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whereismymindd

Usuario (Argentina)

Primer post: 23 oct 2009Último post: 20 may 2012
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cuento propio breve
cuento propio breve
ArteporAnónimo11/2/2009

Cartas a mi Espero que estes bien, ya no recuerdo hace cuanto llegué acá, ni tampoco me interesa recordarlo. Te cuento que estoy muy comodo, tengo todo lo que necesito y cuando lo necesito. Tengo todas las pertenencias materiales que pueda querer, tan solo me basta pensar en ellas para que mi deseo de poseerlas se cumpla. Tengo una escuela muy bonita, las aulas son grandes y luminosas, y por suerte no me dan mucho trabajo. Allí concurro con un montón de amigos. Soy uno de los más populares de mi clase, y en cuanto a mis calificaciones, tampoco puedo quejarme. Muchas chicas se muestran interesadas en mí, pero solo una en particular me quita el aliento. Estamos juntos hace un tiempo, y todo marcha perfecto. He atravezado momentos inolvidables, innumerables aventuras, y situaciones de lo más hilarantes. Acá todo es muy alegre. El clima es de lo mejor, todavía no ha llovido ni una vez, mejor aún, creo que nunca se ha nublado siquiera. Mi familia me cuida mucho, todos ellos estan muy bien, rebozantes de buena salud. Creo qe nunca los había visto tan felices. Papá ya no necesita trabajar tanto, por suerte le ha ido muy bien en los negocios, y mamá se muestra muy entusiasta, siempre con una sonrisa en el rostro. La ciudad es hermosa. Los arboles y plantas regalan un crisol de colores magnífico, y las calles y construcciones parecen extraidas de un sueño. La gente es muy cálida también. Es común saludar con una sonrisa aunque no se la conozca a la otra persona, y colaborar cada vez que algún vecino necesita de ayuda. Con mis amigos son muy feliz. Tengo cientos de ellos. A veces me cuesta comprender la admiración que despierto en la ciudad, pero por alguna razón, todos me aprecian y se alegran al verme. Recibo cientos de abrazos diarios, todos cargados de la más sincera calidez. Nunca creí que la mente, tu mente, mi mente, nuestra mente, fuese un lugar tan plácido para estar. Tuviste razón en enviarme acá, ahora soy feliz. Me encantaría que pudieses venir, pero vos sabés que solo hay lugar para uno, alguien se tiene que quedar afuera, lo lamento mucho. Quizás algún día pueda ir yo a visitarte a vos. Ya lo sabés, ahora espero que vos me invites para volver a salir.

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cuento propio breve
cuento propio breve
ArteporAnónimo2/8/2010

Alas "Sí, me encantaría" dijo, y continué contándole: "... un lugar donde al fin podamos volar libres. Sólo hay una condición, no podremos llevar muchas cosas, pero no creo que haya problema con ello. Tal vez podamos olvidarnos de todo lo malo que pasó, dejar atras esos recuerdos. Borrar nuestras pesadillas. Creo que hablo por los dos si digo que también podríamos deshacernos de nuestros prejuicios. Allí seguro que no necesitaremos nuestros miedos ni temores, podríamos dejarlos a ellos junto con todas las preocupaciones, con la ansiedad y mi reloj. Espero que no te moleste, pero me gustaría que también vengan mis amigos y mi madre...sí, seguro, vos también podés traer los tuyos, pero la meláncolía deberá quedar atras, junto con el gris y las fotos. Seremos los que vos quieras que seamos, lo que nosotros querramos ser...y por aquello otro, tampoco te molestes, no debemos traerlo si no querés.. y sí, se lo que me vas a decir, empacarlo va a ser difícil, pero desde que tengo recuerdo estamos guardando y parece nunca terminar, lo mejor va a ser que de una buena vez lo hagamos...sí, sí, lo vamos a lograr, confiá en mí, sólo nos lo tenemos que proponer y realmente avocarnos a eso...¿con lo que dejamos acá? alguién se lo va a llevar, siempre hay alguno que encuentra todo útil. Ojalá todos pudiesen venir, pero vos sabés como es, siempre hay gente que se empeña en quedarse en un mismo lugar. ¡Vamos! vamos ahora, va a ser divertido, necesito que me acompañes, no me gusta viajar sólo y vos sos la mejor compañía que podría tener." Se tomaron de la mano, retrocedieron algunos pasos sólo para ganar impulso, desplegaron sus alas y partieron. Fue fascinante. Todos los que estabamos allí admiramos su decisión, una idea brillante. Hubo quienes los siguieron. No voy a olvidar nunca ese momento. Me gustaría ir a visitarlos alguna vez, pero aún sigo preparando las valijas.

