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Mi propia Historia de Zombies...! 2da Temporada - Parte 6

Paranormal1/24/2013
Holas! hoy les cuento...les traigo mi ultimo post asta dentro de algunas semanas! Es qe dentro de unos dias comienzo con clases de matematicas...ya qe habia desaprobado el año anterior pues bueno, los examenes son recien a final de febrero, asi qe alli ya podre subir el resto de los capitulos. Desde ya gracias a todo el qe le haya gustado (si lo leyeron) nos veremos en un par de semanas, y cuando tenga tiempo contestare lo qe sea. Saludos

Mi propia Historia de Zombies...! 2da Temporada - Parte 6

Capitulo 6: Devuelta a Casa.

“Parte de Viviana…”
Había cruzado la estación de policía, era raro…no llegaba a ver la catedral. Cerca de unas cuadras de la avenida, más de 6 zombies me vieron, tuve que correr y meterme entre los autos. Era difícil y entre tantos autos, podrían alcanzarme muy fácil…además de que ya estaba cansada. Uno de ellos logro agarrar de mi brazo, tironeando pude zafarme pero caímos al piso…encontré una piedra y se lo partí por su cabeza, y en ese mismo instante tuve que levantarme o los demás me alcanzarian.
Al llegar a la otra esquina, intente doblar para salir a la avenida…pero en vez de eso, habían 4 zombies más que por poco casi me agarran, no había escapatoria y el resto ya estaban atrás mío. Agarre el revólver y tire dos balas, al menos eso serviría para llamar la atención de alguien. Todavía quedaban 7 zombies y venían aun mas por el ruido de los disparos, trate de pelearles pero eran muy duros y me arrinconaron muy fácil.
Estaba perdida y no sabía qué hacer…uno de ellos logra agarrar de mi brazo, intentando zafarme de repente antes de que me mordiera, una piedra golpea al zombie cayendo al piso, en eso me quite al que estaba atrás mío…no sabía quién tiro esa piedra, sin antes ver a Michel y Sandra apareciendo de la nada y peleando contra esas cosas. Michel llega con un fierro y mata fácilmente a todos, pareciera estar bailando ballet o algo parecido, mientras que Sandra se ocupo de matar al resto que se estaban acercando.
Después de matar a todos, Michel llega a darme un abrazo…
Michel – Hey, ¿Estás bien? ¿Te hicieron algo?
Viviana – No, estoy bien…estoy bien.
Sandra – ¡¡¡Vivi, gracias a Dios estas bien!!!
Viviana – ¿Me llamaste Vivi?
Michel – (Haciendo un gesto) Si…ya sabe la verdad, no te preocupes.
Sandra – No pasa nada, si es posible no diré nada.
Viviana – Bueno, no importa ya…lo importante es que están bien. Ahora debemos ir a buscar a Ezequiel y Ruth, están a unas cuadras de aquí, los deje en un local.
Michel – ¿Los dejaste que…?
Viviana – Ezequiel tiene una herida muy grave en su pierna y además, una jauría de perros totalmente hambrientos nos ataco y nos acorralo en ese local, yo salí para ahuyentarlos y les dije que volvería con ayuda. ¿Qué llevas en ese bolso?
Michel – Pues es tu día de suerte, son medicamentos. Rescate todo lo que pude en unas ambulancias abandonadas cerca del polideportivo, allí me encontré a ella y me salvo la vida.
Viviana – Bien, pues entonces acompáñame…Sandra, tú tienes que ir con los demás en el puerto, debes decirles que pronto llegaremos con los demás, explícales la situación, que nos esperen, que no intenten ir por nosotros porque puede ser peligroso, ¿Escuchaste?
