gerardozr
Usuario

Hola amigos de taringa, por algunas quejas, decidí eliminar mi otro post. Pero no importa mi mente tiene mas ahora les traigo un poco de suspenso y terror, es una historia con el toque de Stephen King pero es original mia. Se llama La quinta galería, narra la historia de cinco mineros de una mina de carbón que en un día que creían normal, encontraran algo escalofriante que les cambiara la vida. No sean duros en las criticas, acepto todas pero solo lo hago porque me gusta la lectura y escritura jeje que lo disfruten. Se que mis post no ayudan en nada pero los hago para compartir y para los que lo deseen ver, si no gusta, pues no hay problema us gusta, pues que bien. Gracias a todos por pasar.

Que hay taringueros, acá les traigo otro cuento corto de mi autoria, se llama la Titanomaquia, es inspirado en la batalla de Zeus y Cronos por el dominio del monte Olimpo. La historia es una adaptación y no lo que se relato, es algo original. Acá una leve reseña se los titanes: En la mitología griega, los titanes —masculino— y titánides —femenino— (en griego antiguo Τιτάν, plural Τιτᾶνες) eran una raza de poderosos dioses que gobernaron durante la legendaria edad de oro. Los titanes fueron doce desde su primera aparición literaria, en la Teogonía de Hesíodo; aunque en su Biblioteca mitológica, Apolodoro añade una decimotercera: Dione, desdoblamiento de la titánide Tea. (Dejare el link en la fuente así verán la descripción completa) Bueno acá el relato espero sea de su agrado Titanomaquia La Batalla De Los Titanes En las faldas del monte Otris y junto a los relucientes ríos de ambrosía, la batalla más importante de la mitología, estaba a punto de iniciar, de un lado de las vastas planicies, los dioses olímpicos, liderados por Zeus, hijo de Cronos, el titán y Rea la Titánide. Y, del otro extremo de las planicies, Cronos padre de Zeus, y gobernante de los titanes y del mundo en sí. Los titanes, seres de enorme tamaño y poder, fueron traicionados por Zeus, quien a su vez, declaro la guerra a su padre y los demás seres gigantescos. Los titanes son: Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto y Cronos, este ultimo también destrono a su padre Urano en su debido tiempo y que al igual que Zeus, lo destrono por ambición de poder. Las hermanas de los titanes son llamadas Titánides, y son: Febe, Mnemósine, Rea madre de Zeus, Temis, Tetis y Tía. Y los hijos de cronos eran: Hestia, Demeter, Hera, Hades, Poseidón y Zeus quien decidió en un acto de desobediencia a su padre ya que, Cronos, comía a sus hijos por miedo a ser destronado. Y así, con el monte Otis de testigo la feroz batalla iniciaría. El sol destellaba ferozmente entre las espesas nubes color gris que cubrían el cielo, millares de criaturas mitológicas y mágicas formadas a lo largo de las planicies, cientos de fuertes, furiosos y estremecedores gruñidos cubrieron el lugar por completo en un ensordecedor ruido que hacia vibrar las entrañas. Los titanes, armados con su fuerza rudimentaria y brutal, la fuerza de la naturaleza. Los dioses, con poder y fuerza mas depuradas, el poder de crear y destruir. Los desbastadores ejércitos alineados con perfecto orden, rugían y gruñían en un ensordecedor ruido que cubrió el vasto páramo mitológico. Zeus colocándose en el punto más visible, observa a su alrededor, observando los millares de guerreros, da la última advertencia a su padre con voz firme y directa. –Padre. Ríndete ahora, no es necesaria la aniquilación de estos seres, no los sentencies a una muerte cruda y dolorosa. Ríndete y salvaras la vida de ellos además de la vida de los demás titanes. Cronos el gran titán, siempre ha creído que él es el más poderoso, y así lo era, hasta el nacimiento de Zeus, su primogénito. El que hoy lo desafía por su poder y su reino inmortal. – ¡Tendrás que destruirme, hijo! Grito cronos con voz ronca y fuerte. Zeus observo de nuevo a su padre, gigante y entupido ser, cegado y loco por su sed de poder. –Zeus. Dijo hades acercándose junto con Hera con los rayos del sol asomándose a sus espaldas. –Estamos listos hermano. El hijo, el primogénito, el dios de los dioses, miro una última vez a su padre, el titán cronos. Miro a hades y a Hera con mirada triste pero segura de su cometido, Luego, miro a su descomunal ejercito de seres puros, y elevando las manos, tomo un rayo que cayó del cielo brutalmente hacia él, y sujetándolo en manos, da un último y breve discurso a su armada. – ¡Criaturas, seres, entes. Este, será el día que veremos caer a los poderosos titanes ante nuestros pies, este, será el día, este será el comienzo de una nueva era para nosotros y todo el universo. Este día será el primero y el ultimo, hoy se reescribe la historia. Criaturas, hoy con su ayuda, derrotaremos a los titanes y daremos fin a la rudimentaria crueldad porque hoy, hoy es el final de cronos y de todos los titanes! Y así, Dejo caer el rayo con gran furia destructora, el cual destello fugazmente en el suelo. Esta era la señal, el aviso, la sentencia a los titanes. Se escucho el sonido ensordecedor de los tambores y las trompetas de los guerreros, seguidos de cerca por los Olímpicos, los Hecantoquiros y los Cíclopes. Millares de criaturas, feroces y letales. Zeus los miro alejarse de él con furia descomunal hacia los titanes, y mirando al enorme titán, dijo a sí mismo; –Así lo has querido, así es como quieres la extinción de tu credo, padre, entonces, que así sea. Una arrasadora horda de míticos guerreros se desplazó sobre las cálidas tierras del monte Otris, hostilmente rumbo a la muerte, o la victoria. Miles de criaturas corrían a un tormentoso paso, haciendo estremecer el suelo a su paso. Se dirigían sedientos de violencia, de matanza y destrucción, millares de seres, millares de criaturas, millares de vidas, todas unidas por una razón en común, la destrucción de los titanes. Zeus el dios de los dioses liderando el enorme ejercito, miro como su batallón se acercaba mas y mas a los despreocupados titanes, los cuales aguardaban en el otro extremo de la planicie, sin más protección que los elementos naturales. La primera horda se acercaba a los titanes con furia, a Cronos solo le basto golpear levemente el suelo y hacer surgir una columna de piedra ante los guerreros, los cuales fueron aplastados de un solo golpe. La segunda horda fue destruida por océano, el mismo hizo surgir una enorme ola que arrastro a la horda, y a casi la mitad de los soldados de Zeus. Largas horas de lucha dejarían al descubierto la derrota para Zeus, el cual se sentía desesperado, destruido mentalmente por el fracaso. Pero la historia daría un cambio drástico, el final de la batalla no estaba escrito aun. Zeus, en su desesperación cae de rodillas al suelo, perdido en sus pensamientos, en su derrota mental, ni los gritos de hades o los de Hera, bastaron para hacerlo entrar en razón. Así se veía, la era de los titanes continuaría por muchos milenios mas. Pero, en ese momento, la atención de Zeus se enfoca sobre una luz clara y espectral que ilumina su rostro, una luz que de inmediato lo hace reaccionar y entrar en razón. Esa luz, la luz que hizo despertar al dios de los dioses, no era más que el reflejo pálido del sol sobre el vasto río de ambrosía que corría a su lado. –Claro, eso es. Pensó Zeus al momento que se levantaba rápidamente, y tomaba el odre que colgaba de la cintura de un ciclope muerto, surcando sin demora el leve trecho que lo separaba del rio, Zeus llega a la orilla. Clara y cristalina, la ambrosía fluía, sin poder ser detenida por ningún poder en el mundo. Zeus lleno el odre con el cristalino liquido, luego, regreso rápidamente junto a hades y Hera, los tres, tomaron la poderosa ambrosía, y así se iniciaría el fin de la batalla y de la era de los titanes, ahora, con más fuerza. Hades, el dios del inframundo y su hermana Hera se encaminaron hacia los titanes, los cuales masacraban sin piedad al mítico y ahora casi extinto ejército, Zeus se elevó por los cielos, llegando casi a tocar las