Jibaromza
Usuario (Argentina)

[align=center]MALVINAS, la gran estafa estafa militar. La guerra de Malvinas, razones para una derrota [/align] Al estudiar la historia diplomático, político y mlitar en el caso Malvinas resulta imposible no visualizar ciertos y poco creíbles olvidos. La simplificación permanente a la que se somete al tema es por demás preocupante. Se tiende generalmente a impulsar la "chirinada etílica" del Presidente y el deterioro económico como causales principales de la guerra. Y son estas estipulaciones no del todo equivocadas, pero también son en realidad un simplismo absurdo que no nos deja entrever todas las aristas del suceso. Con este humilde artículo queremos subsanar el problema. La derrota de las armas argentinas en 1982 significó un cúmulo de reflejos en la historia que pocas veces podemos ver tanto en solo 74 días de sucesos. Como bien dijo J.F. Kennedy "la victoria es tiene muchos padres en cambio la derrota es huérfana". Un sentido y una verdad que muchos prefieren no ver en la Arg. actual. Un país en continúa re formulación y que hoy por hoy cuenta con una democracia sólida que se debate entre ahondar las virtudes de la socialdemocracia o caer en manos del conservadurismo vernáculo. Un país con una clase política e intelectual que se motiva profundamente al volver una y otra vez a los ejemplos que para bien o para mal les dejó su pasado. Un país que conoció su primera derrota militar en la era moderna bajo el manto tragicómico de la censura y el desgarramiento de una sociedad que aparecía como anestesiada bajo una dictadura militar inédita. Este país que sintió el aliento cruel e intenso de una derrota inapelable no parece recordar que el génesis de su democracia se gestó desde el mismísimo momento en que el Gral. Menéndez firmó la rendición en las lejanas islas australes que indiscitiblemente nos pertenecen por derecho propio y legítimo. La Llegada de Galtieri a la presidencia: un borracho se apodera del sillón de Rivadavia el 22 de dic. de 1982, el Tte. Gral. Leopoldo Fortunato Galtieri asume la presidencia de facto de la Nación en reemplazo del Tte. General Viola. Mantenía, vale decirlo, la comandancia del Ejército y asumía el doble papel de Presidente y miembro de la Junta Militar. Su poder era al parecer total. Sin embargo durante los álgidos 6 meses de presidencia esta variable se vería en duda gracias a la injerencia permanente que el Jefe de la Armada , Anaya, impuso "a la gestión Galtieri". Una alianza siniestra que sería uno de los puntales de la derrota. Galtieri, hombre del Arma de Ingenieros, había sido desde el principio un oficial adscrito casi rabiosamente a la lucha anti subversiva. Profesaba un rotundo anti comunismo y anti peronismo , era católico practicante y un convencido admirador de los EE.UU. y su causa "occidental y cristiana ". Galtieri desde el comienzo del Proceso fue asimilado al grupo de los "duros" es decir, los críticos de la apertura democrática y amigos de la idea de luchar una guerra convencional o con Chile o contra Gran Bretaña. Sus orígenes eran humildes y quienes lo conocieron lo describieron como audaz, fanfarrón, expansivo, soberbio y amigo de las teatralizaciones mas infantiles . Gustaba del folklore , a veces se animaba a rasguear la guitarra en público, hincha de Racing y de mediocres modales e inteligencia, quienes lo conocieron durante la coinciden en que era un beodo consumado que tenía problemas para esconder un marcado y viejo alcoholismo aun siendo presidente. Se había graduado en la Escuela de las Américas y era comandante de cuerpo cuando sucedió el último golpe militar, que lo designó al frente del Segundo Cuerpo del Ejército, con sede en Rosario (ocupó aquel cargo entre 1976 y 1979, el período más duro del terrorismo de Estado). Es que tras 25 años de servicio, fue nombrado comandante del cuerpo de Ingenieros del Ejército en 1975, en la misma promoción que llevó a Jorge Rafael Videla a ocupar la comandancia en jefe de las Fuerzas Armadas. Fue un activo promotor del golpe de estado en 1976; sus simpatías lo llevaron a rápidos ascensos, siendo nombrado general de división en 1977 y teniente general el 28 de diciembre de 1979 . En 1981 pasó a integrar la junta militar, junto con Jorge Isaac Anaya y Basilio Lami Dozo. Este año, tras el nombramiento de Roberto Eduardo Viola, Galtieri visitó los Estados Unidos en función oficial. La administración Reagan, que consideraba el gobierno militar una fuerza afín en la lucha contra el comunismo, lo recibió cálidamente y le proporcionó información y asistencia de seguridad. El dato mayúsculo fue que allí sería nombrado por una funcionario como General majestuoso.Estas palabras habrían influenciado la seguridad equívoca de que EE.UU. apoyaría la Guerra o simplemente se mantendría neutral . Pues dependía de la Arg. para su lucha anti-subversiva en Centroamérica. ] ¿Por qué es importante detallar la figura del dictador Galtieri y su relación con Anaya y Viola? : porque sus planes y personalidad definen en muy buena medida la desastrosa gestión diplomática y militar de la guerra. Presidencia marcada a fuego por el pacto intrínseco con el Jefe de la Armada para rejuvenecer y perpetuar un proceso político dictatorial y una economía liberal que ya no convencía a nadie. Resulta paradójico afirmar que Galtieri llegaba a la presidencia en el verano de 1981 gracias a la traición consumada con la remoción del hombre que lo había elevado hacia la máxima jerarquía del Ejército: R. E. Viola. Contó así con la inestimable ayuda de la Marina. Y el caso no resulta s tangencial. Viola había asumido la presidencia en 1981, pero su nombramiento se vio envuelto en una serie de resistencias en la Armada y en los mas duros sectores del Ejército. Ambos criticaban el carácter "politiquero" (tranza) de Viola y su mensaje claro de "abrir el juego político". Viola entendía que la dictadura no podía durar por siempre y que debía trabajar en pos de una "descendencia de derechas" que heredara al PRN y soñaba con ser el mismo ese político que manteniendo una economía eminentemente liberal se "blanqueara" en las urnas y gobernase como presidente civil electo. Así desde el comienzo de su presidencia, planteó una tibia apertura política poblando su gabinete con civiles y ensayando cierto relajamiento sobre la prensa y los partidos políticos. La política "violista" no dio resultados visibles . Se formaba en julio del '82 la Multipartidaria para exigirle elecciones rápidas a la dictadura y el casi imperceptible reajuste económico ensayado por Sigaut no maquillaba una realidad económica de franco deterioro . La Armada se hallaba enfurecida frente a estos planes ya que no querían apertura, querían profundización y continuidad.. En cierto sentido, ese sentimiento se veía en ciertos sectores del Ejército. El ala nacionalista que sostenía que Viola traicionaba las directrices mas intrínsecas del PRN y no veía con buenos ojos una apertura a la que consideraban nociva e incierta. En realidad la ARA pretendía eludir el final que tuvo Lanusse. En las retinas navales quedaron gravadas las escupidas y los insultos prodigados a aquel a la salida de la Casa de Gobierno el 25 de mayo de 1973. Pensaban que el PRN debía ir gradualmente hacia una democracia "controlada" pero habiendo afirmado la imagen guerrera y de prestigio militar de las FF.AA. como seguro de que el gobierno sería heredado por una fuerza afín a la ideología dictatorial. Así , la recuperación de las Malvinas o la toma de las islas Picton , Nueva y Lennox en manos chilenas eran la opción. En todo caso , ya el Cdte. de la Armada que en 1977 había trazado los pormenores de la recuperación de las Malvinas puso como condición para derrocar a Viola la consecución de dichos planes. El almirante Anaya percibía que solo podrían perpetuarse en el poder y controlarlo a futuro contando con un hecho extraordinario que justificara históricamente el gobierno de las FF.AA. El final llegó cuando Viola desgastado y resistido desde el comienzo, caía enfermo en nov. del '81 a causa de un agudo cuadro de hipertensión y Galtieri y sus socios de la ARA y del Ejército lo desplazarían sin tapujos. ¿Qué significó la remoción de Viola?: Significó la re introducción de la variable mas decididamente represiva y dictatorial del PRN. La tibia apertura política de Viola quedaba atrás. Desde ahora las metas del PRN se reinstalaban nuevamente y el aparato dictatorial parecía reverdecer. La economía seguiría por la senda del liberalismo ortodoxo y la prensa amordazada. Sin embargo, a diferencia de todos los gobiernos militares anteriores, el estado de deliberación entre las 3 armas era mayor. Galtieri y Anaya, en un hecho inédito en la historia argentina , eran amigos y habían sellado su alianza guerrera al desplazar a Viola. El Canciller elegido por Galtieri: un desastre profesional nunca visto: Una vez instalado en el Poder, el Tte. Gral. Galtieri daba pronta importancia al nombramiento de su Canciller. Obviamente el candidato debía provenir de la derecha cultural e intelectual de la Argentina y contar con un fuerte sentimiento de pertenencia con la dictadura. Para el cargo se barajaron varios nombres pero terminó imponiéndose el del conservador católico Nicanor Costa Méndez. Pero, ¿quién era este hombre? Recibido de abogado en la Universidad de Buenos Aires en 1943 y más tarde se doctor en leyes. Dirigió un estudio jurídico durante años. Enseñó derecho en varias universidades nacionales y del exterior , publicando algunos libros. Fue nombrado embajador en Chile por el presidente José María Guido en 1962, continuando su cargo durante un año con su sucesor, Arturo Illia. El dictador Juan Carlos Onganía lo nombró Ministro de Relaciones Exteriores en 1966. Convencido anticomunista, priorizó las relaciones con los Estados Unidos y occidente fustigando siempre que pudo al Comunismo y al progresismo en cualquier parte. Pensaba que la Arg. debía repudiar su condición latinoamericana , terminar con su adscripción al Movimiento de los No Alineados y plegarse al Occidente dirigido por EE.UU. Sin dudas, un hombre de derecha. Con estos antecedentes, Costa Méndez fue llamado por Galtieri a su despacho en dic. de 1981. Rápidamente se le comunicó su elección como Canciller y los pormenores de la gestión imponíéndoselé dos prioridades : el Beagle y las Malvinas. Por su parte, Costa Méndez condicionó su aceptación del cargo a la certeza de que el gobierno militar no se embarcaría en un conflicto bélico con Chile. Esta actitud le valió una irónica frase, pero también una velada advertencia del Presidente: “Yo llamé a un duro y resulta que ahora vino a verme un blando” . Por su parte Anaya y la Armada se sintieron seducidos con la presencia de Costa Méndez en el Palacio San Martín. El jefe naval, percibió una luz verde más de las que anhelaba para empujar la añorada idea de reconquistar las Malvinas . La Fuerza Aérea también resultó Costa Méndez era uno de los hombres a quien sus comandantes recurrían, de tanto en tanto, para obtener asesoramiento. En 1978, Costa Méndez había redactado la parte dedicada a la política internacional de las “Bases políticas de la Fuerza Aérea” –uno de los documentos base que se empleó para elaborar el programa político de la Junta Militar– en el que defendió la inserción de la Argentina en el “Occidente cristiano”. Los falsos supuestos y los errores imperdonables Diversas fuentes no dudan en señalar al Canciller como al principal responsable de la invasión a las islas. Es mas que claro hoy en dia que Costa Mendez garantizó a la Junta Militar que la recuperación de las islas no sería contestada con una respuesta militar por Inglaterra y que los EE.UU. se mantendrían por lo menos neutrales. Un error que no tardaría en saberse. Los supuestos que manejaban el Canciller y la Junta se basaban en la ayuda que las FF.AA. argentinas venían prestando a la causa anticomunista en Centroamérica que EE.UU. regenteaba obviamente. La administración Reagan llegó en enero del '81 a la Casa Blanca con la firme idea de arrojar fuera de toda América cualquier gobierno o influencia Soviético-cubana del continente americano. Así, cambiando radicalmente la política pro DD.HH. de Carter, Reagan se dispuso a apoyar a las dictaduras de derecha en todo Latinoamérica Galtieri y la Junta aplaudieron a la administración republicana que ahora gobernaba a EE.UU. y que les auguraba apoyo y supervivencia. Así, en distintos viajes hacia EE.UU. en 1981, Galtieri como Cdte. del Ejército fue anudando una fuerte relación con Reagan basada en la ayuda argentina a las fuerzas anticomunistas de Centroamérica. La alianza era fácil: EE.UU. aportaba la logística y el dinero y Argentina proveía entrenamiento a las fuerzas contrainsurgentes.Todo en secreto y en estrecha congruencia ideológica por lo que era en definitiva una alianza necesaria para los norteamericanos y útil para la Argentina. El compromiso y las buenas voluntades mostradas por la administración Reagan para con Galtieri convencieron a la Junta del apoyo "iirrestricto" de los EE.UU. Y este sería su mas grave error. Infantilmente el canciller le trasmitió a Galtieri su presunción que en caso de una recuperación argentina de las islas, esta no sería tomada por los EE.UU. como un ataque a sus intereses ni mucho menos, por lo tanto , intentando proteger a 2 aliados incondicionales en la lucha contra el marxismo internacional no tendría otra voluntad que la de mediar para la feliz consecución de una paz fructífera para ambos gobiernos. . Los hechos posteriores determinarían lo contrario. Otro falso supuesto fue la idea de que Inglaterra, una democracia que fines de 1981 cursaba una aguda crisis económica no tendría la decisión ni las ganas de luchar por unas islas lejanas , carísimas en cuanto a su administración y defensa, casi desconocidas y 1800 isleños que para nada contaban electoralmente. Además, la Flota de Mar británica había sido encomendada a un pronto desguace en medio del plan de la OTAN reducir las flotas de superficie para reemplazarlas por submarinos nucleares Trident. Pero al parecer la razón de peso mas sugerida en el gobierno argentino fue la idea de que las "islas eran muy caras para Inglaterra, un lastre incómodo del cual la administración Tatcher quería desprenderse dentro del marco de su plan de austeridad". Otro error. La tozudez de Anaya y los "planes locos" de sabotaje a la Royal Marine: [ Según cuentan las crónicas de la época, varias de las mediaciones presentadas tanto por los EE.UU. como por la ONU fracasaron al chocar contra la intransigencia del Amlte. Anaya. Según cuenta Camillión, el canciller de Viola, con Anaya se dio un hecho inédito en la historia argentina moderna: que el Comandante en Jefe de la Armada y el del Ejército fuesen amigos.. Tal situación no solo catapultó a Anaya a los primeros planos de la escena nacional sino que elevó mas aun la importancia de la ARA en el plano político, revitalizando un papel que bajo la jefatura del Almte. Labruschini había declinado. La connivencia entre Galtieri y Anaya y el elevamiento de la ARA significaron un aval irremplazble para la invasión a las islas. Como ya dijimos mas arriba, ANaya había comprometido su apoyo para el derrocamiento de Viola solo si se daba "pie a la operación recuperación". Una vez asumida la Presidencia por Galtieri en diciembre del '81, Anaya llamó a su despacho al Cdte. de Operaciones Navales Vicealmirante Lombardo. El diálogo que se dio entre ellos fua mas o menos así: ANAYA: -Vea Lombardo, lo que le voy a decir es de secreto absoluto. Le encargo que empiece a preparar los planes para un pronto desembarco en las Islas Malvinas. Para la recuperación-. LOMBARDO: -Me deja perplejo Sr. Empezaré inmediatamente. Pero necesito conversar con la gente del Ejército y con el Servicio de inteligencia Naval (SIN)-. ANAYA:-Nooo Lombardo, los planes son totalmente secreto. No debe conversarlo con nadie. CON NADIE, ¿me entiende?. Escoja 2 o 3 colaboradores de suma confianza y trabaje en silencio, tomando todas las medidas necesarias y guardando silencio todo el tiempo. ¿Está claro?- LOMBARDO:-Si almirante, como usted mande. Pero Sr., dígame, ¿cuando las tomemos, que va a pasar con los ingleses?