O

octavioolenik

Usuario (Argentina)

Primer post: 1 jul 2013Último post: 13 abr 2018
5
Posts
78
Puntos totales
9
Comentarios
L
La moralidad posterior
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/8/2018

En estos últimos años, principalmente a través de las redes sociales, medios de comunicación varios y demás formadores de opinión pública, se observa una tendencia a un revisionismo moral de la historia. Personajes históricos nacionales como Domingo Faustino Sarmiento, Julio Argentino Roca, Juan Manuel de Rosas, entre otros, contemplan póstumamente como sus maneras de pensar se ven sometidas a valoraciones de jóvenes (y no tan jóvenes) quienes, aplicando un pensamiento y moralidad contemporáneas, escupen frases hechas o verdaderos análisis morales sobre sus accionares en vida. En varios videos de "YouTube", "twits" y publicaciones en "Facebook", pueden contemplarse valoraciones personales (tanto a favor como en contra) de sucesos ocurridos, incluso, hace varios siglos. Una cosa es hacer una revisión de los acontecimientos históricos, mientras que otra completamente diferente es un juicio de valor sobre el comportamiento de un personaje histórico. Cada persona, a lo largo de la historia, ha sido un producto social. Hay que aceptarlo, nuestras visiones, nuestro valores, nuestras opiniones y nuestra misma persona, son productos de la sociedad y el sector social en el que crecimos. Dos opiniones provenientes de dos sectores sociales distintos, probablemente tengan muy poco que ver. Esto ocurre porque las realidades de los emisores de la opinión son diferentes, por lo que las mismas se formarán basadas en estas realidades diversas en las que habita cada uno de los opinantes. Lo mismo sucede cuando hablamos de personas que vivieron en tiempos históricos diferentes. Las sociedades se van transformando a lo largo de la historia. Esto permite que las opiniones que forman vayan variando a lo largo del tiempo del mismo modo. Mucho se ha hablado de las polémicas frases del Padre del Aula, escritas de su puño y letra en diversas cartas con personalidades de la época y en su más conocido manuscrito, el Facundo. Estas frases son las favoritas de los amantes de la valorización. Se puede encontrar muchos "blogs" de profesores, libros, documentales y conferencias que esgrimen citas sueltas como argumentos invencibles e incuestionables. Éstos, son usados para condenar y categorizar como la más repugnante y asquerosa escoria asesina a sangre fría de la historia reciente a Sarmiento. Obviamente, contraponiéndose la misma con sus ideologías sanas, inclusivas, incuestionables, representantes de la bondad existente en este bajo mundo que no puede reconocer a "un hijo de puta" cuando lo ve. Aclaro que, cuando uso el término "citas sueltas", no trato de negar su contenido. Sarmiento realmente pensaba lo que dicen que pensaba. Estoy, más bien, haciendo referencia a que el contexto social, político, cultural, intelectual, ideológico y (¿por qué no?) económico de la época es completamente pasado por alto. Sarmiento creció en una época y en un sector social en el que el indio, el gaucho, cierto tipo de inmigrantes, el mestizo, entre otros, eran considerados escoria o "barbarie". Del mismo modo, por citar algunos