GokSkywalker
Usuario (México)

Para aquellos que no lo sepan, el youtuber Zorman público hace unos días el video llamado "Soy feminista moderna" en el cual satiriza humorísticamente al feminismo de la tercera ola, esto ha provocado reacciones de todo tipo, desde análisis con cierto grado de objetividad hasta las más retrogradas expresiones de censura. Para los que no sepan lo que es el feminismo de la tercera ola, veamos: Feminismo de tercera ola es un término identificado con diversas ramas del feminismo, cuyo activismo e investigación comienza en 1990 y se extiende hasta el presente. La tercera ola del feminismo se ha visto cada vez más envuelta en polémicas y controversias. Recientemente, la autora y filósofa Christina Hoff Sommers conocida por sus escritos sobre el feminismo en la cultura contemporánea, declaraba que "la tercera ola del feminismo se construye con mentiras", y que el objetivo de esta no es el de generar una igualdad de género entre hombres y mujeres como abogaba el feminismo en un principio, si no que se basa en un movimiento anti-hombres. Ella misma declaró: "Siempre ha habido cierta fobia a los hombres en algunas mujeres del movimiento, eso es innegable. Pero eran marginales. Pero hoy, al menos en las universidades, están siendo las protagonistas del debate. La masculinidad se trata de manera rutinaria como una patología que necesita una cura. Casi todos los libros de los estudios de género culpan de la mayoría de los males de la sociedad a los hombres y al patriarcado". La cita anterior fue tomada directamente de la wikipedia, y si queréis corroborarlo, aquí os dejo el link: https://es.wikipedia.org/wiki/Tercera_ola_del_feminismo De igual forma, si queréis ampliar la información proporcionada por la wikipedia, os dejo otro link: http://www.elmundo.es/cronica/2016/09/17/57d79cb1268e3e94358b4638.html Retomando el tema, vi que ya habían publicados varios post en Taringa, pero pensé que sería interesante, reunir en un solo post, algunas de las reacciones que ha causado el video de Zorman, pero, júzguenlo ustedes mismos... Primero miremos el video de Zorman: link: https://www.youtube.com/watch?v=esRzKRWzhq4 Para mí, el fragmento más interesante del video es cuando Betty Friedan, reconocida feminista de los años de las décadas de 1960 y 1970, ganadora del Premio Pulitzer en 1964 por escribir el libro de “La mística de la feminidad” se encuentra con una feminista moderna, la cual, la increpa porque Betty Friedan le aclara que “el verdadero feminismo no consiste en atacar a los hombres”. Veamos: Hola, ¿eres feminista? Sí (responde Betty Friedan). Genial, vamos a linchar públicamente a hombres por poner comentarios que no nos parezcan políticamente correctos. El feminismo no consiste en atacar a los hombres (responde Betty Friedan). ¿Cómo que no?, Yo me he leído 3 panfletos feministas y repito sin razonar todo lo que me ha dicho mi nuevo circulo de amigas. ¿Tú que sabrás alienada? Amigas linchemos a esta cómplice del patriarcado. Vamos. Para ampliar lo anterior, veamos la entrevista que el youtuber DalasReview realizo a una feminista moderna, radical o de la tercera ola, la cual, creo que tiene menos de 20 años y como se puede apreciar en el video, no tiene la menor idea de lo que es el feminismo, no sabe nada acerca de la situación de la mujer en el mundo actual y al parecer nunca ha sido agredida por lo que ella misma llama “el Patriarcado”, pero eso, no le impide llamarse a sí misma feminista y expresar abiertamente su desprecio hacia los hombres. El video también fue muy polémico, pero creo que ilustra perfectamente parte de lo que satirizado Zorman. link: https://www.youtube.com/watch?v=p2QciUKUShw Ahora comencemos a ver algunas de las reacciones, ante el video de Zorman. El primer video es la reacción de un troll que se hace llamar a sí mismo “Me toca los cojones”, el cual se auto nombra feminista y a base de insultos y agresiones dice que el video de Zorman es ofensivo para él y para todo el movimiento feminista, por lo cual lo censura y ordena que lo quiten. Si no quieres ver jadeos, groserías y manoteos, mejor no veas este video. link: https://www.youtube.com/watch?v=Z2fxFWAawIc La segunda reacción es un análisis por parte del canal “Video Blog de la Maldad”. Es un buen análisis y también una crítica para Elisa Sánchez, cronista de “El País”, la cual al parecer, se sintió bastante ofendida con el video de Zorman, por lo que se vio obligada a censurarlo desde su plataforma, con el articulo: ¿Es lícito reírse con el vídeo antifeminista de Zorman?. Video del canal “Video Blog de la Maldad” link: https://www.youtube.com/watch?v=sAOX9SZz__4 Articulo del País: ¿Es lícito reírse con el vídeo antifeminista de Zorman? http://elpais.com/elpais/2016/12/07/tentaciones/1481105215_918190.html Para los que les dé flojera leer su artículo, el mismo termina así: Lo único salvable son algunas de las proclamas que se le han ocurrido y que son perfectas para que la lucha contra el machismo se apropie de ellas: “ni piernas ni brazos, machitos a pedazos”, “machirulo opresor, comerás de mi tampón”, “machito, pardillo, tu boca en el bordillo”. Jiji. Muy bien por Elisa Sánchez, unámonos a ella y apoyemos, la censura, la censura y mas censura... Ahora veamos la reacción de otro Troll, el Maxivergas, el cual, esta vez, si estuvo a favor de Zorman y también critica el articulo de “El País”. link: https://www.youtube.com/watch?v=ishbRMSqjNg Ya casi para finalizar, la youtuber Miare's Project, la cual, pues, no sé, si es feminista moderna o no, intento parodiar al video de Zorman, con lo que ella llamo “Soy machista moderno”. Mmmmm, la verdad no sé cómo interpretar este video, ya que me dejo sin palabras, no sé si es la respuesta feminista al video de Zorman (lo cual sería muy triste) o solo una reacción irascible de una chica adolecente que se sintió ofendida por el video de Zorman, sea como sea, aquí dejo el link del video para los valientes que se atrevan a verlo, pero les advierto, si lo quieren mirar, obsérvenlo bajo su propio riesgo. link: https://www.youtube.com/watch?v=UBDjWJfOlkI Y por ultimo también dejo la propia explicación de Zorman sobre su video, Zorman la subió a su canal y después la borro, así que, dejo el link de otro canal que no es el suyo, el cual volvió a subir dicho video. link: https://www.youtube.com/watch?v=THM9dngqML8 Para finalizar quiero decir que me parece bien que cada quien tenga su propio punto de vista, pero seamos sinceros con nosotros mismos: si un grupo de hombres habla mal de las mujeres y dice que las odia, todos estaremos de acuerdo en que ello está mal, pero entonces, ¿porque? ¿Cuándo un grupo de mujeres abiertamente expresa su odio hacia los hombres? Hay personas que están a favor de ello y cuando esto es parodiado, esas mismas personas tratan de censurar dicho video y se manifiestan completamente en su contra. Para mí, el odio es simplemente odio y no importa de dónde provenga, ni bajo que caretas se esconda o se manifieste, para mí el odio siempre seguirá siendo odio y siempre generara miseria y dolor, por ello, no creo, que por el simple hecho de que el odio provenga de las mujeres, ese odio deba ser considerado como algo bueno, pero en fin, en estos tiempos de sin razón, siempre habrá quien piense que los gritos y la violencia se pueden imponer ante cualquiera. Aquí, es donde videos como el de Zorman, muestran que aun en estos tiempos de locura, todavía hay personas como él, con el suficiente valor para mostrarnos la realidad, aunque a muchos esto les moleste, porque prefieren imaginar que viven en un mundo de comprensión y amor. Ya por ultimo, dejo el siguiente meme, y abajo el correspondiente link para que vean que la noticia es verdadera. Y me pregunto, ¿dónde está la Igualdad? http://www.elnortedecastilla.es/v/20110803/valladolid/audiencia-condena-seis-meses-20110803.html
Tal como lo concibe el hombre, el Sistema Solar consta de una gran esfera radiante, alrededor de la cual, a intervalos armónicamente crecientes, como las ondas formadas por una piedra lanzada al agua, se encuentran las órbitas por las que giran otras esferas más pequeñas y que no son radiantes. Como la piedra al chocar con el agua, esta esfera radiante central o Sol, parece ser la fuente de energía por la que se crea todo el fenómeno. Con un diámetro que quizá es un diez milésimo del de su sistema entero, está así casi exactamente en la misma relación con su vasto campo de influencia, que el huevo humano con el cuerpo que crecerá a sus expensas. Y puesto que en ambos casos lo menor da origen a lo mayor, la concentración o intensidad de energía, debe ser de un orden análogo. Como anotamos, las órbitas concéntricas de las esferas dependientes, o planetas, están relacionadas armónicamente de acuerdo a una ley llamada de Bode. Tomando el desarrollo geométrico 0, 3, 6, 12, 24, 48, 96, 192 y agregando 4 a cada número, logramos una serie que representa más o menos las distancias entre las órbitas planetarias y el Sol. Los planetas varían de tamaño entre sí – creciendo en general desde el más pequeño, Mercurio, que está más cerca del centro, hasta el mayor, Júpiter, a mitad de la distancia entre el centro y la circunferencia; y, luego, disminuyendo otra vez hasta el planeta más exterior conocido (Plutón), que es algo mayor que Mercurio. Mientras más remotos los planetas, son más lentas sus velocidades aparentes, que disminuyen desde los 50 kilómetros por segundo de Mercurio, hasta los 5 de Neptuno. Esto, otra vez, es una característica de la mengua de los impulsos enviados desde una fuente central, cuando se adentran cada vez más profundamente en la distancia. Ofrece un mo delo muy bueno del proceso la rueda “Catalina” de cohetes, de la que se desprenden luces que se curvan hacia atrás, alejándose de la dirección del cohete; es decir, que pierden tanto más velocidad orbital, cuanto más lejos son proyectadas esas luces. En la rueda catalina de cohetes, las luces se proyectan originalmente fuera del centro. La mayoría de las teorías convienen que, en la misma forma, los planetas nacieron o se desprendieron alguna vez del cuerpo mismo del Sol, hijos quizá de la tensión creada por el paso cercano de otra estrella. En el relámpago infinitesimal de tiempo solar que abarca todo el período conocido de estudio de los cielos por el hombre, no hay traza de que se haya manifestado un movimiento centrífugo de los planetas. Pero esto no es de sorprender. Porque si el origen de los planetas tuvo lugar hace varios miles de millones de años, como se ha sugerido, un movimiento hacia afuera sería sólo de dos o tres kilómetros por siglo. Sólo podemos decir que la estructura total del Sistema Solar –como la de las nebulosas espirales– sugiere tal expansión desde el centro. Esto no solamente implica el alejamiento de los planetas sino, también, el crecimiento y expansión del mismo Sol. Sólo un Sol más caliente y mayor, esto es, uno cuya materia se hubiera elevado a una incandescencia y rarefacción mucho mayores que las del nuestro, podría sostener y vivificar a sus satélites a una mayor distancia. En un gigante como es Antares, un millón de veces más rarificado que nuestro Sol y cuyo radiante diámetro abrazaría toda la órbita de la Tierra, podemos apreciar el trazo de un sistema más viejo y más desarrollado. Porque, ahí la vida y el calor centrales no ocupan un punto astronómico particular„ sino que ya han crecido hasta envolver a la mayor parte de su dominio. Es la diferencia que existe entre la conciencia humana confinada a un solo órgano, por una parte, y esta misma conciencia cuando satura a todo el cuerpo y a todas las funciones de un hombre. Reconocemos como más desarrollada a esta última. Si el movimiento hacia afuera del Sistema Solar es imperceptible para el hombre, por razón de su patrón de tiempo, su movimiento circular –resulta claro y calculable. El eje del sistema, es decir, el mismo Sol, hace su rotación en algo menos de un mes. Para cuando ha alcanzado la órbita de Mercurio, la velocidad del impulso circular se ha reducido a tres meses; cuando alcanza a la de Venus, a ocho meses; a la de la Tierra, a doce meses, y así en proporción decreciente hasta que, en la órbita de Neptuno, emplea nada menos que 164 años para completar una revolución. La tercera ley de Kepler es la expresión formal de esta merma. Lo que de hecho estamos tratando de describir en esta forma complicada es, simplemente, la relación entre espacio y tiempo. Tratamos de describir los cambios acarreados sobre una sección que gradualmente se mueve a lo largo de la tercera dimensión o longitud de un cuerpo mayor, el Sistema Solar. Así como lo haría una célula en la corriente sanguínea que, viendo sólo una sección del cuerpo humano, intenta analizar los movimientos aparentes de las secciones de arterias y nervios, cuyas diferentes velocidades dependerían del ángulo en el cual atravesaran su plano. Como dijimos al principio, todas estas descripciones se refieren al Sistema Solar “como es concebido por el hombre”. ¿Cómo podemos imaginar no sólo la sección, sino el cuerpo entero del Sistema Solar? Ahora bien, la unidad y la figura de un cuerpo humano existe en la dimensión superior, en relación a la del presente de la célula, donde lo que queda como pasado y futuro coexiste como un solo ser humano. En la misma forma, la unidad del Sistema Solar, el plano o modelo de su cuerpo, debe existir en la siguiente dimensión, más allá del Universo presente del hombre. Nuestro problema, entonces, es intentar: visualizar el pasado y futuro del Sistema Solar como algo coexistente y sólido. Tenemos que imaginar al Sistema Solar como si se viera a sí mismo; tal como para comprender la unidad y figura de un hombre la célula debe imaginar cómo el hombre se vería a sí mismo o cómo lo