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Si alguna vez te sentiste frustrado por haber leído algo que no entendiste... Propongo un análisis del cuento La casa de Asterión de Jorge Luis Borges. La casa de Asterión es un cuento del escritor argentino Jorge Luis Borges, publicado en 1949 en su obra El Aleph. Antes de ir al análisis, lea el cuento. El cuento: La casa de Asterión Jorge Luis Borges El Aleph (1949) Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión. APOLODORO: Biblioteca, III, I. Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios pero si la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida). Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del Templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó en el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera. El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos. Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos). Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocaremos en otro patio o bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o ya verás como el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos. No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce (son infinitos) los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce (son infinitos) los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol la enorme casa, pero ya no me acuerdo. Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanza todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Como será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo? El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre. —¿Lo creerás, Ariadna? —dijo Teseo—. El minotauro apenas se defendió. A Marta Mosquera Eastman Asterión: Nombre dado al Minotauro, según la mitología griega. Apolodoro: (180 aC - 119 aC). Gramático, historiador y mitógrafo griego. Nacido en Atenas, se estableció en Alejandría, donde fue alumno de Aristarco de Samotracia. Militó en la escuela filosófica de Epicuro. En el año 146 abandonó Alejandría y se estableció en Pérgamo donde murió. Los antiguos le atribuyeron erróneamente un compendio de mitología: Biblioteca mitológica, donde se intentaban conciliar las distintas versiones que ofrecían de cada mito los poetas. La obra se ha conservado sólo en parte, pero es una de las fuentes principales para el estudio de la mitología griega. Misantropía: Cualidad de misántropo: Persona que, por su humor luctuoso (funesto), manifiesta aversión al trato humano, a la sociedad. Irrisorio, ria.: Que mueve a risa y burla. Insignificante por pequeño. Pompa: Acompañamiento suntuoso, numeroso y de gran aparato, que se hace en una función, ya sea de regocijo o fúnebre. Fausto, vanidad y grandeza. Procesión solemne. Bizarro, rra: (De it. bizzarro, iracundo). Adj. valiente, esforzado, generoso, lucido, espléndido. Plebe: Clase social más baja. En el pasado, clase social común, fuera de los nobles, eclesiásticos y militares Estilóbato: Arq. Macizo corrido sobre el cual se apoya una columna. Laberinto de Egipto: Situado en la región que hoy se designa con el nombre de laberinto de Arsinoe por hallarse cerca de esta ciudad y los habitantes del país lo denominan con el nombre de Palacio de Carón. Herodóto fue el primer historiador que dio una descripción detallada del mismo, asegurando que las demás obras y edificios de los griegos no podían comparársele ni en delicadeza de su trabajo ni en su coste material, suponiendo que este aún fue mayor que el de las Pirámides. Minotauro: (mitología) Zeus le regaló al rey de Creta, Minos, un bellísimo toro blanco para ser sacrificado en honor a Poseidón. El toro era tan hermoso que Minos se lo quedó, sacrificando otro toro al dios del océano esperando que éste no se diera cuenta. Poseidón, notó la diferencia y se llenó de ira. Como castigo a Minos, el dios hechizó a Pasifae, la esposa del rey, e hizo que ella se enamorara del toro blanco. Pasifae intentó entonces seducir al toro de diversas formas, pero ninguna dio resultado, por lo que ella decidió pedirle ayuda a Dédalo, el arquitecto más hábil de Creta. Dédalo construyó entonces una vaca de madera, hueca, de forma que Pasifae pudiera esconderse en su interior. La reina regresó disfrazada a donde el toro, y éste, confundido por la perfección del disfraz, la montó. El resultado de la unión de Pasifae con el toro fue Asterion, el Minotauro. El Minotauro sólo comía carne humana, y conforme crecía se volvía más salvaje. Cuando la criatura se hizo incontrolable, Minos ordenó a Dédalo construir una jaula gigantesca de la cual el Minotauro no pudiera escapar. Dédalo entonces construyó el laberinto, una estructura gigantesca compuesta por cantidades incontables de pasillos que iban en distintas direcciones, entrecruzándose entre ellos, de los cuales sólo uno conducía al centro de la estructura, donde el Minotauro fue abandonado. Cuando el heredero de Minos, Androgeo, fue asesinado en Atenas después de una competición olímpica donde quedó campeón, el rey de Creta declaró la guerra a los atenienses y a su rey, Egeo. Minos venció en la guerra, y asedió Atenas, liberándola después de imponerle un duro castigo a sus habitantes: siete jóvenes y siete doncellas vírgenes debían ser entregados como sacrifico al minotauro cada año. Los 14 jóvenes eran internados en el laberinto, donde vagaban perdidos durante días hasta encontrarse con la bestia, sirviéndole de alimento. Años después de impuesto el castigo a los atenienses, Teseo, hijo de Egeo, llegó a Atenas. Cuando se enteró del sacrificio de los jóvenes, Teseo se embarcó él mismo como parte de la ofrenda, dispuesto a matar a la bestia y así liberar a su patria de Minos y su condena. Al llegar a Creta, los jóvenes fueron presentados a Minos. Teseo conoció entonces a Ariadna, hija del rey, quien se enamoró de él. La princesa rogó a Teseo que se abstuviera de luchar con el Minotauro, pues eso le llevaría a una muerte segura, pero Teseo la convenció de que él podía vencerlo. Ariadna, viendo la valentía del joven, se dispuso a ayudarlo, e ideó un plan que ayudara a Teseo a encontrar la salida del laberinto en caso de que derrotara a la bestia. El día de la ejecución, Minos ordenó a los 14 jóvenes que entraran en el laberinto. Ariadna entonces le entregó a Teseo una punta de un hilo muy largo, y le dijo que por ningún motivo lo soltara mientras estuviera dentro del laberinto. Ella sostenía la otra punta del hilo, y gracias a eso, Teseo podía seguir el hilo de vuelta a la entrada del laberinto. El héroe y los demás jóvenes entraron al laberinto, y después de varias horas de caminar por éste se encontraron con el Minotauro. Teseo luchó contra él desarmado, pues el rey no le permitió llevar consigo sus armas, y lo derrotó. Para salir del laberinto, Teseo siguió de vuelta el hilo que Ariadna le había dado, y así guió hasta la salida a los demás jóvenes. Marta Mosquera Eastman: Escritora argentina amiga de Borges radicada en Venezuela. “...yo descubro los laberintos en un libro de la casa Garnier de Francia, que estaba en la biblioteca de mi padre. Era un grabado muy curioso que ocupaba toda una página y representaba un edificio, semejante a un anfiteatro. Recuerdo que tenía grietas y que se lo veía alto, más alto que los cipreses y que los hombres que lo circundaban. Mi vista no era óptima, yo era muy miope, pero pensaba que si me ayudaba con una lupa podría ver un Minotauro adentro. Era, además, un símbolo de perplejidad, un símbolo del estar perdido en la vida; creo que todos, alguna vez, nos hemos sentido perdidos, y el símbolo de eso yo lo veía en el laberinto. Desde entonces yo he conservado esa visión del laberinto.” Repuesta de Borges a una pregunta del periodista Roberto Alifano. Es de suma importancia el análisis semiológico de La casa de Asterión para la “completa” comprensión de la obra toda de Borges. Ya en poemas y cuentos anteriores, había utilizado Borges con abundancia esta imagen mitológica a la que terminó por conferirle una significación propia, transformándola en símbolo personal, distintivo de toda su producción literaria. Pero es este relato, y en ello reside su importancia, en el que el laberinto constituye el núcleo temático y forma de toda la narración. Por otro lado, este cuento es capital para ciertas interpretaciones sobre la visión que el propio Borges tenía de sí mismo. Podemos decir que La casa de Asterión es un laberinto en dos sentidos: • Por un lado, al finalizar el cuento reconocemos como lectores al minotauro de la mitología clásica. Sin pensar demasiado y recordando el mito del cual se nutre Borges, sabemos que “la casa” del minotauro era un laberinto. • Por otro lado, podemos afirmar que la escritura de Borges en este relato busca la verdadera puesta en práctica de las competencias en el lector. El relato se conforma de pasillos y bifurcaciones; salones y grandes entradas, pero solamente se nos muestra una única salida, de la misma forma que se conforma todo laberinto. Antes