cerveza80
Usuario (Argentina)

Paciencia. Esta oscuro, no puedo ver nada, todo es invisible, ¿donde esta la salida? ¿Hasta cuando? Preguntas y más preguntas que me hago al estar viviendo esta realidad. Me cuestiono mis decisiones, pienso si elegí correctamente, si estoy haciendo algo acertado, la verdad no lo se con precisión, no creo estar seguro. Durante gran parte de mi vida sufrí esta situación, sufrí por no confiar en el resultado final, sufrí por no saber esperar, aun me cuesta ver en la oscuridad. Me consuela saber que esto no es una condena que solo yo padezco, junto a mi hay muchas personas que lo sufren, muchas como yo, que intentan pasar por alto esta situación, este camino difícil de transitar. Sin embargo pienso que es necesario, por el solo hecho de creer en la vida y de confiar ciegamente en sus pruebas, solo por eso me dejo llevar, solo por eso soporto la carga y es por eso que no me rindo, que no dejo de escalar la montaña, que no le esquivo al camino y aunque sea oscuro, aunque haya demasiadas piedras lo transito, a ciegas, pero continúo. Creo también que la vida con sus pruebas enseña, y este no es un punto insignificante, es este y con seguridad lo afirmo el mas difícil de aprender. Es nada mas y nada menos que la “paciencia”, solo aquellos que supieron callar cuando tenían ganas de gritar, solo aquellos que antes la injusticia supieron mantener la calma, solo aquellos son los privilegiados que en verdad la conocen. Los que sufrieron y padecieron en aprenderla, ellos son los que la han integrado a sus vidas y hoy hacen uso de unos de los frutos mas maravillosos que nos ha dado Dios, y que la vida se encargo de enseñarnos. CUANDO SOLO VEAS PRUEBAS Y DIFICULTADES NO TE AFLIJAS, ES LA VIDA QUE ACTUA COMO MAESTRA Y QUE TE ESTA ENSEÑANDO.
LA NOCHE SIN SUEÑOS. Era una calurosa noche de verano, el calor asfixiante y los recuerdos de amores pasados, hacían imposible conciliar el sueño, me vestí sin ganas y salí a dar un paseo, unos perros se alimentaban de las bolsas de residuos, una pareja de enamorados intercambiaban besos y abrazos en un callejón, yo simplemente los observaba al pasar, quizás con cierta envidia. Continué con mi travesía, ya el sudor cubría por completo mi rostro, el ruido de la música y la gran luz roja atrajeron mi atención, unas chicas en la puerta ligeras de ropa lograron hacerme ingresar. Decidí tomar una copa, para apaciguar mi sediento cuerpo, una bella chica de cabellos rojizos, se sentaba sola en una de las mesas del rincón, me atreví a acercarme y le pregunte su nombre, Alma es mi nombre me dijo, con voz suave apenas perceptible. Unos instantes después accedí a ir con ella a una de las habitaciones de aquel Burdel, lentamente se quito la ropa, la note algo nerviosa, de repente se sentó sobre la cama en silencio, extendí mi mano para acariciar su pelo, inesperadamente comenzó a llorar, intente tranquilizarla, le pregunte la razón por la cual se sentía mal. Ella como una niña empezó a hablar de su vida, que había sido un verdadero infierno, su padre había muerto cuando ella era muy pequeña, su madre se había vuelto a casar con otro hombre que abuso de ella. Huyo de su casa cuando tenía apenas doce años, se entrego por completo a las drogas y a los quince años quedo embarazada. Desgarrada de dolor y solo por amor a su hijo, acepto el empleo de prostituta en aquel burdel, esta era su primera noche, y no contaba con el coraje de hacerlo. La abrase como un padre abraza a una hija, y llore junto a esa niña con el alma herida, lloré por mi soledad, lloré por nuestras vidas desdichadas, lloré por todas las injusticias de este mundo. La noche iba llegando a su fin, aquella noche de verano, aquella maldita noche sin sueños.
