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popopo7

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(Matemáticas) Relaciones de equivalencia
InfoporAnónimo5/15/2013

Relaciones de equivalencia Por último, vamos a ver el último tipo de relaciones binarias que nos quedan, las relaciones de equivalencia. Veremos las propiedades que tienen que cumplir el último tipo y como comprobar que realmente son relaciones de equivalencia. Además veremos dos nuevos conceptos que se obtienen a partir de las relaciones de equivalencia. DEFINICIÓN Diremos que una relación binaria es de equivalencia cuando cumple las propiedades reflexiva, simétrica y transitiva. Ejemplo 1: Dada la relación de equivalencia siguiente: “dos números están relacionados siempre y cuando su diferencia sea un número par” (es decir, aRb ↔ a-b es par), sobre el conjunto de los números enteros; demostrar que es una relación de equivalencia. Para ello, tenemos que demostrar que se cumplen las cuatro propiedades que hemos mencionado en la definición: 1-Es reflexiva: para todo elemento de los números enteros aRa, ya que a-a=0, que se considera un número par. 2- Es simétrica: para cualesquiera dos elementos de los números enteros, se tiene que si aRb→bRa, ya que si a-b es un número par, entonces b-a también es un número par (aunque con signo distinto). Por ejemplo: 3R5 porque 3-5= -2 (número par), y 5R3 porque 5-3=2 (número par). 3- Es transitiva: Si se cumple que aRb y bRc → aRc, ya que si a-b es un número par y b-c es un número par entonces a-c que también se puede escribir como a-c=a-b+b-c=(a-b)+(b-c) es un número par por ser suma de dos números pares. Por ejemplo: 5R9 (9-5=4 par) y 9R15 (9-15=-6 par), entonces 5R15 (5-15=-10 par). Ejemplo 2: Comprobar que la relación ser menor que en los números enteros no es una relación de equivalencia. Es decir tenemos que comprobar que la relación aRb↔a<b cumple las propiedades de la realción de equivalencia. 1- No es reflexiva: aRa↔a<a, lo cual no se cumple. Ya podríamos decir que la relación no es de equivalencia, pero vamos a comprobar que pasa con el resto de las propiedades. 2- No es simétrica: Ya que si aRb →bnoRa, por ejemplo, 3R7 (3<7) pero 7 no R 3 (7<3 es mentira). 3- Es transitiva: Si aRb y bRc → aRc, ya que si a<b, y b<c, entonces a<b<c. CONJUNTO COCIENTE Y CLASES DE EQUIVALENCIA Como podemos deducir a partir de la definición, una relación de equivalencia determina una partición de un conjunto (todos los elementos de un conjunto que estén relacionados pertenecen a la misma parte o subconjunto); análogamente, toda partición de un conjunto permite establecer una relación de equivalencia. Es decir, una relación de equivalencia divide al conjunto en subconjuntos (o partes) disjuntos los cuales se denominan clases de equivalencia. Llamamos representante de la clase de equivalencia a cualquier elemento que forme para de la clase ={b/aRb}. El conjunto formado por todas las clases de equivalencia, se denomina conjunto cociente, y se denota por M/R (donde M es el conjunto, y R la relación de equivalencia. Ejemplo: Dada la siguiente partición y la relación que podemos ver en el diagrama sagital, indicar las clases de equivalencia, un representante de cada clase, y el conjunto cociente. Las clases de equivalencia con sus respectivos representantes son: A1=[1]={1,2} A2=={3,4} A3=={5,6,7} El conjunto cociente es: {[1],,}. Apuntes Universitarios Educación Continua Master en Matemáticas Puras

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Filósofo Giordano Bruno (1548-1600)
Filósofo Giordano Bruno (1548-1600)
Ciencia EducacionporAnónimo9/1/2012

"Ya no está encarcelada nunca más nuestra razón con los conceptos de los fantásticos ocho, nueve y diez móviles y motores. Sabemos que no hay más que un cielo (...) hemos descubierto el infinito efecto de la infinita causa (...) y sabemos que ho hay que buscar la divinidad lejos de nosotros" Giordano Bruno Se observan aún en este filósofo, el más importante del período renancentista, numerosos elementos mágicos. Existe en el pensamiento de Bruno notable influencia de Nicolás de Cusa, pero también de Platón y los neoplatónicos e incluso de los presocrácticos. Y aunque estuvo interesado en la mnemotecnia y en la lógica, se trata principalmente de un filósofo de la naturaleza. Se sabe que había leído la obra de Copérnico De revolucionisbus orbium coelestium (1543), obra prácticamente desconocida para la época. En la opinión de Bruno, Copérnico no profundiza lo suficiente como para esclarecer todas las consecuencias de la teoría heliocéntrica, puesto que se queda con una lectura matemática insuficiente para descubrir la realidad. En este sentido, es razonable categorizar a Bruno de filósofo más no de científico, puesto que para él solo la filosofía natural da a conocer el universo y si bien descalifica a quienes se aferran a la autoridad de Aristóteles, las fantasías matemáticas, tampoco son suficientes. Lo que hay que hacer es esuchar la voz de la naturaleza... El infinito y los mundos Bruno llevará el heliocentrismo de Copérnico hasta sus más severas consecuencias: todo el sistema aristotélico era falso, entonces, la bóveda celeste estalla en miles de fragmentos... el universo es infinito y en él hay infinitos mundos. Se produce una ruptura respecto a la concepción griega en la cual lo perfecto es finito y limitado. Por otra parte "universo" y "mundo" dejan de ser sinónimos para incluirse uno en el otro. Se hace imposible determinar así cuál es el centro del universo, más difícil aún es afirmar su circunferencia. Ya no hay esferas transparentes: los astros vagan libremente por el espacio y también desaparecen las regiones celestes porque todos los astros se componen de los mismos elementos. La animación universal Las ideas de Bruno, parecerían, a simple vista, científicas en el sentido moderno, sin embargo esto no es exactamente así. En efecto, para sostener la tesis que postula, dirá que un Universo finito no se corresponde con la potencia infinita de Dios puesto que no tendría sentido que Dios hubiese limitado su propia potencia creadora. Más allá de eso, Bruno posee además, una visión animista y mágica respecto al movimiento del mundo: en vez de recurrir a los motores aristotélicos (externos) dirá que tal movimiento es espontáneo. El universo es pues, como un gigantesco animal, en el sentido en que todo está animado. Entonces, en una explicación en la que se observan elementos platónicos y neoplatónicos, dirá que existe un alma del mundo que todo lo anima y genera el movimiento, siendo éste, la causa de todo: "Por pequeña e ínfima que se conciba una cosa, tiene ensí una perte de substancia espiritual, la cual, si se encuentra bien dispuesta la materia, la lleva a ser planta o animal, y forma los miembros de cualquier cupero que comunmente se considera animado. Pues el espíritu se encuentra en todas las cosas, y no hay corpúsculo , por mínimo que sea, que no contenga en sí una porción de él suficiente para animarlo" De la causa, principio y uno. Giordano Bruno El alma universal está en todo, todo puede transformarse en un ser animado y de allí que todo se encuentre en permante transformación. Las cosas pueden cambiar así así, de rostro. En esta tesis hallaría Burno un fundamento para la magia puesto que cualquier cosa puede transformarse en cualquier otra cosa o bien, en todas las cosas hay fuerzas que pueden ser utilizadas: "... ese espíritu se halla presente en todas las cosas, las cuales, si no son animales, están animadas, y si no lo están según el acto visible de animalidad y vida, lo están, no obstante, por ese principio o acto primordial de animalidad y vida" De la causa, principio y uno. Giordano Bruno El Uno "El Universo es, pues, uno, ifninito, inmóvil. Una es la absoluta posibilidad, uno el acto, una la forma o el alma, una la materia o el cuerpo, una la cosa, uno el ser, uno el máximo y el óptimo; el cual no podría estar contenido en otra cosa, por eso es sin fin ni término; por tanto, infinito e ilimitado, y en consecuencia, inmóvil." De la causa, principio y uno. Giordano Bruno El monismo de Bruno se inspira en Parménides (ver pesocráticos). No corresponde hablar de dos infinitos (Dios y el Mundo) sino de uno solo, porque en el infinito todo coincide. Basándose en Nicolás de Cusa, afirmará que los contrarios coinciden en la unidad. De esta forma, no hay sino un único ser: el Uno, deel que las cosas no son sino "modos de ser". El monismo de Bruno se transforma así en panteísmo. El hombre heróico La actitud del hombre dentro de este Universo-Uno es, en la apreciación de Bruno, heróica. Porque luna suerte de "amor intelectual" del Uno y un deseo persistente lo lleva a una búsqueda sin término. En esta perspectiva mística se advierte pues, la influencia platónica y agustiniana. Opiniones Se ha considerado a Giordano Bruno símbolo del pensamiento libre rebelado frente al dogma religioso: vuelve alegremente al naturalismo antiguo "renacido" en los nuevos tiempos, sostiene sus opiniones en todos los países de Europa y ante los poderosos y doctos y, finalmente, después de ocho años de cárcel, prefiere la muerte a la retractación. Bajo este aspecto, aparece como héroe sublime de una humanidad resuelta a reivindicar y defender a costa de la vida el derecho a pensar de acuerdo con una razón autónoma y meramente filosófica. En honor a la verdad, sin embargo, debe tenerse en cuenta que Giordano Bruno se ordenó, según él mismo dijo a la Inquisición véneta, cuando ya su mente estaba invadida por muchas dudas acerca de los máximos dogmas (Trinidad y Encarnación) y se veía inclinada a una interpretación racionalista y naturalista de ellos; que nunca fue perseguido en los países católicos transalpinos por haber huido de un convento ni por sus ideas; y que al regresar a Italia proclamaba abiertamente no haber de temer nada de la Inquisición y estar resuelto a volver al "gremio de la Iglesia católica". Los debates acerca de esta figura se hallan muy lejos de tocar a su fin; de todas formas, nadie puede discutir el valor del entusiasmo mental con que Giordano Bruno cantó como divina la infinita fecundidad de formas de la naturaleza.

