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Costa Salguero: la muerte y conciencia

Offtopic6/12/2016
Las muertes que ocurrieron en la fiesta electrónica de Costa Salguero dejaron una vez más expuesta a nuestra sociedad. Sin embargo, debido a nuestra falencia como sociedad de asumir un compromiso de largo plazo con las futuras generaciones y con el bienestar general, nos limitamos a ver solo el problema en forma superficial

¿PERO CUAL ES REALMENTE EL PROBLEMA?
Como siempre la reacción institucional y política es predecible: se toman acciones de apariencia ejecutivas para calmar al vulgo y transmitir un mensaje claro: “Nos estamos ocupando. No importa cual sea el problema (porque en el fondo a nadie le importa), estamos haciendo algo.” Es como si un médico dijera: “No sé cual es la enfermedad pero vamos a operar al paciente y llenarlo de medicamentos.” Esta actitud podrá parecer irresponsable, incluso estúpida pero, la verdad, es que si yo estuviera en lugar de los políticos y las autoridades haría lo mismo.

LA CULPA NO ES DEL CERDO SINO DEL QUE LE DA DE COMER, ES DECIR LA SOCIEDAD.
Los políticos saben que las personas, en general, se guían por las apariencias y que, lo único que se tiene que hacer es actuar, hacer algo que parezca trascendental y pragmático. También saben que si indagan sobre lo que se esconde detrás de esta tragedia, la conclusión sería tan compleja que obligaría a la sociedad entera a asumir responsabilidad en el asunto. Y la gente no quiere eso, quiere respuestas simples y superficiales a problemas complejos. Quieren meter todo debajo del alfombra y olvidarlo en un breve tiempo. Quiere encontrar culpables en lugar de asumir responsabilidad como parte de un colectivo.

Los políticos lo saben y, aunque estuvieran decididos a hacer frente al problema (sea cual sea), no se arriesgarían a perder capital político. Un líder que exige mirar hacia dentro y auto sacrificio es disfuncional en una sociedad hedonista de corto plazo que no hace más que buscar “quien fue el culpable”, en lugar de buscar la forma de solucionar el problema.

Ya hemos visto la primeras medidas superficiales para calmar a doña Rosa, quien por cierto es una triste representación de la mayoría del electorado argentino:“Hay que hacer algo con el narcotráfico” gritan algunos. Y los políticos se lanzan hacia una lucha que, por cierto, ya se perdió antes de comenzarla: No sé puede derrotar a un enemigo que se encuentra dentro.

Se habla de suspender las fiestas electrónicas y de cerrar los locales nocturnos. Como si eso tuviera algo que ver con lo que ocurrió. Respuestas unidimensionales para problemas complejos, la fórmula de los políticos para manejar una sociedad onanista que pretende soluciones rápidas para seguir (sobre) viviendo. Y probablemente, dentro de poco, vuelva la ya conocida estrategia del falso debate: legalidad vs ilegalidad de las drogas.

¿QUE ES UN FALSO DEBATE?
Es una estrategia de la retórica que consiste en crear un debate bipolar (donde hay dos opciones contrapuestas e irreconciliables) para evitar que se entre en una discusión más profunda que puedan sacar a la luz problemas mucho más complejos. Es una forma de reducir el análisis a un enfoque superficial que evite entender la complejidad que nos rodea. Y tiene sentido, si entendemos apenas un uno por ciento de la complejidad de nuestra realidad, aplicar las respuestas y soluciones indicadas nos costarían cien veces más. Y nadie quiere eso.

Si fuera político, haría exactamente lo mismo:

“Hay que luchar contra el narcotráfico”
“Hay que discutir la legalización de las drogas”
“La culpa es de los inmigrantes ilegales”
“la culpa de de las discotecas, la policía, los políticos, los padres que les importan poco y nada su hijos, etc…”.
Bueno, de esto último salió algo interesante. No digo que sea la única causa porque eso sería caer en el simplismo que estoy denunciando pero valdría la pena preguntarse el rol de la apatía parental en todo esto. Por lo menos ya tendríamos que hacernos cargo de algo en lugar de echar culpas afuera y sería un buen comienzo. Sería un punto de partida para hacer preguntas inteligentes. Pero sigamos haciendo preguntas a ver qué es lo que ocurre.

¿REALMENTE TODO SE REDUCE A LA LEGALIDAD O ILEGALIDAD DE UNA SUSTANCIA?
Las drogas más consumidas a nivel masivo son de origen legal, ya sea que se obtengan sin o con prescripción médica ¿De cuales hablo? Los antidepresivos. Y también generan estragos. Un dato interesante es que, según la Organización Mundial de la Salud, el consumo de antidepresivos en jóvenes entre 13 y 25 años aumentó llamativamente en los últimas dos décadas.

Aquí apareció algo interesante:

Valdría la pena preguntarse “¿por qué?”. También valdría la preguntarse porque aumentó llamativamente el consumo de drogas tradicionales y sintéticas desde los 13 años (uno de los tantos datos calamitosos proveídos por estudios realizados por el Observatorio de Políticas Sociales del Ministerio de Desarrollo social de la Ciudad de Buenos Aires).

Finalmente valdría la pena preguntarse sobre el rol de cada uno de nosotros, ya sea en el aumento de la demanda del consumo en jóvenes de distintos estratos sociales como en el aumento del narcotráfico y el auge de la industria de las drogas sintéticas. Si por supuesto, nada de eso hubiese ocurrido sin la complicidad política, de la policía, del periodismo, de los empresarios, de los padres, de los hijos, de los sindicatos, de…todos.

Habrá complicidades más directas que otras pero la indiferencia y el cinismo es también una peligrosa forma de complicidad. La más peligrosa a mi entender. La cultura del “dejar hacer, dejar pasar” no está pasando factura. Tal vez para mejor, tal vez eso nos mueva a actuar y a romper el círculo vicioso de la indiferencia y la impunidad. Tal vez nos obligue a asumir nuestro rol en todo lo ocurrido.

O tal vez no, quizás hagamos como siempre: exigiremos explicaciones simplistas y acciones superficiales para ahogar nuestra culpa y sentirnos más tranquilos. La corrupción, el cinismo, la indiferencia y los miles de problemas sociales parecerán puntos aislados en el espacio. Nada tiene que ver el aumento de la pobreza con la destrucción del vínculo familiar. No, claro que no…o tal vez si.

Tal vez todo sea parte de un sistema podrido cuyas partes se retro alimentan dinámicamente generando resultados cuyas causas las buscamos en los fenómenos más simples y más cercanos. Como siempre es la ficción la que denuncia como los micro elementos (la conducta individual) repercuten sobre los fenómenos sistémicos (sociales). Hace un tiempo escribí como la novela de Sergio Olguín “Oscura y monótona sangre” desnuda con crudeza la hipocresía de nuestra sociedad. En la novela, el personaje principal (un empresario rico de origen humilde) justifica su actos de corrupción con increíble cinismo:


“Andrada sabía que las obras no siempre se conseguían de la manera más limpia, sobre todo cuando se trataba de licitaciones públicas o trabajos para la municipalidad. Pero nada de todo esto le quitaba el sueño, él tenía el convencimiento de que los trabajos que realizaba siempre estaban bien hechos, eran sólidos, indestructibles; y eso era lo que realmente contaba.”
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia…
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