de adentrarnos en el laberinto de palabras que nos arrojamos a analizar, es fundamental entender y creer de manera rigurosa que jamás una palabra, por minúscula que parezca, está de más. Sin este punto de partida podríamos caer en el error absurdo de pensar que algunas palabras están ocupando un mero lugar estético, traspié que no nos podemos permitir en el análisis semiológico de una obra literaria. Comencemos por el principio. El texto comienza con un epígrafe de Apolodoro: “Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión”. La inclusión de tal epígrafe tiene una doble función en el texto, por un lado justificar el nombre del protagonista y presentárnoslo como un príncipe; por otro lado, a la manera de algunos textos policíacos, darnos la impresión de que la solución era evidente desde el principio, que la salida a este laberinto de palabras es simple de descubrir. La realidad es que se requiere un lector especialmente erudito para descubrir en ese punto la solución del relato, es más, se podría incluso postular un lector que entendiendo el epígrafe no comprendiese todavía el cuento. Realmente la solución del enigma funciona por una serie de alusiones a lo largo del texto, pero incluso esas mismas alusiones sólo pueden entenderse realmente después de haber leído el texto. Para justificar esta idea podemos idealizar un lector que tiene la posibilidad de acceder únicamente al título de la obra y su epígrafe. La casa de Asterión a un lector erudito le significaría una serie de datos e incógnitas: • Asterión ¿será el minotauro del antiguo mito griego? • La casa ¿será el laberinto donde habitaba el minotauro? Con el epígrafe un lector erudito podría resolver las incógnitas que le representó el título de la obra: • El nombre: “Apolodoro” confirmaría de algún modo la relación con la antigüedad clásica. • “Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión” Sin duda confirmaría que se trata del minotauro. Borges construye un laberinto de palabras para perder al lector. La narración continua en primera persona de la siguiente forma: “Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias”. • De estas primeras declaraciones podemos interpretar que queda claro desde el principio el carácter singular de Asterión. No sólo se siente insultado, lo cual quiere decir que es conocido, sino que se cree con poder suficiente como para castigar las ofensas. • Por otro lado aquellos que hemos tenido la oportunidad de leer sobre la vida de Borges podemos ver cierto reflejo de su personalidad en este personaje que está presentando. Sin embargo citando a Ernesto Sábato: “La gran diferencia entre Dostoevsky y Dimitri, es que difícilmente el segundo pueda escribir Los Karasmasov”, sin duda no hay que dejarnos convencer a simple vista de lo que parece que quiere expresar el autor, por más similitudes que exista entre autor y personaje, desde un análisis semiológico no considero que se deban postular ideas tan tajantes. De su casa Asterión nos dice: “No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura?” Bifurcaciones, pasillos y más salones sin salida: • ¿Qué clase de habitante es ese que no necesita muebles? • ¿Asterión seguirá siendo el personaje que creímos reconocer?, bien sabemos que la mitología nos lo presentó como un prisionero. • ¿Si no hay cerraduras, significa eso que no hay puertas? • ¿Quiénes mienten declarando que hay en Egipto otra casa parecida a la de él? Por otro lado comenta Asterión que a veces a salido a la calle pero que volvió pronto por el temor: “que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta.” Más salones y pasillos en nuestro laberinto: • ¿Qué clase de ser destaca la falta de color y el aplanamiento de las caras humanas? • ¿Por qué razón Asterión siente temor de la plebe siendo un príncipe? En un gesto de inocencia nuestro narrador nos comenta: “Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey me dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.” Claro queda que Asterión produce terror, el llanto de los niños, las oraciones y la necesidad de reunir piedras lo demuestran. Lo que no está claro todavía es la razón. • Y por otro lado: ¿Cómo es posible que él tema a quiénes le temen? ¿Dónde radica ese miedo de unos hacia otro e inversa? Posteriormente Asterión habla de sus entretenimientos, que dicho sea de paso son bien singulares: “Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y no reímos buenamente los dos." En estos planteos de entretenimientos que nos enseña Asterión se nos revelan algunas ideas: • Es interesante que de las muchas actividades que Asterión podría describir de su cotidianeidad, elija el detallar sus distracciones; y no lo hace de un modo sencillo: “Claro que no me faltan distracciones.” En esta oración que parece simple podemos ahogarnos en las necesidades del hablante. ¿Por qué es “claro que no” le faltan distracciones?, acaso ¿en alguna idealización colectiva se encuentre la imagen de la disgustada y fastidiada vida monótona de nuestro personaje? Y él: ¿Querrá desmentir ese mito? • Podemos decir que Asterión se encuentra en un lugar que no reconoce completamente. Aun más, es capaz de perderse en una casa que abunda en simetrías y en bifurcaciones. Tal construcción no podría haber sido construida bajo otra función más que para que aquel que la habitara no la conozca por completo. • Asterión vive solo. Se encuentra en soledad. Aunque también “juego a que me buscan” ¿quiénes? • En este pasaje se destaca el tópico de “la otredad”. Uno de los más relevantes en la literatura borgeana. - En este caso el tópico revela un dato que merece un ahondamiento: cuando Asterión hace referencia a ese “otro” que lo visita, no simplemente dice “otro”, utilizando el pronombre de manera genérica y participativa al lector; todo lo contrario: Asterión es visitado por “otro Asterión”. Nuestro protagonista se reconoce único, aunque en su personalidad hay vislumbres de un ansia de encuentro con “otro como él”. Pero Asterión no sólo juega, también medita sobre la casa: “Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos." Pero no todo es así, porque seguidamente afirma: “Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizás yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.” Una curiosa diferencia, por qué destacar el sol y Asterión y no, por ejemplo, la Luna y Asterión. Debemos prestar atención también, que a pesar de la referencia al sol toda la acción del relato ha transcurrido hasta ahora en la caída de la tarde o en la noche: Mientras habla yo-Asterión, en la primera parte, las imágenes propuestas por el texto: "algún atardecer", "antes de la noche", "ya se había puesto el sol", "una visión de la noche". ¿Esta idea de oscuridad pertenecerá a este mundo ficticio en particular? O bien: ¿Será que aquella luz incierta tan propia del espacio imaginario de Borges, no es más que parte del propio estilo del autor? “Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que Asterión los libere de todo mal.” Según Asterión “la ceremonia dura pocos minutos” y “uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos”. Y Asterión se alegra porque uno de ellos profetizó que un día llegaría su redentor: “desde entonces no me duele la soledad” declara. Finalmente, Asterión reflexiona sobre el aspecto de su redentor: “¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?”. Y la última pregunta sólo deja una salida: un hombre con cara de toro, el Minotauro. Y los últimos párrafos del cuento desvelan por fin el misterio: “El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre. —¿Lo creerás, Ariadna? —dijo Teseo—. El Minotauro apenas se defendió.” Una relectura rápida del cuento evidencia ahora todas las claves. Asterión es el Minotauro y la casa es el laberinto, por eso corre por un carnero, por eso causa terror, por eso destaca que las caras son planas como la mano abierta, por eso mata sin mancharse las manos (usa los cuernos), por eso corre como un carnero. Asterión además se sabe único al compararse con el sol, pero no se sabe monstruoso. ¿Y por qué es importante este relato?: Porque, si bien el laberinto es un tópico en la literatura del autor, en "La casa de Asterión", por primera vez Borges encara el problema del destino del habitante del laberinto. Antes de pasar a las posibles interpretaciones del cuento me gustaría destacar dos aspectos curiosos. En la casa penetran cada nueve años nueve hombre. La leyenda habla de siete hombres y siete mujeres. • ¿Por qué el cambio? ¿Por qué esa fascinación del nueve en los laberintos? Varios “pseudos-psicólogos-literatos” especulan con una razón de orden freudiano: el nueve simboliza los meses de la gestación, el laberinto así sería una enorme matriz y la muerte del Minotauro un rito de nacimiento. Estas críticas plantean ciertos complejos que podrían poner a la madre de Borges, como el eje de sus problemas. Según estos críticos el nueve en boca de Borges simboliza un complejo de Edipo del