LuchaDeClases
Usuario (Argentina)
Hola gente. Bueno, estaba leyendo un libraso "La cajita infeliz ; Un viaje marxista a través del capitalismo" y se me ocurrió compartirlo con ustedes...
Ya es injustificable el kirchnerismo y el cinismo que conlleva. No hay un denotante que me haga pensar esto, es una mera reflexión de lo que van dejando los días, de las noticias que son furor un día, y al otro desaparecen. El que defienda esto es cómplice desde ya de lo que ha de venir; y, lo más triste, es que muy probablemente van a pasar a la historia como héroes (por el apoyo popular), y no como las lacras infames que son; lobos disfrazados de corderos; cerdos capitalistas disfrazados de progresistas; asesinos de guante blanco; malicioso método propagandístico; triste, al borde de rozar lo trágico, el doble discurso en materia de derechos humanos; la apropiación de los derechos humanos, como una novedad, como un juguete nuevo que no es más que el mismo saco de espejitos de colores de hace 500 años. Por los derechos humanos se lucha todos los días, no se soluciona de un momento al otro con un discurso, o con un juicio que hace pensar que se ganó una batalla más, y que estamos más cerca de... ¿De dónde?. La verdadera lucha por los derechos humanos, sin desestimar de ninguna manera la lucha pasada, la que debe servirnos de ejemplo y no de material histórico, la que debe repasarse todos los días como si hubiese sucedido hoy y mañana nuevamente, se construye día a día, evitando que un chico muera por desnutrición, o que un lago no sea contaminado por las empresas mineras, o la desaparición forzada de personas, o la trata de personas, o la muerte por gatillo fácil, o... Que no (se) desaparezcan personas por montones no significa que este gobierno no sea un gobierno fascista (aclaración absolutamente innecesaria pero necesesaria ante los ataques y/o justificaciones que hablan de que por no apoyar al kirchnerismo se es de derecha, y que "ustedes quieren volver a la dictadura", lo cual deja en claro implícitamente que por temor a algo extremadamente hermoso que sólo el pueblo puede construir, nos quedamos con la conformidad de que por lo menos las cosas están mejor que antes). No todos podemos decir lo que queramos, ni manifestarnos de manera libre, autónoma, sin correr el riesgo de cometer un "crimen", o directamente de resultar muerto, ni podemos luchar contra la injusticia cuando la misma justicia es la que comete los delitos. No todos estamos excentos de la censura y del señalamiento con el dedo "divino" que indica que uno, al no apoyar esto, está apoyando lo opuesto (un prejuicio asqueroso basado en la polarización y motivo de un futuro bipartidismo, con lo cual los "terroristas" quedamos aislados del derecho humano más importante: la libertad de expresión; sólo por no estar de acuerdo ni con uno ni con el otro ni con los demás). La estrategia está en que sea algo silencioso, y es eso exactamente lo que hace este gobierno; matar en silencio, hacer negocios en silencio, justificar represiones gritándolo a los cuatro vientos, justificar la contaminación a los gritos con una seguidilla de aplausos, y seguir haciendo negocios y acumular riquezas efímeras por lo bajo, lejos de acá, y en absoluto silencio, con extremada discreción. No se trata del "menos malo" o de un "podríamos estar peor"; ese conformismo, insisto, esa falta de compromiso, como si las cosas se hicieran mágicamente, como si cada ciudadano no influyera en las decisiones que se toman, me parece y es una falta de respeto a los que luchan día a día por mejorar un poquito el mundo, teniendo en cuenta y asumiendo que no se estará vivo para ver un resultado radical; es la resignación misma al resultado la que mueve los engranajes que nos dictan que no importa lo que se hace hoy con tal de que algún día se logre, para quien fuera, un lugar más ameno donde pasar nuestras vidas; se trata de no apoyar bajo ningún punto de vista esta corrupción, esta alienación fanática transformada bajo un término desgastado y corrompido, el fanatismo ciego y eufórico por la corrupción acuñado bajo el término de "democracia". No puede apoyarse a un gobierno genocida, silencioso, aunque haya hecho 3 cosas buenas y 97 malas. No importa qué se hizo de bueno (y habría que ver qué se esconde detrás, ya que es más que evidente que nada "bueno" se hace sin interés de por medio, comprobándolo a través de lo "malo" que se hace con intereses de por medio; lo que me hace pensar que lógicamente no pueden hacerse 3 cosas "buenas" por bondad pura, y 97 cosas "malas" por vaya uno a saber qué -¿ambición quizás? ¿Más hambre de poder? ¿Codicia infinita? ¡NOSOTROS TENEMOS HAMBRE DE LIBERTAD!-), importa qué se hace y se hizo de malo (de maldad), y qué se hace mal, y de ahí partir hacia un pensamiento absolutamente crítico que nos de la pauta de que no se puede ser "bueno" en un lado, y ser "malo" en otro. Se es bueno en todos lados, o no se es bueno en ninguno. Puede haber errores, claro que sí, y los hay. Aunque dudo de que en su mayoría hayan sido por accidente. No debe confundirse el concepto de "error" con el concepto de "accidental". Lo que sucede aquí, en este país, en este territorio al cual me niego a llamar "patria", es que no hay ningún error accidental. Hay muchísimos errores, fallas, pero no accidentales. Se manejan las cosas por números, cifras y cálculos. Y hasta donde yo sé, los números no se equivocan con frecuencia, teniendo un equipo que trabaje con esos números vigilándolos de cerca (sobre todo si se trata de plata). La economía mundial, en un mundo globalizado que alcanza hasta el más remoto valle en el medio de la nada, no tiene un margen de error grande; depende, externamente, de cómo se dan las situaciones políticas y las medidas económicas que se toman; eso, únicamente eso, es lo que puede llegar a desestabilizar a este sistema. Y es, justamente, la economía capitalista la que está detrás de este pequeño monstruito gestado desde hace décadas en Argentina; a ese monstruo mayor es al que hay que atacar realmente, pero primero hay que y debemos destruir al pequeño, para llegar al fondo, para llegar a la raíz de todo este gran problema que genera una catástrofe paulatina, esparciédose desde un rincón del mundo hacia otro, como un dominó; todos juntos yendo por el mismo camino dejando de lado las discusiones superficiales que nos hacen separarnos unos de los otros, la lucha por la razón, o por la verdad de lo sucedido hace siglos; ir todos juntos, con las diferencias que haya entre nosotros, y destruirlo, finalmente, para reconstruir sobre sus ruinas un mundo, una sociedad, no perfecta, pero quizás un poco más justa, y con el objetivo común de llegar a la justicia y libertad plena.

Comparto este resumen que hice de unos textos de "En Defensa del Marxismo" N°16. Internacionalismo Proletario: -De la cuestión de la dirección política internacional de la clase obrera: La izquierda de Zimmerwald: La capitulación sin combate de la Internacional Socialista (IS) obligó a los bolcheviques (en 1914) a dar proyección internacional a su combate contra el reformismo y el oportunismo. El desarrollo de la guerra, y la capitulación socialdemócrata, dió lugar a una reacción internacional en los partidos obreros (Origen PCargentino). Los revolucionarios se vieron obligados a intervenir por el interés político en la vanguardia obrera (y las masas). El movimiento de Zimmerwald creó una unidad socialista, en esta conferencia, Lenin tuvo éxito en reunir una pequeña fracción para dar un paso adelante como líder de una alternativa internacional. Internacionalismo y Revolución: Lenin plantea Las siete tesis sobre la Guerra. En ella, su pto. Mas influyente será: Todos los auténticos socialistas deben romper con el oportunismo de IS y desarrollar un trabajo entre las masas para acabar la guerra a través de la revolución. A partir de noviembre de 1914, Lenin declaró que, bajo esa plataforma, debía lucharse por una Tercera Internacional. El bolchevismo ejerció un papel dirigente en una fracción del movimiento, “la izquierda de Zimmerwald”, que sería la base, después de la revolución de octubre, de la Internacional Comunista (III Internacional, fundada en 1919) a pesar de las divergencias con otros componentes de la fracción. Las divergencias se situaban en la consigna bolchevique de “transformar la guerra imperialista en guerra civil” y en la cuestión de la necesidad de la III internacional. Cuando los bolcheviques tomaron el poder, el movimiento de Zimmerwald perdió cualquier importancia que se hubiese esforzado en retener. No obstante sin su existencia y sin la participación internacionalista de los bolcheviques este no habría tenido chances de ser victorioso a escala nacional. En el cuadro de las crisis mundial, solo las tendencias internacionalistas consiguieron ejercer un papel dirigente de carácter histórico en la revolución. La IV Internacional: Luego del acenso de Hitler, Trotsky chocó con la resistencia de sus propios partidarios al defender la necesidad inmediata de la IV Internacional. Trotsky no podía ignorar la existencia de una corriente internacional (el “Buró de París”)( Nacida en 1920 y fallecida en 1923). Sin adherir al Buró de París, los trotskistas intervinieron para promover en el mismo una diferenciación revolucionaria, que culminó en la “declaración de los Cuatro” (Esta ya defendía el “programa de 11 Puntos”, germen de el “programa de transición”). La “declaración” era una caracterización sobre la situación mundial y de las otras corrientes del mov. Obrero. La Declaración fue esencial para el Trotskismo, porque: Permitió reclutar cuadros y grupos que serían decisivos para la construcción de una nueva internacional. Trepper.
LEÓN TROTSKY, EL GRAN SUEÑO El Gran Sueño Febrero de 1917, estalla la revolución más violenta de todos los tiempos. En una semana la sociedad se deshace de todos sus dirigentes: el monarca y sus hombres de leyes, la policía y los sacerdotes; los propietarios y los funcionarios, los oficiales y los amos. No hay ciudadano que no se sienta libre de decir en cada momento su conducta y su porvenir. Surge entonces, de lo más profundo de Rusia, un inmenso grito de esperanza, en esa voz se mezcla la voz de todos los desesperados, los humillados, los desdichados. En Moscú, los obreros obligan a sus dueños a aprender las bases del nuevo derecho obrero. En Odesa, los estudiantes dictan a su profesor un nuevo programa de historia de las civilizaciones; en el ejército los soldados dejan de obedecer a sus superiores. Nadie había soñado jamás con una revolución así. Ahora ese sueño circula por las venas de todas las almas desesperadas y desdichadas de este planeta. La gran debilidad de muchos “revolucionarios” consiste en sus absoluta incapacidad de entusiasmarse, de elevarse sobre el nivel rutinario de las trivialidades, de hacer surgir un vínculo vital entre él mismo y los que lo rodean. El que no puede enardecerse, no puede enardecer su vida ni las de los demás. La fría malevolencia no es bastante para adueñarse del amo de las masas. Muchos revolucionarios contemplaron la revolución con envidiosa alarma. Es que la vida personal de los revolucionarios siempre traba su percepción de los grandes acontecimientos en los que participa. Pero la tragedia de las pasiones individuales exclusivas es demasiado insípida para nuestro tiempo. Porque vivimos en una época de pasiones sociales. La gran tragedia de nuestra época consiste en el choque de la personalidad individual con la comunidad. Para alcanzar el nivel de heroísmo y abonar el terreno e los grandes sentimientos que dan vida, es menester que la conciencia se sienta ganada por grandes objetivos. Toda catástrofe individual o colectiva es siempre una piedra de toque, pues pone al desnudo las verdaderas relaciones personales y sociales. Hoy día es necesario probar este mundo. El poeta, por ejemplo, se sintió independiente del burgués y hasta se peleó con él. Pero cuando el asunto se trató de la revolución, resultó un parásito hasta la médula de los huesos. La psicología del individuo así mantenido y dedicado a ser sanguijuela humana, no tiene rastros de bondad de carácter, respeto o devoción. Hoy día los señoritos estudian todavía en libros a costa del sacrificio de los explotados, se ejercitan en periódicos y crean “nuevas tendencias”. Pero cuando una revuelta se produce en serio, enseguida descubren que el arte se encuentra en las cabañas, en los más recónditos agujeros, donde anidan los chinches. Es necesario derribar a la burguesía porque es ella quien le cierra el camino a la cultura. El nuevo arte no solo desnudará la vida, sino que le arrancará la piel. Amar la vida con el afecto superficial del deleitante, no es mucho merito. Amar la vida con los ojos abiertos, con un sentido crítico cabal, sin ilusiones, sin adornos, tal como se nos aparece con lo que ofrece, esa es la proeza. La proeza también es realizar un apasionado esfuerzo por sacudir a aquellos que están embotados por la rutina, obligarles a abrir los ojos y hacerles ver lo que se aproxima. León Trotsky
Abordando de lleno la problemática de porqué la psicología tubo en sus inicios que abandonar la antropología filosófica (esto es, las cuestiones respectivas al ser) nos encontramos con la definición establecida por Immanuel Kant sobre qué es ciencia, conocimiento y razón. Veamos: Para Kant el conocimiento es la conjunción de dos factores: Sensibilidad y Entendimiento. La participación de la sensibilidad impone que sólo se pueden conocer fenómenos. Esto, que se puedan conocer únicamente fenómenos, conlleva: *Relativismo. Pues claro, depende de el "lente" con el cual cada hombre mire el objeto. *Incapacidad para superar los límites de los sentidos. Y la participación del entendimiento lleva a el filosofo a indagar acerca del Pensamiento. Éste va más allá ; Supera los limites de la sensibilidad. Ejemplo: Se puede tener una idea de algo, sin que esta esté representada en un objeto que vea, toque, guste o sienta. Ahora bien, este "ir más allá" [de el limite de los sentidos, claro está] es una ilusión. El nucleo de está dualidad puede encontrarse, según Kant, en saber la diferencia entre "razón" y "entendimiento". La razón es la facultad de Raciocinar. Es independiente de los sentidos. El entendimiento permite formular juicios a través de conceptos mediado por los sentidos. ¿cual es la diferencia? Que la razón es trascendental al entendimiento. Lo que la hace trascendental son las ideas. Las ideas son conceptos puros que no se refieren a ningún fenómeno. ¿Porqué puros? Justamente, porque no está mezclada con los sentidos. El ejercicio de la razón genera la idea que la psicología no sea ciencia. Es más, según el anterior planteo, ni siquiera sería conocimiento. Veamos: Dijimos que el raciocinio es una facultad de la razón. Es,por tanto, una operación deductiva a través de la cual se llega a una conclusión por premisas. La conclusión está condicionada por las premisas. Ejemplo: Los psicólogos están locos Los locos son feos Ergo: Los psicólogos son feos A su vez, toda premisa esta condicionada por otra premisa. Toda premisa es conclusión de otra premisa, de otra operación deductiva. Para el conocimiento condicionado de la ciencia, entonces, lo que hace la razón es buscar un incondicionado para que, justamente, pueda surgir el conocimiento. ¿Cuál es la idea incondicionada? La idea del YO. El yo es un concepto puro que va más allá de la sensibilidad. ¿Cuál es el objeto de la psicología? El yo, el sujeto pensante. Por ende, siguiendo el anterior planteo, no puede haber ciencia del yo. Ya que el "yo" no remite a ningún fenómeno. Es la idea por la cual el conocimiento tiene génesis. La psicología, siguiendo el modelo de ciencia establecido por Kant, debió demostrar que su objeto de estudio es un objeto fenoménico. Hablar del "fenómeno psíquico" es el resultado de años de elaboraciones teóricas que tuvieron la finalidad de hacer del discurso psicológico un discurso científico (En el afán de las nuevas tendencias empiristas y positivistas que surgían en el Siglo 18 y 19. Tendencias basadas en el conocimiento a través, exclusivamente, de los sentidos. Y legitimando que el verdadero conocimiento es el científico). Por ende, se vé que en su afán de cientificidad la psicología olvidó su supuesto base, madre, que es el supuesto que subyace a la idea de "sujeto".
