumen de espacio que no contiene absolutamente nada, ni partículas ni moléculas. Pero ésta no es la forma como los físicos piensan sobre el vacío. Para ilustrar como entendemos el vacío los físicos, efectuaremos un experimento imaginario, cuyas partes se han observado en el laboratorio.
Empecemos con un vacío absoluto en un recipiente ideal, con paredes perfectamente aislantes. No habrá radiación ni partículas detectables, ya que a primera vista parece ser la clase de vacío compuesto de absolutamente nada.
Enfocamos una luz azul dentro del vacío, a través de una pequeña ventana del recipiente. La temperatura del vacío interior se está elevando y la luz que escapa se vuelve más azul.
Hemos descubierto que un vacío puede tener una temperatura.
Continuemos enviando más radiación dentro del recipiente con mayor rapidez de la que escapa fuera del agujero. En algún instante dos fotones de luz chocará y aparecerán dos electrones. Uno de estos electrones estará cargado negativamente, y el otro positivamente.
El vacío ya no está vacío. El vacío contiene dos partículas de materia – los dos electrones.



Después de un flujo continuo de radiación electromagnética dentro de un recipiente vacío aislado, se forman pares de electrones eventualmente.
¿De dónde salieron estos dos electrones? No estaban en el haz de luz, aunque la energía total que poseen sí entró con la luz. Los electrones son muy diferentes de los fotones de luz.
Como físicos no conocemos la respuesta completa al origen de estos electrones. Tendemos a pensar que los electrones están siempre allí, en una especie de estado virtual, y que son traídos a una existencia detectable por la colisión de los fotones de luz.
Se piensa en el vacío como en un “estado” del espacio-tiempo que no contiene partículas detectables, y decimos que alguna especie de acción aplicada al estado de vacío creó del vacío dos electrones en un estado corpuscular.
Es posible que estos dos electrones, positivo y negativo, lleguen a chocar uno con otro. Si chocaran habría un regreso al estado de vacío. Esto es, los dos electrones desaparecerían y los dos fotones aparecerían en su lugar. Nos referimos comúnmente a esto como a la aniquilación de materia-antimateria.
Podemos preguntar: ¿A dónde fueron? ¿Están presentes aún en una forma no detectable?
Mantengamos dos electrones en el recipiente junto con la radiación que enviamos. Un proceso continuo de colisiones entre fotones producirá más pares de electrones, y las colisiones de los fotones con los electrones calentarán a los electrones y producirán más pares….Seguimos el proceso, para abreviar: La radiación sigue incidiendo y la temperatura sigue aumentando hasta que, finalmente, cuando un fotón choca con un electrón, se produce un par de muones positivo-negativo…Luego mesones pí o piones…Con mayor calentamiento, aparecerán pares protón-antiprotón y neutrón-antineutrón, y así tendremos los materiales de que están
hechos todos los núcleos atómicos.
Podemos preguntar: ¿De dónde vinieron estas partículas? “De estados virtuales en el vacío”, es la respuesta de los físicos. A continuación preguntamos: ¿Estaba el vacío realmente vacío?
Podemos responder que si hemos observado la producción de partículas en el vacío, entonces no estaba vacío.
Debemos concluir que el vacío estaba lleno de electrones, muones, protones y neutrones así como de otras partículas que aparecen si continúa el calentamiento del espacio. Y podemos razonar que el vacío no sólo tiene una temperatura definida, sino que también contiene todas las partículas existentes en la naturaleza. ¡Ciertamente no es una región de la nada absoluta!
Con la aparición de protones y neutrones así como de electrones en el espacio, tenemos los
materiales necesarios para construir todos los elementos y compuestos (o materia) conocidos
en la naturaleza.
Establecido un equilibrio entre la materia y la radiación electromagnética, estarán presentes todos los componentes necesarios para construir una parte real del universo.
Además, las partículas que han sido producidas son idénticas a sus contrapartidas en cualquier parte del universo. Los electrones y protones que habrá en el recipiente son idénticos a los electrones y protones encontrados en las más antiguas rocas o en las más lejanas estrellas.
Nuestra conclusión es que el espacio en general contiene un denso surtido de todas las partículas conocidas y que estas partículas son detectables con la ayuda de la radiación electromagnética (luz). Por esto decimos que el vacío físico es algo muy real.

