
Generalmente la historia recuerda, en incontables ocasiones, la figura estelar de tal o cual suceso sin someter a un análisis estricto a las coyunturas o las características intrínsecas del hecho o las acciones de los demás personajes que de una u otra manera actuaron en el proceso colectivo.
En cuanto a la Guerra de 1982, el inconsciente individual y colectivo tiende siempre, por obvias razones, a volver sobre el Teniente General Galtieri, su "si quieren venir que vengan" y su siempre recordado alcoholismo.
No obstante, a mi parecer, ese hecho no dirime con justicia las responsabilidades de la guerra ni pone en evidencia a los actores de mayor relevancia en el desencadenamiento del conflicto del Atlántico Sur.
Como he expresado en otros artículos (http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/9478548/La-Borrachera-en-la-Guerra-de-Malvinas-como-otra-vision.html) la figura de
Galtieri ha absorbido la repulsa de la historia, comportamiento colectivo que inconscientemente esquiva el juzgamiento de otras figuras de trascendental importancia en el tema que hoy acá vamos a tratar.
Cuenta la historia que el proceso que llevó a la Argentina a la guerra de Malvinas se pergenio mucho antes del ascenso de Galtieri al Sillón de Rivadavia.
En marzo de 1981 había accedido a la Presidencia el Tte. General Roberto Eduardo Viola. La subida al máximo escalón del poder en la Argentina había traído una tibia idea de apertura hacia una administración militar que incorporara civiles a la gestión y un plan económico que descontinuara la obra de Martínez de Hoz.
La elección de Viola como Presidente fue una jugada ideada aun antes de la toma del poder por la Junta en 1976. Videla como comandante en Jefe del Ejército y Viola como Secretario General del mismo, ambos pertenecientes al arma de Infantería, fueron los principales ideologos del asalto militar al poder de la Nación. El pacto tácito era simple: Videla sería Presidente y Comandante en Jefe del Ejército hasta 1978, para luego pasar a ser el "IV hombre", el Presidente que quedaba sometido al poder de la Junta Militar. Por consiguiente, cuando el enroque se produjese, Viola saltaría a la comandancia de la fuerza para además, pasar a ser el sucesor de Videla al frente del Poder Ejecutivo Nacional. La jugada era perfecta. Los 2 máximos jefes del ejercito golpista se pasaban los galones de Teniente General y la banda presidencial uno al otro y el contrato secreto quedaba sellado.
El problema apareció al llegar al año 1981. La Armada (manejada desde las sombras por el ahora ex jefe de la misma, el Almirante Massera) se oponía al reemplazo de Videla por Viola. Es que el almirantazgo veía en Viola un "politiquero" inescrupuloso que usaría su paso por la Casa Rosada para atornillarse a ella.
Viola pretendía conjugar a militares y civiles conservadores en su gabinete para administrar una salida institucional que le brindara la plataforma política que necesitaba para convertirse en un presidente institucional. Para ello precisaba re-encauzar la política económica ortodoxa de Martínez de Hoz (la cual generaba un creciente malestar en las filas populares) y una adecuación legal para llamar a los partidos políticos a formar parte de la apertura política y la normalización institucional.
La nueva política que aplicaria Viola al asumir el poder el 22 de marzo de 1981 significó un profundo malestar en el seno de las FF.AA. Por un lado parte del ejército se oponía a entregar el poder a los civiles, y por otro la facción liberal castrense pedía la profundización de la politica monetaria del Dr. Martinez de Hoz. mientras tanto, la crisis económica jaqueaba al Proceso, entrampando a Viola y a su gabinete entre 2 fuerzas de las que no podría zafar.
Con el correr del año '81, las nubes grises seguían cerniéndose sobre el horizonte procesista desgastando aceleradamente al presidente militar. A lo que se sumaba una interna militar en constante ebullición y con 2 protagonistas que darían "un golpe dentro del golpe".
LA CAÍDA DE VIOLA, EL PACTO SINIESTRO.


Hacia octubre de 1981 el desgaste de la administración Viola se aceleraba dia a dia. El Comandante en Jefe del ejército, Galtieri, conspiraba junto a parte del generalato y el almirantazgo. Era evidente para el jefe castrense que la pretendida apertura de Viola era un fracaso y un signo inequívoco de la pérdida de autoridad del gobierno de las FF.AA. ante la Nación y el mundo.
Dentro de la Armada, la corriente masserista había colocado al inescrutable Leandro Anaya a la jefatura de la fuerza.
Anaya, principal redactor de un viejo plan de invasión a Malvinas suscrito secretamente en 1977 a pedido de Massera, estaba de acuerdo que Viola debía ser removido pero con la condición "sine qua non" de buscar un hecho político que "re-legitimara" al Proceso ante la sociedad.
De ahí surgió la connivencia entre Galtieri y el Jefe de la Marina para destituir a Viola y re-oxigenar al Proceso. Y el método de rejuvenecimiento de la dictadura fue pensado en secreto en derredor a la recuperación del archipiélago austral.
La oportunidad de conjugar el complot la otorgó la salud de Viola. Hacia noviembre de 1981, un cuadro de hipertensión aguda mandó al Presidente Viola al hospital.
Por esos dias, Galtieri conspirador número 1 junto a Anaya, viaja a EE.UU. en calidad de Comandante en Jefe del Ejército. Allí se reúne con el agregado militar argentino en Washington, Gral. Mallea Gil.
Este organizará a Galtieri una serie de reuniones con la plana mayor del Depto. de Estado (Cancillería) y con distintos funcionarios de alto nivel del gobierno norteamericano.
Galtieri, influenciado por Mallea Gil, tendió en ese viaje distintas líneas de altos contactos, los cuales según el, darían apoyo a la Argentina en un eventual gobierno suyo a cambio del entrenamiento de tropas contra-insurgentes en Centroamérica que entrenadas por oficiales argentinos, lucharían a destajo para expulsar cualquier atisbo de comunismo en el continente americano. Era indirectamente un pacto por el cual EE.UU. usaba a la dictadura argentina para atacar a la subversión marxista otorgando fondos y protección.
El General Mayea Gil es acusado por varios autores de haber influído en Galtieri la idea de que en caso de una recuperación de Las Malvinas EE.UU. seria neutral y que en todo caso, el Reino Unido nunca atacaría a la Argentina "por unas islas que ningún inglés sabe adonde quedan ni les importa quien vive".
