A

adriandeschamps7

Usuario (Argentina)

Primer post: 12 jun 2016Último post: 14 may 2018
12
Posts
161
Puntos totales
9
Comentarios
L
La verdad sobre el sexo
HumorporAnónimo6/12/2016

Por el emérito de la Facultad de Harvard Rizzo Cabernera. En Homenaje al Dr Rodolfi quien purga una larga sentencia en la cárcel de Batan y es ultrajado los 365 días del año (salvo bisiestos). Garchar (coger/fornicar/follar) es una de las cosas más lindas del mundo (junto con comer y cagar). Un estudio en Harvard demostró que el 90% de las cosas que hacemos, las hacemos para poder garchar. Desde la construcción de las pirámides, hasta la llegada a la luna, el objetivo siempre es el mismo: garchar, ponerla, mojarla, follar…Y es algo natural, digo por un lado es un instinto…y por otro lado es un mandato: hoy en día la sociedad espera que lo hagamos. Digo, vivimos en una sociedad que prácticamente nos estimula e incluso nos demanda que forniquemos a cuanta damisela podamos y especialmente a las que están más buenas. Es más, nos dicen que si no hacemos eso somos unos pelotudos… y como la mayoría estamos en esa situación, nos sentimos unos pelotudos. La típica es la de la propaganda la cerveza. Como odio las propagandas de cerveza: En propaganda aparece el típico flaco que garcha (es decir el chamuyero o seductor natural o bien entrenado). Es el estereotipo del porteño chamuyador (que todos desearían ser pero que la mayoría no son). Siempre vestido igual, con un poco de barba, con la sonrisa de winer. Como lo odio al hijo de puta. En fin, claro vemos esto y hacemos la asociación: si me pongo en pedo con esta birra, me transformo en Juan “el chamuyador” (siempre se llaman Juan o Diego). Y es verdad, en la vida real este tipo garcha mucho y no solo garcha mucho sino que se garcha a las minas más lindas. Y a las minas les encanta garcharselo (aunque en largo plazo se quejen de que es un chamuyero y que “todos los hombres” son iguales bla bla). No boluda, son todos iguales los chabones que vos te garchas y encima representan el 5% del universo masculino. O sea asumís que el 5% representa al 100%. Podría ser educado y decirte que eso se llama inducción y que de hecho David Hume refutó esta forma de razonamiento hace 300 años pero, ¿Sabes qué? Prefiero decirte que sos una pelotuda que generaliza todo el tiempo y que ni siquiera sabe quién es David Hume porque cuando debiste haberlo aprendido estabas haciendo orgías con tipos 20 años mayor que vos totalmente borracha y falopiada mientras que tu viejo creía que estabas en casa de tu amiga Flopi estudiando. “Mi nena no haces esas cosas” “No sabes las cosas que me hace tu nena viejo pelotudo”. En fin, sin entrar a discutir la ausencia de los padres hoy en día y la falta de moral de nuestra sociedad (que son un hecho a pesar que insistamos en negarlo), gracias a este tipo de propagandas, a la tinealización creciente y la invasión de la cultura pop yankee estamos todo el tiempo pesando en garchar minas que están buenísimas. Pero esas minas son enhebradas por un selecto grupo de pelotudos que por alguna razón representa a todo el género masculino. ¿Qué pasa con el resto de los hombres mortales? Por una lado tenemos un amplio espectro de flacos que, si bien pueden garchar, garchan lo que pueden (o más bien lo que ellos creen que pueden): “¿Y estaba buena?” “Y…estaba dable”. De vez en cuando se garchan algo decente y, muy de vez en cuando, alguna mina que está realmente buena. Por supuesto, cuando ocurre esto, estos energúmenos lo atribuyen a la suerte. Casi con el mismo nivel de pedo mental que tenían los romanos y los griegos hace 3000 años que cada vez que pasaba algo que no entendían lo atribuían a los dioses del olimpo, estos salames se desligan de toda responsabilidad de controlar la realidad en la que viven. “No sabes la mina que me garché anoche, tuve un culo”. Y no te hagas el pelotudo, seguro que alguna vez dijiste algo así. Después están lo que se conforman realmente con lo que les toca. O sea a diferencia del grupo anterior ni siquiera salen a buscar una buena concha (a un boliche por ejemplo) y si lo hacen lo hacen casi nunca. Estos patéticos personajes tienen aún más arraigadas la creencia de que tiene la mayoría de los hombres de que: 1) Hay que tener facha para estar con minas lindas. 2) La mina que te gusta no te va dar pelota así que agarra lo que puedas. Estas dos creencias limitantes, entre paréntesis pelotudas, no solo reducen tu chaces de garchar, sino también de estar con la mina que realmente te gusta. Y en este caso realmente te quedas con lo que sobra, o sea con lo que ni usted ni yo nos gachariamos ni mamados. En cierta forma no culpo a estos individuos, están atrapados en su depresiva realidad inventada por ellos cuyas creencias funcionan como profecías que auto cumplen una y otra vez. Estos están en una situación más jodida que los de la primera categoría. Porque si salieran e irían a un boliche (un lugar diseñado para la procreación por el más idóneo de los científicos de Cambridge), tal vez conseguirían algo más decente e incluso, si tuvieran “suerte”, alguna mina que realmente les guste tal vez les dé bola. Pero como no quieren ir a un boliche porque no les gusta esos antros de mierda debido a que 1) Creen que el boliche es único lugar donde podes conseguir minas. 2) Se conforman con lo que tienen. Aclaro que el boliche no es el único lugar para conseguir minas. Si no te gustan no vayas. Yo pienso que son una mierda pero tampoco creas que es el único lugar para conseguir unas minas porque eso es otra creencia pelotuda. En conclusión: Si no sos de la categoría de los semidioses que pueden corromper con su chamuyo super poderoso a cualquier hembra que se crucen, lo más probable (si no tenes “suerte”) es que termines de novio con la primera mujer que te de bola y que (con suerte), más o menos te guste. Digo estar solo es una mierda. Y en cierta forma las mujeres hacen lo mismo, porque tampoco les gusta estar solas. Por eso, al final tenemos muchas parejas que viven una vida de callada desesperación. Con esto no quiero decir que muchas parejas que se formaron así no sean son felices, pero muchas más viven una vida de callada desesperación. ¿A quién no le paso de cogerse una mina con novio? Eso pasa todo el tiempo. Y es normal, digo si yo fuese mina y no encontrara a alguien con quien estar que valga la pena, antes de seguir garchandome cuanto flaco me cruce, prefiero estar con alguien hasta que consiga algo mejor. Ojo eso no quiere decir que no siga en modo frenesí sexual. Sobre todo las pendejas. A cierta edad las hormonas mandan. Ya a partir de los 25 se claman un poco pero el tema de “estar de novia” para no estar sola es una regla más que una excepción. Si ya escucho: “Ay nene sos un boludo, yo cuando me pongo de novia es en serio y a mi novio nunca lo cagé” Puede ser que vos seas la excepción… pero para ¿No eras vos la que estaba con los dos nigerianos en la combi la otra noche? Los hombres también nos ponemos de novio para no estar solos. Nada te baja la autoestima más que estar solo sin haberlo elegido. Ojo si tuviéramos la oportunidad nos cogeríamos cuanta mina podamos pero si ese fuese el caso no estaríamos con este bagre en primer lugar… pero la quiero (o de eso me convenzo). Si somos unos hijos de puta pero las minas también. BASTA, nadie es un hijo de puta ni las minas por cogerse cuanto flaco pueden ni los flacos por cogerse lo que pueden. Acá el problema son las creencias que tenemos que por supuesto determinan la realidad en la que vivimos. Piensen en mi cuando cojan Hume

0
0
1
10 curiosidades que aprendí sobre Colombia y Bogotá
HumorporAnónimo6/16/2016

