AuDiBen
Usuario (Argentina)
ultimamente tengo problemas con la computadora, asi que si comentan algo les contestare desde mi telefono, si? buen...aora ya vengo con la siguiente parte de mi relato...espero les guste!!! Mi Historia Zombie: No-Muertos Capitulo 8: La… ¿Salida? 21 de agosto 9:14 a.m Había despertado en el patio que daba hacia la avenida, acostado y con mis piernas colgando donde abajo, estaba infestado de zombies tratando de alcanzarme. Cuando desperté, Cecilia había ido adentro, Viviana estaba sentado alado… Viviana – Buenos días. Yo – ¿Qué tal la noche? Viviana – Algo…estresante. Yo - ¿Por qué lo dices? Viviana – Porque estuvimos tratando de pensar con claridad si en verdad…era buena idea irnos de aquí. En vez de seguir esperando la ayuda… Yo – Les dije que nos iríamos y lo vamos a hacer, no les obligue a que lo hagan…si quieres puedes quedarte. (Nos quedamos en silencio un segundo). Siempre me mantuve por la decisión de los demás, así que será tu decisión ir o no…yo lo entenderé. Viviana – Lo sé, pero… Yo – Pero nada…haz lo que te parezca mejor. Aquí las pequeñas decisiones valen más que cualquier cosa… Viviana – De acuerdo, gracias. Me había levantado y me moje un poco la cara. Había comido algo y tuve una linda charla con los demás…no le había contado nada de la muralla a excepción de Cecilia porque sería imposible que me crean, así que decidí que ellos llegaran a verlos para creer. Había preparado las armas, habíamos planeado como salir, por donde ir y en que llegar hasta la ciudad ya que estábamos en el centro de la ciudad…elijamos el camino que elijamos, ambas quedaran la misma distancia y con esas cosas rondando por todos lados, sería muy peligroso. Cada vez se habían sumado más, ya éramos cerca de 15…pero el profesor y muchos más no querían entrar en razón de que teníamos que irnos del colegio antes de que esas cosas entraran y nos maten a todos. Les había contado más o menos lo que quedo de la ciudad, las calles, los edificios, las casas en si…al principio no me creían que fuera tan así, pero pronto ellos lo verían. Ya que éramos solo 6 varones, el resto eran simples mujeres…Leo y yo mandábamos al grupo, Leo sería capaz de matar a quien sea si tocan a sus amigos, yo los guiaría hasta donde sea con tal de que ellos y yo vivamos. Carina, Cecilia y Yamila sabían algo de primeros auxilios por si acaso. Tres chicos y dos chicas de 4to y 5to sabían algo de carate…así que podrán pelear con esas cosas o si encontramos a alguno que quiera hacernos daño. El resto solo serian personas que nos ayudarían como sea, para salir vivo de esta. Y después de un rato…preparando y equipándonos, junte a todos por última vez. Yo – Bien, como ya saben…saldremos dentro de un rato, así que volveré a preguntar por si alguien se interesa en la oferta, ¿No vendrá nadie más? (Nadie hablaba…todos agachaban sus cabezas) Yo – Este es su última oportunidad… (Cerca de 5 más se habían agregado) ¿Nadie más? Deben entenderlo, no hago esto para separar a nadie…sino que lo hago para mantenerlos seguros, y sé que allá afuera es más peligroso, pero deben confiar en mí de nuevo, y venir conmigo, les aseguro que todo será más fácil, seguro y tranquilo. (Nadie más seguía sin responder…) De acuerdo…lo intente pero, creo que no se puede, el miedo nos gana a todos pero creo que a nosotros nos mantiene encerrados sin siquiera estar en jaulas. Mariana (chica de 4to), ¿Que paso con que “Estaremos juntos hasta el final, luchando…” y todo eso? ¿Qué paso con la esperanza de todos? Sé que no muchos de aquí tienen fe pero, ¿¿¿Qué les pasa a todos??? (Levantando un poco el nivel de voz) ¡Este ya no es lo que conocemos, este ya no es la vida de antes donde estamos a salvo viniendo simplemente al colegio…no están nuestros familiares, no están nuestros amigos, la novia o novio de cada uno…ya no existe! Ahora solo nos queda luchar por lo que tenemos, ¿Y saben que es lo que tenemos? Nuestra vida, nuestra fuerza, nuestra fe y nuestra poca esperanza…utilicen esa esperanza que les queda para salir de aquí y buscar un lugar mejor, en vez de esperar a que el ejército venga cuando más se le cante la gana. Mi amiga Belén me dijo que si la gendarmería no aprobaba su pedido, no vendrían…el Monte 29 no responde a ningún llamado ni siquiera por radio, así que… ¿Qué más se puede hacer? Mariana – ¿Seguir esperando? (Con esa respuesta me di cuenta que no había caso, ya no podía convencerlos de que recapaciten…) Se que quieres salir de aquí y lo entiendo, pero…hemos hablado entre todos y no se pero, tengo un presentimiento. Yo - ¿Presentimiento? Mariana – Si, se que la ayuda vendrá pronto…lo presiento, se que por más de que ustedes no lo crean pero, Dios me dice que esperemos, que pronto seremos salvados…y entonces, podremos irnos sin preocuparnos más de nada. (Le quede mirando…algo desesperado) Se que quieren irse de aquí y es normal que a través de uno, todos sintamos miedo pero deben tener paciencia y entenderlo…deben confiar en sí mismos, no porque una cosa no llega cuando lo esperamos, no significa que nunca llegara…cada cosa llega en su momento, y si tarda es porque llegara algo mucho más de lo que se esperaba. Por favor…deben confiar. (Me quede pensando…mire a mis compañeros, y mire hacia mi alrededor y sentí el miedo que ellos tenían, les asustaba no estar con el apoyo de sus amigos, sus hermanos, padres y demás…me di vuelta…) Yo – Lo siento…pero no puedo esperar más. Agarre mi mochila y mientras retiraba del lugar… Mariana – ¡Tu nos quieres convencer de que nos vayamos de este lugar… ¿No hay algo que te pueda convencer para que te quedes?! ¡Si la hay…! Cuando escuche eso…me di vuelta, y era el profesor. Yo - ¿Por qué esta tan seguro que la hay? Profesor – Porque no dejare que se vayan. Todos - ¿Qué? Profesor – Selle la puerta para que no lo hicieran. Carina – No está hablando en serio. Profesor – Les pedí por favor que se quedaran y mira como termino Gabi, Seba, esos chicos de 5to…Bogado mismo. Siempre que salían del lugar, había alguien que terminaba muerto o no volvían jamás. Ahora, si esta vez no me harán caso…lo hare a la fuerza. Cuando estaba a punto de hablar…se escucho un ruido, parecía como si callo un mueble. Todos miraron hacia el pasillo que iba a la puerta de emergencia…Stefani y Yamila fueron a ver, y en ese entonces Tefi puso una cara de desesperación, y cuando fuimos a ver el resto pudimos verlo…una mesa había caído, y eso hiso que se halla desarmado por completo la muralla, y entonces...entro un zombie. Yo - ¡Maldita sea…! Solté mi mochila y fui hacia el curso…y lo vi, la puerta que daba hacia la capilla estaba sellada con una puerta demás. Era la única salida ya que la otra estaba totalmente rodeada de zombies. Leo y algunos más vinieron y nos ayudaron a tratar de quitarla…la golpeamos, disparamos las bisagras y todo pero era imposible…parecía estar pegada y clavada, y costaría muchísimo abrirla. Habían matado al zombie que entro…pero más tarde entraron 3 mas, era fácil ya que entraban de a pocos y podíamos matarlo fácil. 10:28 a.m Seguíamos con tratar de abrir la puerta y cada vez mas zombies entraban. Así mire hacia atrás y cuando vi…estaba el profesor en la puerta, si antes tenía bronca y casi mate a Bogado, esta vez estaba muchísimo peor…así que fui y él sabía que iba con mala intención, pues fue así, agarre y lo golpee y cayó al piso. Lo levante y lo tuve en la baranda… Yo – Fue gracioso lo que hiciste eh… ¿¿¿Crees que esto fue gracioso…eh??? Nos has matado a todos… Profesor – No lo hagas…por favor, ¡No…no! Yo - ¿Por qué? ¿Tienes miedo verdad? Pues mira a tu derecha…esa puerta está llena de esas cosas, ¡Y tú crees que encerrándonos nos salvaras!! Estas demente (Y lo comencé a golpear como fue con Bogado hasta que sangrara por completo…) Cecilia llega e intenta que pare pero no podía, el profesor ya no tenía fuerzas y estaba totalmente desangrado…dos chicos de 5to me agarraron y pude soltarle. Lo ayudaron a levantar a él también…lo mire con desprecio, pero pelear no era lo importante ahora sino tratar de salir antes de que esas cosas entren…aunque no duro mucho. Un zombie entro y piso una puerta, esta hiso que la parte inferior de la puerta se levantara y haya tirado varias mesas y sillas por los aires, y también…haya hecho que el camino se abriera mas y mas zombies pudieran entrar…pues entonces no había más salvación, cerca de 10 zombies entraron. Por el momento éramos más y pudimos controlarlo, luchando y matando a algunos…aproveche y me lleve a Cecilia, Viviana, Tefi, Yamila y Carina hacia la otra puerta…Leo insistió en quedarse. Ellas - ¿Qué haces? Yo – Deben irse… ¡Ahora! Cecilia - ¿Qué? No…no lo voy a hacer, me quedo con vos. Yo – No, tienes que irte…hay un camino al que no pueden llegar esas cosas, es hacia el interior del barrio pero más adelante saldrán hacia la siguiente avenida y podrán contactar con alguna ayuda, busquen ayuda y si es como dicen…si encuentran al ejercito, díganles de la situación. Yo estaré bien…les prometo. Carina – No, yo tampoco voy a ir sin vos… Yamila – Yo me quedo, amo a Leo y me voy a quedar con el…no importa si muero. Espero entiendas… Yo – ¡No! Si esa puerta se abre por completo…moriremos todos. Carina – (Comenzando a llorar) No quiero irme sin vos…somos amigos, los amigos debemos mantenernos unidos. Cecilia – Ellas tienen razón…voy a quedarme con vos, y si tengo que morir lo voy a hacer. Yo te amo…y voy a pelear contigo hasta el final. Yo – También te amo…pero no quiero que mueras, quiero que vivas, yo voy a estar bien… ¡Te lo prometo! Cecilia – ¡No! Si dices que respetas la decisión de los demás…pues quieras o no, mi decisión es quedarme contigo. Stefani – Ella tiene razón… (Mirando a todas…pensé, y tenían razón). Yo – De acuerdo…Viviana, Tefi…solo falta su respuesta. Ellas – (Se miraron fijamente…) Nos iremos… Stefani – Conozco mi barrio y sé que camino podremos tomar para estar seguros. Solo espero estén bien…quiero su palabra. Carina – Pues entonces, yo voy a ir con ustedes… Yo – Les prometo y les doy mi palabra…de que estaremos bien. Por favor tengan cuidado, ¿Si? Viviana – ¡Hecho! Ayude a bajarlas, Comenzando por Viviana, le había dado uno de los radios que encontre. Luego siguió Carina…y cuando estaba bajando a Stefani, el patio donde estábamos, esta sobre la biblioteca…y al bajar a Tefi, la ventana estaba abierta y un zombie se abalanzó hacia ella quien intento zafarse pero fue imposible. El zombie lo mordió en su brazo…las chicas trataron de quitárselo hasta que otro llego se agarro de ella y se prendió, de tanto que forcejear rompieron la ventana y Tefi cayó al piso junto con ambos zombies arriba, y 5 más se acercaban. Viviana no quería abandonar a su mejor amiga, pero no les quedo otra que Carina tuvo que llevarse a rastras a Viviana y solo así pudieron escapar…no pude hacer nada para salvar a Tefi, pero solo me quedo una… Con todo ese grito de dolor que no podía escuchar… Stefani – ¡Dispárame! Yamila saco el arma de la mochila y me la dio, apunte bien…Cecilia ni Yamila pudieron mirar. Yamila se dio vuelta y comenzó a vomitar… Yo – ¡En serio…perdóname! Y dispare… Cerca de 8 zombies estaban allí abajo comiéndosela. Me quede mirándola y también vi como Viviana y Carina escapaban…saltando la reja y pudiendo meterse dentro de las torres. Cecilia llego llorando y me abrazo desde atrás, me di vuelta y la abrase, y más aun comenzó a llorar. 11:04 a.m Cecilia y Yamila fueron adentro pero no se alejaron…mi teléfono había sonado, pensaba que era Belén…pero no, era Brenda, una amiga mía de otro colegio. Alguien a quien nunca pude verla personalmente… Yo - ¿Hola…Belén? Brenda – No, Benja soy yo…Brenda. Yo - ¿Qué…Brenda? ¿Estás bien? ¿Qué paso? Brenda – Se que nunca pudimos conocernos personalmente, y sé que hubiera sido un gusto hacerlo, pero, créeme que esto no es lo que quisimos que pase, ¿Cierto? Yo - ¿Qué pasa? ¿Por qué pareciera como que te…? Brenda – Escúchame con atención… (Parecía un poco agitada) Intentamos buscar ayuda, el colegio fue invadido por zombies…cuatro chicos de mi colegio salieron pero, nos llamaron por celular donde parecía que fueron atacados. Soy la ultima que queda en el colegio…estoy encerrado en un armario y fuera hay miles de zombies. Yo - ¿Qué? Aguanta si…cuando termine todo voy a ir a buscarte. Brenda - (Pareció reírse y llorar a la vez…) Ojala pudimos habernos visto por lo menos una vez, ¿No? Quiero que sepas que…me pareciste una gran persona, y te quiero mucho y….y sal de esta ciudad para siempre, busca un lugar seguro. Yo – (Ya poniéndome algo triste) Por favor… ¡Aguanta! Brenda – Ya es tarde…espero verte un día, te estaré esperando. (Y corta la llamada). Yo – ¿Brenda…Brenda? ¡¡¡No…no…no…no!!! Había tirado mi teléfono contra el piso. No había recibido llamados ni mensajes de Belén desde hace días, el colegio estaba rodeado de zombies y mis amigos morían cada vez más…me arrodille y justo antes de golpear el piso, desde adentro se escucha un grito. Fuimos adentro…y cuando llegamos con el montón, pudimos ver que la entrada ya se había abierto camino totalmente, y cerca de 20 zombies comenzaron a entrar. Todos empezaron a retroceder…a mí solo me quedaban 9 balas, otro cargador de 15 y más de 20 municiones que era imposible que me ponga a cargarlas uno por uno. Leo y los demás dejaron la puerta y vinieron…Leo abrazo a Yamila. Éramos 34 contra cientos de zombies. Sabíamos que eran un poco mas de 100, pero…igual éramos pocos. Leo agarro el machete, otro chico de 5to agarro el cuchillo…el revólver lo tenía el profesor yo, tenía la pistola. La hora había llegado…y lo que más estábamos tratando de evadir, paso. Cecilia agarro fuerte de mi mano. Había más de 50 zombies delante de nosotros… Viviana y Carina ya estarían saliendo de las torres. Cecilia me soltó, prepare mi pistola y apunte. Mariana – Padre nuestro que estás en el cielo, santificado… Leo – (Poniéndose delante de todos) ¡Bien…vengan maldita sea! ¡Vengan…si de verdad tienen hambre, pues aquí les espero! (Levantándose la remera para burlarse) ¡Vean esto…quieren esto cierto! ¿Pues porque no vienen a buscarlo…? Cada vez se acercaban más y nosotros cada vez retrocedían más, hasta llegar cerca de las escaleras. Todos estábamos con miedo…cada uno tenía un palo, para al menos tratar de pelear. Yo – Ok… Respire hondo…y dispare. Continuara... El siguiente capitulo lo subire en unos dias...leanlo si quieren, y opinen que no les gusto del relato!

Hola...tanto tiempo!! les traje el 8vo capitulo del relato. últimamente no tuve mucho tiempo...es por eso que no subia el capitulo. La serie ya casi termina...falta poco. Espero les guste...si alguien presta atencion, lograra entender mejor...sino, les explicare sin problemas. Saludos Capitulo 8: Una Sospecha. 4 de Agosto 2:20 p.m. Estuve casi 7 meses entrenando defensa personal, con la Armada Argentina y practicando tiro con diversas clases de armas, tanto pesadas como pequeñas, haciéndome pasar como un soldado. En este caso solo servirían las armas…porque pelear solo serviría si encuentras a alguien que intenta matarte. Un ejemplo, podría ser como aquella vez…22 de Mayo del 2012, donde recién nos estábamos adaptando al nuevo colegio. Tratábamos de ser como los demás…personas comunes, chicos que ingresan en su último año y así poder terminar la secundaria. Damián hablaba con Verónica, como simples compañeros…resulto que ella tenía su novio, Cristian…era mucho más grande que Damián, aunque de una mentalidad bastante tonta para su edad y su físico. No resistió a los celos e intento pelear con Damián. Un día estaban en los pasillos y Cristian llega y embiste a Damián de espalda, Damián cae al piso…antes de que Cristian pueda volver a golpearlo, Damián lo esquiva y se levanta. Vero solo gritaba para que pararan…pero su novio se negó, en ese instante estaba frente a Damián, y tras él estaban dos amigos más de Cristian. Damián intento calmarlo hablando, obviamente no quiso y en eso…Cristian tira un puñetazo hacia la cara de Damián, el lo esquiva y al momento llegan los otros dos de atrás para sostenerlo. Quisieron agarrarlo del brazo, pues Damián los esquiva, dobla el brazo de uno de ellos y al otro lo golpea en sus oídos para aturdirlo, tirando luego al del brazo doblado al piso. Cristian estaba enfurecido, volvió a intentar con otro puñetazo seguido de una patada, Damián pudo esquivar cada puño que tiraba…en un momento esquiva uno que fue directo hacia la pared, y eso lo hiso enojar aún más. Luego habíamos llegado Valeria, Elizabeth y yo…pues Damián término la pelea esquivando una petada, agarrando de su brazo derecho y golpeándolo con su codo izquierdo en la mandíbula de Cristian, dejándolo delirante y luego…inconsciente. (Interrupción de la historia…) Brenda – ¿Al menos él recibió algún rasguño en esa pelea? Cecilia – No, solo recibió quejas por parte de los padres de Cristian…quien llego con tres dientes faltantes, una de ellas era una muela. Brenda – (Haciendo cara de asco) Si que debió doler. Y luego de eso, ¿Tuvieron alguna otra pelea? ¿Tú peleaste alguna vez? Cecilia – No, bueno si…algunas pequeñas peleas o discusiones que tuve con otras chicas, pero nada de violencia…nos enseñaron que eso solo existe en las guerras o en personas de mentalidad violenta. Y por cierto…sigue disparando. Había pasado una semana que deje de buscar, había terminado el barrio Don Bosco y como allí no encontré nada…últimamente solo me he dedicado a enseñar todo lo que aprendí de armas a Brenda. Obviamente solo llevamos algo más de una semana…a comparación de los meses que pase en el entrenamiento militar. Por el momento solo eran prácticas de tiros. Le enseñaba a disparar a larga distancia…ya que disparar y moverse resulto medio costoso para ella. Mientras ella disparaba balas de goma (ya que no podíamos usar mucha munición) yo estaba sentado a un lado tomando una lata de cerveza. Era buena con los rifles pero, a la hora de disparar lejos con una pistola…gastaba más balas de lo que atinaba al blanco. Disparo de corta distancia le resulto algo fácil aunque seguía gastando balas demás. Con respecto al almacén, es raro que todavía siguieran apareciendo zombies, no sé de donde aparecen…pero cada vez aparecen más a seguido. Empiezo a pensar que hay algún lugar que no conozco…o una puerta sin cerrar, en la que aparecen. Cecilia – Bueno, ya…terminemos con esto. Brenda – ¿Por qué? Cecilia – Mira, lo haces bien…pero debes dejar de esforzarte tanto para que el disparo te salga perfecto, tu simplemente apunta y dispara, nada más. Brenda – Tú lo haces perfecto, y obviamente con el tiempo sabré hacerlo mejor. Cecilia – Lo sé, por eso mismo lo digo…pero, has disparado más de 30 veces y solo le has dado a 6 latas de 10. (Agarro el arma y disparo, echando todas las latas al instante) Ves… Brenda – Para ti es fácil, yo en mi vida…siquiera vi un arma nunca. Cecilia – Bueno…lamentablemente hay que acostumbrarnos a los retos de la vida. Si te sirve de consuelo, la primera vez que dispare un arma fue a mi mejor amiga, Cecilia. Brenda – ¿También se llamaba así? Cecilia – Sí. La había mordido mi propia compañera, quien se había convertido en una zombie sin que nos diéramos cuenta. Aunque ya había muerto por la mordida en su cuello…yo me encargue personalmente de hacerlo definitivamente. Luego de eso también fue al amigo de mi novio, quien un día nos abandonó y luego volvió y nos salvó la vida a ambos…fue mordido y pidió que lo disparemos para terminar de una vez por todas. Brenda – Eso…es trágico, ¿Y qué hicieron con él? Cecilia – Por ultimo…fue a mi hermana. (Poniéndome algo seria) Le habían mordido…y no quería dejar que se convirtiera en esas cosas, así que la mate y luego la enterré…fuera de los muros, así nadie la encontraría ni la molestara. (Quedándonos callados un momento) Brenda – Ceci… Cecilia – Vámonos, hay que seguir practicando…no puedo seguir pendiente de estar salvándote la vida todo el tiempo si no sabes disparar. Brenda – ¿Y dónde iremos ahora? Cecilia – Ya verás… Había que encontrar otro lugar, ya que con los muchos disparos que se hiso…los zombies comenzarían a llegar, y no quedaba mucha munición. Esta vez se vendría lo más difícil…que sería disparar en movimiento. Sé que al principio le costó demasiado, pero si aprende esto…le resultara más fácil disparar a larga distancia. 2:48 p.m. Estábamos en la terraza del Hotel cerca del puerto. Era el único lugar lo suficientemente despejado, con linda brisa y vista de la ciudad. Había puesto sobre un arco, una botella como péndulo…la cuestión es dispararlo, cuesta mucho…pero es el mismo ejercicio que nos hicieron a nosotros. Brenda – Empiezo a pensar que tú forma de enseñar es algo…rara. Cecilia – Yo mismo dije eso, y ni te imaginas todo lo que tuve que aguantar con los regaños. Tú solo trata de pegarle a la botella. Imagina que la botella es la cabeza de un zombie, obviamente más dura y más chica que el de uno de verdad. Claro que un zombie no se mueve como un péndulo…pero si sabes disparar en el momento exacto en que se mueve, disparar a un zombie te resultara más fácil. Solo que ellos trataran de comerte… Brenda – Creo que te cansaras de enseñarme… Cecilia – Luego de esto te enseñare algo muy importante, ahora práctica. Yo voy a ir al puerto un momento…no me tardo. Brenda – De acuerdo, ten cuidado… Baje a la avenida y fui directo al puerto. Mate algunos zombies que estban cerca con el cuchillo…pues desde donde estaba, aun se escuchaban los disparos de Brenda, y eso los atraía. Luego de semanas que no volvía, pude ver que no había señales en el cartel que había dejado para los demás…estaba cubierta por algo de tierra de tanto estar al aire libre. En ese momento me puse a pensar, y por poco llegue a una conclusión de que…creo que jamás volveré a encontrar al resto del grupo. Aún quedaban Órnela, Lili, Néstor, Nahuel, Darío, Miguel, Noemí y Víctor. Solo espero a la mitad… Estaba limpiando el cartel para llevarlo al auto…en ese mismo instante aún se escuchaban los disparos de Brenda, y luego, unos segundos despues paso a ser un fuerte disparo…me alarme, y al mirar atrás vi a un zombie tirado en el piso. ¡No puede ser que no lo haya percibido! Me acerque y pude ver que la bala le traspaso el cráneo, era la bala de un rifle…y luego pensé, muy extraño que ya no se escucharan los disparos de Brenda. Metí el cartel en el auto y volví a la terraza del hotel. Cuando llegue, vi a Brenda quien seguía practicando. Me acerque y vi que el rifle parecía haber sido sacado de su lugar… Cecilia – ¿Cómo te está yendo? Brenda – Bien, un poco difícil aun… Cecilia – ¿Difícil? No le puedes pegar a una simple botella que se mueve (mirando hacia el puerto), pero si le puedes pegar a un zombie que está a casi 90 m. de aquí, muy extraño… ¿No? Brenda – Si, demasiado extraño… (Mirando de reojo) Cecilia – Brenda…no te hagas la desentendida, ¿Quieres? Brenda – Bueno, ¿Qué podía hacer? Estaba a punto de atacarte y tú ni siquiera lo habías visto. Cecilia – Lo sé, y te agradezco que lo hayas hecho pero ser inocente no te sale. Lo único que voy a preguntarte es, ¿De dónde aprendiste a disparar así? Brenda – Nunca lo hice…solo hice memoria de todo lo que me enseñaste y al ver que ese zombie estaba muy cerca de ti, agarre el rifle, apunte bien y dispare, nada más. Antes de disparar respire hondo…y me termine asustando yo mismo. Cecilia – Estas demente, y eso si que te queda bien. Ahora te voy a dar otro consejo…relájate y apunta, no te desesperes al disparar y ver que has fallado. Inténtalo… Volteo a mirar la botella, se puso firme…estaba como a 3 m. del blanco, apunto y miro fijamente. Se quedo como 4 segundos en esa posición y luego disparo…dando en el blanco. Se alegró de poder hacer…ya que el consejo funciono. Más tarde volvimos a poner las latas a 6 m. y luego a 15 m., pudo darle a todas, aunque tuvo algunos fallos como siempre, pero con el tiempo se irán. 5:18 p.m. Habíamos vuelto al almacén. Estábamos en el bar del 2do piso enseñándole como armar y desarmar una pistola. Le resulto más complicado que aprender a disparar…pero solo hace falta paciencia para que se puedan lograr las cosas. Su fascinación fue el Revólver que ella había escogido aquella vez, la Magnum Taurus. Mientras preparaba la merienda, deje que armara y desarmara cada arma…solo para ver que tal lo hacía, y vaya que lo hizo bien. Soy buena instructora…y ella buena estudiante. 6 de Agosto 4:15 p.m. Estábamos en el Obrero, era el peor lugar de todos…ya que era el barrio con más jóvenes de la ciudad, jóvenes que incluso antes de que ocurriera esto, ya se merecían estar muertos. Con Brenda a mi lado, pudimos terminar rápido de limpiar el barrio. Yo lo hacía en cuatro días…con ella acompañándome lo terminamos en día y medio. Pudimos recuperar más munición en algunas casas y también encontramos una que al parecer…fue la casa de un traficante de armas. Brenda se encontró un arma que hasta mi me gusto, era una Colt Python…creo que le tuve envidia por su suerte. No la quiso usar, pues decidio usarla solo cuando encuentre a su familia o a sus amigos. Me pregunto, ¿Cómo es que estas personas pudieron conseguir un arma así? Sinceramente…no tengo idea, de donde ni cómo. Me había cruzado con mi antiguo profesor de Historia, era un oficial retirado de la penitenciaria hace años…eso significaba, nuevas armas y mas munición. Cada recorrido que hacíamos además, hacíamos lo posible por conseguir combustible extra. Las estaciones de servicio aun tienen…pero si el ejercito recorriera la ciudad y se entera que ya no queda, se darían cuenta de nosotros. 10 de agosto 2:37 a.m. Nos sentamos un rato, dimos varias vueltas alrededor de la fuente, hasta que fuimos hacia la estatua de San Martin a sentarnos de nuevo. Incluso hablábamos del colegio… Benjamín – Dime una cosa, ¿Cómo haces para tener tanta paciencia a las demás personas? Mariana, Yanina, Yamila…todas ellas (Riéndome), digo…yo cuando estoy con las mujeres del curso, no paran de hablar ni un segundo. ¿Cómo lo haces? Cecilia – Bueno, lo que hago…es ignorarlas. Si, puede que les haga caso todo el tiempo, pero eso no impide que yo siga con lo mío…en vez de estar horas y horas escuchando las tonterías que hablan. Si llegara a decir algo, serian todas las mujeres contra mí, y puede que Yamila se ponga de mi lado, y obviamente Cecilia (Anahi). Benjamín – Tienes mucha paciencia… Cecilia – Hay momentos en que, me dan ganas de… (Haciendo gesto de ahorcar o estrangular) Benjamín – (Riéndose) ¿Y porque no lo haces? Cecilia – Pues ya ves porque. (Cambiando de tema) Pregunta personal, ¿Cómo te llevas con tu familia? Espero no te moleste la pregunta… Benjamín – No, descuida. Mi familia…es algo digamos, especial. No soy de llevarme mucho con mis hermanos, mis padres siempre trabajan y tienen poco tiempo ya que cuando salgo del colegio ellos tienen partido de futbol, mi padre es entrenador y mi madre coordinadora. Cecilia – Igual que la mía… Benjamín – Así es, y…muy pocas veces tienen tiempo para mí. Solo los fines de semana o cuando no tengo clases. Mis hermanos son algo molestos, tanto yo como ellos estamos de acuerdo en que soy yo la oveja negra de la casa. Mi hermana es enfermera y cada vez que sale de trabajar, llega en casa y duerme. Si tiene tiempo se queda un rato, sino vuelve a trabajar…es algo cansador a veces. Cecilia – En mi casa no es tan así, al igual que tu como dijiste recién…para mis hermanos, yo también soy la oveja negra de la casa. Me encierro en mi pieza, salgo solo para tomar Terere, ver tele o comer algo…a veces peleo mucho con Johana, Luis es molesto pero casi nunca está dentro de la casa. Mi mama sería un caso serio, solo me hace caso cuando soy yo la que se acerca a ella…porque resulta que al verme, recuerda que tiene una hija de 17 años que aún vive en la casa y dentro de poco está a punto de recibirse. Benjamín – Cierto…olvidaba que mañana cumples 17. Cecilia – 17…creo me estoy haciendo vieja para mi edad. Benjamín – Pero aun seguís siendo lindas. (Creo que me sonroje un poco cuando dijo eso…) Cecilia, ¡Despierta! Cecilia – ¿Qué? Benjamín – ¡Despierta! Oye, ¿Me escuchas? ¡Zombies! Cecilia – ¿Qué? De que hablas… De repente despierto asustada, solo era un simple sueño…un recuerdo de Benja y yo, aquella última noche en que la ciudad todavía estaba normal, antes de que todo sucediera. Brenda me hablaba, me dijo que había tres zombies dentro del almacén. Me alarme y me levante, garre el cuchillo y bajamos…encontramos a todos. La pregunta seria, ¿Cómo entraron? Revisamos todo el lugar, puertas e incluso hasta las del depósito, y no había nada, todo estaba sellado. No sé lo que haya pasado pero había que investigar de una vez por todas… Volví a la cama, hacia frío y la calefacción estaba apagada. Después de haber soñado lo que soñé, trate de dormir pero no podía. Pase más que una hora pensando en todo lo que paso en estos últimos 2 años. Desde aquel día hasta hoy…siempre me pregunte, ¿Qué hubiera pasado si nada de esto ocurriera? Estaría en la universidad, estaríamos cumpliendo nuestro 2do aniversario con Benja. Anahí y todo el resto de mis amigas seguirían vivas, mi familia, Juan, Seba, Bogado…Carina, Yamila. ¿Qué hubiera pasado? Debería preguntarme primero… ¿Cómo fue que paso? 6:42 p.m. Estábamos en el bar, todo estaba bastante tranquilo…estaba enseñando a armar y desarmar su Colt Python, le había gustado tanto que no se lo quitaba de encima. Todo seguía normal, pues obviamente no duraría mucho. En un momento antes de terminar de armar, escuchamos otro ruido abajo…de seguro sería un zombie. Le dije que yo me encargaría mientras que ella terminara con su trabajo. Fui a ver y no me equivoque, era otro zombies. Lo mate y pues me seguía preguntando de donde salían, y porque siempre aparecían en el mismo lugar. Un rato después aparece Brenda, preguntando que paso. Hablamos sobre el tema y luego se nos apareció una hipótesis…la ventilación. Ya me había imaginado que sería por arriba, pero hasta que vi una de las rejillas de la ventilación abierta. No pusimos a pensar y Brenda dijo que si el generador del lugar todavía funcionaba, las cámaras de seguridad también estarían activadas. Tenía razón, así que fuimos corriendo hacia la sala de control, y le di la razón…las cámaras todavía funcionaban y pudieron grabar todo. Buscamos la del pasillo donde cayó el zombie y pudimos verlo…había caído. En otra cámara pudimos ver como caía en la misma dirección que el anterior. Mientras revisábamos rápido todas las grabaciones del día, vimos cruzar a alguien cámara frigorífica de la carnicería, creo que se dio cuenta de que la cámara se movió…pues al tatar de llegar a él y verlo mejor, comenzó a correr. Yo seguí tras él y le dije a Brenda que lo siguiera a través de las cámaras de seguridad que había en esos pasillos y me avise (con un radio) por donde iría. Entre a la carnicería y no vi a nadie, solo una puerta y la cámara… Cecilia – Brenda, ¿Puedes verme? Brenda – Si, muy preciso…entro por esa puerta, ten cuidado. Cecilia – De acuerdo, dime hacia donde llevan estos pasillos. Brenda – Depende de donde él siga…te llevara a una de las puertas del depósito o directo a afuera, a unos diez o quince metros del último cerco de estacionamiento. Deje el radio prendido, iba despacio, la puerta estaba frío y duro…intentando con toda fuerza, al abrir…pude verlo aunque no muy bien, le grite y comencé a seguirlo. Dispare varias veces pero no le atinaba…luego entro en otra puerta, intente abrirla pero no podía, debió cerrarla desde el otro lado. En eso llega Brenda con la escopeta, quien disparo hacia la cerradura y la puerta se abrió. Estábamos en el depósito, pudimos verlo a lo lejos…se iba hacia la salida. Ya me estaba cansando de él. Luego, al llegar…abrió las puertas y corrió hacia afuera. Trato de cerrarlas de vuelta pero le dispare y eso lo ahuyento. Sí que sabía correr. Cuando salimos no sabía por dónde fue…y apenas pudimos verlo, se iba en dirección hacia de la vieja fábrica, y atrás de eso está la cancha de futbol donde podría escapar fácil. Lo seguimos, pero al doblar vimos que ya estaba cerca de la reja, dispare varias veces pero no llegaba a darle. Necesitaba dispararle con otra cosa… Antes de que llegara y pudiera saltar…saque un rifle que estaba escondido bajo un auto quemado. Ya estaba sobre la reja intentando cruzarla, cuando apunte…y justo cuando podía darle por la espalda o su pierna, al momento de disparar…Brenda golpea el arma, haciendo que dispare mal. El tipo salto la reja y se subió a una camioneta…intentando pararle volví a disparar varias veces pero no llegue, ya se había ido. Cecilia – ¿¡Pero qué diablos hiciste!? Brenda – No puedes dispararle, era un sobreviviente. Quizás quería comida o algo… Cecilia – ¿Comida? Acaso, ¿Metía zombies para que buscara comida por él? Brenda – Igual no podías matarlo…quien dice hay mas como él. Cecilia – No importa, lo matare si se mete conmigo…eso debes entenderlo. ¡MALDITA SEA! ¿Te salve la vida solo para esto? Hubiera sido mejor que te comieran. (Yéndome) Brenda – Solo porque te crees la única sobreviviente de la ciudad y perdiste a tu familia y amigos, creerás que todo te sale perfecto, pues adivina que…no, está ya no es tu ciudad, ya nada de lo que ves aquí era como antes, así que como tu aquí…tampoco eres nadie, solo una chica que tiene miedo de saber que no puedes cambiar más de lo que ya se cambio, y que solo quieres estar aquí porque así nadie te molestara por tu…maldita debilidad. Cecilia – Digas lo que digas, no me interesa… ¿Sabes? Brenda – ¿Te crees la heroína matando a tu familia? (En eso me detengo) Eso es lo más ridículo que una chica puede hacer, solo lo haces para escapar de la realidad. Cecilia – (Volteo) Retira lo dicho… Brenda – No, ya lo dije… ¡Eres débil y te crees gran cosa frente a mí! No aguante el enojo por lo que acaba de decir, pues estando frente a frente…corro hacia ella y la embisto, ambos cayendo al piso. Ella logra soltarse y me golpea por la cara, al intentar con un derechazo, logro bloquear y poder darle yo por la cara, alejándola de mí. Brenda – Eso es lo mejor que tienes, pues entonces solo gastaron tiempo enseñándote a pelear. (Antes de retirarme pude ver que me quito el cuchillo de Benja…) Cecilia – Devuélvemelo…ahora. Brenda – No… Cecilia – Hazlo…o te juto lo lamentaras. Brenda – ¿Quieres? Ven a buscarlo. Me moleste aún más y fui para recuperarlo. Trato de cortarme con el cuchillo, pero luego…hiso un movimiento en falso y pude llegar quitarle el cuchillo, pero ella aprovecho y logro darme un codazo y luego otro puñetazo en el estómago, tirándome al piso. Volvió a querer golpearme pero yo la detengo, la golpeo en la cara y luego me toca golpearle en su estómago, empujándola a un costado. Me levanto apenas por el dolor del puño, tenía sangrado la boca y ella tenía sangre al costado de su frente…ya estábamos cansado, pero ella quiso seguir. Volvió para darme otro golpe, yo logre esquivarla, bloqueando su izquierda y luego golpeando su costilla derecha, intento otro derechazo…logre esquivarlo, agarrando y doblando su brazo, golpeando de nuevo con la izquierda, su estomago y esta vez dejándola débil, pateando sus piernas, cayendo y en el piso antes de que pudiera moverse, le puse el cuchillo en su cuello. Brenda – ¡Vamos! Si dices que no eres débil, ¡Hazlo! Tal como lo ibas a hacer con ese tipo… Cecilia – Habla todo lo que quieras…pero tú, jamás entenderás. Brenda – Lo que no entiendo, es porque seguir en este lugar cuando tú mismo admites que no existe más salvación. Vamos, hazlo…luego sigue buscando a tu familia, que ellos te esperaran para comerte. (Enojándome cada vez más) Eres patética… (Por poco casi lo hago, amague…pero sabía que lo estaba haciendo solo por enojo. Segundos después trate de recapacitar y me calme…quitando el cuchillo) Cecilia – Nunca más vuelvas a quitarme el cuchillo…o la próxima si te matare, ¿Escuchaste? Porque fue con él, con que mate al primer zombie que iba a comerte… Me levante de encima, agarre el rifle y la pistola…y volví al almacén. Ella se levantó, solo queda mirándome y mucho después, siguió atrás de mí para también volver. Fui al baño, me quite toda la sangre de mi boca…y tome un baño. Recordando todo lo que había dicho Brenda…y recordando miles de cosas de mis amigos y de mi propia familia, comencé a llorar en la bañera. Un terrible dolor… ¿Por qué tuve que hacerlo? Estoy arrepentida de todo… 11 de Agosto 4:29 a.m. “Parte de Brenda…” Cecilia estaba sentada en el balcón, tomando latas de cerveza…las últimas que quedaban en todo el almacén. Cada vez que terminaba uno, se lo tiraba a los zombies de allí abajo. Yo solo estaba acostada…intentando dormir. Me sentí algo culpable por lo que paso en la tarde. Me levante y fui con ella para tratar de hablar de forma razonable, todo lo que paso. Estaba allí, solo le quedaban 4 latas, y mientras abría una…yo llegue, queriendo hablar con ella. Brenda – ¿Cecilia? (Solo quedaba mirando al horizonte…parecía estar algo pasada de alcohol, pero aun seguía consciente). Sé que no quieres hablarme, pero yo vine…quería pedirte perdón por lo de hoy, se que… Cecilia – (Interrumpiéndola) Hoy es mi cumpleaños… – ¿Qué? – Si, hoy cumplo 19 años de mi…maldita vida. Brenda – (Algo confusa) Pues, feliz cumpleaños…entonces. (Sentándome) Cecilia – Estaba con él, a punto de darnos un beso…yo estaba por dar mi primer beso. Brenda – ¿Quién “él”? ¿De quién hablas? Cecilia – Salvo la vida una dos veces. El tomo de mi mano, y me llevo arriba junto con los demás…solo pudimos salvarnos 12 de nuestro curso: Diana, mordida…fue la que mato a Cecilia (Anahí) y a Juan. Gaby murió intentando conseguir provisiones. Brenda – Cecilia, ¿De qué hablas? Cecilia – Stefani…ella fue comida por completo por tres zombies. Seba…fue asesinado. Leo era alguien de otro curso de 6to, murió al intentar escapar, tropezando y cayendo sobre esas cosas. Yamila…era mi amiga, tuve que matarla yo. Carina…escapo con Viviana, pero no lo logro. Bogado… Brenda – ¡Cecilia! (volteando a mirar) ¿Por qué me lo cuentas? Cecilia – Porque todo eso paso, hace ya dos años. El 10 de agosto del 2011 a las 3 de la tarde…el día que toda la ciudad murió…el más repugnante, deprimente y, psicológicamente, el día que más odio de todos los días que he vivido hasta hoy. Y lo peor es que no pude hacer nada para que deje de pasar…nadie pudo hacer nada, o de seguro se podía pero no lo hicieron, ¿No crees? (yo la entendía pero a la vez me sentía confusa, ¿Por qué me cuenta esto?). De todas formas ya no importa… ¡Todo termino ya! (Tirando la lata de cerveza). Brenda – Tienes que dormir. Creo que no estás…en condición para seguir. Ven, te ayudo. Ella solo seguía mirando hacia el horizonte, pero luego…se levanto y fue directo a la cama. Le quedaban aun 3 latas de cerveza…se las guarde por si en la mañana preguntara por ellas. Se acostó y un rato después se durmió profundamente…estaba algo fresco así que conseguí una manta y le puse encima. Parecía que esta vez sí durmió sin pesadillas… Brenda – (Mirándola aun confusa y mal por lo que me acaba de contar) Buenas noches…Cecilia Bueno, aqui termino este capitulo...espero les guste! como ya saben...aun faltan los demas personajes nuevos, qe daran lugar a una parte importante de la trama...y en poco tiempo, volveran a ver al famoso Antonio, esta vez de vuelta en accion salvando la vida de alguien. como saben...si algo no les gusto, no entendieron o esta mal, me lo avisan. Saludos

