guillemalsina
Usuario (España)
Incontestable en los sistemas operativos desktop con más del 90% del mercado, hace años que se predice la caída de la compañía de Redmond, mayormente a manos de Linux. Pero no va a ser este el sistema que la destrone, sino una conjunción de factores que están cambiando aceleradamente el mercado, y a los cuales Microsoft ya no parece capacitada para adaptarse. La compañía fundada por Bill Gates es como uno de esos imperios que se estudian en los libros de historia: otrora se adaptaba, aprendía de otros e incorporaba los cambios necesarios para guerrear con quien fuera y salir airosa. Lo demostró, por ejemplo, con Netscape (triquiñuelas ilegales aparte), pero el paso de los años ha convertido al imperio en una anquilosada estructura que a penas puede reaccionar a tiempo ante los cambios del mercado. La historia nos lo enseña: cuando cambian las tácticas de guerra, esas grandes estructuras son incapaces de moverse a tiempo para adaptar sus tropas a las nuevas armas y técnicas. El resultado: la pérdida de batallas que conlleva la secesión o conquista de territorios y que contribuye al hundimiento del imperio. Microsoft está perdiendo batallas de resultas de su escasa capacidad de adaptación ante ciertos avances, lo que tarde o temprano conllevará la pérdida del imperio. Los dispositivos móviles son la muestra palpable; en el terreno de los smartphones, el mismo Steve Ballmer admitía recientemente los errores de cálculo en su estrategia de mercado. Microsoft respondía con Windows Mobile 6 en su versión para smartphones a los retos propuestos por el iPhone, Android y BlackBerry. El sistema nació tarde y ello conllevó que técnicamente fuera inferior a sus competidores. Se lo pensaron -y mucho- y al fin anunciaron Windows Phone 7... que saldrá unos diez meses tras haber sido mostrado por primera vez al público. En este tiempo, Google ha podido lanzar una nueva revisión de Android, está a punto de hacerlo una segunda vez y a buen seguro que ya está ultimando una tercera o una revisión mayor (versión 3.0). El anquilosamiento de la burocracia propia de los gigantes empresariales y estatales le está jugando una mala pasada a Microsoft. Como cuando, hace ya años, decidió no apostar por Internet y, cuando reconoció su error, se volcó -tarde- en la Red de redes. Otra muestra más de lo que se tarda en hacer las cosas en una gran industria de este tipo. El paradigma del usuario está cambiando, y va a cambiar aún más en los próximos meses a medida que smartphones, tablets y netbooks se vayan popularizando, ya que estos incluyen plataformas software totalmente diferentes a la de Microsoft. Si hace años un usuario al que sacabas de Windows se sentía como pez fuera del agua, dentro de poco cualquiera sabrá moverse por entornos diferentes, espoleado por el trabajo diario con tablets o smartphones basados en iOS (Apple), GNU/Linux o Android. De esto a poder prescindir de Windows en el escritorio tal vez no haya un paso, pero tampoco habrá más de dos o tres. Y las aplicaciones online lo están facilitando. Probablemente en Microsoft lo han visto, y por ello se están inclinando hacia soluciones como Office Online, Bing y otros servicios, pero como siempre reaccionan tarde. A día de hoy, cuando Apple ha presentado y empezado a vender el iPad, están saliendo tablets basados en Android como el Dell Streak y se avecina una invasión de máquinas con Chrome OS, la compañía de Redmond aún no tiene una apuesta clara en este campo ni ha indicado nada al respecto. Si se lo están pensando, lo llevan claro, puesto que saldrán con retraso al mercado y el tren no espera a nadie. Esto es como una carrera. En mi opinión, ahora sí nos encontramos al principio del fin de Microsoft como líder absoluto e indiscutible en el mercado, el momento en que podremos decir que marcó un punto de no retorno en la evolución tecnológica. ¿Queda algún remedio para Microsoft? Creo que convertirse en una inversora en negocios florecientes dentro del espectro tecnológico, potenciar una actividad que ya está llevando a cabo con Facebook al haber inyectado en la compañía que se encuentra tras la red social una buena suma de dinero y haberse convertido en uno de sus principales valedores. Particularmente, no soy partidario de este tipo de negocios, pues no me parece que difieran mucho de la pura especulación (algo que supongo provocado por mi ideología más bien izquierdista), pero tengo claro que el mercado es el que es, y si estamos en una sociedad capitalista, o jugamos con estas reglas y jugamos bien, o nos buscamos una isla desierta y nos montamos nuestra propia utopía. Fuente: http://www.imatica.org/blogs/evangelista/2010/06/110665842010.html Copyleft 2009 www.imatica.org Esta obra se encuentra sujeta a la siguiente licencia: La difusión, reproducción y traducción de este texto se permite libremente en cualquier medio o soporte con las únicas obligaciones de mantener la presente licencia e incluir un enlace o referencia a la página en la que se encuentra el original dentro del servidor www.imatica.org . En medios audiovisuales se requiere la cita al medio www.imatica.org