Fluctuaciones cuánticas de vacio y origen del universo

Una fluctuación cuántica, en Física cuántica, es un cambio temporal en la cantidad de energía en un punto del espacio como resultado del principio de incertidumbre. La conservación de energía parece ser violada, pero solo en breve tiempo. Esto permite la creación de pares partícula/antipar-tículas de partículas virtuales.

El profesor Ramón Lapiedra, ya citado en el apartado de la Teoría cuántica, dice que el origen del universo habría que situarlo en una fluctuación producida en una dimensión real conocida como “vacío cuántico”.
La creación (o autocreación) no se habría producido desde la nada, y por ello no tiene sentido la pregunta por el “qué había antes”. Siempre ha existido algo y no tiene sentido que de la nada pueda producirse algo.
Y advierte Lapiedra: “El lector se equivocará si piensa que las fluctuaciones cuánticas del vacío son meras especulaciones de teóricos ociosos: algunos efectos de esas fluctuaciones se manifiestan experimentalmente con una precisión extremada”. “De todas maneras, no son estas creaciones efímeras de energía, inducidas por las fluctuaciones cuánticas del vacío, lo que se necesita para crear nuestro Universo, dado que, como se ha dicho antes, la energía total de éste es justamente cero.
Al lado, sin embargo, de la creación de paquetes de energía positiva, aquellas fluctuaciones pueden crear también, con una determinada probabilidad, estructuras físicas de energía con un contenido de radiación y de materia, más un campo gravitatorio, compensados entre sí de manera que la energía total sea nula. Unas características que este sistema físico primigenio compartiría con el universo actual. Por ese camino, a la hora de pensar el origen del universo, renunciamos claramente a la noción de una nada absoluta, lo que nos librará de la
extrañeza de un universo que saldría de esa nada para pasar acto seguido a ser alguna cosa.”

Creación del universo en cosmología y papel de la teología

Las cosmologías modernas contemplan el universo todo como una gigante fluctuación virtual mecánica cuántica del vacío.
Recuérdese primeramente que el retrato moderno del vacío cuántico difiere radicalmente del significado cotidiano y clásico de un vacío -nada-.
Los estados de vacío cuántico son definidos simplemente como mínimos locales o globales de energía. Pese al sabor metafísico de esta noción, hay que precisar que «la microestructura del vacío cuántico se concibe como un mar de pares de partículas-antipartículas, creándose y aniquilándose continuamente, que existen para tiempos infinitesimales que poseen consecuencias observables para la estructura atómica confirmadas mediante experimentación.
Sin embargo, esta imagen del Universo (en este caso, finito) como una fluctuación de un vacío de larga vida presenta importantes problemas teóricos, alguno derivado del hecho de que el «principio de incertidumbre» es equivalente, en términos de ondas, «a la existencia espontánea de una fluctuación acausal» Como sabemos, la fluctuación cuántica es un cambio momentáneo en el estado del espacio vacío, permitido por el Principio de
Incertidumbre.
Según lo expresa concisamente John Gribbin, «la incertidumbre cuántica permite la aparición de pequeñas cantidades de energía a partir de la nada con tal que desaparezcan en un tiempo muy breve (cuanto menor sea la energía en la fluctuación, más tiempo puede durar). Esta energía puede tomar la forma de pares de partículas y antipartículas de corta vida, por ejemplo un par electrón-positrón» (Diccionario del Cosmos, trad., Barcelona, 1997, p. 135).
La física cuántica obliga a modificar radicalmente los hábitos mentales y los esquemas conceptuales con los que nos representamos la realidad cósmica original y su despliegue fenomenológico.
Las versiones teológicas teístas, quedan automáticamente excluidas del nuevo marco conceptual, no porque las ciencias de la naturaleza hayan demostrado la inexistencia de Dios en el contexto de la tradicional ontoteología -pues no es ésta su tarea-, sino porque desde los comienzos del siglo XX, la figura real del mundo es el resultado de una metodología del saber que ha dicho definitivamente adiós a las ontologías filosóficas tributarias todas, en mayor o menor medida, de la herencia platónico-aristotélica.
“Para aquellos que no ven conflicto entre Ciencia y Religión -escribió S. Weinberg-, la retirada de la Religión del terreno ocupado por la ciencia es casi completo”.