Hola!! bueno...les traigo el 4to capitulo!!! Aqui es donde comienza todo y es donde se desataran conflictos, no solo por culpa de los zombies...sino tambien de motivos personales y sociales. Habran mercenarios en medio...asi que mantenganse al tanto!! jeje qe lo qe se viene es muy bueno!! (Digo!) Capitulo 4: Apocalipsis Especial 2: La huida – Parte 1 7:43 p.m. “Parte de Benjamín…” Estábamos en plena autopista, siguiendo a Héctor…quien estaba asustado por lo que acaba de enterarse. Había mucho transito…y Héctor manejaba muy rápido, con suerte hasta podría provocar una accidente. Intentábamos llamarme al teléfono pero no contestaba…y menos en el lugar donde estábamos ahora mismo. Luego, para perdernos de vista…cruza entre dos autos y toma la avenida que lo lleva a Liniers, dejándonos sin poder cruzar y escapando de nosotros. Tratamos de ir más rápido y alcanzarlo en cuanto podamos…sabíamos que iría a su casa, solo debemos tratar de hablar con él. 8:19 p.m. Habíamos llegado a casa de Héctor, vimos que su auto estaba mal estacionado…creo que estaba un poco apurado y asustado. Al querer entrar, la puerta estaba trabada… Benjamín – Héctor, abre por favor…necesitamos hablar contigo, ¡Abre! Cecilia – ¡Héctor! Por favor…tienes que abrir, te explicaremos. Intentábamos abrirla, golpeábamos y lo llamábamos…pero él no atendía. Luego, por la ventana…apenas viéndose por la cortina, Brenda lo espió. Brenda – Oh Dios santo…tiene una soga y una silla, ¡Intentara suicidarse! Debemos entrar… (Yendo a la puerta y golpeando) Héctor, mi amor…por favor, ¡Abre la puerta! ¡Abre la maldita puerta, Héctor! Benjamín – (Cansado de golpear) Suficiente…a un lado Brenda. Brenda se hiso a un lado, pues luego…patee la puerta con fuerza. La puerta se abre, nosotros entramos rápido y buscamos a Héctor…pero luego, Brenda larga un grito desesperado. Cecilia y yo corrimos hacia ella…quien estaba frente a Héctor, sobre una silla, con una soga al cuello. Benjamín – ¡Héctor...no! No lo hagas…no te atrevas, te lo pido por favor. (Acercándome lentamente) Héctor – No te acerques Benjamín...o me tirare de la silla. Benjamín – No tienes que hacerlo, te curaremos…cree en mí, no hay razón para recurrir a esto. Héctor – ¡No mientas! (Deteniéndome a unos metros) Me convertiré en una de esas cosas, Viviana lo dijo…tenía fiebre alta, palidez, hasta vomite sangre. No me convertiré en esas cosas. Antes moriré, si así tiene que ser… Benjamín – Escúchame…antes que lo hagas, piensa en tus amigos, piensa en tu familia, en Kenny (su perro), piensa en el jefe, en los chicos del boliche. (Siendo interrumpido por Brenda) Brenda – Piensa en mí, en todo lo que hemos pasado juntos…en lo que hemos pasado anoche. Dijiste que me amabas y me prometiste jamás volver a separarte de mí…por favor, no lo hagas. Por favor... Brenda estaba con lágrimas, Cecilia intentaba calmarla…pero era imposible si Héctor seguía a un paso de tirar de la soga. Quería intervenir…pero si lo hago, la silla caerá y la soga lo mataría. Con lo que Brenda le dijo, él se puso algo confuso y dudoso…solo haría falta una pequeña oportunidad, en cuanto se quite la soga, iré por él. Solo espero se lo quite… Cecilia – Héctor, escúchame…si no quieres escucharlos a ellos, escúchame a mí. Héctor – ¿Qué debería de escucharte a ti? Tú hiciste casi lo mismo…al alejarte de él. Cecilia – ¡Exacto! No sabes lo terrible que es…hacer algo y luego arrepentirte, pero sabes que no hay otra opción. Si lo haces…nos perderás a nosotros, y nosotros a ti. (Dudando en quitarse la soga) Si de verdad amaras a Brenda, no lo hagas…yo te ayudare, te prometo hacerlo, si así tengo que pagar por mis actos, te ayudare. Pero por favor, bájate de esa silla…y ven con nosotros. Poniéndose muy dudoso de su situación…toma la soga e intenta sacárselo, yo ya estaba preparado, pero luego paso algo peor. Cuando intenta sacarse la soga de su cuello…ve y observa su mano totalmente infectada, y eso lo altera aun más. Héctor – Te amo, Brenda. – No…por favor. – Pero debo hacerlo... Benjamín – No Héctor, ¡No! – ¡Adiós! – ¡¡¡NO!!! (Suelta la soga y se tira de la silla…muriendo en ese mismo instante) Brenda – ¡¡¡NOOO!!! Automáticamente subí a la silla y trate de bajarlo de allí, a saber si aun había tiempo. Con ayuda de Cecilia, corte la soga...pero cuando lo puse en el piso, ya no tenía pulso. Trate de reanimarlo… Benjamín – No te irás maldito…tú no, por favor, tú no. Brenda estaba a un lado con Cecilia, no paraba de gritar y de llorar…y yo tratando de revivirlo, pero era imposible, pero no me detenía. Luego de varios intentos… Cecilia – Benja, para…por favor ya, detente. Benjamín – Suéltame…debo seguir. ¡Despierta maldito, si sigues aquí…despierta! (Comenzando a golpear mas fuerte su pecho) Cecilia – Benja, debes detenerte…por favor. Ya se fue, no puedes hacer nada. – No, suéltame. – Detente maldita sea…ya no podemos hacer más nada. (Llorando y tirando de mi brazo) Seguí y seguí…pero no reaccionaba, hasta que cada vez golpeaba con menos fuerza, me había cansado. Solo intentaba revivirlo…gritando y gritando pero se que no me oía. Me traía muchos recuerdos de mis compañeros, mas aun cuando quise salvar a Nani…Héctor fue el único que pudo compararse con ellos, era un gran amigo. Me senté a su lado…estaba cansado y triste, no podía creer que otro amigo se haya ido por culpa de ese maldito virus que nos acecha donde quiera que vayamos. Brenda estaba en la puerta, llorando junto con Cecilia…pues luego, decidí cumplir mi palabra. Tome el revólver que tenía en su cuarto. Junto con Cecilia…lo levantamos y lo pusimos de vuelta en la soga, y luego me puse de frente y cargue el revólver. Brenda entonces, tomo de mi mano…decidió hacerlo ella, pues pidió que la esperemos afuera. Me negué a hacerlo. Brenda tiro todas las balas, dejando solo una…y giro el tambor. Apunto a la cabeza… Brenda – Esto es…por la vez que te me presentaste (apretando el gatillo sin salir nada), me habías dicho que teníamos algo en común (de vuelta, sin que pase nada), que ambos visitamos el mismo lugar (Volviendo a disparar) y me dijiste que si un día volvemos allí (apretando el gatillo) seria para ver a la muerte en persona (tirando una vez mas) y ver lo desagradable que son. (Bajando el arma) Pero que nos daríamos cuenta…que el destino nos eligió para conocernos, estar juntos (comenzando a llorar) y ser felices. Cecilia – ¿Brenda? Brenda – No puedo hacerlo, no puedo… (Tirándose al piso y lamentándose) Benjamín – Lo hare yo…dame el arma, Brenda. Brenda – (Mirándome con tristeza…ella se pone de pie) ¡No! Es mi novio, y…quiero hacerlo. – ¿Lo podrás hacer? – Si…solo necesitaba descargarme. Retrocedí junto a Cecilia, ella tomo de mi mano. Brenda se puso de pie...y aun cuanto más lo miraba, más lloraba. Luego, apunto…le puso el seguro al arma. Solo quedaba una bala… Brenda – Te veré pronto, Héctor. Te amo… Ella disparo…y la bala atravesó la cabeza de Héctor, haciéndolo pedazos. Brenda dejo caer el arma…y llorando, se retiro. Cecilia lo siguió…y seguidamente yo, sin antes despedirme. Benjamín – Fuiste un gran amigo…ojala ahora estés con las personas con las que yo quiero estar ahora mismo. Adiós…Héctor. Agosto 21, Año 2011 – 7:40 p.m. Habíamos llegado a casa de Michel. Subir las escaleras fue lo peor…ya que estaba muy cansada, apenas si tenía ganas de seguir caminando. Todo el lugar estaba desolado, había algunos que otros zombies rondando muy cerca…pero ya era de noche, apenas si nos verían. No debíamos hacer ruido, pues la puerta de Michel era más que ruidosa…pues nos tomamos el tiempo de hacer el menor ruido posible. Cuando pudo abrirlo, al entrar…no hice más que ir y acostarme sobre el sofá. Michel entro, metió todas las bolsas que trajo consigo y cerró muy lentamente la puerta. Al verme…me tira las llaves hacia el estomago muy fuerte. Viviana – (Reaccionando de un susto) ¿Qué haces? Eso dolió… Michel – Si quieres dormir, al menos antes ayúdame con estas bolsas. Esto no es un hotel…si quieres vivir aquí, ayuda. Viviana – De acuerdo…lo hare solo porque tienes razón. (Mientras vacio y acomodo las cosas) Por cierto, ¿Dónde dormiré yo? Michel – En el cuarto de Hugo, a él no le molestara…creo. Viviana – De acuerdo… ¿No te molestara si no ceno hoy? Estoy muy cansada, solo quisiera dormir…y si es posible, tratar de no despertar hasta que todo esto termine. De repente…desde mi bolsillo escucho la voz de Benja: “¿Hola? ¿Viviana…Carina? ¿Están bien? Contesten por favor…” Rápidamente…saco el radio y me siento sobre la mesa: Viviana – ¡Benja! ¿Están bien? ¿Qué fue lo que paso? ¿Cómo están todos? Michel – ¿No puede ser? Es Benja… ¿Enserio? Viviana – Shhh, cállate… (Sentándose a mi lado) Benjamín – Estamos...estamos bien, ¿Como están ustedes? Viviana – Bien...estoy bien, estoy acá con Michel, estoy en su casa. Benjamín – De que hablas, ¿Y Carina? Viviana – Ella... Lo siento Benja, Carina no... Ella no llego. Cecilia – ¿¡Qué!? Michel – ¿Quién es esa chica que hablo? – Debe de ser Cecilia. – ¿Y quién diablos es Cecilia? Viviana – ¿Benjamín? Siento decírtelo Benja...no pudimos hacer nada. Benjamín – No importa...es bueno que estés bien. Cecilia y yo somos los únicos que... Viviana – ¡No...no puede ser! ¿Y los demás? Que paso… (Interrumpiéndome) Benjamín – Si puedes conseguir ayuda...por favor, te esperaremos. Hablaremos después...y saluda a Michel de mi parte. Michel – (Hablando bajo) Aquí estoy…Benja. ¡Cuídate por favor! Viviana – Benja, ¿Que pasara con ustedes? ¿Estarán bien? Benjamín – Si, estaremos bien...no te preocupes, ya nada mas puede pasar por aquí. Viviana – De acuerdo...solo cuídense. Nos vemos. Apague el radio y lo deje sobre la mesa. Michel se levanto, algo seria…siguió acomodando las cosas, mientras que yo me levante y fui directo al cuarto a tratar de dormir un poco. Me quite mi uniforme totalmente manchado con sangre y me acosté solo en ropa interior…pues a pesar del frío que estaba siendo, al momento en que toque la cama, dormí profundamente sin sentir nada. Olvide taparme y de apagar la luz. Michel llega más tarde, y me pone una frazada encima…y antes de salir: Michel – A pesar de todo, me alegro tenerte aquí…eres la única familia que me queda. (Luego apaga la luz y cierra la puerta) Abril 30, Año 2017 – 8:37 p.m. Estábamos fuera de la casa de Héctor. Cecilia intentaba consolando a Brenda…quien no paraba de llorar en el auto. Yo estaba en la escalera de la entrada…sentado y pensando. Mi mente se había puesto en blanco, trataba de pensar en algo pero ni siquiera tenía idea de lo que estaba pasando. Mi mejor y el único amigo que tenía, y el único que me quedaba…acaba de irse frente a mí, y yo no pude hacer nada. ¿Qué pasara ahora? Los grandes amigos no se compran en los supermercados… Pensaba que solo Formosa seria un problema para mí…y pensaba que había terminado con ella, pero creo que ella aun no ha terminado conmigo. Si piensa que podrá quitarme todos mis amigos y a Cecilia…pues se estará equivocando, antes le daré guerra, si es lo que espera de nosotros. Luego de un largo rato, Kevin llega para recoger a Brenda. Ella se sube a su auto y luego se despiden. Cecilia…se dirige hacia a mí, quien no hace más que verme con preocupación. Se para frente a mi…me queda mirando un momento, yo solo seguía pensando. Cecilia – ¿Benja? (Sin responder) Benja…ya es hora. Benjamín – (Mirándola…luego levantándome) De acuerdo…volvamos. Me levante…contemple una vez más la casa, pues luego, de mi bolsillo saco un encendedor. Encendí un pañuelo humedecido con alcohol…y luego lo deje caer en la escalera de la entrada. Rápidamente la casa comienza a incendiarse de a poco…y en un simple instante, la llama ya estaba en segundo piso de la casa, llegando al tejado. Toda la casa estaba en llamas. Los vecinos salieron a verlo…e incluso llamaron a la policía y a los bomberos. Ambos nos quedamos allí…mirando, sin percatarnos de la policía, quienes llegaron un rato mas tarde. El comisario nos vio…y supo lo que estaba pasando, pues no hiso más que venir hacia nosotros y pedirnos que nos valláramos, antes que la cosa empeore. Nos subieron en su auto…y otro policía se llevo el nuestro. Mientras nos íbamos…los bomberos llegaban en ese instante. 9:10 a.m. Nos llevaron a la comisaria…donde unas horas más tarde, nos atiene el comisario para interrogarnos. Comisario – (Sentándose) Bien…sinceramente no sé qué decir al respecto, chicos. El teniente Gonzalez ya fue alertado sobre la situacion de su hijo…y decidió venir inmediatamente. Pero, creo que no se alegrara de verlos a Uds., es mas…se molestara. (Ambos callados sin decir nada) ¿Tienen algo que decir? ¿Algo que testificar? No hacíamos más que estar callados, con la mirada baja…mirando a la nada, con el pensamiento en blanco, apenas si escuchábamos lo que el comisario nos decía. No respondíamos a lo que nos preguntaba…aunque sabe perfectamente que lo que acabamos de hacer, ¡Lo debíamos hacer! Comisario – (Resignándose) Bien, si no dirán nada…ya pueden irse. Serán escoltados de vuelta hasta la entrada del barrio. Lo mantendremos vigilados… Salimos, nos subimos al auto…y nos escoltaron tal como lo dijo, pues solo hasta la autopista, de allí seguimos nuestro propio camino. Cecilia estaba recostada contra la ventanilla, no hablaba…solo miraba los autos pasar. Cecilia – (Irrumpiendo el silencio) Lloverá pronto… Benjamín – Ayudara a apagar el incendio. – Seguro. – ¿Ya llamaste a Viviana? Cecilia – Todas las fuerzas militares tomaran los hospitales por la mañana. No mataran a nadie…pero los van a atar para que no ataquen a nadie. Nadie sabe lo que nos espera…y esperemos que siga así. (Luego de una larga pausa…) Benjamín – ¿Sabes? Antes de este operativo…quisiera que hagamos algo juntos. Si no tienes problemas… Cecilia – ¿Nos iremos a España? Benjamín – Si pudiéramos ir a España…lo haríamos, pero ya no creo que haya vuelos a esta hora. – Cierto. – Quiero llevarte a un bar especial. Cecilia – (Sonriendo) ¿Confitería Las Violetas? Benjamín – Exacto. Ya que mañana será un día muy duro…intentando eliminar una amenaza, quisiera dar un brindis contigo, antes de que todo se vuelva un apocalipsis. Además…hace mucho que te debo esta cena. Cecilia – Aun es temprano…déjame ir a cambiarme un momento. Benjamín – De acuerdo… Agosto 22, Año 2011 – 12:09 a.m. Ya era de mañana, al ver…vi que Michel ya se había levantado, pues olía algo de carne cocida en la casa. Me levante y fui hacia la cocina…y si, Michel estaba cocinando. Me había despertado justo a tiempo para almorzar. Alto ahí, ¿Michel cocinando? Debo seguir soñando… Ella voltea al verme… Michel – ¡Buenos días! ¿Ya te sientes mejor? Viviana – Un poco creo…por cierto, ¿Qué estas cocinando? Michel – Es hígado, y sé que no te gusta…pero si tienes hambre lo comerás igual. Viviana – ¡Estamos al borde de un apocalipsis...y tu aun me sigues haciendo las cosas de forma intencional! – Lo sé, ¿No te gusta? – Por cierto, ¿Dónde están el tío Oscar y Hugo? (Dejando caer por accidente los cubiertos) ¿Michel? ¿Pasa algo? Michel – Si, todo está bien…no te preocupes. (Mientras acomoda los cubiertos) Hugo salió con unos amigos…justo cuando todo esto sucedió, esperamos por él, pero no apareció. Más tarde, cuando papa y yo salimos a buscar provisiones…encontramos su moto tirada cerca del paraíso, cubierta de sangre alrededor. Viviana – ¿No lo encontraron divagando por ahí? Michel – Lamentablemente, no. Oímos una transmisión que dejo el ejercito en algunas estaciones de FM. Luego de varios días, papa salió en busca de comida…y (comenzando a lagrimear) tampoco volvió. Salí a buscarlo, no lo encontré…pero había encontrado un carrito de bolsas en plena calle. Supuse que fue él quien lo había dejado allí…pero, no lo sé. Viviana – Siento mucho que te pasara eso, Michel. ¿Y hace cuanto estás sola? Michel – Algo más de una semana…nueve días creo. ¿Y tú que hacías en esa capilla? Corrías el riesgo de que alguno de esas cosas te atacara…aunque, uno solo no te hará daño. Viviana – ¿Uno? El colegio entero fue infestado…cientos de chicos y profesores fueron asesinados y comidos por “ellos”, ¿Y tú me dices “uno”? (Quedando callada) Carina, Stefani y yo escapamos, pero Tefi no lo logro. Más tarde, Carina tuvo un accidente con su pierna…tuvimos que separarnos. Le prometí que volvería por ella en cuanto consiga ayuda… (Comenzando a reírse) ¿Cuál es lo gracioso? Michel – Tienes razón…estamos al borde de un apocalipsis, tu pidiéndole ayuda al señor y tratando de salvar la vida de alguien en este inmenso barrio, cuando ni siquiera puedes salvarte tu misma. Si…que tengas suerte allí afuera. Aquí esta…provecho. (Poniendo el plato en mí mesa) Viviana – ¡La salvare…ya lo veras! (Tirando el plato contra la pared) Abril 30, Año 2017 10:36 p.m. Estaba esperando a que Cecilia se terminara de cambiar. Viviana estaba abajo, creo que se siente culpable por lo que acaba de pasar…aunque más que nada, se siente culpable por todo lo que está ocurriendo en la ciudad, y conste que esta vez, no tuvimos la culpa. Michel estaba acostada en el sofá, escuchando música…tratando de tranquilizarse un poco, y olvidar lo que acaba de pasar. ¿Me pregunto cómo debe de estar Brenda? Bueno, más que seguro debe estar fatal…solo espero se recupere pronto, mañana se hará el funeral. De repente…Michel aparece en la cocina, buscando un poco de jugo. Michel – ¿Y tú qué haces así vestido? ¿Vas a salir? Benjamín – Si, con Cecilia… Michel – No creo que tengas otra persona con quien salir, ¿No? Benjamín – Saldremos para distraernos de la situación que estamos sufriendo…se que para todos es terrible lo que acaba de pasar, pero no hay que culpar a nadie por esto. Michel – Tienes razón, nos vendrá bien un poco de aire fresco a todos. Tratare de convencer a Viviana de salir un momento, quizás me apunte con una pistola para que me retire pero…lo intentare. Benjamín – ¡Pues suerte entonces! (Riéndonos…en ese momento Cecilia llega) Cecilia – Bien, ¿Cómo me veo? Sin dejar de mirarla, tenía un vestido corto verde oscuro, junto con una cartera beige y unos zapatos altos color negro. Aun me sigo preguntando, ¿Como una chica de ojos marrones claros y cintura exquisita como Cecilia, pueda estar conmigo? Yo no le llego ni a los talones, pero bueno… ¡Qué va! No importa. Benjamín – Creo que te ves…excelente. Más que excelente, hermosa. Michel – Tranquilo Benja, no te pongas nervioso. Te ves bien Ceci, pueden irse tranquilos…a lo mejor convenzo a Viviana de salir también. Cecilia – Gracias…bueno, ¿Nos vamos? Michel – (Retirándonos) Que se diviertan. "Parte de Cecilia..." Fuimos hasta el auto, Michel cierra la puerta y se sienta en el sofá a mirar la tele…pues antes de retirarnos, vimos que subió hacia su cuarto. Quizás Benja no lo haya visto, porque quizás habría querido detenerse…pero al subir a su cuarto, comienza a llorar sin control. Se tapaba la cara, apretaba una almohada y solo seguía llorando…pero luego, sin vernos, cierra la cortina para que nadie la viera, y apaga la luz. Benja arranco el auto y nos fuimos. A pesar de ser dura, me dolió verla así a Michel. ¿Qué será de Brenda entonces? Ni me lo imagino… 10:58 p.m. “Parte de Michel…” Luego de gastar mis llantos en Héctor por 5ta vez, decidí bajar para mirar TV un momento, hasta que vi la hora…y ya se hacían las once, quizás es hora de llamar a Belén, quien ya salió de su trabajo. Cuando tome el teléfono…había un mensaje en el buzón de voz, al escucharlo supe que era para Viviana. Baje hasta el sótano para avisarle de su mensaje, hasta que vi a Viviana tratando de inyectarse algo en su brazo. Entre al laboratorio y la interrumpí antes de volver a inyectarse otra dosis… Michel – ¿Qué…estás haciendo? (Mientras me vio entrar) Viviana – Hey, no es nada…solo me inyecto anticuerpos. – ¿Anticuerpos? – Si. Cuando entramos en ese hospital, podía infectarme muy rápido…así que me inyecto anticuerpos para mantener inactivo al virus que llevamos dentro de nuestras células. Michel – ¿Qué…acaso intentas que el cascaron no crezca ni se rompa? Viviana – En palabras sencillas…si. (Inyectándose una 3ra dosis y haciendo gestos de dolor) Michel – Si tú te inyectas eso para impedir que te infectes… ¿No serviría como alguna cura o como algún tipo de prevención a esto que estamos lidiando? Viviana – En realidad no, nuestras células como dije…el virus que llevamos dentro está inactivo, nuestros anticuerpos los mantienen así porque así se adaptaron. El virus Marcus elimina por completo los anticuerpos…es así como las personas mueren, por la fiebre alta y otras enfermedades. (Poniendo cara de entender poco y haciéndome la distraída) Michel, ¿Has estado llorando, cierto? Michel – Si, desde que me entere…no he sentido más que tristeza. Viviana – A mi me da más pena Brenda… Michel – Si, debe estar muy mal. Por cierto…te ha dejado un mensaje. Mejor me iré a dormir…nos vemos mañana. (Mientras me retiraba) Y trata de dormir un poco… Agosto 22, Año 2011 – 2:27 p.m. Estaba acostada…mirando al techo, preocupada por Benja y Cecilia, y aun más por Carina. Me levantaba y caminaba de aquí para allá…mirando por la ventana, viendo los zombies caminar por todo el barrio, pues eso me daba asco, y me preocupaba aun mas. 4:15 p.m. Fui hasta la cocina a limpiar el plato que rompí…y también a prepararme algo para comer, al fin y al cabo, no como bien desde hace días…o semanas. Mientras cocinada, Michel aparece…y me disculpe con ella. Le serví un plato de huevo frito…pues era lo único que me sabía preparar. Michel – Creo que…deberé enseñarte a cocinar. Viviana – No te quejes…toda la vida me he acostumbrado a que Lidia cocinara. Michel – Bueno, aquí no tenemos cocinera…somos pobres y las cosas las hacemos nosotros mismos. Tu palacio ya no existe…y deberás acostumbrarte. Viviana – Lo he estado pensando…y voy a ir en busca de Benja y Cecilia, si no te molesta. Michel – ¿Estás loca? El colegio esta a 10 minutos de aquí…pero salir de este infierno nos costara más de una hora. Viviana – Si no estás dispuesta…lo hare yo, solo guíame por donde tengo que ir e iré. Michel – (Mirándome y dudando) De acuerdo…pero pero si no podemos, volveremos. ¿Escuchaste? No quiero que sea un riesgo cuando ellos pueden hacerlo por si solos… Viviana – De acuerdo…ve y prepara tus cosas, yo sacare ese vidrio y vigilare si no hay nada. Me levante y tome la bolsa con los vidrios y las demás basuras…pero al momento en que abrí la puerta, un zombie se presento delante de mí y me vio. Muy alterada, sin pensarlo…cerré muy fuerte la puerta y todos los zombies del edificio lo escucharon, y comenzaron a empujar la puerta con fuerza. Michel – ¿Pero qué diablos hiciste eso? Ahora los zombies vendrán hacia aquí… Viviana – ¿Qué querías que hiciera? Me asuste… Al ver por la ventanilla…casi 6 o 7 zombies se posaron sobre la puerta intentando entrar. Michel se desespero y corrió hacia su cuarto. Tranque la puerta con un mueble, llame a Michel pero no contestaba…pues cuando fui a su cuarto, estaba preparando una sabana. Viviana – ¿Qué piensas hacer? ¿Para qué es esa sabana? Michel – Espero no tengas miedo a las alturas…porque bajaremos. Viviana – ¿Qué? (Mirando hacia abajo por la ventana) Estamos en el último piso…son casi 40 metros, ¿Estás loca o qué? Michel – Si quieres quedarte entonces…hazlo. Ayúdame a atar ese extremo. ¿Tiene razón? Pues si…no queda otra, la única forma era bajar hasta la ventana más cerca, solo así podremos bajar. Luego…mientras atábamos la última, las bisagras la puerta se rompe, los zombies empujaban cada vez más hasta que abrieron la puerta y empujaron el mueble. Atamos la sabana a la cama, cerramos la puerta y luego…era momento de saltar. Michel fue la primera…comenzó a escalar muy despacio, la puerta se abría cada vez mas. Hasta que llego a la ventana. Michel – ¡Viviana…es tu turno! ¡Debes hacerlo, rápido! No tengas miedo… ¿Cómo que no? Tenía miedo…estaba muy alto y no sabía cómo hacerlo. Luego, la puerta por poco se abre, corrí hacia a ella e intente que no se abriera…pues puse otro mueble mas y lo deje allí. Pensé un momento…y decidí hacerlo. Tome la sabana y calcule la medida de la ventana hasta la de abajo. Respire hondo…y cuando estaba por saltar, la puerta vuelve a abrirse y un zombie entro, tomando de mi camisa. Salte por la ventana con el zombie prendido por mí…pues cuando llegue a la ventana, el zombie choca contra la pared, cayendo libremente hacia el piso. Yo pude entrar libremente por la ventana…donde Michel me atajo para que no me golpeara o me fuera a la mierda, aunque más allá del piso no creo que llegue. Al verlo, el zombie se desplomo…como si fuera a tirar un huevo al piso. Michel – ¡Si que tienes coraje eh! Muy bien calculado… Viviana – Gracias, creo que no volveré a hacerlo jamás. Michel – Debemos irnos…pasaremos por Benja y su novia y buscaremos otro lugar seguro. Cuando salimos, el lugar estaba despejado…aunque luego nos vieron los zombies de arriba, pues al querer intentar seguirnos, uno por uno cae por las escaleras. Michel traía consigo un fierro…con él comenzó a matar a cada zombie que se nos aparecía en frente. Al llegar a una calle…Michel se detuvo, vio como su casa estaba infestada de zombies. Solo se quedo allí, mirando por un largo rato…creo que quería llorar, y todo por mi culpa. Los zombies llegaban, era momento de seguir nuestro camino. Viviana – (Estirando de su brazo) Michel, vámonos… ¡Vámonos! Ella reacciono y se agarro de vuelta su fierro…mato a uno que estaba delante de nosotros. Tomamos la misma calle por la que vinimos…pues fuimos directo hacia el colegio. Solo espero que Benja y Cecilia estén bien…solo espero que sigan allí. Abril 30, Año 2017 – 11:47 p.m. Estábamos en “Confitería Las Violetas”, era un bar muy hermoso…y a Cecilia siempre le ha gustado la idea venir aquí alguna vez. Gente fina, hombres de negocio y niños que vienen a divertirse…creo que me siento un hombre importante. Benjamín – ¿Y? ¿Te gusta? Cecilia – Es muy lindo…la verdad que quisiera venir todos los días a cenar. Benjamín – Bueno, en realidad tenía pensado traerte aquí el día de nuestro 6to aniversario…pero como dije, mañana será un largo día y quisiera hacer algo especial por ti. Cecilia – Es hermoso… ¡Muchas gracias, Benjamín! Se le notaba en la cara la felicidad que sentía…pues a mí me alegraba, aunque había momentos en que recordaba a Héctor, y eso me hacia cambiar de humor. Mañana será su funeral, el mismo día donde toda la ciudad correrá peligro…solo espero que los hospitales estén bien cerrados. Hicimos un brindis por nosotros, por el dolor de Brenda, y más que nada…por Héctor. La cena duro hasta un poco después de la media noche…luego ya debíamos irnos a descansar. 1:08 a.m. “Parte de Cecilia…” Estábamos yendo hacia a casa, habíamos salido de la autopista y solo faltaban unos kilómetros para llegar. Estaba un poco llena, me divertí mucho esta noche a pesar de lo triste que fue hasta hace un momento. Al doblar en una esquina, estaba un poco oscuro así que Benja prendió las luces altas…pues sin darnos cuenta, cerca de 60 metros adelante había una multitud de personas. Al detenerse de golpe, todos voltearon. Cecilia – (Tartamudeando) Dime…dime que eso no son… Benjamín – No creo…deberían de estar solo en hospitales. De a poco se acercaban aun mas…luego decidimos apagar las luces. Nos perdieron de vista aunque nosotros también a ellos. Cuando intentamos retroceder…apenas si hicimos ruido, uno de ellos reacciono y se acercaba aun más. Benjamín – (Hablando en voz baja) Llama a Gonzalez, dile que ya comenzó, entre Rocamora y Gascón, ¡Rápido! Cecilia – Enciende el auto Benja. En ese instante…al sacar mi teléfono, recibo un mensaje, hice lo posible para que dejara de sonar y por suerte lo logre. Me agache para que la luz de la pantalla no alumbrara…pero cuando leí el mensaje, creo que ya no hacía falta llamar a nadie. Cecilia – No, no…esto no puede ser, ¡No! Benjamín – ¿Que paso? ¿Quien era? Cecilia – Es Brenda…va hacia casa. – Pero, ¿Por qué? – Porque...también hay zombies en Villa Crespo. Al momento en que Benja lo escucho, su ánimo bajo aun mas…pero luego fuimos interrumpidos por un zombie que golpeo la ventana del auto. Benja encendió el auto en reversa y tuvimos que escapar de la horda…pero luego, una mujer que iba en moto nos esquiva, sin saber lo que le esperaba adelante. La mujer cae y los zombies la atacaron sin piedad. Volvimos a la avenida…alertamos a todos. Llame a Gonzales y al comisario, pero dijo que ya habían recibido llamadas de muchos lugares de la ciudad, reportando ataques de supuestos “zombies”. En ese entonces Benja también saco su teléfono…y alerto a todos. 1:17 a.m. “Parte de Viviana…” Estaba durmiendo tan tranquilamente, que mi sueño tuvo que ser interrumpido. Mi teléfono comenzó a sonar…y a pesar de lo cansada que estaba, debía contestar. Encendí la lámpara y tome el teléfono… Viviana – Diga. Benjamín – Viviana…despierta a Michel, cierra todas las puertas con lo que puedas, ¡Ahora! Viviana – (Algo dormida) Hey, esperate tantito Benja, cálmate y dime lo que pasa. Benjamín – ¡Hay zombies maldita sea! (Levantándome rápido de la cama) En varias partes de la ciudad ya han alertado que fueron atacados. Viviana – ¿Qué? Pero es imposible… ¿Dónde están ustedes? Benjamín – Ya estamos cerca…prepara todo, llegaremos en un momento. La llamada se corto, y rápido fui hasta el cuarto de Michel…pero vi que no estaba. Baje hasta el living y la vi en el sofá durmiendo. Viviana – ¡Michel…despierta, rápido! Michel – (Despertando de un susto) ¿Qué? ¿Qué paso…? No me asuste así… Viviana – Ayúdame a cerrar las puertas y ventanas. – ¿Qué intentas hacer? – Benja me llamo, hay zombies en muchos lugares de la ciudad…y pronto llegaran hasta aquí. Michel – ¿Qué? Pero dijiste que no los habría hasta dentro de unas horas del día… Viviana – Si, pero mis calcules no fueron correctas…y ahora toda la ciudad está siendo atacada. En ese mismo momento, un zombie golpea la puerta…empujándome a un lado. Intento atacarme pero luego le pateo su cabeza, dándome oportunidad de levantarme y volverle a patear en el pecho, tirándolo hacia afuera. Intento levantarse de nuevo…Michel llego con su pistola y al momento en que iba a disparar, Benja y Cecilia llegan en el auto, atropellándolo. Bajan rápidamente del auto y nos metemos a la casa. Muy desesperados…comienza la inquietud. Viviana – ¿Qué paso? ¿Están bien? Benjamín – Estamos bien… ¿Aun no ha llegado Brenda? Michel – Ni siquiera sabíamos que ella venia. Cecilia – No importa…debemos apresurarnos. Michel – ¿Apresurarnos a qué? Benjamín – Largarnos de aquí. Tomen lo que puedan…poca ropa, armas y municiones, ¡Ya! Viviana – De acuerdo…ven, vamos. (Hablando a Michel) Cecilia – Benja, tu quédate aquí a vigilar…por si llegan Brenda y Kevin. Todas subimos a los cuartos, dejando a Benja solo en el living. Al entrar a mi cuarto…baje un bolso del ropero, comencé a guardar algunas prendas y luego cargue la pistola y metí la munición que pude a la maleta. Antes de bajar…abrí mi cajón y saque el estuche. Cuando la abrí, allí estaba ese cartucho…y entonces, volví a recordar aquel momento. Agosto 22, Año 2011 – 2:43 p.m. Ya estábamos cerca del colegio, nos ha costado mucho llegar hasta allí…el barrio entero estaba plagado de zombies, era imposible de caminar tranquilo. Michel seguía un poco molesta…no me hablaba y caminaba muy rápido. Viviana – Michel, detente…para un poco, ¡Detente! (Tomando de su brazo) Michel – ¡Suéltame! ¿Para qué quieres que me detenga? Esas cosas vienen por nosotros y tú quieres que nos detengamos… Viviana – Si, porque no has hecho mas que estar callada, no has dicho nada desde que salimos…como si yo tuviera la culpa de algo. Michel – Un día, ¡Solo un día! Y me llenas la casa de zombies… Viviana – ¿Crees que fue intencional? Me asuste… ¿Qué querías que hiciera? También podías haberte asustado si fueras tú la que abría esa puerta… Michel – No importa…recuperemos a Benja y vayámonos de este horrible lugar. Viviana – Al menos discúlpame, ¿Quieres? Michel – (Deteniéndose y volteando) ¿”Disculparte”? Perdón, ¿Dijiste “Disculparte”? – Si, discúlpame. – De lo único que tengo que disculparte es por el hecho de tener que ser tu prima, nunca me quisiste ni me apreciaste…y ahora fui yo quien prácticamente, salvo tu vida. Si hubieras sido tú, me hubieras dejado en esa maldita iglesia…pero no, fui tan generosa que te lleve hasta mi casa, ¡Y ahora me dejaste sin hogar! ¡Me dejaste sin refugio! (Alterándose y gritando en plena calle) ¡¿Y quieres que te disculpe?! Viviana – (Poniéndome muy mal) Perdón, no era mi intención tratarte de esa forma, yo solo… Michel – Si, como no… ¿Ahora te lamentas? Deja las tonterías de lado Viviana…tu riqueza ya no existe, ahora eres una chica que acudió a mi ayuda y nada más, tu mansión, tu dinero y todo lo que tenias se acabo. Toda la familia se acabo… Volteo y siguió caminando. Tenía razón en lo que estaba diciendo…mi familia ya no está y el hecho de tener mucho dinero no me ayudara en nada a salir de aquí. Jamás la había visto tan molesta, y más aun…jamás pensé que a una persona se molestaría porque le salvo la vida a alguien. Viviana – Esta bien, lo admito…tienes todo el derecho de enojarte y de desquitarte conmigo, pero ahora solo estamos nosotros, te guste o no debemos permanecer juntas el tiempo que sea posible hasta que nos rescaten. Luego de eso…haz lo que quieras. Michel – ¿Y quien dijo que yo me iré contigo? Tu vete si quieres…yo no me iré de esta ciudad. Viviana – ¿Y qué harás aquí sola con esas cosas? Michel – Evitarte…así no tendré que salvarte la vida otra vez, porque la próxima, dejare que te coman. La última vez fue solo por lastima… Viviana – ¿Qué dijiste? Michel – ¿Qué dije que? Viviana – Repite lo último que acabas de decir… Michel – Dije…que es la última vez que te salvo. Esta vez…lo hice solo porque tuve lastima. En ese mismo instante que termino de decirlo, me abalance sobre ella y comenzamos a pelear. La golpee varias veces en la cara, mientras la estiraba del cabello…luego ella logra golpearme, cayendo a un lado y subirse sobre mí. Cuando intenta golpearme de nuevo, atajo de su brazo y la doblo hacia atrás…golpeando muy fuerte su espalda, y al intentar subirme sobre ella, me golpea el estomago con una patada, ella se pone de pie y cuando me vuelve a golpear, me toma del brazo y me tira a un lado. Al caer, golpee muy fuerte mi rodilla…pero luego, delante de mi estaba el radio tirado, la antena se había roto por completo. Me levante e intente arreglarlo pero no se podía. Michel ni siquiera intento disculparse…pues agarre y de muy molesta que estaba, lo arroje a ella, quien la esquivo como si nada. Michel – ¿Quieres seguir…o quieres llegar hasta el colegio y salvar a Benja? Tú decides si quieres, yo seguiré mi camino. Adiós… Tomo de vuelta el fierro y siguió caminando. Lamentándome, el radio era lo único que quedaba para conseguir ayuda…y ahora está roto, todo por mi culpa. No me quedo más remedio que seguir…ahora la prioridad es rescatar a Benja y Cecilia. Me puse de pie…me limpie un poco la tierra en mi ropa y seguí tras Michel. 2:57 a.m. El colegio ya solo estaba a unas cuadras, desde entonces Michel y yo ya no nos hablábamos. Ella mataba a los zombies como si nada, yo apenas si podía verlos…les tenia fobia. Estábamos a no menos de 30 metros, pero ya veíamos a cientos de zombies allí…pues la cosa empeoro cuando llegamos allí. Había cientos y cientos de zombies alrededor del colegio. Michel y yo nos quedamos mirando, impresionadas…no podíamos creer todos los que estaban allí, esperando simplemente por Benja y Cecilia. Abril 31, Año 2017 – 1:32 a.m. “Parte de Cecilia…” Guardaba todas las cosas que podía, algo de ropa de Benja y pequeños detalles como brazaletes y su reloj favorito, el que le regalo Antonio luego de nuestra boda. Cargue mi arma y guarde 2 cargadores mas de reserva…y un montón de munición para después. Me cambie mi vestido y me puse simplemente unos jeans y unas botas, especial para moverme rápido y aplastar a esas cosas. Al terminar de ponerme una remera…debajo vi el cajón de Benja, y por poco casi lo olvido. Abrí el cajón y saque su portafolios, y por casi 4 años no se ha usado…ahora con un estilo diferente. Tal como aquella vez, miles de recuerdos volvieron hacia a mí al tocarlo…pues con suerte esta vez no seré yo quien la porte, sino Benjamín. Cerré el portafolio, sacando toda la munición que pude y lo metí en otro bolso, junto con la demás ropa de Benja. Ya estaba todo, lleve algo de ropa para que él se cambiara…pues al momento en que baje hacia el living, Benja no estaba. Baje al sótano y tampoco estaba, volví y busque en toda la casa…pero tampoco estaba. Luego recordé la escalera hacia el techo…pues fui hasta allí, y cuando subí…él estaba ahí, parado sobre el borde, mirando todo lo que estaba pasando en la ciudad. Los helicópteros comenzaron ya a rondar por toda la ciudad…matando desde el aire a todos los zombies que podían, pero ni aun así pueden. Los zombies siguen matando en cantidad. Fui hasta él…no hacía más que mirar abajo, sin poder hacer nada. Cecilia – ¿Benja? (Sin responder) Benja, mi amor…hay que irnos. Voltea a mirarme, pues luego…le entrego su preciada arma, la Desert Eagle. Al verlo, no dijo nada…pues tomo su arma y le puso el seguro. Un helicóptero estaba sobre la casa…alumbraba con su reflector hacia nosotros. Piloto – Métanse a sus casas por favor, es una orden. Hay mucho peligro allá afuera…manténganse seguro y busquen refugio hasta que todo esto termine. Cecilia – Venga, debemos irnos…ya. Bajamos del techo, tome el bolso y prepare mi arma. Fuimos hasta el living donde Viviana y Michel estaban esperándonos. “Parte de Benjamín…” Viviana – Benja, ¿Ahora qué? Brenda y Kevin ya están cerca… ¿Ya estamos listos? Benjamín – (Mientras me cambiaba de remera y de zapato) Viviana, tú tienes contactos con las fuerzas militares y aéreas, envíales un mensaje…diles que hay estado de emergencia en toda la ciudad, y muy pronto se expandirá en el resto de las demás ciudades. Viviana – De acuerdo…enseguida. Benjamín – Michel, ¿Qué paso con Belén? ¿Qué te ha dicho? Michel – Ella no contesta, quizás debe de estar durmiendo…habremos de ir por ella. Cecilia – ¿Qué? Ella vive en Boedo…allí afuera es un desastre. Hay que insistir… ¡No queda otra! Benjamín – Tiene razón…sigue intentando. De repente…una bocina suena fuera de la casa, era señal de que Brenda y Kevin llegaron. Nos preparamos, tomamos cada uno nuestros bolsos…y al salir, en ese mismo instante comenzamos a matar todos los zombies que se nos acercaban. Luego me detuve, pensé por un momento… Cecilia – Hey, ¿Benja? ¿Qué pasa? Debemos irnos…apúrate. Benjamín – Vayan ustedes…yo los alcanzare en cuanto pueda. (Entregándole mi bolso) Cecilia – ¿Pero qué…? Estás loco… Benjamín – Iré por Belén…tengo que hacerlo. Le debo una muy grande y esta vez es momento de pagar por mis cuentas. Váyanse…rápido, mantente al tanto del teléfono. Cecilia – De acuerdo…cuídate, ¿Si? Vuelve pronto… (Dándome un último beso) ten, las llaves del auto, yo iré con Michel y Viviana. Benjamín – Déjalo, tengo otra idea. Ahora ve…rápido. (Mientras iba hacia el auto, antes de subir) ¡Cecilia! (Volteando) Vayan a la Estrella Azul… Solo me quedo mirando, respondió con la cabeza y luego subió al auto. Se retiraron y yo quede solo frente a la casa. La cerré por completo y luego me dirigí al frente de casa... Cuando entre, la casa estaba vacía…solo se escuchaba los gritos de afuera, pues adentro no se oía nada. Fui hasta el garaje donde vi ambas motos…la Honda Transalp 600 modelo ’94 y una Kawasaki Versys modelo 2013, ¿Cuál debería llevar? En ese momento cuando quitaba las mantas que las cubrían…detrás de mi sale el dueño de la casa, arrastrándose, había sido mordido en la pierna. Vecino – Ayúdame por favor…debes matarme, si es como dicen, no quiero convertirme en esas cosas. ¿Por favor? (Mirándolo sin responder) ¡Por favor! No te pido que gastes tus balas…allí en la repisa hay un revolver, úsalo y luego llévatelo si quieres. Buscando en la repisa, encontré el revólver que dijo…estaba cargada y sin seguro, ¿Qué clase de arma esta sin seguro? Lo mire, tenía una cara triste…pareciera que solo quería morir antes de convertirse en un zombie. Le puse el seguro…y antes de apuntar, le tire su arma a él. Levanto su mirada confusa… Benjamín – No soy dueño de tu vida…así que no tengo porque hacerte ese favor. (Mirándome muy asustado) Debe ser en la cabeza... Solo miraba, miraba su arma y luego me miraba…y antes de tomar la Kawasaki, que era un modelo mejor que la Honda, el me interrumpe. Vecino – Es mucho mejor la Honda…te aseguro. Tiene tanque lleno. Benjamín – Gracias. Adoro esta moto… Deje la Kawasaki y me subí a la moto Honda, abrí la puerta del garaje...y encendí la moto. El sonido era increíble, una moto tan bien cuidada que hasta desearía llevarme también la Kawasaki…pero no puedo. Antes de irme… Benjamín – Adiós vecino...lo cuidare muy bien. Antes de que pudiera responder, acelere y salí a la calle, cerrando automáticamente la puerta del garaje. Había muchos zombies en la calle, pues era difícil esquivarlos. Fui lo más rápido posible, saque mi segunda arma para matarlos mejor…pues cerca de una cuadra, antes de que sea yo quien dispare, a lo lejos…escucho un fuerte disparo. Bueno, he aqui este 4to capitulo!!! espero les haya gustado...y ya saben que si algo esta mal o no les gusta o lo que sea, me dicen, asi arreglo si esta mal y me rio de los qe me dicen qe no les gusta!! jaja naa tampoco tanto!! pero bueno...este es el comienzo!! Saludos!!