- ANAYA: Usted dedíquese a cumplir órdenes, nada mas. Eso queda para discución en la Junta. No es asunto suyo. En el mes de Enero del '82, Lombardo ya tenía los planes listos. Parece corto el tiempo de preparación pero lo cierto es que dichos planes ya estaban escritos por lo menos desde 1977 cuando el Almte. Massera había mandado secretamente a realizar pero no tuvieron predicamento en la Junta de la época. Lo cierto es que Anaya desde el principio pidió silencio y máximo secreto pero luego tontamente despertó todas las alarmas en Londres al lanzar en marzo del '82 la Operación Georgias, con la cual la ARA desembarcó infantes e izó la bandera dichas islas pretextando ayudar a trabajadores argentinos en el desguace de una antigua factoría ballenera. Según el historiador militar inglés SIMON JENKINS en http://edant.clarin.com/suplementos/zona/2007/04/08/z-01395738.htm, este fue un error mayúsculo que pone en el tapete la improvisación de la Junta militar en los temas castrenses. —Es transparente que la ocupación de Malvinas fracasó por la completa indisciplina de la Marina, que permitió que avanzara la operación de Astiz en Georgias antes de la Operación Rosario. Si la Operación Rosario hubiese existido sin las Georgias antes —como lo había pedido el almirante Lombardo— habría sido extremadamente difícil para los británicos lanzar la Fuerza de Tareas. Los argentinos tenían un buen plan, que habría sido un éxito si la Marina hubiera logrado disciplinar a su gente. Las argentinas eran tropas equivocadas. Porque eran tropas de ocupación. Pero usted debe recordar que los argentinos casi les ganan a los británicos. Si ellos hubieran hundido los barcos indicados —los de transporte y no los otros—, los británicos habrían estado en terribles problemas. Los británicos lo sabían. Su inhabilidad para defender Puerto Stanley (Argentino) fue notoria.. No obstante la pregunta que todos nos hacemos desde 1982 es "¡porque si era previsible la guerra no se tomaron las medidas adecuadas? Fácil, nuestros comandantes no querían una guerra. Detrás de sus discursos de batalla había una clara apetencia política. Y jamás pensaron en otra salida que no fuera la conveniente a esos planes. Tal y como cita Jenkins la guerra podría haber tenido otra cariz de no ser por la horrenda gestión de las autoridades. Porque el momento político fue pésimamente elegido: [¿Cuáles eran los problemas políticos de Margaret Thatcher frente a la invasión? —Tuvo dos. Era obvio que había sufrido una humillación militar. Había fallado en defender un territorio británico de una invasión y eso implicaba serios errores de su parte. Por eso el canciller pagó un alto precio y ella también. Creía que debía renunciar. Era muy vulnerable en ese momento: se vivían dos años de extrema recesión en Gran Bretaña, lideraba un gabinete dividido, tenía sólo unos pocos amigos y no era popular. Estaba esperando una derrota en la próxima elección de todas manera, por lo que no podía sino ganar en Malvinas./i] En la Argentina tampoco creían que iban a la guerra. Galtieri, Costa Méndez, Lami Dozo pensaban que la Fuerza de Tareas nunca pasaría la isla Ascensión. —Hay una frase que usó Kissinger. Cuando Alexander Haig, que no era muy inteligente, fue a verlo para preguntarle cómo había armado su diplomacia con israelíes y egipcios y qué hacer con los argentinos, Kissinger respondió: "Nunca va a funcionar. Yo estoy negociando con semitas, que al final del día, siempre quieren cerrar un negocio o un acuerdo. Usted está lidiando con anglosajones y latinos y todo gira alrededor del orgullo. Ellos nunca van a ceder hasta que no haya una batalla". Era correcto. En esos días, Galtieri se sentía glorioso en el balcón y aterrorizado de ceder. Thatcher estaba en la posición opuesta: ella tenía que lograr la victoria. Por eso no funcionó. Hubo una posibilidad, con la propuesta peruana. Si Haig hubiera conseguido que Reagan la avalara y los argentinos hubieran estado preparados para aceptar una bandera de la ONU, la británica y la argentina, Thatcher podría haber cedido. En junio, al final, hubo otro plan: de Pérez de Cuéllar. Reagan se reunió con Thatcher en París. El estaba fuera de este planeta, como sabemos, y le dijo: "Vamos, Margaret. Debes aceptar este plan". Ella contestó: "Hay demasiados muertos". Pero los dos planes hubieran sido inteligentes. Está visto amigos, la dictadura militar argentina no dejó una sola cosa buena. Este post lo comprueba. MAS DOCUMENTOS: DISCURSO DE RENDICIÓN (VER DESDE EL 36'): DISCUSIÓN ENTRE MENENDEZ Y GALTIERI: GALTIERI BORRACHO (UNA PERLITA, JEJEJEJE): LOS HÉROES [/i]

El historiador romano de origen griego Plutarco escribió sus inmortales Vidas Paralelas de modo tal que se anteponían la vida de un personaje romano y uno griego de manera comparativa. El trabajo fue elaborado en forma de parejas con el fin de comparar sus virtudes y defectos comunes. Así, contiene veintitrés pares de biografías así como cuatro vidas desparejadas. Como él mismo explica en el primer párrafo de su Vida de Alejandro, Plutarco no pretendía tanto escribir historia como explorar la influencia del carácter (fuera bueno o malo) sobre las vidas y los destinos de los hombres famosos. Algunas de las más interesantes vidas, como, por ejemplo, la que habla sobre Heracles y Filipo II de Macedonia, ya no existen, y de muchas de las restantes no se dispone de la totalidad del texto, de forma que existen importantes vacios, depuraciones vanas e interpolaciones de escritores posteriores. Tomando esta prístina base, el trabajo grande e inmortal de Plutarco, pretendemos hacer lo mismo hoy en dia a 2050 años de su muerte. En este caso, nuestra intención es comparar la vida de 2 jacobinos , de 2 luchadores radicales argentinos: Néstor Kirchner y Mariano Moreno. MARIANO MORENO (1778/1811): Nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, oriundo de Santander (España) quien llega a Buenos Aires en 1776 y se casa con doña María de¡ Valle, porteña. Tendrán 14 hijos , Mariano fue el mayor. Cursó estudios de latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos. Mariano se mostraba como un niño serio y taciturno, estudioso y responsable, tal era su constricción e intelectualidad que el franciscano Fray Cayetano Rodríguez le brindó ' su amistad y puso a disposición la biblioteca del convento. El silencioso e imprescindible encontronazo con su destino se da a los 22 años al irse al Alto Perú a estudiar leyes. Recaerá en la Universidad de Chuquisaca (actual Sucre), máximo centro de estudios de la América española y caldera de pensadores y revolucionarios patriotas americanos. Si bien su disciplina con el estudio no decayó un ápice, será en el Alto Perú en donde Moreno conocerá la filosofía del iluminismo y hará suyo su ideario para siempre. Lee a Montesquieu, Voltaire, Diderot, Rousseau y otros pensadores europeos de la época. Estudia el idioma inglés y el francés para poder comprender a los autores que escribían en dichas lenguas, por lo que también ofició de traductor. Una de las obras que tradujo fue el libro "El contrato social" de Rousseau. Dedicó varios años a traducir la obra de éste. Con tales armas incorporadas, el futuro secretario de la junta se hará un liberal furioso y un rotundo defensor de la soberanía popular. Su apego a la doctrina ilustrada lo llevará cada vez mas a repudiar con vigor al absolutismo y los abusos de la Corona para con los americanos. Era un progresista convencido y un luchador nato. Será a comienzos del siglo XIX cuando diga: "Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía". un pensamiento singular y futurista que no deja de sorprender. Otro hito en la vida de Moreno será cuando visite la fuente de las riquezas americanas de España: las minas del Cerro Rico de Potosí. En la ciudad de la plata, vería con particular horror la despiadada opresión que sufrían los pueblos amerindios bajo el yugo español. Tamaña experiencia lo radicalizaría aun mas. Serán estas visiones y este duro aprendizaje el que lo llevará a manifestar: " «Desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas. Se ve continuamente sacarse violentamente a estos infelices de sus hogares y patrias, para venir a ser víctimas de una disimulada inmolación. Se ven precisados a entrar por conductos estrechos y subterráneos cargando sobre sus hombros los alimentos y herramientas necesarias para su labor, a estar encerrados por muchos días, a sacar después los metales que han excavado sobre sus propias espaldas, con notoria infracción de las leyes, que prohíben que aún voluntariamente puedan llevar cargas sobre sus hombros, padecimientos que, unidos al mal trato que les es consiguiente, ocasionan que de las cuatro partes de indios que salen de la mina, rara vez regresen a sus patrias las tres enteras» ". Palabras proféticas, humanas y lúcidas que ya permiten observar el ideario revolucionario, americano y fuertemente independentista del futuro prócer de Mayo. Finalmente, regresa a Chuquisaca en agosto de 1802 para presentar en la Academia Carolina una monografía titulada: "Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios en general y sobre el particular de yanaconas y mitarios". Se trataba de una obra de carácter político, del primer escrito en el cual critica la organización colonial. Con palabras encendidas, Moreno custionó las relaciones imperantes en esa sociedad; atacó a los encomenderos y a los funcionarios que habían tergiversado el espíritu de las leyes de las Indias y pide a la Audiencia que acabe con los abusos y la servidumbre. A fines de 1802 se recibiría de abogado. Ejerce su profesión en la ciudad para volver junto a su reciente esposa, María Guadalupe Cuenca, de 15 años de edad, y su recién nacido hijo a Buenos Aires a mediados de 1805. Se mostrará reacio a aceptar la dominación inglesa entre 1806 y 1807 como también a aceptar la situación imperante a la que España sometía al Río de la Plata. Así, previo a 1810 un importante grupo de estancieros, que no se sentían adecuadamente representados en el Cabildo, le pidió a Moreno que defendiera la apertura económica, para lo cual publicó una Representación de los Hacendados, en que promovía el libre cambio, atacaba los privilegios de los monopolistas, y promovía el interés exportador de los ganaderos. El destino le reservaba a Moreno sus laureles. Hacia 1810 España caía casi íntegramente en manos francesas y la soberanía de los pueblos quedaba vacante. Así, en Mayo del '10, se comenzaría a debatir con fuerza que hacer con la autoridad del virrey. Y si bien en los debates del 22 de mayo Moreno estuvo ausente se destacaba su amigo y correligionario Juan José Castelli. Una vez instalada la Junta de 9 miembros el 25 de mayo, Moreno pasaba a ser Secretario de la Junta y alma mater del nuevo gobierno. Ante la difícil situación, la Junta tenía una ardua labor. Los problemas eran múltiples y las soluciones imprevisibles. Conservadores y realistas coaligados en el interior. Españoles monopolistas furiosos con la Junta, oportunistas delincuentes , provincianos desconfiados, localismos etc. Pero nada arredró el carácter apasionado del Secretario. Su ideal primero era de progreso. Pretendía dotar de instituciones liberales al país, desarrollarlo económicamente, igualar a todos sus habitantes ante la ley. Apoyarse en la ciencia y la filosofía. Es decir terminar con 300 años de atraso y desigualdad. Para lograr tamaña y titánica tarea el Secretario gozaba de dotes personales incuestionables: una energía inextinguible, una pasión fogosa y denodada, inteligencia, erudición y valentía. Serían tanta su actividad y ganas de cambiarlo todo que rápidamente sería tachado de Jacobino. Fue el autor de la proclama del día 28 de mayo, por la que la Junta explicaba su instalación a los pueblos del interior y a los gobiernos del mundo, y llamaba a los representantes de las demás ciudades a incorporarse a la misma. En sólo 7 meses, su nombre quedó unido a una larga lista de realizaciones revolucionarias: estableció una oficina de censos y planificó la formación de una Biblioteca Pública Nacional; reabrió los puertos de Maldonado (Uruguay), Ensenada y Carmen de Patagones; mediante varios decretos, liberó de las antiguas restricciones el comercio y las explotaciones mineras. Intentó regular el ejercicio del patronato sobre la Iglesia, estableció las ordenanzas militares para los oficiales y cadetes, creó nuevas compañías de voluntarios y organizó la policía municipal. Fundó y dirigió la Gazeta de Buenos Ayres, el periódico oficial, desde el cual publicó sus ideas. Casi todas las semanas publicaba largas y detalladas notas de gobierno, que reunidas llenan cientos de páginas. Publicó un decreto de libertad de prensa según el cual se podía publicar por la prensa cualquier cosa que no ofendiera la moral pública, ni atacara a la Revolución ni al gobierno. Pero sin dudas su mas famosa y discutida acción fue el Plan de Operaciones (atribuido también e Belgrano y pensado durante años como falso). En este, dejaba entrever su rígida postura de defensa de la revolución, su radicalismo. No dudó en usar la fuerza para sostener sus ideales ni le faltaron energías para hacerlo . En el mismo se detallan metas y estrategias que debería seguir la Primera Junta, y cómo tratar a los partidarios, los opositores y los neutrales. En líneas generales, se plantean cursos de acción muy duros para defender la independencia con una tendencia a parecerse mucho al modelo jacobino de la revolucion francesa ya que se halla imbuido de una carácter netamente ofensivo y sistemático frente a todo poder no revolucionario en Sudamérica. Otro aspecto conocido del revolucionario fue su enfrentamiento con el Presidente de la Junta Cornelio Saavedra. Se dice con incuestionable veracidad que el carácter fogoso y revolucionario de Moreno no era compartido para nada por el afable Saavedra. Es fácil comprender que Moreno representaba los cambios rápidos y Saavedra la conservación del orden establecido. Pronto ambas figuras chocarían y representarían bandos completamente en pugna. Moreno el progreso y el radicalismo independentista, Saavedra el cambio lento , pausado y el pragmatismo que muchos pedía. Sin embargo, frente las posturas presentadas por cada uno, es claro quien soñaba con la independencia y la igualdad y quien se pronunciaba por la oxigenación de las antiguas ataduras. Lo cierto es que a finales de 1810, cuando los diputados del interior se integrarían a la Junta en vez de constituirse en Asamblea Constituyente y al no estar de acuerdo con los hechos acaecidos, Moreno renunciaba a su puesto en la Junta y partía en misión diplomática hacia Europa. Moriría en oscuras circunstancias en alta mar siendo arrojado su cadáver al océano envuelto en una bandera inglesa (la del barco) tal y como mandaban los reglamentos de la época. La mejor definición a tan gran hombre la dio su acérrimo rival C. Saavedra: "Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego" NÉSTOR CARLOS KIRCHNER (1950/2010) : Nestor Kirchner nace un 25 de febrero de 1950 (mismo dia que el Libertador San Martín) en la ciudad de Río Gallegos provincia de Santa Cruz. Segundo hijo del matrimonio conformado por un argentino, homónimo del pequeño Néstor, y una chilena descendiente de croatas llamada María Ostoić, compartió su feliz infancia junto a sus hermanas Alicia y María Cristina. Su familia poseía un nivel económico medio, perteneciente a aquel desaparecido grupo social que conformaban las familias de clase media, por lo que el pequeño Néstor fue educado en prestigiosas escuelas públicas de aquella localidad de Río Gallegos, donde realizó los estudios primarios y secundarios. Desde niño presentó 2 problemas físicos que lo marcarían para toda la vida: un problema congénito en su paladar (origen de su seseo) y una enfermedad mal curada le provocaría estrabismo en uno de sus ojos. Sin embargo ambos defectos no le impidieron desarrollar una de los mas claras aristas de su personalidad: su arrolladora voluntad. El interés político le llegó muy temprano como solía suceder frecuentemente entre los jóvenes adolescentes en aquellas épocas donde se sentía la necesidad de participar activamente en los cambios que requería el país. Admiró a Perón pero mas que al líder justicialista admiraría el lado luchador y popular de Evita. Personaje con la cual compartió en vida mas similitudes personales. Así, no resulta raro verlo junto a la organización de izquierda Montoneros. Así fue que Néstor se inició en política convirtiéndose en militante activo del Movimiento Justicialista, dentro del grupo de la Juventud Peronista, cuyos miembros se caracterizaban por mantener una ideología de izquierda que se oponía violentamente al entonces gobierno militar de la llamada Revolución Argentina. Sus ansias por hacerse de una profesión que pudiese conjugarse con la política y poner en práctica sus incipientes utopías de juventud lo llevaron a abandonar Rio Gallegos para realizar los estudios en la carrera de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata, logrando convertirse en abogado en el año 1976. Su permanente postura política lo llevo a ser detenido en varias oportunidades, e incluso a principios del año 1976, durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, fue encarcelado junto a su amigo, el director Héctor Olivera, por el lapso de un mes en la ciudad de Río Gallegos. En medio del contexto nacional a raíz del denominado Proceso de Reorganización Nacional, Néstor decidió regresar definitivamente a su ciudad natal, pero esta vez acompañado de su joven esposa Cristina Fernández, a quien conoció mientras llevaba a cabo sus estudios en La Plata. Durante un período de tiempo, Néstor Kirchner decidió abandonar su militancia política, y dedicarse exclusivamente a ejercer su profesión, en vistas de las dificultadas que habían comenzado a surgir para los seguidores de Perón. Eran épocas de plomo, el solo hecho de ser sospechado de opositor era una sentencia de muerte en una sociedad tiranizada por una dictadura asesina. Sin embargo, sus ideas y sueños continuaban presentes en su mente, moldeándose para dar lugar a un renovado hombre de política, que regresó a las filas del Justicialismo cuando nuestro país retornó a la democracia, en el año 1983 con el gobierno de Raúl Alfonsín. Fue precisamente durante ese año, que Néstor Kirchner se desenvolvió como funcionario del gobierno de su provincia natal, convirtiéndose