Afirmar que la Red de redes está acabada es la mayor estupidez que pueda imaginarme. Este fin de semana me he enterado que Prince aún está vivo. Musicalmente hablando, me refiero. Y, por cierto, ¿como debo referirme a este sujeto? ¿Debo llamarle Prince, The Artist, El Artista, o ese tipo del símbolo impronunciable? Tal vez deba referirme a él como "el artista anteriormente conocido como Prince". Complicado, en cualquier caso. Hacía mucho que no oía absolutamente nada sobre él. Podría incluso decir que llegué a pensar que se había retirado, pero sería falso; realmente, no pensaba nada de nada sobre él. Es alguien cuya música me ha dejado siempre bastante indiferente a parte tal vez de Purple Rain (hablo ahora de memoria) y tal vez alguna más, pero no puedo decir que me entusiasme precisamente. Ahora Prince ha renacido informativamente para mi, ha vuelto a los titulares afirmando que Internet está acabada. Además, resulta que la tecnología es mala para nosotros. Estoy empezando a tener miedo; utilizo computadoras durante unas catorce horas diarias de lunes a viernes, y también muchas horas durante el fin de semana. Mi smartphone nunca anda muy lejos de donde estoy yo, y poseo sintonizador de televisión por satélite. Debo ser de lo peor que pulula por estos mundos. Cuando alguien que ha sido famoso no acepta que su tiempo en prime time ha acabado, se sale con declaraciones espúreas de este estilo. No temáis, Internet no está acabada ni se va a cerrar como reclamaba hace un par de años Sir Elton John. Todas las declaraciones de este estilo no son más que reflejos de la necesidad de continuar figurando en el candelero. No defiendo la revolución tecnológica per se, comprendo que para la mayoría de las personas, los gádgets y aparatos electrónicos no son más que meras herramientas para conseguir un fin. Es para mi, como amante de la tecnología, que sí que representan algo más, pero obviamente no debe ser lo mismo para todos. Decir que la tecnología no puede ser buena es como afirmar que la imprenta fue perniciosa para la humanidad porque mató el arte de copiar libros a mano y acabó con los puestos de trabajo de los copistas (dejaremos de lado aquí que la cultura empezó a estar al alcance de todo el mundo y dejó de ser un privilegio exclusivo de las clases adineradas), o bien que la investigación científica que llevó a la consecución de la penicilina no fue buena. Internet no es sólo pirateo; es una herramienta que hoy en día está presente en la actividad diaria de todas las bolsas del mundo, cualquier industria, entidades gubernamentales y negocios. La música es sólo un campo más, y la Red de redes supone una plataforma perfecta para la promoción de nuevos grupos e intérpretes. Si Prince no lo aprovecha, otros lo harán. Él se lo pierde. Y perdona Prince, sin “mala leche”. Sólo con ironía. Fuente: http://www.imatica.org/blogs/evangelista/2010/07/120768332010.html Copyleft 2010 www.imatica.org Esta obra se encuentra sujeta a la siguiente licencia: La difusión, reproducción y traducción de este texto se permite libremente en cualquier medio o soporte con las únicas obligaciones de mantener la presente licencia e incluir un enlace o referencia a la página en la que se encuentra el original dentro del servidor www.imatica.org . En medios audiovisuales se requiere la cita al medio www.imatica.org
Ahora que todo se mueve hacia Internet, puedes pensar que la pérdida de datos es cosa del pasado. Lamentablemente, como nos han enseñado en los últimos meses, esto realmente no es cierto; primero tuvimos el desastre de Microsoft/Danger, y ahora tenemos a Palm y Sprint haciendo frente a una demanda colectiva sobre la pérdida de datos por los teléfonos webOS. Todo esto plantea la pregunta ¿es segura Internet para almacenar tus datos más preciados, y realmente confías en Internet? Tom Holwerda vía OSNews.com – En el desastre de Microsoft/Danger, que resultó no ser tan malo como todo el mundo (incluidas las partes involucradas) creían; Microsoft todavía fue capaz de recuperar los datos perdidos, lo que significa que los usuarios consiguieron recuperar sus cosas. Sin embargo, estoy convencido de que los propietarios de Sidekick están menos que satisfechos. El problema con el webOS es un poco más serio, pero al menos sólo afectó a un grupo relativamente pequeño de personas. Parece ser que la función de restauración online tiene problemas para recuperar la copia de seguridad realizada por una versión más reciente de webOS a una versión anterior de webOS. Afecta sólo a un pequeño grupo de personas, pero Palm y Sprint se han visto salpicados por una demanda colectiva, pese a todo. No voy a profundizar en los méritos o validez de una demanda de este tipo (estoy seguro de que la correspondiente letra pequeña de los contratos tiene algunos comentarios sobre la pérdida de datos que permiten escabullirse de la responsabilidad), ya