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Mi propia Historia de Zombies...! 2da Temporada - Parte 7

Paranormal2/22/2013
Hola...volvi, aqui les traje la 7ma parte de mi relato!! espero les guste...es algo corta ya que apare solo dialgo...se agrego una nueva personaje como les dije, mas adelante sabran mas de ellas sobre su persona.
espero les guste...saludos!!


Mi propia Historia de Zombies...! 2da Temporada - Parte 7

Capitulo 7: La Chica nueva.

22 de Julio del 2013 7:03 p.m.
La ruta estaba casi despejada, fue difícil quitar todos los autos y aun más con miles de zombies molestando. Y hablando de eso… ¿Un zombie? De los pocos que quedan en esta zona…pues era mi hermano mayor, Alexander. Estaba solo, al verme quiso acercarse…deje que se acercara lo suficiente para saber que no fallare el tiro, agarre el arma y simplemente le dispare.
Revise su ropa, que además de estar en mal estado, en su billetera traía una foto de él y su señora con su hija…la guarde conmigo y antes de irme, enterré su cuerpo.
De vuelta subí al auto, el área estaba totalmente despejada así que ya no había más nada que hacer por aquí.


Mientras volvía, cruce (como todas las veces) frente al boliche. Siempre me pregunte, ¿Como sería una noche allí? Con la música a todo volumen, gente bailando, disfrutando de la noche, tomando sin parar…como antes, una noche normal para salir a divertirse. Son cosas que ya quedaron en el pasado, a no ser que los zombies bailen o esta ciudad vuelva a ser habitada como hace 2 años…pero mientras, la ciudad seguirá sin volver a existir.
Había llegado de vuelta al almacén, un día largo…pero todavía no termina, es solo un día más.
Fui a buscar algo para merendar, un café está bien para este frio. Subí al segundo piso…prepare algo para acompañar con el café, mientras caía la fría noche de invierno.

11:48 p.m.
Luego de cenar (algo de ensalada con estofado de carne acompañado de un vaso de vodka) fui al balcón del bar, a disfrutar del viento y la tranquilidad de la noche. Me preguntarían, ¿De qué tranquilidad hablo? Si abajo del mismo balcón había miles de zombies encerrados entre rejas, que tratan de entrar al almacén y devorarme a mi junto con todo el almacén.
Me senté en una esquina del balcón, saque un cuaderno y escribí lo siguiente:

“Día 388: ‘4ta misión a la Floresta’

El sector de la Floresta está despejado, ya no hay rastros ni señales de zombies. El lugar está totalmente despejado…
Lamentablemente no pude encontrar a ningún sobreviviente, y todavía me queda mucho por recorrer. Me quedan 4 sectores mas, uno de ellos es Lote 4, que allí si puede ser peligro ya que solo hay una entrada, así que lo dejare ultimo…además de que es el más grande por recorrer.
Ha pasado más de un año y aun no hay nada sobre mis compañeros desaparecidos, creo ser la única viva que queda en la ciudad…espero equivocarme, espero encontrar pronto a alguien.

PD: Hoy encontré a mi hermano, Alexander…obviamente muerto. Ya he encontrado a casi toda mi familia, solo me queda mi madre y mi hermano menor, Luis. Pero tendré paciencia con ellos…
Espero un día tener las agallas para buscar en la otra parte de la ciudad, y si entro…espero encontrarlos allí.”


Antes de guardar, mire por última vez la foto de mi hermano. Lo puse en la página donde escribí, cerré el cuaderno y lo abrase como a un peluche. Tome un último trago y fui adentro, guarde el cuaderno y me fui a acostar. Cabe destacar que son más de 20 colchones empilados en 5 metros de alto, y 6 colchones de ancho, cosa de no caerme ni que nadie me toque.
Subí las escaleras, guarde el arma y el cuchillo…y dormí, muy profundamente.

