sebastiandzaldua
Usuario (Argentina)

!Informate! Este es parte de un trabajo recopilatorio presentado en la facultad, hecho por mi y varios compañeros... El Proceso de Reorganización Nacional El Ultimátum En Navidad de 1975, el General Videla dicta un discurso en Tucumán en el que reclamaba contradicciones al gobierno dándole un plazo de 3 meses, justo el tiempo que paso hasta el golpe. Durante los primeros meses de 1973 la Presidenta Maria Estela Martínez de Perón, y su entorno hicieron los últimos intentos para evitar su caída. Propusieron un gabinete cívico-militar, el ingreso de los militares al gobierno, y se adelantaron las elecciones presidenciales para Octubre, de ese mismo año. En el Parlamento se pidió el juicio político a Martínez, pero este no prospero. Para la mayoría se hacia difícil decir que el gobierno de Martínez era democrático: había censura, presos políticos, torturas, desaparecidos; aunque perduraba el Parlamento, alguna prensa independiente y la posibilidad de cambiar las cosas en las elecciones de Octubre. Aunque no fue suficiente. 24 De Marzo de 1976: El Comienzo de la "Reorganización" El 24 de marzo de 1976 una Junta Militar integrada por los tres comandantes de las tres armas y dirigida por Jorge Rafael Videla destituyó al gobierno de María E. Martínez y asumió el gobierno iniciando lo que llamaron Proceso de Reorganización Nacional. Esta nueva intervención militar fue diferente de las anteriores, el gobierno fue ejercido directamente por las Fuerzas Armadas. El gobierno militar se propuso transformar de raíz la sociedad Argentina. Lo que para la Junta Militar estaba en juego era la existencia misma de una Nación. Para resolver esta crisis había que "reorganizar" la sociedad, en un "proceso" que no tenía "plazos" sino "objetivos". Se lanzó a una campaña contra los militantes políticos y sociales, haciendo uso de un accionar mucho peor que aquel que decían estar combatiendo. El primer día la Junta Militar dictó 31 comunicados. El comunicado Nº 1 dice: Se comunica a la población que, a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la Junta de Comandantes Generales de las FF.AA. Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de autoridad militar, de seguridad o policial, así como extremar el cuidado en evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que puedan exigir la intervención drástica del personal en operaciones. El comunicado Nº 19 estableció: Se comunica a la población que la Junta de Comandantes Generales ha resuelto que sea reprimido con la pena de reclusión por tiempo indeterminado el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare comunicados o imágenes provenientes o atribuidas a asociaciones ilícitas o personas o grupos notoriamente dedicados a actividades subversivas o al terrorismo. Será reprimido con reclusión de hasta diez años, el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare noticias, comunicados o imágenes, con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar las actividades de las Fuerzas Armadas, de Seguridad o Policiales. Ese mismo primer día se impuso la pena de muerte y los Consejos de Guerra (Ley 21.264): Art.1 El que públicamente por cualquier medio, incitare a la violencia colectiva y / o alterare el orden público, será reprimido por sola incitación, con reclusión hasta diez años. Art. 2. El que alterare en cualquier forma contra los medios de transporte, de comunicación, usinas, instalaciones de gas o agua corriente u otros servicios públicos, será reprimido con reclusión por tiempo determinado o muerte... Art.5 ....el personal militar de las fuerzas de seguridad y de las fuerzas policiales hará uso de las armas en caso de que la persona incurra en alguno de los delitos previstos de 2 a 4 precedentes.... Art. 7 Créanse en todo el territorio del país los Consejos de Guerra Especiales Estables...que juntamente con los Consejos de Guerra Permanente para el Personal Subalterno de las Tres Fuerzas Armadas, conocerán en el juzgamiento de los delitos que prevé la presente ley. Art 10. La presente ley será aplicable a toda persona mayor de dieciséis años. El estado de sitio, con la suspensión de las garantías constitucionales, ya había sido declarado durante el Gobierno de María Estela Martínez de Perón, por Decreto 1368/1974. Pocos días después el gobierno militar sancionó la Ley 21.275 suspendiendo el derecho constitucional de opción a salir del país (Constitución Nacional, art 23). La Junta Militar dictó leyes y órdenes discrecionales, entre ellas disponiendo detenciones o cesantías masivas, en las que no se consideraba la razón de los actos (Leyes 21.258, 21.260, 21.262, 21.274, etc). La ley 21.260 dictada el mismo 24 de marzo de 1976, por ejemplo, establecía: Art. 1 "Autorízase hasta el 31 de diciembre de 1976 a dar de baja por razones de seguridad, al personal de planta permanente, transitorio o contratado, que preste servicios en la Administración Pública Nacional, en el Congreso Nacional, organismos descentralizados de cualquier carácter, autónomos, empresas del Estado y de propiedad del Estado, servicios de cuentas especiales, obras sociales y cualquier otra dependencia del Poder Ejecutivo, que de cualquier forma se encuentre vinculado a actividades de carácter subversivo o disociadoras. ...Estarán comprendidos en la presente disposición , aquellos que en forma abierta, encubierta o solapada preconicen o fomenten dichas actividades. Esta "reorganización" tuvo características definidas: represión política y social, desarticulación de las bases de la economía industrial y el ejercicio autoritario del poder. El poder político fue reemplazado por el poder militar: la presidente fue detenida; se declararon nulos los gobiernos provinciales y municipales, cesó el Poder Legislativo, se removió a los miembros de la Corte Suprema de Justicia y se suspendieron las actividades políticas y gremiales en todo el país. El proceso apoyó su accionar institucional en torno a tres instrumentos legales: 1) El Acta para el Proceso de Reorganización Nacional; 2) El Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional y 3) El Reglamento para el funcionamiento de la Junta Militar. A través de los dos primeros, se firmó el carácter revolucionario el movimiento militar en tanto que por el tercero se reservaba la Junta Militar plenos poderes: el Ejecutivo, Legislativo y Judicial. La Constitución Nacional quedó subordinada a los ya nombrados instrumentos legales. En la proclama que dio inicio al Proceso, la Junta Militar alegó que estaban "agotadas todas las instancias del mecanismo constitucional" y superada " la posibilidad de rectificaciones dentro del marco de las instituciones". Denunció la existencia de un "vacío de poder" y la necesidad de derrotar a la subversión. El gobierno tenía ante sí la actividad de la guerrilla a la que muy pronto se le opondría una actividad simétrica de grupos militares y paramilitares que no siempre respondían al control presidencial. La llamada "cultura de la violencia" se había establecido en el país gestándose una especie de guerra civil larvada que dejó hondas y dolorosas huellas. Operación Cóndor La Guerra Sucia en Argentina fue parte de una operación continental. La Operación Cóndor fue el nombre con el que se designó el plan de inteligencia y coordinación entre los servicios de seguridad de los regímenes militares del Cono Sur (Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia), con conexiones con las fuerzas militares de Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela, y cooperación y apoyo operativo de los Estados Unidos. La Operación Cóndor constituyó una organización clandestina internacional para la práctica del terrorismo de Estado a escala continental. La Operación Cóndor ha podido ser descubierta básicamente a partir de los documentos secretos del gobierno estadounidense desclasificados en época del presidente Bill Clinton. Fue concebida y diseñada por el entonces Coronel chileno Manuel Contreras quien en 1975, redactó un extenso documento con las proposiciones para su funcionamiento. El primer paso hacia la organización se produjo a mediados de 1975 cuando el Coronel chileno Mario Jahn, viajó a Paraguay y entregó al Coronel paraguayo Benito Guanes, el documento de organización del mecanismo y lo invitó a participar en la Primera Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional, realizada en Santiago de Chile entre el 25 de noviembre y el 1 de diciembre de 1975. En esa reunión se decidió organizar la Operación Cóndor entre los seis países del Cono Sur (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay). Luego se sumarían, con distintos grados de compromiso, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. Tuvo su centro de operaciones en Santiago de Chile y su principal coordinador fue Manuel Contreras, quien era conocido como "Cóndor Uno". Entre decenas de secuestros y atentados contra opositores, la Operación Cóndor concretó acciones de gran resonancia pública como: • el asesinato del Ex-Comandante en jefe del Ejército de Chile general Carlos Prats en Buenos Aires • el asesinato del ex presidente de Bolivia Juan José Torres en Buenos Aires • el asesinato del senador uruguayo Zelmar Michelini y el diputado Héctor Gutiérrez Ruiz, también uruguayo, en