ven otros hombres. Hemos calculado que “el momento de percepción” del Sol es de 80 años. Cuando consideramos nuestra acostumbrada visión seccionel de él, pensamos en las ondas que hace cruzar por la superficie de un estanque el lanzamiento de una piedra. Ahora debemos meditar sobre la piedra cuando se hunde en toda la profundidad del estanque, y en las correspondientes ondas que se mueven hacia afuera, atravesando el cuerpo sólido del agua. O, mejor aún, debemos visualizar nuestra rueda catalina de cohetes, no sólo despidiendo luces, sino proyectada al mismo tiempo hacia adelante con suficiente rapidez para que percibamos de un vistazo, una banda entera de fuego. ¿Cuál sería, antes que nada, la proporción de este vórtice de fuego en que se ha convertido nuestro modelo? Los astrónomos, calculando la diferencia entre la velocidad medía a que parecen aproximársenos las constelaciones directamente arriba de la eclíptica, y la velocidad media de la de aquellas directamente abajo que parecen estar retrocediendo, estiman que todo el Sistema Solar se dirige hacia Vega, a cerca de 20 kilómetros por segundo. El hecho es que, en 80 años, dejando tras sí el Sol toda la radiación de su sistema, avanza en el espacio aproximadamente 50,000 millones de kilómetros. El diámetro de la órbita de Neptuno es de alrededor de 10,000 millones de kilómetros. De modo que la esfera de radiación, la banda de fuego o el ‘cuerpo largo’ de nuestro Sistema Solar, en 80 años es una figura como cinco veces más larga que ancha, o proporcionada como el cuerpo humano parado. Esta es la silueta de nuestro cuerpo solar. Recordemos que el “momento de percepción” de un ser comparable que mire hacia el Sistema Solar, es de 80 años. Aparecerá entonces ante este ser, una figura extraordinariamente compleja y bella. Los trazos planetarios convertidos en múltiples espirales de varias tensiones y diámetros, se han vuelto ahora una serie de cubiertas iridiscentes que opacan al filamento largo, blanco y caliente del Sol, cada una cintilando con color y brillo propios y característicos; el conjunto combinado en una como red de tela de araña, tejida con las trayectorias excéntrica, de innumerables asteroides y cometas, resplandeciendo con alientos de vida cálida y retintinando con una música increíblemente sutil y armoniosa. Esta no es una figura de fantasía en ninguno de sus aspectos. El ancho de las órbitas de los planetas determinará el tamaño de cada estría envolvente; el diámetro del planeta, la bastedad o la finura del hilo de que está tejida; la curvatura relativa del planeta, su índice de refracción o color; el número y distancia de sus lunas, la variable textura como de seda, lana o algodón; la densidad y grado de atmósfera, la brillantez o luminiscencia; en tanto que las velocidades de la rotación planetaria harán que la totalidad de las estrías despidan una emanación magnética o viviente. Ciertamente que ninguna analogía material puede sugerir la multiplicidad de manifestaciones e impresiones que penosa y aisladamente podemos calcular, pero que podrían ser ahí simultáneamente aparentes. Porque sabemos que por sobre nuestro nivel, cuando una multiplicidad semejante de impresiones se producen al mismo tiempo, nos enfrentamos a un fenómeno que desafía cada uno de nuestros esfuerzos hacia el exacto análisis; es decir, el fenómeno de la vida. Y aquel que continúa durante suficiente tiempo el desarrollo de esta disciplina en exacta analogía, no puede escapar a la conclusión de que ahí, en un mundo donde el “momento de percepción” es de 80 años, el Sistema Solar es, en alguna forma incomprensible para nosotros, un cuerpo viviente. Considerando el increíble realzamiento y significación que se agregan aún al fenómeno más simple y burdo de tamaño y curvatura, cuando es trasladado a esa escala de tiempo, nos encontramos totalmente incapacitados para imaginar la posible apariencia de ese Sol tetradimensional, cuando aún el tridimensional que percibimos nos ciega con su brillantez. Y podemos suponer que representaría en alguna forma la fuerza vital más íntima de ese ser solar, tan incomprensible aún para un observador colocado en la misma escala, como incomprensible es la esencia de un hombre para otro. Hablamos de otros sistemas, como aquel de Antares, en los cuales la radiación solar central ha abarcado ya un volumen mucho mayor del que ocupa nuestro sol. Y hablamos de la conclusión inevitable, desde la idea de un sistema solar en expansión, que nuestro Sol debe estar haciéndose cada vez más caliente, luminoso y radiante. De hecho, esta diferencia en el grado de radiantez de su sol central puede ser la principal distinción entre el millón de sistemas solares que componen la Vía Láctea. Todos estos sistemas, para ser capaces de desarrollo, deben incluir el complemento total de elementos y de planetas, exactamente como todos los hombres, para ser capaces de desarrollar, deben incluir la totalidad del complemento de órganos y funciones. El solo factor que continúa variable es, en un caso, la intensidad y penetración de su luz central; y, en el otro, la intensidad y penetración de la conciencia central. Todos los hombres son semejantes en diseño y constitución; de igual modo es muy probablemente lo mismo con todos los soles. Lo que distingue a los hombres es su grado de conciencia; lo que distingue a los soles es su grado de radiantez. En verdad, cuanto más estudiamos la cuestión tanto más claramente emerge que luz y conciencia obedecen exactamente las mismas leyes, creciendo o menguando exactamente en la misma forma. Aún podemos decir que son aquéllas el mismo fenómeno, visto en escalas diferentes. Este, ciertamente, es el solo factor variable en el universo, el solo factor que puede cambiar en respuesta al trabajo individual, al esfuerzo y comprensión del cosmos individual. En lo que respecta a su constitución ni el hombre ni el Sol pueden hacer nada, porque cada ser está conformado como es, por el modelo del universo, que asegura que cada uno recibirá en el principio cuanto le es necesario para su autodesarrollo. Pero este auto-desarrollo, es decir, la iluminación e irradiación graduales del cosmos individual por la luz o la conciencia auto-generada, depende totalmente del mismo ser individual. En esto debe hacer todo. Más aún, el todo puede solamente hacerse más consciente si deviene más consciente la parte y la parte puede solamente hacerse más consciente si deviene más consciente el todo. Si repentinamente soy consciente de mi pie, éste, también, deviene consciente de sí mismo y comienza a registrar toda clase de sensaciones y movimientos nuevos, de los que ni él ni yo nos percatamos antes. Si una sola célula de mi cuerpo se galvaniza en estado de alerta por alguna amenaza terrible en su escala Propia, yo también devengo consciente del dolor. Del mismo modo, la radiación creciente del Sol debe conectarse con una absorción y transformación creciente de la luz por los planetas; esto es, también, por su gradual adquisición de radiantez. Para que un hombre sea plenamente consciente, todas sus partes deben hacerse plenamente conscientes. Para que un sol se haga plenamente radiante, todos sus planetas deben hacerse radiantes. Para que el Absoluto se recuerde a sí mismo, todos los seres deberán recordarse a sí mismos. A aquellos que preguntan ¿Cuál es el propósito del Universo? podemos responderles, así, que la tarea del Universo y de todo ser en él contenido, del Sol a la célula, es hacerse más consciente. Tomado del Libro: El desarrollo de la Luz de Collin Rodney
Dios dice: “Aquellos que purifican sus nafs hallarán la salvación”. Los nafs no son una cosa. El término, en árabe, está relacionado con las palabras “aliento”, “alma”, “esencia”, “yo” y naturaleza. Se refiere a un proceso que nace de la interacción del cuerpo y el alma. El cuerpo está compuesto de “arcilla”, una combinación de elementos materiales. El alma viene de Dios y presenta siete aspectos o niveles: el alma mineral, el alma vegetal, el alma animal, el alma humana, el alma angélica, el alma del secreto y el alma del secreto de los secretos. Hay ciertos elementos del alma que pueden mejorarse. La medicina para lograrlo se encuentra en las sagradas escrituras y en las enseñanzas de los profetas y los santos. ¿Cómo puede el alma tener cualidades negativas o indeseables, cuando no procede de esta tierra, sino del plano del Trono de Dios? El alma se convierte en una exiliada cuando entra en el cuerpo. Este es para ella una prisión. Nuestros cuerpos contienen diversos órganos e instrumentos de acción – como, por ejemplo, nuestros órganos sexuales – pero carecen del poder psíquico para realizar y satisfacer nuestras necesidades físicas. El alma contiene la fuerza, pero no los medios de acción. Cuando el alma hace un mal uso de estos instrumentos corporales, entonces podemos hablar de cualidades indeseables en ella. Dios no ha creado nada que sea malo en sí. Es nuestro mal uso de las cosas lo que las convierte en malas. Por ejemplo, el deseo sexual es normal y necesario para propagar la especie. Así mismo, proporciona un modo de expresar amor entre marido y mujer. Sin embargo, cuando este deseo natural se convierte en lujuria, puede conducir a todo tipo de males. Así que ¿quién es el responsable de nuestras malas acciones, el cuerpo o el alma?. Se dice que en el día del Juicio el cuerpo culpará al alma, diciendo: “Yo no tenía poder para actuar”. A lo que se le contestará con la parábola del ciego robusto que transporta un tullido a sus espaldas. El tullido posee ojos y buen juicio, y dirige los movimientos de su portador ciego. Entonces, ¿quién es el culpable? La respuesta es ambos. Los nafs no son malos en sí. Nunca los culpes. Parte del trabajo del Sufismo consiste en cambiar el estado de tus nafs. El nivel más bajo es el de hallarte completamente dominado por tus impulsos y deseos. El siguiente estado es el de luchar contigo mismo, tratando de actuar conforme a los dictados de la razón y de los ideales, criticándote siempre que yerras. Un nivel mucho más alto consiste en sentirte satisfecho con lo que Dios quiera darte, sea comodidad o incomodidad, satisfacción de las necesidades físicas o no. Todos estos niveles del nafs son parte de la creación y se hallan encarcelados en el cuerpo, desterrados de su verdadera patria. El nivel más alto del alma, el alma pura, no es parte de la creación. Es un aspecto del Atributo Divino Al-Haj, el Siempre Vivinete, y no puede ser localizado ni dentro ni fuera del cuerpo. Los restantes niveles están situados dentro del cuerpo, pero el alma pura es parte del Infinito, y como tal, no puede ser contenida ni por la creación entera. Es una manifestación directa del Siempre Viviente. Los nafs contienen las disposiciones o cualidades del alma encarnada. Dios ha dicho: “Hemos infundido en Adán Nuestro propio aliento”. Este es el alma que se mantiene encerrada en el cuerpo hasta que en la muerte, escuchamos las palabras: “Retorna a tu Señor”. Los niveles más bajos del alma permanecen en el cuerpo. No quieren partir con la muerte. Se rebelan por causa de su apego a lo corpóreo. ¿Qué ocurre con el alma de los grandes profetas y santos? En realidad, ellos son distintos del resto de nosotros. Son más puros. Los elementos terrestres, materiales, de estos grandes individuos proceden de los lugares más sagrados de la tierra. Sus cuerpos son puros, y, al entrar en ellos, el alma no queda manchada en absoluto. Hay una frase célebre que dice: “El que se conoce a sí mismo (literalmente, el que conoce a sus nafs) conoce a su Señor”. Laten aquí dos significados. El primero es que podemos llegar a conocer nuestras necesidades, deseos y debilidades, a la vez que percibimos la existencia de un poder majestuoso. Entonces comprendemos que precisamos de un protector, alguien que nos alimente, nos vista y nos dé cobijo en este mundo. El segundo es una explicación mística. Dios ha dicho: “Estoy más cerca de ti que tu vena yugular”. Al conocernos a nosotros mismos descubriremos esta profunda conexión con el Señor. Y siguiendo este hilo podemos llegar a Dios. El camino de vuelta a Dios tan sólo puede ser recorrido por aquellos que viven de acuerdo con los mandamientos divinos. Los que no lo nacen, los que prefieren seguir al Diablo, serán apartados. Existe algo que nos une con Dios. Hay millones de bombillas, pero – aunque Dios está por encima de cualquier símil – sólo una cosa es llamada electricidad. Cada bombilla es diferente. Algunas tienen 10 voltios y otras 100, pero la energía con la que se alimentan es la misma. O pensemos en un racimo de uvas, que se pudren pronto una vez que las recogemos, pero viven si se las deja en la viña. ¡Sí!, hay algo que le llega a cada uva desde la cepa. Todo es lo mismo, todo es hermoso en esencia. Sólo los atributos superficiales pueden ser feos. No estés apegado a este mundo, pues con la muerte deberás separarte de todo cuanto en él hay. Antes de morir, escucharás la orden “Vuelve a tu Señor”. Todos los lazos que te atan al mundo se desatarán y hallarás la unidad con Dios. El rey Salomón (la paz de Allah sea con él) era el gobernante más rico y poderoso, así como el profeta más grande de su época. Aunque contaba con gran poder y con riquezas incalculables, sus posesiones no le importaban en absoluto. Incluso las consideraba como una carga y una fuente de problemas. Todos los días, Salomón visitaba a su loro. Un día halló al ave muy triste, llena de nostalgia de su país natal. Hablando de loros, uno que tenía un vocabulario increíblemente amplio fue subastado en Estambul por $2.000. Cuando Nasruddin (que solía enseñar por medio del humor) vio esto, se quedó totalmente asombrado. Al día siguiente, decidió llevar a su pavo, que era grande y feo, a la plaza del mercado. La mejor oferta que recibió fue una de $6, así que Nasruddin animó a la multitud a que subieran más, porque su ave era más grande que el lor que habían vendido por $2.000. Alguien gritó: Aquél era un hermoso loro, y podía hablar exactamente igual que un hombre! Nasruddin replicó: “¡Este es un hermoso pavo y puede pensar exactamente igual que un hombre!”. El Rey Salomón concedió permiso al loro para volver a su tierra. El viaje suponía un mes para ir y otro para volver, así que Salomón le dio al loro tres meses de permiso. Pero le advirtió que volviera a tiempo, porque de lo contrario enviaría a los vientos y los jinns tras él.El loro volvió a su hogar y se reencontró con su familia e amigos. El tiempo pasaba muy deprisa. Como ya se sabe, para dos amantes una noche puede parecer un minuto, pero para alguien con un dolor de muelas resultará sin duda interminable. Cuando el loro estaba a punto de marcharse, su familia le ofreció una botella del agua de la vida eterna como regalo para el rey Salomón. El loro ató la botella a unas de sus alas y emprendió el viaje de vuelta. En cuanto llegó, le entregó la botella al Rey. El Profeta consultó a sus consejeros. Les preguntó si debía beber el agua de la vida eterna. Toda la corte – hombres, animales y jinns – dijeron al mismo tiempo: “Sí, queremos que nos gobiernes para siempre”. Pero el buho replicó: “Antes de beber visita cierta cueva y mira quién está allí”. Salomón fue a la cueva y encontró un hombre que estaba rezando, pidiendo que le llegara la muerte. El buho le dijo al Profeta que este hombre había probado el agua de la vida eterna y por lo tanto no podía morir. Estáte preparado para irte cuando llegue tu hora. A nadie le gustaría soportar por siempre interminables enfermedades e incapacidades. Y no hay mayor dolor que el ver cómo tus hijos se mueren mientras que tú te quedas solo. Así, mientras Salomón permanecía en suspenso, sin saber qué hacer con la botella, acudió el ángel Gabriel y la rompió. Tomado del libro: El Amor es el Vino: CHARLAS DE UN MAESTRO SUFI EN AMERICA