cual no puede escapar. Pero María Esther Vázquez (que fue amiga íntima y colaboradora de Borges) rechaza tal hipótesis: “Pudiera ser exacta la interpretación; lástima que él nació en el octavo mes de ser concebido, hecho que conocía desde la adolescencia”, pero a su vez nos aclara: Borges tenía la superstición del tres y de los múltiplos del tres Se advertía hasta en los hechos más triviales: cuando viajaba en avión, en el momento del despegue, recatadamente daba tres golpecitos con los nudillos en el brazo del asiento. Cuando le pregunté por qué lo hacía, evadía la respuesta con una sonrisa maliciosa, y en cambio decía que el tres era un número mágico, como lo son el nueve y hasta el treinta y tres. Recordaba que Adán nació a los treinta y tres años y Jesucristo murió a esa edad. Otro hecho curioso es la equivalencia entre catorce e infinito que hace Asterión. Podría suponerse que catorce no es sino la suma de hombres y mujeres que en la leyenda original debían ofrecerse al Minotauro pero eso nos dejaría todavía por explicar porque considerar catorce igual a infinito. Quizás una cita de Borges nos ayude: “En algún lugar de su obra, Rafael Cansinos Asséns jura que puede saludar a las estrellas en catorce idiomas clásicos y modernos.” Evidentemente son catorce los idiomas e infinitas las estrellas, por eso en boca de Asterión se identifican. La relación se hace más evidente si recordamos que Rafael Cansinos Ansséns fue el gran maestro del joven Borges en España. Volvamos al cuento. Borges se las ha arreglado para ocultar la verdadera naturaleza de Asterión hasta el final. ¿Cómo lo ha hecho? El procedimiento es sorprendentemente simple. Primero, todas las referencias a Asterión, todas las descripciones del personaje y de la casa se han hecho de forma oblicua. Hay en la ficción más alusiones que certidumbres. A posteriori es evidente, porque entonces pueden ser reinterpretadas. Segundo, los cambios en la voz narrativa, nos habla Asterión y siempre hemos oído la historia desde el punto de vista de Teseo. Además de estas descripciones perifrásticas del Laberinto y el Minotauro, despista Borges al lector con una serie de estratagemas. La mayor: haber puesto el relato en la monstruosa boca del Minotauro. El cuento comienza: «Sé que me acusan de soberbia». No se nos ocurre que una bestia pueda tener un «yo» narrativo; la tradición nos ha dado siempre el punto de vista de Teseo. Ahora, inesperadamente, el héroe es el Minotauro. Y sobre la estructura del relato y sobre la naturaleza de esas ocultaciones queda claro que conforman un laberinto de palabras: “En una magnífica correspondencia entre expresión y contenido, un cuento, cuyo tema central es el habitante del laberinto, es construido de forma laberíntica”. E. Sábato. ¿Cómo le vino a Borges esta idea de completar el doble destino del mito dándonos también la autobiografía del Minotauro?, ¿cómo concibió Borges tal artimaña? La respuesta parece darla Cristina Grau: “tomó el recurso, en un rasgo intertextual, de otro autor. Borges, perfectamente consciente de que la literatura tiene un número limitado de temas y de recursos, no dudaba en desarrollar ideas ya empleadas por otros. Es más, no tenía reparos en escribir cuentos que contestan o refutan otros cuentos suyos. Así "El Zahir" está basado en la saga de los Nibelungos; sobre "El Aleph" comenta alguna relación con Wells, "La biblioteca de Babel" tiene ecos de Lasswitz.”. Eso sí, Borges nunca ocultó sus fuentes. Según Cristina Grau "La casa de Asterión" es una reformulación de un recurso empleado por Kafka en su cuento "La construcción": “La característica más significativa que los une es que en ambos relatos es el espacio donde se desarrolla la acción: un laberinto que, concebido como construcción defensiva, acaba convirtiéndose en una cárcel de imposible salida. Pero hay más elementos que los aproximan. Ambos relatos tienen en común el que sus protagonistas son animales, en ambos la voz narrativa es la primera persona; los animales hablan, describen su biografía, sus inquietudes, su miedo, su relación con el mundo, su relación con «los otros», Y en ambos, su condición animal no se revela desde el principio sino que es el lector quien va encontrando las claves a lo largo de la lectura. Ambos animales —en el relato de Borges un hombre con cabeza de toro, un Minotauro; en el de Kafka, suponemos que un topo ya que su identidad no queda desvelada— se encuentran defendidos y encerrados en un laberinto.” Pero, ¿está Asterión realmente prisionero en el laberinto? Aquí entramos ya en el espinoso terreno de la interpretación. La pregunta anterior está íntimamente ligada a otra: ¿quién es Asterión? El intento de responder a esta pregunta ha de ser fructífero. Las obras literarias son máquinas de generar interpretaciones, pero ningunas lo parecen más que las ficciones de Borges. Esta pequeña fábula de apenas cuatro páginas en la edición de Alianza Editorial y escrita para rellenar un hueco está preñada de sentido. La primera interpretación, y obvia, es considerar que la condición del Minotauro es la condición humana. Encerrado en su laberinto como nosotros estamos encerrados en nuestro mundo y en nuestras circunstancias. Pero, qué mundo, sería ahora la pregunta. Una posible respuesta es: “podremos identificar la figura de Asterión con la condición del hombre que, como el antiguo Minotauro, se pretende poderoso, y aun temible, pero que, en el fondo, no es sino un pobre Asterión, es decir, la indefensa víctima de un sacrificio que no alcanza a comprender” (Jaime Alazraki) Una cierta lectura del relato afirma tal conclusión. Si leemos la narración en todo su patetismo podemos encontrar otro tipo de interpretación, Asterión que cree ser poderoso y va a ser redimido es realmente muerto por un hombre y no por un dios. Podría afirmarse que Asterión no es sino un pobre diablo incapaz de escapar a su condicionamiento y que al desear una redención externa se suicida en lugar de buscar su propio camino. En esta interpretación es interesante comparar la idea de heroísmo que tiene el antiguo mito acerca de Teseo. En el cuento de Borges, Teseo no es más que un simple mortal a manos de quien Asterión se deja “redimir”. Existe otra forma de leer el cuento, quizás no tan tremebunda como las anteriormente expuestas, pero si más íntima y personal: Asterión es simplemente una visión que Borges tenía de si mismo: Borges encierra en un laberinto lingüístico al lector y juega con él hasta derrotarlo. En su deleite estético se perciben, sin embargo, “sobretonos” de angustia, una angustia que dimana de saberse único, solitario, delirante, perdido y perplejo en un ser ciego. Borges es Asterión, el Minotauro. Una imagen sugerente y de gran belleza. El cuento por tanto reflejaría ante todo angustias personales. Como debía sentirse un hombre destinado a ser genial escritor, al que le resultaba difícil relacionarse con la mujeres, incapaz de hablar en público. Un hombre que básicamente sólo se sentía feliz en el laberinto de la literatura en el que habitaba. - ¿Podemos aportar algún texto para justificar tal interpretación? Sí: A veces en las tardes una cara Nos mira desde el fondo de un espejo; El arte debe ser como ese espejo Que nos revela nuestra propia cara. Cuentan que Ulises, harto de prodigios, Lloró de amor al divisar su Ítaca Verde y humilde. El arte es esa Ítaca De verde eternidad, no de prodigios. También es como el río interminable Que pasa y queda y es cristal de un mismo Heráclito inconstante, que es el mismo Y es otro, como el río interminable. Y luego en el epílogo a El hacedor declara: Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara. Lo que si es evidente es que el cuento es infinito, e infinitas son sus interpretaciones El mensaje es claro y evidente: el arte para Borges refleja ante todo a aquel que lo crea, el artista ante todo intenta explicarse a si mismo. Eso aclararía la referencia a su maestro Rafael Cansinos Ansséns que hemos creído encontrar en el cuento. Veremos más adelante, que el Minotauro no es la única visión que Borges podía tener del habitante del laberinto, y por tanto, creemos, no la única visión que tenía de si mismo, y por extensión, no la única visión posible de la condición humana ni de la cultura humana. Tampoco está claro que el laberinto sea una prisión, en este caso parece serlo, pero en otros, el laberinto parece ser verdaderamente una casa o quizás la casa. Sé que el análisis de un cuento, por más genial que sean todas sus partes, no "vende" tanto como un pack de wallpaper, o un par de fotos fail... pero quizás uno lo lea entero y tenga en su espíritu un cuento de Borges que lo persiga por el resto de su vida. Ojalá mi análisis diste de su interpretación del cuento, y entonces seguiremos perdidos en este laberinto... pero nos habremos cruzado. En honor a todos aquellos que piensan que Taringa no permite un espacio para la cultura y que en internet no hay espacio para la educación.