Conclusiones de los modelos sobre el origen del universo y la creación de la nada

Siendo consciente de que esta es la parte más dura y compleja de todo lo que hemos visto, trataré de hacer una síntesis de los puntos

-Cómo empezó el universo según las diversas teorías físicas modernas,
explicación de Hawking,
-Creación de la nada en Cristianismo, Filosofía y Ciencia
y sacar algunas conclusiones, antes de entrar en el tema
de las relaciones ciencia y fe.

1 Las variadas teorías sobre el origen del universo a partir del Big Bang tienen en común el origen en una zona infinitesimal del espacio-tiempo, una expansión impulsada por la gravedad, de modo que la suma de las energías-materia sea igual a cero. Parten todas de una fluctuación cuántica de la nada.
2 Hay teorías que suponen la existencia de algo antes del Big Bang: La Teoría M supone la existencia de un Multiverso, muchos universos, y el Big Bang sería la consecuencia del choque de esos universos en expansión. La Teoría de la Gravedad Cuántica de Bucles supone un ciclo de expansión-contracción indefinido del universo.
3 Hawking utiliza algunas de esas ideas al exponer el origen del universo: en el inicio no hay tiempo, solo espacio. Acepta el concepto de Multiverso, a través de la versión de la Suma de historias de Feiynman. La creación espontánea es la razón de que haya algo en lugar de nada. Para Hawking somos producto de una fluctuación cuántica en el universo temprano
4 La creación de la nada enfrenta a la Teología cristiana (creación sin materia previa, por la palabra de Dios creador) con la Filosofía y la Ciencia, las cuales no aceptan el concepto cristiano de nada por su falta de sentido o por ser una ficción imposible de obtener físicamente.
5 Desde la Teología y la Física hay acuerdo en decir que la nada metafísica que hace inteligible la creación “ex nihilo” cristiano no es comparable con el vacío cuántico de la Física.
6 Para hablar de vacío cuántico (la “nada”) hay que suponer ausencia total de masa, partículas, cargas eléctricas, sin espacio, sin tiempo, sin nada…Sería como el conjunto vacío matemático. Sorprendentemente nos encontramos con que el universo entero sería equivalente a la nada. Podemos pensar que es absurdo, pero esta sería una reacción humana común, ya que el universo es todo, no nada. Pero analizando cuidadosamente
podemos decir que el universo equivale a “nada”, por tanto es posible que el universo naciese de la “nada”. El universo puede crearse del vacío. No hay ninguna ley física que impida la creación del vacío, la nada.
7 Podemos considerar una pequeña fluctuación cuántica en el vacío que se expande y da origen al universo en el Big Bang. Del mismo modo que las partículas cuánticas pueden crearse espontáneamente a partir del vacío, también el universo pudo crearse a partir del vacío. ¿Cómo pudo surgir el universo de una fluctuación cuántica del vacío si ni siquiera pueden surgir de él dos partículas?
La razón por la que del espacio vacío no broten hoy partículas fundamentales es que nuestro espacio es muy plano y la ley de conservación de la energía impide ese proceso. Pero en el universo primitivo el espacio era muy curvo, por lo que la conservación de la energía total carece de sentido. Si el espacio es muy curvo, puede producirse una fluctuación cuántica del vacío que cree partículas elementales, que hoy identificamos con el Big Bang.
Las partículas creadas sacarían energía gravitatoria de la geometría fluctuante y acabarían eliminando las fluctuaciones produciendo un universo caliente como en el modelo del Big Bang.
8 Para la Física y Cosmología cuántica, en el vacío aparecen espontáneamente partículas y el origen del universo habría que situarlo en una de esas fluctuaciones cuánticas en el vacío cuántico y la creación espontánea de estructuras físicas de energía con un contenido de radiación y de materia, más un campo gravitatorio, compensados entre sí de manera que la energía total sea nula.
9 Las fluctuaciones cuánticas producen unas cuantas partículas, sus interacciones gravitatorias hacen que el espacio se curve. Luego se producen más partículas y el espacio se curva más con lo que surge del espacio plano vacío un universo abierto, en expansión, lleno de materia.
A partir de esa base, los científicos formularon varias modelos que describen el surgimiento desde la nada del universo como producto de un proceso cuántico. Las leyes de la mecánica cuántica formuladas en el marco relativista no contradicen en absoluto la creación espontánea de toda la materia y la radiación del universo. Esta
creación tiene, en principio, un origen espaciotemporal arbitrario. En cuanto se inicia esta fluctuación del vacío, puede mantenerse en movimiento. Los diversos modelos cosmológicos, de los cuales hemos dado sólo idea de algunos pocos, tratan de explicar cómo se inició ese proceso.
10 Los críticos aducen que esos modelos no pasan de ser conjeturas no experimentadas.
Es posible que tengan razón. Es posible también que toda la comunidad científica acabe aceptando una teoría del universo primitivo que se considere una fantasía basada en extrapolaciones fantásticas.
La elaboración teórica no puede sustituir a la experimentación. Los nuevos aceleradores de partículas de alta energía (CERN…) y los modernos telescopios y satélites podrán aportar mucho sobre la veracidad o falsedad de esas teorías.
Es muy probable que muchas ideas científicas actuales sobre la Física Cuántica, Astrofísica y la Cosmología, sean erróneas y acaben siendo desechadas. Es posible que en el futuro se produzca una revolución trascendental en la Física que modifique toda nuestra concepción de la realidad. Se podrá llegar, incluso, a pensar que nuestros intentos por descifrar el origen del universo sean tan equivocados como los de los filósofos medievales de entender el universo antes de Copérnico, Kepler, Galileo y Newton. Pero también es posible que nos estemos
acercando al final de la búsqueda. Nadie lo sabe.