ejemplos, la cultura europea, los inmigrantes provenientes de países del norte de Europa (por sus modos de vida, trabajo, etcétera) o ideologías liberales eran considerados "civilización". Podemos agregar que sus viajes como diplomático a los Estados Unidos le permitieron ver lo que era considerado como el modelo de la civilización. Podemos observar como, desde siempre, moralmente hablando, lo barbárico es malo, mientras que lo civilizado es bueno. ¿Por qué? No soy quien para responderlo fehacientemente, pero me atrevo a decir que, ya que la moral es un producto humano y la civilización sería una prueba innegable de humanidad, se tiende a relacionar a la civilización con lo moral (si usamos "moral" como adjetivo). Del mismo modo, la barbarie puede ser definida como la ausencia de humanidad (la cual es una clara construcción social). Si no hay humanidad, no puede ser moral. Algo moral, es bueno. Algo inmoral, es malo. Podemos decir entonces que Sarmiento siguió la moral de su época. Del mismo modo, quiso lo que (en su tiempo) se veía como civilización. Es decir, Sarmiento, usando la moral de su época, buscó lo que se consideraba civilizado. Lo mismo podemos decir de las Campañas al Desierto llevadas a cabo por Rosas y Roca (al sur de la Pvcia. de Buenos Aires y a la Patagonia, respectivamente). La pregunta es la siguiente: ¿podemos juzgar con nuestra moral contemporánea, producto social y cultural de la época en que vivimos, diversas acciones cometidas en el marco de una moral anterior, producto social y cultural, a su vez, de una época distinta? En mi opinión, desde luego no. Voy a ilustrarlo con un ejemplo. Supongamos que, en un futuro, dentro de una X cantidad de años, un movimiento social de ideologías animalistas impulsa muchas campañas en contra de la tenencia de mascotas. Este grupo cree en una igualdad persona-animal a ultranza, por lo que la relación "amo-mascota" denigraría la condición del animal. Sigamos suponiendo; este grupo cala profundamente en el pensamiento de la sociedad. Se terminan sancionando leyes en contra de la tenencia de mascotas y, más importante aún, la sociedad en general condena y repudia la tenencia de mascotas. Por esto, algunos actores terminan condenando a las generaciones anteriores quienes, completamente insensibilizados tenían mascotas. Pregunto: ¿tienen alguna autoridad moral para hacerlo? No. Ocurriría lo mismo que ocurre hoy en día con los personajes ya nombrados, se nos estaría juzgando con una moral posterior. ¿Qué culpa tenemos nosotros de un proceso posterior a nuestra muerte que terminó considerando malo aquello que nosotros considerábamos bueno? Esto nos hace ver algo: pocas cosas son tan aleatorias como la configuración de una moral. Entonces, cabe preguntarse: ¿qué nos permite juzgar? Simplemente, que apliquemos la moral imperante en la época. Si vamos a juzgar, juzguemos ubicados en un tiempo y espacio. Acciones contemporáneas con moral contemporánea. Acciones pasadas con moral pasada. Esto, por lo menos a mí, me lleva a preguntarme: ¿de qué sirve juzgar moralmente? ¿tiene sentido valorizar como bueno o malo algo, si realmente no sé que es lo moral? ¿es realmente todo tan social? Sinceramente, no lo sé. Son temas para otros post, en todo caso.