La Psicología... ¿es una Ciencia? Actualmente en la sociedad, se concede que el conocimiento científico es el legítimo a la hora de crear, verificar y transmitir conocimientos. Se cree que porque un fenómeno sea científicamente demostrable su validez es inequívoca. Basta hacer un veloz “zapping” en los canales de la televisión, estando éstos en los comerciales, y se podrá observar que la mayoría de los productos justifican su inconmensurable uso debido a fueron “científicamente comprobados”. La concepción de ciencia (como es entendida actualmente) surge aproximadamente hacia fines del siglo XIX dentro de una rama de la filosofía llamada positivismo. Este modelo filosófico se caracteriza, entre otras cosas, por sostener la observación y la verificación como los únicos métodos cognoscitivos válidos; y rápidamente tuvo gran influencia en todos los ámbitos académicos y experimentales. La finalidad del positivismo es la de explicar causalmente los distintos fenómenos existentes. El paradigma positivista reconoce únicamente como reales los objetos gobernados por leyes universalmente válidas. En sus inicios, la filosofía positivista tuvo una fuerte incidencia. Tal fue que, en 1879 Wilhelm Wundt funda el primer laboratorio de psicología experimental en Lipzig, Alemania. En general, todas las disciplinas académicas construyeron sus objetos de estudio, ésto es, su porción de realidad sobre la cual se arrogaran el derecho de producción de conocimientos, atravesados sobre esta concepción de ciencia En la actualidad la intención de querer legitimarse como ciencia sigue presente. Adentrandonos en la intención de este escrito resulta muy interesante traer al debate la noción de paradigma establecida por Thomas Kuhn. El autor, en su obra cumbre “las estructuras de las revoluciones científicas”, realiza una investigación y llega a formular un modelo explicativo del desarrollo científico. Kuhn define al paradigma como “logros científicos universalmente reconocidos que durante cierto tiempo proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica” (Kuhn, 1975, 13), en otras palabras, el paradigma se puede definir como los acuerdos de la comunidad científica y el contenido (metodologías, elecciones temáticas, etc.) de aquellos acuerdos. A raíz de esta concepción surgen distintos acuerdos y desacuerdos sobre el echo de si esta concepción es utilizable para las ciencias sociales y, en caso de serlo, en qué estado se encuentran las mismas. Tratando de ser breves y sin ánimos de agotar la discusión, traeremos aquí solo algunos de los debates sobre la noción de paradigma. Para Kuhn, las ciencias sociales son Pre-Paradigmáticas ya que no están caracterizadas por acuerdos o consensos en lo fundamental. Luego, Follari, define a las ciencias sociales como A-Paradigmáticas; “Las ciencias sociales no estarían preparándose para una madurez futura sino que nunca habrá acuerdo entre las distintas teorías” (Follari, 2000). Luego encontramos un tercer punto de vista , el de Mastermann, quien sostiene que la psicología es una ciencia multi-paradigmática; en lugar de no tener ningún paradigma lo que sucede es que posee demasiados. En un escrito que estaba destinado a las ciencias exactas, se introducen las sociales y surgen demasiados puntos de vista, confrontaciones y argumentaciones al respecto del estadío científico que presentan. Recapitulando las premisas que sostiene el positivismo y añadiéndole la problemática a raiz de la concepción de paradigma, cabría interrogarse sobre una serie de cuestiones: ¿Porqué este anhelo descomunal de toda disciplina de querer llegar a ser ciencia, de ser una disciplina con un paradigma unánimemente consensuado? ¿Es que acaso si no se entra en ésta categoría con un paradigma establecido, uno no tiene el derecho de arrogarse la producción de conocimiento y de que éstos sean tan válidos como el de las ciencias exactas? Y lo fundamental ¿Es aplicable el término ciencia a las disciplinas sociales? ¿Es el humano un “fenómeno predecible”? ¿Lo es la historia, las sociedades, la cultura? Nosotros defendemos la tesis de que al trabajar con seres humanos, se cae en un relativismo llano. El lente subjetivo con el cual cada ser humano ve el mundo, se inserta y se desenvuelve en él hace surgir diversos puntos de vista, desde los más demócratas a los más autoritarios. ¿Cabría pensar que todo el mundo fuese fan de un sólo equipo? ¿Cabría pensar que a todos les agrade lo mismo, desde la comida hasta los gustos amorosos? Las asignaturas sociales, a diferencia de las naturales que son exactas, tendrían que re-pensar este afán de querer legitimarse con el sufijo “ciencia”. Habría que re-ver si el paradigma positivista es aplicable a las ciencias sociales. En lo que concierne a la psicología, ésta al trabajar con el ser humano y al generar modelos explicativos a través del mismo, va tener siempre distintos puntos de vista. Creemos, justamente, que esta es la esencia y la belleza de la psicología: su diversificación, el predominio exquisito de distintas teorías. El hecho de ser inexorablemente humanos, con nuestras diversidades, puntos de vistas, opiniones e ideologías, hace que, al trabajar con los mismos, nos encontremos con una disciplina en la cual se presentan una diversidad de escuelas, con su arsenal teórico y práctico, para que en el día de mañana, en el transcurso de la carrera cada estudiante adhiera a una rama, se adueñe y profundice su punto de vista y en un futuro, siendo un psicólogo, disponga de todo el contenido de su escuela para trabajar con seres humanos y abogar por la plena salud mental de los mismos. Resumen: La intención de este breve ensayo es abrir el debate sobre la cuestión de si las disciplinas sociales y más específicamente la psicología son ciencias. Se empezó afirmando el predominio que posee hoy en día la categoría ciencia y su incidencia en la sociedad. Luego, se explicó sobre que supuesto filosófico está basado la concepción actual de ciencia y como éste impactó en todas los ámbitos, particularmente en la psicología, que en sus inicios nació sumergida en la concepción positivista. Introduciendo al debate las formulaciones que hizo Kuhn sobre el proceso de explicación del desarrollo científico, se demostró como surgen en el seno de este debate, muchísimas diversificaciones respecto a lo social. Nosotros nombramos solamente tres. Posteriormente, se introdujo el quid de éste escrito, a saber: si la concepción de ciencia con todo lo que conlleva es aplicable a las especialidades sociales.

Restauración del capitalismo en China: [Los marxistas pronosticaron que no sólo era inevitable que si la revolución no lograba triunfar en la mayor parte de los países capitalistas, la presión del capitalismo mundial terminaría revirtiendo las victorias de la revolución y se produciría entonces la restauración del capitalismo. La burocracia y el imperialismo, luego de la 2° GM, establecieron un ordenamiento político mundial que tenía por objetivo el aplastamiento de la revolución mundial. La creciente integración política y económica de la burocracia con el imperialismo fue la via por la cual aquélla pretendía escapar de las contradicciones insolubles de sus regímenes: La propiedad privada capitalista, la propiedad estatizada, la economía planificada y el monopolio estatal del comercio exterior] La revolución cultural o... por qué la burocracia chine se hizo “reformista”: Las “reformas de mercado” tuvieron su nacimiento en las resoluciones del Comité Central del PCCh en 1978, bajo la inspiración de la fracción de Deng Xiaopig (Que desplazó de la dirección al heredero de Mao, Hua Kuofeng). El primer aspecto de la reforma fue la “descolectivización” del campo: Fueron eliminadas las “comunas rurales” y se permitió a las haciendas vender libremente una parte de su producción. También se permitió el alquiler de la tierra. Consecuentemente el estado abandonó la centralización económica. Finalmente, se crearon “zonas económicas especiales” donde se autorizó la libre radicación de capitales externos y la formación de “empresas mixtas”. ¿Porque la burocracia adopotó una política que provocó la destrucción de las bases sociales del estado que ella misma gobernaba? Por el terror que le impuso a la burocracia en su conjunto, como casta privilegiada, la “Revolución Cultural”. La Revolución Cultural fue iniciada por la fracción maoísta, cuando pretendió zanjar la crisis abierta en el aparato del PCCh recurriendo a una movilización limitada de las masas, con el objetivo de depurar los elementos hostiles a Mao. Pero lo que se inició como una maniobra de aparato se convirtió, por la intervención de las masas, en una crisis política general y aun en una semi-guerra civil. Primero los estudiantes y luego los obreros, comenzaron a plantear sus propias reivindicaciones sociales. El vuelo que estaba tomando las movilizaciones populares llenó de temor a la propia burocracia maoísta. Entonces Mao ordenó “Abrir fuego contra la izquierda” y pasó a la represión directa sobre el movimiento obrero y los estudiantes. Fue la fracción maoísta que derrotó al enorme movimiento de las masas que fue la “Revolución Cultural”. La RC no fue una revolución política: Aún sus elementos mas izquierdistas no se proponían derrocar a la burocracia sino renovarla. Sin embargo sirvió para dejar en claro el abismo que separa a las masas de la burocracia, la potencialidad de la revolución política contra la burocracia y la enorme debilidad de ésta ante las masas. La victoria de la burocracia maoísta le dió al régimen político un grado de independencia respecto de los trabajadores. Casi de inmediato, la burocracia china comenzó a buscar una defensa y un punto de apoyo en la colaboración contrarrevolucionaria con el imperialismo. Los acuerdo firmados en 1971 entre Nixon y Mao contenían el germen de la restauración capitalista. La burocracia impulsó la restauración capitalista para defender sus privilegios. La RC fue, para la burocracia, la evidencia de que para enfrentar a las masas trabajadoras, debía buscar una asociación todavía más estrecha con el imperialismo mundial, lo que significaba abrir plenamente la economía de los estados obreros al mercado mundial. En China, como en la URSS y en toda Europa del Este, el proceso de la restauración capitalista es un movimiento defensivo de la burocracia frente al peligro de la insurgencia de las masas. La restauración capitalista es un proceso enormemente destructivo de las fuerzas productivas. El saque de las riquezas nacionales por parte de la burocracias un aspecto decisivo de las restauración: este saqueo es uno de los medios fundamentales a través del cual la burocracia logra convertirse en una clase propietaria. La burocracia nunca sufrió el problema de una supuesta imposibilidad de gastar las riquezas que había acaparado; al revés, su problema real era que estaba “obligada” a consumirlas, porque no podía acumularlas, ya que no existía el derecho a la propiedad privada, ni tampoco podía transmitírselas a sus hijos, porque no había leyes de herencia. Ahora, con las “reformas” la burocracia pudo transformar sus afanes en propiedad privada. El proceso de la restauración capitalista en China creó un conjunto de contradicciones enormemente explosivas. El crecimiento de la diferenciación social (Campo-Ciudad; Costa-Interior; Burocracia-Trabajadores) es insoportable. La razón es que esas contradicciones son propias de un régimen social si no todavía capitalista, si introductorio al capitalismo.