A comienzos de diciembre de 1981 la salud de Viola aun no estaba del todo recuperada pero Galtieri y Anaya ya habían decidido la remoción del Presidente y afianzado la idea de que el Proceso cobraría nueva vida si la recuperación de Malvinas tenía éxito.
La loca empresa militarista en el Atlántico Sur comenzaba a cobrar forma.
El GABINETE DE GALTIERI, EL CANCILLER "DE HIERRO".

Una vez ocurrida la remoción de Viola, Galtieri se hizo con la presidencia conservando para si la comandancia del Ejército.
La llegada de este nuevo presidente militar significó la vuelta de la ortodoxia monetaria de Martinez de Hoz y la idea de "refundación" del Proceso tomó nuevos bríos.
En la mente de Galtieri habían 2 objetivos fundamentales:
1) Oxigenar la dictadura con una hazaña en materia de soberanía uniendo al pueblo en pos de un viejo sueña irredento,
2) con las islas recuperadas lanzar una fuerza cívico militar que una vez institucionalizado el país lo hiciera Presidente de la Nación luego de elecciones libres, quedando así resguardada la herencia del Proceso y el entierro de las lucha contra la subversión en el olvido legal.
La política exterior era entonces una arista fundamental para la Junta Militar. Por lo pronto tanto Galtieri como Anaya aceptaron que volviera a jefatura de la Cancillería Nicanor Costa Méndez. Abogado ultra católico de grandes conexiones en las FF.AA. y el circuito financiero internacional.
Al reunirse a mediados de diciembre por primera vez en diciembre de 1981, Galtieri tuvo su primera reunión con Costa Mendez, ex Canciller del Onganiato. El diálogo puede resumirse así:
Galtieri: -Vea Costa Mendez, yo quiero que usted sea mi Canciller-
Costa Mendez: -"Acepto con una sola pre-condición, que no haya guerra contra Chile"-.
Galtieri:-bue', al final yo buscaba un duro y resulta que usted no lo es tanto, pero en fin, la Junta Militar no tiene en mente esa hipótesis"-.
Costa Mendez: -"entonces acepto"-.
Galtieri: -"pero debo decirle algo, se maneja la variable de un operativo para recuperar la Islas Malvinas . ¿Que le parece?-"
Costa Mendez: -"me deja perplejo General. Pero, es para quedarnos y negociar o para quedarnoslás por la fuerza?"
Galtieri: -"¿será un operativo para llegar allí y luego negociar. Lo ve usted posible?"-
Costa Méndez: -"a priori si, pero debe ser incruento, no debe ningún inglés torcerse ni siquiera el tobillo "
Galtieri: "contamos además con la neutralidad de los EE.UU."
Costa Mendez: "si no hay bajas británicas en la operación, Gran Bretaña nunca mandará la flota. Es posible hacerlo y lograr el objetivo"
MALLEA GIL Y COSTA MENDEZ, LOS OLVIDADOS POR LAS FAUCES DE LA HISTORIA.
(Costa Mendez)
(Mallea Gil)
Tanto el agregado militar en Washington (Mallea Gil) como el Canciller (Costa Mendez) tenían un fino olfato y una gran experiencia en los pasillos del poder americano, ONU y el Departamento de Estado. Conocían muy bien los secretos, conductas y argumentos del poder americano y los alcances reales de la alianza entre EE.UU. en Inglaterra. Gente profesional, conocedora de sus tareas en el exterior, no eran improvisados.
Sus percepciones equívocas, infantiles sin bagaje ni sustento real llevaron a la Junta a un entendimiento equívoco de la situación.
Mallea Gil indicando que Washington sería neutral y Costa Mendez además refrendando la pobre capacidad política de Tatcher en cuanto a un posible conflicto, crearon la visión de un Londres claudicante y pusilánime así como de un EE.UU. demasiado atado a sus intereses en Centroamérica como para darle la espalda a su socio en la lucha antisubversiva en Nicaragua.
Cómo debemos juzgar al Canciller? Cómo olvidar que un hombre con 40 años de experiencia diplomática cayese en semejante error de apreciación geopolitica?
Como vemos, a la chatura mental y estrábica de la Junta se sumó la ineficiencia profesional de un experimentado canciller y un supuesto "experto en el lobby washingtoneano"
LAS TRES D DE LEOPOLDO FORTUNATO GALTIERI.
Durante enero, aprovechando el período de duro invierno y el receso parlamentario, cuatro legisladores de los Estados Unidos visitaron Buenos Aires. El que más se destacaba era el ex gobernador y senador por Tennesse, Howard Baker. En conversaciones con Roberto Alemann y Costa Méndez, el influyente parlamentario pudo conocer en detalle los planes que tenía el equipo económico en el corto plazo. En el Palacio San Martín, el canciller le habló del Beagle y las Malvinas. El conflicto con Gran Bretaña ya estaba en pleno desarrollo. También, Baker pudo escuchar el pensamiento político del gobierno: "Según la versión, los legisladores habrían oído que entre 1983 y 1984, los principales partidos políticos argentinos deberán convenir con el gobierno una negociación abierta y pública, un candidato de compromiso para la presidencia del período que se iniciará en 1984. No se les dijo si tal período durará tres, cuatro o seis años. Como contrapartida, la vicepresidencia de la Nación quedaría en manos de un civil proveniente de la fuerza política más votada en comicios para cubrir cargos legislativos y gobernaciones". 121 Expresión de deseos, la Multipartidaria ya había proclamado el agotamiento del gobierno militar. No tenía espacio de tiempo el plan militar. Una alternativa de "salida" se había trabajado en 1977-78, en el grupo de colaboradores del general José Rogelio Villarreal y fue desechado por Videla y Martínez de Hoz. Por otra parte, Galtieri no parecía sincero. Meses más tarde dijo: "Si hubiera ganado me quedaba con todas las banderas de los políticos". 122
"Aquello lo veo muy complicado. Tengo la impresión que en el gobierno no se dan cuenta de algo de fondo: creen que recién empiezan, pero llegaron hace seis años. Parece una perogrullada lo que te digo, sin embargo, es el secreto de todo. De allí que se entretengan en 'crear la imagen de Galtieri', juegan con los partiditos provinciales, el 'Negro' (Massera) construye sus mosaicos. Es tarde para las especulaciones. Galtieri no entiende nada de lo que ocurre a su alrededor, así como Viola creía que el tiempo estaba en su favor, y lo perdió lastimosamente. No sé qué ocurrirá con (Roberto) Alemann. Es un técnico serio, sin sentido político alguno. Parece cuento, pero el gobierno ya está desgastado. Lo mismo que ocurrió con Viola", escribió un embajador en el exterior el 22 de febrero de 1982123.
