Realizado por: Víctor Enriquez UNAM Méx. 2012 Respuesta al estrés y salud El ser humano recibe cotidianamente un grupo diverso de estímulos ambientales nocivos, llamados estímulos estresantes, los cuales pueden ser de carácter físico, químico, cognitivo, social, familiar, la diversidad es amplia, por tanto para mantener la homeostasis el ser humano requiere una respuesta adaptativa utilizando todos los recursos que sea capaz de obtener mediante su organismo y psique. Si la reacción llega a ser adecuada produce superación del estímulo estresante y adaptación, obteniéndose salud y homeostasis, en el caso contrario una respuesta física o patrón conductual desadaptativo crea un estado de estrés, si se mantiene el estado de desequilibrio en el organismo aumenta su probabilidad de adquirir enfermedades. El propósito del presente trabajo es iniciar con el desarrollo del concepto de estrés a partir de su génesis, seguido de la experiencia del estrés en el individuo tomando en consideración los mecanismos fisiopatológicos y posteriormente los cambios que produce el estrés tipo agudo y crónico a nivel neuropsicológico. Además se revisará el modelo teórico de investigación con la hipótesis psicosomática para el entendimiento de las afecciones que produce el estrés en la salud. En el siguiente inciso se explica la técnica clínica de valoración oportuna de enfermedades relacionadas al estrés, con el modelo fisiológico y modelo psicológico-conductual. Para terminar el trabajo se presentan algunas claves, patrones conductuales y tratamientos para ayudar al manejo y control del estrés. Génesis del concepto estrés: El término estrés, se acuña en 1936, por Hans Selye (1907-1982), en la Universidad de Praga, Selye observó que los enfermos, además de padecer las enfermedades diagnosticadas, presentaban otro tipo de síntomas comunes, los cuales eran: cansancio, agotamiento, pérdida del apetito, pérdida de peso, astenia, entre otros. Hans Selye Su diagnóstico le permitió denominar el fenómeno descubierto “síndrome de estar enfermo”, y luego de desarrollar experimentos con ratas de laboratorio, comprobó tres factores de reacción: la elevación de las hormonas suprarrenales (ACTH, adrenalina y noradrenalina), atrofia del sistema linfático y presencia de úlceras gástricas. A este conjunto de factores Selye lo denominó “estrés biológico”, y posteriormente “estrés” (1,2). Selye describe el Síndrome General de Adaptación con tres etapas: la de alarma en que la resistencia del organismo cae bajo lo normal, la de adaptación en que la resistencia se incrementa más de lo normal y la tercera etapa de agotamiento, en que la resistencia vuelve a disminuir y es en donde aparecen las “enfermedades de adaptación”, es importante recalcar que Selye establece desde un principio una relación determinística entre la falla en la consecución de adaptación y la aparición de enfermedades. Al estrés Selye lo definió como la suma de todos los efectos inespecíficos de factores (actividades cotidianas, agentes productores de enfermedades, drogas, hábitos de vida inadecuados, cambios abruptos en los entornos laboral y familiar), que pueden modificar el estado homeostático de la persona. La experiencia del estrés Al experimentar el estrés, entendiéndose como una respuesta compleja a un estímulo nocivo de cualquier tipo, el ser humano activa mecanismos emocionales, fisiológicos, conductuales o una combinación de todos estos. La respuesta al estrés tiene componentes psicológicos y físicos; las respuestas psicológicas pueden ser las siguientes: autoevaluación negativa para resolver la situación, estado de ansiedad, bloqueo cognitivo y de juicio, disminución en la memoria y atención y finalmente dificultad para la ejecución de operaciones mentales complejas (2,3). Las respuestas físicas son: aumento en el nivel de cortisol y catecolaminas circulantes, incremento en parámetros fisiológicos como sería mayor frecuencia cardiaca, respiratoria y elevación de la presión sistólica y diastólica (1,2,3,4). Respuesta neuropsicológica al estrés tipo agudo y tipo crónico En una perspectiva actualizada de las alteraciones que produce el estrés de tipo agudo a nivel orgánico destacan los cambios neuroquímicos en la corteza prefrontal, la zona más evolucionada del cerebro, es el área cerebral que nos permite un pensamiento abstracto y la concentración en tareas, funciona además como una unidad de control mental, inhibiendo comportamientos inapropiados o pensamientos y acciones poco funcionales. La corteza prefrontal es especialmente sensible al estrés dentro de la jerarquía de las estructuras cerebrales. La corteza prefrontal es el área cortical donde se ha observado mediante métodos de imagenología cerebral que múltiples neuronas detienen la transmisión de impulsos al recibir una alta descarga de neurotransmisores asociados al estrés como son la noradrenalina y la dopamina, disminuyendo momentáneamente la capacidad cognitiva y del juicio. Otros estudios han buscado la relación que produce otro neurotransmisor, la serotonina sustancia altamente relacionada con la depresión y su capacidad para modular el estrés y la ansiedad (3). La respuesta neurológica al estrés de tipo crónico se observa mediante modificaciones neuroanatómicas, se observa un aumento en las conexiones sinápticas de las neuronas de centros emocionales