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IgnacioJugo2012

Usuario (Argentina)

Primer post: 17 dic 2013Último post: 13 oct 2014
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Derechos animales: Carne artificial
Derechos animales: Carne artificial
InfoporAnónimo1/5/2014

Como buen argentino amo el asado, y nada más placentero que comerte una vaca bien jugosa... Pero para eso la matan. Y no es una muerte sana. Ningún ser vivo merece morir. Millones de años de evolución nos hicieron seres tan orgánicamente complejos y nos matamos. Está bien que el gato mate un ratón y se lo trague. Pero el hombre que es el rey del planeta debe cuidar de los animales, alimentarlos y curarlos. Por eso la carne artificial no parece una mala idea. Con solo sacarle unas simples células a un animal se podrá cultivar carne en una especie de laboratorios carniceros, y venderlos de forma más sana y mucho más rica. Ideal para los amantes del asado. Lo mejor que se puede sacar de los animales es la leche, que es indoloro en general, y se le recupera. La producción a gran escala de carne cultivada puede exigir el uso de hormonas del crecimiento artificiales, si se usan en la producción convencional. Aunque la carne cultivada consiste en células de carne naturales, los consumidores pueden encontrar desagradable un enfoque tan tecnológico de la producción cárnica. Aunque la carne que se consume está llena de hormonas y otros químicos, por lo que no es tan artificial en comparación. Con carne artificial, las vacas, cabras, peces y demás animales del menú son felices, y los humanos nos regocijamos de sabor. Y ya se hicieron las primeras hamburguesas sintéticas a la espera del consumo. Habrá que esperar hasta la década que viene.

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La futura Pangea
InfoporAnónimo1/3/2014

link: http://www.youtube.com/watch?v=1AKisLV2tDE La superficie de la Tierra está dividida en varias placas tectónicas que se mueven lentamente. La idea de averiguar cómo será la nueva Pangea empezó a ser acariciada por los científicos desde principios de los años 90. Este futuro supercontinente no es el primero que conoce la Tierra, ni tampoco será el último. Hace 300.000.000 de años, todos los actuales continentes estaban pegados con las placas tectónicas, y 100.000.000 de años más tarde se separaron. Pero como las placas tectónicas que crean terremotos siempre están activas, porque la Tierra está viva, dentro de 250.000.000 de años los continentes se van a volver a pegar. Para los que vivan en esa época tendrán que tomar ciertas medidas geopolíticas urgentes, porque todos los esquemas geográficos cambiarán, y ello podría llevar a consecutivos enfrentamientos entre sus habitantes. Por ejemplo, África se pegará con Europa y Arabia; y Australia con el sudeste de Asia. Quizá uno de los descubrimientos geológicos más sorprendentes del siglo anterior fue darse cuenta de que la Tierra está sumida en un ciclo eterno de fabricación de nueva corteza rocosa y de destrucción de la antigua. Pero muchos descartan a la futura Pangea, y predicen al continente Amasia, donde el océano Pacífico se terminará cuando América se pegue con Asia. No se sabe. Lo único que se sabe es que los movimientos sísmicos si o si crearán nuevos continentes en el futuro. No es nada raro. Igualmente, si consideramos que la Luna se aleja cada año de la Tierra, tal vez tengamos otras lunas que alteren el ciclo de los océanos. El planeta seguirá evolucionando, y nosotros también.

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Biografía de Benedicto XVI
InfoporAnónimo3/21/2014

Nacimiento Benedicto XVI nació el 16 de abril de 1927 en un hogar católico de la ciudad de Marktl, en la entonces República de Weimar, bajo el nombre de Joseph Alois Ratzinger, durante el pontificado de Pío XI. Europa estaba atravesando el periodo de entreguerras, Adolfo Hitler luchando por asumir el poder y el káiser Guillermo II del Imperio Alemán había sido destronado, y su país rebautizado como República de Weimar. Servicio militar Asistió al colegio siendo buen alumno. Cuando ya había comenzado la Segunda Guerra Mundial, Ratzinger fue forzado a ir al servicio militar obligatorio de las Juventudes Hitlerianas. Fue entrenado con otros chicos para participar de las violentas batallas de la guerra, siendo obligados a servir a Hitler. Con su país destruido, la guerra terminó con la victoria soviética, y Ratzinger fue hecho prisionero por los vencedores, pero después fue liberado. Estudios Entre 1946 y 1951 estudió en Alemania teología católica y filosofía, hasta ser ordenado sacerdote junto a su hermano mayor. Vocación Fue profesor universitario. Con el tiempo fue siendo reconocido como un teólogo brillante y un reformista convencido. En 1963 llegó a la ciudad-Estado del Vaticano, para participar como asesor teológico del cardenal Josef Frings, en el Concilio Vaticano II, dirigido por el agónico papa Juan XXIII. Más tarde, su sucesor, Pablo VI lo nombró cardenal en 1977. Pablo falleció al año siguiente, y Ratzinger debutó en el cónclave en que eligieron al italiano Albino Luciani como el papa Juan Pablo I. Luciani falleció de golpe un mes después, y fue a su segundo cónclave, donde fue electo Karol Wojtyla de Polonia como Juan Pablo II. Tres años después, Juan Pablo II lo llamó nuevamente al Vaticano así coopere como prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe. Como prefecto, tuvo una actitud férrea y cuidó bastante de su congregación. Luego, Juan Pablo lo eligió como decano del Colegio Cardenalicio. Hasta su muerte, Ratzinger fue un gran amigo suyo. Papado Primeros años A comienzos de 2005, Juan Pablo enfermó, y con 27 años en el papado, vivió una agonía mediática. El 2 de abril falleció, y empezó la esperada sede vacante. Ratzinger dirigió su funeral, donde dio un discurso en su honor. El 18 de abril, después de su cumpleaños, asistió a su tercer y último cónclave. El argentino Jorge Bergoglio fue uno de los favoritos para la sucesión, pero no quiso ser papa, y los cardenales apuntaron a Ratzinger, más por su profunda amistad con Juan Pablo que por su preparación pastoral. Al día siguiente, fue electo, y se nombró Benedicto XVI, en honor a Benedicto XV, el papa marqués que luchó pacíficamente contra la Primera Guerra Mundial. El nuevo Benedicto se presentó asustado ante el público, que ya lo veía como candidato tras el deceso de su amigo. Asumió sus retos de la Iglesia del siglo XXI para enfocarse en asuntos como la globalización, el papel de la mujer, el celibato, la pedofilia, el aborto, la libertad sexual, la creciente descatolización y aun descristianización del mundo, la alarmante falta de vocaciones sacerdotales, el diálogo con las otras religiones, la crisis teológica, el avance de la Iglesia evangelista en América Latina y la hegemonía creciente del Islam en África y Asia. Empezó los diálogos interreligiosos, teniendo accidentales disputas con los musulmanes, y empezó sus viajes por varios países. Debido a su reconocida falta de preparación pastoral para el papado, entorpeció la imagen del Vaticano del que era jefe de Estado, costándole a la vez enfrentarse a los retos de un papa. Últimos años En la nueva década del 2010, se producían nuevos cambios políticos en el mundo, y la Iglesia, si bien no interfirió en ellos, tuvo que ajustarse a estos cambios. Más allá del orden político establecido en el país vaticano, las controversias fueron centro de atención hacia la Santa Sede. Los casos de curas pedófilos llovieron cada vez más, y Benedicto reaccionó deteniendo esquemáticamente a los responsables de estos casos, y se le acusó a él de haberse abstenido de actuar en su etapa como prefecto de la Congregación. En 2012, su mayordomo lo traicionó y filtró varios archivos confidenciales del Vaticano en los VatiLeacks, revelando los errores de la Iglesia Católica. Dada su falta de actitud para enfrentarse a estos problemas, hubo un descontento en la comunidad católica, y muchos católicos se unieron a Iglesias cristianas opositoras. Renuncia En el invierno de 2013, debido a la falta de fuerzas para enfrentar los severos problemas del Vaticano y los errores asumidos por su Iglesia, Benedicto anunció su renuncia al papado el 11 de febrero. Se trató de un acontecimiento histórico, porque la última renuncia de un papa sucedió en 1415, cuando a sus cinco meses de pontificado, Celestino V renunció. Tras una ola de especulaciones y cuestionamientos, Benedicto dejó su cargo la noche del 28 de febrero, se marchó a Castelgandolfo, y asumió el título de papa emérito. Dos semanas después, el 12 de marzo comenzó el cónclave, y a la tarde del 13 de marzo, fue electo Bergoglio, quien en esta ocasión si aceptó su elección, y se rebautizó Francisco. Actualidad Benedicto vive actualmente en el monasterio vaticano Madre de la Iglesia, al lado de varios acompañantes, cumpliendo sus últimos años de vida en estado de oración y tiempo libre para sus aficiones, recibiendo visitas a casa, gozando de buena salud y la compañía de Francisco.

