#nilibreniocupado
Abro un ojo. Todo está oscuro. Reconozco ese olor. Sandía. Como el ambientador de mi taxi. ¿Estoy en mi taxi? Intento estirar las piernas, pero no puedo. Es estrecho. Tanteo con las manos. Toco lo que parece ser una garrafa de aceite (reconozco esa garrafa), encajada en el hueco enmoquetado del paso…

Tenía un aspecto impecable: traje italiano a medida, corbata de seda, piel bronceada y el blanco de los ojos más blanco que han visto mis ojos. Antes de tomar asiento en mi taxi se quitó la americana, la dobló con suma maestría y la posó a su lado como si de un delicado ser vivo se tratara. Cerró su…
El joven subió a mi taxi y, nada más indicarme el destino, sacó de la mochila su PSP y comenzó a jugar. Desde ese instante no exagero al decir que perdió por completo su porción de realidad. En lo que duró el trayecto no despegó ni por un instante los ojos (como platos) de la pantalla, pulsando boto…