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Hybris. Literatura y sociedad y religión griega.



Dale una oportunidad al post. No te pierdas de un pedazo de la cultura griega.



El hombre griego se encontraba atado a su destino...

pero algunos pudieron escapar a él...



mitología





destino




Hybris.



Hybris en griego: ὕϐρις (/húbris/). Puede considerarse la traducción al español en la palabra desmesura.

Puede ser considera como uno de los conceptos fundamentales en la configuración de la moral personal del hombre de la antigua Grecia.



griegos



Hybris = pecado?



Si bien la construcción de la moral griega ignoraba el concepto de pecado tal como lo conciben las religiones de su posterioridad, podemos entender el concepto de hybris como la principal falta religiosa; el mayor de los “pecados” en esta civilización.

Este concepto “religioso” se relaciona íntimamente con otro propio también de la tradición griega clásica:

• El concepto de moira, que en griego significa ‘destino’, ‘parte’, ‘lote’ y ‘porción’ simultáneamente.

El destino es el lote, la parte, de felicidad o desgracia, de fortuna o desgracia, de vida o de muerte, que corresponde a cada uno en función de su posición social y de su relación con los dioses y los hombres; aquel que ose cometer hybris es culpable de elegir la desmesura, que es el hecho de desear y actuar distinto a lo que la justa medida, el justo equilibrio, que el destino nos asigna.

Dentro de la completa definición del concepto hybris debemos tropezar con el último paso del accionar “hybrico”, el castigo por parte de una fuerza superior al hombre: la Némesis.

“El castigo implica siempre dos usos de fuerzas distintas: una fuerza sometida y una con poder suficiente como para someter a la fuerza débil. El auténtico sentido del castigo involucra la verdadera convicción moral de la fuerza con el poder de someter. (…) los griegos entendían este sistema de fuerzas a la perfección; ante un error de hibris por parte del hombre, los dioses castigaban bajo el poder impartido por Némesis, que era un sistema de justicia impartida por los dioses con el efecto de devolver al individuo dentro de los límites que extralimitó.”



moral



“Puedes observar cómo la divinidad fulmina con sus rayos a los seres que sobresalen demasiado, sin permitir que se jacten de su condición; en cambio, los pequeños no despiertan sus iras. Puedes observar también cómo siempre lanza sus dardos desde el cielo contra los mayores edificios y los árboles más altos, pues la divinidad tiende a abatir todo lo que descuella en demasía.”
(Heródoto. Historia VIII)



Por otro lado Pierre Grimal apoyado en los textos de Píndaro y Heródoto reconstruye a Hibris, tanto como una abstracción como la personificación del Exceso y la Insolencia. Pasa por ser la madre de Coro (la Saciedad) a menos que se considere a Coro como su padre, según el juego de los símbolos.




pecado



Hybris jurídicamente y religiosamente



Cultura griega



Según Werner Jaerger el concepto de hybris a lo largo del desarrollo de la cultura griega ha sufrido dos estadios bien definidos que define en su libro Paideia de manera dicotómica:

Diké, themis, sofrozine, hybris.


“Homero designa el derecho con la palabra themis. Zeus daba a los reyes de Homero “el cetro y themis”. Themis es el compendio de la alteza caballeresca de los primitivos reyes y señores nobles. Etimológicamente significa “ley”. (…) El concepto de diké no es etimológicamente claro, procede del lenguaje procesal y no es menos antiguo que themis. Se decía de las partes contendientes que “dan y toman diké”. El culpable “da diké”, lo cual equivale originariamente a indemnización o compensación. El perjudicado, cuyo derecho restablece el juicio, “toma diké”. El Juez “adjudica diké”. La significación jurídica fundamental socialmente de diké equivale así aproximadamente a dar a cada cual lo debido. (…) a este concepto de justicia se opone el concepto de hybris; que en este período significaba el ‘querer más de lo que me otorga mi diké’ ”


Para Werner Jaerger, la idea de hybris nace como un concepto jurídico propio de la administración social en la antigüedad griega y luego se involucra en las esferas morales religiosas:

“Las sentencias más célebres de los sabios de la tierra eran consagradas a Apolo y aparecían sólo como un eco de la sabiduría divina. (…) en la puerta del templo de Apolo se hallaba el que entraba, en las palabras “conócete a ti mismo”, la doctrina de la sofrozine, la exhortación a no perder de vista los límites del hombre.”