posteriormente en presidente de la Caja de Previsión Social de la región. Sus ideal y proyectos no tardaron en ser considerados demasiado controvertidos por sus pares y superiores, por lo que fue inmediatamente forzado a renunciar a su cargo de presidente en la Caja de Previsión Social a raíz de las estrategias financieras propuestas, que se contradecían con los proyectos del entonces gobernador de la provincia de Santa Cruz. Muchos expertos consideran que fue precisamente este episodio el que le permitió a Kirchner dar su primer paso fuerte en el ámbito político, debido a que a partir de dicha controversia comenzó a ser reconocido por la opinión pública de su región. Pocos años después de aquel incidente, puntualmente en 1987, Néstor logró convertirse en el intendente municipal de la ciudad de Río Gallegos, gestión que se extendió hasta 1991, y que le dio la oportunidad de hacer conocer sus ideales, logrando por supuesto un fuerte apoyo de la población, que en 1991 no dudó en convertirlo, mediante su voto, en gobernador de la provincia de Santa Cruz, manteniéndose en dicho cargo hasta el 2003. Su desempeño como gobernador le valió la admiración popular, pero al mismo tiempo la generación de enemigos políticos, que ya vislumbraban un contrincante poderoso y fuerte que podía derrumbar sus ambiciones políticas. Si bien su labor en el cargo ha sido en varias oportunidades criticada por los más destacados analistas políticos, quienes aseguran que la gestión de Néstor Kirchner en la gobernación de Santa Cruz no distó demasiado del desenvolvimiento llevado a cabo por otros gobernadores peronistas, lo cierto es que el pueblo reconoció en él a un hombre joven que podía ofrecer grandes oportunidades para su país. Durante su mandato como gobernador, si bien existen algunos aspectos criticables, lo cierto es que logró mantener el equilibrio económico de la región, e incluso alcanzar el superávit fiscal. No obstante fue criticado en reiteradas oportunidades, debido a su política comercial, que alentaba las inversiones extranjeras en la zona, en el ámbito del turismo y la minería, por lo que fue acusado de beneficiarse de las regalías petroleras de la provincia. Cuando en el año 1995, Néstor Kirchner volvió a presentarse como candidato para la gobernación de Santa Cruz, y mediante la figura legal de reelección mediante las reformas a la Constitución Provincial, continúo en su cargo hasta el año 2003, logrando así dos mandatos consecutivos. Luego de los sucesos acaecidos durante el gobierno de Fernando De La Rua, de quien todos recuerdan su escape mediante un helicóptero que partió desde las terrazas de la Casa Rosada, y el posterior gobierno interino a cargo de Eduardo Duhalde, que ante lo sucedido se convirtió en senador en ejercicio de la Presidencia, vislumbraban un futuro comicio plagado de necesidades planteadas desde un pueblo cansado de la corrupción y el desgaste político. Para presentarse como candidato a las elecciones presidenciales, Néstor Kirchner debió luchar con diferentes figuras provenientes del propio Partido Justicialista, que deseaban presentarse en los comicios para ocupar el mayor cargo. Entre ellos se encontraban el ex presidente Carlos Menem, los gobernadores de las provincias de Córdoba, José Manuel de la Sota, de Salta, Juan Carlos Romero, y de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá. Antes de las elecciones internas del Partido Justicialista que llevarían a la definición del candidato a presidente, el mandatario interino Eduardo Duhalde, que en esos momentos era una de las figuras más importantes del movimiento, intentó apoyar a distintos candidatos, en primer lugar a Carlos Reutemann, luego a José Manuel De La Sota, para finalmente llegar a un acuerdo con Néstor Kirchner, y poner su voto a favor para el gobernador de Santa Cruz. No obstante, a pesar de contar con el apoyo de Duhalde, aparecieron dentro del partido diferentes propuestas que lograron el apoyo de distintos sectores, por lo que surgieron tres figuras que competían por la candidatura: Néstor Kirchner, Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá. Ante esta difícil situación, los congresistas del Partido Justicialista decidieron solucionar el conflicto a través de la suspensión de las elecciones internas, y permitiendo que los tres precandidatos se presentaran a la elección general. Si bien en un principio Néstor mantenía una posición desfavorable en las encuestas, ya que la opinión pública no conocía lo suficiente al candidato, lo cierto es que su perfil público comenzó a crecer rápida y exponencialmente en el momento en que se comenzó a trazar una figura política que lo definía como un verdadero socialdemócrata, diferenciándose de esta manera con el resto de las estrategias políticas que habían sido aplicadas hasta el momento. Poniendo en primer plano a la sociedad, en relación a la producción, la justicia, la educación, el trabajo, la equidad y la salud, Néstor Kirchner logró una popularidad inmediata, que se tradujo rápidamente en el cariño del pueblo, que había depositado sus esperanzas en este nuevo personaje polìtico. Finalmente, el 27 de abril de 2003, Néstor Kirchner se presentó como candidato a la presidencia de la nación a través del llamado Frente para la Victoria, obteniendo sólo el 22% de los votos, y quedando en segundo lugar después de Carlos Menem con el 24%. Debido a que ninguno de los dos candidatos alcanzó el mínimo necesario para acceder a la presidencia, ya que se requieren el 45% de los votos, por lo que Kirchner y Menem debían volver a disputarse el cargo a través de un ballotage, pero el mismo jamás tuvo lugar, debido a que Menem decidió renunciar a su candidatura. De esta manera, Néstor Kirchner se convirtió en el Presidente de los Argentinos, realizando su juramente ante el Congreso de la Nación el 25 de mayo de 2003, cargo que ocupó hasta el año 2007. A partir de la asunción de Kirchner, el presidente comenzó a desarrollar una política económica diseñada bajo las pautas establecidas por la estrategia del Roberto Lavagna, quien continúo en su cargo de ministro de economía, en el cual había sido asignado durante el gobierno interino de Eduardo Duhalde. Entre otros aspectos, esta política económica mantenía la devaluación de la moneda, a través de la participación permanente del Banco Central con la compra de divisas. Por otra parte, las exportaciones lograron permitir un notable crecimiento económico. Asimismo se estableció un acuerdo para canjear la deuda soberana por nuevos bonos indexados por la inflación y el índice de crecimiento económico. Por otro lado, Kirchner resolvió cancelar la totalidad de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, por un monto de 9.810 millones de dólares, con el fin de terminar con la presión de este organismo sobre las políticas económicas nacionales. Gracias a estos mecanismos y métodos, en los inicios de la presidencia de Néstor Kirchner fue posible la disminución en los índices de pobreza y desempleo. No obstante, existen diversas opiniones al respecto, ya que muchos especialistas en la materia suelen señalar que el crecimiento económico registrado en el país no guarda relación con las políticas económicas adoptadas por el presidente Kirchner, sino simplemente con el escenario mundial y sus tendencias. Por su parte, los expertos que suelen apoyar la labor de Kirchner en el poder, aseguran que el cambio radical que se vivió en país a principios de este siglo están íntimamente relacionados con la política económica implementada por el mandatario, que logró convertir a Argentina en uno de los país más estables de la región. Pero a manera de homenaje, no sólo cabe recordar su arduo trabajo par mejorar el aspecto económico del país, ya que además Néstor Kirchner fue un promotor permanente de los Derechos Humanos, la educación, la salud y el bienestar social. Gracias a su estrategia de gobierno, Néstor logró el apoyo de importantes figuras políticas de todo el mundo, como por ejemplo Lula, de Brasil, Evo Morales de Bolivia, Michelle Bachelet de Chile, Rafael Correa de Ecuador y Hugo Chávez de Venezuela, entre otros, y al mismo tiempo se supo ganar poderosos enemigos como el ex presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. Llegando al término de su mandato, Néstor Kirchner decidió no volverse a postular como candidato en las elecciones de 2007, dejando este lugar a su esposa, en aquel momento senadora Cristina Fernández, quien el 10 de diciembre de 2007 asumió como presidente de la nación para continuar con la labor iniciada por su marido y compañero de toda la vida. Como ex presidente, se vio la cara mas controvertible y polémica de Néstor. La presidente, su mujer comenzaba una gestión con un alto nivel de popularidad en gran parte heredado de la presidencia del mismo Kirchner. Sin embargo, en marzo del '08 el Kirchnerismo se embarca en una batalla épica contra los sojeros y acopiadores de cereales de la Argentina. En esta oportunidad se vio el mas descanado Néstor: batallador, líder nato, irascible, nunca componedor, guerrero, inflexible e incansable. Es decir, un jacobino. Su extremismo y energías parecían imperturbables. Sus enemigos, los enemigos del pueblo. La batalla acababa cuando en la madrugada del 17 de julio, un pusilánime vicepresidente anunciaba su "voto no positivo" y tumbaba el proyecto de retenciones al agro del Kirchnerismo. Muchos vieron en esta derrota el final de Néstor y su proyecto. El golpe era durísimo, pero el santacruceño jamás se vio a si mismo derrotado. Con nuevos bríos anunciaba que "el proyecto se profundizaba" y que las batallas continuarían. Así en junio del '09 enfrentaba una elección parlamentaria crucial. Se volvió a ver a un Kirchner titánico y radical. Criticando a todos, luchando contra todos aun contra las defecciones de su propio partido, inventando candidaturas testimoniales . Planteaba otra vez el "todo o nada, el ganar o perder por goleada" No le alcanzarían los votos para imponerse. Otra vez la derrota lo acuciaba. Pero el gladiador no se rendía. Usando los meses ganados por adelantar la elección , luchó otra vez una nueva y monumental batalla: la ley de medios audiovisuales. Medida revolucionaria que democratizaba todo el espectro radio-televisivo y ponía una brida al poder de uno de los grupos mas influyentes del país, el Grupo Clarín. Impulsó leyes mientras tuvo mayoría en el Congreso y se atrincheró en la 1era. minoría cuando perdió su preeminencia allí. En su último año de vida se lo vio igual que en los anteriores: radical y batallador. Pero su salud empeoraba. A lo largo del año tuvo 2 accidentes cardio circulatorios. Kirchner pensó que podría doblegar a su cuerpo igual que aun rival político o a un colaborador levantisco. Pero el corazón no le dio tregua. Sus ultimas semanas las pasó luchando contra encuestas que no le daban chances de ser reelegido en 1era. vuelta, contra un sindicalismo combativo , contra los enemigos de siempre y contra un PJ levantisco. No le daría el cuero para mas. Moriría una mañana de octubre en Santa Cruz en medio de las criticas y las loas de una sociedad dividida. Algunos le acusaban de tener un estilo personalista, de gobernar con dosis de autoritarismo y hegemonía, un estilo agresivo de ruptura inducida y confrontación. Otros le agradecerán el tesón , la garra y la convicción perpetua por vencer e imponer el progresismo en la Argentina. Para algunos murió enfermo de poder. Para otros se inmoló por una sagrada causa. Su mejor definición parte de si mismo: "No pasarán a la historia aquellos que especulen, sino los que mas se la jueguen" (Néstor Kirchner en septiembre de 2010). SEMBLANZAS. : Tanto Moreno como Kirchner parecen difuminarse y unirse. Sus personalidades se parecen. Presentaron caracteres apasionados y contradictorios. Parecieron nacer del fuego y morir quemados por él. En sus vidas impusieron el rigor de sus personalidades de voluntades inquebrantables. Prefirieron la lucha antes que el reposo, el barro antes que el plumón. Fueron radicales y compartieron una idea básica: "el todo o nada, el ganar o morir". Ambos fueron hijos de su tiempo y las coyunturas. Moreno ante la crisis de ruptura que representó la Revolución. Kirchner ante el desastre del 2001. Ambos fundaron épocas y estas épocas se acabaron con ellos. Fueron bisagras, principios y fines. Como valoración final, creo que las personas reposadas y creyentes en las instituciones ya construidas, amigas de la conciliación y lo políticamente correcto verán en ellos "a jacobinos inclementes". Quienes valoren el fragor de la lucha, el quiebre de las viejas estructuras y el respeto de los ideales y el sacrificio personal verán en ellos héroes. La decisión, como en toda lectura histórica depende exlusivamente de él, del lector, único juez de todo.
José Hernández ha sido tal vez, el escritor mas "argentino" de la historia de la literatura argentina. Autor de una obra capital y de fama mundial, sus inicios como escritor en realidad son rarísimos pues fue autodidacta. Se inició en la literatura con algunas composiciones poéticas cultas, sin mayor fortuna. Fue en la poesía gauchesca en donde encontraría su mayor logro e inspiración. Pero ya en 1863 escribe Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza, en donde narra la vida de éste famoso caudillo riojano y que es llamado Vida del Chacho a partir de la segunda edición. Instrucción del Estanciero trata sobre las posibilidades económicas del campo argentino con consejos para el hombre de estancia. La descripción gaucha Los treinta y tres orientales y varios escritos dispersos que fueron recopilados póstumamente en Prosas del autor del Martín Fierro (1834-1886). Pero la hora de su mayor e inalterable obra llegaría el 28 de noviembre de 1872 cuando el diario La República anuncia El gaucho Martín Fierro (Martín en honor a Martín Güemes) y lo publica en forma de entregas. En diciembre aparece editado por la imprenta La Pampa, precedida por una importante carta del autor a su amigo y editor Don José Zoilo Miguens. La obra comenzó a venderse en las zonas rurales. Era leída en grupo, en fogones o pulperías y su gran éxito se debió a que pintaba con veracidad las vicisitudes del gaucho y los paisanos se reconocían en la desgracia del protagonista. En 1879 se publica la continuación de la obra, llamada La vuelta de Martín Fierro, en una edición ilustrada por Carlos Clérice. Ambas partes conforman el Martín Fierro, extenso poema nativo calificado de obra maestra en su género, que logra la interpretación sociológica de una época y de una sociedad, aúna lo lírico, lo descriptivo, lo satírico y lo épico, alcanzando los caracteres de una epopeya. El gran mérito de José Hernández fue el de llevar a la literatura la vida de un gaucho contándola en primera persona, con sus propias palabras e imbuido de su espíritu. En el gaucho, descubrió la encarnación del coraje y la integridad inherentes a una vida independiente. Ésta figura era, según él, el verdadero representante del carácter argentino. Lo que el autor no consiguió en su actividad política lo obtuvo por medio de la literatura. A través de la poesía consiguió un gran eco para sus propuestas, y el Martín Fierro fue su más valiosa contribución a la causa de los Gauchos. La grandeza de Hernández no radica solo en la singularidad y carácter fundacional de su obra, sino también en la construcción de un lenguaje, un fraseo único que redefine hasta hoy en dia la lengua de los argentinos. Su influencia es inmensa y en el presente todavía no termina de sorprender como sus "tentáculos" siguen posesionándose en forma de influencias de la obra de otros grandes poetas nacionales. Sus rasgos, su manera de escribir puede verse en la obra de O. Lamborghini, Néstor Perlongher, R. Zelarayán, J. L Ortíz etc. Asimismo, escribir tamaña reivindicación del gaucho, del carácter nacional y popular de esta raza en momentos en que el culto al liberalismo positivista era la "religión oficial" resulta una hazaña intelectual y humana difícil de igualar. Obra profética, visceral y brutal, el Martín Fierro es también un canto a la lucha contra la opresión y a la libertad. Su fama mundial y su vigencia son indiscutidas así como la evidente sentencia de que si "Sarmiento escribió el Facundo para demoler a Rosas, Hernandez sepultó a Sarmiento con un puntazo literario del facón de Fierro". Gracias a Hernández, el gaucho y el ser nacional tuvo voz, se cantó a si mismo y a una cultura en retroceso. El gran poeta nacional ganó merecidamente el nombre de "padre de las letras nacionales y de la tradición" FRAGMENTOS: Como nunca, en la ocasión por peliar me dió la tranca. y la emprendí con un negro que trujo una negra en ancas. Al ver llegar la morena, que no hacía caso de naides, le dije con la mamúa: -Va...ca...yendo gente al baile. La negra entendió la cosa y no tardó en contestarme, mirándome como a un perro: -Mas vaca será su madre.- Y dentró al baile muy tiesa con más cola que una zorra, haciendo blanquiar los dientes lo mesmo que mazamorra. -!Negra linda!-... dije yo. -Me gusta... pa la carona-; y me puse a champurriar esta coplita fregona: -A los blancos hizo Dios, a los mulatos San Pedro, a los negros hizo el diablo para tizón del infierno.- Había estao juntando rabia el moreno dende ajuera; en lo escuro le brillaban los ojos como linterna. Lo conocí retobao, me acerqué y le dije presto: -Po...r...rudo que un hombre sea nunca se enoja por esto. Corcovió el de los tamangos y creyéndose muy fijo: -!Mas porrudo seras vos, gaucho rotoso!-, me dijo. Y ya se me vino al humo como a buscarme la hebra, y un golpe le acomodé con el porrón de ginebra. Ahi nomás pegó el de hollín mas gruñidos que un chanchito, y pelando el envenao me atropelló dando gritos. Pegué un brinco y abrí cancha diciéndoles: -Caballeros, dejen venir ese toro. solo nací... solo muero. El negro, después del golpe, se había el poncho refalao y dijo: -Vas a saber si es solo o acompañado. Y mientras se arremangó, yo me saqué las espuelas, pues malicié que aquel tío no era de arriar con las riendas. No hay cosa como el peligro pa refrescar un mamao; hasta la vista se aclara por mucho que haiga chupao. El negro me atropelló como a quererme comer; me hizo dos tiros seguidos y los dos le abarajé. Yo tenía un facon con S, que era de lima de acero; le hice un tiro, lo quitó y vino ciego el moreno; Y en el medio de las aspas un planazo le asenté, que lo largue culebriando lo mesmo que buscapié. Le coloriaron las motas con la sangre de la herida, y volvió a venir jurioso como una tigra parida. Y ya me hizo relumbrar por los ojos el chchillo, alcanzando con la punta a cortarme en un carrillo. Me hirvió la sangre en las venas y me le afirmé al moreno, dándole de punta y hacha pa dejar un diablo menos. Por fin en una topada en el cuchillo lo alcé, y como un saco de güesos contra un cerco lo largué. Tiró unas cuantas patadas y ya cantó pal carnero: nunca me puedo olvidar de la agonía de aquel negro. En esto la negra vino con los ojos como ají y empezó la pobre allí a bramar como una loba. yo quise darle una soba a ver si la hacía callar, mas pude reflesionar que era malo en aquel punto, y por respeto al dijunto no la quise castigar. Limpié el facón en los pastos, desate mi redomón, monté despacio y salí al tranco pa el ca˜nadon. Después supe que al finao ni siquiera lo velaron, y retobao en un cuero, sin rezarle lo enterraron. Y dicen que dende entonces, cuando es la noche serena suele verse una luz mala como de alma que anda en pena. Yo tengo intención a veces, para que no pene tanto, de sacar de allí los gũesos y echarlos al camposanto. ¡¡¡¡¡GRANDE DON JOSÉ, GRANDE¡¡¡¡¡¡