Relaciones entre Ciencia y Fe

¿Puede la Fe aportar conocimiento a la ciencia?

Benedicto XVI, en el famoso discurso de 2006 en la Universidad de Ratisbona, habló de la relación entre ciencia y fe:”Los interrogantes propiamente humanos- de donde venimos y a donde vamos- no pueden encontrar lugar en el espacio de la razón impuesto por la ciencia”.
¿Hasta dónde llega la ciencia? ¿Es la fe un recurso epistemológico que nos permite descubrir aspectos desconocidos?
El catedrático de Filosofía Josep M. Terricabras argumenta: «La ciencia tiene los límites que le impone su método de investigación: demostrar empíricamente las hipótesis que ayudan a explicar determinados fenómenos, pero no me parece que la fe pueda aportar ningún conocimiento que se niegue a la evidencia positiva de las ciencias experimentales. La fe no es una disciplina ultrasensorial que llega hasta unos límites que no alcanzan las ciencias».

Dos fuerzas poderosas ante el origen del universo

Por su parte, Juan José Tamayo, catedrático de Teología, aporta al diálogo una cita de San Agustín en un debate entre ciencia y fe: 'La Biblia nos enseña cómo ir al cielo, no cómo es el cielo'.
Tenemos aquí las dos fuerzas generales más poderosas que influyen en el ser humano: la fuerza de nuestras intuiciones religiosas y la fuerza de nuestro impulso por las observaciones precisas y las deducciones lógicas».
Las dos se encuentran ante el hecho del origen del universo: la ciencia, motor racional del entendimiento del universo y la creencia en un Dios que justifica la creación y funcionamiento del mismo.

Separar los planos de la ciencia y la fe

Conviene, pues, establecer una debida separación de planos entre ciencia y religión. Entender a Dios como algo que va más allá de los parámetros físicos y preguntarse si está presente en la configuración del mundo. O si ese mundo empezó a funcionar, y así sigue, sin la intervención divina.
Apostilla Terricabras: «Igual que la fe no puede intervenir en la ciencia, la ciencia no tiene nada que decir sobre la existencia o no de Dios”.
Tamayo dice que «ciencia y religión han sido dos fuerzas muy influyentes. No pueden, por tanto caminar en paralelo, y menos aun entrar en confrontación, ya que cualquiera de esas posturas perjudicaría gravemente la evolución de la humanidad y la naturaleza, a cuyo servicio están ambas».
El periodista les pregunta si el conocimiento científico, basado en evidencias, ¿puede desarrollarse con el trasfondo de una creencia en un Dios intangible?
El filósofo responde que «un científico serio siempre responderá a las exigencias del método científico para avanzar en el campo del conocimiento. Para este científico, Dios no puede ser un conocimiento, y tampoco un ultraconocimiento». El teólogo considera que «ciencia y religión son sistemas sociales complejos que agrupan experiencias individuales y colectivas y dan lugar a dos tipos de comunidades con sus normas, patrones de comportamiento y códigos de comunicación».