En la superficie todo parecía normal. Cómo sería que había clima de fiesta, de campaña electoral. El sábado 13 de febrero, en la feria agropecuaria de Victorica, La Pampa, el presidente Galtieri apareció exultante durante un asado en su honor al que asistieron 13.000 personas. Se festejaban los 100 años del fin de la Conquista del Desierto. El nuevo presidente no dejaba de saludar, al estilo Winston Churchill, haciendo la "V" de la victoria. Al asado concurrieron muchos políticos que coincidían con la idea de generar una "unión cívico-militar". Videla había imaginado "la cría del Proceso". Para ayudarlo estaban, entre otros, Jorge Aguado y Jorge Pérez Izquierdo (Buenos Aires), Horacio Guzmán ( Jujuy), Juan Pita (Corrientes); Guillermo Acuña Anzorena en Santa Fe y hasta se hablaba de la vuelta de Julio Romero, desde Paraguay. Entre las mesas circulaba Rubén "buscapié" Cardozo, un santafesino, dirigente del SMATA, que comenzaba a levantar su cabeza. Y también otros dirigentes afines con el peronismo. Nunca se desmintió cuando se afirmó que los chorizos, morcillas y tiras de asado los había aportado el dirigente radical pampeano Antonio "Pacheco" Berhongaray.
RECUPERAR PRESTIGIO
"La Armada había llegado a la conclusión de que había que terminar con el gobierno militar", observó el ex canciller Oscar Camilión124. "El almirante Anaya estaba convencido de que la gestión del gobierno militar había llegado a un punto en que no tenía posibilidad de progreso, que había que buscarle una salida. Entendía al mismo tiempo que esa salida no tenía que producirse en las condiciones de 1973, que esto requería una mejora en la relación de fuerzas entre el gobierno militar y la sociedad civil. Estaba convencido de que no había ninguna posibilidad de conseguir ese mejoramiento en una eventual negociación de salida por la vía de una mejor política económica y social del gobierno. Me dijo terminantemente que la política económica y social del gobierno había llegado también a un punto de agotamiento y que no creía que las autoridades del gobierno de facto estuvieran en condiciones de mejorar ni la política económica ni consecuentemente el lado social de los problemas. La única posibilidad que él veía para recuperar prestigio era una operación diplomática importante y que ésa seguramente tenía que ser las Malvinas. Esto fue simplemente lo que en su oportunidad me transmitió el almirante Anaya para significar la importancia que él le daba a una gestión diplomática sobre Malvinas". 125
"El caso de las islas del Atlántico Sur es un 'casus beli' y supongo que no hay nadie en la Argentina que piense distinto", dijo el almirante Anaya unas semanas antes del 2 de abril, durante un almuerzo de tipo social, en un departamento de la calle Montevideo.
COSTA MENDEZ VUELVE AL PALACIO SAN MARTIN
Para Nicanor Costa Méndez, volver a la Cancillería fue su gran revancha. Lo sintió como una reivindicación personal. Del Palacio San Martín había partido en 1969, después de la crisis del Cordobazo, en pleno gobierno de Juan Carlos Onganía. Nunca se alejó del mundillo diplomático y su simpatía personal lo mantuvo cerca de los ambientes de poder. También se dedicó a escribir de cuestiones internacionales, en la que puso su pluma para afirmar cosas que después no supo o no pudo concretar. Era un hombre de muchas facetas, lo mismo podía hablar de los problemas en Kampuchea con bastante conocimiento o conversar con un joven sobre la importancia de Led Zeppelin o The Band en la música contemporánea. Tenía a su lado con Mercedes "Mecha" Robirosa la mujer ideal. Su retorno no fue problemático, lo problemático fue "la condición" para volver a ser canciller. Bastante tiempo después de la Guerra de las Malvinas, el hombre más importante del " establishment" argentino le preguntó: "¿Dígame Canoro, cómo no los asesoró?" (a los militares). La respuesta fue: "La condición (para aceptar) era entrar, tocar e irse" (de las Malvinas)126. Una suerte de Pentreli jugando con ciegos.
Al iniciar su gestión, Costa Méndez introdujoalgunos cambios y enroques en la conducción del Palacio San Martín. El meticuloso embajador Enrique Juan Ros continuó siendo subsecretario; Félix Peña, también, del área económica;
Gustavo Figueroa pasó de Washington a comandar la privada y Jefatura de Gabinete; Erhard " Pirincho" del Campo, la dirección de política;
Arnoldo Manuel "Noli" Listre, la estratégica dirección de Organismos Internacionales; Carlos Lucas Blanco siguió en la Dirección Malvinas, Carlos "Kiko" Keller Sarmiento asumió en Europa Occidental y Elsa Nelly dejó la dirección de Legales pero se mantuvo cerca del canciller. Se puede decir que introdujo muy pocos cambios en las embajadas. No podía. Su amigo Eduardo Roca fue a Naciones Unidas y Juan Carlos Beltramino a Austria. Carlos Ortiz de Rozas, que estaba en Londres, fue designado jefe de la delegación argentina ante la mediación del Papa en el conflicto del Beagle, en Roma. Si ése iba a ser su destino, la Armada ambicionaba Londres para el almirante Luchetta, pero los ingleses hicieron llegar su disconformidad. Por lo tanto, Ortiz de Rozas por un tiempo retuvo los dos destinos. Y París, finalmente, siguió quedando en manos de Gerardo Jorge Schamis.
A decir verdad, en las primeras semanas Costa Méndez pareció concentrarse en el problema del Beagle. Un atril y un mapa de la zona, en su despacho, así lo demostraban. Por este motivo, aprovechando la estadía de Ortiz de Rozas en Buenos Aires, Costa Méndez lo hizo conversar con el presidente. Durante la reunión (20 de enero) 127 se conversó sobre el diferendo con Chile, pero Galtieri se mostró más interesado en hablar de Malvinas. Años más tarde, Costa Méndez dirá que Ortiz de Rozas habló con el presidente sobre la situación interna del gobierno de Margaret Thatcher y de una eventual reacción británica si la Argentina invadía las Malvinas.