En septiembre de 1938, el obrero argentino Mateo Fossa tuvo tres entrevistas con Trotsky. El texto que sigue es el resumen que él mismo hizo, en 1941, en un folleto titulado Conversando con León Trotsky, Buenos Aires, 1941. Traducido del francés de la versión publicada en Oeuvres, Tomo 18, Pág 315, editado por el Instituto León Trotsky de Francia. Mateo Fossa* León Trotsky vivía en un pueblo cercano a la ciudad de México, un hermoso lugar rodeado de montañas. El día fijado para la entrevista fui acompañado por Van2, secretario de Trotsky. Era a principios de septiembre de 1938. Desde que llegamos a la residencia del líder bolchevique, mientras esperaba bajo la galería que Van me anunciara, Trotsky apareció por la puerta de su estudio y me hizo señales para que me acerque. Inmediatamente avancé observándole. Trotsky tenía el aspecto que se popularizó en sus fotografías: esbelto, sólido, con un aire de energía y orgullo que se reflejaba en su mirada penetrante y fuerte, vestía ropa azul de algodón, como la de un mecánico. Me acerqué, extendió los brazos y nos abrazamos durante varios segundos. En seguida rogó que entrara y me sentara, mientras él se sentaba detrás de su escritorio. Empezó por decirme que conocía la campaña de calumnias lanzada contra mí en México por el stalinismo y todas las maniobras para impedirme participar en el Congreso latinoamericano del cual yo era delegado. Me alentó a continuar luchando por nuestra clase y decir la verdad: el hombre más perseguido de la Tierra tenía todavía fuerzas para alentar a los otros a soportar las persecuciones, insignificantes en comparación a las que él sufría. “No hay que perder el coraje frente a las calumnias y las maniobras de los burócratas” me dijo. En seguida me preguntó a qué organizaciones representaba. Le entregué las credenciales de aquellas que me habían mandatado. Trotsky se puso sus anteojos y leyó los documentos. Se informó de algunos detalles de las maniobras operadas por los stalinistas y los burócratas de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y de la Confederación General del Trabajo Argentina contra mí, me aconsejó hacerlas conocer al proletariado mexicano, cosa que pude hacer en una reunión organizada a tal fin, poco tiempo después. Después me preguntó por aquello que me interesaba y yo le respondí que deseaba conocer su opinión acerca de algunos temas de actualidad para transmitirla a los trabajadores de Argentina. Hablamos de eso y yo le hice mis preguntas. Más tarde Van me trajo las respuestas por escrito. Trotsky hablaba castellano. Trotsky hablaba bastante bien castellano y decía en francés algunas palabras que no conocía. Al lado de su escritorio tenía una mesa donde, yo creo, que había un mimeógrafo y a la derecha, un estante sobre el cual estaban los manuscritos de los trabajos que estaba realizando, que daban una idea de la tarea que lo esperaba. Sobre la derecha había una biblioteca con la colección completa de las obras de Lenin en una bonita encuadernación. En la pared a la izquierda había una fotografía de Lenin hablando en una tribuna, al pie de la cual aparecían Kamenev y Trotsky. Era el único cuadro que adornaba la casa. Al fondo había un pequeño sillón y un cofre ruso rústico completando el mobiliario. Mientras hablábamos con el gran revolucionario ruso, apareció en el estudio su compañera, una mujer de edad, más bien pequeña, que nos trajo dos tazas de té y bizcochos para nosotros. Después de saludarme cordialmente se retiró. Su interés por el movimiento obrero argentino. Trotsky me hizo muchas preguntas sobre los problemas de América del Sur, a las que respondí dándole algunos elementos que me pedía. Él quería, particularmente, conocer la situación del movimiento obrero argentino, que yo le expliqué brevemente, prometiéndole enviarle el informe destinado al congreso del que yo era delegado. Lo hice en mi segunda visita. Me preguntó enseguida sobre el movimiento de la IV Internacional en América del Sur. Le contesté que conocía solamente un poco sobre el de la Argentina y que sobre los otros países tenía sólo un conocimiento superficial recogido en el curso de mi viaje. Me preguntó acerca del camarada Quebracho3, le respondí que no lo conocía personalmente. Me preguntó también, sin nombrar a nadie, por los otros camaradas. Le dije que no los conocía bien, que estaban divididos y que aquellos que yo conocía no militaban en las organizaciones de masas y no eran más que teóricos de café. Trotsky me respondió: “La IV Internacional, incluso numéricamente, es débil, de modo que es necesaria su unidad. Las perspectivas nos anuncian grandes acontecimientos, de forma que aunque seamos pocos, en los grandes momentos históricos los grupos que tengan una posición revolucionaria correcta serán los que conducirán las masas a la victoria, prevaleciendo sobre la burocracia y poniéndole fin al confusionismo. La IV Internacional no puede ser un depósito de desperdicios, pero, ante la debilidad numérica de nuestras fuerzas, lo que hace falta, es trabajar en común, y en la acción, ir seleccionando a quienes hacen un trabajo revolucionario positivo y dejar de lado a todos aquellos que no son más que un lastre”. Le manifesté un poco de escepticismo en cuanto a nuestras posibilidades. Trotsky me respondió entonces que, a pesar de nuestro número, era necesario asumir nuestra tarea y no dejarnos llevar por el pesimismo y la pasividad del entorno. Me dijo también que conocía algunas publicaciones de Argentina, pero que las mismas se ocupaban mucho de Trotsky y poco de las cuestiones del país que ellas deberían estudiar. “Estamos, -me dijo- en una encrucijada histórica de una importancia tal que, si la clase obrera no conduce victoriosamente la revolución entraremos en un período de regresión, miseria y esclavitud. No puede haber vacilación. Todos los que se sientan orgullosos revolucionarios deben continuar luchando sin ceder por la victoria del socialismo”. Se acaloraba al decir esto. Se detuvo golpeando la mesa con el puño, mientras mojaba con la punta de la lengua sus labios secos. Transmitió al visitante su vigor y su pasión revolucionaria que daban la impresión de conservarse intactos como en los mejores tiempos. Salí de su casa impresionado y con fuerza renovada. Segunda entrevista La segunda entrevista tuvo lugar cuando Van vino a buscarme para conversar conmigo sobre mi eventual entrada a las filas de la IV Internacional, cuestión que, confesé, tenía en mente desde hace algún tiempo, debido a mi convencimiento sobre la degeneración burocrática y contrarrevolucionaria del stalinismo. Esa segunda entrevista tuvo lugar también en el estudio de Trotsky. Después de saludarnos comenzamos a hablar de diversos temas que el líder bolchevique planteaba con su vivacidad natural. Le dije que algunos días atrás, tuve la oportunidad de ver el film soviético Lenin en Octubre y de darme cuenta la forma en que se desfiguraba la verdad histórica. Lenin aparecía subordinado a Stalin, solicitando siempre su presencia y su consejo, como si fuera el genio de la revolución. Le dije a Trotsky: Nosotros que habíamos vivido esa época recordábamos que el nombre de Stalin no apareció jamás durante las jornadas de Octubre fuimos capaces de apreciar la grosera falsificación de ese espectáculo. “En este tiempo la burocracia necesita hacer esa falsificación, porque busca por esos medios engañar a las jóvenes generaciones rusas y de otros países”. Me citó enseguida una serie de hechos que confirmaban lo dicho: “Un viejo camarada, director de cine soviético, vino a mi domicilio para mostrarme las censuras, que bajo orden de la burocracia, se efectuaron en los filmes rodados durante los primeros años de la revolución con el fin de eliminar toda aparición de Trotsky. La verdad histórica cayó bajo el machete de la burocracia. Me citó también el último caso que le había sido comunicado desde la URSS, de un grupo de estudiantes que, haciendo un trabajo sobre la Revolución de Octubre, recurrieron a los documentos de la época, las colecciones del Pravda, en lugar de atenerse a los textos oficiales. Allí pudieron apreciar el rol preponderante que habían jugado los acusados de los Procesos de Moscú, particularmente Trotsky. El hecho de haber constatado la verdad de esa forma le valió a los estudiantes haber sido excluidos de la universidad y de ser encarcelados. Es así como Stalin trata a aquellos que tienen la audacia de ir a buscar la verdad a las fuentes”. Hablamos del stajanovismo y yo manifesté mi hostilidad, diciendo que esto era contrario a la organización socialista. Él estuvo de acuerdo conmigo en este punto, diciendo que la producción en un régimen socialista debe ser científica y humana. Que debe tomar en cuenta el tiempo medio general y no casos aislados que se parecen más bien a un camuflaje del trabajo por pieza. Después hablamos de la categoría que la burocracia utiliza, además del stajanovismo, como aquella que habla sobre los sabotajes que se producen en la producción soviética. “El stajanovismo y los supuestos sabotajes -me dijo- no son más que manifestaciones de la degeneración burocrática de la URSS. El stajanovismo creó una desigualdad irritante de los salarios y una casta privilegiada que sirve a los intereses de la burocracia en la producción. En cuanto al sabotaje, no es más que una mistificación para disimular la incapacidad de la misma burocracia. Se habla del “sabotaje” que realizan los viejos líderes revolucionarios. Yo no creo en eso... lo que pasa es que son líderes honorables y capaces, que no aceptan la infiltración de elementos serviles de la burocracia que se ha enquistado, y por esa razón, son acusados. Les pasa lo mismo a los hombres eminentes capaces de hacer frente a los métodos burocráticos. Es el caso de Blucher4, que según las últimas novedades, fue destituido. Ahora Blucher será eliminado y no se hablará más de él. Es la misma suerte que corren en la URSS, bajo Stalin, todos los hombres que tengan personalidad. La burocracia necesita individuos serviles. Por eso apela a individuos de baja categoría, incluidos viejos enemigos, como los rusos blancos. Es necesario ver en la eliminación de esos camaradas y en la mía no la ambición personal sino la lucha por el socialismo, por la revolución mundial, contra la organización burocrática enquistada en la URSS. Hay gente que dice que mi actitud se explica por ambición personal. Yo era comisario en la guerra en Rusia y hubiera tenido más de una ocasión de ganar posiciones. Pero no estamos comprometidos en ese combate, para conquistar posiciones, sino para luchar a favor del socialismo y es a esto a lo que debemos subordinar todas nuestras acciones y propuestas. Los camaradas no deben dejarse influenciar por las infamias y calumnias difundidas por los stalinistas. ¿Cómo es posible que saboteemos nuestra propia obra y estemos en connivencia con los enemigos de la revolución cuando ésta fue el producto de nuestra acción? ¡Todo nuestro pasado de lucha esta allí para testimoniarlo!” Me preguntó enseguida qué opinaba sobre nuestros camaradas de México y sobre el movimiento obrero de ese país. Estuvo de acuerdo conmigo, cuando le dije que todavía había debilidades, y que era nociva la intervención de personas ajenas a la clase obrera en la dirección de los sindicatos, toda esa banda de abogados, de chambistas y corruptos que dirigía el tristemente célebre Lombardo Toledano, que utilizaba la combatividad y abnegación del proletariado mexicano como trampolín de sus ambiciones personales o como medio de vida. Sobre el movimiento de la IV Internacional en México, le dije que tenía la misma impresión que sobre el de Argentina. Me respondió que era débil, en efecto, pero que a través de la acción, se iría reforzando. Le pregunté si no le parecía que la devaluación de la moneda, como consecuencia de la devaluación del petróleo no podía repercutir de manera que pudiera ser utilizado por la burguesía para dar un golpe de estado contra Cárdenas. Me contestó que Cárdenas tenía un gran prestigio, a pesar de las actividades de ciertas personas poco recomendables de su entorno. Un prestigio evidente antes que nada en la clase campesina y que no creía en el éxito de una campaña en su contra como lo había demostrado el caso del Gral. Cedillo. “Y ¿Qué piensa usted del aprismo?”, le pregunté. “No quiero opinar, porque es una cuestión que no conozco, que hace falta que la estudie. Cada país tiene sus características. Los apristas que frecuenté en México, me parecieron gente honorable e inteligente. Como revolucionarios, podemos golpear juntos al enemigo común, pero manteniéndonos separados y sin olvidar jamás que somos nosotros los que realizaremos la tarea de la revolución”. Para terminar, le pedí una fotografía y un libro, cosa que intentó evitar diciéndome que no tenía. Sólo ante mi insistencia, tomó una fotografía y un libro en inglés sobre El Contra-Proceso, en el que escribió una dedicatoria. Cuando me dejó, como siempre, me instó a continuar la lucha y a mantenerme firme. Tercera entrevista La tercera entrevista tuvo lugar en el momento de mi partida y fue muy breve. En esta ocasión fui a la casa de Trotsky junto a algunos dirigentes sindicales que había conocido en México. Cuando entramos, lo encontramos cruzando su jardín para plantar un cactus, que había recogido unos días atrás en un paseo por el campo. Le pregunté si hacía jardinería. Me contestó que efectivamente hacía como los pequeño-burgueses que se ocupan de su jardín el domingo. Después entramos en su estudio y hablamos un rato de diversos temas, y al comentar la reunión que se había realizado por su consejo, él criticó que de allí no saliera una resolución. Cuando me iba me encargó transmitir sus cordiales saludos a los trabajadores de Argentina y su llamado a que prosiguieran sin vacilar la lucha por su emancipación, en la cual están obligados a hacer desaparecer a todos los burócratas y traidores. León Trotsky cayó bajo el golpe dado impunemente por un sicario de Stalin. Lo vengaremos poniendo en práctica sus ideas y sus consignas.
