Hola!! bueno...les traigo el 4to capitulo!!! Aqui es donde comienza todo y es donde se desataran conflictos, no solo por culpa de los zombies...sino tambien de motivos personales y sociales. Habran mercenarios en medio...asi que mantenganse al tanto!! jeje qe lo qe se viene es muy bueno!! (Digo!)
Capitulo 4: Apocalipsis
Especial 2: La huida – Parte 1
7:43 p.m. “Parte de Benjamín…”
Estábamos en plena autopista, siguiendo a Héctor…quien estaba asustado por lo que acaba de enterarse. Había mucho transito…y Héctor manejaba muy rápido, con suerte hasta podría provocar una accidente. Intentábamos llamarme al teléfono pero no contestaba…y menos en el lugar donde estábamos ahora mismo.
Luego, para perdernos de vista…cruza entre dos autos y toma la avenida que lo lleva a Liniers, dejándonos sin poder cruzar y escapando de nosotros. Tratamos de ir más rápido y alcanzarlo en cuanto podamos…sabíamos que iría a su casa, solo debemos tratar de hablar con él.
8:19 p.m.
Habíamos llegado a casa de Héctor, vimos que su auto estaba mal estacionado…creo que estaba un poco apurado y asustado. Al querer entrar, la puerta estaba trabada…
Benjamín – Héctor, abre por favor…necesitamos hablar contigo, ¡Abre!
Cecilia – ¡Héctor! Por favor…tienes que abrir, te explicaremos.
Intentábamos abrirla, golpeábamos y lo llamábamos…pero él no atendía. Luego, por la ventana…apenas viéndose por la cortina, Brenda lo espió.
Brenda – Oh Dios santo…tiene una soga y una silla, ¡Intentara suicidarse! Debemos entrar… (Yendo a la puerta y golpeando) Héctor, mi amor…por favor, ¡Abre la puerta! ¡Abre la maldita puerta, Héctor!
Benjamín – (Cansado de golpear) Suficiente…a un lado Brenda.
Brenda se hiso a un lado, pues luego…patee la puerta con fuerza. La puerta se abre, nosotros entramos rápido y buscamos a Héctor…pero luego, Brenda larga un grito desesperado. Cecilia y yo corrimos hacia ella…quien estaba frente a Héctor, sobre una silla, con una soga al cuello.
Benjamín – ¡Héctor...no! No lo hagas…no te atrevas, te lo pido por favor. (Acercándome lentamente)
Héctor – No te acerques Benjamín...o me tirare de la silla.
Benjamín – No tienes que hacerlo, te curaremos…cree en mí, no hay razón para recurrir a esto.
Héctor – ¡No mientas! (Deteniéndome a unos metros) Me convertiré en una de esas cosas, Viviana lo dijo…tenía fiebre alta, palidez, hasta vomite sangre. No me convertiré en esas cosas. Antes moriré, si así tiene que ser…
Benjamín – Escúchame…antes que lo hagas, piensa en tus amigos, piensa en tu familia, en Kenny (su perro), piensa en el jefe, en los chicos del boliche. (Siendo interrumpido por Brenda)
Brenda – Piensa en mí, en todo lo que hemos pasado juntos…en lo que hemos pasado anoche. Dijiste que me amabas y me prometiste jamás volver a separarte de mí…por favor, no lo hagas. Por favor...
Brenda estaba con lágrimas, Cecilia intentaba calmarla…pero era imposible si Héctor seguía a un paso de tirar de la soga. Quería intervenir…pero si lo hago, la silla caerá y la soga lo mataría. Con lo que Brenda le dijo, él se puso algo confuso y dudoso…solo haría falta una pequeña oportunidad, en cuanto se quite la soga, iré por él. Solo espero se lo quite…
Cecilia – Héctor, escúchame…si no quieres escucharlos a ellos, escúchame a mí.
Héctor – ¿Qué debería de escucharte a ti? Tú hiciste casi lo mismo…al alejarte de él.
Cecilia – ¡Exacto! No sabes lo terrible que es…hacer algo y luego arrepentirte, pero sabes que no hay otra opción. Si lo haces…nos perderás a nosotros, y nosotros a ti. (Dudando en quitarse la soga) Si de verdad amaras a Brenda, no lo hagas…yo te ayudare, te prometo hacerlo, si así tengo que pagar por mis actos, te ayudare. Pero por favor, bájate de esa silla…y ven con nosotros.
Poniéndose muy dudoso de su situación…toma la soga e intenta sacárselo, yo ya estaba preparado, pero luego paso algo peor. Cuando intenta sacarse la soga de su cuello…ve y observa su mano totalmente infectada, y eso lo altera aun más.
Héctor – Te amo, Brenda. – No…por favor. – Pero debo hacerlo...
Benjamín – No Héctor, ¡No! – ¡Adiós! – ¡¡¡NO!!!
(Suelta la soga y se tira de la silla…muriendo en ese mismo instante)
Brenda – ¡¡¡NOOO!!!
Automáticamente subí a la silla y trate de bajarlo de allí, a saber si aun había tiempo. Con ayuda de Cecilia, corte la soga...pero cuando lo puse en el piso, ya no tenía pulso. Trate de reanimarlo…
Benjamín – No te irás maldito…tú no, por favor, tú no.
Brenda estaba a un lado con Cecilia, no paraba de gritar y de llorar…y yo tratando de revivirlo, pero era imposible, pero no me detenía. Luego de varios intentos…
Cecilia – Benja, para…por favor ya, detente.
Benjamín – Suéltame…debo seguir. ¡Despierta maldito, si sigues aquí…despierta! (Comenzando a golpear mas fuerte su pecho)
Cecilia – Benja, debes detenerte…por favor. Ya se fue, no puedes hacer nada. – No, suéltame. – Detente maldita sea…ya no podemos hacer más nada. (Llorando y tirando de mi brazo)
Seguí y seguí…pero no reaccionaba, hasta que cada vez golpeaba con menos fuerza, me había cansado. Solo intentaba revivirlo…gritando y gritando pero se que no me oía. Me traía muchos recuerdos de mis compañeros, mas aun cuando quise salvar a Nani…Héctor fue el único que pudo compararse con ellos, era un gran amigo.
Me senté a su lado…estaba cansado y triste, no podía creer que otro amigo se haya ido por culpa de ese maldito virus que nos acecha donde quiera que vayamos. Brenda estaba en la puerta, llorando junto con Cecilia…pues luego, decidí cumplir mi palabra.
Tome el revólver que tenía en su cuarto. Junto con Cecilia…lo levantamos y lo pusimos de vuelta en la soga, y luego me puse de frente y cargue el revólver. Brenda entonces, tomo de mi mano…decidió hacerlo ella, pues pidió que la esperemos afuera. Me negué a hacerlo.
Brenda tiro todas las balas, dejando solo una…y giro el tambor. Apunto a la cabeza…
Brenda – Esto es…por la vez que te me presentaste (apretando el gatillo sin salir nada), me habías dicho que teníamos algo en común (de vuelta, sin que pase nada), que ambos visitamos el mismo lugar (Volviendo a disparar) y me dijiste que si un día volvemos allí (apretando el gatillo) seria para ver a la muerte en persona (tirando una vez mas) y ver lo desagradable que son. (Bajando el arma) Pero que nos daríamos cuenta…que el destino nos eligió para conocernos, estar juntos (comenzando a llorar) y ser felices.
Cecilia – ¿Brenda?
Brenda – No puedo hacerlo, no puedo… (Tirándose al piso y lamentándose)
Benjamín – Lo hare yo…dame el arma, Brenda.
Brenda – (Mirándome con tristeza…ella se pone de pie) ¡No! Es mi novio, y…quiero hacerlo. – ¿Lo podrás hacer? – Si…solo necesitaba descargarme.
Retrocedí junto a Cecilia, ella tomo de mi mano. Brenda se puso de pie...y aun cuanto más lo miraba, más lloraba. Luego, apunto…le puso el seguro al arma. Solo quedaba una bala…
Brenda – Te veré pronto, Héctor. Te amo…
Ella disparo…y la bala atravesó la cabeza de Héctor, haciéndolo pedazos. Brenda dejo caer el arma…y llorando, se retiro. Cecilia lo siguió…y seguidamente yo, sin antes despedirme.
Benjamín – Fuiste un gran amigo…ojala ahora estés con las personas con las que yo quiero estar ahora mismo. Adiós…Héctor.
Agosto 21, Año 2011 – 7:40 p.m.
Habíamos llegado a casa de Michel. Subir las escaleras fue lo peor…ya que estaba muy cansada, apenas si tenía ganas de seguir caminando. Todo el lugar estaba desolado, había algunos que otros zombies rondando muy cerca…pero ya era de noche, apenas si nos verían. No debíamos hacer ruido, pues la puerta de Michel era más que ruidosa…pues nos tomamos el tiempo de hacer el menor ruido posible.
Cuando pudo abrirlo, al entrar…no hice más que ir y acostarme sobre el sofá. Michel entro, metió todas las bolsas que trajo consigo y cerró muy lentamente la puerta. Al verme…me tira las llaves hacia el estomago muy fuerte.
Viviana – (Reaccionando de un susto) ¿Qué haces? Eso dolió…
Michel – Si quieres dormir, al menos antes ayúdame con estas bolsas. Esto no es un hotel…si quieres vivir aquí, ayuda.
Viviana – De acuerdo…lo hare solo porque tienes razón. (Mientras vacio y acomodo las cosas) Por cierto, ¿Dónde dormiré yo?
Michel – En el cuarto de Hugo, a él no le molestara…creo.
Viviana – De acuerdo… ¿No te molestara si no ceno hoy? Estoy muy cansada, solo quisiera dormir…y si es posible, tratar de no despertar hasta que todo esto termine.
De repente…desde mi bolsillo escucho la voz de Benja: “¿Hola? ¿Viviana…Carina? ¿Están bien? Contesten por favor…”
Rápidamente…saco el radio y me siento sobre la mesa:
Viviana – ¡Benja! ¿Están bien? ¿Qué fue lo que paso? ¿Cómo están todos?
Michel – ¿No puede ser? Es Benja… ¿Enserio?
Viviana – Shhh, cállate… (Sentándose a mi lado)
Benjamín – Estamos...estamos bien, ¿Como están ustedes?
Viviana – Bien...estoy bien, estoy acá con Michel, estoy en su casa.
Benjamín – De que hablas, ¿Y Carina?
Viviana – Ella... Lo siento Benja, Carina no... Ella no llego.
Cecilia – ¿¡Qué!?
Michel – ¿Quién es esa chica que hablo? – Debe de ser Cecilia. – ¿Y quién diablos es Cecilia?
Viviana – ¿Benjamín? Siento decírtelo Benja...no pudimos hacer nada.
Benjamín – No importa...es bueno que estés bien. Cecilia y yo somos los únicos que...
Viviana – ¡No...no puede ser! ¿Y los demás? Que paso… (Interrumpiéndome)
Benjamín – Si puedes conseguir ayuda...por favor, te esperaremos. Hablaremos después...y saluda a Michel de mi parte.
Michel – (Hablando bajo) Aquí estoy…Benja. ¡Cuídate por favor!
Viviana – Benja, ¿Que pasara con ustedes? ¿Estarán bien?
Benjamín – Si, estaremos bien...no te preocupes, ya nada mas puede pasar por aquí.
Viviana – De acuerdo...solo cuídense. Nos vemos.
Apague el radio y lo deje sobre la mesa. Michel se levanto, algo seria…siguió acomodando las cosas, mientras que yo me levante y fui directo al cuarto a tratar de dormir un poco.
Me quite mi uniforme totalmente manchado con sangre y me acosté solo en ropa interior…pues a pesar del frío que estaba siendo, al momento en que toque la cama, dormí profundamente sin sentir nada. Olvide taparme y de apagar la luz.