Sandra – No te preocupes…yo me ocupo.
Michel – Toma, lleva este bolso por si acaso, en mi mochila habrá lo suficiente para Ezequiel. Volveremos en un rato y cuídate por favor.
Se despidió de nosotras y nos pidió que no tardáramos. Michel y yo volvimos para buscar a los demás, apuramos el paso antes de que les pueda pasar algo o Ezequiel pueda (espero que no pase) morir por infección.
Mientras íbamos…
Viviana – ¿Donde despertaste tú?
Michel – En un lugar muy alto para mi gusto, ¿Y tú?
Viviana – En el mismo lugar del que un día escape hace 10 meses.
Michel – ¿Volviste al colegio? ¿Cómo esta?
Viviana – No hay más que escombros, Ezequiel estaba junto a mí, cuando lo encontré ya tenía la herida en su pierna.
Michel – ¿No me digas que lo mordieron?
Viviana – No, si fuera una mordida lo hubiera sabido en el momento. No sé cómo pasó, no tiene rotura de hueso ni tampoco hemorragia interna, simplemente un corte profundo y muy infectado…es la primera vez que veo algo así. Hubo un momento en que no sintió su pierna, como si no tuviera piernas o fuera invalido.
Michel – La verdad tú debes ser la que entiende de eso, imagínate como debe estar Carla ahora, si aun sigue viva. Debe estar loca por encontrarla, es capaz de matar a esos zombies por encontrar a su novio.
Viviana – Pues la verdad sí, todos aquí son capaces de eso. Aunque hable con él, y no pareció bastante preocupado por ella.
Michel – A que te referiste con eso…
Viviana – Digamos que nos refugiamos en un almacén, tomando cervezas algo calientes que encontramos, y pasamos la noche allí…
Michel – (Deteniéndose) ¿No me digas que…?
Viviana – (Riendo un poco) Más vale no le cuentes a nadie, y menos a Carla…
Michel – (Siguiendo la risa) ¡Viviana Gabriela Pérez! ¿Qué hiciste? Más vale que no vaya a pasar que tendré una sobrina dentro de poco, allí sí que estarás muerta.
Viviana – Descuida, yo me encargare de eso…ahora dejemos eso para después, hay que apurarnos.
(Y esta vez nos apuramos aun más).
Matamos a más zombies por el camino, y había tres más cerca de donde estaban Ezequiel y Ruth, así que corrimos hacia ellos. Michel le partió la cabeza a uno con su fierro, los otros dos me ocupe yo con las últimas dos balas del revólver. Ambas pateamos las puertas y la abrimos. No llegue a ver a Ruth y Ezequiel…pensaba que habían sido atacados, me entro desesperación y gritaba aun más pero no estaban. Las puertas estaban trancadas, era imposible que hayan salido, en ese momento desde el piso se abre una trampilla y desde dentro, sale Ruth…me puse más tranquila cuando la vi, y por suerte estaban a salvo. Bajamos a lo que parecía ser un sótano, se escondieron allí para que nadie los encontrara mientras volvía, y Ezequiel todavía seguía consiente, así que tuve que ocuparme de su pierna lo mejor que podía.
Ezequiel - ¡Volviste!
Viviana – Cumplí con lo prometido y traje ayuda. Ahora quiero que respires hondo…y luego me disculpes por lo que voy a hacer.
Ezequiel – ¿De qué ha…? (Y antes de que pueda terminar, agarre de su pierna y lo aprieto demasiado fuerte, gritando con dolor y al rato quedando totalmente inconsciente)
Michel – ¿Por qué hiciste eso?
Viviana – No quería que gritara mientras lo curo. Ahora ayúdame, yo desinfectare y tratare de coser su pierna…por ahora solo puedo hacer eso.
Michel – ¡Ay! De acuerdo...solo espero no se ponga pesado mas tarde.

