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Usuario (España)
El presidente ruso afirma que a Il Cavaliere se le persigue "porque vive con mujeres" El presidente de Rusia, Vladímir Putin, tendió ayer puentes tanto hacia Occidente como hacia sus oponentes su propio país en una reunión con más de doscientos invitados a las orillas del lago Valdái, en la región de Tver. El evento, trasmitido en directo por la televisión, era la clausura del club de debate anual Valdái, que este año ha celebrado su décimo aniversario contando por primera vez con la presencia de los líderes de oposición a los que el Kremlin recupera ahora tras ignorarlos durante años. En política internacional, Putin volvió a insistir en sus argumentos sobre la situación en Siria y reiteró que sólo el Consejo de Seguridad de la ONU puede autorizar una intervención militar en Siria. El líder ruso se negó a especular sobre la posibilidad de que Bachar el Asad no cumpla sus promesas. Por el tono adoptado por personajes de la política rusa que han pasado mucho tiempo gritando en la calle contra la política de Putin quedó claro que éstos también quieren ser recuperados y están deseosos de que las puertas del Kremlin se abran de nuevo para ellos. Tsenia Sobchak, la hija del exalcalde de San Petersburgo y el primer patrón político de Putin, intervino para pedir que se permita participar en política a la "primera generación postsoviética" dispuesta a trabajar en la sociedad. Tras referirse a los problemas de los años noventa y principios de la década de los dos mil, como la guerra en el Cáucaso y los temores de los ciudadanos, Putin dijo que ahora se pueden mirar los problemas “de forma más tranquila”. Putin acogió positivamente los deseos de los jóvenes, pero advirtió que se requiere espíritu constructivo y profesionalidad. “Espero que aparezcan líderes brillantes. El país los necesita”, dijo. El líder de la oposición en Moscú, Alexéi Navalni, no acudió a la cita de Valdái, aunque había sido invitado a ella. “Ignoró la invitación y cuando se dio cuenta de su importancia ya era demasiado tarde”, manifestó Ilia Ponomariov, uno de los más activos participantes en los mítines contra las irregularidades electorales. Ponomariov cree ahora haber conseguido respaldo del Kremlin para sus intenciones de presentarse a las elecciones por la alcaldía de Novosibirsk el año próximo. Entre los numerosos invitados se encontraban veteranos estadistas como el ex presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, o el ex ministro de Defensa de Alemania, Volker Rühe, y expertos en relaciones internacionales y en temas rusos, entre los que predominaban estadounidenses y británicos. Ante este auditorio, los representantes de la oposición, muchos de ellos largamente vetados en las televisiones estatales, interpelaron al presidente sobre los problemas para el futuro de la democracia en Rusia y sobre la posibilidad de que utilice sus poderes para amnistiar a las 28 personas que son juzgadas actualmente acusadas de participar en los desordenes del 6 de mayo de 2012 en la plaza Bolotnaia de Moscú, en vísperas de la toma de posesión del líder. Putin dijo que “no excluía” la posibilidad de amnistiarlos, pero señaló que debe dejarse actuar al sistema judicial primero. No faltó la situación de las minorías sexuales en Rusia y la preocupación que éste suscita en occidente. Putin se adelantó a los planteamientos y preguntas de sus interlocutores y tras hablar de su buena relación con el exjefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, exclamó: “Le juzgan ahora porque vive con mujeres pero si Berlusconi hubiera sido homosexual, nadie hubiera levantado un dedo contra él”. Prodi, al que Putin había incluido en la categoría de amigo suyo en igualdad de condiciones con Berlusconi, hizo un gesto de protesta, pero acabó echándose a reír. Por lo demás, la argumentación del líder ruso fue la habitual, a saber, que los problemas demográficos de Europa y de Rusia no pueden solucionarse con los matrimonios homosexuales. La ley rusa prohíbe la propaganda de la homosexualidad entre los menores, pero las minorías sexuales, dijo, no están discriminadas en Rusia y tienen acceso a cargos y a condecoraciones del Estado.
Hay dos tipos principales de mujeres feministas. Por un lado tenemos a las feministas militantes, de las cuales hemos tratado por aquí en otras ocasiones. Por el otro están las pícaras. Son esas mujeres que sin acusar una adscripción ideológica de base sólida y consistente a favor del feminismo, aceptan con entusiasmo todas las ventajas (aparentes y reales) que la imposición de esta ideología les va reportando y sostienen, en un plano general y con un nivel bajo de elaboración, su discurso. No acuden las pícaras a universidades a educarse en el feminismo. No se nutren de feminismo en aburridas conferencias y soporíferos coloquios celebrados en sedes de esperpénticas organizaciones feministas, lugares permanentemente aromatizados con ese característico olor que emite la subvención. Tampoco leen libros feministas (en general leen pocos libros), ni acuden a las poco nutridas concentraciones que partidarias militantes de esta ideología organizan. No han nacido feas ni se empeñan en parecerlo. No engordan, ni dejan de ducharse a diario, de lavarse el pelo o de depilarse las piernas. No se visten de payaso, y muchas fuman, pero sin rabia. No atesoran toneladas de incomprensible resentimiento contra el varón, ni saben demasiado bien qué significa la palabra patriarcado. No creen que el hombre sea malo en especial, ni tampoco que la mujer sea especialmente buena por ser mujer. En general, a las pícaras no les atraen sexualmente las mujeres. No tienen nada en contra de la familia, algunas la han formado y otras desean hacerlo. Pero hete aquí que un día descubren que por el hecho de ser mujer tienen ciertas ventajas y recompensas, puro privilegio, y, oye, ladinas, no dudan en aceptarlas de buen grado aunque perjudiquen a los hombres. Muchas de estas pícaras se quedan porque-yo-lo-valgo con los hijos, la casa, el sueldo y los bienes de su ahora ex-marido que, por decisión de su señoría, y sobre todo de las señorías parlamentarias que hacen leyes feministas, es decir, injustas, discriminatorias, se tienen que ir con lo puesto; no tienen en cuenta las pícaras que esos hombres despojados son los padres de sus hijos. Estas pícaras viven en sociedad y no en guettos ideológicos. Ha llegado, por tanto, un momento en el que las políticas de discriminación negativa contra el hombre, que el feminismo ha traído, afectan negativamente a otros hombres próximos a ellas, otros hombres que ya no son sus ex-maridos. Y hete aquí a hijos, padres o hermanos de las pícaras, que pagan en carne propia los privilegios que las políticas feministas a las pícaras les proporcionan. Estos problemas les hacen sospechar a las más sagaces de las pícaras que lo que por un lado les dan, por el otro se lo quitan, que muchas veces les quitan más que lo que les dan, que la unidad, la confianza y la felicidad familiar no tienen precio y que el feminismo, al final, sólo beneficia a las más avispadas de las feministas militantes, es decir, a las listas que hacen de esta ideología su negocio, y a todo aquel al que le conviene la disolución social. Y entonces, unas pocas de éstas empiezan a comprender que el mundo feminista no es de color de rosa.