De los conflictos al diálogo entre ciencia y teología

Los conflictos, como los conocidos desencuentros de Galileo, Darwin o el jesuita P. Teilhard de Chardin, son avatares de la que se conoce como la historia externa de la Ciencia.
Los grandes hombres de la ciencia clásica (Bacon, Galileo, Descartes, Newton, Pascal, etc.) fueron hombres religiosos.
El mismo Charles Darwin se consideró agnóstico, no ateo. El ateísmo científico empieza en la segunda mitad del siglo XIX. No obstante, debemos aceptar que ha dejado una amplia huella hasta nuestros días en nuestra cultura occidental.



Los científicos y Dios

Núñez de Castro llega a esta conclusión: No es posible afirmar que los científicos rechazan el hecho religioso, más bien encontramos ante la religión respuestas muy variadas, al igual que en otros sectores, como las artes o la literatura.
La última encuesta realizada en Estados Unidos en 1996 da resultados muy parecidos a la que se realizó en 1916: un 40% de los científicos creen en un Dios personal.
Ciencia y Religión no tienen necesariamente que entrar en conflicto; son plenamente compatibles, es más, para algunos científicos, incluso actuales, la ciencia constituye el camino para encontrar el rostro de Dios.
En la citada encuesta de 1996 aparecen unas tablas que pueden ser un buen resumen de los datos de las dos encuestas:



La encuesta de 1914 predecía que gracias al progreso científico y educativo, la increencia religiosa aumentaría en los científicos como en la población. Los datos demuestran que los científicos normales son tan creyentes como entonces y las encuestas Gallup actuales sugieren lo mismo. Más del 90 % de los norteamericanos creen en Dios.
Sí parece haber un descenso en el caso de los españoles: 79 % de creyentes en 1987 y 73 % en 2005.
Más bien debería decirse que los científicos mantienen su poca fe, pues tanto en 1914 como en 1996 el porcentaje de los científicos que creen en Dios (40 %) es significativamente mucho menor que la población en general (80 %).
En cambio en la tabla de los grandes científicos aparece mucha más increencia y duda y se cumplen las predicciones de 1914, confirmados por otros estudios: cuanto mayor es el nivel de estudios, menos creencia en Dios (el 90 % de españoles sin estudios cree en Dios, pero solo cree el 55 % de los que tienen estudios superiores). Este estudio del centro de Investigaciones sociológicas lleva a esta importante conclusión: La sociedad española tiende a crecer en su nivel medio de estudios y con ello decrecer en su nivel de religiosidad.

Pacto de no agresión entre ciencia y fe

Para algunos, no es posible hablar de un diálogo entre la ciencia y la religión.
Puesto que Ciencia y Teología constituyen dos formas de pensamiento que tienen plena autonomía, utilizan métodos diferentes y no pueden llegar a encontrarse y dialogar.
Los que soportan el pacto de no-agresión dirán: le correspondería a la Ciencia hablar del “cómo” de los fenómenos
descriptivamente, y a la Teología buscar las causas últimas, o dicho en otras palabras, buscar el “por qué” y el “para qué”. Esta actitud supone, sin duda, un primer paso, pues supera los conflictos que han aparecido en la historia, pero mantenerse en el pacto de no-agresión, más bien es una actitud pobre y simple.



Esfuerzo de integración y diálogo

http://servicioskoinonia.org/relat/401.htm

El Concilio Vaticano II, en el documento Gaudium et Spes (36 y 37) reconoció la autonomía de lo temporal

El Concilio Vaticano II reconoció la autonomía de la realidad terrena, que la Ciencia es plenamente autónoma y que el conocimiento humano goza de la autonomía de la razón y, por lo tanto, la Teología no es ni siquiera criterio negativo para las afirmaciones científicas.
El Concilio deplora las actitudes de algunos cristianos que no comprenden la legítima autonomía de la ciencia y que llegaron a inducir una oposición entre la ciencia y la fe.

Punto de partida para el diálogo

Supuesta la autonomía de cada ciencia, se impone un esfuerzo de integración y diálogo serio.
Juan Pablo II anunció cual debe ser el punto de partida para ese diálogo o integración de ciencia y religión:
1 La ciencia puede purificar a la religión de errores y supersticiones
2 La religión puede purificar a la ciencia de la idolatría y los falsos absolutos.
Se trata de buscar ese campo común, que es la realidad que se impone al ser humano, llena de interrogantes, que nos pide una explicación de su cómo, su por qué y para qué.