CONSECUENCIAS. Siempre serio, admirado y respetado por sus colegas, todo un ejemplo para los estudiantes de medicina. Había dedicado gran parte de su vida al estudio, era sin duda un excelente profesional. Sin embargo, nadie es perfecto, ni siquiera el. Aquel hombre tenia una debilidad por los juegos y las mujeres, durante el día el era un medico prestigioso, por las noches su vida se perdía en el camino de los placeres. Cierto día, despertó con varias manchas en su piel, decidió hacerse unas pruebas para ahuyentar las dudas. El resultado dio positivo, su vida se derrumbaba en ese instante. Se rehusaba a creerlo, un hombre como el, no podía ser, el no podía tener sida. El tiempo fue pasando, y su secreto ya no podía ocultarse, sus colegas, uno por uno se fueron enterando. Su dolor y vergüenza no le permitían seguir con su trabajo, renuncio a su profesión y se dedico por completo a buscar la cura para aquel mal, todo fue en vano, ya no contaba con las fuerzas de su juventud. Pasado un tiempo solamente dedico su vida a las bebidas y a todas clases de drogas. Hasta que un día, llego un joven a su casa, aquel muchacho caminaba con dificultad, en su rostro se dibuja una gran sonrisa, toco la puerta y aguardó. El hombre de mal humor salio a recibirlo, el no quería visitas de nadie. De muy mala manera le pidió que se fuera, el joven insistió de tal modo, que aquel hombre ya sin fuerzas, termino cediendo a su postura. Abrió la puerta y casi al instante aquel joven se abalanzó sobre él, lo abrazo de tal forma que el viejo medico no tuvo posibilidad de evitarlo. Con mucha emoción el joven comenzó a darles las gracias por haberle salvado la vida, el muchacho emocionado le paso a contar sobre un accidente que tuvo en su infancia, y como este hombre cuando aun era medico lo salvo. Explicaba que la única secuela de aquel accidente fue su dificultad para caminar, pero no le importaba porque estaba con vida, y eso era suficiente. Con gran entusiasmo el joven continuo con su historia, cuando creció intento localizarlo para darles las gracias, y entre tantas averiguaciones que hizo, descubrió que aquel hombre enfermo y cansado era su padre. El viejo medico palideció, aquel muchacho habría sido producto de un pasado de placer y locura sin medidas. Confundido el hombre le explico sobre su enfermedad actual, consecuencia de su irresponsabilidad en el pasado. Le pidió perdón por no estar al tanto de su existencia y por no recordar tan siquiera a su madre. El joven sin perder el entusiasmo, abrazo nuevamente a su padre y se quedo a su lado para acompañar, en los últimos días de su vida, a aquel hombre que le salvara su vida de niño, y quien fuera nada más y nada menos, el creador de su propia existencia.
Infidelidad. ¿Sabes una cosa? Hoy vine a verte y no estabas, a la casa de tu amiga fui a buscarte, pero allí tampoco te encontrabas. Me sentí preocupado por tu llamado de esta mañana, me dijiste que no te sentías bien, que quizás con un día en la cama se te pasaría, me pediste que hoy no fuera a buscarte, porque no tenías ganas de ver a nadie. No pude evitarlo e intente darte una sorpresa, un ramo de flores te compre para que te hicieran compañía. He dado varios golpes a la puerta de tu casa, pero nadie respondió. Me sentí algo confundido al no saber sobre tu paradero, a un bar decidí entrar, café de por medio intentaría recordar, algún lugar en el que vos podrías estar. Tal vez por cosas del destino, te encontré, estabas en unas de las mesas de aquel bar, acompañada por un hombre, te veías tan interesada en lo que él te decía que no notaste mi presencia. Inmediatamente del bar me fui, en la esquina me dispuse a esperar, después de treinta minutos según mi reloj, saliste junto a él, subiste a su auto y emprendieron la marcha, casi al instante a un taxi detuve, como si se tratara de una película de espías, te seguí los pasos. Mis sospechas lamentablemente, fueron confirmadas, al verte ingresar a un hotel junto a aquel hombre, a mi casa regrese, con el rostro cubierto de lágrimas, con un inmenso dolor en el alma. Después de haber reflexionado, esta carta te escribí, para contarte que hoy fui hasta tu casa, preocupado por el malestar que dijiste sentir. Hoy descubrí que lo tuyo era una enfermedad, la enfermedad llamada infidelidad, a la que miles de hombres y mujeres en todo el mundo atrapa, una enfermedad que afecta solamente, a quienes como vos, no tienen corazón.
