Guilleoem
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Acabo de ver la quinta entrega de ese programa infame que es “Todes”. En serio, es muy hipócrita que hablen de amor responsable y a la vez pidan aborto legal, seguro y gratuito. Aclaro que no simpatizo con el feminismo, pero eso no me hace machista. Ok, vamos a dejar las consideraciones personales de lado y vamos a ponernos objetivos. La verdadera lucha no es por el aborto legal. Hay muchas formas de anticonceptivos. Algunos son permanentes, otros no. No hace falta enumerarlos, todos conocen alguno y los que no se conocen se pueden consultar en distintos medios como revistas o Internet. Podés asesorarte mejor en centros de salud. Preservativos, pastillas anticonceptivas, implantes anticonceptivos, DIU, etc. Si teniendo acceso a todo esto, no usás ninguno de estos métodos, todavía te queda el coitus interruptus. Y si todavía, después de todo esto, no tenés la seguridad o la tranquilidad, te quedan anticonceptivos de emergencia como la pastilla del día después. Todos éstos métodos son gratuitos en centros de salud. Ahora, si después de todo esto concebís igual, siendo no deseado, queda claro que tenés cero responsabilidad y que todo te chupa un huevo. La verdadera lucha no es por el aborto legal, lo que quieren evitar la responsabilidad y que alguien más la asuma. Obviamente estoy hablando de una responsabilidad compartida, hacen falta hombre y mujer para concebir. Por otro lado, ¿Cuál es el verdadero reclamo? El aborto legal en Argentina EXISTE. El Código Penal de la Nación Argentina contempla el aborto no punible (o sea exento de castigo legal). No se tomen la molestia de buscarlo. Transcribo: Código Penal de la Nación Argentina. Título I, Capítulo I "Delitos contra la vida"». ARTICULO 86. - Incurrirán en las penas establecidas en el artículo anterior y sufrirán, además, inhabilitación especial por doble tiempo que el de la condena, los médicos, cirujanos, parteras o farmacéuticos que abusaren de su ciencia o arte para causar el aborto o cooperaren a causarlo. El aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta, no es punible: 1º Si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios. 2º Si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente. En este caso, el consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para el aborto. O sea, aún cuando no se dé la construcción de la responsabilidad compartida, como en un caso de violación, pueden interrumpir voluntariamente el embarazo SIN tener que recurrir a la justicia y SIN represalias legales. La única autorización requerida para el aborto es el consentimiento de la mujer encinta, o el de su representante legal. Creo que con esto queda refutado el pedido de aborto legal en Argentina, eso sin considerar cuestiones como el Pacto de San José de Costa Rica o el aspecto moral (esa sería la verdadera cuestión, pero no creo que favorezca a la ideología feminista). Quedaría solamente tratar la gratuidad del aborto y en este punto estaría de acuerdo siempre que se contemple con lo reglamentado en el Código Penal. Estoy abierto a todo tipo de comentarios.

Una de las características del idioma español es la existencia de género gramatical, femenino y masculino (nótese que puse “femenino” por delante). Dejemos de lado por ahora la clasificación semántica. Según la ideología feminista, el uso del género en el español es sexista y despectivo, y es algo en lo que estoy de acuerdo. Si me permiten explayarme… Si nos referimos a un colectivo femenino, usaremos el artículo determinante femenino plural “las”, entonces diremos por ejemplo “las docentes”, “las empresarias”, “las alumnas”. En cambio si usamos el masculino “los”, de manera que nos referimos al colectivo como “los docentes”, etc. , no tendremos la certeza de que el colectivo sea mixto, ya que lo usamos para referirnos a un colectivo tanto de hombres, como de hombres y mujeres. Lo mismo ocurre si nos referimos al colectivo con los pronombres “ellos” o “ellas”. O sea, en el español la forma no marcada es el masculino. Esto quiere decir que en nuestro idioma el género gramatical masculino es el INCLUYENTE o INCLUSIVO, mientras que el femenino es EXCLUYENTE o EXCLUSIVO. Entonces ¿Es válido decir