La autolimitación individualista es un dique para la actividad humana. La peor ofensa contra los dioses es no “pensar humanamente” y aspirar a lo más alto. La idea de la hybris, concebida originalmente de un modo perfectamente concreto en su oposición a la diké, y limitada a la esfera terrestre del derecho, se extiende, de pronto, a la esfera religiosa oponiéndose a la sofrozine.


sisifo


Sentido pedagógico del mito.



Hybris



Si bien la palabra hybris no figura expresa en mito alguno , reconozco el sentido pedagógico que ostenta el relato mítico como muestra fehaciente de los valores que quería reflejar una sociedad determinada. Por otro lado ya he enmarcado el concepto hybris como uno de los pilares fundamentales de la moral interna y externa del hombre griego. Solo queda a este breve texto monográfico bucear en la variedad mitológica de personajes que puedan ilustrar, de la misma manera que lo hicieron hace casi tres mil años a la sociedad griega, el concepto detonante de mi investigación.



aracne



Ερυσίχθων (Erisictón)


hibris



Erisictón era un héroe tesalio, hijo del rey Triopas y de Hiscila, una hija de Mirmidón. Impío y violento. Él no temía la cólera de los dioses.

Eresictón despreciaba a los dioses y no les hacía sacrificios; no respetaba los días dedicados a las deidades y permitía que sus esclavos vivan en la inmoralidad.

Una vez quiso construir un techo para su sala de banquetes. El lugar más próximo al cual podía acudir para conseguir toda la madera que necesitaba era un bosque sagrado que no dudó en talar, ayudado por una veintena de gigantes, que como bien sabemos a ningún dios deberán súplicas, comenzó por los árboles añejos hasta que llegó a un árbol precioso y sagrado que formaba un santuario ancestral de la diosa Deméter construido por los pelasgos . Las Dríades que habitaban estos árboles, siempre al servicio de la diosa Deméter, corrieron a solicitar auxilio de la diosa que eternamente las había protegido.


Deméter tomó la forma de su sacerdotisa llamada Nicipe y de esta manera intentó de persuadir y hacer desistir a Eresictón de continuar con el sacrilegio. Pero Eresictón se encontraba ciego de ira contra la sacerdotisa y, lejos de dejarse disuadir, amenazó a la diosa con matarla con la misma hacha que estaba utilizando para talar el bosque.


Fue entonces cuando Deméter, víctima de una ira sin precedentes, ordenó a Némesis (la venganza) y a Limos (el hambre) que vengaran este ultraje. El terrible monstruo Limos penetró en las entrañas de Eresictón de tal forma que desde entonces nada saciaría sus ganas de comer, y cuanto más devorara más crecería su hambre.


En pocos días consumió todo lo que tenia en su poder y comenzó a vender todas sus pertenencias para alimentar su apetito insaciable. Perdió en pocos meses todas sus riquezas en amedrentar su voracidad.


Erisictón tuvo la suerte, o tal vez la desgracia, de tener una hija con un don muy peculiar. Mestra, que así se llamaba su hija, poseía el don de metamorfosearse, don que había recibido como regalo de Poseidón (su antiguo amante). Mestra era vendida por su padre en alguna forma y ella, al llegar a casa de su nuevo amo, cambiaba de forma y volvía con su padre para ser vendida nuevamente.