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Aristóteles y las cuatro causas
Ciencia EducacionporAnónimo8/31/2012

Aristóteles y las cuatro causas Puesto que conocer algo científicamente es conocer sus causas, la física debe preocuparse por establecer las causas de los seres naturales. La causa o principo radical de cada cosa es su propia naturaleza y por ello hay que atenerse. Establece pues, cuatro causas: 1. La causa material (Ej: el bronce de la estatua) 2. La causa formal (Ej: la forma de la estatua) 3. La causa motriz o eficiente (Ej: el escultor) 4. La causa final (Ej: adornar un templo) Aristóteles piensa, en definitiva, la mayoría de las veces, como biólogo y por eso afirma que el fin y el motor se reducen a la forma: es ella quien mueve al ser vivo desde adentro, como naturaleza y su perfeccionamiento, como enteléchia, es la finalidad de la vida. Aparece así la prioridad formal que caracteriza la metafísica aristótelica. Causa Material: Es la materia, el substrato, la condición pasiva, pero necesaria, que recibe la forma y se mantiene a través del cambio. Significa potencia, posibilidad de llegar a ser, algo no realizado y, por tanto, imperfecto. Causa Formal: Es la forma, la substancia y la esencia: el concepto mismo del ente. Es lo que determina algo y lo hace ser lo que es. La causa formal es la forma específica, propia de la especie. La causa motriz o eficiente: Es el motor o estimulo que desencadena el proceso de desarrollo. Es el principio de donde proviene el movimiento. Es la 'forma' que se encuentra en quien produce un ente o en quien opera una transformación del mismo. Mientras la causa final marca la meta (adelante), la causa eficiente opera desde atrás, haciendo posible la cosa. Causa Final: La misma 'forma' es una especie de meta que opera dirigiendo todo el proceso, como un objetivo o un ideal; considerada de esta manera, la 'forma' constituye el FIN hacia el que el individuo se orienta. En este sentido puede compararse con las 'ideas platónicas' (= modelos de lo sensible). Ej. la causa final es el libro que se ha proyectado (como ideal) de una determinada manera y al que tienden todas las acciones de quienes lo realizan Ej. la causa eficiente es la reunión del escritor + el editor + el impresor que tienen la IDEA del libro y lo hacen posible, lo producen. Ej. la causa formal del libro es lo que lo define, lo que lo diferencia de cualquier otro objeto. Ej. la causa material del libro es el papel, la tinta y los diversos 'elementos' que lo constituyen materialmente. Ej. la causa eficiente es la reunión del escritor + el editor + el impresor que tienen la IDEA del libro y lo hacen posible, lo producen. La METAFISICA no se 'agota' con Aristóteles, aunque sea Aristóteles quien la constituya como 'filosofía primera'. Sigue su curso de profundización y respuestas a lo largo de la historia de la filosofía. En la ESCOLASTICA MEDIEVAL, Santo Tomas de Aquino aporta a la METAFISICA una serie de cuestiones, ampliando y desarrollando la obra aristotélica. Nos interesa rescatar dos (2) conceptos que deben sumarse a los ya presentados. El concepto de ESENCIA opuesto y complementario del concepto de EXISTENCIA representa: a. un aporte racional surgido de la concepción filosófica medieval y cristiana; b. una distinción necesaria para completar el 'estudio de la realidad y del ente' que constituye la metafísica. a. ESENCIA (essentia) Es aquello que hace que la cosa sea lo que es; constituye la determinación del ente. Es lo definible, es el tipo determinado de SER; indica lo que cada ser ES. Constituye el ser concreto de una determinada especie: Ej. la esencia de PEDRO es lo que lo hace ser HOMBRE y al mismo tiempo ser el hombre-PEDRO, con notas específicas e individuales únicas. b. EXISTENCIA (esse) Es aquello que hace que el ente REALMENTE 'sea', 'exista', posea el SER. No basta que el ente sea lo que es (esencia) sino que realmente tenga el SER (= exista). El original latino con el que técnicamente se nombra a la existencia es el 'ESSE' = es lo mas intimo y profundo del SER, porque por él el ente se constituye realmente en SER. Ej. la existencia (el ESSE) es el que hace que PEDRO 'SEA', tenga el SER, exista... • 'esencia' y 'existencia' se necesitan mutuamente para explicar a los entes, tal como hemos señalado en forma y materia, acto y potencia, sustancia y accidentes. El existir es siempre 'existir de una esencia'... y una esencia no es nada sin el existir, sino llegar a SER. • Hemos aludido a la raíz cristiana de esta distinción: el cristianismo incorpora el concepto de CREACION y, junto con él, la idea del CREADOR (Dios) y de lo CREADO (el resto de los seres). En DIOS, esencia y existencia se identifican ya que DIOS por esencia ES. Dios es el SER o el EXISTIR mismo, el acto mismo de SER, es 'por si'. Mientras que el resto de los 'entes' (creados) muestran que puede distinguirse entre su 'esencia' y su 'existencia': no han sido siempre, van a dejar de ser, han llegado al ser, pero no SON necesariamente. El ente creado no posee siempre el ser. El concepto mismo de CREACION significa otorgarle de la nada el SER a todos los entes. La distinción metafísica entre ESENCIA y EXISTENCIA permitió a Santo Tomas sumar un principio explicativo que diera cuenta de todo lo real. El movimiento (metabolé, kínesis) La física se ocupa de la naturaleza y las causas de los seresn "naturales". Ahora bien, es evidente que todos los seres naturales están en movimiento, hecho que Aristóteles admite a partir de la experiencia. Aristóteles distingue diferentes clases de cambio (metabolé): Cambio substancial: Generación (génesis) Corrupción (de la substsancia) Cambio accidental: Movimiento (kínesis) ►Cuantitativo: Crecimiento y disminución ►Cualitativo: Alteración ►Locativo: Traslación Aristóteles señala además que todos los filósofos han intentado explicar la naturaleza a partir de un sitema de contrarios. Empédocles habló de "amor" y "odio", Demócrito de "lleno" y "vacío", Pitágoras de "par" e "impar" y así... pero si bien este camino sería correcto en princpio, finalmente resulta insuficiente para explicar el cambio, porque un término no puede transformarse en su contrario ya que de este modo más que transformarse se destruiria. Aristóteles sostiene entonces que es necesario recurrir a un tercer principio: el sujeto de los contrarios porque el movimiento solo puede expliarse a través de tres principios: ► El sujeto (hipokéimenon) ► La forma ► La privación de la forma En todo cambio permanece el sujeto (que es el que cambia y se transforma), el cual pasa de la privación a la posesión de la forma. Aristóteles dirá a modo de ejemplo que es así como el hombre se hace "culto", pasando de la in-cultura a la cultura. Los tres principio se traducen en términos de materia-forma: el sujeto (la materia), la privación de la forma y la forma. En términos de acto-potencia: el sujeto en potencia, la potencia y el acto. Realidad intermedia El movimiento es el acto de lo que está en potencia en cuanto que está en potecia. Aristóteles reconoce que no es fácil entender la esencia del movimiento ya que no es ni acto ni potencia sino una especie de "acto incompleto": es la actualización de lo que está en potencias, per mientra sigue estando en potencia. Cuando esta potencia es plenamente actualizada, entoces cesa el movimiento, y si el sujeto está en pura potencia, aún no está en movimimiento. El movimiento es entonces una realidad intermedia. EL primer motor Al final del la Física afirma Aristóteles la existencia de la eternidad del movimiento y del tiempo. La cadena de generaciones, no tiene comienzo y remonta al infinito. Tampoco tendrá fin porque el movimiento y el tiempo no terminan jamás. Afirma entonces que un primer motor es necesario para causar el movimiento eterno del cosmos. Puesto que el movimiento es el paso de la potencia al acto, debe haber un motor (kinetikón) que haga pasar al móvil de la ptencia al acto, merced a que él ya posee en acto aquello que el móvil solo posee en potencia. "Todo lo que se mueve es movido por otro" pero si el motor mueve en tanto que es a su vez es movido, ambos movimientos son simultáneos. Se puede multiplicar al infinito el número de los motores movidos simultáneamente, pero en este caso, la serie no tiene que ser infinita sino que ha de existir un primer motor que siendo inmóvil, cause el movimiento del mundo: así pues, el movimiento del mundo es eterno pero posee un primer motor. El primer motor mueve al mundo desde toda la eternidad Cosmología aristótelica La cosmología de Aristótles que sigue parcialmente a Platón, será el paradigma de la ciencia medieval, hasta la revolución científica de la modernidad. Características esenciales Esencialismo Todo se explica por la "naturaleza" o las "cualidades" inmanentes de los cuerpos físicos. Teleología La finalidad es el concepto clave para la explicacion. El motor inmovil es la causa final. Dualismo Se substituye el dualismo platónico del mundo de las Ideas y el mundo de las Cosas, se sustituye por el mundo supralunar y el mundo sublunar. Deducción Las afirmaciones son meramente deductivas y especulativas. No hay fundamentación empírica. Cosmología aristótelica Resumen: Todas estas cosas son para un fin, y se diferencian entre sí en que unas son actividades y otras instrumentos. Tales son, pues, los sentidos en que se dice de algo que es causa. Pero, como causa se dice en varios sentidos, ocurre también que una misma cosa tiene varias causas, y no por accidente. Así, en el caso de una estatua, tanto el arte del escultor como el bronce son causas de ella, y causas de la estatua en tanto que estatua y no con respecto a otra cosa; pero no lo son del mismo modo: uno es causa como materia, otro como aquello de donde proviene el movimiento. Hay también cosas que son recíprocamente causas; así el ejercicio es causa del buen estado del cuerpo y éste del ejercicio, aunque no del mismo modo: el buen estado del cuerpo es causa como fin, el ejercicio como principio del movimiento. Además, una misma cosa puede ser causa de contrarios, pues así como la presencia de una cosa es causa de otra, a veces su ausencia es responsable de lo contrario; por ejemplo, la ausencia del piloto es causa del naufragio y su presencia es causa de la salvación de la nave. Así pues, todas las causas que hemos mencionado se reducen manifiestamente a cuatro clases. Las letras son causa respecto de las sílabas, la materia respecto de los objetos artificiales, el fuego y los otros elementos lo son respecto de los cuerpos, las partes respecto del todo y las premisas respecto de la conclusión: todas son causas en el sentido de ser aquello de que están hechas las cosas. En éstas, unas son causas en cuanto que son el sujeto subyacente, como en el caso de las partes, otras son causas en cuanto que son su esencia, y ésta es el todo o el compuesto o la forma. Y la semilla, el médico, el que quiere algo y, en general, el que hace algo, todos éstos son causas en el sentido de ser el principio de donde proviene el cambio o el reposo. Y otras que son causas en el sentido de ser el fin o el bien de las cosas, pues aquello para lo cual las cosas son tiende a ser lo mejor y su fin; y no hay diferencia, es decir, que este fin, es el bien mismo o el bien aparente.

