Hola...tanto tiempo!! les traje el 8vo capitulo del relato. últimamente no tuve mucho tiempo...es por eso que no subia el capitulo. La serie ya casi termina...falta poco. Espero les guste...si alguien presta atencion, lograra entender mejor...sino, les explicare sin problemas. Saludos
Capitulo 8: Una Sospecha.
4 de Agosto 2:20 p.m.
Estuve casi 7 meses entrenando defensa personal, con la Armada Argentina y practicando tiro con diversas clases de armas, tanto pesadas como pequeñas, haciéndome pasar como un soldado. En este caso solo servirían las armas…porque pelear solo serviría si encuentras a alguien que intenta matarte. Un ejemplo, podría ser como aquella vez…22 de Mayo del 2012, donde recién nos estábamos adaptando al nuevo colegio. Tratábamos de ser como los demás…personas comunes, chicos que ingresan en su último año y así poder terminar la secundaria.
Damián hablaba con Verónica, como simples compañeros…resulto que ella tenía su novio, Cristian…era mucho más grande que Damián, aunque de una mentalidad bastante tonta para su edad y su físico. No resistió a los celos e intento pelear con Damián. Un día estaban en los pasillos y Cristian llega y embiste a Damián de espalda, Damián cae al piso…antes de que Cristian pueda volver a golpearlo, Damián lo esquiva y se levanta. Vero solo gritaba para que pararan…pero su novio se negó, en ese instante estaba frente a Damián, y tras él estaban dos amigos más de Cristian. Damián intento calmarlo hablando, obviamente no quiso y en eso…Cristian tira un puñetazo hacia la cara de Damián, el lo esquiva y al momento llegan los otros dos de atrás para sostenerlo. Quisieron agarrarlo del brazo, pues Damián los esquiva, dobla el brazo de uno de ellos y al otro lo golpea en sus oídos para aturdirlo, tirando luego al del brazo doblado al piso.
Cristian estaba enfurecido, volvió a intentar con otro puñetazo seguido de una patada, Damián pudo esquivar cada puño que tiraba…en un momento esquiva uno que fue directo hacia la pared, y eso lo hiso enojar aún más. Luego habíamos llegado Valeria, Elizabeth y yo…pues Damián término la pelea esquivando una petada, agarrando de su brazo derecho y golpeándolo con su codo izquierdo en la mandíbula de Cristian, dejándolo delirante y luego…inconsciente.
(Interrupción de la historia…)
Brenda – ¿Al menos él recibió algún rasguño en esa pelea?
Cecilia – No, solo recibió quejas por parte de los padres de Cristian…quien llego con tres dientes faltantes, una de ellas era una muela.
Brenda – (Haciendo cara de asco) Si que debió doler. Y luego de eso, ¿Tuvieron alguna otra pelea? ¿Tú peleaste alguna vez?
Cecilia – No, bueno si…algunas pequeñas peleas o discusiones que tuve con otras chicas, pero nada de violencia…nos enseñaron que eso solo existe en las guerras o en personas de mentalidad violenta. Y por cierto…sigue disparando.
Había pasado una semana que deje de buscar, había terminado el barrio Don Bosco y como allí no encontré nada…últimamente solo me he dedicado a enseñar todo lo que aprendí de armas a Brenda. Obviamente solo llevamos algo más de una semana…a comparación de los meses que pase en el entrenamiento militar. Por el momento solo eran prácticas de tiros. Le enseñaba a disparar a larga distancia…ya que disparar y moverse resulto medio costoso para ella. Mientras ella disparaba balas de goma (ya que no podíamos usar mucha munición) yo estaba sentado a un lado tomando una lata de cerveza.
Era buena con los rifles pero, a la hora de disparar lejos con una pistola…gastaba más balas de lo que atinaba al blanco. Disparo de corta distancia le resulto algo fácil aunque seguía gastando balas demás. Con respecto al almacén, es raro que todavía siguieran apareciendo zombies, no sé de donde aparecen…pero cada vez aparecen más a seguido. Empiezo a pensar que hay algún lugar que no conozco…o una puerta sin cerrar, en la que aparecen.
Cecilia – Bueno, ya…terminemos con esto.
Brenda – ¿Por qué?
Cecilia – Mira, lo haces bien…pero debes dejar de esforzarte tanto para que el disparo te salga perfecto, tu simplemente apunta y dispara, nada más.
Brenda – Tú lo haces perfecto, y obviamente con el tiempo sabré hacerlo mejor.
Cecilia – Lo sé, por eso mismo lo digo…pero, has disparado más de 30 veces y solo le has dado a 6 latas de 10. (Agarro el arma y disparo, echando todas las latas al instante) Ves…
Brenda – Para ti es fácil, yo en mi vida…siquiera vi un arma nunca.
Cecilia – Bueno…lamentablemente hay que acostumbrarnos a los retos de la vida. Si te sirve de consuelo, la primera vez que dispare un arma fue a mi mejor amiga, Cecilia.
Brenda – ¿También se llamaba así?
Cecilia – Sí. La había mordido mi propia compañera, quien se había convertido en una zombie sin que nos diéramos cuenta. Aunque ya había muerto por la mordida en su cuello…yo me encargue personalmente de hacerlo definitivamente. Luego de eso también fue al amigo de mi novio, quien un día nos abandonó y luego volvió y nos salvó la vida a ambos…fue mordido y pidió que lo disparemos para terminar de una vez por todas.
Brenda – Eso…es trágico, ¿Y qué hicieron con él?
Cecilia – Por ultimo…fue a mi hermana. (Poniéndome algo seria) Le habían mordido…y no quería dejar que se convirtiera en esas cosas, así que la mate y luego la enterré…fuera de los muros, así nadie la encontraría ni la molestara. (Quedándonos callados un momento)
Brenda – Ceci…
Cecilia – Vámonos, hay que seguir practicando…no puedo seguir pendiente de estar salvándote la vida todo el tiempo si no sabes disparar.
Brenda – ¿Y dónde iremos ahora?
Cecilia – Ya verás…
Había que encontrar otro lugar, ya que con los muchos disparos que se hiso…los zombies comenzarían a llegar, y no quedaba mucha munición. Esta vez se vendría lo más difícil…que sería disparar en movimiento. Sé que al principio le costó demasiado, pero si aprende esto…le resultara más fácil disparar a larga distancia.
2:48 p.m.
Estábamos en la terraza del Hotel cerca del puerto. Era el único lugar lo suficientemente despejado, con linda brisa y vista de la ciudad. Había puesto sobre un arco, una botella como péndulo…la cuestión es dispararlo, cuesta mucho…pero es el mismo ejercicio que nos hicieron a nosotros.
Brenda – Empiezo a pensar que tú forma de enseñar es algo…rara.