Link hacia la parte 1 "El hombre en la eternidad: muerte (solo texto, parte 1)": http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/16934372/El-hombre-en-la-eternidad-muerte-solo-texto-parte-1.html Habitualmente el hombre imagina su viaje al fin del tiempo como la Edad Media describía un viaje al fin del mundo. Se creía, siendo plana la Tierra, que en cierto punto se debe llegar al límite y caer para siempre en lo desconocido. Sólo cuando un valeroso hombre sostuvo un solo curso y, después de grandes penalidades y de extrañas aventuras, navegó de vuelta por los mismos escenarios de donde había partido, se supo que la Tierra era redonda y que su curso es un círculo. Ahora nosotros aprendemos que el tiempo también es redondo y que nuestro viaje a través de él nos traerá inexorablemente hasta los mismos años que habíamos dejado atrás. Este es un conocimiento difícil y peligroso. Cuando los hombres aprendieron que la Tierra era redonda, su sentido de lo conocido se ensanchó, pero se debilitó su sentido de lo desconocido. Esta es la tentación del conocimiento nuevo. Lo conocido, cuan extraño sea, nunca es más que cero para el infinito desconocido. Únicamente con este sentido de salvaguardia puede utilizar el hombre ideas fuertes. Por ejemplo, dijimos que los efectos de una vida se convierten en las causas de la siguiente. Las mismas causas dan lugar a los mismos efectos, nuevamente, a las mismas causas. Esto es la recurrencia. Pero podemos ahora añadir que uno de los muy escasos efectos diferentes que pueden actuar directamente en la vida del hombre es aquél producido por esta actitud hacia el conocimiento nuevo. Para prepararnos nosotros mismos a pensar acerca de la recurrencia se hace muy necesario comprender que los incidentes y los acontecimientos que nos ocurren en una corriente continua desde el nacimiento hacia la muerte emergen en formas muy diferentes. Las causas de estos sucesos se encuentran a diferentes distancias de nosotros, por decirlo así, y es importante para nosotros, en relación con cualquier incidente dado, comenzar a reconocer qué cerca o qué lejos, hacia atrás, se encuentra esta causa. Por ejemplo, hay una clase de sucesos cuya causa radica en el incidente mismo, está en el presente. Estoy caminando por la calle en forma normal. Bruscamente sale velozmente un hombre de una tienda, me colisiona, empujándome a la cuneta y desaparece entre la muchedumbre. Nunca vuelvo a ver a ese hombre y ahí termina el incidente. Tales acontecimientos, que no son guiados por nada del pasado y cuya causa yace dentro del momento mismo, les llamamos accidentes. Otra clase de sucesos que nos ocurren son resultado de una tendencia general o de una larga serie de causas acumuladas en el pasado. Cada día guió mi automóvil siguiendo determinado camino, a más velocidad del límite autorizado. Durante treinta y cinco días nada ocurre. Pero el trigésimo sexto soy arrestado y multado. Este arresto no se puede decir que ha sido causado únicamente por guiar el automóvil el día del accidente, es claramente resultado de todas las treinta y seis violaciones juntas, porque si no hubiera ocurrido ese día, ciertamente habría sido unos días después. Tales acontecimientos, resultados de una tendencia típica y continuada y cuyas causas radican en el tiempo, son semejantes a lo que se llama en oriente el Karma. Para una tercera clase de acontecimientos, aunque obviamente son los más profundos y de la importancia más íntima para un hombre, no se le puede encontrar ninguna causa dentro de su vida presente. He nacido en determinado año, en cierto día y cierto lugar. Con toda evidencia nada he hecho ni podría hacer en esta vida que pudiera afectar a ésta, justamente porque sucedió antes de que yo comenzara a crear causas. Hasta donde me interesa, tales sucesos son del destino y podemos quizá decir que sus causas deben radicar, no en el tiempo, sino en la recurrencia, esto es, en alguna o algunas vidas anteriores. Teóricamente, para el hombre es posible una cuarta clase de acontecimientos. En este caso la causa no radica ni en el presente, ni en el pasado, ni aun en la recurrencia. Y únicamente si comenzamos a comprender la retención casi ineludible que su destino tiene sobre cada aspecto de la vida de un hombre, podremos darnos cuenta de que desde su punto de vista tales sucesos serán milagros. En esta forma se hace claro que si un hombre necesita estudiar la posibilidad, personalmente, de la recurrencia, tendrá que estudiar en particular su propio destino y comenzar a distinguir las clases de acontecimientos correspondientes a este destino. Ahora bien, si una vida es una recurrencia de aquello que ocurrió antes, lo que pensamos como el círculo de la vida humana es en realidad una espiral. El destino o la totalidad de un ser humano se nos presenta ahora no como un círculo que existe en el tiempo –el cuerpo largo del hombre– sino como una espiral que existe en la eternidad, la secuencia embobinada de cuerpos largos. Su forma más grande repite la espiral del movimiento de la Luna alrededor de la Tierra, el movimiento de la Tierra alrededor del Sol, el movimiento del Sol alrededor del centro galáctico. Una vida se embobina desde la última, transpuesto el aislador de la muerte, así como el día embobina del anterior, al trasponer el aislador del sueño. Esta es la recurrencia eterna, la cual penetró Ouspensky y de la cual escribió Nietzsche: “Desea vivir de nuevo, porque ésta será tu parte en cualquier caso”. El círculo de una vida se encuentra paralelo al círculo de la vida anterior y al de la vida posterior, formando como si fuera una imagen repetida de aquella en cada detalle. El día del nacimiento de un hombre en esta vida se encuentra al lado del día de su nacimiento en la vida anterior y en la próxima; el día de su matrimonio se encuentra al lado de aquellos otros días de su matrimonio de entonces; el día de su muerte tiene paralelo en los días de todas sus otras muertes. .... cada visión, sonido y movimiento que llenaron aquellos días anteriores, deben llenarlos una y otra vez. Cuando por primera vez un hombre escucha esta idea, pregunta: “¿Cómo puedo saberlo? ¿Por qué no puedo recordar?” En la forma ordinaria no puede saberlo, no puede recordarlo. No puede recordar otras vidas por la misma razón que no puede recordar la mayor parte de su vida presente – porque no es consciente de su existencia en ésta. Como vimos mucho antes, su forma de percepción es un punto de leve calor o de alerta, que pasa lentamente hacia adelante, siempre en la misma dirección – no solamente alrededor del círculo de la vida sino que da vueltas a la espiral de muchas vidas. Su calor o su estado de alerta es escasamente suficiente para afectar el ‘presente’ de segundos o minutos y para extenderse aún más brumosamente sobre días y semanas. Más allá de esto, delante y detrás del punto en movimiento, todo es frío y nada se recuerda salvo unos cuantos momentos brillantes, pero en su mayor parte irrelevantes y desconectados. En el capítulo sobre la ‘Psicología Humana’ estudiamos cual debe ser la significación de conciencia y memoria en relación al círculo de vida; cómo los momentos de conciencia aumentada eran semejantes a puntos de calor intensificado súbitamente, los cuales deben trasmitir impulsos hacia el momento de percepción que se aleja y al cual llega como memoria. Esta memoria ordinaria corresponde al fenómeno de conducción de calor a lo largo del alambre de la vida. ¿Cómo podría uno concebir que la memoria de otra vida deviniera posible? No es necesario decir que cuanto más grande es la conciencia, más lejos penetrará la memoria en la línea del tiempo. Pero cuando la conciencia se eleva más allá de determinada intensidad –o cuando el punto calentado se levanta por encima de determinada temperatura entra una posibilidad completamente nueva. Podemos suponer que las espirales sucesivas en nuestro modelo no se tocan efectivamente, sino que están separadas por pequeños espacios. Así, un punto en el décimo quinto año se encontrará exactamente abajo pero ligeramente separado del punto semejante de la siguiente recurrencia. Si llegara este punto en el décimo quinto año a ponerse, digamos, al rojo vivo, comenzará a calentar los puntos correspondientes de arriba y abajo en las espirales – pero en esta vez por radiación. La transmisión del calor por radiación está bajo leyes muy diferentes a las de transmisión por conducción y por ésta será necesario un calor mucho más intenso. Esto no obstante, en esta forma podemos concebir un momento de conciencia tan intenso que se crea la memoria en otra vida. Otra vez, aunque podemos imaginar solamente nuestros puntos corporales de perspicacia avanzando a lo largo de la espiral, es éste el punto del décimo quinto año en la vida siguiente que podrá despertar la memoria de recurrencia. Nos es más difícil de concebir la afectación de una vida pasada, aunque es esencial recordar este principio. Porque significa que el aumento de conciencia en la vida del hombre implica el aumento de conciencia en todas direcciones, esto es, no sólo en el pasado y en el futuro del tiempo, sino también en el pasado y futuro en eternidad. Habiendo llegado a una imagen de las muchas vidas del hombre en la espiral de una recurrencia, podemos intentar representarnos las conexiones de los diferentes individuos en la recurrencia. Supongamos que un esposo en la flor de la vida y su mujer, una joven, conciben un niño. Tenemos en una vida tres círculos que hacen intersecciones, uno en el octavo hito, otro en el séptimo y el tercero, el de su retorno, en el noveno. Esta relación siempre será fija para los hombres en niveles ordinarios y es inconcebible que las edades relativas del marido, la esposa y el hijo cambiaran, cualquiera sea el número de vidas que pudiera imaginarse. Puesto que este día de su conjunción será el mismo para cada uno, también debe ser el mismo para todos. En la recurrencia tendremos tres espirales entrelazadas, todas las cuales cruzan en el mismo punto relativo de cada espiral. Por esta construcción se ve que las vidas de todos los individuos son iguales y completas, no importa si el esposo vive cien años, la mujer cincuenta y su hijo sólo diez. Tan pronto como nos aproximamos a la recurrencia, dejamos atrás del todo la medición del tiempo por año, la cual, como ya hemos visto en el patrón retardante de un círculo de vida, tiene solamente un significado relativo aún ahí. Más también debemos recordar que esta intersección de diferentes espirales de vida es sólo una forma de mirarlas. Porque los individuos también se encuentran en diferentes niveles de energía – por contacto puramente físico, por comunidad de pensamiento, por sensualidad y atracción física, por el más alto amor, reverencia y sexo puro. Todavía más importante, todas estas reacciones pueden proceder a ciegas o experimentárselas conscientemente. Quizás esto pueda cambiar, y si lo pudiera, entonces cada cosa podría permanecer la misma y, empero, ser profundamente diferente. Si intentamos representar la interconexión no de tres sino de centenares de vidas diferentes, las cuales tocan a cada individuo entre el nacimiento y la muerte y la interconexión fuese no en un momento sino en momentos recurrentes o en períodos continuos, alcanzaríamos una figura inimaginable de recurrencias. Es inimaginable porque, nuevamente, ha cambiado la dimensión. Pues está claro que si extendemos esta interconexión de espirales para incluir a todos los hombres que existen sobre la Tierra, se ha producido una figura tan densa que es en realidad un sólido. El total de todas las espirales de recurrencia de todos los seres humanos produce el sólido de la humanidad, en la misma forma que la recurrencia de todas las células produce el sólido de un hombre. De este sólido aun podemos tener una cierta aprehensión vaga. Será como una especie de alfombra sólida, compuesta de miles de millones de hilos, los que a pesar de su tejido inconcebiblemente intrincado parecen todos estar en la misma dirección, que es la eternidad. Podemos aún suponer que cada uno de estos hilos tiene una naturaleza o color diferentes de acuerdo al nivel de energía que domina su totalidad de vidas. Y podemos encontrar que en grandes áreas o períodos de humanidad una naturaleza o color determinados domina todo el diseño – el rojo de la existencia puramente física, el amarillo de la actividad intelectual o el verde de la habilidad o sensación motriz. Al recordar la existencia de hombres con almas conscientes y con espíritus conscientes supondremos también hilos de materialidad diferente que sobresalen del tejido en forma muy excepcional, los cuales imparten vida al resto y alrededor de los cuales se forma todo el diseño del cuerpo sólido de la humanidad. Porque esos hilos son tales únicamente en nuestra metáfora. En realidad están vivos y está viva su masa total. Son las células y capilares y nervios de un cuerpo, el Adam Kadmon de la Kabala, la humanidad. Continuara... Tomado del Libro: El desarrollo de la Luz de Collin Rodney, alumno del Sr. P. D. Ouspensky