0
2
La "ideologización" de la personalidad
La "ideologización" de la personalidad
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/13/2018

La pasión por etiquetar y "auto-etiquetarse" está presente desde hace mucho tiempo en la sociedad humana. Definir a algo como partidario de o inclinado hacia, ayuda en muchos casos a lograr una mayor organización de lo observado. Por muchos filtros solemos pasar los datos que nos llegan, con el fin de conseguir un entendimiento (siempre parcial) de aquellos datos que observamos. La categorización, entonces, es una herramienta de mucha utilidad, además de haber estado presente por un largo tiempo en nuestra forma de ver las cosas. La etiqueta más usada en política actualmente (y desde, aproximadamente, el siglo XVIII) es la clásica dualidad izquierda y derecha, cuyo origen nos ha sido relatado incontables veces en libros de historia. Una feliz casualidad ocurrida en París, durante la instancia de la Asamblea Nacional, aquel 11 de septiembre de 1789, sigue siendo una fuente de referencia para la categorización ideológica, hoy, más de doscientos años después. Últimamente, se habla de la obsolescencia de esta dupla definitoria para categorizar los complejísimos fenómenos políticos contemporáneos. Si bien esto no está alejado para nada de la realidad, sí lo está pensar que esta inutilidad es reciente. Para citar ejemplos, podemos hablar de los modelos socio-económicos (y de la ideología en general) de movimientos como el Nacionalsocialismo Alemán o el Peronismo clásico, o de la siempre presente ambigüedad de la real diferencia entre los partidos Demócrata y Republicano en los EEUU. De todas formas, este no es el tema central del post. Yendo al grano, vemos como, actualmente, la proliferación de diversos movimientos político-sociales e ideológicos, buscan convertir todo en una lucha entre contra partes. Este es el clásico "O estás conmigo o contra mí". Vemos casos como el ala más radical del Movimiento Feminista Internacional como ejemplo más claro. Al usar esta retórica tan dual, el Movimiento consigue una cada vez mayor adhesión a sus ideologías. Esto quiere decir que más gente se declara (en este caso) feminista, traduciéndose esto en mayor cantidad de personas en las marchas, concentraciones, huelgas, entre otras cosas. El ejemplo más reciente es el Paro Internacional de Mujeres, al cual adhirieron en 47 países el 8 de marzo pasado. El caso es que una adhesión tan repentina a un movimiento, sea por la razón que sea, genera un pseudo-entendimiento del mismo por parte de sus adhirientes, basado en el simple hecho de que una velocidad tal para una declaración de pertenencia, no deja una investigación y reflexión apropiada sobre lo que uno adhiere o deja de adherir. Entonces, vemos como una masa medianamente desinformada adhiere a algo que no ha podido terminar de entender. Esto hace que el mismo movimiento actúe como formador, por medio de conversaciones entre partidarios, mítines, publicaciones escritas, entre otros medios. Esto aliena a los nuevos partidarios, haciendo que renieguen o repudien aquello que se contraponga o, incluso, que no llegue a alinearse con los intereses del movimiento. El nuevo partidario, tal vez emocionado por este nuevo círculo que le abre la mente a una nueva visión del mundo y a una nueva misión en su vida, tal vez siguiendo una suerte de "inercia social", tal vez obedeciendo cualquier otra motivación "x", no reniega ni cuestiona lo que cae de la cúpula ideológica de la corriente. De esta forma, lograsé lo que yo llamo la ideologización de la personalidad, una instancia en la que la personalidad e intelectualidad del sujeto se corresponde completamente con lo relativo a o lo perteneciente a un conjunto de ideas. Recapitulando, podemos decir que siempre hubo una tendencia a categorizar. A esto, hay que sumar la proliferación de algunos movimientos sociales poderosamente magnéticos, los cuales aplican una lógica dualista de división social (la típica de "amigo/enemigo". Esta lógica logra una adhesión de una gran cantidad de gente con un mínimo grado de simpatía al movimiento previamente nombrado. Al haber sido esta adhesión tan abrupta, muchas personas terminan de formar su opinión acerca del movimiento en el seno del propio movimiento. Esto lleva a los flamantes adhirientes a organizar sus pensamientos, comportamientos, modismos varios, entre otros aspectos en favor del movimiento al que ahora pasaron a formar parte. El conjunto de ideas es ahora la personalidad del sujeto. No habrá un solo aspecto de su vida, un solo atisbo de su comportamiento que no se relacione con lo relativo al movimiento al que acaba de entrar. Se ha llevado a cabo la "ideologización de su personalidad".

63
14
L
La humanidad detrás del fusilamiento.
Apuntes Y MonografiasporAnónimo4/13/2018

