aleahumada
Usuario (Argentina)
Surgimiento del orden neocolonial 1) Orden neocolonial. Contexto temporal y espacial en el que se desarrolla: A mediados del siglo XIX surge en Latinoamerica un nuevo pacto colonial que transforma a América latina en productora de materias primas para los centros de la nueva economía industrial y la hace consumidora de la producción industrial de esas áreas e insinúa una transformación de la estructura productiva. 2) cambios económicos externos e internos que posibilitan el surgimiento del orden neocolonial: Este sistema es facilitado por la adopción de políticas librecambistas en América latina que se afirma en casi todas partes. Además de ello, hay un proceso de moderniización económica que se apoya en el aumento de la producción agrícola y las expansión de las exportación. Otro cambio económico que permite la consolidación del orden neocolonial es el crecimiento del comercio internacional. Esta es una expansión que nos se da ya en torno a la minería sino que es fruto de un conjunto de aumento productivos que afectan a toda Latinoamérica estos procesos tienen en común requerir inversiones directas reducidas y de altas inversiones extranjeras para acelerarlo: las que se vinculan a la instalación de redes ferroviarias y telegráficas. 3) Grupos sociales que se benefician y grupos que salen perjudicados: Los principales beneficios se los lleva la clase terrateniente que se enriquece enormemente y además adquiere influencia política que le permite beneficios adicionales. Junto a ellos, surge un grupo nuevo de sectores medios y populares urbanos que aumentan su capacidad de consumo y permite la expansión del pequeño y mediano comercio junto con lagunas actividades de mercado local. este grupo no se beneficia en gran escala como los sectores altos y esta expuesto a las alternativas de prosperidad y depresión, pero debe su existencia al nuevo orden. En tercer lugar, están los sectores rurales que son las victimas de este nuevo orden. Ello se debe , en primer lugar , a la expropiación de tierras de las comunidades indígenas que no son incorporadas a nuevas clases asalariadas rurales. Por el contrario, se mantienen en las tierras pero ahora bajo la forma de peones que dependen de los grandes propietarios, los labradores trabajan en las haciendas y los frutos corresponden al propietario. 4) Gran Bretaña como metrópoli dominante: Gran Bretaña tiene la hegemonía en América latina gracias al monopolio en la expansión ferroviaria que se desarrolla con capitales extranjeros. Además, Inglaterra es la principal compradora de materias primas de origen latinoamericano y si bien no es la única que exporta también están, Francia, Bélgica y España. Si es la única que importa sus productos industriales a gran escala. Por otro lado, gran bretaña también tiene el predominio de los mecanismos bancarios y financieros. La mayor parte de los estados latinoamericanos recurren a los bancos de Londres como sus principales agentes financieros. Gracias a todo esto la influencia Británica es la dominante en Latinoamérica. 5) Transformaciones culturales, espaciales y demográficas del periodo: en esta etapa comienza un proceso de inmigración que se coloco en primer plano para el proyecto de transformación económica y social. La inmigración en Latinoamérica fue muy importante, en todas partes se acentuó la integración de extranjeros a los niveles altos de las sociedades urbanas. La inmigración masiva se dio en tierras atlánticas: Argentina, Uruguay y Brasil y comenzó a hacer sentir sus consecuencias. Por otro lado hay un rápido crecimiento demográfico en toda Latinoamérica gracias al progreso sanitario. Con respecto a lo cultural, la vida urbana se hace mas europea en la vestimenta, el pavimento en las calles, nuevos medios de transporte, iluminación en las calles, nuevas operas en los teatros y moderna arquitectura. Madurez del orden neocolonial. 1) Características del pacto neocolonial en su etapa de madurez. Hacia 1880 Hispanoamérica avanza hacia una economía primaria y exportadora y está consumada la sustitución de las viejas metrópolis ibéricas (España y Portugal) por una nueva: Inglaterra. Y si bien el crecimiento es cada vez más rápido, este tiene sus límites. Sus causas son varias. Por un lado, la creciente necesidad de invertir capitales de las economías latinoamericanas que son propiciados por la metrópoli. Las inversiones extranjeras van a parar a los ferrocarriles primero, pero luego se difunden hacia los frigoríficos, depósitos de cereales, ingenios azucareros. La metrópoli tiene cada vez más presencia en las economías locales cada vez más dependientes. Por otro lado hay un debilitamiento de las clases terratenientes frente a los emisarios de la economía metropolitana. A ello se suma el surgimiento de clases medias cada vez más exigentes y en algunos casos, la clase trabajadora también ejerce presión. En este contexto, surgen nuevos poderes gracias a sufragio universal. Hacia 1930 el nuevo pacto colonial, ya esta agotado. Por otro lado, América Latina deja de ser una zona reservada a la preeminencia británica y comienza a ser zona de disputa otras potencias: EEUU y otras potencias europeas (Alemania, Italia). 2) Relaciones entre Estados Unidos y América Latina. En la etapa de madurez del neocolonialismo EEUU asumió el papel de gendarme al servicio de las relaciones financieras, es decir, que en caso de que algún país latinoamericano no cumpliera con sus obligaciones y se convirtiera en deudor crónico, los EEUU podían persuadirlo de pagar mediante el uso de la fuerza a adoptar las medidas necesarias en beneficio de los acreedores (ya sean europeos y norteamericanos). Es la primera etapa de penetración norteamericana en Latinoamérica, En una segunda etapa, EEUU busca imponer su área de influencia en América Latina a partir de la dominación. Al principio, EEUU obtuvo preeminencia económica en zonas restringidas de Latinoamérica ya que barrer con el dominio de las viejas potencias europeas no era sencillo. En la década del veinte hay una oleada de inversiones norteamericanas que sumada a la crisis del treinta hacen que aumente la dependencia latinoamericana respecto a EEUU y se consolide como potencia hegemónica en la zona. Por otro lado, después de 1914 comienza el fin de la era del ferrocarril debido al triunfo del trasporte automotor que lideraba EEUU y esto produce la pérdida de un instrumento de dominación valioso para Inglaterra Frente al avance de EEUU, las otras potencias europeas emprenden una cautelosa retirada de América Latina. 3) transformaciones sociales y políticas de esta etapa: La hegemonía de las elites es cada menos tolerada a medida que el nuevo orden mostraba sus consecuencias. Por una lado se forman los primeros movimientos obreros urbanos; y por el otro, se forman los primeros movimientos políticos que rechazan a la elite tradicional y disputan su hegemonía. Muchas veces estos nuevos grupos no son innovadores en sus posiciones, pero su sola presencia constituye una amenaza para el predominio de la oligarquía. Estos movimientos buscan ser la expresión de los nuevos sectores populares y en ese sentido su acción es más coherente que su ideología. El movimiento más característico de contestación a la oligarquía es el de la reforma universitaria que se difunde en toda Latinoamérica a partir de la Argentina. Están inspirados en la Revolución Rusa y la Mexicana, los estudiantes buscaban compartir con los profesores el gobierno de las universidades. Este movimiento implicó una politización permanente del cuerpo estudiantil que funcionó como una escuela política. El clima, entonces al inicio de la depresión de 1929 era de eclecticismo y ambigüedad política. Y está en relación con cambios en el clima mundial: la crisis en Europa, afirmación de la hegemonía de EEUU sobre América Latina, el fin del monopolio ideológico de ideas de constitucionalismo liberal frente a las alternativas que proponen el comunismo y fascismo. Este contexto se suma a los éxitos y fracasos de la economía exportadora que provocan una sociedad compleja que demanda la ampliación de las bases sociales del estado y una mayor democratización. Por otro lado, esta etapa es testigo de un crecimiento continuado de la población urbana y una ampliación del consumo de productos importados que es necesario pagar con las exportaciones. Ello se vuelve cada vez más difícil puesto que los precios de los productos primarios bajan. La respuesta de Latinoamérica es aumentar los ritmos de producción e intentando controlar el volumen de la oferta. En suma, la evolución política presenta en esta etapa tres aspectos: revolucionaria en México y marcada en Chile, argentina y Uruguay por la democratización pacífica de la vida política, acompañada del triunfo de los partidos populares, el resto de Latinoamérica vive encerrada en las alternativas de oligarquía y autoritarismo militar.
1- Interpretación de Gino Germani El punto de partida de la interpretación de Germani está dado por una proposición según la cual la orientación propia de los trabajadores industriales debe conducir al apoyo a movimientos inspirado en intereses de clase nutridos por ideologías de izquierda. El apoyo obrero al populismo aparecería así como una desviación de ese modelo y se explica por medio de una diferenciación entre trabajadores nuevos y viejos. Los trabajadores viejos estaría constituido por aquellos formados a través de una larga experiencia dentro de la cultura de trabajo industrial y los trabajadores nuevos serían aquellos obreros recientemente incorporados al trabajo industrial y a la vida urbana. Estos últimos constituirían una masa disponible para su manipulación en tanto han sido desplazadas. Los viejos obreros son opuestos al populismo que surge como manifestación del fracaso de los viejos por incorporar a los nuevos en sus orientaciones y estructuras organizativas. Los nuevos obreros serían entonces los únicos protagonistas del apoyo de masas al populismo, poseerían una serie de características distintivas que los separan de las orientaciones de los viejos. Son masas populares atraídas más por la vida urbana que por la industria y por tanto sus experiencias estarían impregnadas por los valores de movilidad ascendente incluidos por su desplazamiento del campo a la ciudad más que por su condición obrera. Por lo tanto, en ellos prima la búsqueda individual de ventajas económicas, un sentimiento de pertenencia a un grupo primario en lugar de solidaridad de clase conducida por principios ideológicos y una conciencia social como pobres y no como clase. Estas diferencias entre viejos y nuevos que no participan en organizaciones comunes, convierte a los nuevos en masas disponibles que dan lugar a la formación de movimientos populistas que los canalizan. 