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poesia propia
ArteporAnónimo7/8/2011

Algunas cuestiones que ilustran el transcurrir I. Percepción Tal vez tengan la suerte de ver otros colores Camino entre hormigas sobre el concreto De pequeño se me inoculó el virus del mañana Quimera gris que se alimenta de sueños Llegué por correo desde Plutón Todos se apuran por comer más de esa mierda Y yo prefiero esperar Esperar y mirar II. Probabilidades que devienen en imposibles Recordé el futuro De nuevo sentí desasosiego por lo eventual Un largo laberinto y un mapa alterado Devoré mi cerebro, devoró mi cerebro Cien alternativas falsas Se anuncia mi perdida/perdición Definitivamente no hay corrección No puede haberla III. Reelaboración Tomé con las dos manos la amalgama La revolví, y seguí mezclando Alguna arista debe ser la correcta Busco el this side up, pero todos señalan el suelo Mis pies se funden en el concreto Ya no puedo moverme El resto de los árboles me observa fijo Todos lo hacen Intento esconder mi cabeza dentro del concreto Pero dentro de él no hay oxígeno Estoy perdido, ahora si IV. Belerofonte Varios puntos de sutura unen el agente al huésped Lo inherente es inalterable

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cuento propio breve: "memorias" -whereismymindd
cuento propio breve: "memorias" -whereismymindd
ArteporAnónimo10/23/2009

Memorias Estaba asustado, comenzó a correr histérico. Esto ya le había sucedido repetidas veces, pero ninguna había alcanzado semejante magnitud. Félix nunca se sintió así, tan acongojado, superado por las circunstancias y aterrado por lo sucedido. Libraba la más dura de sus batallas. Esta vez el enemigo era notablemente más poderoso que las anteriores, parecía una sombra acechando para dar el gran golpe. Miró en todas las direcciones y escapó atolondrado, chocando con cuanto encontraba a su paso. Su respiración agitada lo alteraba aun más, como si el hecho de estar nervioso lo pusiere aun más nervioso, derivando en un círculo que parecía no tener coto. Félix no podría haber descripto con palabras lo sucedido ni aunque lo intentase. Víctima del pánico, aumentaba la velocidad de su andar sin poder alejarse de la escena que él mismo había provocado. Corría en un confuso laberinto de espejos. La persecución de su enemigo lo estaba volviendo loco. Había logrado desatar un caos. Ni el más hábil de los especialistas podría haber desentrañado aquella maraña sináptica inocentemente desatada por Félix. Cómo librarse de su inteligente cazador. No encontraba el camino ni la respuesta. Hábil ingeniero de su memorias, e inteligente artifice de su futuro, él, lloraba sin remedio al compás de ave marías y padre nuestros. Esa fue su perdición, pues no queda vuelta atras voluntaria, consciente y lógica, una vez entregado al milagro. Él era el culpable y la única victima de aquel hecho. Corrió durante algunos años pero nunca pudo alejarse de su peor pesadilla. Nunca logró escapar de Félix. Su mente era ahora su campo de batalla. Por alguna razón que él desconocía, él no se alejaba de él. Todo lo contrario, la angustia y la confusión parecían acercarlo aun más a sus temores y encerrarlo en una suerte de jaula blindada. Una jaula hábilmente diseñada con un proposito: salvarlo. Y allí comprendió todo. Su mente se iluminó. Parecía haber alcanzado una verdad absoluta, de esas que a uno lo estremecen y lo hacen replantearse toda su vida. Félix no quería destruir a Félix, solo deseaba salvarlo. Estaba convencido. Aquel hábil ingeniero de pensamientos y memorias había descubierto la formula para una maquinaria perfecta. Esa era la solución a todos los enigmas y problemas que alguna vez se había planteado. Le parecía maravilloso haberse topado de esa forma con la respuesta, tanto tiempo frente a sus ojos, pero nunca la había logrado entender. Tomó un arma que guardaba de sus tiempos de combatiente y apuntó con firmeza a Félix. De esa manera todo encontraría el rumbo que había perdido, simplemente debía eliminar a su contendiente. Reía de alegría al haber encontrádo la respuesta. Empuñó fuerte su boleto a la liberación y con solo un certero disparo fue suficiente para desencadenar y concluir en un mismo acto su plan. La guerra al fin había terminado.