23 de Julio 9:30 a.m.
Una mañana silenciosa como siempre, me levante…y fui directo a tomarme una ducha.
Me prepare café y fui arriba en el bar, a tomar aire en el balcón…pero antes de llegar, escuche un ruido que venía desde dentro. Baje con mi taza de café y agarre un arma (escondida en las escaleras). El ruido siguió hasta la sección de comida enlatada, donde vi a un zombie con los brazos rotos…había sangre alrededor así que pudo caer de arriba, pero no había nada. Lo mate, deje mi taza en un lugar y saque el cuerpo antes de que agarrara olor. Lo tire por el balcón junto con el montón, luego fui para limpiar la sangre mientras terminaba el café.
Revise todo el lugar por si no habría otro, pero no había nada.

10:06 a.m.
Prepare el bolso de armas, cerré el almacén y me subí al auto. Me quedaba otro día más de búsqueda. Espero encontrar algo bueno hoy…

2:49 p.m.
Después de un buen rato buscando sin encontrar nada, me situé bajo la estatua de San Martin (en la plaza) almorzando, con mi escopeta al lado y mi chuchillo y pistola a mano.
Solo veía a los zombies rondando como hormiguitas, sin rumbo buscando comida. Limpiar este sector sería difícil ya que gastaría demasiada munición y aun queda terreno por cubrir, así que mientras no molesten, los dejare como esta.
Mientras terminaba de almorzar, tomaba mi última lata de gaseosa…pues en un momento, (creo que me sentí alegre de escucharlo) oí un grito desesperado, muy cerca de donde estaba. Me levante, agarre la escopeta y al mirar atrás…estaba una chica a punto de ser comido por una horda de zombies. Estaba en el piso, así que tuve que ponerme en acción…
Antes de que puedan morderle en su pierna, arroje el cuchillo y mate al primero. Luego comencé a disparar con la escopeta muy de cerca, matando a 8…luego saque la pistola y comencé a matar a los que quedaban…y a los que se acercaban. La chica se puso atrás mientras yo mataba.
Ya solo quedaban 6, así que agarre el machete y comencé a matar uno por uno, quedando totalmente manchada de sangre hasta en la cara.
Después de matar a todos, mate a algunos más que se acercaban…
Luego, la chica estaba todavía tirada junto al zombie con el cuchillo…recupere mi cuchillo y la ayude a levantarla.
Cecilia – ¿Estás bien? Espero no hayas sido mordida…
Ella – Si, estoy bien…no me paso nada.
Cecilia – Pues entonces, termine con mi trabajo aquí. (Yéndome)
Ella – Espera, ¿Dónde vas?
Cecilia – Yo, me voy...
Ella – ¿Puedo ir contigo? Por favor…
Cecilia – Sabes, te salve la vida…y es todo lo que puedo hacer por ahora (mirándola algo desesperada…le doy el machete), te recomiendo irte de este sector antes de que vuelvan más de esas cosas.
Ella – Por favor, no te vayas…
Cecilia – (Mientras me voy) ¡Lo siento…nos vemos!
Me subí al auto, y por el retrovisor vi que agarraba el machete…me pareció raro que haya intentado seguirme, parecía cansada. Creo que debí haberla llevado conmigo…aunque no estoy para compañías en este momento, solo me quede para buscar a mis compañeros y mi familia.