Generalmente la historia recuerda, en incontables ocasiones, la figura estelar de tal o cual suceso sin someter a un análisis estricto a las coyunturas o las características intrínsecas del hecho o las acciones de los demás personajes que de una u otra manera actuaron en el proceso colectivo. En cuanto a la Guerra de 1982, el inconsciente individual y colectivo tiende siempre, por obvias razones, a volver sobre el Teniente General Galtieri, su "si quieren venir que vengan" y su siempre recordado alcoholismo. No obstante, a mi parecer, ese hecho no dirime con justicia las responsabilidades de la guerra ni pone en evidencia a los actores de mayor relevancia en el desencadenamiento del conflicto del Atlántico Sur. Como he expresado en otros artículos (http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/9478548/La-Borrachera-en-la-Guerra-de-Malvinas-como-otra-vision.html) la figura de Galtieri ha absorbido la repulsa de la historia, comportamiento colectivo que inconscientemente esquiva el juzgamiento de otras figuras de trascendental importancia en el tema que hoy acá vamos a tratar. Cuenta la historia que el proceso que llevó a la Argentina a la guerra de Malvinas se pergenio mucho antes del ascenso de Galtieri al Sillón de Rivadavia. En marzo de 1981 había accedido a la Presidencia el Tte. General Roberto Eduardo Viola. La subida al máximo escalón del poder en la Argentina había traído una tibia idea de apertura hacia una administración militar que incorporara civiles a la gestión y un plan económico que descontinuara la obra de Martínez de Hoz. La elección de Viola como Presidente fue una jugada ideada aun antes de la toma del poder por la Junta en 1976. Videla como comandante en Jefe del Ejército y Viola como Secretario General del mismo, ambos pertenecientes al arma de Infantería, fueron los principales ideologos del asalto militar al poder de la Nación. El pacto tácito era simple: Videla sería Presidente y Comandante en Jefe del Ejército hasta 1978, para luego pasar a ser el "IV hombre", el Presidente que quedaba sometido al poder de la Junta Militar. Por consiguiente, cuando el enroque se produjese, Viola saltaría a la comandancia de la fuerza para además, pasar a ser el sucesor de Videla al frente del Poder Ejecutivo Nacional. La jugada era perfecta. Los 2 máximos jefes del ejercito golpista se pasaban los galones de Teniente General y la banda presidencial uno al otro y el contrato secreto quedaba sellado. El problema apareció al llegar al año 1981. La Armada (manejada desde las sombras por el ahora ex jefe de la misma, el Almirante Massera) se oponía al reemplazo de Videla por Viola. Es que el almirantazgo veía en Viola un "politiquero" inescrupuloso que usaría su paso por la Casa Rosada para atornillarse a ella. Viola pretendía conjugar a militares y civiles conservadores en su gabinete para administrar una salida institucional que le brindara la plataforma política que necesitaba para convertirse en un presidente institucional. Para ello precisaba re-encauzar la política económica ortodoxa de Martínez de Hoz (la cual generaba un creciente malestar en las filas populares) y una adecuación legal para llamar a los partidos políticos a formar parte de la apertura política y la normalización institucional. La nueva política que aplicaria Viola al asumir el poder el 22 de marzo de 1981 significó un profundo malestar en el seno de las FF.AA. Por un lado parte del ejército se oponía a entregar el poder a los civiles, y por otro la facción liberal castrense pedía la profundización de la politica monetaria del Dr. Martinez de Hoz. mientras tanto, la crisis económica jaqueaba al Proceso, entrampando a Viola y a su gabinete entre 2 fuerzas de las que no podría zafar. Con el correr del año '81, las nubes grises seguían cerniéndose sobre el horizonte procesista desgastando aceleradamente al presidente militar. A lo que se sumaba una interna militar en constante ebullición y con 2 protagonistas que darían "un golpe dentro del golpe". LA CAÍDA DE VIOLA, EL PACTO SINIESTRO.Hacia octubre de 1981 el desgaste de la administración Viola se aceleraba dia a dia. El Comandante en Jefe del ejército, Galtieri, conspiraba junto a parte del generalato y el almirantazgo. Era evidente para el jefe castrense que la pretendida apertura de Viola era un fracaso y un signo inequívoco de la pérdida de autoridad del gobierno de las FF.AA. ante la Nación y el mundo. Dentro de la Armada, la corriente masserista había colocado al inescrutable Leandro Anaya a la jefatura de la fuerza. Anaya, principal redactor de un viejo plan de invasión a Malvinas suscrito secretamente en 1977 a pedido de Massera, estaba de acuerdo que Viola debía ser removido pero con la condición "sine qua non" de buscar un hecho político que "re-legitimara" al Proceso ante la sociedad. De ahí surgió la connivencia entre Galtieri y el Jefe de la Marina para destituir a Viola y re-oxigenar al Proceso. Y el método de rejuvenecimiento de la dictadura fue pensado en secreto en derredor a la recuperación del archipiélago austral. La oportunidad de conjugar el complot la otorgó la salud de Viola. Hacia noviembre de 1981, un cuadro de hipertensión aguda mandó al Presidente Viola al hospital. Por esos dias, Galtieri conspirador número 1 junto a Anaya, viaja a EE.UU. en calidad de Comandante en Jefe del Ejército. Allí se reúne con el agregado militar argentino en Washington, Gral. Mallea Gil. Este organizará a Galtieri una serie de reuniones con la plana mayor del Depto. de Estado (Cancillería) y con distintos funcionarios de alto nivel del gobierno norteamericano. Galtieri, influenciado por Mallea Gil, tendió en ese viaje distintas líneas de altos contactos, los cuales según el, darían apoyo a la Argentina en un eventual gobierno suyo a cambio del entrenamiento de tropas contra-insurgentes en Centroamérica que entrenadas por oficiales argentinos, lucharían a destajo para expulsar cualquier atisbo de comunismo en el continente americano. Era indirectamente un pacto por el cual EE.UU. usaba a la dictadura argentina para atacar a la subversión marxista otorgando fondos y protección. El General Mayea Gil es acusado por varios autores de haber influído en Galtieri la idea de que en caso de una recuperación de Las Malvinas EE.UU. seria neutral y que en todo caso, el Reino Unido nunca atacaría a la Argentina "por unas islas que ningún inglés sabe adonde quedan ni les importa quien vive". A comienzos de diciembre de 1981 la salud de Viola aun no estaba del todo recuperada pero Galtieri y Anaya ya habían decidido la remoción del Presidente y afianzado la idea de que el Proceso cobraría nueva vida si la recuperación de Malvinas tenía éxito. La loca empresa militarista en el Atlántico Sur comenzaba a cobrar forma. El GABINETE DE GALTIERI, EL CANCILLER "DE HIERRO".Una vez ocurrida la remoción de Viola, Galtieri se hizo con la presidencia conservando para si la comandancia del Ejército. La llegada de este nuevo presidente militar significó la vuelta de la ortodoxia monetaria de Martinez de Hoz y la idea de "refundación" del Proceso tomó nuevos bríos. En la mente de Galtieri habían 2 objetivos fundamentales: 1) Oxigenar la dictadura con una hazaña en materia de soberanía uniendo al pueblo en pos de un viejo sueña irredento, 2) con las islas recuperadas lanzar una fuerza cívico militar que una vez institucionalizado el país lo hiciera Presidente de la Nación luego de elecciones libres, quedando así resguardada la herencia del Proceso y el entierro de las lucha contra la subversión en el olvido legal. La política exterior era entonces una arista fundamental para la Junta Militar. Por lo pronto tanto Galtieri como Anaya aceptaron que volviera a jefatura de la Cancillería Nicanor Costa Méndez. Abogado ultra católico de grandes conexiones en las FF.AA. y el circuito financiero internacional. Al reunirse a mediados de diciembre por primera vez en diciembre de 1981, Galtieri tuvo su primera reunión con Costa Mendez, ex Canciller del Onganiato. El diálogo puede resumirse así: Galtieri: -Vea Costa Mendez, yo quiero que usted sea mi Canciller- Costa Mendez: -"Acepto con una sola pre-condición, que no haya guerra contra Chile"-. Galtieri:-bue', al final yo buscaba un duro y resulta que usted no lo es tanto, pero en fin, la Junta Militar no tiene en mente esa hipótesis"-. Costa Mendez: -"entonces acepto"-. Galtieri: -"pero debo decirle algo, se maneja la variable de un operativo para recuperar la Islas Malvinas. ¿Que le parece?-" Costa Mendez: -"me deja perplejo General. Pero, es para quedarnos y negociar o para quedarnoslás por la fuerza?" Galtieri: -"¿será un operativo para llegar allí y luego negociar. Lo ve usted posible?"- Costa Méndez: -"a priori si, pero debe ser incruento, no debe ningún inglés torcerse ni siquiera el tobillo " Galtieri: "contamos además con la neutralidad de los EE.UU." Costa Mendez: "si no hay bajas británicas en la operación, Gran Bretaña nunca mandará la flota. Es posible hacerlo y lograr el objetivo" MALLEA GIL Y COSTA MENDEZ, LOS OLVIDADOS POR LAS FAUCES DE LA HISTORIA. (Costa Mendez) (Mallea Gil) Tanto el agregado militar en Washington (Mallea Gil) como el Canciller (Costa Mendez) tenían un fino olfato y una gran experiencia en los pasillos del poder americano, ONU y el Departamento de Estado. Conocían muy bien los secretos, conductas y argumentos del poder americano y los alcances reales de la alianza entre EE.UU. en Inglaterra. Gente profesional, conocedora de sus tareas en el exterior, no eran improvisados. Sus percepciones equívocas, infantiles sin bagaje ni sustento real llevaron a la Junta a un entendimiento equívoco de la situación. Mallea Gil indicando que Washington sería neutral y Costa Mendez además refrendando la pobre capacidad política de Tatcher en cuanto a un posible conflicto, crearon la visión de un Londres claudicante y pusilánime así como de un EE.UU. demasiado atado a sus intereses en Centroamérica como para darle la espalda a su socio en la lucha antisubversiva en Nicaragua. Cómo debemos juzgar al Canciller? Cómo olvidar que un hombre con 40 años de experiencia diplomática cayese en semejante error de apreciación geopolitica? Como vemos, a la chatura mental y estrábica de la Junta se sumó la ineficiencia profesional de un experimentado canciller y un supuesto "experto en el lobby washingtoneano" LAS TRES D DE LEOPOLDO FORTUNATO GALTIERI. Durante enero, aprovechando el período de duro invierno y el receso parlamentario, cuatro legisladores de los Estados Unidos visitaron Buenos Aires. El que más se destacaba era el ex gobernador y senador por Tennesse, Howard Baker. En conversaciones con Roberto Alemann y Costa Méndez, el influyente parlamentario pudo conocer en detalle los planes que tenía el equipo económico en el corto plazo. En el Palacio San Martín, el canciller le habló del Beagle y las Malvinas. El conflicto con Gran Bretaña ya estaba en pleno desarrollo. También, Baker pudo escuchar el pensamiento político del gobierno: "Según la versión, los legisladores habrían oído que entre 1983 y 1984, los principales partidos políticos argentinos deberán convenir con el gobierno una negociación abierta y pública, un candidato de compromiso para la presidencia del período que se iniciará en 1984. No se les dijo si tal período durará tres, cuatro o seis años. Como contrapartida, la vicepresidencia de la Nación quedaría en manos de un civil proveniente de la fuerza política más votada en comicios para cubrir cargos legislativos y gobernaciones". 121 Expresión de deseos, la Multipartidaria ya había proclamado el agotamiento del gobierno militar. No tenía espacio de tiempo el plan militar. Una alternativa de "salida" se había trabajado en 1977-78, en el grupo de colaboradores del general José Rogelio Villarreal y fue desechado por Videla y Martínez de Hoz. Por otra parte, Galtieri no parecía sincero. Meses más tarde dijo: "Si hubiera ganado me quedaba con todas las banderas de los políticos". 122 "Aquello lo veo muy complicado. Tengo la impresión que en el gobierno no se dan cuenta de algo de fondo: creen que recién empiezan, pero llegaron hace seis años. Parece una perogrullada lo que te digo, sin embargo, es el secreto de todo. De allí que se entretengan en 'crear la imagen de Galtieri', juegan con los partiditos provinciales, el 'Negro' (Massera) construye sus mosaicos. Es tarde para las especulaciones. Galtieri no entiende nada de lo que ocurre a su alrededor, así como Viola creía que el tiempo estaba en su favor, y lo perdió lastimosamente. No sé qué ocurrirá con (Roberto) Alemann. Es un técnico serio, sin sentido político alguno. Parece cuento, pero el gobierno ya está desgastado. Lo mismo que ocurrió con Viola", escribió un embajador en el exterior el 22 de febrero de 1982123. En la superficie todo parecía normal. Cómo sería que había clima de fiesta, de campaña electoral. El sábado 13 de febrero, en la feria agropecuaria de Victorica, La Pampa, el presidente Galtieri apareció exultante durante un asado en su honor al que asistieron 13.000 personas. Se festejaban los 100 años del fin de la Conquista del Desierto. El nuevo presidente no dejaba de saludar, al estilo Winston Churchill, haciendo la "V" de la victoria. Al asado concurrieron muchos políticos que coincidían con la idea de generar una "unión cívico-militar". Videla había imaginado "la cría del Proceso". Para ayudarlo estaban, entre otros, Jorge Aguado y Jorge Pérez Izquierdo (Buenos Aires), Horacio Guzmán ( Jujuy), Juan Pita (Corrientes); Guillermo Acuña Anzorena en Santa Fe y hasta se hablaba de la vuelta de Julio Romero, desde Paraguay. Entre las mesas circulaba Rubén "buscapié" Cardozo, un santafesino, dirigente del SMATA, que comenzaba a levantar su cabeza. Y también otros dirigentes afines con el peronismo. Nunca se desmintió cuando se afirmó que los chorizos, morcillas y tiras de asado los había aportado el dirigente radical pampeano Antonio "Pacheco" Berhongaray. RECUPERAR PRESTIGIO "La Armada había llegado a la conclusión de que había que terminar con el gobierno militar", observó el ex canciller Oscar Camilión124. "El almirante Anaya estaba convencido de que la gestión del gobierno militar había llegado a un punto en que no tenía posibilidad de progreso, que había que buscarle una salida. Entendía al mismo tiempo que esa salida no tenía que producirse en las condiciones de 1973, que esto requería una mejora en la relación de fuerzas entre el gobierno militar y la sociedad civil. Estaba convencido de que no había ninguna posibilidad de conseguir ese mejoramiento en una eventual negociación de salida por la vía de una mejor política económica y social del gobierno. Me dijo terminantemente que la política económica y social del gobierno había llegado también a un punto de agotamiento y que no creía que las autoridades del gobierno de facto estuvieran en condiciones de mejorar ni la política económica ni consecuentemente el lado social de los problemas. La única posibilidad que él veía para recuperar prestigio era una operación diplomática importante y que ésa seguramente tenía que ser las Malvinas. Esto fue simplemente lo que en su oportunidad me transmitió el almirante Anaya para significar la importancia que él le daba a una gestión diplomática sobre Malvinas". 