La primera sensación extraña sobre Egipto la experimenté mientras viajaba del Cairo a las Pirámides. En el puente que atraviesa el Nilo me sentí presa de una extraña y casi terrible sensación de expectación. Algo cambiaba en mi derredor. En el aire, en los colores, en las líneas había algo de mágico que no alcanzaba yo a comprender. El Cairo árabe y el europeo desaparecieron rápidamente, y en su lugar, en todo lo que me rodeaba, sentí el Egipto que me envolvía. Sentí a Egipto en el aire que soplaba suavemente desde el Nilo, en los grandes botes con sus velas triangulares, en los grupos de pahuas, en los maravillosos tintes rosa de las rocas de Mokattam, en las siluetas de los camellos que atravesaban los caminos lejanos, en las figuras de las mujeres vestidas con largas túnicas negras con haces de varas sobre sus cabezas. Y sentía yo a este Egipto como algo extraordinariamente real, como si fuera yo transportado súbitamente a otro mundo, que para sorpresa mía parecía serme muy conocido. Al mismo tiempo me daba yo cuenta de que este otro mundo era el pasado lejano. Pero aquí dejaba de ser pasado, estaba en todo, me rodeaba, se convertía en presente. Esta era una sensación poderosa y extrañamente definida. La sensación me sorprendió aun más porque Egipto nunca me había llamado la atención particularmente; los libros y las antigüedades egipcias de los museos no lo hacían aparecer como muy interesante y aun lo hacían aparecer como tedioso. Pero aquí sentí de repente algo extraordinariamente seductor y, sobre todo, algo cercano y familiar. Más tarde, cuando analicé mis impresiones, pude encontrar ciertas explicaciones de ellas, pero en un principio sólo me sorprendieron, y llegué a las Pirámides extrañamente agitado por todo lo que había encontrado en mi camino. Las Pirámides aparecieron a lo lejos luego que atravesamos el puente; después se escondieron detrás de los jardines y otra vez aparecieron ante nuestra vista y se hicieron cada vez más grandes. Cuando uno se acerca a ellas ve que las Pirámides no se encuentran al mismo nivel del plano que se extiende entre ellas y el Cairo, sino sobre una alta meseta que se eleva pronunciadamente sobre él. Se llega a la meseta por un sinuoso y elevado camino que va siguiendo un corte de la roca. Habiendo llegado hasta el fin del camino se encuentra uno en el plano de las Pirámides, ante la llamada Pirámide de Kheops, precisamente del lado de la entrada a ella. A la derecha y a lo lejos está la segunda pirámide, y detrás de ella, la tercera. Aquí, habiendo subido a las Pirámides, uno se encuentra en un mundo diferente, no en el mundo en que se estaba apenas diez minutos antes. Ahí, los campos, el follaje, las pahuas, todavía lo rodeaban a uno. Aquí todo es diferente, hay un paisaje distinto, un reino de piedra y arena. Esto es el desierto. La transición es violenta e inesperada. La sensación que había yo experimentado en el camino volvió con mayor fuerza. El incomprensible pasado se convirtió en presente y me rodeó de cerca, como si pudiera yo alcanzarlo con la mano y nuestro presente desapareciera y se hiciera algo extraño, ajeno y distante. Caminé en dirección de la segunda pirámide. Mirada de cerca se ve que está construida con grandes bloques de piedra, de tamaño poco mayor que el de la mitad del de un hombre. Casi al nivel de una casa de tres pisos hay una entrada triangular, la entrada a la pirámide. Desde el primer momento, tan pronto como llegué a la meseta en que se encuentran las Pirámides, las vi de cerca y respiré el aire que-.las rodea, sentí el latido de su vida. Y no tuve necesidad de analizar mis pensamientos sobre esta cuestión. La sentí como una verdad real e incuestionable. Y comprendí al mismo tiempo por qué todas estas, diminutas gentes que iban a ver de cerca las Pirámides las tomaban como piedras muertas. Esto sucedía porque todas las gentes estaban, ellas mismas, muertas. Todo el que vive no puede sino sentir que las Pirámides están llenas de vida. Ahora vi claras ésta y muchas otras cosas. Las Pirámides son iguales a nosotros, tienen los mismos pensamientos y sentimientos, sólo que ellas son mucho muy viejas y saben mucho también. De modo que permanecen ahí y piensan y vuelven a sus recuerdos. ¡Cuántos miles de años han pasado sobre ellas! Sólo ellas lo saben. Y naturalmente son mucho más antiguas de lo que la ciencia histórica supone. Todo está en calma en su derredor. Ni los turistas, ni los guías, ni el campamento militar británico, que puede verse no muy lejos, alteran la paz y esa impresión de perfecta y extraordinaria quietud que las rodea. Las gentes desaparecen junto a las Pirámides. Las Pirámides son más grandes y ocupan mayor espacio del que nosotros nos imaginamos. La Gran Pirámide mide casi un kilómetro en el perímetro de su base y la segunda mide sólo un poco menos. Una persona junto a ellas no puede distinguirse. Y si todavía se sigue hasta la tercera pirámide uno se pierde totalmente en el desierto. La primera vez que fui al lugar pasé todo un día en las Pirámides y a la mañana siguiente, muy temprano, volví allí otra vez. Y durante las dos o tres semanas que estuve en aquel tiempo en el Cairo fui a las Pirámides casi todos los días. Me convencí de que me sentía atraído y cautivado por sensaciones que nunca antes había experimentado en ningún otro lugar. Generalmente me sentaba en la arena en algún sitio entre la segunda y la tercera pirámide y trataba de detener el curso de mis pensamientos, y a veces me parecía que escuchaba los pensamientos de las Pirámides. No examinaba yo nada de lo que la gente generalmente examina; solamente caminaba de un lugar a otro y me adentraba en la impresión general del desierto y de este extraño rincón del mundo en el que se encuentran las Pirámides. Aquí todo me era familiar. El sol, el viento, la arena, las piedras, todo esto junto formaba un todo del que encontré que me era difícil desprenderme. Me convencí de que no podría dejar Egipto tan fácilmente como había dejado todos los otros lugares. Había algo aquí que yo tenía que encontrar, algo que tenia que comprender. La entrada a la Gran Pirámide se encuentra en el lado norte y a alguna altura del suelo. Esta entrada tiene la forma de un triángulo. De ella, parte un estrecho pasadizo que a poco empieza a bajar muy pronunciadamente. El piso es muy resbaladizo; no hay escalones, pero en la pulida piedra hay hendiduras horizontales, ya gastadas, sobre las que es posible ir poniendo los pies. Además, el piso está cubierto con fina arena y es muy difícil no resbalar por toda la bajada. El guía beduino va gateando a medida que baja antes que uno. Con una mano sostiene una vela encendida y con la otra trata de ayudar al visitante. Uno baja a este resbaladizo pozo siempre encorvado. Muy pronto está uno sudando por el esfuerzo y por la actitud nada familiar que adopta. El descendimiento se hace bastante largo, pero finalmente termina. Luego se encuentra uno en un lugar en el que alguna vez un macizo bloque de granito cerró la entrada, es decir, aproximadamente al nivel de la base de la pirámide. Desde aquí es posible continuar el descenso a la “cámara inferior”, que se encuentra a una considerable profundidad bajo el nivel de la roca, y se puede también subir a las llamadas “Cámaras” del Rey y la Reina, que se encuentran aproximadamente en el centro de la pirámide. Para poder hacer esto es necesario en primer lugar dar la vuelta al bloque de granito del que he hecho mención. Alguna vez, hace mucho tiempo —de acuerdo con una leyenda, en el tiempo de los últimos faraones, y de acuerdo con otra en la época de los árabes— los conquistadores que trataron de penetrar al interior de la pirámide, donde se suponía que había tesoros fabulosos, fueron detenidos por este bloque de granito. No pudieron ni mover ni perforar el bloque, de modo que abrieron una entrada alrededor de él en la piedra más suave de la que estaba construida la pirámide. El guía sostiene su vela. Se encuentra uno ahora en una caverna de dimensiones considerables y frente a un obstáculo que es necesario salvar para poder seguir adelante. Este obstáculo lo constituye algo como una cascada congelada o petrificada por la que hay que subir. Dos árabes se trepan y le extienden a uno las manos. Uno sube, y gateando por la “cascada”, sigue su camino ayudándose por un estrecho borde que se encuentra en medio de la pétrea, congelada cascada. Si los pies resbalan no hay nada sobre qué apoyarse. Finalmente uno llega. Ahora es necesario subir un poco más, y ante uno aparece la estrecha entrada negra de otro corredor. Este corredor conduce hacia arriba. Sosteniéndose a las paredes, respirando el asfixiante aire con dificultad y empapado en sudor, sigue uno adelante. Las velas de los guías que van por delante y por detrás de uno alumbran débilmente las irregulares paredes de piedra. La espalda empieza a doler por la posición encorvada. A todo esto se agrega la sensación de un peso que estuviera sobre las espaldas de uno, como el que se siente en el fondo de la tierra en las galerías o minas y pozos profundos. Luego se sale otra vez a un lugar en el que se puede estar de pie. Después de un breve descanso uno mira alrededor y en la débil luz de las velas se da uno cuenta de que se encuentra ante la entrada de un estrecho corredor recto, por el cual se puede caminar sin tener que encorvarse. Este corredor lleva directamente a la “Cámara de la Reina”. A la derecha, si uno se encuentra mirando a la entrada del corredor, se ve la negra abertura irregular de un foso, también hecho por los buscadores del Tesoro y que comunica con la cámara subterránea. Al nivel de la cabeza, sobre la entrada del corredor que conduce a la “Cámara de la Reina”, principia otro corredor, que lleva a la “Cámara del Rey”. Pero este segundo corredor no es paralelo al primero, sino que forma un ángulo con él; es decir, va hacia arriba como una escalera empinada que empieza un poco arriba del piso. En la construcción de esta escalera-corredor superior hay mucho que es difícil de comprender y que inmediatamente llama la atención. Al examinarla, muy pronto me di cuenta de que este corredor es la clave para la pirámide entera. Desde el lugar en el que me encontraba, podía verse que el corredor superior estaba muy alto, y a sus lados, como el pasamano de una escalera, se encontraban anchos parapetos de piedra, que bajaban al piso, es decir, al lugar en el que yo estaba de pie. El piso del corredor no bajaba hasta el suelo, sino que se encontraba cortado, como ya lo he dicho, a una altura equivalente a la de un hombre. Para poder llegar al corredor superior desde donde yo me encontraba, era necesario primero subir por uno de los parapetos de los lados y luego saltar a la “escalera”. Llamo a este corredor una “escalera” sólo porque sube oblicuamente. No tiene escalones, sino sólo ciertas hendiduras en que pueden apoyarse los pies. Al sentir que el piso queda lejos de uno, uno empieza a encorvarse, asiéndose a uno de los “parapetos”. Lo que llama primero la atención es que todo en este corredor es el producto de un trabajo muy exacto y de primera clase. Las líneas son rectas, los ángulos son correctos. No hay duda de que este corredor no fue construido para caminar por él. Luego entonces ¿para qué fue hecho? La respuesta a esto la dan los “parapetos”. Cuando uno dirige su atención a ellos, se ven en ellos divisiones labradas sobre la roca, matemáticamente correctas, y estrictamente a iguales distancias unas de otras. Estas divisiones son tan precisas que inmediatamente llaman la atención. Hay alguna idea, alguna intención en ellas. Y súbitamente se da uno cuenta de que hacia arriba y hacia abajo de este “corredor” debe haberse movido una especie de plancha de piedra o de metal, o alguna “carretilla” que, a su vez, debe haber servido de soporte a algún aparato de medir que podía ser fijado en cualquier posición. Las divisiones en el parapeto muestran claramente que fueron utilizadas para alguna clase de mediciones, para buscar ciertos ángulos. Yo no tenía ninguna duda de que este corredor con sus parapetos era el lugar más importante de la pirámide entera. No puede encontrarse la explicación de este corredor sin la suposición de una “carretilla” que se moviera hacia arriba y hacia abajo de este plano. Y esto, a su vez, cambia totalmente toda la concepción de la pirámide y nos descubre posibilidades completamente nuevas. En una determinada época del