2- Trabajadores nuevos y viejos En la interpretación de Germani, existe una diferenciación entre los obreros nuevos y los viejos. Respecto a la orientación, los trabajadores viejos tienen definido u marco normativo estable, intereses específicos propios y formas organizativas adecuadas a esos intereses, es decir, responden al modelo clásico de orientaciones obreras. Los obreros nuevos, en cambio, son incapaces de desarrollar un programa propio de reivindicaciones, son incapaces de autonomía y sus comportamientos están motivados por dos exigencias: por un lado, por la necesidad de participación afectiva en un orden social, por el otro, la necesidad de resolver problemas muy inmediatos. La heteronomía y la inmediatez de los obreros nuevos junto con la carecía de un marco normativo racional deja abierto al camino a la pasividad. Por tanto, el comportamiento político de los nuevos los aleja de las tradiciones de autonomía sostenidas por los viejos obreros, y los lleva a integrarse en un movimiento nacional popular, dirigido por una elite ajera a la clase obrera, que desde el poder, les proporciona los canales para la participación social y política, aunque ella sea finalmente ilusoria y por lo cual deban sacrificar su posibilidad de autonomía. El populismo se define así a partir de la situación de desplazamiento en que llegan a encontrarse grandes contingentes humanos, lo que los trasforma en masas manipulables. Este modelo supone diferencias entre los nuevos y viejos obreros en varios niveles, en la calificación, el tipo y volumen de experiencia, el tipo de trabajo y la estabilidad. Estas diferencias responden a que refieren a dos situaciones de industrialización. Teniendo en cuanta ello, las diferencias no son muy marcadas. Las esferas de consumo y la vida urbana junto con la participación política tienen un papel crucial para explicar la causa de las nuevas orientaciones obreras. Los nuevos obreros entran al mercado en un contexto de desarrollo de consumo de masas a diferencia de los viejos que estuvieron siempre segregados del consumismo. En relación al sistema político se plantean dos situaciones. Una sostiene que los nuevos quedan como masas disponibles susceptibles de ser manipuladas al no asimilarse en las organizaciones que agrupan a los viejos obreros. La otra sostiene que, al ingresar en la escena en un momento de expansión del consumo, se favorece la canalización hacia formas de participación subordinadas, que nos viejos obreros no estaban dispuestos a aceptar. Por tanto, en esta interpretación, lo que explica la adhesión de los obreros al nacionalismo popular es la heteronomía de sus conductas, producto de su dificultad para incorporarse a formas tradicionales de representación sindical. Los autores critican esta caracterización de los obreros viejos y nuevos ya que otorgan un peso excesivo a los contingentes nuevos de trabajadores. Para caracterizar a la clase obrera que estuvieron presentes en el surgimiento del peronismo señalan tres hipótesis: - Las organizaciones y dirigentes viejos tuvieron una intensa participación. - La participación obrera en el movimiento nacional popular no fue heterónoma y con miras de corto alcance - Los viejos y los nuevos obreros participaron conjuntamente por un proyecto social de cierto alcance y con un importante componente de la continuidad programática de reclamos previos de las organizaciones obreras y la posibilidad de participación obrera en una alianza policlasista, que era una tendencia con importantes antecedentes en el sindicalismo anterior al peronismo. 3- Características de las sindicalización y movilización obrera entre 1930 y 1946 En el proceso de génesis del peronismo tuvieron una intensa participación dirigentes y organizaciones gremiales viejas, participación que llegó a ser fundamental. Murmis y Portantiero partes del supuesto de la homogeneidad de la clase obrera: la unidad de los obreros como sector social sometido a un proceso de acumulación capitalista sin redistribución del ingreso durante el proceso de industrialización bajo control conservador durante la década del 30. Previo al populismo, se desarrolló un proceso de acumulación capitalista sin intervencionismo social y esta situación determinó la configuración de una acumulación de reivindicaciones típicamente obreras que abarcaban al conjunto de la clase trabajadora, que no se lograron satisfacer hasta 1944-1946. Desde 1936, las organizaciones gremiales se hallaban en un proceso de crecimiento continuo. Por tanto, el apoyo gremial al populismo fue instrumentado por una estructura sindical preexistente. La lucha de tendencias que tuvo lugar en el movimiento sindical a partir de 1930 muestra la preexistencia de una corriente disponible para una alianza con los sectores estatales y con un grupo de propietarios industriales, en la medida en que ese acuerdo fuera capaz de revertir una política de crecimiento económico basada hasta ese momento en un proceso de explotación creciente de la fuerza de trabajo. En la Argentina, no hubo un proceso de distribución simultáneo al de industrialización y se produjo un proceso de acumulación basado en la explotación obrera. Y entre 1930 y 1935, la capacidad negociadora de los sindicatos se hallaba disminuida por políticas de disciplinamiento de la mano de obra, el mantenimiento de una alta tasa de desocupación y medidas represivas; es un momento de extrema debilidad del movimiento obrero. En 1935, esa situación comienza a cambiar, el rito de la ocupación crece y la capacidad negociadora del sindicalismo se robustece. Además, se produce un cambio en la dirección de la CGT que comenzó a crecer sostenidamente. El cambio en las condiciones económicas facilitó la posibilidad de la movilización obrera, mientras que los salarios reales bajan o se estancan aumentando así las reivindicaciones insatisfechas de los trabajadores. En la etapa previa al peronismo, la situación del obrero se había deteriorado. Pero, el aumento constante del nivel de ocupación reforzó las posibilidades de acción sindical, lo se manifestó en el crecimiento sostenido de las organizaciones gremiales y su capacidad de movilización. Esta creciente movilización obrera no encuentra, sin embargo, los resultados buscados. El golpe militar de 1943 encuentra a una clase trabajadora que, pese a haber intensificado la movilización en defensa de intereses propios, no ha resuelto a su favor las reivindicaciones planteadas. Con la llegada de Perón a la Secretaría de Trabajo y Previsión, se inicia una nueva etapa en las relaciones entre sindicalismo y Estado, se abre el proceso de orígenes del peronismo. 4- Orientaciones políticas del sindicalismo en 1940 y contribución de la vieja guardia sindical A partir de este momento, la movilización obrera va a estar a favor de la política estatal. La actividad sindical converge en un punto central: el reclamo de participación obrera en las decisiones políticas, el derecho a ejercer actividades políticas. Así, la fundación del Partido Laborista es percibida por los dirigentes gremiales como la realización de sus reclamos de autonomía en el nivel político. A nivel organizacional, coexistían tres tipos de organizaciones gremiales: los sindicatos viejos, es decir aquellos sindicatos tradicionales; los sindicatos nuevos, aquellos fundados con posterioridad a 1943 y los sindicatos paralelos, o sea aquellos sindicatos nuevos en cuanto a fecha de fundación paro que surgen como alternativas organizativas en ramas de la producción en las que ya existían sindicatos estructurados por los viejos. Por tanto, el movimiento obrero era complejo en cuanto a su organización y cada una de estas categorías tuvo su peso relativo en cuanto a participación. En principio, es posible afirmar que hubo una coincidencia entre los sindicatos viejos, nuevos y paralelos. Los sindicatos viejos y los dirigentes tradicionales fueron los que tuvieron más peso en el plano de la articulación de la alianza entre la elite política y la clase obrera. Por su parte, en la actividad callejera la actividad de los sindicatos nuevos y paralelos adquirió un volumen relativo mayor como factor de movilización. Por tanto, existió un significativo peso de organizaciones sindicales con larga tradición anterior en el proceso de estructuración del nacionalismo popular que mantuvieron fuertes reclamos de autonomía que incluso los llevaron al nivel de la política. En el proceso de génesis del peronismo tuvieron una intensa participación dirigentes y organizaciones gremiales viejas y su participación llegó a ser fundamental a nivel de los sindicatos, de la CGT y del Partido Laborista. 5- El peronismo como alianza interclases en torno al modelo industrial de mercado interno La satisfacción de las reivindicaciones obreras acumuladas coincidía con el proyecto de desarrollo económico de un sector propietario, ello hizo viable una alianza interclases que se expresó en el peronismo. Desde el punto de vista del comportamiento de los obreros, el peronismo aparece entonces como la elección más adecuada, dentro de las alternativas ofrecidas por la realidad, de una alianza política que pudiera servir de salida a un proceso de industrialización que se llevaba a cabo bajo el control de la elite tradicional. Y esto no implicaba una ruptura con la tradición del movimiento obrero ya que esta incluía la posibilidad de negociaciones y acuerdos con el estado.
Cavarozzi: Autoritarismo y democracia. I. El fracaso de la semidemocracia y sus legados. En 1955, una insurrección cívico-militar puso fin al gobierno peronista. Pero no sólo produjo el derrocamiento de Perón, sino que también logró desmantelar el modelo político prevaleciente durante los diez años anteriores. El modelo Peronista, basado en la relación directa del líder y las masas, había hecho de Perón el depositario único del la representación del pueblo. De esta forma, los canales parlamentarios y partidarios eran permanentemente relegados y perdían relevancia en la escena política. El peronismo, además, consideraba a la actividad opositora como la representación de intereses sectoriales ilegítimos. Los líderes del golpe del 55 caracterizaron al régimen peronista como una dictadura totalitaria y levantaron los estandartes de la democracia y la libertad, poniéndose como objetivo el establecimiento de un régimen parlamentario y de partidos. Sin embargo, este proyecto se frustró recurrentemente: en 1957, en 1962 y en 1966. Entre 1955-1958 y entre 1962-1963, el gobierno fue ocupado por militares, pero no se propusieron reemplazar la democracia parlamentaria por un régimen político alternativo, ni posponerla para un futuro distante; sino que el principal objetivo era la proscripción del peronismo (y su definitiva erradicación). Estos intentos frustrados de estabilidad institucional después de 1955, configuraron nuevos modos de hacer política que implicaron una profunda redefinición de los patrones de procesamiento de los conflictos y relaciones socioeconómicas. Estos nuevos modos dejaron un legado político-ideológico con el que tuvieron que lidiar los actores a partir de 1966. Los elementos más importantes de esos nuevos modos de hacer política son tres: a) El surgimiento de desfasajes significativos entre el nivel de los intereses económicos, por un lado, y de los bloques políticos, por el otro. b) La formación de un movimiento sindical peronista con características nuevas, que se constituyó en un actor político autónomo. c) El ingreso de los militares a la arena política asumiendo un rol tutelar en el marco de los regímenes semidemocráticos y expandiendo su esfera de intervención con el objetivo de acabar con las prácticas parlamentarias y democráticas. Argentina pos ´55: una comunidad política desarticulada. El derrocamiento del gobierno peronista en 1955, fue promovido por un amplio frente político que incluyó a todos los partidos no peronistas, los representantes de las clases medias y la burguesía urbana y rural, las Fuerzas Armadas y la Iglesia; pero todos perseguían objetivos dispares. El frente pudo mantenerse unido durante un cierto tiempo bajo la bandera de la democracia, que fue levantada oponiéndola al carácter dictatorial y totalitario atribuido al peronismo. Ellos creyeron que la mera denuncia de los “crímenes de la dictadura”, acompañada de un proceso de reeducación colectiva llevaría a una progresiva