“Parte de Benjamín…”
Conduje un rato más hasta que podíamos ver a lo lejos la gran muralla. Todavía me seguía impresionando al verlo, y aún me preguntaba ¿Cómo es que pudo aparecer tal muralla en una ciudad? Sería algo tarde para averiguar…
Cuando llegamos, Carla más que nada se quedo boquiabierta cuando lo vio…no paraba de preguntar cómo o porque.
Carla – Ahora entiendo porque dijiste que solo se podía entrar por aire.
No había forma de cruzar la muralla, y no sería tan fácil ya que son 7 metros. A Cecilia se le ideo subir a través del camión, me subí al camión y lo moví para que quede justo al lado y podamos llegar fácilmente…pues sirvió, pudimos subir. Yo fui el primero en subir, pues estando arriba pude ver todo el recorrido que tenia la muralla, al menos de lo que podía verse. Quien los haya puesto, habrá tardado meses…incluso más de un año.
Bajar de allí costo un poco más, pues tuve que hacerlo yo primero…luego, Carla se tira y tuve que agarrarlo en brazos (cosa que dolió un poco) y luego Cecilia. No había muchas casas cerca, así que tuvimos que seguir caminando. Hablábamos y nos preguntábamos por los demás, ¿Cómo estarían? ¿Dónde…? ¿Qué habrá pasado con Héctor, Verónica, Laura…todos los demás? Viviana y Michel más que nada, era nuestra preocupación.
Mientras seguíamos por la ruta, encontramos unas casas…totalmente abandonadas. Fuimos a revisar por si encontrábamos algo, pues nada…solo polvo y eco. Era muy raro, ¿Por qué estos lugares estarían abandonados? Parecían estar así desde hace tiempo. Recorrimos todas las casas y en una sola pudimos encontrar algo bueno…una camioneta, llena de polvo, al menos serviría. También encontramos agua limpia, pudimos refrescarnos un poco y lavar el parabrisas de la camioneta. Cuando terminamos, y muriéndonos de hambre…encendimos la camioneta y supimos que todavía quedaba combustible, así que no dudamos en arrancarlo y seguir nuestro camino.
Andar de auto en auto cansaba un poco…pero al alejarnos de la ciudad, pudimos ver de vuelta el sol, y parecía ser ya un poco tarde. Seguimos conduciendo un largo rato, hasta que pasamos por el aeropuerto…y vimos que este también estaba totalmente destruido, un avión totalmente estrellado contra el edificio de la terminal…además, la pista de aterrizaje parecía una zona de bombardeo. Esto sí que llamo demasiado la atención, ¿Por qué? ¿Qué estaba pasando? ¿Qué están tratando de hacer con todo esto? Hay muchas preguntas pero pocas respuestas, y no la encontraremos si no volvemos a Buenos Aires para hablar con Antonio.
Después de cruzar todo, nos estábamos acercando hacia la entrada a la ciudad, sabíamos que estaría custodiado por los militares…pero había que hacerles entrar en razón.
Después de un rato llegamos, nos apuntaron con sus armas y nos pidieron que bajemos del auto…
Benjamín – Tranquilos, no vinimos a hacer nada…solo queremos que nos ayuden.
Soldado – Cállense y pónganse de espaldas.
Cecilia – (Nos dimos la vuelta) Necesitamos ayuda, nuestros amigos están perdidos en la ciudad y queremos encontrarlos y largarnos.
Soldado – Hey tu, ¡Niña! Baja del auto ahora…
(Carla baja del auto…y al ver su pierna, pide que se tire al piso).