Bueno...este es una pequeña redaccion que hice yo mismo! me gusta las historias de zombies, y mas que nada las peliculas y series!! Es mas...estoy esperando a que salga la 3ra temporada de The Walking Dead, que gracias a eso empece a escribir temas sobre zombies. Soy escritor y escribo miles de cosas...espero que esto les guste! (a todo el que lo lea) Capítulo 5: La simple Verdad 10:26 a.m. Después de todo un día de sufrimiento, habíamos despertado de una linda noche. Ella me miro, y solo se rio…nos dimos los buenos días y nos levantamos. Volvimos adentro ya que el día estaba un poco fresco…y también para ver si paso algo. Al entrar, lo único que hicieron fue cargarnos por lo de anoche. Cecilia fue con Anahí (su mejor amiga) para hablar con ella…yo fui a ver como estaban Diana y Viviana. Por suerte Stefani las estaba cuidando, más que nada a Diana que no se recuperaba de la fiebre. Al verla recordé…recordé lo que Sofía me había dicho ayer. Ella dijo que su padre fue mordido…y que luego de eso comenzó a tener fiebre muy alta, no podía caminar y apenas podía hablar. Sonaría muy extraño que Diana tuviera los mismos síntomas. Entonces la vi a Diana…totalmente dormida, aproveche y me acerque hacia ella, muy despacio le quite la venda en su brazo...lo hice con mucho cuidado y luego, no podía creer. Benjamín – ¡No puede ser…! Al quitar toda la venda, vi que la habían mordido en el brazo…y no fue un corte, como todos pensaban. Stefani cuando lo vio…alerto a todo el colegio y más que nada a los profesores. Luego de eso…todos llegaron. Profesor – ¿Qué hacemos? No creo que a su hermana le guste saber que su hermana murió por esa mordida… Juan – Tiene razón, además…Viviana todavía no despertó, y no creo que diana siga aguantando tanto con esta fiebre. Carina – No podemos llevarle…sí estuvo así desde que la mordieron, creo que va a aguantar un poco más hasta que su hermana despierte. Por si acaso… Benjamín – No Carina…no es así como dices. (Me queda mirando) Puede que si…la podremos dejar aquí, pero se convertirá en una de esas cosas y lo mejor, será mantener a Viviana lo más lejos posible de ella…o tendremos que despedirnos de ambas. Yamila – No pueden hacer eso, ¿Qué pasa si Viviana despierta y no encuentra a su hermana? Profesora – Benja tiene razón…no podemos arriesgarnos, no esta vez. Stefani – ¿Y qué vamos a hacer entonces? Carina – La cuidaremos…pero llevaremos a Viviana con nosotros, si despierta les explicaremos. Profesor – Buena idea…haremos un turno extra para ella, así estaremos alerta de lo que pasa. Seba – Ahora mismo seria buen momento para explicarles… Al principio nadie entendió…hasta que nos señaló. Viviana despertó poco a poco. Al vernos… Viviana – ¿Qué pasa? ¿Por qué esta reunión? Carina – ¡Vivi! ¿Cómo te sentís? Viviana – Me duele mi cabeza, y… (Luego la ve y va con ella) ¿¡Qué le paso Diana!? Carina – Hey Vivi, calma…por el momento no sabemos nada. Fue mordida…durante el ataque, y nos mantuvo escondido todo este tiempo. El resto de los mordidos también están en el mismo estado que ella… Viviana – ¿Por qué no despierta? ¿Y porque tiene tanta fiebre? Benjamín – Es por los síntomas de la infección…tampoco puede levantarse. Estábamos muy preocupados por ella, así que anoche le dimos un analgésico...y aun no despierta. Juan – Mientras que no pase nada…la dejaremos acá, pero la mantendremos vigilada. Profesor – Tienen que alejarse un poco…la infección que tiene puede ser contagioso y no sabemos el momento exacto en que puede despertar…y podría pasar lo esperado. Stefani – Yo voy a cuidarla...les aviso si pasa algo. Viviana – Yo también... Benjamín – Bueno, no duden en hacerlo…estaremos en los pasillos todo el día. Después todos se retiraron. Antes de irme, me encargue de poner la venda de vuelta como estaba, por si despertara y se diera cuenta que se la quite. 12:20 a.m. Estábamos Bogado, Seba, Cecilia, Anahí (Cecilia), Carina, Juan, Stefani, Yamila, Viviana y yo...en el curso supuestamente “cuidando de Diana”. Estábamos en un momento importante, que requería concentración…y reflexión. Bogado – ¿Quién sigue? Stefani – Carina... ¿Qué pasa? Carina – Yo paso... ¿Seba? Seba – me queda 4. Bogado – ¿Yami...? Yamila – Yo también paso... Seba – ¿Las Cecilia...? Cecilia – tengo 5. Anahí – También 5. Stefani – Caiste bajo Seba. Seba – ¿Y vos Tefi...? Stefani – Hmmmm no...4. Viviana – Que boba… ¡Para que hablas entonces! (Riéndose). Stefani – No hables vos... ¡Te toca! Viviana – Yo 6 mamita... Anahí – Cuidado Benja... Benjamín – ¡Yo también 6! Bogado de esta no te salvas... Bogado – Puede ser... Carina – Entonces... ¿Cuánto? Bogado – Ya fue...3 nomas. Benjamín – ¿Me estas jodiendo...? ¿¿¿En serio??? Yamila – Benja y Vivi ganaron… ¿De vuelta? Seba – Déjate de joder…antes, ¡Cumplí la prenda Bogado...! Y entonces…Bogado tuvo que levantarse e ir a darle un beso a la profesora. Todo el mundo riéndose por eso...ya que estábamos jugando cartas. La cuestión era…una clase de loba, pero debíamos quedarnos solo con una carta. Al llegar a esa única carta…el que más bajo tenia, perdía…y en ese momento pensamos en la profesora como una prenda. Bogado cumplió su prenda y volvió un poco pichado y avergonzado…golpeo en el brazo a Seba, a lo que peor nos dio razones para seguir riendo. Luego llegó la hora del almuerzo. Dos sándwich de jamón y queso para cada uno...no era suficiente, pero al menos nos pasaría el hambre un rato. Igual habían decidido volver…esta vez para traer algo de platos o fuentes, para poder cocinar los paquetes de arroz, la carne asada o la carne seca que trajimos, que ya casi estaban por pudrirse. Cecilia al enterarse, me miro y estiro de mi brazo…eso significa que no soy yo el que va a volver a la ciudad. 4:20 p.m. Las horas pasaban y no se podía hacer mucho...en realidad, no se podía hacer nada. Había heridos, Diana estaba muy mal y solo teníamos los pasillos y el patio para divertirnos, aunque solo había una simple pelota de vóley, una de tenis y cartas. Además…no creo que podamos aguantar mucho con simples sándwich todos los días y afuera estábamos rodeados por donde sea de zombies. Estaba con Juan, en la punta del patio sobre la avenida. Hablábamos de nuestra vida de antes…recordábamos cosas y reíamos un rato. Benjamín – Quisiera saber, ¿Qué fue lo que hiciste antes de venir al colegio? El día del ataque... Juan – Me desperté, me cepille y desayune. Esa mañana mis viejos se habían ido al centro a comprar algunas cosas, creo que era una cocina nueva. Como nadie fue capaz…tuve que preparar el desayuno y el almuerzo solo...mis hermanos ni se preocuparon. Seguramente, si me preparaba para mí solo…no iban a darse cuenta. Benjamín – (Riéndome un rato) Si, en mi casa también es así...aunque cuando se trata de comida, todos están alerta. Juan – En casa no. ¡Muertos que andan! Ya parecían zombies…antes que pase. (Y fue peor la risa) Benjamín – Así luego...ellos pasan a lo extremo ya. Juan – Y vos, ¿Qué hiciste antes de venir ese día? Benjamín – Ese día...Ese día me desperté más o menos a las 11. Cuando desperté recordé a Cecilia…y la noche que fuimos a caminar. Me levante, fui a cepillarme y mientras lo hacía me mire al espejo y volví recordarla…esta vez fue esa dulce sonrisa que tenía al despedirse. (Mientras él se reía) Creo que no la olvidaría nunca. Después fui a desayunar un poco, estuve con mis hermanos mirando tele y luego llegó la hora del almuerzo. Me cambie y me vine para el colegio...donde ya sabemos lo que paso. Benjamín – ¿Te despediste de tu familia? Benjamín – En cierto sentido, digamos que si... ¿Vos lo hiciste? Juan – No, solo les dije que ya me iba... (Poniéndose un poco serio) Ojala pude haberlo hecho, más que nada despedirme de mis padres, aunque lamentablemente no estaban. Benjamín – Ellos lo entenderán. Juan – ¿Por qué lo decís? Benjamín – Tenías que venir al colegio, ¿No? Si no te encontraron allí cuando…todo esto…pasó, ellos habrán entendido porque no estabas con ellos cuando… Juan – Lo entiendo…y tienes razón. Benjamín – Cuando salí de casa...lo recuerdo bien, todos estaban en casa. Mis hermanos y mis padres, mi sobrina...hasta mi perro. Cuando paso esto…lo del ataque, creo que se habrán preguntado... ¿Y Benja? ¿Cómo estará? Al igual que tus padres que, para eso ya hubieran llegado a tu casa a esa hora...lo primero en que se habrán preocupado es en, ¿Cómo estarías vos? Juan – (Mirando hacia los zombies) Espero que la ayuda llegue pronto. Sea quien sea o como sea...voy a salir vivo de la ciudad. Irme lejos de este infierno...y no volver nunca más. Benjamín – Y lo vamos a hacer… ¡Vamos a salir de esto! Todos aquí, ¡Juntos! Lo vamos a hacer... (Ambos chocamos los puños). Esa es la actitud amigo… Juan – Solo espero que haya un lugar seguro fuera de la ciudad... 5:03 p.m. Estaba yendo hacia el baño cuando justo me cruzo con Nani (una chica del 5to años). Estaba aburrida, así que espero a que yo salga para hablar un rato. Fuimos en la baranda a sentarnos e identificar a algunos de nuestros amigos muertos allí abajo. Nani – Mira, allí…Rolon. Benjamín – Si, le vi…y cerca de él esta Cesar. Nani – A él se le puede ver en cualquier lado, por su cabello rojo… Benjamín – Si… (Riéndonos) Oye Nani, puedo preguntar… ¿Qué hiciste ese día antes de venir aquí al colegio? ¿Qué hiciste en tu casa? Nani – Ese día al levantarme, desayune bien y luego limpie un poco mi casa hasta que mi mamá volviera de su trabajo….y le prepare el desayuno a mi hermanito. Después de que llego mi mamá, le ayude a preparar el almuerzo. Mi padre volvía justo cuando salía, así que despedirme rápido de él…aunque luego le llame para preguntarle por si pasaba a buscarme cuando salía. Tome el colectivo y me vine para acá…era un poco temprano cuando llegue. Benjamín – O sea, ¿Qué si te despediste de ellos? Nani – ¡Obvio! Siempre me despido de ellos como si fuera el último día. Lo malo es que...ellos me esperarían para cuando yo volviera. Mi padre siempre me espera afuera para tomar terere, mi hermanito para jugar y mi mama para preguntar si ya voy a merendar. Cuando salga de aquí...eso solo va a ser un recuerdo, y nada más. No más desayuno para mi hermanito…ni ayuda con mi mamá en la cocina...ni siquiera más terere con mi viejo. Todo se arruino ese solo día... Benjamín – Hey, se lo que sientes…pero recuerda, estas viva. Por lo menos, debes agradecer por eso… (Tratando de animarla un poco) Anda, dame esa sonrisa. Nani – Si... (Sonriendo y luego mirando hacia abajo) Mira, ahí está Aldana. Mire hacia abajo y es verdad...su prima estaba allá abajo, convertida en zombie. Ambos nos pusimos a pensar…como seria su vida convertida en esas cosas. Creo que sería como un alma en pena visible…aunque con carne y hueso incluido. 13 de agosto 5:52 a.m. Cae la mañana del tercer día... estábamos en un curso durmiendo todos juntos. Me levante temprano ya que me toca mi turno de guardia. Vi a Cecilia junto a Anahí, estaban muy cómodas así que deje que siguieran durmiendo...es bueno que después de todo esto, puedan dormir tranquilamente a pesar de esas cosas rodeándonos. Fui hacia el baño, y vi a Nani yendo a ayudar a la profesora con los heridos. Me moje un poco mi cara ya que seguía bastante dormido. Al salir vi a Stefani... Benjamín – Hey, ¿Cómo esta Diana? Stefani – Está bien, pero…la fiebre aun no para, y parece está cada vez peor. Benjamín – Ok, creo que tendré que ir a ver… Cuando fui a verla, de repente vi que comenzó a convulsionar...Viviana todavía seguía durmiendo. Corrí hacia ella para atenderla y a tratar de reanimarla. Benjamín – ¡Viviana! Hey… ¡Viviana! Viviana – (Despertando) ¿Qué? ¿Qué pasa…? Benjamín – Es tu hermana…anda a buscar a los demás. Viviana – ¡Diana! ¿Qué le pasa? Benjamín – ¡Busca a los demás! Fue corriendo y despertó a todos. Carina vino y trato de detener a Diana pero era imposible...hacíamos lo que podíamos pero no pasaba nada. Luego de un rato…se detuvo. Les dije que se alejaran un poco para que pudiera respirar, pero…unos segundos después, nos dimos cuenta que fue inútil. Ella de respirar… Ahí…fue donde todos se alarmaron. Comenzaron a reanimarla pero era imposible...vi a Stefani y Viviana llorando, Anahí vino para ayudarme. Hicimos Reanimación Cardiopulmonar (nos habían enseñado en primeros auxilios) pero tampoco funciono...yo seguía hasta que me dijeron que no valdría la pena…que me detuviera. No quise escuchar, y entonces…comencé a golpear en el pecho de Diana sin parar. Tenía mucha bronca por su perdida. Todo esto…los zombies, mis amigos…Gabi, el rescate que nunca llegaba. Ya no podía aguantar más… Anahí – Benja, hey… ¡Para…ya! Debes calmarte…no se puede hacer más nada. Benjamín – ¡Despierta Diana! Vamos…yo sé que tú puedes, ¡Despierta! Tu hermana te necesita aquí…no puedes irte así nada más. ¡¡¡Vuelve, maldita sea…vuelve!!! (Comenzaba a golpear cada vez más fuerte…) Juan – ¡Hey cálmate! (Sosteniéndome por la espalda) Benjamín – No, suéltame… Juan – ¡Que te calmes! Maldita sea… (Hasta que me quita de encima de Diana). Ya era imposible...Diana ya había muerto. Viviana fue y comenzó a llorar alado de su hermana…Stefani llego para tratar de consolarla. Yo solo quede sentado junto a Juan… Unos minutos después, ya todos quedaron en silencio…solo se oía el llanto de Vivi y Stefani, pero luego…escuchamos que alguien grito. Estábamos confusos…así que todos fuimos a ver, y resulta que provenía del curso donde estaban los heridos. Todos corrimos hacia allá...la profesora estaba con sangre en su ropa y tratando de escapar. Quisimos ir a ayudar y antes de que pudiéramos llegar, tras ella sale Nani corriendo…y resbala con la sangre de la profesora. En el mismo instante, comienzan a salir 4 zombies…3 de ellos atacaron a la profesora, Nani intenta escapar pero el zombie restante se prende por ella…e intentando defenderse lo muerde en su brazo. Me quede totalmente pálido…no sabía qué hacer, no podía siquiera reaccionar, solo la escuche gritando por el dolor. Hasta que el profesor sale con el Revolver y dispara al zombie que ataco a Nani… De repente ese disparo me despertó por completo…entonces reaccione, agarre el cuchillo y corrí para salvar a Nani. Ella trato de levantarse, pero sin fuerzas…otro zombie llego y la mordió en su cuello, y otro la mordió en su hombro. Al momento, comenzó a perder mucha sangre… Yo llegue justo y mate a ambos con el cuchillo…pero luego comenzaron a salir aún más. En eso…Juan, Bogado, Seba, Leo y los demás de 5to me siguieron y comenzaron a pelear con ellos. Cecilia y las demás chicas, e incluso chicos de 4to, se apartaron... El Profesor (quien era el único que sabía disparar) comenzó a matar con el Revolver. Habíamos matado a todos...aunque muchos eran conocidos. Yo no me contuve y los mataba a todos sin importar...al igual que Juan y el Profesor. Luego, cuando pensamos que no quedaba nadie…detrás mi aparece uno, mejor dicho una. Carina – ¡Benja! (Al voltear…ella me tira la pistola). Era mi ex...Marlene. Mis compañeros la conocían así que me lo dejaron a mí...agarre la pistola, deje que se acercara, así sé que no fallare. Benjamín – Discúlpame por favor…nos quiero hacerlo. (Cerrando mis ojos) Lo siento… Apunte y sin nada más, dispare. Ella cayó lentamente hacia el piso. La mire un momento… ¿Mate a mi ex? Es algo que todo quisieran hacerlo en cierto momento…pero no en este. Seba – Traigan vendas, ¡Rápido! Tire el arma y fui directo a ver a Nani. Trajimos vendas y alcohol para detener la hemorragia…pero no se pudo. Juan aparto a todos, mientras que Carina y Seba me ayudaban. Bogado y Leo revisaban por si no quedaba más de esas cosas... Nani se desangraba totalmente. Hacíamos presión en su herida, la vendábamos…pero no funcionaba. Seba se detuvo…me dijo que ya no se puede hacer más nada. Carina – (Agarrando de mi hombro) ¡Benja! ¡Ya para…por favor! (La mire...con una mirada triste y desesperada). Seba – Benja… Carina – ¡Ya no se puede hacer más nada...! Nani me agarra de la mano y al voltear, quería decirme algo…y antes de que pudiera llegar a hablar…murió. Se quedó dura…con los ojos y la boca abierta. Me levante…camine hacia la puerta del curso para tratar de contenerme. Seba cerró los ojos de Nani, y junto sus manos en su pansa. Tire el cuchillo, al piso…y puse mi cabeza contra la pared. Carina – ¿Benja? Benja, ¿Estas…? (Y antes de que terminara, grite y comencé golpear la pared) Benjamín – ¡Maldita sea! ¿¡Por qué!? Diablos, ¿¡Por qué nos hacen esto!? Dios… ¿¡Porque!? Cecilia llego e intento calmarme...yo seguía golpeado hasta que me abrazo, llorando. Pero luego…las cosas se pusieron mucho peores. Stefani y Viviana habían quedado con Diana, pero al escuchar el ruido de los disparos vinieron a ver...y dejaron a Diana totalmente sola. Cuando la dejaron... Juan había apartado a todos para que no les pasara nada…Anahí estaba con Yamila casi atrás de todo...mientras que el resto solo miraba y hablaba sobre el tema. Por la multitud no se veía mucho pero cuando voltee a ver...vi a Diana caminado y convertida en una de esas cosas. Benjamín – ¡Cuidado! (En ese entonces Anahí, se llevó la sorpresa) Agarro y mordió en el cuello a Anahí. Juan corrió hacia Diana e intento quitárselo...el resto de la gente se esparció y comenzó a correr. Diana quito por completo, un pedazo a Anahí…ella cayo sin fuerzas al piso. Juan pudo quitar a Diana de encima…pero ella ahora tenía más fuerza que juan, y se prendió por él, ambos cayendo al piso. Agarre el arma y fui corriendo...trate de apuntar bien, pero no podía, se movían mucho. Juan – ¡Dispara! (En ese entonces, Carina llega...) Carina – Juan, ¡Rápido! (Ella agarra y le tira el cuchillo). Él lo agarro y se lo atraviesa en el cerebro de Diana. Manchando por completo su cara, se lo quitó de encima…pero tardamos mucho, ella lo había mordido en su brazo. Fuimos a ver y vimos que Anahí se moría...y Cecilia sabía cómo terminaría esto. Ella solo trato de calmarla... Cecilia – ¡Hey...hey! Tranquila...vas a estar bien. Solo es una mordida. (Ya había comenzado a llorar). Vas a estar bien...vas a estar bien. Yo estoy aquí...no te preocupes... Anahí – (Intentando reírse) ¿Estas…segura? No te…no te alejes… Cecilia – Yo te quiero...vas a estar bien. No te esfuerces en hablar…vas a estar bien. Ella intento decir algo más, pero antes de que pudiera hacerlo...lentamente cerro sus ojos y tiro su cabeza para atrás. Sin aguantar más Cecilia se quebrantó y comenzó a llorar desconsoladamente...luego sus amigas se acercaron y la acompañaron. Juan – ¡Mátame! Benjamín – ¿Que...? Juan – Ya escuchaste...anda, ¡Mátame…! Benjamín – No lo voy a hacer... (Yéndome) Juan – ¡Escúchame! (Agarrando de mi brazo) Esto no es un juego...no quiero convertirme en una de esas cosas. O lo haces o lo termino haciendo yo solo… Benjamín – ¿Tú crees que es así de fácil hacerlo…? No lo hare…esperaremos al momento indicado. Juan – No quiero esperar mucho... ¡Dispara! Quiero ir con mi familia...quiero estar con Anahí. Carina – (Llega y le pega una cachetada a Juan) Estas loco…no quiero que te vayas, ¿Me escuchaste? Tienes que quedarte, tienes que aguantar… ¡Por favor! Juan – Perdóname amiga… (Se paró de espalda a la baranda) Carina – No Juan... No lo hagas, ¡No por favor! Juan – Yo sé lo que hago...no se preocupen. (Ya todos llorando por el momento...) Benjamín – ¿Estás seguro de esto? (Respondiendo con un gesto). Carina – ¡Yo lo hago! (Y me quito el arma). Juan – ¡Gracias...! Seba – ¿Algo para decir antes de irte? (Juan sonrió...chocamos el puño juntos. Y antes de disparar...) Juan – Los veré muy pronto… (Cerrando sus ojos) Y Carina (con lágrimas en los ojos) disparo... *UFFF...bueno, por fin lo termine! este si qe me costo bastante editarlo!! asi qe ya esta un poco mejorado...es mas largo qe la redaccion anterior (antes de editarla) asi qe si lo leen espero les guste...aora mejor descanso, qe casi acalambre todos mis dedos jeje saludos y espero les guste!!