Se han cumplido 3 meses de mi estadía en Bogotá y he aprendido cosas muy interesantes sobre la cultura y la idiosincrasia de estos pagos… 1) A la gente de Bogotá se los llama “rolos” y aparentemente hay una rivalidad con toda Colombia porque cada vez que hablo con alguien de otra ciudad me habla pestes de ellos. Al mismo tiempo los rolos me hablan mal del resto de Colombia. Sobre todo de la gente de Medellín quienes son conocidos como “paisas”. A mi me parecen todos gente muy simpática y buena onda, y muy educada por cierto. Es el análogos de porteños vs. Resto de Argentina. 2) Cada ciudad o región tiene su descripción estereotipada. Estos son algunos: Los paisas (de Medellín): son conocidos por tener mucha plata y ser muy emprendedores. Los rolos dicen que son muy pupis (chetos) y algo creídos. La mayoría de los hombres paisas tienen mucha facha (carilindos), son de tes blanca y altos. Las mujeres paisas son todas modelitos (flaquitas y altas), sencillamente hermosas. Pasa igual que en todos lados, el que tiene plata y buenos genes suda seguridad porque sabe que tiene la vida asegurada. Por eso el rolo lo envidia. Son ultra cristianos (más papistas que el papa). Esto se debe (y no les gusta admitirlo) a que todos su antepasados son judíos conversos que huyeron de la inquisición española. Por eso los paisas tiene el gen emprendedor en la sangre. En la practica no son tan cristianos sino más bien liberales. Los rolos (Bogotá): según la leyenda popular son gente muy trabajadora. En la ciudad se trabaja desde las cinco de la mañana hasta tarde. Trabajan la mayoría en relación de dependencia y por eso odian a los paisas. Trabajan mucho pero ganan poco porque trabajan para alguien más (normalmente un paisa). Son menos religiosos que los paisas pero son más conservadores. Bogotá esta lleno de iglesias. Las rolas se hace las conservadoras pero cuando empieza la rumba (la joda) y empieza el baile, se le va lo conservador. Igual, pase lo que pase, no fue su culpa sino la de un argentino que la pervirtió. El rolo digamos que no es muy atractivo (a menos que tenga plata) y no pasa del metro cincuenta (otro motivo para odiar al paisa). Los caleños: son tipos de lo mas divertidos, hablan con un tono melódico y cualquier cosas que coman antes lo fríen por lo menos tres veces. Por este motivo la esperanza de vida en Cali no supera los 50 años. Son los maestros de la salsa, audaces bailarines. Seducen con sus movimientos y con su “parla” (chamuyo). Las caleñas son bonitas, su cuerpo tiene una marcada retaguardia y una llamativas protuberancias frontales (o sea culo y tetas de importante tamaño). Son muy fogosas y les encantan los extranjeros sobre todo si son caucásicos. La gente de Cali es muy cálida y afectuosa en comparación con el resto de Colombia sobre todo con los rolos que son los más fríos. Los costeños: No tiene mucha plata (como lo paisas) pero aparentan tenerla usando su carisma. Son los que tienen la mejor “parla” (chamuyo) de todo Colombia. Son catalogados por el resto de Colombia como perezosos. Esto sobre todo es dicho por los rolos que los envidian porque la ponen más que ellos. Los pastusos: todo el mundo cuenta chistes de ellos de que son tontos, pero siempre aclaran después de contar el chiste: “en realidad son muy inteligentes”. Dicen que hablan con un acento gracioso. Personalmente no he conocido a ninguno. Estoy empezando a pensar que son una suerte de mito urbano. 3) Cuando un Colombiano se asombra por algo emite un graciosos sonido: “ushh”. 4) Si usted va caminando por las calles de Bogotá y ve una chica realmente hermosa, es muy probable que sea paisa. 5) A los chetos (ricos) les dicen puppies o gomelos. 6) A los cabeza o villero les llaman “ñeros”. 7) Los colombianos repiten la frase “me da pena” todo el tiempo. Tienen una suerte de complejo de culpa por algo. 8) Cuando piden algo en vez de decir: “Me das tu nombre” dicen “me regalas tu nombre”. 9) Los desayunos colombianos están compuesto básicamente por huevos y sopas. 10) Los plátanos son de tamaños pornográfico. Cada vez que vas a comer uno te sentís que estas en una porno gay. http://aventurasdehume.com/10-curiosidades-que-aprendi-sobre-colombia-y-bogota/

0
0
E
El grotesco encanto del macho argento
HumorporAnónimo5/14/2018

Guía práctica para sobrevivir en una sociedad de hipócritas y pelotudos Manual de supervivencia zombie para sobrevivir en una sociedad jodidamente hipócrita, donde sino sabes chamuyar (seducir), te morís virgen aunque eso signifique que termines siendo imbécil arrogante. Igual no importa, a ellas les encanta en el fondo. El grotesco encanto del macho argento