Pero esta voracidad que nunca podría ser saciada, terminó volviendo loco a Erisictón, quien después de haber sufrido el castigo enviado por la diosa Deméter, termino comiéndose a sí mismo, poniendo fin a su tormento.



hibrys




Аίάζ (El pequeño Áyax)





También conocido como Ayante. Es hijo de Oileo, rey de Locres. Es conocido como “el pequeño Áyax” para distinguirlo de su homónimo Áyax, hijo de Telamón, o “el gran Áyax” .
En la guerra de Troya siempre peleo junto a su homónimo, quien (siendo un guerrero pesado) dejaba espacio al hijo de Oileo, de talla pequeña, para que vaya armado solo con una coraza de lino y un arco.


Es muy rápido en el manejo de sus armas. Interviene en todas las batallas desarrolladas en la Ilíada, es muy valiente y participa en el sorteo para combatir en el proyectado combate contra Héctor, pero gana su homónimo y amigo: Áyax el grande; lucha en torno a las naves, junto al cuerpo de Patroclo, y compite en los juegos fúnebres que da Aquiles en honor a su amigo.


Podría haber sido un ideal de guerrero de no ser por su pésimo carácter y su débil moral. Versiones de este mal carácter nos dicen que nadie debía dirigirse a él mientras cenaba, mucho menos mientras escuchaba relatos de batallas. Otra anécdota, que nos reluce su mal carácter nos expone de qué manera sus dos aurigas se sorteaban para ver a quién le dictaba la suerte tener que despertarlo, ya que era muy malhumorado y adusto por la mañana .


Por otro lado, el hijo de Oileo, también contrasta con su homónimo en el sentido moral. El pequeño Ayáx era sumamente arrogante y cruel con sus enemigos, pendenciero, es, además, impío y sus faltas acabaron por acarrear la pérdida de una gran parte del ejército griego. Su delito más grande fue el sacrilegio que cometió contra la diosa Atenea:
Durante la guerra de Troya, Casandra se había refugiado junto al altar de la diosa Palas; Áyax la arrancó con mucha violencia de la estatua a la que estaba aferrada y arrastró a la doncella y a la imagen de la diosa. Por esta transgresión de los preceptos religiosos, los aqueos quisieron lapidarlo, pero Áyax buscó asilo en el altar de Atenea, y así se libró de la muerte. Pero este hecho solo elevó la furia de la diosa. Durante el viaje de regreso, la diosa envió una tempestad que, en las cercanías de la isla de Miconos, del grupo de las Cícladas, destruyó gran número de naves aqueas, entre ellas, la que conducía Áyax. No obstante, el héroe fue salvado por Poseidón, que lo volvió a la superficie. Entonces, Áyax se jactó para sus adentros de haber sobrevivido pese a la cólera de la diosa. Esta pidió a Poseidón que lo perdiese en el mar, y este de un golpe de tridente quebró la roca en la que el náufrago se había refugiado y lo ahogó. Otras versiones dicen que la que destruyó la piedra de la que se aferraba el náufrago en realidad fue Atenas, quien robo a su padre un rayo para castigar al héroe.


Una versión más amplia del mito nos relata los sucesos que fueron posteriores a la muerte de Áyax y de qué manera los sacrilegios cometidos por este pesaron sobre sus compatriotas. Tres años después de haber regresado de Troya, estallaron epidemias en Locride y se produjo una sucesión de malas cosechas. Consultado el oráculo, este respondió que aquellas plagas eran la viva manifestación de la cólera divina y que Atenea no se aplacaría a menos que, por espacio de un milenio, los locrios, para expiar el rapto y la violación de Casandra, enviasen cada año a Troya dos doncellas elegidas por sorteo. Los troyanos dieron muerte a las dos primeras y esparcieron sus cenizas por el mar. Las siguientes fueron bien acogidas y dispuestas al servicio de la diosa Atenea.


De este modo fue pago el sacrilegio que cometió el pequeño Áyax a la sacerdotisa Casandra.



Hybris. Literatura y sociedad y religión griega.