grises nubes que los cubrían. Hades y Hera se encargaron de llamar la atención de su padre y los demás titanes, grandes ráfagas de fuego brotaron de las manos de hades impactando el rostro de océano, el cual cae sin control al suelo adolorido y ardiendo en un dolor infernal y a la vez, causando un estridente temblor. Hera se encargo de crío y ceo, ambos son derrotados con poca dificultad. Cronos, con la mirada firme sobre su primogénito, no prestaba atención a los pequeños traidores a sus pies, y sin perder detalle en la figura de Zeus que sube más y más, hasta llegar a una altura considerable. – ¿Qué pretendes hacer, hijo? Pregunto cronos con voz demoníaca y ronca. –Te di una oportunidad padre, pero no la aceptaste. Dijo Zeus al momento en que levantaba la mano derecha –Ahora será tu fin y de tus hermano, ya que así, lo has decidido. Zeus, al levantar la mano crea en ella un deslumbrante rayo color amarillo el cual crece más y más haciendo rugir el oscuro cielo gris. –Padre, este es el fin de tu era. Exclamo Zeus lanzando el gigantesco rayo en dirección de su padre y los demás titanes. –Eres un imprudente hijo. Dijo cronos –esté insignificante rayo no acabara con nosotros. Y extendiendo su colosal brazo, Cronos trata de detener el rayo. El sonido del rayo al impactar a Cronos ensordeció el mundo entero, hades y Hera junto a los pocos sobrevivientes huyen del lugar. Una gigantesca nube de polvo invade medio mundo, Zeus, mira desde lo alto. Al disiparse el polvo los titanes yacen en el suelo, completamente derrotados, hundidos en su miseria y su fin. Así de esta forma, cronos y los titanes son vencidos por Zeus y los olímpicos. –Así lo quisiste padre. Murmuro Zeus mientras descendía –Así lo quisiste. Posado junto a Cronos, Zeus es proclamado dios de los dioses, seguido de un fuerte canto de victoria, al fin la Titanomaquia había llegado a su fin luego de millones vidas perdidas. En los días venideros los Titanes fueron desterrados al Tártaro, donde eran custodiados por los Hecantoquiros, con excepción de Cronos, que es el único de sus hermanos que vive en la isla de los Bienaventurados (lo más parecido al cielo cristiano). De esta forma se desarrollo la más devastadora batalla de todos los tiempos mitológicos, luego los dioses fueron nombrados los olímpicos, y cambiaron el nombre del monte Otris, por el monte Olimpo, la ambrosía se convirtió en bebida de dioses, y fue exclusivamente para ellos, en el futuro se crearía la raza humana y demás criaturas por la mano de Zeus. El es el más poderoso del Olimpo, pero en su palacio aun guarda el odre con un poco de ambrosía, para recordar que alguna vez, en algún tiempo, los dioses casi son derrotados por los titanes, y que un poco de agua, lo ayudo a lograr su cometido. Además de esta forma jamás olvidaría que él, a pesar de ser poderoso e inmortal, también probó el sabor amargo de la desesperación, en la devastadora titanomaquia. Gracias por pasar taringueros :3
Gente, lugares y cosas es una recopilación de relatos muy cortos escritos por el maestro del terror Stephen King en su juventud junto a su amigo Chris Chesley en el año de 1963. Son muy cortos pero interesantes y verdaderas obras maestras del horror, suspenso y terror. Espero les gusten son verdaderas obras literarias. :3 HOTEL AL FINAL DEL CAMINO —¡Más rápido! —dijo Tommy Riviere—. ¡Más rápido! —Lo estoy poniendo a ciento veinte —dijo Kelso Black. —Tenemos a los polis encima nuestro —dijo Riviera—. Ponlo a ciento cuarenta. —Se asomó por la ventanilla. Detrás del automóvil que huía se encontraba un patrullero, con la sirena aullando y las luces rojas destellando. —Voy a doblar en el camino lateral de allí adelante —gruñó Black. Giró el volante y el automóvil se internó en el tortuoso camino de grava. El policía uniformado se rascó la cabeza. —¿A dónde se fueron? Su compañero frunció el entrecejo. —No lo sé. Simplemente... desaparecieron. —Mira —señaló Black—. Hay unas luces enfrente. —Es un hotel —se asombró Riviera—. ¡Un hotel, en este camino perdido! ¡Tiene que funcionar! La policía nunca nos buscará allí. Black clavó los frenos sin importarle los neumáticos del automóvil. Riviera se inclinó sobre el asiento trasero y aferró una bolsa negra. Empezaron a caminar. El hotel parecía una escena sacada de la época del 1900. Riviera pulsó la campanilla con impaciencia. Apareció un anciano. —Queremos una habitación —exigió Black. El hombre los contempló en silencio. —Una habitación —repitió Black. El hombre se dio vuelta para volver a su oficina. —Mira, viejo —dijo Tommy Riviera—. Eso no se lo perdono a nadie. —Extrajo su treinta y ocho—. Ahora mismo vas a darnos una habitación. El hombre parecía dispuesto a seguir su camino, pero por último pronunció: —Habitación cinco. Al final del pasillo. Como no les ofreció firmar el registro, ellos subieron. El cuarto estaba vacío salvo por una cama doble de hierro, por un espejo resquebrajado y un empapelado mugriento. —Aah, qué basura de cuarto —dijo Black, asqueado—. Apostaría a que hay tantas cucarachas aquí que se podría llenar un bidón de veinte litros. Al despertar a la mañana siguiente, Riviera no pudo salir de la cama. No podía mover ni un músculo. Estaba paralizado. Entonces el viejo se dejó ver. Tenía la aguja que acababa de aplicarle a Black en los brazos. —De modo que está despierto —dijo—. Queridos míos, ustedes dos son los primeros agregados a mi museo en veinticinco años. Pero se conservarán bien. Y no morirán. Irán a parar al resto de la colección de mi museo viviente. Unos hermosos especímenes. Tommy Riviera ni siquiera pudo expresar su horror. ¡TENGO QUE ESCAPAR! «¿Qué estoy haciendo aquí?», me pregunté de repente. Estaba terriblemente asustado. No podía recordar nada, pero aquí estaba yo, trabajando en la línea de montaje de una central atómica. Todo lo que sabía era que me llamaba Denny Phillips. Era como si me acabara de despertar de un sueño apacible. El lugar estaba vigilado y los guardias portaban pistolas. Tenían la apariencia de ser de negocios. Había otros trabajadores y parecían zombis. Parecían prisioneros. Pero no importaba. Tenía que descubrir quién era yo… qué estaba haciendo. ¡Tenía que escapar! Empecé a cruzar el piso, y uno de los guardias gritó: —¡Vuelve aquí! Corrí por la habitación, me abalancé sobre el guardia y salí por la puerta. Oí el estallido de las pistolas y supe que me estaban disparando. Pero el pensamiento persistía: ¡Tengo que escapar! Había un nuevo grupo de guardias bloqueando la otra puerta. Pareció que estaba atrapado, hasta que vi una pértiga balanceándose. Me agarré de ella y fui proyectado cien metros hasta que aterricé. Pero no terminó bien. Había un guardia allí. Me disparó. Me sentí débil y mareado… me sumergí en un abismo grande y oscuro… Uno de los guardias se quitó la gorra y se rascó la cabeza. —No sé Joe, no sé. El progreso es una gran cosa… pero que x-238a… Denny Phillips…, son unos buenos robots… pero se desorientan una y otra vez, y parece como si estuvieran buscando algo… casi humano. Oh, está bien. Pasó un camión que en un costado decía: REPARACIÓN DE ROBOTS ACME. Dos semanas más tarde, Denny Phillips estaba de nuevo en el trabajo… con una mirada ausente en sus ojos. Pero de repente… Sus ojos se aclararon… y el persistente pensamiento volvió a él: ¡¡TENGO QUE ESCAPAR!! LA COSA AL FONDO DEL POZO Oglethorpe Crater era un niño horrible y miserable. Adoraba atormentar a perros y gatos, arrancarle las alas a las moscas, y observar cómo se retorcían los gusanos mientras los estiraba lentamente. (Esto dejó de ser divertido cuando se enteró de que los gusanos no sienten dolor.) Pero su madre, que era tonta como ella sola, no advertía ni sus rarezas ni sus demostraciones de sadismo. Un buen día, cuando Oglethorpe y su mamá regresaron a casa desde el cine, la cocinera abrió de un portazo, presa de un ataque de nervios. —¡Ese niño espantoso atravesó una soga en los escalones del sótano, así que cuando bajé a buscar patatas me caí y casi me