7:26 p.m.
Volví de vuelta al almacén, además de esa chica no encontré más nada…me pregunto, ¿Qué habrá pasado con ella? No importa…
Fui a bañarme, a sacarme toda la sangre por culpa de la horda de zombies…
En la bañera me puse a pensar y a contar, y creo que habré gastado más de 35 balas, contando con las de la escopeta. De suerte no fue mucho…aunque igual fue un gasto innecesario, solo debía matar a algunos para que no la coman y ya, pudimos haber corrido. No importa ya, al menos sé que no soy la única viva en la ciudad…a no ser que ya haya muerto.
Seguía en la bañera, y después…me zambullí, estaba muy relajada.
De repente, miles de recuerdos se aparecieron…
“(Benja, Vivi, Michel)”
“(El horror de esos zombies)”
“Por favor, no te vayas…”
“(Mis compañeros…mi casa…Bs. As.)”
“Todos están muertos, mama, Luis…todos.”
“Siempre fuiste mi mejor amiga…perdóname. (Sonido del disparo)”
“(Mis antiguos compañeros)”
“Te amo, y no sabes cuándo…necesito hacer esto. Recuerdos que no pude retener…debo superar mi pasado.”
“¿Qué vieron? – Una muralla…en pleno monte.”
“Mi hermano Alexander…tener las agallas de buscar…la otra ciudad.”

Segundos después reaccione y me levante, refregando mi cara y pudiendo recuperar el aire.
Me salí de la bañera, me vestí y fui arriba para preparar la cena.

12:07 a.m.
La noche se puso un poco más fría, fui al balcón con un poco de té caliente.
Agarre el cuaderno y volví a escribir…

“Día 389: 1er misión al Don Bosco.

Comencé a buscar esta vez por la parte céntrica, el Don Bosco es lugar de gente conocida por su gran capital, así que las casas que hay allí son grandes y eso cuesta mucho a la hora de buscar uno por uno. Lamentablemente no encontré nada, a excepción de una chica en la plaza San Martin, quien logre salvarla de una horda de casi 30 zombies. No supe quien era, pero me resultaba muy familiar. No quise ayudarla…

PD: No encontré a ninguno de mi familia, creo que estoy pensando que no lo hare si no busco en la otra ciudad…por lo tanto, esperare hasta el final, así sabré si estoy en lo cierto.”


Cerré y guarde el cuaderno, esta vez fui directamente a dormir…creo que me quedan pocas esperanzas de encontrar a mis compañeros.

24 de Julio 11:30 a.m.
Estaba yendo de vuelta para seguir buscando. Mire al cielo y me sigo preguntando, ¿Por qué siempre esta nublado? Desde que llegamos aquí el cielo esta así, y es raro que fuera de la ciudad estuviera despejado…
Al llegar a la plaza, cruce (como siempre lo hago) por la estatua de San Martin, y esto sí que me impresiono…la chica todavía seguía allí, creo que tenía la esperanza de que yo volviera. Me baje del auto y fui hasta ella, quien pareció alegrarse de verme.
Cecilia – Sabes, me estas quitando mi lugar de almuerzo…
Ella – ¡Volviste!
Cecilia – Después de todo, ¿Cómo te llamas?
Ella – Soy Brenda, ¿Y tú?
Cecilia – ¿Brenda? Brenda…Hmmm, me resultas algo familiar, me llamo Cecilia. (Se quedó viéndome…) Bueno Brenda…ven, daremos un paseo.
(Subimos al auto y nos fuimos hacia al albergue para menores sin padre, del colegio).
Brenda – ¿Dónde vamos?
Cecilia – Luego te lo contare, ahora quiero que estés atenta…
Brenda – ¿Tú no le temes a esas cosas?
Cecilia – Un poco…con el tiempo te acostumbras a ellos, y veras que no son nada cuando dejas de tener miedo y portas un arma.
Brenda – No entiendo, ¿Por qué sigues en la ciudad? En tu lugar…yo me iría de aquí lo más antes posible, no queda nada en la ciudad, Formosa ya no existe.
Cecilia – (Me quede pensando en eso, y tiene razón) Llegamos, ten tu machete a mano por si acaso.
Brenda – ¿No puedo quedarme aquí?
Cecilia – Si quieres quédate…aunque tardare mucho. (Todavía un poco asustadiza…se bajo).
Fuimos al albergue de Don Bosco, el internado donde los niños viven durante el año para ir a la escuela…luego de cumplir la edad, se van. Una vez dentro comencé a matarlos, eran solo niños…no mayores a 13 años. Uno de ellos era pequeño, solo poseía carne en sus costillas…el resto de su pansa había devorado hasta quedar sin hueso, debió tener al menos 7 años, y fue el que más dolió matarlo.
Brenda estaba atrás mío, un poco mal…me pregunto, ¿Que siento al matarlos?
Creo que fue buena pregunta…son niños y sería muy difícil matarlos, ya que murieron injusta y cruelmente, me dolería mas a mí que a ellos verlos hechos zombies y tener que matarlos para salvarlos. Vi que el lugar estaba totalmente bajo murallas…solo una reja que parecía abierta, así que abandonamos el lugar y fuimos a arreglarlo para que ninguno saliera ni entrara.
Subimos de vuelta al auto y volvimos al almacén, esta vez la lleve conmigo.