0
0
M
Miedo a amar, a ser vos mismo
OfftopicporAnónimo12/27/2016

Dicen que quien ama lo profundo ama la máscara. La verdad nunca llegué a entender el significado de esa frase. Mi interpretación es la siguiente: quien tiene una agitada y compleja vida interior necesita ponerse un antifaz a la hora de relacionarse con otros en sociedad para poder encajar, para poder estar acompañado y así, evitar la tan temida soledad. En el fondo todos somos complejos y usamos la careta para protegernos. Pero ¿Que es una mascara? Es una coraza que nos ponemos para evitar mostrarnos vulnerables. Es fácil quitarse la ropa pero mostrarse tal cual es uno y desnudar el alma frente a otro es una de las cosas más difíciles que un ser humano puede hacer ¿Porque motivo le cuesta? No es fácil sentirse vulnerable. El famoso “sé tu mismo” es el mayor de los desafíos. Sobre todo si no sabes quien eres. Cuando queremos acercarnos a un atractiva mujer preferimos usar la mascara que desnudar nuestra esencia. El miedo al rechazo nos paraliza. El no ser aceptados nos agarrota. Es humano querer pertenecer, ser parte de algo y sentirse aceptados por nuestro pares. Somos seres gregarios y el sentido de pertenencia es una necesidad casi instintiva. Los expertos en publicidad, marketing y psicología social lo saben. De hecho, lo han sabido desde tiempos inmemoriales y lo usan una y otra vez para manipularnos. Los ejemplos son infinitos. Hoy quiero desnudar mi alma y compartir mi experiencia contigo acerca de las máscaras que usé y de como decidí gradualmente dejar de usarlas. Escribir sobre esto es mi forma de liberarme. Durante mi adolescencia fui un personaje, usé la máscara de un payaso. Hacía reír a la gente y me comportaba en forma histriónica. Todos me decían: “Eres un personaje”. En el fondo lo odiaba. No era una persona, era un ente abstracto. Lo paradójico, es que me sentía más cómodo usando esa máscara que siendo realmente yo mismo. Porque la verdad no sabía quien era. No me conocía. Jamás me había preguntado las preguntas mágicas: “¿Quien soy?” “¿Que quiero?” “¿Que me apasiona?” “¿Que puedo hacer para obtener lo que quiero?” ¿Para que me levanto cada mañana?” “¿Cual es mi propósito?” Es más fácil vagar por la vida sin dirección que responder a estas preguntas. Es más fácil dejar que el río te lleve que nadar hacia donde quieres ir realmente, incluso aunque sea contra la corriente. Más allá de mis logros profesionales, me sentía solo. Nunca había estado en pareja y ni de novio. A penas salía y prácticamente no conocía mujeres. Tenía amigas de la universidad lo que para mí era un avance si lo comparaba con mis tiempos de adolescente. Yo sentía que ellas solo me utilizaban para elevar sus frágiles egos. No les atraía, solo me querían como “amigo”. Para mí en aquel entonces era una intercambio justo ya que por primera vez me relacionaba de alguna forma con el otro sexo. El tiempo pasaba y nada sucedía. Me encontraba en soledad. Mis acercamientos a las chicas que me atraían eran infructuosos. No generaba atracción y sufría por dentro. La soledad y la tristeza eran un campo fértil para que creciera la semilla del rencor y la depresión. Creía que el éxito profesional compensaría dicha falencia. Fue un error. Escribí un cuento corto sintetizando como me sentía en aquel entonces. Tal vez leyéndolo, aunque no hayas pasado por lo mismo, puedas ponerte en mi lugar. Un día me desperté y tenía veintiocho años. Los últimos diez años parecían un sueño que apenas podía recordar. Sentí que tenía dieciocho y que me había despertado luego de un coma que había durado una década. La depresión y la bronca habían crecido. No es fácil ser hombre y vivir en la Argentina. La cultura del “chamuyo”, de la seducción frívola, habían hecho de nuestra sociedad una baile de máscaras. No sé como ni cuando la música había comenzado a tocar. Tal vez fue al compás de una tarantela a principios del siglo viente, al llegar los inmigrantes italianos a las orilla del río de la Plata. Pocas mujeres y hombres osados, pícaros y lanzados podrían haber sido una explicación del fenómeno. Ahora teníamos una sociedad de mujeres que estaban siempre a la defensiva. Desconfiadas de las dulces palabras pronunciadas por los hombres. Usaban la máscara del cinismo y la irreverencia. Provocaban con sarcasmo e insultos a los hombres para poner su temple a prueba y ver de que estaban hechos. Repiten una y otra vez que odian a estos “chamuyeros” pronunciadores de palabras melosas y poseedores de pícaro humor pero en el fondo responden a eso. Cuando me acercaba como un novato a hablar con una de ellas, era el frío de la indiferencia y la acidez del sarcasmo lo que recibía. No conocía las reglas del juego y lo tomaba personal. El resentimiento crecía. Al despertar del coma decidí cambiar mi situación y hacer algo al respecto. Hasta ese entonces solo había tenido intimidad con no más de cinco mujeres y no había estado en ninguna relación ni había experimentado la convivencia. Ninguna de ellas me había atraído pero era eso o lidiar con el hambre provocado por la libido. Igualmente no establecí ninguna relación con alguna de ellas. Era demasiado orgulloso para estar con alguien que no me atraía físicamente. Prefería la soledad por más dolorosa que fuera. Fue allí cuando decidí comenzar a usar una nueva máscara y unirme al baile. La máscara de la arrogancia, de la seguridad, de la irreverencia, del sarcasmo. La máscara del chamuyero como se la llama en Argentina. Para mí era todo un mundo nuevo. No conocía el juego, ni sus crueles y particulares reglas. En argentina se utiliza la palabra “pendeja” para referirse a una mujer joven, inmadura e irreverente de no más de veintitrés años. Cuando tenía esa edad ni siquiera sabía de su existencia. Para mí era todo lo mismo, tanto una mujer viente como de treinta. Usar la máscara del “chamuyero” significaba mentir en algunos aspectos, ser arrogante y utilizar el humor en forma provocativa. Esa era la forma de lidiar con la máscara del sarcasmo, el cinismo y la indiferencia que utilizaban las mujeres. Ahora sé que no era su culpa actuar así. Usaban ese antifaz para protegerse, para evitar mostrarse vulnerables. Desde pequeñas habían aprendido a desconfiar en las palabras de los hombres. Es casi una tradición en las escuelas secundarias que los alumnos del los últimos años utilicen las más dulces mentiras para tener sexo con las mujeres del primer año. Jóvenes, poco experimentas e ingenuas, caen bajo los más simples encantos. Luego aprenden a desconfiar, aprenden que las palabras no son sinceras sino un instrumento para alcanzar un fin. El baile ha comenzado. Luego de unos años desarrollan un escudo para protegerse, para evitar mostrarse vulnerables nuevamente y evitar sufrir a causa de ello. Ahora los hombres deben desarrollar técnicas más complejas para penetrar ese escudo y, al lograrlo y decepcionarlas nuevamente, el escudo se vuelve más fuerte. Como la relación entre las bacterias y los antibióticos, en el largo plazo tenemos un espiral de cinismo y desconfianza que crece día a día. Una danza macabra y triste marcada por el compás del resentimiento. Lo peor de todo, es que la mayoría de los hombres no usan en un principio esa máscara y, de hecho, son genuinos en sus intenciones pero, gracias a esos pocos que desde las eras del colegio secundario se aprovecharon de la ingenuidad y desataron el circulo vicioso que encendió la música, el hombre con buenas intenciones queda fuera del baile. Ahora la mayoría de los hombres tienen opciones limitadas: usar la máscara o estar en soledad, ya sea solo o pareja con una mujer que no les atrae. La autoestima cae, la tristeza aparece y la posibilidad de estar con una mujer que realmente les gusta se va desvaneciendo al escribirse en la mente las creencias más limitantes. La felicidad es atractiva y la depresión repele. Otro círculo vicioso comienza. Sus amigas le dicen “se tu mismo” ya que según ellas ese es el secreto para conquistar a una mujer. Eso sí, a otra mujer, no a ellas. Ellas le dicen que “lo quieren como amigo”, que “es un buen chico pero…” y/o que “tienen una amiga para presentarle” (normalmente no muy atractiva y con una autoestima tan baja como la de él). Y aquí aparece el dilema: solo o con la amiga fea. Ella también tiene el mismo dilema. En la mayoría de los casos ambos ceden y así tenemos tantas parejas que recorren el camino de la vida juntos pero en triste miseria y soledad. No están donde quieren estar ni con quien quieren estar. Sufren la fatalidad de la incongruencia que existe entre sus acciones y sus aspiraciones. Y luego viene los hijos y el divorcio. Y se encuentran donde empezaron, saliendo de un coma. Este no fue mi caso por suerte. Era demasiado orgulloso para ceder ante la presión de la soledad. Seguía insistiendo pero era rechazado u objetivado y cosificado bajo la figura del amigo o, como una persona que conocí me dijo cruelmente una vez, un “sub chongo”. La figura del “chongo” en la argentina se refiere precisamente al hombre que la mujer usa para satisfacer sus deseos sexuales sin involucrarse con él. Es un vocablo muy utilizado por mujeres profesionales de más de veinticinco años que son el resultado de la cultura feminista de los noventa que arruinó a una generación de mujeres. En nombre de la igualdad les enseñaron que debían actuar como hombres. Pero no como cualquier hombre, sino como aquel que tanto odiaban: ese que utilizaba los artilugios del lenguaje para seducirlas y llevarla a la cama. Ese hombre que usaban para repetir la frase “todos los hombres son iguales” sin darse cuenta que siempre salían con los mismos. La serie de televisión “Sex and the City ” (representación cultural de estos valores pútridos) le pudrió el cerebro a miles de mujeres arruinándoles la vida no solo a las susodichas sino también a los hombres que genuinamente querían estar con ellas. Ahora están solas, tiene casi cuarenta y siguen recorriendo los bares Buenos Aires en busca de cariño, aunque no lo admiten. Se esconden tras la máscara de la arrogancia. Actúan como superadas y tienen una actitud sobradora. Están a la defensiva y tienen motivos. Van a los bares, los lugares más equivocados donde jamás encontrarán lo que buscan. Allí, por el contrario, encontraran al hombre del que se quejan contentamente. Ese hombre cínico que odia a las mujeres porque fue rechazado por ellas toda su vida. No sabía jugar el juego. No supo bailar la danza de las mascaras. Su antifaz no fue lo suficientemente efectivo. Ahora sufre en soledad y vaga por la noche mostrando una falsa seguridad. Desprecia a las mujeres. Las acusa de su miseria y la considera seres viles. En el fondo busca aceptación y cariño. Pero es tarde, muy tarde. Está demasiado orgulloso para admitirlo. Ellas lo odian pero igual se acostarán con él para hacer cumplir su profecía de que “son todos iguales”. Se vanaglorian de sus “chongos”, pero en el fondo sufren en soledad. Se muestran seguras aunque estén temblando de miedo. Parecen felices, pero se sienten miserables. Ellos hacen los mismo. Por eso ya no voy a lo bares, estos hombres y mujeres me producen una mezcla de repulsión y tristeza. No quieren ser ayudados, son demasiado orgullosos o, en el peor de los casos, se victimizan. Para pedir ayuda hay que tocar fondo como lo hace un alcohólico. Al hacerlo nos damos cuenta lo mal que estamos. Pero cuando la miseria no se hace evidente el proceso de llegar a lo más bajo se vuelve un accidente de auto en cámara lenta. Jamás llega el momento de quiebre y la degradación es lenta y silenciosa. “Una cosa lleva a la otra. Un hombre tiene una debilidad, un defecto, es imperfecto. Ese defecto lo hace sentir culpable. La culpabilidad lo hace sentir vergüenza. La vergüenza se compensa con orgullo, arrogancia y vanidad. Y cuando el orgullo falla, le desesperación asume el control y ésta lo lleva a su destrucción. El cual será su destino…algo tiene que detener este flujo.” La música debe parar. Debemos tener el valor de quitarnos las mascaras y mirarnos a los ojos. Desnudar nuestras almas. Yo estoy cansado de usar la máscara. Ya no la necesito. Se quien soy y prefiero ser rechazado por lo que soy en vez de de que me rechacen por lo que no soy. No soy un gran seductor, pero pasé de ser un inadaptado a ser una persona atractiva que hora tiene un nivel decente de “chamuyo” si se quiere. No necesito más. Me junto con quienes me aceptan como soy y con quienes se atreven a bailar sin mascaras. Tuve que irme a otro país, a otra cultura donde el antifaz no se usa tanto. Las mujeres desconfían de mí cuando uso la mascara de argentino. No necesito usarla. Me la quito y me muestro como soy. Es cierto que en la tierra de los ciegos el tuerto es rey pero no me interesa la realeza. Quiero estar con una mujer que comparta mis pasiones, con la puedan emprender un proyecto de vida, a quien pueda guiar y apoyar y, al mismo tiempo, que pueda guiarme y cuidarme, que crea en mí. Ese soy yo. Siempre fui yo, detrás de la mascara que se deshace. Le agradezco al antifaz antes de quitármelo por todo lo aprendido. Es parte esta mi ahora, parte de mi historia pero en esta etapa debo continuar con el rostro descubierto. Me siento libre por primera vez en viente años. Siento la frescura del aire puro que respiro y que me llena energía y alegría. Espero que les sirva Abrazo de gol Hume