mato! —gritó. —¡No le creas! ¡No le creas! ¡Ella me odia! —lloró Oglethorpe con las lágrimas saltándole de los ojos. Y el pobrecito Oglethorpe comenzó a sollozar como si le hubieran roto su pequeño corazón. Mamá despidió a la cocinera y Oglethorpe, el pequeño y adorado Oglethorpe, subió a su cuarto a clavarle alfileres a Spotty, su perro. Cuando mamá preguntó por qué Spotty estaba llorando, Oglethorpe le respondió que se había clavado un vidrio en una pata. Dijo que se lo arrancaría. La mamá pensó: «mi pequeñín Oglethorpe es un buen samaritano». Entonces, un día, mientras se encontraba en el campo buscando más cosas a las que poder torturar, Oglethorpe descubrió un pozo profundo y oscuro. Gritó, creyendo que escucharía un eco. —¡Hola! Pero una suave voz le respondió: —Hola, Oglethorpe. Oglethorpe miró hacia abajo pero no pudo ver nada. —¿Quién eres? —preguntó Oglethorpe. —Ven, baja —le dijo la voz—, y nos divertiremos mucho. De modo que Oglethorpe bajó. El día transcurrió y Oglethorpe no regresó. Su mamá llamó a la policía y se organizó una batida de rescate. Durante algo más de un mes buscaron al pequeño y adorado Oglethorpe. Justo cuando estaban a punto de rendirse encontraron a Oglethorpe en un pozo, y bien muerto. ¡Y vaya manera de morir! Tenía los brazos arrancados, de la forma en que lo hacen las personas cuando le arrancan las alas a las moscas. Le habían clavado alfileres en los ojos y mostraba otras torturas demasiado horribles de describir. Cuando envolvieron su cuerpo (o lo que quedaba de él) y se marcharon, realmente les pareció escuchar una risa proveniente del fondo del pozo. EL EXTRAÑO Kelso Black se estaba riendo. Se rió hasta que el costado empezó a dolerle y la botella de whisky barato que aferraba entre sus manos se le derramó por el suelo. ¡Policías idiotas! Había sido tan fácil. Y ahora tenía cincuenta de los grandes en sus bolsillos. ¡Si el guardia había muerto, era tan sólo por su culpa! Se le había atravesado en el camino. Riendo, Kelso Black se llevó la botella a los labios. Fue en eso cuando las escuchó: unas pisadas en la escalera que llevaba al ático donde se había escondido. Tomó su pistola. La puerta se entreabió. El extraño vestía una chaqueta negra y un sombrero ladeado sobre los ojos. —Hola, hola —dijo—. Kelso, he estado observándote. Me agradas muchísimo. —El extraño se rió y le produjo un estremecimiento de horror. —¿Quién es usted? El hombre se rió de nuevo. —Tú me conoces. Yo te conozco. Hicimos un pacto hará casi una hora, en el momento en que le disparaste a ese guardia. —¡Lárguese! —la voz de Black se elevó estridentemente—.¡Lárguese! ¡Lárguese! —Ya es hora de que vengas conmigo, Kelso —le dijo el extraño con suavidad—. Después de todo, tenemos un largo camino que recorrer. El extraño se quitó la chaqueta y el sombrero. Kelso Black contempló aquel Rostro. Gritó. Kelso Black gritó y gritó y gritó. Pero el extraño apenas se rió y, en un instante, el cuarto estuvo silencioso. Y vacío. Aunque olía poderosamente a azufre. LA EXPEDICIÓN MALDITA —Bien —dijo Jimmy Keller, mirando más allá del tren de aterrizaje, hacia donde el cohete descansaba en medio del desierto. Un viento solitario soplaba en el desierto, y Hugh Bullford dijo: —Sí. Es hora de partir hacia Venus. ¿Por qué? ¿Por qué queremos ir a Venus? —No lo sé —respondió Keller—. Simplemente no lo sé. El cohete aterrizó sobre Venus. Bullford comprobó el aire y exclamó en tono asombrado: —¡Pero..., el aire es bueno, como el viejo aire de la Tierra! Perfectamente respirable. Ambos salieron, y fue el turno para el asombro de Keller. —¡Caray, es como una primavera en la Tierra! Todo lujurioso y verde y bonito. ¡Caray, es... es el Paraíso! Corrieron al exterior. Las frutas eran exóticas y deliciosas, la temperatura perfecta. Cuando cayó la noche durmieron afuera. —Voy a llamarlo el Jardín del Edén —afirmó Keller con entusiasmo. Bullford contemplaba el fuego. —Este lugar no me gusta, Jimmy. Siento que está todo mal. Hay algo... maligno en los alrededores. —Eres feliz en el espacio —se mofó Keller—. Duérmete. A la mañana siguiente James Keller apareció muerto. En su rostro había una mirada de horror que Bullford esperaba no volver a ver jamás. Bullford llamó a la Tierra luego de enterrarlo. No obtuvo respuesta. La radio estaba muerta. Bullford la desarmó y volvió a armarla. No había nada roto en ella, pero el hecho persistía: no funcionaba. La preocupación de Bullford fue en aumento. Corrió al exterior. El paisaje era igual de agradable y feliz. Pero Bullford podía notar la maldad en él. —¡Tú lo mataste! —gritó—. ¡Lo sé! De repente la tierra se abrió y se deslizó hacia él. Volvió corriendo a la nave, al borde del pánico. Pero no lo hizo sin antes tomar una muestra de tierra. Analizó la tierra y entonces el terror se apoderó de él. Venus estaba vivo. De repente la nave espacial se inclinó y cayó. Bullford gritó. Pero la tierra se cerró por encima de él y casi pareció relamerse los labios. Luego volvió a la normalidad, esperando a la próxima víctima... DEL OTRO LADO DE LA NIEBLA Cuando Pete Jacob salió, la niebla inmediatamente se tragó su casa y no logró distinguir nada más que un manto blanco a su alrededor. Le produjo el extraño sentimiento de ser el último hombre en el mundo. De repente Pete se sintió mareado. Se le revolvió el estómago. Se sentía como una persona en un ascensor en picada. Luego se le pasó y empezó a caminar. La niebla comenzó a aclarar y los ojos de Pete se desorbitaron a causa del miedo, el temor y la maravilla. Se encontraba en el medio de una ciudad. ¡Pero la ciudad más cercana estaba a más de cincuenta kilómetros! ¡Y qué ciudad! Pete nunca había visto algo así. Elegantes edificios de altas espirales parecían querer alcanzar el cielo. La gente caminaba sobre cintas transportadoras en movimiento. En la cima de un rascacielos leyó: 17 de abril, 2007. Pete había caminado hacia el futuro. ¿Pero, cómo? De repente Pete sintió miedo. Se sintió horrible, terriblemente asustado. Él no pertenecía a este sitio. No podía quedarse. Corrió hacia la niebla en retirada. Un policía de extraño uniforme le gritó, enfurecido. Por poco no lo atropellan unos extraños automóviles que rodaban a quince centímetros o así del piso. Pero Pete tuvo suerte. Volvió a internarse en la niebla y muy pronto todo se esfumó. Entonces la sensación volvió a aparecer. Esa misteriosa sensación de caída… luego la niebla comenzó a aclarar. Se parecía a su hogar… De repente hubo un chillido estridente. Se dio vuelta para ver un enorme brontosauro prehistórico que corría hacia él. Tenía el deseo de matar en sus pequeños ojos. Aterrado, corrió de nuevo hacia la niebla… La próxima vez que la niebla te rodee y escuches unos pasos precipitados atravesando la blancura… llámalos. Podría ser Pete Jacobs, tratando de encontrar su salida de la Niebla… Ayuda al pobre tipo. NUNCA MIRES DETRÁS DE TI George Jacobs estaba cerrando su oficina cuando una anciana entró resueltamente. Casi nadie atravesaba su puerta en esos días. Las personas lo odiaban. Durante quince años le había vaciado los bolsillos a la gente. Nunca nadie había logrado engancharlo con ninguna acusación. Pero mejor volvamos a nuestra pequeña historia. La anciana que entró tenía una fea cicatriz en su mejilla izquierda. Sus ropas consistían en su mayor parte en trapos sucios de tela burda. Jacobs estaba contando su dinero. —¡Bien! Cincuenta mil novecientos setenta y tres dólares con sesenta y dos centavos. A Jacobs siempre le gustó ser preciso. —De hecho, mucho dinero —dijo ella—. Estaría muy mal que no pudiera gastarlo. Jacobs se dio vuelta. —Pero... ¿quién es usted? —preguntó, sorprendido a medias—. ¿Qué derecho tiene a espiarme? La mujer no contestó. Levantó su huesuda mano. Se produjo una llamarada de fuego en su garganta... y un grito. Luego, con un borbotón final, George Jacobs murió. —Me pregunto qué —o quién— pudo haberlo matado —dijo un joven. —Me alegra que haya muerto —dijo otro. Aquel fue afortunado. No miró detrás de él.