Sesenta y ocho años después el nazismo y el fascismo siguen siendo culpables de todo. En España, casi 35 años después de la constitución, todo sigue siendo culpa del franquismo. La democracia siempre es inocente, la democracia nunca acomete nada. ¿Cómo van a ser los fascistas y los nazis los represores si quienes gobiernan son los marxistas culturales por un lado y los liberales por otro, ambos aunados bajo el concepto de su democracia, que domina y legisla de la mano del capital y sistema plutocrático, que patrocina y beneficia a las instituciones democráticas, donde se devuelven a la perfección, por ser sumamente sencillas de corromper y de manipular? ¿Cómo iba a ser el franquismo culpable de todo si en España se basan las cosas bajo una monarquía parlamentaria desde hace casi 35 años? ¿Cómo puede ser que los derrotados de la Segunda Guerra Mundial y un cadáver sigan siendo culpables de todo? Muchos dirán que la culpa de que no haya democracia hoy son el estado plutocrático y las oligarquías dominantes. Dirán que es por culpa de la naturaleza humana. Y claro, ¿de quién iba a ser si no? Pero supongamos que la democracia es perfecta y que la culpa de que no se lleve a cabo es de la naturaleza humana, siempre fácil de corromper, de sobornar, de… ¿Cómo haríamos los hombres para instalar un sistema democrático en el que se prescindiera de la naturaleza humana, que hace imposible toda democracia? Una vida sin hombres haría imposible toda proeza humana, pero con ellos todo sistema democrático no tiene objeto… La pregunta anterior debe ser tomada muy en serio, porque si la naturaleza humana hace imposible cualquier empresa de cierto calado utópico, bien haríamos en construir algo que encauzara esa naturaleza humana de otra forma. No obstante, tal naturaleza no es sólo algo proyectado hacia lo peor, no, lo humano es una dimensión mucho mayor. No me detendré en ello, pues ya lo desarrollé en un artículo llamado Lo humano en su dimensión moral y que podría resumir así: “El día que se comprenda de una vez que aquello que llaman inhumanidad, refiriéndose a algo que carece de las cualidades bondadosas del hombre, el día que aquello que llaman inhumanidad sea eliminado semánticamente como una actitud fuera de lo humano, cuando se entienda que es precisamente lo inhumano una enunciación esencialmente humana por excelencia, la moral caerá hecha añicos, como un cristal se hace añicos contra una roca, y por ende todos estarán preparados para entender completamente la dimensión humana de la persona (…)” ¡TÚ, CULPABLE PARA SIEMPRE! Planteado lo anterior, habiéndome sumergido en la propia contradicción del termino humano, me he dado cuenta de que el altanero de la moral tiene un serio problema conceptual o emocional, ya que este tipo de ser se mueve por los odios y los amores desmedidos en muchos casos, porque ¿cómo es posible que este tipo de seres ensalcen las cualidades humanas, pidiendo a gritos más humanidad cual evangelista en un púlpito, y a su vez condenen la naturaleza humana, como responsable de todo? En realidad no existe contradicción pues humanidad es referido al hombre es su dimensión moral mientras que naturaleza humana es el hombre en su dimensión biológica, dimensión que el moralista rechaza y odia. ¡Cuán enfadadas están estos hombres con la naturaleza! Y claro, así se comprende ese aire de grandeza y de superioridad del moralista, que a modo de endiosamiento desprecia todo lo que ve como “animal”, es decir, la naturaleza humana. Tras la Segunda Guerra Mundial quedó claro que los grandes vencedores fueron los marxistas y los liberales. Los liberales, con su democracia liderada por una oligarquía bien fuerte en el sector privado, y el marxismo, bien fuerte hasta su “colapso” con su bunkerizado estado democrático popular, en el que las personas, su fuerza de trabajo y todo lo habido en suelo soviético, no pertenecía a los soviéticos, sino al estado, que hacía de todo lo que contenía su propiedad privada. (Ver Sobre la propiedad y otros asuntos) Por lo que a pesar de todo, a pesar de que los vencedores se aseguraron de “haber desactivado” toda insurrección nacionalista en Europa, hoy siguen siendo los fascistas los culpables de todo. Esta realidad no deja de ser cómica, una realidad que permite a la democracia, al estado democrático de cosas, salir indemne siempre, como si se tratara de la panacea de todo sistema, como el elemento mediante el cual todo podría ir bien. Y yo digo que nadie sabe qué es la democracia, pues decir que la democracia es simplemente libertad es de una inmadurez deslumbrante. La democracia supone que el pueblo interviene en la toma de decisiones de un estado concreto, pudiendo decidir su futuro. Y así sucede actualmente. Cada cuatro años el pueblo o lo que sea, pues llamarlo pueblo me resulta vergonzoso, decide quiénes van a regir el destino del país. Así pues, la democracia, y así ha sido siempre, o casi siempre, consiste en que el pueblo delegue el poder a una minoría selecta, que hoy conocemos como clase política, para gestionar el estado. Al final el pueblo no decide nada, sólo habrá sentado a unos señores que en democracia dilapidarán el dinero ganado mediante el cobro de impuestos mientras dicen a todos lo que tenemos que hacer, imponiéndonos bajo presupuestos democráticos sus decisiones. Esos representantes “elegidos” u obligados a elegir ocuparán las instituciones democráticas, las protegerán… son su chiringuito. Esos representantes siempre se escudarán en que han sido elegidos por una masa lobotomizada y sin memoria, poco crítica por incapaz... Da igual que les roben, seguirán votándoles. El sistema bancario, el sistema plutocrático en su mayor densidad, patrocina esta farsa, o esta realidad democrática. Sí, la plutocracia es el patrocinador de la democracia, porque los plutócratas se mueven mejor en las democracias. Así que la democracia tendrá algo que ver en todo esto, algo de culpa tendrá en todo lo que nos envuelve, como propiciatoria de... pues si la democracia es fácilmente corrompible... ¿no es culpa de la democracia todo lo que sucede? Y si es culpa de la condición humana, ¿no es hora de pensar que se hace imposible toda forma de democracia en su sentido ideal? DEMOCRACIA LIBERAL La democracia es una tiranía más. Hoy no vivimos en una pseudodemocracia, sino la democracia como tal, una democracia liberal, hecha con dinero y por el dinero. Nadie elige la democracia, el modelo de democracia, es que el poder no se elige, se autoimpone; ¡que me especifiquen cuando hablen de democracia a qué tipo de democracia se refieren o desean! Porque hay muchas formas de democracia, y esta es una de ellas. No es psuedodemocracia, es democracia. Y como toda forma de poder tiene el monopolio de la fuerza, con sus cuerpos represores, ya sean militarizados, armados o legislativos. Disfruten, señores, disfruten. Sin embargo, pase lo que pase, se haga lo que se haga, si la mayoría del pueblo recibe palos de lo que ha elegido… le echarán la culpa al fascismo, a Hitler, a Franco… La democracia saldrá indemne y airosa de toda crítica, de toda profundización sobre su esencia como forma de poder. El sistema tiene bien pensado todo para que la democracia no sea un elemento cuestionable, para que nadie piense en ella como un sistema que basado en el dinero se ha llevado muchas vidas consigo. No sabemos bien cuántos muertos habrá en la conciencia imaginaria de la democracia, pero seguramente serán millones. La democracia, esa inocente democracia del dinero, esa democracia de plutócratas, ese modelo de democracia que nos ha traído el capitalismo, que mantiene las armas calientes, los cartuchos en el suelo, los cuerpos quemados y siniestrados alrededor del mundo. Va siendo hora de revelarse ante esta democracia, que de δῆμος (dḗmos: pueblo), de κράτος (krátos: poder), juntas “poder sobre el pueblo”, que no del pueblo: etimológicamente “poder del” y “poder sobre” son interpretaciones, el resto definiciones o derivaciones de la interpretación etimológica. Ya es hora de decir basta a esta democracia en la que gobierna cualquiera y vota cualquiera. La democracia no es la panacea, nunca lo ha sido. Allí donde haya un poder habrá coacción, y esto no es fatalmente innecesario. Un estado de cosas tendrá que haber mientras el hombre emprenda su sino en un mundo socializado. ¿Pero de verdad queréis el estado de cosas actual? Es hora de una ruptura con el estado hoy dominante.■ DAORINO

