Debemos salir de la encerrona acerca de la noción de verdad (lo uno) como la única verdad, sin temor a ser señalados como “relativistas”. En esta dirección se orienta Alain Badiou al sostener que hay verdades, porque la filosofía no produce una verdad, sino verdades (lo múltiple). Las verdades científicas (matemáticas) han gozado de un desmesurado prestigio eclipsando a otras posibles verdades provenientes de regiones propias de los afectos o las creaciones artísticas.
La historia de la filosofía es para Badiou el devenir de las “suturas” a una de sus condiciones. En esta cuestión debemos recurrir a su concepción de verdad, puesto que “las” verdades no pueden encontrarse en (a partir de) una sola condición, o para decirlo de otro modo: hay una producción de verdades científicas, artísticas, políticas, amorosas.
Básicamente, el concepto de "sutura", en la obra de Jacques Lacan nombra la relación problemática del sujeto con la cadena del discurso. Para Badiou la filosofía al quedar suturada a una de sus condiciones, deberá edificar un espacio de composibilidad de sus condiciones genéricas, si ese espacio queda bloqueado en la sutura de una de las condiciones, la filosofía delega sus funciones a un procedimiento genérico, ya sea éste el matema, el poema, la política o el amor.
"La filosofía queda suspendida cada vez que se presenta suturada a una de sus condiciones, y se prohíbe por ello edificar libremente un espacio sui generis donde las nominaciones de los acontecimientos que indican la novedad de las cuatro condiciones vengan a inscribirse y afirmar, en un ejercicio de pensamiento que no se confunda con ninguna de ellas, su simultaneidad y, por lo tanto, un cierto estado configurable de las verdades de la época".
El gesto de la filosofía es el de "de-suturarse" de sus condiciones, ya que ella debe circular, transitar entre los procedimientos de verdad. Las condiciones de la filosofía son compasibles bajo la forma del acontecimiento que prescriben las verdades en el transcurso temporal.
La idea central de la propuesta de Badiou es la de su concepción de "verdad", en Grecia se dio el nacimiento de la filosofía y, especialmente, en Platón lo verdadero viene de la mano del matema, desplazando de este modo el prestigio del poema en la tragedia como su máxima expresión literaria. "No entre aquí quien no sea geómetra" es la frase platónica que prescribe el matema como condición de la actividad filosófica. La categoría filosófica de verdad, en Badiou, se identifica con un procedimiento productor de verdades, es decir, es operatoria de un conjunto de verdades que son anteriores y exteriores a la filosofía misma.
Badiou plantea que existen tres modos de interrelación entre la matemática y la filosofía, uno reconoce en la matemática un pensamiento de los primeros principios que sirven para el conocimiento del ser y de la verdad, la filosofía es una forma perfeccionada de esta concepción. En este sentido tal relación se denomina “ontológica”.
Otro modo entiende a la matemática como una región, una sección del conocer en general. La filosofía se propone fundar esta regionalización de la disciplina matemática; a esta determinación se la llama “epistemológica”. El tercer modo separa rotundamente a la matemática de la filosofía, ya que trabaja en un registro de meros juegos del lenguaje. La matemática es una gramática singular que no piensa nada. Este modo que se denomina “crítico” realiza una disyunción crítica del campo propio de la matemática y del pensamiento como asunto de la filosofía.
Platón es quien muestra la relación estrecha entre filosofía y matemática.
“Para Platón, la matemática es una condición del pensar, o del teorizar en general, por la razón de que constituye un punto de ruptura con la doxa, con la opinión. Esto es bien sabido. Pero aquello sobre lo cual hay que poner atención es que la matemática es el único punto de ruptura con la doxa que se haya dado como existente o constituido. La singularidad absoluta de las matemáticas es en el fondo su existencia. Todo el resto de lo que existe es cautivo de la opinión, pero la matemática no lo es”.
La principal dificultad en la propuesta de Platón radica en su conclusión, si el ser es lo uno, lo que no es uno, es decir lo múltiple, no es. Pero todo lo que se nos presenta es múltiple y no podemos tener un acceso al ser fuera de toda presentación. A esta dificultad Badiou le dedica la Meditación Uno de L'être et l'èvènement, La salida que propone a esta dificultad es que ante la afirmación necesaria de "lo uno no es", es preciso enunciar que lo uno existe sólo como operación. A riesgo de simplificar demasiado esta propuesta de Badiou, digo que: lo uno es una operación ontológica de la verdad (como producción) que es posible gracias a la matemática.
Lo uno existe solamente como "operación", lo que equivale a decir que nunca puede ser una "presentación". Lo uno se presenta en la multiplicidad de cada uno, que se cuenta por uno. Todo lo que se presenta es múltiple, se hace presente en una situación determinada. "Llamo situación a toda multiplicidad presentada... Una situación es el lugar del tener- lugar..."