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Anexos sobre el monarquismo
InfoporAnónimo3/24/2014

El monarquismo es una ideología que defiende el establecimiento, preservación o restauración de una monarquía como forma de gobierno. Monarquismo absolutista El sultán Muda Hassanal Bolkiah de Brunei posee una política absolutista. El monarquismo absolutista propugna o defiende que el monarca o soberano debe ejercer todos los poderes públicos (ejecutivo, legislativo y judicial) sin ningún tipo de restricción ni límite en la práctica; aunque se dé por sentado que el monarca deba gobernar teniendo como límites los preceptos religiosos y en algunos casos históricos las Leyes Fundamentales (Leyes de carácter consuetudinario que ordenan la vida política del país, las que el rey no puede vulnerar), aunque esos límites casi siempre han sido muy difusos (Por estar sujetos a la interpretación más conveniente al monarca) y poco eficaces. Por lo tanto, los monárquicos absolutistas rechazan la existencia de una constitución en el sentido moderno y liberal y de un parlamento, son contrarios a formas de gobierno demócratas y defienden al monarca como el único titular de la soberanía. Normalmente, el monarquismo absolutista apela a un vínculo directo entre la monarquía y la religión para justificar la forma de gobierno que propone, bien sea porque el monarca es elegido por Dios en el vientre de su madre, como alegan los monárquicos cristianos o musulmanes, ó porque él mismo es un Dios como alegaban los de religión politeísta; y por eso es un sacrilegio tratar de limitar el poder del monarca. En otras palabras, el monarca recibe su poder directamente de Dios sin mediación alguna de su Iglesia; o el mismo es un Dios viviente (Como en el caso de monarquías asiáticas antiguas). De esta forma, se ejerce un gobierno en el que los derechos de las comunidades, corporaciones, gremios y de los diversos estamentos de la comunidad política se relativizan o suprimen en favor de las leyes uniformizadoras que da el monarca. Absolutismo significa que el príncipe no se encuentra ya atado a las convenciones y pactos feudales que antes tenía con sus vasallos señoriales por lo que, respetando las Leyes Fundamentales del reino (Cuando existen), algunas costumbres y la moral religiosa, centraliza el gobierno en sus manos. De esta forma se ejerce un gobierno autocrático, donde el monarca es el máximo responsable del estado, sin estar subditado a ningún código legal. En la actualidad, las monarquías absolutistas y sus partidarios son prácticamente inexistentes en Europa y América y son insignificantes en la mayoría de los países de Asia (Con alguna excepción como Bután); sólo sobreviven en algunos países árabes como Arabia Saudita y Marruecos y en al menos uno de África. Monarquismo constitucional Los reyes Guillermo Alejandro y Máxima con la princesa Beatriz (Hoandeses) El monarquismo constitucional defiende un sistema donde las leyes del gobierno reposan sobre una serie de prerrogativas reales entre el monarca (responsable máximo del poder ejecutivo) y el parlamento (Responsable máximo del poder legislativo). Esta forma de gobierno, que confiere la soberanía de reales prerrogativas gubernamentales, esta actualmente en vigor en Bélgica, España, Camboya, Dinamarca, Liechtenstein, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos y Tailandia. Para los constitucionalistas más moderados, el monarca todavía debe ejercer importantes poderes ejecutivos conjuntamente con el gobierno que cuente con la confianza del parlamento, y de hecho proponen una soberanía compartida entre el monarca y el pueblo (Representado éste último por sus representantes políticos surgidos de elecciones democráticas). Sin embargo, para la mayoría de los monárquicos constitucionalistas, toda la soberanía debe ser para el pueblo o nación (Y de allí llamarla soberanía nacional); el monarca sólo lo es porque el pueblo se lo permite por medio de la constitución nacional y, sí la mayoría del pueblo le retirara la confianza, podría destituirlo en cualquier momento mediante una reforma constitucional, para implantar la república o elegir otro monarca. Para ellos, el monarca no debe tener ningún poder real; sus funciones sólo deben ser ceremoniales o decorativas (Para presidir ceremonias públicas solemnes, servir de anfitriones de personalidades y gobernantes extranjeros, inaugurar obras públicas, y en general relaciones públicas; y simbólicas gubernativas para firmar los decretos y reglamentos ya redactados y aprobados por el primer ministro y su gabinete, y también las leyes aprobadas y sancionadas por el parlamento; nombrar al primer ministro elegido por el pueblo, y más. Para ellos, el verdadero gobernante del país debe ser el primer ministro o presidente del gobierno, elegido por el parlamento (Que a su vez es elegido por el pueblo en elecciones). En la actualidad, casi todos los países europeos monárquicos tienen sistemas de gobierno organizados de acuerdo a éstas ideas de los constitucionalistas. Monarquismo parlamentario Los partidarios de una monarquía parlamentaria abogan por un sistema donde el monarca no dispone más que de poderes simbólicos mientras que el parlamento asume la gran mayoría de poderes prácticos. Este sistema está actualmente en vigor en Japón, Suecia y los países de la Mancomunidad de Naciones que son monarquías bajo la soberanía británica. Monarquismo electivo La monarquía electiva es una forma de gobierno en la cual el monarca es elegido por votación a través de algún mecanismo, a diferencia de la democracia, los electores y los candidatos son de cierto estrato social. A lo largo de la Historia ciertos pueblos han elegido ésta como una forma de gobierno como una modificación entre la monarquía, la república y el despotismo. Un ejemplo de ello son los espartanos que por voto elegían anualmente a sus dos reyes. Hoy en día, sólo el Vaticano, mantiene este sistema que se le llama cónclave, donde sólo votan los cardenales menores de 80 años para elegir a su papa, y Malasia que se basa en una monarquía constitucional federal electiva, para elegir a su gobernante supremo, que se equipara al de rey en los países occidentales. ¿Qué tan democrática puede ser una monarquía? El rey tongano Tupou VI. Hace tan sólo un siglo, el dominio de las monarquías se extendía por la práctica totalidad del territorio europeo. De los 25 Estados independientes que componían el continente, sólo Francia y San Marino contaban con jefes de Estado escogidos por el