Pensamiento: Es toda actividad y toda creación de la mente, es decir, todo lo que se extrae del intelecto de una persona. Es pensamiento todo aquello que se gesta en una persona que asimiló determinado estímulo. Lenguaje: Se llama lenguaje a cualquier tipo de código semiótico estructurado, para el que existe un contexto de uso y ciertos principios combinatorios formales. El lenguaje humano se basa en la capacidad de los seres humanos para comunicarse por medio de signos. Principalmente lo hacemos utilizando el signo lingüístico. Aun así, hay diversos tipos de lenguaje. Qué tienen que ver entre sí el lenguaje y el pensamiento? Hagamos el siguiente experimento: Trate de no pensar. Ponga su mente en blanco. Ahora trate de seguir leyendo sin hacerlo: "Dónde me llevará esto?" estará pensando alguno; o "Hubiera seguido mirando las fotos FAIL" algún otro. Incluso quizá ahora alguno se ríe diciendo que sí... Nuevamente trate de no pensar... No va a lograrlo. Pero hay más... trate de pensar sin usar palabras. Eso será imposible. La lengua, nuestro idioma, se desarrolla sobre la capacidad de nuestra inteligencia que es el lenguaje. No existe pensamiento sin lenguaje. Entonces... Si existe una relación inseparable entre pensamiento y lenguaje, las personas con mayor capacidad del lenguaje son las de mayores posibilidades de pensamiento? Aunque parezca duro, sí; las personas que mejor logran manejar su capacidad con el lenguaje serán aquellas que lograrán pensar mejor. Esto no es nuevo... Leamos a Wilhem von Humboldt (lingüista alemán): El dijo: "Si para ser hombre, este mismo se tuvo que reconocer como tal. Y si para reconocerse hombre, tuvo que haber tenido la capacidad del lenguaje; qué está primero: el lenguaje o el pensamiento?" Por supuesto esta paradoja no tiene respuesta y esa es la solución que buscaba Wilhem. Algunos otros fueron un poco más allá: Por ejemplo Sapir y Whorf: Hipótesis whorfiana fuerte: La lengua de un hablante monolingüe determina completamente la forma en que éste conceptualiza, memoriza y clasifica la «realidad» que lo rodea (esto se da a nivel fundamentalmente semántico, aunque también influye en la manera de asumir los procesos de transformación y los estados de las cosas expresados por las acciones verbales). Es decir la lengua determina fuertemente el pensamiento del hablante. Esta hipótesis fue fuertemente criticada porque en el fondo está diciendo que hay gente que por haber nacido bajo una determinada lengua, y una determinada cultura, tiene una "realidad" determinada. Se habla en cierto sentido de "determinismo lingüistico". Hipótesis whorfiana débil: La lengua de un hablante tiene cierta influencia en la forma que éste conceptualiza y memoriza la «realidad», fundamentalmente a nivel semántico. Esto significaría que a igualdad de todo lo demás pueden existir diferencias estadísticas significativas en la forma que dos hablantes de diferentes lenguas resuelven o enfocan ciertos problemas. Podría estar sumando ejemplos de científicos de todas partes del mundo... pero no es la finalidad de este post. Cómo puedo ejercitar mi capacidad del lenguaje para ayudar a organizar mi pensamiento? La respuesta es: mediante el estudio de la gramática. El dominio de esta ciencia nos permite organizar nuestra lengua para lograr estructurar nuestra capacidad del lenguaje y aumentar el sentido de razonamiento. Mi propuesta es organizar un taller de gramática mediante el espacio que nos puede brindar una comunidad. Un cupo limitado de diez usuarios que estén interesados en aprender gramática; un grupo de gente que quiera realmente lograr un crecimiento en su capacidad de pensamiento.

Dale una oportunidad al post. No te pierdas de un pedazo de la cultura griega. El hombre griego se encontraba atado a su destino... pero algunos pudieron escapar a él... Hybris. Hybris en griego: ὕϐρις (/húbris/). Puede considerarse la traducción al español en la palabra desmesura. Puede ser considera como uno de los conceptos fundamentales en la configuración de la moral personal del hombre de la antigua Grecia. Hybris = pecado? Si bien la construcción de la moral griega ignoraba el concepto de pecado tal como lo conciben las religiones de su posterioridad, podemos entender el concepto de hybris como la principal falta religiosa; el mayor de los “pecados” en esta civilización. Este concepto “religioso” se relaciona íntimamente con otro propio también de la tradición griega clásica: • El concepto de moira, que en griego significa ‘destino’, ‘parte’, ‘lote’ y ‘porción’ simultáneamente. El destino es el lote, la parte, de felicidad o desgracia, de fortuna o desgracia, de vida o de muerte, que corresponde a cada uno en función de su posición social y de su relación con los dioses y los hombres; aquel que ose cometer hybris es culpable de elegir la desmesura, que es el hecho de desear y actuar distinto a lo que la justa medida, el justo equilibrio, que el destino nos asigna. Dentro de la completa definición del concepto hybris debemos tropezar con el último paso del accionar “hybrico”, el castigo por parte de una fuerza superior al hombre: la Némesis. “El castigo implica siempre dos usos de fuerzas distintas: una fuerza sometida y una con poder suficiente como para someter a la fuerza débil. El auténtico sentido del castigo involucra la verdadera convicción moral de la fuerza con el poder de someter. (…) los griegos entendían este sistema de fuerzas a la perfección; ante un error de hibris por parte del hombre, los dioses castigaban bajo el poder impartido por Némesis, que era un sistema de justicia impartida por los dioses con el efecto de devolver al individuo dentro de los límites que extralimitó.” “Puedes observar cómo la divinidad fulmina con sus rayos a los seres que sobresalen demasiado, sin permitir que se jacten de su condición; en cambio, los pequeños no despiertan sus iras. Puedes observar también cómo siempre lanza sus dardos desde el cielo contra los mayores edificios y los árboles más altos, pues la divinidad tiende a abatir todo lo que descuella en demasía.” (Heródoto. Historia VIII) Por otro lado Pierre Grimal apoyado en los textos de Píndaro y Heródoto reconstruye a Hibris, tanto como una abstracción como la personificación del Exceso y la Insolencia. Pasa por ser la madre de Coro (la Saciedad) a menos que se considere a Coro como su padre, según el juego de los símbolos. Hybris jurídicamente y religiosamente Según Werner Jaerger el concepto de hybris a lo largo del desarrollo de la cultura griega ha sufrido dos estadios bien definidos que define en su libro Paideia de manera dicotómica: Diké, themis, sofrozine, hybris. “Homero designa el derecho con la palabra themis. Zeus daba a los reyes de Homero “el cetro y themis”. Themis es el compendio de la alteza caballeresca de los primitivos reyes y señores nobles. Etimológicamente significa “ley”. (…) El concepto de diké no es etimológicamente claro, procede del lenguaje procesal y no es menos antiguo que themis. Se decía de las partes contendientes que “dan y toman diké”. El culpable “da diké”, lo cual equivale originariamente a indemnización o compensación. El perjudicado, cuyo derecho restablece el juicio, “toma diké”. El Juez “adjudica diké”. La significación jurídica fundamental socialmente de diké equivale así aproximadamente a dar a cada cual lo debido. (…) a este concepto de justicia se opone el concepto de hybris; que en este período significaba el ‘querer más de lo que me otorga mi diké’ ” Para Werner Jaerger, la idea de hybris nace como un concepto jurídico propio de la administración social en la antigüedad griega y luego se involucra en las esferas morales religiosas: “Las sentencias más célebres de los sabios de la tierra eran consagradas a Apolo y aparecían sólo como un eco de la sabiduría divina. (…) en la puerta del templo de Apolo se hallaba el que entraba, en las palabras “conócete a ti mismo”, la doctrina de la sofrozine, la exhortación a no perder de vista los límites del hombre.” La autolimitación individualista es un dique para la actividad humana. La peor ofensa contra los dioses es no “pensar humanamente” y aspirar a lo más alto. La idea de la hybris, concebida originalmente de un modo perfectamente concreto en su oposición a la diké, y limitada a la esfera terrestre del derecho, se extiende, de pronto, a la esfera religiosa oponiéndose a la sofrozine. Sentido pedagógico del mito. Si bien la palabra hybris no figura expresa en mito alguno , reconozco el sentido pedagógico que ostenta el relato mítico como muestra fehaciente de los valores que quería reflejar una sociedad determinada. Por otro lado ya he enmarcado el concepto hybris como uno de los pilares