que el lenguaje sea machista? No existe en español el artículo o pronombre plural exclusivamente masculino, cosa que si ocurre con el femenino, y eso me suena a lenguaje feminista más que machista. Por otro lado, la cuestión de remplazar la “a” y la “o” por la “e”, argumentando representar a personas que no se sienten identificadas con género femenino o masculino. Hay que considerar que el género gramatical es una propiedad lingüística en un idioma, y no hay una necesidad lógica en su relación al sexo biológico. Y acá también hay que debatir sobre otra cuestión que es la “ideología de género”. Quiero aclarar en este punto que estoy de acuerdo con la ley de identidad de género y respeto la orientación sexual de todos. En serio. No quiero ser condecendiente, y tengo mis argumentos. No creo que una condición sexual como por ejemplo la homosexualidad sea una enfermedad (es importante que no confundan con disforia o trastorno de identidad de género, esa es otra cuestión), tampoco es una cuestión de elección. Uno no elige una orientación sexual, simplemente la tiene. La respeto y la justifico en la medida que la pareja sexual pueda dar un consentimiento válido, si no tendríamos que justificar también a pedófilos y necrofílicos. La orientación sexual es debida a factores biológicos y sociales, inseparablemente. PERO, orientación sexual NO ES género. El género de una persona al nacer está predeterminado biológicamente, y puede ser hombre o mujer (salvo afecciones genéticas como Turner o Klinefelter). A partir de ahí, tu orientación sexual es otra cuestión. Entonces decimos por ejemplo “lesbiana” para referirnos a una mujer a la que le gustan las mujeres, o “bisexual” a alguien que se siente atracción por los dos sexos, etc. Todas esas son etiquetas que designan cuál es tu orientación sexual, pero no tu género, seguís siendo hombre o mujer. No se puede escapar de eso, es genético. Ahora, volviendo al tema del idioma y el “lenguaje inclusivo”, ya dejamos en claro que el género gramatical no tiene conexión lógica con el género sexual, y si lo tuviera, los géneros pueden ser sólo dos. Y a partir de acá ya no hay relación entre género gramatical y orientación sexual. ¿Cuál es el justificativo de agregar al idioma un tercer género supuestamente inclusivo? Resumen lvl 5: La lengua castellana es sexista y misándrica y el género sexual es independiente de la identidad sexual.
ATENTOS Y A COMPARTIR!! La resolución 20/2018 de la Secretaría de Energía de la Nación, que obliga a los usuarios a pagar un adicional en las tarifas de gas, viola 2 artículos del código civil y comercial. Transcribo: CODIGO CIVIL Y COMERCIAL DE LA NACION Ley 26.994 ARTICULO 7°.- Eficacia temporal. A partir de su entrada en vigencia, las leyes se aplican a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes. La leyes no tienen efecto retroactivo, sean o no de orden público, excepto disposición en contrario. La retroactividad establecida por la ley no puede afectar derechos amparados por garantías constitucionales. Las nuevas leyes supletorias no son aplicables a los contratos en curso de ejecución, con excepción de las normas más favorables al consumidor en las relaciones de consumo. ARTICULO 880.-Efectos del pago por el deudor. El pago realizado por el deudor que satisface el interés del acreedor, extingue el crédito y lo libera. Básicamente estos dos artículos nos dicen que la ley de gas (n.º 24.076) que reglamenta el precio del gas fijado por la prestataria no puede tener efecto retroactivo, y que al pagar una factura de gas, se da por finalizada la obligación de pago. O sea: tenés las boletas anteriores pagas, no tenés deuda, y cualquier cargo retroactivo es ilegal. Les dejo un enlace a un modelo de carta de impugnación, lo llenan y se presentan en su empresa distribuidora. https://docs.google.com/document/d/1so-SY7p435goNmCt-GrvlBuOBOLsKqXmp5yDJ6rwUFk/edit