Hola! bueno...como ven he traido el 4to capitulo de mi relato!! disculpen mi larga ausencia, he estado en un mes de examenes :/ y no tenia tiempo de nada, con qe les digo qe ni salgo a bailar desde hace un mes!! (se imaginan!) Bueno...espero les guste, aqui el grupo lamentablemente es separado en dos, y seran dos historias contadas de diferentes maneras!! ESpero les guste... Capitulo 5: Estado de Emergencia en Buenos Aires. 1:56 a.m. “Parte de Benjamín…” Vayas a donde vayas, toda la ciudad estaba infestada de zombies…y en tan poco tiempo. Me iba en la moto que le quite a mi vecino, quien luego de haber salido, escuche el disparo. Cecilia y los demás se dirigían fuera de la ciudad…y si no los llegamos a alcanzar, les dije que se dirijan a “la Cruz del Norte”, se que con todo lo que está pasando ahora, tardaremos en llegar…pero creo que es necesario ir allí. Todo era un desastre, gente corriendo de aquí para allá, siendo atacados y devorados…sin posibilidad de escapar, pues hasta incluso los policías querían escapar. Los helicópteros rondaban por doquier, tirando a matar a cualquier zombie que estén a su alcance…pero aun así no podían dejar de aparecer más zombies. Debía llegar hasta Boedo, y pienso que es muy alocado lo que voy a hacer…pero tengo que ir por Belén, ella aun no está enterada de nada, pues está encerrada en su casa sin saber lo que pasa aquí afuera. La autopista debe de ser un total desastre, pero no queda otra…no hay otro camino si no es por allí. 1:56 a.m. “Parte de Michel…” Kevin y Brenda iban adelante, luego Viviana y yo…y atrás de toda venia Cecilia. Toda la ciudad fue envuelta por zombies…no había donde correr, aparecían por todos lados. Muchos intentaban huir de la ciudad, la autopista estaba llena, era imposible de cruzar por allí…así no nos quedo más alternativa que buscar otro camino. Mientras manejaba, Viviana estaba en contacto con Brenda y Cecilia…para tratar de no perdernos de vista. Se escuchaban fuertes disparos provenientes de los helicópteros, policías de aquí para allá…huyendo y algunos defendiendo a los ciudadanos. Las fuerzas militares y de infantería no hacían más que disparar y retroceder. Intentaban llamar la atención de los zombies para que dejaran de atacar a las personas…pero les resultaba imposible, porque hasta ellos mismos terminaban siendo comidos. Lo más seguro ahora es alejarnos de la ciudad, buscar algún refugio en las afuera y estar alerta, pues a pesar de que solo pasaron minutos, hay mas zombies ahora aquí que en Formosa en dos largos años. Quizás Viviana haya tenido razón, quizás lo que provoco los zombies ahora es mucho más letal que en Formosa, y mientras se siga formando esa nube allá arriba…seguirán apareciendo muchos más. Solo espero que Benjamín pueda rescatar a Belén. Ella aun no sabe nada y tampoco contesta su teléfono, ¿Cómo es posible? Solo espero que logren salir de aquí… 2:36 a.m. “Parte de Belén…” Acababa de terminar de bañarme, decidí salir al boliche junto a mis amigas…pues a pesar de la perdida de Héctor, no me sentía con ganas, pero sé que ellas me ayudaran a levantar el ánimo. Emilio ya se acostó, es raro que él no salga…aunque ahora que recuerdo, ha estado dormido frente a la tele en el sofá desde que llegue de hacer horas extras en el trabajo. Podía escuchar los sonidos de las bocinas de los autos allí afuera, ¿Estara feo el transito? La verdad que no se, solo espero que pueda llegar a tiempo, aunque ya se me está haciendo un poco tarde, ya van a ser casi las tres. Al salir del baño, me estaba peinando mientras hablaba a Emilio para que se despertara. Belén – Emi, mi amor…despierta. Yo saldré en un momento, te avisare cuando llego. (Yendo hacia mí cuarto para cambiarme) En ese instante, antes de ir al cuarto…escucho un fuerte sonido de una moto, al ver por la ventana, puedo ver que alguien se detiene frente a mi casa. ¿Quién será el tan idiota de estacionar su moto frente a mi casa? Al voltear…quise ir a hablar con Emilio para que fuera a ver qué pasaba. Belén – Mi amor, puedes… (Asustándome y gritando de forma desprevenida) ¡Maldita sea! ¡Emilio era un zombie! ¿Cómo puede ser? Se aparece frente a mí, agarrando de mi cabello…pero por suerte logre zafarme. Intente retroceder, sabía que el arma estaba debajo del sofá pero no pude ir hacia ella…y al asustarme me tropecé. Quise levantarme rápido pero entonces el llego hacia a mí y tomo de mis piernas, y luego de patalear pude soltarme de nuevo. Al intentar escapar, en ese mismo momento…Benja se aparece abriendo la puerta de una patada y apuntando directamente hacia la cabeza de Emilio. Benjamín – Belén, ¡Abajo! Me agache cubriendo mis oídos y mi cabeza. Emilio voltea a mirar a Benja…quien ese instante, disparo a Emilio volándole la cabeza en mil pedazos, salpicándome sangre en mi cabello y mi toalla. Quede algo asustada, ¿Cómo es que Emilio pudo convertirse en un zombie? Ha estado todo el día en casa, no entiendo lo que pasa. Estaba tirada en el suelo, algo triste…no puede ser que haya perdido a la persona que ha estado junto a mí durante nueve años. Me acerque hacia él, quien apenas si le quedaban trozos en su cabeza, solté una lagrima…pues luego Benja se acerca hacia a mí e intenta no decir nada. Se le veía algo agitado, y apurado. Levante la mirada y el estaba allí… Benjamín – Es mejor que te vistas…y pronto. Me ayudo a levantarme, y fui corriendo a mi cuarto a cambiarme. Prepare un bolso y tome mis armas, una escopeta y la pistola que tengo debajo del sofá. Me aliste por completo y fui directo hacia Benja…quien estaba esperando en el sofá. Me puse la escopeta en la espalda y recargue por completo la pistola, pero antes de irnos…quede parada frente al cadáver de Emilio, no podía dejarlo. Benjamín – ¿Estarás bien? (Sin responderle) Belén, debemos alcanzar a los demás…hay que irnos. ¿Vas a estar bien? Belén – Si, lo estaré… (Lagrimeando un poco) No te preocupes. Benjamín – ¿Lo harás tu…o lo hago yo? Mirándolo, y luego mirando por última vez a Emilio…decidí tomar el anillo que él llevaba en su mano derecha, poniéndomelo en mi mano izquierda. Benja tomo de mi bolso, preparamos nuestras armas y yo envaine mi cuchillo. Benja se adelanto y me espero en la puerta…y yo quede un momento a solas, me despedí de él y luego prendí un trapo con alcohol y se lo tire a mi novio. La llama comenzó a crecer muy rápido, pues debíamos salir antes de que la casa se incendie por completo. No podía creer lo que estaba haciendo, ¿Abandonar mi casa? La ciudad en la que he vivido por mucho tiempo… Al salir, bajamos las escaleras…pues el humo ya se estaba saliendo por la muerta. Benja me dio el bolso y antes de salir…esperamos a que no haya nadie hasta llegar a la moto. Antes de abrir la puerta… Belén – ¿Qué es lo que está pasando allí afuera? (Algo triste y confundida) Benjamín – Lo que viste y no viviste en Formosa…lo vivirás y lo veras ahora mismo al cruzar por esta puerta. Así que prepárate… Benja no parecía muy contento, estaba diferente…se le notaba en él su ausencia de sentimientos, algo en el no está bien, y creo que no quiero saber porque esta así. Aunque…a decir verdad, ver la ciudad llena de zombies, podría decir que entiendo lo que está sintiendo. “Parte de Benjamín…” Belén – ¿Qué paso con los demás? ¿Dónde están? Benjamín – Les dije que los veré en la Cruz del Norte, así que tenemos poco tiempo hasta llegar hasta allá…debemos darnos prisa. Belén – (Intentando abrir la puerta) Espera… ¿Por qué les dijiste para ir hasta allá? Benjamín – Se que algo está pasando…y esto debe ser obra del científico loco. (Luego explota algo en la casa que tira abajo la puerta) Debemos darnos prisa…bien, a la cuenta de tres: uno, dos y… Justo antes de tocar el tres, el teléfono de Benja suena, y pensando que eran las chicas…él se equivoca. Benjamín – ¿Cecilia? – No…primo, soy yo. – ¿Antonio? No puede ser…por fin, ya estaba preocupado, pensé que te había pasado algo. Antonio – No te preocupes…estoy bien, he intentado contactarme con ustedes desde hace varios días…necesito contarte de algo. Benjamín – Escúchame primo, llamas en muy mal momento. Antonio – ¿Por qué? ¿Qué está pasando allí afuera…a que vienen esos gritos? Benjamín – Escúchame con atención…no tengo mucho tiempo así que escúchame. No sé cómo ni porque…pero han aparecido zombies aquí en Capital, la ciudad es un caos…y ahora mismo estoy con Belén intentando escapar de la ciudad. Antonio – ¡No puede ser, ¿Allí también?! Benjamín – (Poniéndome algo atónito y muy confuso) ¿Cómo que aquí también? Explícate…no hay tiempo. Escucha…Cecilia y las demás están en camino a la Cruz del Norte, seguramente ya deben de haber salido de la ciudad así que quiero que vayas allí y me esperen hasta que llegue. Antonio – Benja…eso será imposible por el momento. – ¿De qué hablas? – Hace unos días mientras cuidábamos a la gente aquí en el refugio del Regimiento, las personas comenzaron a tener síntomas de fiebre muy alta…desmayos y perdidas de conciencia, algunos le subió tanto la fiebre que morían en cuestión de días. Benjamín – (Desesperándome y agarrando fuerte de mi cabeza) No…no, no puede ser. Belén – ¿Qué? ¿Qué te está contando? ¡Habla! Antonio – (Poniendo la llamada en altavoz) Casi la mitad de las personas que cuidábamos han muerto por esta epidemia…y un día de repente, mientras descansábamos de juntar todos los cuerpos, antes de enterrarlos, la sirena de alerta se encendió. Nadie sabía que pasaba…ni quien lo hiso, pero luego…al ir al pabellón de armas, al abrir la puerta, cientos de soldados estaban convertidos en zombies…entre ellos, las personas a las que cuidábamos. Belén – No…es imposible. Antonio – Tuvimos que correr, pues necesitábamos de esas armas. Muchos más soldados han muerto durante el escape. Cuando llegue a mi oficina…me encontré a la teniente Ayala. Juntos nos equipamos y fuimos hasta el cuarto de armas, lo vaciamos por completo llevándonos todo lo que pudimos. Pudimos escapar del Regimiento y en el camino encontramos a mas soldados que lograron escapar…pero luego, debido a que las sirenas aun seguían encendidas, mas zombies de los alrededor llegaron, y los zombies del Regimiento echaron la gran puerta abajo. No tuvimos opción y corrimos…eran miles, nosotros apenas éramos nueve. Benjamín – Pero… ¿Están bien? ¿Dónde están? ¿Cuántos quedan? Antonio – No importa donde estemos ahora, tu trata de escapar de esa ciudad… (Comenzando a haber interferencia) cuando pued…volv…a contactarme contigo…no pierdas contacto… ¿Me oíste? – ¿Antonio? Hey, ¿Me escuchas? – Cuídense por favor…Antonio fuera… Benjamín – ¡Espera! (Cortando la comunicación…solo se oía estática) No, Antonio…no por favor, ¿Me escuchas? ¡Aquí Benjamín…por favor responde! Belén – Benja no, guarda batería para después…ahora debemos irnos antes de que sea demasiado tarde. (Muy encabronado…golpeo con brazo la pared) ¡Detente por favor! El estará bien…si quieres volver a verlo, debemos salir e ir por él y de paso…encontrar a las demás, esa es la prioridad ahora. Belén tenía razón…no debíamos perder la calma ahora mismo. Guarde el teléfono…y saque mi arma, debíamos irnos o la casa caerá encima de nosotros. Pero luego, hablando justamente de la casa…antes de abrir la puerta, se produce otra explosión en el interior, esta vez proveniente de la cocina…pero de la casa de alado. La casa explota y un árbol cae y se dirige justo sobre nosotros…pues en ese mismo instante salimos y el árbol cae sobre las escaleras del edificio. Al salir, decenas de zombies se acercaban a nosotros…Belén comenzó dispara mientras me ocupaba de la moto. Al encenderla, ella se sube…y de una patada hace volar al zombie sobre el árbol en llamas. Acelero a fondo, debíamos salir lo antes posible de la ciudad. Belén disparaba a cualquier zombie que se cruzaba por enfrente…al igual que con la escopeta que por poco me dejaba sordo. Sigo preocupado por Antonio, no puedo creer lo que haya pasado…solo espero que siga bien, al igual que los demás…solo espero que hayan podido salir de la ciudad sin problemas. 3:10 a.m. Al no poder salir por la autopista, debíamos tomar otro camino…y eso costaría mucho más. La moto por suerte tenía suficiente combustible, aunque eso sería un problema ya que en varias ocasiones casi nos hemos accidentado...y eso causaría una explosión inmediata. Intentamos llamar a las demás, pero no logramos tener comunicación…algo debe de estar pasando. Luego al llegar cerca de una estación, de repente freno la moto…de repente una camioneta pasa delante de nosotros, a pocos centímetros de atropellarnos. La camioneta iba con el conductor siendo atacado por un zombie adentro…y fue directo hacia la estación, donde atropello con una de las bombas de combustible y explota en cuestión de segundos. La explosión nos tira a ambos lejos, la moto cae al piso…y la onda expansiva de la explosión tira a muchos zombies alrededor de nosotros. Belén estaba desorientada por la explosión, apenas si podía ponerse de pie. Yo me levante, saque mi arma y comencé a matar a los que se acercaban…hasta que Belén se ponga bien. Ella se levanta, agarra la escopeta, la recarga y comienza a matar…tratando también de salvar a muchas personas que estaban inconscientes debido a la explosión. En un momento, vemos que una chica estaba bajo un auto…quisimos ir a ayudarla, pero cientos de zombies mas se acercaban. Había mucha gente como para poder ayudarla, ellos iban y trataban de quitar el auto de encima, pero debíamos irnos… Levante la moto, vi como la gente agarraba lo que sea para matar a los zombies y salvar a la chica…mientras que Belén cargaba su escopeta e intentaba ir a ayudarlos. Benjamín – ¡Belén! Déjalos…no podemos ayudarlos, ¡Hay que irnos! Belén – ¿Por qué no? Podemos ir…hay que ayudarlos, nos necesitan. Benjamín – No nos corresponde…debemos llegar y alcanzar a los demás. Belén – Tu ve si quieres… Ella voltea y carga el último cartucho y apunta a disparar. Me pongo a pensar…llamaba a Belén pero me ignoraba, así que deje la moto y saque mi arma. Benjamín – ¡Belén, alto ahí! Me detengo frente a ella, quien voltea con su escopeta…y al estar cara a cara, le dije que esto no nos corresponde, pues levanto mi arma y apunto, apretando el gatillo y disparando. No me quedo otra…lo tenía que hacer. Ella insistió… 3:48 a.m. “Parte de Michel…” Estábamos a seis kilómetros de capital, por suerte habíamos salido de la inmensa ciudad de terror…aunque la autopista es imposible de cruzarla en este momento, solo espero que Benja y Belén salgan vivos de allí. Estábamos estacionados bajo el cartel de la gran soja, se que si Benja aparece…nos vera aquí, pues este es uno de los punto de encuentro que hemos fijado. Aunque, a decir verdad…lo que Cecilia nos dijo, nos puso muy confusos. Ella estaba sobre su auto…con los binoculares, pendiente de que Benja aparezca. No podíamos contactarnos con él ni con Belén…ya hasta estoy desconfiando de que haya pasado algo, pero la ciudad es un caos, se que estarán bien aunque no sé cuando aparecerán. Por suerte también en el camino encontramos a Diego y Yanina, quienes se nos unieron al convoy. Brenda – Ya se están tardando demasiado. Kevin – Es una ciudad inmensa, con un caos en medio y una autopista totalmente cerrada…no creo que puedan salir enseguida. Viviana – Kevin tiene razón, tardaran mucho…y por más de que lleguen a salir, tardaran cerca de una hora y media hasta llegar aquí. Cecilia – (Volteándose) Ya ha pasado una hora…no se que más se puede decir al respecto. Michel – Vuelvo a preguntar, ¿Estás seguro de lo que escuchaste? (Refiriéndome a Cecilia) Cecilia – Fue lo que dijo…y lo escuche bien. Dijo, “diríjanse a la Cruz del norte”. Diego – ¿Por qué dijo eso? La Cruz del Norte queda a un día y medio de aquí…y con todo esto, tardaríamos mucho más. Michel – Tiene razón, no se ha dicho nada al respecto sobre ir allí…así que no veo la razón de hacer la junta. Aunque…con todo lo que está pasando, entiendo que Benja quiera que valláramos allá. Viviana – No lo sabremos, pero creo que lo habrá dicho por algo. Mientras, tendremos que seguir esperando hasta que ellos aparezcan… Es la verdad, es lo que debíamos hacer…no había otra salida. 4:18 a.m. Mientras esperábamos, estaba atrás de todo…me sentía nerviosa, estaba nerviosa, pues recordé que en el auto había todavía un paquete de cigarrillo. Fui hasta a ella y por suerte encontré fósforos para encenderlo. Viviana – ¿Qué estás haciendo? ¿Qué hablamos sobre fumar? Michel – Estoy nerviosa… ¿Qué quieres? Viviana – Que te tranquilices…eso quiero. Ahora apágalo por favor, o morirás antes de tiempo y no estamos en condiciones de perder a nadie más. Michel – (Mirándola muy enojada) No me digas lo que tengo que hacer. Por tu culpa miles y miles de personas están ahora muriendo por ti. – ¿Y porque por mi? – Porque sabias lo que estaba pasando…y no querías decir nada. Viviana – Disculpa, ¿Quieres? No podía decírselo a nadie o todo se colapsaría. Michel – ¿Ah sí? – ¡Sí! – ¿Y qué preferirías? Que todo se colapse por enterarse de que estaban infectados…o que al menos haríamos el intento de poder evitarlo, y así no perder a toda una ciudad por eso. Tuvimos tres días, ¡Tres! Con ese tiempo pudimos hacer algo…pero tú no hiciste nada, ¡Y gracias a eso perdimos a Héctor! Viviana – (Dando una larga pausa) Así es la ciencia… En ese momento, al terminar de decir eso, pongo mi cigarrillo en mi boca…y golpeo a Viviana dándole una cachetada, se lo merecía por haber dicho tal cosa. En ese momento solo baja la mirada, con la mano en su cara…mientras todos miraron lo que acababa de hacer, incluso Cecilia…quien dejo de vigilar por ver lo que hice. Michel – Pues al diablo con tu ciencia. (Retirándome y luego volteando) Es por ustedes…por su culpa, que hemos llegamos a este punto. No dijo más nada, Brenda fue con ella a ver como estaba…mientras que yo solo me metí a mi auto a seguir esperando, mientras fumaba. Al terminar mi cigarrillo, estaba a punto de encender otro…cuando justo encendí el fosforo, Cecilia da un aviso. Cecilia – ¡Se acerca una moto! Todos salimos a ver, la moto estaba a más o menos 7 km., pues lo único que hay que hacer es esperar…solo espero que sean ellos. Venia bastante rápido, aunque de tan oscuro…no se veía muy bien si eran ellos. Luego de esperar un largo rato, mientras Cecilia vigilaba a través de los binoculares, ya estando bastante cerca…vuelve a ver si eran ellos, pero la moto no bajaba la velocidad. Hicimos señas con las luces de los autos y linternas…pero aun así seguía a la misma velocidad. Luego de un momento, la velocidad baja…ya estábamos contentas, sabíamos que era él, pero hay algo extraño, no viene acompañado, ¿No me digas que…? Estando a unos 30 metros la moto se acercaba lentamente…pues luego, al llegar, todos quedamos impresionados. Se baja de la moto y saca su arma, apunta a Cecilia y le pide que le demos un auto…pues al apuntarle con una linterna, se quita la gorra y lo vemos mejor, este no era Benja, era un chico de no más de 17, totalmente drogado con arma en su mano. Claramente nadie estaba por darle nada más que una patada para que fuera, pero el aun insistía…y cada vez se acercaba mas para robar nuestro auto. Luego, Kevin se acerca…y el chico apunta a Kevin, pero luego saca su escopeta y apunta de vuelta al chico…y esto muy asustado comienza a temblar, aunque no sentía nada debido a la droga. Luego, Cecilia también saca su arma y lo apunta…y más tarde Brenda y Diego también. Yo me acerco ya con mi arma en la mano…y le pedí que se fuera sin causar problemas. El no quería…pues no nos quedo otra, así que Kevin soltó su escopeta y antes de que el chico disparara, le quito su arma y le golpeo en la cara, tirándolo hacia su moto. Este se subió a la moto, lo encendió y acelero…pues estando a 10 metros, saco otra arma y comenzó a disparar a lo lejos. Tenía buena puntería, rompió uno de los vidrios del auto de Kevin…y por poco le da a Yanina. Cuando nosotros respondimos con los disparos, de repente se escucha un fuerte disparo…y en menos de un segundo, la moto explota y a lo lejos, vemos como el chico se levanta a correr debido a que se estaba quemando. Volteo a ver, Viviana estaba detrás de nosotros con un rifle… ¿De dónde lo saco? Claro está que el chico no vio a Viviana, por eso esta aprovecho para disparar. Todos quedamos mirando, pues ella soltó el rifle y agrego: Diego – ¿Por qué hiciste eso? Viviana – Por su culpa…hemos llegado a este punto. Dejando sin nada que decir, solo se retira. Sin darnos cuenta, un zombie estaba en el puso…arrastrándose ya que no tenia piernas, pues intenta agarrar a Viviana pero esta se aleja y viene hacia a nosotros, y siguiéndola, se arrastra hacia donde estamos nosotros. El zombie a rastras, se prende de Diego…quien al sentirlo, se desespera y grita, intentando luego sacar su arma, hasta que Yanina (quien no siente las piernas) se tira desde el capo del auto sobre la cabeza del zombie, aplastándolo y al parecer, matándolo en el instante. Retiramos a Diego y Yanina de allí, pues asegurándome…volvía a dispararlo por si hacía falta, pues al recibir la bala, el zombie se movió, queriendo decir que no había muerto al aplastarlo. Cecilia – Diego, Yanina… ¿Están bien? Diego – Si, no te preocupes…solo me tomo de la pierna, nada más. Brenda – (Observando al zombie) Miren, no tiene piernas…y si se fijan, aquí no hay más que campos y campos de soja. ¿Cómo fue que llego hasta aquí? Kevin – La pregunta seria… ¿Cuánto tardo en llegar aquí? Por su traje diríamos que trabajaba en estos campos, pero dependiendo de donde haya salido…creo que ha tardado bastante en llegar hasta donde estamos. Michel – Tiene razón, debió tardar días en llegar hasta aquí. Brenda – Pero si la infección comenzó apenas hoy…apenas hace una hora, ¿Cómo puede ser? Cecilia – No lo sé, pero si apareció aquí…deben de haber más por estos campos. Hay que hacer algo, traten de contactarse con Benja o Belén, yo iré a buscarlos, ya no aguanto seguir esperando. Brenda – Cecilia espera, no puede irte así nada mas…el te ha pedido que le esperemos en la Cruz del Norte, suficiente con no hacerle caso esperándolo aquí. El volverá…debes tener paciencia. Cecilia – ¿Paciencia? Paciencia lo he tenido saliendo apenas de esa ciudad…no me pidas que tenga paciencia sabiendo que mi esposo y mi amiga están allí y quien sabe que les habrá pasado. Kevin – Hey espera, seguiremos esperando aquí…si vas allí, podría pasarte algo y eso sería mucho peor para ti, ya que si te cruzas con Benja sin darte cuenta, se desesperara al saber que no estás aquí. Además ni siquiera podemos lograr comunicación… Kevin – Escucha a Kevin, hazle caso…debemos esperar, al menos unas horas más. Cecilia – (Mirándonos a todos) Esperen ustedes…yo iré por ellos. Michel – (Yendo hacia a ella y tomando de su brazo) Cecilia para y escucha… Cecilia – ¡Michel suéltame! (Soltando de su brazo) No vas a impedir que lo haga…ni tu ni nadie. Así que si no les molesta, voy… Viviana – (Interrumpiendo a todos) Yo iré…tu quédate. – ¿Qué cosa? – Está claro que yo no tengo nada que perder aquí, así que iré yo. Cecilia…tú sigue vigilando, al menos conmigo lograran contacto, y en cuando los encuentre, les avisare. ¿Qué acaba de ser eso? No entendí nada…puesto que Viviana nunca se ofrece a sacrificarse de esa manera, aunque no hablamos de sacrificio pero si de que va a hacer algo peligroso…pues ir de vuelta hasta la ciudad a ver si encuentra a Benja y Belén. Tomo su auto, cargo su pistola y también algo de combustible, y luego…se fue. Acelero a fondo y en pocos minutos, ya estaba bastante lejos. Otra vez tuvimos que esperar… Cecilia se subió a la camioneta y vigilo con sus binoculares, mientras levantábamos a Yanina de vuelta al capo del auto. Todos estaban cansados…pues me imagino, en poco tiempo serian casi las 5 de la mañana, amanecerá pronto. Fui de vuelta hasta atrás a encender otro cigarrillo, Viviana ya estaba fuera de vista. Al encender el fosforo, a punto de prender el cigarrillo…miro a lo lejos donde apenas si se veía algo, apague el fosforo y alerte a los demás. Todos voltearon a ver…eran cientos de zombies que se acercaban hacia donde estábamos nosotros, y no tuvimos tiempo de escondernos. Saque mi arma, escondimos a Yanina en el auto y comenzamos a matarlos. Eran muchos…pero debíamos hacerlo no podíamos abandonar este lugar hasta que los demás vuelvan. Eran cientos, no debíamos gastar tanta munición, así que mientras más se acercaban…Cecilia y yo sacamos nuestros cuchillos y comenzamos a matar con ello. Hace mucho no peleaba, estaba dura como una piedra…aunque no estoy acostumbrado a un cuchillo, pues luego Diego me avisa…y estando a tres metros de mí, me tira un fierro. Al agarrarlo, comienzo a matarlos a todos y cada uno…esto si era lo mío. Kevin estaba detrás de todo matando con la escopeta junto con Diego, impidiendo que se acercaran a los autos, cuando de repente…Kevin es interrumpido por un zombie que se le aparece por detrás, era el chico drogado, estaba totalmente quemado…ya no tenía piel, solo carne viva. Al intentar morder a Kevin en el brazo, Diego no pudo hacer nada…pues de repente Yanina toma un arma y dispara al zombie en la cabeza, salvando la vida de Kevin. Todavía quedaban muchos más, ya había gastado un cargador completo…Cecilia seguía peleando con el cuchillo, aunque ambas estábamos cansadas. Brenda disparaba a lo lejos con la escopeta…y muchos más seguían apareciendo debido al ruido. ¿Qué haremos? Solo espero podamos aguantar…por favor Viviana, aparezcan pronto. 4:49 a.m. “Parte de Viviana…” No había rastro de Benja ni de Belén en la ruta, ¿Dónde estarán? Lo único que hará falta es que deba entrar de nuevo en la ciudad…pues si no queda otra, debo hacerlo. ¿Cómo estarán los demás? Espero no hayan tenido problemas cuando me fui, aunque a decir verdad…el único problema que tendrían es pelearse entre ellos, como lo fue entre Michel y yo hace un rato. La verdad…tuvo razón aunque, ¿Fue necesaria esa cachetada? Iba muy rápido en el auto, en el camino…habían muchos autos varados en el camino, incluso los que se dirigían hacia la ciudad. ¿Por qué? ¿Esto ya paso antes como lo insinuó Brenda? Quisiera saber que estaba pasando en verdad…solo sé que esto paso y no quiero saber o que pasara más adelante, pues mi prioridad es encontrar la cura, pero antes a encontrar a Benja y Belén. Estando a 9 km. de llegar de vuelta a la ciudad…la cantidad de autos varados aumentaban, pues luego, a lo lejos veía una luz, era débil debido a lo lejos que estaba. Pise el acelerados a todo lo que daba para llegar cuanto antes…pues cuando estaba cerca de ellos, hice seña con los faros del auto, y luego la moto iba cada vez más despacio. Benjamín – ¿Qué será eso? Espero sea lo que pienso que es… Al acercarnos más, llegamos al punto de estar a unos metros…y me detuve. Tome mi arma y me baje, casi no podían verme…y luego puse el seguro del arma por si hacía falta. La moto se detuvo, y apenas viendo…alguien se baja de allí. Benjamín – Espera, será ese… ¿El auto de Michel? De repente toco la bocina muy fuerte, y luego también haciendo seña con las luces. Al acercarme, prendí una linterna y lo vi…se bajo de la moto y se quito el casco, era Benjamín…y estaba junto con Belén, quien traía su brazo izquierdo vendado. Belén – (Yendo hacia ella) Viviana, ¡Qué bueno que estás bien! Viviana – Belen...Benja! Me alegro que hayan podido salir a salvo de esa ciudad. ¿Pero qué paso que se tardaron demasiado? Benjamín – Tuvimos que hacer una parada antes…pregúntale a ella. (Contestando con un muy mal humor) Viviana – ¿Qué paso? Belén – Una estación exploto muy cerca de nosotros, eso hiso que muchos autos volaran por los aires…y uno de ellos cayó sobre una chica. Insistí en ayudarla y lo hicimos, pues pusimos a salvo a toda la gente que pudimos y luego tardamos más en cruzar por las autopistas. Viviana – Las autopistas son imposibles de cruzarlas en estas condiciones… Belén – Lo sabemos, pero...ya no importa. Benjamín – Tiene razón, ahora… ¿Qué haces tú sola por aquí? ¿Dónde están los demás? Viviana – Están como a 22 km. de aquí…en el cartel de la gran soja. Yo he venido a buscarlos…ya que Cecilia perdió la calma y quería venir de vuelta a la ciudad para buscarlos a ambos. Belén – Pues debemos irnos…creo que ya esperaron mucho. Benjamín – Cierto. Belén, toma (dándole su bolso) tu ve con Viviana en el auto, llegaremos más rápido si voy solo en la moto. Iré adelante…será mejor con la moto esquivando a cualquier zombie que se aparezca. “Parte de Benjamín…” Belén subió al auto con Viviana, mientras que yo fui solo en la moto…esta vez al menos podre disfrutar de que tan rápido puede ir esta máquina. Encendí la moto y luego nos fuimos, debíamos llegar rápido antes de que a los demás les pase algo. Había zombies por todos lados, y más que seguro que en esta ruta también lo habría…solo espero no encontrarme de sorpresa con ninguno. Yo iba adelante…a 170 km., lo bastante rápido como para accidentarme y morirme en segundos, pero se siente bien andar de esta forma y con una moto así. ¿Me pregunto que hubiera sido si eligiera la Honda? Viviana iba detrás de mí, a menos de 20 metros…la cual iba también bastante rápido como para estar tan cerca. 5:33 a.m. Ya estaba a punto de amanecer, a lo lejos se veían los rayos de sol saliendo en el horizonte. Ya estábamos cerca, podía ver entre los arboles el gran cartel. Cuando estábamos cerca, al llegar allí…me detengo bruscamente haciendo que Viviana casi choque conmigo. Muy enojada se detiene y se baja, pues antes de decirme algo…vio hacia el cartel, y solo se quedo callada. Me baje de la moto y fui hasta allí…y lo vi, no había nadie. ¿Dónde fueron todos? Se supone que aquí era el punto de encuentro. Vi hacia más adelante una gran cantidad de zombies muertos, debió de haber una gran lucha aquí…y seguramente por eso debieron abandonar el lugar. Viviana – ¿Qué fue lo que paso aquí? Benjamín – Son muchos zombies, debieron haber tardado bastante en matarlos…así que no deben de estar lejos de aquí. Debemos de partir. Belén – (Mientras nos íbamos, antes de subir a la moto) Ark…Arka… ¡Esperen! Vean esto. Nos pareció algo raro, Viviana dijo que no había un simple papel desde que llegaron, seguramente es un mensaje que dejaron ellos. Al ir a ver…estaba escrito con lápiz labial. Benjamín – (mientras me bajaba de la moto) ¿Qué dice? Belén –Aquí solo dice... ¿Arkany? Bueno, espero les haya gustado!! Qiero dejar en claro qe las imagenes qe publico solo son de referencia...solo para qe tomen de guia mas o menos como son las escenas y ciertas otras cosas!! En unos dias cuando termine de escribir los otros capitulos...los ire publicando!! Asi qe nos veremos en el proximo capitlo y de nuevo...espero les guste!! Saludos! P/D: He regularizado todas mis materias en la universidad!! Por fin me libre de examenes por un largo tiempo :')

Hola...volvi, aqui les traje la 7ma parte de mi relato!! espero les guste...es algo corta ya que apare solo dialgo...se agrego una nueva personaje como les dije, mas adelante sabran mas de ellas sobre su persona. espero les guste...saludos!! Capitulo 7: La Chica nueva. 22 de Julio del 2013 7:03 p.m. La ruta estaba casi despejada, fue difícil quitar todos los autos y aun más con miles de zombies molestando. Y hablando de eso… ¿Un zombie? De los pocos que quedan en esta zona…pues era mi hermano mayor, Alexander. Estaba solo, al verme quiso acercarse…deje que se acercara lo suficiente para saber que no fallare el tiro, agarre el arma y simplemente le dispare. Revise su ropa, que además de estar en mal estado, en su billetera traía una foto de él y su señora con su hija…la guarde conmigo y antes de irme, enterré su cuerpo. De vuelta subí al auto, el área estaba totalmente despejada así que ya no había más nada que hacer por aquí. Mientras volvía, cruce (como todas las veces) frente al boliche. Siempre me pregunte, ¿Como sería una noche allí? Con la música a todo volumen, gente bailando, disfrutando de la noche, tomando sin parar…como antes, una noche normal para salir a divertirse. Son cosas que ya quedaron en el pasado, a no ser que los zombies bailen o esta ciudad vuelva a ser habitada como hace 2 años…pero mientras, la ciudad seguirá sin volver a existir. Había llegado de vuelta al almacén, un día largo…pero todavía no termina, es solo un día más. Fui a buscar algo para merendar, un café está bien para este frio. Subí al segundo piso…prepare algo para acompañar con el café, mientras caía la fría noche de invierno. 11:48 p.m. Luego de cenar (algo de ensalada con estofado de carne acompañado de un vaso de vodka) fui al balcón del bar, a disfrutar del viento y la tranquilidad de la noche. Me preguntarían, ¿De qué tranquilidad hablo? Si abajo del mismo balcón había miles de zombies encerrados entre rejas, que tratan de entrar al almacén y devorarme a mi junto con todo el almacén. Me senté en una esquina del balcón, saque un cuaderno y escribí lo siguiente: “Día 388: ‘4ta misión a la Floresta’ El sector de la Floresta está despejado, ya no hay rastros ni señales de zombies. El lugar está totalmente despejado… Lamentablemente no pude encontrar a ningún sobreviviente, y todavía me queda mucho por recorrer. Me quedan 4 sectores mas, uno de ellos es Lote 4, que allí si puede ser peligro ya que solo hay una entrada, así que lo dejare ultimo…además de que es el más grande por recorrer. Ha pasado más de un año y aun no hay nada sobre mis compañeros desaparecidos, creo ser la única viva que queda en la ciudad…espero equivocarme, espero encontrar pronto a alguien. PD: Hoy encontré a mi hermano, Alexander…obviamente muerto. Ya he encontrado a casi toda mi familia, solo me queda mi madre y mi hermano menor, Luis. Pero tendré paciencia con ellos… Espero un día tener las agallas para buscar en la otra parte de la ciudad, y si entro…espero encontrarlos allí.” Antes de guardar, mire por última vez la foto de mi hermano. Lo puse en la página donde escribí, cerré el cuaderno y lo abrase como a un peluche. Tome un último trago y fui adentro, guarde el cuaderno y me fui a acostar. Cabe destacar que son más de 20 colchones empilados en 5 metros de alto, y 6 colchones de ancho, cosa de no caerme ni que nadie me toque. Subí las escaleras, guarde el arma y el cuchillo…y dormí, muy profundamente. 23 de Julio 9:30 a.m. Una mañana silenciosa como siempre, me levante…y fui directo a tomarme una ducha. Me prepare café y fui arriba en el bar, a tomar aire en el balcón…pero antes de llegar, escuche un ruido que venía desde dentro. Baje con mi taza de café y agarre un arma (escondida en las escaleras). El ruido siguió hasta la sección de comida enlatada, donde vi a un zombie con los brazos rotos…había sangre alrededor así que pudo caer de arriba, pero no había nada. Lo mate, deje mi taza en un lugar y saque el cuerpo antes de que agarrara olor. Lo tire por el balcón junto con el montón, luego fui para limpiar la sangre mientras terminaba el café. Revise todo el lugar por si no habría otro, pero no había nada. 10:06 a.m. Prepare el bolso de armas, cerré el almacén y me subí al auto. Me quedaba otro día más de búsqueda. Espero encontrar algo bueno hoy… 2:49 p.m. Después de un buen rato buscando sin encontrar nada, me situé bajo la estatua de San Martin (en la plaza) almorzando, con mi escopeta al lado y mi chuchillo y pistola a mano. Solo veía a los zombies rondando como hormiguitas, sin rumbo buscando comida. Limpiar este sector sería difícil ya que gastaría demasiada munición y aun queda terreno por cubrir, así que mientras no molesten, los dejare como esta. Mientras terminaba de almorzar, tomaba mi última lata de gaseosa…pues en un momento, (creo que me sentí alegre de escucharlo) oí un grito desesperado, muy cerca de donde estaba. Me levante, agarre la escopeta y al mirar atrás…estaba una chica a punto de ser comido por una horda de zombies. Estaba en el piso, así que tuve que ponerme en acción… Antes de que puedan morderle en su pierna, arroje el cuchillo y mate al primero. Luego comencé a disparar con la escopeta muy de cerca, matando a 8…luego saque la pistola y comencé a matar a los que quedaban…y a los que se acercaban. La chica se puso atrás mientras yo mataba. Ya solo quedaban 6, así que agarre el machete y comencé a matar uno por uno, quedando totalmente manchada de sangre hasta en la cara. Después de matar a todos, mate a algunos más que se acercaban… Luego, la chica estaba todavía tirada junto al zombie con el cuchillo…recupere mi cuchillo y la ayude a levantarla. Cecilia – ¿Estás bien? Espero no hayas sido mordida… Ella – Si, estoy bien…no me paso nada. Cecilia – Pues entonces, termine con mi trabajo aquí. (Yéndome) Ella – Espera, ¿Dónde vas? Cecilia – Yo, me voy... Ella – ¿Puedo ir contigo? Por favor… Cecilia – Sabes, te salve la vida…y es todo lo que puedo hacer por ahora (mirándola algo desesperada…le doy el machete), te recomiendo irte de este sector antes de que vuelvan más de esas cosas. Ella – Por favor, no te vayas… Cecilia – (Mientras me voy) ¡Lo siento…nos vemos! Me subí al auto, y por el retrovisor vi que agarraba el machete…me pareció raro que haya intentado seguirme, parecía cansada. Creo que debí haberla llevado conmigo…aunque no estoy para compañías en este momento, solo me quede para buscar a mis compañeros y mi familia. 7:26 p.m. Volví de vuelta al almacén, además de esa chica no encontré más nada…me pregunto, ¿Qué habrá pasado con ella? No importa… Fui a bañarme, a sacarme toda la sangre por culpa de la horda de zombies… En la bañera me puse a pensar y a contar, y creo que habré gastado más de 35 balas, contando con las de la escopeta. De suerte no fue mucho…aunque igual fue un gasto innecesario, solo debía matar a algunos para que no la coman y ya, pudimos haber corrido. No importa ya, al menos sé que no soy la única viva en la ciudad…a no ser que ya haya muerto. Seguía en la bañera, y después…me zambullí, estaba muy relajada. De repente, miles de recuerdos se aparecieron… “(Benja, Vivi, Michel)” “(El horror de esos zombies)” “Por favor, no te vayas…” “(Mis compañeros…mi casa…Bs. As.)” “Todos están muertos, mama, Luis…todos.” “Siempre fuiste mi mejor amiga…perdóname. (Sonido del disparo)” “(Mis antiguos compañeros)” “Te amo, y no sabes cuándo…necesito hacer esto. Recuerdos que no pude retener…debo superar mi pasado.” “¿Qué vieron? – Una muralla…en pleno monte.” “Mi hermano Alexander…tener las agallas de buscar…la otra ciudad.” Segundos después reaccione y me levante, refregando mi cara y pudiendo recuperar el aire. Me salí de la bañera, me vestí y fui arriba para preparar la cena. 12:07 a.m. La noche se puso un poco más fría, fui al balcón con un poco de té caliente. Agarre el cuaderno y volví a escribir… “Día 389: 1er misión al Don Bosco. Comencé a buscar esta vez por la parte céntrica, el Don Bosco es lugar de gente conocida por su gran capital, así que las casas que hay allí son grandes y eso cuesta mucho a la hora de buscar uno por uno. Lamentablemente no encontré nada, a excepción de una chica en la plaza San Martin, quien logre salvarla de una horda de casi 30 zombies. No supe quien era, pero me resultaba muy familiar. No quise ayudarla… PD: No encontré a ninguno de mi familia, creo que estoy pensando que no lo hare si no busco en la otra ciudad…por lo tanto, esperare hasta el final, así sabré si estoy en lo cierto.” Cerré y guarde el cuaderno, esta vez fui directamente a dormir…creo que me quedan pocas esperanzas de encontrar a mis compañeros. 24 de Julio 11:30 a.m. Estaba yendo de vuelta para seguir buscando. Mire al cielo y me sigo preguntando, ¿Por qué siempre esta nublado? Desde que llegamos aquí el cielo esta así, y es raro que fuera de la ciudad estuviera despejado… Al llegar a la plaza, cruce (como siempre lo hago) por la estatua de San Martin, y esto sí que me impresiono…la chica todavía seguía allí, creo que tenía la esperanza de que yo volviera. Me baje del auto y fui hasta ella, quien pareció alegrarse de verme. Cecilia – Sabes, me estas quitando mi lugar de almuerzo… Ella – ¡Volviste! Cecilia – Después de todo, ¿Cómo te llamas? Ella – Soy Brenda, ¿Y tú? Cecilia – ¿Brenda? Brenda…Hmmm, me resultas algo familiar, me llamo Cecilia. (Se quedó viéndome…) Bueno Brenda…ven, daremos un paseo. (Subimos al auto y nos fuimos hacia al albergue para menores sin padre, del colegio). Brenda – ¿Dónde vamos? Cecilia – Luego te lo contare, ahora quiero que estés atenta… Brenda – ¿Tú no le temes a esas cosas? Cecilia – Un poco…con el tiempo te acostumbras a ellos, y veras que no son nada cuando dejas de tener miedo y portas un arma. Brenda – No entiendo, ¿Por qué sigues en la ciudad? En tu lugar…yo me iría de aquí lo más antes posible, no queda nada en la ciudad, Formosa ya no existe. Cecilia – (Me quede pensando en eso, y tiene razón) Llegamos, ten tu machete a mano por si acaso. Brenda – ¿No puedo quedarme aquí? Cecilia – Si quieres quédate…aunque tardare mucho. (Todavía un poco asustadiza…se bajo). Fuimos al albergue de Don Bosco, el internado donde los niños viven durante el año para ir a la escuela…luego de cumplir la edad, se van. Una vez dentro comencé a matarlos, eran solo niños…no mayores a 13 años. Uno de ellos era pequeño, solo poseía carne en sus costillas…el resto de su pansa había devorado hasta quedar sin hueso, debió tener al menos 7 años, y fue el que más dolió matarlo. Brenda estaba atrás mío, un poco mal…me pregunto, ¿Que siento al matarlos? Creo que fue buena pregunta…son niños y sería muy difícil matarlos, ya que murieron injusta y cruelmente, me dolería mas a mí que a ellos verlos hechos zombies y tener que matarlos para salvarlos. Vi que el lugar estaba totalmente bajo murallas…solo una reja que parecía abierta, así que abandonamos el lugar y fuimos a arreglarlo para que ninguno saliera ni entrara. Subimos de vuelta al auto y volvimos al almacén, esta vez la lleve conmigo. 12:04 p.m. Cuando estábamos en camino… Brenda – ¿El Híper? (Viéndolo por la ventana) Cecilia – Así es…es lo único seguro que pude encontrar, y el único completo. Brenda – ¿Completo? ¿De qué hablas? Cecilia – Aún conserva un deposito completo de comida y materiales. Brenda – Eso es bueno…digo, si no te molesta. Seguí conduciendo hasta poder entrar, una vez dentro cerré las puertas y le dije que me espere en el balcón del bar…donde podría tener una buena vista de los zombies y de la ruta. Al verlos, ella se impresiono mucho por la cantidad de zombies que estaban abajo…zombies que podrían entrar fácilmente, pero antes de que pudieran hacerlo, me ocupe de tapar todas las entradas, excepto una, con muebles y candados. Estaba sentada mirando hacia abajo, esperando a que yo volviera…pues quería darle la bienvenida, con una buena entrada. Cecilia – ¿Asusta cierto? (Entrando al balcón). Brenda – A ti no seguro… ¿Cómo es que pudiste encerrarlos a todos? Cecilia – No fue fácil, lo hice una noche…vestida totalmente de ropa oscura para que así no puedan verme, prendí una luz automática en aquel sector del estacionamiento (el de la izquierda) y mientras se ocupaban de eso, fui cerrándolos. Están atornilladas, muy bien aseguradas…no podrán salir ni por más que sigan empujando. Brenda – Tienes valor para hacerlo… Cecilia – (Riendo) No mucho. Hice lo mismo con el otro lado del estacionamiento, aunque esta vez tuve que ocuparme en silencio de algunos que estaban alejados. Así los pude encerrar…aunque podría matarlos, pero haría demasiado ruido y vendrían muchos más… Brenda – ¿Cuánto tiempo te llevo hacerlo? Son triple rejas…lo pensaste muy bien. Cecilia – Algo más de una semana…lo de 3 rejas fue solo para reforzarlos, por si acaso. Brenda – Lo hiciste muy bien…enserio, yo no me animaría siquiera a acercarme a alguno de ellos. Cecilia – Toma…bébelo. – ¿Qué es? – Whisky, bébelo. (Lo tomó…aunque luego casi lo escupió, creo que no le gusto mucho). Brenda – ¡Diablos…eso quema mucho! – Te acostumbraras. – ¿Por qué me lo das? Necesito comer…y tú me das alcohol tan pronto. Cecilia – Es solo por tu bienvenida…además, es la única botella de whisky que hay, cualquiera que haya estado aquí antes de mi…se habrá llevado todos excepto esta. Brenda – Pues de seguro no habrá tenido tanto dinero…cuesta $763. Cecilia – (Ambas nos reímos) Muy graciosa. Por cierto…no te lo he preguntado, ¿Hace cuanto estas aquí? ¿Cómo sobreviviste? Brenda – Por cierto, tú… ¿Cómo dijiste que te llamabas? Cecilia –Cecilia. Cecilia Erika Bordón…mucho gusto. Brenda – Cecilia, bueno…gracias por haberme salvado. La verdad, es un recuerdo muy borroso…sé que estaba en mi colegio, y de pronto desperté en una casa que estaba en frente y cuando salí a la calle…vi que no queda más que escombros, lo habían destruido totalmente. Seguí unas cuadras, trate de conseguir algún telefoto o alguna radio, pero nada funcionaba. Trate de salir a la avenida pero, había zombies en todas partes…corrí y trate de esconderme pero era inútil, vaya donde vaya estaban esas cosas. Luego de unas horas pude salir a la avenida Gutniski, allí en ese entonces estaba muy despejado, así que por fin pude descansar. Quise salir de la ciudad por si encontraba a alguien…yo solo seguía corriendo en una misma dirección, tenía hambre y sed...antes de eso no había comido en días y me sentía débil. Cruce por todos los lugares a los que podía quedarme pero no había nada, pude cruzar Carrefour y estaba infestado de esas cosas…pudieron atravesar la reja y luego rompieron los vidrios de tanto empujar, se apoderarse de ello. No sé quien estaba allí…pero es más que seguro habrán muerto en la invasión. Yo solo seguí mi camino…no había nada más que zombies. Cecilia – ¿Qué sentías…? Brenda – Miedo, estaba asustada…y confundida (desesperándose) no sabía lo que pasaba ni por qué pasaba. Quería mi vida de antes…y, en un momento recordé…que yo me había suicidado, pero al despertar encontré mis muñecas totalmente sanadas y vendadas. No sé si sigo viva o estoy muerta…solo, quiero que esto termine de una vez. Cecilia – Déjame verlas… (Revise sus muñecas y pude ver que si intento suicidarse). No te suicidaste… Brenda – ¿Qué…? Cecilia – No te cortaste las venas principales…solo fueron pequeños cortes en la carne, nada más. Habrás perdido mucha sangre…y eso hiso que caigas inconsciente. No estás muerta…nunca lo estuviste, y te aseguro que esto no termina…ni ahora ni nunca, es la total perdición. (Solo se queda viéndome sorprendida) Créeme que hasta a mí me cuesta aceptarlo. Aunque aún no me explicaste como fue que sobreviviste… Brenda – Fui derecho para salir a la ruta, pero cuando llegue a la cruz…el camino estaba cerrado, no pude pasar y había muchos zombies entre los autos, así que tuve que volver. Quería volver allí, en la plaza…pero al ver que Chango-Más estaba limpio de zombies…entonces, entre allí. Cerré los portones sin que me vieran y una vez adentro, tuve que matar algunos cajeros que me vieron…sentía asco ver toda la sangre y a esas cosas cerca mío. Luego de matarlos a todos con una pala, los saque al patio de estacionamiento y cerré las puertas, fui al baño y vomite demasiado que…me desmaye. Cuando desperté ya era de noche…había demasiado silencio. Fui al galpón y lleve también la pala, revise todo y encontré a 3 zombies más…los mate y volví a sacarlos afuera. Vi que quedaba mucho, más que nada comida…asegure todas las entradas del primer piso, y por fin pude comer…casi me comí una bolsa entera pan. Cecilia – Déjame ver si entendí…o sea que, ¿Has estado en Chango-Mas todo este tiempo…? Brenda – Así es…pero mi duda es, ¿Cuánto tiempo paso desde que aparecieron estas cosas? Cecilia – En verdad no se con exactitud cuándo fue que aparecieron…pero ya que me lo dijiste…sé que, cuando tu colegio fue destruido, fue porque han pasado ya casi 2 años. Brenda – ¿¿¿DOS AÑOS??? Cecilia – Lo creas o no…es así. No paro de recordar ese día…el día que nuestras vidas dejaron de ser las mismas. El día en que todo se perdió, como dijiste…el día que la ciudad dejo de existir. Brenda – No puede ser… ¿¿Ya pasaron 2 daños?? Tú, ¿Hace cuando estás aquí y porque no te vas? Cecilia – Bien, creo que daremos otro paseo…no te explicare, te lo mostrare. 