ignaciom10
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El capítulo tres de la sexta temporada de The Walking Dead nos dejó a todos atónitos con la hipotética muerte de uno de nuestros personajes favoritos de la serie. Sí comandantes, nada más y nada menos que el dueño del Chino de la esquina. Glenn se vio cubierto de visceras que parecían ser de el mientras los walkers lo devoraban. No voy a decir obviedades sobre las teorías que ya se comentaron, esta teoría rompe con todas las otras y es sin miedo a equivocarme, la más acertada. No involucra al contenedor de basura, ni al posible cuerpo de Nicholas, ni a Enid salvandolo ni mucho menos a Yisus Craist superstar, no, esta teoría es 100% idea mía. Y como no me conforme solo con rumores estúpidos, conseguí imagenes exclusivas del set de rodaje. (no es la imagen en la que se lo ve con Yisus Croisttt) He aquí la explicación: GLENN ESTÁ VIVO!!!!!!!!!!!! Si, como leyeron, Glenn se encuentra sano y salvo. IMAGENES EXCLUSIVAS: Inédito, nunca antes visto, agarrate machinolen!
El pasado miercoles en la urbe halógena de Pernambuco, caminaba beligerante por las veredas cándidas, cuando de repente algo llamo desopilantemente mi atención. Yacía tendida sobre el suelo, en un autismo cuasi perfecto, una alpaca parda cruza con rottweiler aleman. La tomé en mis brazos de lince y la lleve a mi casa, en donde le brinde cobijo y cobijas. Pasaron los días, pero no los meses, y la hermosa alpaca, ahora llamada Carmona Loana, retosaba en el jardín, corriendo incesantemente, buscando ese pasto abundante con el cual se alimentaría por horas, hasta quedar panza arriba de tanto morfi. Si vivimos felices por siempre, eso aún no podré saberlo, pero el lazo de amistad forjado entre los dos es un hecho pseudoastral. A continuación, LA REINA!
El objetivo de este post es el de entretener y nada más que entretener, porque de lo contrario sería un post sin un sentido comunicativo loable para el entendimiento del mismo, lo que hace a este post una fuente ineludible de entretenimiento debido a que, como bien dije antes, el objetivo es el de entretener al taringovidente, sin más preambulos que los anteriormente nombrados y previamente mencionados y enmarcados con previo aviso, paso a publicar el archivo gráfico que corresponde a la nomenclatura descripta en la información adjunta a esta publicación. Coman por putas.
Érase la noche del viernes y Juan Carlos Prepucci entretenia a la audiencia con su mega show televisivo: "Cantando sobre penes de goma", en el que se introducía a participantes con destrezas por demás asombrosas en lo que al equilibrio corporal respecta. Los participantes posabanse sobre los artilugios complementarios del coito anal/vaginal y entonaban la más maravillosa música peruana. Porque ese era el género que correspondía los viernes. Llegó finalmente el turno de Eleonora, una mujer algo excedida de peso, pero que pudo balancearse con exacta presición sobre las gelatinosas siliconas con molde de falo. La ovación sacudió el predio en el cual la productora montaba tan multitudinario espectáculo. Podría decirse que ese fue el climax orgásmico de la noche. El rating disparose a tal velocidad que la programación tuvo que posponer "Pelelas de amor" para dar unos minutos más a la sentencia del jurado. Esta podría haber sido la emisión más ambiciosa de los últimos tres meses, en la que un participante que afirmaba sin miedo su condición de humano homosexual, canto de "culipatín" sobre las abundantes réplicas en Hule de intercontinentales miembros viriles. Juan Carlos Prepucci se preparaba para embolsarse cinco palos verdes, encanutando una enérgica publicidad de famosos alfajores de reconocida marca. Ese momento marcará un antes y un después en la noche de oro. Su camarógrafo y compañero de "noches ajetreadas", Darío Glandinetti, irrumpe en medio del espacio publicitario con una misteriosa botella, la cual contenía un líquido negruzco y una etiqueta rojo punzó tapada con su mano izquierda. Sí, la famosa y polémica "zurda". Inmediatamente, el staff entró en pánico, los productores empezaron a agolparse para detenerlo, pero era inútil... El show debía continuar. Darío tomó el microfono personalizado del conductor, el cual tenía adosado dos escrotos esculpidos en arcilla cocida, y exclamó lo siguiente: "Si no aumentan mi sueldo, me veré obligado a exponer la identidad marcaria que contiene esta etiqueta y gritaré tan fuerte su nombre como sea posible". El pánico era irrefutable. Juan Carlos Prepucci transpiraba como nunca en su vida. Su exitosa tanda publicitaria se vería reducida a ruinas, y junto con ella, su carrera. Glandinetti no solo tenía la famosa botella, también sacó un famoso chocolate con envoltorio de un color patentado, símil índigo y unas famosas galletitas que representan la mueca que el rostro ejerce cuando se tiene felicidad, entre muchos otros productos. Uno de los participantes resbaló sobre las aborbotonadas pinchilas, bálanos, cipotes, tronchatoros o como sea la nomenclatura que se le quiera atribuir, finalizando con una fractura expuesta de coxis. El programa ya había excedido su límite de tiempo y la tensión en el canal era de una anomalía abrumadora. Juan Carlos Prepucci en un intento arrebatado por salvar la noche, encarrilo unos exagerados ademanes con un humor y carisma sin igual: "Querido Dareeeeo, cómo no vamos a tirarte unos palitos más, sabés que este programa es el olimpo de los compratítulos de periodismo, mira si no vamos a poder embucharte el chanchito". El público orinó de risa. El medidor de Rating se desbordó como una eyaculación precoz y todo era tertulia y fulgor. Prepucci se acercó a Glandinetti y realizó una última pregunta: "¿Que vas a hacer con esa platusqui extra ruiseñor? Glandinetti se metió un pito de goma en el orto y respondió: "Comprarme una Coca, un milka y unas sonrisas".