parlamento. Desde entonces, al mismo tiempo que el número de países prácticamente se doblaba, la proporción de Estados monárquicos decrecía de forma considerable. Actualmente, sólo el 21% de los países europeos cuentan aún con un monarca en la jefatura del Estado. Este ocaso de las monarquías en Europa en apenas un siglo queda bien reflejado en la evolución de las formas de gobierno en Europa. En una primera etapa, los monarcas cedieron terreno a favor de jefes de Estado escogidos por el parlamento y no directamente por los ciudadanos. No es hasta fechas más recientes que la figura de presidentes directamente electos se ha popularizado en Europa, convirtiéndose en actualmente en la forma de gobierno más extendida en este continente. Inicialmente, en las monarquías absolutas europeas, el monarca ejercía la doble función de jefe de Estado y del gobierno. La idea de que ambas funciones debían concentrarse en una misma figura era entonces la visión imperante. Así lo creyeron entonces también los padres fundadores de los Estados Unidos. Ellos diseñaron su nueva república sustituyendo la figura monárquica por la de un presidente directamente electo por los ciudadanos. Al igual que los monarcas europeos, el presidente estadounidense fue diseñado para acumular también esa doble función de dirección del gobierno y de representación del Estado. Sin embargo, la evolución en Europa acabó siguiendo un sendero distinto al de Estados Unidos. En este continente, los monarcas fueron cediendo sus poderes ejecutivos a favor del primer ministro y su gabinete hasta que, en la actualidad, las monarquías europeas (A excepción del Vaticano) ya apenas mantienen en sus manos otras funciones que no sean simbólicas y de representación del Estado. Esta evolución de las monarquías europeas es la responsable de la extensión de los sistemas parlamentarios con un ejecutivo dual, (O con dos figuras) con un jefe de Estado con funciones ceremoniales y un jefe de gobierno con poderes ejecutivos. Sin embargo, aún desposeído de sus funciones ejecutivas, la monarquía sigue siendo para muchos una rémora antidemocrática del pasado. Al fin y al cabo, que el más alto representante de un Estado democrático sea un cargo hereditario no deja de ser, cuanto menos, irónico. La monarquía no es, en ningún caso, un síntoma de baja calidad de la democracia o del rendimiento de sus instituciones. De hecho, las monarquías europeas gozan de mejores evaluaciones que las repúblicas. Por paradójico que parezca, en Europa, la democracia es de mayor calidad y funciona mejor en aquéllos países con un jefe de Estado no elegido democráticamente. No necesariamente las monarquías son la vía para la mejora de las democracias. Los datos no muestran causalidad, sino más bien que, desde una perspectiva comparada, la existencia de las monarquías no está relacionada negativamente con la calidad del régimen democrático. Esta conclusión depende en gran medida del criterio con el que evaluamos qué es una democracia. Para algunas personas, no es relevante el hecho de que el jefe de Estado de una democracia sea hereditario o elegido en las urnas. Las mediciones de calidad democrática son siempre controvertidas, no hay porque dudarlo, pues dependen del concepto de democracia de quien las propone. En este sentido, es mejor ser cautos con las conclusiones a las que se llega a partir de estas mediciones. Otra forma de analizarlo es dejar al margen las mediciones objetivas de la democracia y abordarlo a partir de las actitudes de los ciudadanos. Hay datos que indican que es en las monarquías donde los ciudadanos están más satisfechos con el funcionamiento de sus democracias y confían más en los políticos y en sus principales instituciones. Estos buenos resultados cosechados por las monarquías europeas son más mérito del norte de Europa, especialmente Dinamarca y Noruega. España es la monarquía europea con una peor calidad de gobierno y con menos ciudadanos que están de acuerdo con la idea de que los políticos se preocupan por los ciudadanos. En definitiva, los países con un sistema monárquico gozan de ciudadanos más satisfechos y con mayor afección al régimen democrático y sus instituciones. No hay una causa-efecto entre ambas cuestiones. Sin duda, las monarquías no tienen por qué ser las responsables de que sus ciudadanos estén más satisfechos con la democracia. Los monarcas han conseguido sobrevivir en los países europeos con instituciones y sociedades más democráticas. Todo este análisis no resta valor al elemento fundamental de los críticos con las monarquías: La máxima institución simbólica y representativa en un país democrático no es elegido, sea directa o indirectamente a través del parlamento, por los ciudadanos. Pero no deja de ser irónico que tras las históricas luchas entre monarquías absolutas y democracias liberales, nos encontremos que las familias reales europeas hayan acabado sobreviviendo precisamente en los países con mayor calidad de sus democracias y con ciudadanos más satisfechos con el régimen y sus instituciones. Cinco razones por las que la monarquía es un sistema mejor Letsie III, rey de Lesoto. 1) Porque representa la pluralidad de identidad y la constante renovación dentro de la continuidad: La democracia exige el cambio cíclico de gobernantes. Ningún partido puede estar permanentemente en el poder y la alternancia es un componente básico del sistema. Pero en ese mismo sistema, el monarca puede y debe representar los valores de un país en el que ostenta la jefatura del Estado. Y al representarlos se convierte en un elemento de convergencia entre diferentes intereses de identidad política y étnica. Un ejemplo es que el rey de España que ostenta títulos como rey de Castilla, de León, de Aragón, de Navarra, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Córdoba, de Murcia, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de conde de Barcelona y de señor de Vizcaya, por hablar sólo de los territorios que hoy son españoles o aspiran unánimemente a que lo sean, necesariamente es visto como una referencia incluso por quienes no necesariamente se sienten españoles. 