Como él mismo afirma, su decisión ontológica consiste en demostrar el no-ser de lo uno. Julián Marías destaca que la concepción de Leibniz – por ejemplo - es una concepción dinámica, no se trata simplemente de cambio de lugar y lo que importa no es la cantidad de movimiento, sino lo que él llama "la fuerza viva". En el núcleo de la filosofía de Leibniz, encontramos el concepto de mónada. Mónada es una palabra griega, monás, monadós, que quiere decir unidad. Y llama mónadas justamente a los componentes de la realidad. Son lo que él denomina “substancias indivisibles”, porque no tienen partes; y por tanto no pueden proceder por agregación, ni pueden desaparecer por disgregación. Él dice que "las mónadas no tienen ventanas", no se pueden comunicar entre sí, directamente no se comunican. La comunicación que tienen es con Dios; las mónadas por ser indivisibles, sin ventanas, no pueden aparecer más que por creación y no se pueden destruir más que por aniquilación.
Esta única comunicación de las mónadas es con Dios, no es entre ellas. Esta afirmación de Leibniz lo lleva a un concepto que ha sido muy famoso: la “armonía preestablecida“. Las mónadas son incomunicantes, no tienen ventanas, no tienen partes, sin embargo componen un universo coherente, porque han sido creadas por Dios justamente siguiendo la armonía preestablecida. Es decir, Dios ha preestablecido la coherencia de las innumerables mónadas de tal manera que es como si se comunicaran; no se comunican realmente pero la armonía preestablecida hace que estén en concordancia. Hay una idea muy arraigada en Leibniz al decir que el mundo es el mejor de los posibles; el mundo ha sido creado por Dios y es el mejor de los posibles porque es lo composible (composibilidad).
Para Leibniz lo “composible” intenta resolver lo que en la concepción tradicional es entendido como “posible”, esto es, lo que no es contradictorio, no es posible un círculo cuadrado; eso es imposible porque justamente hay contradicción entre la circularidad y el cuadrado. Pero si pensamos si es posible el centauro (mitad hombre, mitad caballo), entonces sí. O la sirena, que es mujer y pez al mismo tiempo. Son los clásicos ejemplos de los empiristas y racionalistas para dar cuenta de lo posible y lo imposible, de lo percibido y lo pensado
En consecuencia, el mundo para Leibniz está regido por el principio de la composibilidad: las cosas tienen estructuras que las hacen a algunas composibles y a otras no. Dios ha creado el mundo como el mayor bien de lo que es composible, no es que el mundo sea óptimo, sino que es el que tiene mayor grado de perfección posible, tomando la realidad en conjunto. Esto se debe aplicar teniendo en cuenta que nosotros no conocemos el mundo, conocemos muy parcialmente el mundo, sabemos una parte de todo lo que habría que saber.
Conclusiones de actualidad
El hombre debe ser considerado hoy como un ente biopsicosocial, pero para hacer esto primero se debe definir cada uno de los términos que se encuentran en ésta afirmación:ENTE: Se refiere a lo que existe o puede existirBIO: Significa vidaPSICO: Significa alma, mente o actividad mental. SOCIAL: Perteneciente ó relativo a una compañía o sociedad, o a los socios o compañeros, aliados o confederados. El hombre es un ente, porque existe y su componente bio se refiere a que es un organismo vivo que pertenece a la naturaleza. Su componente psico se refiere a que además de ser un organismo vivo tiene mente, lo que le permite estar consciente de su existencia.
El hombre es un ente social porque recibe influencias favorables y desfavorables, como resultado de la interacción con la sociedad (constituida por semejantes a él) que lo rodea y con el medio ambiente físico, en el cual lleva a cabo su vida. Por lo tanto, se establecen interrelaciones complejas de los seres humanos con los seres humanos y con su entorno, dando como resultado que el hombre es un elemento más de la comunidad social y de un ecosistema que permite enmarcar a la salud como la correcta aptitud para dar respuestas armónicas que sean acordes y ajustadas a los estímulos del ambiente (físico y la comunidad) y que garanticen una vida activa, creadora y una progenie viable, lo que conlleve al hombre a manifestarse en el óptimo de su capacidad.
Y toda la frase "EL HOMBRE COMO SER BIO-PSICO-SOCIAL" quiere decir que el humano en general (ambos sexos) es un ser vivo con un organismo complejo y con una mentalidad muy compleja basada en muchos aspectos (valores, conciencia, ética, motivaciones, deseos, personalidad, etc.), los cuales le permiten estar en una organización social (familia, amistades, comunidad, municipio, nación, grupos sociales, etc.) y comportarse de acuerdo a sus intereses psicológicos y a los limites que le presente su cuerpo y su aprendizaje. EN CONCLUSION: El hombre...