12:04 p.m.
Cuando estábamos en camino…
Brenda – ¿El Híper? (Viéndolo por la ventana)
Cecilia – Así es…es lo único seguro que pude encontrar, y el único completo.
Brenda – ¿Completo? ¿De qué hablas?
Cecilia – Aún conserva un deposito completo de comida y materiales.
Brenda – Eso es bueno…digo, si no te molesta.


Seguí conduciendo hasta poder entrar, una vez dentro cerré las puertas y le dije que me espere en el balcón del bar…donde podría tener una buena vista de los zombies y de la ruta. Al verlos, ella se impresiono mucho por la cantidad de zombies que estaban abajo…zombies que podrían entrar fácilmente, pero antes de que pudieran hacerlo, me ocupe de tapar todas las entradas, excepto una, con muebles y candados. Estaba sentada mirando hacia abajo, esperando a que yo volviera…pues quería darle la bienvenida, con una buena entrada.
Cecilia – ¿Asusta cierto? (Entrando al balcón).
Brenda – A ti no seguro… ¿Cómo es que pudiste encerrarlos a todos?
Cecilia – No fue fácil, lo hice una noche…vestida totalmente de ropa oscura para que así no puedan verme, prendí una luz automática en aquel sector del estacionamiento (el de la izquierda) y mientras se ocupaban de eso, fui cerrándolos. Están atornilladas, muy bien aseguradas…no podrán salir ni por más que sigan empujando.
Brenda – Tienes valor para hacerlo…
Cecilia – (Riendo) No mucho. Hice lo mismo con el otro lado del estacionamiento, aunque esta vez tuve que ocuparme en silencio de algunos que estaban alejados. Así los pude encerrar…aunque podría matarlos, pero haría demasiado ruido y vendrían muchos más…
Brenda – ¿Cuánto tiempo te llevo hacerlo? Son triple rejas…lo pensaste muy bien.
Cecilia – Algo más de una semana…lo de 3 rejas fue solo para reforzarlos, por si acaso.
Brenda – Lo hiciste muy bien…enserio, yo no me animaría siquiera a acercarme a alguno de ellos.
Cecilia – Toma…bébelo. – ¿Qué es? – Whisky, bébelo. (Lo tomó…aunque luego casi lo escupió, creo que no le gusto mucho).
Brenda – ¡Diablos…eso quema mucho! – Te acostumbraras. – ¿Por qué me lo das? Necesito comer…y tú me das alcohol tan pronto.
Cecilia – Es solo por tu bienvenida…además, es la única botella de whisky que hay, cualquiera que haya estado aquí antes de mi…se habrá llevado todos excepto esta.
Brenda – Pues de seguro no habrá tenido tanto dinero…cuesta $763.
Cecilia – (Ambas nos reímos) Muy graciosa. Por cierto…no te lo he preguntado, ¿Hace cuanto estas aquí? ¿Cómo sobreviviste?
Brenda – Por cierto, tú… ¿Cómo dijiste que te llamabas?
Cecilia –Cecilia. Cecilia Erika Bordón…mucho gusto.
Brenda – Cecilia, bueno…gracias por haberme salvado. La verdad, es un recuerdo muy borroso…sé que estaba en mi colegio, y de pronto desperté en una casa que estaba en frente y cuando salí a la calle…vi que no queda más que escombros, lo habían destruido totalmente. Seguí unas cuadras, trate de conseguir algún telefoto o alguna radio, pero nada funcionaba. Trate de salir a la avenida pero, había zombies en todas partes…corrí y trate de esconderme pero era inútil, vaya donde vaya estaban esas cosas. Luego de unas horas pude salir a la avenida Gutniski, allí en ese