j09angel
Usuario (Venezuela)
Hola a todos mis queridos taringueros. Bienvenidos a mi post. Hace mucho que no me tomaba la molestia de redactar una publicación decente, debido a que he estado ocupado luchando por mantenerme vivo (soy venezolano). Pero decidí dedicar un pequeño momento de mi tiempo para aclarar una duda que seguro muchos de ustedes han tenido. Puede un comunista ser cristiano?. La respuesta a esta incógnita, al menos desde el punto de vista del Papa Pío XI fue bastante clara. En la carta encíclica DIVINI REDEMPTORIS afirmó que los comunistas son enemigos de la cristiandad y el Papa Pío XII decretó hace 64 años, el 23 de junio de 1949, la excomunión de todos los simpatizantes del marxismo. No hace falta ser un genio para darse cuenta de que la ideología comunista es incluso peor que el nazismo. Por lo que es completamente incompatible con el mensaje de Cristo. A pesar de todo esto, muchos kirchneristas y chavistas, declaran ser cristianos cuando al ser simpatizantes de las ideas marxistas, se encuentran formalmente excomulgados. Pues el documento redactado en 1949 aún continúa vigente. Muchos incluso han sido tan descarados, que han cometido el sacrilegio de decir que Jesucristo era socialista. Pero lo más alarmante de todo, es lo que su santidad el Papa Francisco dijo en una rueda de prensa. Parece que el pontífice debería leer la cíclica para darse cuenta de que está cometiendo un grave error. No se puede ser tan condescendiente con los enemigos de la humanidad. También se le ha visto criticando al "dios dinero" siendo el capitalismo necesario para eliminar la pobreza (véase la historia de los siglos XVIII, XIX y XX) y visitando con una sonrisa en el rostro al ya fallecido dictador Fidel Castro. Tanto el pontífice como los partidarios de la aberración marxista todavía tienen una oportunidad de recapacitar y unirse al lado correcto de la historia. El comunismo siempre traerá consigo hambre, miseria y muerte, pero si todos nos unimos contra ese gigantesco adefesio ideológico, los errores de la ya extinta Unión Soviética no se seguirán regando por el mundo. De nosotros depende el futuro de Latinoamérica. Por si a algún usuario le interesa leer el contenido de DIVINI REDEMPTORIS les dejaré el link: http://w2.vatican.va/content/pius-xi/es/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_19370319_divini-redemptoris.html Recuerden que la misericordia de Dios es infinita. Si se arrepienten de forma sincera, Él les otorgará el perdón. Espero que les haya gustado el post, no necesito que den puntos pero si están de acuerdo con los argumentos expuestos, necesito que lo compartan. Hasta otra ocasión mis amigos taringueros XD

«La fe es enemiga de la razón y la razón es enemiga de la fe». Esta es la hipótesis que se maneja tanto en las élites científicas, como en las mentes de algunos fanáticos religiosos. Pero hasta que punto esto es cierto?. A lo largo de la historia nos hemos encontrado con personas que siendo religiosas llegaron a poseer una enorme cantidad de conocimiento científico y no por eso dejaron de lado sus creencias. Al contrario, estas se vieron aún mas afianzadas, pues al poder entender el funcionamiento del mundo que Dios había creado, pensaban que estaban más cerca de poder demostrar su existencia. Para poder entender mejor la relación que existe entre estos dos conceptos que parecen estar siempre en conflicto, es necesario viajar hasta la mítica y oscura edad media. Contrario a lo que muchos nos dicen, la Iglesia no era la mafia que se encargaba de mantener tonta a la población para dominarla mediante la teocracia y la ignorancia. La Iglesia era de hecho la única institución que se preocupaba de instruir a la población en los campos de la gramática, la dialéctica, la retórica, la filosofía, la teología y el resto de las materias que se impartian en aquel entonces. Prueba objetiva de esto fue la creación de las primeras universidades, en las que quienes dictaban las clases eran monjes domínicos, franciscanos, benedictinos y alguno que otro maestro secular. Los principales eruditos de la época (al menos los de occidente) eran en su mayoría clérigos. Por lo que no existía como tal conflicto entre ciencia y religión (ambas estaban tomadas de la mano). Esto que nos quiere decir?. Que el oscurantismo no era culpa de la religión. Era culpa del miedo instintivo que los seres humanos sentían hacia aquello que no podían comprender. Ante la falta de un método eficaz para comprobar de forma experimental las hipótesis de la mayoría de los eruditos de aquella época, muchos fueron condenados injustamente por el Santo Oficio. Hasta que finalmente surgió el empirismo y el método científico, por el cual muchas teorías pudieron ser verificadas. Tras el final de la época medieval y el principio del renacimiento. Muchos manejan como una verdad absoluta que el hombre le dió la espalda a la fe y comenzó el florecimiento de la razón. Pero esa afirmación no es del todo verdadera. A continuación mostraré una lista de muchas personas que lograron compaginar la ciencia con la creencia en lo sobrenatural, sin que esto hubiese sido un impedimiento para llevar a cabo sus investigaciones. Seguro reconocerán a algunos de ellos: Nicolás Copérnico (Teoría del Heliocentrismo) Blaise Pascal (autor del Principio, el Triángulo, el Teorema y la Apuesta que llevan su nombre) Johannes Kepler (quien formuló leyes sobre el movimiento de los planetas sobre su órbita alrededor del Sol) Galileo Galilei (padre de la astronomía moderna) Isaac Newton (Ley de la Gravitación Universal) Robert Boyle (Ley de Boyle) Gottfried Wilhelm Leibniz (cálculo infinitesimal y sistema binario) Carl von Linné (padre de la taxonomia moderna) Leonhard Euler (Número e Identidad de Euler y la Característica de Euler) Charles Coulomb (Ley de Coulomb) James Watt (máquina de vapor) Charles Bell (teléfono) Alessandro Volta (corriente eléctrica continua y pila eléctrica) André Marie Ampère (telégrafo eléctrico y el electroimán) Michael Faraday (padre del electromagnetismo y de la electroquímica) Samuel Morse (telégrafo Morse y Código Morse) James Clerk Maxwell (Teoría Electromagnética y Teoría Cinética de Gases) Gregor Mendel (Leyes de Mendel). William Thomson (Lord Kelvin) (padre de la escala de temperatura Kelvin) Louis Pasteur (pasteurización) Nikola Tesla (motor de corriente alterna entre otros muchísimos inventos) Guglielmo Marconi (radiotelegrafía sin hilos) Alexander Fleming (penicilina) Max Planck (padre de la física cuántica y de la Constante de Planck) Arthur Stanley Eddington (Límite de Eddington) Niels Bohr (padre del Modelo Atómico Bohr) Erwin Schrödinger (Ecuación y el Modelo Atómico de Schrödinger y Efecto Tunel) Werner Karl Heisenberg (Principio de Indeterminación de Heisenberg y Teoría de Matrices) Georges Lemaître (Teoría del Big Bang) John von Neumann (Teoría de Juegos) Wolfgang E. Pauli (Principio de Exclusión) Howard Hathaway (cerebro electrónico) William D. Philips (refrigeración mediante láser) Francis Collins (director del Proyecto Genoma Humano) Donald E. Kuth (análisis de algoritmos) Charles Hard Townes (estudio del láser y máser) Richard E. Smalley (fullerenos) Como pueden ver muchos de los padres de la ciencia eran creyentes. Algunos incluso llegaron a ser muy devotos a su fe como Blaise Pascal o Luis Pasteur y apesar de eso, pocos científicos de la actualidad pueden afirmar que son mas grandes que ellos. Todos los que dicen que para ser científico hay que ser ateo demuestran ser soberbios y extremistas. Además muchos de los descubrimientos que se han hecho en los campos de la física, la química, la fisiología, la genética y la astronomía apuntan a que existe un ser que lo creo todo de forma muy precisa. Es probable que en un par de décadas la existencia del ser al que todos llamamos Dios se convierta en una verdad absoluta. Pero hasta que ese día llegue quiero dejarles esta frase: “Aunque no soy creyente, no hay conflicto entre el Dios creador y lo que hemos descubierto del Universo, es perfectamente posible tener creencias religiosas y ser a la vez científico”. Peter Higgs (Premio Nobel de Física de 2013).