ΛράΧγη (Aracne)





• Aracne es una doncella de Lidia cuyo padre, Idmón, de Colofón, era tintorero. La joven se había ganado una gran reputación en el arte de tejer y bordar. Las tapicerías que dibujaba eran tan bellas, que las ninfas de la campiña circundante acudían a admirarlas. Su habilidad le valió la fama de ser discípula de Atenea, la diosa de las hilanderas y bordadoras. Pero Aracne no quería deber su talento a nadie más que a sí misma, y desafió a la diosa, la cual aceptó el reto y se le apareció en figura de una anciana. Atenea se limitó primero a advertirla y aconsejarle mas modestia, sin la cual debía temer el enojo de la diosa. Pero Aracne le respondió con insultos. Entonces, la divinidad se descubrió y la competición dio comienzo.

• Palas representó en el tapiz a los doce dioses del Olimpo en toda su majestad, y, para advertir a su rival, añadió en las cuatro esquinas una representación de cuatro episodios que mostraban la derrota de los mortales que osaban desafiar a los dioses.

• Aracne trazó en su tapiz los amores de los olímpicos que no redundan en su honor: Zeus y Europa, Zeus y Dánae, etc. Su labor es perfecta, pero Palas, airada, la rompe y da un golpe con su lanzadera a su rival. Sintiéndose ultrajada, Aracne, presa de desesperación, intenta ahorcarse. Atenea no deja que muera, y la transforma en araña, que seguirá hilando y tejiendo en el extremo de su hilo.


 En esta primera versión del mito de Aracne queda claro el concepto que intenta ilustrar. Pierre Grimal deja en evidencia la mayor parte del mito; sin embargo para una apreciación mejor del “exceso” es interesante la versión (a continuación) que nos muestra Pablo cavallero , en la que el pueblo de Colofón es en verdad tan culpable como Aracne e igualmente castigado junto a su princesa. 


• He aquí la fábula: Aracne, princesa de Colofón en Lidia —famosa por su tinte purpúreo— era tan hábil en el arte del tejido, que según la Discordia, ni siquiera Atenea podía competir con ella. Todo el pueblo de Colofón se vanagloriaba de tener como princesa a la más grande tejedora que ha visto el cielo. Aracne preguntaba en las puertas de su palacio a los habitantes de su pueblo si había alguien capaz de tejer como ella; y los pobladores siempre admirados de sus obras asumían que nadie podría aventajársele. Cuando le mostraron a Atenea un paño en el cual Aracne había tejido ilustraciones de dos amoríos olímpicos, la diosa lo examinó atentamente para encontrarle un defecto, pero como no pudo hallarlo, desgarró el paño con una ira fría y vengativa. Atenea se presenta ante la princesa. Cuando Aracne, aterrorizada, se colgó de una viga, Atenea la transformó a ella en una araña (el insecto que más odiaba) y a la cuerda en una telaraña. Por ella trepó Aracne para ponerse a salvo. En cuando al pueblo de Colofón, por haber pensado que una simple mortal podría merecer la alabanza de un dios, por mil generaciones deberá soportar la plaga de arañas que enviará Atenea durante cada verano.



destino



Σίσυφος (Sísifo )


griegos



Sísifo es el más astuto y el menos escrupuloso de los mortales. Hijo de Éolo, perteneciente a la estirpe de Deucalión. Fundador de Corinto. Sus contemporáneos le consideraban el peor bribón del mundo y sólo le adjudicaban la promoción del comercio y la navegación de Corinto, así como también los juegos Ítsmicos.


La leyenda de Sísifo comprende varios episodios, cada uno de los cuales es la historia de una astucia. Se casó con una hija de Atlante llamada Mérope, una de las siete Pléyade, quien le dio como hijos a Glauco, Ornitión y Sinón, y poseía un excelente rebaño de vacas en el istmo de Corinto.