Hola amigos de taringa, es mi afición aparte de la fotografía, escribir. Escribir es una forma de liberar el alma y de crear mundo que solo viven en nuestra mente. En mi caso escribo un poco de terror y casos de psicosis en la que el personaje se envuelve en si mismo y en su propia mente, ademas escribo romance pero el terror es lo mio. Les dejo mi mas reciente relato corto. La cerradura, cuenta la historia de un hombre sin memoria que despierta en un... Bueno les dejo la historia. ES DEMENTE xD espero la disfruten. A medida que pasan las horas desde que desperté en este sucio y vacio cuarto mi mente se vuelve loca gracias a los miles de pensamientos que a ella aquejan sin medida. Solo una pequeña luz tenue se filtra por la cerradura de la puerta, una luz que no es continua y directa, es parecía al paso de una lámpara en manos de alguien que va y viene, he escuchado pasos, rápidos y continuos. Mi mente juega con mi cordura, no sé donde estoy o como llegue a este cuarto solo sé que desperté aquí sin recuerdo de quien soy o que hacía antes de este incognito momento. Sin respuestas a mis preguntas sin sentido, el temor se apodera de mi sin piedad alguna, no sé exactamente qué día sea o cuantos eh pasado aquí ya que no hay ni ventana si forma de confirmarlo. Sé que es mucho tiempo porque el hambre no me ha dejado en paz desde hace mucho, de cierta forma me atemoriza saber cómo y porque llegue aquí, pienso en debí de haber hecho algo realmente malo para ser encerrado en este inhumano lugar. Esa tenue luz que se filtra es cada vez mas continua, eh notado que pasa más seguido, los pasos se escuchan mas apurados con forme pasa el tiempo, no lo niego eh querido asomarme por la vieja cerradura pero el temo no poder resistir ante lo que encuentre tras de ella. El cuarto cada vez se pone más y más caliente, como si estuviera en una especie de sauna aunque no tiene forma de uno. La desesperación se apodera de mí con cada minuto aquí dentro, esa luz, esos malditos pasos que cada vez son más y más continuos taladran mi cabeza ferozmente y sin piedad. Simplemente, no lo resisto. El sudor se hace cada vez más y sin líquido para hidratarme temo morir pronto, me noto más delgado, la ropa casi no me queda es bueno así ando más fresco, el calor es mas insoportable. No puedo más con esto, la inquietud, la duda y la desesperación me dominan. Debo mirar por la cerradura. Cada paso es un paso menos hacia la verdad, si, la verdad. Este cuarto a pesar de ser pequeño no más de tres metros cuadrados, se me hace enorme mi marcha. Ya casi, si, ya casi llego. Los pasos de nuevo. No, se han detenido frente a puerta y la luz entra de forma directa por la cerradura iluminando ahora tanto mi ser como el pequeño cuarto que, ¡No puede ser! Las paredes, son, son, son cráneos perfectamente tallados en las paredes, cráneos humanos finos y perfectos, son talladuras únicas pero es terrorífico. No debo dejarme maravillar por esta obra salida de la mente de algún demente o degenerado mental, mi objetivo es la puerta, los pasos se detuvieron pero no paso nada, solo la luz que entra por la cerradura es lo que me tranquiliza un poco, hay luz del otro lado. Es reconfortante. Pero, no, no, no te vayas resplandor de vida, no tu destello de fe, ni fe, no te alejes no. La oscuridad de nuevo, ¡Nooo! Caigo al arenoso piso desconsolado y resignado, mi fin no será otro que la muerte misma en este oscuro lugar. Ya no habrá más luz, no será más que un pasaje negro. Un momento, algo golpea la puerta, son, si son golpes, ¡Vienen por mi! La cerradura gira si, la puerta se abre o si bien aventurado tu portador de luz que vienes a liberarme de este encierro. Luz hermosa y cálida luz entra en el cuarto con el permiso que mereces. Se abre, la puerta se abre, si se abre. ¡¿Qué es eso?! O no ¡¿Qué es eso?! Sus pies pequeños y delgados, pero, ¡Son cuatro! Dos en el frente y dos detrás de él. Su cuerpo un poco más grande y con más musculatura que el mío pero delgado, sus ropajes, manchados por algo que parece ser sangre aunque está manchado creo que lo es, su cabeza con rasgo animal aunque un animal que jamás he visto, parecido a un cerdo pero con colmillos como lobo y nariz de conejo, babeante y gruñendo trayendo en su mano izquierda la lámpara que iluminada aquel tétrico cuarto y de su cuello colgando el llavero con la llave de aquel lugar. Se acerca, no puedo contener mi temor, se acerca, ilumina mas el cuarto, por la puerta se nota un pasillo de madera y se escuchan lamentos a lo lejos, es enorme este lugar infernal. Está más cerca, está a unos pasos, siento su fétido aliento, cada respiro es un ardor en mis ojos. Está más cerca, mas y mas y extiende su brazo derecho hacia mí, una horrible garra surge de su extremo ¡No, no! ¡Aléjate! ¡Aléjate! ¡Aléjate! Espero les haya gustado, les dejo el link de mi wattpad con mas historias. buenas noches taringueros

Hola, hace mucho que ando alejado de T! por muchas razones xD una de ellas el fallo en la pagina antes de cambiar a la V6 xD acá les traigo un relato de horror de mi narrativa, la cual cuenta la historia en primera persona a forma de diario. Espero les guste y comenten que les pareció. Gracias por pasar! Este es el diario del doctor Francisco Madero, medico de turno en el hospital psiquiátrico Del Valle, a las afueras del pueblo fronterizo de Tierra Negra en el norte del país. En este diario lleve casi mi vida entera, cada caso y cada experiencia vividos en los casi veinte años en el hospital fueron plasmados en este diario, pero un caso en especial en las últimas páginas de este fue uno que jamás había visto, incluso luego de ver a miles de personas dementes y perturbadas, algo, jamás visto. Caso #298 Paciente: Alfonso Villa. Edad: 56 años. Padecimiento: Demencia y alucinaciones. Tratamiento: sesiones y terapia de electrochoques. Ese día, veinticinco de enero de mil novecientos veintidós a las veinte horas y con el caso del señor Villa. Frente a mí se encontraba el paciente, estaba sentado en una silla, con sus manos atadas a los posa manos, y con un bozal en su boca para evitar ataques tanto así mismo, como a mi persona. Empezamos la primera sesión. Primera sesión. El estaba tranquilo aquella noche, su respiración era normal y continua, mirando siempre al piso con su mirada perdida y oscura. El silencio en la habitación era profundo solo el tic tac de las manecillas del reloj hacían eco el ella. Miraba aquel hombre, de unas largas y mugrientas cubiertas de su propia sangre debido al daño que el mismo se causaba en sus momentos de locura, de cabello largo y desmarañado, y de un físico algo extraño para un hombre de su edad. -Señor Villa. Le dije mientras sacaba mi bolígrafo de mi saco, y con la libreta en mi otra mano. –Dígame señor ¿Cómo se siente? El no respondía solo miraba al piso, ni una sola palabra solo su respiración. De nuevo empuñe el bolígrafo. –No tiene que temer, soy su amigo y quiero ayudarle. Le dije. De nuevo no obtuve respuesta de él, simplemente nada, este no sería el primer caso en el que el paciente se encierra en su propio mundo de miedos y temores. La demencia del señor Villa era algo diferente, el se auto lastimaba con el fin de, según él, despistar al ser que lo perseguía. Decía que si estaba herido y cubierto de sangre él ser no lo encontraría, pero en cambio si él no hacia eso, corre el riesgo de ser arrastrado a lo más profundo de su propio infierno. Me sentía algo cansado, había tenido mucho trabajo ese día, y la verdad creía que solo era un paciente más así que no sería nada de otro mundo dejarlo y seguir luego de una buena noche de sueño. Guarde mi bolígrafo de nuevo en mi saco y pedí a los enfermeros que se llevaran al señor Villa. Me retire sin más demora a mi casa a unos cuantos kilómetros del hospital, iba somnoliento y cansado. Tarde los quince minutos que cada noche me tomaba en llegar, a veces dormía en una habitación privada y lejana de los pacientes en el hospital pero esa noche aun era temprano y la verdad me tenía harto el ambiente lúgubremente frío del hospital. Llegue a mi casa y de inmediato entre y me prepare un té y me puse mis cómodas pantuflas, seguido tome el expediente del señor Villa y sentado en mi estudio lo revise rápidamente. Es curioso que el señor Villa fuera un exitoso comerciante de oro, él y su familia tenían una extensa propiedad cubierta de minas en casi su totalidad, su propia refinadora y una gran cantidad de socios que lo financiaban en sus más grandes y locos proyectos. Pero su vida no era lo que me pareció curioso si no que, con todo su dinero, toda su familia y todos sus socios, el jamás había tenido visitas ni nadie había dado responsabilidad hacia él. Esa noche, a pesar de que estaba en mi casa y mejor aun mi cama, sentía el ambiente frío del hospital, ese frío que odiaba tanto me estaba volviendo loco. Mis huesos se sentían extraños como si algo los estuvieran cubriendo lentamente, acostado en mi cama era extraño el sentimiento que sentía, con los ojos cerrados, sentía el ambiente como si fuera el hospital pero sabía que estaba en mi casa. Abrí los ojos estrepitosamente alimentados por el miedo, miedo que se hizo terror al ver lo que se posaba en el marco de la puerta de mi habitación. Mis músculos temblaron, mis nervios se dispararon y mi corazón, palpitaba a una velocidad que no podría comparar con ninguna medición antes hecha. El extraño ser que se posaba en el marco, era algo que no podía comprender, de raros contornos y horrendas formas. Casi humano pero con la diferencia de que sus brazos, pies, estomago y cuello eran estirados y su cabeza era dos veces más grande que la de un humano normal, garras en lugar de uñas orejas punteadas y cabello largo, cubierto por una especie de tela gruesa y color ocre. Su rostro no pude verlo, la oscuridad de mi habitación lo impedía, las anteriores señas, las note porque estaba en contra luz y la silueta era notable. El ser, generaba una especie de chillidos u gruñidos, más no palabra o sonido claro. Solo eso, nada más, estaba de pie bajo el marco de la puerta, pero mi corazón no se detenía, no pensaba en miles de horrores o en historias de terror, a mi mente solo llego una sola pregunta. ¿Qué es? Más no encontré respuesta. Esos escasos diez segundos en los que este ser se poso ahí se hicieron horas, sentía su furia, su poder, su odio, aunque no hacía nada para lastimarme. En un momento neutro, el ser empezó a caminar hacia mí, quise encender la lámpara pero solo la tiré. Mis nervios eran incontenibles ¿Qué inhumanas mutilaciones me haría este demonio sin rostro? No lo sabía, solo se acercaba. Al llegar a mí, creí que moriría, que era mi fin inmediato, no podía escapar estaba inmóvil no podía no. Cerré mis ojos y espere mi fin. Pero. Al notar que a pesar de estar cerca de mí, el ser no me había atacado no me había hecho daño alguno así que decidí abrir los ojos. Al abrirlos, el ser iba de regreso hacia la puerta como si ya no tuviera nada que hacer, lentamente así como llego, se alejo y desapareciendo por la puerta gruñendo se fue. Alivio e inquietud