Breve viaje del sentir y la imaginación
Dejé escapar mi alma ahí. Sobre la mesa. Se escapó entre las tazas de café y el bullicio. La vi alejarse elevada por los acordes de alguna canción. Parecía mirarme con una mezcla de tristeza y decepción. Cansada.
Mi sentir salió por la ventana y se perdió por Buenos Aires. Jugué a imaginar su camino, a recorrer las calles entre el concreto y los cuerpos.
Soy sólo yo. Yo. En un mar de hormigas. Qué frío será el verano. Ahora soy mi alma, y vago. Me traslado sólo impulsado por sueños. No existe el presente. Tengo la mala costumbre de volar, y mi ser brota con las lágrimas. Bajo el gris se esconde el color, y no hago más que buscarlo.
Ya no soy alma, ni pasado, ni futuro. Vuelvo.
Ya no soy.