Un siglo XX convulsivo El siglo XX que recientemente concluye deja una discusión inconclusa en el campo de las ideas. El posmodernismo, predominante a partir de mediados de la década del ’80, empezó a perder peso hacia los últimos años del siglo. No fue ésta la primera vez que surgieron corrientes que recurrían al irracionalismo para explicar la impotencia que les produce un mundo que se va de las manos. El posmodernismo es comparable, en el mejor de los casos (cuando no actúan como apologistas directos de la burguesía), a aquellas corrientes que a fines del siglo XIX y principios del XX intentaron expresar el escepticismo y confusión que les provocaban las convulsiones sociales que se avecinaban. A fines del siglo XX, un destino incierto y duros golpes recibidos luego de las derrotas de los ’70 y principios de los ’80 eran la base que los posmodernos quisieron traducir en sus teorías del “fin de la historia” y de las “ideologías”. Decretada la imposibilidad de construir un futuro mejor, nos quedaba el efímero presente y la disolución generalizada de todas las certezas. El futuro, en todo caso, sería ese “fluir” del presente sin crisis ni rupturas. Nietzsche y una visión edulcorada del eterno retorno serían bienvenidos, sólo que a este “destino trágico” los posmodernos responderían con un encogerse de hombros. Desaparecidas las contradicciones, desaparecía la necesidad de intentar resolverlas y del sujeto que lo lleve a cabo. Entonces, concluirían, los grandes sueños de las masas fueron sólo “grandes relatos”. En el campo teórico, la crítica del capitalismo debía dejar lugar al “comentario” interpretativo, orgullosamente establecido como arbitrario, “una interpretación más” que no entrara por tanto en conflicto o lucha con otras. El eclecticismo no sólo no era problemático sino festejado como prenda de “amplitud”. Cualquier intento de un análisis global del mundo tenía el grave peligro de deslizarse a nuevos intentos de totalización que eran presentados, claro, como nuevos “autoritarismos” (después del ’89, por “suerte”, ya estaban sorteadas sutilezas como las diferencias históricas y de clase de los regímenes autoritarios concretos). Lo que distingue al posmodernismo es que, a diferencia de los irracionalistas del siglo anterior, más que una actitud apoteótica, la respuesta era una actitud indiferente y cínica mientras los capitalistas seguían llenando sus arcas a costa de la miseria “global” del planeta. Rodeándose de una aureola de máxima “radicalidad” por dudar de todo y todos, la conclusión siempre sería “es lo que hay”, y con eso las masas deberían conformarse. Mientras podían apreciar, por supuesto, el virtuosismo en el manejo del lenguaje de estos teóricos. El marxismo entraba, mejor que todos, en la categoría de “grandes relatos” que el posmodernismo quiso pasar a retiro. Si el “socialismo real” stalinista y sus horrores había decepcionado ya el gran sueño de “tomar el cielo por asalto”, el posmodernismo quiso encargarse de concluir la tarea tirando por la borda, junto con el desastre stalinista, aquellas políticas y perspectivas que intentaron ser alternativa. Los posmodernistas discutían con la caricatura estalinista del marxismo, versión ahistórica y antidialéctica que, con más diálogo o más disputa, distintas vertientes habían querido responder a lo largo del siglo. Así, nos dijeron, la tragedia de la U.R.S.S. era la inevitable “aplicación” histórica (y aquí sí no había otras interpretaciones) de las aspiraciones y bases teóricas del marxismo. Cuando el capital pasó a la ofensiva, el posmodernismo tuvo el terreno libre para expandirse. Los sucesos de la lucha de clases de la última década han comenzado a borronear con su mano izquierda lo que cientos de posmodernos habían escrito con su mano derecha. Pero la tinta usada por sus teóricos, destilada de las derrotas, es sin embargo resistente, y aún en los escritos de muchos de sus críticos se traslucen presupuestos posmodernos de los que aún no han podido desprenderse. Incluso algunos como Negri hablan en nombre de un “marxismo renovado” y pretenden “actualizarlo”, pero sin dialéctica, es decir, lo niegan. Otros, defensivamente frente al mecanicismo stalinista, una vez más proponen una “vuelta” a los orígenes del pensamiento de Marx, en el que quieren encontrar una negación de toda referencia a aquello que pueda sonar a cualquier tipo de demonizado mecanicismo, económico o natural. A diferencia de los irracionalistas de toda época, la tradición marxista clásica se nutrió y aprendió de las convulsiones y novedades sociales que se presentaron. A Trotsky a lo largo de su vida le tocó presenciar el nacimiento de los soviets, la primera guerra mundial, la toma del poder del proletariado por primera vez en la historia y, para colmo de “rarezas”, en un país atrasado. Siguieron el retroceso de esa revolución y el ascenso del fascismo. Lejos de una actitud contemplativa, su reacción a tales eventos fue analizarlos, aprehenderlos y sacar lecciones para intervenir en ellos. Su herramienta fue el marxismo, no como un esquema prefabricado que se aplicara y arrojara automáticamente un resultado, sino poniéndolo a prueba en cada uno de estos eventos. El esfuerzo fue fructífero: la teoría del desarrollo desigual y combinado, la teoría de la revolución permanente, el anticipo de la segunda guerra mundial, la explicación de la burocratización del primer Estado obrero, son ejemplos de uno de los legados marxistas más importantes y actuales. Las convulsiones de la lucha de clases nutrieron su propio método y lo desarrollaron. Aceptó todo lo novedoso y contradictorio que presentaba la historia junto con el desafío de aprehender la realidad en toda su riqueza para poder con ello “hacer” la historia y construir una sociedad distinta. Su marxismo probó haberse fortalecido por aquellas pruebas históricas. En el plano de las ideas y la cultura consideraba que debía utilizarse aquello que fuera productivo para la construcción de una nueva sociedad, a la vez que disputar palmo a palmo la producción burguesa en el plano teórico. Por ello nunca dejó de atacar, violentamente si era necesario, a diversas escuelas científicas y sociales, a la vez que intentó recuperar cada tendencia progresiva que en ellas entreveía. En su época y en el campo de la filosofía, el marxismo debió lidiar con dos corrientes de larga data opuestas entre sí, que desde fines del siglo XIX y principios del XX cobraban fuerza frente a rutilantes avances científicos: por un lado el idealismo subjetivista, en el que diversos teóricos recaían para explicar las inseguridades sobre “la materia” que tales descubrimientos sugerían y, simultáneamente, un idealismo objetivo que provenía de la herencia dejada por Hegel2. Por otro lado predominaba un positivismo que, rampante, avanzaba sin cesar y se extendía del campo de las ciencias naturales a las sociales, bajo el mismo influjo (y que fue finalmente el dominante del siglo XX). Trotsky discutió vehementemente contra los marxistas que vio deslizarse hacia una u otra tendencia. En “El materialismo dialéctico y la ciencia” defiende ciertos avances científicos como demostración de la dialéctica materialista. En “Las tendencias filosóficas del burocratismo”, artículo casi desconocido en español hasta hoy, discute lo que él consideraba una teoría idealista subsidiaria de la “teoría de los factores” en ciertas postulaciones del stalinismo. Pero también en los “Cuadernos 1933-35” discutirá contra el pensamiento positivista que creía poder avanzar sólo con un hábil manejo del material sin preocuparse por “complicaciones” teóricas como la dialéctica. Trotsky se encontrará a lo largo de su vida con tales tendencias influyendo o siendo defendidas por algunos de sus aliados políticos. Así, el motivo de los “Cuadernos...” era no solamente un estudio de los textos de Lenin sobre Hegel, sino también una reflexión propia sobre la dialéctica, por esos años catalogada como “animista” por un aliado político de ese momento, Max Eastman3. Según diría Eastman, desde un pretendido materialismo radical, pensar el mundo como un proceso dialéctico es atribuirle una forma que sólo es una creencia subjetiva. A lo sumo, dirá Eastman, “creerse” un dialéctico sirve para tener una mayor “flexibilidad” en el manejo de lo objetivo, es decir, la dialéctica sería un prejuicio que tiene la virtud de eliminar otros prejuicios más osificados. A fines de los ’30 otro intelectual, Burnham, por aquellos años dirigente del SWP4 norteamericano, llamaría a Hegel el “viejo embrollón” y a la dialéctica la consideraría una nueva forma religiosa. La polémica con Eastman parece repetirse sólo que Burnham, influenciado por el pragmatismo, ni siquiera le da el beneficio de ser útil para “flexibilizar” el pensamiento. Para Trotsky tal visión tenía una base social en el ambiente norteamericano, percibida como una sociedad aparentemente sin contradicciones que no necesitaba elementos teóricos que dieran cuenta de ellas. En sus respuestas (notas o cartas compiladas luego como En defensa del marxismo), la discusión política incluirá una pelea por la dialéctica, donde reformulará mucho de lo reflexionado en “Cuadernos...”. Pero veamos primero la propia formación filosófica de Trotsky, el valor que dio a los problemas filosóficos y sus relaciones con la política. Los escritos dedicados a este tema no son los más numerosos en proporción al conjunto de su producción intelectual. Al igual que Lenin, su principal aporte a la dialéctica está en la aplicación que hizo de la misma. Intervino en este terreno sobre todo cuando fueron atacados conceptos que él consideraba esenciales. Ello no quiere decir, sin embargo, que haya dado a la filosofía y a su estudio una importancia menor, aunque se quejaba de no poder dedicarle el tiempo necesario a éste y a muchos de sus debates5. Sin embargo, más de una vez sorprendió a sus pares por la aparente “futilidad” de abrir discusiones filosóficas frente a circunstancias acuciantes. Varios autores relatan el asombro de los camaradas de Trotsky cuando lo primero en preguntar fue, recién llegado a México en medio de la persecución stalinista, cuál era el nivel de estudio de la dialéctica en el SWP6. En varias cartas de las que intercambiaba con dirigentes de la IV° Internacional, Trotsky hace un lugar para discutir y recomendar los materiales filosóficos que consideraba necesarios para la formación de sus cuadros7. Posteriormente, las discusiones que culminaron en la ruptura de un sector de la principal sección de la IV° Internacional, tendría como uno de los ejes el menosprecio por la dialéctica, discusión en la que Max Shachtman, dirigente del SWP, secundaba a Burnham. Trotsky insistirá en que las diferencias filosóficas llevan, a la larga, a diferencias políticas. Esto no significaba sin embargo que sólo una buena base dialéctica asegurara una buena política. En el mismo En defensa del marxismo encontramos relatado el caso de Plejanov, cuyo amplio conocimiento de la dialéctica no le evitó sacar conclusiones erróneas sobre la política para Rusia, mientras que otros marxistas, sin su formación, estuvieron a la altura de las circunstancias8. Pero también debería ser claro que sin un pensamiento que permita captar las contradicciones, cambios bruscos y novedades que siempre presenta la historia, difícil será enfrentar los desafíos de la lucha de clases. Por ello la dialéctica será para Trotsky la piedra de toque del marxismo para discutir con otras tendencias. ¿De dónde abrevó Trotsky su visión del marxismo? No sólo lo conoció, como era usual, a través de los escritos de Plejanov, sino también de Labriola, marxista italiano cuya visión filosófica se forjó combatiendo al positivismo9. Labriola acentuaba la influencia y “realidad” que tenían en la experiencia las tradiciones, la religión, la cultura, por lo que había que tenerlas en cuenta en el análisis marxista con una perspectiva diferenciada que no confunda estos fenómenos “superestructurales” con la estructura económica y traslade mecánicamente las leyes de una a la otra10. Trotsky adoptó como propia esta visión, y hasta sus últimos días, al recomendar las lecturas necesarias para sistematizar los fundamentos del materialismo dialéctico, ofrece los libros de Labriola y Plejanov11. De Labriola tomaría también la crítica a la teoría de los factores con la que enfrentaría en 1928 a Stalin en el terreno filosófico. Consideró que ésta no simplemente “disuelve cualquier explicación real de cómo estos factores surgieron, sino también que la entera estructura de factores reemplaza entonces a la actividad humana como la fuerza motriz de la historia”12. En lo que sigue, nos centraremos en los “Cuadernos de 1933/35”13, que a pesar de su fragmentariedad y de ser apuntes inconclusos los consideramos un núcleo central del pensamiento de Trotsky en este terreno, donde se encuentran nudos teóricos que había esbozado previamente y que luego utilizó, mostrando sus frutos en muchos otros campos. Son escritos que han permanecido desconocidos o poco analizados por los estudiosos del movimiento trotskysta. A través de ellos se tratará de ver como Trotsky “conquistó de nueva cuenta”, la herencia de los fundadores del marxismo y como podemos nosotros hoy ir a su conquista. Dos dialécticas de ruptura Mientras a principios del siglo XX los reconocidos depositarios de la “letra” de Marx y Engels revisaban y desfiguraban el marxismo, la tercera generación de marxistas, como la definiría Perry Anderson, encontraba en él una base inestimable para analizar los impactantes cambios históricos. Sólo para dar tres grandes ejemplos de quienes serían de los más importantes dirigentes de una nueva Internacional: si al calor de la revolución de 1905 Trotsky cometió “herejía” con las tempranas formulaciones de la revolución permanente en Resultados y Perspectivas, por los mismos años Rosa Luxemburgo con Reforma y revolución y Lenin con su ¿Qué hacer? (o más tarde Imperialismo, fase superior del capitalismo), luchaban por los fundamentos de ese legado. Las más feroces luchas estratégicas y teóricas son la marca del marxismo en los años de formación de la III° Internacional. Partido, economía, sujeto revolucionario, la actualidad de la revolución, todo estaba en discusión. Las bases filosóficas no fueron la excepción. Resulta productivo encarar una comparación entre Trotsky y Lenin14 (en quien estaba pensando cuando comenzó este estudio sobre la dialéctica hegeliana), para poder captar a Trotsky en el marco de similares reflexiones dentro del marxismo de la época, y porque es útil para caracterizar una particular perspectiva de algo tan caro a Trotsky como la dialéctica, de la cual en los “Cuadernos...” hay una visión original. Lenin y Trotsky ven en la dialéctica una forma de pensamiento capaz de explicar el movimiento, superadora de la osificación en categorías fijas de la lógica formal. Así, a pesar del misticismo que Lenin ve en Hegel, considerará que “La idea básica es genial: la idea de la conexión universal, multilateral, vital, de todo con todo, y el reflejo de esa conexión –Hegel puesto cabeza abajo en forma materialista [...]