Hola a todos amigos taringueros. Como tenía mucho tiempo sin escribir un post decidí abordar un tema que para muchos a sido tabú. Realmente todos los ateos están condenados al infierno?. Es la historia de nunca acabar, siempre que los escépticos y los religiosos discuten estos les dicen que si no creen en Dios irán al infierno. Sin embargo opino que esto no se aplica a todos los casos (es una opinión teológica así que no estoy diciendo que mis palabras sean verdades absolutas). El propósito de este post es poner fin a la creencia de que todos los ateos son gente amoral y dejar en claro que al final de nuestras vidas seremos juzgados ante Dios por nuestros méritos. También busca ilustrar a aquellos que no saben mucho de la historia del Occidente para que abrasen sin tantos prejuicios su herencia cristiana. Seguro alguna vez todos nos habremos hecho estas preguntas: ¿Todos los ateos desobedecen los mandatos de Dios? ¿Todos los cristianos son buenas personas? ¿Realmente sólo la fe salva? ¿Todos los creyentes tienen el cielo asegurado? Para responder de forma satisfactoria a estas incógnitas es necesario dar un paseo por nuestra historia y determinar hasta que punto nuestras buenas acciones han sido inspiradas por los mandatos de la Santísima Trinidad. Es necesario saber de donde proceden los valores de la sociedad occidental antes de tomar en consideración todo lo estipulado en las sagradas escrituras y los análisis concernientes de la teología cristiana. Sé que muchos no son versados en teología, filosofía, ni historia así que intentaré hablar de forma sencilla. Comenzaremos con un breve repaso por la influencia de los cristianos en la historia del Occidente y como sus valores moldearon muchos de nuestros comportamientos actuales: (Advertencia: Este contenido es muy extenso, si vas a comentar te recomiendo leerlo todo). Los primeros años del cristianismo no pudieron comenzar con más dificultades exteriores. Desde el primer momento sufrió una dura persecución por parte del judaísmo. Sin embargo, en poco menos de veinte años desde la muerte de Jesucristo, el cristianismo había arraigado y contaba con comunidades en ciudades tan importantes como Atenas, Corinto, Éfeso, Colosas, Tesalónica, Filipos, y en la misma capital del imperio, Roma. Desde luego, no podía atribuirse ese avance a la simpatía del Imperio Romano. En realidad, el cristianismo era para ellos incluso más molesto en sus pretensiones, sus valores y su conducta que para los judíos. No solo eliminaba las barreras étnicas entonces tan marcadas, sino que, además, daba una acogida extraordinaria a la mujer, se preocupaba por los débiles, los marginados, los abandonados, es decir, por aquellos por los que el imperio no sentía la menor preocupación. —¿Eso no es exagerar un poco? El Imperio Romano tuvo aportaciones extraordinarias, indudablemente, pero también es cierto —te contesto glosando ideas de César Vidal— que no puede idealizarse el hecho de que el imperio era una firme encarnación del poder de los hombres sobre las mujeres, de los libres sobre los esclavos, de los romanos sobre los otros pueblos, de los fuertes sobre los débiles. No debe extrañarnos que Nietzsche lo considerara un paradigma de su filosofía del “superhombre”. Frente a ese imperio, el cristianismo predicaba a un Dios ante el cual resultaba imposible mantener la discriminación que oprimía a las mujeres, el culto a la violencia que se manifestaba en los combates de gladiadores, la práctica del aborto o el infanticidio, la justificación de la infidelidad masculina y la deslealtad conyugal, el abandono de los desamparados, etc. A lo largo de tres siglos, el imperio desencadenó sobre los cristianos toda una serie de persecuciones que cada vez con frecuencia muy violentas. Sin embargo, no solo no lograron su objetivo de exterminar a la nueva fe, sino que al final se impuso el cristianismo, que predicaba un amor que jamás habría nacido en el seno del paganismo (el mismo Juliano el Apóstata lo reconoció), y que proporcionaba dignidad y sentido de la vida incluso a aquellos a los que nadie estaba dispuesto a otorgar un mínimo de respeto. Ante las invasiones bárbaras Cuando en el año 476 cayó el Imperio Romano de Occidente, el cristianismo preservó la cultura clásica, especialmente a través de los monasterios, que salvaguardaron eficazmente los valores cristianos en medio de un mundo que con las invasiones bárbaras se había colapsado por completo. Se cultivó el arte, se alentó el espíritu de trabajo, la defensa de los débiles y la práctica de la caridad. El esfuerzo misionero se extendió a la asimilación y culturización de los mismos pueblos invasores, que a medio plazo también se convirtieron al cristianismo como antaño sucedió con el Imperio Romano. En los siglos siguientes, el cristianismo fue decisivo para preservar la cultura, para la popularización de la educación, la promulgación de leyes sociales o la articulación del principio de legitimidad política. Sin embargo, fueron creaciones que de nuevo se desplomaron ante las sucesivas invasiones de otros pueblos, como los vikingos y los magiares. En poco tiempo, gran parte de los logros de siglos anteriores desaparecieron convertidos en humo y cenizas. Una vez más, sin embargo, el cristianismo mostró su vigor, y cuando los enemigos de los pueblos cristianos eran más fuertes, cuando no necesitaban pactar y podían imponer por la fuerza su voluntad, acabaron aceptando la enorme fuerza espiritual del cristianismo y lo asimilaron en sus territorios, de modo que al llegar el año 1000 el cristianismo se extendía desde las Islas Británicas hasta el Volga. Luces y sombras Las sociedades nacidas de aquella aceptación del cristianismo no llegaron a asimilar todos los principios de la nueva fe. De hecho, en buena medida eran reinos sustentados sobre la fuerza militar necesaria para la conquista o para la defensa frente a las invasiones. Sin embargo, el cristianismo ejerció sobre ellos una influencia fecunda, que volvió a sentar las bases de un principio de legitimidad del poder —alejado de la arbitrariedad guerrera de los bárbaros—, buscó de nuevo la defensa y la asistencia de los débiles y continuó su esfuerzo artístico y educativo. Además, suavizó la violencia bárbara implantando las primeras normas del derecho de guerra —la “Paz de Dios” y la “Tregua de Dios”—, supo recibir la cultura de otros pueblos, creó un sistema de pensamiento como la Escolástica y abrió las primeras universidades. También las principales legislaciones de carácter social recibieron un impulso decisivo de la preocupación cristiana de personas como Lord Shaftesbury (que promovió leyes que mejoraron las condiciones de trabajo en minas y fábricas), Elizabeth Fry (que introdujo importantes medidas humanitarias en las prisiones) y otros muchos hombres y mujeres que, gracias al impulso cristiano, superaron los condicionantes de su tiempo y promovieron reformas decisivas para humanizar la sociedad. Es cierto que hubo también páginas tristes y oscuras en la historia de la fe de esos pueblos cristianos, y es verdad también que se cometieron errores, a veces graves, pero en el curso de esos siglos y de los siguientes, el cristianismo alcanzó grandes logros educativos y asistenciales, y facilitó el desarrollo económico, científico, cultural, artístico e incluso político. Causas como la defensa de los indígenas, la lucha contra la esclavitud, las primeras leyes sociales contemporáneas o la denuncia del totalitarismo difícilmente habrían sido iniciadas sin el impulso cristiano. El embate de los totalitarismos No debe por ello sorprendernos que el siglo XX, coincidiendo con el declinar de la influencia de la fe cristiana en la vida social, haya sido el siglo que ha contemplado un número mayor de encarcelamientos, maltratos y ejecuciones por encima de cualquier otro período de la historia. Es probable que las generaciones venideras tengan dificultad para creer que hubo un tiempo en que la mayor parte del mundo estuvo controlada por una doctrina llamada comunismo que causó tanta desgracia y que, en su expansión, fue reduciendo a la esclavitud y a la muerte a centenares de millones de seres humanos. Actualmente, esos sistemas comunistas han fracasado por su falso dogmatismo económico. Pero a veces se pasa por alto el hecho de que se derrumbaron, de forma más profunda, por su desprecio del ser humano, por su subordinación de la moral a las necesidades del sistema y a sus promesas de futuro. No fue, además, el único peligro totalitario que aquejó a la humanidad en el siglo XX ni el único que consideró al cristianismo como un objetivo a batir. El otro fue el neopaganismo nihilista, del que nacerían el fascismo y el nazismo. Si Marx constituye un ejemplo paradigmático de las tesis que luego seguirían al pie de la letra Lenin, Stalin o Mao, no resulta menos cierto que Nietzsche avanzó una cosmovisión nihilista y anticristiana que luego cristalizaría, entre otros fenómenos, en el fascismo y el nazismo. —¿Crees que hay realmente una relación tan directa entre lo uno y lo otro? Nietzsche identificaba el concepto de bueno con la clase superior. Lo malo corresponde a la plebe, al vulgo, a la clase inferior. A esa moral aristocrática, de los poderosos, de los fuertes, se contrapone la moral de los débiles, de la plebe. Afirmaba que la moral había sufrido un proceso de corrupción al dejar de estar pergeñada por los señores y pasar a responder a los anhelos de la plebe, y esto se debía fundamentalmente a los judíos y al cristianismo. Frente a esa situación, Nietzsche propuso el alzamiento de las razas nórdicas para implantar socialmente la superioridad de una élite que dominara sin el freno del sentido de culpa, negando la existencia de la verdad objetiva y ejerciendo la crueldad sobre los inferiores. Para lograrlo, judíos y cristianos debían ser aniquilados por las razas germánicas. Tales medidas permitirían implantar una sociedad elitista, basada en la desigualdad y la jerarquía, al estilo del sistema ario de castas existente desde hace milenios en la India. En ella, los más, los mediocres, serían engañados y mantenidos en una ignorancia feliz de la que no debía sacarlos el cristianismo. Las enseñanzas del filósofo alemán tuvieron repercusiones políticas, en especial desde inicios del siglo XX. El fascismo de Mussolini —que retaba a Dios a fulminarle con un rayo en el plazo de cinco minutos— y, sobre todo, el nazismo de Hitler se sustentaron en buena medida sobre una nueva moral de la minoría fuerte, violenta y audaz, que se imponía sobre una masa engañada. En ese sentido, las afirmaciones ideológicas de Nietzsche y las cámaras de gas de Auschwitz se encuentran estrechamente vinculadas. El cristianismo ha sobrevivido en el siglo XX a dos terribles amenazas que pusieron en peligro a todo el género humano. Ambas coincidían en negar la existencia de principios morales superiores que limitaran el poder y la persecución de sus objetivos; ambas ansiaban desesperadamente alcanzar esos objetivos; ambas creían en la legitimidad de exterminar social, económica y físicamente a los que consideraran sus enemigos, fueran burgueses, judíos o enfermos; ambas eran conscientes de que el cristianismo se les oponía ideológicamente como un valladar frente a sus aspiraciones; y ambas intentaron aniquilarlo como a un peligroso adversario. Tanto la dictadura de Hitler como la de Stalin se basaban precisamente en el