Cecilia – Yo mismo dije eso, y ni te imaginas todo lo que tuve que aguantar con los regaños. Tú solo trata de pegarle a la botella. Imagina que la botella es la cabeza de un zombie, obviamente más dura y más chica que el de uno de verdad. Claro que un zombie no se mueve como un péndulo…pero si sabes disparar en el momento exacto en que se mueve, disparar a un zombie te resultara más fácil. Solo que ellos trataran de comerte…
Brenda – Creo que te cansaras de enseñarme…
Cecilia – Luego de esto te enseñare algo muy importante, ahora práctica. Yo voy a ir al puerto un momento…no me tardo.
Brenda – De acuerdo, ten cuidado…
Baje a la avenida y fui directo al puerto. Mate algunos zombies que estban cerca con el cuchillo…pues desde donde estaba, aun se escuchaban los disparos de Brenda, y eso los atraía. Luego de semanas que no volvía, pude ver que no había señales en el cartel que había dejado para los demás…estaba cubierta por algo de tierra de tanto estar al aire libre.
En ese momento me puse a pensar, y por poco llegue a una conclusión de que…creo que jamás volveré a encontrar al resto del grupo. Aún quedaban Órnela, Lili, Néstor, Nahuel, Darío, Miguel, Noemí y Víctor. Solo espero a la mitad…
Estaba limpiando el cartel para llevarlo al auto…en ese mismo instante aún se escuchaban los disparos de Brenda, y luego, unos segundos despues paso a ser un fuerte disparo…me alarme, y al mirar atrás vi a un zombie tirado en el piso. ¡No puede ser que no lo haya percibido! Me acerque y pude ver que la bala le traspaso el cráneo, era la bala de un rifle…y luego pensé, muy extraño que ya no se escucharan los disparos de Brenda.
Metí el cartel en el auto y volví a la terraza del hotel. Cuando llegue, vi a Brenda quien seguía practicando. Me acerque y vi que el rifle parecía haber sido sacado de su lugar…
Cecilia – ¿Cómo te está yendo?
Brenda – Bien, un poco difícil aun…
Cecilia – ¿Difícil? No le puedes pegar a una simple botella que se mueve (mirando hacia el puerto), pero si le puedes pegar a un zombie que está a casi 90 m. de aquí, muy extraño… ¿No?
Brenda – Si, demasiado extraño… (Mirando de reojo)
Cecilia – Brenda…no te hagas la desentendida, ¿Quieres?
Brenda – Bueno, ¿Qué podía hacer? Estaba a punto de atacarte y tú ni siquiera lo habías visto.
Cecilia – Lo sé, y te agradezco que lo hayas hecho pero ser inocente no te sale. Lo único que voy a preguntarte es, ¿De dónde aprendiste a disparar así?
Brenda – Nunca lo hice…solo hice memoria de todo lo que me enseñaste y al ver que ese zombie estaba muy cerca de ti, agarre el rifle, apunte bien y dispare, nada más. Antes de disparar respire hondo…y me termine asustando yo mismo.
Cecilia – Estas demente, y eso si que te queda bien. Ahora te voy a dar otro consejo…relájate y apunta, no te desesperes al disparar y ver que has fallado. Inténtalo…
Volteo a mirar la botella, se puso firme…estaba como a 3 m. del blanco, apunto y miro fijamente. Se quedo como 4 segundos en esa posición y luego disparo…dando en el blanco. Se alegró de poder hacer…ya que el consejo funciono.
Más tarde volvimos a poner las latas a 6 m. y luego a 15 m., pudo darle a todas, aunque tuvo algunos fallos como siempre, pero con el tiempo se irán.
5:18 p.m.
Habíamos vuelto al almacén. Estábamos en el bar del 2do piso enseñándole como armar y desarmar una pistola. Le resulto más complicado que aprender a disparar…pero solo hace falta paciencia para que se puedan lograr las cosas. Su fascinación fue el Revólver que ella había escogido aquella vez, la Magnum Taurus.
Mientras preparaba la merienda, deje que armara y desarmara cada arma…solo para ver que tal lo hacía, y vaya que lo hizo bien. Soy buena instructora…y ella buena estudiante.
6 de Agosto 4:15 p.m.
Estábamos en el Obrero, era el peor lugar de todos…ya que era el barrio con más jóvenes de la ciudad, jóvenes que incluso antes de que ocurriera esto, ya se merecían estar muertos.
Con Brenda a mi lado, pudimos terminar rápido de limpiar el barrio. Yo lo hacía en cuatro días…con ella acompañándome lo terminamos en día y medio.
Pudimos recuperar más munición en algunas casas y también encontramos una que al parecer…fue la casa de un traficante de armas. Brenda se encontró un arma que hasta mi me gusto, era una Colt Python…creo que le tuve envidia por su suerte. No la quiso usar, pues decidio usarla solo cuando encuentre a su familia o a sus amigos. Me pregunto, ¿Cómo es que estas personas pudieron conseguir un arma así? Sinceramente…no tengo idea, de donde ni cómo.
Me había cruzado con mi antiguo profesor de Historia, era un oficial retirado de la penitenciaria hace años…eso significaba, nuevas armas y mas munición.
Cada recorrido que hacíamos además, hacíamos lo posible por conseguir combustible extra. Las estaciones de servicio aun tienen…pero si el ejercito recorriera la ciudad y se entera que ya no queda, se darían cuenta de nosotros.
10 de agosto 2:37 a.m.
Nos sentamos un rato, dimos varias vueltas alrededor de la fuente, hasta que fuimos hacia la estatua de San Martin a sentarnos de nuevo. Incluso hablábamos del colegio…
Benjamín – Dime una cosa, ¿Cómo haces para tener tanta paciencia a las demás personas? Mariana, Yanina, Yamila…todas ellas (Riéndome), digo…yo cuando estoy con las mujeres del curso, no paran de hablar ni un segundo. ¿Cómo lo haces?
Cecilia – Bueno, lo que hago…es ignorarlas. Si, puede que les haga caso todo el tiempo, pero eso no impide que yo siga con lo mío…en vez de estar horas y horas escuchando las tonterías que hablan. Si llegara a decir algo, serian todas las mujeres contra mí, y puede que Yamila se ponga de mi lado, y obviamente Cecilia (Anahi).
Benjamín – Tienes mucha paciencia…
Cecilia – Hay momentos en que, me dan ganas de… (Haciendo gesto de ahorcar o estrangular)
Benjamín – (Riéndose) ¿Y porque no lo haces?
Cecilia – Pues ya ves porque. (Cambiando de tema) Pregunta personal, ¿Cómo te llevas con tu familia? Espero no te moleste la pregunta…
Benjamín – No, descuida. Mi familia…es algo digamos, especial. No soy de llevarme mucho con mis hermanos, mis padres siempre trabajan y tienen poco tiempo ya que cuando salgo del colegio ellos tienen partido de futbol, mi padre es entrenador y mi madre coordinadora.