1:15 p.m. Bajamos a buscar la bolsa de armas y fuimos de vuelta al auto, esta vez con un rumbo diferente… Ella seguía preguntando que era, pues si se lo decía perdería la emoción…aunque si lo ve, por más que se lo diga igual se sorprendería…como lo hicieron todos. 1:42 p.m. Maneje un rato, ella seguía algo impaciente por saber que era la sorpresa…pero luego ya comenzaba a irritar con sus nervios. A lo lejos yo podía verlo…pues ella no, y cuando llegamos se quedó boquiabierta. Se bajo del auto… Brenda – ¿Qué…que…que es esto? Cecilia – Esto, es la razón por la que mucha gente no pudo salir…y ha muerto aquí. Brenda – ¿Cómo apareció esto? ¿Quién lo hiso? ¿Porque? Cecilia – No tengo idea, hay muchas preguntas que yo misma me las hago…pero nadie puede responderme, ni siquiera el ejercito. Ahora ves a que me refiero de porque no me voy… Brenda – Espera, hay que intentar sobrepasarlo…una escalera serviría. Cecilia – Yo no saldré…si quieres hazlo tu… Brenda – ¿Por qué no? Cecilia – Porque fuera de esto, no me queda nada…no soy nadie. Brenda – ¿A caso aquí eres alguien? Cecilia – Si, la que acaba de salvarte la vida…ahora deja de cuestionar las cosas, estoy aquí por motivos propios, y creo que eso no te incluye. Brenda – ¡Oye! Yo también soy una sobreviviente y merezco saber lo que pasa… Cecilia – (Levantando la voz) ¡Lo que pasa…es que saliendo de aquí, no queda nada por hacer! La ciudad está totalmente olvidada, nadie sabe lo que pasa aquí…fuera de esos muros solo hay gente ignorante que no sabe que la ciudad fue infectada…invadida por estas cosas repugnantes que nadie cree, siquiera, ¡¡¡Que existen!!! Brenda – ¡¡Cálmate…!! Cecilia – (Respirando hondo) Esa es la verdad. Sabes, estar aquí es mejor que estar ahí afuera…prefiero pelear con zombies que con esos ignorantes a las que llaman personas. (Quedándonos en silencio un momento) Ya es hora de volver, no queda más nada por hacer aquí… Brenda – (Volteando de vuelta a ver la muralla) Espera, un zombie… (Un zombie se acercaba desde un costado del puente, debió de aparecer desde el interior del monte…y pues como ya había limpiado toda la zona, creo que debió venir desde la otra ciudad). Cecilia – ¿Quieres matarlo? – ¿Hablas enserio? – Si, elije un arma… Mientras el zombie se acercaba, desde el bolso ella eligió su arma…pues escogió una de las mejores armas que tenia, un Revolver Calibre .50 (muy buena elección). Se paro en dirección al que venía el zombie…se paró firme, apunto, tomo aire y disparo, atravesando su frente como si nada…le faltaría solo más práctica. Brenda – Espera, yo lo conozco…era mi vecino, Fabián. Cecilia – ¿Enserio? Brenda – Si, es el…siempre usaba la camiseta del equipo de futbol de Republica. Debemos ir allí, puede que haya algún sobreviviente, no se…quiero ir a mi casa, ver como están las cosas, no importa si mal o bien solo quiero ir. Cecilia – ¡Wow! Alto ahí un momento…Republica. – ¿Qué pasa con mi barrio? – No hay forma de entrar a ese barrio, bueno…solo hay un camino además de este puente, y es la Maradona, y quién sabe si no hayan destruido el puente que está allí. Brenda – O sea que, ¿No podremos ir? Cecilia – Las calles es un total cementerio de autos, la única forma de cruzarlo es a pie…pero eso sería de lo más arriesgado posible. Una moto podría ser…pero, si se aparecen zombies, no creo que sobrevivamos. (Poniéndose confusa y deprimida) Es por eso que todavía no fui a ese barrio… Brenda – Lo entiendo. – Me alegro. – Solo vayamos, ¿Si? Creo que fue suficiente para mí por hoy. Siguió algo deprimida todo el camino. Creo que ver a su ciudad en el olvido no le hiso muy bien que digamos, más que nada saber que de su barrio (la otra ciudad) no se sabe nada…que paso de él, ¿Habrá sobrevivientes? ¿Qué habrá pasado con su familia? Quien sabe… Al irnos, ella pudo ver una tumba…me pregunto de quien era, pues…le conté la historia de Seba. Historia Especial 3: Creer o no, ¡Ustedes también! 12 de Junio de 2012 2:45 p.m. Estábamos en el colegio, Valeria y Damián no se han hablado desde aquella pelea. Nos hemos preguntado si fuera necesario contarles a nuestros compañeros la verdad sobre nosotros…pues Elizabeth estuvo de acuerdo con Valeria y dijeron que solo había que contarles lo necesario, no toda nuestra historia. Al tocar el recreo…antes de que todos salgan, Damián junto a todos nuestro curso para hablar…hubo debates, pues era necesario ya que si se aparecen de repente, ellos también serán llevados con nosotros a ya saben donde… Órnela – ¿Es algo sobre nuestra fiesta de recepción o qué? Damián – No, de hecho es algo muy diferente a eso, la verdad es que… Brian – ¿Qué? ¿Es que…? Valeria – Nos están persiguiendo. El ejército y la armada nacional no buscan…y pronto van a encontrarnos y nos enviaran a un lugar que no les gustara. Augusto – A nosotros, ¿Por qué? ¿Qué hicimos? Damián – Ustedes nada, nosotros…nos buscan por algo que no llegaran a entender jamás, y no pienso perder el tiempo explicándoles, así que voy al grano, ¿Si? (Todos callados y confundidos) Formosa fue invadida e infectada por un virus desconocido…muy poco se sabe de que se trata ese virus, pues mata a todas las personas que viven allí, obviamente no en el momento, pero si con el paso del tiempo. Carla – Podrías explicarte mejor… Valeria – (Haciendo un gesto) Ya te dije, no nos creerán… Damián – Déjame intentarlo, ¿Si? Valeria – Sabes que, no pienso seguir aquí y que me tomen como una psicópata, así que, ¡Adiós! Sandra – Espera, ¿De qué hablan? ¿Qué es eso de que no les creeremos? Damián – Es difícil de explicar, pero… Cecilia – La ciudad está invadida por zombies (Vale escucho justo antes de cruzar la puerta), el ejército argentino quiere mandarnos allí porque sabemos esto…y ahora que se enteraron de que nosotros sabemos este secreto, nos mandaran allí, donde nadie puede salir y tampoco podamos contarlo a nadie, y así nadie sabría lo que pasa en verdad. No queríamos contarles porque sabíamos que ustedes, ignorantes…no saben lo que está pasando es su propio país, y nos tomarían como unos dementes creyendo que decimos tonterías, pues esa es la verdad… Sebastián – Estas drogada, ¿Cierto? Cecilia – Pues lo peor de todo, y más que nada para ustedes…es que también están involucrados, así que solo es un aviso antes de llevarse la sorpresa de aparecer allí y no saber qué hacer, ¿Fui claro? (Todos quedaron sorprendidos y a la vez, con miedo). Y luego comenzó el alboroto…todos comenzaron a desesperarse, tenían miedo…algunos estaban muy desesperados y nos culpaban de todo. El recreo ya iba a terminar y todavía había mucho de qué hablar… Damián – ¡Oigan, hey…escúchenme por favor! (Nadie responde) ¡¡¡Basta!!! (Todos callados). Deben escucharme, tengo un plan…que no se si funcionara, pero es lo único que podremos hacer, ¿Confiaran en mi? Brian – ¿Cómo sabremos si dices la verdad? O solo nos engañas para que nos atrapen a nosotros en vez de a ustedes… Todos – ¡¡¡Cierto…cierto!!! Cecilia – Pueden escuchar de una vez, ¡Maldita sea! Si los atrapan a ustedes, no les servirá…nosotros somos su blanco, no ustedes manga de imbéciles. Ezequiel – Y, ¿Cuál sería ese plan? (Mirando a Valeria) Carla – ¿No me digas que tú confías en ellos? Damián – El plan es simple, el ejercito nos encontrara tarde o temprano…de eso no nos podremos salvar ni aunque nos vayamos de la ciudad (y de vuelta el alboroto) Oigan, cálmense y déjenme que les explique... ¿Sí? Héctor – Podrían hacer silencio, todos tenemos miedo…pero si no seguimos juntos en esto, todos terminaremos mal. Ellos también son nuestros amigos, y solo porque nos hayan dicho esto, ¿Dejaran de ser nuestros amigos? (Todos con la mirada abajo, callados). Valeria – Gracias Héctor. Un amigo nuestro es del ejercito, al mando de esta operación…nos conto todo lo que habían planeado hacer con nosotros, así que escuchen con atención. Puede que nos manden en un solo lugar o separados en toda la ciudad, y si es así…el plan es lo siguiente. Vayan donde vayan siempre habrá zombies, está infestado, así que cada uno dejara una señal, así sabremos que ya estuvieron allí… Ruth – ¿Qué tipo de señal? Damián – Encender la bocina de un auto…sé que la mayoría de aquí a encendido el auto de sus padres para escaparse, y no pueden negarlo. Eso atraerá a los zombies y sabremos que alguien de nosotros ya estuvo allí. (En eso llega Elizabeth) Elizabeth – Lo siento si me tarde, pero no lo encontraba…aquí está el mapa que me pediste. Damián – Bien, hagan lugar para que lo vean todos. Esto es todo lo que ellos ocuparan…toda la ciudad está llena de autos varados, aun conservan combustibles así que puede que lo necesiten para movilizarse. Dejaran señales…no solo una, sino varias en diferentes lugares. Puede que les toque lugares lejos, así que necesitaran memorizarse el mapa o no tendrán salida. Este será el punto de reencuentro… Liliana – ¿La costanera? Damián – Así es, es el único lugar grande…donde podremos conseguir ayuda. Sé que les parecerá muy difícil comprender todo…pero deben creernos, deben confiar, nosotros les ayudaremos en todo los que nos pidan, y si esto pasa les deberemos la vida por todo. Les aseguro… Cecilia – Al final de todo…quieran o no, podría pasar igual. Nosotros solo tratamos de ayudar a que comprendan mejor lo que está pasando. Karen – ¿Y qué haremos entonces? ¿Le decimos a alguien? Elizabeth – No, esto debe quedar entre nosotros…ni siquiera sus padres deben saberlo, por si acaso dejen guardado una nota de despedida. Ellos lo entendieron, pero no querían hacerlo…les entiendo. Con el ejército no hay opción, o lo hacen o los tomaran de sorpresa. Solo espero que funcione, solo espero que tengan esperanza…es más, espero solo seamos nosotros…y no ellos. Bueno...ya que desaprobe mi materia regular y es posible que no pueda entrar a la universidad solo me queda decirles (como siempre) que en unos dias subire la siguente parte, espero les guste y ya saben...si tienen dudas o algo esta mal, me avisan!!

muy bien...aca llegue al final de mi relato, espero les haya gustado!! encerio...no es un final desente pero bue, es su opinion la qe vale asi qe espero les guste...puede ser, pero puede ser qe saque un "2da temporada", veremos qe pasa mas adelante...pero desde ya gracias a todos por sus comentarios!!! nos vemos... Capitulo 9: Una triste despedida. Parte 2 Especial 2: Parte de Belén 15 de agosto 4:26 p.m Estaba con un juez pidiendo ayuda, pero nadie quería creerme...incluso mostré las fotos que Benja me había enviado, de igual forma no aceptaban que fuera verdad...creían que las fotos eran falsas. Ya que, días atrás se había mandado un helicóptero para saber si en verdad estaba pasando...ese helicóptero nunca volvió, y ya sospechaban un poco, aunque aun así no accedieron a ayudar. Otro intento mas...ya ha pasado días y aun he podido convencer a estos tipos de que la ciudad necesita ayuda, Formosa se estaba yendo al infierno. 19 de agosto 6:07 p.m Ministro – Bien señores, señorita...estamos aquí por quinta vez, sobre un caso que se nos ha presentado en estos últimos días. Señorita Rodas, hable por favor. Belén – Ya les he dicho lo que pasa...un amigo de Formosa me ha dicho que necesitan ayuda, son atacados por "zombies" y vayan donde vayan, están rodeados de esas cosas. No hay posibilidad de escapar. Dr. Martinez – ¿Espera que creamos eso? Usted apenas esta cumpliendo los 22 años...deje este tipo de casos a personas que saben. Belén – Miren, les he mostrado fotos, vídeos y evidencias de las cámaras de seguridad de la ciudad...yo misma he pensado que era falso hasta que vi a través de ello, no les estoy mintiendo. ¡Esto es verdad! Ministro – Señores, ¿Que opinan? Técnico en Computación – He visto esas fotos, hemos revisado su veracidad...y puedo decir que no son hechas por computadora, son fotos reales. Belén – Bien, al fin alguien que sabe. Técnico en Computación – Pero me he enterado que, el colegio del que provienen esas fotos...ha realizado una fiesta esa misma tarde, puede que hubiesen sido disfraces o imitaciones con muy buen maquillaje. Belén – ¿No estarás hablando enserio? (Haciendo cara de sarcasmo) Ministro – Señorita, nos da un minuto para hablar de esto y llegar a un acuerdo. Sin mas que decir, los mire a cada uno...y luego me levante y salí a los pasillos. Se tardaron mas o menos diez minutos...intentaba oír desde la puerta pero no lo lograba. Seguía esperando por un rato mas...ya estaba perdiendo la paciencia, hasta que en un momento, le me levante con la intención de entrar...le dije al guardia de seguridad que se corriera o que le daría una paliza, pues en ese instante puso cara de miedo y se corrió de la puerta. Al entrar...los veo allí sentados, riéndose y algunos fumando. Belén – ¿Esta es su forma de llegar a un acuerdo? Ministro – (Cambiando su sonrisa) Mira niña, un helicóptero se envió para verificar si pasaba algo...así que hasta que no llegue, no hay por que hacer algo. Así que si quieres...puedes retirarte, hay cosas sobre las que hay que charlar, y eso ya no tiene que interesarte. Simplemente me quede mirándolos, tenia ganas de hacer algo al respecto...pero mejor me aguante. No hubo caso, el ministro cancelo todas las demás juntas y cerro el caso, yo tuve que avisar a Benjamín...que no mandarían ayuda. Se que eso significaría defraudar mi palabra...pero el tenia que saber que hice lo que pude, y que seria tonto volver a insistir cuando nadie toma enserio el pedido de auxilio. 20 de agosto 1:14 a.m Ministro – Señorita lo siento, pero el caso ya caduco...no podemos hacer mas nada. Belén – No puedo creerlo...usted y sus malditas leyes, creen que tienen la razón en todo y lo único que hacen es sentarse aqui en vez de ir e investigar. Ministro – Lo siento...haga el favor de retirarse, hay otros asuntos que atender. Me retire del lugar muy enojada, pues sin darme cuenta...olvide mi cartera en la oficina, así que volví al lugar y cuando entre, los vi riéndose a carcajadas por lo que les había dicho. Al verme, se quedaron callados...así que solo tome mi cartera y me retire del lugar. El ministro cerro el caso, pero luego...esa misma tarde, llego un informe por el fax del hospital, eran los hombres del helicóptero. Dijeron haber sido atacados al llegar al hospital...y los han dejado incomunicados, pues entonces el ministro supo que lo que yo estaba diciendo, en verdad estaba pasando. Inmediatamente me llamaron a mi y luego..se llamo al ejercito de Buenos Aires. Llamaron a un experto en Formosa, y en eso...llega un soldado llamado Antonio, quien al enterarse de lo que pasaba allí, decidió guiar la operación de rescate. Ministro – Soldado, le presento a la señorita Belén Rodriguez, ella dio el aviso del ataque en Formosa. ¿Esta dispuesto para realizar esta misión, soldado? Antonio – Si señor, en cuanto me notificaron de que se trataba de Formosa...acepte cuanto antes y vine, señor. Ministro – Bien, suerte soldado...organice a su equipo y cumpla con su misión. Antonio – ¡A la orden, señor! (Haciendo el saludo de un soldado) Belen – ¡[Antonio! (Deteniéndose de salir) Yo iré contigo...le prometí a mi amigo que haría lo que pueda para ayudar a rescatarlo. Quisiera estar presente para cuando eso pase... Antonio – (Mirando al ministro...quien afirmo con la cabeza) Esta bien, te avisare cuando partiremos...mientras tanto, prepárate para lo que nos espera. 22 de agosto 3:04 p.m La operación se extendió hasta dos días después de que comenzó, yo iba con ellos...eso fue nuestro trato. Intentaba llamar a Benja pero algo pasaba que no atendía... Esa tarde me llamaron, el ejercito reunió a todos los hombres...mas de 300 soldados estaban en camino hacia Formosa. Llevaban casi 40 camiones para transportar a los sobrevivientes al punto de salida...que era el puerto, donde unos barcos ya estaban en camino. Mientras cruzábamos Santa Fe...: Antonio – (Tomándome de sorpresa) Belén, ¿Cierto? Te pregunto una cosa Belén... ¿Como te enteraste de lo que pasaba allí en Formosa? Belén – Un amigo mio, Benjamín, me había... Antonio – (Interrumpiendome) ¿Benjamín? ¿Benjamín que...? Belén – Antunez.... ¿Porque? Antonio - ¿Benjamín Antunez? Belén – Si, el mismo... ¿Porque? ¿Que tiene? Antonio – ¡Benjamín Antunez es mi primo! Es por mi familia que me incluí en esta operación. ¿Sigue vivo, verdad? ¿Pudiste hablar con él? Belén – No lo se, me había llamado al celular diciéndome que la ciudad estaba infestada de zombies, que estaban encerrados en el colegio y no le quedaban muchas provisiones. Hoy intente llamarle muchas veces y solo atendía la contestadora. No digo que este muerto...debe de estar apagado o algo...se que esta bien, tengo el presentimiento de que lo estará. Antonio - Eso espero... confió en que lo estará. 23 de agosto 2:10 a.m Era de madrugada cuando llegábamos, y a lo lejos veíamos algo...algo que era imposible que sea cierto. Los soldados dudaban...pensaban que era un simple espejismo, pero no lo era, y fue donde comenzaron las dudas. ¿Una muralla? ¿En la ciudad? ¿Como se supone que apareció eso allí? Cuando llegamos...todos estaban algo confundidos y a la vez sorprendidos, una muralla en plena ciudad. Al cruzar todavía nos faltaría mucho camino y nadie sabia como quitarlo del camino... El bloque era alto y muy duro. Cuando dispararon un arpón, no le hizo ni siquiera un simple rasguño, intentaron tambien con una perforadora...pero dañaba mas la maquina que el bloque, pero gracias a eso hicieron pasar el arpón y entre todos los camiones comenzaron a tirar. Estuvimos como media hora tirando pero era imposible...los bloques no se movían. Los soldados llamaron al ejercito chaqueño, eran los unicos que tenian lo necesario para mover...y de eso me refiero a que pidieron 2 tanques inmediatamente. No querían dar muchas explicaciones así que mandaron la artillería pesada tan rápido como puedan. 4:28 a.m Después de esperar un buen rato a que esos tanques lleguen...la espera termino. Dos grandes camiones se acercaban a lo lejos, y cuando llegaron...dos enormes tanques de guerra bajaron de allí. Me quede embobada...era la primera vez que lo veía. Me pidieron que me apartara, pues junto con el convoy comenzaron a tirar de vuelta...de a poco los bloques se movían mas y mas. En un momento me pareció escuchar gritar a alguien...pero no veía nada y tampoco llegaba escuchar a nadie por los motores. Tras varios intentos los bloques comenzaron a moverse con más facilidad, pero antes de que se abrieran por completo, sobre el muro se vio a dos chicas, estas parecía que intentaban escapar de allí...pero una de ellas, al ver a los soldados, comenzó a llorar de la alegría. Ambos bloques se abrieron para dar paso...y entonces los camiones entraron. Más tarde, se subió a esas dos chicas a un auto de los soldados...que iban directo hacia el puerto para cuidar el perímetro. Yo seguí con Antonio para guiarlos hasta el colegio...muchos otros camiones tomaron caminos diferentes. ¿Podrán salvar a todos? ¿Quedara alguien mas vivo? Lo único que mas espero es que Benja esté bien. Mi padre...él ya murió... 5:45 a.m Estábamos cerca, pero antes cruzamos por un colegio...y dentro de ello había gente en el 2do piso pidiendo ayuda. Antonio, quien estaba al mando, bajo del camion y entro con mas de 20 hombres a matar a todos los zombies que habían dentro y hacia su alrededor. Diez minutos mas tarde lograron rescatar a las primeros 25 personas...solo jóvenes y 4 profesores, el resto creo que saben lo que les paso. Había un medico ahí y tuvo que inyectar una vacuna a cada uno...y mas de uno estaba infectado, pues con pura tristeza, ellos se encargaron de eso. Antonio pregunto si alguien conocía a Benjamín (mostrando una foto de el) y si por si acaso, alguien lo vio. Una chica logro reconocerlo y dijo que hace unos días atrás logro hablar con su hermano, quien va al mismo colegio que Benja...y que en ese momento estaban bien, pero luego de eso no volvieron a contestar. Fue entonces donde Antonio entro en desesperación... La idea era salvar a todos en cada casa y colegio, pero despues de sacar a todos del colegio...ellos entraron y pusieron bombas y cuando nos íbamos, ellos lo detonaron y el colegio se destruyo, convirtiéndose en escombros en menos de un segundo. 6:13 a.m Estábamos a unas cuadras del colegio, pero desde antes de llegar ya estaba plagado de zombies...por todos lados. Los soldados no paraban de disparar y del barrio salían cada vez mas. A Antonio no le importaron esas cosas, solo le importaba Benjamín... así que apresuro el paso, y cuando llegamos al colegio...todos se impresionaron, era imposible cruzar. Antonio tomo su arma, bajo del camion y corrió hacia la entrada. Comenzó a matar a muchos zombies, esta vez mas de 30 hombres lo siguieron...comenzaron a matar a todos. Sus armas tenían silenciadores para no atraer mas de esas cosas, eran unas armas que parecían traer lanza granadas...esta claro que eran muy comunes del ejercito. Mas de diez soldados quedaron cuidando el convoy, y yo solo miraba como entraban dentro del colegio. Rogaba que Benja siga vivo...estuvieron mas de 10 minutos ahí, nadie salia. Ya me parecía que no había nadie...hasta que baje del camión para entrar, pero los soldados me detuvieron. Logre zafarme pero justo cuando estaba frente a la entrada...lo vi, era Benja sano y salvo, atrás de él salio quien parecía ser su novia. Fui y lo abraze de la emoción... Espere a que salga alguien mas pero...nadie mas salio. Subimos de vuelta al convoy...y cuando avanzamos, hicieron lo mismo que en el anterior colegio. Detonaron las bombas y el colegio se destruyo por completo, una gran explosión causo que pueda verse y escucharse desde lejos. Con algo de tristeza en todos...mi querido colegio hecho escombros, se perdió para siempre. Historia general...al Dia Siguiente. Cecilia disparo, Johana murió al instante...frente a todas las personas presentes, quienes también se sentían tristes por lo que habían presenciado. Rápidamente fui hacia ella y la consolé, quitandole el arma y abrazándola, pero no quiso terminar allí...pues justo cuando los soldados iban a retirar el cuerpo de vuelta a la ciudad, ella se levanto e insistió en enterrarla, antes de que el barco zarpe. Dentro del barco encontraron algunas palas, así que Cecilia, tres chicos más que conocían a Johana, y yo, fuimos a cavar la tumba...fuera de las murallas. La muralla cruzaba todo el puerto, como si se hizo para que ninguno cruzara, ni cayeran al agua y la contaminaran. Rodeaba todo Formosa...eso fue lo mas raro de todo... 7:14 p.m Estuvimos esperando a que todos los camiones volvieran con la mayor cantidad de sobrevivientes posible... y ya se hacia de noche, eso empeoraría la búsqueda. Habíamos terminado de cavar la tumba de Johana, y con ayuda de los otros dos chicos...la bajamos cuidadosamente y luego comenzamos a enterrarla. Michel, Viviana se acercaron a rezar por ella...luego se sumo Belén, y mas tarde muchos más. Abrace a Cecilia, quien no paraba de llorar, mientras que todos rezaban y se despedían de Johana...que a pesar de que no todos lo conocían, sentían el dolor de Cecilia por perder a su hermana, tanto como todos los que perdieron a sus seres queridos en estos últimos días que paso. Tocando ya la puesta de sol...volvimos al barco, donde más tarde, ambos barcos zarparon. Todos se sentían tristes por dejar la ciudad que nos vio nacer...pero muchos comenzaron a llorar de felicidad, de alegría por haber sido salvados de esta horrible pesadilla. Pero la sonrisa cambio cuando cientos helicópteros llegaron. Cuando nos alejamos un poco mas, ya estaba a oscuras...ellos comenzaron a bombardear la ciudad, destruyendo todo. Edificios, hoteles, casas, plazas y mas que nada el puerto. Muchos comenzaron con el llanto por ver tal atrocidad en nuestra ciudad. En ese momento...me vino a la mente la pregunta que Carina me la hizo un día... ¿Como fue que paso esto? 24 de agosto 11:47 a.m Había pasado un día que abandonamos la ciudad. Habíamos desayunado algo...menos Cecilia, quien decía no tener apetito. Ambos no nos separamos ni un momento desde ayer en la tarde... Un rato despues, antes de almorzar...Antonio se aparece. Antonio - Chicos, perdón que los interrumpa, pero primo... ¿De donde sacaste estas armas? (Refiriéndose al cuchillo y la pistola) Benjamín – Los encontré por ahí...mientras buscábamos provisiones dentro del barrio. Antonio – Bueno, le acabaste de robar a un ex-militar... Cecilia – (Mirándolo algo rara) Ah... ¿Porque lo dices? Antonio – Este cuchillo es de combate...por eso tiene doble filo, es ligero y tiene demasiado filo, podía cortar un cuello sin que te des cuenta. Son muy usados en el ejercito argentino. Benjamín – Por algo me lo quede, presentia que era un buen cuchillo. Pero, ¿Y el arma? Antonio – En cuanto a la pistola, es muy usado en la caza...no es muy eficiente debido que lleva pocas balas aunque tiene una gran potencia, como para matar a 2 zombies de un solo disparo. Es un arma de excelencia para los cazadores... Viviana – Con razón, ahora entiendo porque la bala le traspaso a Juan cuando lo matamos... Benjamín – Si, yo gaste mas energía cargando las balas que disparándolo. La primera vez que lo dispare...me tiro hacia el piso. Cecilia – Pero, también había un revolver...ese era mucho peor. Antonio – ¿Y donde lo dejaron? Cecilia – Se terminaron las balas y la deje tirada en las escaleras, lo habré allí... Benjamín – No importa ya, es mejor así...ya no la volveremos a usarlo. Antonio – Es cierto, tiene razón...ya acabo todo. Lo que pasaron en esa ciudad ya no tiene caso recordarlo más. Michel – Sera difícil superarlo, ¿No creen? Viviana – Creo que si estamos juntos podremos hacerlo...llevara tiempo pero lo haremos. Antonio – La chica tiene razón...ahora están juntos en esto. Manténganse unidos y lograran superar cualquier obstáculo en la vida. (Mirando su reloj) Bien, aun queda mucho tiempo para llegar...traten de descansar. Belén – ¿En cuanto llegaremos? Antonio – Si seguimos a esta velocidad, llegaremos para las 8 a mas tardar. Mientras descansen...es mi turno de vigilancia. Viviana – (Hablando bajo) Ok... Benjamín – Recuerda devolvérmelo cuando lleguemos... Antonio – (Dudando al responder) ¡Seguro! La mayoría de las personas estaban durmiendo a esa hora, eran signos de cansancio. Más tarde, Michel también se durmió...y luego le siguio Viviana. Cecilia estaba recostada sobre mi, le dije que intentara dormir para relajarse un momento... Luego de que se durmiera, yo quede despierto un rato mas. Veía a los soldados hablando y vigilando los barcos, luego me pregunte, ¿Que había pasado con el resto de los soldados que quedaron en la ciudad? Habran de juntarse en el Monte 29 creo yo, a tratar de planear como asegurar la ciudad. ¿Mataran a los zombies? Eso podría costar un poco...bueno, mucho. 8:26 p.m Luego de un largo y emocional viaje, habíamos llegado al puerto de Buenos Aires. Belén se despidió de todos nosotros y luego un soldado lo llevo directo a su casa en Boedo...también a descansar. Nosotros y el resto de los sobrevivientes fuimos llevados al albergue "Hogar Ggrrigos". Más de 2.300 personas eran trasportadas hacia allí...lo raro es que fuimos camuflados en camiones de carga, que según Antonio, es para evitar a la prensa y todas esas tonterías, y mientras, hacer una re-ubicación completa de toda la gente presente. El albergue "Hogar Garrigós" era enorme, y pudimos entrar todos allí. Cecilia, Viviana, Michel y yo no nos separamos por nada. Nos preguntaron a cada uno nuestros nombres...datos importantes, una muestra de sangre a cada uno, nos hicieron rellenar unos papeles y luego, para las 12 de la noche, los militares se retiraron y fue entonces donde por fin pudimos tener paz...nada que nos pueda molestar esta noche. Antes de irse, Antonio vino para despedirse de nosotros...ya que de ahora en adelante, el debía volver nuevamente a Formosa por un tiempo, para encargarse de los zombies. Al despedirse, nos pidió que nos cuidáramos...y a escondidas me devolvió la pistola y el cuchillo...y por si acaso, revise y vi que todavía conservaba las 2 balas. Antonio – Usalo con cuidado...no sabes cuando estarás en problemas. 25 de agosto 2:51 a.m La mayoría estaba durmiendo, el ambiente estaba un poco fresco...aunque no tanto si estas dentro de uno de los tantos cuartos que tiene el edificio. Mientras dormía, en ese momento me despierto y veo a Cecilia que aun seguía despierta. Benjamín – Hey, ¿Porque no duermes? Cecilia – Hey...nada, solo no puedo dormir. Después de todo lo que paso estas dos semanas, me es imposible dormirme tranquila. Benjamín – Se que no lo es, pero...dormir te hará bien. Después de todo, dormir ayuda a despejar la mente. Cecilia – (Riéndose un poco )¿Ahora eres psiquiatra? Benjamín – No, pero eso es lo que tu quieres ser... ¿No? Cecilia – ¡Quería! Ese sueño termino la misma tarde del día antes de mi cumpleaños. La tarde en que el colegio fue atacado... Benjamín – No termino aun...si nos aceptan, podemos seguir el ultimo año aquí, en Buenos Aires. Conseguiremos nuevas amistades, nuevo colegio, nueva casa... Cecilia – Nueva vida... Benjamín – Es una oportunidad diferente a la que esperábamos pero tienes que aprovecharla...debemos aprovecharla, ¿Que dices? Cecilia – ¿Estarás conmigo para apoyarme? ¿Que pasara si no nos aceptan? Benjamín – Lo harán...no te preocupes. No voy a abandonarte...estaré contigo hasta siempre. (Riéndose un poco y dándome un beso). Vaya, ¡Ya extrañaba esa sonrisa! Cecilia – (Riéndose y abrazándome) Esta bien...terminaremos la secundaria, y voy a entrar en la universidad. Lo único malo es que no tengo familiares fuera de la ciudad...al menos para quedarnos hasta que consigamos una casa propia, ¿Tu los tienes? Benjamín – No, tampoco. Hey, no es hora de preocuparse de eso por ahora...mejor ven, conmigo dormirás bien. Cecilia – De acuerdo (me da otro beso y se recuesta sobre mi) No te separes de mi Benja... Benjamín – No lo voy a hacer... 11:40 a.m Habíamos despertado en nuestro primer día sin estar infestada de zombies... Algunos soldados se encargaron de repartir el almuerzo a cada uno. (Algo temprano para almorzar, ¿No?) En ese momento escondí las armas para que no lo vieran...y después de semanas, volví a comer un almuerzo sano y decente, aunque voy extrañar los sándwiches que hacia el profesor. Los soldados actuaban un poco raro, parecían estar algo apurados...y nerviosos, cuando se acercaban a ciertas personas. Mientras, nos dieron la noticia de que se encontró muerto al gobernador de Formosa...y fue donde muchos aplaudieron, otros se pusieron algo tristes. Pues nosotros hasta brindamos, con agua... Estabamos hablando y riendo un rato mientras almorzábamos. Algunos ya incluso se fijaron en Michel o Viviana...no lo hacían por mi o Cecilia porque nos vieron juntos todo el día. Viviana es buena en química, física, bioquímica, cosas de laboratorio, medicina y todo eso. Cecilia es una buena persona, es calmada, alegre y divertida, algo callada pero sincera y honesta. Le gusta mucho la psicología y la psiquiatría. Michel es boxeadora y bailarina de danza, tiene una personalidad muy fuerte, honesta y directa, aunque tiene su lado débil para enfrentar algunas situaciones. El mi gran misterio que nos tiene a todos con una gran duda y curiosidad...es su brazo izquierdo. Desde que la conozco, ella tiene una venda que cubre todo su brazo. Durante años nos preguntamos, ¿Que fue lo que le paso? ¿Como fue que se lo hiso? En cuanto a mi...bueno, ¡Yo soy Benjamín! Como sea, más tarde, mientras seguíamos hablando tranquilamente...el ambiente se torno algo inquietante cuando los soldados comenzaron a irse tan temprano, luego le siguieron los trabajadores del lugar...era muy raro, parecían estar apurados. Entonces, suena el teléfono de Michel...era Antonio (¿Como fue que consiguió el numero?) Michel – ¿Antonio? ¿Que pasa? Antonio – Michel, ¡Salgan de ese edificio ahora! Michel – (Confundida y dudosa) ¿Que? Pero, ¿Que paso? ¿Porque tenemos que hacerlo? Antonio – Escucha, que no lo sepan todos o habrá mucha tensión. Van a destruir el edificio, (Fue entones donde se puso los pelos de punta) todas las personas van a morir allí...y si no salen antes que eso pase, también morirán. 12:06 a.m Antes que Michel pudiera decir algo, dos helicópteros se aperen de la nada, trayendo un contenedor cada uno totalmente cerrado...y eso llamo la atención de la gente. Se preguntaban que habría adentro...lo único seguro es que bajaban hacia el patio del albergue. El primer helicóptero se movía hacia adelante y el contenedor comenzó a balancearse como un péndulo hasta que el cable se soltó y fue directo hacia el 2do piso...aplastando a muchas personas allí. Después el segundo tiro el contenedor en medio del patio, y luego se fueron...y fue entonces donde la pesadilla volvió. Ambos contenedores se abrieron y desde adentro comenzaron a salir zombies, el alboroto comenzó y la gente trataba de escapar, pero las puertas se habían cerrado, era imposible salir. Antonio – ¡Apúrense...ya! Michel colgó el teléfono, y entre los 4 buscábamos una salida...pero antes, un zombie se acerco hacia nosotros, pues Michel tomo el cuchillo y se lo clavo en su estomago, tirándolo por el balcón del segundo piso, desplomándose allí abajo. Nos separamos, Viviana agarro el cuchillo y se fue con Michel mientras que Cecilia y yo teníamos la pistola. Ellos fueron en dirección hacia las escaleras del 3er piso, mientras que nosotros intentamos bajar hacia el patio. La personas corrían para todos lados, golpeaban las puertas, si se tiraban del 2do piso puede que mueran por la altura...muchos se encerraron, había zombies por todos lados. Intentaban enfrentarse a ellos pero no tenían nada con que puedan defenderse. Vayamos donde vayamos, había gente obstruyendo el camino...y zombies intentando darte un beso. Entonces, antes de bajar las escaleras, Cecilia me toma del brazo para detenerme... Cecilia – Benja espera, ¿Ves todo esto? Benjamín – Si que lo veo, Cecilia debemos apresurarnos. Cecilia – Espera, ¿No recuerdas? Ese día...el día del ataque. Benjamín – No es momento para ponerse a recordar... Cecilia – No, ¿No lo recuerdas? Todos subían...y tapaban el camino. Cuando dijo eso, entonces recordé...y mire directo al 3er piso, era el único lugar al que nadie iba debido a que todos intentaban escapar por las puertas. Para llegar asta allí habría que cruzar todo el patio, evitando gente y mas que nada, a los zombies. Tome mi teléfono y marque... Benjamín – (Más tarde contesta) ¡¿Michel?! ¡Escúchame...diríjanse a las escaleras del 3er piso, Cecilia y yo trataremos de llegar allí cuanto antes! Michel – ¡Esta bien, de acuerdo! Iremos enseguida... Sin dudar, bajamos las escaleras y salimos hacia el patio. Allí estaba repleto de zombies comiéndose a muchas personas, los gritos desesperados de la gente corriendo por todos lados y escondiéndose en donde sea. No debía gastar las balas, así que tuve que envestir a algunos para quitarlos de mi camino y llegar rápido a las escaleras. Logramos localizar a Viviana y Michel. Corrimos y mas que nada, chocamos con mucha gente que corría del miedo...algunos hasta rezaban, sentían que ya estaban perdidos. Mientras algunos trataban de pelear y nosotros tratábamos de salir, algunos solo empujaban las puertas de salida...cosa que no se abrirán tan fácilmente. Cuando llegamos a las escaleras, subimos al 2do piso y nos encontramos con Viviana y Michel. Subimos hasta el 3er piso donde había mucha gente escondida y arrinconada... Michel – Van a destruir el edificio... Benjamín – ¿Que? (Hablando casi sin aire). Michel – Cuando tu primo llamo...dijo que van a destruir el edificio. Hace un momento me llamo de nuevo diciéndome que las bombas estaban colocadas desde antes de que viniéramos aquí. Hay soldados esperando a que nosotros salgamos...pero no pueden esperar mucho o los gritos llamaran la atención de los vecinos. Cecilia – Pero como vamos a salir...hay gente en todas las entradas, las únicas ventanas son las del 3er piso pero seria una locura si saltamos. Viviana – Hay telas... Cecilia – ¿Como? Viviana Michel, ¿Lo recuerdas? Amarramos las telas a algo que sea solido y fijo...podremos trepar por las ventanas hasta llegar abajo. Benjamín – O si es posible hasta uno de los arboles. Vamos...consigan todas las que puedan, hay que salir rápido o se cansaran de esperar. Agarramos todas las telas viejas que había en los muebles abandonados, atamos bien cada extremo, hicimos lo mas larga que llegaba. Buscábamos mas en otros cuartos, mientras seguíamos viendo a la gente, estaban muy asustado y preocupados como para seguirnos. Cuando entramos en uno de los cuartos, Cecilia vio a la amiga de su hermana Johana, Liz, quien estaba con su novio inconsciente y con una mordida en su cuello. Cecilia – Benja espera. (Deteniedome) ¿Liz? ¿Liz eres tu? Liz – ¿Cecilia? Cecilia, ¿Que haces...que haces aquí? Benjamín – Cecilia, hey...debemos irnos ¡Ahora, ya! Cecilia – No podemos dejarla aquí sola. Liz, ven con nosotros... Liz – No puedo (Con los ojos llenos de lagrimas), debo quedarme con mi bebe. Cecilia – Por favor ven, tienes que venir...o moriras. Viviana – Oigan, debemos irnos. ¡Vamos! Fui con las demás, lo hacíamos lo mas rápido posible y cuando la tela llego hasta unos metros del piso, lo atamos a uno de los marcos de la ventana y lo aseguramos. Michel fue la primera en bajar... Liz – Debes irte...anda, yo voy a estar bien. Cecilia – (Poniéndose triste) No puedo abandonarte, no puedo... Benjamín – (Volviendo para buscarla)Cecilia... ¡Cecilia debemos irnos ya! ¡Ahora! ¡Vamonos! Viviana ya esta bajando... Liz – No te preocupes por mi, voy a quedarme con él...creo que el me va a proteger. Cecilia solo quedo mirando a Liz con su novio recostado en sus piernas...quien ya dejo de respirar. Tanto yo como ella no aguantaríamos mas despedidas, pero debíamos irnos antes que nos abandonen aquí a nosotros... Luego, Cecilia bajo la mirada, y pensó en la única solución que quedaba por hacer... Cecilia – Benja, dame el arma. (Lo mire un momento y sin pensar...se la di). Liz escúchame...escúchame con atención, ¡Hey...escucha! Toma esta arma, tiene 2 balas...quiero que te la quedes y la uses. Liz – Pero no se usarla... Cecilia – (Corriendo una lagrima en su mejilla) Solo jala del gatillo... Liz – Gracias querida...muchas gracias, eres...siempre fuiste una gran persona. Benjamín – Ya hay que irnos, ¡Vamonos! Cecilia – Una cosa más. Si ves a mi hermana...dile que me perdone. Liz – (Solo se quedo mirándola y respondió con la cabeza) Benja, ¡Una cosa! (Deteniéndome en la puerta) Ella no te odiaba...espero que lo sepas. Benjamín – (Sin saber que decir...solo respondí con la cabeza) Adiós Liz. Fuimos corriendo hacia la ventana, donde a lo lejos Viviana y Michel nos esperaban con otros soldados. Cecilia bajo y de seguido me toco a mi...pero antes de perder de vista, vi como Liz apuntaba a su novio, quien comenzaba a despertarse. Cuando bajamos vimos como la gente intentaba cruzar las puertas y ventanas pero era imposible, estaban muy bien aseguradas. Uno de los mismos soldados que estuvo en el rescate con Antonio nos estaba esperando abajo...nos alejamos lo que pudimos y estando ya lejos, nos aviso que no veamos lo que se venia. Michel y Viviana comenzaron a llorar, solo se escuchaba gritos, y luego, se escucho un disparo...segundos después otro, y en eso Cecilia cerro los ojos y la abrace. Soldado – Bien muchachos...hagamos esto rápido. (Nos miro fijamente y luego levanto la vista hacia el edificio) ¡¡¡Ahora!!! El soldado jalo la palanca y el edificio exploto con las 2.300 personas adentro. La onda expansiva nos tiro a todos en el piso. Escombros por todos lados, muchos cayeron en plena calle, algunos rompiendo ventanas e incluso paredes...muchos cerca nuestro. Las chicas comenzaron a llorar por el trágico momento. Sentía ira y odio dentro de mi, quería hacer algo pero no sabia que. Fui y quise golpear al soldado que dio la orden de hacer explotar el edificio, pero luego otro soldado me detuvo a centímetros de él... Benjamín – ¡Maldito! ¡Eres un hijo de perra...un maniático que no tiene piedad! Soldado – Soldados, bien hecho... (Nos miro y se dio cuenta que dolió mucho lo que hicieron). Hay que salir de aquí, ya no queda mas nada que hacer...vayámonos. 2:48 p.m "Parte de Cecilia..." Después de presenciar tan terrible explosión...llegaron bomberos, ambulancias, policías, maquinarias para esparcir los escombros por si alguien quedara vivo. Nosotros escapamos antes de que nos vieran...los soldados eran expertos y no dejaron ni un misero rastro de que estuvimos allí. Benjamín – ¿A donde nos llevan? Soldado – A un lugar seguro... Estuvieron conduciendo por varias horas, sin saber donde nos llevaban ya que no conocíamos Buenos Aires. Nadie se hablaba, mucho menos los soldados...ni siquiera nos miraban. Benja estaba a un lado, con su teléfono en mano...y al ver, estaba viendo la foto de una chica, creo que era la misma que había llamado el otro día, no recuerdo su nombre. Cecilia – ¿Quien es ella? Benjamín – (Volteando a mirar) Ya no es nadie... Borro la foto y luego apago su teléfono y lo guardo. No quise preguntarle porque lo hiso, solo fui hacia el y lo abrace, tenia ganas de llorar...pero él era fuerte. Más tarde, nos detuvimos frente a una enorme casa y nos dijeron que aquí nos bajáramos. Cuando nos bajamos, antes de irnos... Soldado – Lo siento chicos...siento que hayan visto eso, pero no teníamos opción. La presidenta nos ordeno que elimináramos a todos los sobrevivientes para que nadie sepa lo que paso en Formosa. Se que nunca nos perdonaran, pero es mejor que lo supieran. Querrán buscarlos, así que lo mejor seria no hablar de estos. (Sin saber mas que decir, enciende el auto) Discúlpenme, adiós chicos...cuidense. El soldado nos dio una llave, y luego el convoy se retiro. La casa parecía recién comprada...y cuando fuimos hacia allí, la llave coincidía con la cerradura. Entramos, estaba vacía y parecía que alguien ya vivió allí. No había nada, solo polvo y oscuridad. Pero, sobre la mesa había una nota, cuando lo tome, estaba escrita por alguien anónimo: "Quizás no me conozcas, puede que me hayas visto, cruzado o lo que sea...pero bueno, encontrarme es fácil, saber quien soy es lo de menos. Te dejare esta casa, se que no es mucha pero te servirá como algo futuro. Debes estar pensando, ¿Quien escribió esto? ¿Va dirigido hacia a mi? Lo único que digo ante esto...es que si lo estas leyendo, no tengas miedo y no dudes de ti, escapar de esa ciudad monstruosa solo fue un paso...todavía no termino. Se fuerte, el gobierno te buscara y dependerá de ti hacerles frente. Quien dice que...lo que hay en esa ciudad, no se hizo para alejar, sino para salvar. PD: En el sótano hay algo especial para tu amiga, se que ella lograra salvarnos, confió en ella." *Bueno, al fin termine de editar este capitulo...me yevo tanto tiempo y ahora por fin lo termine. No agregue mucho, solo dialogos para detallar un poco mas ciertas cosas que no quedaban muy en claro en la enterior, tambien algunas escenas y una mejor redaccion al relato. Espero les guste...nos vemos!