rechazo de la herencia cristiana de la sociedad, en un enorme orgullo que no quería someterse a Dios, sino que pretendía crear él mismo un hombre mejor, un hombre nuevo, y transformar el mundo malo de Dios en el mundo bueno que surgiría del dogmatismo de su propia ideología. Hacer balance Sin duda, la aportación del cristianismo a la cultura occidental ha sido enorme a lo largo de estos casi dos mil años de existencia. Para captar un poco su extraordinaria importancia, podemos imaginar lo que hubiera sido un mundo sin cristianismo, o bien ver los resultados obtenidos por otras culturas. Un mundo que se hubiera limitado a continuar la herencia clásica no solo habría resultado en una sociedad en la que los fuertes y los violentos se sabían protagonistas, sino que además habría sucumbido ante el empuje de los bárbaros sin dejar casi nada detrás. Durante varios siglos, los reinos bárbaros hubieran combatido de manera infructuosa entre ellos, para no poder sobrevivir después al empuje conjunto de las siguientes invasiones y del avance árabe, suponiendo que este se hubiera dado sin un Islam cuya existencia presupone la del cristianismo. Durante los siglos de lo que ahora conocemos como la etapa medieval, Europa hubiera sido escena de continuas oleadas de invasores, sin excluir a los mongoles contenidos por Rusia, de las que no hubiera surgido nada perdurable como no surgió en otros contextos. Ni la cultura clásica, ni la Escolástica, ni las universidades, ni el pensamiento científico habrían aparecido, como de hecho no aparecieron en otras culturas. Además, sin los valores cristianos se habrían perpetuado —como así sucede en algunas naciones hasta el día de hoy— fenómenos como la esclavitud, la arbitrariedad del poder político, la ausencia de desarrollo científico o el anquilosamiento de la educación en manos de una escasa casta tradicional. Hoy todos sabemos que el modelo democrático procede de las constituciones monásticas, que fueron pioneras con sus capítulos y sus votaciones. La idea de derechos iguales para todos encontró ahí su forma política. Es cierto que hubo antes una democracia griega, de donde se tomaron algunas ideas decisivas. Pero en la sociedad helénica existía la garantía sagrada de los dioses, y la democracia cristiana de la época moderna pudo basarse en la sacralizad de los valores garantizados por la fe, que se sustraen a la dictadura de las mayorías. Es un hecho evidente que las dos primeras democracias —la norteamericana y la inglesa— están basadas en una misma conformidad de valores procedente de la fe cristiana, y que solo pueden funcionar cuando existe un acuerdo fundamental sobre los valores. Basta echar un vistazo a las culturas informadas por el Islam, el budismo, el hinduismo o el animismo —donde siguen considerándose legítimas muchas conductas degradantes para el ser humano—, para intuir lo que podría haber sido un mundo sin la influencia civilizadora del cristianismo, y eso a pesar de que hoy día hasta la sociedad más apartada puede beneficiarse de aspectos emanados de la influencia cristiana en la cultura occidental, desde el progreso científico a la asistencia social, por citar solo dos ejemplos. En el último siglo, el olvido de algunos de los principios básicos de origen cristiano (sobre todo en los regímenes incubados por el marxismo o el fascismo-nazismo) ha llevado a situaciones de una barbarie sin precedentes, una muestra más de los riesgos que supone construir el futuro olvidando los principios sobre los que se asienta. Es cierto que los cristianos muchas veces han dejado bastante que desear en el modo de vivir su fe. Con todo, la influencia humanizadora y civilizadora de la fe cristiana no cuenta con equivalentes de ningún tipo a lo largo de la historia universal. Sin la fe cristiana, el devenir humano habría estado mucho más teñido de violencia y barbarie, de guerra y destrucción, de calamidades y sufrimiento; con ella, el gran drama de la condición humana se ha visto acompañado de progreso y de justicia, de compasión y de cultura. Conclusión: Como podemos observar, las enseñanzas de Cristo que plantean la dignidad de todos los seres humanos, las obras de caridad hacia los pobres e indefensos, el auto-sacrificio en favor de los demás, la fidelidad conyugal, el amor al prójimo (incluyendo a los enemigos) y la misericordia. Han moldeado casi por completo los valores fundamentales de nuestra sociedad. Eso quiere decir que cuando un ateo le da limosna a un mendigo, cuando cuida a un enfermo, cuando perdona a un adversario, cuando ama con todas sus fuerzas a su prójimo y cuando se sacrifica por el bien de otro, está poniendo en práctica los mandatos de Dios, por lo que consigue méritos ante Él y puede alcanzar misericordia. Entonces ¿Todos los ateos desobedecen los mandatos de Dios? La respuesta es no. Así como hay muchos ateos que hacen lo que les da la gana, no ayudan a nadie y siguen su propia brújula moral, también hay varios no creyentes que sin darse cuenta actúan como buenos cristianos pensando que los valores que profesan fueron fruto del civismo, el humanismo y la filosofía, cuando en realidad fueron instaurados por el mismísimo Dios. ¿A pesar de las buenas obras están condenados por no creer? Un espíritu se condena de forma definitiva cuando le da por completo la espalda a Dios y a todo lo que Él representa. Si un alma persevera en su maldad y decide no aceptar su misericordia llega al punto de no retorno marchándose al infierno . Pero si en el momento de su muerte decide aceptarlo, es perdonado por los méritos que tuvo en vida y puede ir al cielo, la misericordia de Dios es infinita; pero si la rechazamos Él respetará nuestra decisión. ¿Todos los cristianos son buenas personas? La respuesta es no. Así como hay santos que han hecho grandes cosas por la humanidad (San Juan Bosco, Santa Teresa de Calcúta, Santa Catalina de Siena, San Luis de Francia, etc) también han habido católicos que han violado niños y también han llegado a cargos eclesiásticos mediante el nepotismo y la simonía (Alejandro VI). También hay muchos creyentes que dicen ser buenos cristianos pero tratan con desprecio a aquellos que profesan otra fe o son no creyentes y esto es algo incompatible con el catecismo de la Iglesia Católica, pues debemos tratarnos como hermanos. Los auténticos cristianos son los ciudadanos ejemplares que intentan imitar a Cristo. Los demás no son mas que un montón de hipócritas, pues la fe sin obras está vacía. ¿Realmente sólo la fe salva? Citaré la sagrada escritura: Santiago 2:14 “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?” Lucas 6:43-45 “No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Mateo 25, 34-36 "Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver". Creo que esto habla por sí solo tanto la fe como las obras son importantes. ¿Todos los creyentes tenemos el cielo asegurado? La respuesta es no. De nada sirve que tengamos fe si somos terribles personas. De nada sirve que digamos que amamos a Nuestro Señor Jesucristo; si no profesamos amor hacia al prójimo. De nada sirve que digamos que somos cristianos; si no amamos a nuestros enemigos y rezamos por quienes nos persiguen. De nada sirve que creamos en Dios; si no ayudamos a la gente. Que esto sirva de reflexión a todos aquellos que piensan que ya tienen el cielo ganado. Bueno, eso es todo ya seas ateo o creyente si tienes algo que decir puedes dejar tu opinión en los comentarios. Espero que hablen de forma respetuosa y afable. Nos vemos en otra ocasión.
Hola a todos taringueros. Hoy abordaré un tema que ha sido motivo de muchas discusiones a lo largo de los últimos tres siglos. Tiene sentido el conflicto entre ateos y creyentes?. Pues la respuesta puede ser mas graciosa de lo que piensan; contrario a lo que muchos creen, existe una verdad innegable sobre este tema y es que ambos bandos tienen mas en común de lo que creen. Así que intentaré exponer todas las cuestiones que los unen y dejar claro que todos pueden convivir en paz sin faltarse el respeto los unos a los otros. Sin mas preámbulos, daré comienzo al tema. Primera cuestión: ¿Tienen los creyentes y los ateos una misma visión acerca del universo físico? La respuesta es sí o al menos teóricamente es así. Tanto los creyentes como los no creyentes que son versados en física, química y biología, ven el universo como un sitio ordenado que se encuentra regido por leyes que son plenamente inteligibles y por ende pueden ser comprendidas por medio de la razón y la experimentación. Esto quiere decir que todos los fenómenos que tienen su origen en la naturaleza pueden ser completamente explicados; así que la existencia de las cosas sobrenaturales no puede ser comprendida, pues es de carácter ininteligible o al menos por ahora lo es. La única diferencia que existe entre ambos bandos es que mientras los no creyentes tienen un enfoque naturalista y mecanicista en el que el universo se creó solo; los creyentes piensan que Dios al ser infinitamente poderoso, ordenado e inteligente dotó el mundo físico de leyes perfectamente coherentes que pueden ser estudiadas. Sin embargo al ser la existencia de Dios una cuestión sobrenatural. No importa cuantos debates hagan sobre su existencia, el resultado siempre será el mismo. Ninguno de los dos podrá probar de forma empírica que tiene razón, pues es algo que escapa a los límites de nuestro conocimiento. Entonces tiene sentido que entren en conflicto?. La respuesta es no. Al ser una existencia de carácter sobrenatural muchas de las cosas relacionadas con Él son de carácter ininteligible por lo que la ciencia nunca podrá desmentir su existencia. En definitiva, ambos bandos tienen la misma visión sobre el universo físico y de cierta forma ambos están en lo correcto. Segunda cuestión: ¿Tienen los ateos y los creyentes una visión similar del bien y el mal? La respuesta es sí. Esto es algo que muy pocas personas saben, pero la mayor parte de los valores que profesamos en la cultura Occidental tienen su origen en el cristianismo. Antes de la llegada de Cristo la caridad, el amor hacia los pobres y los afligidos, la misericordia, la dignidad humana, el amor a los enemigos y la fraternidad incondicional (el amarse los unos a los otros como Él nos amó). Eran cosas que no se practicaban; pues tanto los romanos como los bárbaros tenían códigos morales bastante cuestionables. Pero luego de la evangelización de Europa y América todos fueron unificados en un mismo ideal de lo que era bueno y correcto. A pesar del cisma protestante, el renacimiento y la doctrina anticlerical de los filósofos ilustrados esos valores aún están arraigados en nuestra cultura. Lo que significa que tanto los ateos, como lo creyentes que se rigen de acuerdo a la ética y la moral occidental tienen una visión similar acerca de lo que es bueno y correcto. Aunque pueda resultar gracioso, hay ateos que sin darse cuenta se comportan como auténticos cristianos y cristianos que se comportan como auténticos hipócritas. Por lo que ninguno puede decir que es mejor que el otro. Tercera cuestión: ¿El creacionismo y la evolución son de verdad incompatibles?. La respuesta es no. Si bien la biblia dice que Dios creó el mundo no especifica de forma precisa, concisa y detallada la manera en la que lo hizo. La explicación que se nos da es muy simple y superficial por lo que algunas partes podrían representar fenómenos mas complejos. Otra cosa importante de