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Paradigmas
Ciencia EducacionporAnónimo9/3/2012

“Después de una revolución científica, muchas mediciones y manipulaciones antiguas pierden su importancia o son reemplazadas por otras. (...) Sea lo que fuere que pueda ver el científico después de una revolución, está mirando aún el mismo mundo. Además, aun cuando haya podido emplearlos antes de manera diferente, gran parte de su vocabulario y sus instrumentos de laboratorio serán todavía los mismo que antes. Como resultado de ello, la ciencia post-revolucionaria incluye muchas de las mismas manipulaciones llevadas a cabo con los mismos instrumentos y descritas en los mismos términos que empleaban sus predecesores de la época anterior a la revolución.” Khun (1962) Se ha definido a Thomas Khun como un kantiano post-darwininano, en tanto buscó conciliar la posición epistemológica de Kant (que supone un realismo metafísico y un idealismo gnoseológico), con la idea de progreso subyacente al evolucionismo biológico. Esta perspectiva, supone evidentemente, algún margen de “relativismo”, aún para ciencias tan rigurosas y maduras como la física y la astronomía. Pero esta presunción relativista parece potenciarse en el caso de las las ciencias sociales, disciplinas que conforman un saber mucho más vulnerable a las influencias de índole cultural. En efecto, en estos casos, las normas metodológicas tradicionales pueden resultar excesivamente exigentes y por lo tanto podría concluirse que éstas se encuentran aún en una etapa pre-científica. No obstante, los científicos sociales, antes de sentirse ofendidos por las sospechas de inmadurez científica y amparados en la ambigüedad de Khun para definir la noción de paradigma, suelen concentrarse en revelar la presencia de paradigmas que pudieran equiparar el desarrollo las ciencias sociales a las ciencias de la naturaleza. Pero lo cierto, es que más allá de estas implicancias epistemológicas y metodológicas, el concepto de paradigma desarrollado por Khun, se ha instalado en el discurso académico (cuando no periodístico) e incluso no es poco frecuente la utilización de analogías (más o menos metafóricas) para referir transformaciones de índole diversa en relación a fenómenos psicológicos, sociales e incluso tecnológicos. El “paradigma” parece explicarlo todo. ¿Qué fue lo que Khun dijo en realidad? Sintéticamente, Khun buscó explicar la historia de la ciencia en términos de períodos de “ciencia normal”, interrumpidos por revoluciones que imponen un nuevo paradigma cuando el anterior ya no resulta útil para solucionar algunos problemas (enigmas) que se van presentando. Este análisis, desató fuertes críticas que llevaron a Khun una revisión de sus ideas originales, las cuales iría abandonando para inclinarse más hacia la noción de procesos evolutivos, en los cuales, el progreso (aun no teniendo un fin, por la misma incapacidad metafísica de conocer “la realidad en sí”) permitiría adoptar una teoría por sobre otra por su mayor capacidad explicativa. En lo personal, no creo que esta cuestión esté cerrada. Por mi parte me pregunto si la frontera entre las ciencias sociales y las ciencias naturales es más sinuosa de lo que parece a simple vista. Otra pregunta que me hago si la dicotomía especialización-generalización puede ser superada. Porque es verdad que la especialización es necesaria para la evolución de la ciencia, pero la pérdida de perspectiva e interrelación ¿no es acaso un retroceso? PARADIGMA Como todas las cosas , para que algo "sea", necesita de si y de su negacion (siempre hablando del mundo opaco) Kuhn y Popper tienen razon , pero la verdad no es de ninguno, la verdad es propia de si misma , es creacion continua que va diseñando poppers y diseñando khunes y es al mismo tiempo destruccion y olvido , sin que esto signifique "relativismo" ...el PARADIGMA ENTONCES es como un "QUANTO" lo minimo posible que construye lo maximo y se rige por la "incertidumbre" , que es otro tipo de poesia para la "incompletitud" de Goedel ...que no es otra cosa que "como te extraño mi amor porque sera" de Leo Dan!!!...OJO !!! No es que sea lo mismo aunque lo sea , porque cada cosa tiene su lugar propio, como este mi delirio en cruzando hasta que Gala o Walter se cansen de oirme decir siempre lo mismo, Con las "ciencias sociales" y la "ciencias naturales" la cosa no es diferente , ambas son dos caras de la misma busqueda , con mas frecuencia y facilidad "la politica" se aferra a las "ciencias sociales" debido a una menor resistencia "EMOTIVA", pero es solo una diferencia "de grado", del mismo modo las "ciencias naturales" terminan siendo contaminadas por las emociones y esto sera de este modo aunque en el comando de las ciencias naturales quedaran apenas computadores autogerneciados ...Tal vez porque lo indefinible es indestructible , y ese es el poder de la verdad. La cibernetica , creo que alla por los años cincuenta , pretendia crear un lenguaje cientifico que se pudiera aplicar tanto a las ciencias sociales como a las naturales. intentando definir "modos" comunes de operacion de los sistemas, pero paradogicamente el guante no fue levantado del todo por la academia y poco le intereso a las ciencias sociales volverse demasiado evidentes..asi que tuvo la suerte de poder crear su propio espacio y de rebote ...crear un espacio virtual en el mundo real que de algun modo funciona como una extension concreta de lo que pretendia hacer desde lo teorico. La teoría pragmatista de la verdad EL pragmatismo es una corriente filosófica que, con distintos matices, fue desarrollada por los filósofos americanos Charles Sanders Peirce (1839-1914), John Dewey (1859-1952). El pragmatismo rechaza que el conocimiento tenga que el conocimiento tenga una función meramente teórica. El conocimiento tiene siempre una función práctica, como consecuencia de ello los filósofos pragmatistas identifican la verdad con la utilidad. Teoría como a Aletheria Heidegger ha insistido en la verdad como des-ocultación, y ha puesto de manifiesto que el lugar originario de la verdad no es el juicio (o la proposición), sino la existencia en cuanto que está abierta al mundo y a sí misma. Aletheia significa descubrimiento, la verdad consiste en descubrir, esta es la forma original y fundamental de la verdad. Heidegger nos hace ver que la verdad como adecuación no es la forma última de la verdad sino una forma derivada de la verdad más original que es la verdad como descubrimiento. Teoría como acuerdo racional La verdad, por tanto se entiende como acuerdo racional de todos los interlocutores en un diálogo sin limitaciones. Esta interpretación de la verdad se basa en una concepción dialógica de la razón; es decir se basa en la idea de que la razón es inseparable del diálogo. El acuerdo racional no se da con cualquier tipo de interlocutores si no que se da en un diálogo entre iguales. Logos; Argumentos; Razones Filosofía y vida La filosofía nace de la vida de un ser humano. Hegel decía - en su libro Filosofía y derecho- la tarea de la filosofía empieza cuando la vida parte… cuando el búho de minerva cae al atardecer. La filosofía no es una simple “curiosidad”, es algo más íntimo y más interesante: es “un quehacer” que llena la vida, que da contenido a eso que llamamos tiempo vivido por mí. Kant solía decir que no se aprende filosofía, sino que se aprende a filosofar y aprende a filosofar es aprender a vivir como sentido de orientación metafísica. Si la filosofía puede ser mirada como una forma de vida, cabe preguntarse en qué sentido debe decirse que la filosofía es vida y que la vida es inseparable de la filosofía. La vida es ocupación; la filosofía como quehacer no es una ocupación “más”, de mi vida, sino la más noble y necesaria da las ocupaciones. Filosofía y existencia humana Martín Heidegger: Es un revolucionario el encuentra tras de sí una tradición muy larga. El cual inventa nuevas categorías para definir el dasein y le da dos formas de existencia En primer lugar daré una pequeña definición de la visión de Heidegger sobre estas dos existencias. Al respecto plantea que “... la existencia auténtica del hombre no es un hecho, si no más bien una “preocupación” de ser...”. Heidegger describe esta existencia humana en 3 momentos: el desamparo “el hombre emerge de la nada...”, el proyecto, “...el hombre se lanza hacia lo posible, pero eso es lanzarse hacia el vacío, hacia lo que todavía no es, puesto porque el esta cercado por la nada...”, y por ultimo la caída “...ese impulso que no es gobernado ni sostenido por nada, a cada instante se pierde y por eso es el abandono de la existencia auténtica, la caída en lo cotidiano, en lo habitual, en lo establecido...”.