93
60
T
Taringa, la victima y manipulador
OfftopicporAnónimo12/29/2016

RESUMEN NIVEL 5: Sos el típico pelotudo resentido que insulta en Taringa a todos lo que publican. O sos un treintañero resentido con la vida que prefiere hacerse la víctima y echarle la culpa a otros por tu situación (e insultarlos de paso) o sos el típico pendejo inmaduro y te matas a pajas todos los días. Eso sí en Taringa, detrás de la pantalla vas y le decís virgo a todo el mundo. Típico insulto de un pendejo de 16 que claramente nunca la puso. Las victimas son mas agresivas y manipuladoras de lo que la gente cree y son seres tóxicos que es mejor mantener lejos. El hijo de puta, por otro lado, se hace la víctima y esa es su escusa para manipular. Los dos me dan asco. Hay dos tipos de personas que me producen un verdadero rechazo visceral: aquellas que se victimizan y aquellas que manipulan para lograr sus fines. Es verdad que todos los seres humanos nos victimizamos en ciertas situaciones y manipulamos en otras pero, por supuesto, estas características no son rasgos que definen nuestra personalidad. Estas conductas tan solo forman parte de un peligroso repertorio de hábitos tóxicos que, de no cambiarlos, afectarán nuestra calidad de vida y nuestra relación con los demás. Por eso, si no hemos llegado al extremo patológico de ser una de las dos, debemos reflexionar sobre nuestras conductas para evitar llegar a esas instancias donde dichos hábitos nos terminan por definir completamente. Las primeras personas mencionadas, “las víctimas”, aluden a una situación en la cual el mundo conspira contra ellos. Las otras personas LES hacen cosas. LOS hacen enojar. LOS deprimen. LOS humillan. LES producen daño. Ellas no asumen responsabilidad en lo que les pasa y sus vidas transcurren en la pasividad. Su destino ha sido sellado y nada que hagan podrá cambiar dicha fatalidad. Buscarán cualquier excusa para ofenderse y la descripción de su pasado será una historia trágica. El presente es consecuencia de lo que les aconteció y una excusa más para poder justificar su desgracia inmutable. Buscarán cualquier forma de que los otros sientan lastima por ellos. Particularmente no les tengo paciencia. A veces siento que chupan la energía vital de las otras personas como vampiros emocionales. Necesitan de la compasión de los demás para sentirse importantes. Sus frágiles autoestimas dependen de ello. Pueden que no sean malas personas pero son seres tóxicos y conviene mantenerlos lejos. El manipulador es una figura despreciable. Busca satisfacer sus necesidades de corto plazo a costa de explotar las debilidades en el carácter de los otros. Conoce las falencias humanas a la perfección y no vacilará en explotarlas cuando tenga la oportunidad. Siempre encontrará como justificar sus acciones y cuando sea acusado de manipulador, recurrirá a ingeniosas estrategias de retorica para confundir a las personas y hacerlos dudar de sí mismos. Sabe, precisamente, que la mayoría de los seres humanos carecen de un carácter fuerte y que, de repetir algo con suficiente seguridad, a la larga la mayoría cederá o, al menos, dudará se su propia convicción. Podrá repetir con toda la seguridad del mundo “esto que sostengo en mi mano es una tijera”, cuando en realidad solo sostienen una lapicera. Y la mayoría al menos durará. El manipulador es inseguro en el fondo. Sin embargo la gente lo describe como seguro de sí mismo. No es necesariamente un sociópata. Muchas veces se trata de una persona que llevó el tóxico hábito de la manipulación al extremo para poder sobrevivir. Y, ahora, es el único modo de vivir que conoce. Y no lo quiere cambiar ¿Para que hacerlo? Le resulta tan fácil obtener lo que quiere de los demás y, buscar otras alternativas, sería demasiado difícil y le llevaría demasiado tiempo. Ya está cómodo con su forma de ser. Sumergido en un caliente baño de inmersión del que no quiere salir. En el fondo es un ser miserable que, si bien en el corto plazo, logra parecer verdaderamente genuino, a la larga, revela su verdadera naturaleza. Está condenado a buscar contentamente nuevas relaciones y nuevos lugares donde moverse ya que tarde o temprano su mayor fortaleza es la causa de su derrumbe. Es la razón por la cual las personas lo terminan por rechazar y se alejan de él. Su única esperanza es seguir moviéndose, buscando blancos fáciles que sean proclives de ser engañados. Normalmente personas de baja autoestima que buscan confort en sus dulces y cálidas palabras. Es un verdadero seductor. Ha dominado el arte de la adulación a la perfección hasta hacerla parecer genuina. Puede que no sea una mala persona pero es un ser tóxico y conviene mantenerlo lejos. El manipulador y la víctima tiene en común más de lo que a ellos les gustaría admitir. El manipulador muchas veces se victimiza, acusando a los demás de agredirlo, traicionarlo o avergonzarlo. Él es una víctima del vil comportamiento de los demás y usará la culpa como su arma predilecta. Sabe que es un instrumento para el que muy pocas personas han desarrollado una armadura lo suficientemente resistente. Usará frases como: “La verdad que me siento herido por lo que hiciste”, “Me das muchas lastima” ,“Hice tanto por vos, ¿Y así me lo agradeces?” “¿Así se supone que tratas a tus amigos?” Cualquier instrumento es valido para quebrar las voluntades. Cuanto más frágil sea el carácter y la autoestima de sus interlocutores, más simples serán sus técnicas y estrategias. Te acusará de haberlo traicionado y haberle hecho cosas terribles, aunque no hayas hecho nada. Pero lo dirá con tanta convicción que dudarás de todo. Incluso te preguntarás si realmente eres una buena persona o un ser malicioso. Hasta podría acusarte de hacer lo que él hace: manipular y victimizarse. La victima también se asemeja al manipulador. Ella también manipula para obtener lo que quiere: la lastima de los demás. Uno creería que la víctima es un ser depresivo con baja autoestima. Indefenso. Innocuo. Que jamás podría hacernos daño. Para nada es así. Las personas que se victimizan suelen ser muy agresivas y muy manipuladoras. Como creen que son los demás los que LES hacen algo, reaccionarán con agresiones y violencia ante las acciones de otros. Desde su perspectiva, su acción estará justificada porque están convencidos de que tienen la razón. Y usarán los mismos artilugios que el manipulador utilizando frases estereotipadas: “Al final era verdad lo que me habían dicho de ti” “¿Así tratas a tus amigos/colegas/alumnos? Que buen amigo/ profesor/ colega/ terapeuta debes ser.” “Solo querías mi dinero, todo para tí es un negocio, te alimentas de las debilidades de las personas, debería darte vergüenza”. Ambos son seres peligrosamente cercanos a nuestra vida cotidiana. Debemos saber reconocerlos y estar atentos a sus artimañas ya que, de lo contrario, seremos blanco fácil para sus tretas y hábitos tóxicos. Ambos son inseguros y en el fondo pueden tener una autoestima dañada. Pero esto no hace que no puedan lastimarnos. Pueden ser muy peligrosos y conviene mantenerse alejados de ellos. Tal vez el ostracismo social sea el llamado de atención que necesiten para ser conscientes de lo destructivo de sus hábitos, para que se decidan a buscar ayuda y cambiar su forma de ser. Hago la aclaración que cuando hablo de víctimas en este texto, me refiero a aquellas personas que se victimizan. No estoy a hablando de personas que realmente han sido víctimas de un evento externo, como un accidente o una agresión real. Muchas personas que han estado en estas circunstancias, de hecho, deciden no victimizarse y hacerle frente a la adversidad resinificando sus experiencias. Hago esta aclaración por que me ha pasado que, al publicar estos textos, algunas personas buscan malinterpretarlo adrede para poder ofenderse y sentirse victimas de un malvado escritor. Escriben comentarios agresivos y argumentan a partir de una lectura superficial del texto su punto de vista sin realmente haberlo comprendido. Por supuesto nunca les respondo. La mejor forma de hacer frente al juego de la víctima y el manipulador es ignorarlos y mantenerlos lejos. No jugar su juego que tanto daño hace a los demás y a ellos mismos. Abrazo de gol Hume

