InicioApuntes Y MonografiasLa moralidad posterior
En estos últimos años, principalmente a través de las redes sociales, medios de comunicación varios y demás formadores de opinión pública, se observa una tendencia a un revisionismo moral de la historia. Personajes históricos nacionales como Domingo Faustino Sarmiento, Julio Argentino Roca, Juan Manuel de Rosas, entre otros, contemplan póstumamente como sus maneras de pensar se ven sometidas a valoraciones de jóvenes (y no tan jóvenes) quienes, aplicando un pensamiento y moralidad contemporáneas, escupen frases hechas o verdaderos análisis morales sobre sus accionares en vida. En varios videos de "YouTube", "twits" y publicaciones en "Facebook", pueden contemplarse valoraciones personales (tanto a favor como en contra) de sucesos ocurridos, incluso, hace varios siglos.




Una cosa es hacer una revisión de los acontecimientos históricos, mientras que otra completamente diferente es un juicio de valor sobre el comportamiento de un personaje histórico. Cada persona, a lo largo de la historia, ha sido un producto social. Hay que aceptarlo, nuestras visiones, nuestro valores, nuestras opiniones y nuestra misma persona, son productos de la sociedad y el sector social en el que crecimos. Dos opiniones provenientes de dos sectores sociales distintos, probablemente tengan muy poco que ver. Esto ocurre porque las realidades de los emisores de la opinión son diferentes, por lo que las mismas se formarán basadas en estas realidades diversas en las que habita cada uno de los opinantes. Lo mismo sucede cuando hablamos de personas que vivieron en tiempos históricos diferentes. Las sociedades se van transformando a lo largo de la historia. Esto permite que las opiniones que forman vayan variando a lo largo del tiempo del mismo modo.

Mucho se ha hablado de las polémicas frases del Padre del Aula, escritas de su puño y letra en diversas cartas con personalidades de la época y en su más conocido manuscrito, el Facundo. Estas frases son las favoritas de los amantes de la valorización. Se puede encontrar muchos "blogs" de profesores, libros, documentales y conferencias que esgrimen citas sueltas como argumentos invencibles e incuestionables. Éstos, son usados para condenar y categorizar como la más repugnante y asquerosa escoria asesina a sangre fría de la historia reciente a Sarmiento. Obviamente, contraponiéndose la misma con sus ideologías sanas, inclusivas, incuestionables, representantes de la bondad existente en este bajo mundo que no puede reconocer a "un hijo de puta" cuando lo ve. Aclaro que, cuando uso el término "citas sueltas", no trato de negar su contenido. Sarmiento realmente pensaba lo que dicen que pensaba. Estoy, más bien, haciendo referencia a que el contexto social, político, cultural, intelectual, ideológico y (¿por qué no?) económico de la época es completamente pasado por alto.

Sarmiento creció en una época y en un sector social en el que el indio, el gaucho, cierto tipo de inmigrantes, el mestizo, entre otros, eran considerados escoria o "barbarie". Del mismo modo, por citar algunos ejemplos, la cultura europea, los inmigrantes provenientes de países del norte de Europa (por sus modos de vida, trabajo, etcétera) o ideologías liberales eran considerados "civilización". Podemos agregar que sus viajes como diplomático a los Estados Unidos le permitieron ver lo que era considerado como el modelo de la civilización. Podemos observar como, desde siempre, moralmente hablando, lo barbárico es malo, mientras que lo civilizado es bueno. ¿Por qué? No soy quien para responderlo fehacientemente, pero me atrevo a decir que, ya que la moral es un producto humano y la civilización sería una prueba innegable de humanidad, se tiende a relacionar a la civilización con lo moral (si usamos "moral" como adjetivo). Del mismo modo, la barbarie puede ser definida como la ausencia de humanidad (la cual es una clara construcción social). Si no hay humanidad, no puede ser moral. Algo moral, es bueno. Algo inmoral, es malo.

Podemos decir entonces que Sarmiento siguió la moral de su época. Del mismo modo, quiso lo que (en su tiempo) se veía como civilización. Es decir, Sarmiento, usando la moral de su época, buscó lo que se consideraba civilizado. Lo mismo podemos decir de las Campañas al Desierto llevadas a cabo por Rosas y Roca (al sur de la Pvcia. de Buenos Aires y a la Patagonia, respectivamente).

La pregunta es la siguiente: ¿podemos juzgar con nuestra moral contemporánea, producto social y cultural de la época en que vivimos, diversas acciones cometidas en el marco de una moral anterior, producto social y cultural, a su vez, de una época distinta? En mi opinión, desde luego no. Voy a ilustrarlo con un ejemplo. Supongamos que, en un futuro, dentro de una X cantidad de años, un movimiento social de ideologías animalistas impulsa muchas campañas en contra de la tenencia de mascotas. Este grupo cree en una igualdad persona-animal a ultranza, por lo que la relación "amo-mascota" denigraría la condición del animal. Sigamos suponiendo; este grupo cala profundamente en el pensamiento de la sociedad. Se terminan sancionando leyes en contra de la tenencia de mascotas y, más importante aún, la sociedad en general condena y repudia la tenencia de mascotas. Por esto, algunos actores terminan condenando a las generaciones anteriores quienes, completamente insensibilizados tenían mascotas. Pregunto: ¿tienen alguna autoridad moral para hacerlo? No. Ocurriría lo mismo que ocurre hoy en día con los personajes ya nombrados, se nos estaría juzgando con una moral posterior. ¿Qué culpa tenemos nosotros de un proceso posterior a nuestra muerte que terminó considerando malo aquello que nosotros considerábamos bueno? Esto nos hace ver algo: pocas cosas son tan aleatorias como la configuración de una moral.

Entonces, cabe preguntarse: ¿qué nos permite juzgar? Simplemente, que apliquemos la moral imperante en la época. Si vamos a juzgar, juzguemos ubicados en un tiempo y espacio. Acciones contemporáneas con moral contemporánea. Acciones pasadas con moral pasada. Esto, por lo menos a mí, me lleva a preguntarme: ¿de qué sirve juzgar moralmente? ¿tiene sentido valorizar como bueno o malo algo, si realmente no sé que es lo moral? ¿es realmente todo tan social? Sinceramente, no lo sé. Son temas para otros post, en todo caso.
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