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microcuento propio: viajes interplanetarios II
microcuento propio: viajes interplanetarios II
ArteporAnónimo2/12/2012

Viajes interplanetarios II Aterrice en algún planeta. Su suelo era color naranja, y el cielo estaba lleno de estrellas. Soy nuevamente un visitante. Sólo un turista perdido en una gran urbe. La inmensidad del firmamento estrellado me acongoja. Salto y me dejo llevar por la ausencia de gravedad. Olvidé cuando comenzó este viaje, y desconozco el objetivo. Continúo flotando y me pierdo en pensamientos aleatorios. Temo que no me recuerden. Han pasado muchos años y aun espero su auxilio. Viajo por el espacio llenando mi mente de experiencias. Mi memoria es mi única compañía, y mi cuerpo el testigo de esta aventura. Me pregunto si me echan de menos. Mis gritos son inútiles, dudo que alguien más pueda escucharme. Las sierras anaranjadas parecen mirarme con desprecio. El viento se arremolina y arrastra polvo y rocas. Todo el ambiente se ha complotado en hostilidad. Subo nuevamente a mi nave y parto raudamente hacia una nueva realidad. Observo desde la escotilla ese paisaje inconmensurable. Mi hogar (si es que alguna vez lo fue) es sólo un pequeño punto celeste en la maraña de constelaciones. A pesar de lo mucho que me esfuerzo, a menudo no puedo dejar de pensar que en realidad nunca me fui.

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cuento propio breve
ArteporAnónimo6/11/2011

Horror Vacui y desencanto moderno Juan era un hombre normal. Igual a todos. Una oveja individualista y narcisista. Era egoísta e inseguro. Vivió (si es que podemos considerar que alguna vez estuvo vivo) toda su existencia bajo el yugo de los parámetros socioculturales impuestos. Juan disfrutaba pasear por el shopping con su media naranja. Era católico aunque nunca supo muy bien que era lo que eso significaba. Siempre buscó destacarse en sus años de escuela, y universidad, luego en su trabajo. Se empleaba en una gran empresa. Se encargaba del mantenimiento informático de equipos cuyo uso desconocía. Cobraba un buen sueldo, pero nunca suficiente. Se mostraba ante los demás como una persona segura, y algo engreída. Lo cierto es que era un cobarde. Disfrutaba agasajar a su amor con costosos regalos para demostrar su afecto. Juan, como todo hombre romántico, lamentó infinitamente la pérdida de su propiedad. El miedo se encargó de guiar sus acciones. Su existencia desde ese día se transformó en una constante cacería. Como buen cazador, se encargo de perfeccionar sus métodos intentando maximizar su eficiencia. Y por fin lo volvió a lograr. Encontró el tótem perfecto para retomar su culto. Juan la necesitaba. Sin ella el mundo hubiese sido un infierno. No la iba a dejar ir por nada en el planeta, porque ella era suya y él era de ella. Juan creyó en la eternidad dentro de la existencia finita. Juan no toleraba otra forma de pensamiento. Juan falleció a sus 40 años consecuencia de un infarto, según los médicos, atribuible a su nivel de estrés. Su media naranja era hace tiempo manzana de otro. Pocos recuerdan hoy a Juan.

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microcuento propio - Breve viaje del sentir y la imaginació
ArteporAnónimo5/20/2012

Breve viaje del sentir y la imaginación Dejé escapar mi alma ahí. Sobre la mesa. Se escapó entre las tazas de café y el bullicio. La vi alejarse elevada por los acordes de alguna canción. Parecía mirarme con una mezcla de tristeza y decepción. Cansada. Mi sentir salió por la ventana y se perdió por Buenos Aires. Jugué a imaginar su camino, a recorrer las calles entre el concreto y los cuerpos. Soy sólo yo. Yo. En un mar de hormigas. Qué frío será el verano. Ahora soy mi alma, y vago. Me traslado sólo impulsado por sueños. No existe el presente. Tengo la mala costumbre de volar, y mi ser brota con las lágrimas. Bajo el gris se esconde el color, y no hago más que buscarlo. Ya no soy alma, ni pasado, ni futuro. Vuelvo. Ya no soy.

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