La historia de la humanidad, siempre ha estado llena de fenómenos fuera de lo común. Muchos de ellos han girado en torno al Dios Judeocristiano y han tenido como protagonistas a sus mas grandes siervos, los santos. Gente común y corriente que al haber profesado una gran devoción obtuvieron dones extraordinarios. Hoy les traeré algunos eventos misteriosos que estuvieron relacionados con San Pío de Pietrelcina, el famoso fraile con estigmas que rescataba soldados en la Segunda Guerra Mundial. Durante el desenlace de la guerra, se extendió la historia de un misterioso fraile que aparecía en medio del campo de batalla para salvar soldados y que desviaba aviones de rutas; que más tarde se descubrían que eran áreas habitadas por civiles, además de otros hechos extraños. Un piloto de bombardeo de la USAAF contó haber visto a este fraile en el cielo del Océano Pacífico, y juraba que lo había salvado. “El avión estaba volando al aeropuerto donde iba a aterrizar después de descargar sus bombas. Pero el avión fue dañado por un avión de caza japonés. El avión – dijo el piloto – explotó antes de que la tripulación hubiera tenido oportunidad de saltar con el paracaídas. Yo sólo tuve éxito y pude salir del avión; no se cómo lo hice. Intenté abrir el paracaídas, pero no tuve éxito. Me habría estrellado contra el suelo si no hubiera recibido ayuda de un fraile que se me apareció en el aire. Tenía una barba blanca, y me llevó en sus brazos y me colocó suavemente en el aeropuerto. Nadie me creía, pero a causa de mi presencia todo el mundo tuvo que creer, pues era imposible que hubiera sobrevivido de una caída libre. Reconocí al fraile que salvó mi vida cuando, después de algunos días me dieron permiso y me fui a casa. Fue entonces que vi al monje en las fotografías de mi madre. Ella me dijo que había pedido al Padre Pío que cuidara de mí”. Al final de la guerra, un gran número de soldados del mundo entero fue al convento de San Giovanni Rotondo en busca del fraile misterioso a quien le atribuían diversos salvamentos. En la foto, un grupo de soldados agradece al misterioso y bondadoso fraile. Hay muchas otras anécdotas acerca de este misterioso personaje. Bilocación: Se supone que el Padre Pío no podía salir de su celda en San Giovanni Rotondo pero hubieron muchas personas que afirmaron haberlo visto en otros países. Una vez el Cardenal Merry del Val contó al papa Pío XII que había visto al Padre Pío rezando en San Pedro frente a la tumba de san Pío X, el día de la canonización de santa Teresita. El Papa preguntó al beato Don Orione qué pensaba del asunto. Don Orione respondió: “Yo también lo vi. Estaba arrodillado rezando a san Pío X. Me miró sonriente y luego desapareció”. Otro caso interesante es el del General Cardona. El General Cardona, después de la derrota de Caporetto, cayó en un estado de profunda depresión y decidió acabar con su vida. Una tarde se retiró a su habitación exigiendo a su ordenanza que no dejara pasar a nadie. Se dirigió a un cajón, extrajo una pistola y mientras se apuntaba la sien oyó una voz que le decía: “Vamos, General, ¿realmente quiere hacer esta tontería?”. Aquella voz y la presencia de un fraile lo disuadieron de su propósito, dejándolo petrificado. Pero ¿cómo había podido entrar ese personaje en su habitación? Pidió explicaciones a su ordenanza y este le contestó que no había visto pasar a nadie. Años más tarde, el General supo por la prensa que un fraile que vivía en el Gargano hacía milagros. Se dirigió a San Giovanni Rotondo de incógnito y ¡cuál no fue su sorpresa cuando reconoció en el fraile al capuchino que había visto en su habitación! “Nos hemos salvado por los pelos aquella tarde ¿eh General?”, le susurró el Padre Pío. Aparentemente también podía detener en pleno vuelo los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial sobre San Giovanni Rotondo. “Varios pilotos de la aviación anglo-estadounidenses de varias nacionalidades y religiones diversas que durante la Segunda guerra Mundial, después del 8 de septiembre de 1943, se encontraban en la zona de Bari para llevar a cabo misiones en territorio italiano, fueron testigos de un hecho fuera de lo normal. En el cumplimiento de sus obligaciones algunos aviadores pasaron por la zona de Gargano, cerca de San Giovanni Rotondo, vieron a un monje en el cielo que les prohibía lanzar bombas en el lugar. En Foggia y casi toda Puglia fueron bombardeados en varias ocasiones, pero increíblemente en la zona de San Giovanni Rotondo (donde vivía Padre Pio) no cayó jamás una bomba, testigo directo de este evento fue el general de la fuerza aérea italiana, Bernardo Rosini que, entonces, era parte de la “Comando de unidad aérea” junto a las fuerzas aliadas. El general Rosini me refirió que entre los militares hablaban sobre un monje que aparecía en el cielo y hacía que los aviones se retiraran. Muchos reían incrédulos al escuchar estas historias, pero debido a que los episodios se repetían, y siempre con diferentes pilotos, el general decidió intervenir personalmente, tomó el mando de una escuadrilla de bombarderos para ir y destruir un depósito de municiones alemán que se encontraba justo en San Giovanni Rotondo. Todos estábamos muertos de curiosidad por saber el resultado de la operación, así que cuando la escuadra regresó inmediatamente fuimos a ver al general que atónito contó cómo, apenas llegado al lugar, él y sus pilotos vieron en el cielo la figura de un monje con las manos en alto, las bombas se desengancharon solas cayendo en un bosque y los aviones dieron la vuelta sin ninguna intervención de los pilotos ”. Todos se preguntaban quién era ese fantasma al que los aviones obedecían, alguien le dijo al general que en San Giovanni Rotondo había un fraile con estigmas, considerado un santo por la gente, y que tal vez podría ser él el autor de estos acontecimientos. El general dijo que quería ir a comprobarlo apenas fuera posible, y cuando la guerra terminó es lo primero que hizo. Acompañado de algunos pilotos, fue al convento de los capuchinos. Al cruzar el umbral de la sacristía, se encontró frente a varios monjes, entre los que inmediatamente reconoció al que había parado sus aviones. El Padre Pío se acercó a él y, poniendo una mano sobre su hombro, le dijo: “¿Así que tú eras el que quería matarnos a todos?”. El general se arrodilló delante del Padre Pío. El capuchino le había hablado, como de costumbre, en dialecto de Benevento, pero el general estaba convencido de que el monje le había hablado en Inglés. Los dos se hicieron amigos y el general, que era protestante, se convirtió al catolicismo”. Son reales todos estos testimonios? Probablemente nunca lo sabremos. Actualmente su cuerpo se encuentra el santuario de Santa María de la Gracia, en la localidad de San Giovanni Rotondo, en Puglia, Italia. De acuerdo a lo manifestado por el Arzobispo de San Giovanni Rotondo y delegado de la Santa Sede para el santuario y las obras del Padre Pío, Mons. Domenico D’Ambrosio, los restos se encontraban en buen estado y sin que se apreciaran señales de las estigmas que llevó consigo por 50 años. Por lo visto los santos y los milagros no son cosas de la antigüedad. De vez en cuando, aún suceden...
El fraile de los estigmas (San Pío de Pietrelcina)
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