Yo me doy vuelta y le pido que por favor nos ayuden, pues al tratar de acercarme, cuatro soldados estaban apuntando y otro insiste en que no me mueva…pues al no hacer caso, intenta golpearme con el arma, yo la esquivo y lo golpeo en su oído izquierdo dejándolo aturdido, saco su arma y Cecilia saca la suya, ambos apuntamos al que nos pidió que nos bajáramos del auto. Estaban a punto de disparar y nosotros a ellos…pero en ese entonces, otro soldado grita a lo lejos.
Jefe – ¡Oigan, alto el fuego…ya!
Soldado – Señor, vienen de la ciudad.
Jefe – Se quienes son (acercándose) Bajen sus armas, Antúnez y Bordón.
Benjamín – (Algo confundido) ¿Cómo sabes nuestro nombre?
Jefe – Señores, bajen sus armas y retírense. Ustedes y yo, debemos hablar. (Ambos bajamos las armas y los seguimos) Soldado, ayude a la niña y llévelos adentro con los demás.
Cecilia – ¿Con los demás?
Al entrar, nos llevaron a un cuarto al fondo…donde al abrir la puerta, vimos que estaban nuestros compañeros, Augusto, Marina, Silvina y Sebastián. Nos saludamos, nos abrazamos…era bueno que aun sigan vivo, y hayan escapado de la ciudad. Sebastián tuvo cierto enfrentamiento conmigo, ya que me culpa por lo que está pasando…pues me hago cargo de todo, pero pelear esta demás. Les contamos que habíamos encontrado a Héctor, Carla, Laura y Verónica…eso alegro a Silvina, quien era hermana melliza de Verónica. Los soldados se ocuparon de curar la pierna de Carla, mientras que el jefe me llamo para hablar seriamente…
Benjamín – Antes que nada quisiera preguntarle solo una cosa.
Jefe – ¿Qué es?
Benjamín – ¿Cómo me conoce?
Jefe – Son los sobrevivientes de la infección, ¿No? Los cuatro jóvenes que escaparon aquel día de la ciudad, y ahora que han vuelto, quieren escapar por 2da vez. ¿Me equivoco?
Benjamín – ¿Cómo sabe todo eso? ¿Quién es usted…y por qué la ciudad esta mas destruida que invadida por esas cosas? ¿Por qué nos han traído de nuevo aquí? ¿Qué quieren de noso…?
Jefe – Ahorremos las preguntas para otro momento, ahora escúcheme…nadie les trajo aquí sin razón. Pasamos los diez últimos meses buscándolos, ahora que los encontramos…tuvimos que devolverlos, obligadamente a la ciudad, era una orden había que cumplirla.
Benjamín – ¿Y quién dio esa orden?
Jefe – Una orden directa de la Presidenta, y le fue encargado a un soldado…
Benjamín – Antonio...
Jefe – Así es, tu primo. El estuvo durante todos estos meses, ocultándolos y cuando supimos que el sabia donde estaban, fue suspendido y como castigo demás, se lo trajo aquí en el Monte 29…y no podrá salir nunca más de la ciudad, al menos…hasta que la plaga se haya terminado.
Benjamín – Eso quiere decir que no nos ayudara a salir de la ciudad, ¿cierto?
Jefe – Lo siento, pero no me permiten hacer eso.
Benjamín – No, no pueden hacer eso…al menos deben llevárselo a ellos, por favor. ¡¡¡Por Favor!!!
Quedo mirando y pensando muy seriamente y luego se retiro, al salir afuera lo seguí y seguí insistiendo para que se llevara de vuelta a los demás a Buenos Aires.
Jefe – De acuerdo. Soldado, junte a varios hombres…irán a la ciudad a rescatar al resto del grupo de sobrevivientes. Quiero que junte a los mejores, ¿Me escucho?
Soldado – ¡Si señor, enseguida!
Jefe – ¿Algo más?
Benjamín – No, gracias…enserio, ¡Gracias!
Luego de eso se retiro, y más tarde salió Cecilia.