10
0
M
Mundo de mierda
OfftopicporAnónimo3/23/2017

Nada es casualidad, ni en el marketing, ni en la vida, ni en esta sociedad estratificada en castas donde el ascenso social es un espejismo para que nadie cuestione el Status Quo y los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. El ascenso social es más la excepción que la regla. Pero es necesario que haya ejemplos para mostrarle a los idiotas: “miren es posible, si trabajan duro lo lograran”. Es posible pero requiere desarrollar una serie de habilidades que no todo el mundo está en condiciones de desarrollar. Es decir, todo los seres humanos tenemos el mismo potencial. Ahora bien, si nacemos en un barrio pobre y, debido a la mala alimentación, tenemos un desarrollo neuronal sub normal no podremos desarrollar al máximo ese potencial. No será lo mismo si somos el hijo de un obrero de una construcción. Menos aún, no será lo mismo si hablamos del hijo de uno de los dueños del país. link: https://www.youtube.com/watch?v=CMRM_bfCBig El potencial humano es igual para todos, las condiciones sociales no lo son. Los ricos creen que ellos están donde están porque lo merecen. El mundo, para ellos, es una meritocracia y es gracias a su esfuerzo e inteligencia que han llegado a donde están. Creen que el que no logra ser exitoso es porque no se esfuerza lo suficiente, que el desempleado es un holgazán. No comprenden la complejidad del mundo que los rodea porque simplemente no la conocen. Viven encerrados en barrios privados aislados de la realidad. ¿Nunca has notado que los modelos de los economistas neoclásicos que justifican las políticas que benefician a unos pocos parten de que el desempleo es voluntario y que no existen las desigualdades sociales? Para ellos el que no trabaja es porque no quiere y todos tienen las mismas oportunidades. Muy en el fondo algunos creen que es una cuestión evolutiva: “el más apto sobrevive”, “debemos cuidar nuestra estirpe.” Por eso se reproducen entre ellos. Y claro, si viven todos en el mismo lugar y frecuentan los mismos círculos sociales es una cuestión casi lógica. ¿Quieren hablar de ascenso social? Puedes practicar tenis y convertirte en instructor en uno de sus clubes privados. De esta forma tendrás la oportunidad de seducir a la hija de alguien importante y luego trabajar en su empresa. Por más trillado que pueda sonar, conozco historias de este tipo. También puedes matarte trabajando para hacer una maestría en una universidad de alto nivel social luego de haber estudiado en una universidad pública.