125 "El caso de las islas del Atlántico Sur es un 'casus beli' y supongo que no hay nadie en la Argentina que piense distinto", dijo el almirante Anaya unas semanas antes del 2 de abril, durante un almuerzo de tipo social, en un departamento de la calle Montevideo. COSTA MENDEZ VUELVE AL PALACIO SAN MARTIN Para Nicanor Costa Méndez, volver a la Cancillería fue su gran revancha. Lo sintió como una reivindicación personal. Del Palacio San Martín había partido en 1969, después de la crisis del Cordobazo, en pleno gobierno de Juan Carlos Onganía. Nunca se alejó del mundillo diplomático y su simpatía personal lo mantuvo cerca de los ambientes de poder. También se dedicó a escribir de cuestiones internacionales, en la que puso su pluma para afirmar cosas que después no supo o no pudo concretar. Era un hombre de muchas facetas, lo mismo podía hablar de los problemas en Kampuchea con bastante conocimiento o conversar con un joven sobre la importancia de Led Zeppelin o The Band en la música contemporánea. Tenía a su lado con Mercedes "Mecha" Robirosa la mujer ideal. Su retorno no fue problemático, lo problemático fue "la condición" para volver a ser canciller. Bastante tiempo después de la Guerra de las Malvinas, el hombre más importante del " establishment" argentino le preguntó: "¿Dígame Canoro, cómo no los asesoró?" (a los militares). La respuesta fue: "La condición (para aceptar) era entrar, tocar e irse" (de las Malvinas)126. Una suerte de Pentreli jugando con ciegos. Al iniciar su gestión, Costa Méndez introdujoalgunos cambios y enroques en la conducción del Palacio San Martín. El meticuloso embajador Enrique Juan Ros continuó siendo subsecretario; Félix Peña, también, del área económica; Gustavo Figueroa pasó de Washington a comandar la privada y Jefatura de Gabinete; Erhard " Pirincho" del Campo, la dirección de política; Arnoldo Manuel "Noli" Listre, la estratégica dirección de Organismos Internacionales; Carlos Lucas Blanco siguió en la Dirección Malvinas, Carlos "Kiko" Keller Sarmiento asumió en Europa Occidental y Elsa Nelly dejó la dirección de Legales pero se mantuvo cerca del canciller. Se puede decir que introdujo muy pocos cambios en las embajadas. No podía. Su amigo Eduardo Roca fue a Naciones Unidas y Juan Carlos Beltramino a Austria. Carlos Ortiz de Rozas, que estaba en Londres, fue designado jefe de la delegación argentina ante la mediación del Papa en el conflicto del Beagle, en Roma. Si ése iba a ser su destino, la Armada ambicionaba Londres para el almirante Luchetta, pero los ingleses hicieron llegar su disconformidad. Por lo tanto, Ortiz de Rozas por un tiempo retuvo los dos destinos. Y París, finalmente, siguió quedando en manos de Gerardo Jorge Schamis. A decir verdad, en las primeras semanas Costa Méndez pareció concentrarse en el problema del Beagle. Un atril y un mapa de la zona, en su despacho, así lo demostraban. Por este motivo, aprovechando la estadía de Ortiz de Rozas en Buenos Aires, Costa Méndez lo hizo conversar con el presidente. Durante la reunión (20 de enero) 127 se conversó sobre el diferendo con Chile, pero Galtieri se mostró más interesado en hablar de Malvinas. Años más tarde, Costa Méndez dirá que Ortiz de Rozas habló con el presidente sobre la situación interna del gobierno de Margaret Thatcher y de una eventual reacción británica si la Argentina invadía las Malvinas. Para la historia, no hubo documentos escritos. Los hay orales. Hasta ese momento, la evaluación que hacía el embajador Ortiz de Rozas sobre la respuesta británica frente a la posibilidad de ocupar Malvinas era la siguiente: -Ignorar el hecho. -Protestar o retirar el embajador. -Rompimiento de relaciones y sanciones diplomáticas. 128 "Entre el y el 12 de enero de 1982, se dieron los primeros pasos para analizar la posibilidad de una recuperación armada de nuestras islas Malvinas", dijo años más tarde el entonces secretario de Hacienda Manuel Solanet. 131 Otra fuente que quedó para la historia dijo que "cuando estuvo Raúl Quijano (embajador ante la OEA) en Buenos Aires, 7 u 8 de febrero de 1982, conversó con Nicanor Costa Méndez. El canciller le preguntó qué opinaba de una ocupación argentina en las Malvinas. Quijano respondió que si no era para quedarse, o sea hacer un acto de fuerza para demostrar la vulnerabilidad de las islas a los ingleses y luego negociar, sí podía hacerse. Costa Méndez dijo que era para quedarse. Entonces, Raúl respondió que Estados Unidos iba a condenar el operativo por considerarnos agresores. Y que Thatcher nos iba a mandar una fuerza para echarnos. Canoro dijo que todo era para quedarse". 132 El jueves 4 de marzo, Costa Méndez viajo a Brasilia. Al pie del avión lo aguardaba el embajador argentino Hugo Caminos, un hombre especializado en cuestiones jurídicas internacionales. Era la primera vez que Costa Méndez y Ramiro Saraiva Guerrero iban a conversar de canciller a canciller. El incidente en las islas Georgias amenazaba con escalar. El canciller argentino no llevó ningún discurso escrito para pronunciar en la comida que le ofreció el titular de Itamaraty. Improvisó y fue allí que le salió de adentro lo que pensaba desde hace muchos años: "La Argentina no pertenece al Tercer Mundo". A diferencia de los argentinos, los anfitriones tenían todo preparado, hasta la entrega del discurso de su canciller, en lengua española. 133 LOS CONSEJOS DEL AGREGADO MILITAR EN WASHINGTON Desde Washington, el agregado militar, general Miguel Mallea Gil, fue una pieza clave en la carrera de Galtieri hacia el poder. Ahora lo sería para su futuro inmediato. El general Miguel Mallea Gil llegó a Washington en enero de 1981. "A Mallea lo saqué de la brigada en Corrientes, donde él había estado tan sólo un año, para mandarlo a Estados Unidos, aprovechando sus buenos contactos y antecedentes", expresó Galtieri después de finalizada la guerra de Malvinas. 134 Su designación no fue una casualidad, porque tenía todos los pergaminos para ocupar el cargo: había sido testigo y actor de los últimos veintisiete años de la historia argentina. Estudió en la academia militar de West Point, de la que egresó como subteniente, y conocerá a varios de los personajes que, en 1981-82, comandarían el ejército de los Estados Unidos. Entre otros a su comandante, Edgard Meyer. En 1955, cuando Eduardo Lonardi contaba con muy pocos oficiales para defender la Escuela de Artillería de Córdoba, dando comienzoa la "Revolución Libertadora" contra el régimen de Juan Domingo Perón, Mallea Gil fue uno de los pocos subtenientes que se presentaron. Una foto de esos días, en los que aparecía con ropa de fajina, solía centrar la atención de los visitantes en su despacho en la Casa Rosada, como subsecretario de Asuntos Institucionales del presidente Videla. En los meses posteriores a la Libertadora contó con la confianza del general Arturo Osorio Arana y lo apoyó cuando llegó la gran purga del Ejército durante la presidencia de Pedro Eugenio Aramburu. Años después fue premiado con un destino en Bélgica, donde cursó estudios. Nada se sabe de cuál fue su situación durante los enfrentamientos entre "azules" y "colorados" de 1962-1963. Años más tarde, como teniente coronel aparece en la Casa Rosada, como subsecretario técnico del presidente Alejandro Agustín Lanusse. En 1975, Videla y Viola depositarán en él una tarea muy delicada: integrar el equipo de compatibilización de las tres Fuerzas Armadas, que prepararon los documentos del golpe del 24 de marzo de 1976. En aquella época era un engranaje más de la "línea" que integraban Viola, Villarreal, Liendo y Dalla Tea. Y poco tiempo más tarde aparece como un puente entre Videla y Martínez de Hoz. También los diplomáticos lo verán presente en las reuniones de las comisiones mixtas argentino-chilenas para solucionar el diferendo del Beagle. "Miguelito" o simplemente "Miguel", como lo llamaban sus amigos, contó con el apoyo de Jorge Videla para poder ascender a general en 1980. Tras un año como jefe de la Brigada VII de Infantería, en Corrientes, fue reemplazado por el general Ricardo Norberto Flouret. Si se observa la medianía de la gestión del embajador en los Estados Unidos, es justo reconocer la importancia del papel de Mallea Gil en Washington. Por su residencia frente al "Mont Vernon College" pasaron los más importantes funcionarios de las administraciones de Carter y, especialmente, de Reagan. Le tocó a "Miguelito" preparar los dos viajes de Galtieri a Washington. En agosto, uno exploratorio, cuando el gobierno de Viola entraba en descomposición. En noviembre, cuando Galtieri viaja a los Estados Unidos casi como un "presidente electo". Después de la asunción de Leopoldo Fortunato Galtieri, desde Washington, formuló el trabajo " Acciones a desarrollar en lo político. Año 1982", que dio pie a muchos de los lineamientos de política exterior de Galtieri y Costa Méndez. Muchos dirán que fue el que transmitió el " guiño de ojo" de los Estados Unidos para invadir Malvinas. Pero Mallea Gil conocía muy bien a los estadounidenses como para generar esa expectativa. En todo caso, sí se lo puede señalar como habiendo contribuido al estado de confusión de ese tiempo. Su trabajo, en definitiva, coincidió con el pensamiento medio del gobierno de Galtieri y su Cancillería. El plan de "acciones a desarrollar" contenía doce puntos135 . Entre otras, sugería las siguientes medidas: - Invitaciones al secretario de Defensa, Caspar Weinberger; el secretario del Ejército, John Marsh; y a los miembros del Consejo Nacional de Seguridad, William Clark y Roger Fontaine, con la intención de promover "conocimientos personales en el más alto nivel a fin de poder concretar con mayor facilidad los objetivos políticos". - Grupo de países no alineados: iniciar un desplazamiento hacia la periferia a fin de desligarse y quedar solamente como observadores. La intención respondía a tratar de evitar "involucrarnos en situaciones o declaraciones que afecten negativamente nuestros intereses trascendentes". En el mismo documento, propone una mejor solución para el comunicado del grupo no alineado que en Naciones Unidas acusó "en forma nominal al gobierno norteamericano". - Aconseja la contratación de un lobby en Estados Unidos para "influenciar favorablemente sobre las autoridades de Washington". - Recomendaba "a la brevedad" el "bloqueo en Centroamérica a fin de impedir el accionar de Cuba y Nicaragua sobre El Salvador". Dentro de este esquema planteaba el estudio sobre la actitud que debería asumir la Argentina "en el caso que le fuera solicitada su colaboración". Para esto, aconsejaba "preparar situaciones que podrían presentarse" a fin de "evitar ciertas reacciones improvisadas". - Además, el plan establecía las reducciones de las representaciones diplomáticas. Concretamente: "Efectivizar el retorno de los embajadores a nuestro país y no designar reemplazantes" en Cuba y Nicaragua, medidas que fueron concretadas antes del 2 de abril de 1982, con los retornos de los embajadores Chuburu Lastra ( Nicaragua) y Rafael Vázquez (Cuba) 136 . Una síntesis del inicio del conflicto armado 137 Desde 1955, la Armada tenía un proyecto de invasión de las islas Malvinas. Claro, se iba reactualizando de tiempo en tiempo. Era una obsesión que se agrandó cuando la Argentina instaló un observatorio científico en la isla Morrell del grupo Thule del Sur (1976) y los británicos no reaccionaron. Con el tiempo, en 1981, al vicealmirante Juan José Lombardo, comandante de Operaciones Navales, se le ocurrió repetir la experiencia de Thule, en la isla San Pedro de las Georgias del Sur. Es decir, un observatorio similar que marcara otra presencia argentina y que, con la vista puesta en las Malvinas, ayudara a revalidar títulos en función del reclamo histórico. El proyecto de 1981 es mandado al Estado Mayor y lo toma bajo su cargo el vicealmirante Rodolfo Suárez del Cerro, jefe de Operaciones Navales. La cuestión era un secreto y estaba en su caja fuerte. Ya en esa época, a la operación la denominaron Alfa, de la que sólo participarían civiles. A fin de enero de 1982, la operación de la isla San Pedro era un poco más conocida. Se la había sacado de la caja fuerte, en previsión de que fracasaran las negociaciones diplomáticas con los ingleses que se iban a realizar en febrero en la ciudad de Nueva York. A su vez, los británicos tenían preparada la Operación Trident, que en contados días movilizaban la flota de mar como para mandarla a las Malvinas. El almirante Jorge Anaya asumió en agosto de 1981 porque Armando Lambruschini volvió a la concepción de la vieja Marina: cada 2 o 3 años debía renovarse el Comando en Jefe de la Armada. No hay que olvidar que Massera estuvo entre 1973 y 1978. Y Lombardo -el que había propuesto un operativo en San Pedro-es el comandante de operaciones navales (COP). Hacia fines de 1981, entre el 15 y 20 de diciembre, cerca de Navidad, se reunió a los almirantes del Estado Mayor y Lombardi instruyó que "deberá" prepararse una operación en forma "preventiva" a un fracaso a las negociaciones diplomáticas en las Naciones Unidas. Los planes deberían ser hechos sin fecha de ejecución. Se lo dijo a un grupo reducido de almirantes. En medio de todo esto se mezcló otro asunto: en 1979, el empresario Constantino Davidoff -que había sido estudiante, apenas un año, en la Escuela de Suboficiales de la Fuerza Aérea y que la abandonó por problemas económicos en la familia-hizo un contrato de compra de 30 toneladas de chatarra por 115.000 libras (en esa época se ganaba siete millones de libras) en tres apostaderos, o bases logísticas de barcos balleneros. Para llegar a formalizar ese contrato, tuvo que pasar el filtro de las autoridades inglesas, que al principio mostraron cierta reticencia. Con el contrato firmado pidió al buque inglés " Endurance" para transportar la mercadería, pero el gobierno ingles se lo negó. Davidoff preveía que sus tareas terminaban en 1984. En la Cancillería argentina se interesaron por el proyecto y hablaron con la Armada. Davidoff quería ir a las Georgias por un bajo precio a reconocer el material. La Armada lo sigue atentamente: del Comando de Operaciones Navales dependía el Comando de Operación Naval Antártico y de éste el transporte. Aprovechando el viaje del buque Almirante Irízar con seis civiles, inspeccionó, y se volvió (diciembre de 1981). El 11 de marzo de 1982, "43 personas, el material para el sostén logístico y los medios materiales para trabajar -en total 80 toneladas --fueron embarcados en el ARA Bahía Buen Suceso, buque perteneciente a la línea Costa Sur de Transportes Navales... con destino, como primer puesto, a la isla de San Pedro, en Georgias del Sur". 138 Un día, el embajador Blanco invitó a almorzar a su casa a unos almirantes. Estaban cerca los días de las negociaciones en Naciones Unidas. Sacó el tema, pero no se le dijo nada. No creía que podía haber una "operación", sólo buscaba información de Davidoff. A grandes rasgos, la planificación de la " operación" para ocupar las Malvinas el Reino Unido la conocía. Tanto es así que en 1977 ellos armaron un plan preventivo de recuperación de las islas. Cuando la situación comenzó a descomponerse, se incorporaron el Cuerpo V (García) y la Fuerza Aérea (Plessel). El Teatro de Operaciones Malvinas (TOM) lo presidió el general García y en los detalles finales tuvieron participación directa: Lombardo, Daher, Plessel, Allara y Busser. En medio de la planificación, se formuló una pregunta: ¿Qué pasa si hay reacción inglesa contra civiles argentinos? Entonces aparecía el grupo "Alfa B", integrado por militares, que operaría en una "medida preventiva". El grupo se embarcó en el Bahía Buen Suceso en Ushuaia. Cuando se descompuso todo, Lombardo pidió que paren la operación "Alfa B", pero ya estaban ahí. Entonces ordenó que se quedaran preventivamente. Al entender de la fuente, el envío del buque Endurance manifestó el primer gesto bélico de Gran Bretaña. El embajador Williams dijo que iban 22 "marines" a sacarlos. El Bahía Buen Suceso estaba en las islas Orcadas, con los 14 marinos: 2 oficiales, médico y personal táctico y comandos. Cuando los van a sacar por la fuerza, se le ordena al Bahía Buen Suceso que llegue antes a Puerto San Pedro. Antes del Endurence, se entiende. La primera fuerza que la Argentina destaca es San Pedro. El comandante en jefe de la armada inglesa se va a Gibraltar para presenciar un ejercicio en esos días. Y le dice Woodward que prepare preventivamente una flota. El 29 de marzo, Thatcher autoriza que 3 submarinos nucleares se desplacen al Sur (Trident, Spartan y Conqueror). Londres queda a 11 mil millas de Malvinas. La isla Ascensión, a 6.000 millas. Sin la base de los Estados Unidos en Ascensión la recuperación inglesa de Malvinas habría resultado muy costosa. Inglaterra tenía un "plan de contingencia" (no sólo para Malvinas, sino también para necesidades de la OTAN o la Comunidad Económica Europea). Sólo así se comprende cómo se formó una fuerza de tareas británica en tan poco tiempo. Ese plan era importante, porque "impedir" costaba menos que "recuperar". De "invasión" recién se hablaba para mayo. Y la Fuerza Aérea en setiembre. ARA iba a contar con 6 Super Etandars y 3 aviones Orion más, antes de mayo del 82. Los aviones argentinos llegaban a los blancos, pero no les quedaba más autonomía. Por eso, al almirante Woodward, el comandante de la flota que operó en Malvinas, le decían el "africano". Estaba más cerca de África que de Malvinas. Dirigió todo desde 200 millas atrás de Malvinas, donde los pilotos argentinos no podían llegar. "Lo cierto es que antes y durante el conflicto de las Georgias, el canciller fue consultado sobre todos los aspectos diplomáticos que derivarían de la ocupación (de las Malvinas); el ministro de Economía no fue ni informado ni consultado. De más esta decir que no sólo debían esperarse consecuencias de esa acción en la economía. Además, si se desembocaba en una guerra abierta, habría que asegurar los recursos económicos para mantenerla". 