reabsorción de los ex peronistas por partidos y sindicatos “democráticos”. Sin embargo, el peronismo sobrevivió a su caída y se constituyó en el eje de un vigoroso movimiento opositor. La exclusión del peronismo introdujo una profunda disyunción entre la sociedad y el funcionamiento de la política en Argentina dando lugar a un sistema político dual. El sector popular, que se había expresado principalmente a través del Peronismo, quedó privado de toda representación y por eso las presiones que ejercieron fueron de carácter extrainstitucional y el movimiento sindical peronista se transformó en la expresión más poderosa del sector. Los partidos no peronistas y militares fueron, poco a poco, a presentar diferencias en algunos casos antagónicas. Esto sucedió por dos razones: por un lado porque los militares fueron perdiendo su “vocación democrática” para respaldar regímenes autoritarios, y por el otro, porque los partidos no peronistas se transformaron en el principal canal de expresión de una compleja interacción entre dos controversias. La primera controversia se definió en torno al rol del gobierno con respecto a la erradicación del peronismo. Las diferentes posiciones iban desde el “integracionismo” hasta el “gorilismo”. La segunda controversia estaba vinculada al modelo socioeconómico. Había tres posiciones: el populismo reformista, la postura desarrollista y la liberal. El populismo reformista no cuestionaba las bases del modelo peronista, sino que alentaba promover los intereses de clase obrera y la burguesía urbana y proponía una política nacionalista moderada que impidiera, o limitara, la presencia del capital extranjero en sectores como energía, comunicaciones y producción de bienes de capital. Esta posición combinaba elementos reformistas y populistas y fue promovido por el radicalismo. En 1956, el partido se dividió: UCR Intransigente, frondizista, era partidaria de una legalización gradual del peronismo y la UCR del Pueblo con una postura más dura, cercana a la de los militares quería proscribirlo. En 1958, Frondizi redefinió su orientación económica hacia el desarrollismo. El desarrollismo sostenía que el estancamiento económico de la Argentina se debía a un retardo en el crecimiento de las industrias de base, lo que podía superarse con una profundización que incluyera la expansión de la producción de bienes de capital e intermedios y de la infraestructura económica. Para resolver la contradicción de la conciliación de clases era necesario disminuir el salario de los trabajadores y así aumentar la renta de los industriales ya que este era un requisito para la inversión. Por otro lado, se requería la incorporación masiva de capital extranjero a la economía. La posición liberal, criticaba el modelo de conciliación de clases pero también la premisa según la cual el desarrollo industrial debía ser el núcleo dinámico de una economía cerrada. Ellos proponían la apertura de la economía argentina y su reintegración al mercado internacional mediante la reducción de aranceles y la eliminación de las protecciones, además una drástica reducción de la intervención del estado en la economía y la restauración del sector privado. El movimiento peronista proscripto se expresó en la escena política y fue uno de los factores determinantes de los modos en que las organizaciones políticas y sociales que encarnaron las tres posiciones definieron y resolvieron los conflictos surgidos durante el periodo. Los liberales oscilaron pendularmente debido a que los partidos que articularon las posiciones desarrollista y populismo reformista, la UCRI y la UCRP, combinaron la política y la economía de una manera contradictoria desde la perspectiva liberal. Los liberales, que no tenían la posibilidad de expresarse a través de un partido conservador fuerte, proponían: a) erradicar definitivamente al peronismo y el sindicalismo peronista, b) reducir drásticamente la intervención del estado y c) eliminar los sectores industriales ineficientes. Por eso se vieron forzados a elegir entre lo que en última instancia percibieron como dos “males menores”. El desarrollismo y el populismo reformista. Cuando eligieron dar prioridad a sus objetivos económicos, entre 1959 y 1961, tendieron a aliarse al desarrollismo, mientras que si priorizaban sus objetivos políticos, como en 1956-1958 y aunque en menor medida en 1962-1963, se unían al populismo reformista. Por lo tanto, uno de los rasgos sobresalientes de la disyunción que recorrió al antiperonismo a lo largo del periodo fue que cada uno de los resultados estuvo determinado por el sentido en el que oscilaron los liberales. Sin embargo, los liberales ejercieron una influencia mínima en la política y la economía. Y para mediados de la década de 1960, optaron por una estrategia abiertamente antidemocrática poniendo énfasis en la necesidad de eliminar las mediaciones políticas, los partidos y los mecanismos parlamentarios que, supuestamente, impedían la implementación del programa liberal. Los sindicatos peronistas en la oposición. El régimen militar fracasó rotundamente en su intento por erradicar al peronismo de la clase trabajadora, como tampoco logró imponer su proyecto de filiación y representación sindical múltiple. Sin embargo, estos intentos produjeron cambios importantes al interior del movimiento obrero a partir de 1955. El estilo de control de la clase trabajadora establecido durante la época peronista fue radicalmente modificado y creó las condiciones para el surgimiento de un movimiento sindical peronista enteramente diferente que ganó cierta independencia de frente a Perón y fue capaz de desarrollar su propia estrategia política. Sin embargo, Perón no desapreció de la escena política argentina ni del peronismo luego del ´55 aunque su rol sufrió cambios significativos: su figura emergió como el principal símbolo del retorno a un pasado mejor, y eso se contituyó en la principal base del atractivo que despertó en las masas. Además, perdió su poder para controlar a los líderes peronistas y algunos generaron sus propias bases de poder desafiando incluso la autoridad del “líder”. Se trataba de un peronismo menos subordinado a la autoridad de Perón, que se fue transformando en un peronismo cada vez más proletario. El voto de los trabajadores se transformó en un instrumento de presión y negociación, comparable a los paros y huelgas. Los líderes del peronismo desarrollaron una aptitud de la que habían carecido hasta 1955, la capacidad de negociar con actores políticos no peronistas. El poder del movimiento sindical peronista se amplió después de 1955 y su poder se apoyó en bases bastante diferentes. Los sindicalistas peronistas reclamaban continuamente la restauración de su situación anterior. La alianza entre la burguesía nacional y la clase obrera bajo el tutelaje del estado protector, políticas económicas redistributivas, nacionalismo, la definición de la oligarquía como el principal adversario social de las fuerza “nacionales y populares” y el poder arbitral de Perón. El retorno de Perón, poco a poco, dejó de ser el objetivo principal del movimiento sindical peronista para pasar a ser un mito que cumplía dos funciones: permitir a los líderes sindicales interpelar a los obreros como obreros peronistas, y liberarlos de las responsabilidades de las consecuencias de su estrategia. Por tanto, los objetivos económicos se entrelazaron con los políticos. Las prácticas del movimiento sindical combinaron dos elementos: un patrón de esporádicas penetraciones en los mecanismos de representación parlamentaria que se manifestó en la capacidad de los líderes para influir sobre la conducta electoral de los obreros y una acción de desgaste a largo plazo que se ejerció contra los regímenes que excluyeron al peronismo. Las administraciones del periodo 1955-1966, tanto civiles como militares, resultaron debilitadas por los efectos que produjo la exclusión del peronismo. El movimiento sindical se volvió una fuerza subversiva, contribuyeron a crear circunstancias que indujeron a los militares a deponer a las administraciones civiles, o frustraron los objetivos de los regímenes militares obligándolos de ese modo a abandonar el poder. A pesar de todo, la resistencia sindical no logró revertir algunos de los cambios introducidos en la economía, si bien impidió la completa ejecución y consolidación de los proyectos de estabilización y crecimiento de fines de los años cincuenta y principios de los sesenta, pero no pudo revertir las significativas transformaciones sufridas por la economía argentina a partir de 1959. Los militares del periodo posterior a 1955: nuevos estilos de intervención política. 1955 inauguró un nuevo patrón de intervención militar en la política argentina. Durante una primera etapa, los militares desarrollaron un estilo de intervención tutelar que resultó en la exclusión del peronismo del proceso electoral y de las instituciones representativas del estado, y el ejercicio de presiones y de su poder de veto sobre las medidas e iniciativas políticas del gobierno instalado en 1958. El peronismo y, luego de 1959, el comunismo fueron equiparados a la “antidemocracia”. Entre los años 1959 y 1963, la fragmentación militar alcanzó su punto más crítico, a raíz de confrontaciones entre facciones opuestas. La victoria de una de ellas, los “azules”, y la emergencia del Gral. Onganía como hombre fuerte del ejército abrió el paso a una profunda revisión de la estrategia militar. La intervención tutelar fue abandonada y las fuerzas armadas asumieron la responsabilidad única en el manejo de los asuntos públicos, con la consiguiente exclusión de los partidos políticos y la abolición de los comicios y mecanismos parlamentarios. Así se daba por concluido el experimento semidemocrático iniciado en 1955, ya que tenía, según el punto de vista de los militares dos inconvenientes: creó las condiciones que incentivaban la fragmentación militar, y además inducía a los políticos a no trascender las demandas de los diversos sectores sociales, haciendo de este modo, imposible el crecimiento económico sostenido, proveyendo un terreno fértil para la subversión. Este diagnóstico fue recibido con beneplácito por los liberales, ya que el golpe militar y la posibilidad de fundar un régimen no democrático, permanente y estable, apareció como una opción tentadora. La Revolución Rusa. En 1917 se produjo en Rusia una revolución que ejerció una gran influencia en el desarrollo histórico del siglo XX. Por primera vez tuvo éxito un movimiento revolucionario inspirado en las ideas socialistas – particularmente en las teorías de Marx- , y que se propuso como objetivo trasformar radicalmente las bases de la sociedad capitalista, aboliendo la propiedad privada de los medios de producción y reemplazándola por la propiedad colectiva. Para sus contemporáneos, la Revolución Rusa tuvo un gran impacto: algunos vieron con esperanza la posibilidad de que los ideales socialistas del siglo XIX comenzaran a concretarse; otros temieron que su expansión más allá de Rusia significaran la pérdida de sus propiedades. Contrariamente a lo que pensaba Marx, la Revolución socialista no tuvo lugar en un país industrialmente avanzado, en el que se suponía que las contradicciones entre la clase burguesa y obrera eran más fuertes. En 1917 el Imperio Ruso tenía una economía fundamentalmente agraria, con una población mayoritariamente campesina, una clase obrera poco numerosa y una burguesía débil. Para comprender la complejidad del proceso histórico que condujo a la revolución de 1917 y a la organización del primer estado socialista – la Unión Soviética-, deben tenerse en cuanta, en primer lugar, las características y de la economía y la sociedad de la Rusia zarista, y las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, en la que Rusia participó de manera directa junto a Francia y Gran Bretaña. La Rusia zarista. En el Imperio Ruso de los zares coexistían elementos característicos de una sociedad feudal – como la economía de base rural, campesinos en estado similar a la servidumbre y el aparato estatal absolutista – con otros de una sociedad altamente industrializada. A diferencia de lo ocurrido en Europa Occidental, en Rusia la industrialización no fue el resultado de profundas transformaciones en la organización feudal de la economía y la sociedad. La burguesía rusa no tenía capital suficiente para impulsarla. Por eso y para superar los obstáculos que significaban la enorme extensión del territorio, el atraso tecnológico y la bajísima producción industrial fueron necesarios capitales extranjeros. Atraídos por las ventajas ofrecidas por los zares, las inversiones de capitales europeos – en especial los franceses – produjeron el crecimiento acelerado de la producción industrial. Pero sólo se desarrollaron algunos centros industriales, como Moscú y San Petersburgo, mientras que en la mayor parte de la sociedad no se produjeron cambios. La industrialización rusa se produjo de manera muy concentrada, ya que las fábricas que se instalaron fueron de enormes dimensiones y se agrupaban en torno a unos pocos centros urbanos, mayoritariamente en la región de Ucrania, donde se producían las tres cuartas partes del carbón y los dos tercios del acero ruso. Un símbolo de este crecimiento industrial acelerado y concentrado fue el ferrocarril Transiberiano, cuyos 70.000 kilómetros fueron construidos en menos de cuarenta años. Pero el desarrollo económico era muy desigual, ya que la agricultura avanzaba a un ritmo más lento y no era capaz de producir suficiente alimento para una población tan numerosa. De esta organización económica resultaba una sociedad formada por una gran mayoría de campesinos pobres que no eran propietarios de la tierra que trabajaban; un limitado número de obreros industriales, concentrados en unas pocas ciudades que crecían rápidamente; y una minoría privilegiada, compuesta de nobles propietarios de tierras, de un sector de campesinos ricos (los kulaks), de latos funcionarios del Estado zarista y de una reducida burguesía industrial asociada al capital extranjero. En este contexto económico y social se produjo la revolución de 1917. La oposición social y política: los soviets y los partidos. A comienzos de 1917 existían múltiples demostraciones de oposición social al régimen zarista. Los tres grupos más perjudicados por la crítica situación rusa eran los campesinos, los soldados y los obreros. Los campesinos no habían mejorado sus condiciones de vida, a pesar de que legalmente la servidumbre se había abolido en 1861. La vida de los 85 millones de campesinos pobres empeoraba cada año, debido al crecimiento demográfico – la población aumentaba aproximadamente en tres millones por año –, a la falta de tierras y a la escasez de alimentos. Sus quejas se dirigían fundamentalmente contra los kulaks. La situación de los soldados rusos que combatían en la Primera Guerra Mundial era penosa: cientos de miles de hombres morían en el frente o resultaban heridos o capturados. Los soldados ya no deseaban morir por el zar y muchos de ellos desertaban o desobedecían las órdenes de los oficiales zaristas, debilitando aún más al ejército ruso en retirada. El gran número de muertes en el frente y la necesidad de incorporar nuevos soldados repercutía negativamente sobre la economía de las familias campesinas. Los hombres capacitados para trabajar eran enviados a combate. La vida de los obreros industriales también era difícil debido a los bajos salarios, al aumento de precios de los alimentos y a la falta de combustible en las ciudades para afrontar duros inviernos. Las huelgas se multiplicaron y la situación se hizo cada vez más tensa, a medida que la economía del país se resentía por los efectos de la guerra. Para hacer vales sus demandas y coordinar sus acciones de protesta, los campesinos, los soldados y los obreros comenzaron a organizarse espontáneamente, formando consejos o comités llamados soviets. La proliferación de los soviets de soldaos, de obreros y de campesinos creó las condiciones favorables para una revolución social. La oposición al zarismo también la expresaban distintos partidos políticos, que diferían en los apoyos sociales que recibían y en sus objetivos y tácticas de lucha. Los sectores de la burguesía liberal se agrupaban en el Partido Constitucional demócrata (PKD); eran partidarios de ampliar el poder de la Duma (el parlamento) pero no definían claramente su postura frente al régimen zarista y la guerra. El Partido Socialista Revolucionario, compuesto por intelectuales e la pequeña burguesía y medianos propietarios rurales y urbanos, era sumamente heterogéneo. Incluía a partidarios de tácticas violentas y a grupos moderador, que preferían la acción parlamentaria y los acuerdos con la burguesía liberal. Las demandas de los obreros industriales eran recogidas sobre todo por el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso. Fue creado en 1898 por Lenin y Plejanov, entre otros siguiendo las ideas de Marx; estaban convencidos de que la revolución sólo era posible si la protagonizaba la clase obrera. El partido estaba dividido en dos: bolcheviques y mencheviques. Los bolcheviques, dirigidos por Lenin, consideraban que en 1917 estaban dadas las condiciones para promover la revolución; para ello debían organizarse grupos de revolucionarios profesionales que prepararían y dirigirían la insurrección contra el estado zarista y la burguesía. Los mencheviques creían que debían esperar a que en Rusia avanzara el capitalismo y se asentara la democracia liberal. Eran partidarios de los cambios graduales y de aliarse transitoriamente con los partidos burgueses liberales. La Revolución de 1917: del gobierno provisional al triunfo bolchevique. Las protestas que se alzaban desde diferentes sectores sociales y políticos rusos se agudizaron en los primeros días de 1917. Se multiplicaron las huelgas y las movilizaciones callejeras organizadas por los soviets. La oposición moderada criticó con dureza la política del zar y éste disolvió la Duma. Entre el 23 y el 27 de febrero se desencadenó entonces una agitación social que forzó al zar a abdicar. El poder político quedó en manos de los partidos liberales, demócratas moderados, socialistas revolucionarios y mencheviques, reunidos en la Duma, y se formó un gobierno provisional presidido por Kerenski. El gobierno de Kerenski intentó consolidar el parlamentarismo, basado en el sufragio universal y en la división de poderes. Pero no logró ejercer su poder de manera efectiva en toda Rusia. Las protestas sociales que se expresaban a través de los soviets debilitaron al gobierno. En la práctica, en ese momento había en Rusia un doble poder: en la Duma y en los soviets. El gobierno no pudo dar respuestas rápidas a los reclamos de los sectores más desprotegidos y tomo una dedición que tuvo gran peso político: seguir participando en la guerra... esto provocó un profundo malestar entre campesinos y soldados. Los soviets de campesinos, por su propia iniciativa, comenzaron a ocupar las grandes propiedades rurales y a repartirlas; los soviets de soldados abandonaron los campos de guerra y apoyaron a los campesinos; los soviets de obreros alentados por la propaganda bolchevique ocuparon las fábricas. Ante esta situación, los partidos moderados y el gobierno eran incapaces de hacer respetar sus decisiones. La crisis política favoreció la revolución social. El dirigente que con más claridad advirtió esta situación fue Lenin. Apenas llegado del exilio, escribió las Tesis de Abril, documento con el que convenció a los bolcheviques de que era el momento de acelerara el proceso revolucionario. Sus consignas fueron: “todo el poder a los soviets” y “pan, tierra y paz”. De este modo, proponía dejar la lucha parlamentaria y promover una insurrección desde los soviets que habían organizado las protestas contra el zarismo y el ineficaz gobierno provisional. Los días 24 y 25 de octubre, los soviets de Moscú y San Petersburgo, controlados por los bolche, con el apoyo de la guardia roja integrada por soldados y obreros armados, ocuparon puntos clave de la capital imperial y tomaron por asalto el palacio de invierno. En sólo veinticuatro horas y sin encontrar demasiada resistencia, un pequeño grupo de revolucionarios ocupó el podar político del vasto Imperio Ruso. Un Comité Militar Revolucionario anunció en éxito de Lenin que declaró: “ahora debemos edificar el orden socialista”. Las primeras medidas del gobierno revolucionario – llamado Consejo de los Comisarios del Pueblo y presidido por Lenin – intentaron satisfacer las demandas de los grupos que apoyaron la revolución: campesinos, obreros y soldados. Un decreto puso en manos de los campesinos todas las tierras que poseían el estado zarista, la iglesia y la nobleza; los dueños de las fábricas industriales conservaron sus propiedad, pero las empresas fueron puestas bajo el control de los soviets obreros para evitar que los empresarios sabotearan la producción; se iniciaron inmediatas conversaciones con Alemania para poner fin ala guerra y detener de este modo la constante pérdida de recursos y vidas. A los pocos días de asumir el poder, los bolcheviques iniciaron conversaciones con Alemania para establecer una paz por separado. El gobierno soviético fue representado por Trotski. Debilitados por tres años de guerra y con una economía quebrada, los rusos firmaron un tratado desventajoso por el que reconocían la pérdida de amplios territorios. Un conjunto de naciones que habían estado bajo el dominio del Imperio zarista – y que agrupaban a la cuarta partes de la población total del imperio- dejó de pertenecer al estado soviético. Lenin confiaba en que si se aseguraba el éxito de la revolución en Rusia, ésta podía extenderse a Alemania. Los sectores nacionalistas acusaron a los bolche de acordar una “paz vergonzosa”. Lenin sostuvo: “es necesario retroceder, la historia nos dirá quien tiene razón”. Tras la derrota de Alemania en 1918 el tratado fue anulado. El comunismo de guerra (1918-1921) Las primeras medidas tomadas por los bolcheviques demuestran que no había un plan definido acerca de cual debía ser el rumbo de la revolución. Existían diferentes ideas sobre cuál era el modo correcto de instalar el socialismo. Las primeras medidas económicas se completaron con la nacionalización de los bancos, los ferrocarriles, la marina y el repudio de la deuda externa. Sin embargo, no fue prohibida la propiedad privada en el sector industrial y en parte del sector agrario – es decir, algunos dueños de fábricas y tierras conservaron sus propiedades –. Esto significó que se perfilaba una economía mixta, en la que coexistía la propiedad estatal y la propiedad privada de los medios de producción. En junio de 1918, solo se habían nacionalizado 487 empresas, pero el estallido de la guerra civil aceleraría el proceso. Un grupo de generales del ejército zarista – los llamados blancos – apoyado por las potencias occidentales, inició una rebelión contra el nuevo estado Soviético. Inglaterra y Francia enviaron naves de guerra en apoyo de los bancos, para asegurarse de que la revolución socialista no se iba a extender al resto de Europa. La mayoría de