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El humor en peligro de extinción

Offtopic4/17/2017
El humor es la sal de la vida. Por cada risa que liberamos se dice que vivimos quince minutos más. La forma en la que nos tomamos los problemas de la vida define que clase de personas somos. Y si somos capaces de tomarnos las cosas con humor eso dice mucho de nosotros. No hay que tomarse la vida tan en serio. Al fin y al cabo no saldrás vivo de ella. Pero ¿Que le está ocurriendo a nuestra sociedad? Cada día pareciera que avanzamos más hacia la censura más grave de todas: la autocensura. La que peor reprime este arte tan maravilloso que ha inventado la humanidad: el sentido del humor...

La censura explicita al humor y el odio que genera


Recordemos sino al genio entre genios del humor político argentino: Tato Bores. Un hombre que denunció más que nadie la corrupción e injusticia social imperante en la Argentina durante la década de los noventa. Ningún político se atrevía a censurarlo dada su increíble popularidad. De hecho, los más astutos mataban por ir a su programa como invitados (a pesar de ser los constantes blancos de sus denuncias y chistes).




El sentido del humor: una forma de ver la vida

Reírse de uno mismo y de la realidad que nos ha tocado vivir define una actitud optimista y positiva hacia la vida. Recuerde que cosas malas siempre van suceder. El punto es que no dejemos que estas situaciones o hechos nos afecten. Nosotros tenemos la libertad última de decidir si algo nos afecta o no. Lo que ocurre externamente a nosotros no lo podemos controlar, en cambio lo que ocurre dentro nuestro sí.

Lo que me resulta ridículo es cuando alguien se toma a pecho algo que no lo afecta directamente. Si alguien viene y te roba, digamos que eso es algo que si te afecta directamente. Pero que alguna persona escriba sobre un tema dado en un foro de la Internet o en un medio de comunicación, no es algo que te afecte realmente.

Claro que hay gente que busca intencionalmente ofenderse por cualquier cosa para así llamar la atención y así satisfacer su sentido de la importancia. Normalmente se trata de gente mediocre y resentida que busca salir del anonimato y reclamar su existencia. Esa es su forma de sentirse importantes: ofendiéndose y agrediendo al otro. Luchando bajo la bandera de lo políticamente correcto. Claro que me parece una estupidez que busquen ofenderse y luego censurar pero, al conocer sus situaciones de miseria existencial, puedo comprender porque lo hacen. Eso si, no lo justifico.


El humor como medio de denuncia

A lo largo de toda historia hemos visto como el ingenio de la sátira política ha sido utilizado para expresar ideas. Por supuesto de una forma ingeniosa y sutil. Requiere una inteligencia muy desarrollada para realmente llegar al corazón de las personas. Se precisa de un agudo sentido de la observación y astucia para expresarlo de la forma más original e ingeniosa. Eso es lo que hacen los buenos humoristas: observan lo que ocurre en la realidad y lo cuentan con indignación. Porque en el fondo, la mayoría de las situaciones que se dan en el mundo humano son grotescas y merecen ser expuestas por su ridiculez. Así se trate de sátira política o social.

La censura tradicional

La censura al humor siempre ha estado presente. Ya sea por motivos sociales o simplemente por no aceptar la opinión del otro. Si vamos al caso de la censura en la Argentina, podemos recordar la cancelación del programa de sátira política “Canal K” el la década de 1990. El motivo fue bastante estúpido como de costumbre. En este caso fue la inglesa la que se ofendió al aparecer el Papa en uno de sketch cómico tirándose una flatulencia





Recuerdo en Estados Unidos cuando la serie “Padre de Familia” (“Family Guy”) fue cancelada gracias a las presiones del gobierno de Geroge Bush hijo y el Lobby conservador republicano. Lo único que consiguieron fue que la serie no solo volviera dos años después con más fuerza, sino que sus chistes y criticas al gobierno, al partido republicano y a la iglesia fuesen mucho más duras y corrosivas, llegando a niveles increíblemente ofensivos. Claro que, debido a su popularidad y al hecho de que habían sido víctimas de la censura, ya prácticamente no podían hacerles nada y tuvieron que aguantar la dulce venganza.