Michel llega más tarde, y me pone una frazada encima…y antes de salir:
Michel – A pesar de todo, me alegro tenerte aquí…eres la única familia que me queda. (Luego apaga la luz y cierra la puerta)
Abril 30, Año 2017 – 8:37 p.m.
Estábamos fuera de la casa de Héctor. Cecilia intentaba consolando a Brenda…quien no paraba de llorar en el auto. Yo estaba en la escalera de la entrada…sentado y pensando. Mi mente se había puesto en blanco, trataba de pensar en algo pero ni siquiera tenía idea de lo que estaba pasando.
Mi mejor y el único amigo que tenía, y el único que me quedaba…acaba de irse frente a mí, y yo no pude hacer nada.
¿Qué pasara ahora? Los grandes amigos no se compran en los supermercados…
Pensaba que solo Formosa seria un problema para mí…y pensaba que había terminado con ella, pero creo que ella aun no ha terminado conmigo. Si piensa que podrá quitarme todos mis amigos y a Cecilia…pues se estará equivocando, antes le daré guerra, si es lo que espera de nosotros.
Luego de un largo rato, Kevin llega para recoger a Brenda. Ella se sube a su auto y luego se despiden. Cecilia…se dirige hacia a mí, quien no hace más que verme con preocupación. Se para frente a mi…me queda mirando un momento, yo solo seguía pensando.
Cecilia – ¿Benja? (Sin responder) Benja…ya es hora.
Benjamín – (Mirándola…luego levantándome) De acuerdo…volvamos.
Me levante…contemple una vez más la casa, pues luego, de mi bolsillo saco un encendedor. Encendí un pañuelo humedecido con alcohol…y luego lo deje caer en la escalera de la entrada. Rápidamente la casa comienza a incendiarse de a poco…y en un simple instante, la llama ya estaba en segundo piso de la casa, llegando al tejado.
Toda la casa estaba en llamas. Los vecinos salieron a verlo…e incluso llamaron a la policía y a los bomberos. Ambos nos quedamos allí…mirando, sin percatarnos de la policía, quienes llegaron un rato mas tarde. El comisario nos vio…y supo lo que estaba pasando, pues no hiso más que venir hacia nosotros y pedirnos que nos valláramos, antes que la cosa empeore.
Nos subieron en su auto…y otro policía se llevo el nuestro. Mientras nos íbamos…los bomberos llegaban en ese instante.
9:10 a.m.
Nos llevaron a la comisaria…donde unas horas más tarde, nos atiene el comisario para interrogarnos.
Comisario – (Sentándose) Bien…sinceramente no sé qué decir al respecto, chicos. El teniente Gonzalez ya fue alertado sobre la situacion de su hijo…y decidió venir inmediatamente. Pero, creo que no se alegrara de verlos a Uds., es mas…se molestara. (Ambos callados sin decir nada) ¿Tienen algo que decir? ¿Algo que testificar?
No hacíamos más que estar callados, con la mirada baja…mirando a la nada, con el pensamiento en blanco, apenas si escuchábamos lo que el comisario nos decía. No respondíamos a lo que nos preguntaba…aunque sabe perfectamente que lo que acabamos de hacer, ¡Lo debíamos hacer!
Comisario – (Resignándose) Bien, si no dirán nada…ya pueden irse. Serán escoltados de vuelta hasta la entrada del barrio. Lo mantendremos vigilados…
Salimos, nos subimos al auto…y nos escoltaron tal como lo dijo, pues solo hasta la autopista, de allí seguimos nuestro propio camino. Cecilia estaba recostada contra la ventanilla, no hablaba…solo miraba los autos pasar.
Cecilia – (Irrumpiendo el silencio) Lloverá pronto…
Benjamín – Ayudara a apagar el incendio. – Seguro. – ¿Ya llamaste a Viviana?
Cecilia – Todas las fuerzas militares tomaran los hospitales por la mañana. No mataran a nadie…pero los van a atar para que no ataquen a nadie. Nadie sabe lo que nos espera…y esperemos que siga así.
(Luego de una larga pausa…)
Benjamín – ¿Sabes? Antes de este operativo…quisiera que hagamos algo juntos. Si no tienes problemas…
Cecilia – ¿Nos iremos a España?
Benjamín – Si pudiéramos ir a España…lo haríamos, pero ya no creo que haya vuelos a esta hora. – Cierto. – Quiero llevarte a un bar especial.
Cecilia – (Sonriendo) ¿Confitería Las Violetas?
Benjamín – Exacto. Ya que mañana será un día muy duro…intentando eliminar una amenaza, quisiera dar un brindis contigo, antes de que todo se vuelva un apocalipsis. Además…hace mucho que te debo esta cena.
Cecilia – Aun es temprano…déjame ir a cambiarme un momento.
Benjamín – De acuerdo…
Agosto 22, Año 2011 – 12:09 a.m.
Ya era de mañana, al ver…vi que Michel ya se había levantado, pues olía algo de carne cocida en la casa. Me levante y fui hacia la cocina…y si, Michel estaba cocinando. Me había despertado justo a tiempo para almorzar. Alto ahí, ¿Michel cocinando? Debo seguir soñando…
Ella voltea al verme…
Michel – ¡Buenos días! ¿Ya te sientes mejor?
Viviana – Un poco creo…por cierto, ¿Qué estas cocinando?
Michel – Es hígado, y sé que no te gusta…pero si tienes hambre lo comerás igual.
Viviana – ¡Estamos al borde de un apocalipsis...y tu aun me sigues haciendo las cosas de forma intencional! – Lo sé, ¿No te gusta? – Por cierto, ¿Dónde están el tío Oscar y Hugo? (Dejando caer por accidente los cubiertos) ¿Michel? ¿Pasa algo?
Michel – Si, todo está bien…no te preocupes. (Mientras acomoda los cubiertos) Hugo salió con unos amigos…justo cuando todo esto sucedió, esperamos por él, pero no apareció. Más tarde, cuando papa y yo salimos a buscar provisiones…encontramos su moto tirada cerca del paraíso, cubierta de sangre alrededor.
Viviana – ¿No lo encontraron divagando por ahí?
Michel – Lamentablemente, no. Oímos una transmisión que dejo el ejercito en algunas estaciones de FM. Luego de varios días, papa salió en busca de comida…y (comenzando a lagrimear) tampoco volvió. Salí a buscarlo, no lo encontré…pero había encontrado un carrito de bolsas en plena calle. Supuse que fue él quien lo había dejado allí…pero, no lo sé.
Viviana – Siento mucho que te pasara eso, Michel. ¿Y hace cuanto estás sola?
Michel – Algo más de una semana…nueve días creo. ¿Y tú que hacías en esa capilla? Corrías el riesgo de que alguno de esas cosas te atacara…aunque, uno solo no te hará daño.
Viviana – ¿Uno? El colegio entero fue infestado…cientos de chicos y profesores fueron asesinados y comidos por “ellos”, ¿Y tú me dices “uno”? (Quedando callada) Carina, Stefani y yo escapamos, pero Tefi no lo logro. Más tarde, Carina tuvo un accidente con su pierna…tuvimos que separarnos. Le prometí que volvería por ella en cuanto consiga ayuda… (Comenzando a reírse) ¿Cuál es lo gracioso?
Michel – Tienes razón…estamos al borde de un apocalipsis, tu pidiéndole ayuda al señor y tratando de salvar la vida de alguien en este inmenso barrio, cuando ni siquiera puedes salvarte tu misma. Si…que tengas suerte allí afuera. Aquí esta…provecho. (Poniendo el plato en mí mesa)
Viviana – ¡La salvare…ya lo veras! (Tirando el plato contra la pared)
Abril 30, Año 2017 10:36 p.m.
Estaba esperando a que Cecilia se terminara de cambiar. Viviana estaba abajo, creo que se siente culpable por lo que acaba de pasar…aunque más que nada, se siente culpable por todo lo que está ocurriendo en la ciudad, y conste que esta vez, no tuvimos la culpa.
Michel estaba acostada en el sofá, escuchando música…tratando de tranquilizarse un poco, y olvidar lo que acaba de pasar. ¿Me pregunto cómo debe de estar Brenda? Bueno, más que seguro debe estar fatal…solo espero se recupere pronto, mañana se hará el funeral.
De repente…Michel aparece en la cocina, buscando un poco de jugo.
Michel – ¿Y tú qué haces así vestido? ¿Vas a salir?
Benjamín – Si, con Cecilia…
Michel – No creo que tengas otra persona con quien salir, ¿No?
Benjamín – Saldremos para distraernos de la situación que estamos sufriendo…se que para todos es terrible lo que acaba de pasar, pero no hay que culpar a nadie por esto.
Michel – Tienes razón, nos vendrá bien un poco de aire fresco a todos. Tratare de convencer a Viviana de salir un momento, quizás me apunte con una pistola para que me retire pero…lo intentare.
Benjamín – ¡Pues suerte entonces! (Riéndonos…en ese momento Cecilia llega)
Cecilia – Bien, ¿Cómo me veo?
Sin dejar de mirarla, tenía un vestido corto verde oscuro, junto con una cartera beige y unos zapatos altos color negro. Aun me sigo preguntando, ¿Como una chica de ojos marrones claros y cintura exquisita como Cecilia, pueda estar conmigo? Yo no le llego ni a los talones, pero bueno… ¡Qué va! No importa.
Benjamín – Creo que te ves…excelente. Más que excelente, hermosa.
Michel – Tranquilo Benja, no te pongas nervioso. Te ves bien Ceci, pueden irse tranquilos…a lo mejor convenzo a Viviana de salir también.
Cecilia – Gracias…bueno, ¿Nos vamos?
Michel – (Retirándonos) Que se diviertan.
"Parte de Cecilia..."
Fuimos hasta el auto, Michel cierra la puerta y se sienta en el sofá a mirar la tele…pues antes de retirarnos, vimos que subió hacia su cuarto. Quizás Benja no lo haya visto, porque quizás habría querido detenerse…pero al subir a su cuarto, comienza a llorar sin control. Se tapaba la cara, apretaba una almohada y solo seguía llorando…pero luego, sin vernos, cierra la cortina para que nadie la viera, y apaga la luz.
Benja arranco el auto y nos fuimos. A pesar de ser dura, me dolió verla así a Michel.
¿Qué será de Brenda entonces? Ni me lo imagino…
10:58 p.m. “Parte de Michel…”
Luego de gastar mis llantos en Héctor por 5ta vez, decidí bajar para mirar TV un momento, hasta que vi la hora…y ya se hacían las once, quizás es hora de llamar a Belén, quien ya salió de su trabajo. Cuando tome el teléfono…había un mensaje en el buzón de voz, al escucharlo supe que era para Viviana.
Baje hasta el sótano para avisarle de su mensaje, hasta que vi a Viviana tratando de inyectarse algo en su brazo. Entre al laboratorio y la interrumpí antes de volver a inyectarse otra dosis…
Michel – ¿Qué…estás haciendo? (Mientras me vio entrar)
Viviana – Hey, no es nada…solo me inyecto anticuerpos. – ¿Anticuerpos? – Si. Cuando entramos en ese hospital, podía infectarme muy rápido…así que me inyecto anticuerpos para mantener inactivo al virus que llevamos dentro de nuestras células.
Michel – ¿Qué…acaso intentas que el cascaron no crezca ni se rompa?
Viviana – En palabras sencillas…si. (Inyectándose una 3ra dosis y haciendo gestos de dolor)
Michel – Si tú te inyectas eso para impedir que te infectes… ¿No serviría como alguna cura o como algún tipo de prevención a esto que estamos lidiando?
Viviana – En realidad no, nuestras células como dije…el virus que llevamos dentro está inactivo, nuestros anticuerpos los mantienen así porque así se adaptaron. El virus Marcus elimina por completo los anticuerpos…es así como las personas mueren, por la fiebre alta y otras enfermedades. (Poniendo cara de entender poco y haciéndome la distraída) Michel, ¿Has estado llorando, cierto?