Cerca de él vivía Autólico, quien consideraba como su padre a Hermes. Autólico era un experto en el robo, pues Hermes le había dado el poder de metamorfosear a cualquier animal que robaba quitándole los cuernos, o cambiando de negro a blanco el pelaje del animal, y viceversa. Por lo tanto, aunque Sísifo se daba cuenta de que sus rebaños disminuían constantemente en tanto que los de Autólico aumentaban, al principio no podía acusarle de robo; en consecuencia un día grabó en el interior de los cascos de todos sus animales el monograma SS, o, según dicen algunos, las palabras “Animal robado por Autólico”. Esa noche Autólico procedió como de costumbre y al amanecer las huellas de los cascos a lo largo del camino proporcionaron a Sísifo una prueba suficiente para acusarlo de robarle. Aquel día era precisamente la víspera de la boda de Anticlea, hija de Autólico, con Laertes . Sísifo entonces le propone a Autólico que lo deje pasar la noche con su hija a cambio de guardar silencio y no acusarlo a sus vecinos.


Autólico deja que Sísifo seduzca a Anticlea mitad para que no lo delatara ante los vecinos y mitad para que Sísifo sea el padre de un nieto suyo, ya que Autólico siempre soñó tener un nieto que fuera tan astuto como lo era Sísifo. Anticlea le dio como hijo a Ulises.
Cuando, a la muerte de Éolo, Salmoneo usurpó el trono de Tesalia, Sísifo, que era el heredero legítimo, consultó con el oráculo de Delfos, que le dijo: «Engendra hijos con tu sobrina; ellos te vengarán.» En consecuencia sedujo a Tiro, la hija de Salmoneo, la cual, al descubrir por casualidad que su motivo no era el amor por ella, sino el odio a su padre, mató a los dos hijos que le había dado. Sísifo fue entonces al mercado de Larisa, mostró los cadáveres, acusó falsamente a Salmoneo de incesto y asesinato e hizo que lo desterraran de Tesalia.


Cuando Zeus raptó a Egina, para llevarla a Enone y engendrar un hijo, el padre de ésta, el dios río Asopo, fue a Corinto en su búsqueda. Zeus tuvo la mala suerte de que lo viera Sísifo . Cuando Asopo lo vio a Sísifo le preguntó si él sabía algo sobre el paradero de su hija, quién la había raptado a dónde la había llevado. Sísifo que sabía muy bien lo que le había sucedido a Egina, no quiso revelar nada a menos que Asopo se comprometiera a abastecer a la ciudad de Corinto con un manantial perenne. En conformidad, Asopo hizo que surgiera la fuente de Pirene . Entonces Sísifo le dijo todo lo que sabía.


El Dios Asopo entonces fue en búsqueda de su hija al lugar que había indicado Sísifo y los encuentra. Zeus avisado por Hermes primero se convierte en piedra para esconderse de Asopo, que lo queria atacar con una ola gigante de agua dulce, pero al final, Zeus se cansa de las persecuciones de Asopo y le arroja un rayo lo fulmina y lo devuelve a su cause .


Zeus, quien por muy poco había escapado a la venganza de Asopo, ordenó a su hermano Hades que llevase a Sísifo al Tártaro y le castigase eternamente por haber revelado los secretos divinos. Pero Sísifo no se intimidó: astutamente, cuando advirtió que lo buscaba Hades buscó unas esposas con las que había estado trabajando y lo convenció al Dios de que se las probara, con el pretexto de probar que nadie podría salir de esa trampa, cuando Hades se dio cuanta de la treta ya era tarde y Sísifo lo había esposado.


Así quedó Hades preso en la casa de Sísifo durante varios días, creando una situación imposible, porque nadie podía morir, ni siquiera los hombres que habían sido decapitados o descuartizados; hasta que al fin Ares, cuyos intereses quedaban amenazados, acudió apresuradamente, liberó a Hades y por supuesto el primero en morir fue Sísifo.


