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Murmis y Portantiero: Estudios acerca de los orígenes del




1- Interpretación de Gino Germani
El punto de partida de la interpretación de Germani está dado por una proposición según la cual la orientación propia de los trabajadores industriales debe conducir al apoyo a movimientos inspirado en intereses de clase nutridos por ideologías de izquierda. El apoyo obrero al populismo aparecería así como una desviación de ese modelo y se explica por medio de una diferenciación entre trabajadores nuevos y viejos. Los trabajadores viejos estaría constituido por aquellos formados a través de una larga experiencia dentro de la cultura de trabajo industrial y los trabajadores nuevos serían aquellos obreros recientemente incorporados al trabajo industrial y a la vida urbana. Estos últimos constituirían una masa disponible para su manipulación en tanto han sido desplazadas. Los viejos obreros son opuestos al populismo que surge como manifestación del fracaso de los viejos por incorporar a los nuevos en sus orientaciones y estructuras organizativas.
Los nuevos obreros serían entonces los únicos protagonistas del apoyo de masas al populismo, poseerían una serie de características distintivas que los separan de las orientaciones de los viejos. Son masas populares atraídas más por la vida urbana que por la industria y por tanto sus experiencias estarían impregnadas por los valores de movilidad ascendente incluidos por su desplazamiento del campo a la ciudad más que por su condición obrera. Por lo tanto, en ellos prima la búsqueda individual de ventajas económicas, un sentimiento de pertenencia a un grupo primario en lugar de solidaridad de clase conducida por principios ideológicos y una conciencia social como pobres y no como clase. Estas diferencias entre viejos y nuevos que no participan en organizaciones comunes, convierte a los nuevos en masas disponibles que dan lugar a la formación de movimientos populistas que los canalizan.

2- Trabajadores nuevos y viejos
En la interpretación de Germani, existe una diferenciación entre los obreros nuevos y los viejos. Respecto a la orientación, los trabajadores viejos tienen definido u marco normativo estable, intereses específicos propios y formas organizativas adecuadas a esos intereses, es decir, responden al modelo clásico de orientaciones obreras. Los obreros nuevos, en cambio, son incapaces de desarrollar un programa propio de reivindicaciones, son incapaces de autonomía y sus comportamientos están motivados por dos exigencias: por un lado, por la necesidad de participación afectiva en un orden social, por el otro, la necesidad de resolver problemas muy inmediatos. La heteronomía y la inmediatez de los obreros nuevos junto con la carecía de un marco normativo racional deja abierto al camino a la pasividad. Por tanto, el comportamiento político de los nuevos los aleja de las tradiciones de autonomía sostenidas por los viejos obreros, y los lleva a integrarse en un movimiento nacional popular, dirigido por una elite ajera a la clase obrera, que desde el poder, les proporciona los canales para la participación social y política, aunque ella sea finalmente ilusoria y por lo cual deban sacrificar su posibilidad de autonomía.
El populismo se define así a partir de la situación de desplazamiento en que llegan a encontrarse grandes contingentes humanos, lo que los trasforma en masas manipulables. Este modelo supone diferencias entre los nuevos y viejos obreros en varios niveles, en la calificación, el tipo y volumen de experiencia, el tipo de trabajo y la estabilidad. Estas diferencias responden a que refieren a dos situaciones de industrialización. Teniendo en cuanta ello, las diferencias no son muy marcadas.
Las esferas de consumo y la vida urbana junto con la participación política tienen un papel crucial para explicar la causa de las nuevas orientaciones obreras. Los nuevos obreros entran al mercado en un contexto de desarrollo de consumo de masas a diferencia de los viejos que estuvieron siempre segregados del consumismo. En relación al sistema político se plantean dos situaciones. Una sostiene que los nuevos quedan como masas disponibles susceptibles de ser manipuladas al no asimilarse en las organizaciones que agrupan a los viejos obreros. La otra sostiene que, al ingresar en la escena en un momento de expansión del consumo, se favorece la canalización hacia formas de participación subordinadas, que nos viejos obreros no estaban dispuestos a aceptar. Por tanto, en esta interpretación, lo que explica la adhesión de los obreros al nacionalismo popular es la heteronomía de sus conductas, producto de su dificultad para incorporarse a formas tradicionales de representación sindical.
Los autores critican esta caracterización de los obreros viejos y nuevos ya que otorgan un peso excesivo a los contingentes nuevos de trabajadores. Para caracterizar a la clase obrera que estuvieron presentes en el surgimiento del peronismo señalan tres hipótesis:
- Las organizaciones y dirigentes viejos tuvieron una intensa participación.
- La participación obrera en el movimiento nacional popular no fue heterónoma y con miras de corto alcance
- Los viejos y los nuevos obreros participaron conjuntamente por un proyecto social de cierto alcance y con un importante componente de la continuidad programática de reclamos previos de las organizaciones obreras y la posibilidad de participación obrera en una alianza policlasista, que era una tendencia con importantes antecedentes en el sindicalismo anterior al peronismo.