139 LOS HECHOS Instrucción del canciller Costa Méndez a los negociadores que presidían la delegación argentina a las reuniones con los británicos, del 23 y 24 de febrero, en Nueva York: "Tendrá (la delegación) permanentemente el hecho que es objetivo nacional y permanente de la República el reconocimiento por parte de Gran Bretaña de la soberanía argentina sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y que por lo tanto es crucial para el desarrollo exitoso del proceso negociador que las tratativas versen de manera esencial sobre dicho tema". 140 Previamente, el 27 de enero, el gobierno argentino le había entregado al embajador británico un "Bout de papier" (un borrador) "para transmitirle la propuesta argentina sobre establecimiento de un nuevo mecanismo de negociación". 141 - Informe del embajador Enrique Ros, jefe de la delegación negociadora, al canciller Costa Méndez, después de las negociaciones: "La importancia de esta rueda de negociaciones está dada por el hecho de que por primera vez la delegación británica aceptó a su nivel el establecimiento de una Comisión Permanente Negociadora...". "Las razones que habrían llevado a los británicos a aceptar el nuevo procedimiento de negociación propuesto se relacionan con el aumento de la presión diplomática argentina, su interés de que el conflicto no se agrave por la interrupción de los contactos entre ambos gobiernos...". "Debe finalmente indicarse que la delegación (argentina) ha obtenido los objetivos fijados en las instrucciones en cuanto a que la propuesta argentina ha sido aceptada en los siguientes aspectos: constitución de una comisión negociadora permanente cuyas reuniones tendrán la suficiente periodicidad para negociar la disputa de soberanía...". - El 1 de marzo, las delegaciones emitieron un comunicado conjunto en el que admiten que "las dos partes reafirmaron su decisión de hallar una solución a la disputa de soberanía y consideraron en detalle una propuesta argentina sobre procedimientos para lograr mayores progresos en este sentido". En un momento de las conversaciones, el viernes 26 a las 16.10, el embajador Ros dijo: "El canciller Costa Méndez desearía el 1 de abril para su inicio" (de la comisión). Y el ministro Richard Napier Luce, jefe de la delegación británica, respondió: "1 de abril es 'April Fool's Day" (Día de los Inocentes)". De todas maneras, debo consultar con Lord Carrington y a mis colegas. Contestaremos lo antes posible...". Las conversaciones demandaron horas y fueron volcadas por escrito. En un momento (26 de febrero a las 10), Luce dijo: "Los deseos de los isleños tiene prioridad absoluta". Una condición inaceptable para los argentinos, ya que sólo deberían tenerse en cuenta "los intereses" de los isleños. Tal la letra escrita de la resolución de Naciones Unidas que dio origen a las negociaciones en la década del sesenta ( presidencia de Arturo Illia). .Ros: "Toda solución que pueda ignorar nuestra posición tradicional no será aceptable". .Luce: "Debe ser tan comprensiva como se pueda". -Al finalizar las negociaciones en Nueva York, las delegaciones emitieron un comunicado, con mesurado estilo, relatando los logros. El 2 de marzo, el canciller Costa Méndez dobló la apuesta: después de consultar a la Junta Militar, emitió un comunicado sosteniendo que "el nuevo sistema constituye un paso eficaz para la pronta solución de esa disputa (soberanía). Por lo demás, si eso no ocurriera, la Argentina mantiene el derecho de poner término al funcionamiento de ese mecanismo y de elegir libremente el procedimiento que mejor consulte a sus intereses". - "Entiendo que la decisión de desembarco se adoptó en Buenos Aires el 26 de marzo y esto llegó inmediatamente a conocimiento de los americanos e ingleses." 142 Lo mismo dijo el almirante Carlos Alberto Busser ante el Consejo Supremo de las FF.AA. Ese viernes 26, el ministro Roberto Alemann viajó a Cartagena, Colombia, donde se desarrollaría la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). - El martes 30 de marzo, considerando que el conflicto en las islas Georgias amenazaba con escalar, el secretario de Hacienda (que todavía no había sido informado) se comunicó con Egidio Ianella, presidente del Banco Central, y le pidió que analizara la situación de las reservas argentinas colocadas en el mercado de Londres. En realidad, la preocupación de Manuel Solanet fue la misma que tenía, en esas horas, el encargado de negocios argentino en Londres, ministro Atilio Molteni. Fue él quien dispuso sacar los fondos argentinos disponibles (llegaban a cerca de 2.000 millones de dólares) a través de la sucursal del Banco de la Nación, en las primeras horas del 2 de abril. Antes hubiera delatado una situación sospechosa (precisamente, uno de los reproches que hace el Informe Franks es no haber frenado la remesa de divisas argentinas). Con ese dinero, que fue salvado de la incautación o el congelamiento, se pagó gran parte del "esfuerzo de guerra". Lo sorprendente fue que el gobierno de Galtieri ni la conducción de la Cancillería hubieran reparado en ese detalle. El 3 de abril, el gobierno inglés anunció el congelamiento de las cuentas del Estado argentino. "Banco Central ha informado que importe alcanzaría a 123 millones de dólares depositados a interés de plazo fijo. Banco Provincia retiró todos sus fondos. Otros fondos depositados fueron movilizados por Banco Central durante últimos días". 143 30 de marzo: tras los incidentes en las islas Georgias del Sur, el canciller convocó en el Salón Verde del Palacio San Martín a la primera línea de la Cancillería. Luego de tomarles juramento de mantener el secreto, expuso sobre la situación en las Malvinas; recordó las distintas etapas de las negociaciones en los últimos años; recordó las magníficas relaciones con Sudáfrica; mencionó las excelentes relaciones con los Estados Unidos, "grandes defensores de los pueblos jóvenes contra los colonizadores y su rol en el mundo contra el comunismo"; mencionó la decadencia del Reino Unido y del gobierno de la señora Margaret Thatcher (quien seguramente perdería las próximas elecciones); la difícil situación económica de su país que lo llevaría a vender su único portaaviones y otros barcos de guerra por no poder mantenerlos y, finalmente de que alguien tenga el coraje de hacer algo por la recuperación de las Malvinas, y no olvidó decir que todo esto facilitaría la situación difícil política con Chile. 144 Luego de hablar formuló una pregunta: "Señores ¿hay alguna pregunta?". El embajador Keller Sarmiento, jefe del Departamento Europa Occidental, pidió hacer unos comentarios, los que no fueron grabados. Aunque lo que pensaba lo volcó en un memorando de cuatro carillas al canciller. 145 "Parto de la base que llevar el conflicto a un enfrentamiento militar de resultado dudoso para la Argentina es nuestra peor opción. (Total aislamiento, riesgo de una humillación, graves consecuencias económicas, institucionales y políticas, destrucción parcial o total de nuestra Fuerza Aérea, flota y efectivos militares, probable caída del gobierno, disminución de la capacidad para negociar con el Reino Unido el futuro status de las islas, probable creciente intervención de Brasil o Chile como fuerza de paz y pérdida de credibilidad y prestigio en el ámbito internacional.)" "De acuerdo con lo conocido hasta el momento en un enfrentamiento militar es muy difícil contar con la victoria total argentina. En caso de victoria parcial se enardecerían los ánimos, podría sobrevenir un probable bloqueo de puertos, subsistirían las medidas de agresión económica por parte de la CEE que podría extenderse a otros países e incremento creciente de la opción URSS para nuestro país. Estimo que ésta debería evitarse." - 31 de marzo: se le envió un largo cable "S" al embajador Eduardo Roca, instruyéndolo a solicitar el 1 de abril, "en hora que será determinada a vuestra excelencia telefónicamente", "a fin de llamar la atención del Consejo de Seguridad la situación de grave tensión existente entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte". En otro cable "S", "Muy Urgente", se le ordena a Roca que "simultáneamente con presentación nota a Consejo de Seguridad, sugiérese a VE entrevistar a representantes permanentes de China y de Unión Soviética fin de imponerlos situación. VE les señalará que la Argentina confía en seguir contando con tradicional apoyo sus países sobre cuestión Malvinas...". - 1 de abril: el Encargado de Negocios en Londres informó que, según la BBC1, el "Foreign Office había ofrecido enviar emisario a Buenos Aires pero el gobierno argentino lo rechazó". Alrededor del 30 de marzo, un funcionario del Servicio de Inteligencia británico ofreció, concretamente, que el secretario de Estado ( segundo del Foreign Office) estaba dispuesto a reunirse en cualquier momento con el embajador Enrique Ros para tratar la situación. El ofrecimiento no fue aceptado. 146 - Por esas horas, un alto funcionario de la Cancillería argentina llamó al ministro Atilio Molteni para decirle que "el departamento que andabas buscando se va a desocupar". Eso quería decir que se iba a producir la invasión y que iba a tener que dejar Londres. Los británicos y los americanos detectaron los movimientos de los barcos de la flota argentina de ocupación. Una de las primeras decisiones de Margaret Thatcher fue enviarle un mensaje a su amigo Ronald Reagan para que intentara convencer a Galtieri de que no invadiera las islas. Es decir, la iniciativa fue de la primera ministra. El presidente de los Estados Unidos, durante el jueves 1 de abril, hizo esfuerzos por comunicarse con Galtieri, pero el presidente argentino demoró la llamada. A las 22.30, Galtieri levantó el tubo y conversó con Reagan147, en presencia del consejero Roberto García Moritán, que ofició de traductor. Los documentos revelan que presenció la conversación el contraalmirante Roberto Benito Moya (jefe de la Casa Militar), porque hay una transcripción del diálogo hecha a mano y firmada por el jefe naval. 148 Reagan: "Sé que ha habido dificultades entre nuestros países, mi predecesor no manejó bien nuestra relación con la Argentina, situación que he tratado de cambiar. Si usted procede en su ataque mañana y Gran Bretaña resiste con fuerza, como sé que lo hará, no podrá evitar que mis conciudadanos no posibiliten el mantenimiento de nuestras relaciones. Le pediría a mi vicepresidente que viaje y trate de arreglar esta situación, pero por favor eviten el conflicto". Galtieri: "Le agradezco pero es tarde, los hechos están lanzados". Reagan: "¿Eso quiere decir que siguen adelantecon el desembarco?". Galtieri: "Eso quiere decir que la Argentina es una Nación soberana y tiene la libertad de decidir la utilización de sus medios diplomáticos o la fuerza". Reagan: "Si hay desembarco, habrá resistencia y la violencia continuará". Galtieri: "Si esta noche Gran Bretaña reconocenuestra soberanía, el gobierno argentino tiene muy buena voluntad para efectuar la transferencia durante el año 1982". Reagan: "Lamento mucho esto, vamos a ver un conflicto armado. Les ofrezco mis buenos oficios en Naciones Unidas o donde ustedes lo deseen. Creo que será una trágica situación de guerra en el Hemisferio Sur". Al finalizar el diálogo, Ronald Reagan le envió un mensaje a la "Dama de Hierro" 149 : "Querida Margaret. Acabo de hablar en extenso con el general Galtieri. Le trasmití mi preocupación por la posibilidad de una invasión argentina. Le advertí que el inicio de las operaciones militares comprometería de manera seria las relaciones entre los Estados Unidos y la Argentina. (...) El general escuchó mi mensaje, pero no asumió ningún compromiso. (...) No seremos neutrales si los argentinos apelan al uso de la fuerza". - 2 de abril: por la mañana, el canciller Costa Méndez llamó al encargado de Negocios en Londres y por "Carola" 150 le informó que las tropas argentinas habían desembarcado exitosamente en las islas Malvinas. El mismo 2 de abril, el encargado de Negocios en Londres, Atilio Molteni, fue citado a concurrir al Foreign Office a las 17. Cuando llegó observó que estaban en la entrada del edificio las cámaras de las cadenas de televisión y el periodismo escrito. Se hizo llevar en un "mini cooper" con el que pasó inadvertido y entró por una puerta del costado. Lo hicieron esperar cerca de media hora en la sala de ceremonias, un salón con escasa luz adornado de cuadros que reflejaban glorias del pasado del Reino Unido. Cuando fue invitado a pasar, el secretario del Foreign Office le comunicó la ruptura de relaciones diplomáticas. El alto funcionario le dijo que la medida se había decidido porque la Argentina había invadido suelo británico. Molteni respondió que la Argentina sólo había vuelto a lo que era de ella. El funcionario respondió que la cuestión se iba a discutir en las Naciones Unidas y "elsewhere" (otro lugar). El otro lugar fue el campo de batalla. Mientras se producía este diálogo (7 horas de la mañana en la Argentina), en la Casa Rosada se produjo la reunión del gabinete nacional en la que Leopoldo Galtieri, con la grandilocuencia que tenía reservada, informó a sus ministros de la invasión de las Malvinas. Ya las fuerzas conjuntas habían tomado la casa del gobernador Rex Hunt, después de tres horas de intercambio de disparos. En los hechos cayó herido el capitán de fragata, Pedro Giachino. Murió desangrado al no poder atendérselo. Para llegar a él había que tirar a matar y la orden que tenían los argentinos no era ésa. El 2 de abril a la mañana, las radios comenzaron a leer el comunicado que informó: "La Junta Militar, como Organo Supremo del Estado comunica al pueblo de la Nación Argentina que hoy a las 07.00, la República, por intermedio de sus Fuerzas Armadas, mediante la concreción exitosa de una operación conjunta ha recuperado las islas Malvinas y Sandwich del Sur para el patrimonio nacional". En toda la Argentina se alzó un clima de triunfalismo poco común. Dudar del acierto de la decisión era traición. La Plaza de Mayo, cuyos alrededores habían sido el campo de enfrentamientos 48 horas antes, se convirtió en un Cabildo Abierto del que participaron todos, incluidos los políticos que hasta poco antes se oponían tenazmente al gobierno militar. Todos, salvo contadas excepciones, llenaron la plaza el 10 de abril y formularon declaraciones de adhesión. Algunos, hasta horas antes acérrimos opositores, salieron de embajadores por el mundo a contar la buena nueva y otros más acompañaron a Galtieri a las islas Malvinas, en la ceremonia de asunción del gobernador, Mario Benjamín Menéndez. Tampoco faltaron algunos miembros de las organizaciones armadas que intentaron volver al país y se ofrecieron a pelear en las islas, pero fueron impedidos en Lima, Perú. El 2 de abril fue el comienzo de algo que pocos vislumbraron. Que se podía perder y con la derrota llegaría la hora de las urnas. Así sucedió tras el 14 de junio, el gobierno se desplomó y el proceso salió por la puerta de servicio. "Yo me enteré de la invasión a las Malvinas el 1 de abril. Esto lo manejó un reducido grupo de alrededor de 10 personas. No hubo posibilidad de asesorar porque no hubo tiempo de preparar nada. Existió una gran improvisación en todo el operativo, con enormes errores de cálculo. Por ejemplo, nadie sabía cuál sería la reacción de Inglaterra y cómo jugaría Estados Unidos". 151 -3 de abril se aprobó en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la resolución 502, que mostraba la primera derrota diplomática argentina. Exigía "la cesación inmediata de las hostilidades; la retirada inmediata de todas las fuerzas argentinas de las islas Falkland y exhorta a los gobiernos de Argentina y el Reino Unido a que procuren una solución diplomática a sus diferencias y que respeten plenamente los propósitos y principios de la carta de las Naciones Unidas." Los antecedentes tan minuciosos que tú describes en el período anterior, son demostrativos de la pobreza del pensamiento estratégico y diplomático de nuestro país, y tampoco podíamos esperar algo mejor, al producirse el conflicto de Malvinas. A pesar de ello, hubo varias oportunidades en que se pudo evitar el derramamiento de sangre, en una operación que para los británicos era bastante arriesgada. Pero ahí fallamos, porque los británicos y los americanos no encontraron con quien negociar de parte argentina, ni un pensamiento coherente de nuestra parte.