entonces estaba muy despejado, así que por fin pude descansar. Quise salir de la ciudad por si encontraba a alguien…yo solo seguía corriendo en una misma dirección, tenía hambre y sed...antes de eso no había comido en días y me sentía débil. Cruce por todos los lugares a los que podía quedarme pero no había nada, pude cruzar Carrefour y estaba infestado de esas cosas…pudieron atravesar la reja y luego rompieron los vidrios de tanto empujar, se apoderarse de ello. No sé quien estaba allí…pero es más que seguro habrán muerto en la invasión. Yo solo seguí mi camino…no había nada más que zombies.
Cecilia – ¿Qué sentías…?
Brenda – Miedo, estaba asustada…y confundida (desesperándose) no sabía lo que pasaba ni por qué pasaba. Quería mi vida de antes…y, en un momento recordé…que yo me había suicidado, pero al despertar encontré mis muñecas totalmente sanadas y vendadas. No sé si sigo viva o estoy muerta…solo, quiero que esto termine de una vez.
Cecilia – Déjame verlas… (Revise sus muñecas y pude ver que si intento suicidarse). No te suicidaste…
Brenda – ¿Qué…?
Cecilia – No te cortaste las venas principales…solo fueron pequeños cortes en la carne, nada más. Habrás perdido mucha sangre…y eso hiso que caigas inconsciente. No estás muerta…nunca lo estuviste, y te aseguro que esto no termina…ni ahora ni nunca, es la total perdición. (Solo se queda viéndome sorprendida) Créeme que hasta a mí me cuesta aceptarlo. Aunque aún no me explicaste como fue que sobreviviste…
Brenda – Fui derecho para salir a la ruta, pero cuando llegue a la cruz…el camino estaba cerrado, no pude pasar y había muchos zombies entre los autos, así que tuve que volver. Quería volver allí, en la plaza…pero al ver que Chango-Más estaba limpio de zombies…entonces, entre allí. Cerré los portones sin que me vieran y una vez adentro, tuve que matar algunos cajeros que me vieron…sentía asco ver toda la sangre y a esas cosas cerca mío. Luego de matarlos a todos con una pala, los saque al patio de estacionamiento y cerré las puertas, fui al baño y vomite demasiado que…me desmaye. Cuando desperté ya era de noche…había demasiado silencio. Fui al galpón y lleve también la pala, revise todo y encontré a 3 zombies más…los mate y volví a sacarlos afuera. Vi que quedaba mucho, más que nada comida…asegure todas las entradas del primer piso, y por fin pude comer…casi me comí una bolsa entera pan.
Cecilia – Déjame ver si entendí…o sea que, ¿Has estado en Chango-Mas todo este tiempo…?
Brenda – Así es…pero mi duda es, ¿Cuánto tiempo paso desde que aparecieron estas cosas?
Cecilia – En verdad no se con exactitud cuándo fue que aparecieron…pero ya que me lo dijiste…sé que, cuando tu colegio fue destruido, fue porque han pasado ya casi 2 años.
Brenda – ¿¿¿DOS AÑOS???
Cecilia – Lo creas o no…es así. No paro de recordar ese día…el día que nuestras vidas dejaron de ser las mismas. El día en que todo se perdió, como dijiste…el día que la ciudad dejo de existir.
Brenda – No puede ser… ¿¿Ya pasaron 2 daños?? Tú, ¿Hace cuando estás aquí y porque no te vas?
Cecilia – Bien, creo que daremos otro paseo…no te explicare, te lo mostrare.