año los rayos de ciertas estrellas pueden penetrar a la pirámide a través de la entrada por la que nosotros nos internamos (hasta que estas estrellas son desplazadas en el curso del gran ciclo astronómico). Si suponemos que en algún lugar de la trayectoria de los rayos se fija un espejo, los rayos que penetran al interior por la entrada de la pirámide serán reflejados por el corredor sobre el aparato fijo a la carretilla movible. No cabe duda que aquí se llevaron a cabo ciertas observaciones, que aquí se registraron ciertas clases de ciclos que aquí se establecieron ciertos datos. El bloque de granito, alrededor del cual va lo que yo he llamado la cascada de piedra, obstruye la trayectoria de estos rayos. Pero el significado, el propósito y la época de este bloque son completamente desconocidos. Es muy difícil definir en nuestro lenguaje el objeto y el propósito de la pirámide. La pirámide fue un observatorio, pero no sólo un “observatorio” en el significado moderno de la palabra, ya que también fue un “instrumento científico”; y fue no sólo un instrumento o un conjunto de instrumentos, sino también un “tratado científico”, o más bien toda una biblioteca de Física, de Matemáticas y de Astronomía; o, para ser todavía más exacto, fue una “facultad físicomatemática” y al mismo tiempo un “depósito de medicinas”, lo que es demostrado muy claramente por las dimensiones de la pirámide, por la correlación numérica entre su altura, su base, sus lados, sus ángulos, etc. Yo tuve conciencia plena de la idea de la pirámide posteriormente, cuando visité el famoso observatorio de Jay Singh en Jaipur, en Rajputana. El “observatorio” es un inmenso cuadrado rodeado de muros, con extraños edificios: triángulos de piedra de la altura de una gran casa; inmensos círculos con divisiones; cisternas vacías semejantes a tanques con puentes atravesándolas y con un fondo de bronce bien pulido para reflejar las estrellas; misteriosos laberintos de piedra que sirven para encontrar cierta constelación. Todos estos son gigantescos aparatos físicos y astronómicos, gnómones, cuadrantes, sextantes y demás, es decir, instrumentos que están hechos de bronce y que son guardados en cajas. Si uno se imagina todos estos aparatos, y muchos otros desconocidos para nosotros, combinados en uno, y supone que sus medidas mismas y la interrelación de sus partes expresa las relaciones fundamentales entre las medidas o dimensiones de las diferentes partes de, digamos, el sistema solar, el resultado será la idea de la pirámide. Pero continuaré haciendo la descripción de la pirámide como yo la vi. Arriba el corredor inclinado se hace horizontal y de ahí conduce a la “Cámara del Rey”. La luz de las velas no es suficiente para alumbrar las altas y suaves paredes de piedra. El ambiente es asfixiante. En una pared hay algo que se asemeja a un sarcófago con lados altos y astillados. Pedí a los guías que se alejaran y por algunos minutos permanecí sólo. Experimenté un extraño sentimiento en esta celda pétrea dentro de la gran masa de la pirámide. La pulsación de la vida que llenaba la pirámide y que emanaba de ella se sentía aquí más poderosamente que en ninguna otra parte. Pero además de esto me pareció que esta “Cámara” me estaba diciendo algo acerca de ella. Me sentí rodeado por varias voces. Pero sus palabras parecían provenir de detrás de una pared. Podía oírlas pero no podía comprenderlas. Me parecía que era necesario hacer sólo un pequeñísimo esfuerzo y que entonces podría oír todo. Pero no pude hacer este esfuerzo y probablemente no era cuestión de ningún esfuerzo, sino que algo mucho más importante me separaba de estas voces. “La Cámara de la Reina” se diferencia poco de la “Cámara del Rey”, pero por alguna razón no da las mismas sensaciones. La cámara subterránea inferior, a la que es mucho más difícil llegar y que es asfixiante, es un poco más grande que la “Cámara del Rey” y está también llena de pensamientos y de voces inaudibles que tratan de impresionarlo a uno. Desde lo alto de la pirámide me llamaron la atención la Pirámide de Dashur con caras irregulares que se ve a lo lejos con catalejos, la extraña Pirámide de los Escalones más cercana, y no lejos de ella una gran pirámide blanca. Unos cuantos días después, salí de Gizeh con rumbo a estas lejanas pirámides. No quería ver nada en particular, sino simplemente quería tener una impresión general de esta parte del desierto. Habiendo dejado atrás a la Pirámide de Kheops y a la Esfinge llegué al ancho camino que conduce a Aboussir. En realidad no era un verdadero camino sino una ancha vereda cubierta con huellas de caballos, burros y camellos. A la izquierda, hacia el Nilo, se encontraban los campos de labranza. A la derecha se extendía una especie de muralla rocosa, tres de la cual empezaba el desierto. Desde el primer momento en que empecé a atravesar este camino desde Gizeh principié a experimentar esta extraña sensación del pasado como presente que por alguna razón producía en mí el paisaje egipcio. Pero esta vez sentí el deseo de comprender mejor esta sensación, y observé con especial atención todo lo que me rodeaba, tratando de descifrar el secreto de esta magia del Egipto. Y llegué a la idea de que el secreto podría estar en la asombrosa inmutabilidad del paisaje egipcio y de sus colores. En otros países la naturaleza cambia de aspecto varias veces al año. Aun donde por siglos se han conservado las principales características, como en los bosques y en las estepas, la cubierta exterior de la naturaleza, el pasto, las hojas, todo es nuevo, acabado de nacer. Pero aquí esta arena y estas piedras son las mismas que han visto los hombres que construyeron las Pirámides, los faraones y los califas. Y me parecía que en estas piedras que tanto habían visto, algo de lo que habían visto se había conservado, y que por esta razón se establecía cierto vinculo a través de ellas con la vida que se desenvolvió antes en estos lugares y que parecía estar todavía aquí presente de un modo invisible. Mi pequeño caballo árabe gris galopaba rápidamente cerca de la pétrea muralla irregular, que se extendía a la derecha del camino, unas veces más cerca de ella, otras más alejado. Y cada vez me internaba yo más en un extraño sentimiento de liberación de todas las cosas por las que ordinariamente vivimos. Todo el presente se alejaba, se hacía transparente como neblina, y a través de él el pasado se hacia cada vez más visible en mi derredor, sin tomar ninguna forma definida pero penetrando dentro de mi por mil diferentes sensaciones y emociones. En ningún otro sitio había yo sentido antes tan clara y tan definitivamente la irrealidad del presente. Aquí sentí que todo lo que nosotros consideramos como realmente existente no es otra cosa que un espejismo que cubre la faz de la tierra, quizá la sombra o el reflejo de alguna otra vida, o posiblemente sólo sueños producto de nuestra imaginación, como resultado de algunos obscuros impactos y vagos sonidos que llegan a nuestra conciencia partiendo de lo Desconocido que nos rodea. Sentí que todo se desvanecía: San Petersburgo, Londres, el Cairo, los hoteles, los ferrocarriles, los barcos, los hombres; todo se transformaba en un espejismo. Pero el desierto que me rodeaba existía, y yo existía, aun cuando en una forma muy extraña, sin ninguna conexión con el presente, pero consciente de una poderosa conexión con el ignoto pasado. Y en todo lo que yo sentía ahí había cierto placer sutil, ya que no una comprensión inmediata. Yo describiría este placer como la alegría de la liberación de uno mismo y el goce por la sensación de la increíble riqueza de la vida, que no muere nunca pero que existe en una infinita variedad de formas invisibles e intangibles para nosotros. Habiendo pasado por Sakkara con la Pirámide de los Escalones y con la Pirámide Blanca, seguí adelante hacia las Pirámides de Dahshur. Aquí no había ningún camino. La arena se levantaba en pequeños gránulos que formaban lo que parecía enormes olas. Cuando llegaba a lugares planos y mi caballo empezaba a galopar parecía como si estuviera tirando dinero, pues los gránulos de arena saltaban al golpe de los cascos y sonaban como plata. Aun la primera de las Pirámides de Dahshur produce una extraordinaria y peculiar impresión, como si estuviera sumergida en sus propios pensamientos pero luego notara la presencia de uno y pudiera hablarle clara y distintamente. Con mi caballo anduve lentamente alrededor de ella. No había un alma cerca del lugar, y nada podía verse sino la arena y la pirámide con sus caras irregulares a lo lejos. Subí a ella. Es la pirámide más extraña de todas. Sólo sentí no haber podido ser transportado a esta pirámide directamente desde el Cairo, sin tener que haber visto y sentido nada más. Me encontraba demasiado saturado de impresiones y no podía apreciar plenamente lo que sentí aquí. Pero sentí que las piedras cobraban aquí cierta vida y estaban entregadas a una tarea determinada. La Pirámide Dahshur del sur, con las líneas irregulares de sus lados, me sorprendió por su gran exactitud, que era casi temible. Al mismo tiempo no quería precisar en fórmulas, ni aun para mi mismo, todo lo que sentía. Tenía mucho de imaginación. Pero mis pensamientos siguieron su curso sin obedecerme y por momentos me parecía que estaba realmente empezando a imaginar cosas. Pero la sensación era completamente diferente a la que produce la imaginación. Había algo de un inexplicable carácter real en todo. Hice volver a mi caballo y lentamente emprendí el viaje de regreso. A cierta distancia algo pareció apremiarme súbitamente. Rápidamente volteé la cabeza. La pirámide me estaba mirando como si esperara algo. “¡Hasta la próxima vez!” dije. No pude analizar plenamente todos los sentimientos que tuve en ese momento. Pero sentí que precisamente aquí, si sólo pudiera permanecer sin ninguna compañía por suficiente tiempo, mis pensamientos y sentimientos alcanzarían tal grado de tensión que realmente vería y escucharía lo que es ordinariamente invisible e inaudible. Hasta dónde esto estaba realmente conectado con esta extraña pirámide o hasta dónde esto era el resultado de todo un día y toda una semana de nuevas sensaciones, es cosa que no podría decir. Pero yo sentí que aquí mis sensaciones sobre Egipto alcanzaron su más alta intensidad. En el momento presente los puntos de vista sobre las Pirámides pueden dividirse en dos clases. A la primera clase pertenece la teoría de las tumbas, y a la segunda, las teorías astronómicas y matemáticas. La ciencia histórica, es decir, la Egiptología, permanece casi exclusivamente dentro del terreno de la teoría de las tumbas, con muy pequeñas y no muy definitivas aceptaciones en dirección de la posibilidad de la utilización de las Pirámides para observaciones astronómicas. De este modo el Profesor Petrie en su libro A History of Egypt habla de tres profundos fosos que fueron abiertos en la roca y que tenían unas dimensiones de cerca de 53 metros de largo, 7 de profundidad y no más de uno sesenta o dos metros de ancho. “La finalidad de estos fosos es completamente desconocida; pero pudieron haberse utilizado para algún sistema de observación de azimuts de estrellas por medio de una superficie de agua en el fondo y una cuerda tendida de un extremo a otro de los bordes; anotando el momento en que los reflejos de la estrella atravesaran la cuerda, se haría una observación exacta del azimut”. Pero hablando en general, la ciencia histórica no tiene ningún interés en el significado astronómico y matemático de las Pirámides. Si alguna vez los egiptólogos tocan este aspecto de la cuestión es sólo como meros aficionados y en este caso no se da gran importancia a sus opiniones. El libro de R. A. Proctor que cito más tarde, es un ejemplo de esto. La descripción de la construcción de las Pirámides (especialmente de la Gran Pirámide) que se encuentra en Herodoto es aceptada como final y decisiva. Herodoto refiere que alguien le dijo que la Gran Pirámide fue construida dos o tres mil años antes de la época en que él vivió. Dice que en los bloques de granito que cubren la pirámide fueron labradas inscripciones jeroglíficas que registran varios sucesos relacionados con la construcción. Entre otras cosas fue registrada la cantidad de ajo, cebollas y rábanos que fue comido por los esclavos que levantaron la pirámide, y de la cantidad de ajo, etc., fue posible derivar conclusiones sobre el número de esclavos y la duración del trabajo. Herodoto dice que antes de que la Gran Pirámide fuera construida, tuvo que abrirse un camino en plano inclinado a través del desierto sobre un terraplén para el transporte del material. El mismo vio este camino o calzada, que, según sus palabras, era una construcción no menos grande que la pirámide misma. La fecha aproximada de la construcción dada por Herodoto es, debido a la profusión de pequeños detalles apuntados por él, considerada en la Egiptología como indiscutible. En realidad todo lo que dice Herodoto dista de ser convincente. Debe recordarse que el mismo Herodoto no podía leer jeroglíficos. Este conocimiento era cuidadosamente custodiado y era privilegio de los sacerdotes. Herodoto podía referir sólo lo que le había sido traducido, y eso sólo pudo haber sido, con toda seguridad, lo que confirmara y estableciera la versión oficial de la construcción de las Pirámides. Esta versión oficial aceptada por la Egiptología puede en realidad estar muy lejos de la verdad. Y la verdad puede ser que lo que se considera como la construcción de la Gran Pirámide fue en realidad su restauración. Las Pirámides pueden ser mucho más antiguas de lo que nosotros pensamos. La Esfinge, que pudo haber sido construida al mismo tiempo que las Pirámides, o aun antes, es considerada muy justamente como prehistórica. ¿Qué significa