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No hay verdad sino un conjunto abierto de verdades
Ciencia EducacionporAnónimo9/14/2012

Debemos salir de la encerrona acerca de la noción de verdad (lo uno) como la única verdad, sin temor a ser señalados como “relativistas”. En esta dirección se orienta Alain Badiou al sostener que hay verdades, porque la filosofía no produce una verdad, sino verdades (lo múltiple). Las verdades científicas (matemáticas) han gozado de un desmesurado prestigio eclipsando a otras posibles verdades provenientes de regiones propias de los afectos o las creaciones artísticas. La historia de la filosofía es para Badiou el devenir de las “suturas” a una de sus condiciones. En esta cuestión debemos recurrir a su concepción de verdad, puesto que “las” verdades no pueden encontrarse en (a partir de) una sola condición, o para decirlo de otro modo: hay una producción de verdades científicas, artísticas, políticas, amorosas. Básicamente, el concepto de "sutura", en la obra de Jacques Lacan nombra la relación problemática del sujeto con la cadena del discurso. Para Badiou la filosofía al quedar suturada a una de sus condiciones, deberá edificar un espacio de composibilidad de sus condiciones genéricas, si ese espacio queda bloqueado en la sutura de una de las condiciones, la filosofía delega sus funciones a un procedimiento genérico, ya sea éste el matema, el poema, la política o el amor. "La filosofía queda suspendida cada vez que se presenta suturada a una de sus condiciones, y se prohíbe por ello edificar libremente un espacio sui generis donde las nominaciones de los acontecimientos que indican la novedad de las cuatro condiciones vengan a inscribirse y afirmar, en un ejercicio de pensamiento que no se confunda con ninguna de ellas, su simultaneidad y, por lo tanto, un cierto estado configurable de las verdades de la época". El gesto de la filosofía es el de "de-suturarse" de sus condiciones, ya que ella debe circular, transitar entre los procedimientos de verdad. Las condiciones de la filosofía son compasibles bajo la forma del acontecimiento que prescriben las verdades en el transcurso temporal. La idea central de la propuesta de Badiou es la de su concepción de "verdad", en Grecia se dio el nacimiento de la filosofía y, especialmente, en Platón lo verdadero viene de la mano del matema, desplazando de este modo el prestigio del poema en la tragedia como su máxima expresión literaria. "No entre aquí quien no sea geómetra" es la frase platónica que prescribe el matema como condición de la actividad filosófica. La categoría filosófica de verdad, en Badiou, se identifica con un procedimiento productor de verdades, es decir, es operatoria de un conjunto de verdades que son anteriores y exteriores a la filosofía misma. Badiou plantea que existen tres modos de interrelación entre la matemática y la filosofía, uno reconoce en la matemática un pensamiento de los primeros principios que sirven para el conocimiento del ser y de la verdad, la filosofía es una forma perfeccionada de esta concepción. En este sentido tal relación se denomina “ontológica”. Otro modo entiende a la matemática como una región, una sección del conocer en general. La filosofía se propone fundar esta regionalización de la disciplina matemática; a esta determinación se la llama “epistemológica”. El tercer modo separa rotundamente a la matemática de la filosofía, ya que trabaja en un registro de meros juegos del lenguaje. La matemática es una gramática singular que no piensa nada. Este modo que se denomina “crítico” realiza una disyunción crítica del campo propio de la matemática y del pensamiento como asunto de la filosofía. Platón es quien muestra la relación estrecha entre filosofía y matemática. “Para Platón, la matemática es una condición del pensar, o del teorizar en general, por la razón de que constituye un punto de ruptura con la doxa, con la opinión. Esto es bien sabido. Pero aquello sobre lo cual hay que poner atención es que la matemática es el único punto de ruptura con la doxa que se haya dado como existente o constituido. La singularidad absoluta de las matemáticas es en el fondo su existencia. Todo el resto de lo que existe es cautivo de la opinión, pero la matemática no lo es”. La principal dificultad en la propuesta de Platón radica en su conclusión, si el ser es lo uno, lo que no es uno, es decir lo múltiple, no es. Pero todo lo que se nos presenta es múltiple y no podemos tener un acceso al ser fuera de toda presentación. A esta dificultad Badiou le dedica la Meditación Uno de L'être et l'èvènement, La salida que propone a esta dificultad es que ante la afirmación necesaria de "lo uno no es", es preciso enunciar que lo uno existe sólo como operación. A riesgo de simplificar demasiado esta propuesta de Badiou, digo que: lo uno es una operación ontológica de la verdad (como producción) que es posible gracias a la matemática. Lo uno existe solamente como "operación", lo que equivale a decir que nunca puede ser una "presentación". Lo uno se presenta en la multiplicidad de cada uno, que se cuenta por uno. Todo lo que se presenta es múltiple, se hace presente en una situación determinada. "Llamo situación a toda multiplicidad presentada... Una situación es el lugar del tener- lugar..." Como él mismo afirma, su decisión ontológica consiste en demostrar el no-ser de lo uno. Julián Marías destaca que la concepción de Leibniz – por ejemplo - es una concepción dinámica, no se trata simplemente de cambio de lugar y lo que importa no es la cantidad de movimiento, sino lo que él llama "la fuerza viva". En el núcleo de la filosofía de Leibniz, encontramos el concepto de mónada. Mónada es una palabra griega, monás, monadós, que quiere decir unidad. Y llama mónadas justamente a los componentes de la realidad. Son lo que él denomina “substancias indivisibles”, porque no tienen partes; y por tanto no pueden proceder por agregación, ni pueden desaparecer por disgregación. Él dice que "las mónadas no tienen ventanas", no se pueden comunicar entre sí, directamente no se comunican. La comunicación que tienen es con Dios; las mónadas por ser indivisibles, sin ventanas, no pueden aparecer más que por creación y no se pueden destruir más que por aniquilación. Esta única comunicación de las mónadas es con Dios, no es entre ellas. Esta afirmación de Leibniz lo lleva a un concepto que ha sido muy famoso: la “armonía preestablecida“. Las mónadas son incomunicantes, no tienen ventanas, no tienen partes, sin embargo componen un universo coherente, porque han sido creadas por Dios justamente siguiendo la armonía preestablecida. Es decir, Dios ha preestablecido la coherencia de las innumerables mónadas de tal manera que es como si se comunicaran; no se comunican realmente pero la armonía preestablecida hace que estén en concordancia. Hay una idea muy arraigada en Leibniz al decir que el mundo es el mejor de los posibles; el mundo ha sido creado por Dios y es el mejor de los posibles porque es lo composible (composibilidad). Para Leibniz lo “composible” intenta resolver lo que en la concepción tradicional es entendido como “posible”, esto es, lo que no es contradictorio, no es posible un círculo cuadrado; eso es imposible porque justamente hay contradicción entre la circularidad y el cuadrado. Pero si pensamos si es posible el centauro (mitad hombre, mitad caballo), entonces sí. O la sirena, que es mujer y pez al mismo tiempo. Son los clásicos ejemplos de los empiristas y racionalistas para dar cuenta de lo posible y lo imposible, de lo percibido y lo pensado En consecuencia, el mundo para Leibniz está regido por el principio de la composibilidad: las cosas tienen estructuras que las hacen a algunas composibles y a otras no. Dios ha creado el mundo como el mayor bien de lo que es composible, no es que el mundo sea óptimo, sino que es el que tiene mayor grado de perfección posible, tomando la realidad en conjunto. Esto se debe aplicar teniendo en cuenta que nosotros no conocemos el mundo, conocemos muy parcialmente el mundo, sabemos una parte de todo lo que habría que saber. Conclusiones de actualidad El hombre debe ser considerado hoy como un ente biopsicosocial, pero para hacer esto primero se debe definir cada uno de los términos que se encuentran en ésta afirmación:ENTE: Se refiere a lo que existe o puede existirBIO: Significa vidaPSICO: Significa alma, mente o actividad mental. SOCIAL: Perteneciente ó relativo a una compañía o sociedad, o a los socios o compañeros, aliados o confederados. El hombre es un ente, porque existe y su componente bio se refiere a que es un organismo vivo que pertenece a la naturaleza. Su componente psico se refiere a que además de ser un organismo vivo tiene mente, lo que le permite estar consciente de su existencia. El hombre es un ente social porque recibe influencias favorables y desfavorables, como resultado de la interacción con la sociedad (constituida por semejantes a él) que lo rodea y con el medio ambiente físico, en el cual lleva a cabo su vida. Por lo tanto, se establecen interrelaciones complejas de los seres humanos con los seres humanos y con su entorno, dando como resultado que el hombre es un elemento más de la comunidad social y de un ecosistema que permite enmarcar a la salud como la correcta aptitud para dar respuestas armónicas que sean acordes y ajustadas a los estímulos del ambiente (físico y la comunidad) y que garanticen una vida activa, creadora y una progenie viable, lo que conlleve al hombre a manifestarse en el óptimo de su capacidad. Y toda la frase "EL HOMBRE COMO SER BIO-PSICO-SOCIAL" quiere decir que el humano en general (ambos sexos) es un ser vivo con un organismo complejo y con una mentalidad muy compleja basada en muchos aspectos (valores, conciencia, ética, motivaciones, deseos, personalidad, etc.), los cuales le permiten estar en una organización social (familia, amistades, comunidad, municipio, nación, grupos sociales, etc.) y comportarse de acuerdo a sus intereses psicológicos y a los limites que le presente su cuerpo y su aprendizaje. EN CONCLUSION: El hombre...