que quiero hablar sobre cómo se sienten las personas al respecto de almacenar su datos valiosos en Internet (y sí, me niego a utilizar otra estúpida denominación de marketing. Servidor no está para discutir esto). Hasta ahora, los problemas se han limitado a los datos del teléfono móvil, que a menudo no son tan valiosos como los datos almacenados en las computadoras, tales como fotografías, documentos sensibles, trabajos escolares, y así sucesivamente. La gente por lo general todavía tiene una anticuada agenda de direcciones del mundo real a su alcance. Además, Microsoft finalmente recuperó los datos, y en el caso de Palm y Sprint sólo afecta a una pequeña cantidad de personas. Pero “les hemos visto el plumero”. Google está trabajando arduamente para asegurarse de que tú guardes tus cosas en sus servidores. Esto significa que el documento que escribes, las fotos que transfieres, y cualquier cosa que crees en tu computadora ya no se almacenan de forma local - se encuentra fuera de tu control, fuera de tus manos. Protección de datos y prevención de pérdidas ya no son una responsabilidad individual - son de Google. ¿Es este el futuro en el que quieres vivir? Seguramente, dirás, Google no perderá mis datos, es una de las mayores empresas de tecnología en el mundo, altamente cualificada en estas materias. Bueno, pero ¿qué pasa con Microsoft? Es incluso más grande que Google, pero aún así sufrió la pérdida. Se trata de casos como los descritos anteriormente que me hacen estar muy alerta de cualquiera de estas ideas de almacénalo-en-Internet. La gente afirma que esto va a resolver todos nuestros problemas con los datos, pero mover todas tus cosas a Internet consigue solamente que deje de ser tu responsabilidad - que es todo un mundo aparte lejos de que haya dejado de ser un problema. El problema no ha sido resuelto - simplemente ha sido trasladado. Por mucho que las compañías tecnológicas más “cool” de hoy quieran que creas que Internet es el sitio para almacenar tus datos, están equivocadas. Al fin y al cabo, con o sin Internet, solamente hay una verdadera forma de mantener los datos para que no se pierdan: se trata de sentido común, y un disco duro externo de 60 Euros (o una configuración RAID de fantasía en el caso que seas un nerd). Mac OS X tiene una solución fácil y eficaz (aunque técnicamente cruda), y se pueden obtener soluciones similares en Windows y Solaris (ZFS). La prevención de pérdida de datos debe estar en tus propias manos, no en las de algunas empresas. Lo que sucede en Palm, Sprint y Microsoft puede ciertamente ocurrir en cualquier otra empresa. Darles toda nuestra confianza es ignorante y tonta, y es algo que se volverá contra ti “mordiéndote en el culo”. Fuente: http://www.imatica.org/bloges/2010/01/220153472010.html Artículo original por Tom Holwerda publicado en OSNews.com Traducido y adaptado con el conocimiento y consentimiento de la fuente original

La red social está aproximando su oferta de productos a la cartera de Google. El futuro, sin lugar a dudas, debería venir marcado por un buscador que compita directamente con el de Sergey Brin y Larry Page, para el cual la implicación de Microsoft debería caer por su propio peso. Hace poco, Facebook presentaba su nuevo sistema de mensajería con el que busca superar el concepto que tenemos actualmente del e-mail. En aquel momento se habló (y se habla aún) de una suerte de 'Gmail-killer' aunque el nuevo sistema no ataca directamente al servicio de correo electrónico de Google, puesto que es una apuesta de futuro. También más recientemente se ha sabido que la red social está buscando hacerse con la home page de los navegadores web de los internautas, una iniciativa con la cual y ahora si, se enfrenta directamente con Google. La veda está abierta. La empresa de Mark Zuckerberg no está sola en esta travesía, pues cuenta a su lado con Microsoft. A esta última le interesa aliarse con la red social, ya que es la única que está demostrando capacidad y habilidad para hacer la competencia a Google con garantías de éxito, un empeño en el que los muchachos de Steve Ballmer han fracasado hasta ahora, pero en cuyo camino están dejando excelentes herramientas como Bing, que pese a no haber obtenido el favor de la mayoría del público sí ha recibido buenas críticas. La unión de lo que dispone Microsoft con el potencial de Facebook puede ofrecer herramientas dignas de ser un Google-killer. Y el paso definitivo pasa por un buscador. Como marca, Facebook goza del favor del público (no exento de ciertas críticas) que Microsoft no tiene; no entro aquí a discutir si justificada o injustificadamente, pero lo cierto es que la crítica a la compañía de Redmond es fácil entre los usuarios finales como es fácil convertir en objetivo de la crítica a cualquier líder de mercado y monopolio de hecho. Y repito, no entro a debatir si las críticas son o no acertadas, pero esta apreciación de la marca puede constituir la clave de éxito que Bing no ha tenido. A Facebook le queda