Un rato más tarde…
Estabas todos afuera, charlando antes de volver a la ciudad. Carla ya estaba mejor, aunque debía usar muletas…Sebastián todavía seguía algo molesto conmigo, pues estaba bajo un árbol, fumando cigarrillos que había encontrado antes de llegar aquí.
Augusto – ¿Seguro que los demás estarán bien?
Benjamín – Si, lo estarán. Encontramos una escopeta, Héctor sabe disparar así que podrán defenderse mientras nos ausentamos.
Silvina – ¿Y Verónica también? ¿No le paso nada?
Cecilia – No, está bien te lo aseguro. La encontré en una cárcel, segura pero llena de esas cosas, pero dentro de todo está bien…no te preocupes.
Marina – Si estarán bien, espero que estén todos cuando volvamos. (Algo distraído) ¿Damián? ¡Hey…Damián! ¡¡¡Oye!!!
Benjamín – ¿Qué? ¿Qué paso?
Marina – Te hable varias veces y no respondías.
Benjamín – (Mirando a Cecilia y poniéndonos a pensar, luego mirando al resto) Disculpa, es que… (Todos mirando) Hay algo que debería contarlo…antes de que las cosas empeoren.
Augusto – (Acercándose también Sebastián) ¿Qué cosa?
Benjamín – En verdad si…y a la vez no, nosotros no somos quienes dijimos ser…
Sebastián – ¿Qué diablos estas queriendo decir?
Benjamín – No me llamo Damián, mi nombre es Benjamín. (Todos algo confundidos) Yo nací aquí, crecí en esta ciudad...estábamos en nuestro último año de secundaria cuando sucedió esto del virus o lo que sea. Sé que les parecerá algo muy loco, pero deben creerme…
Silvina – Espera, quieres decir que todo lo que nos contaste aquella vez… ¿Era mentira? ¿Todo fue mentira?
Benjamín – No, les aseguro que todo fue verdad. Los militares…todo. En verdad solo nos querían a nosotros, pero haberlos metido a ustedes fue una estupidez nuestra…y espero que nos perdonen por todo, pero les prometo que todo saldrá bien, que saldremos de esta.
Sebastián – No vengas con tus disculpas, por tu culpa casi morimos y ahora vienes a contarnos que eres un falso. Nos metiste en un problema que no nos correspondía y ahora te lamentas por todo… ¡Eres un maldito!
(Primero me empuja y luego intenta golpearme pero en eso, Cecilia lo ataja de su brazo…lo dobla y lo tira al piso en menos de un segundo).
Cecilia – (Todos impresionados) No vuelvas a intentarlo…
Marina – ¿Dónde aprendieron eso?
Benjamín – Nos entrenaron…
Cecilia – Entrenamiento militar especializado.
Augusto – Entonces es por eso que planearon todo, ustedes ya fueron preparados para esto. Entonces tú, ¿No te llamas Nicole? ¿Cómo te llamas entonces?
Cecilia – Desgraciadamente no, me llamo Cecilia…y creo, que ya saben el resto de la historia.
La charla siguió un rato mas, pudimos llegar a explicar de todo…incluso a Carla que llego mas tarde. Les contamos la verdad, lo de Antonio, lo que paso aquel día en el albergue, porque cambiamos nuestros nombres y el resto de las cosas. Ellos entendieron aunque siguieron algo confundidos y se comprometieron, más que antes, a ayudar a encontrar a los demás e irnos de una vez por todas.
Mientras seguíamos hablando, el jefe llego con un convoy de tres camionetas lleno de soldados, menos una donde nos llevaron a nosotros. Fuimos directo hacia la ciudad, esta vez para rescatar a todos. Contactaron con un carguero cerca del rio, dijeron que encontraron sobrevivientes en la ciudad y que estacione en el puerto de la ciudad para que los lleve a Buenos Aires.
Después de un largo camino, volvimos a cruzar por el aeropuerto…y nos pusimos a pensar, si la ciudad está bajo muros, ¿Cómo sucedió todo esto?
Más tarde llegamos a las murallas, trajeron varias escaleras y volvimos a entrar en la ciudad…eran como 20 soldados, avanzamos lentamente por la avenida donde vieron al zombie bajo el puente. Tres de ellos bajaron y cuidadosamente lo sacaron de allí, luego lo ejecutaron.
Más adelante, cuando estábamos de vuelta cerca de la cruz, estaba el depósito de El Greco, y dentro pudieron encontrar camiones de carga, así que nos subimos allí y nos fuimos directo para el centro a buscar a los demás.