resaltar en este enunciado es que aunque la biblia dice que Dios tardó una semana en crear todo, muchos tratados de teología especifican que el tiempo en el mundo espiritual es muy diferente al del mundo terrenal; por lo que esos siete días pudieron haber sido millones de años para nosotros. Está comprobado que el tiempo es relativo por lo que esta hipótesis no es tan descabellada. La evolución debe ser motivo de conflicto?. La respuesta es no. Ya se dejó bastante claro que el mundo terrenal se encuentra regido por leyes plenamente inteligibles y por ende ningún descubrimiento puede desmentir la existencia de Dios. Entonces podría argumentarse que la evolución es una de esas múltiples leyes que el Creador diseñó para regular la fisiología de sus criaturas. De esta forma ambas teorías podrían ser conciliadas y las tediosas discusiones estériles podrían llegar a su fin. Cuarta cuestión: ¿Tiene sentido que la filosofía entre en conflicto con la teología? La respuesta es no. Para los que no lo sepan, la teología es el estudio de todo lo relacionado con Dios y es normal que a menudo ocurran duelos dialécticos entre filósofos y teólogos, pero estos combates argumentales también carecen de sentido. La filosofía intenta comprender al mundo por medio del razonamiento; pero si muchas de las cuestiones de la fe son ininteligibles para la razón humana intentar explicarlas en su totalidad sólo causará confusión y un posible malentendido. La filosofía puede ser útil para entender las cosas naturales; pero intentar entender las cosas sobrenaturales es algo que ni el mejor filósofo puede hacer sin equivocarse en el intento. Es posible conciliar la filosofía y la teología?. La respuesta es si. San Agustín y Santo Tomás de Aquino lo lograron. Por medio de sus escritos pudieron explicar de forma inteligible muchas de las cuestiones sobre Dios; pero no todas. Es imposible saberlo todo sobre Él haciendo uso de nuestra limitada mente humana. Es necesario "Comprender para creer y creer para comprender". Alguien que no cree no puede comprender muchas cosas sobre Dios. Es por eso que el conflicto entre la teología y la filosofía es poco mas que absurdo. Quinta cuestión: Es necesario ver la religión como sinónimo de ignorancia y superstición? Otra vez la respuesta es no. De hecho el enfoque teológico católico jugó un rol importante en la concepción inteligible que actualmente se tiene del mundo. En la época antigua se creía que la naturaleza era un simple capricho de los dioses y por ende era imposible entenderla. El panteísmo absurdo de esas creencias paganas fue la principal causa de que ilustres civilizaciones como la Grecia antigua, pese a tener las siete artes liberales y grandes pensadores como Aristóteles y Platón, no pudieran llegar a comprender todos los fenómenos naturales de forma certera. Luego de que los teólogos cristianos llegasen a la conclusión de que el mundo al ser una simple creación ordenada no tenía nada de divinidad, se comenzó a formular la teoría de que podía ser comprendido por métodos experimentales. Pues Dios al ser un creador lógico tenía que haber hecho al mundo de manera coherente. Fue entonces cuando clérigos como San Alberto Magno y Roger Bacon en el siglo XIII comenzaron a sentar las bases de los que mas tarde sería conocido como el método científico. Aunque hay que reconocer que René Descartes fue quien perfeccionó la metodología; no hay que quitarle méritos a los cristianos. Pensar que la religión es un sinónimo de ignorancia es un prejuicio absurdo, así como hay ateos ignorantes; también hay creyentes brillantes. No existe un común denominador que demuestre lo contrario. Así que los conflictos originados por este paradigma también son carentes de sentido. Sexta cuestión: Es correcto que se traten con desprecio? La respuesta es no. Es importante que todos los ateos respeten las leyes de diversidad, pluralidad y tolerancia que se encuentran en el marco de las distintas constituciones de América y Europa. El actuar de forma hostil contra determinadas personas simplemente por creer en una deidad es algo incorrecto y burlarse de sus dogmas es algo terriblemente inmoral tomando en cuenta que para ellos es algo sagrado. Como lo sobrenatural no puede ser plenamente comprendido de manera empírica ninguno de ustedes puede decir que Dios o las demás deidades no existen. Por lo que ninguno de ustedes tiene la verdad absoluta. En cuanto a los cristianos, es necesario que recuerden que Cristo nos dijo que debíamos amar al prójimo y rezar por quienes nos persiguen. Todos los seres humanos somos iguales delante de los ojos de Dios y ninguno de nosotros está libre de pecado, así que no podemos juzgar a los demás como si nosotros fuésemos perfectos. Si van a predicar el Evangelio deben hacerlo con amor; no con odio y si las personas que los escuchan no desean convertirse a la fe de Nuestro Señor, deben dejarlos en paz. Si Dios respeta el libre albedrío nosotros también debemos hacerlo. Que seamos de creencias distintas no quiere decir que no podamos llevarnos bien. Séptima Cuestión: Ambos deben dejar de lado las posturas extremistas? Claro, es algo bastante obvio . Así como hay fanáticos religiosos, también hay fanáticos ateos y ambos son igual de peligrosos, es necesario que todos los individuos tengan un sano equilibrio entre fe y razón. Pues el escepticismo en exceso es terriblemente perjudicial. Decir que todo lo sobrenatural es producto de la imaginación es algo irracional tomando en cuenta que se tiene evidencia verídica de muchos sucesos carentes de explicación. Es importante recordar que hay muchas cosas que no sabemos. Siempre es bueno tener la mente abierta a las posibilidades. Conclusión: Si queremos que el mundo sea un lugar mejor debemos comenzar a querernos sin importar nuestras diferencias. A los cristianos quiero decirles que toda verdad, sin importar quien la diga es fruto del Espíritu Santo. Dios no tiene porque inspirar únicamente a los que creen en ÉL. Debemos examinar las culturas de las distintas naciones del mundo y quedarnos con las cosas positivas. Si tienen la oportunidad de hablar con una persona con creencias diferentes a las de ustedes háganlo y si ven que tiene algo correcto quédenselo. A los ateos quiero decirles exactamente lo mismo pero a la inversa. Examinen todo lo relacionado con las distintas creencias del mundo y quédense con las cosas positivas. Aún si no creen en Dios, es necesario que admitan que todos los santos de la Iglesia son buenos ejemplos para la humanidad. Recomiendo leer las biografías de San Juan Bosco, San Francisco de Asis, Santa Teresa de Calcúta y San Pio de Pietrelcina. Los santos no son mas que personas que han imitado las virtudes de Cristo y todos han sido muy heroicos. En fin, eso es todo taringueros. Fin del post espero que les haya gustado. No olviden comentar.
Hola a todos taringueros. Hoy les hablaré acerca de la herejía protestante y todos los problemas que le ha traído a la sociedad. Son muchos los que piensan que los católicos y los evangélicos son prácticamente lo mismo. Sin embargo la diferencia que existe entre ambos bandos es abismal. Para demostrar que la doctrina protestante es una simple falacia, les mostraré distintas evidencias históricas y teológicas que probarán que estoy en lo correcto. Si eres evangélico, testigo de Jehová, adventista, metodista,etc. Te recomiendo que prestes atención. Primera cuestión: Cual Iglesia ha dado mejores frutos? La biblia dice: "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?" Este es un hecho que muchos desconocen. Pero el papel que la Iglesia Católica a desempeñado en la historia de Occidente ha sido vital, para el desarrollo de esta sociedad. Haré una breve síntesis de las muchas cosas buenas que Jesucristo ha hecho por medio de su única Iglesia. -Con la sangre de sus mártires eliminó el paganismo del Imperio Romano. -Logró detener la marcha del ejército de Atila sobre Roma. El pontífice San León I El Magno logró hacer retroceder al sanguinario Rey de los Hunos logrando salvar innumerables vidas. -Tras la caída del Imperio los monjes benedictinos salvaron y preservaron los textos de la época clásica, durante las invasiones bárbaras. De no haber sido por ellos habríamos perdido el conocimiento invaluable de los pensadores griegos y las 7 artes liberales. -Evangelizaron y civilizaron a los pueblos bárbaros de toda Europa. -Durante el renacimiento carolingio esparcieron la cultura, dictando clases a personas de todos los estratos sociales y se creó la minúscula carolingia. -En la edad media fundaron las universidades, lograron traducir obras filosóficas como la de Aristóteles y sentaron las bases de lo que más tarde sería el método científico (San Alberto Magno y Roger Bacon Siglo XIII). -Gracias a las cruzadas y al heroico sacrificio de muchos caballeros lograron repeler la amenaza del Islam. -Impulsó el humanismo durante la época renacentista. Muchos pontífices fueron generosos mecenas. -Es la religión con mayor número de obras de caridad en el mundo entero. -Ha tenido entre sus filas a las personas mas heroicas que ha conocido la humanidad como San Francisco Javier, San Juan Bosco, Santo Domingo de Guzmán, Santa Teresa de Calcuta, Santa Juana de Arco, Santa Catalina de Siena, San Francisco de Asís y San Ignacio de Loyola. Esta es sólo una pequeña muestra de lo que la Iglesia Católica ha hecho por el mundo, es cierto que se han cometido muchos errores; pero las luces claramente predominan sobre las tinieblas. Ahora vamos a ver los frutos del protestantismo: -Dividió a la cristiandad en varios bandos. -Fomentó el odio y la discordia entre hermanos. -Con la libre interpretación de las escrituras sentaron las bases del relativismo moral. -Provocaron las persecución y el asesinato de miles de católicos en distintos reinos de Europa. -Fueron la principal causa de las guerras de religión del siglo XVII. -Debilitaron la influencia de la moral cristiana sobre los monarcas de Europa. -Las muertes innecesarias causadas por las guerras entre católicos y protestantes, causaron que los círculos intelectuales comenzaran a ver la religión como algo terrible. -Al haber debilitado el poder, la influencia y la autoridad de la Iglesia Católica. Fueron los precursores de la secularización. -Al haber socavado la existencia de una verdad absoluta fueron los auténticos culpables del surgimiento de ideologías como el marxismo, el relativismo, el agnosticismo y el modernismo. -Con la creación del diezmo se han lucrado de la fe de sus fieles. Como pueden ver. La doctrina de Lutero no hizo nada bueno por el mundo. Sólo trajo muerte, división y confusión al Occidente. No se puede ser versado en historia y protestante al mismo tiempo. Ese sujeto fue un auténtico anticristo. Si Lutero no hubiese predicado su herejía la cristiandad aún seguiría unida en una misma fe y todas esas guerras innecesarias no habrían ocurrido. Segunda cuestión: Jesucristo fundó una sola Iglesia y prometió que la protegería hasta el fin de los tiempos. En el Evangelio de San Mateo Jesús declara: «Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos» Dice claramente que Cristo fundó una sola Iglesia y que la protegería hasta el fin de los tiempos. Muchos protestantes dicen que esa Iglesia era el cristianismo primitivo; pero cuando dicen eso están llamando mentiroso al mismísimo Jesús. Si el cristianismo primitivo hubiese sido la Iglesia de