Como buen argentino amo el asado, y nada más placentero que comerte una vaca bien jugosa... Pero para eso la matan. Y no es una muerte sana. Ningún ser vivo merece morir. Millones de años de evolución nos hicieron seres tan orgánicamente complejos y nos matamos. Está bien que el gato mate un ratón y se lo trague. Pero el hombre que es el rey del planeta debe cuidar de los animales, alimentarlos y curarlos. Por eso la carne artificial no parece una mala idea. Con solo sacarle unas simples células a un animal se podrá cultivar carne en una especie de laboratorios carniceros, y venderlos de forma más sana y mucho más rica. Ideal para los amantes del asado. Lo mejor que se puede sacar de los animales es la leche, que es indoloro en general, y se le recupera.
La producción a gran escala de carne cultivada puede exigir el uso de hormonas del crecimiento artificiales, si se usan en la producción convencional. Aunque la carne cultivada consiste en células de carne naturales, los consumidores pueden encontrar desagradable un enfoque tan tecnológico de la producción cárnica. Aunque la carne que se consume está llena de hormonas y otros químicos, por lo que no es tan artificial en comparación. Con carne artificial, las vacas, cabras, peces y demás animales del menú son felices, y los humanos nos regocijamos de sabor. Y ya se hicieron las primeras hamburguesas sintéticas a la espera del consumo. Habrá que esperar hasta la década que viene.