llego a mí. – ¿Pero qué era eso? Me pregunte. Luego que me tranquilice, me puse de pie y recogí la lámpara que minutos antes había tirado, encendiéndola ilumine la habitación y mire hacia la puerta, bajo el marco donde estaba la criatura, el ser, el demonio, se encontraba un charco de un liquido pegajoso y claro de horrible olor y mezclado con él un poco de sangre, al igual las huellas en el piso eran de este mismo liquido, los pies era como humanos pero igual alargados con dedos delgados. Lleve mis manos a la cabeza, en señal de incertidumbre aunque en mis lejanos temores jamás había tenido semejante escena o sueño. –Sí, fue un sueño. Me dije a mi mismo en forma de consuelo. Al retirar las manos de mi cabeza, no podía creer lo que veía, frente a mi cama huellas de aquel ser húmedas y expidiendo el mal olor. Pero eso no era lo que me sorprendió, si no que el expediente del señor Villa el cual había dejado sobre mi mesita de noche ya no estaba, este monstruo de la noche lo debió tomar. Pero ¿Por qué? De inmediato a mi mente se presentó el recuerdo de su caso y de su demencia. El señor Villa se auto lastimaba y se cubría de sangre para no ser encontrado por el ser. ¿Sería este el ser que lo atormentaba? Y si no lo es ¿Por qué tomo su expediente? Preguntas a las cuales, no llegaron respuesta. Solo existía una persona una sola, que sabía que pasaba, el señor Villa. Rápidamente me puse de pie y corrí a mi auto, los quince minutos que a diario hacia esta vez fueron ocho minutos interminables en los cuales y en todo el camino no deje de pensar en ese ser extraño. Al llegar al hospital me apersone a mi oficina y mediante la línea interna, pedí que llevaran al señor Villa al cuarto donde hacia mis sesiones con los pacientes. Medite unos minutos antes de apersonarme al cuarto, pensé en miles de cosas que solo sacudían mi mente, si, mi mente, la misma que por estar rodeada de demencia pura se estaba convirtiendo en uno de ellos. Respire profundo, me acerque a la puerta y con un suave giro a la perilla, la abrí, seguidamente, entre. Segunda sesión. El señor villa se encontraba sentado en la misma posición en la que se encontraba la última vez que lo vi, con su mirada perdida en el piso y atado como era el procedimiento de rutina. Tome mi libreta y me dispuse a sacar de mi saco el bolígrafo, pero con el nerviosismo y el cansancio que aun tenia sobre mí, hizo que sin querer, lo dejara caer al piso, mire al señor Villa aun inmóvil, me incline a recogerlo. –Usted cree que fue un sueño. Me dijo con voz áspera y rasposa, rápidamente lo mire. – ¿Qué a dicho? Le pregunte sin demora mientras recogía el bolígrafo. –Usted lo vio, si, lo vio, tiene impregnado su aroma a muerte. Abrí mi libreta y empecé a hacerle unas preguntas, debía aprovechar ese momento de lucidez en el, a partir de este momento, no sé qué paso pero todo cambio. –Señor villa, ¿Cuántos años tiene? No respondió. –Señor Villa. Levanto la cabeza y me miro. Sus ojos me aterraron, la fría mirada de sus ojos color café penetro mi ser dejándome sin aliento, su cara maltratada, arañada y manchada de su propia sangre era algo grotesco, diabólico. Me miraba fijamente. –Dígame, doctor Madero. Dijo con voz gruesa, misma voz me petrifico. – ¿Quien es el verdadero loco en este lugar? Lo mire en silencio fijamente con mi bolígrafo apoyado sobre la libreta. –Jajaja, doctor, nadie es demente, loco o anormal, simplemente la mente de cada persona es una realidad diferente, nos vemos iguales por fuera pero nuestra mente es única. Dijo mientras sacudía su cabeza. –No entiendo a que se refiere señor Villa, nadie ha dicho que este loco, estamos tratando su enfermedad misma que opaca su lucidez mental. –Doctor. ¿Acaso lo que vio en su habitación lo vería alguien sano mentalmente? De inmediato deje caer el bolígrafo y la libreta al piso, estaba en shock, era imposible que el supiera lo que había visto. –Si doctor, lo sé, y déjeme decirle que no es de locos ver eso, es simplemente aquello que todos llevamos dentro de nosotros. Sacudió la cabeza de nuevo y miro al piso. –Solo vio lo que muchos de ustedes llaman demencia, pero en realidad doctor, eso es nuestra conciencia oscura la que ocultamos y tratamos de encarcelar ante la sociedad. Estaba loco sin lugar a duda. Recogí mis cosas y las coloque sobre la mesa. –Señor Villa. Dije al tiempo que cruzaba los pies. –Como dice que esta, demencia o como usted dice, “nuestra conciencia” ¿Cómo es que la vemos? Pregunte. El solo miraba al piso. –Doctor, doctor, usted no comprende de que se trata la vida, no son solo sueños y codiciar cosas. La vida se trata de cosas que ni usted ni el más esmerado científico explicaría. Lo que usted ve, es solo una pequeña partícula de lo que pasa en la vida, a su alrededor pasan miles de cosas que no podría resistir, la locura que lo invadiría. Lo mire fijamente, solo agachando la cabeza en leves intervalos. Me sentía completamente intimidado. –Mi querido doctor. Prosiguió. –Usted, que es un estudiado hombre de vida dígame; ¿Qué es lo que vio en su habitación esta misma noche? El me miraba con una fría y penetrante mirada que me doblegaba y me obligaba a bajar la cabeza. –Vi. No. No, vi nada no se a que se refiere o a que está jugando señor Villa, acá el que esta demente y ve cosas es usted. –Jajaja querido doctor, no tiene que fingir o ponerse nervioso, ambos sabemos lo que vio. Esa es la realidad de la vida, la vida que despierta al dormir y la realidad que nunca vemos, la verdadera, doctor. La legítima raza que domina el mundo. Solo podría agachar mi cabeza, me encontraba en un profundo temor, el porqué o el cómo, el sabia de mi horrible experiencia con el fétido ser. Medite en mi cabeza mil respuestas pero no, nada podía ser claro ante aquello, imposible el estaba en su habitación atado con la camisa de fuerza, jamás podría. –Nosotros doctor. Dijo mientras se levantaba y dejaba caer la camisa de fuerza y las mordazas que lo ataban, y extendió sus brazos. –Nosotros, los entes de la noche somos los que dominamos el mundo mientras ustedes los humanos seres intrusos en nuestro universo duermen. Mi corazón comenzó a latir fuertemente y a velocidades que nunca había presenciado, empecé a sudar sin control a hiperventilar, no eran normales los escalofríos que recorrían mi espalda y hacían temblar mis ya viejas carnes. –Sí, nosotros somos esas personas que en sus sueños ven y no conocen, somos nosotros que en medio de la oscuridad de sus habitaciones caminamos y nos asomamos a mirar sus caras adormiladas y sin vida más que una leve señal eléctrica de su cerebro. Somos las sombras que ven de reojo y el motivo de que los perros ladren a la nada, piénselo doctor, la nada, también es algo. Poco a poco su piel empezó a humear, de sus poros brotaban pequeñas líneas de humo blanco que cambiaba a negro en pocos segundos, el aire se empezó a hacer pesado y de nuevo un fétido olor cubrió la habitación. –Mmm… la vida, la hermosa vida que los humanos aprecian de una manera sin igual, esa vida es solo un lapso de tiempo que se pierde a cada segundo, nosotros, vivimos por siempre, mientras haya oscuridad, existiremos. Empezó a caminar hacia mí, lentamente y caminando de una manera peculiar se acercaba. Mis ojos se llenaron de horror y sin pena de decirlo, de lágrimas al atestiguar como su piel empezaba a desprenderse como una serpiente que muda su piel, desprendiendo la fina capa de piel cayendo al piso dejando al descubierto solo una piel rugosa negra y mal oliente, sus ojos se saltaron y cambiaron de color a un negro profundo y vació, su cabello cayo y de su cabeza surgieron don pequeños cuernos redondos, y sus orejas punteadas y finas como las de un fiero perro. Sus risas pasaron de ser humanas a unos quejidos roncos, sus manos se alargaron así como sus piernas y de sus dedos tanto de las manos como de los pies garras de no más de dos pulgadas, finas y afiladas y lo más espantoso, su cara sin nariz y solo dos pequeños agujeros y de su ya ancha y estirada boca se notaban como las puntas de hueso que ahora eran sus dientes sobresalían de ella. Se acercaba mas y mas y mi temor era notorio e iba en aumento, mis temores que hacían escasas horas viví en mi casa no era ni la décima parte de lo que ahora sentía, se acerca, dejando tras de sí la ya putrefacta piel humana y un liquido mal oliente y de color oscuro. Llego al fin hasta mí y sentí como mi corazón empezaba a contraerse. Al estar frente a mí, coloco su garra en mi pecho y presionó levemente. –Doctor. Susurro. –No tenga miedo mi amigo, usted ha visto miles de demencias y a intentado curarlas, eso es bueno pero la verdadera demencia se encuentra en usted mismo, la demencia llamada vida es incurable solo cuando su día ya programado llegue, será cuando sea libre de si demencia. Retiro su garra de mi pecho y me sentí más relajado, pero aun moría de temor, el terror era enorme ya que no dejaba de mirarme con aquellos ojos negros y vacíos. –Lo que vio en su habitación mi querido doctor era uno de tantos entes que habitan en la oscuridad y están atentos a mis necesidades, en este caso, localizar al señor Villa, el vio más de la cuenta al igual que usted, pero el debió pagar su sangre estaba maldita y su tiempo ya estaba escrito. Usted no tendrá su destino mi querido amigo, usted deberá ser su verdugo vivirá sabiendo la verdad de la vida pero no podrá decirlo a nadie porque si lo hace, bueno, lo que le paso al señor Villa no será más que un hermoso obsequio comparado con lo que a usted le pasaría. Se alejo con una horrenda sonrisa y sus risas demoníacas hacían eco en mi cabeza, mientras se alejaba saliendo lentamente por la puerta sin quitar de mi su mirada. –Viva doctor, porque la vida no será eterna. Dijo mientras la cruzaba. Y así, desapareció por completo dejándome aquí donde estoy, solo y sentado en el mismo lugar acabando de escribir en mi libreta estas sesiones con mi querido paciente Villa, no es que este loco, no es que los problemas de los pacientes me hayan inundado y me afectaran por algún síndrome o algo así. No estoy loco, no lo estoy, solo que, siendo humano eh visto la realidad y lo que en ella se oculta. No estoy loco, solo vi más de lo que mi mente puede aguantar. Caso #001 Paciente: Francisco Madero (Ex doctor de este centro médico) Edad: 63 años. Padecimiento: Demencia, psicosis y trastornos mentales severos. Tratamiento: aislamiento total y tratamiento con terapias variadas. Doctor: Carlos olivera. Diagnostico: Doy por cerrado tanto el expediente como el caso, el paciente en si no da rastros de mejora a pesar de sus ya tres años de terapia. Procedo a dar por cerrado el caso y asignar al paciente en sí, a aislamiento perpetuo hasta su muerte. Nota: conservare su libreta y sus casos anteriores así como sus archivos personales. No lo sé pero… No lo sé. Se cierra el caso el once de agosto de mil novecientos veinticinco a la una con quince minutos de la mañana. Sin más que decir, doy por cerrado el caso y es una pena que dio su vida por curar a sus pacientes y al final acabo en el mismo lugar que ellos.