Para la historia, no hubo documentos escritos. Los hay orales. Hasta ese momento, la evaluación que hacía el embajador Ortiz de Rozas sobre la respuesta británica frente a la posibilidad de ocupar Malvinas era la siguiente:
-Ignorar el hecho. -Protestar o retirar el embajador. -Rompimiento de relaciones y sanciones diplomáticas. 128
"Entre el y el 12 de enero de 1982, se dieron los primeros pasos para analizar la posibilidad de una recuperación armada de nuestras islas Malvinas ", dijo años más tarde el entonces secretario de Hacienda Manuel Solanet. 131 Otra fuente que quedó para la historia dijo que "cuando estuvo Raúl Quijano (embajador ante la OEA) en Buenos Aires, 7 u 8 de febrero de 1982, conversó con Nicanor Costa Méndez. El canciller le preguntó qué opinaba de una ocupación argentina en las Malvinas. Quijano respondió que si no era para quedarse, o sea hacer un acto de fuerza para demostrar la vulnerabilidad de las islas a los ingleses y luego negociar, sí podía hacerse. Costa Méndez dijo que era para quedarse. Entonces, Raúl respondió que Estados Unidos iba a condenar el operativo por considerarnos agresores. Y que Thatcher nos iba a mandar una fuerza para echarnos. Canoro dijo que todo era para quedarse". 132
El jueves 4 de marzo, Costa Méndez viajo a Brasilia. Al pie del avión lo aguardaba el embajador argentino Hugo Caminos, un hombre especializado en cuestiones jurídicas internacionales. Era la primera vez que Costa Méndez y Ramiro Saraiva Guerrero iban a conversar de canciller a canciller. El incidente en las islas Georgias amenazaba con escalar. El canciller argentino no llevó ningún discurso escrito para pronunciar en la comida que le ofreció el titular de Itamaraty. Improvisó y fue allí que le salió de adentro lo que pensaba desde hace muchos años: "La Argentina no pertenece al Tercer Mundo". A diferencia de los argentinos, los anfitriones tenían todo preparado, hasta la entrega del discurso de su canciller, en lengua española. 133
LOS CONSEJOS DEL AGREGADO MILITAR EN WASHINGTON
Desde Washington, el agregado militar, general Miguel Mallea Gil, fue una pieza clave en la carrera de Galtieri hacia el poder. Ahora lo sería para su futuro inmediato.
El general Miguel Mallea Gil llegó a Washington en enero de 1981. "A Mallea lo saqué de la brigada en Corrientes, donde él había estado tan sólo un año, para mandarlo a Estados Unidos, aprovechando sus buenos contactos y antecedentes", expresó Galtieri después de finalizada la guerra de Malvinas. 134 Su designación no fue una casualidad, porque tenía todos los pergaminos para ocupar el cargo: había sido testigo y actor de los últimos veintisiete años de la historia argentina . Estudió en la academia militar de West Point, de la que egresó como subteniente, y conocerá a varios de los personajes que, en 1981-82, comandarían el ejército de los Estados Unidos. Entre otros a su comandante, Edgard Meyer. En 1955, cuando Eduardo Lonardi contaba con muy pocos oficiales para defender la Escuela de Artillería de Córdoba, dando comienzoa la "Revolución Libertadora" contra el régimen de Juan Domingo Perón, Mallea Gil fue uno de los pocos subtenientes que se presentaron. Una foto de esos días, en los que aparecía con ropa de fajina, solía centrar la atención de los visitantes en su despacho en la Casa Rosada, como subsecretario de Asuntos Institucionales del presidente Videla. En los meses posteriores a la Libertadora contó con la confianza del general Arturo Osorio Arana y lo apoyó cuando llegó la gran purga del Ejército durante la presidencia de Pedro Eugenio Aramburu. Años después fue premiado con un destino en Bélgica, donde cursó estudios. Nada se sabe de cuál fue su situación durante los enfrentamientos entre "azules" y "colorados" de 1962-1963. Años más tarde, como teniente coronel aparece en la Casa Rosada, como subsecretario técnico del presidente Alejandro Agustín Lanusse. En 1975, Videla y Viola depositarán en él una tarea muy delicada: integrar el equipo de compatibilización de las tres Fuerzas Armadas, que prepararon los documentos del golpe del 24 de marzo de 1976. En aquella época era un engranaje más de la "línea" que integraban Viola, Villarreal, Liendo y Dalla Tea. Y poco tiempo más tarde aparece como un puente entre Videla y Martínez de Hoz. También los diplomáticos lo verán presente en las reuniones de las comisiones mixtas argentino-chilenas para solucionar el diferendo del Beagle. "Miguelito" o simplemente "Miguel", como lo llamaban sus amigos, contó con el apoyo de Jorge Videla para poder ascender a general en 1980. Tras un año como jefe de la Brigada VII de Infantería, en Corrientes, fue reemplazado por el general Ricardo Norberto Flouret.
Si se observa la medianía de la gestión del embajador en los Estados Unidos, es justo reconocer la importancia del papel de Mallea Gil en Washington. Por su residencia frente al "Mont Vernon College" pasaron los más importantes funcionarios de las administraciones de Carter y, especialmente, de Reagan. Le tocó a "Miguelito" preparar los dos viajes de Galtieri a Washington. En agosto, uno exploratorio, cuando el gobierno de Viola entraba en descomposición. En noviembre, cuando Galtieri viaja a los Estados Unidos casi como un "presidente electo". Después de la asunción de Leopoldo Fortunato Galtieri, desde Washington, formuló el trabajo " Acciones a desarrollar en lo político. Año 1982", que dio pie a muchos de los lineamientos de política exterior de Galtieri y Costa Méndez. Muchos dirán que fue el que transmitió el " guiño de ojo" de los Estados Unidos para invadir Malvinas. Pero Mallea Gil conocía muy bien a los estadounidenses como para generar esa expectativa. En todo caso, sí se lo puede señalar como habiendo contribuido al estado de confusión de ese tiempo. Su trabajo, en definitiva, coincidió con el pensamiento medio del gobierno de Galtieri y su Cancillería. El plan de "acciones a desarrollar" contenía doce puntos135 . Entre otras, sugería las siguientes medidas:
- Invitaciones al secretario de Defensa, Caspar Weinberger; el secretario del Ejército, John Marsh; y a los miembros del Consejo Nacional de Seguridad, William Clark y Roger Fontaine, con la intención de promover "conocimientos personales en el más alto nivel a fin de poder concretar con mayor facilidad los objetivos políticos".
