La superficie de la Tierra está dividida en varias placas tectónicas que se mueven lentamente. La idea de averiguar cómo será la nueva Pangea empezó a ser acariciada por los científicos desde principios de los años 90. Este futuro supercontinente no es el primero que conoce la Tierra, ni tampoco será el último.
Hace 300.000.000 de años, todos los actuales continentes estaban pegados con las placas tectónicas, y 100.000.000 de años más tarde se separaron. Pero como las placas tectónicas que crean terremotos siempre están activas, porque la Tierra está viva, dentro de 250.000.000 de años los continentes se van a volver a pegar. Para los que vivan en esa época tendrán que tomar ciertas medidas geopolíticas urgentes, porque todos los esquemas geográficos cambiarán, y ello podría llevar a consecutivos enfrentamientos entre sus habitantes.
Por ejemplo, África se pegará con Europa y Arabia; y Australia con el sudeste de Asia. Quizá uno de los descubrimientos geológicos más sorprendentes del siglo anterior fue darse cuenta de que la Tierra está sumida en un ciclo eterno de fabricación de nueva corteza rocosa y de destrucción de la antigua. Pero muchos descartan a la futura Pangea, y predicen al continente Amasia, donde el océano Pacífico se terminará cuando América se pegue con Asia. No se sabe. Lo único que se sabe es que los movimientos sísmicos si o si crearán nuevos continentes en el futuro. No es nada raro. Igualmente, si consideramos que la Luna se aleja cada año de la Tierra, tal vez tengamos otras lunas que alteren el ciclo de los océanos. El planeta seguirá evolucionando, y nosotros también.