la que Jesús estaba hablando, esta habría muerto en el Concilio de Nicea en el siglo IV y no habría logrado prevalecer contra las fuerzas del Hades, por lo que es obvio que esa no era la Iglesia de la que Cristo estaba hablando. El primer indicio del uso de la palabra «Católica» que pude encontrar está en la carta a los ´Smymean´, de San Ignacio de Antioquía (del 106 D.C.), párrafo 8: "Cuando el arzobispo aparece, deja ser a la gente como es, donde está Jesucristo, allí está la Iglesia Católica." Indudablemente la palabra se utilizaba antes del siglo IV. Durante el Concilio de Nicea lo único que se hizo fue unificar los dogmas de la fe y combatir el arrianismo (una herejía que nada tiene que ver con el protestantismo). Como pueden ver no hubo cambios significativos y Constantino ni siquiera era devoto a la Iglesia Católica. Se vino a bautizar justo antes de su muerte, así que él no la creó. Otros «intelectuales» protestantes dicen que el cristianismo primitivo siguió existiendo pero fue perseguido. Sin embargo las herejías que aparecieron a lo largo de varios siglos no se parecían en nada a las enseñanzas de Lutero. Los Maniqueos, los albigenses, los arrianistas, los coliridianos, los docetistas, los gnosticos y las demás sectas que aparecieron no tenían nada en común con el culto evangélico. Lo mas cercano a la enseñanza herética luterana fue la doctrina de John Wyclef en el siglo XIV. Así que este argumento también es vacío. A pesar de todos los enemigos que ha tenido la Iglesia Católica aún continúa en pie y sigue siendo la religión más influyente del mundo. Ni todas las fuerzas del infierno serán capaces de vencerla así que no tiene caso que la sigan atacando. Tercera cuetión: Lutero modificó la biblia. «Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema.» Gálatas 1:8 Lutero añadió varias modificaciones. Por ejemplo: Romanos 3,28.El texto dice:"Juzgamos que el hombre es justificado por la fe" Y él tradujo en su Biblia:"Juzgamos que el hombre es justificado SOLAMENTE por la fe".Cuando se le preguntó por qué había añadido algo que no estaba en el original respondió:"sic pro ratione, voluntas,sic volo,sic jubeo" Que viene a significar en castellano:"porque me da la gana". o traducido al pie de la letra"La razón es mi voluntad,así lo quiero y así lo mando" No sólo suprimió los 7 libros deuterocanónicos y algunas partes de Daniel y Ester juzgadas como deuterocanónicas, sino que incluso confiesa que estuvo tentado de suprimir también el Apocalipsis y la carta de Santiago.Entre los demás protestantes al principio no era común hacer esa supresión y así encontramos biblias protestantes que los contienen hasta 1535,como la Biblia de Coverdale en Inglaterra, casi 20 años después de la Reforma protestante. Cuarta cuestión: Dicen que sólo la biblia tiene la verdad; pero esta fue ensamblada por la Iglesia Católica. Quienes seleccionaron cuales textos eran sagrados y cuales no fueron los católicos entre el siglo II y el siglo IV. En ninguna parte aparece que sólo esta, posee toda la verdad de la fe. De hecho en ella se habla de tradiciones que los apóstoles le transmitieron a sus fieles de forma escrita y oral. Esto es algo irrefutable pues aparece aquí: «Sed imitadores de mí, como también yo lo soy de Cristo. Os alabo porque en todo os acordáis de mí y guardáis las tradiciones con firmeza, tal como yo os las entregué.» 1 Corintios 11:2 «Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado. Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo» (Mt. 28,18-20). Al darle la espalda a los dogmas de la fe católica, están ignorando las tradiciones apostólicas que no fueron pasadas por escrito. Por lo que sólo obtienen una minúscula parte de la verdad, al estudiar las escrituras sin la guía del Magisterio de la Iglesia. Quinta cuertión: Sólo la fe salva. "Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta" (Santiago 2:26) La salvación solamente por la fe es una falacia mas grande que el mito del oscurantismo. Lo único que prueba que la fe es verdadera, son las obras. Si bien es verdad que Dios nos concede la salvación gratuitamente (por pura gracia), también debemos esforzarnos con buenas obras para alcanzar la salvación. En otras palabras, si decimos tener fe, pero no la traducimos en buenas obras, nuestra fe es inútil, como vemos claramente en los siguientes textos: Mt 5.16 Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los Cielos. Mt 25.40 El Rey responderá: “…les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí”. Rom 2.6 El (Dios) pagará a cada uno de acuerdo con sus obras. Rom 6.15 Díganme: el hecho de que ya no estemos bajo la Ley sino bajo la gracia, ¿nos autoriza a pecar?. Claro que no. 2 Cor 5.10 Hemos de comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir …lo que ha merecido en la vida presente por sus obras buenas o malas. Stgo 1.22 Pongan por obra lo que dice la Palabra y no se conformen con oírla, pues se engañarían a sí mismos. Stgo 1.27 La religión verdadera y perfecta ante Dios, consiste en esto: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus necesidades… Como pueden ver las obras también son necesarias. De nada les sirve ir a escuchar las prédicas del pastor si lo único que hacen es mentir y juzgar a otros creyendo que ustedes son perfectos. Si quieren ser auténtico seguidores de Cristo deben amar al prójimo y ayudar a los afligidos. Sexta cuestión: El doble discurso. Todos defienden a Lutero afirmando que él estaba indignado por la venta de indulgencias que en ese momento estaba ocurriendo y por eso protestó. Lo que muchos no saben es que en aquél entonces se estaban haciendo varias obras de construcción en los Estados Pontificios y como eso estaba siendo fatal para las finanzas de la Iglesia, el Papa le otorgó una indulgencia a todos aquellos que estuvieran dispuestos a hacer una donación. La época renacentista se caracterizó por un gran interés en la vida terrenal y las artes. La Iglesia necesitaba adaptarse a ese cambio, pero pagar todas esas obras era complicado. El pontifice no se estaba lucrando de manera corrupta, ya que los sacramentos de la Iglesia Católica eran y aún siguen siendo gratuitos. Simplemente fue un malentendido. Los protestantes acusaron al Papa de lucrarse con la fe, pero luego ellos impusieron un diezmo a sus fieles con el que los pastores se enriquecen. Lo más ridículo es que sus fieles no se dan cuenta de que están siendo utilizados y algunos incluso defienden al pastor. No importa como lo miren, cayeron en el doble discurso... Séptima cuestión: La diferencia entre la adoración a Dios y la veneración a los santos. Vamos a explicar ambos conceptos de forma sencilla: La adoración es un estado espiritual contemplativo en el que el ser humano se sobrecoge maravillado, estableciendo una comunión íntima con Dios. Adorar significa ‘amar al extremo’. La veneración es un sentimiento de profundo respeto y admiración inspirado por la dignidad, la virtud o los méritos de una persona, una institución, una causa, etc. Como pueden ver ambos conceptos son por completo diferentes. Sólo las personas con pocas letras confunden ambos términos. No es lo mismo adorar que venerar. Dejando claro este punto les explicaré de manera breve en que consiste la comunión de los santos. Cuando una persona le reza a un santo, lo que en realidad le está pidiendo es su intercesión. Los santos por sí solos no tienen ningún poder pues fueron simples humanos; pero por sus méritos pueden interceder ante Dios por nosotros. Es como cuando le piden al pastor que ore por ustedes. Con la diferencia de que los santos del catolicismo tienen méritos mas grandes que cualquier pastor evangélico. La idolatría se refiere a adorar como una deidad a una estatua, concepto o persona. Pero como la veneración y la adoración son conceptos diferentes, esa acusación carece de lógica. Conclusión: No importa lo que los hijos de Lutero digan o hagan. Nunca podrán superar todo lo que hemos hecho por la humanidad, no importa cuanto nos calumnien, nos ataquen y nos odien, nunca desapareceremos. Ellos no son nada en comparación con los otros enemigos que hemos enfrentado. El Imperio Romano, los bárbaros paganos, los sarracenos, los filósofos ilustrados, los comunistas y los nazis intentaron borrarnos del mapa; pero a pesa de todo terminaron fracasando. Que les hace creer a los protestantes que podrán vencernos? En la Iglesia Católica se cumplen las palabras de Gamaliel. «Por tanto, en este caso os digo: no tengáis nada que ver con estos hombres y dejadlos en paz, porque si este plan o acción es de los hombres, perecerá; pero si es de Dios, no podréis destruirlos; no sea que os halléis luchando contra Dios.»Hechos 5:39 ... y también se cumplen estas palabras: «Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos e irrumpieron sobre aquella casa, pero no cayó, poque estaba fundada sobre la roca» Mateo 7,25
Hola a todos taringueros. Hoy les traigo un post bastante diferente a los últimos que he redactado. En vista de que mis últimas publicaciones han terminado en trifulca, decidí redactar algo un poco diferente a lo habitual. Hoy les traeré 5 hechos históricos poco conocidos para la mayoría. Si les gusta, no olviden dejar punto. 1- Atila se retiró de las puertas de Roma, gracias a la intervención de un Pontífice. Esta es un historia que tuvo lugar en al 452 D.C el legendario Rey de los Hunos había invadido el norte de Italia obligando al emperador Valentiniano III a abandonar la corte de Rávena y refugiarse en Roma. Fue entonces cuando el Papa San León Magno decidió presentarse ante Atila y convencerlo de no invadir Roma. Claramente era algo arriesgado, pero este hombre no conocía el miedo, los cristianos de antaño tenían moral teocéntrica y no le temían a la muerte, así que es algo comprensible. Cuando el Rey de los Hunos apareció capitaneando a sus feroces jinetes, de los cuales se decía que donde sus caballos pisaban no volvía a nacer la yerba. El Papa San León salió a su encuentro y logró que no entrara en Roma y que volviera a su tierra, de Hungría. Esta historia es una prueba contundente de que la persuasión y las negociaciones aveces puede salvar muchas vidas. 2-Napoleón no era de baja estatura. Este es uno de los mitos más famosos que existen. En 1821, la autopsia de Napoleón, llevada a cabo por su médico personal, Francesco Antommarchi, determinó que su estatura era de "5/2". Ahora se cree que representa la medición francesa de 5 pieds 2 pouces, que en el sistema anglosajón serían 5 pies y 6 1/2 pulgadas, y en el métrico decimal, 1,69 metros. La estatura media de los varones franceses entre 1800 y 1820 era de 1,64 metros, por lo que Napoleón habría sido más alto que la mayoría de personas a las que conoció y, de hecho, más alto que el inglés promedio -1,68 metros-. Se cree que el mito fue creado por los ingleses para desprestigiar la imagen de Napoleón y por lo visto tuvieron mucho éxito. 