por desarrollar una herramienta de búsqueda para estar a la altura de Google, y Microsoft ya tiene esta tecnología. Licenciarla, adaptarla y sacarla al mercado de común acuerdo bajo marca Facebook con un “powered by Microsoft” como única referencia a la compañía fabricante de Windows debe ser un paso lógico y, modestamente, creo que es lo que pasará en un futuro próximo. ¿Cuando? lo desconozco con exactitud y me cuesta imaginármelo, pero al existir ya la tecnología solamente es preciso adaptarla. Hago mi apuesta: de aquí a un año. Copyleft 2010 www.imatica.org Esta obra se encuentra sujeta a la siguiente licencia: La difusión, reproducción y traducción de este texto se permite libremente en cualquier medio o soporte con las únicas obligaciones de mantener la presente licencia e incluir un enlace o referencia a la página en la que se encuentra el original dentro del servidor www.imatica.org . En medios audiovisuales se requiere la cita al medio www.imatica.org

Es cierto que confundir las dos Coreas con China es un error geo-político grave, pero ¿no es más grave verse abocada a cerrar la cuenta de Twitter por el acoso de quienes se han burlado de dicho fallo? Si la política internacional dependiera de Alicia Machado, probablemente nos encontraríamos ante un grave incidente, pero por suerte la ex-miss mundo venezolana no pasa de ser una ciudadana más que, ante la posibilidad de conflicto armado entre las dos Coreas por el bombardeo de la isla de Yeonpyeong, y como muchas otras personas en el mundo, lanzó a través de su cuenta de Twitter un deseo de paz... solo que lo hizo destinado a las “dos Chinas”. Tampoco estuvo del todo desacertada puesto que, efectivamente, hay dos Chinas: la República Democrática y la República a secas, más conocida esta última como Taiwan. Pero todos sabemos sobradamente que no se refería a un posible conflicto entre estos dos países. Las peores reacciones se dieron entre los mismos usuarios de Twitter, que entre chanzas y agrias críticas, “retwitearon” y volvieron a criticar a la modelo y actriz hasta la saciedad. Hasta tal punto que esta, asqueada, optó por cerrar definitivamente su cuenta en el servicio de microblogging. Si bien el fallo de Machado fue grave, cabe decir que hay cosas peores, y que la modelo y actriz no merecía el encarnizamiento con el que ha sido tratada. Además, a buen seguro que más de uno hubiera podido cometer un fallo similar (aunque es de desear que no muchos), puesto que en esta cultura globalizada en la cual la información fluye en gran cantidad, los problemas de la educación parecen no haberse resuelto, y aún nos encontramos con fracaso escolar e incultura generalizada. No es la única Machado no es el único personaje público que ha abandonado Twitter. Incluso Facebook, MySpace y otras redes sociales han tenido sus defecciones debidas, más que a la criticada pérdida de privacidad, a las ácidas críticas de gran cantidad de usuarios amparados por el anonimato y la inmediatez que dan Internet. Así, Miley Cyrus, Amanda Bynes, LeAnn Rimes o Andrés Calamaro son algunos de los nombres célebres que han abandonado la red de microblogging. El contacto directo con el público que a priori podría parecer una ventaja, se acaba convirtiendo en un inconveniente cuando los demás internautas pueden responder directamente a los mensajes de los personajes públicos. Anteriormente, y para opinar o comunicar lo que fuera, se ocupaba de ello un relaciones públicas, un agente, o un gabinete a través de una nota de prensa que llegaba a los profesionales de la comunicación, y de ahí a los lectores u oyentes. Con Twitter, Facebook y las demás herramientas sociales 2.0 la comunicación se ha vuelto directa y bidireccional: los usuarios reciben directamente el mensaje y pueden responder también directamente al emisor. Las barreras también caen para las críticas, amenazas, insultos y otros comentarios soeces. Por suerte, no todo son malas noticias: a famosos como Ashton Kutcher, Lady Gaga o Britney Spears les va bien en Twitter. La cuestión, más que buena o mala suerte es la gestión de los contactos y cuidar lo que se dice. Fuente: http://www.imatica.org/bloges/2010/12/011277942010.html Copyleft 2010 www.imatica.org Esta obra se encuentra sujeta a la siguiente licencia: La difusión, reproducción y traducción de este texto se permite libremente en cualquier medio o soporte con las únicas obligaciones de mantener la presente licencia e incluir un enlace o referencia a la página en la que se encuentra el original dentro del servidor www.imatica.org . En medios audiovisuales se requiere la cita al medio www.imatica.org