Estado de ánimo, discurso y disposición favorable a la mezcla racial humana o mestizaje, consecuencia del éxito de una propaganda que exalta tal mezcla y desprecia la pureza racial en el hombre. La consecuencia del mesticismo es el mestizaje inducido. Aunque como discurso de exacerbación del mestizaje se refiere a todas las razas, suele presentarse habitualmente como discurso de exacerbación del mestizaje para la raza blanca, lo cual es una consecuencia de tener como principal fuente doctrinal el marxismo de la Escuela de Fráncfort. Generalmente el mesticismo aparece asociado al relato de un supuesto progreso humano constante, uno de cuyos factores sería precisamente la mezcla racial. Implicaría así que el resultado de la mezcla tiene un valor superior a lo existente anteriormente, tanto individual como colectivamente. A nivel del individuo existen ingenieros sociales mesticistas que introducen aquí el confuso concepto de “vigor híbrido”, que sigue pendiente de algún tipo de demostración. Pero el propio Darwin advierte de que el mestizaje es biológicamente negativo. A nivel colectivo es evidente que las naciones más mestizas no tienen un nivel de desarrollo, medido desde múltiples criterios (PIB per cápita, Índice de Desarrollo Humano, etc.), superior en modo alguno a las menos mestizas. Además, según el relato prototípico del mesticismo, se espera además que el mestizaje sirva como elemento importante de concordia universal. Pero esa concordia nunca llega y las sociedades con presencia abundante de mestizos (Estados Unidos, Brasil) suelen ser muy violentas, tanto en sentido interracial como intrarracial. El discurso mesticista es convergente, en el campo demográfico, con la ideología de la globalización y con su puesta en práctica. Como fenómeno es perfectamente coherente con ésta, siendo el equivalente, en las poblaciones humanas etnodefinidas, de las medidas tendentes a la constitución de un mercado mundial (libertad de circulación de capitales, mercancías, servicios, trabajadores), con su efecto homogeneizador y destructor de fronteras en las economías estatales en vías de globalización. No solo se trata de coherencia o convergencia. La globalización fomenta la destrucción de las fronteras raciales y culturales y la fusión racial y cultural mediante el mestizaje. Primero porque la globalización exige la introducción de masas inmigrantes en Europa, instrumento de ajuste económico liberal, medio de exacerbar las tasas de plusvalía, siendo esta política deliberada de inmigración masiva requisito imprescindible para un posterior mestizaje. Y segundo porque una propaganda mesticista exitosa y sostenida en el tiempo tiene como consecuencia necesaria la disolución del sustrato racial europeo que, por otra parte, dada la tradición inconformista y reivindicativa del europeo (que contrasta con otros tipos de razas), es interesante para el capital mundialista, pues esto permitirá, un sometimiento más sencillo de la población al capitalismo globalizado y sus crecientes exigencias de restricción de derechos laborales, sociales, civiles y políticos. Mesticismo y lógica evolutiva. Cualquier observador informado sabe que el mestizaje es un fenómeno que discurre en un sentido absolutamente opuesto al del proceso evolutivo. La naturaleza tiende a la diversificación de las poblaciones y así a la adaptación de estas poblaciones a los distintos entornos. Frente a la natural evolución divergente de las razas humanas, tendente a la creación de nuevas especies (tal y como ocurre en todos los seres vivos), el mestizaje impone una especie de involución convergente, contraria a la adaptación individual y colectiva al entorno. El mestizaje inducido, la consecuencia del mesticismo, forma parte, por tanto, de un amplio catálogo de prácticas contrarias al orden natural, catálogo que está siendo abusivamente promocionado por los que hoy detentan el poder ideológico, político y económico y que no son otros que las fuerzas mundialistas ya abundantemente citadas. Mesticismo y racismo. La ideología mesticista presupone la existencia de las razas pues, si éstas no existen, como sostienen muchos partidarios atolondrados del mestizaje cuando no hablan de él, ¿cómo proceder a su mezcla? Algo que ha dejado perplejos a bastantes observadores sociales independientes es el hecho de que muchos apologetas del mesticismo sostienen simultáneamente, en el colmo de su estulticia, que las razas no existen. A este respecto, José Javier Esparza dice: “De entrada, el discurso del mestizaje se presenta como una denigración radical del discurso de la raza: lo bueno no sería la pureza, sino la mezcla racial. Ahora bien, eso implica aceptar de antemano varias cosas. Primero, que las razas existen como factor de definición social y cultural. ¿O es que puede hablarse de mezcla si no hay cosas que mezclar? De manera que el "mesticismo" no es un antirracismo, sino un racismo al revés” (en el artículo “Deconstrucción del mestizaje”, publicado en El Semanal Digital, 15 de agosto de 2005). El mesticismo es racismo por su hostilidad manifiesta hacia la homofiliación, hecho que tiene lugar cuando la propia identidad se mantiene mediante la endogamia racial. La homofiliación no tiene relación alguna con el racismo y ha sido practicada por la mayor parte de los pueblos de la Tierra. El mesticismo pretende imponer una exogamia racial por su racismo efectivo hacia las razas, especialmente hacia las europeas. El auténtico racismo está en el empecinamiento de la oligarquía económica y de sus tontos útiles marxistas y progresistas en constituir en Europa una sociedad primero multirracial y luego mestiza.
«Un juicio de Hesíodo, confirmado. Una prueba de la habilidad de las mujeres es que casi por todas partes han sabido hacerse alimentar, como zánganos en colmena. Medítese un poco sobre lo que esto significa en su origen y por qué no son los hombres los que se hacen alimentar por las mujeres. Seguramente porque la vanidad y la ambición masculinas son más grandes que la habilidad femenina; porque las mujeres han sabido, sometiéndose, asegurarse, sin embargo, la ventaja preponderante y hasta la dominación. Incluso los cuidados prodigados a los niños han podido originariamente ser utilizados por la habilidad de las mujeres como pretexto para sustraerse en la medida de lo posible al trabajo. Aún hoy día, saben, cuando están realmente ocupadas, por ejemplo, en las tareas del hogar, hacer ostentación de ellas hasta deslumbrar, al punto de que los hombres estiman habitualmente esta ocupación diez veces más de lo que vale». Humano, demasiado humano. Friedrich Nietzsche. Edaf, Madrid, 2006, pág. 237, aforismo 412. __ «A propósito de la emancipación de las mujeres. ¿Pueden las mujeres, en general, ser justas, estando tan acostumbradas a amar, para adoptar primeramente sentimientos en pro y en contra? Por otra parte, debido a esto es por lo que raramente se interesan por las cosas y muy a menudo por las personas; pero cuando se interesan por las cosas, hacen enseguida de ello un asunto de partido y así corrompen la acción pura e inocente. De ahí nace un peligro que no es despreciable, cuando se les confía la política y ciertas partes de la ciencia (por ejemplo, la historia). Pues ¿habrá algo más raro que una mujer que sepa realmente lo que es la ciencia? Incluso las mejores alimentan en su seno, a este respecto, un secreto menosprecio, como si en algún punto fuesen superiores a ella. Tal vez todo esto pueda cambiar, pero mientras tanto es así». Humano, demasiado humano. Friedrich Nietzsche. Edaf, Madrid, 2006, pág. 238, aforismo 416.
