Que hay taringueros, acá les traigo otro cuento corto de mi autoria, se llama la Titanomaquia, es inspirado en la batalla de Zeus y Cronos por el dominio del monte Olimpo. La historia es una adaptación y no lo que se relato, es algo original. Acá una leve reseña se los titanes:
En la mitología griega, los titanes —masculino— y titánides —femenino— (en griego antiguo Τιτάν, plural Τιτᾶνες) eran una raza de poderosos dioses que gobernaron durante la legendaria edad de oro.
Los titanes fueron doce desde su primera aparición literaria, en la Teogonía de Hesíodo; aunque en su Biblioteca mitológica, Apolodoro añade una decimotercera: Dione, desdoblamiento de la titánide Tea. (Dejare el link en la fuente así verán la descripción completa) Bueno acá el relato espero sea de su agrado
En las faldas del monte Otris y junto a los relucientes ríos de ambrosía, la batalla más importante de la mitología, estaba a punto de iniciar, de un lado de las vastas planicies, los dioses olímpicos, liderados por Zeus, hijo de Cronos, el titán y Rea la Titánide. Y, del otro extremo de las planicies, Cronos padre de Zeus, y gobernante de los titanes y del mundo en sí.
Los titanes, seres de enorme tamaño y poder, fueron traicionados por Zeus, quien a su vez, declaro la guerra a su padre y los demás seres gigantescos. Los titanes son: Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto y Cronos, este ultimo también destrono a su padre Urano en su debido tiempo y que al igual que Zeus, lo destrono por ambición de poder. Las hermanas de los titanes son llamadas Titánides, y son: Febe, Mnemósine, Rea madre de Zeus, Temis, Tetis y Tía. Y los hijos de cronos eran: Hestia, Demeter, Hera, Hades, Poseidón y Zeus quien decidió en un acto de desobediencia a su padre ya que, Cronos, comía a sus hijos por miedo a ser destronado. Y así, con el monte Otis de testigo la feroz batalla iniciaría.
El sol destellaba ferozmente entre las espesas nubes color gris que cubrían el cielo, millares de criaturas mitológicas y mágicas formadas a lo largo de las planicies, cientos de fuertes, furiosos y estremecedores gruñidos cubrieron el lugar por completo en un ensordecedor ruido que hacia vibrar las entrañas. Los titanes, armados con su fuerza rudimentaria y brutal, la fuerza de la naturaleza. Los dioses, con poder y fuerza mas depuradas, el poder de crear y destruir.
Los desbastadores ejércitos alineados con perfecto orden, rugían y gruñían en un ensordecedor ruido que cubrió el vasto páramo mitológico. Zeus colocándose en el punto más visible, observa a su alrededor, observando los millares de guerreros, da la última advertencia a su padre con voz firme y directa.
–Padre. Ríndete ahora, no es necesaria la aniquilación de estos seres, no los sentencies a una muerte cruda y dolorosa. Ríndete y salvaras la vida de ellos además de la vida de los demás titanes.
Cronos el gran titán, siempre ha creído que él es el más poderoso, y así lo era, hasta el nacimiento de Zeus, su primogénito. El que hoy lo desafía por su poder y su reino inmortal.
– ¡Tendrás que destruirme, hijo! Grito cronos con voz ronca y fuerte.
Zeus observo de nuevo a su padre, gigante y entupido ser, cegado y loco por su sed de poder.
–Zeus. Dijo hades acercándose junto con Hera con los rayos del sol asomándose a sus espaldas. –Estamos listos hermano.
El hijo, el primogénito, el dios de los dioses, miro una última vez a su padre, el titán cronos. Miro a hades y a Hera con mirada triste pero segura de su cometido, Luego, miro a su descomunal ejercito de seres puros, y elevando las manos, tomo un rayo que cayó del cielo brutalmente hacia él, y sujetándolo en manos, da un último y breve discurso a su armada.
– ¡Criaturas, seres, entes. Este, será el día que veremos caer a los poderosos titanes ante nuestros pies, este, será el día, este será el comienzo de una nueva era para nosotros y todo el universo. Este día será el primero y el ultimo, hoy se reescribe la historia. Criaturas, hoy con su ayuda, derrotaremos a los titanes y daremos fin a la rudimentaria crueldad porque hoy, hoy es el final de cronos y de todos los titanes!