2) Porque es un sistema más moderno: La república es un sistema más natural; es decir, es más elemental, más retrasada. Toda la civilización es una resta a lo natural. Todo lo que es más natural es más inferior. El reparto comunal de los bienes es más natural que la propiedad. Toda la civilización (Los monarcas, la propiedad, el contrato matrimonial) implica un elemento de modernidad y es complicación y artificialismo, sobrepuestos, como freno y límite, a esas naturalidades. Como son también añadiduras a lo natural la educación o los modales. Y precisamente, por la elaboración y decantación a través de los siglos que conlleva una monarquía, hay que entender que no está en la mano de cualquier pueblo tener una monarquía, pero sí lo está el tener una república. Una revolución se hace en 24 horas; una monarquía resulta de la decantación de los siglos. 3) Porque permite una mejor independencia: El sucesor o príncipe heredero, igual que su padre o pariente del monarca, no puede ser utilizado por políticos, ya que debe su condición a la naturaleza biológica; está designado desde que nace y la nación lo conoce como tal anulando luchas por el poder en la cúpula. En una época racionalista como la nuestra, puede parecer anacrónico el principio hereditario: se basa en la parte física del hombre que el racionalismo e idealismo desprecian y que nuestra sociedad cultiva sin medida. Pero en realidad, el cuerpo es tan humano como el espíritu, y la herencia es la única forma de designación de jefe de Estado que no es manipulable, lo que inviste al monarca de una mejor independencia, la condición más importante en su función. Lo que da un valor inigualable a la monarquía es la herencia de la jefatura del Estado por la independencia de que le dota la condición hereditaria. Y la condición hereditaria ha de darse dentro de una familia. Se trata de una dinastía, siempre la misma, en una monarquía siempre renovada. Por mucho que se aguce el ingenio no se encontrará jamás ninguna forma de transmisión inmediata, sin intervalo ni solución de continuidad, comparable en claridad y rapidez a la transmisión familiar de padre a hijo. Por eso, todos los fundamentos sociales que requieren características de continuidad y permanencia tienen histórica y científicamente carácter familiar; por eso, el padre es la gran palabra sillar e inconmovible que aparece escondida en la raíz etimológica de todo cuanto designa algún sostén fundamental de la sociedad humana. A cosa de padre suena la patria, que es la nación; y el patrimonio, que es la propiedad, y el patriarca, que es la autoridad. A cosa de padre tiene que sonar también, si no en su nombre, en su realidad entrañable, la mejor forma de gobierno, que puede ser la monarquía. La familia, que no el individuo, es secularmente el sujeto de la propiedad, de la preeminencia o del honor. Y fuera de la herencia, no hay otra salida que la elección, con sus condicionantes de dependencia, incluso servilismo y de busca de beneficio en el plazo de poder. 4) Porque el peor monarca sería el mejor: La condición humana es impredecible. La historia de todas las monarquías que en el mundo hay o hubo ha generado buenos y malos soberanos. Y con frecuencia no han sido los peores los que estaban en el trono en el momento de un cambio de régimen. Pero la monarquía ha evolucionado con el concepto de soberanía nacional y hoy en día, en Occidente, forma parte de regímenes constitucionales. En un sistema constitucional, la potestad de la que dispone un monarca sería muy limitada. Y un mal monarca tendría pocas posibilidades de hacer daño a la nación precisamente porque sus poderes están muy circunscritos. En cambio, un buen monarca se va llenando de auctoritasgracias a su forma de reinar, de ninguna otra manera puede lograr esa autoridad. En cambio, un mal presidente de una república está constantemente actuando para conseguir dar continuidad a su labor; con frecuencia, intentando desbordar sus competencias para justificar su presencia al frente del Estado y generando. 5) Porque no es el sistema perfecto; sino que es el mejor posible: El político tiene que estar siempre sometido a las urnas, y tiene que padecer por las próximas elecciones, mientras que para el príncipe heredero es más fácil pensar siempre en las próximas generaciones, hasta que su sucesor fallezca o abdique. Porque el monarca es como el diputado de todos: Los que votan a unos, los que votan a otros y los que no votan. El hombre es capaz de entender los principios universales, y como consecuencia, a veces, piensa que existen en el mundo creado: Grave error, pueden habitar su entendimiento, impulsar su voluntad, pero no son aplicables porque son entes de razón. Le hacen buscar la perfección, mas se equivoca cuando ajusta normas a entelequias. La monarquía hereditaria no es la pauta perfecta para el gobierno de la sociedad, pero si es la mejor posible para el gobierno de unos seres limitados. Y la distinción entre límite y perfección es clara, pero se olvida a menudo. Como el ejemplo clásico: El mulo no entiende un silogismo, pero no es por imperfección del silogismo, es por limitación del mulo, que es, sin embargo, un perfecto mulo sin saber la teoría del conocimiento. Ventajas de una monarquía constitucional El emperador Akihito de Japón. Una monarquía constitucional es un gobierno en el cual el jefe de Estado es directamente un monarca limitado por las leyes de una constitución. Dependiendo del sistema en particular, el monarca puede tener un poder político completo o bien solamente tareas ceremoniales. El filósofo Aristóteles realizó un estudio de 158 gobiernos diferentes en la antigua Grecia y recomendó una monarquía legítima como la mejor forma de gobierno. Entre las ventajas posibles de una monarquía constitucional se encuentran el crecimiento económico, la baja corrupción, la mayor libertad y la incorporación incentivos incorporados por la benevolencia hacia los ciudadanos comunes. 1) Crecimiento económico: Las monarquías constitucionales europeas ocupan un alto lugar en la medida de la CIA de paridad del poder adquisitivo o PPP (por sus siglas en inglés, Purchasing Power Parity). El Principado de Liechtenstein figura en el primer lugar, el Gran Ducado de Luxemburgo en el tercero y el Reino de Noruega en el sexto. Siete de diez de los países más ricos del mundo en 2003 eran monarquías constitucionales, medidas por el producto interno bruto, según Brussels Almanac. Más de la mitad de los treinta primeros países eran monarquías constitucionales. Los dos países más ricos en el Medio Oriente, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, son monarquías constitucionales, al igual que Japón, el país más rico de Asia. 2) Menos corrupción: La Comisión Internacional de Nobleza y Realeza reveló que las monarquías constitucionales cometen menos crímenes que los países con otros tipos de gobiernos. El índice de percepción de corrupción de 2010 de Transparency International mostró que las diez naciones menos corruptas en la actualidad, fueron la mayoría monarquías constitucionales. La corrupción es el abuso del poder confiado para ganancia privada. Este índice clasifica a los países basándose en la percepción de corrupción del sector público. Se basa de forma específica en hechos como en el soborno de funcionarios públicos, malversación de fondos públicos y comisiones ilegales políticas. 