Hablábamos aquí hace muy poco del problema del marxismo cultural. De cómo éste fue ideado por ciertos teóricos marxistas ante la realidad evidente de que la revolución bolchevique (marxismo económico), triunfante en la Rusia agraria y semi-feudal, no se extendía por la Europa industrializada y capitalista. De cómo fue perfeccionado y puesto a punto por la Escuela de Frankfurt, sin excluir otras aportaciones. De cómo tal cuerpo ideológico tenía como objetivo horadar los fundamentos culturales, morales y espirituales del oeste europeo, de manera que no ejercieran de obstáculos para la revolución bolchevique. Pero el marxismo económico fracasó y los regímenes políticos que participaban de él sucumbieron (en Europa), o se vieron forzados a una serie de cambios económicos tan profundos que los dejaron irreconocibles (en otras partes del mundo). Esto, sorprendentemente, no implicó el fin del marxismo cultural ni de su intelectualidad, el tipo progresista (en contraste con el intelectual marxista, que es el tipo específico del marxismo económico y que se encuentra en absoluta decadencia). Una nueva clase, una especie de superburguesía o hiperclase mundialista, exenta de base nacional, utiliza esta ideología como medio de socavar las resistencias nacionales de todo tipo a la mundialización en curso, fase ulterior del capitalismo. Hoy el progresista rinde grandes servicios al capital mundialista. El marxismo cultural es polimórfico y está por todas partes. También en las distintas disciplinas académicas y la historia no es una excepción. En este campo y en España es el responsable de la generación del mito de Al-Ándalus, es decir, de haber creado sin base histórica alguna una versión irreal y ensalzadora del período en el que el islam dominó partes variables del territorio español (y también portugués), dominio al cual se le atribuye una gran influencia en el modo de ser español. Esta versión, almibarada y falsa de todo punto, de aquella época ha sido difundida ad nauseam, dada a conocer ampliamente a la población (recientemente, la sección partidista más corrupta de Europa, el PSOE de Andalucía, ha emitido en la televisión que controla toda una serie dirigida a la masa borreguera con este tipo de contenidos) y presentada como su única aproximación históricamente correcta y moralmente aceptable. ¿Para qué lo hacen? Para denigrar a Castilla y al resto de reinos hispánicos en resistencia y reconquista, para introducir dudas acerca de la evidente base racial europea del español de hoy (a pesar de la insignificancia numérica del elemento racial extraño llegado en las invasiones y la predominancia demográfica en Al-Ándalus del muladí y del mozárabe, especialmente hasta los almorávides), para erosionar el concepto de patria española, para convertir en aceptable para la gente la actual inmigración masiva de magrebíes; en suma, para destruir España. A las mentiras hay que combatirlas con verdades. Iré transcribiendo en varias entradas fragmentos de España. Un enigma histórico, la gran obra del célebre medievalista español Claudio Sánchez-Albornoz. Con matices, todos los historiadores serios coinciden con su análisis del problema. ____ «Invito a Castro a leer el libro que acaba de publicar Julio González sobre el Repartimiento de Sevilla. Al socaire de la edición y análisis de este texto ha estudiado documentalmente la repoblación de las tierras andaluzas conquistadas por Fernando III y por Alfonso X. Como resumen de su pormenorizada investigación escribe: “La renovación de Andalucía en el siglo XIII es profunda y radical. Los castellanos hacen de ella una prolongación de Castilla, con su sangre, su lengua, sus creencias, su economía, su derecho, su indumentaria, su arte, sus costumbres. Lo antiguo, si no desaparece en casi su totalidad, difícilmente se percibe”. Julio González va examinando la conquista de esa Andalucía del Guadalquivir; prueba cómo la inmensa mayoría de las poblaciones de alguna importancia fueron vaciadas por sus habitantes moros y señala que no fue duradera su permanencia en las plazas cuyas capitulaciones les permitieron seguir viviendo en sus hogares. Se sublevaron en 1264 contra Alfonso X, de acuerdo con el rey de Granada, y tras su vencimiento se dieron por rotos tales pactos y se les expulsó en masa, pues era demasiado peligrosa la presencia de posibles enemigos en zonas fronterizas, siempre amenazadas y con frecuencia luego combatidas por granadinos y benimerines. González traza un mapa expresivo de tales primeras y segundas forzosas emigraciones de las poblaciones islamitas andaluzas y señala los excepcionales y reducidísimos núcleos rurales en que perduraron algunos musulmanes después de ese año decisivo de 1264. Gracias a González conocemos al pormenor la amarga historia de esos desplazamientos moros y de la posterior repoblación cristiana. En Sevilla, por ejemplo, donde no había mozárabes ni judíos cuando fue conquistada por San Fernando en 1248 – porque los habían perseguido y forzado a emigrar almorávides y almohades-, como los musulmanes hubieron de abandonar todos sus hogares, la ciudad estuvo tres días totalmente vacía, según atestigua Al-Himyari. ¡Trágico y fecundo silencio el de esa gran urbe, la más rica y populosa de España y una de las más grandes de Europa! Después fue repoblada por cristianos y fueron repobladas también la larga serie de villas y aldeas de su extensísimo término o alfoz. Conocemos hoy, gracias al Repartimiento y a los cientos de documentos utilizados por González, la patria de los nuevos pobladores de Sevilla. Procedían especialmente de tierras castellanas. Acudieron a ella también gentes de Galicia, de Portugal, de Aragón, de Cataluña, de Italia, de Francia y muchos judíos. Otro expresivo mapa presenta en síntesis rápida el cuadro de las plazas de donde salieron los colonizadores de la gran ciudad del Guadalquivir y de su alfoz. Y aunque no con igual detalle conocemos también la total repoblación de los otros centros urbanos andaluces. Según la Crónica Latina, Córdoba “nobis habitatoribus implenda erat, gente maurorum subito evacuata”. Y según el Toledano, fueron a poblar Córdoba, desde toda España, como a bodas reales. Fue tan grande el tirón dado en el viejo solar del reino por la despoblación y repoblación de la Andalucía del Guadalquivir, que se clarearon mucho las filas de sus habitantes y se resintió considerablemente la economía castellana. Al cabo de los años volvieron algunos moros a Sevilla, pero la morería sevillana fue insignificante. Lo demuestran las cifras del impuesto que pagaban a los reyes. Ascendía aquél a 5.500 maravedís mientras los judíos de la ciudad pechaban 113.333. Y como los noventa judíos que habitaban en Jerez contribuían a las arcas reales con 5.000 maravedís, podemos calcular el número aproximado de los moros que llegaron a vivir en Sevilla, cuando Castro supone a la vieja ciudad mora influyendo decisivamente en la mudanza de la contextura vital de los cristianos españoles». Claudio Sánchez-Albornoz. España. Un enigma histórico. Edhasa, Barcelona, 2000, págs. 184-185.