- Grupo de países no alineados: iniciar un desplazamiento hacia la periferia a fin de desligarse y quedar solamente como observadores. La intención respondía a tratar de evitar "involucrarnos en situaciones o declaraciones que afecten negativamente nuestros intereses trascendentes". En el mismo documento, propone una mejor solución para el comunicado del grupo no alineado que en Naciones Unidas acusó "en forma nominal al gobierno norteamericano".
- Aconseja la contratación de un lobby en Estados Unidos para "influenciar favorablemente sobre las autoridades de Washington".
- Recomendaba "a la brevedad" el "bloqueo en Centroamérica a fin de impedir el accionar de Cuba y Nicaragua sobre El Salvador". Dentro de este esquema planteaba el estudio sobre la actitud que debería asumir la Argentina "en el caso que le fuera solicitada su colaboración". Para esto, aconsejaba "preparar situaciones que podrían presentarse" a fin de "evitar ciertas reacciones improvisadas".
- Además, el plan establecía las reducciones de las representaciones diplomáticas.
Concretamente: "Efectivizar el retorno de los embajadores a nuestro país y no designar reemplazantes" en Cuba y Nicaragua, medidas que fueron concretadas antes del 2 de abril de 1982, con los retornos de los embajadores Chuburu Lastra ( Nicaragua) y Rafael Vázquez (Cuba) 136 .
Una síntesis del inicio del conflicto armado 137
Desde 1955, la Armada tenía un proyecto de invasión de las islas Malvinas . Claro, se iba reactualizando de tiempo en tiempo. Era una obsesión que se agrandó cuando la Argentina instaló un observatorio científico en la isla Morrell del grupo Thule del Sur (1976) y los británicos no reaccionaron. Con el tiempo, en 1981, al vicealmirante Juan José Lombardo, comandante de Operaciones Navales, se le ocurrió repetir la experiencia de Thule, en la isla San Pedro de las Georgias del Sur. Es decir, un observatorio similar que marcara otra presencia argentina y que, con la vista puesta en las Malvinas, ayudara a revalidar títulos en función del reclamo histórico. El proyecto de 1981 es mandado al Estado Mayor y lo toma bajo su cargo el vicealmirante Rodolfo Suárez del Cerro, jefe de Operaciones Navales. La cuestión era un secreto y estaba en su caja fuerte. Ya en esa época, a la operación la denominaron Alfa, de la que sólo participarían civiles.
A fin de enero de 1982, la operación de la isla San Pedro era un poco más conocida. Se la había sacado de la caja fuerte, en previsión de que fracasaran las negociaciones diplomáticas con los ingleses que se iban a realizar en febrero en la ciudad de Nueva York. A su vez, los británicos tenían preparada la Operación Trident, que en contados días movilizaban la flota de mar como para mandarla a las Malvinas.
El almirante Jorge Anaya asumió en agosto de 1981 porque Armando Lambruschini volvió a la concepción de la vieja Marina: cada 2 o 3 años debía renovarse el Comando en Jefe de la Armada. No hay que olvidar que Massera estuvo entre 1973 y 1978. Y Lombardo -el que había propuesto un operativo en San Pedro-es el comandante de operaciones navales (COP).
Hacia fines de 1981, entre el 15 y 20 de diciembre, cerca de Navidad, se reunió a los almirantes del Estado Mayor y Lombardi instruyó que "deberá" prepararse una operación en forma "preventiva" a un fracaso a las negociaciones diplomáticas en las Naciones Unidas. Los planes deberían ser hechos sin fecha de ejecución. Se lo dijo a un grupo reducido de almirantes.
En medio de todo esto se mezcló otro asunto: en 1979, el empresario Constantino Davidoff -que había sido estudiante, apenas un año, en la Escuela de Suboficiales de la Fuerza Aérea y que la abandonó por problemas económicos en la familia-hizo un contrato de compra de 30 toneladas de chatarra por 115.000 libras (en esa época se ganaba siete millones de libras) en tres apostaderos, o bases logísticas de barcos balleneros. Para llegar a formalizar ese contrato, tuvo que pasar el filtro de las autoridades inglesas, que al principio mostraron cierta reticencia. Con el contrato firmado pidió al buque inglés " Endurance" para transportar la mercadería, pero el gobierno ingles se lo negó. Davidoff preveía que sus tareas terminaban en 1984. En la Cancillería argentina se interesaron por el proyecto y hablaron con la Armada.
Davidoff quería ir a las Georgias por un bajo precio a reconocer el material. La Armada lo sigue atentamente: del Comando de Operaciones Navales dependía el Comando de Operación Naval Antártico y de éste el transporte.
Aprovechando el viaje del buque Almirante Irízar con seis civiles, inspeccionó, y se volvió (diciembre de 1981). El 11 de marzo de 1982, "43 personas, el material para el sostén logístico y los medios materiales para trabajar -en total 80 toneladas --fueron embarcados en el ARA Bahía Buen Suceso, buque perteneciente a la línea Costa Sur de Transportes Navales... con destino, como primer puesto, a la isla de San Pedro, en Georgias del Sur". 138 Un día, el embajador Blanco invitó a almorzar a su casa a unos almirantes. Estaban cerca los días de las negociaciones en Naciones Unidas. Sacó el tema, pero no se le dijo nada. No creía que podía haber una "operación", sólo buscaba información de Davidoff.
A grandes rasgos, la planificación de la " operación" para ocupar las Malvinas el Reino Unido la conocía. Tanto es así que en 1977 ellos armaron un plan preventivo de recuperación de las islas. Cuando la situación comenzó a descomponerse, se incorporaron el Cuerpo V (García) y la Fuerza Aérea (Plessel). El Teatro de Operaciones Malvinas (TOM) lo presidió el general García y en los detalles finales tuvieron participación directa: Lombardo, Daher, Plessel, Allara y Busser.