fundamentales de la moral interna y externa del hombre griego. Solo queda a este breve texto monográfico bucear en la variedad mitológica de personajes que puedan ilustrar, de la misma manera que lo hicieron hace casi tres mil años a la sociedad griega, el concepto detonante de mi investigación. Ερυσίχθων (Erisictón) Erisictón era un héroe tesalio, hijo del rey Triopas y de Hiscila, una hija de Mirmidón. Impío y violento. Él no temía la cólera de los dioses. Eresictón despreciaba a los dioses y no les hacía sacrificios; no respetaba los días dedicados a las deidades y permitía que sus esclavos vivan en la inmoralidad. Una vez quiso construir un techo para su sala de banquetes. El lugar más próximo al cual podía acudir para conseguir toda la madera que necesitaba era un bosque sagrado que no dudó en talar, ayudado por una veintena de gigantes, que como bien sabemos a ningún dios deberán súplicas, comenzó por los árboles añejos hasta que llegó a un árbol precioso y sagrado que formaba un santuario ancestral de la diosa Deméter construido por los pelasgos . Las Dríades que habitaban estos árboles, siempre al servicio de la diosa Deméter, corrieron a solicitar auxilio de la diosa que eternamente las había protegido. Deméter tomó la forma de su sacerdotisa llamada Nicipe y de esta manera intentó de persuadir y hacer desistir a Eresictón de continuar con el sacrilegio. Pero Eresictón se encontraba ciego de ira contra la sacerdotisa y, lejos de dejarse disuadir, amenazó a la diosa con matarla con la misma hacha que estaba utilizando para talar el bosque. Fue entonces cuando Deméter, víctima de una ira sin precedentes, ordenó a Némesis (la venganza) y a Limos (el hambre) que vengaran este ultraje. El terrible monstruo Limos penetró en las entrañas de Eresictón de tal forma que desde entonces nada saciaría sus ganas de comer, y cuanto más devorara más crecería su hambre. En pocos días consumió todo lo que tenia en su poder y comenzó a vender todas sus pertenencias para alimentar su apetito insaciable. Perdió en pocos meses todas sus riquezas en amedrentar su voracidad. Erisictón tuvo la suerte, o tal vez la desgracia, de tener una hija con un don muy peculiar. Mestra, que así se llamaba su hija, poseía el don de metamorfosearse, don que había recibido como regalo de Poseidón (su antiguo amante). Mestra era vendida por su padre en alguna forma y ella, al llegar a casa de su nuevo amo, cambiaba de forma y volvía con su padre para ser vendida nuevamente. Pero esta voracidad que nunca podría ser saciada, terminó volviendo loco a Erisictón, quien después de haber sufrido el castigo enviado por la diosa Deméter, termino comiéndose a sí mismo, poniendo fin a su tormento. Аίάζ (El pequeño Áyax) También conocido como Ayante. Es hijo de Oileo, rey de Locres. Es conocido como “el pequeño Áyax” para distinguirlo de su homónimo Áyax, hijo de Telamón, o “el gran Áyax” . En la guerra de Troya siempre peleo junto a su homónimo, quien (siendo un guerrero pesado) dejaba espacio al hijo de Oileo, de talla pequeña, para que vaya armado solo con una coraza de lino y un arco. Es muy rápido en el manejo de sus armas. Interviene en todas las batallas desarrolladas en la Ilíada, es muy valiente y participa en el sorteo para combatir en el proyectado combate contra Héctor, pero gana su homónimo y amigo: Áyax el grande; lucha en torno a las naves, junto al cuerpo de Patroclo, y compite en los juegos fúnebres que da Aquiles en honor a su amigo. Podría haber sido un ideal de guerrero de no ser por su pésimo carácter y su débil moral. Versiones de este mal carácter nos dicen que nadie debía dirigirse a él mientras cenaba, mucho menos mientras escuchaba relatos de batallas. Otra anécdota, que nos reluce su mal carácter nos expone de qué manera sus dos aurigas se sorteaban para ver a quién le dictaba la suerte tener que despertarlo, ya que era muy malhumorado y adusto por la mañana . Por otro lado, el hijo de Oileo, también contrasta con su homónimo en el sentido moral. El pequeño Ayáx era sumamente arrogante y cruel con sus enemigos, pendenciero, es, además, impío y sus faltas acabaron por acarrear la pérdida de una gran parte del ejército griego. Su delito más grande fue el sacrilegio que cometió contra la diosa Atenea: Durante la guerra de Troya, Casandra se había refugiado junto al altar de la diosa Palas; Áyax la arrancó con mucha violencia de la estatua a la que estaba aferrada y arrastró a la doncella y a la imagen de la diosa. Por esta transgresión de los preceptos religiosos, los aqueos quisieron lapidarlo, pero Áyax buscó asilo en el altar de Atenea, y así se libró de la muerte. Pero este hecho solo elevó la furia de la diosa. Durante el viaje de regreso, la diosa envió una tempestad que, en las cercanías de la isla de Miconos, del grupo de las Cícladas, destruyó gran número de naves aqueas, entre ellas, la que conducía Áyax. No obstante, el héroe fue salvado por Poseidón, que lo volvió a la superficie. Entonces, Áyax se jactó para sus adentros de haber sobrevivido pese a la cólera de la diosa. Esta pidió a Poseidón que lo perdiese en el mar, y este de un golpe de tridente quebró la roca en la que el náufrago se había refugiado y lo ahogó. Otras versiones dicen que la que destruyó la piedra de la que se aferraba el náufrago en realidad fue Atenas, quien robo a su padre un rayo para castigar al héroe. Una versión más amplia del mito nos relata los sucesos que fueron posteriores a la muerte de Áyax y de qué manera los sacrilegios cometidos por este pesaron sobre sus compatriotas. Tres años después de haber regresado de Troya, estallaron epidemias en Locride y se produjo una sucesión de malas cosechas. Consultado el oráculo, este respondió que aquellas plagas eran la viva manifestación de la cólera divina y que Atenea no se aplacaría a menos que, por espacio de un milenio, los locrios, para expiar el rapto y la violación de Casandra, enviasen cada año a Troya dos doncellas elegidas por sorteo. Los troyanos dieron muerte a las dos primeras y esparcieron sus cenizas por el mar. Las siguientes fueron bien acogidas y dispuestas al servicio de la diosa Atenea. De este modo fue pago el sacrilegio que cometió el pequeño Áyax a la sacerdotisa Casandra. ΛράΧγη (Aracne) • Aracne es una doncella de Lidia cuyo padre, Idmón, de Colofón, era tintorero. La joven se había ganado una gran reputación en el arte de tejer y bordar. Las tapicerías que dibujaba eran tan bellas, que las ninfas de la campiña circundante acudían a admirarlas. Su habilidad le valió la fama de ser discípula de Atenea, la diosa de las hilanderas y bordadoras. Pero Aracne no quería deber su talento a nadie más que a sí misma, y desafió a la diosa, la cual aceptó el reto y se le apareció en figura de una anciana. Atenea se limitó primero a advertirla y aconsejarle mas modestia, sin la cual debía temer el enojo de la diosa. Pero Aracne le respondió con insultos. Entonces, la divinidad se descubrió y la competición dio comienzo. • Palas representó en el tapiz a los doce dioses del Olimpo en toda su majestad, y, para advertir a su rival, añadió en las cuatro esquinas una representación de cuatro episodios que mostraban la derrota de los mortales que osaban desafiar a los dioses. • Aracne trazó en su tapiz los amores de los olímpicos que no redundan en su honor: Zeus y Europa, Zeus y Dánae, etc. Su labor es perfecta, pero Palas, airada, la rompe y da un golpe con su lanzadera a su rival. Sintiéndose ultrajada, Aracne, presa de desesperación, intenta ahorcarse. Atenea no deja que muera, y la transforma en araña, que seguirá hilando y tejiendo en el extremo de su hilo. En esta primera versión del mito de Aracne queda claro el concepto que intenta ilustrar. Pierre Grimal deja en evidencia la mayor parte del mito; sin embargo para una apreciación mejor del “exceso” es interesante la versión (a continuación) que nos muestra Pablo cavallero , en la que el pueblo de Colofón es en verdad tan culpable como Aracne e igualmente castigado junto a su princesa. • He aquí la fábula: Aracne, princesa de Colofón en Lidia —famosa por su tinte purpúreo— era tan hábil en el arte del tejido, que según la Discordia, ni siquiera Atenea podía competir con ella. Todo el pueblo de Colofón se vanagloriaba de tener como princesa a la más grande tejedora que ha visto el cielo. Aracne preguntaba en las puertas de su palacio a los habitantes de su pueblo si había alguien capaz de tejer como ella; y los pobladores siempre admirados de sus obras asumían que nadie podría aventajársele. Cuando le mostraron a Atenea un paño en el cual Aracne había tejido ilustraciones de dos amoríos olímpicos, la diosa lo examinó atentamente para encontrarle un