Tipos de interacción ciencia –religión

Según el sacerdote anglicano y físico de Cambridge, John Polkinghorne:

1 Hay que olvidar todo conflicto propio de otras épocas, el cientificismo o el ateismo científico.
2 La moderna teología no desea mantener posturas que la lleven a la superstición y al error.
3 Las visiones totalitarias- sean científicas o teológicas- no son plausibles en estos tiempos.
4 La ciencia puede servir a la teología para purificarla de de concepciones de la realidad trasnochadas y no conformes con el lenguaje actual.
5 El reconocer que el universo no ha empezado a existir como un todo completado nos ha hecho caer en la cuenta de lo que es la acción creadora y sustentadora en el ser.
6 Es frecuente en los defensores de la fe sin sentido crítico, decir, por ejemplo, que el Big Bang puede identificarse con el acto creador de Dios o que la muerte térmica del universo es la manifestación del fin del mundo de la Biblia.
7 Hay que despojar al lenguaje religioso de todo dogmatismo y al científico de toda afirmación absoluta, para quedarse en la búsqueda sin término que es el auténtico ser científico.

Precisiones de algunos teólogos: dimensiones filosófico científicas de la teología

-Andrés Torres Queiruga:
1 El teólogo debe respetar al científico en lo que se refiere a contenidos científicos.
Hoy no cabe duda de que lo que sucede en el mundo es debido a causas intramundanas. El Concilio Vaticano II le llamó autonomía de las realidades creadas. La autonomía de las realidades intramundanas hoy es algo irrenunciable.
No podemos creer en un Dios intervencionista. Pero esto no nos puede llevar a un Dios desvinculado del mundo, al modo deísta.
2 El nuevo paradigma se inicia en el Renacimiento, florece en la Ilustración y abre la edad moderna. Fue radical y profundo. Supuso una reestructuración profunda de la sociedad y de la cultura occidental. Aspectos del nuevo paradigma:
· En relación al mito: La visión del mundo ha cambiado radicalmente, abandonando las representaciones míticas de su funcionamiento: Ahora, las leyes naturales determinan el curso de la naturaleza, sin dejar lugar posible a las continuas intervenciones sobrenaturales que se suponía interferían en su curso.
· El mundo antiguo, dividido en "tres pisos", era escenario de influjos extramundanos que bajaban de lo alto para hacer el bien o subían de las profundidades para hacer mal (todavía en la letra de muchas de nuestras oraciones, si se examinan bien, se trasluce esta mentalidad intervencionista).
- Juan Masià Clavel
1 Cuando la ciencia dice que ha abierto líneas de explicación del mundo estamos yendo más allá de la ciencia.
2 El científico para hacer su ciencia no necesita saber teología. Pero la teología que reflexiona sobre el origen del mundo o la dignidad del ser humano en toda su existencia, debe tener en cuenta lo que le dicen las ciencias correspondientes.
3 Hay que reconocer el esfuerzo de la teología católica ante el reto de las ciencias en los últimos 100 años. Pero respecto a la biología, la física, la neurociencia hay que decir que en filosofía y teología estamos en pañales.
4 No se debe absolutizar el modelo: ni el físico el átomo, ni el teólogo la revelación. Cuando se absolutiza se comienza a hacer ideología. Así el problema no está en la relación entre ciencia y religión, sino en el de ciencias y teologías convertidas en ideologías.
- Juan Luis Herrero del Pozo
Sentido de la autonomía del cosmos y la secularidad.
1 El punto irrenunciable de la Ilustración es el descubrimiento de la autonomía del cosmos.
2 Necesidad de entender bien el término autonomía del cosmos. Sólo entonces entenderemos que la realidad de Dios, por sí misma, no precisa de la religión.
3 La creación es una forma creyente -no mágica- de apostar por la dimensión de lo trascendente en el cosmos. El creyente cree que el cosmos se fundamenta en Dios.
Lo dicho excluye tan sólo una autonomía del cosmos en este nivel ontológico radical. Pero hay otra autonomía que negarla sería tanto como negar la realidad del propio cosmos como distinto de Dios.
4 Presencia de Dios
Dios no hace existir el cosmos para dejarlo luego como hace el relojero con su reloj. No existe ni se puede concebir mayor presencia…
5 Ausencia de Dios
Dios es casi una realidad ‘inútil’. Hemos de actuar ‘como si Dios no existiese’, ‘como si todo dependiera de nosotros’.
Dios se niega a ser un Dios intervencionista: no está presente ‘para sacarnos las castañas del fuego’. La verdadera providencia de Dios es la responsabilidad humana.