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Fisiognomía, tipología y carácter
Ciencia EducacionporAnónimo9/24/2012

La fisiognomía es la ciencia que a partir de las características somáticas de un individuo, intenta deducir sus peculiaridades psíquicas; en tanto que la tipología es un sistema de clasificación, fundada en las correspondencias biológicas y psíquicas, que intenta describir el temperamento de las personas según sus caracteres somáticos. La fisiognomía intenta descubrir en la cabeza, específicamente, en el rostro y el perfil, enfermedades, aptitudes intelectuales, sentido de la moral, pasiones y emociones de una persona. Lavater (1741-1801), teólogo y escritor suizo, que cobró notoriedad por su obra “El arte de conocer a los hombres por su fisonomía”, realizó su trabajo basado en observaciones rigurosas pero que no resultaron lo bastante exactas como para convertirse en un sistema científico. En cuanto a la tipología; Kretschmer(1888-1964), médico psiquiatra y neurólogo alemán; es el que se destaca, clasificando a los individuos en asténicos (altos y delgados, de temperamento retraído y pensativo); pícnicos (bajos y gruesos, de carácter sociable y espíritu práctico); y atléticos (bien formados, carácter enérgico, con tendencia a la agresividad). Por su parte, C.G.Jung (1875-1961), basado principalmente en el estudio del carácter, divide a los individuos en introvertidos y extrovertidos. Los seguidores hipocráticos descubrieron en el rostro ciertos signos característicos de cuatro temperamentos básicos: linfático, sanguíneo, nervioso y bilioso. El linfático, es un individuo de mandíbula ancha, perfil de nariz cóncavo, labios grandes, gruesos y blandos, cejas caídas y piel blanca. El sanguíneo se caracteriza por su piel rojiza, pómulos anchos y salientes, perfil de nariz cóncavo con forma puntiaguda, labios gruesos, rojos y duros y mentón cuadrado. El nervioso es de piel fina y transparente, algo amarillenta, ojos grandes, frente alta, labios finos y duros con comisuras hacia abajo, mentón hundido y puntiagudo, perfil de nariz convexo terminado en punta. El bilioso, es de rasgos faciales pronunciados, piel morena opaca, frente amplia, ojos pequeños penetrantes, perfil de nariz convexo terminado en punta redondeada, labios finos, duros y rectos y mentón saliente. Para algunos investigadores fisiognómicos, cada órgano incide en una parte del rostro. Los mapas fisiognómicos muestran que los órganos centrales se localizan en el centro de la cara, los laterales a ambos lados del rostro, los de la parte inferior del cuerpo en la zona superior de la cara y los de la parte superior del cuerpo en la parte inferior del rostro. Una cabeza bien proporcionada indica buen carácter e inteligencia; si es muy grande, significa brutalidad y si es demasiado pequeña, debilidad y simpleza. Los ojos reflejan las emociones. Si son azules indican dulzura de carácter, castaños o negros, fuerza y voluntad y las líneas verticales entre los ojos señalan deficiencias en hígado y vesícula biliar. La nariz armoniosa expresa excelente carácter; ensanchada en la base significa facultades superiores y la que se encorva en la parte superior, carácter autoritario. Si es estrecha representa timidez y si es respingada indica voluptuosidad y tendencia a la envidia y la obstinación. La boca expresa distintas emociones; la tristeza baja la comisura de los labios y la alegría las eleva; labios firmes y bien formados demuestran firmeza de carácter; gruesos y carnosos indican bondad y a veces sensualidad y pereza; y cuando son delgados y apretados revelan sangre fría y carácter metódico y ordenado. Si se aplica la teoría fisiognómica, cuando una parte del rostro es ancha se deduce que el órgano que le corresponde también es ancho. Las arrugas y hendiduras indican dolencias crónicas; y si son en la frente señalan deficiencia en el intestino delgado. Sin duda, nuestro estado de ánimo se refleja en el rostro y también influye en el funcionamiento de los órganos, porque nuestro cuerpo y nuestra psique representan una unidad psicofísica que se expresa en cada una de las células. Por eso, si cambiamos nuestro carácter y nuestro estado de ánimo, también cambiará nuestro cuerpo. Resumen: La fisionomía, según estudios científicos, extrae características físicas, de personalidad o de carácter. Los rasgos físicos pertenecen a lo que hemos heredado genéticamente, mientras que los rasgos de carácter pertenecen a lo que nos ha influenciado en el medio en que nos hemos desenvuelto desde que nacimos, pero ambos se relacionan entre sí. Investigaciones científicas han logrado demostrar que los seres humanos tienen una interpretación común de los rasgos faciales que afecta la selección de una pareja sexual. La teoría de la evolución sugiere que los seres humanos deberíamos tener esa habilidad al menos para identificar ciertas características como el estado de salud o qué tan dominante o agresiva es una persona. La fuerza, salud o personalidad de una persona pueden determinarse según ciertos rasgos físicos. El primer tratado de fisonomía se le atribuye a Aristóteles. El rostro se puede dividir en tres partes, superior, medio e inferior, el predominio de uno de ellos indica el tipo de inteligencia del sujeto. La zona que incluye la frente y los ojos, señala la inteligencia concreta, abstracta, creativa, creativa, analítica, etc. Los pómulos y la nariz, se enmarcan dentro del terreno de la afectividad, sociabilidad, sentimientos. La mandíbula y la boca, señalan la zona perteneciente a los instintos. Uno puede auto-observarse, se pueden encontrar rasgos semejantes a los que aparecen en otras personas. Una de las bases de la fisiognomía, es comprender que la morfología corporal y gestual se corresponde los psicológicos del individuo y obedecen a patrones comunes en la especie humana. La fisiognomía tiene mucho que decir acerca de algo muy cercano a nosotros, nuestro rostro.

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La Revolución Interior
Ciencia EducacionporAnónimo9/26/2012