Comienzo este post con una simple afirmación, harto conocida y (muy probablemente) pensada, reflexionada o incluso dicha por muchos de los que conocés o, incluso, por vos mismo: lo único que alguien tiene asegurado es la muerte. Obviamente, vos no sabés ni cómo, ni cuándo, si vas a estar consiente o no, si lo vas a esperar, si va a ser luego de una larga enfermedad o en algo tan inesperado como un accidente de tránsito. Lo único que tenés claro es que va a pasar. Cuando uno es joven, tiende a olvidar que, en cualquier segundo, los devenires de la vida diaria podrían dar un giro que te haría estirar la pata. Es decir, uno es consciente de que la muerte le llegará, de que cada segundo que pasa, lo deja a uno un segundo más cerca del fatal destino de todo ser vivo. Empero, tiende a olvidarlo o, mejor dicho, decide ignorarlo para poder vivir una existencia más o menos despreocupada con respecto a lo efímero de la misma. Como bien los filósofos new age se hartan de repetirnos, los humanos somos los únicos seres vivos conscientes de nuestra existencia. Sabemos que existimos, sabemos que morimos y, además, sabemos que morimos. Un animal puede defenderse de algún depredador, con motivos de supervivencia, pero eso lo hacen por instinto. No lo hacen porque sean conscientes (ya que no son conscientes de la misma forma en que nosotros lo somos) de que pueden llegar a morir, sino que sus instintos le dicen, le reclaman que se defienda, se esconda, corra, etc, para, a posteiori, cumplir con lo que debe hacer: perpetuar su especie. Volviendo a la muerte del humano, se puede ver como hay un culto a la misma. Su mayor ejemplo en el mundo occidental es el rito funeral en sí; ceremonias religiosas, exhibición del cadáver, reunión de familiares y amigos para darle "un último adiós", etcétera. En la historia (siempre hablando del mundo occidental, cabe aclarar) distintos ritos funerarios tuvieron y tienen lugar. En Grecia, Roma, durante la edad media, durante la edad moderna y en la actualidad, ritos funerarios evolucionaron, se adaptaron y nos dan los medios para despedirnos de aquellos que amamos. Creo yo que tenemos la necesidad de dar el último adiós porque hay una humanidad muy grande circundando a la muerte. La muerte igualiza a todos los seres humanos, hayan hecho lo que hayan hecho, hayan vivido cuanto hayan vivido. La muerte es la culminación de la vida de cualquiera. Todo termina para todos. Además, la muerte es algo a lo que siempre se le ha tenido muchísimo respeto. Los cementerios son lugares silenciosos, porque, según la tradición cristiana, en ellos duermen los cuerpos hasta la resurrección. Cambiando nuestro enfoque, podemos ver como los estados y los ordenamientos jurídicos, históricamente poseyeron el derecho de quitar la vida a una persona de considerarlo una pena oportuna. Vemos que, desde la edad antigua, la pena de muerte ha estado presente. Fue un castigo habitual en Sumeria, Babilonia, el Antiguo Israel, Persia, Grecia y Roma. Incluso, la persona más influyente de la historia, Jesucristo, recibió esta pena. No es mi objetivo con este post hacer una reflexión histórica ni discutir sus preceptos éticos. El objetivo de este post es bastante más banal, de hecho. Surge de una pregunta: de tener que ser ejecutado ¿con qué método preferiría serlo? Es una pregunta que me han hecho varias veces. Mi respuesta es bastante simple: fusilamiento. Muchos se preguntarán el por qué. Simplemente, lo considero más humano. Métodos como la silla eléctrica o la inyección letal quitan la humanidad a aquello que debería ser lo más humano: la misma muerte del ser, el cese de su existencia. La silla eléctrica coloca a un próximo a ser ejecutado en un asiento, atado de pies y manos, con una esponja mojada en su cabeza. Con el presionar de un botón, comenzará a sentir una poderosa descarga que le freirá el cerebro. Quien lo mata, solo activa un mecanismo, reduciendo gran parte de la culpa que sentirá después de realizar el hecho. Quien sufre la pena, se limitará a ver a la nada, aceptando su destino, sin ver a su ejecutor, esperando una muerte agónica que llegará en poco tiempo. La inyección letal provocará un paro cardíaco. Quien aplica el líquido, se limitará a dar una simple inyección y alejarse. Quien recibe el castigo capital, estará acostado, sin decir nada, esperando un ataque cardíaco que lo matará sin más remedio. La guillotina terminó creando un espectáculo al rededor de la muerte. El decapitando se arrodilla y espera que una cuchilla rompa su cuello. El verdugo se limita a cortar una cuerda. Se hacía un espectáculo con fines políticos al rededor de este tipo de eventos. La pregunta es: ¿por qué todo esto es menos humano? Basicamente, porque carece de humanidad. Si van a quitarme la vida, no van a negarme la humanidad de mi muerte. Los métodos previamente nombrado liberan a los verdugos de la culpa, despojan al condenado de cualquier tipo de dignidad para recibir la muerte y acaban con vidas de una manera tan rápida y silenciosa que asusta. El fusilamiento, en cambio, humaniza el asesinato. Hay varias personas a punto de disparar. Aprietan un gatillo, escuchan salir una bala y ven el efecto de la misma en el cuerpo del hombre que tienen por delante. El condenado, se para firme frente a su destino fatal, aceptando lo que le ocurrirá. Se escuchan gritos, se escucha el disparo, se ve la muerte. Muchos de ustedes dirán que el condenado a muerte no tiene ningún derecho a la dignidad. Difiero, es una persona. Al derecho a la vida, se le debería sumar el derecho a la dignidad de la muerte. Si el estado quiere garantizar uno, las muertes que están bajo su control deberían también estar dignificadas. Como dije antes, la muerte igualiza a los humanos. La dignidad de la muerte sería, entonces, el último derecho, una última garantía, un último respeto para el último momento de la existencia.