«La universidad es un buen sitio para ir a vomitar. Al menos, la universidad española, que es la que conozco. No he entrado aún en una institución más decadente, hedionda, degradada, nauseabunda e infame que esa. Costosísima fábrica de titulados aspirantes a empleados acomodados de clase media, sitio donde colocarse una ínfima parte de estos aspirantes a empleados acomodados de clase media, lugar de “trabajo” de una casta intelectual particularmente abyecta, nido de ideólogos de variado pelaje y misma e ínfima condición, sitio enemigo de la auténtica cultura y del auténtico conocimiento y antro de ligue para tanto jovenzuelo degenerado e insolente. La universidad española es una institución a demoler, literalmente. Los departamentos están tomados por profesorado de obediencia marxista en sus variantes de marxismo gramsciano, marxismo de nueva izquierda, marxismo socialdemócrata, marxismo feminista, marxismo homosexualista y marxismo indigenista. Allí luchan, al parecer y según cuentan, contra el capital y el estado burgués, el mismo que paga sus buenos sueldos. Tampoco escasean los neoliberales, denodados luchadores contra el estatismo desde su puesto de trabajo estatal. Entre el alumnado abunda, sobre todo, una masa amorfa y desinteresada de todo lo que no sea consumo y fiesta. También es frecuente encontrarse con grupos reducidos de alumnos marxistas militantes, poco aseados, de todas y cada una de las tendencias citadas anteriormente, y que para sus actividades de agitprop cuentan siempre, naturalmente, con la connivencia del profesorado y de las autoridades académicas. Igualmente, hay una nutrida representación, menos aseada aún, de vagos y perezosos, y de borrachos y drogadictos. En honor a la verdad, no todo en el personal que frecuenta la universidad española es oprobio y anomalía, y así hay que decir que, a veces, me encontré con algún bedel o con alguna secretaria decente. El profesorado universitario, dato llamativo, está todo emparentado. El que no es hijo de otro que también “trabaja” allí o en la universidad de la ciudad de al lado, es cuñado-de, primo-de, sobrino-de, etc. Si hay algún estudioso de las ciencias sociales que esté leyendo esto y quiera conocer un caso histórico puro de endogamia institucional, que visite la universidad española. Allí podrá estudiar el fenómeno a gusto. El nepotismo es norma. Recuerdo una ocasión en la que suspendieron de improviso una clase a la que tenía que asistir. El motivo era bien sencillo. Esa tarde “se seleccionaba” a una persona para un puesto de profesor. Esa plaza estaba dada, iba a ser para alguien “de la casa”. Casi a última hora apareció una aspirante procedente de otra universidad situada a cientos de kilómetros de distancia y acompañada de otro profesor, que hacía el papel de mentor. Entre el insigne claustro de profesores de mi universidad cundió la alarma, el pánico, casi la indignación. Todos los profesores, incluido el encargado de impartir mi clase, acudieron a la sala donde se iban a realizar las respectivas exposiciones de cada aspirante, trámite previo a la elección del nuevo profesor. Con intención, evidente, por parte de estos indignos, de hacer presión ante el tribunal. Funcionó, fue elegida la persona que se había decidido que debía ser elegida, la persona “de la casa”. Así funciona la universidad española, así son designados los profesores y los puestos directivos. Todo chalaneo e intercambio de favores. Los profesores universitarios no solo son endógamos, también suelen ser bastante malos. Esto no es raro, dado que más que docentes que transmitan conocimientos así como que estimulen el espíritu crítico de alumnos entusiasmados, deben ser entendidos como ideólogos o comisarios políticos informales que inculcan determinadas ideas funcionales para el sistema a una serie de jóvenes aspirantes a la clase media y absolutamente ajenos al amor a la sabiduría. Por eso estos docentes siempre están hablando y promoviendo la tolerancia y por eso son tan intolerantes en cuanto se les contradice o se plantea un modelo opuesto al que ellos asumen y representan. La discusión y la confrontación de ideas no es lo suyo. Además, ¿qué se puede esperar, en lo que a competencia docente concierne, de unas personas elegidas por ser familia de alguien que ya está dentro? En lo personal, también vi muchas costumbres que no me gustaron nada: fuman muchísimo, suelen ser más bien debiluchos física y anímicamente y parece estar sobrerrepresentado en este estamento el tipo humano del “agricultor neolítico”. El alumnado universitario es, en general, sencillamente abominable. En primer lugar, hay mucho alumnado, mucha gente allí metida y que en una universidad lógica, con exigencias lógicas en cuanto a capacidad intelectual y rendimiento, no tendría cabida. Una universidad al alcance de cualquiera es una universidad de mierda. Y eso es lo que tenemos en España. Este tipo de público detestable en las aulas supone un lastre que desploma los niveles. Esto es lo más pernicioso de este tipo de universidad masificada y para cualquiera. Que no se quejen luego los titulados de que su título no vale nada. También me resultaba bastante incómodo comprobar que el seguimiento de programas televisivos como Gran Hermano era habitual entre los alumnos de mi universidad. Esto es consecuencia de lo anterior. Los hábitos y gustos de cada uno están en relación directa con su calidad intelectual y anímica y en la universidad española lo que hay es lo que hay. Y de donde no hay no se puede sacar. Si eres un chabacano te gusta Gran Hermano. La universidad debería ser pública y completamente gratuita, incluido alojamiento y alimentación, pero solo para los intelectualmente capaces y voluntariosos, para los que acrediten un rendimiento. Así nos ahorraríamos el aborrecible espectáculo de aulas enteras comentando entre clase y clase la expulsión del día anterior en Gran Hermano. El varón universitario suele ser un tipo apocado, sin carácter. La hembra universitaria una creída, una “clasista”, una feminista por defecto y una ofuscada, buscando permanentemente supuestos agravios cometidos contra ella por su sexo. Y todo el día con el puto cigarro en los labios. Más valdría que esta grosera aprendiera a cocinar, porque de eso no tiene ni idea. También suele ser muy promiscua, muy puta, aunque esto no la define, pues es la condición predominante entre las jóvenes españolas de hoy. Los programas de estudios suelen ser de nombre rimbombante pero realmente simplones. Con este profesorado y con este alumnado nadie puede esperar otra cosa. Supongo que muchos de los que se hayan pasado por semejante institución habrán tenido la experiencia: es muy desagradable, muy frustrante, comprobar que tu profesor tiene menos conocimiento de partes fundamentales de la materia en cuestión que tú. ¿Qué te puede, entonces, enseñar ese? ¿Para qué estás tú allí? Con esto no quiero decir que yo sepa mucho, sino que hay muchos profesores que saben muy poco. La universidad española está hecha unos zorros. Muchos se han largado de allí asqueados». (Comentarios hechos por León Riente sobre la universidad después una pregunta mía). Publicado por HOMOLOGANTE
