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zapatodecuerina

Usuario (Uruguay)

Primer post: 18 feb 2011Último post: 2 ago 2011
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Libia: el fin de todos los medios - Sandino Núñez
InfoporAnónimo3/23/2011

Libia: el fin de todos los medios - Sandino Núñez Por fin apareció el pretexto. La ausencia de componente fundamentalista en las revueltas árabes había complicado las cosas para las potencias occidentales. Un malestar provocado por insurrecciones típicamente civiles en regiones en las que no conviene que haya insurrecciones civiles, sino más bien loquitos fanáticos enojados con algún hereje o algún blasfemo, que justificaran a su vez, oportunamente, una nueva intervención, un golpe monárquico autoritario, una mano dura contra la inmadurez política endémica de ese pueblo. De ahí que la intervención de la ONU-OTAN para impedir la generalización del conflicto (supongo que el mayor peligro es el contagio de Arabia Saudita) haya ocurrido en Libia: un viejo régimen personalista que pocos recordaban ya, con un caudillo carismático poco verosímil como una especie de Ricardo Fort, ya totalmente inocuo cuando no funcional a los intereses de Occidente. Gadafi fue maestro de terroristas en la era Reagan. Seguramente había sido parte invisible del Eje del Mal de aquel exceso penoso llamado Bush. Y ahora, en estos otros tiempos, luego de una conmovedora reconciliación, era reflotado como una "locura asesina" y un peligro para la vida de sus compatriotas civiles. Pues hay que considerar que en la Casa Blanca ya no hay un magnate petrolero educado por Disney, sino un presidente alternativo, tolerante, conversador, sofisticado y utópico. Digamos que ya no está Homero Simpson en el poder, sino su hija Lisa. Del fundamentalismo de Bush y sus rudimentos de religión holywoodense, a la laicidad democrática de Obama y su retórica cívica tolerante y constitucionalista. A Obama le ha tocado ahora mover en Libia al artefacto militar, así como a otro demócrata famoso, Bill Clinton, le tocó hacer exactamente la misma fealdad en Yugoslavia a fines de siglo pasado. Es que son los demócratas educados los que hacen las guerras feas, sucias, asordinadas. Los Bush lanzan el artefacto militar en cruzadas frontales devastadoras con coartadas elementales y paranoicas. Ellos invaden, bombardean e incendian para borrar al mal de la tierra. Son operaciones de cirugía grosera: la invasión a Panamá para llevar a Noriega a la justicia americana, la devastación de Afganistán para neutralizar el peligro Talibán, la destrucción de Irak para derrocar a Saddam. Operaciones completamente inverosímiles cuya verdad es precisamente la inconguencia, la exhibición inmotivada de un poder mecánico absoluto: lo Real. Como Jason Voorhees, el machetero enmascarado de Viernes 13. Detrás no hay nada, ninguna ideología, ninguna justificación, ninguna compleja operación de inteligencia militar o de diplomacia. Sólo hay, vagamente, el eco de un mandato simple y psicótico: un empuje ciego, la voz en la cabeza del psychokiller. Los Clinton-Obama en cambio se condenan a hacer guerras retorcidas, perversas e hipócritas. Procederán constitucionalmente, nunca irán solos, ni en alianzas que no tengan cierta legitimidad previa, reunirán al Consejo de Seguridad de la ONU, operarán en bloque con la OTAN y otros artefactos, apelarán a coartadas legislativas o humanitarias. Hablarán de zonas de exclusión, de intervenciones de seguridad, de protección de las poblaciones civiles, como cuando el terremoto de Haití. No hablarán nunca de guerras justas ni de cruzadas contra el mal: darán la sensación de intervenir a desgano en zonas ya revueltas —como medida extrema para proteger al desamparado. ¿Pero por qué todavía (o por qué otra vez) esta escrupulosa observación de la formalidad en un mundo en el que la obscenidad, la sobreexposición y el empuje ya parecían haberlo tapizado todo, globalmente? ¿Por qué, si seguramente ya nadie hay a quien convencer, ya no hay nadie que crea en los territorios de exclusión, en la neutralidad asegurada militarmente, en las misiones de paz, en las zonas de protección aérea, en el bombardeo a objetivos militares cuya existencia representaba un peligro para los civiles desamparados, en fin? ¿A qué este simulacro de sentido político allí donde lo real es el aparato militar-industrial: las armas asegurando la hegemonía de los grandes artefactos industriales ante el petróleo que se agota? ¿A qué este simulacro de sentido político, doblemente hueco por otra parte, ya que lo que se está combatiendo es, en última instancia, la aparición del sentido político mismo —encarnado para el caso en revueltas civiles por trabajo, libertad, bienestar, etc.? La solicitud moral de Bernard-Henri-Lévy a Francia de no dejar sola a la rebelión libia (ya que a diferencia de los líderes de Egipto y Túnez, Gaddafi iba a resultar un dictador mucho más duro) es cínica, tonta y ridícula. Así se lograba, paradójicamente, con el pretexto de intervenir para defender la revuelta libertaria, que su Francia y el Occidente armado y en crisis crearan no una zona de exclusión de Gadafi, sino un muro de contención de la rebelión en el mundo árabe. La guerra no es la continuación de la política por otros medios, como decía Clausewitz: es su clausura, el fin sin medios. Conviene no olvidar que mientras Obama ocupa cada vez con mayor dificultad el lugar del buen multiculturalista, demócrata y piola, Sarkozy, excitadísimo con su pequeño protagonismo, es un tránsfuga reaccionario y agresivo cuya campaña electoral otro tránsfuga llamado Gadafi dice haber financiado. Y así como David Cameron se suma al ataque, Merkel se abstiene o Zapatero izquierdista colabora. El Primer Mundo ya no muestra, como quieren tantos utopistas liberales, ni izquierdas ni derechas. Pero este nuevo mundo posconciliar no está unido por el pacífico imaginario democrático tolerante radical que todavía quiere encarnar Obama, y del que el propio Gadafi fue un signo en la década pasada, sino por lo real violento de los recursos energéticos privados y de las armas que arrebatan o defienden. Fuente: http://sandinonunez.blogspot.com/2011/03/libia-el-fin-de-todos-los-medios.html