3- Características de las sindicalización y movilización obrera entre 1930 y 1946
En el proceso de génesis del peronismo tuvieron una intensa participación dirigentes y organizaciones gremiales viejas, participación que llegó a ser fundamental. Murmis y Portantiero partes del supuesto de la homogeneidad de la clase obrera: la unidad de los obreros como sector social sometido a un proceso de acumulación capitalista sin redistribución del ingreso durante el proceso de industrialización bajo control conservador durante la década del 30. Previo al populismo, se desarrolló un proceso de acumulación capitalista sin intervencionismo social y esta situación determinó la configuración de una acumulación de reivindicaciones típicamente obreras que abarcaban al conjunto de la clase trabajadora, que no se lograron satisfacer hasta 1944-1946.
Desde 1936, las organizaciones gremiales se hallaban en un proceso de crecimiento continuo. Por tanto, el apoyo gremial al populismo fue instrumentado por una estructura sindical preexistente.
La lucha de tendencias que tuvo lugar en el movimiento sindical a partir de 1930 muestra la preexistencia de una corriente disponible para una alianza con los sectores estatales y con un grupo de propietarios industriales, en la medida en que ese acuerdo fuera capaz de revertir una política de crecimiento económico basada hasta ese momento en un proceso de explotación creciente de la fuerza de trabajo.
En la Argentina, no hubo un proceso de distribución simultáneo al de industrialización y se produjo un proceso de acumulación basado en la explotación obrera. Y entre 1930 y 1935, la capacidad negociadora de los sindicatos se hallaba disminuida por políticas de disciplinamiento de la mano de obra, el mantenimiento de una alta tasa de desocupación y medidas represivas; es un momento de extrema debilidad del movimiento obrero.
En 1935, esa situación comienza a cambiar, el rito de la ocupación crece y la capacidad negociadora del sindicalismo se robustece. Además, se produce un cambio en la dirección de la CGT que comenzó a crecer sostenidamente. El cambio en las condiciones económicas facilitó la posibilidad de la movilización obrera, mientras que los salarios reales bajan o se estancan aumentando así las reivindicaciones insatisfechas de los trabajadores.
En la etapa previa al peronismo, la situación del obrero se había deteriorado. Pero, el aumento constante del nivel de ocupación reforzó las posibilidades de acción sindical, lo se manifestó en el crecimiento sostenido de las organizaciones gremiales y su capacidad de movilización. Esta creciente movilización obrera no encuentra, sin embargo, los resultados buscados.
El golpe militar de 1943 encuentra a una clase trabajadora que, pese a haber intensificado la movilización en defensa de intereses propios, no ha resuelto a su favor las reivindicaciones planteadas. Con la llegada de Perón a la Secretaría de Trabajo y Previsión, se inicia una nueva etapa en las relaciones entre sindicalismo y Estado, se abre el proceso de orígenes del peronismo.

4- Orientaciones políticas del sindicalismo en 1940 y contribución de la vieja guardia sindical
A partir de este momento, la movilización obrera va a estar a favor de la política estatal. La actividad sindical converge en un punto central: el reclamo de participación obrera en las decisiones políticas, el derecho a ejercer actividades políticas. Así, la fundación del Partido Laborista es percibida por los dirigentes gremiales como la realización de sus reclamos de autonomía en el nivel político.
A nivel organizacional, coexistían tres tipos de organizaciones gremiales: los sindicatos viejos, es decir aquellos sindicatos tradicionales; los sindicatos nuevos, aquellos fundados con posterioridad a 1943 y los sindicatos paralelos, o sea aquellos sindicatos nuevos en cuanto a fecha de fundación paro que surgen como alternativas organizativas en ramas de la producción en las que ya existían sindicatos estructurados por los viejos. Por tanto, el movimiento obrero era complejo en cuanto a su organización y cada una de estas categorías tuvo su peso relativo en cuanto a participación. En principio, es posible afirmar que hubo una coincidencia entre los sindicatos viejos, nuevos y paralelos. Los sindicatos viejos y los dirigentes tradicionales fueron los que tuvieron más peso en el plano de la articulación de la alianza entre la elite política y la clase obrera. Por su parte, en la actividad callejera la actividad de los sindicatos nuevos y paralelos adquirió un volumen relativo mayor como factor de movilización.
Por tanto, existió un significativo peso de organizaciones sindicales con larga tradición anterior en el proceso de estructuración del nacionalismo popular que mantuvieron fuertes reclamos de autonomía que incluso los llevaron al nivel de la política. En el proceso de génesis del peronismo tuvieron una intensa participación dirigentes y organizaciones gremiales viejas y su participación llegó a ser fundamental a nivel de los sindicatos, de la CGT y del Partido Laborista.

5- El peronismo como alianza interclases en torno al modelo industrial de mercado interno
La satisfacción de las reivindicaciones obreras acumuladas coincidía con el proyecto de desarrollo económico de un sector propietario, ello hizo viable una alianza interclases que se expresó en el peronismo. Desde el punto de vista del comportamiento de los obreros, el peronismo aparece entonces como la elección más adecuada, dentro de las alternativas ofrecidas por la realidad, de una alianza política que pudiera servir de salida a un proceso de industrialización que se llevaba a cabo bajo el control de la elite tradicional. Y esto no implicaba una ruptura con la tradición del movimiento obrero ya que esta incluía la posibilidad de negociaciones y acuerdos con el estado.
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