0
0
Hice carne al horno con fideos y te lo muestro. Pasá!
Hice carne al horno con fideos y te lo muestro. Pasá!
Hazlo Tu MismoporAnónimo3/3/2016

Eran las 11:47 del día 3 de marzo del año 2016. Yo estaba tranquilo, virgueando en taringa , cuándo se me viene a la mente una frase dicha por mi progenitora la noche anterior: "Hijo, te dejo carne. Hacela al horno con lo que quieras" Entonces, como hijo que quiere un buen regalo de cumpleaños, me levanto y me dispongo a hacer lo que mi madre me pidió. Empiezo sacando la grasa a la carne. Quedó así: Después, salo la carne y la condimento con pimienta, orégano y condimento para pizza. Aclaración: salé y condimenté por los dos lados. Después llegó el turno de calentar el horno: Mientras el horno se calentaba, me dispuse a alistar los elementos de horneado: Después hice lo que se llama "Sellar la carne" ( Poner a fuego máximo la carne por diez minutos y después dar vuelta y bajar el fuego a medio, para que se conserve jugosa ( ͡° ͜ʖ ͡°)) Después de sellar, ya tenía un rato libre. Mucho taringueros hubieran aprovechado para ver lolis, pero yo vine y seguí virgueando. Después de unos minutos, ya tenía que dar vuelta la carne, por lo que salí de mi virgocueva (baño) y continué con la cocción (obviamente sin lavarme las manos) Después, di vuelta de nuevo Luego, me percaté de que aún no había empezado con la guarnición. Entonces, puse agua en una olla con sal gruesa. (mira como están esos mostachol, papá) Después, seguí dando vuelta la carne: Mirá esa obra de arte al horno, papu! Inmediatamente después de imaginarme casándome con la carne de la foto anterior, me di cuenta de que el agua para los fideos ya había hervido, así que eché a los hermosos mostachol al agua bullente de la olla de acero. Después, para acelerar la cocción de mi obra maestra culinaria (ponele) la corte y la deje flotando en sus jugos. Mientras, mis amigas pastas (sí, tengo tan pocos amigos que les digo amigas a las pastas secas) seguían cociéndose en agua hirviendo. Unos minutos después, ya estaba todo listo para comer:Certificada:

0
0
Mafalda
Mafalda
HumorporAnónimo7/1/2013

Buenas Taringueros Mafalda es el nombre de una tira de prensa argentina desarrollada por el humorista gráfico Quino de 1964 a 1973, protagonizada por la niña homónima, «espejo de la clase media latinoamericana y de la juventud progresista», 1 que se muestra preocupada por la humanidad y la paz mundial, y se rebela contra el mundo legado por sus mayores. En 1962, Quino llevaba ya cerca de una década realizando humor gráfico, cuando su amigo Miguel Brascó, humorista y escritor que había trabajado en algunas de las mismas revistas que aquél, fue contactado por «Agens Publicidad» con el fin de crear una tira de historietas para promocionar la marca de electrodomésticos «Mansfield», de la empresa Siam Di Tella. La tira funcionaría como publicidad encubierta al aparecer en medios impresos. Brascó recordó que Quino le había comentado «que tenía ganas de dibujar una tira con chicos» y le sugirió realizar una historieta que combinara a «Peanuts con Blondie».4 La empresa había puesto como condiciones que en la historieta apareciesen algunos electrodomésticos y que los nombres de los personajes comenzaran con «M». Personajes: Mafalda: Es la protagonista de la tira. Representa la aspiración idealista y utópica de hacer de este un mundo mejor, aunque la envuelven el pesimismo y la preocupación debido a las circunstancias sociopolíticas que aquejan permanentemente a nuestro planeta. Los comentarios y ocurrencias de Mafalda son espejo de las inquietudes sociales y políticas del mundo de los años sesenta. Denuncia, a través de sus dichos y acciones, la maldad y la incompetencia de la humanidad y la ingenuidad de las soluciones propuestas para los problemas mundiales, como el hambre y las guerras Padre: Padre de Mafalda y de Guille; la tira no revela su nombre y apellido. Característico empleado de oficina, hombre probo que trabaja como corredor en una compañía de seguros. Procura en todo momento la mesura en el gasto familiar y no comprende bien los avances y retos que plantean las nuevas generaciones. Las dudas que le plantea su hija con respecto a los males del mundo lo ponen en entredicho en más de una ocasión. Su afición es el cultivo de plantas de interior, ya que la familia vive en un apartamento. Conduce el auto familiar, que es un Citroën 2CV. Madre (Raquel) Madre de Mafalda y de Guille. Es una típica ama de casa argentina de clase media de los años sesenta, ocupada de lo que ocurre en su microclima hogareño. Cocina, lava, plancha y hace las compras, pero aparentemente no maneja el auto. Inició estudios universitarios y estudió para ser pianista profesional, pero abandonó su carrera luego de haberse casado, hecho que Mafalda le recrimina en varias ocasiones. Felipe Amigo de Mafalda. Va un curso más arriba que ella en la escuela primaria y sin embargo su personalidad es más simple e ingenua. Soñador, tímido, perezoso y despistado, vive agobiado por sus tareas escolares. Ve la vida de manera más sencilla que Mafalda y de forma más acorde con su edad. Le gusta leer tiras cómicas de El llanero solitario, escuchar a Los Beatles, y jugar al ajedrez. Muestra interés por una niña llamada Muriel, quien no parece percatarse de su existencia. Vive en el mismo edificio que Mafalda y su familia. Manolito (Manuel Goreiro) Amigo de Mafalda. Hijo de un comerciante de barrio, el propietario del almacén «Don Manolo», Manolito representa las ideas capitalistas y conservadoras dentro de la historieta, además de constituir una caricatura del inmigrante gallego.Nota 4 Es tosco, ambicioso y materialista, pero no malintencionado. Además de acudir a la escuela —cuestión para él secundaria—, ayuda a la venta y distribución de mercancías en el almacén de su padre y le interesa estar al tanto de todas las operaciones de entrada y salida de dinero de la tienda. Susanita (Susana Clotilde Chirusi) Amiga de Mafalda. Hasta la llegada de Libertad, Mafalda y Susanita son las únicas mujeres del grupo de amigos de la tira. Parlanchina, pendenciera, chismosa —nada de lo que pasa en su vecindario ocurre sin que ella se entere— y en ocasiones altanera, Susanita puede llegar a ser agobiante para el resto del grupo, aunque ella no lo percibe. Es además racista, despectiva de los pobres, admiradora de la oligarquía y más preocupada por la imagen y la moda que el resto de sus amigos. Sus pasatiempos favoritos son jugar con Mafalda a representar situaciones sociales propias de los mayores (juego de la mamá, juego de