Buenos Aires en 1974 • el asesinato del ex ministro de relaciones exteriores del gobierno chileno de Salvador Allende, Orlando Letelier y su secretaria Ronni Moffitt en Washington DC en 1976 • el atentado contra el ex Ministro del Interior del gobierno del presidente chileno Eduardo Frei Montalva, Bernardo Leighton en Roma en 1975 • la colaboración Argentina en el golpe de García Meza en Bolivia en 1980. El gobierno de Estados Unidos participó activamente de la Operación Cóndor. El 22 de agosto de 1978 el servicio de inteligencia estadounidense envió a sus principales embajadas en Sudamérica la siguiente advertencia: La Operación Cóndor es un esfuerzo cooperativo de inteligencia y seguridad entre muchos países del Cono Sur para combatir el terrorismo y la subversión. Los miembros originales incluían a los servicios de inteligencia de Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y Bolivia, mientras que Perú y Ecuador se integraron recientemente. Orgánicamente, la Operación Cóndor comenzó a ser desmontada cuando cayó la dictadura Argentina en 1983. Sin embargo, los contactos y los asesinatos coordinados continuaron. En abril de 1991, se puso en marcha la Operación Silencio para impedir el enjuiciamiento de los responsables. El 31 de mayo de 2001, mientras Henry Kissinger se encontraba en París, fue notificado por el juez Roger Le Loire que debía presentarse a declarar sobre su participación en la Operación Cóndor, lo que provocó la inmediata salida del ex secretario norteamericano, de Francia. Pocos meses después, Kissinger debió cancelar una visita a Brasil, porque el gobierno no podía garantizarle inmunidad judicial . El 22 de diciembre de 1992, se descubrió en una estación de policía de Lambaré, Asunción (Paraguay), los llamados archivos del terror, expedientes en los que existen constancias documentales sobre el terrorismo de estado en el Cono Sur. Según los archivos descubiertos en Lambaré (Asunción) en 1992, el plan Cóndor causó 50.000 muertos, 30.000 desaparecidos y 400.000 presos. . En febrero de 2004, el periodista estadounidense John Dinges, publicó Operación Cóndor: una década de terrorismo internacional en el Cono Sur , donde entre otras cosas revela que los militares uruguayos intentaron asesinar al diputado estadounidense Edward Koch en 1976. Operación Charly: la exportación del método argentino a Centroamérica A partir de 1979 el régimen militar argentino se comprometió activamente en desarrollar la guerra sucia en Centroamérica, capacitando a fuerzas militares y paramilitares de contrainsurgencia en Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala, y exportando la experiencia Argentina. Los militares argentinos comenzaron a realizar operaciones encubiertas que la CIA ya no podía realizar bajo la administración demócrata del presidente James E. Carter y en sintonía con los grupos más conservadores norteamericanos, comenzaron a proclamar que Estados Unidos había dejado indefenso al hemisferio frente al comunismo y que ellos debían cumplir ese papel . El Operativo en Centroamérica fue ejecutado a partir del grupo de militares que ya actuaban en la Operación Cóndor. La periodista norteamericana Martha Honey sostiene en su libro sobre la política norteamericana en Centroamérica que: Habiendo perfeccionado brutalmente las técnicas de control social en su país, las fuerzas armadas Argentinas estaban listas hacia 1980 para exportar estas habilidades para ayudar a vencer la insurgencia comunista en El Salvador y Guatemala y detener a los sandinistas en Nicaragua" . En 1979, se produjo el triunfo del Frente Sandinista en Nicaragua y ese mismo año el presidente de la Junta Militar Argentina, el general Viola, expuso ante la XIII Conferencia de Ejércitos Americanos realizada en Bogotá, un plan de latinoamericanización del modelo terrorista estatal. Pero será fundamentalmente el general Galtieri quien, en consonancia con el triunfo de Ronald Reagan en Estados Unidos, llevaría a la Argentina a comprometerse plenamente en la Guerra Sucia Centroamericana, bajo los lineamientos estratégicos norteamericanos. Galtieri presentaba como un valor su capacidad para llevar la guerra sucia hasta las últimas consecuencias tanto militar, como política y culturalmente. Pocos días antes de asumir como presidente de la Junta Militar, Galtieri expuso en un corto discurso pronunciado en Miami, la decisión del gobierno militar argentino de constituirse en un aliado incondicional de Estados Unidos en la lucha mundial contra el comunismo: La Argentina y los EE.UU. marcharán juntas en la guerra ideológica que está comenzando en el mundo" A principios de 1982 Estados Unidos y la dictadura Argentina planearon la creación de un gran ejército latinoamericano, que sería liderado por un militar argentino, con el objetivo de invadir Nicaragua y aniquilar a los sandinistas. Paradójicamente, la invasión de las Malvinas decidida por el propio Galtieri puso fin a la intervención Argentina en Centroamérica, pero la Guerra Sucia en la región continuó hasta bien entrados los años '90 con un saldo de cientos de miles de desaparecidos. La Iglesia Católica La Iglesia Católica Argentina brindó un importante apoyo al gobierno militar y a la preparación del golpe de estado, y en algunos casos religiosos participaron directamente en los crímenes de lesa humanidad. En 2002 la Iglesia Católica pidió perdón por los pecados cometidos durante la dictadura militar de 1976-1983. Sin embargo hasta 2006 la Iglesia Católica Argentina se ha negado a abrir sus archivos, entre los que se encuentran los informes de los capellanes militares que podrían brindar información sobre las personas desaparecidas. La Represión Durante La Dictadura Militar La represión ilegal que tuvo su punto culminante entre 1976 y 1978 fue uno de los caracteres básicos del gobierno militar. La población vivió en un clima de miedo y censura como consecuencia de la represión. La ilegalidad no fue tal sólo por haber sido llevada a cabo por un gobierno de facto sino porque incluso se violó la legalidad establecida por ese gobierno. El ordenamiento institucional y jurídico del gobierno del Proceso se caracterizó por su incoherencia y arbitrariedad. Como lo puso en evidencia la acción represiva, el gobierno militar no cumplió con las leyes que el mismo había dictado. La represión cuidadosamente planeada, organizada y dirigida por los altos niveles de decisión política y militar, fue clandestina. Sus destinatarios fueron los guerrilleros, sectores sociales y políticos sin vinculación directa con las organizaciones guerrilleras. Las formas de represión incluyeron el secuestro y la detención en centros clandestinos, la tortura y la ejecución. La Junta Militar impuso la pena de muerte pero la aplicó fuera de la ley. A causa de ella surgió la figura jurídica de la desaparición forzada de personas que fue alrededor de 30000. Entre los centros de detención se hace "famoso" el conocido como "LA ESCUELITA", que funcionó bajo la jurisdicción del Comando del Vto. Cuerpo de Ejército. El centro "La Escuelita", considerado de enorme importancia por el número de detenidos y la trascendencia personal de alguno de ellos (legisladores, funcionarios, etc.) habría funcionado en terrenos de la parte posterior del Comando, en un lugar donde anteriormente funcionó un tambo y próximo al ClCOFE (Centro Fijo de Comunicaciones e Informaciones del Ejército) y al cual se accedía desde el llamado "Camino de la Carrindanga" (ruta a la localidad de Cabildo). - La crueldad de los represores a cargo del centro fue uno de los aspectos que lo caracterizó, ya que los detenidos que luego fueron puestos en libertad, dan testimonio de las más aberrantes e inhumanas torturas físicas y psicológicas. El modus operandi de las fuerzas represivas se caracterizó por el secuestro nocturno, en automóviles, generalmente no oficiales, donde eran introducidos encapuchados y maniatados los individuos secuestrados. Se los trasladaba en el piso del rodado, constantemente golpeados para que se desorientaran del lugar donde eran llevados. Se movían en grupos fuertemente armados, en varios vehículos, aunque generalmente era solo uno el que se detenía frente al domicilio a requisar, contando con el apoyo a distancia de los restantes. En algunos casos los allanamientos, en su mayoría violentos, consistían en secuestro de familias enteras, y en otros de las personas "buscadas" en la situación que se encontraban, también llevado cualquier otro "sospechoso" que en ese momento habitara la vivienda. Otra de las características que rodeaban los operativos era el robo y el desmantelamiento de las viviendas de los detenidos. Esta actitud es la que se llego a catalogar, en el decir popular, como que constituía el "botín de guerra" de los que "arriesgaban su vida" en los operativos. Al mismo tiempo que se venían realizando estas acciones, también se efectuaban los operativos considerados 'legales" en los que intervenía personal del Ejército, Marina o Policía, con abundante despliegue bélico y la participación de vehículos militares. En varios de estos procedimientos, realizados aún a pleno día y ante numerosos testigos presenciales, fueron detenidas personas que hoy figuran como desaparecidas. Todos estos grupos mencionados actuaron con la más