Holas! hoy les cuento...les traigo mi ultimo post asta dentro de algunas semanas! Es qe dentro de unos dias comienzo con clases de matematicas...ya qe habia desaprobado el año anterior pues bueno, los examenes son recien a final de febrero, asi qe alli ya podre subir el resto de los capitulos. Desde ya gracias a todo el qe le haya gustado (si lo leyeron) nos veremos en un par de semanas, y cuando tenga tiempo contestare lo qe sea. Saludos Capitulo 6: Devuelta a Casa. “Parte de Viviana…” Había cruzado la estación de policía, era raro…no llegaba a ver la catedral. Cerca de unas cuadras de la avenida, más de 6 zombies me vieron, tuve que correr y meterme entre los autos. Era difícil y entre tantos autos, podrían alcanzarme muy fácil…además de que ya estaba cansada. Uno de ellos logro agarrar de mi brazo, tironeando pude zafarme pero caímos al piso…encontré una piedra y se lo partí por su cabeza, y en ese mismo instante tuve que levantarme o los demás me alcanzarian. Al llegar a la otra esquina, intente doblar para salir a la avenida…pero en vez de eso, habían 4 zombies más que por poco casi me agarran, no había escapatoria y el resto ya estaban atrás mío. Agarre el revólver y tire dos balas, al menos eso serviría para llamar la atención de alguien. Todavía quedaban 7 zombies y venían aun mas por el ruido de los disparos, trate de pelearles pero eran muy duros y me arrinconaron muy fácil. Estaba perdida y no sabía qué hacer…uno de ellos logra agarrar de mi brazo, intentando zafarme de repente antes de que me mordiera, una piedra golpea al zombie cayendo al piso, en eso me quite al que estaba atrás mío…no sabía quién tiro esa piedra, sin antes ver a Michel y Sandra apareciendo de la nada y peleando contra esas cosas. Michel llega con un fierro y mata fácilmente a todos, pareciera estar bailando ballet o algo parecido, mientras que Sandra se ocupo de matar al resto que se estaban acercando. Después de matar a todos, Michel llega a darme un abrazo… Michel – Hey, ¿Estás bien? ¿Te hicieron algo? Viviana – No, estoy bien…estoy bien. Sandra – ¡¡¡Vivi, gracias a Dios estas bien!!! Viviana – ¿Me llamaste Vivi? Michel – (Haciendo un gesto) Si…ya sabe la verdad, no te preocupes. Sandra – No pasa nada, si es posible no diré nada. Viviana – Bueno, no importa ya…lo importante es que están bien. Ahora debemos ir a buscar a Ezequiel y Ruth, están a unas cuadras de aquí, los deje en un local. Michel – ¿Los dejaste que…? Viviana – Ezequiel tiene una herida muy grave en su pierna y además, una jauría de perros totalmente hambrientos nos ataco y nos acorralo en ese local, yo salí para ahuyentarlos y les dije que volvería con ayuda. ¿Qué llevas en ese bolso? Michel – Pues es tu día de suerte, son medicamentos. Rescate todo lo que pude en unas ambulancias abandonadas cerca del polideportivo, allí me encontré a ella y me salvo la vida. Viviana – Bien, pues entonces acompáñame…Sandra, tú tienes que ir con los demás en el puerto, debes decirles que pronto llegaremos con los demás, explícales la situación, que nos esperen, que no intenten ir por nosotros porque puede ser peligroso, ¿Escuchaste? Sandra – No te preocupes…yo me ocupo. Michel – Toma, lleva este bolso por si acaso, en mi mochila habrá lo suficiente para Ezequiel. Volveremos en un rato y cuídate por favor. Se despidió de nosotras y nos pidió que no tardáramos. Michel y yo volvimos para buscar a los demás, apuramos el paso antes de que les pueda pasar algo o Ezequiel pueda (espero que no pase) morir por infección. Mientras íbamos… Viviana – ¿Donde despertaste tú? Michel – En un lugar muy alto para mi gusto, ¿Y tú? Viviana – En el mismo lugar del que un día escape hace 10 meses. Michel – ¿Volviste al colegio? ¿Cómo esta? Viviana – No hay más que escombros, Ezequiel estaba junto a mí, cuando lo encontré ya tenía la herida en su pierna. Michel – ¿No me digas que lo mordieron? Viviana – No, si fuera una mordida lo hubiera sabido en el momento. No sé cómo pasó, no tiene rotura de hueso ni tampoco hemorragia interna, simplemente un corte profundo y muy infectado…es la primera vez que veo algo así. Hubo un momento en que no sintió su pierna, como si no tuviera piernas o fuera invalido. Michel – La verdad tú debes ser la que entiende de eso, imagínate como debe estar Carla ahora, si aun sigue viva. Debe estar loca por encontrarla, es capaz de matar a esos zombies por encontrar a su novio. Viviana – Pues la verdad sí, todos aquí son capaces de eso. Aunque hable con él, y no pareció bastante preocupado por ella. Michel – A que te referiste con eso… Viviana – Digamos que nos refugiamos en un almacén, tomando cervezas algo calientes que encontramos, y pasamos la noche allí… Michel – (Deteniéndose) ¿No me digas que…? Viviana – (Riendo un poco) Más vale no le cuentes a nadie, y menos a Carla… Michel – (Siguiendo la risa) ¡Viviana Gabriela Pérez! ¿Qué hiciste? Más vale que no vaya a pasar que tendré una sobrina dentro de poco, allí sí que estarás muerta. Viviana – Descuida, yo me encargare de eso…ahora dejemos eso para después, hay que apurarnos. (Y esta vez nos apuramos aun más). Matamos a más zombies por el camino, y había tres más cerca de donde estaban Ezequiel y Ruth, así que corrimos hacia ellos. Michel le partió la cabeza a uno con su fierro, los otros dos me ocupe yo con las últimas dos balas del revólver. Ambas pateamos las puertas y la abrimos. No llegue a ver a Ruth y Ezequiel…pensaba que habían sido atacados, me entro desesperación y gritaba aun más pero no estaban. Las puertas estaban trancadas, era imposible que hayan salido, en ese momento desde el piso se abre una trampilla y desde dentro, sale Ruth…me puse más tranquila cuando la vi, y por suerte estaban a salvo. Bajamos a lo que parecía ser un sótano, se escondieron allí para que nadie los encontrara mientras volvía, y Ezequiel todavía seguía consiente, así que tuve que ocuparme de su pierna lo mejor que podía. Ezequiel - ¡Volviste! Viviana – Cumplí con lo prometido y traje ayuda. Ahora quiero que respires hondo…y luego me disculpes por lo que voy a hacer. Ezequiel – ¿De qué ha…? (Y antes de que pueda terminar, agarre de su pierna y lo aprieto demasiado fuerte, gritando con dolor y al rato quedando totalmente inconsciente) Michel – ¿Por qué hiciste eso? Viviana – No quería que gritara mientras lo curo. Ahora ayúdame, yo desinfectare y tratare de coser su pierna…por ahora solo puedo hacer eso. Michel – ¡Ay! De acuerdo...solo espero no se ponga pesado mas tarde. “Parte de Benjamín…” Conduje un rato más hasta que podíamos ver a lo lejos la gran muralla. Todavía me seguía impresionando al verlo, y aún me preguntaba ¿Cómo es que pudo aparecer tal muralla en una ciudad? Sería algo tarde para averiguar… Cuando llegamos, Carla más que nada se quedo boquiabierta cuando lo vio…no paraba de preguntar cómo o porque. Carla – Ahora entiendo porque dijiste que solo se podía entrar por aire. No había forma de cruzar la muralla, y no sería tan fácil ya que son 7 metros. A Cecilia se le ideo subir a través del camión, me subí al camión y lo moví para que quede justo al lado y podamos llegar fácilmente…pues sirvió, pudimos subir. Yo fui el primero en subir, pues estando arriba pude ver todo el recorrido que tenia la muralla, al menos de lo que podía verse. Quien los haya puesto, habrá tardado meses…incluso más de un año. Bajar de allí costo un poco más, pues tuve que hacerlo yo primero…luego, Carla se tira y tuve que agarrarlo en brazos (cosa que dolió un poco) y luego Cecilia. No había muchas casas cerca, así que tuvimos que seguir caminando. Hablábamos y nos preguntábamos por los demás, ¿Cómo estarían? ¿Dónde…? ¿Qué habrá pasado con Héctor, Verónica, Laura…todos los demás? Viviana y Michel más que nada, era nuestra preocupación. Mientras seguíamos por la ruta, encontramos unas casas…totalmente abandonadas. Fuimos a revisar por si encontrábamos algo, pues nada…solo polvo y eco. Era muy raro, ¿Por qué estos lugares estarían abandonados? Parecían estar así desde hace tiempo. Recorrimos todas las casas y en una sola pudimos encontrar algo bueno…una camioneta, llena de polvo, al menos serviría. También encontramos agua limpia, pudimos refrescarnos un poco y lavar el parabrisas de la camioneta. Cuando terminamos, y muriéndonos de hambre…encendimos la camioneta y supimos que todavía quedaba combustible, así que no dudamos en arrancarlo y seguir nuestro camino. Andar de auto en auto cansaba un poco…pero al alejarnos de la ciudad, pudimos ver de vuelta el sol, y parecía ser ya un poco tarde. Seguimos conduciendo un largo rato, hasta que pasamos por el aeropuerto…y vimos que este también estaba totalmente destruido, un avión totalmente estrellado contra el edificio de la terminal…además, la pista de aterrizaje parecía una zona de bombardeo. Esto sí que llamo demasiado la atención, ¿Por qué? ¿Qué estaba pasando? ¿Qué están tratando de hacer con todo esto? Hay muchas preguntas pero pocas respuestas, y no la encontraremos si no volvemos a Buenos Aires para hablar con Antonio. Después de cruzar todo, nos estábamos acercando hacia la entrada a la ciudad, sabíamos que estaría custodiado por los militares…pero había que hacerles entrar en razón. Después de un rato llegamos, nos apuntaron con sus armas y nos pidieron que bajemos del auto… Benjamín – Tranquilos, no vinimos a hacer nada…solo queremos que nos ayuden. Soldado – Cállense y pónganse de espaldas. Cecilia – (Nos dimos la vuelta) Necesitamos ayuda, nuestros amigos están perdidos en la ciudad y queremos encontrarlos y largarnos. Soldado – Hey tu, ¡Niña! Baja del auto ahora… (Carla baja del auto…y al ver su pierna, pide que se tire al piso). Yo me doy vuelta y le pido que por favor nos ayuden, pues al tratar de acercarme, cuatro soldados estaban apuntando y otro insiste en que no me mueva…pues al no hacer caso, intenta golpearme con el arma, yo la esquivo y lo golpeo en su oído izquierdo dejándolo aturdido, saco su arma y Cecilia saca la suya, ambos apuntamos al que nos pidió que nos bajáramos del auto. Estaban a punto de disparar y nosotros a ellos…pero en ese entonces, otro soldado grita a lo lejos. Jefe – ¡Oigan, alto el fuego…ya! Soldado – Señor, vienen de la ciudad. Jefe – Se quienes son (acercándose) Bajen sus armas, Antúnez y Bordón. Benjamín – (Algo confundido) ¿Cómo sabes nuestro nombre? Jefe – Señores, bajen sus armas y retírense. Ustedes y yo, debemos hablar. (Ambos bajamos las armas y los seguimos) Soldado, ayude a la niña y llévelos adentro con los demás. Cecilia – ¿Con los demás? Al entrar, nos llevaron a un cuarto al fondo…donde al abrir la puerta, vimos que estaban nuestros compañeros, Augusto, Marina, Silvina y Sebastián. Nos saludamos, nos abrazamos…era bueno que aun sigan vivo, y hayan escapado de la ciudad. Sebastián tuvo cierto enfrentamiento conmigo, ya que me culpa por lo que está pasando…pues me hago cargo de todo, pero pelear esta demás. Les contamos que habíamos encontrado a Héctor, Carla, Laura y Verónica…eso alegro a Silvina, quien era hermana melliza de Verónica. Los soldados se ocuparon de curar la pierna de Carla, mientras que el jefe me llamo para hablar seriamente… Benjamín – Antes que nada quisiera preguntarle solo una cosa. Jefe – ¿Qué es? Benjamín – ¿Cómo me conoce? Jefe – Son los sobrevivientes de la infección, ¿No? Los cuatro jóvenes que escaparon aquel día de la ciudad, y ahora que han vuelto, quieren escapar por 2da vez. ¿Me equivoco? Benjamín – ¿Cómo sabe todo eso? ¿Quién es usted…y por qué la ciudad esta mas destruida que invadida por esas cosas? ¿Por qué nos han traído de nuevo aquí? ¿Qué quieren de noso…? Jefe – Ahorremos las preguntas para otro momento, ahora escúcheme…nadie les trajo aquí sin razón. Pasamos los diez últimos meses buscándolos, ahora que los encontramos…tuvimos que devolverlos, obligadamente a la ciudad, era una orden había que cumplirla. Benjamín – ¿Y quién dio esa orden? Jefe – Una orden directa de la Presidenta, y le fue encargado a un soldado… Benjamín – Antonio... Jefe – Así es, tu primo. El estuvo durante todos estos meses, ocultándolos y cuando supimos que el sabia donde estaban, fue suspendido y como castigo demás, se lo trajo aquí en el Monte 29…y no podrá salir nunca más de la ciudad, al menos…hasta que la plaga se haya terminado. Benjamín – Eso quiere decir que no nos ayudara a salir de la ciudad, ¿cierto? Jefe – Lo siento, pero no me permiten hacer eso. Benjamín – No, no pueden hacer eso…al menos deben llevárselo a ellos, por favor. ¡¡¡Por Favor!!! Quedo mirando y pensando muy seriamente y luego se retiro, al salir afuera lo seguí y seguí insistiendo para que se llevara de vuelta a los demás a Buenos Aires. Jefe – De acuerdo. Soldado, junte a varios hombres…irán a la ciudad a rescatar al resto del grupo de sobrevivientes. Quiero que junte a los mejores, ¿Me escucho? Soldado – ¡Si señor, enseguida! Jefe – ¿Algo más? Benjamín – No, gracias…enserio, ¡Gracias! Luego de eso se retiro, y más tarde salió Cecilia. Un rato más tarde… Estabas todos afuera, charlando antes de volver a la ciudad. Carla ya estaba mejor, aunque debía usar muletas…Sebastián todavía seguía algo molesto conmigo, pues estaba bajo un árbol, fumando cigarrillos que había encontrado antes de llegar aquí. Augusto – ¿Seguro que los demás estarán bien? Benjamín – Si, lo estarán. Encontramos una escopeta, Héctor sabe disparar así que podrán defenderse mientras nos ausentamos. Silvina – ¿Y Verónica también? ¿No le paso nada? Cecilia – No, está bien te lo aseguro. La encontré en una cárcel, segura pero llena de esas cosas, pero dentro de todo está bien…no te preocupes. Marina – Si estarán bien, espero que estén todos cuando volvamos. (Algo distraído) ¿Damián? ¡Hey…Damián! ¡¡¡Oye!!! Benjamín – ¿Qué? ¿Qué paso? Marina – Te hable varias veces y no respondías. Benjamín – (Mirando a Cecilia y poniéndonos a pensar, luego mirando al resto) Disculpa, es que… (Todos mirando) Hay algo que debería contarlo…antes de que las cosas empeoren. Augusto – (Acercándose también Sebastián) ¿Qué cosa? Benjamín – En verdad si…y a la vez no, nosotros no somos quienes dijimos ser… Sebastián – ¿Qué diablos estas queriendo decir? Benjamín – No me llamo Damián, mi nombre es Benjamín. (Todos algo confundidos) Yo nací aquí, crecí en esta ciudad...estábamos en nuestro último año de secundaria cuando sucedió esto del virus o lo que sea. Sé que les parecerá algo muy loco, pero deben creerme… Silvina – Espera, quieres decir que todo lo que nos contaste aquella vez… ¿Era mentira? ¿Todo fue mentira? Benjamín – No, les aseguro que todo fue verdad. Los militares…todo. En verdad solo nos querían a nosotros, pero haberlos metido a ustedes fue una estupidez nuestra…y espero que nos perdonen por todo, pero les prometo que todo saldrá bien, que saldremos de esta. Sebastián – No vengas con tus disculpas, por tu culpa casi morimos y ahora vienes a contarnos que eres un falso. Nos metiste en un problema que no nos correspondía y ahora te lamentas por todo… ¡Eres un maldito! (Primero me empuja y luego intenta golpearme pero en eso, Cecilia lo ataja de su brazo…lo dobla y lo tira al piso en menos de un segundo). Cecilia – (Todos impresionados) No vuelvas a intentarlo… Marina – ¿Dónde aprendieron eso? Benjamín – Nos entrenaron… Cecilia – Entrenamiento militar especializado. Augusto – Entonces es por eso que planearon todo, ustedes ya fueron preparados para esto. Entonces tú, ¿No te llamas Nicole? ¿Cómo te llamas entonces? Cecilia – Desgraciadamente no, me llamo Cecilia…y creo, que ya saben el resto de la historia. La charla siguió un rato mas, pudimos llegar a explicar de todo…incluso a Carla que llego mas tarde. Les contamos la verdad, lo de Antonio, lo que paso aquel día en el albergue, porque cambiamos nuestros nombres y el resto de las cosas. Ellos entendieron aunque siguieron algo confundidos y se comprometieron, más que antes, a ayudar a encontrar a los demás e irnos de una vez por todas. Mientras seguíamos hablando, el jefe llego con un convoy de tres camionetas lleno de soldados, menos una donde nos llevaron a nosotros. Fuimos directo hacia la ciudad, esta vez para rescatar a todos. Contactaron con un carguero cerca del rio, dijeron que encontraron sobrevivientes en la ciudad y que estacione en el puerto de la ciudad para que los lleve a Buenos Aires. Después de un largo camino, volvimos a cruzar por el aeropuerto…y nos pusimos a pensar, si la ciudad está bajo muros, ¿Cómo sucedió todo esto? Más tarde llegamos a las murallas, trajeron varias escaleras y volvimos a entrar en la ciudad…eran como 20 soldados, avanzamos lentamente por la avenida donde vieron al zombie bajo el puente. Tres de ellos bajaron y cuidadosamente lo sacaron de allí, luego lo ejecutaron. Más adelante, cuando estábamos de vuelta cerca de la cruz, estaba el depósito de El Greco, y dentro pudieron encontrar camiones de carga, así que nos subimos allí y nos fuimos directo para el centro a buscar a los demás. “Parte de Viviana…” Había terminado de limpiar y desinfectar la herida…mientras le terminaba de hacer los puntos, Ruth me contaba cómo es que encontraron este lugar. Intentaban esconderse de los zombies, hasta que Ezequiel se levanto de vuelta cayó al piso…pero se dio cuenta que era hueco, así que abrieron y pudieron ver que había una especie de sótano, pues se ocultaron mientras me ausente. Michel – ¿Ya terminaste? Creo que estamos tardando demasiado… Viviana – Si, ya esta…con eso basta. Cuando salgamos de aquí recibirá mejor atención. Ruth – Pues entonces, hay que irnos ya o nos dejaran aquí abandonados. Junto con Ruth levantamos a Ezequiel, Michel salió para ver si todo estaba despejado. Salimos a la calle y volvimos de vuelta hacia el puerto. Fuimos por el mismo camino y esta vez pudimos llegar a salir a la avenida, donde vimos como quedo la Catedral, ¿Por qué hacen eso? En vez de matar zombies, siguen destruyendo lugares. Esté lo que esté pasando, todo es muy extraño… Cerca nuestro habían muchos zombies, así que escapamos de ellos, pues más adelante habían aun mas que llegaron a vernos, aunque no alcanzarnos. Viviana – Alguno de ustedes se fijo que toda la ciudad esta así de nublado todo el tiempo, incluso de noche… Michel – Si, es lo primero que me fije… Ruth – Así uno no se dará cuenta que hora es ni nada. Michel – En verdad, son las 6 de la tarde. Viviana – ¿Qué? ¿Cómo estas tan segura? Michel – (Deteniéndose y pareciendo algo preocupada) En el camino, Sandra y yo encontramos una tienda de celulares…todo el lugar estaba destruido, incluso las computadoras. Pero ella encontró un teléfono que aun funcionaba, y esta vez hay que preguntarse cómo fue que paso todo esto… Ruth – ¿Qué paso qué? Explícate… Michel – Estamos en el 29 de junio (ambas nos sorprendimos). Actualizamos la hora y fecha y es así, pasaron nueve días desde la última vez que recuerdo algo del colegio. Viviana – No puede ser, ¿Paso más de una semana? ¡Qué diablos pasa aquí, maldita sea! Ruth – Hey, no hay que alarmarse…debemos apurarnos, discutiremos esto luego. Ella tenía razón, seguimos…hasta que nos dimos cuenta que una horda de 15 zombies nos perseguía, así que tuvimos que correr. Faltan unas cuadras para llegar al puerto, más y más zombies nos seguían, hasta que Ezequiel despierta y por prestarlo atención, yo tropiezo. Michel mato a unos cuantos, pero no alcanzo…lo levantamos de vuelta. Estaba cansada, pues en ese momento un zombie se me acerca y luego, se escucha un disparo...al mirar hacia adelante, estaba Héctor con una escopeta, junto con Laura y Verónica. Héctor agarro y levanto en sus brazos a Ezequiel, dándome la escopeta a mí. Comencé a disparar hasta que podamos escapar, pues como no tenía muchas balas…el ruido atrajo a muchos más. Escapábamos como sea, tirábamos piedras, palos…lo que sea, y el puerto estaba a tres cuadras y media. En un momento, Héctor olvido que una parte de la avenida estaba cerrada, pues nos dejo acorralado con esas cosas…nos pusimos en posición de pelea, aunque eran más de 30 zombies. Se acercaban aun más, y de pronto…se volvió a escuchar disparos, pero esta vez eran ametralladoras. Muchos zombies comenzaron a caer, miramos hacia todos lados y no veíamos nada…hasta que en eso, llega un camión donde comienzan a salir muchos soldados. Nos cubrieron a nosotros y mataron a todos los zombies, en eso 6 zombies se acercan a Michel (quien también peleaba con su fierro) y aparecen Benjamín y Cecilia disparando y matándolos. Cuando por fin todos estaban muertos, llego el momento de alegría. Verónica fue directo con su hermana (hasta hubo llanto), Michel y yo fuimos con Benja y Ceci y fue un abrazo grupal. Carla estaba con muletas, pues fue directo a buscar a Ezequiel, quien todavía estaba con Héctor. Fue un momento de felicidad para todos...por fin había terminado la pesadilla. Historia general… 29 de junio 6:42 p.m. Llegamos al puerto, todos estábamos tranquilos. Carla estaba cuidando a Ezequiel, que por lo visto ambos tuvieron el mismo problema en su pierna. Las hermanas estaban todo el tiempo juntas, igual que Michel y Viviana...el resto seguían todos juntos. Esperando a que los soldados recorran la ciudad para ver si encontraban a demás compañeros… Yo me quede hablando con Augusto y Laura, quienes eran los primeros que conoci al entrar al colegio. Luego, en un momento, vi a Cecilia sola sentada en una camioneta…algo alejado del resto, y fui a hablarle. Benjamín – (subiendo a la camioneta) ¿Pasa algo? Cecilia – Solo necesitaba estar sola, nada más. ¿Todo está bien? Benjamín – Ahora así. (Quedándonos un momento en silencio) Puedes contarme si quieres… Cecilia – No volveré a Buenos aires. – ¿Qué…? – Si, sé que me preguntaras porque, pero yo pregunto una cosa, ¿Qué pasara cuando volvamos allá? Volveremos a escondernos, esta vez sin que Antonio nos ayude, tener que explicarles a los padres de ellos lo que paso, decirle a la gente lo que pasa en esta ciudad y que nos tomen por locos. No quiero volver…no tengo nada por que hacer allá. Benjamín - ¿Y qué harás entonces? Hemos discutido esto mucho tiempo y… Cecilia – Mira a tu alrededor, ¿Qué es lo que ves? Nada... Tu esperas que ellos no hablen de lo que paso acá, ¿Cómo le explicaremos a sus padres cómo llegamos? ¿Como paso? No tenemos pruebas de que decimos la verdad, no nos que nada…ya no somos nada. No podemos seguir escapando de la realidad, no tenemos familia, ni vida propia…tenemos nombres falsos, el gobierno nos busca y siquiera sabemos por qué, escapando no conseguiremos nada, y de verdad estoy cansada de escapar. Benjamín – No te puedes quedar aqui, yo no podría vivir sin ti…prometí quedarme contigo hasta el final, no puedo dejarte aquí. No lo hagas…podremos salir adelante. Michel, Viviana, tú y yo somos una familia ahora (ella ) y vamos a estar juntos no importa en la situación que estemos. Confía en mi…yo te voy a cuidar, si tengo que dar la vida lo voy a hacer. Cecilia – Ya diste tu vida una vez, ahora te toca a ti confiar en mí. No…no te estoy pidiendo permiso para hacerlo, yo debo quedarme aquí y hacerme fuerte por mí misma. Ya pasaron 10 meses y debo superar mi pasado, sino tendré miedo siempre. Debes entenderlo, por favor…cuando llegue aquí, me llegaron recuerdos que no pude retenerlos. Benjamín – No lo hagas, por favor…no solo por mi. Viviana, Michel, Belén... Cecilia – Te amo, y te juto, no sabes cuánto…pero necesito hacer esto. (En eso, llega el camión que esperábamos. Dentro estaban 4 más: Marcos, Brian, Rodrigo y Karen, dijeron que no pudieron encontrar a nadie más, y aun faltaban 8 compañeros. Nadie quería irse sin ellos, pues los soldados insistieron en que nos vayamos antes que sea mas tarde, y que si encontraban al resto, lo enviarían de vuelta a Buenos Aires. Todos tristes, confiaron en la palabra de los soldados…pues más tarde llego por fin el carguero, todos gritando de la emoción). Cecilia – Debes irte...te necesitaran allí. Benjamín – No, no puedo hacer nada sin ti, ¿Qué les diré cuando sepan que no vendrás? Cecilia – (Bajando la mirada ) Diles...que no me viste que me fui. Benjamín – (Dando un último beso de despedida, ella lagrimeaba mucho) Prométeme que volverás… Cecilia – Te lo prometo…te juro, que volveré. Benjamín – Toma esto, tiene 9 balas…y esta aun tiene 14. Ahora debes irte, escóndete en el hotel, si puedes trata de encontrar mi mochila…allí encontraras algo que te servirá mucho. Cecilia – De acuerdo… (Mientras se baja de la camioneta). Gracias. Ella se va, se mete dentro del hotel…justo me llaman para subir de una vez al carguero. Cruzamos la muralla como aquella vez hace 10 meses…subimos al barco, y antes de que pudiera zarpar, Viviana se da cuenta de que faltaba Cecilia. Comenzó a preguntar a todos si la vieron, en ese momento comenzaron a buscar entre el monton de gente, pero obviamente que no estaría. Insistió en bajarse del carguero e ir a buscarla pero no la dejaron, trataron de tranquilizarla hasta que después, el barco zarpo...Viviena intentaba salir, pero Michel la atajo y entonces, ya no había vuelta atrás. Mire hacia el hotel, donde luego pude verla saliendo en el balcón del último piso. Se que ella también me miraba... ... Solo escuchaba las quejas y el llanto de Viviana y Michel por ella… “Parte de Cecilia…” Pude ver como el barco se iba, quise despedirme de todos…pero sabía que intentarían detenerme. Al mirar hacia abajo, en el 3er piso pude ver la mochila de Benja. Baje a buscarla. Cuando la abrí, revise todo y pude ver lo que él esperaba que encontrara…era el cuchillo, el mismo que encontró Gabi aquella vez. Lo guarde y conserve la mochila para mí. Baje para irme por fin. No sabía por dónde comenzar... Cuando baje, vi a los soldados…diciendo que era broma lo de seguir buscando al resto, solo era para que los demás se fueran de una vez sin preocuparse. Se subieron a al camión y se fueron. Solo quede mirándoles mientras se iban…pues luego, en ese momento comenzó a llover (ya me parecía por el tiempo nublado). Me quede en medio de la avenida...viendo todo lo que quedo de la ciudad, ¿Y ahora que? Entre de nuevo al hotel, con un pedazo de chapa y un fibrón deje un mensaje cerca de la muralla del puerto…si los demás vuelven, lo leerán y sabrán lo que paso, así al menos tratare de ayudarlos. Solo espero que vuelvan…sanos. “Amigos, por favor si leen esto sabrán que aun seguimos vivos, al menos la mayoría. Ellos volvieron de vuelta a Buenos Aires. Deje esto solo para que sepan que yo volveré, todos los días…se que si aun siguen el plan, vuelvan aquí, si leen esto y no me encuentran, vayan al hotel. Allí les dejare provisiones y armas hasta que vuelva. Ya no hay salida de esto…así que dependerá de nosotros cuidarnos entre sí mientras podamos. Sé que podemos…como ustedes me lo dijeron aquella vez, aun hay esperanza. Por favor…se que ustedes pueden. Nicole.” Bueno, espero les haya gustado...si no les gusto algo me lo dicen, cuando pueda los arreglo (depende de qe sea). Seria como dividir el relato en 2 partes...en los proximos capitulos seran solo historias de Cecilia, habra una nueva personaje y surgiran otros mas. Pasara lo qe tanto se esperaba, la causa de la infeccion... Saludos y desde ya, gracias!