3-El oscurantismo nunca existió. Muchas personas creen que la Edad Media fue un período lleno de ignorancia, salvajismo y fanatismo religioso. Pero esto es completamente falso. Durante el Renacimiento Carolingio tanto el clero como los gobernantes hicieron todo lo posible para esparcir la cultura y la fe católica a toda Europa. El conocimiento de la época clásica rescatado por los Benedictinos. Comenzó a ser enseñado en las escuelas palatinas y en los monasterios. Mas tarde la Iglesia fundó las universidades en las que se dictaba el trivium y el quadrivium. En algunas de ellas había profesores que enseñaban teología, filosofía natural (ciencias) y el arte de Galeno. Así que la Iglesia en ningún momento actuó como enemiga del conocimiento o la razón. Un dato curioso acerca de este período es que muchos de los profesores de aquella época eran frailes mendicantes (como Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura). Algo que muy pocos conocen es que gracias a las cruzadas, Europa estuvo unida en una empresa común durante el siglo XII y el siglo XIII. En este período de tiempo la cristiandad experimentó su mas grande esplendor, teniendo en Luis IX de Francia y Federico II Hohenstaufen dos grandes monarcas. Otra cosa que es importante resaltar es que en esta época San Alberto Magno y Roger Bacon sentaron las bases de lo que mas tarde sería el método científico. Nadie puede negar que la Inquisición juzgó a muchas personas, pero la herejía nada tenía que ver con la ciencia. Ningún hombre murió por ser científico o promover la educación. Murieron por asuntos doctrinales, los dogmas de la Iglesia nada tienen que ver con las ciencias empíricas. Se cree que este mito fue originado por los filósofos ilustrados del siglo XVIII para desprestigiar la imagen del clero y por lo visto, lo lograron. 4- Martín Lutero se suicidó. Martín Lutero es junto a Simón Bolívar uno de los personajes mas idealizados de la historia, las actuales biografías de Lutero están más que edulcuradas. A penas hacen referencia hacia los últimos momentos de su vida o, peor aún simplemente mienten sobre él. Los datos de la época no dejan lugar a dudas. Tras una opípara cena (a Lutero le podía la gula y sus cenas, especialmente en los últimos años, acababa ebrio) se acabó suicidando. Así queda atestiguado convenientemente por su criado personal llamado Rudtfeld. En 1606, Sédalius publicó su testificación. Otros muchos escritores y estudiosos escribieron sobre el asunto. Todos coinciden en que Rudtfeld encontró a su amo Martín Lutero colgado de uno de los postes de su cama. Lo atestiguan Audin, en su Vide de Lutero; Lorrenz en El fin de Lutero; Hosius, Juan Harén, Lorenzo Surius, Tomás Malvendra, Teodoro Pevtrejus, el sabio alemán Majunke, Manhart, y un largo etcétera. Como apoyo a estos testimonios hay infinidad de datos que dan consistencia al hecho. Son concluyentes los aportados en dos estudios: Martín Lutero, homicida y suicida, por el P. Luigi Villa, publicado en la Revista Chiesa Viva, nº 258, Brescia, Italia; y Lutero, del P. Pedro de I. Muñoz, en la revista Tradición Católica, nº 137, Barcelona. No todas las historias tienen finales felices... 5- Luis XVI murió por tener carácter débil. Muchos recuerdan a Luis XVI y a Maria Antonieta como dos personajes infames y despreciables que merecían ser guillotinados por dejar morir de hambre al pueblo. Lo que pocos saben es que Luis XVI como tal no era una mala persona, simplemente era débil. Tras llegar al trono pensó en implementar grandes reformas al Estado, pero su falta de carácter, las intrigas de su corte y la oposición de los nobles le impidieron llevar a cabo las medidas oportunas. Una prueba de su falta de confianza en sí mismo y su timidez fue que su matrimonio con Maria Antonieta no fue consumado hasta siete años después de la boda, cuando la pareja ya había ascendido al trono. Muchos dicen que fue por una fimosis, pero la verdad es que él evitaba a su esposa. En aquél entonces Francia tenía ciertos problemas financieros que requerían el establecimiento de un impuesto igualitario para frenar el déficit. Pero se encontró con la oposición de los nobles y de algunos miembros del clero. En lugar de hacer valer su autoridad decidió mantener los privilegios de la clase alta y no enfrentó de manera apropiada a aquellos que vivían con opulencia a costillas del pueblo. Este fue el factor determinante que más tarde llevaría al estallido de la Revolución Francesa con un pueblo terriblemente enojado a causa de la hambruna. En definitiva Luis XVI no fue una mala persona, simplemente fue un pésimo gobernante y eso literalmente lo llevó a perder la cabeza. Bueno eso es todo por hoy. Espero que les haya gustado. No olviden comentar.
La historia de la humanidad, siempre ha estado llena de fenómenos fuera de lo común. Muchos de ellos han girado en torno al Dios Judeocristiano y han tenido como protagonistas a sus mas grandes siervos, los santos. Gente común y corriente que al haber profesado una gran devoción obtuvieron dones extraordinarios. Hoy les traeré algunos eventos misteriosos que estuvieron relacionados con San Pío de Pietrelcina, el famoso fraile con estigmas que rescataba soldados en la Segunda Guerra Mundial. Durante el desenlace de la guerra, se extendió la historia de un misterioso fraile que aparecía en medio del campo de batalla para salvar soldados y que desviaba aviones de rutas; que más tarde se descubrían que eran áreas habitadas por civiles, además de otros hechos extraños. Un piloto de bombardeo de la USAAF contó haber visto a este fraile en el cielo del Océano Pacífico, y juraba que lo había salvado. “El avión estaba volando al aeropuerto donde iba a aterrizar después de descargar sus bombas. Pero el avión fue dañado por un avión de caza japonés. El avión – dijo el piloto – explotó antes de que la tripulación hubiera tenido oportunidad de saltar con el paracaídas. Yo sólo tuve éxito y pude salir del avión; no se cómo lo hice. Intenté abrir el paracaídas, pero no tuve éxito. Me habría estrellado contra el suelo si no hubiera recibido ayuda de un fraile que se me apareció en el aire. Tenía una barba blanca, y me llevó en sus brazos y me colocó suavemente en el aeropuerto. Nadie me creía, pero a causa de mi presencia todo el mundo tuvo que creer, pues era imposible que hubiera sobrevivido de una caída libre. Reconocí al fraile que salvó mi vida cuando, después de algunos días me dieron permiso y me fui a casa. Fue entonces que vi al monje en las fotografías de mi madre. Ella me dijo que había pedido al Padre Pío que cuidara de mí”. Al final de la guerra, un gran número de soldados del mundo entero fue al convento de San Giovanni Rotondo en busca del fraile misterioso a quien le atribuían diversos salvamentos. En la foto, un grupo de soldados agradece al misterioso y bondadoso fraile. Hay muchas otras anécdotas acerca de este misterioso personaje. Bilocación: Se supone que el Padre Pío no podía salir de su celda en San Giovanni Rotondo pero hubieron muchas personas que afirmaron haberlo visto en otros países. Una vez el Cardenal Merry del Val contó al papa Pío XII que había visto al Padre Pío rezando en San Pedro frente a la tumba de san Pío X, el día de la canonización de santa Teresita. El Papa preguntó al beato Don Orione qué pensaba del asunto. Don Orione respondió: “Yo también lo vi. Estaba arrodillado rezando a san Pío X. Me miró sonriente y luego desapareció”. Otro caso interesante es el del General Cardona. El General Cardona, después de la derrota de Caporetto, cayó en un estado de profunda depresión y decidió acabar con su vida. Una tarde se retiró a su habitación exigiendo a su ordenanza que no dejara pasar a nadie. Se dirigió a un cajón, extrajo una pistola y mientras se apuntaba la sien oyó una voz que le decía: “Vamos, General, ¿realmente quiere hacer esta tontería?”. Aquella voz y la presencia de un fraile lo disuadieron de su propósito, dejándolo petrificado. Pero ¿cómo había podido entrar ese personaje en su habitación? Pidió explicaciones a su ordenanza y este le contestó que no había visto pasar a nadie. Años más tarde, el General supo por la prensa que un fraile que vivía en el Gargano hacía milagros. Se dirigió a San Giovanni Rotondo de incógnito y ¡cuál no fue su sorpresa cuando reconoció en el fraile al capuchino que había visto en su habitación! “Nos hemos salvado por los pelos aquella tarde ¿eh General?”, le susurró el Padre Pío. Aparentemente también podía detener en pleno vuelo los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial sobre San Giovanni Rotondo. “Varios pilotos de la aviación anglo-estadounidenses de varias nacionalidades y religiones diversas que durante la Segunda guerra Mundial, después del 8 de septiembre de 1943, se encontraban en la zona de Bari para llevar a cabo misiones en territorio italiano, fueron testigos de un hecho fuera de lo normal. En el cumplimiento de sus obligaciones algunos aviadores pasaron por la zona de Gargano, cerca de San Giovanni Rotondo, vieron a un monje en el cielo que les prohibía lanzar bombas en el lugar. En Foggia y casi toda Puglia fueron bombardeados en varias ocasiones, pero increíblemente en la zona de San Giovanni Rotondo (donde vivía Padre Pio) no cayó jamás una bomba, testigo directo de este evento fue el general de la fuerza aérea italiana, Bernardo Rosini que, entonces, era parte de la “Comando de unidad aérea” junto a las fuerzas aliadas. El general Rosini me refirió que entre los militares hablaban sobre un monje que aparecía en el cielo y hacía que los aviones se retiraran. Muchos reían incrédulos al escuchar estas historias, pero debido a que los episodios se repetían, y siempre con diferentes pilotos, el general decidió intervenir personalmente, tomó el mando de una escuadrilla de bombarderos para ir y destruir un depósito de municiones alemán que se encontraba justo en San Giovanni Rotondo. Todos estábamos muertos de curiosidad por saber el resultado de la operación, así que cuando la escuadra regresó inmediatamente fuimos a ver al general que atónito contó cómo, apenas llegado al lugar, él y sus pilotos vieron en el cielo la figura de un monje con las manos en alto, las bombas se desengancharon solas cayendo en un bosque y los aviones dieron la vuelta sin ninguna intervención de los pilotos ”. Todos se preguntaban quién era ese fantasma al que los aviones obedecían, alguien le dijo al general que en San Giovanni Rotondo había un fraile con estigmas, considerado un santo por la gente, y que tal vez podría ser él el autor de estos acontecimientos. El general dijo que quería ir a comprobarlo apenas fuera posible, y cuando la guerra terminó es lo primero que hizo. Acompañado de algunos pilotos, fue al convento de los capuchinos. Al cruzar el umbral de la sacristía, se encontró frente a varios monjes, entre los que inmediatamente reconoció al que había parado sus aviones. El Padre Pío se acercó a él y, poniendo una mano sobre su hombro, le dijo: “¿Así que tú eras el que quería matarnos a todos?”. El general se arrodilló delante del Padre Pío. El capuchino le había hablado, como de costumbre, en dialecto de Benevento, pero el general estaba convencido de que el monje le había hablado en Inglés. Los dos se hicieron amigos y el general, que era protestante, se convirtió al catolicismo”. Son reales todos estos testimonios? Probablemente nunca lo sabremos. Actualmente su cuerpo se encuentra el santuario de Santa María de la Gracia, en la localidad de San Giovanni Rotondo, en Puglia, Italia. De acuerdo a lo manifestado por el Arzobispo de San Giovanni Rotondo y delegado de la Santa Sede para el santuario y las obras del Padre Pío, Mons. Domenico D’Ambrosio, los restos se encontraban en buen estado y sin que se apreciaran señales de las estigmas que llevó consigo por 50 años. Por lo visto los santos y los milagros no son cosas de la antigüedad. De vez en cuando, aún suceden...