«La Naturaleza nada hace en vano, y más es en vano cuanto a menos sirve», dice Newton en sus Principia. Si esto es así, la recesividad de los caracteres o rasgos nórdicos no tiene carácter superfluo, sino que posee un sentido. ¿Cuál podría ser éste? ¿Qué “pretende” la naturaleza con esto? Estaremos más cerca de averiguar la “pretensión” de la naturaleza con la recesividad de los rasgos nórdicos si examinamos bien las consecuencias concretas de semejante hecho. Pero, previamente, estudiemos la mecánica de esto. Ante una situación de polimorfismo genético, es decir, cuando un gen presenta distintas formas (alelos), el alelo recesivo queda oculto en el fenotipo del individuo heterocigoto para un gen determinado (aquel individuo diploide que, para este gen, ha recibido una contribución o alelo diferente de su padre respecto de la de su madre), y sólo aparece en el individuo homocigoto (aquel individuo diploide que ha recibido, para un determinado gen, una contribución similar de su padre y de su madre). Esta mecánica básica se aplica a la perfección para los llamados caracteres cualitativos y se hace más compleja con la consideración de los llamados caracteres cuantitativos. Un carácter cualitativo es aquel que es clasificable en categorías fenotípicas discretas (es decir, permite, en función de él, clasificar sin ambigüedad a los individuos de una población en unos pocos grupos), estando controlado por uno o por unos pocos genes, llamados oligogenes. Un carácter cuantitativo es aquel que se presenta como una gama de fenotipos continua (con lo que, en función de él, los individuos sólo pueden agruparse en categorías cuyas fronteras se establecen de manera arbitraria según la unidad de medida), estando codificado por un número elevado de genes, denominados poligenes, siendo el fenotipo resultante el efecto de la pequeña contribución fenotípica de cada uno de ellos, si bien no necesariamente en igual proporción, y actuando los genes de manera independiente, es decir, excluyéndose la interacción intergénica y, particularmente, la epistasis. Si el número de genes implicados en un carácter es alto, la distribución fenotípica de este carácter en la población es normal o gaussiana (comparando la distribución fenotípica obtenida con la distribución fenotípica esperada para distinto número de genes es posible calcular el número de genes implicados). El problema para estudiar los caracteres cuantitativos, dependientes de un número alto de genes, está en que normalmente es complicado especificar la contribución fenotípica de cada uno (salvo pleiotropismo), por lo que tradicionalmente se han tratado con metodología estadística. Hoy se utiliza para esto la detección de los locus de carácter cuantitativo, o QTL´s, técnica que logra señalar a los genes con mayor implicación en un carácter (genes mayores), aunque sigue habiendo bastante incertidumbre por lo que hace al número, localización y efecto concreto de cada uno de los genes responsables de un carácter cuantitativo determinado. Algo que viene a hacer más complejo el asunto es el efecto del ambiente, que en los caracteres cuantitativos debe tomarse en consideración; a este efecto se le denomina desviación ambiental y es posible su estudio mediante la comparación de parientes próximos. A pesar de todo esto, es importante señalar que también para los caracteres cuantitativos se aplican las leyes de Mendel y que muchos caracteres cuantitativos están controlados por genes polimórficos con alelos dominantes y recesivos. Conocida la mecánica básica, extraigamos las consecuencias. La primera consecuencia es que un carácter nórdico tiende a manifestarse exclusivamente en situación de homocigosis, es decir, cuando el padre y la madre han contribuido para ese carácter con alelos nórdicos. Las gradaciones fenotípicas en los caracteres cuantitativos se explican, como es lógico, por la suma del efecto de muchos genes implicados. La segunda consecuencia, derivada de la primera, es que es un fenotipo nórdico implica un genotipo nórdico, mientras que un fenotipo seminórdico puede “esconder” gran cantidad de genotipo nórdico. Es decir, que ante un fenotipo nórdico, o incluso seminórdico, podemos estar seguros de una base genética esencialmente nórdica. Esto por lo que hace a las consecuencias concretas de la recesividad. Pero, ¿qué significa exactamente la recesividad aquí? Sabemos que implica que no es posible “estar” nórdico, o seminórdico, sin serlo en grado sumo. La genética nórdica, o seminórdica, no puede ser bastardeada con impunidad fenotípica. También sabemos que del cruzamiento no se obtiene perfeccionamiento, según Darwin: «Generalmente el perfeccionamiento no se debe, en modo alguno, al cruce de diferentes razas; todos los mejores criadores son muy opuestos a esta práctica, excepto, a veces, entre subrazas muy afines». (El origen de las especies. Charles Darwin. Alianza, Madrid, 2003, pág. 82). La recesividad de los rasgos nórdicos tiene un efecto “denunciante” sobre todo cruzamiento de rasgos nórdicos con rasgos no nórdicos, dado que el individuo resultante del cruzamiento no tendrá rasgos nórdicos (para los genes correspondientes cruzados) aunque sí contenga parcialmente un genotipo nórdico. La naturaleza dispone las cosas de manera tal que la genética nórdica resulta imposible atribuírsela falsamente a alguien.