defecto, pero como no pudo hallarlo, desgarró el paño con una ira fría y vengativa. Atenea se presenta ante la princesa. Cuando Aracne, aterrorizada, se colgó de una viga, Atenea la transformó a ella en una araña (el insecto que más odiaba) y a la cuerda en una telaraña. Por ella trepó Aracne para ponerse a salvo. En cuando al pueblo de Colofón, por haber pensado que una simple mortal podría merecer la alabanza de un dios, por mil generaciones deberá soportar la plaga de arañas que enviará Atenea durante cada verano. Σίσυφος (Sísifo ) Sísifo es el más astuto y el menos escrupuloso de los mortales. Hijo de Éolo, perteneciente a la estirpe de Deucalión. Fundador de Corinto. Sus contemporáneos le consideraban el peor bribón del mundo y sólo le adjudicaban la promoción del comercio y la navegación de Corinto, así como también los juegos Ítsmicos. La leyenda de Sísifo comprende varios episodios, cada uno de los cuales es la historia de una astucia. Se casó con una hija de Atlante llamada Mérope, una de las siete Pléyade, quien le dio como hijos a Glauco, Ornitión y Sinón, y poseía un excelente rebaño de vacas en el istmo de Corinto. Cerca de él vivía Autólico, quien consideraba como su padre a Hermes. Autólico era un experto en el robo, pues Hermes le había dado el poder de metamorfosear a cualquier animal que robaba quitándole los cuernos, o cambiando de negro a blanco el pelaje del animal, y viceversa. Por lo tanto, aunque Sísifo se daba cuenta de que sus rebaños disminuían constantemente en tanto que los de Autólico aumentaban, al principio no podía acusarle de robo; en consecuencia un día grabó en el interior de los cascos de todos sus animales el monograma SS, o, según dicen algunos, las palabras “Animal robado por Autólico”. Esa noche Autólico procedió como de costumbre y al amanecer las huellas de los cascos a lo largo del camino proporcionaron a Sísifo una prueba suficiente para acusarlo de robarle. Aquel día era precisamente la víspera de la boda de Anticlea, hija de Autólico, con Laertes . Sísifo entonces le propone a Autólico que lo deje pasar la noche con su hija a cambio de guardar silencio y no acusarlo a sus vecinos. Autólico deja que Sísifo seduzca a Anticlea mitad para que no lo delatara ante los vecinos y mitad para que Sísifo sea el padre de un nieto suyo, ya que Autólico siempre soñó tener un nieto que fuera tan astuto como lo era Sísifo. Anticlea le dio como hijo a Ulises. Cuando, a la muerte de Éolo, Salmoneo usurpó el trono de Tesalia, Sísifo, que era el heredero legítimo, consultó con el oráculo de Delfos, que le dijo: «Engendra hijos con tu sobrina; ellos te vengarán.» En consecuencia sedujo a Tiro, la hija de Salmoneo, la cual, al descubrir por casualidad que su motivo no era el amor por ella, sino el odio a su padre, mató a los dos hijos que le había dado. Sísifo fue entonces al mercado de Larisa, mostró los cadáveres, acusó falsamente a Salmoneo de incesto y asesinato e hizo que lo desterraran de Tesalia. Cuando Zeus raptó a Egina, para llevarla a Enone y engendrar un hijo, el padre de ésta, el dios río Asopo, fue a Corinto en su búsqueda. Zeus tuvo la mala suerte de que lo viera Sísifo . Cuando Asopo lo vio a Sísifo le preguntó si él sabía algo sobre el paradero de su hija, quién la había raptado a dónde la había llevado. Sísifo que sabía muy bien lo que le había sucedido a Egina, no quiso revelar nada a menos que Asopo se comprometiera a abastecer a la ciudad de Corinto con un manantial perenne. En conformidad, Asopo hizo que surgiera la fuente de Pirene . Entonces Sísifo le dijo todo lo que sabía. El Dios Asopo entonces fue en búsqueda de su hija al lugar que había indicado Sísifo y los encuentra. Zeus avisado por Hermes primero se convierte en piedra para esconderse de Asopo, que lo queria atacar con una ola gigante de agua dulce, pero al final, Zeus se cansa de las persecuciones de Asopo y le arroja un rayo lo fulmina y lo devuelve a su cause . Zeus, quien por muy poco había escapado a la venganza de Asopo, ordenó a su hermano Hades que llevase a Sísifo al Tártaro y le castigase eternamente por haber revelado los secretos divinos. Pero Sísifo no se intimidó: astutamente, cuando advirtió que lo buscaba Hades buscó unas esposas con las que había estado trabajando y lo convenció al Dios de que se las probara, con el pretexto de probar que nadie podría salir de esa trampa, cuando Hades se dio cuanta de la treta ya era tarde y Sísifo lo había esposado. Así quedó Hades preso en la casa de Sísifo durante varios días, creando una situación imposible, porque nadie podía morir, ni siquiera los hombres que habían sido decapitados o descuartizados; hasta que al fin Ares, cuyos intereses quedaban amenazados, acudió apresuradamente, liberó a Hades y por supuesto el primero en morir fue Sísifo. Pero Sísifo tenía otra treta en reserva. Antes de descender al Tártaro ordenó a su esposa Mérope que no le tributara honores fúnebres, que no lo entierre y cuando llegó al Palacio de los muertos Hades le pregunto por qué no se presentaba de la forma ordinaria. Sísifo le dijo que como persona que no había sido enterrada, él no tenía derecho a estar allí, sino que debían haberlo dejado en el otro lado del Estigia, se quejó de su mujer y de su pueblo diciendo: “Permíteme volver al mundo superior —suplicó— para que arregle mi entierro y vengue el descuido cometido conmigo. Mi presencia aquí es sumamente irregular. Volveré dentro de tres días.” Hades se dejó engañar y le concedió lo que pedía. Pero tan pronto como Sísifo se encontró de nuevo bajo la luz del sol faltó a la promesa hecha al príncipe de los muertos. Por fin hubo que llamar a Hermes para que lo llevase de vuelta por la fuerza. Algunos creen que había muerto de viejo. Quizá porque había agraviado a Salmoneo, o porque había revelado el secreto de Zeus, o porque había vivido siempre del robo y estafando con frecuencia a viajeros confiados, lo cierto es que se impuso a Sísifo un castigo ejemplar . Hades le mostro una piedra gigantesca (idéntica en su tamaño a la roca en que se había transformado Zeus cuando huía de Asopo) y le ordenó que la subiera a la cima de una colina y la dejara caer por la otra ladera. Pero nunca ha conseguido hacer eso. Tan pronto como está a punto de llegar a la cima, el peso de la desvergonzada piedra lo doblega y salta al fondo mismo una vez más. Él la vuelve a tomar una y otra vez cansadamente y tiene que reanudar la tarea, aunque el sudor le baña el cuerpo y se alza una nube de polvo sobre su cabeza. Son muchos más los mortales que han pagado sus desmesuras a los dioses y a la justicia. La literatura clásica se encuentra repleta de ejemplos que podrían seguir ilustrando este trabajo, pero los personajes que aquí se encuentran presentes son, a mi apurado juicio, los más pintorescos y los más significativos. Sin embargo no podría dejar de nombrar a Prometeo, quien desafió al mismo Zeus engañándolo en varias oportunidades y pagando ante Némesis con sus mismas entrañas. Otro al que no me gustaría dejar de nombrar es el poeta Estesícoro, que, si bien no es un gran personaje de la literatura griega, es uno muy auténtico, que perdió su vista en castigo, por haber escrito en contra de Helena, protegida de Afrodita. Otros son los personajes cuyas desmesuras podrían incluirse pero exceden absolutamente la finalidad de este trabajo y me harían trastabillar dejándome caer en hybris. Quizá hayan pasado miles de años desde la última vez que un dios castigó a un hombre por desmesurado, por ambicionar más de lo que a ese le ha tocado en destino. Quizá ya no creamos que estamos predestinados a ciertas fracciones que rigen nuestros anheles. Quizá somos ciegos de algún castigo del cual somos presos y vivimos empujando piedras que caen eternamente sobre nuestras cabezas sin siquiera darnos cuenta. Quizá, y solamente quizá, haya dejado de estar a nuestra altura querer un poco más y no poseemos más que la saciedad chata y suficiente en la que estamos, quizá por eso no podemos pedir más… Quizá no supimos agradecer la desmesura… ¿Hubiesen sido felices sin el pecado de hybris Adán y Eva en el paraíso? (Según Mark Twain no). ¿Qué hubiese sido de nosotros sin el fuego que pagó con sus mismas entrañas, una y otra vez, el mismo titán Prometeo? ¿Qué sucede cuando la cultura de los hombres olvida sus parámetros y su natural humanidad y desafía a los dioses? Muchos acarrearán durante eternidades pesadas piedras, o deambularán transformados en arañas por los techos. Otros devorarán todo a su alrededor. Algún poeta volverá a escribir mal acerca de otra Helena, y seguramente también quedará ciego. A todos ellos, que pretenden más de lo que el destino les permite, muchas gracias.