Michel – Si, desde que me entere…no he sentido más que tristeza.
Viviana – A mi me da más pena Brenda…
Michel – Si, debe estar muy mal. Por cierto…te ha dejado un mensaje. Mejor me iré a dormir…nos vemos mañana. (Mientras me retiraba) Y trata de dormir un poco…
Agosto 22, Año 2011 – 2:27 p.m.
Estaba acostada…mirando al techo, preocupada por Benja y Cecilia, y aun más por Carina. Me levantaba y caminaba de aquí para allá…mirando por la ventana, viendo los zombies caminar por todo el barrio, pues eso me daba asco, y me preocupaba aun mas.
4:15 p.m.
Fui hasta la cocina a limpiar el plato que rompí…y también a prepararme algo para comer, al fin y al cabo, no como bien desde hace días…o semanas. Mientras cocinada, Michel aparece…y me disculpe con ella.
Le serví un plato de huevo frito…pues era lo único que me sabía preparar.
Michel – Creo que…deberé enseñarte a cocinar.
Viviana – No te quejes…toda la vida me he acostumbrado a que Lidia cocinara.
Michel – Bueno, aquí no tenemos cocinera…somos pobres y las cosas las hacemos nosotros mismos. Tu palacio ya no existe…y deberás acostumbrarte.
Viviana – Lo he estado pensando…y voy a ir en busca de Benja y Cecilia, si no te molesta.
Michel – ¿Estás loca? El colegio esta a 10 minutos de aquí…pero salir de este infierno nos costara más de una hora.
Viviana – Si no estás dispuesta…lo hare yo, solo guíame por donde tengo que ir e iré.
Michel – (Mirándome y dudando) De acuerdo…pero pero si no podemos, volveremos. ¿Escuchaste? No quiero que sea un riesgo cuando ellos pueden hacerlo por si solos…
Viviana – De acuerdo…ve y prepara tus cosas, yo sacare ese vidrio y vigilare si no hay nada.
Me levante y tome la bolsa con los vidrios y las demás basuras…pero al momento en que abrí la puerta, un zombie se presento delante de mí y me vio. Muy alterada, sin pensarlo…cerré muy fuerte la puerta y todos los zombies del edificio lo escucharon, y comenzaron a empujar la puerta con fuerza.
Michel – ¿Pero qué diablos hiciste eso? Ahora los zombies vendrán hacia aquí…
Viviana – ¿Qué querías que hiciera? Me asuste…
Al ver por la ventanilla…casi 6 o 7 zombies se posaron sobre la puerta intentando entrar. Michel se desespero y corrió hacia su cuarto. Tranque la puerta con un mueble, llame a Michel pero no contestaba…pues cuando fui a su cuarto, estaba preparando una sabana.
Viviana – ¿Qué piensas hacer? ¿Para qué es esa sabana?
Michel – Espero no tengas miedo a las alturas…porque bajaremos.
Viviana – ¿Qué? (Mirando hacia abajo por la ventana) Estamos en el último piso…son casi 40 metros, ¿Estás loca o qué?
Michel – Si quieres quedarte entonces…hazlo. Ayúdame a atar ese extremo.
¿Tiene razón? Pues si…no queda otra, la única forma era bajar hasta la ventana más cerca, solo así podremos bajar. Luego…mientras atábamos la última, las bisagras la puerta se rompe, los zombies empujaban cada vez más hasta que abrieron la puerta y empujaron el mueble. Atamos la sabana a la cama, cerramos la puerta y luego…era momento de saltar.
Michel fue la primera…comenzó a escalar muy despacio, la puerta se abría cada vez mas. Hasta que llego a la ventana.
Michel – ¡Viviana…es tu turno! ¡Debes hacerlo, rápido! No tengas miedo…
¿Cómo que no? Tenía miedo…estaba muy alto y no sabía cómo hacerlo. Luego, la puerta por poco se abre, corrí hacia a ella e intente que no se abriera…pues puse otro mueble mas y lo deje allí. Pensé un momento…y decidí hacerlo. Tome la sabana y calcule la medida de la ventana hasta la de abajo. Respire hondo…y cuando estaba por saltar, la puerta vuelve a abrirse y un zombie entro, tomando de mi camisa. Salte por la ventana con el zombie prendido por mí…pues cuando llegue a la ventana, el zombie choca contra la pared, cayendo libremente hacia el piso. Yo pude entrar libremente por la ventana…donde Michel me atajo para que no me golpeara o me fuera a la mierda, aunque más allá del piso no creo que llegue.
Al verlo, el zombie se desplomo…como si fuera a tirar un huevo al piso.
Michel – ¡Si que tienes coraje eh! Muy bien calculado…
Viviana – Gracias, creo que no volveré a hacerlo jamás.
Michel – Debemos irnos…pasaremos por Benja y su novia y buscaremos otro lugar seguro.
Cuando salimos, el lugar estaba despejado…aunque luego nos vieron los zombies de arriba, pues al querer intentar seguirnos, uno por uno cae por las escaleras. Michel traía consigo un fierro…con él comenzó a matar a cada zombie que se nos aparecía en frente.
Al llegar a una calle…Michel se detuvo, vio como su casa estaba infestada de zombies. Solo se quedo allí, mirando por un largo rato…creo que quería llorar, y todo por mi culpa. Los zombies llegaban, era momento de seguir nuestro camino.
Viviana – (Estirando de su brazo) Michel, vámonos… ¡Vámonos!
Ella reacciono y se agarro de vuelta su fierro…mato a uno que estaba delante de nosotros. Tomamos la misma calle por la que vinimos…pues fuimos directo hacia el colegio. Solo espero que Benja y Cecilia estén bien…solo espero que sigan allí.
Abril 30, Año 2017 – 11:47 p.m.
Estábamos en “Confitería Las Violetas”, era un bar muy hermoso…y a Cecilia siempre le ha gustado la idea venir aquí alguna vez. Gente fina, hombres de negocio y niños que vienen a divertirse…creo que me siento un hombre importante.
Benjamín – ¿Y? ¿Te gusta?
Cecilia – Es muy lindo…la verdad que quisiera venir todos los días a cenar.
Benjamín – Bueno, en realidad tenía pensado traerte aquí el día de nuestro 6to aniversario…pero como dije, mañana será un largo día y quisiera hacer algo especial por ti.
Cecilia – Es hermoso… ¡Muchas gracias, Benjamín!
Se le notaba en la cara la felicidad que sentía…pues a mí me alegraba, aunque había momentos en que recordaba a Héctor, y eso me hacia cambiar de humor. Mañana será su funeral, el mismo día donde toda la ciudad correrá peligro…solo espero que los hospitales estén bien cerrados.
Hicimos un brindis por nosotros, por el dolor de Brenda, y más que nada…por Héctor.
La cena duro hasta un poco después de la media noche…luego ya debíamos irnos a descansar.
1:08 a.m. “Parte de Cecilia…”
Estábamos yendo hacia a casa, habíamos salido de la autopista y solo faltaban unos kilómetros para llegar. Estaba un poco llena, me divertí mucho esta noche a pesar de lo triste que fue hasta hace un momento.
Al doblar en una esquina, estaba un poco oscuro así que Benja prendió las luces altas…pues sin darnos cuenta, cerca de 60 metros adelante había una multitud de personas. Al detenerse de golpe, todos voltearon.
Cecilia – (Tartamudeando) Dime…dime que eso no son…
Benjamín – No creo…deberían de estar solo en hospitales.
De a poco se acercaban aun mas…luego decidimos apagar las luces. Nos perdieron de vista aunque nosotros también a ellos. Cuando intentamos retroceder…apenas si hicimos ruido, uno de ellos reacciono y se acercaba aun más.
Benjamín – (Hablando en voz baja) Llama a Gonzalez, dile que ya comenzó, entre Rocamora y Gascón, ¡Rápido!
Cecilia – Enciende el auto Benja.
En ese instante…al sacar mi teléfono, recibo un mensaje, hice lo posible para que dejara de sonar y por suerte lo logre. Me agache para que la luz de la pantalla no alumbrara…pero cuando leí el mensaje, creo que ya no hacía falta llamar a nadie.
Cecilia – No, no…esto no puede ser, ¡No!
Benjamín – ¿Que paso? ¿Quien era?
Cecilia – Es Brenda…va hacia casa. – Pero, ¿Por qué? – Porque...también hay zombies en Villa Crespo.
Al momento en que Benja lo escucho, su ánimo bajo aun mas…pero luego fuimos interrumpidos por un zombie que golpeo la ventana del auto. Benja encendió el auto en reversa y tuvimos que escapar de la horda…pero luego, una mujer que iba en moto nos esquiva, sin saber lo que le esperaba adelante. La mujer cae y los zombies la atacaron sin piedad.
Volvimos a la avenida…alertamos a todos. Llame a Gonzales y al comisario, pero dijo que ya habían recibido llamadas de muchos lugares de la ciudad, reportando ataques de supuestos “zombies”.
En ese entonces Benja también saco su teléfono…y alerto a todos.
1:17 a.m. “Parte de Viviana…”
Estaba durmiendo tan tranquilamente, que mi sueño tuvo que ser interrumpido. Mi teléfono comenzó a sonar…y a pesar de lo cansada que estaba, debía contestar. Encendí la lámpara y tome el teléfono…
Viviana – Diga.
Benjamín – Viviana…despierta a Michel, cierra todas las puertas con lo que puedas, ¡Ahora!
Viviana – (Algo dormida) Hey, esperate tantito Benja, cálmate y dime lo que pasa.
Benjamín – ¡Hay zombies maldita sea! (Levantándome rápido de la cama) En varias partes de la ciudad ya han alertado que fueron atacados.
Viviana – ¿Qué? Pero es imposible… ¿Dónde están ustedes?
Benjamín – Ya estamos cerca…prepara todo, llegaremos en un momento.
La llamada se corto, y rápido fui hasta el cuarto de Michel…pero vi que no estaba. Baje hasta el living y la vi en el sofá durmiendo.
Viviana – ¡Michel…despierta, rápido!
Michel – (Despertando de un susto) ¿Qué? ¿Qué paso…? No me asuste así…
Viviana – Ayúdame a cerrar las puertas y ventanas. – ¿Qué intentas hacer? – Benja me llamo, hay zombies en muchos lugares de la ciudad…y pronto llegaran hasta aquí.
Michel – ¿Qué? Pero dijiste que no los habría hasta dentro de unas horas del día…
Viviana – Si, pero mis calcules no fueron correctas…y ahora toda la ciudad está siendo atacada.
En ese mismo momento, un zombie golpea la puerta…empujándome a un lado. Intento atacarme pero luego le pateo su cabeza, dándome oportunidad de levantarme y volverle a patear en el pecho, tirándolo hacia afuera. Intento levantarse de nuevo…Michel llego con su pistola y al momento en que iba a disparar, Benja y Cecilia llegan en el auto, atropellándolo.
Bajan rápidamente del auto y nos metemos a la casa. Muy desesperados…comienza la inquietud.
Viviana – ¿Qué paso? ¿Están bien?
Benjamín – Estamos bien… ¿Aun no ha llegado Brenda?
Michel – Ni siquiera sabíamos que ella venia.
Cecilia – No importa…debemos apresurarnos.
Michel – ¿Apresurarnos a qué?
Benjamín – Largarnos de aquí. Tomen lo que puedan…poca ropa, armas y municiones, ¡Ya!
Viviana – De acuerdo…ven, vamos. (Hablando a Michel)
Cecilia – Benja, tu quédate aquí a vigilar…por si llegan Brenda y Kevin.
Todas subimos a los cuartos, dejando a Benja solo en el living. Al entrar a mi cuarto…baje un bolso del ropero, comencé a guardar algunas prendas y luego cargue la pistola y metí la munición que pude a la maleta. Antes de bajar…abrí mi cajón y saque el estuche. Cuando la abrí, allí estaba ese cartucho…y entonces, volví a recordar aquel momento.
