Afirmar que la Red de redes está acabada es la mayor estupidez que pueda imaginarme.
Este fin de semana me he enterado que Prince aún está vivo. Musicalmente hablando, me refiero.
Y, por cierto, ¿como debo referirme a este sujeto? ¿Debo llamarle Prince, The Artist, El Artista, o ese tipo del símbolo impronunciable? Tal vez deba referirme a él como "el artista anteriormente conocido como Prince". Complicado, en cualquier caso.
Hacía mucho que no oía absolutamente nada sobre él. Podría incluso decir que llegué a pensar que se había retirado, pero sería falso; realmente, no pensaba nada de nada sobre él. Es alguien cuya música me ha dejado siempre bastante indiferente a parte tal vez de Purple Rain (hablo ahora de memoria) y tal vez alguna más, pero no puedo decir que me entusiasme precisamente.
Ahora Prince ha renacido informativamente para mi, ha vuelto a los titulares afirmando que Internet está acabada. Además, resulta que la tecnología es mala para nosotros.
Estoy empezando a tener miedo; utilizo computadoras durante unas catorce horas diarias de lunes a viernes, y también muchas horas durante el fin de semana. Mi smartphone nunca anda muy lejos de donde estoy yo, y poseo sintonizador de televisión por satélite. Debo ser de lo peor que pulula por estos mundos.
Cuando alguien que ha sido famoso no acepta que su tiempo en prime time ha acabado, se sale con declaraciones espúreas de este estilo. No temáis, Internet no está acabada ni se va a cerrar como reclamaba hace un par de años Sir Elton John.
Todas las declaraciones de este estilo no son más que reflejos de la necesidad de continuar figurando en el candelero. No defiendo la revolución tecnológica per se, comprendo que para la mayoría de las personas, los gádgets y aparatos electrónicos no son más que meras herramientas para conseguir un fin. Es para mi, como amante de la tecnología, que sí que representan algo más, pero obviamente no debe ser lo mismo para todos.
Decir que la tecnología no puede ser buena es como afirmar que la imprenta fue perniciosa para la humanidad porque mató el arte de copiar libros a mano y acabó con los puestos de trabajo de los copistas (dejaremos de lado aquí que la cultura empezó a estar al alcance de todo el mundo y dejó de ser un privilegio exclusivo de las clases adineradas), o bien que la investigación científica que llevó a la consecución de la penicilina no fue buena.
Internet no es sólo pirateo; es una herramienta que hoy en día está presente en la actividad diaria de todas las bolsas del mundo, cualquier industria, entidades gubernamentales y negocios. La música es sólo un campo más, y la Red de redes supone una plataforma perfecta para la promoción de nuevos grupos e intérpretes. Si Prince no lo aprovecha, otros lo harán. Él se lo pierde.
Y perdona Prince, sin “mala leche”. Sólo con ironía.
Copyleft 2010 www.imatica.org
Esta obra se encuentra sujeta a la siguiente licencia:
La difusión, reproducción y traducción de este texto se permite libremente en cualquier medio o soporte con las únicas obligaciones de mantener la presente licencia e incluir un enlace o referencia a la página en la que se encuentra el original dentro del servidor www.imatica.org . En medios audiovisuales se requiere la cita al medio www.imatica.org
Este fin de semana me he enterado que Prince aún está vivo. Musicalmente hablando, me refiero.
Y, por cierto, ¿como debo referirme a este sujeto? ¿Debo llamarle Prince, The Artist, El Artista, o ese tipo del símbolo impronunciable? Tal vez deba referirme a él como "el artista anteriormente conocido como Prince". Complicado, en cualquier caso.
Hacía mucho que no oía absolutamente nada sobre él. Podría incluso decir que llegué a pensar que se había retirado, pero sería falso; realmente, no pensaba nada de nada sobre él. Es alguien cuya música me ha dejado siempre bastante indiferente a parte tal vez de Purple Rain (hablo ahora de memoria) y tal vez alguna más, pero no puedo decir que me entusiasme precisamente.
Ahora Prince ha renacido informativamente para mi, ha vuelto a los titulares afirmando que Internet está acabada. Además, resulta que la tecnología es mala para nosotros.
Estoy empezando a tener miedo; utilizo computadoras durante unas catorce horas diarias de lunes a viernes, y también muchas horas durante el fin de semana. Mi smartphone nunca anda muy lejos de donde estoy yo, y poseo sintonizador de televisión por satélite. Debo ser de lo peor que pulula por estos mundos.
Cuando alguien que ha sido famoso no acepta que su tiempo en prime time ha acabado, se sale con declaraciones espúreas de este estilo. No temáis, Internet no está acabada ni se va a cerrar como reclamaba hace un par de años Sir Elton John.
Todas las declaraciones de este estilo no son más que reflejos de la necesidad de continuar figurando en el candelero. No defiendo la revolución tecnológica per se, comprendo que para la mayoría de las personas, los gádgets y aparatos electrónicos no son más que meras herramientas para conseguir un fin. Es para mi, como amante de la tecnología, que sí que representan algo más, pero obviamente no debe ser lo mismo para todos.
Decir que la tecnología no puede ser buena es como afirmar que la imprenta fue perniciosa para la humanidad porque mató el arte de copiar libros a mano y acabó con los puestos de trabajo de los copistas (dejaremos de lado aquí que la cultura empezó a estar al alcance de todo el mundo y dejó de ser un privilegio exclusivo de las clases adineradas), o bien que la investigación científica que llevó a la consecución de la penicilina no fue buena.
Internet no es sólo pirateo; es una herramienta que hoy en día está presente en la actividad diaria de todas las bolsas del mundo, cualquier industria, entidades gubernamentales y negocios. La música es sólo un campo más, y la Red de redes supone una plataforma perfecta para la promoción de nuevos grupos e intérpretes. Si Prince no lo aprovecha, otros lo harán. Él se lo pierde.
Y perdona Prince, sin “mala leche”. Sólo con ironía.
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