3) Libertad: The Central Intelligence Agency's World Factbook explica que los monarcas en la monarquía constitucional deben seguir una constitución que explica en detalle sus derechos, tareas y responsabilidades. Las democracias constitucionales tienen excelentes registros de democracia, según el columnista libertario Quentin Langley, quien explica que las monarquías constitucionales son uno de los mejores ejemplos de democracias parlamentarias efectivas. Langley indica ejemplos de los antiguos territorios británicos en África, los cuales, cuando se apartaron de la monarquía constitucional, posteriormente quitaron las libertades políticas. 4) Benevolencia: El doctor Walter Block, profesor de economía de Loyola University, señala que los gobernantes en una monarquía tienen un incentivo fuerte para tomar una visión a largo plazo de su reino y buscar políticas que beneficien a las personas. En una democracia liberal típica, los políticos por lo general buscan políticas para servirse a sí mismos sin importar las consecuencias a largo plazo, ya que no estarán en el mandato para tener que enfrentarlas. Además, los políticos pueden confundir a los ciudadanos al culparse unos a otros de forma indefinida por el daño causado por sus propias políticas. Los monarcas constitucionales están sujetos a ciertos límites y no pueden presionar esos límites para lograr ganancias políticas a corto plazo. Ellos gobiernan de forma personal durante décadas y luego le dejan su reino a un heredero tras su deceso o su abdicación. Block señala que los monarcas querrán transmitir un empresa en buen funcionamiento, en lugar de saquear el tesoro del estado antes de terminar su mandato. La función actual de la monarquía en Europa El rey de los belgas Felipe. No hay una incompatibilidad entre monarquía y calidad democrática. De hecho, algunos países monárquicos, como los actuales reinos de Noruega, Suecia y Dinamarca, están entre los países más democráticos del mundo. En ellos, no sólo no se reniega de la monarquía, sino que es una institución que funciona muy bien. De todos modos, tampoco es que la monarquía sea condición de posibilidad para la calidad democrática. Finlandia, por ejemplo, está entre los mejor posicionados, y es una república. En Europa existen ocho monarquías parlamentarias: La del Reino Unido (Con sus reinos americanos y oceánicos de la Mancomunidad), España, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega y Luxemburgo. En todos ellas, la jefatura del Estado está en manos del monarca, bajo un cargo hereditario, y la jefatura del gobierno en las del primer ministro, designado por el parlamento. Pero la monarquía es una institución exclusivamente simbólica, porque carece de poder político. Su legitimidad se asienta sobre la ejemplaridad y el mantenimiento de una serie de conductas. Los monarcas no tienen funciones políticas concretas, y las que eventualmente puedan ejercer no las hacen por sí mismos, sino a través del gobierno. No obstante, tienen una función constitucional muy importante, que es la de ser la representación del Estado en el exterior. Este marco simbólico de contención y representación que brindan permitió a muchas naciones con profundas diferencias internas permanecer unidas y desarrollar un proyecto común en el tiempo. Un país como Bélgica sería inviable sin el monarca, al igual que Reino Unido o España. Son Estados compuestos de pueblos y naciones diversos, que se pueden unir porque se identifican con la figura de un rey. Holanda y Dinamarca son dos reinos bicontinentales, pues el rey Guillermo Alejandro de Holanda es también rey del Caribe americano holandés (Compuesta por islas paradisíacas como Aruba y Curazao) y reina danesa Margarita II tiene a la propia Dinamarca, las islas europeas Feroe y Groenlandia en Norteamérica, pero ambos reyes cumplen papeles simbólicos, aunque no menos importantes. En el caso de España (Que tiene a Ceuta y Melilla como ciudades propias en África [Es también un reino bicontinental]), el rey Juan Carlos I fue imprescindible para la transición, fue la condición sine qua non, porque no fue un proceso rupturista, sino un quiebre desde adentro, en el que el monarca era el garante de la continuidad entre un régimen y otro, en relación a la caída de la dictadura del fallecido Francisco Franco y la instauración de la monarquía parlamentaria, que se produjo en 1975 con la muerte de quien gobernó su país durante 39 años. En el Reino Unido, el rey cumple una función adicional que no está presente en los otros casos: Mantiene la continuidad con el extinto Imperio británico a través de la Commonwealth, una mancomunidad de 53 países independientes, pero que cooperan entre sí y tienen una jefatura de Estado común en algunos de esos países, la reina Isabel II, quien además reina bajo parlamento países ilustres como Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Estas 53 naciones, distribuidas en todo el mundo, se suman a las ocho europeas en tener una monarquía parlamentaria como forma de gobierno. En América Latina las revoluciones de independencia supusieron emanciparse de la corona española y portuguesa y, por lo tanto, formar directamente una república. Pero en Europa hubo un proceso complejo de entrelazamiento de tradición y modernidad que duró dos siglos. La permanencia de la monarquía es un componente de continuidad de la tradición. En la ciudad-Estado del Vaticano, el papa Francisco es el jefe de Estado que cumple funciones absolutistas en su gobierno nacional, pero no en el gobierno de la Iglesia católica. La monarquía ayudó así a los países europeos a evitar crisis políticas e institucionales, y a unirse en un proyecto común de nación. Al ser una institución que permanece en el tiempo, da certidumbre al devenir del Estado, que se mantiene consolidado a pesar de que cambien los gobiernos. A su vez, que haya una figura que, al menos simbólicamente, está en un lugar superior por ser el depositario de la tradición, funciona como un freno a los gobiernos deseosos de acumular poder sin límite.