– en los conceptos humanos, que también deben ser tallados, trabajados, flexibles, móviles, relativos, mutuamente vinculados, unidos en opuestos a fin de abarcar el mundo. La continuación de la obra de Hegel y de Marx debe consistir en la elaboración DIALÉCTICA de la historia del pensamiento humano, de la ciencia y de la técnica”. En el mismo sentido Trotsky defenderá la dialéctica porque “analiza todas las cosas y todos los fenómenos en su cambio continuo, determinando en las condiciones materiales de aquellos cambios el límite tras el cual A deja de ser A” (“El ABC de la dialéctica materialista”). Pero frente a la más popularizada forma de funcionamiento de la dialéctica, la “negación de la negación” representada en la tríada “tesis-antítesis-síntesis15, ambos revolucionarios rusos van a considerar como principales otras de las así llamadas “leyes” de la dialéctica. Lenin, a lo largo de sus apuntes tomados mientras leía a Hegel, da mayor preponderancia a la ley de la “interpenetración de los contrarios”. Resalta la importancia de este punto en torno al pensamiento de la transición: “Evidentemente también aquí lo principal para Hegel es señalar las TRANSICIONES. [...] No sólo (1) conexión, y conexión inseparable, de todos los conceptos y los juicios, sino (2) transiciones de uno a otro, y no sólo transiciones sino además (3) identidad de los contrarios”. Más adelante, mientras aclarará que más que “identidad” debería hablarse de “indivisibilidad” o “unidad” de los contrarios, el resumen que hace de los procesos contenidos en la dialéctica insiste en la identidad de los contrarios como su proceso fundamental y considera a otros problemas, tales como el de contenido / forma y la transición de cantidad en calidad, como “ejemplos” de ella. Resumiendo su lectura de Hegel, lo que Lenin rescata de esta “ley” de la interpenetración de los contrarios es, contra la concepción “inerte, pálida y fría” del desarrollo como crecimiento o decrecimiento (donde la fuerza impulsora del mismo permanece oscura y es atribuible a una causa externa o Dios), una concepción “viva” en tanto “proporciona la clave para los saltos, para la ‘ruptura de continuidad’, para la destrucción de lo viejo y el surgimiento de lo nuevo”. Ahora bien, esta definición del cambio supone una evolución no pacífica, sino convulsiva, dada a través de la lucha entre los contrarios16. Lenin saca esta conclusión y, cuando resume las características de la dialéctica, la unidad de los contrarios está ligada a la lucha entre esos contrarios: “¿Qué distingue la transición dialéctica de la no dialéctica? El salto. La contradicción. La interrupción de lo gradual. La unidad (identidad) del ser y del no ser”17. Trotsky en sus “Cuadernos...”, en cambio, definirá al salto de cantidad en calidad como “ley fundamental de la dialéctica”18 pero con similares resultados respecto a la idea de evolución. También Trotsky explicará otros procesos según la característica considerada principal de la dialéctica: tal es el caso de la relación entre la posibilidad y la necesidad y entre forma y contenido. Este relato de Trotsky de las leyes de la dialéctica permite ver que su concepción es también la de cambio convulsivo, resaltando este carácter contra la “concepción liberal gradualista”: “Todo fluye, pero no por fuera de sus márgenes. El mundo no es “fluido”, hay cambios en él, la cristalización de elementos durables (coagulados), aunque no por cierto “eternos”. Entonces la vida crea sus propios márgenes para sí misma para más tarde borrarlos. Los cambios cuantitativos de materia en un estadio dado presionan contra esas formas coaguladas, las cuales eran suficientes para su estado previo. Conflicto. Catástrofe. O la vieja forma vence (sólo parcialmente vence), haciendo necesaria la auto-adaptación del proceso (parcialmente) conquistado, o el proceso de movimiento revienta la vieja forma y crea una nueva, por medio de nuevas cristalizaciones de sus matrices y la asimilación de elementos de la vieja forma”. La idea central de la que parte Hegel es la de movimiento, y la referencia a los mecanismos en los cuales éste se da, denominadas como “leyes de la dialéctica”, no pueden tomarse como categorías fijas sin traicionar la misma postulación de la que parten. Por lo tanto, no debe buscarse tampoco en las lecturas de Lenin y Trotsky una ley fija que niegue las demás. Lo que aquí se intenta resaltar es que ambas lecturas, aún tomando distintas “leyes”, significativamente apuntan al momento de cambio cualitativo como un proceso de lucha o de salto, es decir, no gradual19. El gradualismo era la concepción liberal habitual del desarrollo, pero concepciones similares se hallaban también dentro del propio marxismo, versiones que políticamente se tradujeron en estrategias reformistas que ambos revolucionarios combatieron. Después de todo la revolución es, si lo hay, el cambio convulsivo y no gradual por antonomasia. Las referencias de Lenin y Trotsky están teñidas por estas discusiones. Poner en relación estas descripciones con otro elemento importante de la dialéctica, como es el de totalidad, puede aportar a otra importante discusión teórica dentro del marxismo. Este elemento es importante tanto para la dialéctica hegeliana como para la dialéctica marxista. Pero, si para Hegel se trata de una totalidad cerrada sobre sí, teleológica (crítica que fue trasladada al marxismo por incluir también una noción de totalidad), para el marxismo la totalidad es abierta, determinada históricamente pero no inevitable ni asegurada20. Lenin y Trotsky no tratan específicamente este elemento, pero está presupuesto en el tratamiento que hacen de la dialéctica. Mientras la lucha entre contrarios y el automovimiento de Lenin suponen una unidad que las abarca, es decir, que las fuerzas en lucha son parte de una totalidad en la cual se miden e interpenetran, Trotsky definirá la totalidad en la que los saltos se desenvuelven como “unidad diferenciada”, para distinguirla de la identidad hegeliana. Ahora bien, el hincapié puesto en la lucha o en el salto, más que en la popularizada tríada, resaltan este anti-teleologismo cuando se considera la totalidad del proceso. Si lo que hay es lucha y saltos cualitativos, la “síntesis” no está asegurada sino que es un resultado definido por una relación de fuerzas dada, es decir, histórica y no predestinada. La totalidad marxista no implica, a pesar de lo que digan los posmodernistas, una oculta teleología, y el análisis global tendiente a alcanzar una totalidad concreta con sus múltiples contradicciones más bien son un resguardo contra toda totalidad vacía que resulte un absoluto inmodificable. El problema de una unidad no mecánica Una insistencia permanente de Trotsky, recuperando las enseñanzas de Labriola, era que si bien debía mantenerse una perspectiva monista, cada campo o nivel tenía sus propias leyes y no debía aplicarse de uno a otro sin más, a riesgo de deslizarse en el mecanicismo. El marxismo debe tener una perspectiva metodológica que de cuenta de una “unidad diferenciada” (denominación que en los “Cuadernos...” aplicará Trotsky al propio materialismo dialéctico), para cuidarse del riesgo de un unilateral hincapié en uno u otro aspecto. Una de las principales discusiones del marxismo en la que este problema se plantea es en la relación entre naturaleza e historia humana. Separar absolutamente al hombre de la naturaleza significaría tener que volver, para explicarlo, al “acto de creación” divina. En “El ABC de la dialéctica...” dirá: “Llamamos ‘materialista’ a nuestra dialéctica porque sus raíces no están en el cielo ni en las profundidades del ‘libre albedrío’, sino en la realidad objetiva, en la naturaleza. [...] Nuestro pensamiento, incluso el pensamiento dialéctico, es solamente una de las formas de expresión de la materia cambiante. En este sistema no hay lugar para Dios, ni para el Diablo, ni para el alma inmortal ni para leyes y normas morales eternas”. Trotsky defendía para esta relación el legado de Engels, y así lo hace también en los “Cuadernos...”. Si en escritos como “Las tendencias...” se había dedicado a marcar una perspectiva unitaria (recordemos que creía estar discutiendo contra una visión que separaba todo en factores), señalando al materialismo histórico como la aplicación del materialismo dialéctico al campo de la historia humana22, en los “Cuadernos... ” se mete de lleno en esa relación, a la que definirá como un salto cualitativo: una nace de la otra, y de allí su permanente relación, lo que no significa su subordinación. Una vez dado el salto de la aparición del hombre y su trabajo, la naturaleza se ha visto modificada como nunca antes lo había sido. Esa característica es justamente central para la definición marxista del hombre, aquello que lo diferencia del resto de los seres vivos. Así es como Trotsky ve una relación entre el marxismo y otras teorías, como la del darwinismo, que ya antes había defendido aún con los límites que presentaban: “En esto, su sentido fundamental y más general, la visión dialéctica de la naturaleza y la humanidad coincide con la así llamada visión de la naturaleza “evolucionista”, [...] Más adelante veremos que esa “evolución” como una fórmula general para los orígenes del mundo y la sociedad es más amorfa, menos concreta, con menos contenido, que la concepción dialéctica. Por ahora es suficiente para nosotros que el punto de vista dialéctico (o evolucionista), consecuentemente el más apropiado, inevitablemente conduce al materialismo: [...] El punto de vista evolucionista llevado a una conclusión lógica no deja espacio ni para el idealismo ni para el dualismo, ni para otras especies de eclecticismo”. Trotsky permanecerá siempre atento a los desarrollos y descubrimientos en el campo de las ciencias naturales. En los “Cuadernos...” encontramos intercalados recortes de diario relatando alguno de ellos. Trotsky seguramente hubiera recibido con beneplácito teorías sobre la evolución como la de Stephen Jay Gould, famoso paleontólogo norteamericano recientemente fallecido, en la cual la evolución del mono al hombre se considera en sus momentos graduales pero donde también se plantea que existen puntos a partir de los cuales una aceleración hace emerger un cambio brusco en esa evolución (un salto cualitativo o, en las palabras de Trotsky de los “Cuadernos...”, una “catástrofe”). Son autores como Stephen Jay Gould o Richard Lewontin los que en los últimos años han postulado una visión alternativa a las tendencias al “determinismo genético” en boga. Trotsky hubiera podido decir, igual que lo hizo con el freudismo o el darwinismo, que estas teorías no sólo no entraban en contradicción con las bases fundamentales del materialismo dialéctico, sino que lo confirmaban. Evolución, sí, pero a saltos y sin un final predeterminado, que no debe confundirse con la idea liberal de evolución lineal y pacífica a la que Trotsky critica: “no debemos olvidar que el concepto mismo de evolución ha sido completamente corrompido y mutilado por los profesores universitarios y los escritores liberales que lo han identificado con ‘progreso pacífico’” (“Evolución y dialéctica”). Asimismo es que critica a científicos que en otros casos había reivindicado, como Mendeleiev, al que considera un “optimista industrial” que confía en la evolución pacífica de la ciencia en el capitalismo como suficiente para el bienestar social. Es también éste el error de algunos darwinistas. Pero Mendeleiev y los darwinistas tienen en común otro error: el de un mecánico traslado de las leyes de la naturaleza a la sociedad (“El materialismo dialéctico y la ciencia”). Una visión que no señale al mismo tiempo la diferenciación necesaria tiende a un mecanicismo deudor del positivismo. El DIAMAT stalinista es un buen ejemplo de tal visión en el marxismo. Ésta fue por mucho tiempo la versión preponderante. Autores tan diversos como Sartre y Lukács han rondado toda una vida teórica alrededor de esta relación. Actualmente otros autores delimitan distintas corrientes del marxismo alrededor de este punto, entre mecanicistas deudores del DIAMAT y subjetivistas “praxólogos”. Este intento de solución es una nueva unilateralidad, ahora hacia el otro lado. En los años ’70 Raya Dunayevskaya, secretaria de Trotsky en México y activista por la liberación de los pueblos africanos durante los ’60, señalaba lo que para ella constituye un “choque de reconocimiento” que diferencia tajantemente las visiones de Lenin a partir de 1914 de desarrollos anteriores. En Latinoamérica y trazando una continuidad con el Che Guevara, Löwy parece retomar este planteo de Dunayevskaya, versión que circulará en otros autores latinoamericanos hasta la actualidad23. Tal ruptura instauraría una tradición en el marxismo que, muerto Lenin, nadie pudo llenar, según la cual una correcta apreciación de Hegel lo separan del marxismo mecanicista ruso del cual en buena medida había sido deudor, y lo acercan a una definitiva mejor apreciación de la creatividad y “auto-actividad” de las masas, en línea directa con la insistencia de Hegel en el lado activo del sujeto. Trotsky para Dunayevskaya quedaría excluido de esta genealogía. Pero esta lectura cae ella misma en una interpretación mecánica de las relaciones entre filosofía y política, trasladando categorías propias de la primera (como la noción de sujeto en gnoseología), a los sujetos de clase histórico concretos en la lucha por sus reivindicaciones. Las críticas a Trotsky que siguen en el desarrollo de Dunayevskaya las hará entonces no en el plano de la filosofía sino en el plano de la estrategia política, considerándolo mecanicista por insistir en el proletariado como clase revolucionaria. Volveremos a este punto más adelante, pero está claro que, en todo caso, “mecanicismo” aquí no puede aplicarse como el “mecanicismo” filosófico que anula la práctica subjetiva como motor de la historia, sino en todo caso se trata de discutir qué sujeto es capaz de ello. Por otro lado, una cosa es apreciar mejor en Hegel, tal como hizo Marx en las “Tesis sobre Feuerbach”, el acento en el “lado activo”, otra es querer mostrar un Lenin devenido hegeliano en filosofía que redujera el marxismo a “acompañar” la actividad espontánea de las masas en política. En todo caso, tales postulaciones objetivistas del stalinismo estaban recién en pañales cuando Trotsky escribió sobre filosofía (tal es así que en “Las tendencias...” discute con Stalin como “idealista”) y muchos de los textos ahora disponibles de los clásicos del marxismo donde varios de estos autores se basan no habían sido aún publicados. Para muchos, desde problemáticas posteriores y descuidando las propias afirmaciones de Trotsky en el terreno filosófico, Trotsky habría sido subsidiario del DIAMAT y en los fundamentos filosóficos del marxismo no logró, como sí en otros terrenos, ser una alternativa. Por un lado, tal visión es una sobreestimación de los desarrollos teóricos de Stalin: éste más bien se ha manejado haciendo primero y luego recubriendo con pseudo teorías sus acciones, para justificarlas. Teóricamente ha zigzagueado tanto como políticamente. Por el otro lado, es una lectura forzada de los escritos de Trotsky. Su reivindicación de la dialéctica, el acento puesto en la práctica histórica para una visión de la evolución no lineal, la insistencia de no confundir las leyes de un terreno con otro, lo ubican lejos de los mecanicismos stalinistas. Los “Cuadernos...”, poco conocidos, reafirman y aportan nuevos elementos a esta discusión. Saltos y teorías del conocimiento El problema del desarrollo de la ciencia incluye otro problema filosófico importante: la relación entre ontología y gnoseología. Es un punto central, por cierto, si se trata de discutir Hegel, un eje de los “Cuadernos...”, y una de las objeciones centrales contra Trotsky por parte de quienes defienden un marxismo más “hegeliano”. Trotsky se pregunta si aceptar, como él acepta, una realidad existente independientemente del hombre (como la existencia de la naturaleza más allá de la aparición del hombre), no es volver a un dualismo kantiano al cual Hegel ya había contestado. Así, redefine la pregunta acerca de qué expresa el conocimiento: “¿Qué expresa la lógica? ¿La ley del mundo exterior o la ley de la conciencia? La pregunta está postulada dualísticamente, por lo tanto no correctamente las leyes de la lógica expresan las leyes (reglas, métodos) de la conciencia en su relación activa con el mundo exterior”. Hasta aquí tenemos planteado, una vez más, la unidad diferenciada que Trotsky defendía. Pero, dijimos, hace falta una correlativa diferenciación si no quiere considerarse al conocimiento como mero reflejo de la realidad exterior. Trotsky utilizará las nociones de dialéctica objetiva y dialéctica subjetiva, y una vez más hará hincapié en las particulares leyes de cada una.