"Julio Sáez dio una entrevista con un importante matutino local al que le confirmó cómo seguirá el resto del año y cuándo "posiblemente" sea el próximo show del cantante. También se refirió a la salida del nuevo disco de Solari: "El Indio no pone fecha definitiva". Qué sabe el Suple." Revista Para Ti "Como conclusión hay dos cosas a tener en cuenta: en primer lugar, un disco en etapa de elaboración no se hace, compone, graba y edita de un día para otro. Y menos con lo meticuloso que es Solari. Por lo que podrían pasar varios meses hasta su salida, si bien el Suple baraja la información de que será antes de que termine 2017." Recetas de Blanca Cota Aquí la portada y la lista de temas: 1. «Fuegos de choripan» 3:42 2. «Preso en otra ciudad» 4:08 3. «Música para tomar un saque y quedar del orto» 4:36 4. «Semen en mi bolsa» 5:26 5. «Divino te ve el Führer con anteojos» 3:03 6. «No paren el motor que no llené el saco» 4:58 7. «Jua jua jua» 5:36 8. «Canción para naufragios avalanchescos» 6:02 9. «Ya nadie va a escuchar tu reclamo»
La sórdida e incandescente luz calcinaba mi retina como un súbito fuego fatuo, empedernida en consumirme hasta que ni una molécula en mi haya permanecido en su estado base. La mujer que alguna vez posaba su cabellera sobre mi pecho, deslizandose como un plato humeante de fideos blancos sobre un frío plato hondo, había marchadose hace un tiempo de mis nervios más encarnados. Nada quedaba en mí mas que el agridulce relato de un autista prodigio que jugaba con el lado interno de una caja de fósforos y se rascaba los talones con la pata de la silla. La soledad ya no era un temor, un presagio, un advenimiento de ensueño. Era la más pasmosa realidad devenida en un sinfín de suspiros pesados, de hartazgos que implosionaban a cada segundo como burbujas en el aceite. Las sobras en el mantel me suspendían en un tiempo tan reflexionado que podía recordarlo con exactitud. La intermitente quietud como miles de diapositivas pasando una tras otra, sin que nada se altere, solo el parpadeo de aquella luz, aquella sórdida e incandescente luz que calcinaba mi retina como un súbito fuego fatuo. Un fuego mágico y obscuro que habitaba en algún espacio subatómico que no podía percibir, pero que lograba mi mente y alma, provocándolas, invitando a evaluar un sinnúmero de posibles alternativas. Pendulaba el reloj en sus dos únicas direcciones, advirtiéndome que era real, que regía su ley sobre todas las cosas. Pendulaba mi vida entre extremos imaginarios, imitando al tiempo con sus leyes, salvo que estas no eran reales. Solo en la suspensión podía sobrevolarme, viéndome en un presente que moría y renacía en un infinito estático. Nunca hubo aburrimiento, nunca pudo ese concepto asomar en mi cabeza como una posibilidad absurda de escapismo, de falsa condena y despojo de responsabilidad. Nunca pudo corporizarse lo superfluo sobre el peso minucioso del abismo. El viento terminó por soplar, disolviendo todo este lapso de materia y psique, deconstruyendo certezas repentinas para transformar la escena lentamente, así como todo en esta vida se transforma.

