CONSECUENCIAS.
Siempre serio, admirado y respetado por sus colegas, todo un ejemplo para los estudiantes de medicina. Había dedicado gran parte de su vida al estudio, era sin duda un excelente profesional.
Sin embargo, nadie es perfecto, ni siquiera el. Aquel hombre tenia una debilidad por los juegos y las mujeres, durante el día el era un medico prestigioso, por las noches su vida se perdía en el camino de los placeres.
Cierto día, despertó con varias manchas en su piel, decidió hacerse unas pruebas para ahuyentar las dudas. El resultado dio positivo, su vida se derrumbaba en ese instante. Se rehusaba a creerlo, un hombre como el, no podía ser, el no podía tener sida.
El tiempo fue pasando, y su secreto ya no podía ocultarse, sus colegas, uno por uno se fueron enterando. Su dolor y vergüenza no le permitían seguir con su trabajo, renuncio a su profesión y se dedico por completo a buscar la cura para aquel mal, todo fue en vano, ya no contaba con las fuerzas de su juventud. Pasado un tiempo solamente dedico su vida a las bebidas y a todas clases de drogas.
Hasta que un día, llego un joven a su casa, aquel muchacho caminaba con dificultad, en su rostro se dibuja una gran sonrisa, toco la puerta y aguardó. El hombre de mal humor salio a recibirlo, el no quería visitas de nadie. De muy mala manera le pidió que se fuera, el joven insistió de tal modo, que aquel hombre ya sin fuerzas, termino cediendo a su postura.
Abrió la puerta y casi al instante aquel joven se abalanzó sobre él, lo abrazo de tal forma que el viejo medico no tuvo posibilidad de evitarlo. Con mucha emoción el joven comenzó a darles las gracias por haberle salvado la vida, el muchacho emocionado le paso a contar sobre un accidente que tuvo en su infancia, y como este hombre cuando aun era medico lo salvo. Explicaba que la única secuela de aquel accidente fue su dificultad para caminar, pero no le importaba porque estaba con vida, y eso era suficiente.
Con gran entusiasmo el joven continuo con su historia, cuando creció intento localizarlo para darles las gracias, y entre tantas averiguaciones que hizo, descubrió que aquel hombre enfermo y cansado era su padre. El viejo medico palideció, aquel muchacho habría sido producto de un pasado de placer y locura sin medidas.
Confundido el hombre le explico sobre su enfermedad actual, consecuencia de su irresponsabilidad en el pasado. Le pidió perdón por no estar al tanto de su existencia y por no recordar tan siquiera a su madre. El joven sin perder el entusiasmo, abrazo nuevamente a su padre y se quedo a su lado para acompañar, en los últimos días de su vida, a aquel hombre que le salvara su vida de niño, y quien fuera nada más y nada menos, el creador de su propia existencia.