Caso #298 En Las Puertas De La Demencia I – La Inquisición. Oscuridad. Desde el comienzo de los tiempos se considera la rival más poderosa de la luz, de sus mantos negros surge el poder necesario para opacar lentamente a la luz y devorarla hasta desaparecerla por completo. De ella muchas historias se cuentan, las antiguas civilizaciones la conectaban directamente con las fuerzas sobrenaturales y demoníacas. Los ritos eran meramente de noche, se creía que el demonio más poderoso no podía sobrevivir a la luz y por eso se valían de la oscuridad para sus invocaciones y rituales paganos. La brujería fue en su momento y durante siglos el más claro ejemplo de lo que los rituales paganos se representaban, de ahí el método de aniquilación de las brujas, la hoguera. Claro, la mayoría de ellas eran inocentes que por culpa de la muy conocida inquisición morían en sacrificio a su santo credo, por no decir negocio. La santa inquisición, un grupo de herejes que a nombre de una religión hacían su buen negocio, de ellos las más oscuras actividades paganas eran realizadas y para ocultar sus actos sometían a juicio a las denominadas brujas y aprovechándose del temor general de la gente podían manipularlas a su antojo. De mano de sus muy respetados y temidos miembros se llevo a cabo una serie de ritos paganos a fuerzas que ni siquiera ellos podían controlar, en un viejo monasterio al oeste de Francia enclavado en lo más profundo de las montañas fue encontrado un antiguo manuscrito con ritos y canticos malditos. En un latín algo olvidado los miembros más destacados tomaron la decisión de llevar acabo aquel ritual que en el manuscrito se presentaba y así, formaron una secta exclusivamente para esa tarea. En ese mismo monasterio decidieron hacer la invocación sin pensar si quiera en las consecuencias de sus actos, jugaban con fuego en un mundo de papel. En la torre principal del monasterio se llevo a cabo el ritual, esparcieron sal mezclada con cal por todo el piso y sobre ella dibujaron un extraño pentagrama del manuscrito, colocaron cinco personas sujetando una vela color negra cada una y vestidas únicamente con una túnica con capucha, en el centro del pentagrama colocaron una mesa y sobre ella una charola con las viseras de una cabra blanca y procedieron a encenderlas rociándolas con aceite. El miembro mayor de la inquisición se coloco frente al pentagrama y con su habitual túnica blanca pronunció las palabras paganas de aquel manuscrito. -Purgabit anima vestra et liberabo carcere. et aperuerit mihi ianuam intrat orbem suscipiat. En traducción sería algo como; Purga tu ser y libérate de tu prisión. Abre la puerta y entra a nuestro mundo, te damos la bienvenida. Al terminar de pronunciar estas palabras el lugar quedo en silencio, el aire susurraba suavemente refrescando sus sudorosos cuellos, el sonido de la nada es algo perturbador y maldito. El miembro mayor miro a su alrededor y no noto cambio alguno, así que frotando su túnica en su frente repitió las palabras. -Purgabit anima vestra et liberabo carcere. et aperuerit mihi ianuam intrat orbem suscipiat. Nuevamente el silencio gobernó aquel lúgubre lugar, el miembro mayor mostró cara de decepción y de incredulidad. -Esto es solo una pérdida de tiempo. Dijo con voz burlona y repitió de nuevo. -Purgabit anima vestra et liberabo… en ese momento fue interrumpido por una fuerte sacudida de la torre que lo hizo sujetarse de un pilar que se encontraba a su lado, el ambiente cambio, el susurrante aire se detuvo y una cálida brisa resopló en sus rostros. Sus túnicas comenzaron a quemarles y los cinco que sujetaban las velas gritaban mientras se las quitaban, no les importo no llevar nada debajo solo querían liberarse de aquel calor infernal, el miembro mayor sentía el infierno en su túnica pero no se la quito, solo miraba mi entras caía de rodillas al rocoso piso. -Pronunciaste mal las palabras. Dijo una tétrica voz resonando en toda la torre. El miembro mayor desvanecido en el piso sintió como a sus espaldas algo se le acercaba al tiempo que sus ojos derramaban lagrimas de sangre al mirar que de la charola sobre la mesa se levantaban tétricas figuras amorfas formadas por las viseras sangrientas de la cabra, y que cada una de esos deformados seres atacaban a cada uno de aquellos cinco desafortunados que sujetaban las velas. Las criaturas se precipitaban sobre ellos atacando sus ojos sacándolos de sus órbitas para luego ser degollados lentamente. –Las pronunciaste mal, pero… Dijo la tétrica voz ahora a las espaldas del miembro mayor. –Gracias por darnos la bienvenida, igualmente, las puertas de mi mundo, están abiertas. Y con una tétrica risa desapareció del lugar, dejando solo la sangrienta escena de mutilación. El miembro mayor quedo vivo pero muerto por dentro, sus ojos quedaron perdidos en la nada mirando el oscuro abismo que había abierto. La inquisición lo declaro traidor al credo y fue acusado de hechicería y de prácticas paganas, y así, como antiguamente lo hacía fue condenado a morir en la hoguera como muchos inocentes que el mismo sacrifico. Solo los miembros más poderosos del credo fueron testigos de la ejecución, así como de guardar el manuscrito como un documento pagano y de alto secreto, jamás debería ser visto por nadie mas así que lo colocaron en un baúl de madera que luego introdujeron en otro de plata y fue sepultado en lo más profundo de aquella torre. De la ejecución se sabe poco, solo que al encender la hoguera el miembro no demostró temor alguno ni siquiera gritó, lo único que dijo al empezar a calcinarse fue; -Las puertas de mi mundo, están abiertas. Y lentamente desapareció entre las llamas, dejando en este mundo, una temible maldición. II – El Caso Del Dr. Madero. Recuerdo muy bien aquel expediente médico, tome el caso medico como un trabajo más pero como siempre con el debido profesionalismo y pasión que le daba, me gustaba meterme de lleno en cada caso y tratar de ponerme en el lugar de cada uno de mis pacientes para ver por sus propios ojos que los afectaba. Era un medico algo estricto pero conmigo mismo, y apasionado de mi profesión, en el fondo creo que me sentía identificado con cada paciente ya que, cada ser humano tenemos temores y delirios dentro. Mis tratamientos eran enfocados mas en lo mental que en lo físico, claro, nada se gana en torturar un paciente cuando el mal se encuentra en su mente. Las terapias de electro choques no eran de mi agrado ya que solo hacían sufrir al paciente encerrándolo en un mundo aun más oscuro. En mis años de profesión pude satisfactoriamente, volver en si a más de la mitad de mis pacientes, es curioso, siempre cada caso al final de él pensaba; -¿Los estaré salvando? Su mente perdida en la nada será una enfermedad o no. Al final siempre me ponía en duda si nuestra realidad era o no la enfermedad. Mi vida transcurrió viviendo la vida de otros como buen actor acoge sus papeles yo acogía mis casos y los llevaba a otro nivel, ya fuese para su cura o en pocos casos, cerrarlos sin más remedio que el exilio para el paciente. Para muchos fui un héroe para pocos un santo pero realmente no fui más que un peón mas en este mundo en el cual, cualquiera, estando en el lugar correcto puede ser el héroe o villano que ese lugar decida. Mi nombre es... Bueno ya el uso de nombres es algo que no se usa mucho últimamente ya que los pocos seres humanos con vida no suele ser vistos paseando tranquilamente por las cálidas calles, pero en mis viejos tiempos me solían llamar Carlos Olivera y fui medico en el hospital psiquiátrico del valle y hace cinco años, días más o días menos, esto comenzó. El caso #001 fue mi primer trabajo al llegar al valle y por asares del destino el ultimo, se trataba del médico al cual me disponía a reemplazar, en su historial se remarcaba su arduo amor por el trabajo en la institución además de su gusto por ser detallista en cada paciente que se le asignaba. A lo largo de su carrera trato a 297 pacientes siendo el caso #298 el que le pusiera fin a su carrera y bueno, a su cordura en general. Su expediente se resumía así; Caso #001 Paciente: Francisco Madero (Ex doctor de este centro médico) Edad: 63 años. Padecimiento: Demencia, psicosis y trastornos mentales severos. Era claro que el doctor sufría de un padecimiento parecido al síndrome de Estocolmo en el que, en un secuestro la victima toma afecto de su secuestrador, bien, el Dr. Francisco Madero entro en un shock, debido a tantos casos que por su escritorio habían pasado, tomando como suyo uno de ellos, el del caso #298. Tome su caso porque era el de mayor urgencia en la institución además, el hecho de pasar de doctor a paciente en una sola noche me lleno de gran curiosidad. Lo trate por varias semanas en las cuales no note cambio alguno, por las noches alucinaba diciendo que ellos vienen por él, viene por él, era imposible mantenerlo sin alguna fuente de luz ya que su demencia lo trastornaba y en su afán de buscar esa luz, lastimaba tanto al personal como así mismo. Llegue a un punto muerto en su caso y al no notar mejoría en casi tres meses decidí cerrarlo y dejarlo en espera de que por sí solo el tiempo fuera su medicina. A lo largo de las semanas siguientes note como el ambiente en el hospital se tornaba más pesado y estresante, sin explicación cada día morían de dos a cinco pacientes en una aparente muerte natural pero que a gran escala era algo muy extraño. Los que permanecían con vida empezaron a mostrar síntomas muy parecidos a los del Dr. Maderos e incluso se tomaron medidas, toque de queda luego de las ocho de la noche cada enfermero y oficial de la seguridad debían recorrer cada pabellón del hospital vigilando la actitud de los pacientes. Pero lo que sucedió a continuación hizo que el hospital entrara en alerta roja. De la noche a la mañana los pacientes mostraban un fuerte cambio tanto en su actitud y su aspecto, se volvieron hostiles y con una ardiente rabia, se lastimaban así mismo sin mostrar dolor alguno, de igual