Agosto 22, Año 2011 – 2:43 p.m.
Ya estábamos cerca del colegio, nos ha costado mucho llegar hasta allí…el barrio entero estaba plagado de zombies, era imposible de caminar tranquilo. Michel seguía un poco molesta…no me hablaba y caminaba muy rápido.
Viviana – Michel, detente…para un poco, ¡Detente! (Tomando de su brazo)
Michel – ¡Suéltame! ¿Para qué quieres que me detenga? Esas cosas vienen por nosotros y tú quieres que nos detengamos…
Viviana – Si, porque no has hecho mas que estar callada, no has dicho nada desde que salimos…como si yo tuviera la culpa de algo.
Michel – Un día, ¡Solo un día! Y me llenas la casa de zombies…
Viviana – ¿Crees que fue intencional? Me asuste… ¿Qué querías que hiciera? También podías haberte asustado si fueras tú la que abría esa puerta…
Michel – No importa…recuperemos a Benja y vayámonos de este horrible lugar.
Viviana – Al menos discúlpame, ¿Quieres?
Michel – (Deteniéndose y volteando) ¿”Disculparte”? Perdón, ¿Dijiste “Disculparte”? – Si, discúlpame. – De lo único que tengo que disculparte es por el hecho de tener que ser tu prima, nunca me quisiste ni me apreciaste…y ahora fui yo quien prácticamente, salvo tu vida. Si hubieras sido tú, me hubieras dejado en esa maldita iglesia…pero no, fui tan generosa que te lleve hasta mi casa, ¡Y ahora me dejaste sin hogar! ¡Me dejaste sin refugio! (Alterándose y gritando en plena calle) ¡¿Y quieres que te disculpe?!
Viviana – (Poniéndome muy mal) Perdón, no era mi intención tratarte de esa forma, yo solo…
Michel – Si, como no… ¿Ahora te lamentas? Deja las tonterías de lado Viviana…tu riqueza ya no existe, ahora eres una chica que acudió a mi ayuda y nada más, tu mansión, tu dinero y todo lo que tenias se acabo. Toda la familia se acabo…
Volteo y siguió caminando. Tenía razón en lo que estaba diciendo…mi familia ya no está y el hecho de tener mucho dinero no me ayudara en nada a salir de aquí. Jamás la había visto tan molesta, y más aun…jamás pensé que a una persona se molestaría porque le salvo la vida a alguien.
Viviana – Esta bien, lo admito…tienes todo el derecho de enojarte y de desquitarte conmigo, pero ahora solo estamos nosotros, te guste o no debemos permanecer juntas el tiempo que sea posible hasta que nos rescaten. Luego de eso…haz lo que quieras.
Michel – ¿Y quien dijo que yo me iré contigo? Tu vete si quieres…yo no me iré de esta ciudad.
Viviana – ¿Y qué harás aquí sola con esas cosas?
Michel – Evitarte…así no tendré que salvarte la vida otra vez, porque la próxima, dejare que te coman. La última vez fue solo por lastima…
Viviana – ¿Qué dijiste?
Michel – ¿Qué dije que?
Viviana – Repite lo último que acabas de decir…
Michel – Dije…que es la última vez que te salvo. Esta vez…lo hice solo porque tuve lastima.
En ese mismo instante que termino de decirlo, me abalance sobre ella y comenzamos a pelear. La golpee varias veces en la cara, mientras la estiraba del cabello…luego ella logra golpearme, cayendo a un lado y subirse sobre mí. Cuando intenta golpearme de nuevo, atajo de su brazo y la doblo hacia atrás…golpeando muy fuerte su espalda, y al intentar subirme sobre ella, me golpea el estomago con una patada, ella se pone de pie y cuando me vuelve a golpear, me toma del brazo y me tira a un lado. Al caer, golpee muy fuerte mi rodilla…pero luego, delante de mi estaba el radio tirado, la antena se había roto por completo.
Me levante e intente arreglarlo pero no se podía. Michel ni siquiera intento disculparse…pues agarre y de muy molesta que estaba, lo arroje a ella, quien la esquivo como si nada.
Michel – ¿Quieres seguir…o quieres llegar hasta el colegio y salvar a Benja? Tú decides si quieres, yo seguiré mi camino. Adiós…
Tomo de vuelta el fierro y siguió caminando. Lamentándome, el radio era lo único que quedaba para conseguir ayuda…y ahora está roto, todo por mi culpa. No me quedo más remedio que seguir…ahora la prioridad es rescatar a Benja y Cecilia.
Me puse de pie…me limpie un poco la tierra en mi ropa y seguí tras Michel.
2:57 a.m.
El colegio ya solo estaba a unas cuadras, desde entonces Michel y yo ya no nos hablábamos. Ella mataba a los zombies como si nada, yo apenas si podía verlos…les tenia fobia.
Estábamos a no menos de 30 metros, pero ya veíamos a cientos de zombies allí…pues la cosa empeoro cuando llegamos allí. Había cientos y cientos de zombies alrededor del colegio. Michel y yo nos quedamos mirando, impresionadas…no podíamos creer todos los que estaban allí, esperando simplemente por Benja y Cecilia.
Abril 31, Año 2017 – 1:32 a.m. “Parte de Cecilia…”
Guardaba todas las cosas que podía, algo de ropa de Benja y pequeños detalles como brazaletes y su reloj favorito, el que le regalo Antonio luego de nuestra boda. Cargue mi arma y guarde 2 cargadores mas de reserva…y un montón de munición para después.
Me cambie mi vestido y me puse simplemente unos jeans y unas botas, especial para moverme rápido y aplastar a esas cosas. Al terminar de ponerme una remera…debajo vi el cajón de Benja, y por poco casi lo olvido.
Abrí el cajón y saque su portafolios, y por casi 4 años no se ha usado…ahora con un estilo diferente. Tal como aquella vez, miles de recuerdos volvieron hacia a mí al tocarlo…pues con suerte esta vez no seré yo quien la porte, sino Benjamín.
Cerré el portafolio, sacando toda la munición que pude y lo metí en otro bolso, junto con la demás ropa de Benja. Ya estaba todo, lleve algo de ropa para que él se cambiara…pues al momento en que baje hacia el living, Benja no estaba. Baje al sótano y tampoco estaba, volví y busque en toda la casa…pero tampoco estaba.
Luego recordé la escalera hacia el techo…pues fui hasta allí, y cuando subí…él estaba ahí, parado sobre el borde, mirando todo lo que estaba pasando en la ciudad. Los helicópteros comenzaron ya a rondar por toda la ciudad…matando desde el aire a todos los zombies que podían, pero ni aun así pueden. Los zombies siguen matando en cantidad.
Fui hasta él…no hacía más que mirar abajo, sin poder hacer nada.
Cecilia – ¿Benja? (Sin responder) Benja, mi amor…hay que irnos.
Voltea a mirarme, pues luego…le entrego su preciada arma, la Desert Eagle. Al verlo, no dijo nada…pues tomo su arma y le puso el seguro.
Un helicóptero estaba sobre la casa…alumbraba con su reflector hacia nosotros.
Piloto – Métanse a sus casas por favor, es una orden. Hay mucho peligro allá afuera…manténganse seguro y busquen refugio hasta que todo esto termine.
Cecilia – Venga, debemos irnos…ya.
Bajamos del techo, tome el bolso y prepare mi arma. Fuimos hasta el living donde Viviana y Michel estaban esperándonos.
“Parte de Benjamín…”
Viviana – Benja, ¿Ahora qué? Brenda y Kevin ya están cerca… ¿Ya estamos listos?
Benjamín – (Mientras me cambiaba de remera y de zapato) Viviana, tú tienes contactos con las fuerzas militares y aéreas, envíales un mensaje…diles que hay estado de emergencia en toda la ciudad, y muy pronto se expandirá en el resto de las demás ciudades.
Viviana – De acuerdo…enseguida.
Benjamín – Michel, ¿Qué paso con Belén? ¿Qué te ha dicho?
Michel – Ella no contesta, quizás debe de estar durmiendo…habremos de ir por ella.
Cecilia – ¿Qué? Ella vive en Boedo…allí afuera es un desastre. Hay que insistir… ¡No queda otra!
Benjamín – Tiene razón…sigue intentando.
De repente…una bocina suena fuera de la casa, era señal de que Brenda y Kevin llegaron. Nos preparamos, tomamos cada uno nuestros bolsos…y al salir, en ese mismo instante comenzamos a matar todos los zombies que se nos acercaban. Luego me detuve, pensé por un momento…
Cecilia – Hey, ¿Benja? ¿Qué pasa? Debemos irnos…apúrate.
Benjamín – Vayan ustedes…yo los alcanzare en cuanto pueda. (Entregándole mi bolso)
Cecilia – ¿Pero qué…? Estás loco…
Benjamín – Iré por Belén…tengo que hacerlo. Le debo una muy grande y esta vez es momento de pagar por mis cuentas. Váyanse…rápido, mantente al tanto del teléfono.
Cecilia – De acuerdo…cuídate, ¿Si? Vuelve pronto… (Dándome un último beso) ten, las llaves del auto, yo iré con Michel y Viviana.
Benjamín – Déjalo, tengo otra idea. Ahora ve…rápido. (Mientras iba hacia el auto, antes de subir) ¡Cecilia! (Volteando) Vayan a la Estrella Azul…
Solo me quedo mirando, respondió con la cabeza y luego subió al auto. Se retiraron y yo quede solo frente a la casa. La cerré por completo y luego me dirigí al frente de casa...
Cuando entre, la casa estaba vacía…solo se escuchaba los gritos de afuera, pues adentro no se oía nada. Fui hasta el garaje donde vi ambas motos…la Honda Transalp 600 modelo ’94 y una Kawasaki Versys modelo 2013, ¿Cuál debería llevar?
En ese momento cuando quitaba las mantas que las cubrían…detrás de mi sale el dueño de la casa, arrastrándose, había sido mordido en la pierna.
Vecino – Ayúdame por favor…debes matarme, si es como dicen, no quiero convertirme en esas cosas. ¿Por favor? (Mirándolo sin responder) ¡Por favor! No te pido que gastes tus balas…allí en la repisa hay un revolver, úsalo y luego llévatelo si quieres.
Buscando en la repisa, encontré el revólver que dijo…estaba cargada y sin seguro, ¿Qué clase de arma esta sin seguro? Lo mire, tenía una cara triste…pareciera que solo quería morir antes de convertirse en un zombie. Le puse el seguro…y antes de apuntar, le tire su arma a él.
Levanto su mirada confusa…
Benjamín – No soy dueño de tu vida…así que no tengo porque hacerte ese favor. (Mirándome muy asustado) Debe ser en la cabeza...
Solo miraba, miraba su arma y luego me miraba…y antes de tomar la Kawasaki, que era un modelo mejor que la Honda, el me interrumpe.
Vecino – Es mucho mejor la Honda…te aseguro. Tiene tanque lleno.
Benjamín – Gracias. Adoro esta moto…
Deje la Kawasaki y me subí a la moto Honda, abrí la puerta del garaje...y encendí la moto. El sonido era increíble, una moto tan bien cuidada que hasta desearía llevarme también la Kawasaki…pero no puedo.
Antes de irme…
Benjamín – Adiós vecino...lo cuidare muy bien.
Antes de que pudiera responder, acelere y salí a la calle, cerrando automáticamente la puerta del garaje. Había muchos zombies en la calle, pues era difícil esquivarlos. Fui lo más rápido posible, saque mi segunda arma para matarlos mejor…pues cerca de una cuadra, antes de que sea yo quien dispare, a lo lejos…escucho un fuerte disparo.
Bueno, he aqui este 4to capitulo!!! espero les haya gustado...y ya saben que si algo esta mal o no les gusta o lo que sea, me dicen, asi arreglo si esta mal y me rio de los qe me dicen qe no les gusta!! jaja naa tampoco tanto!! pero bueno...este es el comienzo!!