No intente nada que no pueda concretar “Mire, déjese de necedades, usted ya sabe de qué manera escribir; empiece y sea. Yo le aseguro que escribir un cuento debe ser porción sollozada de un exorcismo interno; una exhalación espiritual, emanada inexcusable e ineludible: capacidades propias de un ser creador, plausible de su soberbia. Esa es una buena forma de comenzar un relato”. Al término de esa frase, que debía encabezar el cuento, se despidió y se la llevó satisfecho. Solamente faltaban unos días para la entrega de mi relato. Un concurso que me sacaría de la miseria; un certamen que incluso hasta me haría famoso en ciertos círculos torpes de escritores mediocres que se compran libros entre sí. No tenía ni una mezquina idea y el hambre me acobardaba. “Siempre lo mismo vos, con esas ideas de ser un gran escritor; ¿qué tal si buscás un trabajo y te dejás de mentiras?”. Todos los días lo mismo. Renegaba de mí y se cambiaba para ir a ensayar. “Algún día me sabrán valorar. En el futuro seguramente los críticos escribirán sobre mis movimientos. Daría cualquier cosa por poder viajar en el tiempo y ver qué es lo que dirán sobre mí”. Todas las noches lo mismo. Llegaba, lloraba un rato y esperaba que llegue la gloria de su futuro. Yo seguía en lo mío, un cuento no llega por casualidad, hay que buscarlo: Ya está; - le decía - escuchá esto: “un escritor encuentra unas hojas en blanco y un lápiz que por sí solos pueden escribir la mejor de las ideas que pueda a ese mortal ocurrírsele: “Siempre nos deberíamos obligar a escribir partiendo del entendimiento que genera una sensible percepción del mundo como un detonante de ideas. Diseñar una historia, en el vientre de cualquier autor, debería comprometer un digerir representaciones y personificados, posibilidades, simbolismos, repercusiones y secuelas, y también, por supuesto, todo tipo de gestos que formen el carácter propio de un escritor y su estilo, tanto sus preferencias estilísticas como sus influencias.” Le leía, y ella decía siempre desde el mismo tono: “Basura pura; ¿así pensás comenzar un cuento para ganar un concurso? No seas irrespetuoso, pensá en quien tenga que leer eso. Una basura… Escribí acerca de mí, yo voy a ser grande.” Todo se cae cuando no tiene sustento, y mucho más rápido cuando no tiene confianza; ojo, tampoco pretendo que me mientan, si esto que usted está leyendo no lo convence déjelo y siga con otra cosa, no pretendo cambiarle la vida. Mire, en este punto de la historia usted ya me va conociendo; no soy más que un escritor frustrado, soy un no tan joven que escribe mendigando ideas que le den gloria, o algo para comer. Nosotros vinimos del interior, hasta hace unos años éramos una pareja cariñosa. “Nosotros vinimos del interior”, escuchá, ya lo tengo- le dije en una madrugada de noctámbulo hambre - “una pareja de amantes; personajes de una poesía, se escapan de la anteúltima rima para asesinar al escritor para que así su historia de besos y caricias continúe siendo eterna.” Su respuesta inconfesable excede la estética de esta narración, pero solamente les puedo confesar que fue la última vez que le demostré una idea. En fin, retomo, nosotros vinimos de Santiago del Estero, pensábamos que acá íbamos a tener suerte. Ella entró en el Ballet Nacional Platense y yo en algunos talleres literarios que espero que de poco me hayan ayudado, no me malinterprete, es que no le quiero deber nada a nadie. Nuestra relación se hizo cargo de nuestros fracasos y así nos fuimos distanciando. La tarde en la que él se presentó, ella estaba guardando sus discos en una caja; me dejaba para irse de viaje con un tipo que había conocido en un concierto. “Algún día me van a valorar, quizá cuando yo sea famosa vas a poder decir que fuiste mi novio. Daría cualquier cosa por verte la cara después de enterarte de que soy famosa y reconocida en el mundo.” “Buenas tardes” - dijo - y no me pregunte por qué, pero ya sabíamos que era él. Nada que ver al mito y la representación: “Soy el diablo, tengo una cita con usted señorita”, después de mirarme con gesto áspero y cruel por haberle preguntado de qué manera se maneja la burocracia infierno-terrenal, me pide que ponga el agua para el mate y que “me quede en el molde” pues para mi tenía otros planes. A ella se le iluminó el rostro, la ingenua se creía muy importante por el calibre de la visita. “Bien, la situación es esta: ¿usted quiere saber cuan famosa va a ser de acá a digamos… unos cuarenta años?” Se sentó, prendió un cigarrillo, sacó un contrato del bolsillo de su chaleco a cuadros y no tuvo que esperar demasiado. Ella dejo caer la caja con discos y le preguntó si tenía una aguja para pincharse el dedo y firmar, él se rió con ironía y sacó una bic del bolsillo: “tome señorita, con esto es menos enchastre”. Entonces… me asegura que voy a ser famosa-, dijo ella con una luz emocionada en sus ojos. “Señorita, le ofrezco diez minutos para comprobar su fama. Digamos… ¿en el archivo del teatro Colón?, ¿Qué le parece?” Yo ni pestañaba, ella no había preguntado el precio del viaje al futuro, si bien yo ya no tenía nada que perder en el fondo la quería, y lo sigo haciendo… le debo mucho. “Diez minutos es todo lo que necesito”, firmó y entró en el baño, que según el diablo es la puerta al futuro cuando él lo permite. Fueron los diez minutos más largos de la historia de mi insignificante vida. Imagínese, él sacó un reloj del bolsillo de su pantalón, lo puso sobre la mesa y mientras miraba de reojo hervir el agua a mis espaldas me dijo: “Maestro, el agua no tan caliente que me quema la yerba”. Disculpe, - le digo – usted por el tono es argentino, ¿hay un diablo para cada país?– Ni me contestó. Le di un par de mates, me disculpé por no tener nada para acompañar. “No es necesario” – dijo mientras ojeaba mis garabatos en la mesa. Sonó una alarma en su reloj y ella volvió. Lloraba como la condenada que se había dejado ser. Tomó un cuchillo de la cocina y casi me lo incrustó en el cuello de no haberse interpuesto entre nosotros nuestro invitado. La abrazó calmando su desconsolación. Yo no entendía nada, ya tampoco me preocupaba mucho, en última instancia no tenía mucho que entender. Ella me miraba con odio y resignación. “¿Cómo puedo cambiar el futuro?” le dijo en un grito desconsolado. El contestó: “usted quería ser famosa, bueno ya lo tiene. La dejo para que se despida, no intente nada que no pueda concretar.” No me miraba a los ojos. Su respiración se calmó cuando se sentó en la mesa. Yo me senté frente a ella y el relato comenzó: “cuando llegué, un montón de periodistas me estaba esperando. Incluso un grupo de estudiantes universitarios gritaba mi nombre. Ellos sabían que yo iba a llegar.” “Era lo que vos querías”, atiné a decirle con cara de complicidad y admiración incomprendida. “Ellos sabían que yo iba a llegar porque soy un personaje de un cuento de morondangas que vas a escribir cuando me marche de acá para siempre, un cuento que va a ganar el concurso que tanto esperaste. No soy más que un personaje de una idea que vos estás teniendo”.

Estamos frente a tiempos de cambios. "Hemos visto el origen de internet y seguiremos viendo crecer al monstruo." Alvin Toffler Hoy el tema es la muerte de la televisión. Cada día es más la gente que se conecta a internet para elegir qué mirar y cuándo hacerlo. Yo sé que te puede parecer idiota la comparación, pero escuché en la radio que en Estados Unidos los chicos miran mucha menos televisión porque pasan mucho tiempo usando Internet. Y si lo pensás, eso es una muy buena noticia. Si Internet y la TV se pelearan en un ring de box, yo alentaría por la web. No hay duda de eso. Y ahora voy a explicar por qué; y voy a intentar dilucidar el enigma ¿Internet va a acabar con la tele? Internet es, en mi opinión, un medio totalmente opuesto a la TV desde su base. Si bien Nipkow inventó la tele como un medio de 2 vías (algo así como un videoteléfono) en pocos años se convirtió en el medio pasivo que es ahora. Esa es la clave: la pasividad. La televisión es un medio de una vía, en la que los grandes canales (que son pocos) envían su transmisión a millones de personas en sus respectivos países. Internet, por el contrario, se mantiene desde hace 30 años como un medio de comunicación persona a persona, ya que el e-mail sigue siendo el servicio de Internet más usado. Internet es un medio de comunicación de 2 vías: todo lo que ves en Internet lo podés hacer vos mismo, cuándo y cómo quieras. Sin embargo, hay mucha gente (los usuarios más recientes de Internet) que no aprovechan las posibilidades de expresión que les da Internet, y usan la red como un medio pasivo tal cual usan la televisión. Que me perdona la hermosa televisión con la que tantas cosas he compartido... hoy prefiero elegir yo. Este post salió de la insatisfacción que me dio haber hecho un zapping gigante por mis canales de DirecTV y no haber encontrado South Park... entonces vengo y lo miro después de hacer un post. Miro lo que quiero, cuando quiero, como quiero... que se venga la muerte de la TV... qué me importa? Quedan las dudas: Realmente internet se acabará devorando a la TV? La TV tiene alguna posibilidad de actualización frente a internet? Pueden convivir?, por mucho tiempo más? Qué va a pasar con las productoras de TV? se seguirán produciendo contenido para internet? Usted sigue mirando TV tanto como utiliza internet?