Hola! Tanto tiempo, la verdad quisiera disculparme por mi larga ausencia…es que me cortaron el internet y no tuve plata para pagarlo!! :/ Bueno como sea, hoy les traigo un capitulo…digamos especial, ya que no trata de el especial que hago muchas veces…sino de una historia aparte, o sea volviendo al pasado. Esto fue una vieja idea…y como la temporada ya casi termina, lo publico ahora antes de que pase el tiempo. Espero les guste… Saludos!! Un pequeño detalle! Brenda: https://fbcdn-sphotos-a-a.akamaihd.net/hphotos-ak-ash3/t1.0-9/1455191_464574640328175_593477914_n.jpg Capitulo 10: Mi Vida Antes de mi Vida. Mayo 2, Año 2017 – 1:22 p.m. “Parte de Brenda…” Después de un largo camino conduciendo...estábamos cansados y además teníamos hambre. Me pregunte a mí misma, ¿Habrán visto Benja y las chicas la carta que escribió Cecilia? No lo creo…es imposible que pueda pasar, pero ella se sentía muy confiada para hacerlo. Como sea, nos detuvimos un momento para comer algo y recargar energía. Todavía nos quedaba un largo trecho hasta llegar a Arkany…y esta vez Kevin debía conducir. Michel decidió conducir en vez de Diego, que debe conducir junto a Yanina…quien no puede hacerlo debido a su parálisis. Kevin y Michel hacían guardia, Cecilia y Yanina intentaban preparar algo para comer…y Diego y yo nos sentamos a descansar un momento, recargando nuestras armas. Mientras cargaba ambos revólveres, vi a Cecilia con el cuchillo en la mano…y en un instante, me vino el recuerdo de aquel día en que me salvo la vida, donde también tenía el cuchillo en la mano y lo arrojo al zombie que intento morderme en ese entonces. Sonreí en ese momento, y al ver la Mágnum, recordé entonces cuando me lo dio para que matara a Fabián…cuando me mostro por primera vez la muralla. Y por último, cuando termine de cargar las balas en la Python, fue donde dispare al zombie que se acercaba a ella en el sótano donde luego, la bala traspaso y dio el último golpe al vidrio templado del laboratorio del doctor…y más tarde la utilice quebrando su mano cuando disparo a Cecilia. Creo que ese fue mi mejor tiro…hasta el momento. Sonreía al recordar viejos tiempos…y la verdad no sé porque lo hacía, esos fueron los momentos más duros de mi vida. Aunque pensándolo mejor, los peores momentos de mi vida los pase junto con mis ex-compañeros…ellos dieron todo su aguante para intentar sobrevivir. Mi sonrisa desapareció entonces… 2:37 p.m. Habían preparado un guisado aunque le faltaba un poco de sal…cosa que ya no teníamos. Michel y Kevin volvieron para comer un poco para luego seguir con nuestro camino. Ningún auto cruzaba, ni siquiera un simple perro…nada. Cecilia y Michel perdían el ánimo al no saber nada de Benja y las chicas. Yo solamente las miraba…solo seguía comiendo sin decir nada, mientras los otros intentaban sacar algún tema de conversación. Luego entonces, Cecilia va hacia el auto y saca de allí un pequeño y viejo recuerdo de mi recibimiento…el whisky Johnnie Walker Blue Label de Benja. Cuando lo trajo, todos se alegraron de tomar algo que alivie sus penas… Michel – Recuerdo bien esto…debía ser el regalo para Lili. Cecilia – Si, así era…hasta que fuimos atacados y no pudo recibirla, además tampoco la quiso. Brenda – (Riéndome un poco) ¿Por qué no lo quiso? Cecilia – Veras, Lili es cristiana…ella no bebe, y sin que lo sepamos, quisimos devolverle su botella, pero nos conto sobre su religión y luego dijo que no haría falta. Benja y yo lo pensamos…y nos quedamos con la botella. (Raramente…ella no se sirve) Diego – Es un whisky muy fino para su gusto… ¿Cuánto les costó? Cecilia – No lo recuerdo con exactitud…pero era alrededor de $1200. Brenda – Cuando me diste a beber la primera vez tenía una etiqueta que decía que costaba $763…maldita. (Riéndonos todos) También dijiste que lo habías encontrado en el almacén… Cecilia – El día que aparecimos por segunda vez en Formosa, antes de que los salvaran los militares…Benja dijo que en su mochila había algo que me serviría, y además del cuchillo encontré esto, aun estaba envuelto en el papel de regalo. Cuando te vi, pensaba que eras una espía o algo…por eso le puse la etiqueta, por si preguntabas donde lo conseguí. Yanina – ¿Espía…Brenda? La noche que la encontré en el ático del viejo loco…estaba más asustado de mí que de esas cosas a punto de demoler toda la casa. Brenda – No es muy común ver que un zombie se convierte en un humano…es más seguro el efecto contrario, y esta vez… ¡Se convirtió en Yanina! ¿Qué esperaban? Kevin – Si que debió asustar…solo con ser ella asusta mucho. (Riéndonos de vuelta) Yanina – ¡Cállate maldito! Michel – (Mientras nos reíamos) Pero Brenda, ¿Cómo fue que sobreviviste en la ciudad? Has estado más de dos años allí tú sola…sin compañía de nadie. Brenda – No quisiera recordarlo…por favor. (Hablando algo seria y cansada) Yanina – Tiene razón…eres la única de la que no sabemos cómo fue tu estadía allí, ¿Qué hiciste para que esas cosas no te coman? ¿Dónde te ocultaste? Todo… Michel – Diego nos lo conto…y su historia solo puede ser contada una vez debido a lo horrible que fue todo lo que tuvo que vivir. Tú podrías hacer lo mismo, ¿Qué dices? Brenda – (Soltando mi plato) Está bien…pero será rápido, debemos seguir nuestro camino. Cecilia – Esta bien, tu solo cuéntanos…desde el principio. Brenda – Bien… (Acomodándome mejor) ¿Por dónde empezar? Ya sé, comenzare contando desde el 9 de agosto…la noche antes que todo comenzó. Agosto 9, Año 2011 – 11:43 p.m. Esa tarde, al salir del colegio fui a la plaza junto con Francisco, en ese entonces mi novio. Esperaba ver a mi amigo Benjamín, quien también dijo que saldría a caminar con una chica que decía que le gustaba mucho. A pesar de que nunca lo he visto en persona desde que nos conocemos, solo hemos tenido oportunidad hablando por teléfono o por internet. Como sea, al tocar las 12 de la noche, Francisco y yo íbamos a cumplir 2 años y seis meses de relación…y anteriormente me había pedido que me escapara del colegio para comenzar el festejo esa misma tarde, para salir a caminar en la plaza y tomando algo para disfrutar de la tarde, pero no acepte debido a que debía ir al colegio…era mi último año, no quería perderme ni un día junto a mis compañeros, aunque él mucho no entendía eso. En la noche cerca de las doce, estaba en casa, escuchaba música en mi cuarto junto a mi amiga Tamara, tomando mates con galletitas y hablando de la vida…según nosotras. El ambiente estaba muy frío, tanto afuera como adentro apenas si podías salir debido a la temperatura que hacía en esos días…sin que tus manos se congelaran. Mientras hablaba con ella, también hablaba por mensajes con Francisco y revisábamos nuestro facebook un momento, riéndonos de todo lo que nos parecía gracioso. En ese momento, ella me pregunto por Benja…y yo me pregunte qué había pasado con él y esa chica esa noche. Quise mandarle un mensaje, pero si en verdad se habían encontrado esa noche…no quería interrumpirlos. Haciéndose algo tarde, mi amiga volvió a su casa y yo me acosté a hablar con Francisco por teléfono un momento… Francisco – ¿Qué estás haciendo ahora mi amor? Brenda – Me acosté, estoy tapada hasta el cuello por el frio…y hablando con el amor de mi vida. Francisco – Ah, y puede saberse… ¿Quién es ese “amor de tu vida” que dices? Brenda – (Riéndome un poco) ¡Tu…tonto! Francisco – (Riéndose también) Te amo Brenda María. Brenda – Cállate estúpido, te he dicho que no divulgues mi segundo nombre. Francisco – Y yo te he dicho que te amo, bobita. Brenda – (Sonrojándome) Yo también te amo, mi amor. ¿Francisco? – ¿Si? – Lo pensé mejor y…quiero que me esperes en la plaza mañana antes de entrar al colegio, ¿Te parece? Francisco – ¡¡¡Bien!!! (Riéndome por el grito que pego) De acuerdo, lo hare…te esperare allí. Por cierto…feliz dos años y seis meses mi amor. Brenda – Felicidades mi cielo…espero seguir contigo mucho tiempo más. Francisco – Voy a estar contigo todo el tiempo que la vida me lo permita, te lo aseguro. Brenda – No importa si no…yo seguiré contigo igual. (Dando una pequeña pausa) Te amo, ya me voy a dormir. Buenas noches. Se despidió de mí y luego colgó el teléfono. Lamentablemente, la vida como él lo definió…no nos permitió estar juntos ese día, ya que entonces, me esperaba el momento más largo de mi vida. Me dormí profundamente, pero esa noche…tuve una pesadilla. Había soñado que estaba a punto de morir…pero que antes de hacerlo, hablaba por teléfono con Benjamín, despidiéndome de él para siempre, y alrededor de mi corría sangre, escuchaba fuertes gritos y golpes, como si alguien golpeara mi cabeza. No sé lo que fue… Agosto 10 – 11:54 a.m. Desperté de un susto, eran casi las 12…y debía prepararme para ir a tomar el colectivo. Fui, me bañe y luego almorcé lo más rápido posible. Mientras almorzaba, por la TV pasaba la noticia sobre la desaparición de una chica ayer en la noche. Decía que salió a correr por el paraíso de los niños por la noche pero luego ya no volvió... Al terminar de comer, tome mi mochila y salí corriendo hacia la parada del colectivo…donde al llegar, el colectivo que debía tomar ya se iba. Aun tenía tiempo de esperar el próximo…aunque lo malo es que tarda 20 minutos después en llegar a donde estoy. Mientras esperaba, detrás de mi había una pareja discutiendo. No quise voltear a mirar, seria de muy mala educación si lo hiciera…pero era una fuerte discusión, hablaban sobre su hijo. Mientras seguían discutiendo, escucho un fuerte portazo…y luego escuche al viejo golpeando la puerta con fuerzas para que le abriera. Al darse por vencido, su camioneta estaba muy cerca de donde yo estaba…y luego cuando arranco, cruzo frente a mí. Él me miro, y yo también a él…pero cuando lo seguía mirando, sentí escalofríos en todo el cuerpo. No sé porque pero fue lo que sentí en ese momento…no sabía porque, ni siquiera lo había visto en mi vida. Luego de eso, el colectivo no llego…y no tenía a nadie quien pueda llevarme, así que no me quedo otra que llamar a mi padre para que lo hiciera. Mientras nos íbamos en el auto, había mandado un mensaje a Francisco diciéndole que no iba a poder ir debido a la situación que se presento…y con muy mala gana, contesto que no había problemas, y luego no volvió a contestar. Cuando llegue a clases la profesora por poco no me dejo entrar, lo hiso porque era la primera vez que llegaba tan tarde. Yo por otro lado estaba un poco molesta por no poder encontrarme con Francisco, sabía que estaría enojado por dejarle plantado…aunque debe entender que no fue mi culpa, yo no quise que pasara esto, simplemente paso…es todo. 4:22 p.m. En el recreo, intente llamarle pero no pude, no contestaba mis llamadas…seguramente debe de estar molesto, aunque no puede estarlo ya que era nuestro día especial. Le mandaba mensajes, le hablaba desde el facebook e incluso insistí llamándole, pero de ninguna forma respondió. Resignándome, pensé en ir a su casa cuando saliera de clases…y al terminar el recreo, volví a clases donde luego recordé a Benja. Cuando estuve a punto de mandarle mensaje, el profesor se molesto y me quito mi teléfono…y a pesar que ya estaba molesta, eso fue mucho peor. A la salida de clases el profesor me devolvió mi teléfono y me advirtió que la próxima no me lo devolvería si lo hiciera de nuevo. Sin hacerle mucho caso, tome el teléfono…pero antes de salir, desde la ventana pudimos ver un accidente frente al colegio. Mientras salía llame de vuelta a Francisco, pero este seguía sin contestar…no sé lo que pasaba, molestándome, apague el teléfono y lo guarde en mi mochila. Al salir a la calle, vimos que había mucha gente alrededor…pues resulto que un auto atropello a un tipo que intentaba pasar la calle corriendo. Llamaron a emergencias pero estos no respondieron, mi amiga Carmen sabía algo de primeros auxilios…así que fue a ver qué paso con el tipo. Yo le acompañe, no tenia pulso y estaba muy pálido… ¿Tan rápido? Carmen – Que extraño…no hace ni 10 minutos que lo atropellaron y ya está…así. Luego, mientras lo revisábamos, podíamos ver un rastro de sangre desde el lugar que lo atropellaron hasta él, entonces vimos que en su espalda estaba sangrando, tenía una herida que no pudimos ver debido a su ropa. Brenda – Carmen, ¿Qué haces? Déjalo, está muerto… ¿Qué no lo ves? Carmen – Lo sé, pero en su espalda…hay algo. Brenda, dame un pañuelo si tienes… Brenda – No lo tengo. ¿Alguien tiene un pañuelo? Una chica le entrega un pañuelo, y metiendo su mano en el cuello del abrigo del hombre accidentado, ella sintió carne viva en su espalda…y cuando saco el pañuelo, en segundos lo ensucio completamente de sangre. Todos murmurando, estaban impresionados por como quedo el pañuelo. Pero lo peor fue cuando, sin darnos cuenta, el hombre abrió sus ojos y tomo del brazo a Carmen y la mordió en su cuello. Asustados todos comenzaron a esparcirse…pues yo me aparte mientras veía a Carmen sangrando sin parar. Ella intento zafarse pero no pudo, pues justo Aarón llego y pateo al sujeto en su cara…y luego siguió pateándole en la cara, donde Maximiliano y Mauricio se añadieron. Yo me levante y fui con Carmen, quien sangraba sin parar. La llevamos adentro para que lo atendiera la doctora del colegio…pero lamentablemente a mitad del camino cuando llegamos, ella ya no tenía pulso. Llorando de la tristeza, mis manos y mi ropa estaban manchadas de sangre. Aarón y Matías llegaron e intentaron calmarme pero fue imposible, y en eso llegan Daniela y Julieta, quienes al ver el cuerpo de Carmen ya muerto…comenzaron también a llorar. Nos llevaron afuera para no tener que seguir viendo su cuerpo…y fue allí donde toda nuestra pesadilla había comenzado. Los cientos de chicos que habían salido esa tarde del colegio comenzaron a gritar y a entrar con prisa de vuelta al colegio. No entendíamos que pasaba, y cuando fuimos a ver, Lucia y yo chocamos tan fuerte de frente que quede algo tonteadas por el golpe, dejando caer mi mochila. Ella algo desorientada, se levanto e intento levantarme también…pues cuando me pongo de pie, Milena llego y nos dijo que nos demos prisa, que nos escondamos ahora mismo. Confusos y asustados, la gente se dispersaba por todos lados, nadie sabía que pasaba…pues luego se aparece Leandro con una herida en su brazo, pidiendo que corramos y que nos ocultemos cuanto antes. Seguía con mi cabeza adolorida por el golpe, pues corrimos hacia uno de los salones donde la mayoría se dirigía. Nos encerramos allí, trancamos la entrada…pero aun había chicos afuera que intentaban entrar, pues corrían hacia otros salones para ocultarse. Yo insistí en dejarlos entrar a los que podamos, pero nadie hacia caso. Al ver por el vidrio de la ventana, había personas sangrando, tomando a estudiantes y comiéndoselos como caníbales. No sabía que pasaba, me sentía confusa y con miedo, hasta que desde la ventana frente a mí, se aparece un tipo que intento prenderse de mí. Mauricio – Brenda, ¡Aléjate de esa ventana! Asustada, yo retrocedí donde luego más y más se juntaban en las ventanas, mas tarde intentaron forzar la puerta…y comenzamos a colocar sillas y mesas para que no pudieran entrar. Los miraba, su piel estaba en malas condiciones, tenía sangre alrededor de su boca…y apestaba como a carne podrida. Intente acercarme más y más, pero otros intentaron forzar las ventanas y por poco lograron romper las rejas. Matías, Aarón y Maximiliano y más de diez chicos tomaron pedazos de silla y mataron a esas cosas a golpes a los que podían. El director estaba asustado, le faltaba el aire…pues Leila comenzó a tranquilizarlo como sea, pero entonces cayó desmayado. Éramos alrededor de 29 los que estábamos ocultos allí. Las personas que lograron salvarse y están ocultas en los demás salones del colegio…se contaban algo más de 70 u 80. Me acerque nuevamente a la ventana para ver alrededor, y fue entontes donde supe lo que estaba pasando…Carmen estaba en el patio del colegio, caminando como una persona normal aunque con su ropa totalmente manchada de sangre. Fui hacia la ventana… Brenda – ¡Carmen! (Sin oírme) ¡Carmen…estamos aquí! (Apareciéndose otro tipo en la ventana) Aarón – ¡Brenda, que te alejes de esa maldita ventana! Brenda – Era Carmen, está allí afuera…no ha muerto. Daniela – Carmen murió, Brenda…déjate de tonterías. Lucia – (En un estado muy nervioso como para hablar) ¿Como…como que…cómo que Carmen murió? ¿De qué estás hablando? (Comenzando a llorar y desesperarse) Brenda – No es mentira, está allí…la vi en el patio caminando. Hay que llamar su atención para que nos vea y podamos dejarla entrar. Aarón – ¡Brenda basta! (Tomándome de forma brusca) Recapacita, ¿Quieres? Ella murió, tú misma la viste desangrarse allí afuera…está muerta, punto. Brenda – (Lagrimeando de pura tristeza) ¿Entonces porque está allí caminando? Julieta – Es…es un zombie, ¿Puede ser? Brenda – ¡¿Un zombie?! La que debe recapacitar es ella diciendo tonterías… Julieta – ¡Dime porque murió y ahora camina! ¿Por qué ese tipo en la calle estaba muerto y se levanto para morder a Carmen y arrancarle un pedazo de carne? Confusa y llena de lágrimas en mis ojos, volví hacia la ventana para verlo mejor…y cuando la vi, se arrodillo y comenzó a comerse a uno de los estudiantes a los que habían atrapado. Tenían razón, era de película pero estaba pasando…había zombies en mi colegio. Agosto 13 – --:-- hs. Pasamos cuatro días encerrados allí, sin poder salir…sin poder comer ni tomar agua. Yo seguía atónita, había entrado en estado de shock…todos hacían algo para poder salir pero era imposible, y yo sentada en una esquina con la mirada perdida hacia la nada. Leandro había muerto el día anterior, primeramente le agarro una fuerte fiebre…y su herida en su brazo infecto de forma muy grave, resulto ser que lo mordieron. Cuando dejo de respirar, al cabo de unos minutos se levanto y ataco a un chico de 5to año, pero por suerte no lo mordió. Diría que se mereció morir, ya que 3 años atrás violo a una chica en el baño del colegio…esa chica resulto ser la dulce y tierna Daniela, quien cambio luego de que le paso eso. Y cuando lo vio convertido en zombie, ella tomo un garrote y comenzó a golpearlo sin parar, desparramando sangre por todos lados, su ropa parecía una pintura de Picasso, y sus lentes tenían un efecto rojizo de la vista. Ella no lloro, sino que mientras lo seguía golpeando, se desquitaba con él por haberle hecho tal cosa…más de una vez. Como sea, mientras seguía en shock, en un momento recordé…mi teléfono. Reaccione, me seque las lagrimas, me levante y fui de vuelta hacia la ventana, donde pude ver mi mochila tirada cerca de la entrada del colegio. Maximiliano – Brenda, que te alejes de esa ventana… ¿Quieres que te coman o qué? Brenda – Hay que recuperar mi mochila… Micaela – Oh…ahí va de vuelta. Brenda – No, lo digo enserio…hay que recuperar mi mochila, tengo una idea. Aarón – A ver, ¿Qué hay en tu mochila que es tan especial? Si es comida voy ahora mismo… Brenda – ¿Alguien de ustedes pudo comunicarse con alguien hasta el momento? Julieta – No, sabes que todos los teléfonos se han quedado sin batería. Lucia – Brenda, ¿Ya te ataco la locura o qué? ¿A dónde quieres llegar? Brenda – Mi teléfono esta allí afuera, lo guarde en mi mochila antes de salir…podemos usarlo para llamar a alguien para que pueda sacarnos de aquí. Director – Señorita, no permitiré que se exponga a ese tipo de riegos solo por un teléfono celular. Chica de 4to– Tiene razón, además…si nadie ha venido para rescatarnos, ¿No crees que ya debió estar pasando lo mismo en otro lugar? Brenda – (Mirándolos a todos…sentados y sin hacer nada) ¡¿Y qué piensan hacer?! ¡¿Quedarse aquí sentados sin hacer nada y luego morirnos de hambre?! ¿Eh? (Nadie respondía) ¡Contesten! Nadie contestaba, solo se miraban entre sí o bajaban la mirada para no responder. El director estaba más asustado que todos nosotros, pero había que hacer algo o para mañana o en unos días a más tardar, esos zombies ya no querrán comernos de lo moribundos que estaremos si no comemos algo y morirnos de hambre. Al cabo de unas horas, nuestros estómagos pedían comida…y no le culparemos al frio por el ruido que suena en cada uno. Aarón se levanto y fue hacia las ventanas… Aarón – Tengo una idea…pero necesitare acompañantes. Director – ¿De qué hablas Martínez? ¿Acaso piensas salir y exponerte a esas cosas? Aarón – Si, hay que hacer algo…no podemos seguir aquí sentados con el estomago rugiendo, debemos salir y llegar hasta la cantina. Maximiliano – Cuenta conmigo, ya estoy cansado de estar aquí sin hacer nada. Brenda – Yo quiero ir…debo recuperar mi mochila como sea. Director – ¿Se han vuelto locos todos o qué? Maximiliano – Brenda, mientras más pocos somos mejor…quédate, yo iré por tu mochila. Brenda – Yo también quiero ir…no soporto estar encerrada tanto tiempo. Aarón – De acuerdo, pero estate cerca de nosotros. Director – Ya basta, no dejare que se vayan…y si no harán caso, yo iré con ustedes, Walter (el del kiosco) no los dejara llevar así nomas la comida de allí. Maximiliano – En eso tiene toda la razón…vaya usted, Mauricio y yo nos quedaremos a cuidar aquí por si pasa algo. Aarón – Hecho, mientras ayúdame con esto. Maximiliano y Aarón se encargaron de los zombies en la puerta, y luego de matarlos a todos…abrimos la puerta y salimos. Aarón, el director y yo salimos, mientras que Maximiliano y el resto se quedo a cuidar de los demás. Había tantos de esas cosas, daban miedo…y asco, yo temblaba tanto que apenas podía sostener el garrote. Al ver mi mochila en medio del playón del colegio, intente ir por ella pero un zombie se presento frente a mí, Aarón lo envistió y luego le partió el garrote por la cabeza. Sin esperar, corrí hacia el medio del playón y en cuanto pude, tome mi mochila y volví con los demás, donde más zombies nos persiguieron y tuvimos que ocultarnos en el kiosco. Revise el interior de mi mochila y pude encontrar mi teléfono, y al encenderlo…había recibido varios mensajes y llamadas de mis padres, de Tamara y más que nada de Francisco, alertando que estaba pasando algo raro en la ciudad, que habían sido atacados. Mientras el director, Aarón y el dueño del kiosco hablaban y juntaban toda la comida que podían, yo intentaba comunicarme de nuevo con mi familia o con Francisco. Su teléfono sonaba y sonaba, ya me estaba poniendo nerviosa…hasta que de repente, alguien contesta. Brenda – ¿Hola? ¿Francisco…eres tú? (Llamando la atención de todos) Mi amor, contesta… ¿Eres tú? ¿Estás bien? …Por favor, hablame. Francisco – Brenda, mi amor… ¡Soy yo! Gracias a Dios, ¿Cómo estás? Brenda – ¡Estoy bien! (Comenzando a llorar de la alegría) Estoy bien…discúlpame por no poder contestarte, es que perdí mi teléfono y acabo de recuperarlo. Francisco – No importa, me alegro que te encuentres bien, ¿Dónde estás? ¿Dónde te ocultas? Brenda – Estoy en el colegio…estábamos saliendo cuando todo esto paso, mis amigos fueron atacados y nos quedamos atrapados aquí dentro. ¿Tu donde estas? ¿Qué paso con mi familia? No logro comunicarme con ellos… Francisco – No lo sé, tampoco pude comunicarme con los míos ni con nadie. Estoy aquí en el Hotel Plaza, cuando no nos pudimos encontrar me quede a caminar un rato, y fue donde todo paso. Intente escapar pero no pude hacerlo…y tuve que ocultarme aquí, junto a otras 40 o 50 personas más, algunos están heridos, otros intentamos sobrevivir. Aarón – Brenda, ya debemos volver…cuelga eso. Francisco – ¿Qué paso? ¿Con quién estas? Brenda – Es Aarón, mi compañero…buscamos algo que comer. Mi amor, escúchame…si están mordidos deben matarlos, o se convertirán en esas cosas…hazme caso, por favor. Ahora debo irme mi amor, te llamare en cuanto pueda…cuídate por favor. Francisco – De acuerdo…de acuerdo les avisare. Cuídate tú también, te amo… ¿Sabes? Brenda – Yo también te amo…un beso. Colgando el teléfono, lo guarde de vuelta en mi mochila y me prepare para salir de vuelta. Habíamos conseguido algunos paquetes de galletitas dulces, saladas, sándwiches que aun se conservaban en buen estado y hasta agua y latas de gaseosas…que antes de salir me tome una entera de lo deshidratada que estaba. Al salir, nos habíamos topado con 5 chicos que también llegaban hacia el kiosco para tomar y llevarse lo que podían. El director intento hablarlo pero ellos no quisieron, e intentaron robarnos los bolsos de comida…pero Aarón y el kiosquero comenzaron a pelear con alguno de ellos. Yo me aleje, el director golpeo a uno de ellos hasta que uno lo enviste y entre tres comenzaron a patearle mientras estaba en el piso. Yo fui me tire sobre uno de ellos, le arañe toda su cara y lo tire hacia el playón…donde unos zombies se prendieron por él, comiéndoselos al instante. Al ver que llegaban aun más, se asustaron y comenzaron a correr, dejando las bolsas de comida. Yo fui y ayude al director quien estaba muy herido, no podía levantarse. Insistió en que nos vayamos pero yo no quería hacerlo, quería que se levantara…hasta que un zombie me tomo del brazo y por poco me muerde, pero Aarón le mateo en su cara tirándolo a un costado. Él me tomo a la fuerza y me llevo hacia los pasillos, tuvimos que irnos, mientras veíamos como los zombies entraban al kiosco para comerse al director. Lo escuchaba gritar a ambos, al chico y al director…y yo lloraba por el dolor que sentían, no quería abandonarlo de esa forma, el nos advirtió por esto. Volvimos al salón, repartimos la comida y todos comieron…todos menos yo. Por un momento perdí el apetito después de lo que presencie, pero de todas formas debía comer…me rugía la pansa del hambre. Agosto 17 – --:-- hs. Al cabo de tres días la comida nuevamente se termino, y la única forma de conseguirlo…era saliendo del colegio, pero eso era más que imposible ya que la salida estaba plagada de zombies. Pensábamos en varias soluciones, pero nada servía…y todas consistían en luchar contra esas cosas hasta poder tomar de vuelta el colegio. Y luego de todo un día decidiendo, nuestro estomago tomo nuestro lugar y nos arriesgamos. Hicimos señas a los demás cursos para pelear contra esas cosas, la mayoría eran menores…pero ese día se convertirían en hombres. Todos tomaron pedazos de los muebles del salón, y se prepararon. No llegaba a contarlo bien pero había cerca de 60 o 70 zombies allí fuera…y juntándonos entre todos, los superábamos en poca diferencia de número, pero el momento era valioso. No teníamos fuerzas, éramos débiles con el simple hecho de saber que eran zombies…pues yo decidí no salir, y Julieta y Daniela decidieron quedarse conmigo. Todos se armaron con palos, temblaban del miedo, y cuando dieron la señal…todos salieron y comenzaron a pelear contra esas cosas, algunos ya gritando del dolor. Entre las tres nos abrazamos, llorábamos…y rezábamos para que todo saliera bien. Al cabo de unas horas, comenzaron a pedir ayuda…y pues cuando salimos, mi estomago se revolvió de él asqueroso paisaje que veíamos en el playón. Personas muertas, putrefactas y descuartizadas que aun se movían…y los chicos del colegio que estaban malheridos, a algunos les faltaba carne en su cuerpo, otras se desangraban frente a mí. Me tire al suelo, comencé a vomitar…y no es bueno vomitar con el estomago vacio. Daniela se desmayo, Aarón y Matías estaban empapados de sangre, mientras que Maximiliano había muerto…y Micaela estaba a su lado llorando de tristeza, era su cuñado. Entre todos comenzamos a esparcir los cuerpos y tirarlos fuera del colegio, donde luego se lleno de esas cosas alrededor…intentando buscar venganza por rematar a sus socios. Exhaustos, todos descansaron por largas horas…solo habíamos quedado 40, un poco menos quizás, mientras que buscábamos salidas rápidas para comenzaron a buscar comida o quizás un mejor refugio donde quepamos todos lo que quedamos. Uno de los chicos que peleo con Aarón el otro día se disculpo, era necesario estar todos junto en estas situaciones. Lucia, Leila, y yo y todos los que pudimos comenzamos a limpiar un poco el playón para quitar el olor a sangre que había por el batallón. Agosto 18 – --:-- hs. Nos juntamos esa noche de la madrugada a rezar por todas las personas que habían muerto, tanto el día en que atacaron el colegio como los que murieron recientemente en la pelea. Se sentía la tristeza de todos por haber perdido a tantas personas conocidas en tan poco tiempo…más que nada nosotras por la pérdida de Carmen, y Aarón, Matías y Mauricio por Maximiliano. Después de otro día mas sin comer, después de estar bien descansados todos…llego la hora de planear la búsqueda de comida…o quizás un éxodo. Entre los mayores nos juntamos a planear como haremos y dónde iremos. Había almacenes y pequeños mini mercados a los que podremos ir…solo había que saber quienes estarían dispuestos a salir. Aarón, Matías y dos chicos más (entre ellos una chica) decidieron salir en un grupo, mientras que Luciano (el que peleo con Aarón), Mauricio, dos más y yo decidimos salir en otro grupo. El resto se quedaría a cuidar y ayudarnos a meter las cosas en cuanto lleguemos. Luciano quiso que yo valla, no sé porque mi miraba mucho…la verdad si lo fuera de forma amorosa, no me pediría que vaya con él en estas situaciones. Antes de salir, fui hacia adentro y busque mi teléfono en mi mochila para llamar a Francisco un momento. Cuando llamo, al momento él atiende… Francisco – Hola, ¿Mi cielo? Brenda – Si, mi amor soy yo…solo llamo un momento para decirte una cosa. Francisco – ¿Qué es? ¿Te paso algo corazón? Dime que no… Brenda – No, descuida…estoy bien aun, pudimos deshacernos de los zombies que estaban dentro del colegio, ahora estamos más tranquilos. Francisco – Que bueno, me alegro…pero entonces, ¿Qué pasa? Brenda – Te llame para decirte que saldremos a buscar provisiones, hace 4 días que no comemos y ya es hora de buscar fuera del colegio. Si algo me pasa, solo quiero decirte que te amo…y que te extraño mucho. (Llenando mis ojos de lágrimas) Ojala pudiera estar ahí contigo a tu lado… Francisco – Mi amor, no te preocupes…todo estará bien, tu solo ve y cuídate, mata a esas cosas si tienes que hacerlo, no tengas compasión. Te amo…y esperare tu llamada de vuelta, día y noche si es necesario. ¿Lo harás? Brenda – Lo hare…te lo prometo. Ya debo irme…espero encontrar algo que sirva allá afuera. Antes de colgar, me deseo mucha suerte…y nos despedimos como si fuera la última vez que nos hablaríamos. Guarde mi teléfono y fui hacia afuera, todos se armaron con garrotes y fierros que quitaron de las ventanas…pues en ese entonces vi a un niño, de 7mo grado que estaba sentado solo en un rincón del playón. Fui amablemente hacia a él… Brenda – Hey, ¿Qué haces sentado aquí tu solo? ¿Cómo te llamas? Cristian – Cristian…Cristian Pietkevich… ¿Y tú? (Con un tono muy tímido y asustado) Brenda – Me llamo Brenda, ¿Cómo te sientes Cristian? Cristian – Tengo miedo…y también hambre, extraño a mis padres. Brenda – Yo también extraño a los míos, y también me siento igual que tú…por eso debo salir a buscar provisiones, para poder alimentarnos y tener más animo. Cristian – ¿Volverán? ¿Traerán comida? Brenda – (Lo mire…y no respondí) Cristian, quiero pedirte una cosa y sé que me lo negaras…pero necesito que me prestes la navaja que traes en tu mochila, por favor. Cristian – ¿Cómo sabes que traigo una navaja? Brenda – Eso no importa ahora…lo necesitare mientras esté allá afuera. ¿Me lo prestas? Te prometo devolverlo en cuanto esté de vuelta, ¿Si? El niño toma su mochila y desde el bolsillo saca la navaja que nombre, me lo entrego y me pidió que a cambio de prestármelo…le trajera una bolsa de papas fritas solo para él. Aceptando su propuesta, tome la navaja y lo escondí en mi calza bajo mi pollera. Me dirigí al grupo…donde ya estaban a punto de salir. Deseándonos la mayor de la suerte, tomamos los bolsos y salimos. El grupo de Aarón se dirigió por un lado…mientras que nosotros nos fuimos por otro lado. Eran cerca de las 4 o 5 de la tarde, no podíamos tardar mucho debido a que oscurecía a las 6…y en la noche empeoraría la búsqueda. Luciano y Mauricio estaban al frente de todos, mientras que Sonia, Iván y yo estábamos alertas por detrás. Lo más cercano que nos quedaba es un mini mercado, a unas cuadras del colegio. De camino, habíamos matado ya muchos zombies como para ser un comienzo, y cuando llegamos…había nueve zombies dentro. Mauricio, Iván y Luciano entraron y los mataron, y luego Sonia y yo nos aseguramos de matarlo bien con nuestros garrotes. Tomamos nuestros bolsos y comenzamos a juntar toda la comida que pudimos juntar y que estén en buen estado, e incluso tomamos mas bolsos dentro del mini y juntamos aun mas, entre ellos metí la bolsa de papas fritas que le prometí llevar a Cristian. Cuando llenamos todo, nos sentamos un momento a descansar, a comer y tomar algo por nuestra cuenta antes de volver. Habíamos metido también varias latas de cerveza en los bolsos. Luego de comer, Luciano se levanto y se fue hacia afuera para revisar el perímetro…por suerte no había zombies cerca. Cuando Sonia se levanto para ir al baño, Iván tomo uno de los bolsos, pero luego cuando volteo para salir, Luciano toma su fierro y se lo traspasa por el ojo, matándolo al instante. Mauricio y yo quedamos viéndolo sin poder creer, y cuando soltó a Iván, llego hacia a mi pero entonces Mauricio se abalanzo hacia a él y una vez tirados en el piso, comenzaron a pelear…con suerte, pudiendo quitarle su fierro. Sonia salió asustada y vio a Iván muerto, tirado en el piso…y entonces grito del susto cuando lo vio. Luciano comenzó a golpear a Mauricio, y de vuelta tomando su fierro, salte sobre él envistiéndole hacia afuera. El se levanto y me tomo del cabello volviéndome a tirar a un lado, quedando muy adolorida. Me levanto de vuelta del cabello y justo antes de golpearme con su fierro, me puse de pie y de mi calza saco la navaja y se lo clavo en el estomago, muy cerca de su costilla. Brenda – ¡Maldito bastardo! (Lagrimeando por lo que acababa de hacer) Deja caer su fierro, donde los zombies lo escucharon…y él cayó al piso, muriendo al instante. Corrí hacia adentro a ayudar a Mauricio. Tomamos los bolsos y corrimos de vuelta al colegio, pues cuando voltee hacia atrás…vi como esas cosas comenzaron a comerse a Luciano y a Iván, haciendo el rol de carnada mientras escapábamos. Cuando llegamos, nos ayudaron a meter los bolsos…los demás aun no habían vuelto. Esperamos a que los demás volvieran, pero las horas pasaron y Aarón y el resto no volvieron. El kiosquera ayudo con la administración de la comida, mientras que yo fui y entregue el paquete de papas fritas. Brenda – Aquí esta…como te lo prometí, muchas gracias por la navaja. Cristian – De nada…gracias por traerme las papas fritas, ¿Quieres un poco? Brenda – (Con un poco de lágrimas) No tengo hambre, gracias…otro día quizás. Cristian – (Justo antes de levantarme) ¿Por qué lloras? ¿Y porque tus manos están manchadas de sangre? Sin responderle y con lagrimas en mi rostro, solo le sonreí y me levante, me retire hacia adentro…para hablar con Francisco. Saque mi teléfono de mi mochila…aun tenía mi rostro tapado de lagrimas, marque y lo llame. Al principio no contesto…pero luego… Francisco – Hola Brenda, ¿Mi amor? Brenda – Mi amor, ¿Cómo estás? Ya regrese…todo salió bien por suerte. Francisco – (Con una voz algo agitada) ¿Estas llorando mi amor? ¿Te pasa algo? Brenda – No es nada mi corazón…un chico de nuestro grupo mato a uno y por poco nos mata a nosotros para quedarse con la comida, y…y yo… Francisco – ¿Qué paso mi amor? Habla… Brenda – Y yo lo mate… (Comenzando a llorar) Se acerco a mí y me tiro a un lado, lo mate, le apuñale en su corazón. Lo siento mi amor…no pude hacer nada… Francisco– Amor escúchame…él se lo busco, tú hiciste lo que debías hacer, defender al grupo. Solo me alegro de que estés bien y no te haya pasado nada. (De repente…se escucha un fuerte golpe, pareciera una puerta) Brenda – ¿Qué fue eso? Mi amor… ¿Qué está pasando allí? Francisco – ¿Recuerdas que el otro día me dijiste que los mordidos debían ser asesinados? Brenda – Si, lo recuerdo… (Comenzando a dudar) Francisco – Tuviste razón…los heridos se convirtieron en zombies… Brenda – No por favor, no me digas que… (Interrumpiéndome) Francisco – Mi cielo escúchame, no tengo mucho tiempo…quiero que sepas que te amo… ¿Sabes? Y hubiera dado todo por ser feliz a tu lado en el futuro… Brenda – Yo también Francisco, yo también. Perdóname por no haber ido esa tarde junto a ti. Francisco – No importa, no fue tu culpa…yo te perdono. Brenda – (Todas se me acercan porque ven que estoy