LLEVEMOS LA IZQUIERDA AL CONGRESO El 27 de Octubre próximo son las elecciones legislativas. Es un momento decisivo para nuestro país porque estamos en el final de una etapa política y económica. El kirchnerismo que llegó al poder luego de una crisis, gobernó durante 10 años y dejará indefectiblemente el gobierno en el contexto de otra crisis similar. Se abrío una interna peronista para sucederlo. El éxodo de los intendentes peronistas hacia el partido de Massa y la consolidación de Scioli como sucesor del oficialismo, llevan al electorado peronista hacia la única salida: la salida del ajuste. La oposición tradicional no es alternativa. La reedición de la Alianza de UNEN, abraza en su formación a Prat Gay y a Pino Solanas, de discursos opuestos pero evidentemente alineados en su política. En la misma línea se encuentra el FAP de Binner, aliado a los radicales de Barletta en Santa Fe y Cobos entre otros. En este marco y con una conducta estrictamente independiente de los partidos patronales, la izquierda ha tenido un crecimiento enorme en la última etapa política. En 2011 se formó el Frente de Izquierda y de los trabajadores que terminó de darle a ese ascenso un nombre propio. En las elecciones de 2011 se logró superar la proscripción de la ley electoral de CFK que pretendía dejar afuera a los partidos de Izquierda y puso en primera plana que la izquierda podía superar cualquier traba si mantenía la unidad de sus fuerzas. En el transcurso de estos dos años, el Frente de Izquierda (FIT) mostró su capacidad de desarrollo, en los sindicatos, donde cada vez hay más comisiones internas luchadoras alineadas a estos partidos, en los centros de estudiantes (en la UBA la izquierda controla 9 de los 13 centros de estudiantes y co-dirige la FUBA) y en las elecciones PASO de agosto consiguiendo superar la proscripción en los 18 distritos donde se presentó alcanzando en total casi un millón de votos y colocándose como cuarta fuerza a nivel nacional y consolidándose como única opción a la izquierda del gobierno. En las últimas elecciones provinciales en Salta, el Partido Obrero, en el Frente de Izquierda consiguió una elección histórica, ganándole al peronismo feudal de Romero y Urtibey, y a la oposición sojera del fascista Olmedo. Con 22% de los votos sólo es superado por el peronismo si suman las 14 listas colectoras que presentaron. Es una muestra del crecimiento del FIT y las posibilidades reales de que un bloque de izquierda esté en el congreso. Vamos al congreso “Para convertir a los parlamentos en tribuna política, denunciar al contubernio entre los capitalistas, su régimen y sus partidos, y para desarrollar las luchas y la movilización extraparlamentaria de los trabajadores y el pueblo. Para poner nuestros diputados, legisladores o concejales al servicio de las luchas obreras […]Para propagandizar y agitar en los métodos del gobierno de los trabajadores” Para que la crisis de los capitalistas, no la paguemos los trabajadores. Por todo esto, los siguientes usuarios de Taringa! de la comunidad del FIT votamos y llamamos a votar al Frente de Izquierda el 27 de octubre en cada distrito. Y convocamos a todos nuestros simpatizantes a fiscalizar para el FIT con motivo de evitar el fraude electoral. @rominatelee, @Fusser2, @Robert1to, @LeiyoFDER, @KunalNayyar, @SebasMpr, @Carcomelo, @leandroperico, @negronegro, @Nico_auditore, @dylan_27, @PepuCC, @Viejo_Hans, @oskrderiver, @crazy__crazy, @viroguitar, @ESTAS_EN_FORMA, @FIT_OctavioCrivaro, @gonzo_v, @Bad_21, @FIT_ClaudioDellecarbonara, @FIT_NicolasDelCano, @nicocharly22, @aaaalex, @eduardosexx, @BobNico, @Fanquuito, @LDKgroup, @residente110, @DoubleTalkinJive, @adam_ricotero, @ParamodePedro, @sauhra, @armadoderedessoc, @telmareynoso, @Eazy_dogg, @dm666, @JulepesPepes, @fabito1945, @narf14, @ringading, @ChE_GuEvArA, @laion993, @santiago_canalla, @misterystorm2, @illuminist, @R4BIT, @volar_volar, @DNCIDO, @maryfilosofia, @nahu_capo, @l_FoDaUn_l, @mankys2, @shabraniguru, @tole_, @LULI_Pe, @matyaz17, @DanyCamargo, @barrakuden, @T_Maxii_T, @TamplenqueJ, @Drjodedor, @sinnioreeqquiz, @o5at4, @bx1g4, @Ryouma, @piratacab, @lolo120991, @MariaPapani, @Bronzuoli, @FasoyMate, @ChimpolloJ, @zirritorrent, @kashmir32, @Cleopatra_VII, @Majitogranjera, @Tumamaenbolasx, @leyessocialistas, @Rhythms, @galo70ar, @manchupenrreuzix, @AlvarezLeandro, @KomaliasticsKoma, @juahnm, @leo_vm08, @Nery91, @Lucas_Slb, @abdul, @ElTomm, @Kapo1975, @pablOOO5, @elvascopo, @Itneverends, @elcirculodebaba2, @ericncev, @crouch71, @Xaiarxa, @marlboro_diesel, @DavidLuizOficial, @BassLucho, @Syd22, @DFSumo, @DiegoRach, @freires, @Claviculanox, @Gneige, @juansiro, @boplawix, @Chainiis, @RampachinJ, @leaa_87, @GonzaloGuasp, @lkslopxx, @CARC_FAY, @Zebahstian, @AlomoM, @loco_cuerdo89, @TrollacioMontana, @caniete, @TROLLACIO_, @Cucuruchius, @flaneur, @ReinaAbril95, @edgarcosseti, @Hir0_20, @tamindiferente, @Me-gusta, @ElPini_Paternal, @TrotskyRevenge, @3voltios, @esceptic0, @nicoanti, @BailoConKirchner, @IFeelButterflys, @cazadorpunk, @SUSPENDIDO_N_VECES, @TinGuiLinGui, @raa7891, @rodgaz, @jonyyyhead, @Anickilator, @LeoArg_Is_Back, @aleg11, @aipom_, @Daani7, @Burzaquero73, @garrote2373, @LaNegraOprah, @LeviatanOrigin, @sergio_raza, @gerag14, @Rushta, @HELL_ETERNAL, @matiflesh, @agustin_rojo, @jooe5200, @mitoronjasa, @lucas113, @Relio, @wallyramone, @ultraEvangelista, @SeverinoEntrance, @El_neon, @Gardelito_Psicodelico, @Pattoa, @registro13, @julys_floyd, @whatcomes_around, @mananuu, @favitox, @cosme1666, @mundita21, @alternativojose1, @maty_jahovia, @ahijuna2810, @bersita123, @berito_hermetica, @LuchaDeClases, @leandro__gado, @Finoli-Finoli, @santorini01, @bloodybrothers, @CalayoO_Is_Back_, @RataCruel1, @Sex-Pistol, @tomastaras, @alepuk, @rata_beatlera, @Bielorrusia, @Virgo-metalero, @JualLamayan, @ediciones_paul, @LaParkaShinigami, @castre, @borislpa, @Marxupial, @GabayS, @javi1596, @sy6gv, @ElPeluca17, @KolopponMaleken, @FraterI, @chito_15, @SegundoScheIotto, @toquesangel, @3xwfi, @TrollacioVegeta, @cristian_flow, @h1zry, @DalaiLamaXVI, @the_best_nike, @Mente_Saturada, @Administrador, @HATE_FOREST, @GomezJose7, @Guitarra5cuerdas, @AltasLlantas, @GOLOOOO, @Celta81, @UnYogurCadaDia, @Troll_Esponja024, @NikoMundial, @NickBardo, @guadalupe_1958, @CarJuar96, @nosecualquiercosa, @CABEZACORDOOOBES, @agus14vc, @exterminadordek, @l0s_0tr0s, @ivanencrusijado, @La_vida_tombola, @el_fantasma_B, @mauro660, @GoloTallego, @nachless, @icaroyamil, @EnzoDonBan, @serialdoser, @extracorporal, @ModricLuka, @crapginax, @Bob_Esponja131, @Rasec666, @ForoBardo-net, @AlohaDOh, @MisterioCumbiero, @RealGarcilechazo, @Este-ban-AndresO, @Igbyelinmortal, @valePor-GifPorno, @lucas_thrash, @argentina_1946, @Capocannoniere2, @Juanox, @aleitte, @EltioAdolf, @vermeer-11, @jarias44, @raxod, @DrFeinstone, @Elhumanista, @Checho-Guevara, @PrensaObrera, @carolreznor, @TheRipperBlackT, @ElChabonDeJorge, @negrobragueta, @fanicanusa, @nanonauta1978, @Kapitsa, @SantiixD, @joey089, @rosaluxemburgo, @Geocidio, @Richard3, @demgr1, @OzzzY6, @el_chocherita, @nesta1305, @ale9020, @nacho33333, @texier13, @Elmo_chito, @RefDeLeyendas Accedé a la comunidad del FIT haciendo Click sobre la imágen. Manifiesto político-electoral del Frente de Izquierda y de los Trabajadores Las elecciones de renovación legislativa 2013 tienen lugar en el marco de tendencias a una crisis de conjunto, en el marco del fin del ciclo kirchnerista armado para desviar la rebelión popular de 2001. En el plano económico, se manifiestan las tendencias a una nueva crisis de deuda -después de haberla pagado religiosamente durante una década-, una inflación creciente, una deuda pública récord, el paulatino vaciamiento del Banco Central y de la Anses y una desvalorización internacional del peso. Argentina se encuentra, otra vez, en el rumbo de un nuevo viraje de la política económica, que tendrá consecuencias graves, otra vez, para los trabajadores. La clase capitalista reclama que se ponga fin al ‘cepo’ cambiario y otras regulaciones del Estado, que se proceda a una fuerte devaluación del peso y que puedan recuperar la libertad de entrada y salida de capitales y la posibilidad de acceder al endeudamiento internacional; reclaman la generalización del acuerdo con Chevron. A través de algunos de sus políticos (como Scioli, Massa, Macri o De la Sota) buscan conciliar ese programa con una “transición ordenada”, para evitar la repetición del 2001. En realidad, quieren que sea el gobierno K el que cargue con las “tareas pendientes” del ajuste. Los trabajadores, por su parte, protestan contra una carestía cada vez mayor que afecta el poder de compra del salario, y jubilaciones de hambre; contra los impuestos directos e indirectos a los ingresos del trabajo y contra la precarización laboral, la desocupación, el déficit y carestía de las viviendas y el derrumbe de la atención de la salud y la educación. En perspectiva, los grandes capitales, de un lado, y los trabajadores, del otro, volverán a enfrentarse para definir: quién paga los costos de la crisis. En el plano político asistimos a la fractura del partido oficial, el kirchnerismo; por un lado, ha habido un éxodo de intendentes K, por el otro, han aflorado choques al interior de la camarilla que sigue con CFK. Hay fricciones generalizadas en los diversos niveles del Estado (gobernadores e intendentes e incluso en los aparatos de seguridad). El gobierno ha establecido un sistema de espionaje especial contra los movimientos populares y procura devolver protagonismo político a las fuerzas armadas. Un represor de la dictadura ha sido designado comandante del ejército, lo cual ha generado u repudio generalizado, incluso en el oficialismo. La marcha del proceso político argentino tiene como telón de fondo a la crisis mundial capitalista. El capitalismo mundial descarga cada vez más la crisis contra las masas, por un lado destruyendo conquistas y derechos y, por otro lado, por medio de una represión creciente, intenta acallar las rebeliones populares. El Frente de Izquierda saluda y apoya la lucha de toda la clase obrera mundial contra el capitalismo imperialista y sus gobiernos. Y destaca la lucha del pueblo de Brasil y la juventud de Chile. En la Argentina, y más allá de las políticas de las direcciones burocráticas del movimiento obrero, las grandes huelgas y manifestaciones contra el impuesto al salario, lograron imponer un recule al gobierno kirchnerista. Se desarrolla un despertar de la clase trabajadora y la juventud que abarca a todo el continente y se expresan en la oposición de masas creciente a los gobiernos de Dilma o Evo Morales, así como también en Chile. Como expresión de este desarrollo histórico se ha producido el crecimiento de la izquierda combativa y anticapitalista en Argentina, que sacó en las primarias recientes casi un millón de votos -el doble de hace dos años. Este “ascenso de la izquierda” ha proseguido en las semanas siguientes: se ha manifestado en las elecciones estudiantiles en la UBA, sindicales y de delegados de empresas; en colegios y universidades; en el campo cultural. Se desarrolla la posibilidad de que los trabajadores encuentren la expresión política adecuada para enfrentar la nueva etapa. Llamamos a votar al Frente de Izquierda y de los Trabajadores con la conciencia de que se trata del desarrollo de una alternativa política de los trabajadores y de una respuesta política del pueblo laborioso a la nueva crisis capitalista. La tribuna parlamentaria del Frente de Izquierda servirá a la educación y al desarrollo de una conciencia de clase de los trabajadores; a la denuncia de las conspiraciones del imperialismo y las patronales nativas contra el pueblo, a través del aparato estatal; al reforzamiento de la lucha de los trabajadores y la juventud, y para impulsar las luchas y movilizaciones de carácter político. Utilizaremos la tribuna electoral para fortalecer la lucha, al servicio de las huelgas y la movilización extraparlamentaria en las calles de los trabajadores y la juventud, y como un medio más para el objetivo estratégico de derrotar a los capitalistas y su Estado mediante la revolución social. La deuda eterna La Presidenta se ha jactado de haber pagado, en la década, 173 mil millones de dólares de deuda externa -de ser, dijo, “una pagadora serial”. Lo que omitió fue que, mientras tanto, la deuda pública (externa e interna) ha subido casi cien mil millones de dólares, hasta alcanzar una cifra que supera largamente los doscientos mil millones de dólares. Desde 1975, Argentina ha pagado unos seiscientos mil millones de dólares y aún tiene una deuda descomunal. Estamos claramente ante una deuda usuraria, que crece como consecuencia de una continua capitalización de intereses que no se logran pagar. El saqueo del país ha alcanzado hace mucho un carácter delictivo. En este negociado ha intervenido la gran banca internacional, pero por sobre todo los capitalistas nacionales, que siempre han tenido en su poder la mayor tajada de esa deuda. Esto explica la conducta ‘serial’ de todos los gobiernos de los últimos cincuenta años. Para proceder a ese pago ‘serial’, el gobierno ‘nacional y popular’ ha ido vaciando al Banco Central y a la Anses. Esto explica que el 75% de los jubilados cobre un 25% del costo de la canasta familiar. El gobierno K ha tomado dinero de estas instituciones a cambio de títulos públicos que nunca serán cancelados, sino refinanciados en forma indefinida. Esos títulos públicos están contabilizados a una valuación teórica, no la real. Ahora mismo, el gobierno está vendiendo los títulos heredados por la Anses de las AFJP a precio vil, con el bastardo propósito de bajar la cotización del dólar. La Anses tiene en su poder el monto mayor de la deuda en pesos, que se licúa como consecuencia de la inflación y de la indexación por los valores del IndeK. El ‘pago serial’ está llevando a la bancarrota al sistema jubilatorio y monetario. El ‘relato’ del ‘desendeudamiento’ es simplemente una patraña. La reducción de la deuda externa, postulada por la reestructuración de 2005, ha sido una ficción, pues con el agregado de los llamados ‘cupones del PBI’, no ha variado en absoluto. Ha servido, solamente, para ‘estabilizar’ las relaciones con los acreedores capitalistas, a costa de los trabajadores. El resultado es que se asiste a una potencial cesación de pagos, en el marco de una crisis inminente con los llamados fondos buitres. La viga maestra de lo que pretendía ser ‘la reconstrucción de la burguesía nacional’, ha resultado una farsa. El gobierno que subió en 2003 para actuar como síndico de la bancarrota de 2001/2, enfrenta ahora otra crisis, que requiere un nuevo síndico, que será seleccionado, antes de 2015, por vía electoral o extra electoral. El fracaso descomunal del blanqueo de capitales (‘cedin’) constituye un voto abierto de desconfianza en el gobierno, por parte del capital nacional e internacional. Es otra expresión del cambio de frente de la mayor parte de los grandes empresarios y banqueros nacionales y extranjeros que ha apoyado al kirchnerismo, con altas y bajas, durante una década. El déficit fiscal, para pagar la deuda externa y otorgar toda clase de subsidios a las patronales es la causa principal de la inflación que empobrece a los trabajadores. El gobierno financia también ese déficit con la confiscación de los fondos de la Anses, y las patronales se valen de la llamada ‘libertad de empresa’ para subir los precios y especular con la inflación. El otro ‘relato’ mistificador es el de la “redistribución” de ingresos. Los síndicos de la bancarrota de 2001/2, se encargaron de acentuar la precariedad laboral, con el pretexto de ‘crear empleos’. Incluso con este recurso, la desocupación sigue muy elevada -del 15% si se incorpora al cálculo a los trabajadores de los ‘planes’, y aún más con los subocupados. Esto explica el elevado nivel de pobreza -un 70% si se toma a la canasta familiar, un 35% debajo de la canasta básica. La asignación por hijo, concebida y financiada por el Banco Mundial, apunta a sostener una asistencia social de hambre por tiempo prolongado. Reivindicamos el “trabajo para todos” (reparto de las horas de trabajo) y un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar. La pobreza estructural incluye el derrumbe de la atención de salud y la educación, y el descomunal encarecimiento de la salud privada. El Frente de Izquierda plantea la defensa de la educación y salud pública; una educación nacional única, estatal, gratuita y laica; y un sistema nacional de salud pública y universal, a cargo del Estado, ambos bajo la dirección de los trabajadores. Reclamamos la apertura de los libros de las obras sociales y de la medicina privada. Rechazamos la estatización de las obras sociales (en gran parte pantallas de la medicina privada), por parte del Estado capitalista, pues no sería más que un paso hacia la privatización integral de la salud. El Frente de Izquierda plantea el no pago de la deuda externa usuraria; la determinación de los responsables de este negociado, con el resarcimiento correspondiente; y el establecimiento de un impuesto extraordinario a los grandes capitales hasta cubrir la confiscación de activos sufrida por el Banco Central y la Anses. Privatizaciones y nacionalizaciones La función más importante de la sindicatura que formaron Duhalde-Lavagna-Kirchner, fue proceder al salvataje de las privatizaciones del menemismo y de los bancos de la quiebra. Para ese fin se apeló a un fenomenal sistema de subsidios. La consecuencia principal del operativo ha sido (junto con el pago de la deuda pública) la crisis económica, que financian, precisamente, la Anses y el Banco Central. El congelamiento de las tarifas fue un fenomenal obsequio a la burguesía nacional y extranjera, porque abarató servicios que utiliza y los salarios nominales, que quedaron abajo de los que habría requerido una canasta familiar más elevada. La precariedad de este rescate se manifestó en la crisis de inversiones de los servicios y en nacionalizaciones aisladas, la principal de las cuales fue la de las AFJP, que fue puesta al servicio del pago de la deuda externa. El vaciamiento de la Anses para el pago de la usura internacional es un ejemplo extraordinario de la utilización de las nacionalizaciones para rescatar al capital, mediante la confiscación de los ingresos de los trabajadores .Como consecuencia de esto, la Anses quedó convertida en una AFJP estatal, que condiciona el nivel de las jubilaciones al pago de la deuda y a los subsidios financieros al capital. Otras estatizaciones (agua, aerolíneas), han reforzado la crisis fiscal. Las ‘nacionalizaciones’ subieron un escalón con la expropiación parcial de Repsol (sujeta a indemnización en tribunales internacionales) y con una intervención creciente en el sistema ferroviario luego del asesinato de nuestro compañero Mariano Ferreyra, la rebelión de miles de tercerizados ferroviarios y la masacre de Once. Se trata de nacionalizaciones ficticias e incluso de reprivatizaciones (Chevron). La expropiación parcial de YPF, que el Frente de Izquierda denunció desde el primer momento, ha iniciado un camino de profundización de la entrega de los hidrocarburos al capital extranjero, un avance en la contaminación ambiental y un giro completo hacia el endeudamiento en los mercados internacionales. Denunciamos el aumento imparable de las tarifas que cobran las petroleras; el derecho a que cobren precios internacionales; la tajada creciente que acaparan de la renta gasífero-petrolera; y el avance gigantesco de la contaminación ambiental. Planteamos un resarcimiento inmediato por el enorme pasivo ambiental dejado por estos monopolios. El Frente de Izquierda denuncia las pseudo nacionalizaciones realizadas y las que se anuncian, como una política de rescate del capitalismo, a costa de una crisis fiscal mayor, e incluso al servicio de los negociados K (como los de La Cámpora en Aerolíneas), que será pagada por los trabajadores. Las nacionalizaciones burguesas han servido para atar aún más profundamente a la burocracia sindical al Estado y a las patronales, e incluso a sus negocios. Es necesario distinguir la nacionalización burguesa, que procura el rescate del sistema capitalista y de los empresarios a los cuales se asocian (TBA, Metrovías, Repsol, entre otros), de la nacionalización que efectivamente convierte a la explotación privada en un verdadero servicio estatal público al servicio del pueblo trabajador. En este caso la nacionalización o reestatización debe ser sin resarcimiento al capital (en realidad, el resarcimiento debe ser del capital al poder público) y operar bajo el control y la gestión de los trabajadores, con un financiamiento a través de impuestos extraordinarios al gran capital. El Frente de Izquierda impulsa la renacionalización del 100% de YPF y todas las empresas petroleras. En el caso del gas y el petróleo se trataría de una medida de emergencia nacional, para revertir el vaciamiento capitalista operado en las dos décadas pasadas. Planteamos un plan nacional energético controlado por los trabajadores. luchamos por la reestatización de todas las privatizadas bajo control, administración y gestión de los trabajadores y usuarios. Proponemos una verdadera reestatización de todo el sistema ferroviario y de subtes bajo el control y gestión de los trabajadores y de los usuarios. Impulsamos la nacionalización de los monopolios capitalistas, bajo la dirección de los trabajadores, en especial de la banca y el comercio exterior y la gran propiedad agraria. Los monopolios capitalistas son una expresión del agotamiento relativo del desarrollo capitalista (‘libre competencia’), y un método de expropiación económica, por parte del capital monopolizado, esencialmente contra los trabajadores. Una política de nacionalizaciones así entendida, debe ser preparada metódicamente por medio de la apertura de los libros de las grandes empresas bajo el control y una planificación de los trabajadores urbanos y rurales. Lo que importa en las nacionalizaciones es que sean una transición hacia la gestión de la economía por parte de los trabajadores y, por esta vía, a una planificación del desarrollo nacional. Esta perspectiva plantea el gobierno de los trabajadores y el pueblo explotado. Que la crisis la paguen los capitalistas, y no los trabajadores La tendencia a la cesación de pagos, la crisis fiscal, la inflación y la carestía, son testimonio de la crisis del intervencionismo ‘nacional y popular’. Lo mismo ocurre con el fracaso del ‘cepo’ cambiario y del comercio, y del blanqueo de dinero ilegal (‘Cedin’). El gobierno busca aminorar el peso de una derrota electoral en octubre con medidas cosméticas. Es el caso de la suba del mínimo no imponible al impuesto al salario, que será devorado rápidamente por la inflación y deja gravados a más de un millón de trabajadores. La represión en Neuquén para sellar el pacto secreto con Chevron, la designación del represor Milani en el Ejército o el nombramiento de un personaje de la ‘mano dura, como Granados en Buenos Aires, ha derrumbado definitivamente el pretendido progresismo K. El gobierno K piensa cómo serán los próximos meses con menos poder, donde debería aplicar un ajuste que podría incluir aumentos en las tarifas y menos “gasto social”. Lo mismo harían los gobernadores, sean del color que sean. Están tirando todo para después de las elecciones, mientras millones siguen en la pobreza y sin divisar ninguna solución a los graves problemas sociales. Más allá de que pretendan una transición ordenada, una salida capitalista a la crisis implicará golpes contra el pueblo trabajador, como hemos visto históricamente con el Rodrigazo, la hiperinflación, el “corralito” o la devaluación de Duhalde-Lavagna. Por su parte, la oposición patronal de los Sergio Massa, Binner-Alfonsín o Macri, acompañan en lo esencial las políticas propatronales del gobierno. Todos votaron, salvo algunas excepciones, la apertura del canje para pagar la deuda externa a los fondos buitres. Todos gobernaron o gobiernan para los grandes empresarios y multinacionales. Aunque con matices diferentes, todos los partidos opositores, sin excepción, y en especial el FAP y Unen, reclaman una mayor devaluación del mercado oficial de cambios, probablemente precedida por una devaluación en el cambio financiero. El resultado sería el aumento colosal de la deuda externa medida en pesos, que agravaría la crisis fiscal, y una gigantesca desvalorización de los salarios y los ingresos fijos, y de los activos de la Anses. Postulan, asimismo, una liberación de tarifas, con consecuencias letales para los salarios. El método capitalista convencional para contener la hiperinflación que resultaría de estas medidas, es el llamado ‘enfriamiento’ de la economía, o sea una mayor desocupación. La expectativa es generar una corriente de ingresos de los capitales del exterior. El gobierno va en esa misma dirección. Lo muestra la suba del dólar oficial y el blue cercano a los diez pesos. La devaluación del peso oficial marcha a un ritmo superior a la inflación de precios. El acuerdo secreto con Chevron prevé la libertad para girar capitales y dividendos y recibir precios internacionales en el mercado interno. La reapertura del canje con los fondos buitres implica también un desmantelamiento de la política intervencionista, porque requiere el ingreso de capitales externos para hacer frente a un aumento considerable de la deuda externa. Una corriente muy fuerte, en el gobierno, viene planteando el desdoblamiento (devaluación) del mercado cambiario, como ya ocurre con el ‘Cedin’. Es necesario advertir que la ley que reforma el mercado de capitales, busca desarrollar las condiciones para convertir a la Bolsa local en el escenario que acoja al capital financiero internacional, en una escala similar a Brasil. Todo esto lleva a una megadevaluación del peso. El Frente de Izquierda advierte contra esta tentativa común a todos los partidos del sistema, para hacerle pagar la crisis a los trabajadores. Planteamos el ajuste mensual de salarios y jubilaciones; la ocupación de toda empresa que suspenda, despida o cierre; el no pago de la deuda externa; un impuesto extraordinario a los grandes capitalistas para enjugar la crisis fiscal y pagar la deuda del Estado con la Anses y el Banco Central. Represión e inseguridad Apenas asumió Cristina con el 54% de los votos en 2011, lo primero que aprobó en el parlamento por orden del imperialismo fue la ley antiterrorista, para perseguir a los luchadores y seguir la criminalización de las luchas. Desde la bancarrota de 2001/2 se han acentuado las medidas de excepción que sirvieron para rescatar bancos, AFJPs y privatizadas, y para expropiar a ahorristas y asalariados. Desde la crisis mundial, a partir de 2008, este método se acentuó. Luego de fracasar en los intentos de gobierno de centroizquierda o con la famosa transversalidad de los Cobos, el oficialismo acentuó sus rasgos bonapartistas, en una etapa avanzada de su declinación. Actuó sobre una amplia coalición inestable, que va de caudillos provinciales derechistas como Insfrán hasta organizaciones como el Movimiento Evita y la Tupac Amaru. A pesar de contar con mayoría parlamentaria, se agudizó el gobierno por decreto o resoluciones de la AFIP y del abuso de la cadena nacional y del favoritismo a los medios ‘amigos’. La precariedad de este tipo de gobierno quedó en evidencia en los fallos judiciales que han venido favoreciendo al grupo Clarín. La crisis política es ya una crisis de Estado. El Frente de Izquierda le opone a este estado de excepción y de crisis, y al gobierno por medio de decretos -como la expresión de una crisis de gobierno y de sistema político- el gobierno de los trabajadores enraizado en todos los planos de la gestión social y política, basado en la autoorganización obrera y popular. Se trata de iniciar un proceso de transición hacia el socialismo y la abolición de toda forma de discriminación y explotación social. La ‘defensa de la República’, que esgrime la oposición tradicional, es pura hipocresía, pues toda ella ha gobernado siempre a espaldas de su propia Constitución (‘pacto de Olivos’, gobierno de facto de Duhalde, gobierno