De la imposibilidad y la fortuna de olvidarse. Qué interesante que nuestro lenguaje permita que uno “se” pueda olvidar de algo. En lugar de decir: “Olvidé decirte que vengas”; preferimos desde la inconsciencia: “Me olvidé de decirte que vengas”. Creo que nuestra inconsciencia sabe que nuestros recuerdos nos definen de alguna manera, y no solo por la presencia de este recuerdo, sino también por la falta de él. Por esto mismo, al olvidarnos algo, también nos olvidamos un poco de nosotros; entonces tenemos que inventar y reconstruirnos. Y eso me parece una fortuna. No me acuerdo bien cuándo, ni dónde. Sé que iba releyendo un libro de Alejando Dolina, “Crónicas del Ángel gris”. Sabía, hasta ese momento, que lo había leído y que el libro pertenecía a mi memoria; y el ejercicio de la relectura se presentaba como un simple acercamiento. Entonces un cuento que en mi memoria no existía, que incluso ya no recuerdo cuál fue, se presentó como nuevo. Me pareció genial el deleite intelectual que me generó el cuento y no solo ese goce fue genial; sino también saber que ese deleite ya lo había tenido en algún momento y que lo pude volver a tener porque lo había olvidado. Curiosamente recordé una teoría de Dolina que dice que la música es finita; puesto que las combinaciones de tiempo y melodía son de un número finito. Enorme número si los hay; pero finito. Pero nos valemos del olvido para poder volver a disfrutar de giros musicales que seguramente ya se han compuesto en la historia del hombre y que gracias al hombre también fueron olvidados. Hoy vivimos en tiempos inolvidables. La tecnología nos permite escribir hoy para siempre. De la historia universal de la humanidad y ese enorme bagaje de “recuerdos” colectivos estamos pasando hacia la historia personal de la humanidad. Y hoy es prácticamente imposible olvidar. Siempre creí en mi infancia como parte de un relato fantástico que se fue configurando en los relatos orales y efímeros de quiénes aseguran haber estado presente en algún momento de mi niñez. Y esos recuerdos manipulados por la sola naturaleza de ser un recuerdo llegaron a mí y se hicieron un relato muchas veces incoherente. Entonces uno, en esos relatos, no solo se descubre a sí mismo; sino que también reconstruye la imagen de sus tíos y abuelos a partir de esos mismos recuerdos que uno no posee. Mañana no va a ser más así. Porque mi primita no va necesitar confiar o reconstruir un recuerdo a partir de mi memoria, porque sus cientos de miles de fotos y videos le van a mostrar todo. Y cuando digo todo, digo todo: la primera risita en manos de la tía, otra en el auto, otra sentada en la vereda, y otras tantas en otras veredas; incluso, la primera risita en manos del tío, el primer pedito en el agua, y de esta manera, y sin exagerar, ella misma podrá verse sin necesidad de recordarse para poder reconstruirse. De la misma manera sucede con cosas que hasta hace muy poco tiempo eran inútiles de recordar; gracias a las redes sociales hoy me puedo acordar de Carlitos que se sentaba con Susanita en segundo grado y eran compañeros míos. No solo eso; hoy sé también que Carlitos tiene dos hijos, y que a uno de ellos se le cayó un diente el sábado y que la nena más chiquita ayer actuó de dama antigua. Permítase el olvido. Espere a cruzarse con Carlitos en la cola de un supermercado, (lugar que se ha visto afectado por las redes sociales; mucha de la gente que paseaba los domingos en la búsqueda de compañeros de la secundaria hoy tiene Twitter); no se entere de aquello que no lo alimenta, que no le importe recordar todo y a cada uno; no obligue a su hijo a verse en su primer vómitito a upa de la abuela, o con el primer disfraz de tortuga ninja. Olvídese y reconstruya, y construya desde su propio recuerdo una imagen para él. Incluso esta notita miscelánea. Olvídela, ya que gracias a eso a usted se le presenta como nueva; y otra vez se volverá a escribir y se volverá a olvidar. No hay nada menos original que la búsqueda de originalidad, todos la buscaron. Les aseguro que la nostalgia nunca volverá a ser lo que era si no nos permitimos el olvido. F.S
Estamos ante un tiempo de cambio Todo cambio es una revolución y como tal, es violentoPersiguen a páginas que difunden series, películas, música y libros. Cierran el hosting MEGAUPLOAD (varios más están por ser cerrados, si se demuestra que MU debe ser cerrado por inconstitucional, asentará el precedente legal y varios más como RapidShare, FileDude, y tantísimos otros serán cerrados).TODO POR LA EXCUSA DE "PROTEGER LOS DERECHOS DE AUTOR"COPIAR NO ES ROBARlink: http://www.youtube.com/watch?v=ef-OExpQEcU&feature=relatedYo digo que los DERECHOS DE AUTOR son derechos que van en contra de la libertad individual y del desarrollo de la humanidad.Yo digo que los DERECHOS DE AUTOR financian la mediocridad y la chatura "artística".Yo digo que los DERECHOS DE AUTOR ponen de manifiesto que la libertad creativa del hombre NO EXISTE.Yo digo que los DERECHOS DE AUTOR ensanchan las brechas económicas sociales.Yo digo que los DERECHOS DE AUTOR son un engaño de los estados capitalistas para poder cobrar por una idea. Yo digo que pensar NO ES GRATIS gracias a los DERECHOS DE AUTOR...Yo DECLARO que los DERECHOS DE AUTOR SON ILEGALES PORQUE VAN EN CONTRA DE LA EVOLUCIÓN DE LAS SOCIEDADES.El derecho de autor es un conjunto de normas jurídicas y principios que regulan los derechos morales y patrimoniales que la ley concede a los autores (los derechos de autor), por el solo hecho de la creación de una obra literaria, artística, científica o didáctica, esté publicada o inédita. Está reconocido como uno de los derechos humanos fundamentales en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.A quién le pagaron los nuevos músicos? Ellos son lo que escucharon... la música de U2 suena a lo que ellos tenían dentro que fue producto de todo lo que escucharon durante su vida; por supuesto: CREACIÓN DE OTROS... ellos son producto de INFLUENCIAS a las que nunca le dieron ningún mérito.A quién le pagaron los nuevos escritores? Ellos escriben desde lo que leyeron... utilizan formas literarias y recursos estilísticos que fueron creación de otros... y así siempre... Homero escribió la Iliada y la Odisea... él copió historias orales y personajes leyendarios que ya existían en su sociedad... Los autores de la Biblia se nutrieron de las historias del judaísmo... Borges se nutrió de la mitología anglosajona y de la griega entre otras tantas cosas... y ellos no pagaron un $$$$$$...A quién le pagaron los científicos modernos? A NADIE !!!! los desarrolladores de neumáticos de Goodyear no le dieron un puto peso al neardental que hizo girar una piedra...A quién le pagó el director de Gladiator por su genial película? Acaso el escritor le pagó al imperio romano y a los libros que leyó? NOO!!!! EL ARTE ES REFLEJO DE LA NATURALEZA Y ELLA ES GRATISEntonces: "por qué se protege algo que va en contra del bien de la humanidad?" Porque cada vez que se hace algún tipo de registro y pago de un derecho de autor los estados ganan dinero. Porque cada vez que un artista se queda sin inspiración sigue cobrando por la basura anacrónica que hizo en otro tiempo. Porque las compañías son las verdaderas dueñas de las ideas del hombre. Los artistas venden sus derechos de autor a las distribuidoras que enpaquetan y venden algo que podría ser gratis. Porque el consumidor de la creación artística y de conocimiento no pagaría un $ por lo que utiliza... LOS DERECHOS DE AUTOR VAN EN CONTRA DE LOS DERECHOS DEL CONSUMIDORlink: http://www.youtube.com/watch?v=euVfKj9HgWc&feature=relatedSabías que la canción "que los cumplas feliz" tiene derechos de autor y deberías pagar cada vez que la cantas?Sabías que cada vez que le muestras a un amigo una canción de una banda que te gusta deberías pagar derechos de autor?Sabías que si sacás una receta de un libro de cocina deberías pagar derechos de autor?Sabías que si pones en youtube un video de tu bebé riendo mientras baila un tema de Michael Jackson deberías pagar derechos de autor?Sabías que si se te ocurre una idea y no lo patentas eso podría ser registrado por otro?MI PROPUESTA...Copiame todo lo que necesites para poder crear nuevos contenidos...Tomá de mí todo lo que te sirva para generar más conocimiento...Dame lo que tengas para que yo pueda crear por sobre lo que vos hiciste...No registres nunca una idea... que sea tuya, mía, del aquel otro y de todos ellos... porque lo bueno es que todos estos también tendrán ideas que vos vas a poder copiar para poder crecer y seguir generando ideas...Gracias por la difusión y por la copia... Reposteame todo lo que quieras...Ojalá esto genere alguna idea en alguien más...