Saludos!!
Capitulo 4: Apocalipsis
Especial 2: La huida – Parte 1
7:43 p.m. “Parte de Benjamín…”
Estábamos en plena autopista, siguiendo a Héctor…quien estaba asustado por lo que acaba de enterarse. Había mucho transito…y Héctor manejaba muy rápido, con suerte hasta podría provocar una accidente. Intentábamos llamarme al teléfono pero no contestaba…y menos en el lugar donde estábamos ahora mismo.
Luego, para perdernos de vista…cruza entre dos autos y toma la avenida que lo lleva a Liniers, dejándonos sin poder cruzar y escapando de nosotros. Tratamos de ir más rápido y alcanzarlo en cuanto podamos…sabíamos que iría a su casa, solo debemos tratar de hablar con él.
8:19 p.m.
Habíamos llegado a casa de Héctor, vimos que su auto estaba mal estacionado…creo que estaba un poco apurado y asustado. Al querer entrar, la puerta estaba trabada…
Benjamín – Héctor, abre por favor…necesitamos hablar contigo, ¡Abre!
Cecilia – ¡Héctor! Por favor…tienes que abrir, te explicaremos.
Intentábamos abrirla, golpeábamos y lo llamábamos…pero él no atendía. Luego, por la ventana…apenas viéndose por la cortina, Brenda lo espió.
Brenda – Oh Dios santo…tiene una soga y una silla, ¡Intentara suicidarse! Debemos entrar… (Yendo a la puerta y golpeando) Héctor, mi amor…por favor, ¡Abre la puerta! ¡Abre la maldita puerta, Héctor!
Benjamín – (Cansado de golpear) Suficiente…a un lado Brenda.
Brenda se hiso a un lado, pues luego…patee la puerta con fuerza. La puerta se abre, nosotros entramos rápido y buscamos a Héctor…pero luego, Brenda larga un grito desesperado. Cecilia y yo corrimos hacia ella…quien estaba frente a Héctor, sobre una silla, con una soga al cuello.
Benjamín – ¡Héctor...no! No lo hagas…no te atrevas, te lo pido por favor. (Acercándome lentamente)
Héctor – No te acerques Benjamín...o me tirare de la silla.
Benjamín – No tienes que hacerlo, te curaremos…cree en mí, no hay razón para recurrir a esto.
Héctor – ¡No mientas! (Deteniéndome a unos metros) Me convertiré en una de esas cosas, Viviana lo dijo…tenía fiebre alta, palidez, hasta vomite sangre. No me convertiré en esas cosas. Antes moriré, si así tiene que ser…
Benjamín – Escúchame…antes que lo hagas, piensa en tus amigos, piensa en tu familia, en Kenny (su perro), piensa en el jefe, en los chicos del boliche. (Siendo interrumpido por Brenda)
Brenda – Piensa en mí, en todo lo que hemos pasado juntos…en lo que hemos pasado anoche. Dijiste que me amabas y me prometiste jamás volver a separarte de mí…por favor, no lo hagas. Por favor...
Brenda estaba con lágrimas, Cecilia intentaba calmarla…pero era imposible si Héctor seguía a un paso de tirar de la soga. Quería intervenir…pero si lo hago, la silla caerá y la soga lo mataría. Con lo que Brenda le dijo, él se puso algo confuso y dudoso…solo haría falta una pequeña oportunidad, en cuanto se quite la soga, iré por él. Solo espero se lo quite…
Cecilia – Héctor, escúchame…si no quieres escucharlos a ellos, escúchame a mí.
Héctor – ¿Qué debería de escucharte a ti? Tú hiciste casi lo mismo…al alejarte de él.
Cecilia – ¡Exacto! No sabes lo terrible que es…hacer algo y luego arrepentirte, pero sabes que no hay otra opción. Si lo haces…nos perderás a nosotros, y nosotros a ti. (Dudando en quitarse la soga) Si de verdad amaras a Brenda, no lo hagas…yo te ayudare, te prometo hacerlo, si así tengo que pagar por mis actos, te ayudare. Pero por favor, bájate de esa silla…y ven con nosotros.
Poniéndose muy dudoso de su situación…toma la soga e intenta sacárselo, yo ya estaba preparado, pero luego paso algo peor. Cuando intenta sacarse la soga de su cuello…ve y observa su mano totalmente infectada, y eso lo altera aun más.
Héctor – Te amo, Brenda. – No…por favor. – Pero debo hacerlo...
Benjamín – No Héctor, ¡No! – ¡Adiós! – ¡¡¡NO!!!
(Suelta la soga y se tira de la silla…muriendo en ese mismo instante)
Brenda – ¡¡¡NOOO!!!
Automáticamente subí a la silla y trate de bajarlo de allí, a saber si aun había tiempo. Con ayuda de Cecilia, corte la soga...pero cuando lo puse en el piso, ya no tenía pulso. Trate de reanimarlo…
Benjamín – No te irás maldito…tú no, por favor, tú no.
Brenda estaba a un lado con Cecilia, no paraba de gritar y de llorar…y yo tratando de revivirlo, pero era imposible, pero no me detenía. Luego de varios intentos…
Cecilia – Benja, para…por favor ya, detente.
Benjamín – Suéltame…debo seguir. ¡Despierta maldito, si sigues aquí…despierta! (Comenzando a golpear mas fuerte su pecho)
Cecilia – Benja, debes detenerte…por favor. Ya se fue, no puedes hacer nada. – No, suéltame. – Detente maldita sea…ya no podemos hacer más nada. (Llorando y tirando de mi brazo)
Seguí y seguí…pero no reaccionaba, hasta que cada vez golpeaba con menos fuerza, me había cansado. Solo intentaba revivirlo…gritando y gritando pero se que no me oía. Me traía muchos recuerdos de mis compañeros, mas aun cuando quise salvar a Nani…Héctor fue el único que pudo compararse con ellos, era un gran amigo.
Me senté a su lado…estaba cansado y triste, no podía creer que otro amigo se haya ido por culpa de ese maldito virus que nos acecha donde quiera que vayamos. Brenda estaba en la puerta, llorando junto con Cecilia…pues luego, decidí cumplir mi palabra.
Tome el revólver que tenía en su cuarto. Junto con Cecilia…lo levantamos y lo pusimos de vuelta en la soga, y luego me puse de frente y cargue el revólver. Brenda entonces, tomo de mi mano…decidió hacerlo ella, pues pidió que la esperemos afuera. Me negué a hacerlo.
Brenda tiro todas las balas, dejando solo una…y giro el tambor. Apunto a la cabeza…
Brenda – Esto es…por la vez que te me presentaste (apretando el gatillo sin salir nada), me habías dicho que teníamos algo en común (de vuelta, sin que pase nada), que ambos visitamos el mismo lugar (Volviendo a disparar) y me dijiste que si un día volvemos allí (apretando el gatillo) seria para ver a la muerte en persona (tirando una vez mas) y ver lo desagradable que son. (Bajando el arma) Pero que nos daríamos cuenta…que el destino nos eligió para conocernos, estar juntos (comenzando a llorar) y ser felices.
Cecilia – ¿Brenda?
Brenda – No puedo hacerlo, no puedo… (Tirándose al piso y lamentándose)
Benjamín – Lo hare yo…dame el arma, Brenda.
Brenda – (Mirándome con tristeza…ella se pone de pie) ¡No! Es mi novio, y…quiero hacerlo. – ¿Lo podrás hacer? – Si…solo necesitaba descargarme.
Retrocedí junto a Cecilia, ella tomo de mi mano. Brenda se puso de pie...y aun cuanto más lo miraba, más lloraba. Luego, apunto…le puso el seguro al arma. Solo quedaba una bala…
Brenda – Te veré pronto, Héctor. Te amo…
Ella disparo…y la bala atravesó la cabeza de Héctor, haciéndolo pedazos. Brenda dejo caer el arma…y llorando, se retiro. Cecilia lo siguió…y seguidamente yo, sin antes despedirme.
Benjamín – Fuiste un gran amigo…ojala ahora estés con las personas con las que yo quiero estar ahora mismo. Adiós…Héctor.
Agosto 21, Año 2011 – 7:40 p.m.
Habíamos llegado a casa de Michel. Subir las escaleras fue lo peor…ya que estaba muy cansada, apenas si tenía ganas de seguir caminando. Todo el lugar estaba desolado, había algunos que otros zombies rondando muy cerca…pero ya era de noche, apenas si nos verían. No debíamos hacer ruido, pues la puerta de Michel era más que ruidosa…pues nos tomamos el tiempo de hacer el menor ruido posible.
Cuando pudo abrirlo, al entrar…no hice más que ir y acostarme sobre el sofá. Michel entro, metió todas las bolsas que trajo consigo y cerró muy lentamente la puerta. Al verme…me tira las llaves hacia el estomago muy fuerte.
Viviana – (Reaccionando de un susto) ¿Qué haces? Eso dolió…
Michel – Si quieres dormir, al menos antes ayúdame con estas bolsas. Esto no es un hotel…si quieres vivir aquí, ayuda.
Viviana – De acuerdo…lo hare solo porque tienes razón. (Mientras vacio y acomodo las cosas) Por cierto, ¿Dónde dormiré yo?
Michel – En el cuarto de Hugo, a él no le molestara…creo.
Viviana – De acuerdo… ¿No te molestara si no ceno hoy? Estoy muy cansada, solo quisiera dormir…y si es posible, tratar de no despertar hasta que todo esto termine.
De repente…desde mi bolsillo escucho la voz de Benja: “¿Hola? ¿Viviana…Carina? ¿Están bien? Contesten por favor…”
Rápidamente…saco el radio y me siento sobre la mesa:
Viviana – ¡Benja! ¿Están bien? ¿Qué fue lo que paso? ¿Cómo están todos?
Michel – ¿No puede ser? Es Benja… ¿Enserio?
Viviana – Shhh, cállate… (Sentándose a mi lado)
Benjamín – Estamos...estamos bien, ¿Como están ustedes?
Viviana – Bien...estoy bien, estoy acá con Michel, estoy en su casa.
Benjamín – De que hablas, ¿Y Carina?
Viviana – Ella... Lo siento Benja, Carina no... Ella no llego.
Cecilia – ¿¡Qué!?
Michel – ¿Quién es esa chica que hablo? – Debe de ser Cecilia. – ¿Y quién diablos es Cecilia?
Viviana – ¿Benjamín? Siento decírtelo Benja...no pudimos hacer nada.
Benjamín – No importa...es bueno que estés bien. Cecilia y yo somos los únicos que...
Viviana – ¡No...no puede ser! ¿Y los demás? Que paso… (Interrumpiéndome)
Benjamín – Si puedes conseguir ayuda...por favor, te esperaremos. Hablaremos después...y saluda a Michel de mi parte.
Michel – (Hablando bajo) Aquí estoy…Benja. ¡Cuídate por favor!
Viviana – Benja, ¿Que pasara con ustedes? ¿Estarán bien?
Benjamín – Si, estaremos bien...no te preocupes, ya nada mas puede pasar por aquí.
Viviana – De acuerdo...solo cuídense. Nos vemos.
Apague el radio y lo deje sobre la mesa. Michel se levanto, algo seria…siguió acomodando las cosas, mientras que yo me levante y fui directo al cuarto a tratar de dormir un poco.
Me quite mi uniforme totalmente manchado con sangre y me acosté solo en ropa interior…pues a pesar del frío que estaba siendo, al momento en que toque la cama, dormí profundamente sin sentir nada. Olvide taparme y de apagar la luz.
Michel llega más tarde, y me pone una frazada encima…y antes de salir:
Michel – A pesar de todo, me alegro tenerte aquí…eres la única familia que me queda. (Luego apaga la luz y cierra la puerta)
Abril 30, Año 2017 – 8:37 p.m.