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ArteporAnónimo2/18/2011

I - Ahora es hora de huir… Desde muy pequeño Zumarán conversaba con él mismo. Con él y con dios, o con lo que suponía que era dios. Ahora es sólo con él mismo. Desde muy pequeño lo supo, al principio creía que había algo de injusticia en ello, o alguna especie de aversión hacía quién era o hacia quiénes eran. Pero no es así. Con el correr del tiempo entre él y él mismo elaboraron sistemas y aprendieron métodos muy efectivos para disimular su estupidez; pero no lo suficientes como para engañarse a ellos mismos. Ahora es hora de huir, la realidad se empecina en desenmascararlos. II Me siento a la sombra de un árbol, recostado sobre el tronco, en la plaza Zorrilla. Un grupo de niñas patina sobre la explanada con los patines que les dejaron los “reyes” hoy en la madrugada. Por la ruta se ve a la porteñada y a sus autos correr hacia las vacaciones; pero yo no voy de vacaciones, las vacaciones son cosa de la clase media y de los hippies, y yo no soy una cosa ni la otra. III - Capital Country Cuando Zumarán abrió los ojos su ciudad ya no era su ciudad y la seguridad de la raigambre había desaparecido. Su caminar se volvió torpe y la paranoia cobró vida. - No, no hay de esos en mi planeta, estoy casi seguro - se dijo. Hizo señas con el brazo y el enorme animal se detuvo, trepó hasta el lomo por unas escaleras de soga y madera barnizada y se sentó junto a otros dos lugareños, lo que pensó serían lugareños, y como en ningún momento se dirigieron a él continuó hasta el final del recorrido. Más y más animales y enloquecidos lugareños trepando a sus lomos. Cuando volvió a despertarse su ciudad ya era su ciudad, la torpeza y la paranoia habían desaparecido y el ómnibus se alejaba, rumbo a la Terminal. IV Me quito los anteojos y me seco las lágrimas. Maldigo a las putas y a sus vulgares remedos del amor; maldigo al alcohol, a la marihuana y a las sádicas tentaciones de Morfeo. V Claudia semidesnuda, colgando uno de sus brazos sobre el borde de la cama, boca abajo, pálida y fría. No puedo recordar como fue, no hay marcas, no hay sangre, sin embargo aquí esta, bien muerta. La luz verde de la marquesina de la pizzería se colaba por la ventana al igual que el aroma a muzarella. Le envío un mensaje de texto al rata Valverde para que me de una mano con el cuerpo. VI Sé que voy a morir, pero no la esperaba tan pronto. ¡Qué caso tiene pensar en eso ahora! Aún desnudo voy a la cocina y me preparo un churrasco a la plancha, un poco de sal y aceite de ajo. Caliento las papas que hice al horno en el microondas. Observo por la ventana, ahí van los pitucos para el colegio, tan ignorantes como aquellos que no tienen más remedio que serlo. VII Zumarán se peina el jopo con saliva, es decir, se escupe la mano y luego con la saliva acumulada le da forma al jopo. Pantalón de cuero, camisa amarilla de seda y botitas de gamuza son la indumentaria habitual de cada sábado, y cada sábado a la noche es minuto de Terremoto Bailable. Chicas ligeras, hombres susceptibles y navajas afiladas. VIII Fueron varias personas las que lo vieron. Estaba planeando sobre el Cerro Pan de Azúcar, saludando a los niños que iban a verlo, cuando se pudo observar que presionaba con fuerza su brazo derecho sobre el estomago. Zumarán era un superhéroe, un superhéroe uruguayo, y el mate, aunque siempre le causó indigestión, le daba pena despreciarlo cada vez que lo invitaban. IX - Los Feos no Tienen Vida Para Zumarán hacer el amor es masturbarse con el objeto que más lo excita. En su caso, las muchachas jóvenes y carnosas; pero Zumarán es feo, en realidad es muy feo, por fuera y en las tripas, y en consecuencia, por demás lógica, nunca hace el amor con muchachas jóvenes y carnosas. Mas este es otro tema. Hace tiempo, el también quiso ser poeta, cada sábado que vivió en la más desagradable soledad, la soledad en la que además de encontrarse sólo era plenamente conciente de su soledad, de su fealdad, de su torpeza mental, de su cojera, de su raro peinado, de la sarna acumulada detrás de la orejas por usar cremas para el cuerpo como gomina, elaboraba versos acerca del amor perdido, de lo que le habían contado era el amor perdido. Sí, Zumarán quiso ser poeta, pero fracasó, fracasó porque era feo, y los feos no tienen vida, no tienen acerca de qué reflexionar, a no ser de su propia fealdad y la soledad a la que se ven sometidos los sábados a la noche.