Cecilia – Igual que la mía…
Benjamín – Así es, y…muy pocas veces tienen tiempo para mí. Solo los fines de semana o cuando no tengo clases. Mis hermanos son algo molestos, tanto yo como ellos estamos de acuerdo en que soy yo la oveja negra de la casa. Mi hermana es enfermera y cada vez que sale de trabajar, llega en casa y duerme. Si tiene tiempo se queda un rato, sino vuelve a trabajar…es algo cansador a veces.
Cecilia – En mi casa no es tan así, al igual que tu como dijiste recién…para mis hermanos, yo también soy la oveja negra de la casa. Me encierro en mi pieza, salgo solo para tomar Terere, ver tele o comer algo…a veces peleo mucho con Johana, Luis es molesto pero casi nunca está dentro de la casa. Mi mama sería un caso serio, solo me hace caso cuando soy yo la que se acerca a ella…porque resulta que al verme, recuerda que tiene una hija de 17 años que aún vive en la casa y dentro de poco está a punto de recibirse.
Benjamín – Cierto…olvidaba que mañana cumples 17.
Cecilia – 17…creo me estoy haciendo vieja para mi edad.
Benjamín – Pero aun seguís siendo lindas. (Creo que me sonroje un poco cuando dijo eso…) Cecilia, ¡Despierta!
Cecilia – ¿Qué?
Benjamín – ¡Despierta! Oye, ¿Me escuchas? ¡Zombies!
Cecilia – ¿Qué? De que hablas…
De repente despierto asustada, solo era un simple sueño…un recuerdo de Benja y yo, aquella última noche en que la ciudad todavía estaba normal, antes de que todo sucediera.
Brenda me hablaba, me dijo que había tres zombies dentro del almacén. Me alarme y me levante, garre el cuchillo y bajamos…encontramos a todos. La pregunta seria, ¿Cómo entraron? Revisamos todo el lugar, puertas e incluso hasta las del depósito, y no había nada, todo estaba sellado. No sé lo que haya pasado pero había que investigar de una vez por todas…
Volví a la cama, hacia frío y la calefacción estaba apagada. Después de haber soñado lo que soñé, trate de dormir pero no podía. Pase más que una hora pensando en todo lo que paso en estos últimos 2 años. Desde aquel día hasta hoy…siempre me pregunte, ¿Qué hubiera pasado si nada de esto ocurriera? Estaría en la universidad, estaríamos cumpliendo nuestro 2do aniversario con Benja. Anahí y todo el resto de mis amigas seguirían vivas, mi familia, Juan, Seba, Bogado…Carina, Yamila.
¿Qué hubiera pasado? Debería preguntarme primero… ¿Cómo fue que paso?
6:42 p.m.
Estábamos en el bar, todo estaba bastante tranquilo…estaba enseñando a armar y desarmar su Colt Python, le había gustado tanto que no se lo quitaba de encima.
Todo seguía normal, pues obviamente no duraría mucho.
En un momento antes de terminar de armar, escuchamos otro ruido abajo…de seguro sería un zombie. Le dije que yo me encargaría mientras que ella terminara con su trabajo. Fui a ver y no me equivoque, era otro zombies. Lo mate y pues me seguía preguntando de donde salían, y porque siempre aparecían en el mismo lugar. Un rato después aparece Brenda, preguntando que paso. Hablamos sobre el tema y luego se nos apareció una hipótesis…la ventilación.
Ya me había imaginado que sería por arriba, pero hasta que vi una de las rejillas de la ventilación abierta. No pusimos a pensar y Brenda dijo que si el generador del lugar todavía funcionaba, las cámaras de seguridad también estarían activadas.
Tenía razón, así que fuimos corriendo hacia la sala de control, y le di la razón…las cámaras todavía funcionaban y pudieron grabar todo. Buscamos la del pasillo donde cayó el zombie y pudimos verlo…había caído. En otra cámara pudimos ver como caía en la misma dirección que el anterior. Mientras revisábamos rápido todas las grabaciones del día, vimos cruzar a alguien cámara frigorífica de la carnicería, creo que se dio cuenta de que la cámara se movió…pues al tatar de llegar a él y verlo mejor, comenzó a correr.
Yo seguí tras él y le dije a Brenda que lo siguiera a través de las cámaras de seguridad que había en esos pasillos y me avise (con un radio) por donde iría.
Entre a la carnicería y no vi a nadie, solo una puerta y la cámara…
Cecilia – Brenda, ¿Puedes verme?
Brenda – Si, muy preciso…entro por esa puerta, ten cuidado.
Cecilia – De acuerdo, dime hacia donde llevan estos pasillos.
Brenda – Depende de donde él siga…te llevara a una de las puertas del depósito o directo a afuera, a unos diez o quince metros del último cerco de estacionamiento.
Deje el radio prendido, iba despacio, la puerta estaba frío y duro…intentando con toda fuerza, al abrir…pude verlo aunque no muy bien, le grite y comencé a seguirlo. Dispare varias veces pero no le atinaba…luego entro en otra puerta, intente abrirla pero no podía, debió cerrarla desde el otro lado. En eso llega Brenda con la escopeta, quien disparo hacia la cerradura y la puerta se abrió. Estábamos en el depósito, pudimos verlo a lo lejos…se iba hacia la salida.
Ya me estaba cansando de él. Luego, al llegar…abrió las puertas y corrió hacia afuera. Trato de cerrarlas de vuelta pero le dispare y eso lo ahuyento. Sí que sabía correr.
Cuando salimos no sabía por dónde fue…y apenas pudimos verlo, se iba en dirección hacia de la vieja fábrica, y atrás de eso está la cancha de futbol donde podría escapar fácil.
Lo seguimos, pero al doblar vimos que ya estaba cerca de la reja, dispare varias veces pero no llegaba a darle. Necesitaba dispararle con otra cosa…
Antes de que llegara y pudiera saltar…saque un rifle que estaba escondido bajo un auto quemado.
Ya estaba sobre la reja intentando cruzarla, cuando apunte…y justo cuando podía darle por la espalda o su pierna, al momento de disparar…Brenda golpea el arma, haciendo que dispare mal. El tipo salto la reja y se subió a una camioneta…intentando pararle volví a disparar varias veces pero no llegue, ya se había ido.
Cecilia – ¿¡Pero qué diablos hiciste!?
Brenda – No puedes dispararle, era un sobreviviente. Quizás quería comida o algo…
Cecilia – ¿Comida? Acaso, ¿Metía zombies para que buscara comida por él?
Brenda – Igual no podías matarlo…quien dice hay mas como él.
Cecilia – No importa, lo matare si se mete conmigo…eso debes entenderlo. ¡MALDITA SEA! ¿Te salve la vida solo para esto? Hubiera sido mejor que te comieran. (Yéndome)
Brenda – Solo porque te crees la única sobreviviente de la ciudad y perdiste a tu familia y amigos, creerás que todo te sale perfecto, pues adivina que…no, está ya no es tu ciudad, ya nada de lo que ves aquí era como antes, así que como tu aquí…tampoco eres nadie, solo una chica que tiene miedo de saber que no puedes cambiar más de lo que ya se cambio, y que solo quieres estar aquí porque así nadie te molestara por tu…maldita debilidad.