absoluta impunidad, careciendo la población de confianza en la justicia que veía dificultada su accionar. Según el Presidente Carlos Menem, los registros de las atrocidades fueron destruidos por los militares tras la guerra de Malvinas en 1982. Los desaparecidos no han sido oídos hasta hoy. Existe un debate distorsionado por fuertes argumentos ideológicos sobre la cantidad de desaparecidos entre 1976 y 1983. En la cultura popular se ha establecido el número de 30.000 desaparecidos, suma que es sostenida por las organizaciones de derechos humanos, las fuerzas políticas de izquierda y centro-izquierda, las organizaciones estudiantiles y los sindicatos, a las que pertenecían la mayor parte de las víctimas. La Secretaría de Derechos Humanos, sobre la base de las personas que percibieron indemnizaciones del Estado hasta 2003, tiene registrados 13.000 desaparecidos . La CONADEP registró 9.089 casos de desapariciones forzadas. Existen abundantes evidencias de que el gobierno militar llevaba detallados registros de los detenidos-desaparecidos y la suerte que corrieron, pero no han podido ser hallados. El documento más importante encontrado hasta 2006 sobre los registros clandestinos y la cantidad de desaparecidos y asesinados durante el régimen militar es un informe del agente secreto chileno Enrique Arancibia Clavel, cuyo nombre clave era Luis Felipe Alemparte Díaz , que fue hallado por John Dinges en 2002 entre más de 1500 hojas que le habían sido confiscadas por los jueces federales argentinos en 1978 y que permanecieron guardadas entre los archivos del tribunal desde entonces. Al final de su informe, realizado en julio de 1978, se informa que el ejército argentino tenía computados hasta ese momento 22.000 muertos y desaparecidos. El documento dice textualmente: Adjunto lista de todos los muertos durante el año 1975. La lista va clasificada solamente por mes. Es decir, en estas listas van tanto los muertos "oficialistas" como los "no oficialistas". Este trabajo se logró conseguir en el Batallón 601 de Inteligencia del Ejército, sito en Callao y Viamonte de esta Capital, que depende de la Jefatura II Inteligencia Ejército del Comando General del Ejército y del Estado Mayor del Ejército. Estas listas corresponden al Anexo 74888,75/A1.E.A. y el Anexo 74889,75/id Los que aparecen NN son aquellos cuerpos imposibles de identificar, casi en un 100% corresponden a elementos extremistas eliminados "por izquierda" por las fuerzas de seguridad. Se tienen computados 22.000 entre muertos y desaparecidos, desde 1975 a la fecha. En próximos envíos seguiré ampliando las listas. La influencia del Decreto de Noche y Niebla de Hitler El sistema de desaparición de personas fue racionalizado por primera vez por el nazismo, a partir del Decreto Noche y Niebla de Hitler, del 7 de diciembre de 1941, cuyo texto fue reconstruido por el Tribunal de Nuremberg. Los ideólogos del nazismo sostenían que el Decreto daba inicio a una "innovación básica" en la organización del Estado: el sistema de desapariciones forzadas. La orden básica del Decreto de Noche y Niebla de Hitler era: Los actos de resistencia de la población civil en los países ocupados sólo se castigaran por una corte marcial, cuando: a) había certeza de que se aplicara la pena de muerte y, b) cuando la sentencia se pronunciase dentro de los ocho días posteriores al arresto. Según palabras textuales de Hitler, el resto de los opositores debían ser detenidos durante "la noche y la niebla" y llevados clandestinamente a Alemania sin dar otra información que el hecho de su detención . Entre los fundamentos del Decreto se explica que: El efecto de disuasión dé estas medidas... radica en que: a) permite la desaparición de los acusados sin dejar rastro y, b) que ninguna información puede ser difundida acerca de su paradero o destino. El texto reconstruido precisa que: Una intimidación efectiva y duradera solo se logra por penas de muerte o por medidas que mantengan a los familiares y a la población en la incertidumbre sobre la suerte del reo” y "por la misma razón, la entrega del cuerpo para su entierro en su lugar de origen, no es aconsejable, porque el lugar del entierro podrá ser utilizado para manifestaciones... A través de la diseminación de tal terror toda disposición de resistencia entre el pueblo, será eliminada. Las técnicas nazis de terrorismo de Estado, procesadas a través de la doctrina de la contrainsurgencia fueron aprendidas por los militares argentinos en primer lugar a través de la escuela francesa que estaba instalada como cuerpo docente permanente del la Escuela Superior de Guerra de Argentina, desde fines de la década de 1950 y luego de la Escuela de las Américas. Centros clandestinos de detención (CCD) Para implementar la táctica de desaparición forzada de personas el gobierno militar creó cientos de centros clandestinos de detención (CCD). Las Fuerzas Armadas clasificaban los CCD en dos tipos: • Lugar de Reunión de Detenidos (LRD): tenían una organización más estable y estaban preparados para alojar, torturar y asesinar a grandes cantidades de detenidos. • Lugar Transitorio (LT): tenían una infraestructura precaria y estaban destinados a funcionar como un primer lugar de alojamiento de los detenidos-desaparecidos. Los primeros CCD fueron instalados en 1975, antes del golpe militar del 24 de marzo de 1976. En ese año ya estaban en funcionamiento la Escuelita en Faimallá (Tucumán) y el Campito (Provincia de Buenos Aires). También en 1975 funcionó un CCD en la planta de la empresa Acindar en Villa Constitución, presidida por Martínez de Hoz, como parte de la estructura represiva organizada para reprimir la huelga declarada por el sindicato (UOM) en mayo de ese año . En el año 1976 llegaron a existir 610 CCD, pero muchos de ellos fueron temporarios y circunstanciales. Luego de los primeros meses posteriores al golpe de estado, la cifra se estabilizó en 364 CCD. En 1977 la cantidad se redujo a 60. En 1978 había 45 y en 1979 7 CCD. En 1980 quedaban dos: la ESMA y el Campito (Campo de Mayo). En 1982 y 1983 la ESMA era el único campo de concentración que seguía siendo utilizado . Cinco grandes centros fueron el eje de todo el sistema: la ESMA y Club Atlético en la Ciudad de Buenos Aires; el Campito (Campo de Mayo) y el Vesubio en el Gran Buenos Aires (Provincia de Buenos Aires); y la Perla en Córdoba. A pesar de sus diferencias los CCD fueron organizados con una estructura y un régimen de funcionamiento similar. Todos los CCD contaban con una o más salas de torturas, amplios espacios para mantener a los desaparecidos siempre en condiciones de gran precariedad, y un centro de viviendas para los torturadores y guardias. Casi todos tenían algún tipo de servicio médico. En algunos casos hubo servicios religiosos permanentes para el personal militar. Los Grupos de Tarea (GT) estaban encargados de realizar los secuestros, generalmente de noche. Inmediatamente los detenidos-desparecidos eran llevados al CCD correspondiente, donde permanecían constantemente encapuchados y esposados. Allí eran severamente torturados e interrogados por los mismos integrantes de los GT. El tiempo de este período inicial de tortura variaba considerablemente, pero en términos generales puede decirse que oscilaba entre uno y dos meses. Con posterioridad a ese período inicial de tortura-interrogatorio, se disponía: • el asesinato del detenido-desaparecido o detenida-desaparecida . En todos los CCD se utilizó el mismo eufemismo para referirse al asesinato del detenido-desaparecido: "el traslado". Los métodos utilizados para el asesinato y desaparición de los cadáveres variaron desde los llamados vuelos de la muerte, los fusilamientos en masa, fosas comunes, tumbas NN, incineración de cadáveres, etc. • el blanqueo. Se legalizaba al detenido-desaparecido y se lo ponía a disposición del Poder Ejecutivo. A partir de 1980, de esta situación, podía derivar la deportación y el exilio, haciendo uso de la opción a salir del país que establece la Constitución (art. 23), o el enjuiciamiento por tribunales militares y la condena a prisión. • la continuidad como detenido-desaparecido, por razones variadas (utilización como esclavos, colaboradores, rehenes, etc.). Durante su permanencia en el CCD se procedía sistemáticamente a la deshumanización de los detenidos-desaparecidos mediante diversos procedimientos: sustitución del nombre por un número, violaciones, animalización, humillación, hacinamiento, condiciones intolerables de alojamiento, desnudez forzada, racismo, antisemitismo, homofobia, etc. También existió una política y un procedimiento común para las detenidas-desaparecidas que se encontraban embarazadas. En ese caso se postergaba el asesinato y se producía un parto clandestino con supresión de la identidad del bebé quien era entregado para su crianza a personas íntimamente vinculadas al sistema represivo, y en algunos casos partícipes del asesinato de los padres y/o madres biológicos. Tortura sistemática "«Si al salir del cautiverio me hubieran preguntado: ¿te torturaron mucho?, les habría contestado: Sí, los tres meses sin parar. Si esa pregunta me la formulan hoy les puedo decir que pronto cumplo siete años de tortura» (Miguel D'Agostino - Legajo N° 3901)". (Informe Nunca Más 1984,26). La tortura fue un