la burguesía industrial rusa asociada al capital extranjero, y los terratenientes, temerosos de perder sus propiedades, colaboraron con los blancos. Para afrontar esta situación y poder sostenes la revolución, el gobierno soviético decidió nacionalizar todas las industrias. El objetivo básico era asegurar el suministro de alimentos para toda la población. Al mismo tiempo se obligó a todos los campesinos a entregar sus excedentes de cereales. A pesar de las confiscaciones de granos, muchos campesinos apoyaron a los bolcheviques ante el temor de que el fracaso de la revolución significaría el retorno al régimen zarista y la pérdida de las tierras recientemente obtenidas. Otros prefirieron ocultar los excedentes y comercializarlos en el mercado negro; este mercado fue un problema que la economía soviética no pudo resolver. Para ello de implementaron una serie de mediadas conocidas como comunismo de guerra que duraron los tres años que duró la guerra civil. El escaso apoyo de la población a los blancos y la rápida organización del Ejército Rojo, tres millones de soldados liderados por Trotski, les dio la victoria final a los bolche. La crudeza de los enfrentamientos, el hambre y el frío causaron estragos en la población rusa durante los años de la guerra civil, al finalizar habían muerto siete millones de personas. La NEP (1921-1928) Los tres años de guerra produjeron una gran desorganización social. Las peores consecuencias fueron el desabastecimiento de alimentos por la caída de la producción agrícola y la falta de productos industriales por el cierre de industrias. Entre los dirigentes soviéticos existían dos posturas divergentes: realizar un plan de reforma lenta y progresiva o imponer una transformación radical y acelerada. Ambas se presentaban como alternativas para salir de esa situación y edificar el socialismo. Con el apoyo de Lenin, se impuso el primer criterio. El estado mantuvo el control de las principales industrias, del comercio exterior y del sistema bancario, y a la vez descentralizó la producción agrícola, el comercio interno y las pequeñas industrias. Estas mediadas conocidas bajo el nombre de nueva Política Económica (NEP) incluían: la suspensión de las confiscaciones de granos a los campesinos y su reemplazo por un impuesto de acuerdo a la riqueza de cada uno. Los campesinos podían, una vez pagado el impuesto, comercializar libremente su excedente; con ello se buscaba estimular la producción y evitar el mercado negro. Además, la NEP incluía la autorización a cualquier ciudadano para establecer una industria, con la limitación de contratar un máximo de 10 o 20 obreros, según el tipo de empresa. Las reformas en el agro y la industria tendían a crear una economía mixta. En pocos años la economía se reconstruyó y el país recuperó los niveles de producción anteriores a la Primera Guerra mundial... sin embargo, entre los dirigentes soviéticos persistían las diferencias de opinión. La NEP había permitido el enriquecimiento de los kulaks. Para el sector liderado por Trotski – la llamada oposición de izquierda- los éxitos de la NEP era “logros capitalistas”, y esto retrasaba la construcción del socialismo. Otro grupo, liderado por Bujarin, sostenía que era necesario permitir el enriquecimiento de algunos campesinos para garantizar la producción de alimentos y para afianzas la alianza entre obreros y campesinos, que había posibilitado el triunfo de la revolución. La dictadura del proletariado. Los bolcheviques habían prometido convocar a una Asamblea Constituyente para determinar cuál sería la forma de organización política del nuevo estado. Se realizaron elecciones en noviembre de 1917 en las que el Partido Socialista Revolucionario con el apoyo de los campesinos superaron a los bolcheviques. Éstos, argumentando que no estaban dadas las condiciones para desarrollar una democracia parlamentaria, clausuraron la asamblea. Se instauró entonces una “dictadura del proletariado”, esto es, según Lenin, un estado en el que los obreros (representados por el partido bolchevique) “limitan la libertad de los opresores, de los explotadores y de los capitalistas” para eliminar los residuos de la sociedad burguesa. Después de 1821, al mismo tiempo que se liberalizaba la economía, se imponía un régimen político cada vez más duro: fueron prohibidos todos los partidos políticos excepto el bolchevique – se comenzó a llamar Partido Comunista – y también fueron prohibidas las fracciones dentro de éste; los que realizaban críticas internas eran acusados de “desviacionistas” y de realizar actividades “anti-partido”. Se afirmó así un régimen de partido único. El modelo estalinista En diciembre de 1922 Lenin se alejó de la dirección del estado por razones de enfermedad y escribió una carta que fue considerada como su testamento político. En ella se analizaba las personalidades de las dos figuras más importantes que había en ese momento en la Unión Soviética con posibilidades de ocupar su lugar: Trotski y Stalin. Lenin señaló a Trotski como el más capacitado, aunque “dotado de una excesiva confianza en sí mismo”. Sobre Stalin escribió que “al convertirse en secretario general, ha concentrado en sus manos un poder inmenso y no estoy seguro de que sepa utilizarlo siempre con suficiente cautela” y solicitaba retirarlo del puesto. La carta no fue leída ante el Partido y tras la muerte de Lenin se hizo cargo de la dirección política un triunvirato integrado por Kamanev, Zinoviev y Stalin que desplazó a Trotski (fue expulsado del Partido en 1927). Este fue el paso previo para que Stalin asumiera el control total del Partido y el y estado (en 1936 Kemanev y Zinoviev fueron procesados y ejecutados por orden de Stalin). La muerte de Lenin, en 1924, debilitó a los sostenedores de la NEP y acentuó la lucha interna por el poder. Luego de los debates sobre el rumbo de la economía, emergió la figura de Stalin que logró desplazar a sus opositores. Simultáneamente se produjeron problemas con la producción agrícola: el gobierno estableció un precio más bajo para los cereales, y muchos campesinos prefirieron acapararlos. Ante el desabastecimiento en las principales ciudades, el gobierno dirigido por Stalin, decidió abandonar la NEP y cambiar drásticamente el manejo de la política económica. Las bases del modelo fueron la colectivización forzosa y la industrialización planificada. La política agraria estalinista consistió en expropiar las tierras de los kulaks – considerados enemigos del estado soviético – y en organizar a los campesinos más pobres en granjas colectivas (colgases). Para lograr que el reemplazó la propiedad privada de la tierra por la propiedad colectiva fuera rápido, el estado incentivó a los campesinos a que se sumaran a los colgases prometiéndoles ventajas materiales y maquinaria moderna, tractores. En sólo seis años, todas las tierras cultivables fueron colectivizadas. Los campesinos que se opusieron fueron perseguidos y deportados. La colectivización se completó con métodos coactivos y significó un duro enfrentamiento entre el estado y gran parte del campesinado. La rápida industrialización fue el pilar de la política estalinista. Se creó un organismo, el Gosplan, encargado de recolectar datos de la economía para luego planificar hasta el último detalle de la actividad industrial en todo el país. El Gosplan diseñó un plan de cinco años de duración, llamado plan quinquenal, en el que se establecía las metas que debía alcanzar la producción entre 1929 y 1933. La prioridad de este plan era triplicar la producción de la industria pesada y quintuplicar la producción de electricidad. Muchos de los objetivos fueron logrados, aunque al costo de restringir el consumo de la población. La concentración del poder y la burocracia. En el largo periodo que Stalin estuvo al frente de la Unión Soviética, entre 1927 y 1953 al morir, se consolidó un régimen político muy duro, en el que no se toleraban oposiciones ni disidencias con la política oficial. A partir de 1933 se sucedieron una serie de purgas y procesos contra los sospechosos de oponerse a Stalin. Muchos hombres que participaron activamente en la Revolución de Octubre fueron acusados de actividades anti-soviéticas y condenados a muerte o encarcelados. El temor de muchos soviéticos le permitió a Stalin y a sus hombres de confianza concentrar una enorme cuota de poder. Se consolidó así un grupo dirigente, la burocracia, que se apoderó del control del aparato partidario y estatal, que ocupó los puestos claves en la dirección en las empresas socializadas, y que obtuvo algunas ventajas materiales que los fueron separando del reto de la población. La consolidación del modelo estalinista significó el abandono definitivo de las aspiraciones democráticas de muchos revolucionarios soviéticos y el freno para los impulsos renovadores de los primeros tiempos en el plano cultural. El socialismo en un solo país. En 1919 se fundó la III internacional o Internacional Comunista – komitern – con el objetivo de obtener el apoyo del movimiento obrero internacional a la revolución soviética y para promover el socialismo en todo el mundo. Quedó así establecida una línea divisoria a nivel internacional entre socialdemócratas, partidarios de la lucha parlamentaria y de las reformas, y comunistas, partidarios de las insurrecciones revolucionarias. Cuando Stalin controló el poder, la III internacional abandonó la lucha por una revolución mundial y llamó a todos los partidos comunistas del mundo a defender la “patria del socialismo”. Según Stalin, en ese momento era prioritario asegurar el éxito del primer estado socialista antes que expandir la revolución. A esta posición se la llamó “socialismo de un solo país”.
FOSSIER: EL TIEMPO DE LAS CRISIS CAP 1: En Occidente su Anuncia una Tormenta -La guerra, el hambre, la pobreza, la horca, los conflictos políticos caracterizan a Occidente durante 1350-1460. En especial a medidos del s. XIV, cuando estallan las guerras, epidemias y carestías. LOS BUENOS TIEMPOS DE MONSEÑOR SAN LUIS Hermosa Apariencia 1260-1280: Este periodo está caracterizado por el progreso de los cultivos y se extiende el uso de abonos, la mejora del equipamiento campesino, el crecimiento del artesanado rural, el desarrollo de las ferias rurales. Además, la producción campesina aumenta en volumen y calidad. Por lo que los excedentes campesinos pueden trasladarse a la ciudad. …Y su reverso En la fase de expansión antes de 1200 el espacio vacío es suficiente. A partir de 1250 el mundo está lleno. La economía medieval carece de reservas. La tierra está saturada de cosechas y hombres. Se produce una grave alteración del equilibrio agrario, explotando y acotando los bosques (aunque limitando a los campesinos de su uso) y convirtiendo en pastos zonas de huerta, cercándolas para evitar el robo del ganado, con el que se intenta mermar la demanda de carne roja de la ciudad. La situación empeora para el campesino que además de las limitaciones de los usos del bosque, desaparecen los bienes comunales. Los grandes y los menudos A partir de 1260 el mundo campesino se divide en dos, económica y socialmente. Acotamiento de bosques en un momento de demanda de tierras para el cultivo: aumentan los precios de las parcelas. Aumento de las tasas de alquiler. Concentración de tierras en antiguos señores o recién llegados urbanos: -Mediante explotación directa o Arrendando: preferible a una administración directa fraudulenta o negligente o al sistema dominical poco ventajoso. Primero se arrendó a corto plazo y a los campos más alejados o periféricos, luego a la reserva. El vitalicio