manera atacaban a los enfermeros causando la muerte de por lo menos ocho de ellos. La hostilidad llevo al personal del hospital a evacuar el centro psiquiátrico de manera masiva, se intento controlar la furia de los pacientes pero estos eran seres incontrolables. Fui por mala fortuna uno de los últimos en salir y por esta razón pude ver por mis propios ojos lo que en este momento nos amenaza y que al cabo de cinco años tiene a la humanidad al filo de la extinción. Fue espontaneo de la nada la oscuridad comenzó a cubrir el hospital, las luces se apagaban una detrás de la otra así como las lámparas de aceite que aun se usaban. Estaba en el área de descanso junto con una enfermera dos guardias y el conserje, estábamos debajo de las mesas mientras los guardias custodiaban las dos puertas que conducían al pasillo, se podían escuchar los lamentos de los pacientes que aun permanecían por así decirlo en su forma normal, al igual que los gritos de enfermeras a lo largo del piso. Se podían escuchar el azote de puertas acercándose, los pacientes en estado amorfo poseían una fuerza descomunal y su furia era insaciable. Si se tenía la oportunidad de verlos de cerca se podía observar como su cuerpo sufría constantes cambios, sus palpitaciones podían estas a mil por segundo y al momento bajas a cero durante horas y aun así continuar con vida. Clínicamente era imposible que pudieran continuar con vida pero lo hacían, además del color verduzco musgo que su piel tomaba resaltaba su pérdida de cabello y el sangrado de sus ojos. Era algo grotesco de ver porque su carne estaba muerta en vida y su vida, bueno ya no se le podía llamar vida era otro nivel en la evolución que no podíamos explicar ni con todo el avance medico del momento. No lo sé pero era algo que no era de este mundo. -¡Abajo! Dijo uno de los guardias mientras cerraba la puerta lentamente, mire a una de las enfermeras que susurraba; -¡El doctor Madero tenía razón! ¡Tenía razón! La mire y quede pensativo, me cuestione a mi mismo sobre la verdad de la demencia del Dr. Madero ¿Estaba realmente loco? Me hice esa pregunta mientras escuchaba como la puerta era azotada con gran fuerza, y de luego de algunos fuertes golpes esta cayó. III – El Área De Descanso. El estrepitoso golpe de la puerta al caer elevó una densa nube de polvo, seguido de un silencio perturbador, los guardias se alejaron lentamente tomando refugio debajo de una mesa, yo me encontraba junto a las enfermeras y permanecimos cayados. Luego de unos breves segundos escuchamos pequeños pasos acercándose, por el astillado marco de la puerta cruzo una de estas criaturas a las cuales llamamos pacientes y eran semejantes a nosotros. Pude notar un poco su figura a pesar del polvo que invadía el lugar, su cuerpo era delgado con heridas seguramente auto-provocadas, se podía notar una que otra costilla asomándose fuera de su pecho, sus brazos eran alargados dos veces del tamaño normal y sus manos con dedos alargados, esqueléticos y con uñas afiladas, sus piernas de igual manera duplicaban el tamaño normal. Su cabeza era agrandada con ojos rojos como fuego, su nariz achatada, orejas puntiagudas como las de un perro, con poco cabello y su boca era un puente de retorcidos y afilados colmillos chorreantes de sangre. Quede inmóvil al ver aquello que se adentraba lentamente al área de descanso provocando sonidos como los de un canino al roer su más preciado hueso, se acercaba pero sabíamos que no nos había visto, note a las enfermeras alteradas y trate de calmarlas colocando mi mano en la cabeza de una de ellas mientras con la otra mano les hacia la señal de que guardaran silencio. Estábamos al acecho. La criatura se acerco lentamente hasta llegar a la mesa en donde nos encontrábamos, podía ver a los guardias haciéndonos gestos de que no nos moviéramos, se acerco y coloco sus alargadas manos sobre la mesa, podía sentir la peste que despedía su aliento y gran medida su cuerpo que poco a poco se podría. No quería ser héroe así que hice caso a las señales de los guardias y no me moví. Bajé mi cabeza y cerré los ojos mientras que el sudor comenzó a cubrir mi cuerpo rápidamente, tenia aquel ser hostil a solo unos centímetros de mí y en cualquier momento, con cualquier movimiento, atacaría sin misericordia, ya lo había visto. Mis palpitaciones se aceleraron y mi respiración comenzó a ser cada vez más fuerte, la criatura apoyada en la mesa olfateaba al aire esperando encontrar algún rastro de su próxima víctima, que sin duda alguna, seria yo pero, la atención de la criatura se desvió hacia los guardias quienes en un intento fallido de protegernos tiraron al piso algunas cosas que se encontraban sobre la mesa en la cual se refugiaban. La criatura se volteo y rápidamente se lanzó sobre uno de ellos tomando su cabeza y golpeándola fuertemente contra el piso hasta provocarle la muerte, el otro guardia tomo su arma y en un desesperado intento disparo contra la criatura impactándola en uno de sus hombros, pero, el impacto solo la hizo retroceder unos centímetros, el guardia nos miro y nos grito. -¡Largo, Salgan de aquí¡ Mientras apuntaba temblorosamente a la criatura, tome a las enfermeras y Salí corriendo por la puerta que llevaba al pasillo trasero, el conserje quedo en shock y no pudo correr, mientras corría podía escuchar sus gritos. Salimos del área de descanso cerrando tras de nosotros la puerta, empuje una banca de metal y la coloque contra la puerta. Mire a las enfermeras, estaban con los nervios hechos añicos era normal podía entenderlas ya que yo me encontraba igual que ellas, dejamos atrás la puerta del área de descanso mientras escuchábamos los gritos dentro de ella. IV – El Sótano. El hospital estaba invadido por completo, desde el área de oficinas hasta las habitaciones de pacientes y las habitaciones de aislamiento estaban al acecho de las criaturas, estábamos en el segundo piso y nuestra única opción era tratar de llegar a la morgue que a la vez era un pequeño sótano medio acondicionado para por así decirlo, amontonar los cuerpos. Sigilosamente caminamos hasta llegar a las escaleras, a pesar de todo esta parte del piso estaba libre de esas cosas pero aun así nos quedaban dos pisos más, pasar la recepción y tratar de no llamar la atención y en un intento suicida llegar a las escaleras que llevan al antes mencionado sótano. Sin problemas llegamos hasta las escaleras y ágilmente bajamos sin hacer ruido, las enfermeras eran dos jóvenes de edades entre los veintidós y veinticinco años y que al igual que yo apenas comenzaban a trabajar en el hospital. Era algo injusto pero, era más injusto lo que se vivía a diario en el hospital con las terapias a las cuales me oponía rotundamente. En la recepción una de las enfermeras se percato de una de estas criaturas vagando sin rumbo cerca de la puerta principal, con mi mano les señale que hicieran el menor ruido posible y que caminaran agachadas, caminamos sin ser vistos, eleve una plegaria en agradecimiento y bajamos escaleras abajo. A punto de llegar otra duda se apodero de mí. ¿Y si los cadáveres en el sótano eran criaturas? Dije unas cuantas maldiciones veces a mi tonta idea de bajar, pero no había otra opción. Mire a las enfermeras y ellas a mí, las sentí decididas y más tranquilas. -Doctor. Dijo una de ellas mientras tomaba mi mano. – Estamos con usted. Ambas sonrieron, pusieron tanto su confianza como su vida en mi decisión, no podía fallarles. Bajé los pocos escalones que me faltaban, y llegue al pequeño pasillo que llevaba a la sala principal de la pequeña morgue y lentamente me deslice. Al asomarme el lugar estaba tranquilo, las viejas cámaras donde colocábamos los cuerpos estaban abiertos, los cuerpos había desaparecido y en cierta manera me sentía tranquilo y perturbado. Llame a las enfermeras y caminamos por la pequeña morgue hacia la puerta que se encontraba al final del pasillo. Casi llegábamos, podía sentir como la tranquilidad se apoderaba de mi dé a pocos. -Doctor, lo logramos. Dijo un de las enfermeras, seguido de esto escuchamos como los gritos de la segunda enfermera invadían el pasillo. -¡Corran! Grito, mientras de su abdomen las garras de una de estas malditas criaturas se asomaban perforando órganos y piel, la enfermera con sus ojos cubiertos de lagrimas y su boca ensangrentada nos grito de nuevo. -¡Corran! El horror llego a mi ser cuando una segunda criatura apareció y coló sus manos en la cabeza de la enfermera, y de un continuo tirón la desprendió dejando el inerte cuerpo ya sin vida destilando sangre. Tome la mano de la enfermera que me acompañaba, estaba inmóvil mirando el atroz acto, tire de ella y me encamine a la puerta que era la única salida de aquel lugar, salimos y al cerrar la puerta dentro del pasillo infernal pude escuchar un susurro que me heló la sangre. -No pueden escapar. Y lentamente, el susurro desapareció. Corrimos alejándonos rápidamente del hospital, a lo lejos podíamos ver a través de las ventanas los horrores que estos seres habían creado, cuerpos colgando así como un rojo intenso que cubría las ventana. El hospital fue el epicentro de este horror, por alguna razón el Dr. Madero tenía razón y ahora el también había perecido en esta maldita masacre demoníaca. Me aleje con la enfermera adentrándonos en el bosque con la esperanza de llegar a la ciudad de forma segura, la vida ya no era la misma para ninguno. A lo lejos se escuchaban los gritos de los pocos que aun quedaban y que llegaban a ser alcanzados por las criaturas al igual que el sonido del viento entre las ramas nos hacia un excelente trasfondo de la tétrica noche que habíamos vivido, y con los primeros rayos del sol frente a nosotros, la tranquilidad nos acogió pero el helado frío no desaparecía y al recordar aquel susurro, mi alma se congelaba en ese oscuro momento. De este relato y del anterior estoy haciendo un videojuego, es una adaptación. Sera un juego de horror en primera persona con narrativas en tiempo real. espero les haya gustado.