componente central del plan represivo del gobierno militar. Los centros clandestinos de detención (CCD) fueron creados y diseñados para poder practicarla ilimitadamente. Al redactar el famoso informe "Nunca Más" en 1984, los miembros de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP) no pudieron evitar sobrecogerse ante el "inmenso muestrario de las más graves e incalificables perversiones" que tenían ante sus ojos, y debatieron el modo de evitar que ese capítulo del informe se convirtiera en una enciclopedia del horror . El Capítulo V (Derecho a la seguridad e integridad personal), punto D (Apremios ilegales y torturas), del Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) del 14 de diciembre de 1979, está dedicado precisamente a registrar los casos de tortura que le fueron denunciados. Por su parte, el título C, del primer capítulo del Informe Nunca Más de la CONADEP está dedicado las torturas que se practicaban en los CCD, en tanto que se incluye un título especial para referirse a las torturas en el domicilio de las víctimas. No es posible separar las torturas de todo el resto de análisis del terrorismo de Estado en Argentina. La tortura y sus imágenes se establecieron como el eje del terror, para las víctimas directas, y más allá para los familiares, conocidos y la población en general. Aún años después, décadas después, esas imágenes conmueven hasta lo insoportable a los adultos, y angustian a los niños de las nuevas generaciones. La picana eléctrica es el instrumento de tortura alrededor del cual se diseñaron y construyeron las salas de tormentos, a las que en todos los CCD llamaban "quirófanos". La picana era denominada "máquina"; en La Perla le llaman "Margarita". En La Perla, la sala de torturas tenía un cartel que decía: "Sala de terapia intensiva - No se admiten enfermos" , mientras que en la de El Vesubio estaba colocado un cartel que decía «si lo sabe cante, si no aguante» . La tortura del Dr. Norberto Liwsky, sobreseído luego por el tribunal militar que lo enjuició, y que el informe Nunca Más transcribe en extenso es un ejemplo de los padecimientos de los detenidos-desaparecidos. En una parte de su testimonio el Dr. Liwsky dice: Al principio el dolor era intenso. Después se hacía insoportable. Por fin se perdía la sensación corporal y se insensibilizaba totalmente la zona apaleada. El dolor, incontenible, reaparecía al rato de cesar con el castigo. Y se acrecentaba al arrancarme la camisa que se había pegado a las llagas, para llevarme a una nueva «sesión». Desde entonces empecé a sentir que convivía con la muerte. Cuando no estaba en sesión de tortura alucinaba con ella. A veces despierto y otras en sueños. Cuando me venían a buscar para una nueva «sesión» lo hacían gritando y entraban a la celda pateando la puerta y golpeando lo que encontraran. Violentamente. Por eso, antes de que se acercaran a mí, ya sabía que me tocaba. Por eso, también, vivía pendiente del momento en que se iban a acercar para buscarme. De todo ese tiempo, el recuerdo más vivido, más aterrorizante, era ese de estar conviviendo con la muerte. Sentía que no podía pensar. Buscaba, desesperadamente, un pensamiento para poder darme cuenta de que estaba vivo. De que no estaba loco. Y, al mismo tiempo, deseaba con todas mis fuerzas que me mataran cuanto antes. La lucha en mi cerebro era constante. Por un lado: «recobrar la lucidez y que no me desestructuraran las ideas», y por el otro: «Qué acabaran conmigo de una vez». Era habitual combinar violación y tortura . Más allá de la tortura eléctrica y la violación, los instrumentos, métodos y grado de crueldad de los tormentos, excede la comprensión de una persona promedio: simulacros de fusilamiento, el submarino, estiletes, pinzas, drogas, el cubo (inmersión prolongada de los pies en agua fría/caliente), quemaduras, suspensión de barras o del techo, fracturas de huesos, cadenazos, latigazos, sal sobre las heridas, supresión de comida y agua, ataque con perros, rotura de órganos internos, empalamiento, castramientos, sufrir tortura ante o presenciar la tortura de familiares y a veces niños, mantener las heridas abiertas, permitir las infecciones masivas, cosido de la boca... El sadismo de los torturadores es un dato común. Todos los detenidos-desaparecidos eran torturados: hombres, mujeres, ancianos, ancianas, adolescentes, discapacitados, mujeres embarazadas y niños (hay varios casos de niños menores de 12 años torturados frente a sus padres). El conocido periodista y director del diario La Opinión, Jacobo Timerman, que estuvo detenido-desparecido y fue liberado por la presión internacional, escribió en 1982 uno de los primeros libros de denuncia abierta, titulado Prisionero sin nombre, celda sin número. Timerman dice allí que: De todas las situaciones dramáticas que he visto en las cárceles clandestinas, nada puede compararse a esos grupos familiares torturados muchas veces juntos, otras por separado, a la vista de todos, o en diferentes celdas sabiendo unos que torturaban a los otros. El informe de la CONADEP define lo que debieron padecer los desaparecidos como un "descenso al infierno" . Noche de los lápices Se conoce como la noche de los lápices a una serie de secuestros de diez estudiantes secundarios, ocurridos durante la noche del 16 de septiembre de 1976 y días posteriores en la ciudad de La Plata, Argentina. Este suceso es uno de los más representativos dentro de lo que se conoce como "la represión" impuesta por la dictadura Argentina englobada en el plan del Proceso de Reorganización Nacional, ya que las desapariciones se realizaron sobre estudiantes, en su mayoría, menores de edad. El caso toma notoriedad pública en 1985 luego del testimonio de Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes en el Juicio a las Juntas. Él mismo participó de la creación del guión que llevo la historia en 1987 al cine. Tan sólo tres de los estudiantes secuestrados sobrevivieron a las posteriores torturas y traslados impuestos por la dictadura. Aunque algunos grupos de militares retirados niegan los hechos como válidos, el estado argentino en su totalidad reconoce su accionar en lo ocurrido. Causas Las víctimas eran en su mayoría militantes o ex-militantes de la Unión Estudiantil Secundaria (UES) de La Plata, esta agrupación, junto a otras habían reclamado en 1975 ante el ministerio de Obras Públicas el otorgamiento del boleto estudiantil secundario, en ese momento inexistente. Aunque oficialmente ningún documento oficial asegura que las desapariciones se realizaron a causa del reclamo por el pedido del boleto estudiantil, y hasta dos de los sobrevivientes niegan la relación directa entre los secuestros y el reclamo estudiantil específico, los diferentes testimonios aportados por los sobrevivientes tanto en la CONADEP como en el Juicio a las Juntas intuyen a esta teoría como válida. Los secuestros El operativo fue realizado por el Batallón 601 del servicio de Inteligencia del ejercito y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por el general Ramón Camps. Los secuestrados fueron: • Claudio de Acha (17 años) Fue secuestrado el 16 de septiembre en la casa de Horacio Ungaro. • Gustavo Calotti (18 años, sobreviviente) Aunque fue secuestrado el 8 de septiembre, se considera un sobreviviente puesto que varios de los secuestrados eran sus ex-compañeros de secundaria y pasó con ellos meses de prisión y tortura clandestina. • María Clara Ciocchini (18 años) Fue secuestrada el 16 de septiembre junto con María Claudia Falcone. • Pablo Díaz (18 años, sobreviviente) Fue secuestrado el 21 de septiembre. • María Claudia Falcone (16 años) Fue secuestrada el 16 de septiembre en la casa de su abuela paterna, junto a María Clara Ciochinni que estaba viviendo junto a ella. • Francisco López Muntaner (16 años) Fue secuestrado el 16 de septiembre. • Patricia Miranda (17 años, sobreviviente) Fue secuestrada el 17 de septiembre. Era una estudiante de De Bellas Artes, no había tenido militancia política ni participado de los reclamos por el boleto estudiantil. Estuvo en los centros clandestinos de detención de Arana, Pozo de Quilmes, Valentin Alsina y en la cárcel de Devoto, donde quedó a disposición del Poder Ejecutivo Nacional hasta marzo de 1978. • Emilce Moler (17 años, sobreviviente) Fue secuestrada el 17 de septiembre. • Daniel A. Racero (18 años) Fue secuestrado el 16 de septiembre. • Horacio Ungaro (17 años) Fue secuestrado el 16 de septiembre. Según la CONADEP la policía bonaerense había preparado un operativo de escarmiento para los que habían participado de la campaña por el boleto estudiantil, considerada por las Fuerzas Armadas como «subversión en las escuelas», y que "los adolescentes secuestrados habrían sido eliminados después de padecer tormentos en distintos centros clandestinos de detención, entre los que se encontraban: Arana, Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes, Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires y las Comisarías 5a., 8a., y 9a. de La Plata y 3a. de Valentín Alsina, en Lanús, y el Polígono de Tiro de la Jefatura de la Provincia de Buenos Aires". Vuelos de la muerte Los "vuelos de la muerte" fueron un sello atroz en el proceso de reorganización nacional en Argentina. Mediante los "vuelos de la muerte" miles de detenidos-desaparecidos