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El ascenso de los rusos
El ascenso de los rusos
InfoporAnónimo12/25/2013

Rusia es un país nuevo, esta Navidad cumple 22 años, porque se independizó de la Unión Soviética tras el mayor colapso geopolítico de la Historia en 1991. Estados Unidos, es en cambio un país mucho mayor. Se independizó el 4 de julio de 1776, es decir, hace 237 años. Los Estados Unidos ascendieron al rango de superpotencia tras la Primera Guerra Mundial, época en la que Rusia recibió una primera disolución, cuando después de las revoluciones de 1917, dio lugar al surgimiento de nuevos países como Finlandia, Polonia y Mongolia, para que después Vladímir Lenin funde la Unión Soviética en 1922, que ha sido el primer Estado comunista del planeta, y como todo Estado comunista, dirigió una serie de represiones a muerte ante sus opositores. Con José Stalin a la cabeza, los soviéticos ganaron con Estados Unidos, Francia y el Reino Unido la Segunda Guerra Mundial. Los cuatro campeones conquistaron la Alemania de Adolfo Hitler, y fundaron dos nuevas Alemanias, la comunista del este por los soviéticos, y la occidental federal. Y entre estadounidenses y soviéticos comenzó la Guerra Fría, que fue una serie de combates ideológicos entre ambos, que finalmente ganó Estados Unidos. Todos los países comunistas que la Unión Soviética creó cambiaron de gobierno, y el Estado de Lenin colapsó, originando quince nuevos países, algunos ignorados como Turkmenistán, y otros temidos como Rusia. Estados Unidos, un país que posee una democracia impecable, sin golpes de Estado, dirige el siglo XXI, junto a Europa Occidental, una región políticamente estable, y llena de fortaleza y razón. Pero ahora parece ser que Estados Unidos está quedando atrás por dos países: La China comunista en primer lugar, y la Federación Rusa de Vladímir Putin. Este año, Rusia salvó el pellejo del planeta, evitando lo que podían ser guerras mundiales: Evitó que hagan una intervenir militarmente contra el programa nuclear iraní, y otra contra los salvajes ataques químicos en la guerra civil de Siria, de manera diplomática y dejando de lado las armas. Eso es lo bueno de la política rusa, que por algún motivo prefiere el diálogo antes que a las armas, pero lo malo es que defiende políticas oscuras, como la del presidente Bashar Al Assad de Siria, quien asesinó a miles y miles de personas en su país. Estados Unidos y Europa Occidental, que son naciones más democráticas, ricas y poderosas, buscan tener un mundo como ellos, pero Rusia por algo siempre defiende más a los gobiernos que rozan lo dictatorial, personalmente, confió más en los estadounidenses, pero Estados Unidos muchas veces ha metido la pata, así que también le tengo una confianza ciega a Rusia. Rusia está dando grandes pasos en materia de geopolítica junto a su presidente Putin, pero no confío tanto en él, al contrario de Barack Obama, es más autoritario, y quiere que toda Rusia esté bajo sus pies, Obama por su parte prefiere tener a todo el planeta bajo sus propios pies, antes que a su país. Obama, Premio Nobel de la Paz, tiene una postura ideológica democrática, pero belicista, Putin tiene una postura ideológica diplomática, pero autoritaria. Por ejemplo, Japón y China pueden estar a punto de declararse la guerra por unas islas, Obama defenderá a Japón y enviará militares a combatir, talvez con la OTAN, pero Putin, tanto por intereses diplomáticos como personales, organizará una asamblea para negociar una salida pacífica del conflicto; Como lo hizo con Siria, él no quiere que Estados Unidos vaya y asesine civiles, está bien, pero tampoco quiere que Al Assad, el genocida del siglo XXI, se vaya, eso está pésimo. Aunque Putin ha señalado que su país no busca desempeñar un papel de hegemonía regional o mundial, pero defenderá sus valores e intereses fundamentales. (http://www.cubadebate.cu/noticias/2013/12/12/putin-rusia-no-aspira-a-ser-una-superpotencia-ni-a-ensenar-a-otros-como-vivir/) Prefiero que el mundo siga del lado de Estados Unidos, pero eso puede cambiar. Puede haber otra Guerra Fría entre rusos y estadounidenses, los rusos esta vez ganar y Estados Unidos disolverse. Y así, Europa del Este y Europa Occidental enfrentarse a los tiros. Tal vez, a mitad de este siglo, todo cambie y sea Latinoamérica la que diriga al mundo. No lo sé, habrá que actuar y esperar.