12
4
E
El humor en peligro de extinción
OfftopicporAnónimo4/17/2017

El humor es la sal de la vida. Por cada risa que liberamos se dice que vivimos quince minutos más. La forma en la que nos tomamos los problemas de la vida define que clase de personas somos. Y si somos capaces de tomarnos las cosas con humor eso dice mucho de nosotros. No hay que tomarse la vida tan en serio. Al fin y al cabo no saldrás vivo de ella. Pero ¿Que le está ocurriendo a nuestra sociedad? Cada día pareciera que avanzamos más hacia la censura más grave de todas: la autocensura. La que peor reprime este arte tan maravilloso que ha inventado la humanidad: el sentido del humor... La censura explicita al humor y el odio que genera Recordemos sino al genio entre genios del humor político argentino: Tato Bores. Un hombre que denunció más que nadie la corrupción e injusticia social imperante en la Argentina durante la década de los noventa. Ningún político se atrevía a censurarlo dada su increíble popularidad. De hecho, los más astutos mataban por ir a su programa como invitados (a pesar de ser los constantes blancos de sus denuncias y chistes). El sentido del humor: una forma de ver la vida Reírse de uno mismo y de la realidad que nos ha tocado vivir define una actitud optimista y positiva hacia la vida. Recuerde que cosas malas siempre van suceder. El punto es que no dejemos que estas situaciones o hechos nos afecten. Nosotros tenemos la libertad última de decidir si algo nos afecta o no. Lo que ocurre externamente a nosotros no lo podemos controlar, en cambio lo que ocurre dentro nuestro sí. Lo que me resulta ridículo es cuando alguien se toma a pecho algo que no lo afecta directamente. Si alguien viene y te roba, digamos que eso es algo que si te afecta directamente. Pero que alguna persona escriba sobre un tema dado en un foro de la Internet o en un medio de comunicación, no es algo que te afecte realmente. Claro que hay gente que busca intencionalmente ofenderse por cualquier cosa para así llamar la atención y así satisfacer su sentido de la importancia. Normalmente se trata de gente mediocre y resentida que busca salir del anonimato y reclamar su existencia. Esa es su forma de sentirse importantes: ofendiéndose y agrediendo al otro. Luchando bajo la bandera de lo políticamente correcto. Claro que me parece una estupidez que busquen ofenderse y luego censurar pero, al conocer sus situaciones de miseria existencial, puedo comprender porque lo hacen. Eso si, no lo justifico. El humor como medio de denuncia A lo largo de toda historia hemos visto como el ingenio de la sátira política ha sido utilizado para expresar ideas. Por supuesto de una forma ingeniosa y sutil. Requiere una inteligencia muy desarrollada para realmente llegar al corazón de las personas. Se precisa de un agudo sentido de la observación y astucia para expresarlo de la forma más original e ingeniosa. Eso es lo que hacen los buenos humoristas: observan lo que ocurre en la realidad y lo cuentan con indignación. Porque en el fondo, la mayoría de las situaciones que se dan en el mundo humano son grotescas y merecen ser expuestas por su ridiculez. Así se trate de sátira política o social. La censura tradicional La censura al humor siempre ha estado presente. Ya sea por motivos sociales o simplemente por no aceptar la opinión del otro. Si vamos al caso de la censura en la Argentina, podemos recordar la cancelación del programa de sátira política “Canal K” el la década de 1990. El motivo fue bastante estúpido como de costumbre. En este caso fue la inglesa la que se ofendió al aparecer el Papa en uno de sketch cómico tirándose una flatulencia Recuerdo en Estados Unidos cuando la serie “Padre de Familia” (“Family Guy”) fue cancelada gracias a las presiones del gobierno de Geroge Bush hijo y el Lobby conservador republicano. Lo único que consiguieron fue que la serie no solo volviera dos años después con más fuerza, sino que sus chistes y criticas al gobierno, al partido republicano y a la iglesia fuesen mucho más duras y corrosivas, llegando a niveles increíblemente ofensivos. Claro que, debido a su popularidad y al hecho de que habían sido víctimas de la censura, ya prácticamente no podían hacerles nada y tuvieron que aguantar la dulce venganza. Los mecanismos de control disimulados Definitivamente la censura explicita y directa se ha vuelto políticamente incorrecta. En la era de la libertades civiles, la libre expresión y de pensamiento, censurar al otro es muy mal visto. Sobre todo si lo hace algún organismo público. Viva la libertad. Como siempre es parte de todo una fachada. Como ha sucedido con muchas de las libertades democráticas adquiridas en las últimas décadas, el juego está en las apariencias. La idea de los centro de poder siempre ha sido mantener el control de la población. Pero, actualmente, utilizar medios autoritarios es inviable. Por eso fue necesario el desarrollo de mecanismos control más complejos. Los medios de comunicación jugaron un rol fundamental para este propósito. La idea era mantener la apariencia de que vivimos en democracia e introducir mecanismos de control más sutiles. Quien haya leído “Diálogos entre Maquiavelo y Montesquieu en el infierno” y “Los perros de guardia” sabe de lo que estoy hablando. La pregunta del millón es ¿Como disimular la censura en el mundo de la libertad? Muy simple: provocando la auto censura a través de la norma de lo políticamente correcto. En este sentido, este singular mecanismo encontró en los medios virtuales y las tecnologías de la información comunicación un poderoso aliado. La nueva censura: lo políticamente correcto Hoy en día existe una presión invisible de no que ofender a nadie. De ser políticamente correcto. Este precepto surge precisamente de los avances en libertades civiles y del respecto por el otro. Sin embargo, terminó por convertirse en un arma de doble filo. O mejor dicho, termino por convertirse en una nueva forma de censura. Hoy en día los comediantes temen ofender a su audiencia ya que saben que, pese a existir la libertad de expresión, cada acto y dicho tienen sus consecuencias. Irritar la sensibilidad de un grupo determinado puede significar, gracias a las redes sociales, la ruina de una persona. De esta forma la auto censura se convierte en una perversa forma de control. La censura del siglo XXI. Y esto realmente está dañando la misma esencia del humor. El humor debe ser políticamente incorrecto. Debe desafiarnos, debe provocar y cuestionar los cimientos mismos de la normas sociales. De eso se trata. No se puede hacer humor sin al menos ofender a alguien y, si tenemos miedo de ofender como comediantes, dediquémonos a otra cosa. Pero en el mundo de lo políticamente correcto (donde decimos una cosa pero hacemos otra cosa), decir las cosas como son está mal visto. El lema es: “puedes decir lo que quieras (hay libertad de expresión) pero cuidado con lo que dices habrá consecuencias.” Esto tiene el olor de la censura en toda su extensión. De la peor clase de hecho. La victimización esta de moda Cuando alguien critica al judaísmo lo llaman Nazi. Entonces uno se queda callado. Cuando alguien critica al feminismo (o hace un comentario objetivo sobre la situación actual de la violencia de género) lo llaman machista. Entonces uno se queda callado. La comunidad afroamericana en Estados Unidos utiliza el mismo sistema. Si no estoy de acuerdo con el otro lo acuso de racista. Tendrá que desviar el tema de conversación para defenderse. De esta forma gano la discusión (retorica de manual). El peronismo en Argentina hace lo mismo desde hace décadas, pero no es el único movimiento que lo hace. La victimización es una técnica muy eficaz en política: hace que la gente apoye tu causa. Ya no se trata de intercambiar ideas y resolver un problema. Se trata de tener razón, de ganarle al otro. El problema es que, en una sociedad, cuando alguien gana, el otro pierde y si uno pierde perdemos todos. La norma de lo políticamente correcto creo un contexto que masifica el uso de la victimización y eso solo nos ciega más. Creemos que avanzamos pero en realidad retrocedemos. Creemos que cambiamos pero en realidad todo se mantiene igual. Nuestros derechos son pisoteados en nombre del respeto por el otro. La libertad de expresión es solo un espejismo.

0
3
E
El hombre y la mujer pueden ser amigos
FemmeporAnónimo7/26/2016

El otro día leí un artículo titulado "¿Puede existir la amistad entre el hombre y la mujer?" En sí la cuestión en el artículo está planteada desde un angulo errado. En lugar de preguntarse si existe o no la amistad entre el hombre y la mujer (que a mi entender es una pregunta que no tiene sentido), lo que deberíamos preguntarnos primero es ¿Que es la amistad entre dos personas? Y eso tal vez sea algo muy personal, por lo que voy a dar mi definición. Según mi opinión , la amistad entre dos personas (ya sean entre dos hombres, dos mujeres o un hombres y una mujer) es algo muy especifico, excepcional y sagrado. La amistad es un vinculo que une a dos personas desde lo más profundo, es decir que se trata de un vínculo donde existe una intimidad emocional que se ha ido construido a lo largo del tiempo y que, llegado cierto punto, se ha vuelo casi indestructible. Desde luego, una conexión semejante entre dos seres humanos es más la excepción que la regla. En este sentido, los verdaderos amigos (la verdadera amistad) se cuentan con los dedos de la mano. Solo con muy pocas personas generamos este tipo de vínculos. Puedo llamar a mis compañeros de trabajo y de universidad amigos pero lo hago por costumbre, no porque signifique que realmente lo sean en el sentido que acabé de describir. Por hábito, cuando conocemos a alguien desde hace poco tiempo y nos cae bien, lo solemos llamar amigo pero, si nos preguntamos si se trata realmente de una verdadera relación de amistad, descubrimos que esto dista de ser así. Tal vez con tiempo esta persona se vuelva un amigo del alma, pero solo el tiempo y la afinidad determinaran eso. Hay personas que, debido a su baja autoestima, llaman amigo a todas las personas a penas las conocen. Tan desesperados están por superar su soledad que fuerzan la situaciones para rodearse de personas que ellos consideran amigos aun sin conocerlos. Desde luego este tipo de actitudes solo aleja más a los otros. La amistades se van forjando con el tiempo en forma natural. Al punto tal que, cuando dos verdaderos amigos se preguntan cuando comenzó su amistad, ninguno de lo dos recuerda el momento exacto ya que las cosas se fueron decantando casi naturalmente y siempre se trata de una relación recíproca en donde ambos están de acuerdo que la otra persona se trata de un amigo del alma. Por eso hay que saber diferencia entre la verdadera amistad (es decir un vínculo definido por una genuina intimidad emocional, construida por vivencias y experiencia conjuntas y macerada por el tiempo) de los usos bastardos de la palabra amistad y amigo. En este sentido la amistad verdadera no se restringe a dos personas de distintos sexo o de distintas edades ya que va más allá de dichos factores según la definición que he dado. Los malos usos de este concepto, como cuando alguien llama “amigo” a todo el mundo para evitar sentirse solo, es una de las tantas formas bastardear la palabra amistad. Por este motivo es importante identificar estos malos usos del concepto para así depurar la definición. Otro uso erróneo que se le al concepto de amistad es el tristemente célebre caso de una mujer que le dice a un hombre “que lo quiere como amigo”. Con esta celebre frase las mujeres bastardean el concepto de amistad ya que, lo que realmente deberían decir en lugar de hacer uso erróneo de la palabra amistad y amigo es: “No me atraes en lo absoluto, no has podido generar tensión sexual y no te veo como un hombre sino como un objeto asexuado”. Por supuesto, decir una cosa así destruiría la ya baja autoestima del hombre en cuestión, por lo que las mujeres inventaron este eufemismo para evitar herir sentimientos. La verdad es que no se trata de una amistad. No son amigos, simplemente la mujer usa esa frase para evitar decir la dura realidad: eres un eunuco (un hombre incapaz de reproducirse). Por supuesto muchas mujeres jamás admitirán esto y dirán que tienen muchos amigos hombres con los que no existen sentimientos de atracción por parte de ambos aunque en el fondo sepan que dichos hombres están “enamorados” de ellas o simplemente que quieren enhebrarlas irreligiosamente. Aclaro que estos hombres que dicen están “enamorados”, bastardean el concepto de amor, así como esas mujeres bastardean el concepto de amistad. Se trata de seres con muy baja autoestima que no saben como generar tensión sexual en las mujeres. Las pregunta es ¿Porque algunas mujeres se rodean de estos mulos, a los cuales, en el fondo no consideran como verdaderos amigos y que saben que en el fondo las quieren penetrar? Para sentirse deseadas. Una mujer insegura usa la atención masculina para fortalecer su frágil ego ¿Se siente bien ser deseada por millones de machos en celo verdad? Por supuesto una mujer que realiza este tipo de acción evidencia que es poseedora también de una baja autoestima o por lo menos expone la presencia de ciertas inseguridades. Igualmente a todas las mujeres les gusta sentirse deseadas. Es parte de la naturaleza de la excitación femenina. En conclusión un hombre puede tener una Amistad (con mayúscula) tanto con un hombre como con una mujer. Ahora bien, en el caso de una mujer, si la intimidad emocional es profunda y ambos cuentan con autoestimas saludables, es posible que ambos terminen en una relación en pareja. Es una posibilidad cierta en esos casos ya que de la intimidad emocional a la física hay solo un paso. En ese caso seguiría siendo una amistad genuina porque, por definición las parejas que llevan una relación armoniosa se llaman entre ellos, mejores amigos o compañeros de vida. Y ese es, precisamente, el secreto de una fructífera relación en pareja: ser mejores amigos. Esto lo traigo acotación luego de escuchar a una desconsolada viuda en el funeral de su marido decir: “He perdido a mi mejor amigo”. Espero que les haya gustado Hume PD: Si todavía te quedaste en el falso debate de “si existe amistad entre el hombre y la mujer” o “el sexo arruina la amistad” o alguno de las variantes de ese tipo debates estériles, es que no entendiste el articulo, por lo que te sugiero que lo leas de vuelta y reflexiones antes de escribir.