fueron tirados al mar vivos y drogados, desde aviones militares. Las evidencias sobre el asesinato de opositores arrojándolos desde aviones son incuestionables y no hay controversia sobre ello. Ya en 1977, durante el régimen militar, aparecieron varios cuerpos en las costas de los balnearios atlánticos de Santa Teresita y Mar del Tuyú, unos 200 km al sur de la Ciudad de Buenos Aires. Los cadáveres fueron enterrados raudamente como NN en el cementerio de General Lavalle, pero previamente los médicos policiales que intervinieron informaron que la causa de muerte se debió al “choque contra objetos duros desde gran altura” En 1995, un marino de la ESMA, Adolfo Scilingo, se quebró emocionalmente y le relató extensamente al periodista Horacio Verbitsky, el modo en se aplicaba una metodología de exterminio denominada por sus propios autores como vuelos. Su relato fue publicado como libro, con el título de “El vuelo” . Debido a estas confesiones Scilingo resultó condenado a 640 años de prisión, en España, donde se encuentra cumpliendo su pena. Scilingo, en sus testimonios, detalla el procedimiento, la autorización de la Iglesia Católica, la utilización de inyecciones, el tipo de aviones (Electra, Skyvan ), la amplia participación de los oficiales, la utilización del aeropuerto militar que se encuentra en Aeroparque (ciudad de Buenos Aires), entre otros detalles. ¿Cuál ha sido su primer conocimiento sobre los vuelos de la muerte de la ESMA?. Los vuelos fueron comunicados oficialmente por Mendía (vicealmirante de la Armada) pocos días después del golpe militar de marzo de 1976. Se informó que el procedimiento para el manejo de los subversivos en la Armada sería sin uniforme y usando zapatillas, jeans y remeras. Explicó que en la Armada no se fusilarían subversivos ya que no se quería tener los problemas sufridos por Franco en España y Pinochet en Chile. Tampoco se "podía ir contra el Papa" pero se consultó a la jerarquía eclesiástica y se adoptó un método que la Iglesia consideraba cristiano, o sea gente que despega en un vuelo y no llega a destino. Ante las dudas de algunos marinos, se aclaró que "se tiraría a los subversivos en pleno vuelo". Después de los vuelos, los capellanes nos trataban de consolar recordando un precepto bíblico que habla de "separar la hierba mala del trigal". Entrevista realizada por Martín Castellano a Adolfo Scilingo el 4 de octubre de 1997 Sin bien existen pocos datos, la desaparición de los cadáveres de los detenidos-desaparecidos arrojándolos al mar desde aviones, parece haber sido un método generalizado, además de las tumbas clandestinas. La Fuerza Aérea uruguaya reconoció en 2005 que se realizaban vuelos de la muerte en combinación con las Fuerzas Armadas argentinas (Operación Cóndor) . En 2005 se probó por primera vez el itinerario seguido por un grupo de víctimas asesinadas mediante vuelos de la muerte. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de las madres de Plaza de Mayo, Esther Ballestrino, María Eugenia Ponce, Azucena Villaflor , la militante Angela Auad , y la monja francesa Léonie Duquet determinando que las mismas habían sido secuestradas en Buenos Aires, detenidas y torturadas en la ESMA y arrojadas vivas al mar desde un avión frente a las playas de Mar del Tuyú. Mundial de Fútbol Una de las situaciones que se apropiaba de la opinión publica era el Mundial de Futbol , el cual tambien provoco conflictos internos entre sectores del gobierno y las Fuerzas Armadas. Se veian opiniones contrapuestas ya que el secretario de Hacienda Juan Alemann consideraba que era injustificada su realización , aunque por otro lado , la Junta Militar vio en la realización del campeonato una “buena oportunidad para contrarrestar la campaña antiargentina realizada en el exterior En verdad solo un hecho “mancho” este acontecimiento deportivo: el 21 de Junio mientras jugaba Argentina y Peru, en el momento que Argentina metia el cuarto gol, una bomba estallo en el domicilio del secretario de Hacienda Juan Alemann. Finalmente Argentina logro el titulo; el general Videla expreso a la prensa extranjera su agradecimiento personal con la finalidad de que todos conocieran la “realidad” argentina. Por su parte el general Iberico Saint Jean afirmo: “Esta alegria debe ser jusgada no como explosion de un momento, sino para que todos nos consideremos trinfadores en este proceso de reorganización en que estamos empeñados. Atraz quedo la Argentina de antes, sectorial y dividida. Ahora ya se vislumbra la Argentina pujante, optimista, que renovo su fe” . El 25 de Junio, Argentina se consagro campeon luego de vencer a Holanda. Los integrantes de ese equipo se negaron a recibir el premio en las manos de Videla, solidarizandose con las Madres de Plaza de Mayo. La Política Económica del Proceso de Reorganización Nacional Para el manejo de los asuntos económicos fue convocado un prominente representante del sector empresario y del pensamiento liberal-conservador, por ese entonces presidente del Consejo Empresario: José Alfredo Martínez de Hoz. Aparentemente, su nombramiento estuvo ligado a un problema de credibilidad. Dado que el país se encontraba al borde de la cesación de pagos, las vinculaciones de Martínez de Hoz con los centros financieros internacionales y con el establishment local permitían esperar cierto apoyo de esos sectores y lo convertían en la figura más adecuada para el cargo. Esta conjunción de tecnócratas y militares -para nada novedosa en la historia política argentina- permitió que se articularan intereses, ideologías y factores de poder en pos de un proyecto de transformación radical de la estructura socio-económica. Más allá de la retórica oficial enunciada anteriormente, era evidente que el propósito de combatir la guerrilla y terminar con la violencia y el desorden social iba acompañado de un objetivo de largo alcance: revertir de una vez por todas la matriz de relaciones sociales y económicas que el modelo populista/redistribucionista había impulsado a través de un Estado altamente intervencionista y sobre-expandido. Siguiendo los postulados del liberalismo económico, se promovió la idea de que sólo el libre funcionamiento del mercado, desligado de "interferencias" políticas, garantizaría una eficiente asignación de recursos. De acuerdo con este supuesto, las políticas aplicadas en la posguerra (e.g., políticas de empleo, de distribución de ingresos, de seguridad y bienestar social, de promoción sectorial, etc.) aparecían como nocivas, demagógicas y contraproducentes. En consecuencia, el diagnóstico atribuía las causas de la crisis económica a la distorsión de los precios relativos que habían introducido tanto la política de industrialización aplicada como el sobre-dimensionamiento del aparato y del funcionamiento del Estado. La protección arancelaria había impulsado el desarrollo de una industria ineficiente, mientras que el sector agropecuario era relegado y utilizado en función de la política de redistribución de ingresos. Un sindicalismo fuerte, unificado y verticalista, presionando constantemente por aumentos salariales que no guardaban relación con los niveles de productividad de la mano de obra, había sido otro importante factor de distorsión. Por su parte, el Estado había dilapidado recursos en la expansión de su aparato burocrático y en el mantenimiento de numerosas empresas públicas deficitarias y de gravosos servicios de bienestar social. En base a esta interpretación, se hacía indispensable revertir las políticas anteriores. El nuevo liberalismo económico se propuso como objetivo explícito, entonces, la liberalización de la economía. Esto implicaba, a grandes rasgos, la apertura de la economía, la libre operación de los mercados de capitales y la eliminación de los privilegios fiscales, subsidios y de controles. No obstante, las reformas no acababan en el plano económico. Como bien señala Canitrot, el plan económico era parte indisoluble de un proyecto político mucho más amplio de la élite gobernante. Sin atarse a ningún tipo de límite temporario, las Fuerzas Armadas se propusieron "disciplinar" las fuerzas sociales y modificar sus relaciones, de modo de erradicar las causas de la crisis y el desorden (2). Uno de los puntos claves de dicho disciplinamiento era la reubicación de la clase obrera en su rol subordinado, tanto en términos políticos como económicos e institucionales. Esto significaba debilitar las organizaciones político-partidarias y corporativas de esa clase -un viejo anhelo de todos los gobiernos post-peronistas. Esto se llevó a cabo efectivamente mediante la combinación de represión armada, reformas económicas que debilitaron el poder económico de esas organizaciones y de los trabajadores individualmente considerados y normas que limitaran el accionar y la influencia de los sindicatos. Aunque con una modalidad y grado diferentes, también debía llevarse a cabo un disciplinamiento del sector empresario. En este caso, la eliminación de la protección y el sometimiento a la competencia externa planteada por el libre mercado -vía apertura de la economía- fueron los instrumentos escogidos para alcanzar tal fin. Ahora un de una canción que ya es un himno link: http://www.youtube.com/watch?v=bC9mqsGeJQ Cualquier comentario fuera de lugar sera denunciado...