El Dios de los científicos en el siglo XXI: panteísmo

Según el filósofo Javier Sádaba, la ciencia hace guiños a la religión. Muchos científicos se dicen creyentes y las disputas entre ateos y creyentes han pasado del odio a la confrontación entre iguales.
En la Lógica pasa lo mismo: el teorema que propuso Gödel en 1931 concluyó que la lógica matemática no se basta a sí misma y llevó a algunos científicos creyentes a encontrar un camino entre la ciencia y el creador relacionando el teorema de Gödel con Dios. Ese teorema mostraría que la limitación de la mente humana haría plausible un ser superior que la fundamentara.
Ante la revolución de la genética y el ADN, Dios de nuevo parece asomar la cabeza...En todo esto se da por supuesto que la palabra Dios tiene un significado preciso que todos entendemos. Y no es así. Las imágenes que de Dios nos formamos son tan variadas como personas. No hay modo de que nos entendamos respecto a la noción de Dios.
Los científicos han hecho un Dios desde sus teorías. Y lo que sobresale es una gran admiración por el universo, las leyes naturales o el misterio de lo desconocido. A eso es a lo que llaman Dios. El Dios de la mayor parte de los científicos, incluidos los creyentes es el Dios del panteísmo, un Dios reducido al universo y nada más.
Lo que ha entrado en vigor en la mente ilustrada científica no es Dios sino una mezcla de misticismo, sincretismo, orientalismo y conciencia cósmica.



Los neoconservadores y la relación ciencia-fe

La relación ciencia y fe en la actualidad muestra el nuevo esfuerzo de los neoconservadores para reconquistar la ciencia y volverla a hacer esclava de la teología por medios más sutiles que antaño.
Eso es lo que afirma Antonio Duato, al hablar del debate entre un grupo de científicos y el cardenal Schönborn sobre el diseño inteligente y la evolución, en el New York Times en 2001.

1 El origen y contexto de la polémica: diseño inteligente
En muchas universidades privadas americanas no está permitido enseñar la teoría de la evolución de Darwin. Eso no ocurre en la educación pública, salvo en Kansas.
Los neoconservadores han hecho una campaña supuestamente científica a favor del neocreacionismo, bajo la fórmula del llamado diseño inteligente: aceptan la evolución de las especies, pero no por mutaciones y selección natural sino guiada por Dios. Dicen que es una teoría científica y debe ser enseñada en todas partes. Eso ha puesto en pie de guerra al mundo científico. (Sin embargo, ninguna afirmación de los partidarios del Diseño inteligente ha podido superar el escrutinio de la ciencia. Se has demostrado que sus argumentos son
erróneos y que las aseveraciones en que se basan son falsas).
2 El artículo de L. M. Krauss en New York Times defendiendo las teorías científicas evolucionistas
El artículo pone como modelo de cordura a la Iglesia católica, y en concreto a Juan Pablo II y la Comisión Teológica internacional presidida por Joseph Ratzinger.
En los textos que cita se mantiene la división de campos de conocimiento, dejando a la Ciencia que descubra y experimente y a la fe encontrar el sentido último. Es la posición que ha dominado en el catolicismo, lejos de los fundamentalismos protestantes.
3. El artículo del cardenal Schönborn al New York Times El dominico cardenal arzobispo de Viena, entró en la polémica abiertamente, poniéndose del lado del diseño inteligente y de la propuesta de enseñarlo en las escuelas. Dice que lo no acepta la Iglesia católica es el evolucionismo que niegue o prescinda de la última intervención causal de Dios.
Para el cardenal no es científico quien no acepta la “aplastante evidencia de propósito y diseño en la naturaleza”,
es decir, de un Dios creador.
“Bien está que uno se lo crea por fe –dice Duato- y pida que los científicos respeten esta concepción libre aunque no probada científicamente. Pero aplicar a este caso el principio de que Dios es evidente conclusión para un hombre que con honradez contemple el universo… ¡es demasiado! Es volver a la pretensión del Vaticano I y de Inocencio III o Bonifacio VIII…”
Termina Duato su artículo con estas duras palabras dirigidas al cardenal conservador:
“Señor cardenal dominico, seamos serios, ensanche su mente como lo hizo en su tiempo santo Tomás. Lo más que pueda. Mucho más allá de Aristóteles, el Filósofo. Si pone a Dios como inteligencia capaz de diseñar el Big Bang, no lo deje en ridículo ante los hombres de hoy, encapsulándole en un catecismo (de la Iglesia Católica) diseñado por usted y poniéndole al servicio de una restauración neoconservadora y clerical impresentable”.