10
7
C
Costa Salguero: la muerte y conciencia
OfftopicporAnónimo6/12/2016

Las muertes que ocurrieron en la fiesta electrónica de Costa Salguero dejaron una vez más expuesta a nuestra sociedad. Sin embargo, debido a nuestra falencia como sociedad de asumir un compromiso de largo plazo con las futuras generaciones y con el bienestar general, nos limitamos a ver solo el problema en forma superficial ¿PERO CUAL ES REALMENTE EL PROBLEMA? Como siempre la reacción institucional y política es predecible: se toman acciones de apariencia ejecutivas para calmar al vulgo y transmitir un mensaje claro: “Nos estamos ocupando. No importa cual sea el problema (porque en el fondo a nadie le importa), estamos haciendo algo.” Es como si un médico dijera: “No sé cual es la enfermedad pero vamos a operar al paciente y llenarlo de medicamentos.” Esta actitud podrá parecer irresponsable, incluso estúpida pero, la verdad, es que si yo estuviera en lugar de los políticos y las autoridades haría lo mismo. LA CULPA NO ES DEL CERDO SINO DEL QUE LE DA DE COMER, ES DECIR LA SOCIEDAD. Los políticos saben que las personas, en general, se guían por las apariencias y que, lo único que se tiene que hacer es actuar, hacer algo que parezca trascendental y pragmático. También saben que si indagan sobre lo que se esconde detrás de esta tragedia, la conclusión sería tan compleja que obligaría a la sociedad entera a asumir responsabilidad en el asunto. Y la gente no quiere eso, quiere respuestas simples y superficiales a problemas complejos. Quieren meter todo debajo del alfombra y olvidarlo en un breve tiempo. Quiere encontrar culpables en lugar de asumir responsabilidad como parte de un colectivo. Los políticos lo saben y, aunque estuvieran decididos a hacer frente al problema (sea cual sea), no se arriesgarían a perder capital político. Un líder que exige mirar hacia dentro y auto sacrificio es disfuncional en una sociedad hedonista de corto plazo que no hace más que buscar “quien fue el culpable”, en lugar de buscar la forma de solucionar el problema. Ya hemos visto la primeras medidas superficiales para calmar a doña Rosa, quien por cierto es una triste representación de la mayoría del electorado argentino:“Hay que hacer algo con el narcotráfico” gritan algunos. Y los políticos se lanzan hacia una lucha que, por cierto, ya se perdió antes de comenzarla: No sé puede derrotar a un enemigo que se encuentra dentro. Se habla de suspender las fiestas electrónicas y de cerrar los locales nocturnos. Como si eso tuviera algo que ver con lo que ocurrió. Respuestas unidimensionales para problemas complejos, la fórmula de los políticos para manejar una sociedad onanista que pretende soluciones rápidas para seguir (sobre) viviendo. Y probablemente, dentro de poco, vuelva la ya conocida estrategia del falso debate: legalidad vs ilegalidad de las drogas. ¿QUE ES UN FALSO DEBATE? Es una estrategia de la retórica que consiste en crear un debate bipolar (donde hay dos opciones contrapuestas e irreconciliables) para evitar que se entre en una discusión más profunda que puedan sacar a la luz problemas mucho más complejos. Es una forma de reducir el análisis a un enfoque superficial que evite entender la complejidad que nos rodea. Y tiene sentido, si entendemos apenas un uno por ciento de la complejidad de nuestra realidad, aplicar las respuestas y soluciones indicadas nos costarían cien veces más. Y nadie quiere eso. Si fuera político, haría exactamente lo mismo: “Hay que luchar contra el narcotráfico” “Hay que discutir la legalización de las drogas” “La culpa es de los inmigrantes ilegales” “la culpa de de las discotecas, la policía, los políticos, los padres que les importan poco y nada su hijos, etc…”. Bueno, de esto último salió algo interesante. No digo que sea la única causa porque eso sería caer en el simplismo que estoy denunciando pero valdría la pena preguntarse el rol de la apatía parental en todo esto. Por lo menos ya tendríamos que hacernos cargo de algo en lugar de echar culpas afuera y sería un buen comienzo. Sería un punto de partida para hacer preguntas inteligentes. Pero sigamos haciendo preguntas a ver qué es lo que ocurre. ¿REALMENTE TODO SE REDUCE A LA LEGALIDAD O ILEGALIDAD DE UNA SUSTANCIA? Las drogas más consumidas a nivel masivo son de origen legal, ya sea que se obtengan sin o con prescripción médica ¿De cuales hablo? Los antidepresivos. Y también generan estragos. Un dato interesante es que, según la Organización Mundial de la Salud, el consumo de antidepresivos en jóvenes entre 13 y 25 años aumentó llamativamente en los últimas dos décadas. Aquí apareció algo interesante: Valdría la pena preguntarse “¿por qué?”. También valdría la preguntarse porque aumentó llamativamente el consumo de drogas tradicionales y sintéticas desde los 13 años (uno de los tantos datos calamitosos proveídos por estudios realizados por el Observatorio de Políticas Sociales del Ministerio de Desarrollo social de la Ciudad de Buenos Aires). Finalmente valdría la pena preguntarse sobre el rol de cada uno de nosotros, ya sea en el aumento de la demanda del consumo en jóvenes de distintos estratos sociales como en el aumento del narcotráfico y el auge de la industria de las drogas sintéticas. Si por supuesto, nada de eso hubiese ocurrido sin la complicidad política, de la policía, del periodismo, de los empresarios, de los padres, de los hijos, de los sindicatos, de…todos. Habrá complicidades más directas que otras pero la indiferencia y el cinismo es también una peligrosa forma de complicidad. La más peligrosa a mi entender. La cultura del “dejar hacer, dejar pasar” no está pasando factura. Tal vez para mejor, tal vez eso nos mueva a actuar y a romper el círculo vicioso de la indiferencia y la impunidad. Tal vez nos obligue a asumir nuestro rol en todo lo ocurrido. O tal vez no, quizás hagamos como siempre: exigiremos explicaciones simplistas y acciones superficiales para ahogar nuestra culpa y sentirnos más tranquilos. La corrupción, el cinismo, la indiferencia y los miles de problemas sociales parecerán puntos aislados en el espacio. Nada tiene que ver el aumento de la pobreza con la destrucción del vínculo familiar. No, claro que no…o tal vez si. Tal vez todo sea parte de un sistema podrido cuyas partes se retro alimentan dinámicamente generando resultados cuyas causas las buscamos en los fenómenos más simples y más cercanos. Como siempre es la ficción la que denuncia como los micro elementos (la conducta individual) repercuten sobre los fenómenos sistémicos (sociales). Hace un tiempo escribí como la novela de Sergio Olguín “Oscura y monótona sangre” desnuda con crudeza la hipocresía de nuestra sociedad. En la novela, el personaje principal (un empresario rico de origen humilde) justifica su actos de corrupción con increíble cinismo: “Andrada sabía que las obras no siempre se conseguían de la manera más limpia, sobre todo cuando se trataba de licitaciones públicas o trabajos para la municipalidad. Pero nada de todo esto le quitaba el sueño, él tenía el convencimiento de que los trabajos que realizaba siempre estaban bien hechos, eran sólidos, indestructibles; y eso era lo que realmente contaba.” Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia…