esto? Significa que algunos miles de años antes de nuestra era, posiblemente muchos miles de años, el pueblo o los pueblos a los que conocemos bajo el nombre de “el antiguo Egipto” ocuparon el Valle del Nilo y encontraron, semi-enterradas en la arena, las pirámides y la Esfinge, el significado y la importancia de las cuales les fueron completamente incomprensibles. La Esfinge miraba hacia el Oriente, de modo que fue llamada la imagen de Harmakuti o el “Sol en el Horizonte”. Mucho más tarde el rey al que le fue dado el nombre de Kheops (los egiptólogos tienen, por supuesto, un nombre completamente diferente para él) restauró una de las pirámides e hizo de ella un mausoleo o sepultura para él. Más aun, las inscripciones hechas en la cara de esta pirámide describían las hazañas del rey en un tono laudatorio y exagerado, y la restauración fue por supuesto llamada construcción. Estas inscripciones confundieron a Herodoto quien las tomó como fechas históricas exactas. La restauración de las Pirámides no fue su construcción. El hermano de Kheops, Khephren (el modo de escribir y la pronunciación de estos nombres es muy incierto e inseguro), restauró otra pirámide. Poco a poco esto se hizo una costumbre, y así sucedió que algunos faraones se construyeron nuevas pirámides, generalmente de menores dimensiones, y algunos restauraron las antiguas, que eran de mayores dimensiones. Es también posible que las primeras en haber sido restauradas hayan sido las Pirámides de Dahshur y la Pirámide de los Escalones en Satkara. Poco a poco todas las pirámides fueron transformadas en sepulturas, ya que los sepulcros eran las cosas más importantes en la vida de los egipcios de ese periodo. Pero esto sólo fue un episodio accidental en la historia de las Pirámides, que de ningún modo explica su origen. En nuestro tiempo se han puesto en claro muchos hechos interesantes en relación con la Gran Pirámide. Pero estos descubrimientos pertenecen a los astrónomos o a los matemáticos. Y si algunos egiptólogos hablan de ellos, son muy pocos los que lo hacen y sus opiniones son generalmente refutadas por otros. En cierta forma la razón de esto es comprensible, ya que se ha acumulado demasiado charlatanismo alrededor del estudio del significado astronómico y matemático de las pirámides. Por ejemplo, existen teorías y se publican libros que prueban que las medidas de las distintas partes de los corredores y paredes en el interior de la Gran Pirámide representan la historia entera de la humanidad desde Adán hasta “el fin de la historia general”. Según el autor de uno de estos libros las profecías contenidas en la pirámide se refieren especialmente a Inglaterra e incluso dan la duración de los gabinetes gubernamentales de la post-guerra. La existencia de estas “teorías” demuestra naturalmente la razón de por qué la ciencia tiene miedo a los nuevos descubrimientos referentes a las Pirámides. Pero esto de ningún modo resta valor a los intentos existentes de establecer el significado astronómico y matemático de las Pirámides, en la mayor parte de los casos sólo en lo que concierne a La Gran Pirámide. R..A. Proctor en su libro La Gran Pirámide (Londres, 1883) considera a la Pirámide como una especie de telescopio o de teodolito o anteojo. Pone especial atención en las ranuras de los parapetos de la gran galería y encuentra que fueron hechas para mover hacia arriba y hacia abajo los instrumentos inclinados utilizados para llevar a cabo ciertas observaciones. Además, señala la posible existencia de un espejo de agua en la unión de los pasajes de subida y de bajada y afirma que la Pirámide fue un reloj que usaban los sacerdotes egipcios, especialmente un reloj astronómico. L’Abbé Moreux ha reunido en su libro Les Enigmes de la Science casi todo el material existente que considera a la Gran Pirámide como un “depósito de medidas” o como un compendio de matemáticas. La suma de los lados de la base de la Pirámide dividida por el doble de su altura da la relación de la circunferencia con el diámetro, el número π , que juega tan importante papel en la historia de las matemáticas. La altura de la pirámide es una milmillonésima parte de la distancia que hay de la tierra al sol (lo que, a propósito, fue establecido en la ciencia con suficiente exactitud sólo en la segunda mitad del siglo XIX), etc., etc. Todo esto y muchas otras cosas demuestran la asombrosa limitación de los modernos puntos de vista científicos y la ausencia de siquiera una común curiosidad de los egiptólogos que llegan a un cierto momento en la teoría de las tumbas y en las referencias de Herodoto, y no desean saber nada más. En realidad las Pirámides encierran un gran enigma. Las Pirámides, más que cualquier otra cosa en el mundo, nos demuestran que estamos completamente equivocados al considerar que nuestros ancestros fueron unos “melenudos cuadrúpedos con cola, probablemente arbóreos en sus hábitos, y originarios del Viejo Mundo.” En realidad nuestra genealogía es mucho más interesante. Nuestros ancestros fueron hombres de gran riqueza y eminencia, y nos legaron una enorme herencia, que nosotros hemos olvidado completamente, especialmente desde el momento en que empezamos a considerarnos los descendientes de un mono. Fragmento escrito entre 1914 y 1925, tomado del libro: Un Nuevo Modelo del Universo escrito por el Sr. P. D. Ouspensky.
La vista desde lo alto de las torres de Nuestra Señora siempre me ha sugerido muchos pensamientos extraños. ¡Cuántos siglos han pasado bajo estas torres, cuántos cambios y qué pocos cambios! Un pequeño pueblo medieval rodeado de campos, viñedos y bosques. Un creciente París que varias veces ensancha sus paredes. El París de los últimos siglos, “que cambia de cara cada cincuenta años”, como dijo Víctor Hugo. Y la gente... siempre pasando por estas torres para ir a algún lado, siempre corriendo en alguna dirección, y siempre quedándose donde estaba, sin ver nada, sin notar nada, siempre la misma gente.: Y las torres, siempre las mismas, con las mismas gárgolas mirando hada la ciudad, que está siempre cambiando, siempre desapareciendo y sin embargo permaneciendo la misma. Aquí se ven con toda claridad dos líneas en la vida de la humanidad. Una es la línea de la vida de esas gentes que pasan abajo; y la otra, la línea de la vida de los que levantaron Nuestra Señora. Y mirando hada abajo desde estas torres se siente que la historia redi de la humanidad, la historia de la que vale la pena hablar, es la historia de los hombres que construyeron Nuestra Señora y no la de los que pasan allá abajo. Y se comprende que éstas son dos historias completamente diferentes. Una historia pasa en toda su perspectiva y, estrictamente hablando, es la historia del crimen, ya que si no hubiera crímenes no habría historia. Todos los momentos y etapas decisivos de esta historia los marcan los crímenes: los asesinatos, los actos de violencia, las rapiñas, las guerras, las rebeliones, las massacres, las torturas, los fusilamientos. Padres, que matan a sus hijos, hijos que matan a sus padres, hermanos que se matan entre si, maridos que matan a sus mujeres, mujeres que matan a sus maridos, reyes que aniquilan a sus súbditos, súbditos que asesinan a sus reyes. Esta es una historia, la historia que todo el mundo sabe, la historia que se enseña en las escuelas. La otra historia es la historia que muy pocos saben. Para la mayoría no puede verse absolutamente detrás de la historia del crimen. Pero lo que esta historia oculta crea continúa existiendo mucho tiempo después, a veces por muchos siglos, como Nuestra Señora. La historia que se ve, la historia que trabaja por la superficie, la historia del crimen, se atribuye a sí misma lo que la historia oculta ha creado. Pero en realidad la historia visible sufre siempre el engaño de lo que la historia oculta ha creado. Se ha escrito tanto acerca de la Catedral de Nuestra Señora, y sin embargo se sabe tan poco acerca de ella. Quien no ha tratado nunca de saber algo acerca de ella por su cuenta, o quien no ha tratado de reconstruir nada con el material disponible, no podrá nunca creer lo poco que en realidad se sabe acerca de la construcción de la catedral. La construcción llevó: mucho tiempo; las fechas en que se principió y en que se terminó son conocidas; se sabe también quiénes fueron los obispos que en una o en otra forma contribuyeron para su construcción, y quiénes fueron los papas y los reyes de esa época. Pero nada se sabe relativo a los constructores mismos con la excepción de sus nombres, y aun eso muy raramente. Y nada se sabe tampoco acerca de las escuelas que estaban tras de todo lo que se construía en aquel extraño periodo que principió alrededor del año mil y duró cerca de cuatro siglos. Se sabe que existían Escuelas de Constructores. Y por supuesto que tenían que existir, ya que todos los maestros trabajaban y vivían generalmente con sus discípulos. Así trabajaban los pintores, así trabajaban los escultores. Así, naturalmente, trabajaban los arquitectos. Pero detrás de estas escuelas individuales se encontraban otras instituciones de un origen muy complejo. Y estas instituciones no eran simplemente escuelas de arquitectos o escuelas de albañiles. La construcción de catedrales era parte del colosal y bien ideado plan que permitía la existencia de escuelas filosóficas y psicológicas enteramente libres en la grosera, absurda, cruel, supersticiosa, fanática y escolástica Edad Media. Estas escuelas nos han legado una inmensa herencia, que nosotros, sin comprender su significado y valor, hemos ya desperdiciado casi en su totalidad. Estas escuelas, que construyeron las catedrales “góticas”, se ocultaron tan bien, que sus huellas y restos pueden ser encontrados en nuestros días sólo por aquellos que saben ya que estas escuelas deben haber existido. De seguro que la Iglesia Católica de los siglos XI y XII, que ya hacía uso de la tortura y de la hoguera para los herejes y que hacía callar a todo pensamiento libre, no fue la que construyó Nuestra Señora. No cabe la menor duda que por un tiempo la Iglesia fue un instrumento para la conservación y la propagación de las ideas del verdadero Cristianismo, esto es, de la verdadera religión o del verdadero conocimiento, que le eran absolutamente extraños. Y no hay nada de improbable en el hecho de que todo el plan en la construcción de las catedrales y en la organización de las escuelas bajo la cubierta de esta actividad constructora haya sido ideado debido al aumento de la “manía herética” en la Iglesia Católica y debido a que la Iglesia estaba perdiendo rápidamente las cualidades que la habían hecho un refugio del conocimiento. Hacia el fin de los primeros mil años de la era cristiana los monasterios habían reunido toda la ciencia, todo el conocimiento de esa época. Pero la legalización de la caza y de la persecución de los herejes, y el advenimiento de la Inquisición, hizo imposible al conocimiento seguir residiendo en los monasterios. Se encontró entonces o, para decirlo con mayor exactitud, se fundó para este conocimiento un nuevo y conveniente refugio. El conocimiento abandonó los monasterios y se transladó a Escuelas de Constructores, Escuelas de Albañiles. El estilo posteriormente llamado “Gótico” y entonces conocido como el “nuevo” o “moderno”, del que el rasgo característico era el arco de punto, fue aceptado como el signo distintivo de las escuelas. Las escuelas vistas desde dentro presentaban una compleja organización y estaban divididas en diferentes grados; esto quiere decir que en todas las “escuelas de albañiles” en que se enseñaban todas las ciencias necesarias para los arquitectos, había escuelas internas en las que se explicaba el verdadero significado de las alegorías y los símbolos religiosos y en las que se estudiaba la “filosofía esotérica” o la ciencia de las relaciones entre Dios, el hombre y el universo, es decir, la magia “misma”, para cuyo aprendizaje correcto los hombres eran llevados al tormento y quemados en la hoguera. Las escuelas vivieron hasta el Renacimiento, en que la existencia de “escuelas de ciencia secular” se hizo posible. La ciencia nueva, impulsada por la novedad del pensamiento libre y la investigación libre, muy pronto olvidó su origen y principio, y olvidó también el papel de las catedrales “góticas” en la preservación y en la transmisión sucesiva del conocimiento. Pero Nuestra Señora sigue viviendo aun, y hasta ahora custodia y nos enseña las ideas de las escuelas y las ideas de los verdaderos “francmasones”. Es bien sabido que Nuestra Señora, cuando menos en su exterior, se encuentra hoy más cerca de lo que fue originalmente que lo que ha estado durante los tres últimos siglos. Después de un incalculable número de ignorantes alteraciones piadosas, después de la tormenta de la revolución que destruyó lo que había sobrevivido estas alteraciones. Nuestra Señora fue restaurada en la segunda mitad del Siglo XIX por un hombre que tenia una profunda comprensión de la idea de su construcción. Pero qué es lo que ha quedado de lo verdaderamente viejo y qué es lo nuevo es difícil de decir, no porque falten datos históricos, sino porque le “nuevo” es con frecuencia en realidad lo “viejo”. Tal sucede, por ejemplo, con la alta, delgada, aguda aguja de la parte oriente de la catedral, de la cual los doce Apóstoles, precedidos de las bestias apocalípticas, descienden a los cuatro rincones del mundo. La vieja aguja fue tirada en 1787. Lo que ahora vemos es una estructura del Siglo XIX y es obra de Viollet-le-Duc, el restaurador de la catedral durante el Segundo Imperio. Pero ni aun Viollet-le-Duc pudo dar la vista desde las grandes torres sobre la ciudad incluyendo esta aguja y los Apóstoles; no pudo dar todo el efecto escénico que era indudablemente una parte del diseño de los