1:15 p.m.
Bajamos a buscar la bolsa de armas y fuimos de vuelta al auto, esta vez con un rumbo diferente…
Ella seguía preguntando que era, pues si se lo decía perdería la emoción…aunque si lo ve, por más que se lo diga igual se sorprendería…como lo hicieron todos.

1:42 p.m.
Maneje un rato, ella seguía algo impaciente por saber que era la sorpresa…pero luego ya comenzaba a irritar con sus nervios. A lo lejos yo podía verlo…pues ella no, y cuando llegamos se quedó boquiabierta. Se bajo del auto…


Brenda – ¿Qué…que…que es esto?
Cecilia – Esto, es la razón por la que mucha gente no pudo salir…y ha muerto aquí.
Brenda – ¿Cómo apareció esto? ¿Quién lo hiso? ¿Porque?
Cecilia – No tengo idea, hay muchas preguntas que yo misma me las hago…pero nadie puede responderme, ni siquiera el ejercito. Ahora ves a que me refiero de porque no me voy…
Brenda – Espera, hay que intentar sobrepasarlo…una escalera serviría.
Cecilia – Yo no saldré…si quieres hazlo tu…
Brenda – ¿Por qué no?
Cecilia – Porque fuera de esto, no me queda nada…no soy nadie.
Brenda – ¿A caso aquí eres alguien?
Cecilia – Si, la que acaba de salvarte la vida…ahora deja de cuestionar las cosas, estoy aquí por motivos propios, y creo que eso no te incluye.
Brenda – ¡Oye! Yo también soy una sobreviviente y merezco saber lo que pasa…
Cecilia – (Levantando la voz) ¡Lo que pasa…es que saliendo de aquí, no queda nada por hacer! La ciudad está totalmente olvidada, nadie sabe lo que pasa aquí…fuera de esos muros solo hay gente ignorante que no sabe que la ciudad fue infectada…invadida por estas cosas repugnantes que nadie cree, siquiera, ¡¡¡Que existen!!!
Brenda – ¡¡Cálmate…!!
Cecilia – (Respirando hondo) Esa es la verdad. Sabes, estar aquí es mejor que estar ahí afuera…prefiero pelear con zombies que con esos ignorantes a las que llaman personas. (Quedándonos en silencio un momento) Ya es hora de volver, no queda más nada por hacer aquí…
Brenda – (Volteando de vuelta a ver la muralla) Espera, un zombie…
(Un zombie se acercaba desde un costado del puente, debió de aparecer desde el interior del monte…y pues como ya había limpiado toda la zona, creo que debió venir desde la otra ciudad).
Cecilia – ¿Quieres matarlo? – ¿Hablas enserio? – Si, elije un arma…
Mientras el zombie se acercaba, desde el bolso ella eligió su arma…pues escogió una de las mejores armas que tenia, un Revolver Calibre .50 (muy buena elección). Se paro en dirección al que venía el zombie…se paró firme, apunto, tomo aire y disparo, atravesando su frente como si nada…le faltaría solo más práctica.