“Parte de Viviana…”
Había terminado de limpiar y desinfectar la herida…mientras le terminaba de hacer los puntos, Ruth me contaba cómo es que encontraron este lugar. Intentaban esconderse de los zombies, hasta que Ezequiel se levanto de vuelta cayó al piso…pero se dio cuenta que era hueco, así que abrieron y pudieron ver que había una especie de sótano, pues se ocultaron mientras me ausente.
Michel – ¿Ya terminaste? Creo que estamos tardando demasiado…
Viviana – Si, ya esta…con eso basta. Cuando salgamos de aquí recibirá mejor atención.
Ruth – Pues entonces, hay que irnos ya o nos dejaran aquí abandonados.
Junto con Ruth levantamos a Ezequiel, Michel salió para ver si todo estaba despejado. Salimos a la calle y volvimos de vuelta hacia el puerto. Fuimos por el mismo camino y esta vez pudimos llegar a salir a la avenida, donde vimos como quedo la Catedral, ¿Por qué hacen eso? En vez de matar zombies, siguen destruyendo lugares. Esté lo que esté pasando, todo es muy extraño…
Zombies

Cerca nuestro habían muchos zombies, así que escapamos de ellos, pues más adelante habían aun mas que llegaron a vernos, aunque no alcanzarnos.
Viviana – Alguno de ustedes se fijo que toda la ciudad esta así de nublado todo el tiempo, incluso de noche…
Michel – Si, es lo primero que me fije…
Ruth – Así uno no se dará cuenta que hora es ni nada.
Michel – En verdad, son las 6 de la tarde.
Viviana – ¿Qué? ¿Cómo estas tan segura?
Michel – (Deteniéndose y pareciendo algo preocupada) En el camino, Sandra y yo encontramos una tienda de celulares…todo el lugar estaba destruido, incluso las computadoras. Pero ella encontró un teléfono que aun funcionaba, y esta vez hay que preguntarse cómo fue que paso todo esto…
Ruth – ¿Qué paso qué? Explícate…
Michel – Estamos en el 29 de junio (ambas nos sorprendimos). Actualizamos la hora y fecha y es así, pasaron nueve días desde la última vez que recuerdo algo del colegio.
Viviana – No puede ser, ¿Paso más de una semana? ¡Qué diablos pasa aquí, maldita sea!
Ruth – Hey, no hay que alarmarse…debemos apurarnos, discutiremos esto luego.
Ella tenía razón, seguimos…hasta que nos dimos cuenta que una horda de 15 zombies nos perseguía, así que tuvimos que correr. Faltan unas cuadras para llegar al puerto, más y más zombies nos seguían, hasta que Ezequiel despierta y por prestarlo atención, yo tropiezo. Michel mato a unos cuantos, pero no alcanzo…lo levantamos de vuelta. Estaba cansada, pues en ese momento un zombie se me acerca y luego, se escucha un disparo...al mirar hacia adelante, estaba Héctor con una escopeta, junto con Laura y Verónica. Héctor agarro y levanto en sus brazos a Ezequiel, dándome la escopeta a mí. Comencé a disparar hasta que podamos escapar, pues como no tenía muchas balas…el ruido atrajo a muchos más.
Escapábamos como sea, tirábamos piedras, palos…lo que sea, y el puerto estaba a tres cuadras y media. En un momento, Héctor olvido que una parte de la avenida estaba cerrada, pues nos dejo acorralado con esas cosas…nos pusimos en posición de pelea, aunque eran más de 30 zombies.
Se acercaban aun más, y de pronto…se volvió a escuchar disparos, pero esta vez eran ametralladoras. Muchos zombies comenzaron a caer, miramos hacia todos lados y no veíamos nada…hasta que en eso, llega un camión donde comienzan a salir muchos soldados. Nos cubrieron a nosotros y mataron a todos los zombies, en eso 6 zombies se acercan a Michel (quien también peleaba con su fierro) y aparecen Benjamín y Cecilia disparando y matándolos.
Cuando por fin todos estaban muertos, llego el momento de alegría.
Verónica fue directo con su hermana (hasta hubo llanto), Michel y yo fuimos con Benja y Ceci y fue un abrazo grupal. Carla estaba con muletas, pues fue directo a buscar a Ezequiel, quien todavía estaba con Héctor.
Fue un momento de felicidad para todos...por fin había terminado la pesadilla.

