Nada es casualidad, ni en el marketing, ni en la vida, ni en esta sociedad estratificada en castas donde el ascenso social es un espejismo para que nadie cuestione el Status Quo y los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. El ascenso social es más la excepción que la regla. Pero es necesario que haya ejemplos para mostrarle a los idiotas: “miren es posible, si trabajan duro lo lograran”.
Es posible pero requiere desarrollar una serie de habilidades que no todo el mundo está en condiciones de desarrollar. Es decir, todo los seres humanos tenemos el mismo potencial. Ahora bien, si nacemos en un barrio pobre y, debido a la mala alimentación, tenemos un desarrollo neuronal sub normal no podremos desarrollar al máximo ese potencial. No será lo mismo si somos el hijo de un obrero de una construcción. Menos aún, no será lo mismo si hablamos del hijo de uno de los dueños del país.
El potencial humano es igual para todos, las condiciones sociales no lo son. Los ricos creen que ellos están donde están porque lo merecen. El mundo, para ellos, es una meritocracia y es gracias a su esfuerzo e inteligencia que han llegado a donde están. Creen que el que no logra ser exitoso es porque no se esfuerza lo suficiente, que el desempleado es un holgazán. No comprenden la complejidad del mundo que los rodea porque simplemente no la conocen. Viven encerrados en barrios privados aislados de la realidad.
¿Nunca has notado que los modelos de los economistas neoclásicos que justifican las políticas que benefician a unos pocos parten de que el desempleo es voluntario y que no existen las desigualdades sociales? Para ellos el que no trabaja es porque no quiere y todos tienen las mismas oportunidades. Muy en el fondo algunos creen que es una cuestión evolutiva: “el más apto sobrevive”, “debemos cuidar nuestra estirpe.” Por eso se reproducen entre ellos. Y claro, si viven todos en el mismo lugar y frecuentan los mismos círculos sociales es una cuestión casi lógica.
¿Quieren hablar de ascenso social? Puedes practicar tenis y convertirte en instructor en uno de sus clubes privados. De esta forma tendrás la oportunidad de seducir a la hija de alguien importante y luego trabajar en su empresa. Por más trillado que pueda sonar, conozco historias de este tipo. También puedes matarte trabajando para hacer una maestría en una universidad de alto nivel social luego de haber estudiado en una universidad pública.
Es posible pero requiere desarrollar una serie de habilidades que no todo el mundo está en condiciones de desarrollar. Es decir, todo los seres humanos tenemos el mismo potencial. Ahora bien, si nacemos en un barrio pobre y, debido a la mala alimentación, tenemos un desarrollo neuronal sub normal no podremos desarrollar al máximo ese potencial. No será lo mismo si somos el hijo de un obrero de una construcción. Menos aún, no será lo mismo si hablamos del hijo de uno de los dueños del país.
El potencial humano es igual para todos, las condiciones sociales no lo son. Los ricos creen que ellos están donde están porque lo merecen. El mundo, para ellos, es una meritocracia y es gracias a su esfuerzo e inteligencia que han llegado a donde están. Creen que el que no logra ser exitoso es porque no se esfuerza lo suficiente, que el desempleado es un holgazán. No comprenden la complejidad del mundo que los rodea porque simplemente no la conocen. Viven encerrados en barrios privados aislados de la realidad.
¿Nunca has notado que los modelos de los economistas neoclásicos que justifican las políticas que benefician a unos pocos parten de que el desempleo es voluntario y que no existen las desigualdades sociales? Para ellos el que no trabaja es porque no quiere y todos tienen las mismas oportunidades. Muy en el fondo algunos creen que es una cuestión evolutiva: “el más apto sobrevive”, “debemos cuidar nuestra estirpe.” Por eso se reproducen entre ellos. Y claro, si viven todos en el mismo lugar y frecuentan los mismos círculos sociales es una cuestión casi lógica.
¿Quieren hablar de ascenso social? Puedes practicar tenis y convertirte en instructor en uno de sus clubes privados. De esta forma tendrás la oportunidad de seducir a la hija de alguien importante y luego trabajar en su empresa. Por más trillado que pueda sonar, conozco historias de este tipo. También puedes matarte trabajando para hacer una maestría en una universidad de alto nivel social luego de haber estudiado en una universidad pública.