Cecilia – Digas lo que digas, no me interesa… ¿Sabes?
Brenda – ¿Te crees la heroína matando a tu familia? (En eso me detengo) Eso es lo más ridículo que una chica puede hacer, solo lo haces para escapar de la realidad.
Cecilia – (Volteo) Retira lo dicho…
Brenda – No, ya lo dije… ¡Eres débil y te crees gran cosa frente a mí!
No aguante el enojo por lo que acaba de decir, pues estando frente a frente…corro hacia ella y la embisto, ambos cayendo al piso. Ella logra soltarse y me golpea por la cara, al intentar con un derechazo, logro bloquear y poder darle yo por la cara, alejándola de mí.
Brenda – Eso es lo mejor que tienes, pues entonces solo gastaron tiempo enseñándote a pelear.
(Antes de retirarme pude ver que me quito el cuchillo de Benja…)
Cecilia – Devuélvemelo…ahora.
Brenda – No…
Cecilia – Hazlo…o te juto lo lamentaras.
Brenda – ¿Quieres? Ven a buscarlo.
Me moleste aún más y fui para recuperarlo. Trato de cortarme con el cuchillo, pero luego…hiso un movimiento en falso y pude llegar quitarle el cuchillo, pero ella aprovecho y logro darme un codazo y luego otro puñetazo en el estómago, tirándome al piso.
Volvió a querer golpearme pero yo la detengo, la golpeo en la cara y luego me toca golpearle en su estómago, empujándola a un costado.
Me levanto apenas por el dolor del puño, tenía sangrado la boca y ella tenía sangre al costado de su frente…ya estábamos cansado, pero ella quiso seguir. Volvió para darme otro golpe, yo logre esquivarla, bloqueando su izquierda y luego golpeando su costilla derecha, intento otro derechazo…logre esquivarlo, agarrando y doblando su brazo, golpeando de nuevo con la izquierda, su estomago y esta vez dejándola débil, pateando sus piernas, cayendo y en el piso antes de que pudiera moverse, le puse el cuchillo en su cuello.
Brenda – ¡Vamos! Si dices que no eres débil, ¡Hazlo! Tal como lo ibas a hacer con ese tipo…
Cecilia – Habla todo lo que quieras…pero tú, jamás entenderás.
Brenda – Lo que no entiendo, es porque seguir en este lugar cuando tú mismo admites que no existe más salvación. Vamos, hazlo…luego sigue buscando a tu familia, que ellos te esperaran para comerte. (Enojándome cada vez más) Eres patética…
(Por poco casi lo hago, amague…pero sabía que lo estaba haciendo solo por enojo. Segundos después trate de recapacitar y me calme…quitando el cuchillo)
Cecilia – Nunca más vuelvas a quitarme el cuchillo…o la próxima si te matare, ¿Escuchaste? Porque fue con él, con que mate al primer zombie que iba a comerte…
Me levante de encima, agarre el rifle y la pistola…y volví al almacén. Ella se levantó, solo queda mirándome y mucho después, siguió atrás de mí para también volver.
Fui al baño, me quite toda la sangre de mi boca…y tome un baño. Recordando todo lo que había dicho Brenda…y recordando miles de cosas de mis amigos y de mi propia familia, comencé a llorar en la bañera. Un terrible dolor… ¿Por qué tuve que hacerlo? Estoy arrepentida de todo…
11 de Agosto 4:29 a.m.
“Parte de Brenda…”
Cecilia estaba sentada en el balcón, tomando latas de cerveza…las últimas que quedaban en todo el almacén. Cada vez que terminaba uno, se lo tiraba a los zombies de allí abajo. Yo solo estaba acostada…intentando dormir. Me sentí algo culpable por lo que paso en la tarde.
Me levante y fui con ella para tratar de hablar de forma razonable, todo lo que paso.
Estaba allí, solo le quedaban 4 latas, y mientras abría una…yo llegue, queriendo hablar con ella.
Brenda – ¿Cecilia? (Solo quedaba mirando al horizonte…parecía estar algo pasada de alcohol, pero aun seguía consciente). Sé que no quieres hablarme, pero yo vine…quería pedirte perdón por lo de hoy, se que…
Cecilia – (Interrumpiéndola) Hoy es mi cumpleaños… – ¿Qué? – Si, hoy cumplo 19 años de mi…maldita vida.
Brenda – (Algo confusa) Pues, feliz cumpleaños…entonces. (Sentándome)
Cecilia – Estaba con él, a punto de darnos un beso…yo estaba por dar mi primer beso.
Brenda – ¿Quién “él”? ¿De quién hablas?
Cecilia – Salvo la vida una dos veces. El tomo de mi mano, y me llevo arriba junto con los demás…solo pudimos salvarnos 12 de nuestro curso: Diana, mordida…fue la que mato a Cecilia (Anahí) y a Juan. Gaby murió intentando conseguir provisiones.
Brenda – Cecilia, ¿De qué hablas?
Cecilia – Stefani…ella fue comida por completo por tres zombies. Seba…fue asesinado. Leo era alguien de otro curso de 6to, murió al intentar escapar, tropezando y cayendo sobre esas cosas. Yamila…era mi amiga, tuve que matarla yo. Carina…escapo con Viviana, pero no lo logro. Bogado…
Brenda – ¡Cecilia! (volteando a mirar) ¿Por qué me lo cuentas?
Cecilia – Porque todo eso paso, hace ya dos años. El 10 de agosto del 2011 a las 3 de la tarde…el día que toda la ciudad murió…el más repugnante, deprimente y, psicológicamente, el día que más odio de todos los días que he vivido hasta hoy. Y lo peor es que no pude hacer nada para que deje de pasar…nadie pudo hacer nada, o de seguro se podía pero no lo hicieron, ¿No crees? (yo la entendía pero a la vez me sentía confusa, ¿Por qué me cuenta esto?). De todas formas ya no importa… ¡Todo termino ya! (Tirando la lata de cerveza).
Brenda – Tienes que dormir. Creo que no estás…en condición para seguir. Ven, te ayudo.
Ella solo seguía mirando hacia el horizonte, pero luego…se levanto y fue directo a la cama.
Le quedaban aun 3 latas de cerveza…se las guarde por si en la mañana preguntara por ellas.
Se acostó y un rato después se durmió profundamente…estaba algo fresco así que conseguí una manta y le puse encima. Parecía que esta vez sí durmió sin pesadillas…
Brenda – (Mirándola aun confusa y mal por lo que me acaba de contar) Buenas noches…Cecilia
Bueno, aqui termino este capitulo...espero les guste! como ya saben...aun faltan los demas personajes nuevos, qe daran lugar a una parte importante de la trama...y en poco tiempo, volveran a ver al famoso Antonio, esta vez de vuelta en accion salvando la vida de alguien.
como saben...si algo no les gusto, no entendieron o esta mal, me lo avisan. Saludos
Capitulo 8: Una Sospecha.