fue más difícil de imponer. -Aparcería: predominó en suelos de rendimiento más riesgosos. Los campesinos más humildes deben amontonarse en sus tenencias, las cuales sufren un proceso de fragmentación La amenazadora sombra de la ciudad La ciudad medieval ya no es una excepción en el mundo rural por su acción directa, debido a las crecientes exigencias sobre su entorno, llegando a predominar sobre la zona rural. Esencial: la sangría que la ciudad ejerce sobre los hombres y víveres del mundo rural. Los señores prefieren la vida urbana a la rural. De ahí el éxito del arrendamiento. Los grandes: los comerciantes y artesanos de los gremios de alto rango. La masa de ciudadanos no es alta pero sus demandas enormes. La burguesía comienza a comprar tierras en el campo. Multiplicación del artesanado rústico: mano de obra flotante y temporal. Masa marginada de límites imprecisos. EL FALSO ESPLENDOR DE LA MERCANCÍA Los mercaderes han conseguido penetrar en el tejido urbano. El nacimiento de los Estados El poder delegado por Dios a los reyes dejó de estar vinculado a lo sagrado para convertirse en político y el Estado cristiano está en su apogeo. El príncipe a su cabeza crea mecanismos de decisión. Nacen las capitales con sus palacios, donde se apiñan una multitud de pedigüeños: el príncipe renuncia a ir a su encuentro. La administración ha nacido: eficaz y especializada mientras que la Iglesia y la aristocracia feudal tienen un rol secundario ya que el dominio personal es del Rey. El Parlamento no es una asamblea representativa, es una asamblea de técnicos y nacen los funcionarios, son hombres al servicio de la cosa pública, asalariados y jerarquizados. Sombra sobre las coronas Puntos oscuros: Es importante que el rey esté a la altura de su función pero la herencia tiene sus sorpresas ya que ocurren casos de reyes incapaces, poco hábiles y dinastías inestables Los gastos públicos ya no pueden ser sufragados únicamente con los ingresos obtenidos del dominio y de los derechos reales: la gente de las cuentas se convierten en personajes de primer plano. Proponen nuevas sooluciones: Gravar las actividades comerciales; Imponer una tasa sobre el valor de cualquier producto; Apoderarse de un monopolio; Reintroducir el impuesto. Así, se llega a la consulta popular. En 1302 Felipe el Hermoso debe convocar a los tres estamentos por asuntos generales. En 1308 será por problemas de dinero. Los primeros fragores La Jacquerie de 1358 tuvo advertencias previas. Éstas tuvieron una dimensión religiosa, aunque no fue la única. Problemas esenciales: Los elementos que amenacen la necessitas, ya sean prestaciones personales al señor o restricciones al uso de los derechos en el bosque, en especial de campesinos acomodados. Si la necessitas disminuye, surge el problema del nivel de vida. Hacia 1330 un campesino de Inglaterra o Francia pierde más de la mitad de lo que gana en concepto de impuestos señoriales, diezmo y gastos de la próxima siembra. Si no puede vivir con lo queda, se endeudará en un contexto de prestamistas con elevados intereses. Diferencia de salarios según sexo o edad. Los hombres jóvenes y las mujeres cobran menos de la mitad. La falta de tierras hace codiciar las tierras de la iglesia y exigir el fin de las desigualdades. Los cronistas mezclan dos tipos de disturbios, las luchas intestinas de las facciones y las reivindicaciones sociales. Las facciones urbanas instigan, captan y abandonan los movimientos profundos. Al interior de las ciudades se constituyen clientelas de protegidos que están dispuestos a apoyar cualquier movimiento. Tres planos en el descontento urbano: El suelo urbano está confiscado y no se consigue alojamiento ni contratación sin pasar por el control de los magnati. Ante una coyuntura mediocre, las empresas se concentran mediante la compra de talleres en dificultades o mediante la coalición de los propietarios que se ponen de acuerdo para mantener los salarios bajos. El mundo de los desocupados, despedidos, marginados aumenta. Las presiones fiscales desencadenaron las revueltas. ¿UNA O MÁS CRISIS? Se eliminan dos hipótesis: “la traición de los clérigos”: relajamiento de la cristiandad, los clérigos son responsables. Excusa fácil para huir de la responsabilidad económica. La explicación política y guerrera: la larga rivalidad de los Plantagenet y la paz entre Enrique III y san Luis (XI de Francia) no solucionó nada y se reanuda la guerra. Nada justifica los saltos de tregua en tregua. Además, ¿por qué se termina la guerra al cabo de un siglo, si los reyes de Inglaterra no han renunciado a invocar el título de rey de Francia? Por otro lado, para muchos la guerra era algo bueno y fructífero. Fuera del alcance de los hombres Ruptura del desarrollo europeo dado entre 100 y 1250. Trastorno de las condiciones bióticas. Irregularidad del clima: veranos húmedos e inviernos muy fríos. La proliferación del virus de la peste era activada por oscilaciones de la T media. Malos veranos que ocasionaron cosechas escasas y que impidieron que el ejército de Francia saliera en campaña, originaron la crisis de subsistencia de 1315-1317. Las autoridades locales, mal preparadas, no intervinieron. Se produjeron alteraciones bruscas del abastecimiento que afectaron mucho a los contemporáneos, en especial en concomitancia con las guerras y las epidemias. Debilitamiento demográfico espontáneo con anterioridad a la peste. El aumento del índice de la mortalidad desde 10 a 15 años antes, puede relacionarse con un debilitamiento biológico: menor resistencia a las variaciones climáticas o a los ataques microbianos; o a una alteración dietética: abuso de lípidos y glúcidos. Autorregulación de tipo malthusiana: ante un exceso de bocas para alimentar, se produce un voluntario retroceso progresivo del modelo matrimonial. Ej.: retrasar la edad matrimonial. ¿Acusar a la coyuntura? La producción experimenta altibajos. Se hace imposible hacer frente a la demanda que hacia 1300 es excesiva y diversificada. Pero esta explicación no justifica la complejidad de los fenómenos. Las dificultades no proceden de una falta de producción si no de una distorsión entre el volumen vendible y el incremento de las cargas salarial y fiscales de la inflexión de la mano de obra comporta. Dos elementos de bloqueo sobre la coyuntura: El artesanado: la transformación de los productos brutos conserva la noción de producción familiar, de no división del trabajo y de exclusivismo, frenando el espíritu de empresa o limitando el volumen trabajado. En una fase de decrecimiento se desencadenaba una desorganización del sistema deteniendo las corrientes comerciales. La fiscalidad de los reyes complicaba las cosas. El transporte marítimo seguía siendo frágil, tanto en volumen como en organización. La traición del metal precioso Coyuntura negativa de la acuñación de metales preciosos. Reactivación de la llegada de oro a occidente acompañada de la emisión generalizada de monedas de plata. Este sistema bimetalista era el único q podía hacer frente a la expansión de los negocios y a las necesidades de las administraciones en auge. Si no existe una reserva de metal, la moneda depende de su afluencia al mercado. La fluencia disminuye, pero no en las proporciones que justificarían la amplitud de las desvalorizaciones. La sed de oro o plata empieza a hacer estragos. Lo que provoca pánico es la anarquía de la demanda, en las épocas de recaudación de impuestos y de pago de salarios, en el periodo entre cosechas, en las campañas militares; anarquía en el espacio, debido a la cotización paralela de las diversas monedas en competencia. La cotización del oro sufre grandes y bruscos altibajos. Su alteración llega a un 25%. “Crisis del feudalismo” La célula de producción familiar se inserta frente a otros en un amplio conjunto del que vive su propietario, un señor. Su manutención procede de sus bienes propios y de lo que extrae como renta señorial en dinero o en especie. La renta se justifica en la defensa y la justicia. Incluso en estado puro una organización así presenta debilidades estructurales Ej.: las desigualdades regionales basadas en la mejor o peor actitud de la tierra, las desigualdades entre los mismos señores, etc Este sistema provocaba malestar entre los trabajadores más acomodados en especial en relación a las prestaciones personales. Los menos ricos sufren el peso de las mayores exigencias del señor debido a la elevación del nivel de vida. Estas debilidades no fueron graves hasta 1250 por que iban creciendo junto a la producción, la disponibilidad de suelos y la mano de obra. La situación cambia en el último 1/3 del siglo XIII. La pequeña explotación campesina se ve capacitada para vender en el mercado una parte de lo que produce. El señor pierde el monopolio de ventas y de control. Se forma una clase de kulaks que lucharan para q sean reconocidos los derechos de uso y la limitación de las tallas y otros impuestos. El señor no está preparado para resistir y se limita a cubrir la insuficiencia de brazos recurriendo al trabajo asalariado y a las prestaciones personales que los campesinos rechazan cada vez más. El problema fundamental es mantener la venta señorial. En el continente el rescate de corveas es general, pero la disminución de mano de obra hará difícil el reclutamiento de obreros asalariados: habrá que parcelar la reserva y el contrato de arrendamiento será una consecuencia de las dificultades. El señor al dejar introducir en el tenente la idea de un derecho eminente sobre su parcela contribuye a socavar las otras pretensiones. La falta de pago o los atrasos se amontonan. Se aumentan las exigencias señoriales ante la amenaza de la disminución de la renta. El campesinado reacciona de dos maneras: Ante una mayor presión que ya no pueden ni satisfacer su necessitas: se desarrolla una nueva servidumbre de origen exclusivamente económico y será apartada de la comunidad dejando de ser hombres libres y recibiendo nuevas obligaciones. Si la presión se dirige hacia los labradores ricos: reaccionan violentamente. Al hundirse la razón de ser del antiguo sistema (pagar para ser defendido y juzgado), al tiempo que progresa la justicia pública y el ejército real el señor ya no puede justificar sus exigencias: es un parasito. El mundo campesino del 1300 se encuentra con grandes dificultades. La ciudad es un señorío colectivo cuyos señores son los comerciantes, los maestros de los gremios y los nobles. También aquí existe el problema de asalariados alienados y la presión fiscal de los ricos o del príncipe se ejerce desigualmente. La diferencia está en la mayor gravedad de las dificultades de los más pobres, lo que explica los trastornos urbanos violentos. Capítulo 2: La Gran Prueba El siglo transcurrido entre 1340 y 1430 es uno de los más violentos de la historia europea por la dureza de la vida cotidiana y la incertidumbre respecto al futuro. “PESTILENCE ET GRAND’PITIÉ” La muerte negra. La plaga (peste bubónica) era endémica en Oriente Medio y vía marítima se contagió fulminantemente en Italia en 1347, en 1348 está en París, luego en Países Bajos, en 1349 asola Gran Bretaña y pasa a Alemania y Austria; luego a Escocia, Escandinavia y España. Hizo estragos durante dos años y con altibajos reaparece a lo largo de cien años. Lo más probable es que el enfermo al cabo de tres días muera. Quien supera el período se cura, pero el contagio es imparable. Los procedimientos de protección son irrisorios. La regresión de la plaga parece debida a la competencia de la tuberculosis y el cólera después de 1440. Las razones de su éxito no están claras. La situación