InicioSalud BienestarPorque las dietas no funcionan
link: http://www.youtube.com/watch?v=G1F5EZ38ki0&hd=1 Dieta yoyo Si los ciclos de yo-yo se repiten, así mismo el cuerpo necesita cada vez menos calorías para mantener su peso (porque tiene mucho menos tejidos musculares que funcionan desde el punto de vista del metabolismo (cada kg de musculo quema 30 calorías por día) y mucho más tejidos de grasas(cada kg de grasa quema solo 6 calorías por día) que no funcionan desde el punto de vista del metabolismo, por lo que necesita menos calorías para su funcionamiento diario. ¿Y qué le ocurre a las calorías sobrantes? ¡Que se almacenan como grasa! El resultado: también engordan y también les es más difícil adelgazar en el siguiente intento. ¿Por qué es malo? la explicación del comportamiento La pérdida de peso, que subimos después de forma constante, no solamente lentifica el metabolismo en el cuerpo, también aumenta la sensación de frustración y fracaso. El resultado es por lo general el deseo por lo dulce y la perdida de fuerza de voluntad. La siguiente situación seguramente te parece conocida de una forma u otra: decidiste empezar una dieta y te impusiste evitar completamente el chocolate, lo que más te gusta. Al principio es bastante fácil, pero después la tentación crece y se vuelve insoportable, y es entonces, sin saber exactamente cómo, en un instante el chocolate de pronto se encuentra en tu boca y junto a él te llenas de sentimientos de vergüenza y culpa por el “pecado” que cometiste. Los pensamientos te dan vueltas en la cabeza: “Destruí todo”, “no tengo fuerza de voluntad”, “soy un fracaso”, “para qué esforzarme, de todas maneras me voy a dar por vencida/o”. Estos pensamientos negativos por lo general nos conducen a comer mucho más. ¿Por qué? Porque si creemos que nos falta la columna vertebral y despertamos compasión, es de suponer que nos comportaremos de acuerdo a esto. Si ya es así, pues que sea así y entonces no comeremos únicamente una tableta de chocolate sino todo el paquete. E incluso una más. Pero el factor de fracaso no es el chocolate, o cualquier otro alimento, sino la pésima mentalidad de la dieta. La tendencia más destructiva de las personas que hacen dieta son sus formas de pensar, que boicotean su éxito. Esperamos la corrección rápida del peso y por esto actuamos a corto plazo, en lugar de invertir a largo plazo. Pensamos en blanco-negro (es un poco infantil ¿no? Especialmente si comparamos esto con otras acciones nuestras). Separamos los alimentos en “buenos” o “malos”, e incluimos en los “malos” los alimentos sabrosos y que engordan, y así convertimos los alimentos que nos gustan y tientan en prohibidos. El chocolate o comer chocolate no son el problema. El problema es la mala sensación después de comerlo. ¿Hay un camino mejor? Lo hay, la fuerza de voluntad no tiene que ser para evitar los alimentos de la larga lista de “alimentos prohibidos”. En lugar de esto definamos la fuerza de voluntad como la posibilidad de elegir y la responsabilidad. Es decir comer algo incluido en lo correcto pero que realmente queremos. E incluso si comimos más de lo que debemos, si reconocemos que somos los que elegimos –y no nos mueven sin control–, podremos después continuar por nuestra senda sin destruirnos. Lógico y esperado Las palabras claves acá son posición a largo plazo y las palabras mágicas son adoptar hábitos de alimentación y de vida sanos. La realización de los cambios en las formas de comer hay que realizarlas de a pocos y de forma constante, de los contrario fracasamos de manera segura.
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