Esta es la historia de Braulio. Braulio era un pibe común, adolescente, gordo, de barrio, como vos, como yo, como tu vieja, pero él tenía un pequeño problema. Braulio coleccionaba homúnculos, sí, homunculos, fetos en conserva que intervenía químicamente, permitiendoles crecer amorfamente y evolucionar. Una tarde de verano, calurosa y muy pegajosa, Braulio comía un estofado de pollo mientras observaba al pequeño "Matute", un audas embrión que sobresalía del resto. Este, a diferencia de sus compañeritos, podía emitir gemidos pequeños. El departamento de Braulio daba a la avenida, era apretado pero tenia una pobre ventana, la que rara vez abría, excepto cuando su vecina del piso de arriba, la señora Abelarda Montañares de 61 añitos, se vestía de hada de los dientes y bajaba por la ventana a practicarle una larga sesión de tirada de cuerito y le curaba el empacho. Después se iba. Esa misma noche de calor, la habitación de Braulio expelía un hedor caliente y putrefacto, los gases que emanaban los químicos que mantenían a sus homunculos con vida se mezclaban con el olor a tuco del estofado del mediodía y el aire caliente acumulado durante todo el día. Matute, que emitía soniditos vergonzosos, empezó a querer comunicarse con Braulio. Este se acercó y oyó: "¿Dónde esta mi cordón umbilical?" Braulio saltó de la silla en la que pasaba horas sentado, agarro un balde oxidado y comenzó a vomitar el estofado de pollo. Primero largó las zanahorias, luego el zapallito y después vino la carne blanca. Sería por el calor o por la sorpresa? Matute tomó más fuerza y comenzó a gritar "¿Dónde está mi cordón umbilical campeón?" mientras con sus pequeñas manitos subia por el frasco. Braulio sudaba, se le caían los mocos y todavía le quedaban algunos trocitos de zanahoria en el pelo, pero alcanzó a exclamar: "Está en el armario, lo extirpé de tu ombligo porque ahora podés alimentarte vos solito" Matute no escuchaba y se veía enojado, al parecer le habían arrebatado algo preciado. Seguía subiendo por el frasco que lo contenía. En ese momento, Braulio consideró matarlo con la cuchara sopera que estaba en el piso, llena de estofado. Sería una muerte rápida y sin dolor, si no fuese porque es una puta cuchara sopera. Matute saltó del frasco. Se reincorporó rápidamente y sintiendose extraño, comenzó a sentir un dolor en su abdomen. Braulio observaba totalmente perplejo, con un terror inhumano y con cierto orgullo modesto sobre su creación. Al pequeño homúnculo de color amarillento y pálido, le brotaron dos pequeños testículos, seguidos de un miembro reproductor. Esto podría haber sido un evento común y corriente si de un vientre materno se tratase, pero estamos hablando de un feto que puede dialogar, caminar y vivir dentro de ácido. Lo peor estaba por venir, Matute parecía dirigirse hacia Braulio pero en ese momento se detuvo, y giro hacia el costado. Caminó por toda la mesa observando los distintos frascos, hasta que uno le llamó la atención. Comenzó a subir por el recipiente de vidrio mientras preguntaba por su cordón umbilical. Braulio tomó la decisión de matarlo. Tomó la cuchara sopera que expelía un asqueroso olor a tuco fermentado y corrió hacia la mesa. -Toc, toc. Un golpecito en la ventana. Abelarda venía a hacer su trabajo de todas las noches. Si Abelarda observaba todo el panorama, sería el fin. Braulio sacó las sábanas de su cama y cubrió toda la mesa con ella, ocultando a sus amiguitos. Abrió la ventana y allí estaba, erótica, sensual y con el centímetro en la mano. Abelarda. -Hoy no va a poder ser. Le dijo con voz esquizofrénica y pausada. -Pero me puse toda linda para curar esa panzuchis, y te traje sanguchitos de mortadela. -No, hoy no se puede. Braulio no tiene ganas. Braulio se va a la cama. La mujer vió la cama y noto que faltaban las sábanas. Miró con extrañeza hacia la mesa y las vió encima. -¿Qué me estás ocultando Braulio? ¿y por qué estás con un cucharón sopero en la mano? Braulio estaba al borde de la locura, pensó en empujar a la mujer de la ventana pero todo se agravaría aún más. En ese momento, el cielo estrellado se cubrió de nubes negras, y una brisa de tormenta azotó la ciudad. La pollera de Abelarda ondeaba cual Marilyn Monroe, y las sábanas de Braulio cayeron de la mesa. La situación que se presentó fue horrorosa, perturbadora. El frasco al que había subido matute se había caido. El líquido pegajozo chorreaba en el suelo. Y allí estaban: Dos homúnculos manteniendo relaciones sexuales desenfrenadamente. Matute se meneaba con elegancia sobre la hembra que tanto le había llamado la atención, al grito de "Dónde está mi cordón umbilical!!!" Abelarda y Braulio se miraron confundidos, la psicótica escena estaba envuelta en una atmósfera de horror y erotismo, lo que los condujo a besarse apasionadamente. Un viento fuerte cerró la ventana, y de ahí en más, no pude saber más nada. La ventana nunca más se abrió y yo no pude continuar el seguimiento de esta turbia historia. Lo último que recuerdo, es que vendí mis vinoculares y me compré un cucharón sopero, con el que preparé un estofado de pollo en honor a Braulio. Mientras lo estaba comiendo noté un sabor extraño, algo chicloso pero no tan difícil de digerir. Era un cordón umbilical.