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La Revolución Industrial no ha terminado
Ciencia EducacionporAnónimo1/1/2014

Primera Revolución Industrial: Periodo histórico comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, en el que Gran Bretaña en primer lugar, y el resto de Europa continental después, sufren el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la historia de la humanidad, desde el neolítico. Segunda Revolución Industrial: Cuando el capitalismo maduró definitivamente como sistema económico y estableció sus pilares fundamentales, fue un proceso de innovaciones tecnológicas, científicas, sociales y económicas nunca antes vistas. Su comienzo suele fijarse entre 1850 y 1870, momento en el cual se empieza a observar el surgimiento de nuevas y mejoradas técnicas de producción, y una nueva clase de industrias, como la industria química, eléctrica o la automovilística; además de empezar a darse la industrialización en nuevos países como el recién nacido Imperio Alemán, Rusia, Italia, Francia, Japón, Estados Unidos o Países Bajos. El final de esta revolución suele fijarse en 1914, año en que da comienzo la Primera Guerra Mundial. Tercera Revolución Industrial: A lo largo de la Historia, las transformaciones económicas ocurren cuando convergen las nuevas tecnologías de la comunicación con los nuevos sistemas de energía. Las nuevas formas de comunicación se convierten en el medio de organización y gestión que las civilizaciones más complejas han hecho posible mediante las nuevas fuentes de energía. La conjunción de la tecnología de comunicación de Internet y las energías renovables en el siglo XXI, está dando lugar a la Tercera Revolución Industrial. Esta Tercera Revolución coexiste con la Revolución Informática actual, que está ahora en el punto donde estaba la Primera Revolución Industrial en la década de 1820.

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Cristóbal Colón (Resúmen)
Ciencia EducacionporAnónimo3/31/2014

Colón nació en la República de Génova en 1451, durante el fin de la Edad Media, como hijo de Domingo Colón y Susana Fontanarrosa, entre otros cuatro hermanos. Junto con su hermano Bartolomé tuvo un amor muy profundo hacia el mar, con lo que a los quince años debutó como marinero, y años después como capitán. Con menos de veinte de edad, ya había recorrido todo el mar Mediterráneo, y también había participado de varias disputas armadas. Vivió en Portugal, desde donde hizo varias expediciones marinas, como a Inglaterra. Colón estaba obsesionado con la idea de que se podría llegar navegando hasta la India por el océano Atlántico, así que, con esa obsesión se pasó de país en país europeo proponiendo su proyecto a religiosos, políticos y monarcas, pero no le hacían caso, temiendo muchas veces los mitos de monstruos marinos y a la piratería. En 1492, otro religioso, el fraile Juan Pérez, se sintió atraído por su idea de llegar hasta Asia por el océano occidental, y contó con su apoyo, así como el de cortesanos distinguidos, como Luis de Santángel, Juan Cabrero o Gabriel Sánchez. Pérez le dio contacto con los Reyes Católicos Fernando e Isabel, ellos atendieron. Ambos reyes recuperaron España de los musulmanes, y tres semanas después, contrataron a Colón para que vaya a la India en nombre de la nueva España. Decretado ello, le entregaron tres carabelas y una nao, junto a varios tipos que lo ayuden. Colón, entonces un anónimo marinero más, partió del puerto de Palos para cruzar el Atlántico. Mil años antes, el vikingo Erik el Rojo de Islandia ya había sido el primer europeo en América, en la actual Groenlandia; si bien falleció ahí, no pasó nada más, y fue un hecho aislado. Colón, feliz por cumplir su deseo de ir a la India, no quería descubrir nada nuevo, solo confirmar una ruta marina por Occidente, y si es posible, gobernar algo que llegase a descubrir por ahí, pero en nombre de España, no de Génova. Finalmente, tras más de tres meses en el mar, el marinero Rodrigo de Triana observó a la madrugada tierra firme, y Colón salió a su encuentro. Esperando que se tratase de la India, pisaron tierra en las actuales Bahamas de Centroamérica. Creyendo que era la India, exploraron el lugar, pero no hallaron ni elefantes, ni turbantes, ni íconos hinduistas ni nada parecido. En cambio, se encontraron con nativos del lugar, al que sin querer le llamaron indios, mientras ellos veían como dioses a Colón y sus compañeros. Sus compañeros ya no creían que era la India, pero Colón sí. A comienzos del año siguiente, dejó a varios compañeros allí para que conozcan a los indios y los territorios, y regresó contento a España. Fernando e Isabel le autorizaron un nuevo viaje, con el que esta vez fue con diecisiete carabelas, y el asentamiento de los hombres que dejó allí a comienzos de año estaba destruido con ellos. Pero esta vez, volvía con más de mil tipos. Exploraron nuevas islas y establecieron colonias allí. Para el tercer viaje, ya no consiguieron nuevos acompañantes. En 1502, realizó su cuarto y último viaje al continente, que después sería intensamente explorado por los españoles, británicos, franceses, holandeses y suecos, instalando varias colonias civiles y esclavizando injustamente a las naciones indígenas que habitaban estos lugares. Colón si fue gobernador de algunas de sus colonias. Un par de años antes, Francisco de Bobadilla entró en el puerto de Santo Domingo para sustituir al virrey y gobernador. Colón con Bartolomé y su hijo Diego regresarón encadenados a España. Fernando e Isabel no los repusieron en sus oficios perdidos. Prometieron que lo harían, mientras encargaban el cuarto viaje. Colón falleció en Valladolid, España, a mediados de 1506. Pero falleció sin creer que había encontrado un continente nuevo, pero el cosmógrafo Américo Vespucio confirmó que si lo era, y por eso lo llamaron América, mientras que Colombia se llama así por el propio Colón. Posteriormente, el navegante James Cook de Inglaterra descubrió nuevos lugares en Oceanía y la Antártida, Génova se convirtió en provincia de Italia y varias colonias americanas se independizaron de Europa; aunque hoy quedan varios territorios a su cargo, pero en estado de democracia. El actual descendiente de Colón, también llamado Cristóbal, es duque en España, y lleva una vida pacífica, casado con la marquesa Isabel Elena, y con sus dos hijos Cristóbal y Ángel Santiago.