Lo mejor que le puede pasar a un ser humano es llegar hasta el fondo, para poder cuestionarse la posibilidad de cambiar y ser otro diferente; darse cuenta que no necesita conformarse con los mandatos adquiridos y que puede atreverse a pensar por si mismo, ser dueño de su propia vida y aprender a tomar sus propias decisiones. Solamente cuando una persona resuelve ser ella misma, independiente y plenamente consciente, puede encontrarse y descubrir el propósito de su existencia. Cuando alguien decide arrastrarse por la vida como un autómata, sin sentir que nada lo afecta y no viéndole ningún significado a nada, recién en ese momento, cuando le parece que ya no puede caer más abajo, es cuando tiene la oportunidad de empezar de nuevo y arriesgarse en la vida para poder sentirse vivo. El cambio, cuando es auténtico, viene de adentro, como reacción a la pérdida de sentido y a la falta de deseo de seguir viviendo; y siempre se puede cambiar para sentirse mejor, para tomar el control de la propia vida y ser capaz de cumplir los propios objetivos. El cambio es capaz de transformar una vida opaca, rutinaria y sin sentido, en una aventura en la que se puede recuperar el entusiasmo y la alegría de vivir. Puede que el cambio produzca dolor, pero como el dolor de un parto, es la oportunidad de un nuevo nacimiento, que no depende de nadie y que puede decidir uno mismo en el aquí y ahora. El dolor del cambio es mejor que el sufrimiento de vivir una vida atado a las ideas de otros y manejado por la conveniencia ajena, y a veces sólo un hecho traumático grave puede impulsar a alguien a decidirse a cambiar. Todo cambio implica un desprendimiento y también obliga a enfrentar nuevos desafíos, el riesgo de ser diferente y tener el coraje de transformar las expectativas de los otros, perseverando en el cambio, sin miedo al fracaso y con el coraje suficiente; aunque lo más importante será siempre cumplir con uno mismo. La gente que descubre este secreto de la vida no puede menos que pregonarlo, y sienten que necesitan contar sus experiencias a otros. No todos los libros de autoayuda tienen un propósito puramente comercial, les sirve a sus propios autores para afianzar sus propios logros y para comprometerse más con sus convicciones. El mundo está cambiando aceleradamente y cada vez hay más gente consciente que ha decidido abandonar el automatismo para comportarse como el ser que es para sentirse digno de si mismo. Por otro lado, aún están los que permanecen en la ignorancia, hundiéndose cada vez más en su propio egoísmo. La revolución interior se refleja en este mundo turbulento porque el afuera es un reflejo del interior del individuo, donde los opuestos sólo pueden encontrar la armonía cuando han logrado el equilibrio. El mal estar es la expresión del descontento, el odio y el resentimiento, que sienten los que todavía están en pie de guerra, buscando afuera lo que aún tienen intacto por dentro. Ese malestar, que carcome las entrañas y destruye todo tipo de relación, no tiene un motivo verdadero, es un sentimiento de frustración que persigue al hombre como una deuda pendiente que había olvidado, y que como las deudas, crece a medida que pasa el tiempo. Todos tenemos recursos valiosos porque son únicos, esa unicidad es la que les da su valor y no los parámetros externos. Todos pueden cambiar y ser diferentes si se atreven a conocerse a si mismos. Encontrar el camino y avanzar sin detenerse, cuidándose con afecto y cariño, tienen que ser las premisas básicas. Esto no quita que a veces existan momentos de dudas, porque la duda es la inquietud interior propia del hombre que le permite descubrir los errores. Aprender a amar lo que hacemos y a apreciarnos cada vez más a nosotros mismos nos lleva a ser mejores. La revolución interior que te propongo radica en tomar la decisión de dirigir tu vida con tus propias riendas y por el camino que tú y no otros elijan; en que te conozcas de verdad para saber quien eres y quién quieres llegar a ser, no desde el ego (nuestro peor enemigo) sino desde la conciencia ("el Director de la orquesta interna", que es quien debe gobernar tu mente y todos tus yoes posibles que tú elijas crear y vivenciar. Esa revolución consiste en salirse de la masa crítica, en atreverse a ser tú mismo, tu propio líder interno, convertirte en quien eres realmente y conectar con tu auténtica identidad y con tu propia esencia primigenia. Eso se llama Poder Interior. Desde ese centro de tu poder surgen las ideas, los recursos, la fortaleza, la creatividad, la autenticidad y la congruencia. Esa es la revolución interior, la más urgente y necesaria para que cada persona pueda aportar su granito de arena consciente para crear entre todos una nueva sociedad en la que todos queramos vivir. Y para ello es indispensable una nueva mente, con nuevas ideas, nuevos pensamientos, nuevas oportunidades, nueva sociedad, nueva forma de vida. La mente es como un paracaídas: funciona sólo cuando se abre. Atrévete a conectar con tu verdadero Yo Superior, con tu Ser interno, que lleva años esperándote que le escuches, que le des una oportunidad de manifestarse en toda su grandeza y divinidad innatas, y desde ahí, inicar un proceso de autorrealización consciente para alcanzar cada vez más un grado superior de excelencia personal. Para Pensar y Meditar: Suelta lastre: Igual que un globo aerostático necesita soltar sacos de peso para poder elevarse, tú necesitas dejar atrás todo lo negativo, lo que te hace mal, lo que no te ayuda, si quieres ir hacia delante. Al principio cuesta un poco darse cuenta de lo necesario que es desprenderte de lo nocivo de tu vida, pero una vez que lo hagas, notarás el cambio. Medita, reflexiona: Empieza sustituyendo tus pensamientos negativos por otros nuevos positivos, hasta que consigas hacerlo de forma espontánea. No obstante, a veces no tenemos la fuerza suficiente para evitar estos pensamientos que suprimen nuestra energía. Richard Wiseman, psicólogo y autor del libro “59 segundos”, dice que no es sano intentar negar un pensamiento negativo, pues puede dejarte sin defensas, ante las dificultades que se presenten en tu camino hacia tu superación personal, aumentando las posibilidades de rendirte ante el primer obstáculo. Si no puedes sustituirlo por uno positivo, lo mejor es dejar que pase, sin darle demasiada importancia y dedicarte a otra cosa que distraiga tu mente. Vigila tus hábitos: ¿Cuáles son los hábitos negativos que fastidian tu vida? Para eliminar un hábito, a veces no basta con proponérselo, hay que intentar comprender cómo y cuándo lo creaste. Seguramente fue en un momento en que necesitabas actuar así, porque tu instinto de protección lo requería, pero ahora las cosas han cambiado y tus hábitos negativos ya no te son útiles. La mejor forma de eliminarlos, es sustituirlos por nuevos más positivos. Por ejemplo, si hasta ahora has pensado siempre que no puedes conseguir lo que te propongas, esfuérzate en pensar todo lo contrario, que eres capaz de conseguir lo que deseas, por ti mismo. Es cuestión de práctica, como casi todo en la vida. Haz planes y luego, tíralos: Alejandro Magno tenía siempre en cuenta tres cosas antes de ganar una batalla. En primer lugar, planeaba meticulosamente su estrategia para avanzar con sus tropas. En segundo lugar, si tenía la más mínima sospecha de estar equivocado, tiraba por la borda todos los planes que había hecho y lo hacía sin remordimientos, alegre de haberse dado cuenta a tiempo de su error. En tercer lugar, Alejandro confiaba en la ayuda de los dioses. Es bueno que tengas fe y confianza en ti mismo. Nadie mejor que tú para decirte a ti mismo que todo es posible. Recuérdalo.

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Aristóteles y la Educación de los hijos
Ciencia EducacionporAnónimo9/20/2012