Y así, Dejo caer el rayo con gran furia destructora, el cual destello fugazmente en el suelo. Esta era la señal, el aviso, la sentencia a los titanes. Se escucho el sonido ensordecedor de los tambores y las trompetas de los guerreros, seguidos de cerca por los Olímpicos, los Hecantoquiros y los Cíclopes.
Millares de criaturas, feroces y letales. Zeus los miro alejarse de él con furia descomunal hacia los titanes, y mirando al enorme titán, dijo a sí mismo;
–Así lo has querido, así es como quieres la extinción de tu credo, padre, entonces, que así sea.
Una arrasadora horda de míticos guerreros se desplazó sobre las cálidas tierras del monte Otris, hostilmente rumbo a la muerte, o la victoria. Miles de criaturas corrían a un tormentoso paso, haciendo estremecer el suelo a su paso. Se dirigían sedientos de violencia, de matanza y destrucción, millares de seres, millares de criaturas, millares de vidas, todas unidas por una razón en común, la destrucción de los titanes. Zeus el dios de los dioses liderando el enorme ejercito, miro como su batallón se acercaba mas y mas a los despreocupados titanes, los cuales aguardaban en el otro extremo de la planicie, sin más protección que los elementos naturales.
La primera horda se acercaba a los titanes con furia, a Cronos solo le basto golpear levemente el suelo y hacer surgir una columna de piedra ante los guerreros, los cuales fueron aplastados de un solo golpe. La segunda horda fue destruida por océano, el mismo hizo surgir una enorme ola que arrastro a la horda, y a casi la mitad de los soldados de Zeus. Largas horas de lucha dejarían al descubierto la derrota para Zeus, el cual se sentía desesperado, destruido mentalmente por el fracaso.
Pero la historia daría un cambio drástico, el final de la batalla no estaba escrito aun. Zeus, en su desesperación cae de rodillas al suelo, perdido en sus pensamientos, en su derrota mental, ni los gritos de hades o los de Hera, bastaron para hacerlo entrar en razón. Así se veía, la era de los titanes continuaría por muchos milenios mas. Pero, en ese momento, la atención de Zeus se enfoca sobre una luz clara y espectral que ilumina su rostro, una luz que de inmediato lo hace reaccionar y entrar en razón. Esa luz, la luz que hizo despertar al dios de los dioses, no era más que el reflejo pálido del sol sobre el vasto río de ambrosía que corría a su lado.
–Claro, eso es. Pensó Zeus al momento que se levantaba rápidamente, y tomaba el odre que colgaba de la cintura de un ciclope muerto, surcando sin demora el leve trecho que lo separaba del rio, Zeus llega a la orilla. Clara y cristalina, la ambrosía fluía, sin poder ser detenida por ningún poder en el mundo. Zeus lleno el odre con el cristalino liquido, luego, regreso rápidamente junto a hades y Hera, los tres, tomaron la poderosa ambrosía, y así se iniciaría el fin de la batalla y de la era de los titanes, ahora, con más fuerza.
Hades, el dios del inframundo y su hermana Hera se encaminaron hacia los titanes, los cuales masacraban sin piedad al mítico y ahora casi extinto ejército, Zeus se elevó por los cielos, llegando casi a tocar las grises nubes que los cubrían. Hades y Hera se encargaron de llamar la atención de su padre y los demás titanes, grandes ráfagas de fuego brotaron de las manos de hades impactando el rostro de océano, el cual cae sin control al suelo adolorido y ardiendo en un dolor infernal y a la vez, causando un estridente temblor. Hera se encargo de crío y ceo, ambos son derrotados con poca dificultad. Cronos, con la mirada firme sobre su primogénito, no prestaba atención a los pequeños traidores a sus pies, y sin perder detalle en la figura de Zeus que sube más y más, hasta llegar a una altura considerable.
– ¿Qué pretendes hacer, hijo? Pregunto cronos con voz demoníaca y ronca.
–Te di una oportunidad padre, pero no la aceptaste. Dijo Zeus al momento en que levantaba la mano derecha –Ahora será tu fin y de tus hermano, ya que así, lo has decidido.