Son muchos los que piensan que la religión es sinónimo de intolerancia y el ateísmo es sinónimo de civismo; pero esto es verdad?. Muchos anticlericales y ateos han querido brindarnos una imagen extremista e intolerante del cristianismo al poner de ejemplo las persecuciones llevadas a cabo por la inquisición pontificia y las cruzadas. Pero el ateísmo también tiene las manos manchadas de sangre y muchas de sus víctimas eran gente inocente que fue perseguida y asesinada simplemente por profesar su fe. Durante el siglo XVIII los enciclopedistas como Voltaire, Diderot y Montesquieu. Criticaban el absolutismo de la monarquía y la Iglesia. Promulgando que todos los seres humanos debían ser libres y tolerantes para que la sociedad pudiese llegar a un enorme grado de esplendor, sin embargo sus argumentos eran paradójicos. Ellos predicaban el libre pensamiento, pero sentían una profunda aversión hacia los fieles y el clero. Los autores de la Enciclopedia vieron el iluminismo como la destrucción de la superstición y el acceso al conocimiento humano. En la Francia del Antiguo régimen, sin embargo, provocaría un estallido de controversias, a causa de la intolerancia religiosa. Es importante resaltar que la obra de los filósofos ilustrados fue prohibida por su contenido anticlerical. Pero igual se esparció de manera ilegal por toda Francia pues muchos nobles e intelectuales disfrutaban su lectura. Los ilustrados describían la edad media como una época de oscuridad y superstición en donde la razón estaba opacada por el fanatismo. Hoy en día ningún historiador competente apoyaría esta noción pues el oscurantismo es sólo un mito; pero las personas de aquél entonces lo asimilaron como una verdad. (Esta falacia aún es vista como un hecho irrefutable por una buena parte de la sociedad occidental). La Enciclopedia fue una obra colectiva de 28 volúmenes que empezó a publicarse en 1751, conteniendo conocimientos concernientes a ciencias, artes y oficios además de soluciones a los problemas que aquejaban a la sociedad noble y burguesa. Su objeto concreto era ilustrar a las generaciones futuras, haciéndolas más dichosas y para ello se recopiló cuantos datos le proporcionaba la filosofía y la investigación científica de la Ilustración. Los filósofos ilustrados omitieron la importante labor de hombres como Alcuino de York, Silvestre II, San Alberto Magno, Roger Bacon, Francis Bacon y el mismísimo René Descartes al poner la fe en Dios como un sinónimo de ignorancia. Declarando de forma sutil que el ateísmo está ligado a la ciencia y que la religión es sinónimo de ignorancia. Este pensamiento sería asimilado por los revolucionarios franceses y desataría una persecución incluso mas espantosa que la inquisición. Tras la Revolución Francesa todos los bienes eclesiásticos del clero fueron expropiados por el nuevo gobierno frances, se prohibieron las congregaciones seculares y se produjo la abolición de los votos religiosos, suprimiendo a las órdenes regulares. Puede parecer extraño pero los ilustrados que tanto odiaban el absolutismo y la intolerancia terminaron discriminando a los creyentes simplemente por ser partidarios de la «superstición», cayendo de esta manera en un evidente doble discurso. Al principio la batalla de los revolucionarios fué contra la Iglesia; pero luego comenzaron a perseguir de manera sistemática a los hugonotes y los judíos franceses. Resultó bastante claro que para ellos la religión era un estorbo que tenía que desaparecer y estaban decididos a usar la fuerza si era necesario. Durante el período conocido como El Terror el gobierno ateo francés se ensañó con el colectivo fiel a Roma, el 26 de agosto de 1792 se redacta la ley de deportación general de todos los miembros del clero que se hayan opuesto al juramento. En la primavera siguiente de 1793, los sacerdotes refractarios persistentes en territorio francés quedan condenados a muerte. Estas medidas causan la salida de más de cuarenta mil exiliados de condición religiosa, seis mil de los cuales recalan en España y ayudarán a acrecentar desde el catolicismo español un sentimiento contrario al revolucionario francés que se materializará en 1808 en la lucha contra Napoleón. La nueva era que quería erigir la convención se acercaba bastante al ideal preconizado por el paganismo romano y los revolucionarios franceses adoptaron un mimetismo en las formas con la época romana. Cuando se erige una nueva civilización, se crea un nuevo calendario y se conmemora nuevas festividades con motivos de aniversarios revolucionarios. El racionalismo que Robespierre quiería imponer, debía hacerse de una forma entendible para la población y las autoridades iniciaron el culto a la diosa razón. La caída de Robespierre no va a mejorar la situación para los creyentes franceses. Desde septiembre de 1797 hasta el 29 de diciembre de 1799, el directorio que es el nuevo régimen que ha sustituido a la convención mantiene la persecución religiosa de manera sistemática. Aunque ante la degradación social que ha causado la revolución, el directorio inicia una política de exaltación de los valores familiares, se ofrecen sumas de 300 a 2.400 libras por la delación de un sacerdote. Los sospechosos al menos no son guillotinados, sino que son fusilados. Un gran número de religiosos fueron martirizados cruelmente por su fe. No obstante, la caída de un régimen tan inestable como el directorio por el golpe del 18 de Brumario va a incidir en un cambio espectacular. El nuevo hombre fuerte del consulado, Napoleón Bonaparte inicia un período de fortaleza que elevara a Francia a unos de sus momentos históricos más espléndidos en su gloria militar. Bajo el nuevo régimen consular se decreta el 29 de diciembre de 1799 la libertad de cultos. La Iglesia Católica se encuentra en un momento que recuerda a la sufrida en sus origenes en las catacumbas romanas. Además la muerte del Papa Pío VI en prisión desde su apresamiento por tropas francesas en Roma favorecen la imagen de Iglesia mártir. Napoleón Bonaparte no quizo proseguir una enemistad con la religión, así que simplemente les dió libertad. De esa forma la persecución de los ilustrados racionalista llegó a su fin. Pero la semilla anticlerical de la revolución francesa prevaleció, estando presente aún en las mentes de muchos «intelectuales modernos». Gracias a la secularización y al liberalismo ateo que fue promulgado por La ilustración, surgieron muchas ideologías perversas como el comunismo y el nazismo, que acabaron con las vidas de millones de personas en nombre del poder absoluto del Estado, pero aún así todavía hay muchos que dicen que la «barbarie» de la religión debe ser reemplazada por el ateísmo. Eventos como la Inquisición y las cruzadas son insignificantes si los comparamos con los gulag soviéticos, los campos de concentración nazis, las hambrunas producidas por los comunistas y las dos guerras mundiales que comenzaron en nombre del nacionalismo exacerbado. Es imposible alejarnos de los valores cristianos sin degradarnos en el proceso y la historia reciente del Occidente es una prueba irrefutable de eso. Sólo basta con ver los foros de las distintas denominaciones cristianas para darse cuenta de que la mayoría de los conflictos que suceden tienen su origen en ateos «intelectuales» que cuestionan e insultan los dogmas de la fe en nombre de la Diosa Razón. Para luego decir que todos deben ser tolerantes y respetuosos cuando ellos claramente no lo son. El ateísmo nada bueno ha aportado a la humanidad y aquellos que profesan esa ideología no tienen moral, ni autoridad para atacar la religión. En estas consideraciones se encuentra la clave para salvar al Occidente de esta decadente e intolerante corriente filosófica. La sociedad laicista actual es mejor que la cristiandad teocéntrica de la Edad Media? La respuesta es no.

