Cartas a mi

Espero que estes bien, ya no recuerdo hace cuanto llegué acá, ni tampoco me interesa recordarlo. Te cuento que estoy muy comodo, tengo todo lo que necesito y cuando lo necesito.
Tengo todas las pertenencias materiales que pueda querer, tan solo me basta pensar en ellas para que mi deseo de poseerlas se cumpla. Tengo una escuela muy bonita, las aulas son grandes y luminosas, y por suerte no me dan mucho trabajo. Allí concurro con un montón de amigos. Soy uno de los más populares de mi clase, y en cuanto a mis calificaciones, tampoco puedo quejarme. Muchas chicas se muestran interesadas en mí, pero solo una en particular me quita el aliento. Estamos juntos hace un tiempo, y todo marcha perfecto. He atravezado momentos inolvidables, innumerables aventuras, y situaciones de lo más hilarantes.
Acá todo es muy alegre. El clima es de lo mejor, todavía no ha llovido ni una vez, mejor aún, creo que nunca se ha nublado siquiera. Mi familia me cuida mucho, todos ellos estan muy bien, rebozantes de buena salud. Creo qe nunca los había visto tan felices. Papá ya no necesita trabajar tanto, por suerte le ha ido muy bien en los negocios, y mamá se muestra muy entusiasta, siempre con una sonrisa en el rostro.
La ciudad es hermosa. Los arboles y plantas regalan un crisol de colores magnífico, y las calles y construcciones parecen extraidas de un sueño. La gente es muy cálida también. Es común saludar con una sonrisa aunque no se la conozca a la otra persona, y colaborar cada vez que algún vecino necesita de ayuda.
Con mis amigos son muy feliz. Tengo cientos de ellos. A veces me cuesta comprender la admiración que despierto en la ciudad, pero por alguna razón, todos me aprecian y se alegran al verme. Recibo cientos de abrazos diarios, todos cargados de la más sincera calidez.
Nunca creí que la mente, tu mente, mi mente, nuestra mente, fuese un lugar tan plácido para estar. Tuviste razón en enviarme acá, ahora soy feliz. Me encantaría que pudieses venir, pero vos sabés que solo hay lugar para uno, alguien se tiene que quedar afuera, lo lamento mucho. Quizás algún día pueda ir yo a visitarte a vos. Ya lo sabés, ahora espero que vos me invites para volver a salir.