Nueva propuesta para la comprensión del mundo. Teología de la ciencia

El profesor de la Universidad A. de Madrid, Javier Montserrat, Miembro de la Cátedra CTR, presentó la relación de la ciencia física con la teología.

La Teología de la Ciencia

La Teología de la Ciencia (TdC) es la construida sobre la imagen del universo en la ciencia moderna.
· La TdC no niega la posibilidad legítima de que la imagen del mundo en la ciencia moderna conduzca a posiciones ateas o agnósticas.
Quedaría así abierta la posibilidad de interpretar el mundo sin Dios.
· La TdC no impone a nadie razonamientos filosófico-teológicos, ni pretende que sus reflexiones sean “científicas” (sino filosófico-teológicas construidos a partir de resultados estrictamente científicos).

La imagen del universo en la ciencia

· La ciencia es hipotética, abierta y crítica.
· El universo es abierto y flexible.
Un universo de autosuficiencia, estabilidad o consistencia problemática, de sorprendente racionalidad físico-cosmológica (un universo antrópico de posible explicación naturalista o teísta ), de racionalidad biológica y productor del psiquismo.
Un universo dinámico, evolutivo, abierto y autocreado.

Imagen del conocimiento actual

· El enigma real, dos posibles interpretaciones últimas: teísta y “atea”
El universo aparece enigmático y conduce a dos posibles interpretaciones últimas.
Una teísta y otra interpretación atea o agnóstica, puramente mundana, sin Dios.
(Sin Dios -que prescinde de Dios- no es lo mismo que atea, negación explícita de su existencia).
Es muy difícil afirmar que una de ellas no es posible, a no ser que se abandone el criticismo ilustrado tolerante de nuestra cultura.
El teísmo tiene argumentos de verosimilitud para su hipótesis, pero el ateísmo o agnosticismo también los tienen para la suya.
En realidad hoy la misma descripción sociológica muestra la viabilidad de las dos hipótesis.
A ellas está abierto el hombre ordinario de nuestra cultura. La ciencia nos lleva a entenderlo así.
· Dios, si existe, se mantiene oculto
El hombre estaría abierto al enigma de lo real y a la posibilidad de las dos hipótesis, Dios y la pura mundanidad sin Dios. En definitiva, Dios no estaría impuesto necesariamente por las condiciones objetivas, ya que siempre estaría abierta la posibilidad de una hipótesis puramente mundana.
Montserrat advierte que, aunque el hombre se inclinara hacia una interpretación religiosa, lo haría admitiendo que el Dios real mantiene su silencio en la creación. (Dios ha creado el mundo de tal manera que es posible interpretarlo sin necesidad de Dios).
· No es posible demostrar racionalmente la existencia de Dios
Aunque la naturaleza permite, pues, la hipótesis de Dios (con argumentos de verosimilitud), no hay una seguridad racional absoluta de su existencia y el Dios real, de existir, está oculto y en silencio. La ciencia describe este mundo enigmático.
· ¿Es real un Dios oculto y liberador?
El hombre en el mundo es un ser abierto a dos grandes preguntas en torno a Dios.
· La primera: ¿Es real un Dios que ha creado el mundo pero permanece oculto y en silencio?
· La segunda: ¿El Dios oculto tiene una voluntad de relación con el hombre y liberación de la historia? En realidad se reduce a una pregunta: ¿Es real un Dios oculto y liberador?
“Cuando el hombre es religioso, cristiano o no, toma siempre una posición positiva ante esas preguntas: la religiosidad natural se funda en la apertura a un Dios salvador por encima de su ocultamiento y silencio” –concluye Montserrat.

Continuará

Luís Álvarez



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