minoritario en 2003, decretos de necesidad y urgencia). La Constitución es una hoja de parra de la arbitrariedad, ya que el cincuenta por ciento de la legislación nacional es oriunda de la dictadura, al igual que la burocracia militar, judicial y represiva del Estado. Los gobiernos que emergieron desde 1983 reivindicaron la continuidad jurídica de la dictadura militar, en especial los compromisos internacionales políticos, militares y económicos, como el pago de la deuda. Los archivos de la dictadura no han sido abiertos. Las fuerzas armadas, que no han sido tocadas en absoluto, ofician de fuerza de ocupación en Haití, al servicio del imperialismo norteamericano. La cuestión de la ‘seguridad’ es otra manifestación mayor de la descomposición del Estado, porque oculta el maridaje entre los aparatos de seguridad y los punteros y partidos del sistema, de un lado, y las organizaciones delictivas, del otro. Este maridaje se ve todos los días en cada barrio popular y quedó claramente expuesto en el asesinato de nuestro compañero Mariano Ferreyra. Sirve para victimizar a los jóvenes sin empleo y para justificar el ‘gatillo’ fácil. La alternativa ofrecida por el ‘progresismo’ oficialista -”la seguridad democrática”- consistió en privilegiar el espionaje contra las organizaciones populares, con el pretexto de “prevenir para no reprimir”. Ahora se propone crear ‘policías municipales’ y bajar la edad de imputabilidad. Esto significa, ni más ni menos, que entregar la seguridad ciudadana al sector más entrelazado con las diversas organizaciones del delito, incluida la trata de personas: nos referimos a los intendentes. El nombramiento de César Milani, como jefe del ejército, es mucho más que un blanqueo de un genocida. Es una clara tentativa de devolver protagonismo político a las fuerzas armadas, un propósito que los distintos gobiernos persiguen desde 1983, con la obediencia debida, el punto final y el indulto. Ahora se invoca el apoyo del Ejército al “proyecto nacional y popular”. La ‘re-integración’ de las fuerzas armada apunta a reforzar las tareas de espionaje y la capacidad de represión del Estado frente a la crisis. Las fuerzas armadas argentinas se vienen entrenando en este menester, desde hace una década, en Haití. ¡Fuera el ejército de Argentina y de América Latina (con excepción de Venezuela y Cuba) de Haití! El Frente de Izquierda llama a la organización popular en los barrios y en los lugares de trabajo y estudio, para combatir el ‘gatillo fácil’ y la trata de personas. Para combatir la penetración del narcotráfico, con apoyo policial, en los barrios, o sea la complicidad policial y política con el delito organizado. No a las policías municipales de los intendentes de la corrupción y el delito: para acabar con el aparato de punteros, es necesario poner fin a la miseria social que causa el capitalismo y reemplazar el aparato de represión de este Estado, que está al servicio de los explotadores, por organizaciones de los trabajadores mismos en el camino de la lucha por su propio gobierno. Abajo el Proyecto X, y el espionaje y la infiltración a las organizaciones populares. Por la disolución de todos los órganos de inteligencia puestos para espiar e infiltrar a las organizaciones populares. La Izquierda al Congreso, a las legislaturas, a los concejos El Frente de Izquierda aspira a ingresar a los Parlamentos del país, para desarrollar una alternativa política de los trabajadores. Para convertir a los parlamentos en tribuna política, denunciar al contubernio entre los capitalistas, su régimen y sus partidos, y para desarrollar las luchas y la movilización extraparlamentaria de los trabajadores y el pueblo. Para poner nuestros diputados, legisladores o concejales al servicio de las luchas obreras, populares y juveniles, como ya lo venimos haciendo con nuestros legisladores y concejales en Córdoba, Neuquén, Salta y Santa Fe. Parapropagandizar y agitar en los métodos del gobierno de los trabajadores. Una votación aún mayor por el Frente de Izquierda, más allá del casi millón de sufragios de las primarias será, por sobre todo, un estímulo poderoso para la organización masiva contra los ajustes que se preparan para después de los comicios. En contraste con el desarrollo de la izquierda combativa y socialista, el país asiste a la desintegración de la llamada “izquierda plural”, integrada a la llamada centro izquierda (Pino Solanas, Libres del Sur) con claros vínculos con los representantes del capital bancario y sojero (Prat Gay, Binner, UCR). Lo mismo ha ocurrido con las tendencias que, bajo el disfraz del chavismo, dedicaron lo mejor de su tiempo al apoyo del kirchnerismo. El ascenso de la izquierda es el resultado de una experiencia política de conjunto. El Frente de Izquierda impulsa la independencia política de clase de las organizaciones populares y en especial de los sindicatos respecto al Estado. Fuera la burocracia sindical de los sindicatos, por la formación de direcciones clasistas para transformar los sindicatos e imponer la democracia sindical. Peleamos por incluir a los trabajadores desocupados, contratados y precarios dentro de los sindicatos e impulsamos la más amplia autoorganización obrera y popular. La unión de la izquierda revolucionaria con el movimiento obrero convertirá a los trabajadores en una fuerza dirigente, el primer paso para cambiar la historia del país y abrir la perspectiva de la revolución y del la transición al socialismo en el país y en el mundo. Plataforma de reivindicaciones urgentes * Abolición del impuesto directo al salario y a las jubilaciones; eliminación del IVA; ningún impuesto a la vivienda única del trabajador. * Por un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar; por el 82% móvil en las jubilaciones; empezando por el cumplimiento integral de los fallos judiciales a favor de los jubilados. * Fuera las ART, por comisiones de seguridad e higiene, organizadas democráticamente por los propios trabajadores. Abolición del trabajo precario y en negro; incorporación de todos los trabajadores, en cada empresa, a las convenciones colectivas con cláusulas más favorables. * Fuera el gobierno de la Anses: por una dirección electa y revocable por los trabajadores y jubilados. * No pago de la deuda externa; por un impuesto extraordinario a los grandes capitales para rescatar los activos en poder de la Anses y el Banco Central. * Fuera Chevron, no al ‘fracking’, no a la explotación minera de cielo abierto; resarcimiento por los daños ambientales; nacionalización de estas industrias, bajo control de los trabajadores. * Basta de servicios públicos deplorables, y masacres con muertes y corrupción. Por la reestatización de los trenes y subtes bajo control y gestión de los trabajadores y usuarios. * Anulación de la reforma judicial kirchnerista. Elección popular de los jueces y fiscales. * Que todo legislador, funcionario estatal o juez gane lo mismo que un obrero especializado o un maestro. Revocabilidad de todos los funcionarios electos. Elegibilidad de todos los directores de empresas públicas. * Por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. * No a la baja de la edad de imputabilidad. * Por una campaña nacional de las organizaciones obreras y populares por el desmantelamiento, juicio y castigo de las organizaciones de trata: por el apoyo a todos las movilizaciones contra ‘los hijos del poder’, que son responsables de la desaparición y asesinato de mujeres. * Por la independencia de los sindicatos del estado; democracia sindical; fuera la burocracia. por la más plena democracia sindical; por el derecho de los trabajadores a organizarse sin ingerencia y control estatal. * Fuera las Fuerzas Armadas de Haití. Por el apoyo a la rebelión obrera y popular en todo el mundo, que crece y se extiende con el avance de la crisis capitalista. Llamamos a los trabajadores, a la juventud, a los sectores populares y a los que se reivindican de la izquierda a sumarse y apoyar la campaña por el voto al Frente de Izquierda el 27 de octubre. Frente de Izquierda y de los Trabajadores (Partido Obrero – PTS – Izquierda Socialista) Visitá los periódicos de los 3 partidos: Izquierda Socialista, IS, periódico "El Socialista". Partido Obrero, PO, periódico "Prensa Obrera". Partido de los Trabajadores Socialistas, PTS, periódico "La Verdad Obrera". link: http://www.youtube.com/watch?v=HaySIubKelw&list=PLcZulwVPWcU24aj-heu4d90rm9g0z1W1-&index=3 link: http://www.youtube.com/watch?v=VxOlZ-DW_xA&list=PLcZulwVPWcU24aj-heu4d90rm9g0z1W1-&index=2 link: http://www.youtube.com/watch?v=g286VdaFzyM&list=PLcZulwVPWcU24aj-heu4d90rm9g0z1W1-&index=1 link: http://www.youtube.com/watch?v=YsZc-XmuVH0&list=PLcZulwVPWcU24aj-heu4d90rm9g0z1W1-&index=5 link: http://www.youtube.com/watch?v=rkwp6Y7ACZY&list=PLcZulwVPWcU24aj-heu4d90rm9g0z1W1-&index=4 http://www.youtube.com/playlist?list=PLcZulwVPWcU24aj-heu4d90rm9g0z1W1-&feature=c4-feed-u link: http://www.youtube.com/playlist?list=PLcZulwVPWcU24aj-heu4d90rm9g0z1W1-&feature=c4-feed-u link: http://www.youtube.com/watch?v=tcjj7qWoUko link: http://www.youtube.com/watch?v=8zekDJT4ZgQ link: http://www.youtube.com/watch?v=cmCsy-bwa0w link: http://www.youtube.com/watch?v=ZxQs--3gvBk link: http://www.youtube.com/watch?v=F4L6m0BLzt8 LOS RESULTADOS EN LAS PASO Y LOS CANDIDATOS DEL FRENTE DE IZQUIERDA DISTRITO POR DISTRITO: En CABA: PARA DIPUTADOS NACIONALES 80.241Votos - 4,21% LISTA: 505 - ALIANZA FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES. DIPUTADOS NACIONALES 1. ALTAMIRA, JORGE (JOSE WERMUS) 2. D ́ATRI, ANDREA 3. CASTILLO, JOSE PARA SENADORES NACIONALES 70.602 Votos - 3,70% LISTA: 505 - ALIANZA FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES. DIPUTADOS NACIONALES 1. DELLECARBONARA, CLAUDIO 2. BIASI, VANINA En Provincia de Buenos Aires: PARA DIPUTADOS NACIONALES 351.535 Votos - 3,92% LISTA: 506 -FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES. 1. PITROLA, NESTOR ANTONIO 2. BREGMAN, MYRIAM TERESA 3. GIORDANO, JUAN CARLOS En Catamarca: PARA DIPUTADOS NACIONALES 5.507 Votos - 2,73% LISTA: 194 - OBRERO. 1. LOPEZ, ARIEL ANTONIO 2. SOSA, SONIA JUANA 3. MORENO, MARIA ESTELA En Chaco: PARA DIPUTADOS NACIONALES 14.034 Votos - 2,32% LISTA: 71 - DEL OBRERO. 1. ESQUIVEL, JORGE ALBERTO 2. GOMEZ, ROCIO GRISELDA 3. PEREYRA, EDUARDO ELOY PARA SENADORES NACIONALES 14.076 Votos - 5,87% LISTA: 71 - DEL OBRERO. 1. GARCIA, ALDO GABRIEL 2. GAUNA, GISELA CAROLINA En Córdoba: PARA DIPUTADOS NACIONALES 107.378 Votos - 5,50%] LISTA: 505 - ALIANZA FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES. 1. OLIVERO, MARÍA LILIANA 2. PUDDU, ÁNGEL HERNÁN 3. SALAS, EDUARDO PEDRO En Formosa: PARA DIPUTADOS NACIONALES 14.397 Votos - 5,04% LISTA: 14 - DEL OBRERO 1. SERVIN, CARLOS FABIAN 2. CORONEL, NATALIA SOLEDAD En Jujuy: PARA DIPUTADOS NACIONALES 30.101 Votos - 8,86% LISTA: 505 - FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES 1. VILCA, ALEJANDRO ARIEL 2. MENDEZ TORREZ, VICTORIA 3. EGUES, SILVIO NORBERTO En La Rioja: PARA DIPUTADOS NACIONALES 6.522 Votos - 3,64% LISTA: 61 - IZQUIERDA POR UNA OPCION SOCIALISTA 1. PAVON, HORACIO 2. GOYOCHEA, ANA CAROLINA DEL CARMEN En La Pampa: PARA DIPUTADOS NACIONALES 2.968 - 1,50% LISTA: 190 - DE LOS TRABAJADORES SOCIALISTAS. 1. LUPARDO, CLAUDIA EUGENIA 2. FILIPPA, VICTOR ESTEBAN 3. PUMILLA, JUAN SALVADOR En Mendoza: PARA DIPUTADOS NACIONALES 76.343 - 7,61% LISTA: 502 - FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES. 1. DEL CAÑO, NICOLAS 2. SOSA CAPURRO, VICTORIA SOLEDAD 3. ESCOBAR, ALEJANDRO MANUEL En Neuquén: PARA DIPUTADOS NACIONALES 22.637 Votos - 6,63% LISTA: 502 - FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES. 1. BLANCO, ANDRES "CHAPLIN" 2. AIBAR, MARIA DEL VALLE 3. SANCHEZ, MANUEL PARA SENADORES NACIONALES 22.071 - 6,45% LISTA: 502 - FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES. 1. JURE, PATRICIA 2. HORMAZABAL, NATALIA En Rio Negro: PARA DIPUTADOS NACIONALES 20.997 - 6,14% LISTA: 161 - OBRERO. 1. QUINTILLAN, AMALIA 2. SANCHEZ, RODOLFO DANIEL PARA SENADORES NACIONALES 20.097 Votos - 5,88% LISTA: 161 - OBRERO. 1. GONZALEZ DARDIK, NORMA ALICIA 2. RIVERO, HECTOR HORACIO En Salta: PARA DIPUTADOS NACIONALES 67.764 Votos - 10,66% LISTA: 189 - OBRERO 1. LOPEZ, PABLO SEBASTIAN 2. MARTIN, MARTA SOFIA 3. DURAN, MARIANO EMANUEL PARA SENADORES NACIONALES 59.474 - 9,37% LISTA: 189 - OBRERO 1. FOFFANI, CRISTINA INES 2. TORRES, PASTOR RUBEN En San Juan: PARA DIPUTADOS NACIONALES 6.603 - 1,69% LISTA: 61 - IZQUIERDA POR UNA OPCION SOCIALISTA 1. CIMINO, GLORIA GRACIELA 2. AVILA, JORGE ANSELMO 3. FLORES , ANGELICA JOSEFINA En Santa Cruz: PARA DIPUTADOS NACIONALES 11.861 - 7,85% LISTA: 154 - OBRERO. 1. LATINI, OMAR DANIEL 2. RAMOS, ELIDA LILIANA 3. VALENTIN, JUAN MANUEL En Santa Fe: PARA DIPUTADOS NACIONALES 48.093 - 2,65% LISTA: 505 - FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES. 1. CRIVARO, OCTAVIO 2. REMONDINO, MARIA SILVIA 3. SANCEVICH, SEBASTIAN En Santiago del Estero: PARA DIPUTADOS NACIONALES 18.368 - 3,80% LISTA: 61 - IZQUIERDA POR UNA OPCION SOCIALISTA. 1. FAVORETTI, ANISA EDITH 2. GUZMAN MOYANO, MARIO ORLANDO 3. PADILLA RAMIREZ, SOLEDAD ANALIA PARA SENADORES NACIONALES 17.805 - 3,69% LISTA: 61 - IZQUIERDA POR UNA OPCION SOCIALISTA. 1. BASUALDO, NICOLAS ALFONSO 2. BRAVO, NATALIA ELIZABETH En Tucumán: PARA DIPUTADOS NACIONALES 33.854 - 3,97% 504 - FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES. 1. BLANCO, DANIEL NELSON 2. ZORZOL,I MARIA AZUL 3. CORREA TEJERIZO, JOSE MARTIN Visitá el canal de Youtube de los 3 partidos: http://www.youtube.com/ptsargentina http://www.youtube.com/partidoobrero http://www.youtube.com/izquierdasocialista Seguilos en el Twitter de los 3 partidos: http://www.Twitter.com/PartidoObrero http://www.Twitter.com/PTSArg http://www.Twitter.com/IzqSocialista Hacete fan en el Facebook de los 3 partidos: http://www.facebook.com/partidoobreroarg https://www.facebook.com/PartidodelosTrabajadoresSocialistas.PTS. http://www.facebook.com/IzquierdaSocialistaArg Accedé a la comunidad (no oficial) del FIT, en Taringa! http://www.taringa.net/comunidades/frentedeizquierda/ [/align