Pese a que la compañía de Redmond anunció en el CES que la próxima versión de Windows (que por el momento recibe el nombre de 8) será compatible con sistemas SoC basados en arquitectura ARM, la inmediatez manda, y los usuarios se están acostumbrando demasiado a Android, lo que podría darles pie a abandonar a la plataforma de Microsoft. Si, Windows 8 será compatible con ARM y su interfaz será más cómoda para los usuarios de dispositivos con pantalla multitáctil, muy bien, pero... hasta entonces ¿qué? El hito de ver un Windows funcionando sobre ARM le ha parecido a más de uno algo fantástico, pero va a ser la próxima versión que verá la luz en un par de años. Lo peor que le puede pasar a Microsoft durante este periodo de tiempo es, como ya comenté con anterioridad, que los usuarios se acostumbren demasiado a Android, que no solamente está preparado para funcionar en tablets ligeros tipo iPad, si no que está empezando a tener un éxito notable en estos, aunque no llegue ni de lejos a los números del iOS con el iPad. Los fabricantes lo tienen claro: una oferta diversificada de tablets ligeros de 7” o 10” en base a chips ARM (el Snapdragon de Qualcomm ha tenido cierto éxito hasta ahora, pero Tegra 2 promete y mucho y este CES ha demostrado el gran entusiasmo que la industria siente por él) funcionando con Android, y los tablets de gama más alta (tablets-PC al estilo clásico en toda regla) funcionando con Windows 7, cuya interfaz no es muy manejable en entornos multitáctiles si no es que el fabricante del hardware la personaliza con una herramienta propia. Como ya dije, lo peor que le puede pasar a Microsoft es que el usuario se acostumbre a utilizar algo diferente e identifique ese algo con un tipo de máquina determinada. Es lo que le está pasando en los smartphones, que el usuario ya concibe con Android, iOS o Symbian, pero que le cuesta ver con Windows (aunque Phone 7 se merece consideración, porque a mi parecer está verdaderamente bien hecho, por lo menos en lo que respeta a interfaz gráfica y fluidez en el trabajo), por lo que Microsoft no está ganando adeptos en este terreno. Dos años son muchos, suficientes para que Google se haga con el monopolio de los tablets que no sean el iPad, y a Windows 8 le cueste entrar en dicho segmento, incluso con todo el peso que la compañía de Redmond tiene comercialmente. Y es que en último término, y por mucho que los fabricantes puedan sacar máquinas con este sistema, los consumidores pueden ser reacios a adquirirlas porque el sistema y la interfaz de usuario que identificarán con el tipo de máquina -lo que tienen sus “amigos y conocidos”- sea Android y, por lo tanto, tal y como no conciben un portátil o sobremesa sin Windows excepto que sea un Mac (y de ahí la clave del fracaso de Linux en los escritorios domésticos), no concebirán un tablet sin Android, será para ellos el “estándar”. Microsoft necesita un sistema ligero para poder competir de tu a tu con Android e incluso con el iPad, y ese sistema a mi entender no puede ser otro que Windows Phone, seguramente con una interfaz modificada para adaptarse a una mayor amplitud de pantalla. Aunque sea a costa de sacrificar compatibilidad con los desktop. Un retraso de dos años puede ser fatal para Microsoft cuando los tablets se hayan consolidado y muchos usuarios los empiecen a comprar como única máquina, porque ya serán suficientemente potentes para no requerir algo con mayores posibilidades. Copyleft 2011 www.imatica.org Esta obra se encuentra sujeta a la siguiente licencia: La difusión, reproducción y traducción de este texto se permite libremente en cualquier medio o soporte con las únicas obligaciones de mantener la presente licencia e incluir un enlace o referencia a la página en la que se encuentra el original dentro del servidor www.imatica.org . En medios audiovisuales se requiere la cita al medio www.imatica.org

Los últimos resultados trimestrales de Apple revelan un dato que, para mi, anuncia el principio del fin de la era de los reproductores MP3, pese a que a estos aún les quedan algunos estertores para tareas muy concretas. El iPod se encuentra camino de urgencias. No ha ingresado ya pero lo hará pronto. Y, con él, el resto de reproductores del mercado de cualquier marca. El fin de sus días se acerca y no se trata de un castigo divino, si no simplemente que su función de permitir la escucha de música pasa a integrarse en el smartphone, cada vez con mayor asiduidad. No lo digo porque sí (aunque esta es una columna de opinión y, por ello, podría decir lo que me plazca), si no sobre una idea que he tenido basándome en los últimos resultados trimestrales presentados por Apple, en los cuales la compañía de Cupertino revela que las ventas de sus iPod bajaron, mientras el resto subía. Rápidamente, una pregunta me asaltó: ¿por qué el público dejaba de comprar iPods? y lo comparé con mi situación. Yo antes tenía uno de estos gádgets, de hecho varios a lo largo de estos últimos años, pero ahora he suplido mi reproductor MP3 por mi smartphone, que también puede reproducir música. Total, es simplemente añadirle unos cascos o conectarlo a unos altavoces y listo. Y no creo que yo sea el único que sigue esta tendencia; es más, vaticino que a lo largo de los próximos años el reproductor MP3 autónomo irá muriendo poco a poco en favor del smartphone, el tablet y la computadora, conectados a Internet y con servicios