Recuerdos de un pasado VI El primero de los mensajes lo había dejado Carla. “Eduuuuuu!!!!” decía “Tanto tiempo que bueno que vas. No faltes eh?” El segundo era un poco más formal. “Edu me encanta que vayas” era Roberto “ay mucho de q hablar” Él estaba sorprendido. No esperaba mucho. Quizá que alguien indicara que le gustara, pero no más de eso. No supo que contestar, así que no contestó nada. Cerró el navegador y otra vez se perdió jugando, pese a que se hacía recordar que tenía un par de libros que terminar. Estuvo hasta entrada la noche, cuando al fin terminó el escenario final. La animación que mostraba el desenlace, estaba muy bien lograda. Casi parecían personas de verdad los que allí salían. Apagó la computadora, sin sentirse satisfecho. No era un gran logro para nada, muchos ya habían terminado ese juego antes de que él se enterara siquiera que existía. Se fue hasta la habitación y agarró otro libro. Era una compilación de cuentos de Edgar Allan Poe. Una que traía “El Cuervo” y que le había costado bastante plata porque era una encuadernación muy fina y de coleccionista. Empezó a leer y se acordó de que un libro parecido, del mismo género, estaba terminando en la escuela… Recuerdo IV … un par de días antes de terminar, más precisamente, dos días. Estaba en el patio con el libro “Cementerio de Animales” de Stephen King. Fascinado por la imaginación del autor, casi no se daba cuenta de que era lo que pasaba alrededor. En un momento sintió que la presencia de alguien que se paraba cerca de él. Tuvo la sensación de que le miraba, así que levantó la vista. Era Carla, otra vez. -Hola – dijo ella sonriendo - ¿Qué lees? -Cementerio de Animales de King – contestó con parquedad -Aaahhh… - Carla apenas había visto la película – no sabía que había un libro -Ajam… - y volvió la vista al libro Ella se quedó junto a él. Parecía no querer irse. Le dio la impresión de que ella quería decirle algo. Así que, tan gruñón como era en esa época, le espetó la pregunta. -¿Me queres decir algo? – se lo lanzó mirándola a la cara -Si… emm… no – contestó balbuceando y bajando la mirada – no, nada… dejá Y se alejó hacia la entrada al pasillo de la escuela. Él la miró y pensó que era muy brusco como se lo preguntó. Pero otra vez, no le importó, ya estaba terminando la escuela y eso era lo único que valía la pena tener en mente. -¡eh! – gritó alguien desde la otra entrada del pasillo – ¡Gordo puto! Miró y vio que era Gustavo el gritaba mientras se reía junto a dos más. Ese era otro de los que le habían hecho la existencia imposible a Eduardo, durante esos seis años de secundaria. Terminó de leer el párrafo y sonó la campana del mediodía. Guardó el libro y se dirigió a formar para tomar el colectivo. Se levantó y se fue a leer acostado. Al apoyar la espalda en el colchón, un sonoro ruido se hizo sentir. La contractura y nerviosismo que tenía eran muy grandes, afectándole de pies a cabeza. A poco de empezar a leer allí, se quedó dormido. Sueño 4 Un muchacho está comprando en un almacén de barrio. Pide cigarrillos, pan y medio kilo de tomates. En el momento que le está pasando la plata al almacenero, dos tipos bien grandes entran con las caras cubiertas. -Quedate quieto que te quemo, puto – le dijo al almacenero y los dos obedecieron Le pidieron la plata y el almacenero con movimientos suaves se dirigió a la caja y comenzó a sacar la plata. Pero el muchacho que compraba, no puede aguantar la situación. Le da mucha bronca porque no comprende porque hacen eso esos tipos. Se le tira encima al segundo y trata de sacarle el arma. Para su mala suerte, su valentía (¿O inconsciencia?) es recompensada con un balazo en el estómago. Los dos tipos se asustan, manotean lo que pueden de plata y salen corriendo. Eduardo se despertó sobresaltado. Para empeorar las cosas, escuchó unos ruidos que venían de la cocina. Agarró la guitarra que estaba al lado de la cama y se dirigió rápido para defender su casa. Se encontró con un perro que revolvía el tacho de basura. -¡Juira! – le gritó y el perro lo miró Dio unos pasos hacia él. Las uñas sonaban bastante debido al silencio. -Prestale atención a los sueños, Eduardo – le dijo el perro y él abrió los ojos como dos platos – son más de lo que piensas De nuevo se despertó en su cama. El libro estaba caído a un costado y era de noche. Recordó al perro. Se tiró de la cama y corrió hasta la cocina. Todo en orden. No encontró revuelta la basura ni otra cosa que indicara que el perro había estado allí. -Hacerle caso a mis sueños – balbuceó pensativo Miró alrededor. Nada. De pie en la cocina, se quedó pensando en que quizá se estaba volviendo loco.
Recuerdos de un Pasado link: http://www.youtube.com/watch?v=0tEJuW1vXvE Al recibir la invitación por facebook, a Eduardo se le llenó la cabeza de recuerdos. La mayoría eran malos, feos, experiencias vividas durante su adolescencia, la supuesta mejor etapa de las personas. No sabía bien que hacer, si decir que iba a ir o mejor ni darle importancia. Pero aunque se negara, algo le importaba. Por el momento, decidió que no iría a ese asado reunión de los ex compañeros de escuela, en la quinta de uno de ellos. Primer Recuerdo Era el primer día en la escuela a la que se acaba de cambiar. Estaba emocionado, más que nada que porque iba a conocer otra gente, otros chicos y chicas, quizá con intereses parecidos. Entró al aula y se sentó en un banco al frente, como hacía siempre. Sus nuevos compañeros tardaron más de diez minutos en sentarse. Era un grupo diverso, eran veinte en total y había ocho chicas. Todos estaban todavía en el momento previo que antecede a la adolescencia. Quien les habló era un preceptor, medio petiso y muy gordo. Tanto era que se agitaba al hablar. Les dijo que tenían que portarse bien y seguir las reglas de la escuela, la cual era conocida por su disciplina estricta, sin piedad ni miramientos. A Eduardo esto le parecía bien. Las reglas eran buenas y se aplicaban a todos. Luego de un largo rato, apareció la directora, la vice-directora y la bibliotecaria, a Eduardo le pareció raro que esta última estuviese en el grupo. - Buenos días, alumnos – dijo la directora Como les había indicado el preceptor, se levantaron todos, con bastante torpeza, y la saludaron de la misma forma pero con más energía en la voz. Su recuerdo terminaba mal. Pero no mal porque le hicieron algo, sino más bien, porque algo que le pasó. Les indicaron que para salir tenían que levantarse por fila, desde la izquierda junto a la ventana, hasta la derecha pegada a la pared y cerca de la puerta. Cuando le tocó, se distrajo mirando a una compañera que tenía enfrente. El cuerpo que tenía estaba muy desarrollado y sus ojos se posaron sin disimular en el culo de la chica. Como no caminaba enseguida, el preceptor le gritó: - ¡Muevase, no sea pajero! – bien fuerte, de modo que todos lo escucharan Sintió un calor tremendo en la cara. Peor fue cuando la chica se dio vuelta y lo miró muy mal. De los nervios que tenía, se tropezó con el banco que tenía enfrente y cayó pesadamente al suelo. Ahí terminaba el recuerdo, con la vergüenza y la caída, escuchando las carcajadas de todos, incluso de la directora, la vice, el preceptor y la bibliotecaria. Ese fue el momento en que quedó marcado. Con solo doce años de edad. Volvió a la realidad. Miró la hora y vio que era casi medianoche. Lo que no recordó, fue al hombre de sobretodo negro parado en uno de los techos de la escuela. Se recostó sobre el respaldar, mirando al techo. Pensó en cómo fue que le podían mandar esa invitación. Pensó que era injusto y cruel. Pero también pensó que quizá estaba exagerando. Sacudió la cabeza y apagó la computadora. Se sacó los pantalones, para meterse en la cama. Durante la siguiente hora, estuvo leyendo “El Hobbit” de Tolkien. Tenía ya veintiséis años y no se le ocurría, ni quería, volver a ver ese pasado a la cara Gracias por pasar y seguiré entregando más partes de esta Saga