constructores. La aguja con los Apóstoles es una parte inseparable de esta perspectiva. Nos paramos en lo alto de una de las grandes torres y miramos hacia el oriente. La ciudad, las casas, el río, los puentes, las diminutas, microscópicas gentes... Y ninguna de estas gentes ve la aguja o ve a los Maestros descendiendo a la tierra precedidos por las bestias apocalípticas. Esto es muy natural, porque desde ahí, desde la tierra, es difícil distinguirlos. Si ‘va uno ahí al malecón del Sena, al puente, los Apóstoles se ven desde ahí casi tan pequeños como se ven las gentes desde aquí, y se confunden con los detalles de la bóveda de la catedral. Los Apóstoles y las bestias pueden verse solamente si uno sabe de su existencia, como tantas otras cosas del mundo. ¿Pero quién quiere saber? ¿Y las gárgolas? Estas son consideradas o bien simplemente como un adorno, o como creaciones individuales de diferentes artistas en diferentes épocas. En realidad, sin embargo, las gárgolas son unos de los elementos más importantes en el proyecto del edificio entero. Este proyecto era muy complejo. Para ser más exactos, no es siquiera un sólo proyecto, sino varios proyectos que se complementan uno a otro. Los constructores querían dejar toda su sabiduría, todas sus ideas, en Nuestra Señora. Se encuentran ahí Matemáticas, Astronomía; algunas ideas muy extrañas sobre la Biología o la “evolución” en los arbustos de piedra, en los que nacen cabezas humanas, en la balaustrada de la gran plataforma bajo los contrafuertes volantes. Las gárgolas y otras figuras de Nuestra Señora nos transmiten las ideas psicológicas de sus constructores, especialmente la idea de la complejidad del alma. Estas figuras son el alma de Nuestra Señora, sus diferentes “yos”: pensativos, melancólicos, vigilantes, burlones, irónicos, sumergidos dentro de sí, devorando algo, mirando penetrantemente hacia una distancia invisible a nosotros, tal como lo hace la extraña mujer que se toca con la cofia de la monja, que puede verse sobre los capiteles de las columnas de una pequeña torrecilla que se encuentra a lo alto en el lado sur de la catedral. Las gárgolas y todas las demás figuras de Nuestra Señora tienen una propiedad muy extraña: a su lado un ser vivo no puede ser pintado, fotografiado o dibujado; a su lado las personas se ven como imágenes pétreas exánimes, muertas. Es difícil explicar estos “yos” de Nuestra Señora: deben ser sentidos, y pueden ser sentidos. Pero es necesario buscar el momento en el que París está en calma. Esto sucede antes del amanecer, cuando todavía no hay mucha luz pero cuando es ya posible distinguir algunos de estos extraños seres que duermen en lo alto. Recuerdo una noche como éstas; fue antes de la guerra. Hacía una pequeña escala en París en un viaje a la India y paseaba por la ciudad por última vez. Estaba aclarando ya y el aire se estaba haciendo frío. La luna se movía rápidamente entre las nubes. Yo di una vuelta entera a la catedral. Las inmensas torres macizas se quedaron como alerta. Pero ya había yo comprendido su secreto. Y me di cuenta de que me estaba haciendo una firme convicción, que nada podría destruir, la convicción de que esto existe, esto es, de que hay otra historia además de la historia del crimen, y que hay otro pensamiento, que fue el que creó Nuestra Señora y sus figuras. Yo iba en busca de otras huellas de este pensamiento, y estaba seguro de que habría de encontrarlas. Pasaron ocho años antes de que viera Nuestra Señora otra vez. Estos fueron los años de esa conmoción y destrucción casi sin precedente. Y me pareció que algo había cambiado en Nuestra Señora, como si empezara a tener un presentimiento de su cercano fin. Durante estos año» que han dejado tan brillantes páginas en la historia del crimen, la» bombas dejaron sentir su acción en Nuestra Señora, las granadas estallaron, y sólo por accidente Nuestra Señora no corrió la misma suerte que ese maravilloso cuento de hadas del siglo XII, la Catedral de Rheims, que pereció víctima del progreso y de la civilización. Y cuando subí a la torre y vi nuevamente a los Apóstoles descendiendo me sentí asombrado por lo innecesario y por la casi completa inutilidad de los intentos de enseñar a los hombres algo de lo que no tienen ningún interés en saber. Y nuevamente, como otras muchas veces antes, pude encontrar sólo una explicación para esto, que quizá la finalidad de la enseñanza de los Apóstoles y de la construcción de Nuestra Señora no fue enseñar a todos los hombres, sino sólo transmitir ciertas ideas a unos cuantos hombres a través del “espacio del tiempo”. La ciencia moderna conquista el espacio dentro de los límites de la superficie de la diminuta tierra. La ciencia esotérica ha conquistado el tiempo, y sabe los métodos para transmitir sus ideas intactas y para establecer comunicaciones entre las escuelas a lo largo de cientos y miles de años. Tomado del libro: Un Nuevo Modelo del Universo del Sr. P. D. Ouspensky
Arena gris amarillenta. Cielo completamente azul. A lo lejos el triángulo de la Pirámide de Kefren, y cerca de mi esta enorme y extraña cara con la mirada perdida a lo lejos. Acostumbraba ir con frecuencia del Cairo a Gizeh, sentarme en la arena frente a la Esfinge, quedarme mirándola y tratar de comprenderla de comprender la idea de los artistas que la erigieron. Y en todas y cada una de las ocasiones experimentaba el mismo miedo y terror de aniquilamiento. La mirada de la Esfinge me absorbía, una mirada que hablaba de misterios fuera de nuestra facultad de comprensión. La Esfinge se encuentra en la meseta de Gizeh, en la que se encuentran las Pirámides y donde se levantan muchos otros monumentos, unos ya descubiertos y otros por descubrirse, y un buen número de tumbas de diferentes épocas. La Esfinge se encuentra en una depresión del terreno, de la que salen sólo la cabeza, el cuello y parte de la espalda. Por quiénes, cuándo y por qué la Esfinge fue erigida, son datos que se ignoran totalmente. La arqueología de nuestros días considera a la Esfinge como un monumento prehistórico. Esto quiere decir que hasta para los más antiguos de los antiguos egipcios, los de las primeras dinastías seis mil o siete mil años antes del nacimiento de Cristo, la Esfinge era el mismo enigma que es hoy para nosotros. De la tabla de piedra, grabada con dibujos y jeroglíficos, encontrada entre las garras de la Esfinge, partió alguna vez la suposición de que la figura representa la imagen del dios egipcio Harmakuti, “El Sol del Horizonte”. Pero desde hace mucho tiempo se ha concluido que ésta es una interpretación absolutamente sin base y que la inscripción probablemente se refiere a alguna restauración parcial hecha relativamente en fecha reciente. En realidad la Esfinge es de mayor antigüedad que el Egipto histórico, de mayor antigüedad que sus dioses, de mayor antigüedad que las Pirámides, las que, a su vez, son de mayor antigüedad que lo que se piensa. La Esfinge es indiscutiblemente una de las más notables, si no la más notable, de las obras de arte que existen en el mundo. No sé de nada que pudiera compararse a ella. Pertenece sin duda a un arte totalmente diferente del arte que conocemos. Seres como nosotros no podrían erigir una Esfinge. Nuestra cultura tampoco puede producir algo como esto. La Esfinge parece ser indudablemente una reliquia de otra cultura, de una cultura muy antigua, dueña de conocimientos más amplios y profundos que los nuestros. Hay una tradición o teoría según la cual la Esfinge es un gran y completo jeroglífico, o un libro escrito sobre piedra, que contiene toda la sabiduría antigua, y que la revela al hombre que puede leer este gran enigma que se encuentra en las formas, en las correlaciones y en las dimensiones de las diferentes partes de la Esfinge. Este es el famoso enigma de la Esfinge que desde los tiempos más antiguos han tratado de resolver los hombres más sabios. Algún tiempo antes, al leer las obras que hablaban de la Esfinge, me había parecido que seria necesario acercarse a ella con todo el equipo de un conocimiento diferente del nuestro, con alguna nueva forma de percepción, con cierta clase especial de Matemáticas, y que sin el auxilio de estos elementos seria imposible descubrir algo en ella. Pero cuando vi la Esfinge con mis propios ojos, sentí en ella algo de lo que nunca había leído u oído, algo que inmediatamente la colocó, ante mis ojos, entre los más enigmáticos y al mismo tiempo fundamentales problemas de la vida y del mundo. La cara de la Esfinge lo maravilla a uno desde la primera mirada. Antes que todo, es una cara completamente moderna. Con la excepción del tocado no hay nada de “historia antigua” en ella. Por alguna razón me había temido que la habría. Yo había pensado que la Esfinge debería tener una cara muy “extraña”. Pero este no es el caso. Su cara es simple y comprensible. Lo único extraño en ella es la forma en que mira. La cara se encuentra muy desfigurada. Pero si uno se aleja un poco y mira por algún tiempo la Esfinge, se ve como si cayera un velo de su cara, los triángulos del tocado detrás de las orejas se hacen invisibles, y ante uno aparece con toda claridad una cara completa y con perfectas facciones con unos ojos que miran sobre y más allá de uno hacia la distancia desconocida. Recuerdo haberme sentado en la arena frente a la Esfinge en el sitio desde el cual la Segunda Pirámide a lo lejos forma un triángulo perfecto detrás de la Esfinge —y haber tratado de comprender, de leer su mirada. Primero vi sólo que la Esfinge miraba sobre mí a lo lejos. Pero pronto empecé a experimentar una especie de vaga y creciente inquietud. Un momento después sentí que la Esfinge no me estaba mirando, y no sólo que no me miraba, sino que no podía mirarme; y no porque fuera yo muy pequeño en comparación con ella o demasiado insignificante en comparación con la profundidad de la sabiduría que contenía y guardaba. De ningún modo. Eso habría sido natural y comprensible. El sentido de aniquilamiento y el terror de desvanecimiento provenía del sentimiento que yo tenia de ser en alguna forma demasiado accidental y transitorio para que la Esfinge pudiera notarme. Sentía que no sólo estos fugaces momentos u horas que yo pudiera pasar ante ella no existían para la Esfinge, sino que si pudiera yo permanecer bajo su mirada desde mi nacimiento hasta mi muerte, mi vida entera pasaría tan fugazmente para ella que no me notaría. Su mirada estaba fija en otra cosa. Era la mirada de un ser que piensa en siglos y en milenios. Yo no existía ni podía existir para ella. Y yo no podía contestar mi propia preguntare ¿existo yo para mi mismo? ¿Existo, en realidad, en alguna forma, en relación con alguna extraña cosa? Y en este pensamiento, en este sentimiento, bajo esta extraña mirada, había una frialdad de hielo. Estamos tan acostumbrados a sentir que somos, que existimos... Y sin embargo aquí, de pronto, sentí que no estaba yo, que no existía, que no podía ni siquiera ser percibido. Y la Esfinge que se encontraba ante mí miraba a lo lejos, sobre mí, y su cara parecía reflejar algo que ella veía, algo que yo no podía ni ver ni entender. ¡Eternidad! Esta palabra penetró en mi conciencia y atravesó todo mi ser con una especie de frío estremecimiento. Todas las ideas acerca del tiempo, acerca de las cosas, acerca de la vida, se hacían confusas. Sentí que en estos momentos en los que me encontraba ante la Esfinge, ésta vivía en todos los acontecimientos y en todos los sucesos de miles de años, y que por otra parte muchos siglos pasaban ante ella como simples momentos. Cómo podía suceder esto era cosa que yo no comprendía. Pero sentía que mi conciencia se asía de la sombra de la exaltada fantasía o clarividencia de los artistas que habían erigido la Esfinge. Yo palpaba el misterio pero no podía ni definirlo ni formularlo. Y sólo más tarde, cuando todas estas impresiones empezaron a unirse con aquéllas que ya antes había conocido y experimentado, los bordes de la cortina parecieron levantarse, y sentí que empezaba, lenta, lentamente, a comprender. El problema de la Eternidad, del que habla la cara de la Esfinge, nos lleva al reino de lo Imposible. Hasta el problema del Tiempo es simple en comparación con el problema de la Eternidad. Datos para la solución del problema de la Eternidad pueden encontrarse en los diferentes símbolos y alegorías de las religiones antiguas, y en algunas de las modernas, a la vez que de las antiguas filosofías. El círculo es el símbolo de la Eternidad. Una línea que atraviesa el espado y que vuelve a su punto de partida. En el simbolismo es la serpiente mordiéndose su propia cola. ¿Pero dónde está el principio en un círculo cerrado? Nuestro pensamiento, encerrado en un círculo, tampoco puede salir de él. Es necesario un esfuerzo heroico de la imaginación, un completo rompimiento con todo lo lógicamente comprensible, natural y posible, para poder descubrir el secreto de este circulo y para encontrar el punto en el que el fin se une con el principio, donde la cabeza de la serpiente muerde su propia cola. La idea del eterno retorno, que para nosotros se encuentra conectada conectada con el nombre de Pitágoras y en los tiempos modernos con el de Nietzsche, es precisamente el impacto de la espada en el nudo del carro gordiano. Alejandro cortando el nudo gordiano, de Jean-Simon Berthélemy (1743–1811) Sólo en la idea de retomo, de repetición sin fin, podemos comprender e imaginar a la Eternidad. Pero debe recordarse que en este caso no tendremos ningún nudo delante de nosotros, sino sólo sus partes separadas. Y habiendo comprendido la naturaleza del nudo en este aspecto dividido, tendremos que unir después estos fragmentos otra vez en el pensamiento y hacer de ellos un todo. Tomado del libro: Un Nuevo Modelo del Universo escrito por el Sr. P. D. Ouspensky.