de música online tipo Spotify, que serán cada vez más utilizados en estos dispositivos a medida que la Red de redes vaya siendo cada vez realmente más “omnipresente” gracias a tecnologías como la 4G. No va a ser una defunción total y absoluta -y tampoco va a ser inmediata, aún “arrastraremos” esta tecnología durante unos cuantos años-, puesto que siempre habrá nichos para los que se venderán. Por ejemplo, para niños cuyos padres son reacios a comprarles un smartphone pero deben calmar su “sed” de aparatos electrónicos, para quien quiere escuchar música en la piscina (para lo cual los MP3 sumergibles pueden tener sus partidarios en el futuro) o para aquellas personas que quieren aderezar con una banda sonora sus ejercicios en el gimnasio sin exponer su smartphone a golpes que puedan romperlo o estropearlo. Personalmente, esto último lo he arreglado comprándome unos auriculares inalámbricos (por Bluetooth), con lo cual ya no llevo el teléfono encima, si no que lo dejo en mi bolsa de deportes, a la entrada del gimnasio. Las tecnologías nacen, crecen y se transforman. Realmente, el reproductor de música no morirá del todo, si no que continuará viviendo en todos y cada uno de los teléfonos móviles que puedan reproducir canciones y podcasts, independientemente de que puedan considerarse o no smartphones, además de en sus sucesores pensados para un público menos generalista y más adaptados para tareas concretas como el sumergible para ir a la playa o la piscina. Fuente: http://www.imatica.org/bloges/2011/01/220180612011.html Copyleft 2011 www.imatica.org Esta obra se encuentra sujeta a la siguiente licencia: La difusión, reproducción y traducción de este texto se permite libremente en cualquier medio o soporte con las únicas obligaciones de mantener la presente licencia e incluir un enlace o referencia a la página en la que se encuentra el original dentro del servidor www.imatica.org . En medios audiovisuales se requiere la cita al medio www.imatica.org

Es un formato que se ha presentado recientemente ante nosotros, un mercado que aún no está maduro y al que aún le quedan muchas ventas por hacer y, sin embargo, la industria debería empezar a pensar cual va a ser el próximo invento con el que va a arrastrar a los usuarios. Dicen la mayoría de los que han escrito sobre el Mobile World Congress que las grandes estrellas de esta edición han sido los tablets, y no les niego la razón aunque habría que compararlo con -un año más- las apps (en general) y los pins de Android. Tablet, hoy en día, todo el mundo tiene uno, pero no me refiero a los usuarios, si no a los fabricantes. Desde ya antes que Apple presentara en sociedad el iPad, el resto de la industria tecnológica ha ido abordando este segmento de producto, más todavía desde que el gádget de la compañía de Cupertino se convirtió en un nuevo superventas. Los distintos tablets no difieren mucho, siendo variaciones sobre lo mismo: mayor o menor potencia gracias a un procesador de un solo núcleo o un multi-core, pantallas que van desde las 7 a las 11 pulgadas pasando por las ocho, nueve y diez con algún decimal, y sistema operativo Android en sus diferentes versiones. Se han presentado algunos durante este congreso (caso del Galaxy Tab de 10” de Samsung) y otros ya habían sido presentados con anterioridad, pero lo que queda claro es que en pocos meses los potenciales compradores ya tendrán una amplia variedad entre la cual elegir. Y luego ¿qué? Primero fueron los smartphones, luego los netbooks, y ahora los tablets, pero cada cierto tiempo ha habido una novedad destacada en el sector tecnológico. La dinámica de la industria parece demandar un substituto que dé nuevos ingresos en lugar de un sector ya muy agotado como es el de las computadoras: márgenes escasos, renovación lenta de equipos y un público que ya no encuentra tanto aliciente en las novedades. El escenario post-tablet se encuentra, por el momento, vacío, pero estoy seguro que en los despachos de fabricantes como Acer, HP, Asus, Apple, HTC y otros ya se está trabajando en algo revolucionario que pueda generar un nuevo y lucrativo mercado. ¿Qué podrá ser? Entusiasta como soy de las nuevas tecnologías y, viendo cual va a ser el plan de futuro de la evolución de la computadora personal, propongo que sea el smartphone como computadora conectado a una serie de dock stations que funcionarán como periféricos (pantalla, teclado, ratón,...). Incluso el tablet podría ser una mera pantalla táctil que actuara como extensión del smartphone, conectándolo en su parte trasera de alguna forma. Esto será posible gracias a las nuevas generaciones de SoC's multinúcleo como los presentados en este congreso, y la integración de tecnologías como los picoproyectores. Será un cambio que empezará lentamente y se acelerará vertiginosamente a partir de un punto determinado. Las empresas más bien situadas inicialmente serán los actuales fabricantes de telefonía móvil, y los fabricantes de computadoras tradicionales deberán empezar a pensar ya en este posible escenario si no lo han hecho hasta ahora. Microsoft también, habida cuenta que quien está en la cresta de la ola actualmente y con visos de acabar dominando todo el nuevo panorama es Google con su Android. Fuente: http://www.imatica.org/blogs/evangelista/2011/02/180282572011.html Copyleft 2011 www.imatica.org Esta obra se encuentra sujeta a la siguiente licencia: La difusión, reproducción y traducción de este texto se permite libremente en cualquier medio o soporte con las únicas obligaciones de mantener la presente licencia e incluir un enlace o referencia a la página en la que se encuentra el original dentro del servidor www.imatica.org . En medios audiovisuales se requiere la cita al medio www.imatica.org