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Selección de: "Del inconveniente de haber nacido"
Apuntes Y MonografiasporAnónimo8/2/2011

Emil Mihai Cioran (Émile Michel Cioran en francés; Răşinari, Imperio austrohúngaro, 8 de abril de 1911 - París, 20 de junio de 1995) fue un escritor y filósofo rumano. La mayor parte de sus obras se publicó en lengua francesa.Selección de: "Del inconveniente de haber nacido" de E. M. CioranSe puede soportar cualquier verdad, por muy destructiva que sea, a condición de que sea total, que lleve en sí tanta vitalidad como la esperanza a la que ha sustituido.***La imposibilidad de encontrar un solo pueblo, una sola tribu donde el nacimiento provoque duelo y lamentación, prueba hasta qué punto la Humanidad se encuentra en estado de regresión. ***Cuando se rechaza el lirismo, emborronar una página se convierte en un infortunio: ¿qué sentido tiene escribir para decir exactamente lo que se tenía que decir? ***Es imposible aceptar ser juzgado por alguien que ha sufrido menos que nosotros. Y como cada cual se cree un Job desconocido...***No me gustaría que fuesen justos conmigo: podría prescindir de todo, salvo del tónico de la injusticia. ***«Meditad solamente una hora en la inexistencia del "yo", y os sentiréis otro hombre», decía a un visitante occidental un bonzo japonés de la secta Kousha. Sin haber frecuentado los conventos budistas, ¿cuántas veces no me he detenido en la irrealidad del mundo y, por lo tanto, en la del yo? No me he convertido en otro hombre, pero me quedó, es cierto, el sentimiento de que mi yo no es real de ninguna forma y de que, perdiéndolo, no pierdo nada, salvo algo, salvo todo. ***Si el hastío del mundo confiriera por sí solo la santidad, no veo cómo yo podría evitar la canonización.***«...Pero Elhoin sabe que el día en que comiereis de ello vuestros ojos se abrirán.» Apenas abiertos, el drama dio comienzo. Mirar sin comprender: eso es el paraíso. El infierno será, pues, el lugar donde se comprende, donde se comprende demasiado... ***Vale más ser animal que hombre, insecto que animal, planta que insecto, y así sucesivamente. ¿La salvación? Es todo lo que disminuye el reino de la conciencia y compromete su supremacía.*** Le repugnaban las verdades objetivas, el trabajo de la argumentación, los razonamientos sostenidos. No le gustaba demostrar, no le importaba convencer a nadie El Otro es una invención de dialecto.***-¿Qué hace usted todo el día? Me soporto.***Ser objetivo es tratar al prójimo como se trata a un objeto, a un muerto, es comportarse con él como un sepulturero.***Una obra está terminada cuando ya no podemos mejorarla, aunque se la sepa insuficiente e incompleta. Cuando se está tan harto que no se tiene ya la fuerza de agregar una sola coma, aunque sea indispensable. Lo que decide el grado de perfección de una obra no es de ninguna manera una exigencia de arte o de verdad, es el cansancio, y, más aún, el hartazgo.