Aprendí de vos Papá de niño siempre me pregunté por que pasabas poco tiempo en casa, por que venias a la madrugada, ahora entiendo que se debía a tu trabajo de doble turno. Papá cuando era pequeño te notaba nerviosos y enfurecido cuando veías televisión, o cuando discutías con mamá. Ahora comprendo que era por la tensión de tener que lidiar con tantas cosas. Papá cuando iba a la escuela jamás me acompañaste, ni revisabas mis cuadernos, tampoco me ibas a ver a los actos. Ahora adivino que los escasos minutos que estabas sin trabajar los necesitabas para descansar. Papá cuando yo era más pequeño te vi bebiendo en varias ocasiones, primero resaltaba en tu rostro una sonrisa de oreja a oreja, que poco a poco iba decayendo transformándose en una triste mueca acompañada por una mirada totalmente apagada. Ahora entiendo que te sedabas con alcohol para olvidar la pobreza que te tocaba vivir, y que lo poco que ganabas alcanzaba apenas para comer. Papá hubo un momento que no puedo olvidar, cuando mamá murió te encerraste en el baño, y aunque nadie te haya visto sé muy bien que lloraste. Ahora comprendo que en la equivocada sociedad en la que vivimos el hombre deja de ser hombre si muestra abiertamente sus sentimientos. Papá un ultimo recuerdo me queda presente, fue la única vez que me abrasaste, la única vez que te sentí cerca, no dijiste ninguna palabra, simplemente apretaste tus brazos contra mi cuerpo. Hoy en día se que las palabras estaban de mas, sé que me querías, aunque jamás me lo hayas dicho, papá hoy te agradezco por las enseñanzas, por quererme en silencio, y emocionado te confieso, que aprendí a vivir gracias a tus experiencias, y a tus recuerdos que siempre mantengo presentes.

Toda mujer necesita amar La mujer que ama en silencio es aquella que termina sus días en soledad, la mujer que calla la voz de su corazón, es aquella que teme vivir. El amor es algo que explota por dentro, un volcán en erupción, es como las grandes olas que llegan a la orilla arrastrando todo lo que está a su paso. Las niñas sueñan con su castillo y el príncipe azul, cuando crecen descubren otra realidad, no obstante se amoldan a ella. Algunas no pueden modificar ese ideal, se niegan a desprenderse de la fantasía de lo perfecto. El amor habita en todo lugar, hay siempre alguien esperando por otro ser, para cada mujer hay un hombre, simplemente debe permitirse querer, debe romper con el candado de los prejuicios y dejarse amar. En algunos casos las mujeres, se crían en un hogar en donde sus padres viven en continuo conflicto, separados, viviendo bajo el mismo techo, esto puede ser uno de los traumas que impide la relación de estas señoritas. Lo vivido en la infancia no tiene porque intervenir en su presente, su pareja no puede ni va a ser igual a su padre, deben simplemente cortar con el pasado paralizante, olvidar los malos ejemplos para disfrutar de una vida en pareja libre de ataduras y complejos. Las mujeres poseen una belleza única, son ellas lo más grande de toda la creación, majestuosas por fuera, y sensibles por dentro. Por este motivo, aunque algunas por temor se atrevan a negarlo, toda mujer necesita amar y sentirse amada.
OSCURIDAD. En la oscuridad no hay temor, en la oscuridad me inspiro, en la oscuridad desaparecen las preocupaciones, en la oscuridad hay secretos sin debelar. En la oscuridad lo físico no importa, en la oscuridad no existe la discriminación, en la oscuridad no hay inferiores, ni superiores. En la oscuridad se proyectan mis sueños como en una película, en la oscuridad no hay interferencias, en la oscuridad todo es mas claro. En la oscuridad uno es autentico, en la oscuridad nadie finge, en la oscuridad no habitan los disfraces. En la oscuridad hay caminos imaginarios, en la oscuridad permanece la fantasía, en la oscuridad soy totalmente libre. En la oscuridad sobran las palabras, en la oscuridad la vestimenta esta de más, en la oscuridad el cuerpo desaparece, en la oscuridad solamente el alma es quien permanece. En la oscuridad los tristes recuerdos se esfuman, en la oscuridad solo hay lugar para los finales felices. En la oscuridad te amo, en la oscuridad te veo, en la oscuridad te siento, en la oscuridad me entrego a vos. En la oscuridad el todo es la nada, en la oscuridad la nada es sencillamente perfecta.