4 de Agosto 2:20 p.m.
Estuve casi 7 meses entrenando defensa personal, con la Armada Argentina y practicando tiro con diversas clases de armas, tanto pesadas como pequeñas, haciéndome pasar como un soldado. En este caso solo servirían las armas…porque pelear solo serviría si encuentras a alguien que intenta matarte. Un ejemplo, podría ser como aquella vez…22 de Mayo del 2012, donde recién nos estábamos adaptando al nuevo colegio. Tratábamos de ser como los demás…personas comunes, chicos que ingresan en su último año y así poder terminar la secundaria.
Damián hablaba con Verónica, como simples compañeros…resulto que ella tenía su novio, Cristian…era mucho más grande que Damián, aunque de una mentalidad bastante tonta para su edad y su físico. No resistió a los celos e intento pelear con Damián. Un día estaban en los pasillos y Cristian llega y embiste a Damián de espalda, Damián cae al piso…antes de que Cristian pueda volver a golpearlo, Damián lo esquiva y se levanta. Vero solo gritaba para que pararan…pero su novio se negó, en ese instante estaba frente a Damián, y tras él estaban dos amigos más de Cristian. Damián intento calmarlo hablando, obviamente no quiso y en eso…Cristian tira un puñetazo hacia la cara de Damián, el lo esquiva y al momento llegan los otros dos de atrás para sostenerlo. Quisieron agarrarlo del brazo, pues Damián los esquiva, dobla el brazo de uno de ellos y al otro lo golpea en sus oídos para aturdirlo, tirando luego al del brazo doblado al piso.
Cristian estaba enfurecido, volvió a intentar con otro puñetazo seguido de una patada, Damián pudo esquivar cada puño que tiraba…en un momento esquiva uno que fue directo hacia la pared, y eso lo hiso enojar aún más. Luego habíamos llegado Valeria, Elizabeth y yo…pues Damián término la pelea esquivando una petada, agarrando de su brazo derecho y golpeándolo con su codo izquierdo en la mandíbula de Cristian, dejándolo delirante y luego…inconsciente.
(Interrupción de la historia…)
Brenda – ¿Al menos él recibió algún rasguño en esa pelea?
Cecilia – No, solo recibió quejas por parte de los padres de Cristian…quien llego con tres dientes faltantes, una de ellas era una muela.
Brenda – (Haciendo cara de asco) Si que debió doler. Y luego de eso, ¿Tuvieron alguna otra pelea? ¿Tú peleaste alguna vez?
Cecilia – No, bueno si…algunas pequeñas peleas o discusiones que tuve con otras chicas, pero nada de violencia…nos enseñaron que eso solo existe en las guerras o en personas de mentalidad violenta. Y por cierto…sigue disparando.
Había pasado una semana que deje de buscar, había terminado el barrio Don Bosco y como allí no encontré nada…últimamente solo me he dedicado a enseñar todo lo que aprendí de armas a Brenda. Obviamente solo llevamos algo más de una semana…a comparación de los meses que pase en el entrenamiento militar. Por el momento solo eran prácticas de tiros. Le enseñaba a disparar a larga distancia…ya que disparar y moverse resulto medio costoso para ella. Mientras ella disparaba balas de goma (ya que no podíamos usar mucha munición) yo estaba sentado a un lado tomando una lata de cerveza.
Era buena con los rifles pero, a la hora de disparar lejos con una pistola…gastaba más balas de lo que atinaba al blanco. Disparo de corta distancia le resulto algo fácil aunque seguía gastando balas demás. Con respecto al almacén, es raro que todavía siguieran apareciendo zombies, no sé de donde aparecen…pero cada vez aparecen más a seguido. Empiezo a pensar que hay algún lugar que no conozco…o una puerta sin cerrar, en la que aparecen.
Cecilia – Bueno, ya…terminemos con esto.
Brenda – ¿Por qué?
Cecilia – Mira, lo haces bien…pero debes dejar de esforzarte tanto para que el disparo te salga perfecto, tu simplemente apunta y dispara, nada más.
Brenda – Tú lo haces perfecto, y obviamente con el tiempo sabré hacerlo mejor.
Cecilia – Lo sé, por eso mismo lo digo…pero, has disparado más de 30 veces y solo le has dado a 6 latas de 10. (Agarro el arma y disparo, echando todas las latas al instante) Ves…
Brenda – Para ti es fácil, yo en mi vida…siquiera vi un arma nunca.
Cecilia – Bueno…lamentablemente hay que acostumbrarnos a los retos de la vida. Si te sirve de consuelo, la primera vez que dispare un arma fue a mi mejor amiga, Cecilia.
Brenda – ¿También se llamaba así?
Cecilia – Sí. La había mordido mi propia compañera, quien se había convertido en una zombie sin que nos diéramos cuenta. Aunque ya había muerto por la mordida en su cuello…yo me encargue personalmente de hacerlo definitivamente. Luego de eso también fue al amigo de mi novio, quien un día nos abandonó y luego volvió y nos salvó la vida a ambos…fue mordido y pidió que lo disparemos para terminar de una vez por todas.
Brenda – Eso…es trágico, ¿Y qué hicieron con él?
Cecilia – Por ultimo…fue a mi hermana. (Poniéndome algo seria) Le habían mordido…y no quería dejar que se convirtiera en esas cosas, así que la mate y luego la enterré…fuera de los muros, así nadie la encontraría ni la molestara. (Quedándonos callados un momento)
Brenda – Ceci…
Cecilia – Vámonos, hay que seguir practicando…no puedo seguir pendiente de estar salvándote la vida todo el tiempo si no sabes disparar.
Brenda – ¿Y dónde iremos ahora?
Cecilia – Ya verás…
Había que encontrar otro lugar, ya que con los muchos disparos que se hiso…los zombies comenzarían a llegar, y no quedaba mucha munición. Esta vez se vendría lo más difícil…que sería disparar en movimiento. Sé que al principio le costó demasiado, pero si aprende esto…le resultara más fácil disparar a larga distancia.
2:48 p.m.
Estábamos en la terraza del Hotel cerca del puerto. Era el único lugar lo suficientemente despejado, con linda brisa y vista de la ciudad. Había puesto sobre un arco, una botella como péndulo…la cuestión es dispararlo, cuesta mucho…pero es el mismo ejercicio que nos hicieron a nosotros.
Brenda – Empiezo a pensar que tú forma de enseñar es algo…rara.
Cecilia – Yo mismo dije eso, y ni te imaginas todo lo que tuve que aguantar con los regaños. Tú solo trata de pegarle a la botella. Imagina que la botella es la cabeza de un zombie, obviamente más dura y más chica que el de uno de verdad. Claro que un zombie no se mueve como un péndulo…pero si sabes disparar en el momento exacto en que se mueve, disparar a un zombie te resultara más fácil. Solo que ellos trataran de comerte…
Brenda – Creo que te cansaras de enseñarme…
Cecilia – Luego de esto te enseñare algo muy importante, ahora práctica. Yo voy a ir al puerto un momento…no me tardo.