Historia general…

29 de junio 6:42 p.m.
Llegamos al puerto, todos estábamos tranquilos. Carla estaba cuidando a Ezequiel, que por lo visto ambos tuvieron el mismo problema en su pierna. Las hermanas estaban todo el tiempo juntas, igual que Michel y Viviana...el resto seguían todos juntos. Esperando a que los soldados recorran la ciudad para ver si encontraban a demás compañeros…
Yo me quede hablando con Augusto y Laura, quienes eran los primeros que conoci al entrar al colegio. Luego, en un momento, vi a Cecilia sola sentada en una camioneta…algo alejado del resto, y fui a hablarle.
Benjamín – (subiendo a la camioneta) ¿Pasa algo?
Cecilia – Solo necesitaba estar sola, nada más. ¿Todo está bien?
Benjamín – Ahora así. (Quedándonos un momento en silencio) Puedes contarme si quieres…
Cecilia – No volveré a Buenos aires. – ¿Qué…? – Si, sé que me preguntaras porque, pero yo pregunto una cosa, ¿Qué pasara cuando volvamos allá? Volveremos a escondernos, esta vez sin que Antonio nos ayude, tener que explicarles a los padres de ellos lo que paso, decirle a la gente lo que pasa en esta ciudad y que nos tomen por locos. No quiero volver…no tengo nada por que hacer allá.
Benjamín - ¿Y qué harás entonces? Hemos discutido esto mucho tiempo y…
Cecilia – Mira a tu alrededor, ¿Qué es lo que ves? Nada... Tu esperas que ellos no hablen de lo que paso acá, ¿Cómo le explicaremos a sus padres cómo llegamos? ¿Como paso? No tenemos pruebas de que decimos la verdad, no nos que nada…ya no somos nada. No podemos seguir escapando de la realidad, no tenemos familia, ni vida propia…tenemos nombres falsos, el gobierno nos busca y siquiera sabemos por qué, escapando no conseguiremos nada, y de verdad estoy cansada de escapar.
Benjamín – No te puedes quedar aqui, yo no podría vivir sin ti…prometí quedarme contigo hasta el final, no puedo dejarte aquí. No lo hagas…podremos salir adelante. Michel, Viviana, tú y yo somos una familia ahora (ella ) y vamos a estar juntos no importa en la situación que estemos. Confía en mi…yo te voy a cuidar, si tengo que dar la vida lo voy a hacer.
Cecilia – Ya diste tu vida una vez, ahora te toca a ti confiar en mí. No…no te estoy pidiendo permiso para hacerlo, yo debo quedarme aquí y hacerme fuerte por mí misma. Ya pasaron 10 meses y debo superar mi pasado, sino tendré miedo siempre. Debes entenderlo, por favor…cuando llegue aquí, me llegaron recuerdos que no pude retenerlos.
Benjamín – No lo hagas, por favor…no solo por mi. Viviana, Michel, Belén...
Cecilia – Te amo, y te juto, no sabes cuánto…pero necesito hacer esto.
(En eso, llega el camión que esperábamos. Dentro estaban 4 más: Marcos, Brian, Rodrigo y Karen, dijeron que no pudieron encontrar a nadie más, y aun faltaban 8 compañeros. Nadie quería irse sin ellos, pues los soldados insistieron en que nos vayamos antes que sea mas tarde, y que si encontraban al resto, lo enviarían de vuelta a Buenos Aires. Todos tristes, confiaron en la palabra de los soldados…pues más tarde llego por fin el carguero, todos gritando de la emoción).
Cecilia – Debes irte...te necesitaran allí.
Benjamín – No, no puedo hacer nada sin ti, ¿Qué les diré cuando sepan que no vendrás?
Cecilia – (Bajando la mirada ) Diles...que no me viste que me fui.
Benjamín – (Dando un último beso de despedida, ella lagrimeaba mucho) Prométeme que volverás…
Cecilia – Te lo prometo…te juro, que volveré.
Benjamín – Toma esto, tiene 9 balas…y esta aun tiene 14. Ahora debes irte, escóndete en el hotel, si puedes trata de encontrar mi mochila…allí encontraras algo que te servirá mucho.
Cecilia – De acuerdo… (Mientras se baja de la camioneta). Gracias.
virus

