InicioApuntes Y MonografiasLa Grieta (cuento corto)
Hola taringeros, acá con un pequeño relato de mi autoria algo diferente, inspirado en los relatos de H.P LoveCraft decidí formular una pequeña historia contada a forma de narración continua. Bueno espero les guste.

La Grieta

El ardiente aliento ácido que emanaba de la criatura hacía que mis ojos se quemaran lentamente, su fuerte respirar hacia que mi corazón latiera a gran velocidad, que mis nervios se desbordaran, que mi respirar se agitara mil veces de lo normal. Ahí yo, acorralado en una pared casi derrumbada del jardín, escondido bajo unas plantas, mirando a la criatura a través de una grieta diminuta, una grieta que a pesar de su diminuto tamaño, era lo único que me separaba de mi muerte segura.

Sumido en mi desesperación no queda más que resignarme, nada pudo haber sido un final mas castigador que ser llevado al mundo oscuro de donde sale mi cazador, el mundo de donde no hay luz que cubra el cielo, donde las tinieblas frías y posesivas se hacían dueñas de todo paramo existente. Un mundo, si, aunque no lo parezca este ser vino de un mundo casi como el nuestro, donde las antiguas civilizaciones lo adoraban y le temían, donde alguna vez hubo luz y con su presencia extinguió toda luz y vida sobre ese olvidado mundo.

Sin más que decir, me arrepiento, me arrepiento enormemente de haber sido el que atrajera a este ser hacia la luz de nuestro mundo, el culpable de condenar la vida de todo ser por mi terrible curiosidad, no debí, no, el paquete estaba en la mesa cerrado, envuelto en una gruesa hoja de papel y atado con una fina pero resistente cuerda. Mi curiosidad fue mayor que la cordura, a pesar de que no era para mí lo abrí, lo abrí y ahora, solo me arrepiento, ahora mi casa está en llamas, las servidumbre carbonizada por el aliento de la vestía de la cual ahora escapo.

Ese paquete maldito, no lo resistí y corte la cuerda, y de un tirón suave y continuo, deje al descubierto la llave del mundo oscuro, un libro, si un libro con paginas de tela y escrito con tinta negra algo desvanecida, ese libro, que poseía escrituras y figuras extrañas, no lo podía leer no eran legibles, pero en mi cabeza se iban formando poco a poco cada vez que leía pagina por pagina.

Al llegar a la décima pagina ya llevaba una leve idea del libro, era un libro de rituales, nada de ritos a los muertos ni menos a cosas del infierno terrestres, más bien era un libro de ritos a Uru el demoledor, la criatura que me asecha. De enormes dientes, con aliento de dragón, furia animal y de hostilidad y desprecio por la vida, era descrito, Uru.

Seguido, en la décima quinta pagina, una descripción un poco mas detallada; finos colmillos punteados y afilados, ojos rojos y cubiertos de fuego, horribles escamas y un tamaño de casi cuatro metros de largo por uno setenta de alto. Así, los antiguos que escribieron el libro lo describían.

Al final de la vigésima página en una escritura aun más incomprensible estaba el Urulion, el rito para abrir la puerta a ser de destrucción y oscuridad, leyendo, vino a mis labios las palabras escritas en el libro, palabras olvidadas en el tiempo, en la eternidad, en la vida. Fui leyendo en voz baja pero firme cada uno de los cuatro párrafos del rito, uno a uno los leí, y en cada uno se me erizaba más la piel, y al avanzar se me iban acelerando los latidos del corazón.

Al terminar el cuarto párrafo, la casa quedó en un silencio profundo y tenebroso, las velas que iluminaban el salón quedaron ciegas atrapadas por el furioso viento que entro por las ventanas haciendo sacudir las cortinas en un baile continuo y zigzagueante. El frío se apodero de mi, y la mirada se me quedo quieta en una pared del salón, deje caer el libro y me acerque a esa pared.

Un punto rojo diminuto y tenue se formaba en la pared, un pequeño círculo que crecía poco a poco y que, en cada centímetro que crecía mi temor se hacía más grande. Sonidos espantosos surgían del círculo, sonidos de llantos, gruñidos y desesperación brotaban de la pared, seguido de una leve nube de humo. Mis nervios se destrozaron al mirar que, en un momento el círculo rojo creció a más de dos metros y surgiendo de él, llamaradas ardientes y aire tan caliente que secaba inmediatamente las plantas que se encontraban junto a la pared.

Mis nervios se alteraron al mirar que del círculo, los temibles rugidos de la bestia que ahora me persigue comenzaron a resonar en la habitación. De las entrañas de las llamas surgía Uru tal y como decía el libro, sus escamas se movían en forma aleatoria al caminar su cola en un furioso vaivén tumbaba los jarrones y floreros, y sus enormes garras hacia rechinar el viejo piso de madera.

¿Qué hice? Me dije. La criatura me miro a los ojos, sentí como mi corazón se detenía poco a poco, se acerco, y mostrándome sus fauces lanzo un rugido que estremeció el lugar, la servidumbre corrió a ver lo que acontecía, histéricos entraron a la habitación, y al mirar al ser infernal solo gritaron, y a los gritos acudió, destrozándolos de un solo mordisco. Al mirar la oportunidad, corrí, me refugie en la antesala, pero la criatura por alguna razón sabia donde me encontraba, su olfato lo aspiraba todo, el sonido era insoportable, y sin percatarme en mi desesperación deje caer una lámpara al piso, y de inmediato el ser se arrojo sobre mí, lo esquive, pero no lo pude perder y continuo en su interminable persecución.

En su breve recorrido por la casa demolía todo a su paso, las gruesas paredes de concreto no resistieron su furia y finalmente cayeron en pedazos, en cientos de escombros. Yo, solo hui aterrado, corriendo y despistando en ocasiones a la bestia, me refugien en el jardín, en los arbustos, detrás de una pared derrumbada, y aquí sigo, pensativo y nervioso, muerto de miedo por el final inhóspito que me espera.

Susurrando en mi mente oraciones desesperadas, respirando entre cortado y palpitando mi corazón a velocidad máxima, es mi fin lo sé. Solo, esperar a que por fin me encuentre y me devore como hizo con todos, oh final ya te siento. Mientras mi vida paso volando, y en cambio este momento se me hace eterno, mirando por la pequeña grieta distingo el libro entre las llamas, inmune al calor o al devorador fuego, maldita curiosidad así es como pagare.

Solo, esperando, muriendo lentamente entre los arbustos, mirando por la pequeña grieta que me separa de mi seguro ajusticiador, respiro tranquilamente y me resigno al final, en fin que nada podre hacer ahora, solo, me dejare llevar y que las ardientes llamas me cubran y me arrullen en un sueño eterno. Y moriré feliz porque pude vivir, cerrando mis ojos caeré en su abrazador fuego y reiré mientras caigo en las oscuras tinieblas del abismo.




Espero haya sido de su agrado amigos, comenten que les pareció, sus criticas y sugerencias serán bien recibidas.
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