Hola taringeros, acá con un pequeño relato de mi autoria algo diferente, inspirado en los relatos de H.P LoveCraft decidí formular una pequeña historia contada a forma de narración continua. Bueno espero les guste. La Grieta El ardiente aliento ácido que emanaba de la criatura hacía que mis ojos se quemaran lentamente, su fuerte respirar hacia que mi corazón latiera a gran velocidad, que mis nervios se desbordaran, que mi respirar se agitara mil veces de lo normal. Ahí yo, acorralado en una pared casi derrumbada del jardín, escondido bajo unas plantas, mirando a la criatura a través de una grieta diminuta, una grieta que a pesar de su diminuto tamaño, era lo único que me separaba de mi muerte segura. Sumido en mi desesperación no queda más que resignarme, nada pudo haber sido un final mas castigador que ser llevado al mundo oscuro de donde sale mi cazador, el mundo de donde no hay luz que cubra el cielo, donde las tinieblas frías y posesivas se hacían dueñas de todo paramo existente. Un mundo, si, aunque no lo parezca este ser vino de un mundo casi como el nuestro, donde las antiguas civilizaciones lo adoraban y le temían, donde alguna vez hubo luz y con su presencia extinguió toda luz y vida sobre ese olvidado mundo. Sin más que decir, me arrepiento, me arrepiento enormemente de haber sido el que atrajera a este ser hacia la luz de nuestro mundo, el culpable de condenar la vida de todo ser por mi terrible curiosidad, no debí, no, el paquete estaba en la mesa cerrado, envuelto en una gruesa hoja de papel y atado con una fina pero resistente cuerda. Mi curiosidad fue mayor que la cordura, a pesar de que no era para mí lo abrí, lo abrí y ahora, solo me arrepiento, ahora mi casa está en llamas, las servidumbre carbonizada por el aliento de la vestía de la cual ahora escapo. Ese paquete maldito, no lo resistí y corte la cuerda, y de un tirón suave y continuo, deje al descubierto la llave del mundo oscuro, un libro, si un libro con paginas de tela y escrito con tinta negra algo desvanecida, ese libro, que poseía escrituras y figuras extrañas, no lo podía leer no eran legibles, pero en mi cabeza se iban formando poco a poco cada vez que leía pagina por pagina. Al llegar a la décima pagina ya llevaba una leve idea del libro, era un libro de rituales, nada de ritos a los muertos ni menos a cosas del infierno terrestres, más bien era un libro de ritos a Uru el demoledor, la criatura que me asecha. De enormes dientes, con aliento de dragón, furia animal y de hostilidad y desprecio por la vida, era descrito, Uru. Seguido, en la décima quinta pagina, una descripción un poco mas detallada; finos colmillos punteados y afilados, ojos rojos y cubiertos de fuego, horribles escamas y un tamaño de casi cuatro metros de largo por uno setenta de alto. Así, los antiguos que escribieron el libro lo describían. Al final de la vigésima página en una escritura aun más incomprensible estaba el Urulion, el rito para abrir la puerta a ser de destrucción y oscuridad, leyendo, vino a mis labios las palabras escritas en el libro, palabras olvidadas en el tiempo, en la eternidad, en la vida. Fui leyendo en voz baja pero firme cada uno de los cuatro párrafos del rito, uno a uno los leí, y en cada uno se me erizaba más la piel, y al avanzar se me iban acelerando los latidos del corazón. Al terminar el cuarto párrafo, la casa quedó en un silencio profundo y tenebroso, las velas que iluminaban el salón quedaron ciegas atrapadas por el furioso viento que entro por las ventanas haciendo sacudir las cortinas en un baile continuo y zigzagueante. El frío se apodero de mi, y la mirada se me quedo quieta en una pared del salón, deje caer el libro y me acerque a esa pared. Un punto rojo diminuto y tenue se formaba en la pared, un pequeño círculo que crecía poco a poco y que, en cada centímetro que crecía mi temor se hacía más grande. Sonidos espantosos surgían del círculo, sonidos de llantos, gruñidos y desesperación brotaban de la pared, seguido de una leve nube de humo. Mis nervios se destrozaron al mirar que, en un momento el círculo rojo creció a más de dos metros y surgiendo de él, llamaradas ardientes y aire tan caliente que secaba inmediatamente las plantas que se encontraban junto a la pared. Mis nervios se alteraron al mirar que del círculo, los temibles rugidos de la bestia que ahora me persigue comenzaron a resonar en la habitación. De las entrañas de las llamas surgía Uru tal y como decía el libro, sus escamas se movían en forma aleatoria al caminar su cola en un furioso vaivén tumbaba los jarrones y floreros, y sus enormes garras hacia rechinar el viejo piso de madera. ¿Qué hice? Me dije. La criatura me miro a los ojos, sentí como mi corazón se detenía poco a poco, se acerco, y mostrándome sus fauces lanzo un rugido que estremeció el lugar, la servidumbre corrió a ver lo que acontecía, histéricos entraron a la habitación, y al mirar al ser infernal solo gritaron, y a los gritos acudió, destrozándolos de un solo mordisco. Al mirar la oportunidad, corrí, me refugie en la antesala, pero la criatura por alguna razón sabia donde me encontraba, su olfato lo aspiraba todo, el sonido era insoportable, y sin percatarme en mi desesperación deje caer una lámpara al piso, y de inmediato el ser se arrojo sobre mí, lo esquive, pero no lo pude perder y continuo en su interminable persecución. En su breve recorrido por la casa demolía todo a su paso, las gruesas paredes de concreto no resistieron su furia y finalmente cayeron en pedazos, en cientos de escombros. Yo, solo hui aterrado, corriendo y despistando en ocasiones a la bestia, me refugien en el jardín, en los arbustos, detrás de una pared derrumbada, y aquí sigo, pensativo y nervioso, muerto de miedo por el final inhóspito que me espera. Susurrando en mi mente oraciones desesperadas, respirando entre cortado y palpitando mi corazón a velocidad máxima, es mi fin lo sé. Solo, esperar a que por fin me encuentre y me devore como hizo con todos, oh final ya te siento. Mientras mi vida paso volando, y en cambio este momento se me hace eterno, mirando por la pequeña grieta distingo el libro entre las llamas, inmune al calor o al devorador fuego, maldita curiosidad así es como pagare. Solo, esperando, muriendo lentamente entre los arbustos, mirando por la pequeña grieta que me separa de mi seguro ajusticiador, respiro tranquilamente y me resigno al final, en fin que nada podre hacer ahora, solo, me dejare llevar y que las ardientes llamas me cubran y me arrullen en un sueño eterno. Y moriré feliz porque pude vivir, cerrando mis ojos caeré en su abrazador fuego y reiré mientras caigo en las oscuras tinieblas del abismo. Espero haya sido de su agrado amigos, comenten que les pareció, sus criticas y sugerencias serán bien recibidas.