Zeus, al levantar la mano crea en ella un deslumbrante rayo color amarillo el cual crece más y más haciendo rugir el oscuro cielo gris.
–Padre, este es el fin de tu era. Exclamo Zeus lanzando el gigantesco rayo en dirección de su padre y los demás titanes.
–Eres un imprudente hijo. Dijo cronos –esté insignificante rayo no acabara con nosotros. Y extendiendo su colosal brazo, Cronos trata de detener el rayo. El sonido del rayo al impactar a Cronos ensordeció el mundo entero, hades y Hera junto a los pocos sobrevivientes huyen del lugar. Una gigantesca nube de polvo invade medio mundo, Zeus, mira desde lo alto. Al disiparse el polvo los titanes yacen en el suelo, completamente derrotados, hundidos en su miseria y su fin. Así de esta forma, cronos y los titanes son vencidos por Zeus y los olímpicos.
–Así lo quisiste padre. Murmuro Zeus mientras descendía –Así lo quisiste.
Posado junto a Cronos, Zeus es proclamado dios de los dioses, seguido de un fuerte canto de victoria, al fin la Titanomaquia había llegado a su fin luego de millones vidas perdidas. En los días venideros los Titanes fueron desterrados al Tártaro, donde eran custodiados por los Hecantoquiros, con excepción de Cronos, que es el único de sus hermanos que vive en la isla de los Bienaventurados (lo más parecido al cielo cristiano).
De esta forma se desarrollo la más devastadora batalla de todos los tiempos mitológicos, luego los dioses fueron nombrados los olímpicos, y cambiaron el nombre del monte Otris, por el monte Olimpo, la ambrosía se convirtió en bebida de dioses, y fue exclusivamente para ellos, en el futuro se crearía la raza humana y demás criaturas por la mano de Zeus. El es el más poderoso del Olimpo, pero en su palacio aun guarda el odre con un poco de ambrosía, para recordar que alguna vez, en algún tiempo, los dioses casi son derrotados por los titanes, y que un poco de agua, lo ayudo a lograr su cometido. Además de esta forma jamás olvidaría que él, a pesar de ser poderoso e inmortal, también probó el sabor amargo de la desesperación, en la devastadora titanomaquia.
Gracias por pasar taringueros :3
En la mitología griega, los titanes —masculino— y titánides —femenino— (en griego antiguo Τιτάν, plural Τιτᾶνες) eran una raza de poderosos dioses que gobernaron durante la legendaria edad de oro.
Los titanes fueron doce desde su primera aparición literaria, en la Teogonía de Hesíodo; aunque en su Biblioteca mitológica, Apolodoro añade una decimotercera: Dione, desdoblamiento de la titánide Tea. (Dejare el link en la fuente así verán la descripción completa) Bueno acá el relato espero sea de su agrado
Titanomaquia La Batalla De Los Titanes
En las faldas del monte Otris y junto a los relucientes ríos de ambrosía, la batalla más importante de la mitología, estaba a punto de iniciar, de un lado de las vastas planicies, los dioses olímpicos, liderados por Zeus, hijo de Cronos, el titán y Rea la Titánide. Y, del otro extremo de las planicies, Cronos padre de Zeus, y gobernante de los titanes y del mundo en sí.
Los titanes, seres de enorme tamaño y poder, fueron traicionados por Zeus, quien a su vez, declaro la guerra a su padre y los demás seres gigantescos. Los titanes son: Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto y Cronos, este ultimo también destrono a su padre Urano en su debido tiempo y que al igual que Zeus, lo destrono por ambición de poder. Las hermanas de los titanes son llamadas Titánides, y son: Febe, Mnemósine, Rea madre de Zeus, Temis, Tetis y Tía. Y los hijos de cronos eran: Hestia, Demeter, Hera, Hades, Poseidón y Zeus quien decidió en un acto de desobediencia a su padre ya que, Cronos, comía a sus hijos por miedo a ser destronado. Y así, con el monte Otis de testigo la feroz batalla iniciaría.
El sol destellaba ferozmente entre las espesas nubes color gris que cubrían el cielo, millares de criaturas mitológicas y mágicas formadas a lo largo de las planicies, cientos de fuertes, furiosos y estremecedores gruñidos cubrieron el lugar por completo en un ensordecedor ruido que hacia vibrar las entrañas. Los titanes, armados con su fuerza rudimentaria y brutal, la fuerza de la naturaleza. Los dioses, con poder y fuerza mas depuradas, el poder de crear y destruir.