En el lenguaje de Internet, se suele llamar “troll” a aquellas personas que intencionadamente buscan provocar (entiendase "molestar" ) a los demás para generar controversia, lo cual hacen de varias formar, pero principalmente utilizando "mensajes provocativos" que buscar incomodar emocionalmente a los demás. Es facil caer en el juego de un “troll”, pero quien usualmente se ve afectado son los usuarios novatos. Pero… La definición clasica de “trollear” es molestar intencionalmente a otro (o a varios) para que estos respondan de manera agresiva…, existen varias formas de trollear, tal y como lo expondre lineas abajo, pero un ejemplo clasico de ello es colocar un mensaje que no tiene que ver con el tema expuesto a fin de crear controversia, el siguiente ejemplo lo tome de entre los propios comentarios de este post: Veamos este ejemplo claro de "trolleo": a) El comentario no tiene nada que ver con lo expuesto en el Post, no realiza ninguna aportación al mismo y ni siquiera dice porque él evalua este "Post" como "la nada misma". b) El comentario en sí es ofensivo, ya que no solo trata de desvirtuar lo que aquí se expone, sino que también implica a los lectores del Post: "algunos te festejaran el post", "alla uds.. sigan en la nada...." c) He incluso ofende a la propia comunidad de Taringa ya que dice que: "lamentablemente en esto se ha convertido Taringa.." Como podemos ver en el ejemplo anterior a los "trolles" no les interesa hablar sobre el tema en cuestión o realizar algún aporte, sino solamente generar controversia mediante mensajes incendiarios, sarcásticos o humorísticos destinados a arrastrar a los demás usuarios a una confrontación sin sentido... Lo mejor es no discutir con un "troll", ya que si lo haces, siempre vas a salir perdiendo, en este sentido, entre mayor sea tu reacción ante él, más probable será que el “troll” vuelva a comportarse como tal, pues sentira que sus acciones logran su objetivo de provocar caos. Recuerda: «No alimentes a los trolles» (Don't feed the troll) y de ser posible (si la ofensa lo amerita) reportalos con los administradores o moderadores del foro en cuestión. Las técnicas más utilizadas por los “trolls” son las siguientes: a) Escribir mensajes virales para que provoquen enfado inmediato en los demás usuarios. b) Crear mensajes irrelevantes o fuera del tema a fin de afectar o secuestrar la discusión. c) Incluir en sus mensajes grandes imágenes o efectos similares para que los demás usuarios no puedan visualizar los mensajes anteriores. d) Publicar sonidos o imágenes perturbadoras. e) Enlazar a sitios desagradables (Shock sites) que contengan material perturbador. f) Crear mensajes incendiarios de tipo racista, sexista o clasista. g) Escribir deliberada y repetidamente mal los nombres de los otros usuarios durante la discusión para molestarlos o irritarlos. h) Prometer pornografía o cualquier otro contenido de interés a los demás usuarios, siendo que él no posee ese contenido o en realidad no desea compartirlo. i) Usar deliberadamente diversas identidades o nombres de usuarios en forma simultanea e incluso en la misma discusión para engañar deliberadamente a los demás. Pero, ¿Qué motiva a los “trolls” a actual así? a) Divertirse a costa de los demás. b) Llamar la atención. c) Expresar su hostilidad ante el mundo. Sobre los conflictos relacionados con los “trolls”, hay seis grupos en los que podría clasificarse a los usuarios: 1.- Trolls: Alborotadores que generan conflictos continuamente. 2.- Cazadores de trolls: Son usuarios que gustan de responder a las provocaciones de los "trolls" y de hecho, permanecen a la expectativa, esperando a que surja el ataque de uno de ellos para poder responder. Usualmente ellos no generan el conflicto, pero lo intensifican en cuanto empieza. 3.- Indiferentes: Son aquellos que intentan ignorar el conflicto y tratan de continuar hablando sobre el tema original (aún cuando a veces esto es casi imposible). 4.- Moderadores: No se trata de los moderadores del sistema o foro, sino de usuarios que intentan «solucionar» el conflicto, tratando de contentar a todas las partes (lo cual es imposible). 5.- Espectadores: Regularmente son usuarios que se apartan del conflicto y en casos particularmente malos (en sitios llenos de "trolls" ), abandonarán el foro asqueados. 6.- Secuestradores: Ellos no son cazadores de "trolls", pero cuando uno aparece, comenzaran a discutir con él, haciendo que se pierda el hilo del tema. Cuando aparece un "troll", lo mejor es no discutir con él, evitando así alimentarlo, aunque a veces por el alto grado de la ofensa, es muy tentador tratar de responderle, pero no hay que hacerlo, ya que eso es lo que él quiere: "llamar la atención, para sí poder capturar la discusión y llevarla invariablemente fuera del tema". Se que es muy dificil soportar a un usuario de este tipo, pero los foros son lugares libres y todos tenemos el derecho de expresarnos, hay que tener paciencia con ellos y no responderles, de esta forma se desesperaran e incrementaran sus ofensas, ante lo cual lo mas probable es que sean bloqueados por los administradores o moderadores del foro en cuestión. Recuerda: "si un usuario te ofende sin razón, si habla de algo no relacionado con el tema o da un punto de vista muy controversial sin aportar pruebas" lo más seguro es que sea un "troll". Para finalizar voy a colocar algunos memes:
Lo que a continuación van a leer es mi interpretación personal acerca de varias psicografías (dibujos profeticos) del reconocido pintor y escultor argentino BENJAMIN SOLARI PARRAVICINI (BSP). En esta ocasión hablare especificamente de los 4 numeros clave que nos permiten entender la verdadera naturaleza del "oscuro periodo de tiempo" conocido como el "66", estos numeros son: 10, 13, 16 y 20.Respecto a este tema en particular -y aun cuando he recibido varias criticas al respecto- no revelare la naturaleza completa de estos numeros hasta que comience "segunda parte del 66".Ahora, veamos las siguientes psicografias:**************************************************************************************************************************************************Primera psicografia (relacionada con el numero 10).El hambre será con el dedo amarillo, pardo y negro que destrozara continentes. El exterminador colérico surgirá y la explosión de mil explosiones ensordecerá y el Sol caerá. Comienza el 66.Explicación de la psicografia:Nos señala el momento en el cual "surgio" el "exterminador colerico", también llamado: "madre de los monstruos" o "Angel exterminador" por ser uno de los 4 angeles a los cuales se les ha dado el poder de "hacer daño a la tierra y al mar".**************************************************************************************************************************************************Segunda psicografia (relacionada con el numero 13).¡Tentación, vicio, muerte! ¿Virtud? -no se verá el 66.Explicación de la psicografia:Nos indica cuando comenzara la segunda parte del 66 y nos dice que su protagonista será "el nuevo negro: el DJ Space Cowboy".**************************************************************************************************************************************************Tercera psicografia (relacionada con el numero 16).6 – 6 – 66 Caos en Argent. Rapsodia del nuevo Tango será en la Argentina cuando el caer del 66 comienza, luego regresará en literatura y el país no será, luego regresará con su acorde y el país será en triunfo.Explicación de la psicografia:Nos señala el día, mes y año en que terminará el 66.**************************************************************************************************************************************************Cuarta psicografia (relacionada con el numero 20).OM. Virtudes ocultas tras la careta de la hora. Virtudes en bien se hallan aguardando en OM. Ellas las verdades ocultas saben del mal en el mal que se allega y saben de la perfidia envidiosa que domina a la humanidad en danza lasciva de salvajes. El negro sabe que su danza invocadora atrae a sus dioses, mas ignora que también llegan los inferiores (¿inferines?) espíritus del mal, los que hacen de ellos fanáticos ciegos, concupiscentes sin freno y alcohólicos empedernidos, los que así destrozados, danzan y danzan hasta su final en condenación. Virtudes ocultas aguardan el final de la "era negra" del blanco en su danza maléfica, en su hora del cambio, ellos como los negros caerán más ¡llega OM!Explicación de la psicografia:Nos muestra cuando comenzara y cuando terminara la "era negra" del "nuevo negro", y su relación con el 66.**************************************************************************************************************************************************Espero que este analisis sea de alguna utilidad para alguien. Saludos y gracias.Link para mi pagina personal:http://www.GOKSkywalker.webs.com/
Lo que a continuación van a leer es mi interpretación personal acerca de una psicografía (dibujo profetico) del reconocido pintor y escultor argentino BENJAMIN SOLARI PARRAVICINI (BSP).En 2009 bajo la tutela de RedOne fue lanzado el video "I Came 2 Party" protagonizado por la banda alemana Cinema Bizarre y el DJ Space Cowboy (el vaquero espacial). Los cuales "curiosamente" se conocieron durante la gira que realizaron con Lady Gaga por Estados Unidos.Las siguientes imagenes son tomadas de ese video.El video se desarrolla en el interior de una mansión, en donde al parecer hay una fiesta de disfraces.Ahora veamos la siguiente psicografia:Llego el disfraz, mato la estética, impuso la estupidez, elevo la inconciencia, entrego drogas, y será muerte.Para hablar de Cinema Bizarre, tambien tenemos que hablar de Tokio Hotel porque dichas bandas estan muy ligadas entre sí. Para comenzar ambas fueron bandas alemanas y ambas fueron protagonizadas por cantantes de tipo andrógino. Ahora bien, es verdad que antes de la existencia de estas bandas ya existian artistas que pregonaban el "tipo andrógino", sin embargo ninguno de "dichos artistas" alcanzo niveles tan altos de popularidad, como los de Cinema Bizarre o Tokio Hotel. En sí, ambas bandas fueron muy similares y es curioso que con ventas tan altas de discos, ambas hayan detenido sus proyectos en 2009. Al respecto, los miembros de Cinema Bizarre argumentaron que se tomarian un tiempo para descansar, en tanto, en el caso de Tokio Hotel, la excusa fue una lesión en la garganta de su vocalista Bill Kaulitz, respecto a la cual, hay motivos para pensar que no fue cierta, de tal forma que por alguna extraña razón, "alguien" ordeno detener ambos proyectos...Curiosamente "I came 2 party" también fue el ultimo material que por el momento haya lanzado el musico ingles Nick Dresti (DJ Space Cowboy)...Espero que este analisis sea de alguna utilidad para alguien. Saludos y gracias.Link para mi pagina personal:http://www.GOKSkywalker.webs.com/