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Pregunta mortal: ¿Qué hay después de la muerte?
Pregunta mortal: ¿Qué hay después de la muerte?
Ciencia EducacionporAnónimo12/21/2013

Personalmente, no creo en Dios. Y los que no creemos en Dios, tenemos un montón de reproches hacia los creyentes, y miles de argumentos para defendernos. Pero si hay una pregunta que puede llegar a perturbar es, ¿qué hay después de la muerte?... Nadie lo sabe. Nadie se animó a hacer un viaje de ida y vuelta para comprobarlo, nadie. Una de las preguntas más inquietantes del hombre. Me pueden preguntar a mí, y yo diré que la conciencia se despega del cuerpo y vuela por el universo, con los demás muertos. Pero no sé. No me asusta tanto la muerte; me asustará ser viejo. Pero tengo 17 años. Cuando tenga habrán mejores tecnologías, lo malo será el precio económico para acceder a ellas. Todo en la vida nace y muere. Es la ley capital que tenemos, junto a la ley de gravedad y otras más. Cuando pienso que Dios no existe, justifico todo, menos la muerte. Al momento de partir, se nos apaga el cerebro, que es lo que almacena todo lo que somos por dentro: Emociones, pensamientos, sentimientos, los cinco sentidos y sobre todo la conciencia. Y entre esos cinco sentidos, dependientes del cerebro, está la vista. Así que si nos morimos, no vemos nada. Ni siquiera tinieblas, ¿dónde va la vista y el resto de la conciencia? En la vida, cualquier cosa te puede matar. Incluso de la nada; te vas a dormir una noche y jamás volvés a despertarte, fuíste, muerte súbita. En lo personal, cuando me muera, quiero ser un fantasma y perseguir a todas las chicas que me gustaban (¿?) Muchos hablan de reencarnación, e incluso me hicieron una prueba y me ví en la Edad Media, talvez fue una ilusión de mi cerebro, pero me asustó. Y si creo en los fantasmas, porque no quiero morirme y que no haya nada del otro lado. Cuando muera quiero ser un fantasma y ver como sigue todo. Todos nos tenemos que morir alguna vez. Pero no sabemos que más ahí allá, y por eso tememos a la muerte...

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A treinta y dos años de Malvinas
A treinta y dos años de Malvinas
Apuntes Y MonografiasporAnónimo4/2/2014

Imagen de Malvinas pintada con la bandera local. Hoy se conmemoran treinta y dos años del inicio de la Guerra de Malvinas, entre el Reino Unido y Argentina. Se trató de una lucha armada en que, la entonces dictadura argentina representada por Leopoldo Galtieri, y la Corona y democracia británicas dirigidas por Isabel II y Margaret Tatcher, se enfrentaron por la soberanía territorial de Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, en manos del Reino Unido desde el siglo XIX. Argentina estaba atravesando los últimos meses del dictatorial Proceso de Reorganización Nacional que provocó la sangrienta pérdida de miles de ciudadanos; y el Reino Unido y sus territorios de ultramar atravesaban el excelente momento de democracia y desarrollo que hoy continúa. Billete malvinense en homenaje a la reina Isabel II. Debido a la violencia que ejercía la dictadura en Argentina, sus gobernantes perdían apoyo popular, y Galtieri optó por recuperar las islas del Atlántico Sur para recuperar ese apoyo a la vez. Inmediatamente, la primera ministra Tatcher reaccionó y mandó a defenderlas en nombre del Reino y sus ciudadanos. Si bien es cierto que las islas son legalmente argentinas, sus pobladores eran y son británicos legales y de corazón, y ninguno quiso recibir una guerra en su territorio. Al mes siguiente del inicio de combate, la Organización de las Naciones Unidas propuso el retiro de las fuerzas de ambos países de las islas a fin de iniciar conversaciones, pero no se pudo. Miles de jóvenes soldados fueron enviados a defender la soberanía, aunque una potencia de primer mundo como el Reino Unido obviamente superaba a un país tercermundista como Argentina. Billete argentino en homenaje a Malvinas. La guerra concluyó el 14 de junio con la rendición argentina ante los británicos tras 74 días de combate, 649 soldados argentinos muertos con 255 militares británicos y tres isleños. La derrota supuso el fin de la dictadura, el llamado a la democracia con la elección de Raúl Alfonsín como presidente y la reeleción y apoyo de Tatcher en su país. Hoy, Argentina lucha para establecer diplomáticamente a las islas del Atlántico Sur y la Antártida como departamentos provinciales. En cambio, los territorios mundiales de ultramar del Reino Unido atraviesan un momento de serenidad y crecimiento en mano de los británicos, y el gobierno argentino pasa una hora de crisis institucional e impopularidad opositora junto a una inflación enorme en su territorio, aunque a la vez, la Corona británica está igualmente perdiendo popularidad. Es momento de que Isabel II abdique.

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Los sucesores del homo sapiens
Los sucesores del homo sapiens
Ciencia EducacionporAnónimo1/3/2014

El profesor estadounidense George Hart en su libro La evolución y el futuro de la Humanidad dice que para que el hombre explore el universo con éxito, debería transformarse a si mismo mediante implantes biotecnológicos, y que lo haría de tal manera, que cambiaríamos nuestro concepto de ser humano. Sugiere que el hombre experimente quizás ciertas alteraciones genéticas para sobrevivir en el profundo espacio exterior. Y más a la hora de ir a habitar otros planetas. Citando un ejemplo, sugiere que tendríamos que inducirnos en estado de hibernación, producir nuevos órganos para el cuerpo, o sistemas respiratorios para sobrevivir en atmosferas extraterrestres. Sugiere tres sucesores para el homo sapiens, que explorarían el universo hacia otros planetas. El primer sucesor, llevaría por dentro los tres ejemplos citados en su organismo, y sería una suerte de homo cosmicus. Le seguiría un homo roboticus, capaz de autorreplicarse de forma no necesariamente humana, pero con una mente parecida, pero también se le habría creado tan separado de la estirpe humana, que debería ser el último descendiente del género homo. Y después le seguiría el robotico earthensis, cuya estructura y conciencia serían totalmente artificiales y no naturales. Maravillas de la tecnología futura. Pero hay una alternativa: La naturaleza, así como hizo con el homo habilis y el erectus, podría mutarles, pero sería un proceso dolorosísimo como en la prehistoria.

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