En medio de la planificación, se formuló una pregunta: ¿Qué pasa si hay reacción inglesa contra civiles argentinos? Entonces aparecía el grupo "Alfa B", integrado por militares, que operaría en una "medida preventiva". El grupo se embarcó en el Bahía Buen Suceso en Ushuaia. Cuando se descompuso todo, Lombardo pidió que paren la operación "Alfa B", pero ya estaban ahí. Entonces ordenó que se quedaran preventivamente. Al entender de la fuente, el envío del buque Endurance manifestó el primer gesto bélico de Gran Bretaña. El embajador Williams dijo que iban 22 "marines" a sacarlos. El Bahía Buen Suceso estaba en las islas Orcadas, con los 14 marinos: 2 oficiales, médico y personal táctico y comandos. Cuando los van a sacar por la fuerza, se le ordena al Bahía Buen Suceso que llegue antes a Puerto San Pedro. Antes del Endurence, se entiende. La primera fuerza que la Argentina destaca es San Pedro.
El comandante en jefe de la armada inglesa se va a Gibraltar para presenciar un ejercicio en esos días. Y le dice Woodward que prepare preventivamente una flota. El 29 de marzo, Thatcher autoriza que 3 submarinos nucleares se desplacen al Sur (Trident, Spartan y Conqueror). Londres queda a 11 mil millas de Malvinas. La isla Ascensión, a 6.000 millas. Sin la base de los Estados Unidos en Ascensión la recuperación inglesa de Malvinas habría resultado muy costosa. Inglaterra tenía un "plan de contingencia" (no sólo para Malvinas, sino también para necesidades de la OTAN o la Comunidad Económica Europea). Sólo así se comprende cómo se formó una fuerza de tareas británica en tan poco tiempo. Ese plan era importante, porque "impedir" costaba menos que "recuperar".
De "invasión" recién se hablaba para mayo. Y la Fuerza Aérea en setiembre. ARA iba a contar con 6 Super Etandars y 3 aviones Orion más, antes de mayo del 82. Los aviones argentinos llegaban a los blancos, pero no les quedaba más autonomía. Por eso, al almirante Woodward, el comandante de la flota que operó en Malvinas, le decían el "africano". Estaba más cerca de África que de Malvinas. Dirigió todo desde 200 millas atrás de Malvinas, donde los pilotos argentinos no podían llegar.
"Lo cierto es que antes y durante el conflicto de las Georgias, el canciller fue consultado sobre todos los aspectos diplomáticos que derivarían de la ocupación (de las Malvinas); el ministro de Economía no fue ni informado ni consultado. De más esta decir que no sólo debían esperarse consecuencias de esa acción en la economía. Además, si se desembocaba en una guerra abierta, habría que asegurar los recursos económicos para mantenerla". 139
LOS HECHOS
Instrucción del canciller Costa Méndez a los negociadores que presidían la delegación argentina a las reuniones con los británicos, del 23 y 24 de febrero, en Nueva York: "Tendrá (la delegación) permanentemente el hecho que es objetivo nacional y permanente de la República el reconocimiento por parte de Gran Bretaña de la soberanía argentina sobre las islas Malvinas , Georgias del Sur y Sandwich del Sur y que por lo tanto es crucial para el desarrollo exitoso del proceso negociador que las tratativas versen de manera esencial sobre dicho tema". 140 Previamente, el 27 de enero, el gobierno argentino le había entregado al embajador británico un "Bout de papier" (un borrador) "para transmitirle la propuesta argentina sobre establecimiento de un nuevo mecanismo de negociación". 141
- Informe del embajador Enrique Ros, jefe de la delegación negociadora, al canciller Costa Méndez, después de las negociaciones: "La importancia de esta rueda de negociaciones está dada por el hecho de que por primera vez la delegación británica aceptó a su nivel el establecimiento de una Comisión Permanente Negociadora...". "Las razones que habrían llevado a los británicos a aceptar el nuevo procedimiento de negociación propuesto se relacionan con el aumento de la presión diplomática argentina , su interés de que el conflicto no se agrave por la interrupción de los contactos entre ambos gobiernos...". "Debe finalmente indicarse que la delegación ( argentina ) ha obtenido los objetivos fijados en las instrucciones en cuanto a que la propuesta argentina ha sido aceptada en los siguientes aspectos: constitución de una comisión negociadora permanente cuyas reuniones tendrán la suficiente periodicidad para negociar la disputa de soberanía...".
- El 1 de marzo, las delegaciones emitieron un comunicado conjunto en el que admiten que "las dos partes reafirmaron su decisión de hallar una solución a la disputa de soberanía y consideraron en detalle una propuesta argentina sobre procedimientos para lograr mayores progresos en este sentido". En un momento de las conversaciones, el viernes 26 a las 16.10, el embajador Ros dijo: "El canciller Costa Méndez desearía el 1 de abril para su inicio" (de la comisión). Y el ministro Richard Napier Luce, jefe de la delegación británica, respondió: "1 de abril es 'April Fool's Day" (Día de los Inocentes)". De todas maneras, debo consultar con Lord Carrington y a mis colegas. Contestaremos lo antes posible...".
Las conversaciones demandaron horas y fueron volcadas por escrito. En un momento (26 de febrero a las 10), Luce dijo: "Los deseos de los isleños tiene prioridad absoluta". Una condición inaceptable para los argentinos, ya que sólo deberían tenerse en cuenta "los intereses" de los isleños. Tal la letra escrita de la resolución de Naciones Unidas que dio origen a las negociaciones en la década del sesenta ( presidencia de Arturo Illia).
.Ros: "Toda solución que pueda ignorar nuestra posición tradicional no será aceptable".
.Luce: "Debe ser tan comprensiva como se pueda".
-Al finalizar las negociaciones en Nueva York, las delegaciones emitieron un comunicado, con mesurado estilo, relatando los logros. El 2 de marzo, el canciller Costa Méndez dobló la apuesta: después de consultar a la Junta Militar, emitió un comunicado sosteniendo que "el nuevo sistema constituye un paso eficaz para la pronta solución de esa disputa (soberanía). Por lo demás, si eso no ocurriera, la Argentina mantiene el derecho de poner término al funcionamiento de ese mecanismo y de elegir libremente el procedimiento que mejor consulte a sus intereses".