La Fortaleza – Capítulo II: Reclutamiento Parte I (1) Había pasado solo una hora desde que habían llegado al puesto. Alberto regresó a Cegado para preparar la tapadera. Nadie podía saber lo que estaba sucediendo y tenía que hacerlo antes de que amaneciera. Entró a la casa y cerró la puerta. Llevaba un bolso de mano que estaba bastante pesado, lo había sacado del baúl del auto. Caminó hasta el patio y bajó de nuevo al hueco, saltando y sintiendo un poco de dolor en las rodillas al caer. Encendió la linterna, se rascó la barba y se encaminó hacia uno de los pasillos hasta llegar a donde había encontrado a Leonardo. Abrió el bolso y sacó las cargas explosivas a distancia. No eran de mucha potencia, pero debía ser suficiente para hacer colapsar las paredes. Cuando todo estuvo listo, miró alrededor y vio de nuevo las Rosas Negras. Estaban quietas y tan tenebrosas eran, que el solo mirarlas le producía un cierto nerviosismo. Salió de allí y se dirigió hacia el otro túnel, ese donde había sucedido la batalla con el Cripto. Colocó las cargas y salió de nuevo hacia afuera. Entró en la cocina y se encontró con el segundo equipo de limpieza. - ¿Está todo listo? – dijo el que estaba al mando de los tres hombres - Si, che – contestó Alberto – ustedes trajeron los cuerpos - Si – contestó – pero tenemos que hablar de otra cosa - ¿Qué? – preguntó sabiendo la respuesta. - No podemos seguir haciendo esto – tan esperado fue que Alberto ni se inmutó – tenemos nuestros trabajos, nuestras vidas y esas cosas - ¿Hablaste de esto con Ana, con Leo, con Marina? – lo miraba fijamente a los ojos - No – respondió – sos el primero - Bueno – le puso una mano en el hombro – fue un gusto trabajar con vos El hombre no contestó, solo se limitó a asentir con la cabeza y seguir trabajando. Era la décima deserción en un mes. Si seguían así, en poco tiempo quedaría el grupo original y no tendrían mucha operatividad. Para terminar su trabajo, colocó otra carga pegada a la cocina. Los cuerpos habían sido puestos en las sillas. En la mesa, estaban colocados platos y cubiertos, con algo de comida, de modo que parecían sentados a cenar. Salieron todos, menos Alberto. Se acercó a la cocina y abrió todos los pasos de gas. Cerró todas las puertas y ventanas. Recién cuando esa tarea estuvo terminada, salió de la casa para entrar en el auto. Encendió el motor, miró por última vez. Arrancó lentamente y se detuvo en la esquina. - Fuego – balbuceó y accionó el detonador a distancia La casa voló por los aires en medio de un fuego rojo y amarillo, con vetas de Azul. Pedazos de ladrillo volaban por todos lados, pedazos de muebles y todo tipo de cosas que dentro estaban. Arrancó de nuevo y se dirigió al puesto en la ruta. (2) Desde que se había confirmado la aparición de la Rosa Negra y que el Cripto ya había tomado un cuerpo, la Doctora Ana Carolina, había preparado el puesto de Cuarentena. La suerte que tenían esta vez, era que Cegado estaba ubicado cerca de la Fortaleza. Entonces pudo montar todo con rapidez y contactar a la gente que necesitaba. Tenía junto a ella a dos enfermeros del hospital local y al médico lo había mandado a atender al otro que había llegado con el abdomen herido. Lo primero que hizo, fue llenarla de sedantes. De lo contrario el torrente sanguíneo seguiría acelerado y la infección continuaría su camino. Luego de eso, le colocó un suero que ella misma había diseñado. Que pese a que estaba en fase experimental todavía, podía revertir en el lapso de un día los efectos de la Rosa Negra. Al hacerlo, por un momento reaparecieron los enormes dientes y un rugido fuertísimo salió despedido de la garganta. Tan fuerte, que le dejó zumbando los oídos a todos los presentes allí. A los pocos segundos, el rugido cesó y el silencio se volvió a apoderar del lugar Para ella era muy común esa situación. En su laboratorio en la Fortaleza, habían sucedido explosiones, escape de virus, frecuencias de sonido fuera de control, etc. Pero para los enfermeros que la acompañaban, fue demasiado y bajaron corriendo del colectivo/enfermería. - ¡Esperen! – gritó ella, pero no hicieron caso. Tuvo que asegurar las ataduras ella sola y no le molestaba. El asunto era que seguro no los volvería a ver. Al terminar de hacer su trabajo, bajó para hablar con Marina. Lo primero que hizo fue quitarse el casco aislante, dejando libre su cabello castaño oscuro. Cuando estabas encerrado en un traje aislante, el aire sucio del mundo, era bastante relajante. Mientras se acercaba, vio que Marina estaba discutiendo a los gritos con el Médico. - ¡Me importa un carajo la Fortaleza! – bramó el doctor - ¡Vos te metiste en esto y… - empezó a decir Marina - Y ya me voy – contestó y siguió camino, dejándola parada allí Se subió a un auto y salió a toda velocidad hacia Cegado. - ¿Otro que se asustó? – preguntó Ana - Si – contestó Marina – vi pasar corriendo a los enfermeros Ana estaba por contestarle, cuando vieron la explosión a lo lejos. - Parece que hizo bien su trabajo – dijo Ana - Si – contestó Marina y cambiando de tema añadió – el otro muchacho está sedado y no se va a despertar por un buen rato - Tenemos que irnos rápido – Ana sabía que no quedaba mucho tiempo – y tenemos que movernos en cuanto Alberto llegue Las dos se acercaron al otro muchacho. Estaba dormido y en su abdomen habían cocido la herida. Por suerte había dejado de sangrar, por lo que su vida no corría riesgos. A los pocos minutos, llegó Alberto con su auto. Bajó y se acercó a las dos mujeres. - Está todo listo – dijo – tenemos que irnos rápido porque creo que un patrullero de policía me vio. - ¿No podías ser más disimulado no? – le dijo Ana - Hay que cargar todo esto en el colectivo – interrumpió Marina Durante los últimos meses, La Fortaleza no había funcionado como en años anteriores. Muchas bajas y deserciones, aparte de la aparición de Estéfano, no ayudaba mucho. Sin decir nada más, se pusieron manos a la obra. Subieron primero todos los suplementos médicos que habían usado en curar la herida del abdomen. Luego entre Alberto y Marina, cargaron la camilla donde iba el paciente, ubicándolo en la segunda enfermería del colectivo, más pequeña que la otra. Las dos mujeres se quedaron allí y Alberto se puso al volante. Recorrió los dos kilómetros que le separaban del campo donde se ubicaba la entrada. Durante el trayecto, trató de pensar en la cantidad de gente que les quedaba. No eran muchos, aparte del grupo original, solo quedaban otras 4 personas en el país. Y no eran de la mejor posición. Un policía, dos médicos y un bombero. La situación no era buena. No pasaba como en las películas, donde los que se unían seguían eternamente. Muchos se marchaban, otros morían y el ambiente en el grupo no era el mejor. Al llegar al campo, detuvo el vehículo junto a un lindo rancho bien cuidado. Bajó y se dirigió a la entrada. Allí ingreso su código en una tableta rectangular de color gris pegada a la pared junto a la puerta, que emitía un pequeño sonido al presionar los botones. La puerta se abrió hacia arriba, revelando una gran plataforma que ocupaba toda la casa. El vehículo siempre quedaba afuera. Nunca nadie se había percatado de él. Además un colectivo no era raro en este mundo, por más grande que fuera. Ana y Marina, llevaron a los durmientes, sosteniendo en el aire el suero y todo lo demás. Se pararon en medio de la plataforma y Alberto se acercó a un costado para tomar en sus manos un teclado grande rectangular. Ingresó otros códigos y la plataforma comenzó a bajar. Durante todo el trayecto nadie dijo nada. (3) Se despertó tranquila, como si hubiese vuelto a nacer. Miró alrededor y no reconoció el lugar. Algo andaba mal para ella. Había una máquina que emitía pitidos y tenía un montón de cables pegados al pecho. Recordaba que estaba a punto de dormir y ahora estaba en esa camilla, vestida con una camisa de hospital de color celeste. Se comenzó a poner nerviosa. Trató de bajarse, pero sintió una puntada en el antebrazo derecho y miró hacia allí. Estaba conectada a un suero o algo que le pareció un suero. Se lo quitó y se desconectó los cables del pecho. Enseguida la máquina comenzó a emitir un chillido constante. Caminó un poco mirando alrededor. Era una habitación grande, había varios muebles con cosas que no podía precisar. Líquidos de todos colores y herramientas que no tenía ni la más remota idea de que eran. Empezó a sentirse mareada y todo comenzaba a girar a su alrededor. - ¿Paulina? – dijo alguien cerca a ella Ella volteó rápido para mirar. Y eso la mareó más. Aún así alcanzó a ver a una mujer de cabello castaño oscuro, vestida con unos jeans, remera y un guardapolvo blanco. Alguien entró corriendo. Le costaba reconocerlo, pero le parecía conocido. La sujetó y evitó que se cayera al piso. La llevaron a una silla y la sentaron. - Todo esta bien, Pauli – dijo el muchacho de rulos – son buena gente, nos cuidaron y todo. Trató de hablar, pero solo salía un sonido seco desde su garganta. - No podés hablar – le dijo la mujer del guardapolvo – tenes lastimada la garganta, vas a tener que esperar un rato para poder hablar Asintió con la cabeza. El mareo ya se estaba yendo y las cosas a su alrededor estaban mas quietas. Entonces reconoció que era Leonardo quien estaba al lado de ella. Más la confundió, lo último que sabía era que él iba a ir a su casa. - Estamos bien – le dijo Leonardo – hace un día que estamos aquí y nos han cuidado – ella se calmó un poco más – no entiendo bien lo que nos pasó, pero ellos nos salvaron - Alberto y Marina fueron – corrigió la mujer – yo te terminé de limpiar el Cripto - Ella es Ana – le dijo Leonardo – te ha estado curando. - Tu garganta se está recuperando todavía – le dijo Ana – prácticamente la reconstruí... lo mejor es que esperes para hablar… eso sí, tu acento, tu forma de hablar… desaparecerá porque tendrás que desarrollar todo de nuevo… Leonardo le iba a preguntar algo más, pero Ana se acercó a un intercomunicador que estaba empotrado en la pared. - Ya está despierta – dijo - Tráelos a la sala de control – ordenó una voz al otro lado - Entendido – y se alejó del intercomunicador en dirección a Leonardo y Paulina – vengan conmigo Y continuó hasta una puerta que se abrió como un código