Los mecanismos de control disimulados

Definitivamente la censura explicita y directa se ha vuelto políticamente incorrecta. En la era de la libertades civiles, la libre expresión y de pensamiento, censurar al otro es muy mal visto. Sobre todo si lo hace algún organismo público. Viva la libertad.

Como siempre es parte de todo una fachada. Como ha sucedido con muchas de las libertades democráticas adquiridas en las últimas décadas, el juego está en las apariencias. La idea de los centro de poder siempre ha sido mantener el control de la población. Pero, actualmente, utilizar medios autoritarios es inviable. Por eso fue necesario el desarrollo de mecanismos control más complejos. Los medios de comunicación jugaron un rol fundamental para este propósito. La idea era mantener la apariencia de que vivimos en democracia e introducir mecanismos de control más sutiles. Quien haya leído “Diálogos entre Maquiavelo y Montesquieu en el infierno” y “Los perros de guardia” sabe de lo que estoy hablando.


La pregunta del millón es ¿Como disimular la censura en el mundo de la libertad? Muy simple: provocando la auto censura a través de la norma de lo políticamente correcto. En este sentido, este singular mecanismo encontró en los medios virtuales y las tecnologías de la información comunicación un poderoso aliado.

La nueva censura: lo políticamente correcto

Hoy en día existe una presión invisible de no que ofender a nadie. De ser políticamente correcto. Este precepto surge precisamente de los avances en libertades civiles y del respecto por el otro. Sin embargo, terminó por convertirse en un arma de doble filo. O mejor dicho, termino por convertirse en una nueva forma de censura.

Hoy en día los comediantes temen ofender a su audiencia ya que saben que, pese a existir la libertad de expresión, cada acto y dicho tienen sus consecuencias. Irritar la sensibilidad de un grupo determinado puede significar, gracias a las redes sociales, la ruina de una persona. De esta forma la auto censura se convierte en una perversa forma de control. La censura del siglo XXI.


Y esto realmente está dañando la misma esencia del humor. El humor debe ser políticamente incorrecto. Debe desafiarnos, debe provocar y cuestionar los cimientos mismos de la normas sociales. De eso se trata. No se puede hacer humor sin al menos ofender a alguien y, si tenemos miedo de ofender como comediantes, dediquémonos a otra cosa. Pero en el mundo de lo políticamente correcto (donde decimos una cosa pero hacemos otra cosa), decir las cosas como son está mal visto. El lema es: “puedes decir lo que quieras (hay libertad de expresión) pero cuidado con lo que dices habrá consecuencias.” Esto tiene el olor de la censura en toda su extensión. De la peor clase de hecho.

La victimización esta de moda


Cuando alguien critica al judaísmo lo llaman Nazi. Entonces uno se queda callado. Cuando alguien critica al feminismo (o hace un comentario objetivo sobre la situación actual de la violencia de género) lo llaman machista. Entonces uno se queda callado.

La comunidad afroamericana en Estados Unidos utiliza el mismo sistema. Si no estoy de acuerdo con el otro lo acuso de racista. Tendrá que desviar el tema de conversación para defenderse. De esta forma gano la discusión (retorica de manual). El peronismo en Argentina hace lo mismo desde hace décadas, pero no es el único movimiento que lo hace. La victimización es una técnica muy eficaz en política: hace que la gente apoye tu causa. Ya no se trata de intercambiar ideas y resolver un problema. Se trata de tener razón, de ganarle al otro.


El problema es que, en una sociedad, cuando alguien gana, el otro pierde y si uno pierde perdemos todos. La norma de lo políticamente correcto creo un contexto que masifica el uso de la victimización y eso solo nos ciega más. Creemos que avanzamos pero en realidad retrocedemos. Creemos que cambiamos pero en realidad todo se mantiene igual. Nuestros derechos son pisoteados en nombre del respeto por el otro. La libertad de expresión es solo un espejismo.
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