Estábamos fuera de la casa de Héctor. Cecilia intentaba consolando a Brenda…quien no paraba de llorar en el auto. Yo estaba en la escalera de la entrada…sentado y pensando. Mi mente se había puesto en blanco, trataba de pensar en algo pero ni siquiera tenía idea de lo que estaba pasando.
Mi mejor y el único amigo que tenía, y el único que me quedaba…acaba de irse frente a mí, y yo no pude hacer nada.
¿Qué pasara ahora? Los grandes amigos no se compran en los supermercados…
Pensaba que solo Formosa seria un problema para mí…y pensaba que había terminado con ella, pero creo que ella aun no ha terminado conmigo. Si piensa que podrá quitarme todos mis amigos y a Cecilia…pues se estará equivocando, antes le daré guerra, si es lo que espera de nosotros.
Luego de un largo rato, Kevin llega para recoger a Brenda. Ella se sube a su auto y luego se despiden. Cecilia…se dirige hacia a mí, quien no hace más que verme con preocupación. Se para frente a mi…me queda mirando un momento, yo solo seguía pensando.
Cecilia – ¿Benja? (Sin responder) Benja…ya es hora.
Benjamín – (Mirándola…luego levantándome) De acuerdo…volvamos.
Me levante…contemple una vez más la casa, pues luego, de mi bolsillo saco un encendedor. Encendí un pañuelo humedecido con alcohol…y luego lo deje caer en la escalera de la entrada. Rápidamente la casa comienza a incendiarse de a poco…y en un simple instante, la llama ya estaba en segundo piso de la casa, llegando al tejado.
Toda la casa estaba en llamas. Los vecinos salieron a verlo…e incluso llamaron a la policía y a los bomberos. Ambos nos quedamos allí…mirando, sin percatarnos de la policía, quienes llegaron un rato mas tarde. El comisario nos vio…y supo lo que estaba pasando, pues no hiso más que venir hacia nosotros y pedirnos que nos valláramos, antes que la cosa empeore.
Nos subieron en su auto…y otro policía se llevo el nuestro. Mientras nos íbamos…los bomberos llegaban en ese instante.
9:10 a.m.
Nos llevaron a la comisaria…donde unas horas más tarde, nos atiene el comisario para interrogarnos.
Comisario – (Sentándose) Bien…sinceramente no sé qué decir al respecto, chicos. El teniente Gonzalez ya fue alertado sobre la situacion de su hijo…y decidió venir inmediatamente. Pero, creo que no se alegrara de verlos a Uds., es mas…se molestara. (Ambos callados sin decir nada) ¿Tienen algo que decir? ¿Algo que testificar?
No hacíamos más que estar callados, con la mirada baja…mirando a la nada, con el pensamiento en blanco, apenas si escuchábamos lo que el comisario nos decía. No respondíamos a lo que nos preguntaba…aunque sabe perfectamente que lo que acabamos de hacer, ¡Lo debíamos hacer!
Comisario – (Resignándose) Bien, si no dirán nada…ya pueden irse. Serán escoltados de vuelta hasta la entrada del barrio. Lo mantendremos vigilados…
Salimos, nos subimos al auto…y nos escoltaron tal como lo dijo, pues solo hasta la autopista, de allí seguimos nuestro propio camino. Cecilia estaba recostada contra la ventanilla, no hablaba…solo miraba los autos pasar.
Cecilia – (Irrumpiendo el silencio) Lloverá pronto…
Benjamín – Ayudara a apagar el incendio. – Seguro. – ¿Ya llamaste a Viviana?
Cecilia – Todas las fuerzas militares tomaran los hospitales por la mañana. No mataran a nadie…pero los van a atar para que no ataquen a nadie. Nadie sabe lo que nos espera…y esperemos que siga así.
(Luego de una larga pausa…)
Benjamín – ¿Sabes? Antes de este operativo…quisiera que hagamos algo juntos. Si no tienes problemas…
Cecilia – ¿Nos iremos a España?
Benjamín – Si pudiéramos ir a España…lo haríamos, pero ya no creo que haya vuelos a esta hora. – Cierto. – Quiero llevarte a un bar especial.
Cecilia – (Sonriendo) ¿Confitería Las Violetas?
Benjamín – Exacto. Ya que mañana será un día muy duro…intentando eliminar una amenaza, quisiera dar un brindis contigo, antes de que todo se vuelva un apocalipsis. Además…hace mucho que te debo esta cena.
Cecilia – Aun es temprano…déjame ir a cambiarme un momento.
Benjamín – De acuerdo…
Agosto 22, Año 2011 – 12:09 a.m.
Ya era de mañana, al ver…vi que Michel ya se había levantado, pues olía algo de carne cocida en la casa. Me levante y fui hacia la cocina…y si, Michel estaba cocinando. Me había despertado justo a tiempo para almorzar. Alto ahí, ¿Michel cocinando? Debo seguir soñando…
Ella voltea al verme…
Michel – ¡Buenos días! ¿Ya te sientes mejor?
Viviana – Un poco creo…por cierto, ¿Qué estas cocinando?
Michel – Es hígado, y sé que no te gusta…pero si tienes hambre lo comerás igual.
Viviana – ¡Estamos al borde de un apocalipsis...y tu aun me sigues haciendo las cosas de forma intencional! – Lo sé, ¿No te gusta? – Por cierto, ¿Dónde están el tío Oscar y Hugo? (Dejando caer por accidente los cubiertos) ¿Michel? ¿Pasa algo?
Michel – Si, todo está bien…no te preocupes. (Mientras acomoda los cubiertos) Hugo salió con unos amigos…justo cuando todo esto sucedió, esperamos por él, pero no apareció. Más tarde, cuando papa y yo salimos a buscar provisiones…encontramos su moto tirada cerca del paraíso, cubierta de sangre alrededor.
Viviana – ¿No lo encontraron divagando por ahí?
Michel – Lamentablemente, no. Oímos una transmisión que dejo el ejercito en algunas estaciones de FM. Luego de varios días, papa salió en busca de comida…y (comenzando a lagrimear) tampoco volvió. Salí a buscarlo, no lo encontré…pero había encontrado un carrito de bolsas en plena calle. Supuse que fue él quien lo había dejado allí…pero, no lo sé.
Viviana – Siento mucho que te pasara eso, Michel. ¿Y hace cuanto estás sola?
Michel – Algo más de una semana…nueve días creo. ¿Y tú que hacías en esa capilla? Corrías el riesgo de que alguno de esas cosas te atacara…aunque, uno solo no te hará daño.
Viviana – ¿Uno? El colegio entero fue infestado…cientos de chicos y profesores fueron asesinados y comidos por “ellos”, ¿Y tú me dices “uno”? (Quedando callada) Carina, Stefani y yo escapamos, pero Tefi no lo logro. Más tarde, Carina tuvo un accidente con su pierna…tuvimos que separarnos. Le prometí que volvería por ella en cuanto consiga ayuda… (Comenzando a reírse) ¿Cuál es lo gracioso?
Michel – Tienes razón…estamos al borde de un apocalipsis, tu pidiéndole ayuda al señor y tratando de salvar la vida de alguien en este inmenso barrio, cuando ni siquiera puedes salvarte tu misma. Si…que tengas suerte allí afuera. Aquí esta…provecho. (Poniendo el plato en mí mesa)
Viviana – ¡La salvare…ya lo veras! (Tirando el plato contra la pared)
Abril 30, Año 2017 10:36 p.m.
Estaba esperando a que Cecilia se terminara de cambiar. Viviana estaba abajo, creo que se siente culpable por lo que acaba de pasar…aunque más que nada, se siente culpable por todo lo que está ocurriendo en la ciudad, y conste que esta vez, no tuvimos la culpa.
Michel estaba acostada en el sofá, escuchando música…tratando de tranquilizarse un poco, y olvidar lo que acaba de pasar. ¿Me pregunto cómo debe de estar Brenda? Bueno, más que seguro debe estar fatal…solo espero se recupere pronto, mañana se hará el funeral.
De repente…Michel aparece en la cocina, buscando un poco de jugo.
Michel – ¿Y tú qué haces así vestido? ¿Vas a salir?
Benjamín – Si, con Cecilia…
Michel – No creo que tengas otra persona con quien salir, ¿No?
Benjamín – Saldremos para distraernos de la situación que estamos sufriendo…se que para todos es terrible lo que acaba de pasar, pero no hay que culpar a nadie por esto.
Michel – Tienes razón, nos vendrá bien un poco de aire fresco a todos. Tratare de convencer a Viviana de salir un momento, quizás me apunte con una pistola para que me retire pero…lo intentare.
Benjamín – ¡Pues suerte entonces! (Riéndonos…en ese momento Cecilia llega)
Cecilia – Bien, ¿Cómo me veo?
Sin dejar de mirarla, tenía un vestido corto verde oscuro, junto con una cartera beige y unos zapatos altos color negro. Aun me sigo preguntando, ¿Como una chica de ojos marrones claros y cintura exquisita como Cecilia, pueda estar conmigo? Yo no le llego ni a los talones, pero bueno… ¡Qué va! No importa.
Benjamín – Creo que te ves…excelente. Más que excelente, hermosa.
Michel – Tranquilo Benja, no te pongas nervioso. Te ves bien Ceci, pueden irse tranquilos…a lo mejor convenzo a Viviana de salir también.
Cecilia – Gracias…bueno, ¿Nos vamos?
Michel – (Retirándonos) Que se diviertan.
"Parte de Cecilia..."
Fuimos hasta el auto, Michel cierra la puerta y se sienta en el sofá a mirar la tele…pues antes de retirarnos, vimos que subió hacia su cuarto. Quizás Benja no lo haya visto, porque quizás habría querido detenerse…pero al subir a su cuarto, comienza a llorar sin control. Se tapaba la cara, apretaba una almohada y solo seguía llorando…pero luego, sin vernos, cierra la cortina para que nadie la viera, y apaga la luz.
Benja arranco el auto y nos fuimos. A pesar de ser dura, me dolió verla así a Michel.
¿Qué será de Brenda entonces? Ni me lo imagino…
10:58 p.m. “Parte de Michel…”
Luego de gastar mis llantos en Héctor por 5ta vez, decidí bajar para mirar TV un momento, hasta que vi la hora…y ya se hacían las once, quizás es hora de llamar a Belén, quien ya salió de su trabajo. Cuando tome el teléfono…había un mensaje en el buzón de voz, al escucharlo supe que era para Viviana.
Baje hasta el sótano para avisarle de su mensaje, hasta que vi a Viviana tratando de inyectarse algo en su brazo. Entre al laboratorio y la interrumpí antes de volver a inyectarse otra dosis…
Michel – ¿Qué…estás haciendo? (Mientras me vio entrar)
Viviana – Hey, no es nada…solo me inyecto anticuerpos. – ¿Anticuerpos? – Si. Cuando entramos en ese hospital, podía infectarme muy rápido…así que me inyecto anticuerpos para mantener inactivo al virus que llevamos dentro de nuestras células.
Michel – ¿Qué…acaso intentas que el cascaron no crezca ni se rompa?
Viviana – En palabras sencillas…si. (Inyectándose una 3ra dosis y haciendo gestos de dolor)
Michel – Si tú te inyectas eso para impedir que te infectes… ¿No serviría como alguna cura o como algún tipo de prevención a esto que estamos lidiando?
Viviana – En realidad no, nuestras células como dije…el virus que llevamos dentro está inactivo, nuestros anticuerpos los mantienen así porque así se adaptaron. El virus Marcus elimina por completo los anticuerpos…es así como las personas mueren, por la fiebre alta y otras enfermedades. (Poniendo cara de entender poco y haciéndome la distraída) Michel, ¿Has estado llorando, cierto?
Michel – Si, desde que me entere…no he sentido más que tristeza.