0
0
C
Como vencer el miedo a hacer el ridículo
Salud BienestarporAnónimo6/12/2016

Últimamente, debido a que se puso de moda el desarrollo personal y el coaching, existen ciertos términos que se aparecen hasta en la sopa. Uno de ellos es la célebre y archi conocida zona de confort. Todo el mundo repite las siguientes frases: “Estás en tu zona de confort”, “Hay que salir/ expandir tu zona de confort.” Como siempre las palabras maquillan los conceptos sin definirlos y haciéndolos parecer más “lindos” ¿Pero que es la zona de confort? ¿Y aún más importante, cómo salimos de ella? Porque al fin y al cabo, si no queremos quedarnos en ella debemos saber cómo salir. Siendo concretos, la zona de confort se compone de todas aquellas situaciones en las que nos nos da miedo estar y de todas aquellas acciones que nos da miedo realizarlas. Es decir que estamos hablando del miedo ¿El temor a qué se preguntarán? A cualquier cosa: a hablar en público, a decirle a una persona algo que nos incomoda, a ponernos en una situación en donde nos expondremos inevitablemente a los ridiculo. TODOS TENEMOS MIEDOS E INSEGURIDADES, EL PUNTO ES SABER IDENTIFICARLAS PARA PODER ENFRENTARLAS. Como a muchas personas a mi me da miedo “el qué dirán” de los otros. Es decir opiniones de terceros sobre algo que vaya a decir o hacer. Este miedo es bastante común, así como el miedo al ridículo. Un mecanismo que ayuda desafiar estos temores y hacerles frente es haciéndose una simple pregunta: “¿Qué es lo peor que podría pasar si hago esto que me da miedo?” La respuesta, en la mayoría de los caso,s es demoledora: nada. Cuando pensamos en una situación vergonzosa nuestra mente nos proyecta escenarios terribles que, si los analizamos con detenimiento, son francamente irreales. Para comprobar que efectivamente se trata de escenarios irreales hay que empezar por realizar las acciones, ya que esto permitirá, a su vez, realizar otras acciones que también nos producen temor. Si desafiamos una vez esa creencia de que “algo terrible podría pasar” podremos aplicar eso para enfrentar otras situaciones. Incluso hasta podremos cuestionar el juicio de que “algo terrible va a pasar” haciéndonos una simple pregunta: “¿Hubo alguna vez una situación en donde creí que algo terrible iba a pasar si hacía tal o cual cosa y al final la hice y no pasó nada?” Preguntas sencillas, no obstantes poderosas. Por ejemplo: ¿Que tal si nos da miedo hablar en público? ¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Que le gente se ría? ¿Que se burlen de mí? ¿Que me abucheen? ¿Y eso de alguna forma me dañará físicamente? No, por supuesto que no. En todo caso recordaré la última vez que hice algo que me daba miedo para comprobar que nada ha pasado y así desafiar el juicio que se esconde detrás del temor. DETRÁS DE LAS EMOCIONES SIEMPRE HAY PENSAMIENTOS Y CREENCIAS. ESTAS PUEDEN SER TANTO LIMITANTES COMO EXPANSIVAS. VALDRÍA LA PENA PREGUNTARSE QUÉ PENSAMIENTOS SE ESCONDEN DETRÁS DE LA EMOCIÓN CADA VEZ QUE SIENTO MIEDO. Hace poco hice un ejercicio para ganar seguridad exponiéndome a una situación que me daba miedo. Creo que servirá como ejemplo: Había comenzado un curso de comedia stand up que nunca llegué a terminar. Aun así, estando en Colombia, acepté la invitación de un amigo a presentarme en “la zona de riesgos” de un show, que es el momento en cual los comediante van a probar material. Yo simplemente no tenía material pero me decidí a hacerlo de todas formas, utilizando la improvisación (algo que solo los profesionales se atreven a hacer) ¿Que es lo peor que podía pasar? ¿Que me abuchearan? Digo, el espacio está hecho para eso. En realidad quería hacerlo para, precisamente, enfrentar el miedo al ridículo. El gran día llegó y estaba listo. Listo para ser abucheado. Minutos antes de la presentación traté de aunque sea pensar que iba a decir. Tal vez podía hablar de mi impresión sobre cómo era la gente de Bogotá, no lo sé. En fin, salí al escenario y comencé a hablar. Fue un verdadero desastre, no solo no se rieron, sino que quedé como el estereotipo del argentino arrogante. El tema del que había elegido hablar era demasiado peligroso, sobre todo si lo quería tratar en tono stand up. Al final de la noche el presentador me puso una soga en el cuello y le preguntó al público quienes me apoyaban y quienes opinaban que debería ser ahorcado. Mientras que un veinte por ciento del público aplaudió tímidamente (por lastima probablemente) el resto me abucheó con vehemencia. En cierta forma yo me reía por lo ridículo de la situación al mismo tiempo que estaba orgulloso por haberlo intentado. Me retiré del escenario y esperé a que terminara el show. Cuando me iba a retirar me notificaron que la puerta de atrás estaba cerrada por lo que tendría que salir por la puerta delantera y enfrentarme a la gente que, probablemente, tenía una opinión bastante mala de mí (o por lo menos ese era el pensamiento que nadaba por mi cabeza). Ahora si estaba en mi zona de no confort. Y eso era bueno. Tenía la oportunidad de ir y saludar a mi público y ver qué pasaba. Y eso fue lo que hice. Salí con la mejor onda y saludé al público haciendo chistes de lo malo y arrogante que había sido. Esta vez si se rieron. Al salir del teatro sentía un calor en todo mi cuerpo. Una sensación agradable como de alguien que acaba de superar una prueba increíblemente difícil. No había pasado nada y ahora me sentía más fuerte que antes. Un motivo para estar orgulloso ¿No?

25
5
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.