La compañía del buscador cada día se parece más a Apple en su buen hacer ante la opinión pública, aunque ello muchas veces sea a costa de enemistarse con el resto de la industria. Si el año pasado el regalo de miles de ejemplares del Nexus One dio que hablar y aún se recuerda hoy, este año han sido los pins de Android. Este fue el primer año en que la compañía creada por Sergey Brin y Larry Page contaba con presencia física en el área de exposición del congreso, pese a que en ediciones anteriores ha estado representada de otras formas, como mediante la presencia de su CEO Eric Schmidt, quien este año ha vuelto a repetir. Los de Mountain View han vuelto a ser las estrellas mediáticas del show gracias a su colección de pins que se repartía gratuitamente en varios stands, y que ha acabado por convertirse en el fenómeno del Mobile World Congress. Google ha sabido crear imagen de marca en torno a Android: todos los stands de los principales fabricantes que apoyan a esta plataforma han tenido una figura del pequeño robot verde sosteniendo un plato en el cual se podían coger caramelos del mismo color verde de la mascota del sistema operativo. Además, también se repartían pins diferentes (creo recordar que existen hasta setenta distintos) del androide caracterizado de distintas formas y vestimentas y en diferentes actitudes y actividades. Si durante los primeros días estos ya eran buscados, el fenómeno se tornó auténtico paroxismo en los últimos días de la feria, en los que se llegaron a vender colecciones enteras por cifras que sobrepasaban el centenar de euros. Si tienen curiosidad, pueden encontrar ejemplares por eBay. Google ya debe estar acostumbrándose a ser el centro de atención de la feria; el año pasado no tenía stand oficial (su representación parecía delegada a los fabricantes que confiaban en su plataforma software), aunque el miércoles disponía del área reservada para las conferencias a desarrolladores. Ese día, y sin control alguno de si quien entraba era o no programador, repartió miles de ejemplares de su smartphone de bandera, el Nexus One, convirtiéndose en la comidilla de la feria. Si bien la jugada le salió redonda, parece ser que esta no sentó del todo bien a algunas empresas expositoras, que se quejaron del aprovechamiento de una área compartida para el ejercicio de una acción de marketing. Tal vez por eso, y por primera vez, Google este año haya alquilado una área dentro de la feria. Lo ha hecho a su estilo, con una zona en la que los asistentes podían descansar, tomarse un zumo (que variaba según la versión de Android que indicásemos) o incluso deslizarse por un tobogán, y en el que no han faltado las proverbiales lamparas de lava o bebidas gratuitas para quien quisiera. Con estas premisas, no debe extrañarnos que el espacio de Google haya sido todo un éxito y el que mayor número de visitas ha recibido pese a estar escondido en un lateral de la zona de exposición. Además del enorme éxito de su espacio físico, debemos añadir el inesperado (o tal vez no...) éxito de sus pins convertidos en cotizado objeto de coleccionismo. Una jugada redonda que ha convertido a la multinacional de Mountain View nuevamente en la estrella mediática del Mobile World Congress un año más. Y, para el que viene ¿qué nos tendrán reservado estos muchachos? Copyleft 2011 www.imatica.org Esta obra se encuentra sujeta a la siguiente licencia: La difusión, reproducción y traducción de este texto se permite libremente en cualquier medio o soporte con las únicas obligaciones de mantener la presente licencia e incluir un enlace o referencia a la página en la que se encuentra el original dentro del servidor www.imatica.org . En medios audiovisuales se requiere la cita al medio www.imatica.org
![[OPINIÓN] Microsoft y el mercado de los tablets](https://storage.posteamelo.com/assets-adonis/assets/2018/06/22/space-Z4bKQjN_Y0F.webp)