Viviana – A mi me da más pena Brenda…
Michel – Si, debe estar muy mal. Por cierto…te ha dejado un mensaje. Mejor me iré a dormir…nos vemos mañana. (Mientras me retiraba) Y trata de dormir un poco…
Agosto 22, Año 2011 – 2:27 p.m.
Estaba acostada…mirando al techo, preocupada por Benja y Cecilia, y aun más por Carina. Me levantaba y caminaba de aquí para allá…mirando por la ventana, viendo los zombies caminar por todo el barrio, pues eso me daba asco, y me preocupaba aun mas.
4:15 p.m.
Fui hasta la cocina a limpiar el plato que rompí…y también a prepararme algo para comer, al fin y al cabo, no como bien desde hace días…o semanas. Mientras cocinada, Michel aparece…y me disculpe con ella.
Le serví un plato de huevo frito…pues era lo único que me sabía preparar.
Michel – Creo que…deberé enseñarte a cocinar.
Viviana – No te quejes…toda la vida me he acostumbrado a que Lidia cocinara.
Michel – Bueno, aquí no tenemos cocinera…somos pobres y las cosas las hacemos nosotros mismos. Tu palacio ya no existe…y deberás acostumbrarte.
Viviana – Lo he estado pensando…y voy a ir en busca de Benja y Cecilia, si no te molesta.
Michel – ¿Estás loca? El colegio esta a 10 minutos de aquí…pero salir de este infierno nos costara más de una hora.
Viviana – Si no estás dispuesta…lo hare yo, solo guíame por donde tengo que ir e iré.
Michel – (Mirándome y dudando) De acuerdo…pero pero si no podemos, volveremos. ¿Escuchaste? No quiero que sea un riesgo cuando ellos pueden hacerlo por si solos…
Viviana – De acuerdo…ve y prepara tus cosas, yo sacare ese vidrio y vigilare si no hay nada.
Me levante y tome la bolsa con los vidrios y las demás basuras…pero al momento en que abrí la puerta, un zombie se presento delante de mí y me vio. Muy alterada, sin pensarlo…cerré muy fuerte la puerta y todos los zombies del edificio lo escucharon, y comenzaron a empujar la puerta con fuerza.
Michel – ¿Pero qué diablos hiciste eso? Ahora los zombies vendrán hacia aquí…
Viviana – ¿Qué querías que hiciera? Me asuste…
Al ver por la ventanilla…casi 6 o 7 zombies se posaron sobre la puerta intentando entrar. Michel se desespero y corrió hacia su cuarto. Tranque la puerta con un mueble, llame a Michel pero no contestaba…pues cuando fui a su cuarto, estaba preparando una sabana.
Viviana – ¿Qué piensas hacer? ¿Para qué es esa sabana?
Michel – Espero no tengas miedo a las alturas…porque bajaremos.
Viviana – ¿Qué? (Mirando hacia abajo por la ventana) Estamos en el último piso…son casi 40 metros, ¿Estás loca o qué?
Michel – Si quieres quedarte entonces…hazlo. Ayúdame a atar ese extremo.
¿Tiene razón? Pues si…no queda otra, la única forma era bajar hasta la ventana más cerca, solo así podremos bajar. Luego…mientras atábamos la última, las bisagras la puerta se rompe, los zombies empujaban cada vez más hasta que abrieron la puerta y empujaron el mueble. Atamos la sabana a la cama, cerramos la puerta y luego…era momento de saltar.
Michel fue la primera…comenzó a escalar muy despacio, la puerta se abría cada vez mas. Hasta que llego a la ventana.
Michel – ¡Viviana…es tu turno! ¡Debes hacerlo, rápido! No tengas miedo…
¿Cómo que no? Tenía miedo…estaba muy alto y no sabía cómo hacerlo. Luego, la puerta por poco se abre, corrí hacia a ella e intente que no se abriera…pues puse otro mueble mas y lo deje allí. Pensé un momento…y decidí hacerlo. Tome la sabana y calcule la medida de la ventana hasta la de abajo. Respire hondo…y cuando estaba por saltar, la puerta vuelve a abrirse y un zombie entro, tomando de mi camisa. Salte por la ventana con el zombie prendido por mí…pues cuando llegue a la ventana, el zombie choca contra la pared, cayendo libremente hacia el piso. Yo pude entrar libremente por la ventana…donde Michel me atajo para que no me golpeara o me fuera a la mierda, aunque más allá del piso no creo que llegue.
Al verlo, el zombie se desplomo…como si fuera a tirar un huevo al piso.
Michel – ¡Si que tienes coraje eh! Muy bien calculado…
Viviana – Gracias, creo que no volveré a hacerlo jamás.
Michel – Debemos irnos…pasaremos por Benja y su novia y buscaremos otro lugar seguro.
Cuando salimos, el lugar estaba despejado…aunque luego nos vieron los zombies de arriba, pues al querer intentar seguirnos, uno por uno cae por las escaleras. Michel traía consigo un fierro…con él comenzó a matar a cada zombie que se nos aparecía en frente.
Al llegar a una calle…Michel se detuvo, vio como su casa estaba infestada de zombies. Solo se quedo allí, mirando por un largo rato…creo que quería llorar, y todo por mi culpa. Los zombies llegaban, era momento de seguir nuestro camino.
Viviana – (Estirando de su brazo) Michel, vámonos… ¡Vámonos!
Ella reacciono y se agarro de vuelta su fierro…mato a uno que estaba delante de nosotros. Tomamos la misma calle por la que vinimos…pues fuimos directo hacia el colegio. Solo espero que Benja y Cecilia estén bien…solo espero que sigan allí.
Abril 30, Año 2017 – 11:47 p.m.
Estábamos en “Confitería Las Violetas”, era un bar muy hermoso…y a Cecilia siempre le ha gustado la idea venir aquí alguna vez. Gente fina, hombres de negocio y niños que vienen a divertirse…creo que me siento un hombre importante.
Benjamín – ¿Y? ¿Te gusta?
Cecilia – Es muy lindo…la verdad que quisiera venir todos los días a cenar.
Benjamín – Bueno, en realidad tenía pensado traerte aquí el día de nuestro 6to aniversario…pero como dije, mañana será un largo día y quisiera hacer algo especial por ti.
Cecilia – Es hermoso… ¡Muchas gracias, Benjamín!
Se le notaba en la cara la felicidad que sentía…pues a mí me alegraba, aunque había momentos en que recordaba a Héctor, y eso me hacia cambiar de humor. Mañana será su funeral, el mismo día donde toda la ciudad correrá peligro…solo espero que los hospitales estén bien cerrados.
Hicimos un brindis por nosotros, por el dolor de Brenda, y más que nada…por Héctor.
La cena duro hasta un poco después de la media noche…luego ya debíamos irnos a descansar.
1:08 a.m. “Parte de Cecilia…”
Estábamos yendo hacia a casa, habíamos salido de la autopista y solo faltaban unos kilómetros para llegar. Estaba un poco llena, me divertí mucho esta noche a pesar de lo triste que fue hasta hace un momento.
Al doblar en una esquina, estaba un poco oscuro así que Benja prendió las luces altas…pues sin darnos cuenta, cerca de 60 metros adelante había una multitud de personas. Al detenerse de golpe, todos voltearon.
Cecilia – (Tartamudeando) Dime…dime que eso no son…
Benjamín – No creo…deberían de estar solo en hospitales.
De a poco se acercaban aun mas…luego decidimos apagar las luces. Nos perdieron de vista aunque nosotros también a ellos. Cuando intentamos retroceder…apenas si hicimos ruido, uno de ellos reacciono y se acercaba aun más.
Benjamín – (Hablando en voz baja) Llama a Gonzalez, dile que ya comenzó, entre Rocamora y Gascón, ¡Rápido!
Cecilia – Enciende el auto Benja.
En ese instante…al sacar mi teléfono, recibo un mensaje, hice lo posible para que dejara de sonar y por suerte lo logre. Me agache para que la luz de la pantalla no alumbrara…pero cuando leí el mensaje, creo que ya no hacía falta llamar a nadie.
Cecilia – No, no…esto no puede ser, ¡No!
Benjamín – ¿Que paso? ¿Quien era?
Cecilia – Es Brenda…va hacia casa. – Pero, ¿Por qué? – Porque...también hay zombies en Villa Crespo.
Al momento en que Benja lo escucho, su ánimo bajo aun mas…pero luego fuimos interrumpidos por un zombie que golpeo la ventana del auto. Benja encendió el auto en reversa y tuvimos que escapar de la horda…pero luego, una mujer que iba en moto nos esquiva, sin saber lo que le esperaba adelante. La mujer cae y los zombies la atacaron sin piedad.
Volvimos a la avenida…alertamos a todos. Llame a Gonzales y al comisario, pero dijo que ya habían recibido llamadas de muchos lugares de la ciudad, reportando ataques de supuestos “zombies”.
En ese entonces Benja también saco su teléfono…y alerto a todos.
1:17 a.m. “Parte de Viviana…”
Estaba durmiendo tan tranquilamente, que mi sueño tuvo que ser interrumpido. Mi teléfono comenzó a sonar…y a pesar de lo cansada que estaba, debía contestar. Encendí la lámpara y tome el teléfono…
Viviana – Diga.
Benjamín – Viviana…despierta a Michel, cierra todas las puertas con lo que puedas, ¡Ahora!
Viviana – (Algo dormida) Hey, esperate tantito Benja, cálmate y dime lo que pasa.
Benjamín – ¡Hay zombies maldita sea! (Levantándome rápido de la cama) En varias partes de la ciudad ya han alertado que fueron atacados.
Viviana – ¿Qué? Pero es imposible… ¿Dónde están ustedes?
Benjamín – Ya estamos cerca…prepara todo, llegaremos en un momento.
La llamada se corto, y rápido fui hasta el cuarto de Michel…pero vi que no estaba. Baje hasta el living y la vi en el sofá durmiendo.
Viviana – ¡Michel…despierta, rápido!
Michel – (Despertando de un susto) ¿Qué? ¿Qué paso…? No me asuste así…
Viviana – Ayúdame a cerrar las puertas y ventanas. – ¿Qué intentas hacer? – Benja me llamo, hay zombies en muchos lugares de la ciudad…y pronto llegaran hasta aquí.
Michel – ¿Qué? Pero dijiste que no los habría hasta dentro de unas horas del día…
Viviana – Si, pero mis calcules no fueron correctas…y ahora toda la ciudad está siendo atacada.
En ese mismo momento, un zombie golpea la puerta…empujándome a un lado. Intento atacarme pero luego le pateo su cabeza, dándome oportunidad de levantarme y volverle a patear en el pecho, tirándolo hacia afuera. Intento levantarse de nuevo…Michel llego con su pistola y al momento en que iba a disparar, Benja y Cecilia llegan en el auto, atropellándolo.
Bajan rápidamente del auto y nos metemos a la casa. Muy desesperados…comienza la inquietud.
Viviana – ¿Qué paso? ¿Están bien?
Benjamín – Estamos bien… ¿Aun no ha llegado Brenda?
Michel – Ni siquiera sabíamos que ella venia.
Cecilia – No importa…debemos apresurarnos.
Michel – ¿Apresurarnos a qué?
Benjamín – Largarnos de aquí. Tomen lo que puedan…poca ropa, armas y municiones, ¡Ya!
Viviana – De acuerdo…ven, vamos. (Hablando a Michel)
Cecilia – Benja, tu quédate aquí a vigilar…por si llegan Brenda y Kevin.
Todas subimos a los cuartos, dejando a Benja solo en el living. Al entrar a mi cuarto…baje un bolso del ropero, comencé a guardar algunas prendas y luego cargue la pistola y metí la munición que pude a la maleta. Antes de bajar…abrí mi cajón y saque el estuche. Cuando la abrí, allí estaba ese cartucho…y entonces, volví a recordar aquel momento.
Agosto 22, Año 2011 – 2:43 p.m.
