«La fe es enemiga de la razón y la razón es enemiga de la fe». Esta es la hipótesis que se maneja tanto en las élites científicas, como en las mentes de algunos fanáticos religiosos. Pero hasta que punto esto es cierto?.
A lo largo de la historia nos hemos encontrado con personas que siendo religiosas llegaron a poseer una enorme cantidad de conocimiento científico y no por eso dejaron de lado sus creencias. Al contrario, estas se vieron aún mas afianzadas, pues al poder entender el funcionamiento del mundo que Dios había creado, pensaban que estaban más cerca de poder demostrar su existencia.
Para poder entender mejor la relación que existe entre estos dos conceptos que parecen estar siempre en conflicto, es necesario viajar hasta la mítica y oscura edad media. Contrario a lo que muchos nos dicen, la Iglesia no era la mafia que se encargaba de mantener tonta a la población para dominarla mediante la teocracia y la ignorancia.
La Iglesia era de hecho la única institución que se preocupaba de instruir a la población en los campos de la gramática, la dialéctica, la retórica, la filosofía, la teología y el resto de las materias que se impartian en aquel entonces. Prueba objetiva de esto fue la creación de las primeras universidades, en las que quienes dictaban las clases eran monjes domínicos, franciscanos, benedictinos y alguno que otro maestro secular. Los principales eruditos de la época (al menos los de occidente) eran en su mayoría clérigos. Por lo que no existía como tal conflicto entre ciencia y religión (ambas estaban tomadas de la mano).
Esto que nos quiere decir?. Que el oscurantismo no era culpa de la religión. Era culpa del miedo instintivo que los seres humanos sentían hacia aquello que no podían comprender. Ante la falta de un método eficaz para comprobar de forma experimental las hipótesis de la mayoría de los eruditos de aquella época, muchos fueron condenados injustamente por el Santo Oficio. Hasta que finalmente surgió el empirismo y el método científico, por el cual muchas teorías pudieron ser verificadas.
Tras el final de la época medieval y el principio del renacimiento. Muchos manejan como una verdad absoluta que el hombre le dió la espalda a la fe y comenzó el florecimiento de la razón. Pero esa afirmación no es del todo verdadera. A continuación mostraré una lista de muchas personas que lograron compaginar la ciencia con la creencia en lo sobrenatural, sin que esto hubiese sido un impedimiento para llevar a cabo sus investigaciones. Seguro reconocerán a algunos de ellos:
Nicolás Copérnico (Teoría del Heliocentrismo)
Blaise Pascal (autor del Principio, el Triángulo, el Teorema y la Apuesta que llevan su nombre)
Johannes Kepler (quien formuló leyes sobre el movimiento de los planetas sobre su órbita alrededor del Sol)
Galileo Galilei (padre de la astronomía moderna)
Isaac Newton (Ley de la Gravitación Universal)
Robert Boyle (Ley de Boyle)
Gottfried Wilhelm Leibniz (cálculo infinitesimal y sistema binario)
Carl von Linné (padre de la taxonomia moderna)
Leonhard Euler (Número e Identidad de Euler y la Característica de Euler)
Charles Coulomb (Ley de Coulomb)
James Watt (máquina de vapor)
Charles Bell (teléfono)
Alessandro Volta (corriente eléctrica continua y pila eléctrica)
André Marie Ampère (telégrafo eléctrico y el electroimán)
Michael Faraday (padre del electromagnetismo y de la electroquímica)
Samuel Morse (telégrafo Morse y Código Morse)
James Clerk Maxwell (Teoría Electromagnética y Teoría Cinética de Gases)
Gregor Mendel (Leyes de Mendel).
William Thomson (Lord Kelvin) (padre de la escala de temperatura Kelvin)
Louis Pasteur (pasteurización)
Nikola Tesla (motor de corriente alterna entre otros muchísimos inventos)
Guglielmo Marconi (radiotelegrafía sin hilos)
Alexander Fleming (penicilina)
Max Planck (padre de la física cuántica y de la Constante de Planck)
Arthur Stanley Eddington (Límite de Eddington)
Niels Bohr (padre del Modelo Atómico Bohr)
Erwin Schrödinger (Ecuación y el Modelo Atómico de Schrödinger y Efecto Tunel)
Werner Karl Heisenberg (Principio de Indeterminación de Heisenberg y Teoría de Matrices)
Georges Lemaître (Teoría del Big Bang)
John von Neumann (Teoría de Juegos)
Wolfgang E. Pauli (Principio de Exclusión)
Howard Hathaway (cerebro electrónico)
William D. Philips (refrigeración mediante láser)
Francis Collins (director del Proyecto Genoma Humano)
Donald E. Kuth (análisis de algoritmos)
Charles Hard Townes (estudio del láser y máser)
Richard E. Smalley (fullerenos)
Como pueden ver muchos de los padres de la ciencia eran creyentes. Algunos incluso llegaron a ser muy devotos a su fe como Blaise Pascal o Luis Pasteur y apesar de eso, pocos científicos de la actualidad pueden afirmar que son mas grandes que ellos. Todos los que dicen que para ser científico hay que ser ateo demuestran ser soberbios y extremistas. Además muchos de los descubrimientos que se han hecho en los campos de la física, la química, la fisiología, la genética y la astronomía apuntan a que existe un ser que lo creo todo de forma muy precisa.
Es probable que en un par de décadas la existencia del ser al que todos llamamos Dios se convierta en una verdad absoluta. Pero hasta que ese día llegue quiero dejarles esta frase:
“Aunque no soy creyente, no hay conflicto entre el Dios creador y lo que hemos descubierto del Universo, es perfectamente posible tener creencias religiosas y ser a la vez científico”. Peter Higgs (Premio Nobel de Física de 2013).