Los desbastadores ejércitos alineados con perfecto orden, rugían y gruñían en un ensordecedor ruido que cubrió el vasto páramo mitológico. Zeus colocándose en el punto más visible, observa a su alrededor, observando los millares de guerreros, da la última advertencia a su padre con voz firme y directa.
–Padre. Ríndete ahora, no es necesaria la aniquilación de estos seres, no los sentencies a una muerte cruda y dolorosa. Ríndete y salvaras la vida de ellos además de la vida de los demás titanes.
Cronos el gran titán, siempre ha creído que él es el más poderoso, y así lo era, hasta el nacimiento de Zeus, su primogénito. El que hoy lo desafía por su poder y su reino inmortal.
– ¡Tendrás que destruirme, hijo! Grito cronos con voz ronca y fuerte.
Zeus observo de nuevo a su padre, gigante y entupido ser, cegado y loco por su sed de poder.
–Zeus. Dijo hades acercándose junto con Hera con los rayos del sol asomándose a sus espaldas. –Estamos listos hermano.
El hijo, el primogénito, el dios de los dioses, miro una última vez a su padre, el titán cronos. Miro a hades y a Hera con mirada triste pero segura de su cometido, Luego, miro a su descomunal ejercito de seres puros, y elevando las manos, tomo un rayo que cayó del cielo brutalmente hacia él, y sujetándolo en manos, da un último y breve discurso a su armada.
– ¡Criaturas, seres, entes. Este, será el día que veremos caer a los poderosos titanes ante nuestros pies, este, será el día, este será el comienzo de una nueva era para nosotros y todo el universo. Este día será el primero y el ultimo, hoy se reescribe la historia. Criaturas, hoy con su ayuda, derrotaremos a los titanes y daremos fin a la rudimentaria crueldad porque hoy, hoy es el final de cronos y de todos los titanes!
Y así, Dejo caer el rayo con gran furia destructora, el cual destello fugazmente en el suelo. Esta era la señal, el aviso, la sentencia a los titanes. Se escucho el sonido ensordecedor de los tambores y las trompetas de los guerreros, seguidos de cerca por los Olímpicos, los Hecantoquiros y los Cíclopes.
Millares de criaturas, feroces y letales. Zeus los miro alejarse de él con furia descomunal hacia los titanes, y mirando al enorme titán, dijo a sí mismo;
–Así lo has querido, así es como quieres la extinción de tu credo, padre, entonces, que así sea.
Una arrasadora horda de míticos guerreros se desplazó sobre las cálidas tierras del monte Otris, hostilmente rumbo a la muerte, o la victoria. Miles de criaturas corrían a un tormentoso paso, haciendo estremecer el suelo a su paso. Se dirigían sedientos de violencia, de matanza y destrucción, millares de seres, millares de criaturas, millares de vidas, todas unidas por una razón en común, la destrucción de los titanes. Zeus el dios de los dioses liderando el enorme ejercito, miro como su batallón se acercaba mas y mas a los despreocupados titanes, los cuales aguardaban en el otro extremo de la planicie, sin más protección que los elementos naturales.
La primera horda se acercaba a los titanes con furia, a Cronos solo le basto golpear levemente el suelo y hacer surgir una columna de piedra ante los guerreros, los cuales fueron aplastados de un solo golpe. La segunda horda fue destruida por océano, el mismo hizo surgir una enorme ola que arrastro a la horda, y a casi la mitad de los soldados de Zeus. Largas horas de lucha dejarían al descubierto la derrota para Zeus, el cual se sentía desesperado, destruido mentalmente por el fracaso.
Pero la historia daría un cambio drástico, el final de la batalla no estaba escrito aun. Zeus, en su desesperación cae de rodillas al suelo, perdido en sus pensamientos, en su derrota mental, ni los gritos de hades o los de Hera, bastaron para hacerlo entrar en razón. Así se veía, la era de los titanes continuaría por muchos milenios mas. Pero, en ese momento, la atención de Zeus se enfoca sobre una luz clara y espectral que ilumina su rostro, una luz que de inmediato lo hace reaccionar y entrar en razón. Esa luz, la luz que hizo despertar al dios de los dioses, no era más que el reflejo pálido del sol sobre el vasto río de ambrosía que corría a su lado.