Yo quisiera saber cuál es la verdad. ¿Se perdió la objetividad, el debate, la búsqueda de la verdad? Hoy no hay debate serio. Hoy gana el debate el que grita más fuerte. No hace falta que tenga razones, porque todos tienen derecho a dar su opinión y usan ese derecho como argumento. Aunque esa opinión no tenga fundamento, parece que el sólo hecho de querer refutarla es una falta al derecho del oponente de poder expresarse, y ese es todo el argumento que necesitan. Con eso tienen razón. Todos tergiversan en favor de su punto de vista, tengan o no tengan razones, porque el fin último no es llegar a la verdad, sino callar al adversario. Piensan: “Si te callás no tenés más nada para decir, te quedaste sin argumentos, por lo tanto estás equivocado”. Y hoy quien calla otorga. Todo vale para llegar a “tener razón”. Todo tipo de falacias. Ad hominem, ad populum…, incluso a veces el que pega más fuerte es el que tiene razón. ¿Exagero? Prendan la tele, escuchen radio, lean cualquier diario o revista, salgan a la calle. Pasa entre los vecinos de la cuadra, entre los políticos, entre panelistas y periodistas, entre primeros mandatarios… ¿La causa? No sé. Serán muchas. Dependerá del debate. Puede ser ignorancia, la maldad innata del hombre, zafar de un castigo, intereses económicos (maldito dinero), qué se yo! Pero nunca el motivo de la discusión es la búsqueda de la verdad. Hoy la verdad está escondida. La tienen secuestrada. Hay gente que sabe dónde está, pero si la muestra se les termina el negocio. Tu opinión cuenta, ¡obvio!, pero también la del otro. Sé tolerante y cedé a la posibilidad de otros puntos de de vista, pero no creas en nada a priori. Cuestioná todo. Sos inteligente, ¡pensá! Agarrá con pinzas los títulos. No es lo mismo alguien educado que alguien adoctrinado. No es lo mismo educar que adoctrinar. Todos los fanatismos son malos. Leé lo que se te cruce, que no te digan que es un mal libro. A medida que leas otras cosas, vas a saber cuál es bueno o no. Hoy tenés prácticamente toda la info mundo en la palma de la mano, pero que no te sea suficiente. Que no te confundan las etiquetas. Sé objetivo. Cuando tengas dudas, tratá de mantenerlo simple y apegate a las definiciones. A veces basta con eso, un simple diccionario. Partí de la base. No te agarres de estadísticas, no dicen nada, porque no representan el total de la gente, y son fáciles de manipular. “Hay dos panes. Usted se come dos. Yo ninguno. Consumo promedio: un pan por persona”. Poné en duda los libros de historia. La historia la escriben los que ganan, y no siempre ganan los buenos. A veces las cosas no son blancas o negras. También hay grises. No es una vergüenza reconocer que estabas equivocado. Muy por el contrario, llegar al error tiene que ser una revelación, una epifanía, algo que te ponga de cara a la realidad, algo que te demuestre que antes estabas mal, que te empequeñece, y que finalmente te ponga en el camino de ser una mejor persona al llevarte a buscar la verdad. Reconocer el error engradece. Habrás leído esta cita antes, pero resume un poco: “La verdad nos hará libres”. Que así sea.

La noción clásica de arte es la de las “bellas artes”, las que agrupaban las obras de pintura, escultura, arquitectura, música, etc. Además antiguamente se la asociaba también al “saber hacer”, eran las “artes menores” que aplicaba a la fabricación de objetos más cotidianos, como vajilla, u otras actividades como la cocina, la guerra. Esta es la noción que nos llega al común de la gente, por eso seguimos escuchando de “arte culinario”, “arte marcial”, “el arte de vivir”, etc. Pero relacionamos más la palabra “arte” a las “bellas artes”. Hoy día cualquiera que agarre un catálogo de arte se confundiría con un catálogo de supermercado. Te muestran como arte un broche de madera arriba de una piedra, un móvil colgante con figuritas que parece que cortó un nene de 5 años, ¡un mingitorio!, cualquier pintura moderna parece manchas de humedad o a un collage de escolar. Hasta un toallón tiene motivos más llamativos. El artista quiere transmitir un significado en su obra y los tópicos son subjetivos, para entenderlo hay que ser objetivo, pero te parás delante de cualquiera de esas cosas y te proponés un trabajo de abstracción mental para tratar de dilucidar que carajos representa y a lo único que llegás es a un dolor de cabeza. Por otro lado, cualquiera puede ir a una gráfica y en 5 minutos te sacan una gigantografía de esa foto que sacaste con una cámara súper mega reflex full color de 650 megapíxeles y que tiene todo el mundo en el celular. Hasta apretás un botón y