Brenda – De acuerdo, ten cuidado…
Baje a la avenida y fui directo al puerto. Mate algunos zombies que estban cerca con el cuchillo…pues desde donde estaba, aun se escuchaban los disparos de Brenda, y eso los atraía. Luego de semanas que no volvía, pude ver que no había señales en el cartel que había dejado para los demás…estaba cubierta por algo de tierra de tanto estar al aire libre.
En ese momento me puse a pensar, y por poco llegue a una conclusión de que…creo que jamás volveré a encontrar al resto del grupo. Aún quedaban Órnela, Lili, Néstor, Nahuel, Darío, Miguel, Noemí y Víctor. Solo espero a la mitad…
Estaba limpiando el cartel para llevarlo al auto…en ese mismo instante aún se escuchaban los disparos de Brenda, y luego, unos segundos despues paso a ser un fuerte disparo…me alarme, y al mirar atrás vi a un zombie tirado en el piso. ¡No puede ser que no lo haya percibido! Me acerque y pude ver que la bala le traspaso el cráneo, era la bala de un rifle…y luego pensé, muy extraño que ya no se escucharan los disparos de Brenda.
Metí el cartel en el auto y volví a la terraza del hotel. Cuando llegue, vi a Brenda quien seguía practicando. Me acerque y vi que el rifle parecía haber sido sacado de su lugar…
Cecilia – ¿Cómo te está yendo?
Brenda – Bien, un poco difícil aun…
Cecilia – ¿Difícil? No le puedes pegar a una simple botella que se mueve (mirando hacia el puerto), pero si le puedes pegar a un zombie que está a casi 90 m. de aquí, muy extraño… ¿No?
Brenda – Si, demasiado extraño… (Mirando de reojo)
Cecilia – Brenda…no te hagas la desentendida, ¿Quieres?
Brenda – Bueno, ¿Qué podía hacer? Estaba a punto de atacarte y tú ni siquiera lo habías visto.
Cecilia – Lo sé, y te agradezco que lo hayas hecho pero ser inocente no te sale. Lo único que voy a preguntarte es, ¿De dónde aprendiste a disparar así?
Brenda – Nunca lo hice…solo hice memoria de todo lo que me enseñaste y al ver que ese zombie estaba muy cerca de ti, agarre el rifle, apunte bien y dispare, nada más. Antes de disparar respire hondo…y me termine asustando yo mismo.
Cecilia – Estas demente, y eso si que te queda bien. Ahora te voy a dar otro consejo…relájate y apunta, no te desesperes al disparar y ver que has fallado. Inténtalo…
Volteo a mirar la botella, se puso firme…estaba como a 3 m. del blanco, apunto y miro fijamente. Se quedo como 4 segundos en esa posición y luego disparo…dando en el blanco. Se alegró de poder hacer…ya que el consejo funciono.
Más tarde volvimos a poner las latas a 6 m. y luego a 15 m., pudo darle a todas, aunque tuvo algunos fallos como siempre, pero con el tiempo se irán.
5:18 p.m.
Habíamos vuelto al almacén. Estábamos en el bar del 2do piso enseñándole como armar y desarmar una pistola. Le resulto más complicado que aprender a disparar…pero solo hace falta paciencia para que se puedan lograr las cosas. Su fascinación fue el Revólver que ella había escogido aquella vez, la Magnum Taurus.
Mientras preparaba la merienda, deje que armara y desarmara cada arma…solo para ver que tal lo hacía, y vaya que lo hizo bien. Soy buena instructora…y ella buena estudiante.
6 de Agosto 4:15 p.m.
Estábamos en el Obrero, era el peor lugar de todos…ya que era el barrio con más jóvenes de la ciudad, jóvenes que incluso antes de que ocurriera esto, ya se merecían estar muertos.
Con Brenda a mi lado, pudimos terminar rápido de limpiar el barrio. Yo lo hacía en cuatro días…con ella acompañándome lo terminamos en día y medio.
Pudimos recuperar más munición en algunas casas y también encontramos una que al parecer…fue la casa de un traficante de armas. Brenda se encontró un arma que hasta mi me gusto, era una Colt Python…creo que le tuve envidia por su suerte. No la quiso usar, pues decidio usarla solo cuando encuentre a su familia o a sus amigos. Me pregunto, ¿Cómo es que estas personas pudieron conseguir un arma así? Sinceramente…no tengo idea, de donde ni cómo.
Me había cruzado con mi antiguo profesor de Historia, era un oficial retirado de la penitenciaria hace años…eso significaba, nuevas armas y mas munición.
Cada recorrido que hacíamos además, hacíamos lo posible por conseguir combustible extra. Las estaciones de servicio aun tienen…pero si el ejercito recorriera la ciudad y se entera que ya no queda, se darían cuenta de nosotros.
10 de agosto 2:37 a.m.
Nos sentamos un rato, dimos varias vueltas alrededor de la fuente, hasta que fuimos hacia la estatua de San Martin a sentarnos de nuevo. Incluso hablábamos del colegio…
Benjamín – Dime una cosa, ¿Cómo haces para tener tanta paciencia a las demás personas? Mariana, Yanina, Yamila…todas ellas (Riéndome), digo…yo cuando estoy con las mujeres del curso, no paran de hablar ni un segundo. ¿Cómo lo haces?
Cecilia – Bueno, lo que hago…es ignorarlas. Si, puede que les haga caso todo el tiempo, pero eso no impide que yo siga con lo mío…en vez de estar horas y horas escuchando las tonterías que hablan. Si llegara a decir algo, serian todas las mujeres contra mí, y puede que Yamila se ponga de mi lado, y obviamente Cecilia (Anahi).
Benjamín – Tienes mucha paciencia…
Cecilia – Hay momentos en que, me dan ganas de… (Haciendo gesto de ahorcar o estrangular)
Benjamín – (Riéndose) ¿Y porque no lo haces?
Cecilia – Pues ya ves porque. (Cambiando de tema) Pregunta personal, ¿Cómo te llevas con tu familia? Espero no te moleste la pregunta…
Benjamín – No, descuida. Mi familia…es algo digamos, especial. No soy de llevarme mucho con mis hermanos, mis padres siempre trabajan y tienen poco tiempo ya que cuando salgo del colegio ellos tienen partido de futbol, mi padre es entrenador y mi madre coordinadora.
Cecilia – Igual que la mía…
Benjamín – Así es, y…muy pocas veces tienen tiempo para mí. Solo los fines de semana o cuando no tengo clases. Mis hermanos son algo molestos, tanto yo como ellos estamos de acuerdo en que soy yo la oveja negra de la casa. Mi hermana es enfermera y cada vez que sale de trabajar, llega en casa y duerme. Si tiene tiempo se queda un rato, sino vuelve a trabajar…es algo cansador a veces.