***Aquel que teme al ridículo no irá nunca muy lejos ni para bien ni para mal; permanecerá más acá de sus talentos, y, aunque tenga genio, estará condenado a la mediocridad. ***Están filmando: la misma escena se vuelve a empezar varias veces. Un transeúnte, seguramente provinciano, no sale de su asombro: «Después de esto, nunca más iré al cine.» Se podría reaccionar de la misma manera frente a cualquier cosa cuyo secreto se haya penetrado. Sin embargo, por una obnubilación prodigiosa, los ginecólogos se encaprichan con sus clientes, los sepultureros engendran niños, los incurables hacen abundantes proyectos, los escépticos escriben...***Mejor que nadie, soy capaz de perdonar inmediatamente. El deseo de vengarme me viene tarde, demasiado tarde, en el momento en que el recuerdo de la ofensa está a punto de borrarse, y en el que, casi anulada la incitación al acto, no me queda sino deplorar mis «buenos sentimientos», ***Hay momentos en los que, por muy alejados que estemos de la fe, sólo concebimos como interlocutor a Dios. Dirigirnos a alguien más nos parecería una imposibilidad o una locura. La soledad, en su estado extremo, exige una forma de conversación también extrema.***Cualquiera puede tener de vez en cuando el sentimiento de no ocupar más que un punto y un instante; conocer ese sentimiento día y noche, durante todas las horas, es menos común, y a partir de esa experiencia, de ese dato, uno se torna hacia el nirvana o hacia el sarcasmo, o hacia los dos a la vez.***Cada vez que me siento arrebatado por un acceso de furor, primero me aflijo y me desprecio, luego me digo: ¡que suerte, qué ganga! Todavía estoy vivo, todavía formo parte de esos fantasmas de carne y hueso...***Sacudir a las gentes, sacarlas de su sueño a sabiendas de que con ello se cómete un crimen, y de que valdría mil veces más dejarlas donde están, puesto que al despertarlas no tenemos nada que proponerles...***No hay posición más falsa que la de haber comprendido y permanecer vivo.***«No juzgues a nadie sin antes haberte puesto en su lugar.» Este viejo proverbio invalida cualquier juicio, pues sólo juzgamos a alguien porque, justamente, no podemos ponernos en su lugar.***El problema de la responsabilidad sólo tendría sentido si nos hubiesen consultado antes de nuestro nacimiento y hubiésemos aceptado ser precisamente ese que somos.***Existir sería una empresa absolutamente impracticable si dejáramos de darle importancia a lo que no la tiene.***Habría que repetirse cada día: soy uno de esos que, por millones, se arrastran sobre la superficie de la tierra. Uno más solamente. Esa banalidad justifica cualquier conclusión, cualquier conducta o acto: libertinaje, castidad, suicidio, trabajo, crimen, pereza o rebeldía. ...De lo que se concluye que cada cual tiene razón en hacer lo que hace.***Uno debe ponerse del lado de los oprimidos en cualquier circunstancia, incluso cuando están equivocados, sin perder de vista, no obstante, que están hechos del mismo barro que sus opresores. ***¿Para qué insistir en lo que excluye los comentarios? Un texto explicado no es ya un texto. Se vive con una idea, no se la desarticula; se lucha con ella, no se describen sus etapas. La historia de la filosofía es la negación de la filosofía. ***