al instante aplicás filtros, sepia, blanco y negro, efecto acuarela, cambiás de fondo, etc. Y te queda un mural con el detalle que quieras, mucho más vistoso que cualquiera de los cacharros que exponen en el museo. Antes no era así. Antes no había cámaras y para plasmar la realidad se necesitaba un pintor o un escultor. Como siempre pasa hubo buenos y malos. Pero incluso las buenas pinturas tienen menos definición que la gigantografía que sacaste hace un rato, y una máquina te hace montones de réplicas de cualquier escultura, teniendo un molde o impresora 3D. Pero lo que tenés que tener en cuenta primeramente para empezar a apreciar el arte no es el resultado, sino el modo. Antes una “gigantografía” se pintaba, y eso muchas veces implicaba que el pintor tenía que empezar primero buscando un lienzo, pegar en un palito un puñado de pelos para hacer un pincel y moler en mortero pigmentos para las pinturas (hoy comprás todo) y después de eso recién empezar con la pintura en sí. Ahora antes de seguir leyendo buscá en google imágenes Caravaggio, Vermeer, Tiziano o Rembrandt. Todos esas obras con todos lo detalles que tienen se lograron a fuerza de pincel, pinturas y mucho tiempo. Ahora buscá en google imágenes esculturas de Miguel Angel, Bernini o Strazza. Fijate en los detalles y pensá que el tipo lo hizo con una piedra, martillo y cinceles, y también mucho tiempo. Todas son obras de arte en sí mismas por la cantidad de trabajo que tienen. "Las meninas" de Velázquez - 1656 "La joven de la perla" de Johannes Vermeer - 1665-1667 "Virgen con velo" por Giovanni Strazza - 1855-1856 Otra estatua velada de Strazza Cuando entendés la cantidad de trabajo que implica una obra de esas empezás a verla más seriamente y notás otros detalles. Me acuerdo la primer pintura que me llamó la atención. Había visto otras antes pensando en la cantidad de trabajo pero en esa había captado algo más. No tuve la suerte de verla en persona, la ví en una lámina de una enciclopedia. Era “Filósofo meditando” de Rembrandt. "Filósofo meditando" de Rembrandt - 1632 No dice mucho a primera vista: es una escena simple, para nada cargada visualmente, no tiene nada de colorido que llame la atención, ¿En qué te podés fijar? En el tratamiento que hizo el pintor con la luz. Tenés de un lado ese ventanal por donde entra toda la claridad, y se va fundiendo hasta llegar al extremo de la oscuridad total en el hueco de la escalera y los extremos de la habitación. Del otro lado la luz más tenue de un fuego, la diferencia de iluminación que hace el ventanal y el fuego, cómo se van difuminando la luces en la habitación, las sombras… y de nuevo, todo eso hecho a mano con un pincel y unas pocas pinturas sin mucha variante de color. Había una serie de pinturas similares del mismo autor con el mismo colorido, escenas simples y el tratamiento de la luz. Me dí cuenta que las pinturas tenían bastante más que mucho trabajo y paciencia. Había técnica. Si a mi me diesen lienzo, pintura y pinceles, no lograría nada parecido ni en diez mil años. "Los peregrinos de Emaús" de Rembrandt - 1629 Con la escultura lo mismo. Si hasta parece que le podés volar el velo de un soplido a la virgen de Strazza ¡y es todo piedra! Durante mucho tiempo todas esas obras se apreciaron por esos detalles, por la casi perfección en la ejecución. Un gran maestro se caracterizaba por el gran realismo que le aportaba a su obra, más que por otras cuestiones como si era reproducción de la realidad o una significación, y toda esa cantidad de trabajo y talento tuvo el consumo que siempre debería tener: el consumo estético. El arte era la belleza de la creación del hombre. Después un declive. El arte empezó a abundar en cantidad, a ser más común. La vanidad de los más ricos en tener obras de arte hizo que se empiece a tratar como una mercadería más, y pasó de un consumo estético a ser un bien de consumo. Empezó a tener principalmente precio. Casi en los 1900 y en adelante con el avance de la fotografía el artista ya no era necesario para representar la realidad. Se reproducía en serie y se vendía como se vende cualquier otra cosa. El arte sobrevivía apenas, estaba muriendo toda esa belleza creadora que tenía. "Farbstudie Quadrate" de Vassily Kandinsky - 1913 "La fuente" de Duchamp - 1917 (Mingitorio de Duchamp) Acá es donde se transforma el concepto de arte. Toma la noción moderna que se tiene del concepto. Surgen otras formas de arte que son más una representación de una idea del artista que de la realidad, un significado. Había que empezar a ver el arte como lo que se quería representar. Pero esa idea tenía poco que ver con las grandes obras de antes, y poca gente le encontraba importancia o sentido. Y en medio de todo este triste camino que tomaba el arte surge lo que es para mí, la obra más importante de este nuevo movimiento de arte conceptual. La obra de Piero Manzoni. Piero Manzoni estaba conciente de todo lo que pasaba. Veía la crisis, el cambio radical forzado, veía principalmente el consumismo. Las obras cotizaban por tener la firma de un artista famoso, y el principal detalle de la obra pasó a ser el precio más que la obra en sí. Para cualquier aficionado al arte esto es malo, para un artista debe ser peor. Y ahí es donde atacó Manzoni. Agarró 90 latitas que contenían (decía él) su mierda, las firmó y golpeó con esas latas la mesa. “¡Acá tienen señores comerciantes de arte! ¡Tiene mi firma! ¿Que cuánto vale? ¡Es mierda de artista, vale su peso en oro!”. Me imagino que habrá pensado algo parecido. "Merda d'artista" de Piero Manzoni - 1961 En la etiqueta decía “Mierda de artista. Contenido neto: 30 gramos. Conservada al natural. Producida y envasada en mayo de 1961”, o sea que valían en ese momento 30 gramos de oro. Las vendió todas, pero no era la idea. Fué una sátira, una genialidad, el mejor ejemplo (para mí) de arte conceptual, donde el significado de la obra y lo que representa es más importante que el objeto. La diferencia entre lo que representa el objeto y lo que quiere representar. Y lo que representa para mí es la defensa a toda la historia del arte y la hermosa capacidad creadora del hombre, el desprecio por el consumismo y el derroche sin sentido, un homenaje a todos los grandes artistas y a la estética. Una lata de mierda para defender las “bellas artes”. Esa aparente contradicción es lo que hace que sea una genialidad.

Antes que nada una aclaración (una fe de erratas mejor dicho): La estatua velada del post anterior no es de Strazza, la hizo Antonio Corradini. El error fué porque buscando obras de Strazza en internet me salió un enlace con esa imagen y yo asumí que era de Strazza. La escultura se llama "Modestia" o “La verdad velada”. Otra sensación que me quedó del post anterior, por los comentarios que me dejaron, es que interpretaron que estaba defendiendo o justificando el arte moderno. Bueno, un poco se justifica, pero de cualquier manera comparto con los que comentaron: el arte, del impresionismo para adelante, no tiene comparación con lo clásico. Me quedo toda la vida con lo de antes. Lo que pretendía realmente era narrar de una manera resumida cómo fué mi acercamiento al arte, tratando de llegar a la comprensión de por qué algo como una silla rota o una lata de mierda hoy se considera arte. Es cierto que hay una diferencia muy marcada entre lo clásico y lo moderno, los estándares son casi totalmente opuestos. Si antes el criterio de la obra era el realismo y los detalles estéticos, hoy lo que prima en el arte es el mensaje que se quiere dar. Por eso un criterio fundamental para juzgar una obra hoy es entender el contexto. Hay que encararla con un conocimiento previo, porque sin esa data tendrías que tener una abstracción intelectual nivel Dios para entenderla. Es algo así como si yo expusiese un ladrillo con una cuchara rota de albañil, “¿WTF?” Dirán, pero luego yo les digo algo así como: “Esta obra representa la marginalidad de la clase obrera, la precariedad de las condiciones laborales de los pobres, y la eterna lucha por la dignidad de los trabajadores”. Con ese dato pueden abordar la obra de otra manera. Si, suena a chamuyo, pero no siempre es así. Lo importante es que entiendan que hoy no se considera el arte solamente por el gusto, si fuese así ya saben cuales son los gustos populares, tendríamos que considerar “eso” como arte. Por suerte hay otros criterios para medirlo. En 1917 Duchamp expuso un mingitorio. Igual al que había en ese momento en cualquier baño de la época. Lo habrá