Nacimiento
Benedicto XVI nació el 16 de abril de 1927 en un hogar católico de la ciudad de Marktl, en la entonces República de Weimar, bajo el nombre de Joseph Alois Ratzinger, durante el pontificado de Pío XI. Europa estaba atravesando el periodo de entreguerras, Adolfo Hitler luchando por asumir el poder y el káiser Guillermo II del Imperio Alemán había sido destronado, y su país rebautizado como República de Weimar.
Servicio militar
Asistió al colegio siendo buen alumno. Cuando ya había comenzado la Segunda Guerra Mundial, Ratzinger fue forzado a ir al servicio militar obligatorio de las Juventudes Hitlerianas. Fue entrenado con otros chicos para participar de las violentas batallas de la guerra, siendo obligados a servir a Hitler.
Con su país destruido, la guerra terminó con la victoria soviética, y Ratzinger fue hecho prisionero por los vencedores, pero después fue liberado.
Estudios
Entre 1946 y 1951 estudió en Alemania teología católica y filosofía, hasta ser ordenado sacerdote junto a su hermano mayor.
Vocación
Fue profesor universitario. Con el tiempo fue siendo reconocido como un teólogo brillante y un reformista convencido.
En 1963 llegó a la ciudad-Estado del Vaticano, para participar como asesor teológico del cardenal Josef Frings, en el Concilio Vaticano II, dirigido por el agónico papa Juan XXIII. Más tarde, su sucesor, Pablo VI lo nombró cardenal en 1977. Pablo falleció al año siguiente, y Ratzinger debutó en el cónclave en que eligieron al italiano Albino Luciani como el papa Juan Pablo I. Luciani falleció de golpe un mes después, y fue a su segundo cónclave, donde fue electo Karol Wojtyla de Polonia como Juan Pablo II.
Tres años después, Juan Pablo II lo llamó nuevamente al Vaticano así coopere como prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe. Como prefecto, tuvo una actitud férrea y cuidó bastante de su congregación. Luego, Juan Pablo lo eligió como decano del Colegio Cardenalicio. Hasta su muerte, Ratzinger fue un gran amigo suyo.
Papado
Primeros años
A comienzos de 2005, Juan Pablo enfermó, y con 27 años en el papado, vivió una agonía mediática. El 2 de abril falleció, y empezó la esperada sede vacante. Ratzinger dirigió su funeral, donde dio un discurso en su honor. El 18 de abril, después de su cumpleaños, asistió a su tercer y último cónclave. El argentino Jorge Bergoglio fue uno de los favoritos para la sucesión, pero no quiso ser papa, y los cardenales apuntaron a Ratzinger, más por su profunda amistad con Juan Pablo que por su preparación pastoral. Al día siguiente, fue electo, y se nombró Benedicto XVI, en honor a Benedicto XV, el papa marqués que luchó pacíficamente contra la Primera Guerra Mundial. El nuevo Benedicto se presentó asustado ante el público, que ya lo veía como candidato tras el deceso de su amigo.
Asumió sus retos de la Iglesia del siglo XXI para enfocarse en asuntos como la globalización, el papel de la mujer, el celibato, la pedofilia, el aborto, la libertad sexual, la creciente descatolización y aun descristianización del mundo, la alarmante falta de vocaciones sacerdotales, el diálogo con las otras religiones, la crisis teológica, el avance de la Iglesia evangelista en América Latina y la hegemonía creciente del Islam en África y Asia.
Empezó los diálogos interreligiosos, teniendo accidentales disputas con los musulmanes, y empezó sus viajes por varios países. Debido a su reconocida falta de preparación pastoral para el papado, entorpeció la imagen del Vaticano del que era jefe de Estado, costándole a la vez enfrentarse a los retos de un papa.
Últimos años
En la nueva década del 2010, se producían nuevos cambios políticos en el mundo, y la Iglesia, si bien no interfirió en ellos, tuvo que ajustarse a estos cambios. Más allá del orden político establecido en el país vaticano, las controversias fueron centro de atención hacia la Santa Sede.
Los casos de curas pedófilos llovieron cada vez más, y Benedicto reaccionó deteniendo esquemáticamente a los responsables de estos casos, y se le acusó a él de haberse abstenido de actuar en su etapa como prefecto de la Congregación.
En 2012, su mayordomo lo traicionó y filtró varios archivos confidenciales del Vaticano en los VatiLeacks, revelando los errores de la Iglesia Católica. Dada su falta de actitud para enfrentarse a estos problemas, hubo un descontento en la comunidad católica, y muchos católicos se unieron a Iglesias cristianas opositoras.
Renuncia
En el invierno de 2013, debido a la falta de fuerzas para enfrentar los severos problemas del Vaticano y los errores asumidos por su Iglesia, Benedicto anunció su renuncia al papado el 11 de febrero. Se trató de un acontecimiento histórico, porque la última renuncia de un papa sucedió en 1415, cuando a sus cinco meses de pontificado, Celestino V renunció.
Tras una ola de especulaciones y cuestionamientos, Benedicto dejó su cargo la noche del 28 de febrero, se marchó a Castelgandolfo, y asumió el título de papa emérito. Dos semanas después, el 12 de marzo comenzó el cónclave, y a la tarde del 13 de marzo, fue electo Bergoglio, quien en esta ocasión si aceptó su elección, y se rebautizó Francisco.
Actualidad
Benedicto vive actualmente en el monasterio vaticano Madre de la Iglesia, al lado de varios acompañantes, cumpliendo sus últimos años de vida en estado de oración y tiempo libre para sus aficiones, recibiendo visitas a casa, gozando de buena salud y la compañía de Francisco.