Preguntad a cualquier persona blanca acerca del racismo antiblanco. Seguramente os dirá que no sabe de qué estáis hablando. Probad a explicárselo. Es probable, a menos que habite en un entorno con alta presencia de no blancos, que niegue que exista tal cosa. Insistid, poned algunos ejemplos. No es raro que le quite importancia. Si esa persona es blanca y vive en España, es casi seguro que ha sido víctima directa o indirecta del racismo antiblanco formal o institucional, y no se ha enterado. Puede incluso que haya sufrido algún acto racista antiblanco informal, pero que no sepa ponerle el nombre que mejor lo define: racismo antiblanco. La pregunta básica que a la voy a dar respuesta aquí es: ¿cómo existiendo en España, o en Europa, tanto racismo antiblanco, cómo siendo la forma predominante de racismo, es 1) ignorado, 2) negado o 3) trivializado por la masa de población, objetivo además de semejante racismo? ¿A qué obedece la impunidad, tanto discursiva como, de hecho, legal de la que goza el racismo antiblanco? Sobre el interesante asunto de por qué esta forma de racismo es 4) justificada o incluso 5) reivindicada, variables que también se incluyen en el capítulo de la impunidad que existe para el racismo antiblanco, trataré en otro momento, aunque no porque obedezca a causas distintas a las tres variables anteriores. Es evidente que el efecto necesario de esta impunidad es el amedrentamiento de la población blanca en Europa. Y un pueblo amedrentado es un pueblo indefenso frente a las ofensivas del capital, entre ellas la globalización demográfica mediante inmigración masiva. La ignorancia, negación o trivialización del racismo antiblanco entre personas blancas sin motivos para ignorarlo, negarlo o trivializarlo (como el caso, por ejemplo, de los distintos agentes inmigracionistas, que sí tienen un interés en hacerlo) tiene varias causas, todas ellas relacionadas. Analizándolas, tomamos conciencia del enemigo al que nos enfrentamos y nos ponemos en disposición de idear estrategias que rompan esta infame impunidad del que el racismo antiblanco disfruta. Las causas son las que siguen: 1) Los parámetros ideológicos presentes en el discurso de los medios de comunicación de masas sumados a la capacidad que ha adquirido estos medios para controlar el pensamiento de la gente. En una sociedad mediática como en la que estamos, el discurso de los medios de comunicación parece tener más credibilidad y más fuerza de convicción que las experiencias cotidianas de uno mismo, que nuestra experiencia personal. Esto, que hasta cierto punto puede comprenderse en el caso de personas crédulas y de acontecimientos ocurridos en lugares y tiempos a los que no se tiene acceso, deviene inadmisible referido a acontecimientos que sí forman parte de nuestra cotidianeidad, y es algo que nos recuerda casi necesariamente a la distopía orwelliana. Pero ocurre. El poder de los medios en la conformación de las conciencias es grande: sustanciosos fragmentos de la realidad del individuo se experimentan sólo simbólicamente y a través de los medios. ¿Cuántas veces hemos oído el comentario, como signo de veracidad, de que algo “ha salido en la televisión”, o en la radio, o en el periódico? Los que controlan los medios de comunicación, porque los medios no son sino medios, valga la redundancia, y para saber quiénes controlan los medios de comunicación no hay nada mejor que investigar su estructura de propiedad, aprovechan intensivamente esta posición privilegiada en orden a influir en el pensamiento de las personas. No voy a repetir aquí todo lo dicho en el artículo Inmigracionismo informativo, en cuyo cuerpo de notas se pueden leer consignas asombrosas (y vergonzosas) dictadas por algún colegio de periodistas, por algún grupo de presión inmigracionista, por el Consejo Audiovisual de Cataluña o por el mismísimo Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales; consignas dirigidas a influir en la elaboración de los contenidos de los medios y, por lo tanto, a alterar en el sentido deseado por estos agentes la percepción de la realidad de aquellas personas expuestas a tales contenidos. Sintetizando lo dicho en aquel artículo: el discurso periodístico se ciñe indefectiblemente a determinados parámetros ideológicos. Se dan una serie de prácticas y rutinas profesionales en los periodistas que determinan la producción de una información filtrada, sesgada y tendenciosa. Esto se hace teniendo en cuenta dos elementos principales. Por un lado, interviniendo en la agenda-setting, es decir en la serie de temas concretos que tendrán cabida en los medios. El objetivo es claro: según la suficientemente contrastada teoría del establecimiento de la agenda, los temas que se incluyen en los medios van a ser los temas presentes en el público. Fijando la agenda los medios dirán al público sobre qué pensar. Puede ocurrir entonces, y de hecho sabemos que ocurre, que la gente se preocupe de nimiedades y deje en un segundo plano lo realmente importante, librando esto último del escrutinio público, incrementando aún más el campo de actuación de las élites. En un segundo nivel, y sin salir de la fijación de la agenda, los medios, al informar de determinados aspectos de un hecho en cuestión y no hacerlo de otros, establecen también qué pensar acerca del hecho. Intervenir en la fijación de esta agenda, tanto en el primer nivel señalado como en el segundo, es muy importante para controlar el pensamiento del pueblo. El grueso de la gente termina pensando y actuando en función de esa agenda. El segundo elemento que se tiene en cuenta al intervenir en los medios es el de los denominados news frames o marcos noticiosos. Este concepto hace referencia al enfoque concreto que adquiere la noticia sobre un hecho determinado en función del marco textual que la envuelve. La consecuencia de un determinado marco noticioso es que una particular interpretación de un hecho (aquella que promueve este marco noticioso concreto) y no otra será la privilegiada. Los medios de comunicación de masas son agentes importantísimos, además, en el etiquetado social de los diferentes acontecimientos. No son los únicos agentes, cualquier institución social importante que maneje ideología lo es. Pero son muy relevantes. Los medios de comunicación establecen para el público qué es racismo y qué no es racismo. En los casos de auténtico racismo, los medios de comunicación tienden a informar enfáticamente de estos casos de racismo sólo si el racista es blanco. En los casos en que el racista pertenece a una raza no blanca, el hecho acaecido tiende a no ser etiquetado como “racismo”, sino como “incidente”, “altercado”, “problema”, etc., o simplemente a no aparecer (estar fuera de la agenda). En los casos de falso racismo es frecuente que el incidente en el que figure como víctima una persona no blanca sea etiquetado como “racismo” (haciendo uso de la fijación de agenda, así como utilizando los marcos noticiosos), mientras que si la víctima es blanca es frecuente que conserve su carácter de mero “incidente”, o que sea ignorado. El resultado de todo esto es que nos encontramos con una discrepancia entre 1) la realidad y 2) la realidad que los medios de comunicación nos proporcionan. Dada la fuerza de los medios, el resultado cuantitativo y cualitativo (percepción de la gravedad del hecho) en el público (es decir, en la sociedad, pues no en vano son medios de comunicación de masas) es una infravaloración del racismo contra personas blancas y una sobrevaloración del racismo contra personas no blancas. Los blancos mediatizados (muy influenciados por el discurso de los medios) tienden a ignorar, negar o trivializar el problema gravísimo del racismo antiblanco. 2. La denuncia del racismo contra las personas no blancas es lucrativa, da mucho dinero, mientras que la denuncia del racismo antiblanco sólo da problemas. No hace falta sino ir al BOE o a los equivalentes autonómicos del BOE para hacerse una idea del dinero que mueve la denuncia del racismo contra los no blancos. ¡Es toda una industria! Hay hasta ONGs casi especializadas en este capítulo, algunas muy bien nutridas. Por ejemplo, el Movimiento contra la Intolerancia ha recibido en 2012, año de crisis atroz, la estupenda cantidad de 674.848 euros de dinero público (sobre ingresos procedentes de entidades privadas, como empresas o bancos, no sé nada, y es mucho más difícil recabar información). En el BOE núm. 74, del 27 de marzo de 2012, consta que se hizo con 314.500 euros procedentes del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (en esta misma ocasión, Andalucía Acoge, otra inevitable de estos BOEs, sacó 469.363 euros). En el BOE núm. 227, del 20 de septiembre de 2012, aparece que el Ministerio de Empleo y Seguridad Social le concedió la suculenta cantidad de 270.000 euros (SOS Racismo cosechó de este mismo organismo y en esta misma fecha sus muy buenos 50.000 euros; Andalucía Acoge sacó 443.000 euros). El resto, hasta completar los casi 700.000 euros reunidos el año pasado, lo cubren la Junta de Andalucía, el Gobierno de Aragón, la Diputación Provincial de Castellón, la Diputación Provincial de Valencia y el Ayuntamiento de Madrid. Estas instituciones estatales subvencionan a estas ONGs para, entre otras cosas, denunciar casos de racismo. Pero, ¿todo tipo de racismo? Por el discurso habitual de los políticos que rigen las instituciones que aportan las subvenciones, nos es lícito deducir que ignoran al racismo antiblanco. Entonces, ¿la subvención es destinada también a la denuncia del racismo antiblanco? En la práctica, estas ONGs denuncian con énfasis presuntos casos de racismo contra no blancos, pero es excepcional que denuncien casos de racismo en el que la víctima es una persona de raza blanca. De este modo, cualquier presunto caso de racismo contra no blancos tiene garantizada la atención de una serie de ONGs extraordinariamente financiadas con dinero público y con acceso a políticos y medios de comunicación, es decir a altavoces con capacidad de dar a conocer el caso en todos los rincones de la nación. El caso llega a los medios, a las instituciones, etc., y de ahí a la gente. Hay otro aspecto del asunto bastante grave: las subvenciones, como se ha dicho, convierten la actividad de denuncia de presuntos casos de racismo contra los no blancos en algo lucrativo y, por tanto, la tendencia a denunciar y denunciar, como sea, casos de racismo contra no blancos va a estar presente, al ser algo que le genera dinero a estas ONGs. Cuantos más presuntos casos de racismo contra los no blancos sean denunciados, más se hará sentir la presunta necesidad social de ONGs dedicadas a esta tarea y esto facilitará la futura subvención. La tendencia a denunciar como actos racistas contra no blancos actos que realmente no son racismo está así garantizada. La estructura establecida de subvención pública a ONGs dedicadas a la denuncia de presuntos casos de racismo contra personas no blancas abona la denuncia de casos irreales y cómputos finales abultados, con independencia de la honradez o falta de honradez de las personas que están detrás de las ONGs, algo de lo que aquí no trato pues no entro en un juicio de intenciones. También estoy obviando en este análisis la distorsión que estas personas pueden sufrir a la hora de evaluar los casos, por causa de ciertas ideologías y estados de ánimo que suelen abundar en estas ONGs. La tendencia que aquí describo es bien conocida de los estudiosos del funcionamiento de la burocracia. Esto de denunciar y de facilitar la difusión mediática de los casos de racismo contra no blancos también lo hacen frecuentemente organizaciones de inmigrantes, muchas de las cuales también son abundantemente nutridas con dinero procedente de los impuestos que pagan la generalidad de contribuyentes. Es frecuente que adolezcan de los mismos problemas interpretativos que las ONGs anteriores. Pero no hay organizaciones antirracistas que se ocupen del racismo contra las personas blancas y que denuncien y den a conocer estos casos. La infravaloración del racismo antiblanco está asegurada.