Ella se va, se mete dentro del hotel…justo me llaman para subir de una vez al carguero. Cruzamos la muralla como aquella vez hace 10 meses…subimos al barco, y antes de que pudiera zarpar, Viviana se da cuenta de que faltaba Cecilia. Comenzó a preguntar a todos si la vieron, en ese momento comenzaron a buscar entre el monton de gente, pero obviamente que no estaría. Insistió en bajarse del carguero e ir a buscarla pero no la dejaron, trataron de tranquilizarla hasta que después, el barco zarpo...Viviena intentaba salir, pero Michel la atajo y entonces, ya no había vuelta atrás. Mire hacia el hotel, donde luego pude verla saliendo en el balcón del último piso. Se que ella también me miraba...
...
Solo escuchaba las quejas y el llanto de Viviana y Michel por ella…

“Parte de Cecilia…”
Pude ver como el barco se iba, quise despedirme de todos…pero sabía que intentarían detenerme.
Al mirar hacia abajo, en el 3er piso pude ver la mochila de Benja. Baje a buscarla. Cuando la abrí, revise todo y pude ver lo que él esperaba que encontrara…era el cuchillo, el mismo que encontró Gabi aquella vez. Lo guarde y conserve la mochila para mí.
terror

Baje para irme por fin. No sabía por dónde comenzar...
Cuando baje, vi a los soldados…diciendo que era broma lo de seguir buscando al resto, solo era para que los demás se fueran de una vez sin preocuparse.
Se subieron a al camión y se fueron. Solo quede mirándoles mientras se iban…pues luego, en ese momento comenzó a llover (ya me parecía por el tiempo nublado). Me quede en medio de la avenida...viendo todo lo que quedo de la ciudad, ¿Y ahora que?
infeccion

Entre de nuevo al hotel, con un pedazo de chapa y un fibrón deje un mensaje cerca de la muralla del puerto…si los demás vuelven, lo leerán y sabrán lo que paso, así al menos tratare de ayudarlos.
Solo espero que vuelvan…sanos.

“Amigos, por favor si leen esto sabrán que aun seguimos vivos, al menos la mayoría. Ellos volvieron de vuelta a Buenos Aires. Deje esto solo para que sepan que yo volveré, todos los días…se que si aun siguen el plan, vuelvan aquí, si leen esto y no me encuentran, vayan al hotel. Allí les dejare provisiones y armas hasta que vuelva.
Ya no hay salida de esto…así que dependerá de nosotros cuidarnos entre sí mientras podamos. Sé que podemos…como ustedes me lo dijeron aquella vez, aun hay esperanza.
Por favor…se que ustedes pueden.
Nicole.”




Bueno, espero les haya gustado...si no les gusto algo me lo dicen, cuando pueda los arreglo (depende de qe sea). Seria como dividir el relato en 2 partes...en los proximos capitulos seran solo historias de Cecilia, habra una nueva personaje y surgiran otros mas. Pasara lo qe tanto se esperaba, la causa de la infeccion...
Saludos y desde ya, gracias!
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