- "Entiendo que la decisión de desembarco se adoptó en Buenos Aires el 26 de marzo y esto llegó inmediatamente a conocimiento de los americanos e ingleses." 142 Lo mismo dijo el almirante Carlos Alberto Busser ante el Consejo Supremo de las FF.AA. Ese viernes 26, el ministro Roberto Alemann viajó a Cartagena, Colombia, donde se desarrollaría la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
- El martes 30 de marzo, considerando que el conflicto en las islas Georgias amenazaba con escalar, el secretario de Hacienda (que todavía no había sido informado) se comunicó con Egidio Ianella, presidente del Banco Central, y le pidió que analizara la situación de las reservas argentinas colocadas en el mercado de Londres. En realidad, la preocupación de Manuel Solanet fue la misma que tenía, en esas horas, el encargado de negocios argentino en Londres, ministro Atilio Molteni. Fue él quien dispuso sacar los fondos argentinos disponibles (llegaban a cerca de 2.000 millones de dólares) a través de la sucursal del Banco de la Nación, en las primeras horas del 2 de abril. Antes hubiera delatado una situación sospechosa (precisamente, uno de los reproches que hace el Informe Franks es no haber frenado la remesa de divisas argentinas). Con ese dinero, que fue salvado de la incautación o el congelamiento, se pagó gran parte del "esfuerzo de guerra". Lo sorprendente fue que el gobierno de Galtieri ni la conducción de la Cancillería hubieran reparado en ese detalle. El 3 de abril, el gobierno inglés anunció el congelamiento de las cuentas del Estado argentino. "Banco Central ha informado que importe alcanzaría a 123 millones de dólares depositados a interés de plazo fijo. Banco Provincia retiró todos sus fondos. Otros fondos depositados fueron movilizados por Banco Central durante últimos días". 143
30 de marzo: tras los incidentes en las islas Georgias del Sur, el canciller convocó en el Salón Verde del Palacio San Martín a la primera línea de la Cancillería. Luego de tomarles juramento de mantener el secreto, expuso sobre la situación en las Malvinas; recordó las distintas etapas de las negociaciones en los últimos años; recordó las magníficas relaciones con Sudáfrica; mencionó las excelentes relaciones con los Estados Unidos, "grandes defensores de los pueblos jóvenes contra los colonizadores y su rol en el mundo contra el comunismo"; mencionó la decadencia del Reino Unido y del gobierno de la señora Margaret Thatcher (quien seguramente perdería las próximas elecciones); la difícil situación económica de su país que lo llevaría a vender su único portaaviones y otros barcos de guerra por no poder mantenerlos y, finalmente de que alguien tenga el coraje de hacer algo por la recuperación de las Malvinas, y no olvidó decir que todo esto facilitaría la situación difícil política con Chile. 144 Luego de hablar formuló una pregunta: "Señores ¿hay alguna pregunta?". El embajador Keller Sarmiento, jefe del Departamento Europa Occidental, pidió hacer unos comentarios, los que no fueron grabados. Aunque lo que pensaba lo volcó en un memorando de cuatro carillas al canciller. 145
"Parto de la base que llevar el conflicto a un enfrentamiento militar de resultado dudoso para la Argentina es nuestra peor opción. (Total aislamiento, riesgo de una humillación, graves consecuencias económicas, institucionales y políticas, destrucción parcial o total de nuestra Fuerza Aérea, flota y efectivos militares, probable caída del gobierno, disminución de la capacidad para negociar con el Reino Unido el futuro status de las islas, probable creciente intervención de Brasil o Chile como fuerza de paz y pérdida de credibilidad y prestigio en el ámbito internacional.)"
"De acuerdo con lo conocido hasta el momento en un enfrentamiento militar es muy difícil contar con la victoria total argentina . En caso de victoria parcial se enardecerían los ánimos, podría sobrevenir un probable bloqueo de puertos, subsistirían las medidas de agresión económica por parte de la CEE que podría extenderse a otros países e incremento creciente de la opción URSS para nuestro país. Estimo que ésta debería evitarse."
- 31 de marzo: se le envió un largo cable "S" al embajador Eduardo Roca, instruyéndolo a solicitar el 1 de abril, "en hora que será determinada a vuestra excelencia telefónicamente", "a fin de llamar la atención del Consejo de Seguridad la situación de grave tensión existente entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte". En otro cable "S", "Muy Urgente", se le ordena a Roca que "simultáneamente con presentación nota a Consejo de Seguridad, sugiérese a VE entrevistar a representantes permanentes de China y de Unión Soviética fin de imponerlos situación. VE les señalará que la Argentina confía en seguir contando con tradicional apoyo sus países sobre cuestión Malvinas...".
- 1 de abril: el Encargado de Negocios en Londres informó que, según la BBC1, el "Foreign Office había ofrecido enviar emisario a Buenos Aires pero el gobierno argentino lo rechazó".
Alrededor del 30 de marzo, un funcionario del Servicio de Inteligencia británico ofreció, concretamente, que el secretario de Estado ( segundo del Foreign Office) estaba dispuesto a reunirse en cualquier momento con el embajador Enrique Ros para tratar la situación. El ofrecimiento no fue aceptado. 146
- Por esas horas, un alto funcionario de la Cancillería argentina llamó al ministro Atilio Molteni para decirle que "el departamento que andabas buscando se va a desocupar". Eso quería decir que se iba a producir la invasión y que iba a tener que dejar Londres.
Los británicos y los americanos detectaron los movimientos de los barcos de la flota argentina de ocupación. Una de las primeras decisiones de Margaret Thatcher fue enviarle un mensaje a su amigo Ronald Reagan para que intentara convencer a Galtieri de que no invadiera las islas. Es decir, la iniciativa fue de la primera ministra. El presidente de los Estados Unidos, durante el jueves 1 de abril, hizo esfuerzos por comunicarse con Galtieri, pero el presidente argentino demoró la llamada. A las 22.30, Galtieri levantó el tubo y conversó con Reagan147, en presencia del consejero Roberto García Moritán, que ofició de traductor. Los documentos revelan que presenció la conversación el contraalmirante Roberto Benito Moya (jefe de la Casa Militar), porque hay una transcripción del diálogo hecha a mano y firmada por el jefe naval. 148
Reagan: "Sé que ha habido dificultades entre nuestros países, mi predecesor no manejó bien nuestra relación con la Argentina , situación que he tratado de cambiar. Si usted procede en su ataque mañana y Gran Bretaña resiste con fuerza, como sé que lo hará, no podrá evitar que mis conciudadanos no posibiliten el mantenimiento de nuestras relaciones. Le pediría a mi vicepresidente que viaje y trate de arreglar esta situación, pero por favor eviten el conflicto".