Cecilia – En mi casa no es tan así, al igual que tu como dijiste recién…para mis hermanos, yo también soy la oveja negra de la casa. Me encierro en mi pieza, salgo solo para tomar Terere, ver tele o comer algo…a veces peleo mucho con Johana, Luis es molesto pero casi nunca está dentro de la casa. Mi mama sería un caso serio, solo me hace caso cuando soy yo la que se acerca a ella…porque resulta que al verme, recuerda que tiene una hija de 17 años que aún vive en la casa y dentro de poco está a punto de recibirse.
Benjamín – Cierto…olvidaba que mañana cumples 17.
Cecilia – 17…creo me estoy haciendo vieja para mi edad.
Benjamín – Pero aun seguís siendo lindas. (Creo que me sonroje un poco cuando dijo eso…) Cecilia, ¡Despierta!
Cecilia – ¿Qué?
Benjamín – ¡Despierta! Oye, ¿Me escuchas? ¡Zombies!
Cecilia – ¿Qué? De que hablas…
De repente despierto asustada, solo era un simple sueño…un recuerdo de Benja y yo, aquella última noche en que la ciudad todavía estaba normal, antes de que todo sucediera.
Brenda me hablaba, me dijo que había tres zombies dentro del almacén. Me alarme y me levante, garre el cuchillo y bajamos…encontramos a todos. La pregunta seria, ¿Cómo entraron? Revisamos todo el lugar, puertas e incluso hasta las del depósito, y no había nada, todo estaba sellado. No sé lo que haya pasado pero había que investigar de una vez por todas…
Volví a la cama, hacia frío y la calefacción estaba apagada. Después de haber soñado lo que soñé, trate de dormir pero no podía. Pase más que una hora pensando en todo lo que paso en estos últimos 2 años. Desde aquel día hasta hoy…siempre me pregunte, ¿Qué hubiera pasado si nada de esto ocurriera? Estaría en la universidad, estaríamos cumpliendo nuestro 2do aniversario con Benja. Anahí y todo el resto de mis amigas seguirían vivas, mi familia, Juan, Seba, Bogado…Carina, Yamila.
¿Qué hubiera pasado? Debería preguntarme primero… ¿Cómo fue que paso?
6:42 p.m.
Estábamos en el bar, todo estaba bastante tranquilo…estaba enseñando a armar y desarmar su Colt Python, le había gustado tanto que no se lo quitaba de encima.
Todo seguía normal, pues obviamente no duraría mucho.
En un momento antes de terminar de armar, escuchamos otro ruido abajo…de seguro sería un zombie. Le dije que yo me encargaría mientras que ella terminara con su trabajo. Fui a ver y no me equivoque, era otro zombies. Lo mate y pues me seguía preguntando de donde salían, y porque siempre aparecían en el mismo lugar. Un rato después aparece Brenda, preguntando que paso. Hablamos sobre el tema y luego se nos apareció una hipótesis…la ventilación.
Ya me había imaginado que sería por arriba, pero hasta que vi una de las rejillas de la ventilación abierta. No pusimos a pensar y Brenda dijo que si el generador del lugar todavía funcionaba, las cámaras de seguridad también estarían activadas.
Tenía razón, así que fuimos corriendo hacia la sala de control, y le di la razón…las cámaras todavía funcionaban y pudieron grabar todo. Buscamos la del pasillo donde cayó el zombie y pudimos verlo…había caído. En otra cámara pudimos ver como caía en la misma dirección que el anterior. Mientras revisábamos rápido todas las grabaciones del día, vimos cruzar a alguien cámara frigorífica de la carnicería, creo que se dio cuenta de que la cámara se movió…pues al tatar de llegar a él y verlo mejor, comenzó a correr.
Yo seguí tras él y le dije a Brenda que lo siguiera a través de las cámaras de seguridad que había en esos pasillos y me avise (con un radio) por donde iría.
Entre a la carnicería y no vi a nadie, solo una puerta y la cámara…
Cecilia – Brenda, ¿Puedes verme?
Brenda – Si, muy preciso…entro por esa puerta, ten cuidado.
Cecilia – De acuerdo, dime hacia donde llevan estos pasillos.
Brenda – Depende de donde él siga…te llevara a una de las puertas del depósito o directo a afuera, a unos diez o quince metros del último cerco de estacionamiento.
Deje el radio prendido, iba despacio, la puerta estaba frío y duro…intentando con toda fuerza, al abrir…pude verlo aunque no muy bien, le grite y comencé a seguirlo. Dispare varias veces pero no le atinaba…luego entro en otra puerta, intente abrirla pero no podía, debió cerrarla desde el otro lado. En eso llega Brenda con la escopeta, quien disparo hacia la cerradura y la puerta se abrió. Estábamos en el depósito, pudimos verlo a lo lejos…se iba hacia la salida.
Ya me estaba cansando de él. Luego, al llegar…abrió las puertas y corrió hacia afuera. Trato de cerrarlas de vuelta pero le dispare y eso lo ahuyento. Sí que sabía correr.
Cuando salimos no sabía por dónde fue…y apenas pudimos verlo, se iba en dirección hacia de la vieja fábrica, y atrás de eso está la cancha de futbol donde podría escapar fácil.
Lo seguimos, pero al doblar vimos que ya estaba cerca de la reja, dispare varias veces pero no llegaba a darle. Necesitaba dispararle con otra cosa…
Antes de que llegara y pudiera saltar…saque un rifle que estaba escondido bajo un auto quemado.
Ya estaba sobre la reja intentando cruzarla, cuando apunte…y justo cuando podía darle por la espalda o su pierna, al momento de disparar…Brenda golpea el arma, haciendo que dispare mal. El tipo salto la reja y se subió a una camioneta…intentando pararle volví a disparar varias veces pero no llegue, ya se había ido.
Cecilia – ¿¡Pero qué diablos hiciste!?
Brenda – No puedes dispararle, era un sobreviviente. Quizás quería comida o algo…
Cecilia – ¿Comida? Acaso, ¿Metía zombies para que buscara comida por él?
Brenda – Igual no podías matarlo…quien dice hay mas como él.
Cecilia – No importa, lo matare si se mete conmigo…eso debes entenderlo. ¡MALDITA SEA! ¿Te salve la vida solo para esto? Hubiera sido mejor que te comieran. (Yéndome)
Brenda – Solo porque te crees la única sobreviviente de la ciudad y perdiste a tu familia y amigos, creerás que todo te sale perfecto, pues adivina que…no, está ya no es tu ciudad, ya nada de lo que ves aquí era como antes, así que como tu aquí…tampoco eres nadie, solo una chica que tiene miedo de saber que no puedes cambiar más de lo que ya se cambio, y que solo quieres estar aquí porque así nadie te molestara por tu…maldita debilidad.