Los legisladores de una ciudad perfecta deberán redactar leyes para atender las necesidades de los niños desde mucho antes de nacer. En una ciudad perfecta, estas leyes deberán asegurar las condiciones necesarias e ideales para que las parejas contraigan matrimonio. La edad de los cónyuges debe guardar una relación conveniente y armoniosa entre sí, de modo que las facultades y capacidades de cada uno estén de acuerdo con sus funciones reproductivas y que no haya diferencias significativas en ningún momento de sus vidas, en su capacidad de tener hijos. Las excesivas diferencias de edad en un matrimonio, son causa de discusiones, peleas y disgustos. Tampoco es beneficioso para los hijos que haya entre sus padres mucha diferencia de edad, ya que si son demasiado mayores no podrán asegurar su manutención y cuidado y si son demasiado jóvenes, no sabrán cómo hacerse respetar. Lo ideal es que el hombre sea diez años mayor que la mujer, porque su ciclo reproductivo termina diez años después y es mejor para ambos que sus capacidades reproductivas finalicen al mismo tiempo. Las uniones precoces no son favorables para los hijos que tengan estas parejas, porque la especie humana está sometida a la misma ley de la naturaleza que rige en los animales, que muestra que individuos demasiado jóvenes tienden a tener descendencias más frágiles y raquíticas. Aristóteles afirma que en países donde no se respeta esta ley, la raza es pequeña y débil, además, la mujer inmadura tiene partos más difíciles y con frecuencia mueren. Desde esta perspectiva, la edad ideal para el matrimonio, para Aristóteles, es de 18 años para las mujeres y de 37 o algo menos, para los hombres. De de esta manera, ambos concebirán a sus hijos en la etapa de mayor vigor. Durante el embarazo, las madres deberán comer liviano y permanecer activas, manteniendo su espíritu en perfecta calma, ya que los fetos perciben las impresiones de sus madres cuando están en el útero. Después de los cincuenta años, es conveniente dejar de engendrar hijos, para evitar concebir niños defectuosos y débiles; y la infidelidad debe considerarse algo deshonroso. Una vez nacidos, los hijos deben ser alimentados adecuadamente con el alimento más substancial y conveniente, que es la leche. Será bueno acostumbrar a los menores, desde su más tierna infancia, a las impresiones del frío para que crezcan fuertes; y tratar que desarrollen los buenos hábitos que necesitan para desenvolverse adecuadamente cuando sean adultos. Los niños deben tener oportunidad de dedicarse al juego, que debe ser, generalmente, un ensayo de los trabajos que deberán realizar en el futuro. Es un gran error reprimir los gritos y las lágrimas de los niños, porque son un medio que favorece el desarrollo y representa un ejercicio para el cuerpo. Es conveniente que los niños no tengan acceso a los espectáculos que son indignos de un hombre libre, ni tampoco tengan oportunidad de escuchar palabras obscenas, ya que empiezan diciendo esas palabras y luego continúan con los hechos, porque es necesario proteger a la infancia, de todo lo que se relaciona con el vicio y la malevolencia. Hasta los cinco años un niño no debe ser sometido a instrucción, pero desde los cinco a los siete años podrán asistir a las clases que recibirán más adelante formalmente. La educación abarcará dos épocas, desde los siete años hasta la pubertad y desde la pubertad hasta los 21 años. De la educación de los hijos en la ciudad perfecta (Aristóteles) Si es un deber del legislador asegurar desde el principio a los ciudadanos que ha de formar, robustez corporal, su primer cuidado debe tener por objeto los matrimonios de los padres y las condiciones, relativas al tiempo y a los individuos, que se requieren para contraerlos. Dos cosas deben tenerse presentes: las personas y la duración probable de su unión, a fin de que haya entre las edades una conveniente relación, y que las facultades de los dos esposos no estén nunca en discordancia, pudiendo el marido tener aún hijos cuando la mujer se ha hecho estéril, o al contrario; porque estas diferencias en las uniones son origen de querellas y disgustos. Esto importa en segundo lugar a causa de la relación que debe haber entre los padres y los hijos que deben reemplazar a aquéllos. No es conveniente que haya entre padres e hijos una excesiva diferencia, porque entonces la gratitud de éstos para con aquéllos, que son demasiado ancianos, es completamente vana, no pudiendo los padres procurar a su familia los recursos de que tiene necesidad. Tampoco conviene que esta diferencia de edades sea muy poca, porque se tropieza con otros inconvenientes no menos graves. Los hijos entonces no tienen a sus padres mayor respeto que a sus compañeros de edad; y esta igualdad puede dar lugar en la administración de la familia a discusiones poco oportunas. Pero volvamos a nuestro punto de partida, y veamos cómo el legislador podrá formar, casi como le plazca, los cuerpos de los niños tan pronto como son engendrados. Todo esto descansa en un punto, al que hay que prestar una particular atención. Como la naturaleza ha limitado la facultad generadora hasta los sesenta años, a lo más, para los hombres, y hasta los cincuenta para las mujeres, ajustándose a estas edades extremas puede fijarse la edad en que puede comenzar la unión conyugal. Las uniones prematuras son poco favorables para los hijos que de ellas salen. En toda clase de animales, el emparejamiento de individuos demasiado jóvenes produce crías débiles, las más veces hembras y de formas raquíticas. La especie humana está necesariamente sometida a la misma ley. Puede uno convencerse de ello, viendo que en todos los países donde los jóvenes se unen ordinariamente muy pronto, la raza es débil y de pequeñas proporciones. De esto también resulta otro peligro: las mujeres jóvenes padecen más en los partos y sucumben con más frecuencia. Así se dice, que habiendo los trezenios consultado al oráculo sobre la frecuencia con que morían sus jóvenes mujeres, éste respondió: que se las casaba muy pronto «sin tomar en cuenta el fruto que debían dar». La unión en una edad más adelantada no es menos útil para asegurar la templanza de las pasiones. Las jóvenes, que han sentido el amor muy pronto parecen dotadas en general de un temperamento ardiente. Respecto a los hombres, el uso de la venus durante su crecimiento daña al desarrollo del cuerpo, que no cesa de adquirir fuerza sino en el momento fijado por la naturaleza, más allá del cual no puede crecer más. Se puede fijar la edad para el matrimonio en los dieciocho años para las mujeres y en los treinta y siete o un poco menos para los hombres. Dentro de estos límites, el momento de la unión será el de mayor vigor; y los esposos tendrán un tiempo igual para procrear convenientemente, hasta que la naturaleza quite a ambos el poder generador. De esta manera su unión podrá ser fecunda, y lo será desde el momento de mayor vigor, si, como debe suponerse, el nacimiento de los hijos sigue inmediatamente al matrimonio, hasta la declinación de la edad, es decir, hacia los setenta años para los maridos. Tales son nuestros principios sobre la época y la duración de los matrimonios. En cuanto al momento mismo de la unión, participamos de la opinión de aquellos que, en vista de los buenos resultados de su propia experiencia, creen que la época más favorable es el invierno. Es preciso consultar también lo que los médicos y los naturalistas han dicho sobre la generación. Los primeros podrán decir cuáles son las cualidades requeridas en cuanto a la salud; y los segundos dirán qué vientos conviene esperar. En general el viento del Norte es, según ellos, preferible al del Mediodía. No nos detendremos en las condiciones de temperamento que han de tener los padres para que nazcan con vigor sus hijos. Estos pormenores, si se tratase el asunto profundamente, tendrían su verdadero lugar en un tratado de educación. Aquí podremos ocuparnos de él en pocas palabras. No hay necesidad de que el temperamento sea atlético, ni para las faenas políticas, ni para la salud, ni para la procreación; tampoco es conveniente que sea valetudinario e incapaz de rudos trabajos, sino que es preciso que ocupe un término medio entre estos extremos. El cuerpo debe agitarse por medio de la fatiga, pero de modo que ésta no sea demasiado violenta. Tampoco deben limitarse estos ejercicios a un solo género, como hacen los atletas, sino que debe poder soportar el cuerpo todos los trabajos dignos de un hombre libre. Estas condiciones me parecen igualmente aplicables a las mujeres que a los hombres. Las madres, durante el embarazo, atenderán con cuidado a su propio régimen, y se guardarán bien de permanecer inactivas y de alimentarse ligeramente. El medio es fácil, pues bastará que el legislador les ordene que vayan todos los días al templo para implorar el favor de los dioses que presiden a los nacimientos. Pero si su cuerpo necesita la actividad, convendrá que su espíritu conserve, por el contrario, la calma más perfecta. Los fetos sienten las impresiones de las madres que los llevan en su seno, lo mismo que los frutos de la tierra penden del suelo que los alimenta. Para distinguir los hijos que es preciso abandonar de los que hay que educar, convendrá que la ley prohíba que se cuide en manera alguna a los que nazcan deformes; y en cuanto al número de hijos, si las costumbres resisten el abandono completo, y si algunos matrimonios se hacen fecundos, traspasando los límites formalmente impuestos a la población, será preciso provocar el aborto antes de que el embrión haya recibido la sensibilidad y la vida. El carácter criminal o inocente de este hecho depende absolutamente sólo de esta circunstancia relativa a la vida y a la sensibilidad. Pero no basta haber fijado la edad en que el hombre y la mujer podrán llevar a cabo la unión conyugal; es preciso determinar también la época en que la generación deberá cesar. Los hombres muy ancianos, y lo mismo los muy jóvenes, sólo producen seres incompletos de cuerpo y de espíritu, y los hijos de los primeros son de una debilidad irremediable. Se debe cesar de engendrar en el momento mismo en que la inteligencia ha adquirido todo su desenvolvimiento, y esta época, si nos atenemos al cálculo de algunos poetas que miden la vida por septenarios, coincide generalmente con los cincuenta años. Y así se debe renunciar a procrear hijos a los cuatro o cinco años a contar desde este término, y no usar de los placeres del amor sino por motivos de salud o por consideraciones no menos graves. En cuanto a la infidelidad, cualquiera que sea la parte de que proceda y cualquiera el grado en que se verifique, es preciso considerarla como cosa deshonrosa, mientras uno sea esposo de hecho o de nombre; y si la falta ha sido cometida durante el tiempo fijado para la fecundidad, deberá ser castigada con una pena infamante y con toda la severidad que merece.

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Para qué sirvo
Ciencia EducacionporAnónimo9/20/2012

La realidad obliga a pensar en uno mismo como si fuera un engranaje más de una máquina para producir bienes de consumo. A tal punto es así que profesiones u oficios, hacia los que la gente se puede sentir inclinada por vocación pero que no tienen salida laboral inmediata garantizada, deben ser descartadas, porque la mayoría no puede creer que pueda ser capaz de crear de la nada un nicho laboral distinto. Si una persona tiene una verdadera vocación, que no aporta prestigio social, ni es reconocida socialmente como fuente de recursos porque no permite generar buenos ingresos, ni eventualmente escalar posiciones sociales, es muy probable que esa persona la abandone y se dedique a otra cosa; estudie algo que no le guste, o incursiones en ámbitos que no son para ella y se resigne a ser un mediocre, porque no se anima a crear algo nuevo. Todos somos buenos en algo, sólo tenemos que descubrirlo, sin afán perfeccionista, y sin creer que porque lo hacemos nosotros no vale. Sólo se necesita bucear en la interioridad, conocerse bien, darse cuenta de nuestras diferencias con respecto a los demás, para poder encontrarse y enfrentar el desafío de ser creativo, haciendo lo que hacemos bien con genuina habilidad y placer. Muchos llegan a adultos convencidos de que no sirven para nada, casi siempre porque estuvieron rodeados de personas que les hicieron creer eso y se lo fueron inculcando poco a poco, casi siempre para poder sobrellevar mejor sus propias frustraciones proyectando en ellos su inoperancia. Sin embargo, se pueden vencer estos condicionamientos y atreverse a ser quien uno es, desprendiéndose de los estigmas adquiridos, sacándose de encima las frases hechas que fueron las que obligaron a no intentar nada y que engendraron la idea nefasta de que cualquier iniciativa está condenada al fracaso. Fallar no significa volver a caer en viejos temores, cautivos de los fantasmas del pasado, sino que enseña a aceptar los errores como parte del aprendizaje; errores que hacen posible limar las asperezas que le dan la forma correcta a los sueños. Los errores son valiosos para avanzar, sin quedarse pegado a la idea de la falta de eficacia y ceder a la tentación de entregarse a la mediocridad. Existen enemigos internos que producen auto discriminación y no dejan crecer a las personas ni tenerse confianza en su propia forma de pensar ni en sus propios proyectos. Sólo se logra salir de si mismo con el desprendimiento y la liberación de los mandatos internos, para evitar que la energía quede atrapada en esa persona y la autodestruya, al no poder canalizarla adecuadamente en las cosas que desea ni en las personas. Uno es lo que cree, y si lo que se cree es que uno no sirve para nada, así será, porque la nada es lo único que puede surgir de la nada. El que se pregunta para qué sirve también puede tener aspiraciones inalcanzables, creer en utopías, defender causas perdidas, porque al no poder trascender y seguir con la omnipotencia propia de un adolescente, se convierte en un elemento útil para participar de cualquier extremismo. No saben para qué sirven pero se sienten incluidos en un proyecto que lo obliga a arriesgar la vida pero que le da un sentido. Es más fácil proyectar la responsabilidad propia en una ideología y perderse en una teoría que tener que arriesgarse a ponerse a prueba en la vida a si mismo. La realidad de la vida es sólo un proceso natural, una inteligencia plasmada en cada cosa para organizarse de la mejor manera posible y que evoluciona siempre hacia un estado de plenitud superior, como ocurre en la naturaleza, este hecho de por sí es algo maravilloso que seguramente, por simple lógica nos deparará siempre algo mejor. También puede ser que la vida sea sólo un pensamiento y que la realidad no exista. De esa manera se puede explicar cómo se pueden cambiar las cosas con sólo cambiar nuestra forma de pensar. De cualquier manera, si existe o no existe la realidad no importa, porque lo que importa somos nosotros mismos, nuestras vivencias, nuestros sentimientos, y nuestra esperanza de crear un mundo mejor y la oportunidad que tenemos de poder hacerlo sólo con nuestra intención. ¿Para qué sirve un minuto? Un minuto sirve para sonreír. Sonreír para el otro, para tí y para la vida. Un minuto sirve para ver el camino, admirar una flor, sentir el perfume de la flor, sentir el césped mojado, percibir la transparencia del agua. Se requiere apenas de un minuto para evaluar la inmensidad del infinito, aunque sin poder entenderlo. Un minuto apenas para escuchar el canto de los pájaros. Un minuto sirve para oír el silencio, o comenzar una canción. Es en un minuto en que uno dice el "sí" o el "no" que cambiará toda su vida. Un minuto para un apretón de mano y conquistar un nuevo amigo. Un minuto para sentir la responsabilidad pesar en los hombros, la tristeza de la derrota, la amargura de la incertidumbre, el hielo de la soledad, la ansiedad de la espera, la marca de la decepción, la alegría de la victoria. En un minuto se puede amar, buscar, compartir, perdonar, esperar, crer, vencer y ser. En un simple minuto se puede salvar una vida. Tan sólo un minuto para incentivar a alguien o desanimarlo. Un minuto para comenzar la reconstrucción de un hogar o de una vida. Basta un minuto de atención para hacer feliz a un hijo, un padre, un amigo, un alumno, un profesor, un semejante. Solo un minuto para entender que la eternidad está hecha de minutos. De todos los minutos bien vividos. Un minuto... Cuántas veces los dejamos pasar sin darnos cuenta... pero también cuántas veces traemos a nuestras vidas los recuerdos de los minutos vividos llenos de felicidad, de alegría y también de tristezas. Decimos "un minuto" y nos parece nada. Pero cómo se aprecia ese minuto al levantar la mano y saludar a un amigo que se va para siempre, cómo se valora ese minuto que hace que lleguemos tarde a nuestros trabajos, cómo se espera ese minuto que nos lleva a reunirnos con los que amamos, cómo nos llena de emoción ese minuto en que nos entregan a nuestro hijo al nacer, y cómo también deseamos que la vida le otorgue más minutos a quien la muerte separará físicamente de nosotros y no veremos más. Un minuto... parece increíble... parece tan poquito y sin embargo puede dejar una huella tan profunda en nuestra vida. Lo importante es no vivir la vida porque sí, dejando pasar el tiempo. Alguien alguna vez dijo: "Vive cada minuto como si fuera el último". Si todos recordáramos esa frase a diario aprenderíamos a vivir la vida intensamente. Aprenderíamos a no posponer las emociones más lindas de la vida pensando que "si no es hoy será mañana". Tu tiempo es ahora... el futuro es incierto... Vive cada minuto intensamente. La vida es Hoy... Que el reloj de tu vida marque cada minuto al compás de los latidos de tu corazón. Parece que nuestra vida aumenta cuando podemos ponerla en la memoria de los demás: Es una nueva vida que adquirimos y nos resulta preciosa. Montesquieu (1689-1755)