comprado en alguna casa de sanitarios, no sé. Un mingitorio común. Lo firmó y lo expuso en un salón de arte. Fue una revolución. Esto es arte. En 1961 Piero Manzoni presentó unas latas con su propia materia fecal adentro. En la etiqueta decía más o menos "Mierda de artista, conservada al natural, 30 gramos" y tenía su firma. Leiste bien. ¡Una cagada adentro de una lata!. En su momento se vendían por 30 gramos de oro. Esto también es arte. Un dato aparte: La última vez que salió una a la venta fué en 2007 y pagaron 124.000 euros. Subastan un Kadinsky, un Klee o un Pollock en una huevada de plata. Vos lo ves y no es muy diferente del enchastre que hacen nuestros hijos con temperas o plasticolas de colores. Lees todo esto y pensás "¡¿Qué onda?!". Entonces, ¿Cuál es el criterio para considerar qué es arte?¿Quién es artista y quién no?. Parece muy fina la línea. ¿Está librada la decisión a la subjetividad del espectador?. A priori parece cuestión de gustos, y es el argumento de reggetoneros y arjoneros. "Que no te guste no quiere decir que no sea música" me dicen, y se me ponen lo pelos de punta. “Gustos son gustos me dijo una vez un chico que se comía los mocos” casi siempre contesto en tono burlón. Ok. Arjona y el reggaeton (o como carajo se escriba, no me interesa) es música. Les concedo eso. Caben dentro de la definición convencional. Son arreglos de sonidos que tienen ritmo, armonía y demás. Si es por gustos me gustan casi todos los géneros , yo también me entretengo de vez en cuando con alguna cumbia. Amar azul, Malafama y otros. Es música (mala), pero no es arte , y ahora te explico cuál es la diferencia. Estoy de acuerdo con que te guste Arjona, me parece bárbaro, te lo respeto. Lo que me molesta es que lo presenten como un músico serio, un trovador, un artista. Arjona es un poetastro que pegó un tema con una formulita de metáforas por oposición, y a partir de ahí hizo siempre lo mismo porque era rentable. "Acompañame a estar sólo", "quién está contigo si conmigo estás tu", "cómo alejarme de tí si estás tan lejos", “nunca dije la verdad porque la verdad siempre fué una mentira”, "dime que no, clavame un si CAMUFLAJEADO" (Dios! Qué hijo de p***!). Explota el sistema en prácticamente todo su repertorio, porque lo vende. Explota "el gusto quinceañero y comprador compulsivo", como bien dice Alejandro Filio, un artista mexicano que de verdad está comprometido con la música. Los tópicos que elije son otro tema a juzgar: “tu reputación son las primeras seis letras de esa palabra”, o hacerle una canción a la menstruación, llena de metáforas tan desagradables y desacertadas como “dejás un cuadro impresionista debajo”, “una cigüeña que se suicida” o “pintás jirones de ciruela que van a dar hasta el colchón”. En resumen el tipo es un comerciante ladrón, o en el mejor de los casos un mal artista. No me gasto en hablar del reggaeton. Se dice que Beethoven compuso "Claro de Luna" conmovido por la confesión de una mujer ciega que le había dicho que nunca pudo disfrutar de la visión de una noche de luna llena. Quiso hacérselo sentir en forma de música. Puede no gustarte la música clásica, pero no por eso tenés que sacarle mérito. Hay bastantes parámetros para revisar y como última instancia quedaría el gusto, y este último parámetro no es decisivo. Manzoni presentó las latas de mierda como crítica al comercialismo que había (y que sigue habiendo) en torno al arte, en donde todo lo que tuviese la firma de un artista reconocido se vendía al máximo precio posible. Fue al choque contra eso, contra el comercio del arte, contra el banal derroche, y lo hizo también en defensa del consumo real que tendría que tener el arte que es el consumo estético o comunicativo. Entonces presentó esas latas con su firma y les puso desafiante un precio de chiste en oro. Y eso es lo que hace un artista. El arte es una forma de expresión, y el artista se expresa en un contexto, se reinventa en su forma de expresarse, te hace ver cosas sin usar imágenes, te dice cosas sin usar palabras. Su propósito no es lucrar con su obra. Es así de fina la línea. Esa es la "pequeña" diferencia. En comparación, Beethoven es la "Merda d'artista" de Manzoni. Arjona, Ozuna y Bad Bunny son una cagada adentro de una lata.