Cecilia – Digas lo que digas, no me interesa… ¿Sabes?
Brenda – ¿Te crees la heroína matando a tu familia? (En eso me detengo) Eso es lo más ridículo que una chica puede hacer, solo lo haces para escapar de la realidad.
Cecilia – (Volteo) Retira lo dicho…
Brenda – No, ya lo dije… ¡Eres débil y te crees gran cosa frente a mí!
No aguante el enojo por lo que acaba de decir, pues estando frente a frente…corro hacia ella y la embisto, ambos cayendo al piso. Ella logra soltarse y me golpea por la cara, al intentar con un derechazo, logro bloquear y poder darle yo por la cara, alejándola de mí.
Brenda – Eso es lo mejor que tienes, pues entonces solo gastaron tiempo enseñándote a pelear.
(Antes de retirarme pude ver que me quito el cuchillo de Benja…)
Cecilia – Devuélvemelo…ahora.
Brenda – No…
Cecilia – Hazlo…o te juto lo lamentaras.
Brenda – ¿Quieres? Ven a buscarlo.
Me moleste aún más y fui para recuperarlo. Trato de cortarme con el cuchillo, pero luego…hiso un movimiento en falso y pude llegar quitarle el cuchillo, pero ella aprovecho y logro darme un codazo y luego otro puñetazo en el estómago, tirándome al piso.
Volvió a querer golpearme pero yo la detengo, la golpeo en la cara y luego me toca golpearle en su estómago, empujándola a un costado.
Me levanto apenas por el dolor del puño, tenía sangrado la boca y ella tenía sangre al costado de su frente…ya estábamos cansado, pero ella quiso seguir. Volvió para darme otro golpe, yo logre esquivarla, bloqueando su izquierda y luego golpeando su costilla derecha, intento otro derechazo…logre esquivarlo, agarrando y doblando su brazo, golpeando de nuevo con la izquierda, su estomago y esta vez dejándola débil, pateando sus piernas, cayendo y en el piso antes de que pudiera moverse, le puse el cuchillo en su cuello.
Brenda – ¡Vamos! Si dices que no eres débil, ¡Hazlo! Tal como lo ibas a hacer con ese tipo…
Cecilia – Habla todo lo que quieras…pero tú, jamás entenderás.
Brenda – Lo que no entiendo, es porque seguir en este lugar cuando tú mismo admites que no existe más salvación. Vamos, hazlo…luego sigue buscando a tu familia, que ellos te esperaran para comerte. (Enojándome cada vez más) Eres patética…
(Por poco casi lo hago, amague…pero sabía que lo estaba haciendo solo por enojo. Segundos después trate de recapacitar y me calme…quitando el cuchillo)
Cecilia – Nunca más vuelvas a quitarme el cuchillo…o la próxima si te matare, ¿Escuchaste? Porque fue con él, con que mate al primer zombie que iba a comerte…
Me levante de encima, agarre el rifle y la pistola…y volví al almacén. Ella se levantó, solo queda mirándome y mucho después, siguió atrás de mí para también volver.
Fui al baño, me quite toda la sangre de mi boca…y tome un baño. Recordando todo lo que había dicho Brenda…y recordando miles de cosas de mis amigos y de mi propia familia, comencé a llorar en la bañera. Un terrible dolor… ¿Por qué tuve que hacerlo? Estoy arrepentida de todo…
11 de Agosto 4:29 a.m.
“Parte de Brenda…”
Cecilia estaba sentada en el balcón, tomando latas de cerveza…las últimas que quedaban en todo el almacén. Cada vez que terminaba uno, se lo tiraba a los zombies de allí abajo. Yo solo estaba acostada…intentando dormir. Me sentí algo culpable por lo que paso en la tarde.
Me levante y fui con ella para tratar de hablar de forma razonable, todo lo que paso.
Estaba allí, solo le quedaban 4 latas, y mientras abría una…yo llegue, queriendo hablar con ella.
Brenda – ¿Cecilia? (Solo quedaba mirando al horizonte…parecía estar algo pasada de alcohol, pero aun seguía consciente). Sé que no quieres hablarme, pero yo vine…quería pedirte perdón por lo de hoy, se que…
Cecilia – (Interrumpiéndola) Hoy es mi cumpleaños… – ¿Qué? – Si, hoy cumplo 19 años de mi…maldita vida.
Brenda – (Algo confusa) Pues, feliz cumpleaños…entonces. (Sentándome)
Cecilia – Estaba con él, a punto de darnos un beso…yo estaba por dar mi primer beso.
Brenda – ¿Quién “él”? ¿De quién hablas?
Cecilia – Salvo la vida una dos veces. El tomo de mi mano, y me llevo arriba junto con los demás…solo pudimos salvarnos 12 de nuestro curso: Diana, mordida…fue la que mato a Cecilia (Anahí) y a Juan. Gaby murió intentando conseguir provisiones.
Brenda – Cecilia, ¿De qué hablas?
Cecilia – Stefani…ella fue comida por completo por tres zombies. Seba…fue asesinado. Leo era alguien de otro curso de 6to, murió al intentar escapar, tropezando y cayendo sobre esas cosas. Yamila…era mi amiga, tuve que matarla yo. Carina…escapo con Viviana, pero no lo logro. Bogado…
Brenda – ¡Cecilia! (volteando a mirar) ¿Por qué me lo cuentas?
Cecilia – Porque todo eso paso, hace ya dos años. El 10 de agosto del 2011 a las 3 de la tarde…el día que toda la ciudad murió…el más repugnante, deprimente y, psicológicamente, el día que más odio de todos los días que he vivido hasta hoy. Y lo peor es que no pude hacer nada para que deje de pasar…nadie pudo hacer nada, o de seguro se podía pero no lo hicieron, ¿No crees? (yo la entendía pero a la vez me sentía confusa, ¿Por qué me cuenta esto?). De todas formas ya no importa… ¡Todo termino ya! (Tirando la lata de cerveza).
Brenda – Tienes que dormir. Creo que no estás…en condición para seguir. Ven, te ayudo.
Ella solo seguía mirando hacia el horizonte, pero luego…se levanto y fue directo a la cama.
Le quedaban aun 3 latas de cerveza…se las guarde por si en la mañana preguntara por ellas.
Se acostó y un rato después se durmió profundamente…estaba algo fresco así que conseguí una manta y le puse encima. Parecía que esta vez sí durmió sin pesadillas…
Brenda – (Mirándola aun confusa y mal por lo que me acaba de contar) Buenas noches…Cecilia
Bueno, aqui termino este capitulo...espero les guste! como ya saben...aun faltan los demas personajes nuevos, qe daran lugar a una parte importante de la trama...y en poco tiempo, volveran a ver al famoso Antonio, esta vez de vuelta en accion salvando la vida de alguien.
como saben...si algo no les gusto, no entendieron o esta mal, me lo avisan. Saludos