llorando) Si importa, quería estar contigo…y ahora al menos hubiera muerto a tu lado… ¿No? Francisco – No soportaría verte morir…me moriría de un infarto. Brenda María, te amo y siempre te voy a am… (Cortándose la llamada) Brenda– ¿Francisco? (Sin contestar) Francisco, mi amor… ¿Estás ahí? Contesta por favor… (Comenzando a lagrimear de vuelta) Por favor contéstame…por favor…por favor… La llamada se corto, y tras intentarlo varias veces…más tarde me di por vencida, y deje caer mi teléfono y comencé a llorar sin parar. Daniela y Lucia se acercaron a mí para consolarme, pero no pudieron hacerlo…no podía dejar de llorar. Agosto 21 – --:-- hs. Llore toda la noche, y luego todo el día…como dije, no podía parar de llorar. Había perdido a muchos amigos esa semana, Carmen fue una de ellas, pero lo que más de dolió en el alma fue haber perdido a Francisco, la persona que tanto amaba como a mi familia. No comí por dos días, solo me pasaba llorando o durmiendo, apenas si tenía ganas de seguir viviendo…y lo hacía por mis amigas, ellas no soportarían perder a una más. Aarón y los demás nos llamaron por un teléfono público diciendo que estaban bien…pero con el pasar de los días ellos nunca salieron, e incluso salieron a buscarlos pero no los encontraron, uno de ellos era un zombie…así que eso supuso oficialmente su perdida. El kiosquero era el único mayor entre nosotros, ya que hasta los profesores habían muerto el día que el colegio fue atacado, pues se decidió ponerlo a cargo de los suministros. Lamentablemente, fue hasta ese día que puedo seguir contando esto… Cecilia – ¿Por qué hasta ese día? Al día siguiente, 21…una tarde mientras descansábamos y fijábamos cuanta comida nos quedaba, los portones no resistieron y los zombies comenzaron a entrar en gran manada. Intentamos correr, ocultarnos de vuelta en los salones pero no pudimos…esta vez nos habían tomado por sorpresa mientras todos descansaban. Micaela, Daniela y yo corrimos hacia dentro del salón…pues cuando quisimos ocultarnos allí, uno de esas cosas se come a Micaela, Daniela quiso ayudarla pero otro lo muerde en su brazo, así que tuvo que soltarla y seguir corriendo. Nos metimos al salón, cerramos las puertas y luego se nos ocurrió meternos en el armario…allí no podrán alcanzarnos. Al abrir el armario, solo había archivos y carpetas…así que lo vaciamos y antes de entrar, tome mi teléfono y luego vi a un lado la navaja de Cristian, que luego cuando levante la mirada, él estaba frente a mi convertido en zombie. Intento atacarme pero lo patee en el pecho, cayendo sobre una silla que se incrusto también en su pecho…donde no pudo zafarse. Corrí hacia el armario, y con gran fuerza…Daniela me tomo del brazo y me metió adentro, encerrándome allí y luego le puso un candado bien reforzado a la cerradura. Brenda – ¡Daniela! Daniela no por favor…tú también puedes entrar aquí, no me dejes sola por favor, ¡Abre la puerta! (Comenzando a golpear) ¡Abre la puerta! Daniela – No puedo, alguien tiene que cerrarla desde afuera…o no servirá. Me mordieron, ¿Lo recuerdas? Más tarde me convertiré en uno de ellos y te atacare…y no quiero eso. Brenda – No, por favor…no me dejes aquí sola, no me dejes sola. Daniela – Te quiero mucho amiga…es hora de que paguemos por nuestros propios errores. Brenda – No, no…por favor, no te vayas. (Arrodillándome a llorar) Los zombies cruzaron la puerta y se comieron a Daniela, quien logro asegurar la cerradura. Me quede allí sola, escuchando su llanto de dolor mientras se la comían parte por parte. No hacía más que llorar, lamentarme por no poder hacer nada…por no poder ayudar cuando pude hacerlo. No aguante mas, y entonces pensé…no podía irme sin antes hacer una llamada. Tome mi teléfono y marque...y fue allí donde llame a Benja. Segundos después, el responde… Benjamín – ¿Belén? Brenda – No Benja, soy yo…Brenda. Benjamín – ¿Qué…Brenda? ¿Estas…estas bien? ¿Qué paso? Brenda – Se que nunca pudimos conocernos personalmente, y sé que hubiera sido un gusto hacerlo, pero, créeme que esto no es lo que quisimos que paso… ¿Cierto? Benjamín – ¿De qué hablas? ¿Qué pasa? ¿Te ocurre algo? Brenda – Escúchame con atención… (Algo agitado por atajar la puerta de los zombies) Intentamos buscar ayuda, el colegio fue invadido por…estas cosas, cuatro chicos de mi colegio salieron pero, nos llamaron diciendo que estaban bien pero…resulta que jamás regresaron. Soy la ultima que queda en el colegio…estoy encerrada en un armario y fuera hay miles de zombies. Benjamín – No puede ser, ¿Enserio? Aguanta, ¿Si? Voy a ir…cuando termine todo voy a buscarte. Brenda – (Riéndome mientras lloraba) Ojala pudiésemos habernos visto en persona al menos una vez, ¿No? Quiero confesarte que…me pareciste una gran persona, y te quiero mucho…y (suspirando y lagrimeando) y sal de esta ciudad para siempre, ¿Si? Jamás vuelvas… Benjamín – No lo hagas, por favor… ¡Aguanta! ¿Quieres? Por favor hazlo… Brenda – Ya es tarde…han llegado tarde. Espero un día poder verte Benjamín, te voy a estar esperando con mucho gusto. Adiós…amigo. Benjamín – Brenda, no por fa… (Cortando la llamada) Al colgar el teléfono, lo guarde conmigo y luego tome la navaja…respire profundo, cerré mis ojos para pensar y recordar todos los momentos que viví en mi vida, y que ojala nunca se hubiera terminado de esta manera. Me corte las venas de ambas muñecas, y al cabo de unos minutos quede totalmente inconsciente…pensé que mi vida tendría paz si me moría. Mayo 2, 2:48 p.m. Brenda – Desde entonces ya no recuerdo nada más, hasta el día en que desperté y vi que mis muñecas estaban vendadas y mi colegio había sido demolido. (Soltando algunas lagrimas) Me sentía confundida, pensé que estaba muerta pero no fue así…esas cosas seguían en la ciudad, entonces intente ocultarme de ellos. Quise salir de la ciudad pero no pude, así que me oculte en Chango-Mas. Viví dos largos años allí, sola y sin nadie con quien pueda hablar. Michel – ¿Qué paso después? (También con lagrimas en su rostro) Brenda – Los generadores de reserva dejaron de funcionar, la comida comenzó a descomponerse. Estuve casi 6 días viviendo con el mal olor…hasta que ya no soporte y tuve que salir. Me dirigí hacia la costa pero en la plaza logre ver a alguien bajándose de un auto. Corrí hacia esa persona pero los zombies me atraparon…y fue allí donde tú apareciste y me salvaste la vida. (Dirigiéndome a Cecilia) Y…esa…es mi historia. Ahora saben que hubieron personas en mi vida de las cuales nunca podre olvidarlos, nunca por el simple hecho de haber estado conmigo en los peores momentos. Y tras todo esto es que…lo peor es que no tuve la oportunidad de despedirme de nadie, de mis padres, de agradecerle Aarón ni a Daniela por salvarme la vida, ni a el pequeño Cristian por haberme prestado su navaja y con ella matar a Luciano y así poder volver con la comida al colegio. Francisco era la persona que mas me importo cuando lo perdí… Yanina – ¿Qué paso con Francisco después de todo eso? Brenda – Murió mientras se ocultaban en el hotel frente a la plaza. El primer día que me dejaste sola con el machete (dirigiéndome de vuelta a Cecilia) vi su moto tirada a un lado del teatro, aun conservaba combustible pero ya no encendía, la batería había muerto. Fui al hotel pero había muchos zombies, no me anime a entrar…entonces tome un encendedor y queme la moto de Francisco, como una forma de despedirme de él para siempre. Después de haberles contado mi historia, nadie sabía que decir…pues lo único que dije entonces fue que ya se estaba haciendo tarde, ya era hora de seguir nuestro camino, que aun nos quedaba mucho por llegar. Nos levantamos, juntamos nuestras cosas y partimos de vuelta hacia San Cristóbal…esta vez le tocaba conducir a Kevin y a Michel, mala suerte por Cecilia que debía seguir conduciendo su auto. Cuando partimos, habíamos dejado una marca en uno de los carteles de transito. En cierta forma me dolió mucho haber recordado tan horrible momento…pero por otra parte fue bueno hacerlo, me desprendí de él y ahora quizás ya no dolerá tanto como cuando lo guardaba para mí mismo. En el camino me agarro sueño, me recosté y mire hacia el cielo por la ventanilla…donde otro gran recuerdo se vino a la mente, el recuerdo que me enseña que cuando todo lo malo pase, lo bueno vendrá después…y así paso. Octubre 2013 – 3:14 p.m. Estaba cuidando a Cecilia, quien se recuperaba del disparo que le dio el científico dirigido hacia a mí. Me sentía preocupada, no había despertado en dos meses…quería agradecerle por haberme salvado, aunque si la bala hubiera impactado en mi, quizás sea yo quien este ahora acostada y Cecilia cuidaba de mi. Mientras leía el cuaderno que Cecilia escribía cada noche, me agarro sueño así que lo deje para seguir después…pero antes de recostarme mire hacia la puerta y vi que alguien estaba allí, al girar la cabeza no podía creer lo que estaba viendo…era Benja. El me miro, comenzó a sonreír mientras yo solté una lagrima de felicidad…entonces me levante y fui lentamente hacia él. El de a poco se acerco…y antes que pudiera decir algo, nos dimos un gran abrazo…a pesar que fue a Cecilia quien vino a visitar, además de haberle visto vivo y sano, me alegro verlo por primera vez de esta manera, incluso después de haberme despedido de él hace dos años. Él sin embargo no podía creer que yo haya vivido…simplemente sonreí mientras lloraba de felicidad por su presencia. ¡Mi dolor había desaparecido! Bueno, espero les haya gustado…se qe muchos me deben estar matando porque es un capitulo diferente el cual no tiene nada que ver con la historia, pero decidí hacer esto para hacer algo diferente al menos una vez…pues a pesar de que no es un capítulo especial, para eso mismo lo hago, para dar un poco interés contando una historia secundaria. Como sea, se también que es largo…pero ha habido peores, no se qejen (si lo hacen!) jeje espero les haya gustado. Saludos Ya tengo listo los otros capítulos…cuando pueda los subiré! ^_^

Hola nuevamente!! Aqui les traigo el capitulo siguiente de mi relato...que sera dividido en dos partes. En este capitulo conoceran a una persona que se convertira en la pesadilla de todos... (hasta les doy un adelanto) y lo unico qe sera para eyos es dolor de cabeza! Espero les guste...cuando pueda subire el proximo. Saludos!! Capitulo 12: Arkany – Parte 1 Mayo 2 – 8:13 p.m. “Parte de Michel…” Ya era de noche y comenzó a llover, habíamos llegado por fin a San Cristóbal. Diría que todo ha cambiado…más aun porque las calles están repletas de zombies por doquier y somos los únicos andantes vivos aquí, alertas a cualquier cosa que pase. Esto de las calles obstruidas por los autos y con zombies en cada esquina de la ciudad…creo que me recuerda mucho a mis días en Formosa. Arkany estaba aun lejos y todos estábamos cansados…pues al llegar a la ciudad, encontramos una casa con la puerta abierta. Nos detuvimos allí, escondimos los autos y nos metimos adentro para descansar un poco. Revisamos el interior de la casa y por suerte estaba vacía. Nos acomodamos, trancamos la puerta con los muebles y al cabo de unas horas…todos nos quedamos profundamente dormidos. Mayo 3 – 10:48 a.m. Kevin fue el primero en levantarse, hiso guardia hasta que el resto se despierte. Teníamos hambre y aun no había parado de llover…eso sería un problema a la hora de salir para buscar algo que comer o para llegar hasta Arkany. Con el tiempo que nos quedamos dormidos quizás Viviana y los demás ya han llegado, así que en el momento en que desperté…me levante y también desperté a los demás. Fui junto a Kevin y vimos que había más o menos una docena de zombies alrededor de nuestros autos. Justo cuando estábamos por salir… Kevin – ¡Michel espera! (Hablando bajo…me ataja del brazo) Míralos, presta atención al zombie de la chaqueta marrón…el que va hacia el auto de Diego. Nos escondimos y cuando espié…un zombie toco uno de los autos que estaba cerca del nuestro y al instante la alarma de ese auto se activo. Más zombies se acercaron debido al ruido…pues de repente alguien dispara hacia los zombies matándolos a todos en cuestión de segundos. Ni siquiera había escuchado los disparos…deben usar silenciadores. Michel – ¿Cómo sabias que esto iba a pasar? Que alguien está vigilando… Kevin – En la noche he escuchado algunos disparos…y hace un rato cuando desperté he visto esto. Quizás por la noche no nos han visto…pero ahora es diferente, pueden vernos. Michel – ¿Creen que nos harán algo si nos ven? Kevin – Bueno, con todas las armas que tenemos a mano, además de que somos unos desconocidos y buscamos un lugar que no sabemos ni donde carajos esta…te respondería que sí. Michel – Hay que charlarlo con los demás. (Yendo hacia el grupo) Chicos, despierten…hay un problema. Brenda – ¿Qué pasa ahora? Kevin – Hay francotiradores en toda el área alrededor de nuestros autos. Diego – Pero… ¿Y eso que problema tiene? Michel – Quizás porque llevamos armas y seamos desconocidos por aquí…puede que nos quieran hacer algo, así que tendremos que dejar nuestros autos y buscar otra salida. Cecilia – De acuerdo…pero si no te fijas bien, en esta casa solo existe una sola salida y es esa puerta de ahí. (Apuntando hacia la entrada) Y además Yanina no podría seguir si no es con su silla de ruedas… Brenda – Cecilia tiene razón… ¿Pero que podremos hacer? Cecilia – Una buena idea sería localizar al menos uno de los francotiradores, buscar algún punto ciego o un momento donde no vigilen esta área y así escapar. Kevin – Lo podremos hacer con el rifle…buena idea. Michel – Bien…entonces háganlo. Tomamos el rifle y subimos hasta uno de los cuartos del segundo piso, le quitamos la mira y desde la ventana revise en cada edificio alrededor…y logre ver a uno en el balcón de un edificio cerca, más o menos a dos manzanas de nosotros. Otro de ellos estaba en una casa pegada a la nuestra…queriendo decir que si salimos, él será el primero en vernos. No vimos a nadie más, quizás sean los únicos…así que bajamos de vuelta al living y pensamos en una manera de salir sin que nos vean, y con el problema de Yanina…no había otra solución, esa puerta era nuestra única forma de salir. Tomamos nuestras armas, abrimos la puerta y con prudencia…Kevin tomo de vuelta la mira del rifle y espió al hombre del balcón, estaba apuntando justo hacia nuestra puerta…creo que estaban esperando a que nosotros saliéramos. No nos quedo más opción, Brenda tomo su revólver y rápidamente corrió hacia su auto…y entonces los hombres comenzaron a dispararle. Kevin con mucho cuidado desde la ventana sin que lo vieran, mato al hombre del balcón con el rifle…mientras que el que estaba en la casa de alado seguía apuntando a Brenda. En cuanto pudo, Brenda se levanto y rápidamente disparo a la ventana donde se encontraba el tipo, este escondiéndose le dio oportunidad a Diego de que fuera hacia a Brenda sin que lo viera salir. Ella nuevamente se levanto y antes que pudiera disparar, el hombre había disparado primero y por poco le pega, agachándose de nuevo…y mientras que él recargaba, Diego con su escopeta lo mata con un tiro en la yugular…o al menos allí le apunto. Brenda – Vaya…Diego, buen tiro. Vigilamos el perímetro y por suerte no había otro alrededor. Diego y Brenda se metieron de vuelta a la casa para taparse de la lluvia, mientras que Kevin subió hasta donde se encontraba el hombre del rifle y se aseguro de que estuviera muerto. Le quito toda la munición que le quedaba y un hacha que tenía a mano. Minutos despues Kevin entra de nuevo a la casa... Cecilia – (Mientras entraba de vuelta a la casa) ¿Qué paso? ¿Encontraste algo? Kevin – Munición calibre .338 y un hacha algo ligera. Michel – Dámela a mi…me servirá por si alguien más se aparece. Brenda – No les parece extraño, ¿Dos francotiradores esperándonos para asesinarnos? Nadie de aquí no nos conoce… Diego – A lo mejor no les gusta las visitas…o alguien de aquí ya nos estaba esperando. Kevin – Ese es un buen punto de vista. Sea quienes sean vendrán más de ellos…así que hay que apurar el paso y llegar hasta donde tengamos que llegar. Quizás tu novio y las chicas ya han llegado por la noche. Michel – Tiene razón…ya hemos tardado más de lo esperado quedándonos dormidos, si ellos ya llegaron nos estarán esperando en Arkany. Brenda – Cierto, hay que partir cuanto antes…vámonos. Tomamos de vuelta nuestras cosas y fuimos hacia nuestros autos, la verdad no recuerdo mucho esta ciudad…así que me resultara muy difícil encontrar Arkany. Solo espero que los demás ya estén allí…ya han pasado 3 días que nos separamos. 11:07 a.m. “Parte de Cecilia” La lluvia era intensa, imposible de ver con claridad el camino…aunque solo había zombies y autos varados que cubrían por completo algunas calles. Kevin y yo íbamos al frente…mientras que Michel iba por detrás junto a Diego. En el camino encontramos a varios zombies que habían matado, algunos sin extremidades, colgados como si se hubieran suicidado…y algunos otros quedamos y hecho cenizas. Es raro… ¿No? ¿Estará Buenos Aires también en estas condiciones? Ya han pasado 3 días… Brenda – (Hablando por el radio) Michel, ¿Podrías decirnos donde carajos se encuentra ese lugar? Michel – No lo recuerdo con exactitud…debes buscar un estacionamiento, algun terreno baldío o un lugar que haya sido destruido por completo. Cecilia – ¿Y si nos separamos? Cubriremos más terreno… Kevin – Es una buena idea…mantenerse alerta a cualquier cosa, ¿De acuerdo? Nosotros iremos adelante…Cecilia tu ve por la izquierda y Michel por la derecha. Michel – Hecho…nos vemos en un rato. Cada uno tomo su camino, como acordamos…yo fui por la izquierda. Solo había pasillos abandonados, zombies, autos abollados y una lluvia torrencial que no dejaba ver con claridad el camino. Al cabo de un rato la lluvia se detuvo, y en cuanto pude salir de un pasillo…una horda de zombies se apareció frente a mí. Desesperándome, pongo el auto reversa pero otros zombies que nos venían siguiendo tapaban el camino…pues rápidamente intento arrollarlos pero el auto se queda atascado entre ellos. Yanina – Cecilia, ¡Acelera rápido! Cecilia – No puedo, no hay espacio para avanzar. Yanina, ven hasta aquí rápido… (Tomando el asiento de conductor) En cuanto te diga, aprieta el acelerador, ¿Me escuchaste? Yanina – ¿Cómo piensas que voy a hacer eso? Cecilia – Pues con tu mano…que se yo, solo hazlo. Tome la escopeta salí por el techo del auto donde comencé a matar a varios zombies en el camino para poder a avanzar. Yanina me alerto, uno de ellos logro subir sobre el capo e intento atacarme…así que tome mi arma y le volé la cabeza, cayendo nuevamente. Mate a tres mas y en cuanto cayeron…le di la señal a Yanina de que acelerara, y ella con sus manos aprieta con fuerza el acelerador y entonces el auto retrocedió, atropellando a toda una docena de zombies que venían hacia nosotros. Me metí de nuevo al auto y entonces pudimos salir del pasillo, escapando de esas cosas. Michel – (Hablando por el radio) Oigan, ¿Alguien de ustedes fue el que disparo? He oído muchos disparos… ¿Están todos bien? Yanina – Fuimos nosotros, nos topamos con una manada...pero ya pudimos zafar, no se preocupen. Tengan cuidado…hay demasiados por todos lados. Brenda – Nosotros también ya hemos atropellado a una gran cantidad…encontremos rápido ese tal Arkany antes que los zombies nos acorralen. 11:39 a.m. “Parte de Brenda…” Horas y horas buscando, la ciudad era muy grande…quien sabe donde estaremos. Durante la búsqueda, Kevin disminuyo la velocidad y señalo una torre, dijo que quizás desde allí podamos ver lo que buscamos. Fuimos hasta allí, escondimos el auto y nos metimos. Puede que haya personas adentro, si es así espero no nos hagan daño…o estaremos obligados a responder. El edificio tenía 26 pisos…y mientras subíamos, muchos zombies se aparecían, la mayoría tenían vestimenta de traje o de overol, quizás trabajaban aquí cuando todo paso. Cuando subimos al 7mo piso, al abrir una de las puertas…un zombie se prende por Kevin e intentando forcejear, él lo tira hacia un costado y luego cae por las escaleras, por supuesto no murió, pero luego nos encargaremos de él. Tardamos algo más de 10 minutos en subir hasta el piso 24, donde al meternos en un cuarto…una mujer nos vio y fue hacia nosotros, pues cansado y sin paciencia, tome el cuchillo y se lo clave en su cabeza antes que hiciera algo. Cuando callo, Kevin fue hasta la ventana pero yo me quede junto a la mujer, vi que su pansa se estaba moviendo…la mujer estaba embarazada. Kevin – Brenda, ven a ver esto. (Sin responderle) ¿Brenda? Al voltear, me vio junto a la mujer muerta…y hasta él mismo se impresiono al ver moverse la pansa de la mujer. Se acerco y antes de llegar hacia a mi…otro zombie salió todo desnudo de lo que parecía ser el baño…e intento atacar a Kevin, y él lo levanta y lo tiro por la ventana. Cuando fue a ver…logro ver como se desplomaba sobre otro auto. ¿Habrá muerto? Kevin – Vaya, eso fue impresionante…y asqueroso. (Poniendo una cara de asco al mirar sus manos) Brenda – La mujer estaba embarazada, debe de estar de 8 o 9 meses quizás…y el bebe está intentando salir. Esto…esto es impresionante…un bebe zombie. Sería lo más tierno que veré en un zombie…ver nacer un bebe de ellos. Kevin – Brenda… (Volteando a mirarlo) No es momento de ser piadosa. ¿Si? Lo mire, supe que tenía razón…así que tome la escopeta y dispare hacia el vientre de la mujer, donde toda la sangre salpico hacia mi ropa. No quise ver…así que solo voltee y fui hacia la ventana. Tomamos la mira del rifle y revisamos toda la ciudad…pero no lográbamos ver nada. Hablamos por el radio con las demás pero nada, nadie lo había encontrado aun. Decidimos ir a los otros cuartos a ver si podía verse desde otro ángulo…pero aun así no lo encontrábamos, ¿Dónde estará? Quizás si hallamos a alguien que tenga la amabilidad de decirnos…lo encontraremos. 11:51 a.m. “Parte de Cecilia…” Seguimos buscando por todos lados, hasta incluso creo que nos hemos perdido. Encontramos una estación de policía…quizás allí debe haber un mapa de la ciudad. Deje a Yanina un momento y entre a la estación. Lo primero que encontré fue a zombies policías que intentaron atacarme. La única razón por las que los mataba con el arma es porque tenían munición extra…además de que detesto a los policías, y siendo zombies…es un cargo doble. Al llegar a una oficina, vi un recuadro donde se encontraba el mapa de la ciudad…pero no lo entendía, así que busque en los cajones del escritorio pero no había nada, solo papeles. Luego, al buscar en el siguiente cajón…encontré la llave del armario. Cuando lo abrí, allí dentro había una caja donde contenía muchos más papeles…y antes de cerrarlo, vi algo que me llamo mucho la atención. Lentamente abrí de nuevo la caja para verlo con mis propios ojos… Cecilia – ¿Y esto? (Sacándolo de la caja) ¿“Archivos de Arkania”? Saque la carpeta que contenía los archivos y comencé a leerlos. Hablaban de un incendio…de un supermercado, y mientras seguía revisando, encontré varias fotos del accidente, entre ellos al final…la foto de una niña, no más de 6 años, muy malherida. ¿Quién será? Seguí viendo las fotos del lugar, todo se había destruido…y entre eso encontré una en donde figuraba la fecha del accidente: “12 de Marzo del 2001” Me sentía confundida, ¿Cómo es que nunca me entere de este accidente? Leí los reportes: “...119 muertos detrás del accidente, más de 200 heridos…y 47 desaparecidos” Mientras seguía leyendo, encontré unos reportes médicos: “Quemaduras de 2do y 3er grado en brazo y espalda…restauración completa de los tejidos y músculos en la espalda…restauración del brazo totalmente imposible…requerirá amputación” “Fuerte golpe en el hemisferio izquierdo del cráneo…lesión craneal leve pero con pérdida total de la memoria” Cecilia – No, esto no puede ser... (Volviendo a ver la foto de la niña) Es imposible... Con gran asombro, mientras veía la foto…logre ver que la niña tenía un collar con un nombre, no lo llegaba a ver muy bien pero luego lo descifre: decía “Michelle”. Esto no tenía sentido…si su apellido es Michel, ¿Cómo es que contenía un collar que decía “Michelle”? No creo que esta niña sea ella…es imposible, pero…su brazo, ella usa un guante que lo cubre hasta más arriba del codo. Es mucha coincidencia comparándola con lo que decía en el reporte que acabo de leer. Sin poder entender nada, me senté en la silla junto al escritorio a despejar mi mente…a tratar de pensar en lo que estaba pasando y lo que acabe de leer hace un momento. Luego, tome de vuelta la primera hoja de la carpeta y fue entonces donde pude ver escrito la dirección donde se encontraba el supermercado. Voltee y vi de nuevo el mapa…pero no sabía ni mi propia ubicación, así que rápidamente arranque el mapa del recuadro, guarde la carpeta y me lo lleve conmigo junto con toda la munición que pude tomar del lugar. Baje de vuelta hasta el auto, justo comenzó a llover de nuevo, me metí y entonces tome el mapa… Yanina – ¿Qué haces? ¿Lo encontraste? Cecilia – Si, pero antes debemos saber donde nos encontramos nosotros. (Luego de un rato buscando en el mapa) Aquí…es donde esta ese tal Arkany, y nosotros estamos…aquí. Si doblamos esa esquina a la izquierda nos quedara a 16 cuadras en línea recta. Yanina – Llamare a los demás para averiguar su ubicación. (Tomando el radio) Chicos, ¿Me responden? Hemos podido ubicar el lugar…buscan en las esquinas el nombre de alguna calle y le diremos el camino más rápido a llegar. Brenda – ¿Es enserio? Estamos en un edificio…bajaremos y te lo diremos enseguida. Michel – En un instante te lo digo también...espérame. Minutos después Brenda y Michel me dieron la dirección de su ubicación…pues Michel era quien más cerca se encontraba de allí. Tire el mapa junto con la carpeta en el asiento de atrás y rápidamente acelere y fui hacia el punto de encuentro. Espero que lo primero que encuentre allí…sea a Benja y los demás. 12:19 a.m. “Parte de Michel…” Tome la dirección que Cecilia me dijo, espero haya tenido la razón. Después de un largo rato conduciendo…creo que nos habíamos perdido de vuelta, y mas con esta lluvia es totalmente imposible encontrarlo. Me detuve un momento y tome el radio para preguntarle de nuevo a Cecilia…pues antes que pudiera hablar, mire a través del retrovisor del auto y entonces lo pude ver, me había pasado unos metros. Deje el radio y puse en reversa hasta llegar a la entrada del supermercado…y entonces allí estaba, el más esperado y famoso supermercado “Arkany”. Al entrar, nos refugiamos de la lluvia. Ambos salimos del auto, le pedí a Diego que se quedara a esperar a los demás mientras que yo iría a revisar que no haya nadie y nos tome de sorpresa como paso esta mañana. Todo estaba destruido, las paredes de hormigón ya estaban algo deterioradas y llenas de humedad, ha pasado mucho que nadie entra aquí…y aun hay marcas de las huellas de las manos de las personas, sangre seca que aún permanece derramada en los pisos cubiertos de polvo. Todo aquí…es un desastre. En un momento, entre el sonido de la lluvia y el de mis propios pasos…escuche una piedrita siendo pateada. Me escondí rápidamente, vi por su sombra que alguien se acercaba…prepare mi arma y justo cuando más cerca estaba, voltee y le apunte pero atajo mi arma haciendo que quede a un costado de su cabeza donde el disparo no le haría daño sino que lo aturdiría, y rápidamente desenfunda su arma y me apunta en mi garganta, quedando totalmente sin poder hacer nada. Cecilia – No vuelvas a hacerme eso...podía haberte disparado. Michel – ¿Crees que yo no? Debiste haber avisado que eras tú. Cecilia – ¿Cómo iba a saber que ya estabas aquí? ¿Y Brenda y Kevin? Michel – A lo mejor ya deben de estar llegando…hay que volver con Diego y Yanina. Cecilia – Deje mi auto por la entrada de atrás…enseguida vuelvo. Justo cuando quedamos a espaldas una de la otra…una granada cegadora de repente es lanzada hacia nosotras, rápidamente volteo y me veo obligado a tirarme a un costado bajo la lluvia. Saque mi arma y entonces 8 hombres muy bien armados se aparecieron y nos rodean...seguidamente traen a Diego con ellos a punta de pistola hacia nosotros. Espalda con espalda y armadas…solo faltaba dar un simple paso para deshacernos de ellos, pero con Diego en esa situación no podemos hacer nada. Cecilia – ¿Quiénes son? ¿Qué es lo que quieren? Hombre 2 – Bajen sus armas…o matamos al marica. Michel – Marica tu abuela… ¡Suéltalo ahora o te meteré una bala en tu lengua, a ver si con tu sangre te lo lavas! Hombre 3 – Bajen sus armas ahora mismo…y nadie saldrá herido, de lo contrario, nos veremos obligado a matar a uno de ustedes. ¡Elijan! Cecilia – Oh si…ustedes eligieron. A través de una señal, Cecilia rápidamente disparo a uno de ellos en el pecho matándolo al instante…y antes de que reaccionen, alguien del montón grita "alto el fuego”, y entonces se aparece desde atrás de todos...con una simple pistola y con la apariencia de ser el líder. Michel – ¿Quién eres tú? ¿Y qué quieren de nosotros? Hombre 1 – Dices “nosotros” como si integraras a un varón al grupo, porque aquí solo veo dos chicas muy bien armadas y a este tipo que no define su sexo (refiriéndose a Diego) a punta de pistola. (Poniéndolo de rodillas) Cecilia – (Todos riéndose) Esta bala te definirá a ti lo que eres si no lo sueltas. Hombre 1 – No importa quién soy, Michel y Cecilia. (Poniendo cara de confundidas) Ahora mismo contare hasta 3 y soltaran sus armas antes que matemos a su amigo. 1…2…mira que yo no estoy jugando (desenfundando su arma) y tr… Justo antes de que todo pase, Brenda y Kevin se aparecen desde el interior del supermercado con los autos, atravesando las paredes de sorpresa y atropellando a 3 de ellos. Diego quien estaba siendo apuntado con uno de ellos, se pone de pie y empuja al tipo, quitándole su arma…y este siendo atropellado por Kevin, quien luego termino rompiendo el parabrisas. Kevin salió del auto y se aseguro de matarlo disparándolo en la cabeza. Brenda le entrego la escopeta a Diego, quien rápidamente volteo y mato a uno que estaba intentando esconderse. Cecilia y Kevin comenzaron a pelear con alguno de ellos, y además un francotirador nos tomo de sorpresa con un tiro que por poco me pega a mí. Quise dispararle pero no estaba a mi alcance, necesitaba el rifle…así que Brenda me cubrió y yo fui hacia el auto, mientras Yanina le disparaba como podía para también cubrirme. Cuando pude sacar el rifle, dos más se aparecen de frente…Yanina voltea y mata a uno de ellos, Brenda llego e impulsándose del capo del auto, salta y patea al tipo. Justo cuando iba a acabar con él, Brenda se queda parada frente a mí, y sin tener tiempo de entregarle el rifle, golpeo al tipo para apartarlo y le lanzo el rifle hacia el aire. Brenda rodo hacia donde iba a caer el rifle, tomándolo con su derecha y de espaldas hacia el auto…pegando media vuelta y en menos de un segundo, apunto al francotirador y lo disparo. El francotirador reacciona rápidamente y dispara hacia mí…y al ver que esa bala venia hacia a mí, hago voltear al tipo para usarlo como escudo, impactando la bala en sus costillas…pero a la vez traspasando e impactando en mi. Cecilia – ¡Michel! Yanina – Por Dios… ¡Michel! (Intentando salir del auto) El tiro de Brenda mato en instantes al tipo que me disparo…mientras que yo caigo muy herida hacia el piso, apenas si podía sentir la lluvia golpeando mi cara. Lograron matar a todos los hombres, menos el jefe…quien logramos ver que intentaba escapar. Kevin tomo la escopeta y le dispara varias veces pero no lograba atinarle, Brenda con su rifle disparo hacia una columna de escombros, dejándolo quieto en un lugar…y antes de que pueda disparar, Kevin estaba a punto de dispararlo...apretando el gatillo se da cuenta de que ya no tenia balas, y entonces el tipo logra escapar… Kevin – Maldita sea... ¡Logro escapar! Brenda – Vamos...hay que ocuparnos de Michel ahora. Yanina – ¡Brenda! Kevin tiene razón…Michel está muy herida, no puede respirar. Brenda – (Arrodillándose a mi lado) Michel, se fuerte…respira despacio. Michel – (Hablando con dificultad) Dep…depo… Diego – ¿Qué está intentando decir? Michel – Depo…deposito…búsquenlo. Kevin – ¿Dijo “deportivo”? Cecilia – No…no fue eso, creo que dijo depósito. Brenda – ¿Deposito? Este lugar está totalmente destruido…ya no queda depósito aquí. Michel – No…depósito…ellos buscaban el depósito. El depósito es sub…es sub… (Desmayándome) Cecilia – ¿Es que? Michel… (Sin responder) ¡Despierta, no te quedes así ahora! Diego – Dijo que es sub…subterráneo quizás. Hay que buscar la puerta que nos llevara a ese depósito, quizás allí ya estén Benja y las chicas. Kevin – Tiene razón…yo iré, ustedes cuídenla, no me tardo. 12:43 a.m. “Parte de Brenda…” Cargo su arma y rápidamente busco en todo el lugar, pero no había encontrado nada…solo Michel sabia donde estaba, pero ella estaba desmayada y apenas respiraba, una de sus costillas estaba rota…quizás está obstruyendo su corazón para que pueda bombear sangre. La metimos dentro del auto para taparla de la lluvia. Tiene que ser atendida rápido o podría ser peor mas tarde. Kevin se estaba tardando, así que fui y busque con el…y un rato más tarde buscando, mientras caminaba sentí que el piso hizo ruido al pisar allí. Kevin se detuvo al escucharlo y volvió a pisar en el mismo lugar para saber de qué se trataba, pero no se sentía nada, así tuve la idea de saltar y caer sobre estaba él…y entonces se escucho un fuerte ruido metálico. La lluvia era intensa y endurecía la tierra…así que comenzamos a cavar en el lugar y entonces…allí estaba, una puerta bastante gruesa y un poco oxidada, parece que está cerrada desde hace mucho tiempo y nadie la ha abierto desde entonces. Tome del picaporte y antes de poder abrirlo… Kevin – ¡Espera! (Atajando mi mano) Brenda – ¿Qué espere que? Debemos entrar…hay que refugiarnos. Kevin – ¿No escuchaste lo que dijo Michel? Ellos buscaban el depósito…por eso estaban también aquí, quizás ellos no pudieron encontrarlo aun. Brenda – ¿Pero y si Benja y los demás ya están adentro? Kevin – Ellos no están aquí. – ¿Qué dices? – Míralo tú mismo…la tierra lo tapaba por completo, si no fuera así lo hubiéramos encontrado a simple vista, es mas quizás esos mismos tipos lo habrían encontrado primero. Brenda – ¿Entonces qué haremos? Este es el punto de reunión…ellos vendrán y no nos encontraran aquí, ¿Que pasara entonces? Kevin – No lo sé pero…hay que largarnos de aquí, curar a Michel. (Pesando unos segundos) Ya se…abriré un poco la puerta y meteremos una nota, quizás si Benja y los demás llegan y lo encuentran…verán la nota y sabrán donde ir. Brenda – Es buena idea…pero por si acaso, dejaremos huellas que pareciera que hemos entrado. Tanto Benja como esos tipos pensaran que estamos adentro. Kevin – La nota debe ser una clave… ¿Pero qué? Antes que pudiera decir otra cosa, un zombie se aparece frente a nosotros y por poco mordiendo a Kevin. Él se levanta y con la escopeta le dispara haciéndolo volar pero no llega a matarlo, entonces vimos que cientos de zombies se acercaban…y los hombres que habíamos matado también estaban reanimándose. Volvimos junto al grupo y les dijimos que nos largaríamos antes que sea tarde. Tome un papel y deje una nota…era la única cosa que se me ocurrió, y eso significo que de vuelta debíamos viajar hasta Corrientes, para ayudar a Michel con su costilla rota. Kevin y Diego corrieron hasta la puerta del depósito, dejando las huellas falsas que acordamos. Lograron abrirlo para poder meter la nota, rápidamente lo cerraron, lo volvieron a tapar con la tierra mojada y salieron por otra entrada…sin dejar rastro. Ambos volvieron al auto y con ayuda del mapa, escapamos de la ciudad…y en cuestión de horas ya estábamos de nuevo en la ruta. Íbamos a toda velocidad posible…Michel está muy grave. 1:14 p.m. “Parte de Cecilia…” Yo iba delante de todos con Yanina y Michel acostada atrás, tratando de no moverla como sea posible. Al mirar por el retrovisor…además de ver los autos de Brenda y Diego, también veía la ciudad ya a lo lejos. Pasaron días tratando de llegar hasta allí…y otras horas buscando ese lugar, y ahora volviendo a escapar y dejando a Benja y las chicas en manos de una simple nota. Me salía lagrimas…pero no debía llorar, tengo que ser fuerte…se que ellos lograran salir de allí, solo espero que no se topen con esos tipos. ¿Qué sera que querrán de nosotros? Es más… ¿Cómo es que ese tipo que se apareció sabía nuestros nombres? Espero les haya gustado!! Hoy no tengo ganas de escribir jeje Saludos!!