Galtieri: "Le agradezco pero es tarde, los hechos están lanzados".
Reagan: "¿Eso quiere decir que siguen adelantecon el desembarco?".
Galtieri: "Eso quiere decir que la Argentina es una Nación soberana y tiene la libertad de decidir la utilización de sus medios diplomáticos o la fuerza".
Reagan: "Si hay desembarco, habrá resistencia y la violencia continuará".
Galtieri: "Si esta noche Gran Bretaña reconocenuestra soberanía, el gobierno argentino tiene muy buena voluntad para efectuar la transferencia durante el año 1982".
Reagan: "Lamento mucho esto, vamos a ver un conflicto armado. Les ofrezco mis buenos oficios en Naciones Unidas o donde ustedes lo deseen. Creo que será una trágica situación de guerra en el Hemisferio Sur".
Al finalizar el diálogo, Ronald Reagan le envió un mensaje a la "Dama de Hierro" 149 : "Querida Margaret. Acabo de hablar en extenso con el general Galtieri. Le trasmití mi preocupación por la posibilidad de una invasión argentina . Le advertí que el inicio de las operaciones militares comprometería de manera seria las relaciones entre los Estados Unidos y la Argentina . (...) El general escuchó mi mensaje, pero no asumió ningún compromiso. (...) No seremos neutrales si los argentinos apelan al uso de la fuerza".
- 2 de abril: por la mañana, el canciller Costa Méndez llamó al encargado de Negocios en Londres y por "Carola" 150 le informó que las tropas argentinas habían desembarcado exitosamente en las islas Malvinas .
El mismo 2 de abril, el encargado de Negocios en Londres, Atilio Molteni, fue citado a concurrir al Foreign Office a las 17. Cuando llegó observó que estaban en la entrada del edificio las cámaras de las cadenas de televisión y el periodismo escrito. Se hizo llevar en un "mini cooper" con el que pasó inadvertido y entró por una puerta del costado. Lo hicieron esperar cerca de media hora en la sala de ceremonias, un salón con escasa luz adornado de cuadros que reflejaban glorias del pasado del Reino Unido. Cuando fue invitado a pasar, el secretario del Foreign Office le comunicó la ruptura de relaciones diplomáticas. El alto funcionario le dijo que la medida se había decidido porque la Argentina había invadido suelo británico.
Molteni respondió que la Argentina sólo había vuelto a lo que era de ella. El funcionario respondió que la cuestión se iba a discutir en las Naciones Unidas y "elsewhere" (otro lugar). El otro lugar fue el campo de batalla.
Mientras se producía este diálogo (7 horas de la mañana en la Argentina ), en la Casa Rosada se produjo la reunión del gabinete nacional en la que Leopoldo Galtieri, con la grandilocuencia que tenía reservada, informó a sus ministros de la invasión de las Malvinas. Ya las fuerzas conjuntas habían tomado la casa del gobernador Rex Hunt, después de tres horas de intercambio de disparos. En los hechos cayó herido el capitán de fragata, Pedro Giachino. Murió desangrado al no poder atendérselo. Para llegar a él había que tirar a matar y la orden que tenían los argentinos no era ésa.
El 2 de abril a la mañana, las radios comenzaron a leer el comunicado que informó: "La Junta Militar, como Organo Supremo del Estado comunica al pueblo de la Nación Argentina que hoy a las 07.00, la República, por intermedio de sus Fuerzas Armadas, mediante la concreción exitosa de una operación conjunta ha recuperado las islas Malvinas y Sandwich del Sur para el patrimonio nacional". En toda la Argentina se alzó un clima de triunfalismo poco común.
Dudar del acierto de la decisión era traición. La Plaza de Mayo, cuyos alrededores habían sido el campo de enfrentamientos 48 horas antes, se convirtió en un Cabildo Abierto del que participaron todos, incluidos los políticos que hasta poco antes se oponían tenazmente al gobierno militar. Todos, salvo contadas excepciones, llenaron la plaza el 10 de abril y formularon declaraciones de adhesión. Algunos, hasta horas antes acérrimos opositores, salieron de embajadores por el mundo a contar la buena nueva y otros más acompañaron a Galtieri a las islas Malvinas , en la ceremonia de asunción del gobernador, Mario Benjamín Menéndez. Tampoco faltaron algunos miembros de las organizaciones armadas que intentaron volver al país y se ofrecieron a pelear en las islas, pero fueron impedidos en Lima, Perú.
El 2 de abril fue el comienzo de algo que pocos vislumbraron. Que se podía perder y con la derrota llegaría la hora de las urnas. Así sucedió tras el 14 de junio, el gobierno se desplomó y el proceso salió por la puerta de servicio. "Yo me enteré de la invasión a las Malvinas el 1 de abril. Esto lo manejó un reducido grupo de alrededor de 10 personas. No hubo posibilidad de asesorar porque no hubo tiempo de preparar nada. Existió una gran improvisación en todo el operativo, con enormes errores de cálculo. Por ejemplo, nadie sabía cuál sería la reacción de Inglaterra y cómo jugaría Estados Unidos". 151
-3 de abril se aprobó en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la resolución 502, que mostraba la primera derrota diplomática argentina . Exigía "la cesación inmediata de las hostilidades; la retirada inmediata de todas las fuerzas argentinas de las islas Falkland y exhorta a los gobiernos de Argentina y el Reino Unido a que procuren una solución diplomática a sus diferencias y que respeten plenamente los propósitos y principios de la carta de las Naciones Unidas."
Los antecedentes tan minuciosos que tú describes en el período anterior, son demostrativos de la pobreza del pensamiento estratégico y diplomático de nuestro país, y tampoco podíamos esperar algo mejor, al producirse el conflicto de Malvinas. A pesar de ello, hubo varias oportunidades en que se pudo evitar el derramamiento de sangre, en una operación que para los británicos era bastante arriesgada. Pero ahí fallamos, porque los británicos y los americanos no encontraron con quien negociar de parte argentina , ni un pensamiento coherente de nuestra parte.