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Crisis de la tradición liberal y emergencia de nuevas forma
Ciencia EducacionporAnónimo9/26/2012

El liberalismo surge también arraigado, como explicó Richard Pipes y recoge usted, a la idea de propiedad: es la propiedad lo que confiere derechos, además de ser emblema de la autonomía política. De hecho la idea de la propiedad nace de la propiedad sobre la conciencia. Es decir, el liberalismo surge ante el fracaso de la tolerancia para salvaguardar la conciencia individual, de tal modo que la libertad de conciencia se transforma en una propiedad, en algo indisponible por parte de aquel que deba respetarla y disponible estrictamente para aquel que es dueño de ella. En ese sentido, la propiedad tiene unas raíces que desde la conciencia se proyectan sobre la construcción de la identidad y que sugieren que, por ejemplo en el caso de Locke –que es paradigmático–, el hombre empieza siendo propietario de sí mismo, propietario de su conciencia, propietario de su conocimiento y de su dignidad y de su sentido. Asume una reflexión moderna, ilustrada, y a partir de ahí va estableciendo una serie de consecuencias que van proyectándose de lo inmaterial y espiritual hacia lo material y físico. De alguna manera, el pensamiento liberal nace primero como un pensamiento asociado a la libertad de la conciencia, pero acaba convirtiéndose en un pensamiento que defiende la libertad económica, consecuencia marginal de la primera. En ese sentido la propiedad es lo propio, lo de uno mismo. Y empieza desde la conciencia y se va proyectando hasta acciones entre las cuales está la apropiación de bienes, la circulación de estos o el intercambio de servicios. También el puritanismo es un asunto clave en el nacimiento del liberalismo. ¿Qué es el puritanismo en el siglo xvii? Cuando se habla de puritanismo nos estamos refiriendo a todos los grupos cuya suma constituía una mayoría dentro de la sociedad inglesa del siglo xvii, y que eran de alguna manera deudores de la ética calvinista, que trata de evidenciar todo un conjunto de normas morales, de valores, que luego Max Weber identificó perfectamente con la ética que fundamentó al capitalismo en su etapa inicial, y que también establece el trasfondo político que se comenta en el libro. Se trata de una reivindicación de la virtud que santifica la ciudadanía –es la reflexión que Walzer plantea en torno a la “rebelión de los santos”– y que explica muy bien todo el fenómeno de la lucha política parlamentaria que consigue construir en Inglaterra muy tempranamente una democracia liberal. Otro asunto clave es el de los impuestos: el derecho del rey a tasar las propiedades de sus súbditos, en muchos casos para financiar guerras caprichosas. La visión liberal sobre los impuestos la analiza muy bien Adam Smith en La riqueza de las naciones cuando dice que los impuestos son expresión de la libertad del individuo. Frente a esa imagen que tiende a considerar que un liberal está en contra de los impuestos, Adam Smith defiende que los impuestos son la expresión de un hombre libre, que como ciudadano es consciente de que debe participar del esfuerzo público que hace posible la existencia de un Estado y de una ley que salvaguarda el interés general, que garantiza el marco de neutralidad de un mercado que genera prosperidad. Adam Smith, que acabó siendo inspector de aduanas, era plenamente consciente de que sin impuestos no hay Estado, ni una ley capaz de salvaguardar el interés general. Ahora, esa capacidad para subvenir al Estado y sus necesidades tiene que estar limitada, acotada, por los ciudadanos libres, que a través de su representación fijan clarísimamente el marco en el que el Estado puede reclamar el pago de esos impuestos. Así pues, un liberal no está en contra de los impuestos, pero sí lo está de un exceso impositivo que desborde los límites ordenados dentro de los cuales debe desenvolverse el Estado si queremos que este no se transforme en una fuente de opresión y de intervención que acabe impidiendo que el mercado genere prosperidad. Citaba a Adam Smith. Es curioso hasta qué punto se ha desvirtuado su pensamiento y cómo se le ha convertido casi en un pensador despiadado e hipnotizado por el mercado. El conjunto de supuestos y principios ideopolíticos que sirven de base para la defensa de un modelo de sociedad liberal se desarrollan en una sociedad sometida a grandes cambios. Tanto es así que las sociedades a que dan lugar el capitalismo industrial imperante hacia mediados del siglo XIX son ya muy diferentes de aquellas en las que nació el liberalismo hacia mediados del siglo XVII. Los cambios que se producen entre tanto pueden resumirse en los siguientes: Enorme desarrollo de la industria. Fin del capitalismo individual y creación de gigantescas organizaciones económicas. Creciente importancia de las instituciones bancarias. Aparición de grandes sociedades anónimas. Nuevos métodos de organización del trabajo (taylorismo y mecanización). Emergencia de nuevos problemas económicos, sanitarios, educativos y laborales. Creación de diversos sistemas asistenciales y de seguridad social. Desarrollo del capital monopolista. Progresiva ampliación de los sujetos de derechos políticos y el consiguiente acceso de la ciudadanía a la política. Nacimiento de los partidos y sindicatos de masas. Creaciente racionalización, burocratización y oligarquización de la vida económica y política. Aumento de la intensidad y conflictividad de la lucha por el poder y la influencia políticas. Liberales de muy distinto signo fueron capaces de admitir que si, por una parte, el período de poco más de un siglo que había transcurrido desde las guerras napoleónicas hasta la Primera Guerra Mundial había consitituido la era del liberalismo, por otra, en los años posteriores a esta última el rechazo hacia tal tradición política se había vuelto abiertamente explícito. Estas consideraciones llevaron a muchos liberales a concluir que el liberalismo, si quería mantenerse como una fuerza viva capaz de transformar sus ideas en realidades, tenía que redifinir su teoría y prácticas políticas, tenía que superar las limitaciones impuestas por la tradición y abrir un camino de transición hacia un nuevo liberalismo que habría que dar continuidad a la tradición y ofrecer una respuesta ideológico-política capaz de orientar el quehacer de ciudadanos y de gobiernos en el nuevo escenario social. En conclusión, la emergencia de nuevos modos de asumir el liberalismo concluyó en la aparición de un “nuevo liberalismo social” caracterizado por: El interés en distanciarse de buena parte de los presupuestos, instrumentos y objetivos del liberalismo clásico, dado que para ellos estos ya eran abiertamente inservibles. Una mayor sensibilidad hacia las enormes desigualdades e injusticias que el desarrollo capitalista había generado. Por otro lado, también resistió un “nuevo liberalismo clásico o conservador”, dispuesto a rechazar la creciente y expansiva regulación económica y asistencia social del Estado cada vez más aceptada por la propia tradición liberal. Sus propuestas se caracterizaban por el empeño en recuperar el individualismo posesivo y los principios básicos de la sociedad de mercado defendidos por gran parte del liberalismo clásico.

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