La mayoría de las personas de hoy en día, están convencidas de que la época medieval fue un período histórico lleno de superstición, ignorancia y violencia; pero muchas de esas afirmaciones están apoyadas en mitos absurdos y leyendas negras. Los primeros que describieron la Edad Media como una época oscura y supersticiosa fueron los filósofos ilustrados del siglo XVIII quienes a pesar de ser escritores talentosos; eran poco objetivos y fuertemente anticlericales. Muchas de las obras de pensadores como Voltaire y Diderot estaban llenas de errores tanto históricos como dogmáticos; pero la influencia que tenían en los círculos intelectuales de aquella época fue lo suficientemente poderosa como para opacar por completo todos los logros de la cristiandad, convenciendo a muchos individuos de que hubo una era oscura y un atraso de mil años provocado por la religión. Muchos historiadores que han estudiado la alta y baja edad media están conscientes de que los ilustrados mintieron; pero muchos estudiantes universitarios aún creen en el mito del oscurantismo; algo que es bastante preocupante. Pues hablar de la «oscura edad media» es también hablar del surgimiento de la minúscula carolingia, del derecho canónico, el método científico y por supuesto el sistema universitario. Para comprender la edad media, es necesario dar un paseo por algunos de los eventos que sucedieron tras la caída del Imperio Romano en el siglo V. Durante las invasiones germánicas, la única institución que quedó en pie fue la Iglesia y quienes se encargaron de resguardar el conocimiento de la época clásica fueron los monjes benedictinos. Esos héroes anónimos de la orden de San Benito lograron salvar las 7 artes liberales (retórica, gramática, dialéctica, aritmética, astronomía, geometría y música), las obras de escritores como Virgilio y los documentos de varios filósofos griegos. Sin embargo, este sólo fue el comienzo de una era prometedora. La alianza de la Iglesia Católica con los reyes francos dio lugar al Renacimiento Carolingio del siglo VIII, durante el cual Carlomagno inició un programa cultural en el que se intentó esparcir la cultura por toda Europa. Alcuino de York quien se encargó de dirigir esta iniciativa tenía por meta convertir al Imperio carolingio en una nueva Atenas o una nueva Roma, aunque ahora irradiada por el espíritu cristiano. Alcuino sostenía que a las siete artes liberales, que eran las siete columnas de la sabiduría humana, debían integrarse los siete dones del Espíritu Santo. Para ello enseñó profusamente el latín, dándole nuevo brillo a un idioma que por entonces se hallaba empobrecido por el uso meramente litúrgico que se le daba en el continente europeo. Convertido en una especie de ministro de educación por Carlomagno, se rodeó de un brillante equipo formado por Pablo el Diácono, Agobardo, Clemente de Irlanda, Teodulfo de Orleáns, Paulino de Aquilea, Dungal y Pedro de Pisa, entre otros. Después de la muerte de Carlomagno la Iglesia siguió encargandose de educar a la población por medio de las escuelas catedralicias, pero no fue sino hasta el siglo XI cuando creó uno de sus mas grandes regalos a la humanidad: el sistema universitario. Las universidades, al igual que las escuelas palatinas del Imperio Carolingio estaban basadas en las academias de la antigüedad, pero su alcance, sus programas y su nivel de organización era muy superior. En ellas no sólo se impartían clases a nobles y clérigos, sino también a todo el que estuviera interesado en adquirir conocimiento. Contrario a lo que muchos creen las universidades medievales ofrecían una gran diversidad de materias, como las 7 artes liberales, la filosofía natural de los griegos, teología y medicina. Algunas de las figuras intelectuales mas prominentes de la cristiandad, como San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura educaron a muchos estudiantes en aquellas casas de estudio y las clases que impartieron a lo largo de todo el siglo XIII fueron muy concurridas. En aquellas instituciones los debates intelectuales estaban a la orden del día y si los estudiantes querían adquirir su título debían esforzarse mucho. A pesar de las epidemias de peste negra del siglo XIV, la Reforma Protestante del siglo XVI, las guerras de religión del siglo XVII, las persecuciones anticlericales del siglo XVIII, las revoluciones del siglo XIX y las guerras mundiales del siglo XX, el regalo que la cristiandad le dejó al mundo aún permanece en pie y ha cambiado las vidas de millones de personas. Le debemos mucho más a nuestros antepasados cristianos de lo que podemos imaginar.

Contrario a lo que muchos creen la Edad Media no fue precisamente una época llena de ignorancia y atraso, en torno al siglo XIII ocurrieron varios sucesos poco conocidos que fueron vitales para que la ciencia moderna pudiera surgir. Como las condenas que tuvieron algunas de las enseñanzas de Aristóteles por parte de la Iglesia y la labor que llevaron a cabo algunos de sus clérigos mas eruditos. Para poder comprender este post es necesario que algunos usuarios dejen atrás sus prejuicios y simplemente observen los hechos. Todo debe ser juzgado en el contexto de su época. Son muchos los que creen que el dogmatismo de los católicos, frenó el avance de la ciencia a lo largo de toda la Edad Media; pero por mas irónico que pueda sonar fue precisamente esta fidelidad a la ortodoxia de la fe lo que les permitió eliminar el panteísmo de los antiguos pensadores. Algunas de las enseñanzas de Aristóteles como la generación espontánea y la eternidad del universo eran incompatibles con la doctrina de catolicismo . Por ello durante el siglo XIII los obispos de París condujeron una serie de investigaciones destinadas a prohibir ciertas enseñanzas de Aristóteles y de Averroes que eran consideradas heréticas o contrarias al dogma cristiano. Las primeras investigaciones se llevaron a cabo por el Sínodo Provincial reunido en Sensen 1210. Luego siguieron las Condenas de 1270 y 1277, año en que el Obispo de París Étienne Tempier promulga la condena sobre las tesis de los profesores Sigerio de Brabante y Boecio de Dacia. A pesar de tratarse de un claro acto de intolerancia y persecución contra el libre pensamiento por parte de la Iglesia católica, algunos historiadores destacan los beneficios que esto aportó a la ciencia. Pierre Duhem le otorga una importancia crucial: dice que si se estableciese una fecha para el nacimiento de la ciencia moderna esta sería en 1277, pues la prohibición de la enseñanza de las ideas de Aristóteles propició que los intelectuales de la época se desembarazaran de los rígidos dogmas aristotélicos y comenzaran a tratar de experimentar. Para Stanley L. Jaki la concepción panteísta de muchas civilizaciones impedía que la ciencia naciera, y cree que el censurar ideas panteísticas de Aristóteles ayudó a los pensadores medievales a estudiar el mundo. Para los católicos de aquella época la fe y la razón iban tomadas de la mano, pero como los designios de Dios estaban por encima del razonamiento humano, todo aquello que fuese herético debía ser cuestionado; pues la filosofía estaba subordinada a la teología. (Esto aparece de manera explícita en el pensamiento filosófico de Santo Tomás de Aquino). Si llegaba a haber un conflicto entre la fe y la razón, se le debía dar prioridad a la fe; pues la mente humana está sujeta a errores y para bien o para mal, esos intelectuales "oscurantistas" tuvieron la razón. Además de la eliminación del panteísmo de los antiguos pensadores, en este siglo "oscuro" hubieron muchos intelectuales que destacaron la importancia de la observación y la experimentación. La mayoría de los anticlericales desconocen sus nombres, pero sus escritos tuvieron una gran repercusión en la vida intelectual de los siguientes siglos. El obispo San Alberto Magno (o el Grande) quien además de teólogo y filósofo, era geógrafo, astrónomo, físico y químico. Redactó varios tratados de lógica, metafísica, matemáticas, medicina y fisiología animal. Su método consistía en la observación, descripción y clasificación de los fenómenos estudiados, abriendo la puerta a trabajos futuros, considerándosele así precursor del progreso científico. (Alberto Magno fue también maestro de Tomás de Aquino.) Otro obispo llamado Robert Grosseteste (1175-1253) fundó la Escuela de Oxford, un grupo de académicos franciscanos de la universidad de Oxford dentro de la escolástica tardía. El grupo, que estaba formado por los frailes Roger Bacon, Juan Duns Scoto, Guillermo de Ockham, Tomás de York, John Peckham y Ricardo de Mediavilla, son especialmente conocidos por su aporte en filosofía, teología, lógica, matemática y física, introduciendo así el Método Científico experimental. Muchos historiadores como Thomas Woods reconocen a San Alberto Magno, Roger Bacon y Robert Grosseteste como precursores del método científico, pero por alguna misteriosa razón muchos desconocen la labor que llevaron a cabo. Nos guste o no, es un hecho que la ciencia experimental comenzó en la Edad Media gracias a la creencia cristiana de que Dios creó el universo de la nada y de que existe un "orden" en el universo que puede ser conocido gradualmente por los hombres. Como explica Stanley Jaki, la visión teísta católica afirmaba la importancia de averiguar exactamente qué clase de universo había creado Dios y así evitar las disquisiciones teóricas sobre cómo debería ser el universo. Por medio de la experiencia –un componente clave del método científico– llegamos a conocer la naturaleza del universo que Dios eligió crear. Y podemos llegar a conocerlo porque es racional, predecible e inteligible… Fue precisamente este sentido de que el mundo físico era racional y predecible lo que, antes que nada, dio a los científicos modernos la confianza filosófica para dedicarse al estudio científico. En palabras de un académico, "sólo en semejante matriz conceptual pudo la ciencia experimentar la clase de nacimiento viable que va seguido del crecimiento sostenido". Conclusión: La creencia absurda de que los católicos frenaron el progreso de la ciencia, es tan falsa como la teoría de los reptilianos. A la luz de los hechos no existe manera de apoyar la falacia del oscurantismo. Según Woods : "La presunta hostilidad de la Iglesia católica contra la ciencia puede ser su mayor tacha en la mente del público. A la versión sesgada del caso Galileo con la que la mayoría de la gente está familiarizada, le cabe una grandísima parte de culpa de la extendida creencia de que la Iglesia ha obstaculizado el progreso de la investigación científica. Pero incluso si el caso Galileo hubiera sido tan rematadamente malo como la gente piensa, es revelador, como dijo el cardenal John Henry Newman, el famoso converso decimonónico del anglicanismo, que éste sea el único ejemplo que siempre se menciona".