EL CANCILLER COSTA MENDEZ. Nicanor Costa Méndez entendió su vuelta a la Cancillería como su gran revancha, como una reivindicación personal. Del Palacio San Martín había partido en 1969, después de la crisis del Cordobazo, en pleno gobierno de Juan Carlos Onganía. Nunca se alejó del mundillo diplomático y su simpatía personal lo mantuvo cerca de los ambientes de poder. También se dedicó a escribir Su retorno no fue problemático, lo problemático fue "la condición" para volver a ser canciller. Bastante tiempo después de la Guerra de las Malvinas, no hubo reunión social adónde no se le preguntara "¿Dígame Canoro, cómo no los asesoró?" (a los militares). La respuesta era siempre la misma: "La condición (para aceptar) era entrar, tocar e irse" (de las Malvinas). Craso error. Como queda en claro, la política exterior era fundamental para la Junta Militar. Por lo pronto tanto Galtieri como Anaya aceptaron que volviera a jefatura de la Cancillería a condición de aceptar un plan que se había constituido secretamente: la operación Malvinas. Este abogado, ultra católico, con grandes conexiones en las FF.AA. y en el circuito financiero internacional, entendía que habiendo aceptado el laudo papal por las islas Picton, Nueva y Lennox en el marco de la disputa con Chile, la Argentina no podía desentenderse de los compromisos asumidos ante Su Santidad Juan Pablo II. Por eso la idea de ir contra Pinochet no le agradaba ni parecíale diplomática e internacionalmente conveniente Costa Méndez, un intelectual cercano e la Fuerza Aérea, cuando el golpe de 1976 estaba en marcha y la llegada a la Rosada era un hecho para la casta militar, preparó un documento para la Aviación sobre la inserción urgente y segura de la Argentina en el Occidente Cristiano y el abandono de la su silla en el foro de Países No Alineados. Su regreso a la Cancillería se basó en 2 premisas: 1) Que se respetaría el laudo vaticano en el tema Picton, Nueva y Lennox. Es decir, "no habría guerra contra Chile". 2)Una operación de recuperación de Las Malvinas para forzar el traspaso de manera diplomática. En diciembre de 1981 Costa Méndez ya era sondeado por el gobierno entrante sobre su candidatura tácita a Canciller. La primer reunión a mediados de diciembre de 1981 puede resumirse así: Galtieri: -"Vea Costa Méndez, como bien le explicó el Gral. Saint Jean, yo quiero que usted sea mi Canciller"- Costa Méndez: -"Quedo agradecido, en principio digo que si, pero solo aceptaría con una condición". Galtieri : "le escucho". Costa Méndez :-" Que no haya guerra con Chile. Nos hemos comprometido con el Estado Vaticano a un laudo que ellos dictaminarán y no puedo, moral, ética ni profesionalmente romper promesas hechas a Su Santidad. Además sería un grave error diplomático". Galtieri:- "bue', al final yo buscaba un duro y resulta que usted no lo es tanto, pero en fin, la Junta Militar no tiene en mente esa hipótesis"-. Costa Méndez: -"entonces acepto"-. Galtieri: -"ahora debo decirle algo, se maneja como opción real un operativo para recuperar la Islas Malvinas. ¿Que le parece?-" Costa Méndez: -"me deja perplejo General. Pero, ¿es para quedarnos y negociar, o para quedarnoslás por la fuerza?-" Galtieri: -"será un operativo para llegar allí y luego negociar. ¿Lo ve usted posible?"- Costa Méndez: -"a priori si, pero debe ser incruento. No deben caer ingleses. Ello obligaría a Londres a lavar sangre con sangre . Además, no podemos enojar a los EE.UU. Washington, el gobierno norteamericano deberá guardar las formas y para ello tendrá que aparecer como neutral " Galtieri: "contamos además con la neutralidad de los EE.UU." Costa Méndez: "en ese caso, si no hay bajas británicas en la operación, Gran Bretaña nunca mandará la flota. Mas teniendo en cuenta que EEUU no querrá tener un enfrentamiento entre 2 aliados y en tierras de Occidente. Es posible hacerlo y lograr el objetivo final" LA MALA APRECIACIÓN INTERNACIONAL, LA CULPA DE LA DIPLOMACIA. El Plan Malvinas fue primeramente una jugada política de la Junta Militar. Ante el desgaste que presentaba la economía procesista, el desencanto y desinterés de la población por encontrar alguna arista positiva en el gobierno y una interna militar que no acertaba a dar una salida efectiva a la dictadura, el régimen vio en la recuperación insular la oportunidad de lograr cohesión interna, apoyo popular y la generación de un hecho legitimador de las FF.AA. frente a la sociedad. Se pensó primeramente que dada la pobre situación politica por la que atravesaba Margaret Tatcher, el malestar que en la sociedad británica ocasionaban las medidas económica de ajuste propuestas por la 1er. ministro y la respuesta que EE.UU. había dado a Inglaterra en 1956 cuando esta quiso echar a Egipto del Canal del Sinaí y EE.UU la paró en seco, eran señales ineludibles de que Gran Bretaña no actuaría militarmente. Por otra parte, tras luego de infructuosos 17 años de negociaciones continuas y ningún avance importante, la dictadura argentina pensaba en una invasión incruenta (sin bajas británicas) y con las islas ya recuperadas obligar a Londres a negociar. La tésis era sencilla y se basaba en las siguientes premisas: 1) Inglaterra no reaccionaria militarmente y menos por unas islas lejanas, caras y en poder de menos de 2000 isleños dedicados a la esquila. 2) La cooperación de Argentina en Centroamérica y la promesa de ayuda futura en el Sinaí, harían que la posición estadounidense fuese neutral. Se pensó que las operaciones encubiertas de militares argentinos en la lucha anti-insurgente centroamericana eran de tal importancia geo estratégica, que Washington no podría desentenderse de ello para apoyar a su "amigo de la OTAN". 3) El gobierno de Tatcher jaqueado por la protesta social y el malestar por las medidas neo-liberales de la primer ministro, no arriesgaría su posición ante una aventura militar incierta a mas de 15 mil kilómetros de las Islas Británicas. 4) En el marco de un plan de renovación y amenaza tácita a las fuerzas del Pacto de Varsovia, la OTAN planeaba reducir las unidades de superficie de la Royal Marine y convertir su flota en una fuerza con primacía de submarinos. De acuerdo a este proceso, el gobierno británico ya estaba trabajando en la venta de las unidades mas costosas. Varias fragatas y destructores que empezarían el camino de la venta a 3eros paises o simplemente el desguace. Por ejemplo el porta-aviones Invencible, estaba en camino de ser vendido a Australia. 5) EE.UU. no podría arriesgar toda su politica hemisférica en América Latina por una lejanas islas de improbable derecho inglés. Temían que la Argentina recurriese al Tratado Americano de Asistencia Recíproca, el TIAR, mediante el cual un país americano atacado por una potencia enemiga contaba con el apoyo total de todas las fuerzas continentales. Además, el Canciller y la Junta militar preveían que para evitar un enfrentamiento entre huestes occidentales, EE.UU. pararía una respuesta militar inglesa El INFORME RATTENBACH Y EL OCASO DEL CANCILLER. El informe Rattembach surgió de una comisión integrada por 2 generales, 2 almirantes y 2 brigadieres con la finalidad de juzgar la actuación de la presidencia, la Junta Militar y las FF.AA. durante el conflicto austral. Los conceptos vertidos sobre el actuar profesional del Dr. Nicanor Costa Méndez fueron lapidarios. 794. La actuación del canciller en el conflicto tuvo una importancia relevante y vital, ya que el objetivo político se lo obtendría, fundamentalmente, como corolario de una acción diplomática oportuna y eficaz. Surge de lo actuado que el Dr. Costa Méndez tomó conocimiento anticipado de la intención de la Junta Militar de ocupar las Islas. 795. Se considera que le caben las siguientes responsabilidades: a. No adoptar las previsiones para producir los movimientos adecuados de su personal, de manera que los cargos claves para un conflicto de esta naturaleza estuviesen desempeñados por funcionarios de la máxima idoneidad y experiencia. b. No apreciar debidamente la reacción internacional que podía producirse en caso de ocupación de los archipiélagos, en particular por parte de Gran Bretaña y Estados Unidos pese a estar alertado anticipadamente de la intención de efectuar dicha ocupación. c. Producir, como resultado de la última ronda de negociaciones con Gran Bretaña (Nueva York, 26/27-FEB-82), un comunicado ampliatorio que resultó inoportuno -además de imprudente por la velada amenaza de su contenido- lo cual alertó a Gran Bretaña acerca de la intención de la ocupación militar. d. Conducir inadecuadamente la crisis de las Islas Georgias y, contrariamente a lo que en ese momento convenía -como era minimizar el conflicto-, contribuir a precipitar los efectos de aquélla en perjuicio del objetivo de recuperar las Islas Malvinas. El incidente pudo haber sido superado por las vías diplomáticas, sin complicaciones que pudiesen afectar la dignidad nacional, a diferencia de lo que se pretendió afirmar en su momento. e. Realizar el día 02-ABR-82, ante el gabinete nacional, una evaluación errónea acerca de la votación en el consejo de seguridad, al concluir que ésta resultaría favorable a la Argentina. f. No producir las acciones oportunas y adecuadas que sus altas funciones le imponían, respecto de las alternativas diplomáticas y militares que se desarrollaron, tales como: 1) Dada la situación imperante en la región austral, no asesorar al PEN ni al comando militar acerca de los peligros de abrir un segundo frente de conflicto en esos momentos. 2) Alertado sobre la intención de recuperar militarmente las Islas, no requerir progresivamente al presidente, precisiones acerca del accionar de la Junta tendiente al logro del objetivo y, consecuentemente no asesorar ni clarificar las probables alternativas que podían derivarse como resultado de la ocupación. 3) No discernir acertadamente la naturaleza de las relaciones entre la argentina y los EE.UU. induciendo decisivamente a la Junta a lanzar la operación, en el convencimiento de que esa potencia no permitiría una confrontación bélica, contribuyendo con esa grave falencia a crear en el gobierno la falsa seguridad de un amparo político que en realidad no existía y agravando así el error de suponer que Gran Bretaña no produciría una respuesta militar, como efectivamente desarrolló en realidad. 4) No efectuar una apreciación y evaluación de la situación mundial con la profundidad necesaria, que permitiera comprender nuestra ubicación en el marco de los acuerdos internacionales, la situación de grave aislamiento del país y las derivaciones incontrolables que el conflicto podía desatar. 5) No señalar adecuadamente la capacidad diplomática del Reino Unido, ni sus problemas políticos internos, tales como la difícil situación del partido gobernante y la próxima desactivación de una parte de la flota británica. 6) Propiciar el adelanto de la operación Azul, lo cual fue el inicio de una serie de improvisaciones políticas y militares que contribuyeron a la derrota propia. 7) No evaluar adecuadamente y, en consecuencia, no asesorar con justeza la desfavorable situación ante el Consejo de Seguridad, y no producir los hechos diplomáticos posibles y necesarios para evitar la resolución 502, que constituyó para Gran Bretaña el respaldo jurídico y político para el envío de la fuerza de tareas y su posterior actitud intransigente en las negociaciones. 8) No enfatizar ante el gobierno nacional la advertencia de los EE.UU. sobre el apoyo que brindarían a Gran Bretaña en caso de conflicto, formulada el día 01-ABR-82, y no resaltar este grave hecho a la Junta Militar, teniendo en cuenta la relación especial y los lazos políticos, étnicos y culturales que unen a los EE.UU. con Gran Bretaña, a diferencia de los que aquél país tenía con América Latina, todo lo cual anulaba también el supuesto seguro político de la neutralidad de Washington en el conflicto. g. Adoptar durante las negociaciones actitudes y presupuestos efectistas e inconducentes que fueron cerrando los caminos para una negociación razonable. h. No haber asesorado ni conducido acertadamente las negociaciones, en las oportunidades concretas que se tuvieron para lograr una solución factible del diferendo. i. No asesorar debidamente, con respecto a la resolución 502, sobre la conveniencia de su acatamiento por vía de la negociación obligatoria, para evitar una confrontación bélica en condiciones absolutamente desfavorables. 798. Sin perjuicio de lo expuesto, cabe señalar que esta Comisión recibió una denuncia -acompañada de documentación- que vincula al Dr. Nicanor Costa Méndez con empresas multinacionales, de la cual -por encontrarse ya radicada, por separado, en la Justicia Federal- sólo se informó, oportunamente, a la Honorable Junta Militar. COMO VEMOS, FALSOS SUPUESTOS POLÍTICOS CONDUCEN A LA DERROTA.
El gobierno militar instaurado en 1976, necesitó como toda administración autoritaria ( y/o novel), de funcionarios y adherentes que construyeran su sustento ideológico y argumental para justificarse ante la sociedad y el mundo, dando contenido a su necesidad histórica, política y social, mediante aportes intelectuales basados en un andamiaje conceptual justificador del gobierno militar. La obligación a la que se vieron atados los hombres del Proceso a la hora de idear el cuerpo legal, ideológico y ontológico de la legitimidad política de régimen, de lograr ese imprescindible esquema que sostuviese discursivamente la aceptación, validación y en última instancia, sus fines e instrumentos, acciones y planes, necesitaba si o si del alimento, el maná de una defensa argumentativa tanto superficial como sustancial. Para eso, y a modo de consulta y tributo racional, los operarios de la asonada de 1976 buscaron como ilustración y guía tanto a tratadistas del derecho político español tales como Juan Vázquez de Mella y Donoso Cortés, a las ideas de Santo Tomás de Aquino, la Doctrina Social de la Iglesia y hasta hubo una clara influencia (dentro de una de las alas politico-ideológicas del Proceso) del corporativismo europeo, constituyéndose con ellos los ropajes discursivos con los cuales se vistió al régimen militar. Todas estas concepciones, una vez aunadas en torno al plan que los civiles y militares que idearon el movimiento de marzo del '76 , fueron usadas para dar una justificación filosófica y procedimental útil a los fines del gobierno autoritario. El movimiento que determinó la caída de Isabel Perón y la elevación de un régimen autoritario, estuvo marcado, al menos desde 1975, por la influencia de 3 civiles claves y un militar. Entre los 1eros. estaban el inefable Martinez de Hoz acompañado por el abogado e intelectual conservador Jaime Perriaux y el economista liberal Ricardo Zinn . El militar, procedía del arma de Inteligencia de Ejército y se llamaba Hugo Miatello, quien era, además de un consumado “sovietólogo” uno de los pocos amigos íntimos del Tte. Gral. Jorge Rafael Videla. Las FF.AA. imbricadas en el papel de “partido militar” como cualquier movimiento que pretende la toma del poder, necesitaba de una justificación tanto tácita como tangible. Una serie, un marco de ideas que justifiquen su accionar. Las diversas pautas usadas por los personeros civiles y militares del Proceso, se afirmaron en distintas bases argumentales. La primera y fundamental fue la necesidad de acabar con una situación de anarquía y guerra civil, la cual a los ojos castrenses, no tenía ninguna posibilidad de terminar mientras el peronismo continuara en el poder. De esta arista (principalísima) se desprende la noción siempre esgrimida por la derecha tradicional: la amenaza de la destrucción misma de las bases de la nacionalidad en manos de ideas "extranjerizantes" y poco afectas a la "tradición histórico y cultural" nacional, o sea, el peligro comunista. Del mismo modo que aquella fue impulsada durante todo el tránsito militar por el poder, también los personeros del gobierno militar, usaron un concepto tributario de la mas acendrada tradición conservadora y católica española: la idea de la preexistencia de las FF.AA. al estado como garantes de la nación . Pues entre los elementos que la constituyen a esta última, no existe una prioridad hacia alguno, entronizando uno sobre otro, sino que son todos defendibles por si. Así, como tanto la tradición, la religión y el territorio, el estado y la población son parte de la nación, son las también las FF.AA. las que garantizan que todas sigan a salvo, en tanto que todas juntas, sin una jerarquía sino una simbiosis, son parte constitutiva e insustituible del cuerpo nacional, "La Nación" en definitiva. Este entramado ideológico ponía de manifiesto la tarea que la intelectualidad procesista entendía como el mas apto sustento para el régimen al que pertenecerían: la Nación debía ser salvada de su “exterminio cultural” y de la represión del "espíritu" religioso" (la catolicidad consagrada por la Constitución y tan cara al catecismo marcial y tradicional), porque para seguir siendo tal, necesitaba de todas sus partes intactas y las únicas garantes legítimas para su defensa eran justamente las armas de La Nación. El siguiente aspecto estuvo apoyado en la idea de la "destrucción de la República" cuando la misma Constitución y su cuerpo de leyes inferiores atadas a ella fueron sobrepasadas por la acción destructora de la viuda de Perón y todo el espectro peronista. Es decir, violada en sus preceptos más importantes, dejada atrás la institucionalidad tanto por la actitud como por el proceder oficial, el gobierno militar se hizo necesario. Por lo tanto, extinguidas, no había República que defender ni Constitución que preservar, pues ambas habían sido “asesinadas” por el ejercicio corrupto e ineficaz, ilegal para peor, del peronismo en el gobierno desde 1.973. La incapacidad de la presidente en el manejo del estado, la desintegración del gobierno ante la búsqueda de una salida institucional a la crisis económica, la batalla interna del peronismo, la imagen de descontrol y desmanejo de las fuerzas de seguridad, la inutilidad de la respuesta antisubversiva planteada por el justicialismo, etc, habían llevado a la destrucción total de la norma constitucional y todo su cuerpo legal inferior. Era, para la intelectualidad civil y militar procesista, una República desaparecida y una Constitución "muerta", dos hechos anómalos que los llevaban al planteo de "una dictadura comisaria pero también refundacional" que pudiese restituir, una vez acabado los males que llevaron al país a tan difícil situación y que hacían necesaria una intervención de las FF.AA., una república verdadera y una democracia curada de los vicios del pasado para dar remedio a todos los males que aquejaban la Nación. En tanto, atendiendo a que la política partidaria, esa que era percibida como fuente de corrupción y desinterés constante tanto por la grandeza de la patria como por el futuro nacional, el Proceso recurrió también a la deslegitimación de la burocracia estatal y partidaria, así como también entrevió al sindicalismo y a las organizaciones guerrilleras como enemigos dilectos de la Nación y la República. Entes que debían ser suprimidos en aras a su poder destructivo en cada una de las circunstancias históricas que el país vivió entre 1943 y 1976. Además, atendiendo a una noción tecnocrática de la gestión, propia de la eficiencia en el manejo de los negocios del estado, la conducción óptima de los intereses estratégicos nacionales y el desarrollo inteligente y futuro del aparato productivo argentino, ya sea por traspaso a los privados o por función privativa del poder de turno, se buscó el achicamiento del funcionariado estatal y la reeducación doctrinal tanto como cuantitativa de la burocracia restante. Por lo que el proyecto autoritario manifestaba su gusto por la Doctrina Social de la Iglesia inserta en el marco de la doctrina católica de la subsidiariedad estatal. Es decir, la idea de la no intervención de las organizaciones superiores en las inferiores de la sociedad, respetando la finalidad primera y verdadera de cada una. Evitando de esa forma la intromisión de los partidos políticos de corte “burócrata estatista” en cada uno de los resortes del estado, propiciando la feudalización instrumentación y funcionalización del estado en favor de los partidos políticos de corte peronista y guevaristas en sus múltiples dimensiones. Finalmente, la intelectualidad procesista usaba la separación entre "poder político y poder social". El primer concepto, atado siempre a la actividad competitiva en cuanto gestión de los negocios del estado, era visto como la herramienta civil negativa, si, pero también intensamente peligrosa, pues sin lugar a dudas obedecía (a los ojos autoritarios) a la capacidad demagógica y corrupta de los partidos políticos. Mientras, el Proceso había pregonado el fin de la "partidocracia" irresponsable y egoista, en pos de acabar con la colonización y fagocitosis del estado en manos de la burocracia política, cambiandola por una idea tecnocrática y sobria en la administración de los asuntos del estado. En tanto, al limitar el poder político popular, se contrapuso el concepto de "poder social". Es decir, la capacidad que los cuerpos intermedios de la sociedad tienen cuando en aras de cumplir las finalidades para la que las instituciones sociales fueron creadas, llevan a cabo sus tareas específicas sin la intromisión de unos partidos políticos que destruyen las instituciones, llevándolas hacia sitios convenientes a sus fines egoístas, quitándoles las finalidades explícitas para las que fueron fundadas. En tanto, prohibida la política, se hacía necesaria la capacidad movilizadora del poder social, como una contrapartida efectiva al "poder partidocrático". Es decir, el régimen solo toleraría y apoyaría aquellas actividades que tendieran al bien común sin necesidad de que fuesen llevadas a cabo por "políticos", sino por personas comunes que usarían sus capacidades para impulsar instituciones que generaran un mejoramiento sustancial de la sociedad en pleno, pero sin la intromisión de la corrupta conducta histórica de las instituciones políticas tradicionales, es decir, los partidos de antaño.