Brenda – Espera, yo lo conozco…era mi vecino, Fabián.
Cecilia – ¿Enserio?
Brenda – Si, es el…siempre usaba la camiseta del equipo de futbol de Republica. Debemos ir allí, puede que haya algún sobreviviente, no se…quiero ir a mi casa, ver como están las cosas, no importa si mal o bien solo quiero ir.
Cecilia – ¡Wow! Alto ahí un momento…Republica. – ¿Qué pasa con mi barrio? – No hay forma de entrar a ese barrio, bueno…solo hay un camino además de este puente, y es la Maradona, y quién sabe si no hayan destruido el puente que está allí.
Brenda – O sea que, ¿No podremos ir?
Cecilia – Las calles es un total cementerio de autos, la única forma de cruzarlo es a pie…pero eso sería de lo más arriesgado posible. Una moto podría ser…pero, si se aparecen zombies, no creo que sobrevivamos. (Poniéndose confusa y deprimida) Es por eso que todavía no fui a ese barrio…
Brenda – Lo entiendo. – Me alegro. – Solo vayamos, ¿Si? Creo que fue suficiente para mí por hoy.
Siguió algo deprimida todo el camino. Creo que ver a su ciudad en el olvido no le hiso muy bien que digamos, más que nada saber que de su barrio (la otra ciudad) no se sabe nada…que paso de él, ¿Habrá sobrevivientes? ¿Qué habrá pasado con su familia? Quien sabe…
Al irnos, ella pudo ver una tumba…me pregunto de quien era, pues…le conté la historia de Seba.

Historia Especial 3: Creer o no, ¡Ustedes también!