El sueño de un trabajador. El reloj marcaba las siete de la mañana. Es hora de partir, una noche más de trabajo que se acaba, doce horas de vigilancia que llegaron a su fin. Cansado y con algo de sueño, se dirige a la parada del autobús para aguardar por aquel, que lo trasladara a su hogar. Repasa con su mente los acontecimientos que estando de guardia le toco presenciar, las salidas de los jóvenes, los borrachos de siempre dando toques a el portero eléctrico, orinando sobre las puertas de las cocheras, etc. Lo mismo que pasa todos los fines de semana. Él se sentía cansado de aquel empleo, agotado de ser el sereno de aquel edificio. Se cuestionaba mientras subía al autobús, por no haber terminado los estudios, quizás ahora contaría con un trabajo mejor, del que tenia en la actualidad. Tal vez algún empleo en alguna oficina que le permitiera dormir por las noches y trabajar solo durante el día. Por la ventanilla observaba a los linyeras que dormían bajo el abrigo de los periódicos, también desde allí podía ver a los cirujas con sus carros llenos de cartón, los chicos que pedían monedas en la parada del semáforo, pensaba para sus adentros sobre las injusticias de esta vida. Por momentos el sueño lo vencía, y soñaba con una vida diferente, con un mundo más maravilloso y perfecto, en el que no había diferencias en las clases sociales, en un mundo en el que todos eran felices. Sobresaltado despertó del sueño, su viaje había llegado a su fin, finalmente bajo de aquel autobús. Caminó rumbo a su casa, donde al llegar abrazaría a su esposa, besaría en al frente a su hijo dormido, simplemente lo observaría dormir inocentemente y se diría así mismo, que después de todo vale la pena vivir esta vida.

El loco de la libertad. Joven con sueños sin realizarlos, solo un logro obtenido, entre miles proyectados. Ansioso por momentos, deseoso de satisfacción, de pequeñas alegrías, de instantes de distracción. Su vida, un despilfarro según aquellos que viven de chismes, la clásica gente sin vida propia, dependientes de lo ajeno. Para sus pocos amigos, alguien que sufría, un tipo que no superaba el dolor. Potencial, seguro que sí. Era un maestro de consejos, un excelente amigo, una mano en la espalda, un beso en la mejilla, para quien estaba decaído. Un soplo de ánimo, que todos necesitaron sin excepción, en algún momento de la vida. Loco de la libertad, amador y obsesivo por lo absurdo. Regalaba el corazón a lo imposible, quizás le gustaban los desafíos, o simplemente amaba el dolor del rechazo. Masoquista para algunos, filántropo para quienes lo conocían en profundidad. Le falto decisión, le falto energía, le faltó autoestima. No lo sabremos nunca, quizás un poco de todas. Solo un logro en su vida. Un hijo. Un niño que jamás pudo disfrutar, porque sus suegros, respetados y temidos por su dinero, le prohibieron ver. Él sin embargo, se dio el gusto de observarlo todos los días al salir del jardín, nunca tuvo el valor de hablarle, quizás por su aspecto, seguramente el pequeño se asustaría y huiría despavorido. De su final se encargó, el exceso de alcohol, su gran defecto y debilidad. Su último deseo fue que quemaran sus restos y los esparcieran por la plaza. Allí donde jugó de niño, allí donde tuvo su primer novia, ahí mismo donde fecundó a su único hijo, allí donde todas las noches para la chusma del barrio, un fracasado ebrio se sentaba a hablar tonterías, mientras que para sus verdaderos amigos, regalaba sabios consejos de vida desinteresadamente.