tomar el té), así como discutir con Manolito, a quien desprecia por rústico e ignorante. Es enamoradiza y muestra interés romántico por Felipe, quien no le corresponde. Es también egoísta y rencorosa, pero valora la gran amistad que le une a Mafalda Miguelito (Miguel Pitti) Amigo de Mafalda, un año menor. Es más soñador que Felipe y acostumbra hacerse preguntas complejas y absurdas sobre la realidad. Es también más inocente que el resto de la pandilla de amigos, y pasa de etéreas reflexiones («¿Cómo hará el tiempo para doblar las esquinas en los relojes cuadrados?») a típicas quejas de niño («¡Siempre yo, siempre yo!... ¿no puede ir otro a hacer los mandados?»). Hijo único, suele discutir con su madre —aparentemente estricta— sobre sus deberes infantiles. Es algo egoísta y un enfervorizado defensor de Benito Mussolini, entusiasmo que le fue inculcado por su abuelo Guille Es el hermano pequeño de Mafalda y el único personaje que crece físicamente a lo largo de la tira. Guille protagoniza de continuo las travesuras domésticas propias de los niños de primera infancia. A pesar de su inocencia le gusta Brigitte Bardot, tiende a ser algo irreverente (llama a sus padres «los viejos») y le encanta la sopa, lo que suele provocar la ira y el asco de su hermana. Libertad Amiga de Mafalda y último personaje en unirse a la pandilla. Es muy bajita de estatura, al punto de que Guille es más alto que ella, lo cual es motivo de comentarios recurrentes de los demás personajes, en un obvio guiño político. Su personalidad es incendiaria y proyecta abiertamente ideas políticas en contra del sistema establecido. Es el único personaje más liberal que Mafalda, contrastando con los más conservadores Manolito y Susanita. También es el personaje que más conversa con Mafalda sobre temas sociopolíticos, y ambas parecen concordar ideológicamente, salvo por el hecho de que Mafalda es más realista. Don Manolo (padre de Manolito): Inmigrante gallego, nacido en España y trasladado a América. Tosco en su modo de ser y en su aspecto. Es el dueño del almacén «Don Manolo». Nunca se toma vacaciones, y parece profesar los mismos intereses monetarios que Manolito. Su primera aparición fue en 1965. La madre de Susanita: Mujer parecida en aspecto a Susanita, aunque un tanto obesa. Ama de casa y chismosa como su hija, vive en un apartamento decorado de manera kitsch. Su primera aparición fue en 1965. La madre de Felipe: Hay dos versiones de este personaje. En la revista Primera Plana (1965), apareció como una mujer con cabello rizado, sin los dientes característicos de Felipe, usando una máquina de coser. A partir de 1966 aparece en la tira con el pelo lacio y los dientes delanteros protuberantes, como su hijo. Hace pocas apariciones. La madre de Miguelito: Mujer obsesiva con la limpieza de su hogar y aparentemente autoritaria. Usualmente solo participa recriminando cosas a Miguelito o dándole órdenes, sin que se la vea. Aparece en un solo cuadro donde se la ve de lejos y malhumorada. Su primera aparición fue en 1966. Tía Paca: Tía abuela de Mafalda y tía de Raquel. Suele saludar a Mafalda con muchos besos, cosa que a ella no le agrada. Su primera aparición fue en 1967. La madre de Manolito: Nacida en España, como el padre de Manolito. Nunca se le ve el rostro; solo aparece su brazo cuando ella amenaza a Manolito con una alpargata para que vaya a la escuela. Su primera aparición fue en 1968. El padre de Susanita: Hombre de bigotes, vendedor de una fábrica de embutidos.Nota 1 Su primera aparición fue en agosto de 1968. Muriel: Chica guapa de la que Felipe está enamorado. Su primera aparición fue en 1970, participando en solo seis tiras en total. Burocracia: Tortuga mascota de Mafalda y Guille, llamada así por su lentitud. Al igual que Mafalda, detesta la sopa. Su primera aparición fue en 1970. La madre de Libertad: Mujer aparentemente muy joven, delgada, pecosa, de cabello lacio, y alta, a diferencia de su hija. Es traductora de libros en francés, especialmente de autores existencialistas como Jean-Paul Sartre. No quiere que Libertad trabaje de traductora de francés porque no lo considera un oficio rentable. Vive con su esposo e hija en un pequeñísimo apartamento. Se la ve fumar. Su primera aparición fue en 1970. Ahora es dejo agunas Tiras y videos: link: http://www.youtube.com/watch?v=DaE23SnNjKg&feature=player_detailpage link: http://www.youtube.com/watch?v=QqrmAM2v4xQ&feature=player_detailpage

15
0
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.