El profesor estadounidense George Hart en su libro La evolución y el futuro de la Humanidad dice que para que el hombre explore el universo con éxito, debería transformarse a si mismo mediante implantes biotecnológicos, y que lo haría de tal manera, que cambiaríamos nuestro concepto de ser humano. Sugiere que el hombre experimente quizás ciertas alteraciones genéticas para sobrevivir en el profundo espacio exterior. Y más a la hora de ir a habitar otros planetas. Citando un ejemplo, sugiere que tendríamos que inducirnos en estado de hibernación, producir nuevos órganos para el cuerpo, o sistemas respiratorios para sobrevivir en atmosferas extraterrestres. Sugiere tres sucesores para el homo sapiens, que explorarían el universo hacia otros planetas.
El primer sucesor, llevaría por dentro los tres ejemplos citados en su organismo, y sería una suerte de homo cosmicus. Le seguiría un homo roboticus, capaz de autorreplicarse de forma no necesariamente humana, pero con una mente parecida, pero también se le habría creado tan separado de la estirpe humana, que debería ser el último descendiente del género homo. Y después le seguiría el robotico earthensis, cuya estructura y conciencia serían totalmente artificiales y no naturales. Maravillas de la tecnología futura. Pero hay una alternativa: La naturaleza, así como hizo con el homo habilis y el erectus, podría mutarles, pero sería un proceso dolorosísimo como en la prehistoria.