EL INICIO DE LA ADMINISTRACIÓN GALTIERI. En diciembre de 1981, un golpe silencioso hacía crujir las anquilosadas estructuras del Proceso de Reorganización Nacional. Galtieri, comandante en jefe del Ejército, derrocaba, amparándose en la enfermedad cardíaca del Presidente, al Teniente General Roberto Eduardo Viola (contando con el acuerdo de la Armada). Este"fragote"(ardid) traía consigo la llegada a la presidencia de un nuevo general que conservaba para si el mando de su fuerza. "Volvían los duros, los halcones se engullían a las palomas del régimen militar". El reloj de guerra estaba en marcha y tendería, como veremos, a acelerarse. El cambio significó la vuelta a la ortodoxia monetarista y liberal de Martínez de Hoz, y la idea de la profundización de los objetivos iniciales del Proceso. Todo encajaba. Se pensaba en una lejana salida democrática que lograra en un tiempo "prudencial" construir una fuerza política heredera de las ideas fuerza de la dictadura. Y Galtieri se veía a si mismo como la cabeza de esa heredad procesista. Tanto el nuevo presidente como el comandante de la Armada, Almirante Leandro Isaac Anaya, coincidían en un mismo análisis: para poder obtener una descendencia politica propia, el Proceso debía revitalizarse mediante un hecho re-legitimador de las FF.AA. frente al mando de la Nación. En la mente de sendos jefes (y de no pocos mandos medios y altos de las 3 fuerzas) circulaba la noción de evitar se volviera a repetir una salida al régimen al estilo de 1973. Todavia perduraba en el inconsciente colectivo militar las imágenes de las FF.AA. retirándose claudicantes e insultadas cuando la denominada Revolución Argentina huyó desprolijamente en 1973. Estaba claro el rencor militar hacia esa civilidad que había osado escupir al Teniente General Lanusse en Plaza de Mayo el día de la asunción de Cámpora en mayo de 1973. Pero ahora se disponían a conquistar las voluntades de esa masa antes despreciada. En definitiva, el Proceso militar necesitaba aire. Al viejo andamiaje cívico militar le costaba demasiado respirar. Las consecuencias económicas nacidas de Martínez de Hoz y Sigaut se traducían en un estrepitoso fracaso por su alto costo politico y social. La economía se había transformado en herida infecta y dolorosa que supuraba malestar popular. La breve administración de Viola había pretendido ensayar una tímida apertura política y un cambio en una economía cuyo modelo daba inequívocos signos de agotamiento. El desgaste del presidente a causa de una interna militar en continua ebullición mermaba poder político una gestión que a solo 8 meses de empezada, se hundía en un continuo deterioro que se aceleraba con el paso de los días. El régimen "aperturista" de Viola con su política de "tender la mano hacia la civilidad", contemplaba un plan gradual de reforma política que orientara a la dictadura lentamente hacia la democratización e institucionalización del país. Ideas poco compartidas por la oficialidad, originaron un grave malestar dentro de las diferentes líneas políticas castrenses que las entendían como gestos de debilidad y claudicación frente al enemigo externo e interno. La endeblez de Viola se alimentaba de la interna militar y del descalabro económico. Sus horas al frente del país ya estaban contadas allá por mediados de noviembre de 1982. EL ACERCAMIENTO A RONALD REAGAN El enroque de Viola por Galtieri significó un acercamiento mas próximo (aun) a la política hemisférica de Reagan en cuanto a la lucha contrarrevolucionaria en Centroamérica. Argentina proveía entrenamiento y oficiales a las tropas para-militares anticomunistas en Nicaragua, Los Contras, y EE.UU. el dinero y el material. Esta unión considerada por Galtieri como indisoluble (erroneamente como se verá) será una de las causas finales que llevarán a las FF.AA. a intentan la recuperación final del archipiélago austral. En la mente de la Junta Militar estaba planeado conducir al país hacia una alianza, hacia un apego férreo a la causa anti-subversiva en en América Central como una manera de colaborar con Occidente en la cruzada anti soviética. De esta forma, Galtieri actuaba de manera inequívoca: "Argentina era un pilar sólido en la lucha global contra el marxismo y lo demostraría con gestos concretos". Este pacto tácito se pensó como una cuña no extirpable en el costado estadounidense. Los EE.UU. no le darían la espalda a la Argentina si esta se convertía en una aliada de peso en la lucha contra el comunismo expansivo. Como se verá, la errónea valoración de esta circunstancia internacional, contribuirá de manera inexcusable a la mala apreciación de la Cancillería en cuanto al apoyo de la Casa Blanca a una supuesta y futura recuperación insular. Con estos planes bajo el brazo, Galtieri daba su apoyo a Washington en momentos en que los EE.UU. , en un plan geo estratégico para Medio Oriente, solicitaba ayuda a "paises amigos" para conformar un fuerza multinacional en el Sinaí. En definitiva, cuando en noviembre de 1981 Galtieri asistió a la Cumbre de Jefes de Ejército en Washington DC mientras la remoción de Viola ya había tomado una velocidad imparable, propuso a diversos funcionarios de Reagan el estrechamiento de relaciones en cuanto a Centroamérica y la disposición imperturbable argentina por acompañar la Misión de Paz en Sinaí. Con ambos pactos bajo el brazo, Galtieri retornó a la Argentina para darle definitiva salida a Viola y tomar las riendas del país. Operación consumada en los primeros días de diciembre. Ante la negativa de Viola a renunciar, la Junta decidió relevarlo. Galtieri entraba a La Rosada con la anuencia de la Armada, apoyo en el Ejército y guiños del stablishment nacional e internacional. EL GABINETE DE GALTIERI. SE PERFILA UNA "NUEVA CANCILLERÍA" En la construcción y puesta en escena de su gabinete, la política exterior era una área sensible . Galtieri puso como "su hombre" en la Cancillería al ex abogado de empresas extranjeras y ex Canciller de Onganía, Nicanor Costa Mendez. Funcionario del "onganiato"marcado por el catolicismo y por su estrecha vinculación a las elites financieras del país, había sabido conjugar un acendrado apego a Occidente con un tibio nacionalismo de derecha. Costa Mendez era conservador, snob y muy culto, opuesto a cualquier colocación de la Argentina fuera del Occidente liberal y cristiano. Llegó al Ministerio de Relaciones Exteriores con algunas pre -condiciones básicas para aceptar y Galtieri no dudaría en concederlas. Con una Junta Militar constituida, un Presidente en ejercicio y una Cancillería con una cabeza visible, el "plan Malvinas" comenzaba a tomar envión. EL NUEVO CANCILLER: SUS CONDICIONES Y CONDICIONANTES. Nicanor Costa Méndez, entendió su vuelta a la Cancillería como su gran revancha, como una reivindicación personal. Del Palacio San Martín había partido en 1969, después de la crisis del Cordobazo, en pleno gobierno de Juan Carlos Onganía. Nunca se alejó del mundillo diplomático y su simpatía personal lo mantuvo cerca de los ambientes de poder. También se dedicó a escribir Su retorno no fue problemático, lo problemático fue "la condición" para volver a ser canciller. Bastante tiempo después de la Guerra de las Malvinas, no hubo reunión social adónde no se le preguntara "¿Dígame Canoro, cómo no los asesoró?" (a los militares). La respuesta era siempre la misma: "La condición (para aceptar) era entrar, tocar e irse" (de las Malvinas). Craso error. Como queda en claro, la política exterior era fundamental para la Junta Militar. Por lo pronto tanto Galtieri como Anaya aceptaron que volviera a jefatura de la Cancillería a condición de aceptar un plan que se había constituido secretamente: la operación Malvinas. Este abogado, ultra católico y con grandes conexiones en las FF.AA. y el circuito financiero internacional, entendía que habiendo aceptado el laudo papal por las islas Picton, Nueva y Lennox en el marco de la disputa con Chile, la Argentina no podía desentenderse de los compromisos asumidos ante Su Santidad Juan Pablo II. Ya en la primer reunión a mediados de diciembre de 1981, el diálogo entre el Presidente y el que sería nuevo Canciller podía resumirse así: Galtieri: -Vea Costa Mendez, como bien le explicó el Gral. Saint Jean, yo quiero que usted sea mi Canciller- Costa Mendez: -"Quedo agradecido, en principio digo que si, pero solo aceptaría con una condición". Galtieri : "le escucho". Costa Mendez :-" Que no haya guerra con Chile. Nos hemos comprometido con el Estado Vaticano a un laudo que ellos dictaminarán y no puedo, moral, ética ni profesionalmente romper promesas hechas a Su Santidad. Además sería un grave error diplomático". Galtieri:- "bue', al final yo buscaba un duro y resulta que usted no lo es tanto, pero en fin, la Junta Militar no tiene en mente esa hipótesis"-. Costa Mendez: -"entonces acepto"-. Galtieri: -"pero debo decirle algo, se maneja la variable de un operativo para recuperar la Islas Malvinas. ¿Que le parece?-" Costa Mendez: -"me deja perplejo General. Pero, ¿es para quedarnos y negociar o para quedarnoslás por la fuerza?" Galtieri: -"será un operativo para llegar allí y luego negociar. ¿Lo ve usted posible?"- Costa Méndez: -"a priori si, pero debe ser incruento. No deben caer ingleses. Ello obligaría a Londres a lavar sangre con sangre . Además, no podemos enojar a los EE.UU. Washington, el gobierno norteamericano deberá guardar las formas y para ello tendrá que aparecer como neutral " Galtieri: "contamos además con la neutralidad de los EE.UU." Costa Mendez: "en ese caso, si no hay bajas británicas en la operación, Gran Bretaña nunca mandará la flota. Es posible hacerlo y lograr el objetivo final" LA POBRE TESIS GEOPOLITICA DE LA CANCILLERÍA DE LA DICTADURA El Plan Malvinas fue primeramente una jugada política de la Junta Militar. Ante el desgaste que presentaba la economía procesista, el desencanto y desinterés de la población por encontrar alguna arista positiva en el gobierno y una interna militar que no acertaba a dar una salida efectiva a la dictadura, el régimen vio en la recuperación insular la oportunidad de lograr cohesión interna, apoyo popular y la generación de un hecho legitimador de las FF.AA. frente a la sociedad. Se pensó primeramente que dada la pobre situación politica por la que atravesaba Margaret Tatcher, el malestar que en la sociedad británica ocasionaban las medidas económica de ajuste propuestas por la 1er. ministro y la respuesta que EE.UU. había dado a Inglaterra en 1956 cuando esta quiso echar a Egipto del Canal del Sinaí y EE.UU la paró en seco, eran señales ineludibles de que Gran Bretaña no actuaría militarmente. Por otra parte, tras luego de infructuosos 17 años de negociaciones continuas y ningún avance importante, la dictadura argentina pensaba en una invasión incruenta (sin bajas británicas) y con las islas ya recuperadas obligar a Londres a negociar. La tésis era sencilla y se basaba en las siguientes premisas: 1) Inglaterra no reaccionaria militarmente y menos por unas islas lejanas, caras y en poder de menos de 2000 isleños dedicados a la esquila. 2) La cooperación de Argentina en Centroamérica y la promesa de ayuda futura en el Sinaí, harían que la posición estadounidense fuese neutral. Se pensó que las operaciones encubiertas de militares argentinos en la lucha anti-insurgente norteamericana eran de tal importancia geo estratégica, que Washington no podría desentenderse de ello para apoyar a su "amigo de la OTAN". 3) El gobierno de Tatcher jaqueado por la protesta social y el malestar por las medidas neo-liberales de la primer ministro, no arriesgaría su posición ante una aventura militar incierta a mas de 15 mil kilómetros de las Islas Británicas. 4) En el marco de un plan de renovación y amenaza tácita a las fuerzas del Pacto de Varsovia, la OTAN planeaba reducir las unidades de superficie de la Royal Marine y convertir su flota en una fuerza con primacía de submarinos. De acuerdo a este proceso, el gobierno británico ya estaba trabajando en la venta de las unidades mas costosas. Varias fragatas y destructores que empezarían el camino de la venta a 3eros paises o simplemente el desguace. Por ejemplo el porta-aviones Invencible, estaba en camino de ser vendido a Australia. 5) EE.UU. no podría arriesgar toda su politica hemisférica en América Latina por una lejanas islas de improbable derecho inglés. Temían que la Argentina recurriese al Tratado Americano de Asistencia Recíproca, el TIAR, mediante el cual un país americano atacado por una potencia enemiga contaba con el apoyo total de todas las fuerzas continentales. Además, el Canciller y la Junta militar preveían que para evitar un enfrentamiento entre huestes occidentales, EE.UU. pararía una respuesta militar inglesa. FALSOS SUPUESTOS POLÍTICOS CONDUCEN A UNA DERROTA. La tesis fundamental de la Operación Rosario, la acción de recuperación de las Islas el 2 de abril de 1982, se apoyaba en 2 premisas fundamentales: a) Inglaterra no tomaría represalias militares, b) EE.UU. se mantendría neutral. Ambas opciones absolutamente equívocas como sabemos. Sin embargo, ninguna investigación o articulo puede ser serio sin situarse a la altura y circunstancias del momento a estudiar. La noción que indicaba la nula respuesta británica ante la recuperación no queda clara como fue manejada. Según el propio Costa Mendez, tanto el agregado militar en la Embajada Argentina en Washington, Gral. Mallea Gil, el hasta entonces embajador argentino ante el Reino Unido, Carlos Ortiz de Rosas como también el sub-secretario para Asuntos Americanos del Depto. de Estado de los EE.UU. W. Enders, habrían influido en el ánimo de la Junta militar, y sobre todo del Presidente Galtieri señalando que "Gran Bretaña no iría a la guerra por unas islas practicamente despobladas y lejanas. Sin embargo, Enders lo ha negado en sus memorias terminantemente (deberemos esperar a que el Depto. de Estado desclasifique documentos sobre el tema). Lo mismo hizo ante el escritor y periodista J.B. Yofre, el ex embajador Ortiz de Rosas. Sobre Mallea Gil no está clara su postura pero todo indicaría que por lo que las crónicas indican sobre el paso de Galtieri en noviembre de 1981 por los EE.UU. su persuasión no habría sido menor. Con el paso de los años, Ortiz de Rosas dio información amplia. Aseguró que nunca fue sondeado para que diese opinión sobre el operativo de recuperación. Pero que de haberlo sabido se habría opuesto de manera significativa y contundente. Según el, sin la guerra la Argentina habría obtenido un trato parecido al que tuvo Inglaterra con Hong Kong y q para 2025 o 2030 las islas ya serían argentinas. Quien si testimonió con mayor acritud sobre la operación fue el ex embajador argentino ante la ONU y principal impulsor de la favorable (para la Argentina) Resolución 2065 de 1965, Miguel Ángel Zavala Ortiz. Según declararía antes de morir, en un almuerzo compartido con el ya canciller Costa Mendez en febrero de 1981, habría tenido el siguiente diálogo: Costa Méndez: -"Zavala, ¿qué opinaría usted de una operación de desembarco en las Malvinas?"- Zavala Ortíz: -"¿Qué cosa?, perdone Canoro, ¿usted dice una invasión?" Costa Méndez: "-si, una operación de recuperación". Zavala Ortíz :-"si es para no quedarnos es inútil, y si es para intentar quedarnos me parece una locura absoluta"- Costa Méndez: -"usted cree que si hipotéticamente se hiciese, ¿ellos reaccionarían militarmente?"- Zavala Ortíz: "- claro Canoro, los ingleses son muy celosos de su honor, además, cuando se los reta, son como el bulldog, una vez que se prenden a una presa no la sueltan. Sería una locura. ¿Ustedes están pensando en alguna locura"? Costa Méndez: "nooo Miguel, nada de eso". Las hipótesis manejadas por la Cancillería y la Junta Militar no eran compartidas por muchos. Por un lado por el secreto que pedía la operación de recuperación y por otro por lo arriesgado de tales ideas. Inglaterra. Mas allá del secretismo inicial, es idóneo aseverar que la aventura del 2 de abril era una apuesta muy alta y con pocas chances ciertas de ser provechosa para el país. La tesis manejada por la Junta no fue debidamente estudiada por la Cancillería. Si tenemos en cuenta que Costa Méndez era un diplomático de carrera con muchos años y escritos variopintos sobre la temática, la irresponsabilidad y el desatino, la falta de capacidad profesional queda manifestada con absoluta claridad. ¿Quién podía pensar que el viejo león inglés cedería su presa austral de manera anodina? En cuanto a la nula reacción militar británica, el error fue garrafal. La miope apreciación del gobierno y del servicio de relaciones exteriores de la Nación, jamás tuvo en cuenta el mal momento que la administración Tatcher pasaba por esas épocas. Jaqueada por las protestas y el malhumor social, la 1er. ministro transitaba su mandato en la incertidumbre. La operación militar argentina del 2 de abril de 1982 significó para el gobierno inglés el salvavidas perfecto. Ante la óptica británica, una invasión a territorios propios no era otra cosa que una mancha al honor. Una salvajada de un gobierno tercermundista, violento y dictatorial sobre 2000 granjeros británicos desarmados y pacíficos. Fue la oportunidad vital que los conservadores en el poder estaban esperando. Una acción que aglutinaría a la opinión pública en derredor de la 1er. ministro y una causa nacional sin solución de retroceso para una administración que se hallaba en problemas. Y por sobre todo, una chance inmejorable de mostrar al mundo que el poderío británico estaba intacto y siempre presto a salvar las instituciones republicanas y la libertad adonde fuese que estas estuviesen en peligro. En definitiva, la dictadura argentina le daría a Londres la victoria militar fácil y segura que el gobierno de Tatcher necesitaba para pervivir.