Pero Sísifo tenía otra treta en reserva. Antes de descender al Tártaro ordenó a su esposa Mérope que no le tributara honores fúnebres, que no lo entierre y cuando llegó al Palacio de los muertos Hades le pregunto por qué no se presentaba de la forma ordinaria. Sísifo le dijo que como persona que no había sido enterrada, él no tenía derecho a estar allí, sino que debían haberlo dejado en el otro lado del Estigia, se quejó de su mujer y de su pueblo diciendo: “Permíteme volver al mundo superior —suplicó— para que arregle mi entierro y vengue el descuido cometido conmigo. Mi presencia aquí es sumamente irregular. Volveré dentro de tres días.” Hades se dejó engañar y le concedió lo que pedía. Pero tan pronto como Sísifo se encontró de nuevo bajo la luz del sol faltó a la promesa hecha al príncipe de los muertos. Por fin hubo que llamar a Hermes para que lo llevase de vuelta por la fuerza. Algunos creen que había muerto de viejo.


Quizá porque había agraviado a Salmoneo, o porque había revelado el secreto de Zeus, o porque había vivido siempre del robo y estafando con frecuencia a viajeros confiados, lo cierto es que se impuso a Sísifo un castigo ejemplar . Hades le mostro una piedra gigantesca (idéntica en su tamaño a la roca en que se había transformado Zeus cuando huía de Asopo) y le ordenó que la subiera a la cima de una colina y la dejara caer por la otra ladera. Pero nunca ha conseguido hacer eso. Tan pronto como está a punto de llegar a la cima, el peso de la desvergonzada piedra lo doblega y salta al fondo mismo una vez más. Él la vuelve a tomar una y otra vez cansadamente y tiene que reanudar la tarea, aunque el sudor le baña el cuerpo y se alza una nube de polvo sobre su cabeza.



moral



Son muchos más los mortales que han pagado sus desmesuras a los dioses y a la justicia. La literatura clásica se encuentra repleta de ejemplos que podrían seguir ilustrando este trabajo, pero los personajes que aquí se encuentran presentes son, a mi apurado juicio, los más pintorescos y los más significativos.

Sin embargo no podría dejar de nombrar a Prometeo, quien desafió al mismo Zeus engañándolo en varias oportunidades y pagando ante Némesis con sus mismas entrañas. Otro al que no me gustaría dejar de nombrar es el poeta Estesícoro, que, si bien no es un gran personaje de la literatura griega, es uno muy auténtico, que perdió su vista en castigo, por haber escrito en contra de Helena, protegida de Afrodita.

Otros son los personajes cuyas desmesuras podrían incluirse pero exceden absolutamente la finalidad de este trabajo y me harían trastabillar dejándome caer en hybris.


pecado


Cultura griegaQuizá hayan pasado miles de años desde la última vez que un dios castigó a un hombre por desmesurado, por ambicionar más de lo que a ese le ha tocado en destino.

sisifoQuizá ya no creamos que estamos predestinados a ciertas fracciones que rigen nuestros anheles.

HybrisQuizá somos ciegos de algún castigo del cual somos presos y vivimos empujando piedras que caen eternamente sobre nuestras cabezas sin siquiera darnos cuenta.

aracneQuizá, y solamente quizá, haya dejado de estar a nuestra altura querer un poco más y no poseemos más que la saciedad chata y suficiente en la que estamos, quizá por eso no podemos pedir más…

hibrisQuizá no supimos agradecer la desmesura…


¿Hubiesen sido felices sin el pecado de hybris Adán y Eva en el paraíso? (Según Mark Twain no). ¿Qué hubiese sido de nosotros sin el fuego que pagó con sus mismas entrañas, una y otra vez, el mismo titán Prometeo? ¿Qué sucede cuando la cultura de los hombres olvida sus parámetros y su natural humanidad y desafía a los dioses?

hibrys


Muchos acarrearán durante eternidades pesadas piedras, o deambularán transformados en arañas por los techos. Otros devorarán todo a su alrededor. Algún poeta volverá a escribir mal acerca de otra Helena, y seguramente también quedará ciego.

A todos ellos, que pretenden más de lo que el destino les permite, muchas gracias.




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