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ArteporAnónimo7/1/2011

Esquivando Esfuerzos Lo había dicho el profesor de educación física, tal vez en primer año de liceo y lo dejó marcado para toda la vida: “Si no hacen ejercicio les puede dar un infarto hasta cuando están cagando”. No usó ningún eufemismo para cagando así que yo tampoco lo voy a hacer, ni que fuera yo una mina a la cual se le reduce la sensibilidad al pudor con sólo intercambiar las palabras ropa interior por bikini; o ni que fuera yo un hipócrita que llama empresarios a los hombres que distribuyen alcohol y traficantes a los que distribuyen marihuana. Desde ese día Zumarán evita hacer fuerza a la hora de cagar. Fragmento del Relato "Viejo Pelotudo" de Zumarán Oliva En el almacén estaban Pedro, Don Carlos y el Guigue. Don Carlos paga con un billete de mil pesos y el Guigue busca el cambio en su billetera, una bolsita de arroz Patna doblada dos veces en dónde los billetes de mil, quinientos, doscientos y cien se encuentran delicadamente doblados con las caras de las figuras nacionales hacia adentro. Un pequeño ratoncito se atraviesa en el camino de Don Carlos, lo patea con fuerza; pero el ratón continúa, trastabillando, hasta las bolsas de fideos que se guardan debajo del mostrador. 1965 Es ese instante de amnesia que dura lo que dura el fulgor del obturador. Es ese instante de horizontes tangibles que dura lo que dura el ímpetu del diafragma. Son los ojos que apilan en el brillo de las pupilas la esperanza, la consumación, la felicidad. Pero pasa la vida y nos va haciendo mierda. Y es cada fracaso, cada abandono, cada desamor, cada fatalidad, cada horizonte hundido como los que acumulaba Cioran los que nos muestran, a fuerza de deshacernos el alma, que fueron para algunos los instantes previos a ser fotografiados los únicos momentos de verdadera dicha en sus vidas. De cómo las putas convirtieron a Zumarán en un burgués Es que necesitaba dinero para pagarlas. Cuestión de Fe Zumarán es un lego y lo es en cada materia o manifestación humana que requiera de compromiso y determinación. Además de lego es un hombre desconfiado, lo que hace que Zumarán ante la eventual decisión de tomar partido lo deje todo a la mera suerte o acuse argumentos irracionales. Pues Zumarán está convencido de que para un lego, es decir para él, saber de que lado debería encontrarse en las dualidades que les presenta la vida, es muchas veces una simple cuestión de fe. Ahora lo podemos ver en las manifestaciones anti-antiglobalización; pero aún no recuerda como llegó tomar partido por esa postura, si fue echándolo a la suerte en una moneda o lo convenció alguna mujer hermosa. Historias de América Latina Derrotadas las fuerzas españolas y subyugado el federalismo Zumarán se lanza a la conquista de todo el continente, estableciendo en pocos años el primer gran imperio de América Latina. Fue en ese tiempo que se enamoró locamente de Claudia, amor que no movió ni un ápice su sentido común durante las guerras de conquista ni durante el posterior gobierno. Podría decirse que fue el primer gran emperador en enamorarse profundamente de una mujer, a la vez de mantener la paz, el orden y la prosperidad económica, científica y cultural de su imperio. A su muerte lo sucedió su primogénito Sebastián, un libertino, un crápula que no se enamoró jamás; pero que supo mantener la paz, el orden y la prosperidad económica, científica y cultural de su imperio. Los Azulejos Rotos La gabardina rozaba la arena mientras Zumarán recogía unas plumas de la orilla. Claudia lo observaba en silencio recostada sobre un pequeño barranco. La niebla comenzaba a disiparse. Vivir frente al río fue un sueño que compartieron, pero al igual que su amor, fue una idea que surgió durante la noche, así como la decisión de comprar esa y no aquella otra casita, la de la terraza con barrotes pintados en verde inglés. Las primeras gotas de lluvia truncaron la conversación. Zumarán cubrió a Claudia con la gabardina y corrieron descalzos por la arena, el césped y el asfalto hasta la casita, la de los ventanales con persianas de madera y desidioso jardín. Abrieron las ventanas del comedor, se sentaron a observar la tormenta en dirección al río y continuaron la conversación. - Me hubiese gustado que las cosas se dieran de un modo diferente – dijo Claudia mientras se servía otro vaso de Martini. - Lo sé – dijo Zumarán haciendo sonar los cubitos de hielo en el vaso. - ¿Vos me querés? - Sí, yo que sé. No se trata de eso. La lluvia continuaba y el día también y llegó la noche y ya no había vuelta atrás. En la habitación cabían al menos cuatro camas como aquella. Acurrucado a veces sobre su flanco izquierdo, a veces sobre su flanco derecho. Chillaban los viejos resortes cada vez al darse vuelta. La ventana abierta daba hacia a un pequeño bosque que rodeaba las antiguas piscinas termales. La lluvia era un murmullo que se colaba por la ventana hasta la mesita de luz. Zumarán no lograba dormirse. Claudia lloraba sentada en el baño recostada sobre los azulejos rotos.

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