12 de Junio de 2012 2:45 p.m.
Estábamos en el colegio, Valeria y Damián no se han hablado desde aquella pelea. Nos hemos preguntado si fuera necesario contarles a nuestros compañeros la verdad sobre nosotros…pues Elizabeth estuvo de acuerdo con Valeria y dijeron que solo había que contarles lo necesario, no toda nuestra historia. Al tocar el recreo…antes de que todos salgan, Damián junto a todos nuestro curso para hablar…hubo debates, pues era necesario ya que si se aparecen de repente, ellos también serán llevados con nosotros a ya saben donde…
Órnela – ¿Es algo sobre nuestra fiesta de recepción o qué?
Damián – No, de hecho es algo muy diferente a eso, la verdad es que…
Brian – ¿Qué? ¿Es que…?
Valeria – Nos están persiguiendo. El ejército y la armada nacional no buscan…y pronto van a encontrarnos y nos enviaran a un lugar que no les gustara.
Augusto – A nosotros, ¿Por qué? ¿Qué hicimos?
Damián – Ustedes nada, nosotros…nos buscan por algo que no llegaran a entender jamás, y no pienso perder el tiempo explicándoles, así que voy al grano, ¿Si? (Todos callados y confundidos) Formosa fue invadida e infectada por un virus desconocido…muy poco se sabe de que se trata ese virus, pues mata a todas las personas que viven allí, obviamente no en el momento, pero si con el paso del tiempo.
Carla – Podrías explicarte mejor…
Valeria – (Haciendo un gesto) Ya te dije, no nos creerán…
Damián – Déjame intentarlo, ¿Si?
Valeria – Sabes que, no pienso seguir aquí y que me tomen como una psicópata, así que, ¡Adiós!
Sandra – Espera, ¿De qué hablan? ¿Qué es eso de que no les creeremos?
Damián – Es difícil de explicar, pero…
Cecilia – La ciudad está invadida por zombies (Vale escucho justo antes de cruzar la puerta), el ejército argentino quiere mandarnos allí porque sabemos esto…y ahora que se enteraron de que nosotros sabemos este secreto, nos mandaran allí, donde nadie puede salir y tampoco podamos contarlo a nadie, y así nadie sabría lo que pasa en verdad. No queríamos contarles porque sabíamos que ustedes, ignorantes…no saben lo que está pasando es su propio país, y nos tomarían como unos dementes creyendo que decimos tonterías, pues esa es la verdad…
Sebastián – Estas drogada, ¿Cierto?
Cecilia – Pues lo peor de todo, y más que nada para ustedes…es que también están involucrados, así que solo es un aviso antes de llevarse la sorpresa de aparecer allí y no saber qué hacer, ¿Fui claro? (Todos quedaron sorprendidos y a la vez, con miedo).
Y luego comenzó el alboroto…todos comenzaron a desesperarse, tenían miedo…algunos estaban muy desesperados y nos culpaban de todo. El recreo ya iba a terminar y todavía había mucho de qué hablar…
Damián – ¡Oigan, hey…escúchenme por favor! (Nadie responde) ¡¡¡Basta!!! (Todos callados). Deben escucharme, tengo un plan…que no se si funcionara, pero es lo único que podremos hacer, ¿Confiaran en mi?
Brian – ¿Cómo sabremos si dices la verdad? O solo nos engañas para que nos atrapen a nosotros en vez de a ustedes…
Todos¡¡¡Cierto…cierto!!!
Cecilia – Pueden escuchar de una vez, ¡Maldita sea! Si los atrapan a ustedes, no les servirá…nosotros somos su blanco, no ustedes manga de imbéciles.
Ezequiel – Y, ¿Cuál sería ese plan? (Mirando a Valeria)
Carla – ¿No me digas que tú confías en ellos?
Damián – El plan es simple, el ejercito nos encontrara tarde o temprano…de eso no nos podremos salvar ni aunque nos vayamos de la ciudad (y de vuelta el alboroto) Oigan, cálmense y déjenme que les explique... ¿Sí?
Héctor – Podrían hacer silencio, todos tenemos miedo…pero si no seguimos juntos en esto, todos terminaremos mal. Ellos también son nuestros amigos, y solo porque nos hayan dicho esto, ¿Dejaran de ser nuestros amigos? (Todos con la mirada abajo, callados).
Valeria – Gracias Héctor. Un amigo nuestro es del ejercito, al mando de esta operación…nos conto todo lo que habían planeado hacer con nosotros, así que escuchen con atención. Puede que nos manden en un solo lugar o separados en toda la ciudad, y si es así…el plan es lo siguiente. Vayan donde vayan siempre habrá zombies, está infestado, así que cada uno dejara una señal, así sabremos que ya estuvieron allí…
Ruth – ¿Qué tipo de señal?
Damián – Encender la bocina de un auto…sé que la mayoría de aquí a encendido el auto de sus padres para escaparse, y no pueden negarlo. Eso atraerá a los zombies y sabremos que alguien de nosotros ya estuvo allí. (En eso llega Elizabeth)
Elizabeth – Lo siento si me tarde, pero no lo encontraba…aquí está el mapa que me pediste.
Damián – Bien, hagan lugar para que lo vean todos. Esto es todo lo que ellos ocuparan…toda la ciudad está llena de autos varados, aun conservan combustibles así que puede que lo necesiten para movilizarse. Dejaran señales…no solo una, sino varias en diferentes lugares. Puede que les toque lugares lejos, así que necesitaran memorizarse el mapa o no tendrán salida. Este será el punto de reencuentro…
Liliana – ¿La costanera?
Damián – Así es, es el único lugar grande…donde podremos conseguir ayuda. Sé que les parecerá muy difícil comprender todo…pero deben creernos, deben confiar, nosotros les ayudaremos en todo los que nos pidan, y si esto pasa les deberemos la vida por todo. Les aseguro…
Cecilia – Al final de todo…quieran o no, podría pasar igual. Nosotros solo tratamos de ayudar a que comprendan mejor lo que está pasando.
Karen – ¿Y qué haremos entonces? ¿Le decimos a alguien?
Elizabeth – No, esto debe quedar entre nosotros…ni siquiera sus padres deben saberlo, por si acaso dejen guardado una nota de despedida.
Ellos lo entendieron, pero no querían hacerlo…les entiendo. Con el ejército no hay opción, o lo hacen o los tomaran de sorpresa. Solo espero que funcione, solo espero que tengan esperanza…es más, espero solo seamos nosotros…y no ellos.



Bueno...ya que desaprobe mi materia regular y es posible que no pueda entrar a la universidad solo me queda decirles (como siempre) que en unos dias subire la siguente parte, espero les guste y ya saben...si tienen dudas o algo esta mal, me avisan!!
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