sanitaria y las condiciones climatológicas de las poblaciones eran desfavorables. La aglomeración urbana es causa de la catástrofe. El mal es selectivo: los primeros afectados son los adultos, luego en mayor medida los niños. Los pobres, menos alimentados más hacinados, son alcanzados antes. Además hay víctimas de alto rango a causa de sus funciones, en especial los médicos. Las consecuencias sobre la mano de obra o la nupcialidad se hacen sentir en las generaciones siguientes. Aunque la pandemia retrocede, la reconstrucción carece de brazos. A ello hay que sumarle la inflexión del modelo familiar: la gente se casa más tarde y los bastardos se multiplican. Desciende el número de hijos por matrimonio. El encarecimiento de las nodrizas obliga a las madres a nutrir por sí misma, lo que espacia los nacimientos. Se sospecha el abandono de hijos, niñas sobretodo. Siempre la guerra Al tomar el título de Rey de Francia el 7 de Octubre de 1337, Eduardo III de Inglaterra abría la guerra de los Cien Años. Durante un siglo la guerra fue el horizonte cotidiano. La ciudad resiste mejor pero la huida es imposible. Sus efectos secundarios son capitales: agotamiento de reservas, hambre, peste, destrucción de maquinaria, del bosque y la viña. El desastre afecta más al amo que al humilde campesino, ya que a él pertenecen los animales, el bosque y los molinos. La iglesia pagó más caro ya que no disponía de un recinto fortificado. La guerra del s.XIV es una manifestación social, un recurso vital para la aristocracia. Mientras pudo sobrevivir de los beneficios de la renta no hubo necesidad de recurrir a pillajes. Desde que el sistema vacila debe restablecer sus negocios por medio de la guerra. Armarse es caro. La cuestión financiera se convierte en cuestión de Estado. Se reanudó la guerra naval y el hecho capital fue la aparición de artillería con pólvora que pretende derribar la muralla. Los mercenarios. La infantería tiene un rol relevante.El mercenariado se remonta al siglo XII pero se generaliza en Italia y Cataluña en los últimos años del siglo XIII. Aparecen en forma de compañías, sometidos a un contrato con un capitán. Ignoran las treguas y no obedecen más que al capitán, quien se coloca al servicio de un príncipe por cuestiones de sueldo. Llegan a saquear ciudades y hasta los bienes del papa. Pero la represión era imposible y ellos hombres útiles. Los hombres de la ciudad y el campo que padecían robos y pillajes concertaron acuerdos entre pueblos para defenderse, ya que las autoridades responsables eran incapaces de protegerlos. A partir de 1350 obtuvieron del rey el derecho a poseer armas. Sus hazañas no tuvieron consecuencias pero fueron engrandecidas por el folklore: la Jacquerie, Juana de Arco… Hay una erosión de la autoridad de la nobleza: el rey no ejerce sus funciones, está ausente, derrotado. El desorden político anterior a 1380 El marco político de la cristiandad europea se viene abajo. La sede apostólica envilecida, ya no es refugio de los humildes. El papa errante en Francia, instalado en Aviñón. Vuelve a ocupar su sede en 1378, aunque el papado se parte en dos, precipitando su descrédito. En 1356 Carlos IV fijó a través de una bula de oro que el emperador será elegido por siete príncipes electores alemanes. Se abandonan las pretensiones que recaían sobre Roma. Se produce un declive ocasionado por la pulverización interna de la tierra alemana. Resurgimiento económico en el siglo XV. Particularidades del espacio: Al norte, las ciudades bálticas se elevaron al nivel de una liga política. Al sur, montañeses se rebelan, dando lugar a posteriori al surgimiento de Suiza. Durante los siglos XII y XIII los moros retroceden, aunque pasado 1280 la Reconquista cesa debido a que Castilla se desgarra en conflictos dinásticos a la muerte de Alfonso X. En Italia ya no hay emperador sino extranjeros: los angevinos. En 1323 llegan los franceses a restablecer los derechos de los papas de Aviñón. Fenómeno de transformación del contado en estado ocurrido gracias al declive del Papa y de Alemania. Los “angloys” en el Reino de Francia El conflicto entre las dos monarquías occidentales importa por su duración y porque creó un cierto sentido nacional. Importa también por su objeto real: en Europa no había lugar para dos reinos con intereses y desarrollo tan paralelos. Después de las decepciones militares y discusiones Eduardo III aceptó una paz poco sólida en 1360, al ser las concesiones territoriales casi inaplicables. El importe del rescate era lo que importaba: una suma fabulosa. El dinero fue entregado incluso después de la reanudación de la guerra y es el origen del establecimiento de los impuestos regulares en Francia. Tras cuarenta años los dos reinos acaban extenuados: una aristocracia descontenta, burgueses cansados, una moneda que se devalúa, mercenarios y pestes. El desastre De 1380 a 1430 es el período considerado más sombrío de la historia francesa. Durante 20 años se salvaron las apariencias a pesar de los inicios de revuelta En Inglaterra Juan de Gante multiplica las clientelas y tierras que dependen de él, hasta absorber la rebelión de 1381. Las ambiciones no van más allá del archipiélago: sólo le preocupa el tesoro y las aduanas. Juana es quemada viva en Ruan en 1431, en legalidad, como rebelde, relapsa y bruja, por un Tribunal eclesiástico. 1431: Se ha llegado al fondo de la decadencia: la peste no cesa de azotar. EN EL CAMPO. UN NUEVO PANORAMA Y “TERRORES” En los tiempos de la peste, la situación de los campos había mejorado. Los rústicos estaban menos expuestos. Aldeas abandonadas, aldeas reforzadas. Algunos pueblos o campos fueron abandonados por sus trabajadores, después de 1400. Los lugares abandonados lo son en provecho de poblaciones recién llegadas o puestas en manos de aldeanos vecinos. En otras poblaciones este fenómeno es signo de un dinamismo rural. La disminución de la presión demográfica y el descenso de los precios de las tierras permitieron devolver al bosque tierras más apropiadas para el pastoreo o la tala. Implica una modificación del trabajo agrario. Desplazamientos: refugio en la ciudad ante la llegada de mercenarios o de la peste, en especial en los barrios exteriores. En Francia los movimientos son de breve duración. Algunas nuevas creaciones dan testimonio de la vitalidad campesina: a partir de 1420 se expiden cartas de población. Surgen las “Casas Fuertes” apartadas de los pueblos donde existían un núcleo campesino, testimoniando el dinamismo señorial. Solidez de las comunidades aldeanas a finales del S.XIV. Reagrupamiento de hombres en la ciudad: Subdivisión interna del hábitat, menor superficie de vivienda por pareja y hacinamiento. El contribuyente se aprovechaba de una concentración fiscal. Vitalidad rural: fortalecimiento en los pueblos de cofradías religiosas: velaban por la defensa de los derechos adquiridos, las costumbres, las fijaciones y limitaciones de la talla, etc. Se basan en los acuerdos que permiten a los campesinos franceses armarse. El nacimiento de los cantones suizos es el resultado político de ésta emancipación. ¿Retroceso o progreso? El panorama de la tierra ofrece aspectos contrastados: retroceso y progreso. Disminución de cultivos. Ante la escasez o un asedio en la ciudad, la especulación dispara los precios. Pero la tendencia general es la de una baja continua: decrecimiento de la demanda, el establecimiento de las potencias de un comercio de importación de cereales bálticos, polacos o de Oriente a menor precio y vueltos a vender en competencia directa con el trigo local, y la rentabilidad de los otros productos de la tierra. La viña retrocede en el nordeste y crece al sur. Se extiende en la ciudad el consumo de carne roja. En el campo, el cerdo cede su lugar a los productos lácteos y desaparece de los bosques. Crece el consumo de productos lácteos y la ganadería ovina, la cual saca provecho de tejidos de lana o pieles, y del consumo de cordero. Ofreció una alternativa a los grandes propietarios que renunciaban al trigo, considerando la mano de obra muy cara. Los latifundia de la antigüedad tardía vuelven a ocupar el paisaje rural occidental. ¿Crisis o mutación del señorío? La estructura del señorío es muy rígida como para soportar los conflictos de la coyuntura. Crisis agraria: una cosecha mediocre produce el alza de precios de productos alimentarios y una merma de las posibilidades financieras de los compradores , entonces se reducen sus compras y se entorpece el comercio, además hay bajos salarios a falta de trabajo: NO SUCEDE EN LOS S. XIV Y XV. En el S. XIV hay un desinflamiento demográfico, suben los salarios , tijeras de precios y salarios. Los grandes explotadores no se ven afectados, llevan a cabo la concentración parcelaria. Gracias a la ganancia del grano, el cordero o la viña = dinamismo agrario. En Inglaterra surgen fortunas territoriales. En Francia es más confuso, pero se establecen dominios burgueses. Declive de la reserva entre los pequeños explotadores. La explotación directa es imposible. Los salarios están fuera del alcance del explotador modesto. Deben proceder al arriendo o la aparcería. Pues no se puede contar con los censos ni con los ingresos señoriales, ya que han descendido. Los documentos reflejan falta de pago. Se deben entregar moratorias o rebajas. Para asegurarse de que el campesino volverá a ocupar una parcela abandonada, el amo acepta contratos excepcionales. Ya no se puede contar con las prestaciones personales. Debilitamiento de la explotación señorial media. Este feudalismo en crisis beneficia a los arrendatarios y a los labradores. La clase campesina media no se vio extremadamente perjudicada por la crisis e incluso mantuvo el comercio regional a un nivel satisfactorio. La permanencia de algunas ferias rurales muestra el vigor del mundo campesino. Los “Jacques” y las “jacqueries” Las revueltas campesinas no eran similares entre sí. La masa campesina se encuentra dividida, la fracción dominante era cómplice de la aristocracia, pero los explotadores de nivel medio están preocupados por conservar la costumbre y a oponerse a la presión fiscal. Los más pobres no podrán armarse o recurrir a la fuerza: huyen o asaltan. Las agitaciones comienzan en el s. XIII en un clima generalizado de aspiración milenarista. La Jacquerie fue un avance de lo que sería el Gran Terror de 1789. Después del primer asalto de la peste comienza a expresarse el descontento del campesinado medio. En Inglaterra, tuvieron su origen por las ordenanzas de 1351 a fin de limitar una fulminante alza de los salarios por la peste. A los Yeomen la desaparición de sus vecinos para iniciar concentraciones parcelarias, la ordenanza les privaba de mano de obra indispensable. Entre 1352 y 1359 provocaron graves desórdenes. En Francia el descontento se inició en contra de la fiscalidad real. Desde 1350 muchas comunidades aldeanas del norte del reino obtuvieron el derecho a llevar armas. El fracaso de la nobleza en Poitiers, el sentimiento de decaimiento del poder real y de la inutilidad de la guerra, desempeñaron su papel en las rebeliones en uno de los territorios más ricos y poblados. La Jacquerie duró 15 días. Los campesinos forman bandas al mando de antiguos soldados como Guillermo Carlé; son varios millones, saquean, queman castillos y asesinan nobles. Las ciudades cierran sus puertas pero hacen pasar sus víveres. El 10 de junio Carlé es asesinado a traición, las bandas cercadas y destrozadas. Un completo fracaso. Es un movimiento de privilegiados. En Inglaterra, el movimiento también procede de las regiones más densamente pobladas