Y, quien dice en el segmento tablets, dice su futuro como empresa dominadora en los sistemas operativos. Hace años que vengo escuchando el mismo vaticinio: Windows tiene los días contados como sistema operativo hegemónico para los desktop; la revolución Linux ya llega. Y, no obstante, a día de hoy, el dominio de Microsoft se alarga a más de nueve de cada diez computadoras empleadas por los usuarios finales por apenas una de cada cien gobernada por Linux*. Esto es culpa de la estructura de pensamiento de los usuarios, que podría cambiar con los tablets. Cuando un usuario se acostumbra a un entorno de trabajo, busca este mismo entorno en máquinas similares -y esto lo sé por experiencia propia-. Para él, un sobremesa y un portátil son dos manifestaciones distintas del mismo tipo de máquina, como dos coches de marcas diferentes pero cuyos pedales y palancas para la conducción son muy similares (un volante, freno de mano, cambio de marchas,...). Si un icono está fuera de lugar o es diferente, ello confunde al usuario, que se bloquea y no admite la diferencia. Esto me ha pasado mucho en usuarios a los que se les ha instalado Microsoft Office en una máquina y OpenOffice en otra: aunque las interfaces de usuario sean muy parecidas, el cambio no es bien recibido, y el usuario solicita insistentemente que se le instale el programa que emplea de forma habitual en la máquina que no dispone de él, negándose a aprender las escasas diferencias del otro. Mentalmente, se bloquea. El éxito inicial de los smartphones con plataformas diferentes de la de Microsoft viene del hecho que, mentalmente, estas máquinas poco o nada tienen que ver con las computadoras de sobremesa y portátiles en el imaginario colectivo de los usuarios. Son mundos aparte y, como tales, no se influencian de estos prejuicios**. También el éxito limitado inicial de los netbooks con GNU/Linux puede deberse en buena parte a esta rotura con los conceptos existentes, pero la evolución de estos aparatos que los han hecho asemejarse simplemente a “laptops en miniatura” (con la consecuente equivocación de los usuarios sobre lo que puede y no pueden hacer estas máquinas) también han ayudado al éxito de Windows y a la anulación de GNU/Linux como un rival a la altura. El sistema operativo del pingüino perdió con ello una gran oportunidad. Con los modernos tablets a imagen y semejanza del iPad ha pasado lo mismo que con los smartphones: al sentar las bases de su formato, Apple ha marcado un prototipo de dispositivo más próximo a un smartphone que a una computadora, esquema que ha reforzado la irrupción de Android con fuerza en el panorama de las plataformas empleadas en estos gádgets, con lo que a su vez el esquema mental que los consumidores se han hecho de estas máquinas las acerca más a un smartphone que a una computadora, con todo lo que ello comporta. Un usuario medio no ve la necesidad de que un tablet funcione igual que su sobremesa o su portátil; lo ve como algo diferente aunque se parezca más de lo que pueda admitir a un netbook que a un teléfono, por lo que no ve imprescindible tener la misma interfaz de usuario que en estos aparatos, factor que juega contra el Windows. Es por ello que Microsoft necesita actuar con rapidez, presentando una plataforma para tablets que dé la sensación a los usuarios de que es necesario contar con ella instalada para trabajar como lo hace en otros entornos, para que su tablet sea compatible con el resto de sus computadoras. Sí, es justamente por esto por lo que se ha criticado tanto a Microsoft, pero no nos engañemos: si hoy en día la compañía de Redmond tiene tanto éxito es precisamente por aplicar esta táctica. Un Windows 7 recortado y adaptado pero más parecido a su homólogo de sobremesa que a Windows Phone debería ser lo ideal para cierto tipo de usuario de dispositivos tablet, mientras que un Windows Phone 7 adaptado sería el ideal para tablets más pequeños tipo Dell Streak. Sea como fuere, Microsoft debe actuar rápidamente, antes de navidades y antes de que Android se convierta en la referencia de plataforma informática para tablets, creando esta necesidad de la que hablaba antes. Los tablets podrían constituir un 25% del parque informático existente a dos o tres años vista, y un dominio claro de otro sistema operativo que no sea Windows en estos dispositivos podría redundar en un factor de inversión en el segmento de los PC's de escritorio: que usuarios empezaran a migrar a otras plataformas para que su computadora sea “estándar” con su tablet. Un panorama al que Microsoft, a buen seguro, no querrá enfrentarse. * En comparación, Apple detenta un 5% del mercado desktop con su Mac OS X, cinco veces mayor que todo el ecosistema de distribuciones GNU/Linux. ** Obviamente, esto no es lo único que explica el triunfo de Apple con su iPhone, Android o BlackBerry, existen otros factores pero este también tiene su peso. Fuente: http://www.imatica.org/blogs/evangelista/2010/09/220972762010.html Copyleft 2010 www.imatica.org Esta obra se encuentra sujeta a la siguiente licencia: La difusión, reproducción y traducción de este texto se permite libremente en cualquier medio o soporte con las únicas obligaciones de mantener la presente licencia e incluir un enlace o referencia a la página en la que se encuentra el original dentro del servidor www.imatica.org . En medios audiovisuales se requiere la cita al medio www.imatica.org