personal y pasó a través de ella. Los dos se habían quedado donde estaban, no entendían bien que era lo que pasaba. Leonardo se había despertado varias horas antes y no le habían dicho mucho. - Vengan si quieren saber – dijo Ana asomando solo la cabeza por la puerta – sino quédense acá – y volvió a desaparecer Leonardo le ayudó a Paulina a levantarse y ambos se dirigieron hacia la puerta. Cruzaron y se encontraron con la doctora a pocos metros, que caminaba lentamente. El lugar estaba ambientado como una gran mansión de principios de siglo XX. A cada paso, había cuadros y adornos que seguro eran carísimos. Finalmente llegaron a una puerta grande, que a simple vista parecía de madera. Ana ingresó otros códigos y el pasó quedó libre, revelando una gran sala futurista. Los ojos de los recién llegados, miraban con sorpresa y asombro lo que estaba delante de ellos. - Leonardo, Paulina – dijo una mujer de cara redondeada que se alejó de un tablero enorme hacia donde estaba ellos – Bienvenidos a La Fortaleza. Al decir el nombre del lugar se notó un gran orgullo en la voz. (4) Enseguida empezaron las presentaciones, algo tan básico que casi se les escapa. - Tenemos a la Doctora Ana Carolina – dijo la mujer que los había saludado – una genia en armas, criaturas y virus. No estaban seguros si debían saludar o solo mirar. Por las dudas, ambos solo miraban. - El flaco que ven allá sentado – dijo señalando a un muchacho de unos 25 años, que estaba sentado frente a una de las terminales – es Leonardo nuestro especialista en defensa y Tecnología – y moviendo los brazos alrededor de ella y del barbudo que estaba al lado finalizó- Yo soy Marina y el es Alberto - No entiendo la formalidad – dijo Leonardo - ¿Para que tanta presentación? - Seré directa con ustedes – dijo Marina – necesitamos gente en la Fortaleza Enseguida los dos se dieron cuenta de que se trataba. Porque tanta preocupación y presentación. - ¿vos querés que trabajemos acá? – le dijo Leonardo - Si – contestó Marina - Pero… - trató de objetar Leonardo - No es que tengan muchas opciones – dijo Ana mientras se acercaba con una pequeña pantalla en las manos. Ambos se acercaron a mirar y la pantalla mostraba un noticiero. - La terrible explosión en la pequeña ciudad de Cegado – decía el movilero de un canal de noticias – que acabó no solo con una casa entera y parte de la del costado… sino que también acabó con la vida de dos jóvenes del lugar - ¿Qué mierda es esto? – preguntó Leonardo y vio que la expresión en la cara de Paulina preguntaba lo mismo - Dentro de la casa – continuaba el movilero – se encontraron los restos de Leonardo Riego y Paulina Galeas – Leonardo y Paulina miraron a las dos mujeres que estaban allí – ambos murieron en la explosión que se supone fue debido a una perdida de gas mientras cenaban. La policía… - y Ana apago el aparato Ninguno de los dos sabía bien que hacer. La situación los superaba y al parecer, no tenían otra opción. Sus cuerpos sin vida habían sido encontrados en la casa de Paulina y por más que los revisaran lo mejor que pudieran, los forenses no tendrían más opción que concluir que eran los cuerpos de ellos dos. - Eeee… Marina! – gritó Leonardo desde el fondo – tenemos una llamada entrante… - y agregó extrañado - parece que de Estéfano - ¿Qué querrá el hijo de puta ese? – dijo Alberto con fastidio - Ponélo en la gran pantalla – ordenó Marina En el extremo opuesto de la sala y desde el techo, comenzó a bajar una gran pantalla de dimensiones exageradas. Al cubrir toda la pared, una imagen apareció en la pantalla. Era un hombre flaco, de facciones demasiado suaves y un peinado que demostraba el uso excesivo de gel. - Bueno al fin – dijo - ¿Qué querés Estéfano? – le espetó Alberto - Calma mi peludo amigo – le dijo Estéfano – primero que nada, gracias Leonardo por la conexión – dijo mirando al frente – segundo, quería hablar con ustedes por la Rosa Negra - Si ya sabemos que fuiste vos quien la liberó en Cegado – respondió Ana. - Yo no fui – negó - ¡Siempre sos vos! – le gritó Alberto – mucha gente ha muerto por tu culpa - ¡Yo no fui! – le gritó Estéfano – Yo quería la Rosa para mi no para el laboratorio patético que tienen ustedes… - Ana iba gritarle también, pero no pudo adelantarse al discurso - fui tras la Rosa y cuando llegué con mi equipo, no estaba y los guardianes estaban muertos - ¿Cómo que muertos? – preguntó Marina sorprendida y asustada - Si, muertos – respondió – decapitados, descuartizados y destripados Leonardo y Paulina no entendían que era lo que pasaba, ni quien era el que estaba allí en la pantalla. Pero se daban cuenta, de que era enemigo de la fortaleza. O algo así. - Está empezando a pasar algo más grande acá – continuó Estéfano – más grande que ustedes y más grande que yo… y ya es mucho decir – estiró la mano fuera de la imagen y a los segundos reapareció con una copa con vino. - ¿Cómo que más grande? – preguntó Leonardo - No sé – contestó con fastidio – pero en los últimos meses alguien se me ha adelantado a mis operaciones – tomó un trago de vino – al principio pensé que eran ustedes pero me di cuenta de que era demasiado para su pequeña fuerza Todos quedaron en silencio. Les asustaba y preocupaba saber de algo o alguien que pudiera adelantársele a Estéfano y todo su aparato logístico. - Piénsenlo – dijo – es demasiado grande lo que estoy viendo – otro trago de vino – y nos va a aplastar a los dos. Antes que dijera nada más, la comunicación se cortó. - ¿Qué era eso de muy grande? – preguntó Leonardo Nadie se animaba a contestar, todos estaban preguntándose lo mismo. También algunos allí se preguntaban si Estéfano decía la verdad. La situación era complicada, porque su enemigo siempre había sido extrañamente franco con ellos, por el simple hecho de poseer más gente, más dinero y mejores laboratorios. - ¿Y que dicen? – preguntó Marina cambiando de tema - ¿Se unen? – y todos allí, Leonardo, Alberto, Ana y Marina los miraron Los dos miraron atónitos al escuchar la pregunta. Estaban a las puertas de una nueva vida, de aventuras de mil vidas. Lo pensaron un segundo, pero después de lo que habían visto y escuchado, no les quedaban muchas opciones.
En Busca de la Luna de la Perfección Por Sebastian de Zaldúa Leveque Salí del agua como un ser renovado. Sentía que cada parte de mí estaba viva y clamaba por ser reconocida. Cruce de nuevo la gran inmensidad acuosa y me vestí con mis ropas. Caminando con alegría, de a ratos silbando, regresé hasta donde estaban el hombre y la mujer que tanto me ayudaron. Pensé en agradecerles, pensé en continuar el camino (Si es que había que continuarlo) con ellos como acompañantes. Pero el escenario que encontré fue radicalmente distinto. Paso algo que no esperaba. Ellos estaban muertos. Parece que fue a golpes. Las magulladuras eran terribles. Corrí hasta ellos y traté de reanimarlos pero fue inútil. De la mano de la mujer, pendía una nota. Se la saqué y la leí. "Busca la Luna de la Perfección" decía. ¿Luna de la perfección? ¿Qué era eso? ¿Dónde debía empezar? No importaba, debía moverme. Podía ver los demonios acercándose, esos que seguramente habían acabado con la vida de quienes me ayudaron tanto. Con el corazón roto, corrí apretando el papel con todas mis fuerzas. Recorrí pueblos, ciudades, desiertos, bosques, casi sin descanso. Me sentía renovado, debo ser sincero, porque la huida era más fácil de lo que pensaba. Me encontraba un poco más alerta. Pero en un momento me dieron alcance, estaba rodeado, en medio de la oscuridad, sin escapatoria. "Atrás" dije. Pero no me hacían caso. "¡Atrás!" Esta vez fue gritando. Los demonios se quedaron parados donde estaban. Entonces recordé que la confianza es la mejor arma de un corazón rodeado de demonios. Así fue como logré escapar. Sin dirección, mirando al cielo por las noches, buscando la luna definitiva, la luna de la perfección. Hoy estoy, justo ahora que te hablo, parado enfrente de los restos de una fogata. Una que fue grande en su momento y que ayudó a un viajero a mantenerse caliente durante rato. Y quizá para cocinar algo. Una que era la que le permitió ver en la oscuridad. La fogata esa, cuyos restos solo quedan, es la fogata mía. Con el corazón afligido, me siento y enciendo el fuego de nuevo. Las llamas se elevaron con gracia, danzando, lanzando chispas graciosas en todos lados. Allí lo comprendí. Fue tan claro como una epifanía suprema. Como el conocer la razón de la existencia misma de cada uno. Pese a estar mejor preparado, me encontraba donde había comenzado y no existía ninguna Luna de la Perfección. Era una mera ilusión, una zanahoria sobre mi cabeza para seguir camino. Que nunca terminaría, lo recorrería una y otra vez, enfrentándome a mil cosas y aprendiendo de nuevo, una y otra vez. Para recomenzar, quizá hasta que alguna de esas cosas se lleve lo poco que soy en un momento. En el momento que llegue al claro al final del camino. Gracias por pasar y leer. Esta fue la entrega final, por lo que la saga "Junto y Bajo" llega a su fin Para ver otros aportes literarios propios, click en la imagen de arriba