–Claro, eso es. Pensó Zeus al momento que se levantaba rápidamente, y tomaba el odre que colgaba de la cintura de un ciclope muerto, surcando sin demora el leve trecho que lo separaba del rio, Zeus llega a la orilla. Clara y cristalina, la ambrosía fluía, sin poder ser detenida por ningún poder en el mundo. Zeus lleno el odre con el cristalino liquido, luego, regreso rápidamente junto a hades y Hera, los tres, tomaron la poderosa ambrosía, y así se iniciaría el fin de la batalla y de la era de los titanes, ahora, con más fuerza.
Hades, el dios del inframundo y su hermana Hera se encaminaron hacia los titanes, los cuales masacraban sin piedad al mítico y ahora casi extinto ejército, Zeus se elevó por los cielos, llegando casi a tocar las grises nubes que los cubrían. Hades y Hera se encargaron de llamar la atención de su padre y los demás titanes, grandes ráfagas de fuego brotaron de las manos de hades impactando el rostro de océano, el cual cae sin control al suelo adolorido y ardiendo en un dolor infernal y a la vez, causando un estridente temblor. Hera se encargo de crío y ceo, ambos son derrotados con poca dificultad. Cronos, con la mirada firme sobre su primogénito, no prestaba atención a los pequeños traidores a sus pies, y sin perder detalle en la figura de Zeus que sube más y más, hasta llegar a una altura considerable.
– ¿Qué pretendes hacer, hijo? Pregunto cronos con voz demoníaca y ronca.
–Te di una oportunidad padre, pero no la aceptaste. Dijo Zeus al momento en que levantaba la mano derecha –Ahora será tu fin y de tus hermano, ya que así, lo has decidido.
Zeus, al levantar la mano crea en ella un deslumbrante rayo color amarillo el cual crece más y más haciendo rugir el oscuro cielo gris.
–Padre, este es el fin de tu era. Exclamo Zeus lanzando el gigantesco rayo en dirección de su padre y los demás titanes.
–Eres un imprudente hijo. Dijo cronos –esté insignificante rayo no acabara con nosotros. Y extendiendo su colosal brazo, Cronos trata de detener el rayo. El sonido del rayo al impactar a Cronos ensordeció el mundo entero, hades y Hera junto a los pocos sobrevivientes huyen del lugar. Una gigantesca nube de polvo invade medio mundo, Zeus, mira desde lo alto. Al disiparse el polvo los titanes yacen en el suelo, completamente derrotados, hundidos en su miseria y su fin. Así de esta forma, cronos y los titanes son vencidos por Zeus y los olímpicos.
–Así lo quisiste padre. Murmuro Zeus mientras descendía –Así lo quisiste.
Posado junto a Cronos, Zeus es proclamado dios de los dioses, seguido de un fuerte canto de victoria, al fin la Titanomaquia había llegado a su fin luego de millones vidas perdidas. En los días venideros los Titanes fueron desterrados al Tártaro, donde eran custodiados por los Hecantoquiros, con excepción de Cronos, que es el único de sus hermanos que vive en la isla de los Bienaventurados (lo más parecido al cielo cristiano).
De esta forma se desarrollo la más devastadora batalla de todos los tiempos mitológicos, luego los dioses fueron nombrados los olímpicos, y cambiaron el nombre del monte Otris, por el monte Olimpo, la ambrosía se convirtió en bebida de dioses, y fue exclusivamente para ellos, en el futuro se crearía la raza humana y demás criaturas por la mano de Zeus. El es el más poderoso del Olimpo, pero en su palacio aun guarda el odre con un poco de ambrosía, para recordar que alguna vez, en algún tiempo, los dioses casi son derrotados por los titanes, y que un poco de agua, lo ayudo a lograr su cometido. Además de esta forma jamás olvidaría que él, a pesar de ser poderoso e inmortal, también probó el sabor amargo de la desesperación, en la devastadora titanomaquia.
Gracias por pasar taringueros :3