Ya estábamos cerca del colegio, nos ha costado mucho llegar hasta allí…el barrio entero estaba plagado de zombies, era imposible de caminar tranquilo. Michel seguía un poco molesta…no me hablaba y caminaba muy rápido.
Viviana – Michel, detente…para un poco, ¡Detente! (Tomando de su brazo)
Michel – ¡Suéltame! ¿Para qué quieres que me detenga? Esas cosas vienen por nosotros y tú quieres que nos detengamos…
Viviana – Si, porque no has hecho mas que estar callada, no has dicho nada desde que salimos…como si yo tuviera la culpa de algo.
Michel – Un día, ¡Solo un día! Y me llenas la casa de zombies…
Viviana – ¿Crees que fue intencional? Me asuste… ¿Qué querías que hiciera? También podías haberte asustado si fueras tú la que abría esa puerta…
Michel – No importa…recuperemos a Benja y vayámonos de este horrible lugar.
Viviana – Al menos discúlpame, ¿Quieres?
Michel – (Deteniéndose y volteando) ¿”Disculparte”? Perdón, ¿Dijiste “Disculparte”? – Si, discúlpame. – De lo único que tengo que disculparte es por el hecho de tener que ser tu prima, nunca me quisiste ni me apreciaste…y ahora fui yo quien prácticamente, salvo tu vida. Si hubieras sido tú, me hubieras dejado en esa maldita iglesia…pero no, fui tan generosa que te lleve hasta mi casa, ¡Y ahora me dejaste sin hogar! ¡Me dejaste sin refugio! (Alterándose y gritando en plena calle) ¡¿Y quieres que te disculpe?!
Viviana – (Poniéndome muy mal) Perdón, no era mi intención tratarte de esa forma, yo solo…
Michel – Si, como no… ¿Ahora te lamentas? Deja las tonterías de lado Viviana…tu riqueza ya no existe, ahora eres una chica que acudió a mi ayuda y nada más, tu mansión, tu dinero y todo lo que tenias se acabo. Toda la familia se acabo…
Volteo y siguió caminando. Tenía razón en lo que estaba diciendo…mi familia ya no está y el hecho de tener mucho dinero no me ayudara en nada a salir de aquí. Jamás la había visto tan molesta, y más aun…jamás pensé que a una persona se molestaría porque le salvo la vida a alguien.
Viviana – Esta bien, lo admito…tienes todo el derecho de enojarte y de desquitarte conmigo, pero ahora solo estamos nosotros, te guste o no debemos permanecer juntas el tiempo que sea posible hasta que nos rescaten. Luego de eso…haz lo que quieras.
Michel – ¿Y quien dijo que yo me iré contigo? Tu vete si quieres…yo no me iré de esta ciudad.
Viviana – ¿Y qué harás aquí sola con esas cosas?
Michel – Evitarte…así no tendré que salvarte la vida otra vez, porque la próxima, dejare que te coman. La última vez fue solo por lastima…
Viviana – ¿Qué dijiste?
Michel – ¿Qué dije que?
Viviana – Repite lo último que acabas de decir…
Michel – Dije…que es la última vez que te salvo. Esta vez…lo hice solo porque tuve lastima.
En ese mismo instante que termino de decirlo, me abalance sobre ella y comenzamos a pelear. La golpee varias veces en la cara, mientras la estiraba del cabello…luego ella logra golpearme, cayendo a un lado y subirse sobre mí. Cuando intenta golpearme de nuevo, atajo de su brazo y la doblo hacia atrás…golpeando muy fuerte su espalda, y al intentar subirme sobre ella, me golpea el estomago con una patada, ella se pone de pie y cuando me vuelve a golpear, me toma del brazo y me tira a un lado. Al caer, golpee muy fuerte mi rodilla…pero luego, delante de mi estaba el radio tirado, la antena se había roto por completo.
Me levante e intente arreglarlo pero no se podía. Michel ni siquiera intento disculparse…pues agarre y de muy molesta que estaba, lo arroje a ella, quien la esquivo como si nada.
Michel – ¿Quieres seguir…o quieres llegar hasta el colegio y salvar a Benja? Tú decides si quieres, yo seguiré mi camino. Adiós…
Tomo de vuelta el fierro y siguió caminando. Lamentándome, el radio era lo único que quedaba para conseguir ayuda…y ahora está roto, todo por mi culpa. No me quedo más remedio que seguir…ahora la prioridad es rescatar a Benja y Cecilia.
Me puse de pie…me limpie un poco la tierra en mi ropa y seguí tras Michel.
2:57 a.m.
El colegio ya solo estaba a unas cuadras, desde entonces Michel y yo ya no nos hablábamos. Ella mataba a los zombies como si nada, yo apenas si podía verlos…les tenia fobia.
Estábamos a no menos de 30 metros, pero ya veíamos a cientos de zombies allí…pues la cosa empeoro cuando llegamos allí. Había cientos y cientos de zombies alrededor del colegio. Michel y yo nos quedamos mirando, impresionadas…no podíamos creer todos los que estaban allí, esperando simplemente por Benja y Cecilia.
Abril 31, Año 2017 – 1:32 a.m. “Parte de Cecilia…”
Guardaba todas las cosas que podía, algo de ropa de Benja y pequeños detalles como brazaletes y su reloj favorito, el que le regalo Antonio luego de nuestra boda. Cargue mi arma y guarde 2 cargadores mas de reserva…y un montón de munición para después.
Me cambie mi vestido y me puse simplemente unos jeans y unas botas, especial para moverme rápido y aplastar a esas cosas. Al terminar de ponerme una remera…debajo vi el cajón de Benja, y por poco casi lo olvido.
Abrí el cajón y saque su portafolios, y por casi 4 años no se ha usado…ahora con un estilo diferente. Tal como aquella vez, miles de recuerdos volvieron hacia a mí al tocarlo…pues con suerte esta vez no seré yo quien la porte, sino Benjamín.
Cerré el portafolio, sacando toda la munición que pude y lo metí en otro bolso, junto con la demás ropa de Benja. Ya estaba todo, lleve algo de ropa para que él se cambiara…pues al momento en que baje hacia el living, Benja no estaba. Baje al sótano y tampoco estaba, volví y busque en toda la casa…pero tampoco estaba.
Luego recordé la escalera hacia el techo…pues fui hasta allí, y cuando subí…él estaba ahí, parado sobre el borde, mirando todo lo que estaba pasando en la ciudad. Los helicópteros comenzaron ya a rondar por toda la ciudad…matando desde el aire a todos los zombies que podían, pero ni aun así pueden. Los zombies siguen matando en cantidad.
Fui hasta él…no hacía más que mirar abajo, sin poder hacer nada.
Cecilia – ¿Benja? (Sin responder) Benja, mi amor…hay que irnos.
Voltea a mirarme, pues luego…le entrego su preciada arma, la Desert Eagle. Al verlo, no dijo nada…pues tomo su arma y le puso el seguro.
Un helicóptero estaba sobre la casa…alumbraba con su reflector hacia nosotros.
Piloto – Métanse a sus casas por favor, es una orden. Hay mucho peligro allá afuera…manténganse seguro y busquen refugio hasta que todo esto termine.
Cecilia – Venga, debemos irnos…ya.
Bajamos del techo, tome el bolso y prepare mi arma. Fuimos hasta el living donde Viviana y Michel estaban esperándonos.
“Parte de Benjamín…”
Viviana – Benja, ¿Ahora qué? Brenda y Kevin ya están cerca… ¿Ya estamos listos?
Benjamín – (Mientras me cambiaba de remera y de zapato) Viviana, tú tienes contactos con las fuerzas militares y aéreas, envíales un mensaje…diles que hay estado de emergencia en toda la ciudad, y muy pronto se expandirá en el resto de las demás ciudades.
Viviana – De acuerdo…enseguida.
Benjamín – Michel, ¿Qué paso con Belén? ¿Qué te ha dicho?
Michel – Ella no contesta, quizás debe de estar durmiendo…habremos de ir por ella.
Cecilia – ¿Qué? Ella vive en Boedo…allí afuera es un desastre. Hay que insistir… ¡No queda otra!
Benjamín – Tiene razón…sigue intentando.
De repente…una bocina suena fuera de la casa, era señal de que Brenda y Kevin llegaron. Nos preparamos, tomamos cada uno nuestros bolsos…y al salir, en ese mismo instante comenzamos a matar todos los zombies que se nos acercaban. Luego me detuve, pensé por un momento…
Cecilia – Hey, ¿Benja? ¿Qué pasa? Debemos irnos…apúrate.
Benjamín – Vayan ustedes…yo los alcanzare en cuanto pueda. (Entregándole mi bolso)
Cecilia – ¿Pero qué…? Estás loco…
Benjamín – Iré por Belén…tengo que hacerlo. Le debo una muy grande y esta vez es momento de pagar por mis cuentas. Váyanse…rápido, mantente al tanto del teléfono.
Cecilia – De acuerdo…cuídate, ¿Si? Vuelve pronto… (Dándome un último beso) ten, las llaves del auto, yo iré con Michel y Viviana.
Benjamín – Déjalo, tengo otra idea. Ahora ve…rápido. (Mientras iba hacia el auto, antes de subir) ¡Cecilia! (Volteando) Vayan a la Estrella Azul…
Solo me quedo mirando, respondió con la cabeza y luego subió al auto. Se retiraron y yo quede solo frente a la casa. La cerré por completo y luego me dirigí al frente de casa...
Cuando entre, la casa estaba vacía…solo se escuchaba los gritos de afuera, pues adentro no se oía nada. Fui hasta el garaje donde vi ambas motos…la Honda Transalp 600 modelo ’94 y una Kawasaki Versys modelo 2013, ¿Cuál debería llevar?
En ese momento cuando quitaba las mantas que las cubrían…detrás de mi sale el dueño de la casa, arrastrándose, había sido mordido en la pierna.
Vecino – Ayúdame por favor…debes matarme, si es como dicen, no quiero convertirme en esas cosas. ¿Por favor? (Mirándolo sin responder) ¡Por favor! No te pido que gastes tus balas…allí en la repisa hay un revolver, úsalo y luego llévatelo si quieres.
Buscando en la repisa, encontré el revólver que dijo…estaba cargada y sin seguro, ¿Qué clase de arma esta sin seguro? Lo mire, tenía una cara triste…pareciera que solo quería morir antes de convertirse en un zombie. Le puse el seguro…y antes de apuntar, le tire su arma a él.
Levanto su mirada confusa…
Benjamín – No soy dueño de tu vida…así que no tengo porque hacerte ese favor. (Mirándome muy asustado) Debe ser en la cabeza...
Solo miraba, miraba su arma y luego me miraba…y antes de tomar la Kawasaki, que era un modelo mejor que la Honda, el me interrumpe.
Vecino – Es mucho mejor la Honda…te aseguro. Tiene tanque lleno.
Benjamín – Gracias. Adoro esta moto…
Deje la Kawasaki y me subí a la moto Honda, abrí la puerta del garaje...y encendí la moto. El sonido era increíble, una moto tan bien cuidada que hasta desearía llevarme también la Kawasaki…pero no puedo.
Antes de irme…
Benjamín – Adiós vecino...lo cuidare muy bien.
Antes de que pudiera responder, acelere y salí a la calle, cerrando automáticamente la puerta del garaje. Había muchos zombies en la calle, pues era difícil esquivarlos. Fui lo más rápido posible, saque mi segunda arma para matarlos mejor…pues cerca de una cuadra, antes de que sea yo quien dispare, a lo lejos…escucho un fuerte disparo.
Bueno, he aqui este 4to capitulo!!! espero les haya gustado...y ya saben que si algo esta mal o no les gusta o lo que sea, me dicen, asi arreglo si esta mal y me rio de los qe me dicen qe no les gusta!! jaja naa tampoco tanto!! pero bueno...este es el comienzo!!
Saludos!!