(Primera parte: http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/16654908/Por-que-es-negado-el-racismo-antiblanco.html) La ignorancia, negación o trivialización del racismo antiblanco entre personas blancas sin motivos para ignorarlo, negarlo o trivializarlo (como el caso, por ejemplo, de los distintos agentes inmigracionistas, que sí tienen un interés en hacerlo) tiene varias causas, todas ellas relacionadas. Analizándolas, tomamos conciencia del enemigo al que nos enfrentamos y nos ponemos en disposición de idear estrategias que rompan esta infame impunidad del que el racismo antiblanco disfruta. Las causas son las que siguen: 3. Los inmigrantes cuentan con sólidas organizaciones que velan por sus intereses, mientras que los españoles no. Los casos de racismo contra no blancos que se producen en España tienen necesariamente como destinatarios a inmigrantes o hijos de inmigrantes. De ahí que haya que prestar atención a este sector de población para entender qué ocurre con la sobrevaloración del racismo contra no blancos y, especialmente, con la infravaloración del racismo antiblanco en España. Hay en España numerosas organizaciones de inmigrantes. Algunas de ellas no son nada pequeñas y reciben, al igual que las ONGs consideradas más arribas (ONGs pro inmigrantes), grandes cantidades de fondos públicos. Por ejemplo, en el mismo BOE citado arriba, en el que Movimiento contra la Intolerancia se hizo con 270.000 euros de dinero público (BOE núm. 227, del 20 de septiembre de 2012), la Asociación Rumiñahui Hispano Ecuatoriana para la Colaboración al Desarrollo obtuvo 311.000 euros, ACOBE (Asociación de Cooperación Bolivia España) se hizo con 125.000 euros, ACULCO (Asociación Sociocultural y de Cooperación al Desarrollo por Colombia e Iberoamérica) logró 167.000 euros, la Asociación de Chinos en España se benefició de 53.000 euros, Fundación Secretariado Gitano sacó 100.000 euros y Unión Romaní 80.000 euros. En el BOE en el que Movimiento contra la intolerancia logra 314.500 euros procedentes de los impuestos que todos pagamos (BOE núm. 74, del 27 de marzo de 2012), la parece que inevitable en estos BOEs Asociación Rumiñahui Hispano Ecuatoriana para la Colaboración al Desarrollo consigue 90.000 euros, ACULCO (Asociación Sociocultural y de Cooperación al Desarrollo por Colombia e Iberoamérica) 40.000 euros, Fundación Secretariado Gitano ¡2.723.9560 euros!, Unión Romaní ¡1.593.031 euros!, Asociación Nacional Presencia Gitana 301.868 euros, Federación de Asociaciones Gitanas de Aragón 75.161 euros, Federación de Asociaciones Gitanas de Cataluña 518.368 euros, Federación Autonómica de Asociaciones Gitanas de la Comunidad Valenciana 200.257 euros, Federación Regional Gitana de Asociaciones de Castilla La Mancha 127.305 euros, Federación Andaluza de Mujeres Gitanas 296.052 euros y Federación de Asociaciones Gitanas Extremeñas 198.656 euros. Cuando veo estas cifras sólo puedo pensar en dos cosas: 1) ¿cuántas pensiones podrían pagarse con todo este dinero?, 2) ¿por qué no hay obligación de que estas ONGs, que tanto dinero público perciben, estén sometidas a auditorías externas periódicas? Estas ONGs de inmigrantes son perfectas conocedoras de la discriminación positiva y de cómo beneficiarse de ella, así que uno de sus cometidos es orientar a los inmigrantes en este sentido. También ejercen a veces de denunciantes de presuntos casos de racismo contra no blancos, gozando de una cobertura mediática y política excelente. La sobrevaloración de casos de racismo contra no blancos está servida aquí también, por el mismo mecanismo, analizado antes, del funcionamiento burocrático de las organizaciones subvencionadas. La discriminación positiva, como se explica pormenorizadamente más adelante, es la forma más usual de racismo antiblanco formal o institucional. La discriminación positiva es incompatible con la igualdad ante la ley y con el principio constitucional que prohíbe la discriminación por causa racial. Pero no hay en la sociedad civil organizaciones o ligas de nativos o autóctonos que denuncien públicamente los abusos concretos que bajo el eufemismo de discriminación positiva caen en el apartado de racismo antiblanco institucional. Tampoco pueden denunciar, obviamente, casos de racismo antiblanco informal, que no disponen, entonces, de esta vía para llegar a los medios o a las instituciones políticas, ni por consiguiente al público. Es seguro que, aunque existiesen tales organizaciones, dado el ambiente ideológico de naturaleza xenomaníaca y endófobica que domina, fuesen marginadas del reparto de subvenciones. Los blancos en España, por lo tanto, no tienen ninguna organización importante en la sociedad civil que se ocupe de ellos y no hay, generalmente, ningún altavoz sólido que dé a conocer los casos de racismo antiblanco. Esto redunda en la mencionada infravaloración de este tipo de racismo. 4. El origen filosófico e ideológico de las leyes existentes, así como el contexto ideológico y político en el que se aplican las leyes contra el racismo, contexto del que forman parte los encargados de aplicarlas, hace que, de momento, se haya perseguido poco o nada los casos de racismo antiblanco. La constitución de 1978 y las leyes que rigen en España están basadas en filosofemas e ideologemas de origen ilustrado, liberal y francmasón. Son, por tanto, hostiles a lo étnico y a toda comunidad orgánica. Su punto de partida y de llegada es el individuo, y la sociedad atomizada el marco artificioso en el que tienen sentido. Proveen, por tanto, del escenario legal adecuado en el que poderes de naturaleza fundamentalmente económica e interés mundialista disponen la entrada de contingentes humanos masivos a tal o cual estado , y la consiguiente salida de estos mismos contingentes de de tal y cual estado. Son las leyes que permiten procesos tales como la inmigración o la emigración masiva, así como las concesiones masivas de permisos de residencia e incluso de nacionalidad. La cuarta fuente filosófica e ideológica importante de la que se nutre la legislación española es el marxismo cultural, algo que explica ciertas características de la misma que se consideran más abajo. Aunque cualquiera de estos cuatro principios es hostil por definición a la realidad étnica, esta realidad se impone y el legislador debe actuar. Estas leyes prohíben, en semejante sociedad de individuos desligados unos de otros, los actos de naturaleza racista. Esto, en principio, protege a los individuos de todas las razas que habitan semejante estado, es decir, protege también a los individuos de raza blanca. Pero en la práctica se evidencia la tendencia a que las leyes contra el racismo terminen siendo sólo aplicadas contra presuntos casos de racismo contra no blancos y a que los casos de racismo antiblanco queden en situación de impunidad. Sin duda, opera aquí especialmente el contexto ideológico y político en el que se aplican estas leyes, contexto que puede calificarse como inmigracionista, multiculturalista y, de nuevo, xenomaníaco y endófobo. Adicionalmente, llaman la atención varios elementos. Las leyes hablan y entienden también de la xenofobia, del odio u hostilidad hacia los extranjeros, pero no del odio u hostilidad que los extranjeros pudieran tener contra los autóctonos o nativos. Desde luego, los españoles nativos no parecen ser el centro de la preocupación del legislador. Es como si para el legislador no pudiera existir ese supuesto, el odio u hostilidad hacia el nativo. También se ignora en la ley el caso de odio o la hostilidad hacia la etnia nativa (española) por parte de alguien que pertenece a esa misma etnia. Esto se llama endofobia y tampoco parece interesar a legislador. Sin duda está pagando aquí la legislación española, o más bien los españoles legislados, la influencia que en la misma tiene el marxismo cultural, según el cual, por definición, sólo individuos pertenecientes a la raza blanca, y, según en qué versiones del mismo, incluso la raza entera, pueden ser, o son, culpables de odio y delito racial. Conocido esto, sólo he de preguntar: ¿llegará el día en que un español será declarado racista si no se deja apalear?, ¿ha llegado ya? Ni el más enrevesado endófobo es capaz de demostrar que los casos de racismo antiblanco no son también delitos de odio y de discriminación racial. Otra cuestión llamativa es que unas figuras como los fiscales especiales contra delitos de odio y discriminación, creados ex profeso para perseguir delitos de naturaleza racista, no hayan actuado ni una sola vez contra el racismo antiblanco en España. Hay gente que ante esto puede preguntarse: entonces, ¿para qué están? Hasta ahora sólo han actuado ante presuntos casos de racismo contra no blancos pero brilla por su ausencia su actuación en casos de racismo antiblanco. Hasta el nombre es equívoco. Odiar, lo que se dice odiar, yo puedo odiar a quién quiera. La ley sólo debe intervenir si este odio se traduce en acción, a menos que el legislador reconozca que estamos ya en 1984 y confiese que legisla sobre el “crimental” o crimen mental. Por último, también llama la atención el que la discriminación positiva sí sea legal. La ley prohíbe la discriminación por motivos étnicos. Pero es conocido por todos que una de las variables en función de la que se aplica la discriminación positiva es la etnia, no entrando nunca la etnia nativa española en la categoría de etnia discriminada positivamente. Este problema se desarrolla en el siguiente punto. Todos estos problemas de naturaleza legal no hacen sino distorsionar la percepción que la gente tiene del racimo antiblanco. Si por una causa u otra, la tendencia resultante es que los casos de racismo contra los no blancos lleguen más fácilmente a los tribunales que los de racismo antiblanco, la sobrevaloración del racismo contra los blancos y la infravaloración del racismo antiblanco son seguras. También favorece, naturalmente, una percepción de las personas blancas como violentas, racistas, discriminatorias, problemáticas y de las personas no blancas como pacíficas, no racistas y cívicas, alimentándose así una endofobia muy elemental entre los que son de raza blanca.