y más ricas, Essex y Kent. Desde Enrique III y los Eduardos se recaudan tributos excepcionales y la fiscalidad aparece como catalizador del descontento. El bloqueo de los salarios de 1351-1359, las nuevas tasas incrementan el descontento del campesinado medio. En 1381 el tributo de un chelín por cabeza provoca la revuelta de Essex. En junio bandas conducidas por Wat Tyler entran en Londres. El 14/6 Tyler hace detener al arzobispo y al tesorero, pero al día siguiente es asesinado por el lord alcalde y sus bandas evacúan Londres. El movimiento perdura quizás porque la situación campesina era más confusa a causa de la prolongada minoridad real. John Ball suscita un movimiento antijerárquico que desencadena un asalto contra los abades. Las ciudades, a diferencia de Francia apoyan al movimiento, en especial los artesanos. Las demás clases no apoyan. Entre las víctimas de la represión hay sobre todo gente humilde. Los movimientos italianos son captados por las ciudades y los de España son tenues alborotos. En Alemania, la ausencia de manifestaciones violentas hace temer una dura tutela señorial. En cuanto a los movimientos checos, en la revuelta que sigue a la ejecución de Jan Hus en 1415, existe un marcado talante antigermánico. Las guerras husitas son nacionales y religiosas. Los “tuchins” y los “maquis” Los campesinos ya no ven razón alguna para la dominación de los señores. Los campesinos débiles no tiene jefes, objetivos, doctrina sólo hambre y miedo y huyen, se esconden y matan. Este bandidismo social está prácticamente de una real conciencia de clase. En gral. se obedece a la presión de la necesidad y se ataca a los viajeros pero apenas a la aristocracia. El movimiento catalán tiene una dimensión jurídica más asequible: el rescate de la libertad, la remensa. Cobra importancia entre 1350 y 1388 y se extiende hasta el final de siglo. Toda España se cubre de sangre judía. “BONNES VILLES” Y GRANDES CONMOCIONES Un incremento demográfico : Las ciudades mantienen su vitalidad: 1) se crean burgos rurales donde se practica una actividad artesanal nueva; 2) sorprende el incremento de población y la extensión de la superficie edificada: inmigración rural. Hay períodos de acogida y otros de rechazo. Degradación del patrimonio inmobiliario: la duración de las apresuradas construcciones, dada la demanda, es de los 12 años. La poderosa vitalidad urbana está demostrada por la salida en masa de la gente de la ciudad al campo vecino en busca de productos rurales. Sin embargo, la demanda de la ciudad superaba a veces la capacidad del campo, dando lugar a conflictos y a incursiones de los habitantes de la ciudad a las aldeas, presionando para que las ventas se realicen para con una ciudad determinada, por ej. La aristocracia acude a la compra de bienes inmuebles en el campo. El poder de los burgueses sigue siendo rudimentario en el s. XIV. Los negocios Muchos de los éxitos logrados en las actividades comerciales o en la compra de tierras por las clases dominantes de las ciudades provienen del reforzamiento de los lazos de clientela en las ciudades. La afluencia de los inmigrados hace crecer la clientela. Después de la inscripción en un gremio, el hombre se convierte en uno de los seguidores del jefe de clan, integrándose en las bandas en provecho de las familias dominantes, proporcionando una tropa dispuesta a los tumultos y pillajes. La floreciente vida urbana se traduce en la reanudación de los espectáculos teatrales, encargados, pagados y montados por un barrio, una familia o un hombre. Se perfeccionan las técnicas que habían permitido el despegue del s. XIII: telares, hilanderas, trabajo del metal. Los progresos de la navegación explican la importancia concedida por el comerciante a lo concerniente al armamento naval y al riesgo del mar en el s. XIV: generalización del timón de codaste, brújula oriental, cartografía… Repercusiones de las técnicas refinadas en los negocios. El progreso va seguido despidos o descualificación de trabajadores. Surgen tratados sobre comercio, se abren escuelas de contabilidad y gestión, uso de contabilidad, pero no hubo una mejor organización estructural de las empresas. En Italia las sociedades y compañías siguen siendo familiares y breves. El capital es moderado. Hubo cascadas de quiebras entre 1340-1345. Los dolores de la ciudad La ciudad del s. XIV es el infierno de los pobres. Los gremios tienden a la rigidez, quizá a causa de los perfeccionamientos técnicos, ya que deben mantenerse la buena mercancía y la competitividad. Las condiciones del trabajo en el taller, crean tensiones en la ciudad. El aumento de los salarios se ve contrarrestado por el aumento de los precios de los objetos fabricados, mientras que el campesinado paga su grano barato. Los precios en la ciudad presentan súbitas alzas que los ponen fuera del alcance del popolo minuto. Se abre una atmósfera de oposición de clases: se producen luchas en el interior del mundo de los trabajadores, entre obreros bien pagados y mal pagados, y entre obreros y parados. Aprendices de brujo En las ciudades con un alto grado de exenciones, se trata de obtener la regiduría . Las circunstancias locales desencadenan agitaciones. Frecuentemente aparece un cabecilla miembro de una clase acomodada que se apoya en los humildes para hacer triunfar los intereses de su clase o de su casta. En 1347 en Roma, un notario llamado Cola di Rienzo pretende restaurar la República romana, creando un gobierno directo, con elecciones en los barrios de la ciudad, pero las ideas municipales prevalecen. Los movimientos urbanos llevaron a hombres de otra clase a arrastrar al pueblo llano embaucándolos con promesas no cumplidas. Pero el fuego no se apaga A la larga las agitaciones repercuten en las categorías sociales que tienen razones para quejarse. Hombres cultos toman conciencia de la miseria del pueblo. Se denuncia la Corte que presiona, la nobleza conducida por el orgullo, la guerra que afecta los más pobres y la Iglesia que vacila. Existen marcos para el reagrupamiento: talleres, cofradías, agrupaciones de oficiales. El primer instrumento es el sabotaje, la inercia, el rechazo del trabajo y las huelgas. El período de 1378 a 1383 cobra una gran importancia: agitó espontáneas y sincrónicamente a la gente humilde de las ciudades europeas. Los puntos de partida varían: bloqueos de salarios, prohibición de co-aligarse , expulsión de marginales y el restablecimiento de los fogajes que Carlos V había suprimido. Los disturbios urbanos son meras agitaciones, los disturbios rurales auténticas perturbaciones. Contra ambos sólo hay un remedio: la fuerza pública. EL PODER ACORRALADO Triste aspecto del Estado: Pontífices controvertidos y odiados; Emperadores ignorados; Monarquías desconcertadas; ancianos, menores de edad y locos. En medio del tumulto se sientan las bases del Estado moderno. Vuelta de la República La teoría de los dos Poderes ha perdido actualidad: el Emperador y el Papa están hecho añicos. Los Reyes encarnaban el Estado. El desarrollo del Derecho Romano jugó a su favor. En tiempo de los envejecidos Carlos V y Eduardo III, el Príncipe es el garante de la buena policía, sobre él reposa la República. Su cargo es vitalicio y sus acciones concertadas con los clérigos y los nobles. El cuerpo social es el verdadero soberano: delega al rey un poder casi universal sobre cuerpos y bienes, pero puede pedirle cuentas. Los Reyes reanudan la costumbre del Poder itinerante. Su autoridad sigue siendo la de un clan, diferenciándose poco de los partidos urbanos. El destino de la Corona es solventado en familia. Las Reinas desempeñaron un papel más importante que antaño; su influencia les abre carreras de intensa actividad política. El servicio feudal y los juramentos de vasallaje existen todavía y el Príncipe puede contar con su nobleza; pero ésta categoría social atrae por razones de pura fachada por su valor social y espiritual. El Consejo que rodea el Rey está formado por clérigos, técnicos y protegidos del Monarca. Se suceden las clientelas. La devoción popular no abandonó nunca al Rey, aunque fuera injusto, inútil o loco. El Rey encarna la cosa pública, el bien común. Su sinceridad y méritos no son discutidos. A lo sumo está mal aconsejado. Algunas armas mal dominadas. La primera función del Rey es la buena justicia. Se multiplican las transcripciones de derecho consuetudinario, redacción de manuales y tratados jurídicos, y se llevan a cabo investigaciones judiciales. Florece una importante capa de gente de justicia, que despoja al Rey y a sus consejeros de toda responsabilidad real en la aplicación de las reglas del orden social. Es preciso que a nivel del justiciable de base penetre la justicia pública, ya que la justicia señorial local se mantiene firme. En el siglo XIV se asiste a un desmembramiento de la justicia real: en la mayoría de los principados se establecen órganos liberados de todo control de la autoridad central. En el S. XIV hay una reintroducción gradual de la noción de impuesto. La iglesia abre el camino y luego se puso a prueba el impuesto indirecto, las tasas comerciales, la gabela entre 1290 y 1340. Sin embargo los ingresos seguros provendrían del fogaje, posteriormente conocido como la talla real. Comienza siendo una demanda extraordinaria que luego se impone definitivamente. En Francia tiene su origen en el rescate impuesto al Rey Juan. Ninguna política fiscal es exitosa hasta que se consiga controlar la moneda. Los precios de los metales alcanzan cifras altísimas. Los “estados” y los Estados Si el Príncipe no es capaz de dominar a los mercenarios, la moneda, la justicia, se deja llevar por camarillas y vive mal al día, se abren dos vías: Consultar “al pueblo”, es decir, así mismos, a los privilegiados por la Fortuna o miembros de los órdenes dominantes: burgueses, clérigos y nobles, sobre la fiscalidad y círculos gobernantes. Frente a los S XIII Y XIV se sucedieron episódicas convocatorias a los “estados”, cortes, audiencias y dietas pero los reyes habían evitado las concesiones estructurales. A partir de 1360 se evitó sobrepasar el nivel de los “estados” provinciales a fin de evitar las concesiones a riesgo de fomentar una visión local de los problemas. Surgen en Europa “principados”, micro-Estados autónomos e independientes, lo que socaba una monarquía por consentimiento mutuo. En todas estas construcciones se instala un Estado equipado en todos sus detalles como un reino, sus palacios, su red de guarniciones, sus mercenarios, su tribunal de cuentas, sus audiencias o su parlamento y sus propios recaudadores, incluso su cancillería, sello y moneda. Son los clérigos o los “estados” los que hablan de separación de poderes. Ni el orden social ni la monarquía son cuestionados. En cambio, se despierta una conciencia política. Son los principios de los partidos políticos, que aunque no tiene doctrina, objetivos reconocidos, cabecillas ni consignas, suponen un despertar popular. Comienza a surgir la nueva idea de que se pertenece a un grupo concreto, a un grupo nacional.
Ingredientes 4 tazas de migas de pan 2 tazas de leche caliente ½ taza de azúcar ¼ taza de manteca 5 huevos ½ cucharadita de sal 1 cucharadita de vainilla Preparación Deberás remojar en un recipiente las migas de pan con la leche caliente, luego agrega el azúcar, la manteca derretida, los huevos algo batidos, la sal y la vainilla. Luego vierte toda esta preparación en una budinera o recipiente para horno previamente enmantecado y bañado con una preparación de caramelo. Llévalo al horno a baño maría por espacio de una hora con una temperatura de 160º C.