más primitivos como lo es la amígdala, y una paulatina disminución del número de neuronas de la corteza prefrontal. En modelos animales se ha demostrado que estos cambios neuroanatómicos son reversibles en muchos casos, pero en humanos los cambios se mantienen, una reducción crónica de la materia gris es la expresión de una vida con historia de estrés constante, provocando a nivel psicológico y conductual un estado impulsivo y explosivo en la conducta permanente (2,3). La contribución científica en este sentido molecular, psicológico y neuroanatómico al estudio del estrés y su relación con enfermedades como la depresión, las adicciones, trastornos de ansiedad y el trastorno de estrés post-traumático, nos permiten entender de una forma más profunda la etiología de las enfermedades psiquiátricas. La interrogante del porque el cerebro cuenta con mecanismos que debilitan sus funciones cognitivas superiores, cual es el verdadero aporte evolutivo del estrés, y su capacidad para bloquear la cognición y finalmente si se mantiene constante porque es capaz de crear una degradación de las estructuras cerebrales, una respuesta tentativa a esta pregunta sería que en algún momento de la historia humana era de mejor utilidad bloquear el pensamiento y solamente huir o pelear. En nuestra vida actual, el actuar sin pensar conlleva muchas veces a resultados negativos, aunque el porqué de una degeneración de la sustancia gris solamente puede ser explicado mediante mecanismos autolíticos que se activan automáticamente, por la necesidad de mantener una respuesta constante al estrés, pero que no logran la adaptación suficiente, una especie de ciclo degenerativo neuronal por estrés. Estrés hipótesis psicosomática De acuerdo a la hipótesis psicosomática del estrés en la salud, el estrés psicológico disminuye la función óptima del organismo en general, numerosas investigaciones han demostrado los efectos adversos del estrés en la salud en cuanto a la correlación de la presencia de enfermedades y altos niveles de estrés. La importancia de este modelo conceptual de entender a la enfermedad radica en obtener las bases fisiopatológicas por las cuales se producen enfermedades y síntomas físicos con niveles altos de estrés ambiental. Las distintas líneas de investigación, han enfocado la atención de los especialistas hacia considerar como información verídica los auto-reportes de síntomas somáticos, esta problemática versa con respectos a patrones psicológicos y su relación con síntomas somáticos y la dificultad médica para encontrar la etiología de los síntomas. Los rasgos neuróticos en la personalidad reflejan una disposición mayor a tener reacciones psicológicas al estrés de tipo somático. En numerosos casos las personas con problemas de somatización acuden a la atención medica, con la presencia de síntomas específicos, los cuales no pueden ser verificados mediante los procedimientos médicos habituales, junto a esto trastornos psicológicos específicos como la alexitimia dificultan el diagnostico diferencial por sus similitudes mórbidas con las somatizaciones, en estos padecimientos la búsqueda de tratamiento médico independiente de la etiología psicológica dificulta el proceso de curación y disminución de síntomas. Desde una aproximación médico-conductual, es crucial enfocarse en los procesos asociados al estrés capaces de provocar posteriormente una enfermedad o disfunción. El interés científico está concentrado en precisar como los factores estresantes a nivel psicológico producen síntomas somáticos (3). Detección oportuna de enfermedades producidas por el estrés. La valoración oportuna de los síntomas premórbidos asociados al estrés es de un indiscutible valor clínico, los abordajes científicos para caracterizar objetivamente los síntomas son mediante el uso de pruebas de mediciones fisiológicas y psicológico-conductuales. a) Valoración fisiológica: En este sentido la medición fisiológica de mayor utilidad para valorar los síntomas preclínicos asociados al estrés es la reactividad en la presión arterial. Son diversos los estudios que demuestran una correlación cercana entre el estrés de la vida cotidiana y un aumento de la presión arterial basal. Las consecuencias a largo plazo de la hipertensión arterial, sea esta leve, y los daños que produce en el sistema nervioso central ya han sido demostrados, desde dificultades en las funciones sensoriales, cognitivas y motoras, hasta una probable asociación en el desarrollo de un evento vascular cerebral en el anciano con historial de hipertensión leve y estrés (2,4,5). b) Valoración psicológico-conductual: Es conocido el ámbito académico por ser un productor de estrés en su población estudiantil, los factores estresantes han sido estudiados ampliamente, se cuentan entre ellos, el fracaso académico, acumulación excesiva de trabajo, falta de aceptación en el grupo, decepciones académicas y familiares, entre otros. El estrés de ámbito académico puede provocar en la psique y en el organismo de la persona alteraciones importantes y duraderas, producidas por el intento del individuo de lograr adaptación terminará desarrollando complicaciones en la salud, de igual forma psicosomáticas. La valoración del nivel de rendimiento académico desfavorable y su relación cercana con el estrés, se propone en estudios como una medición de tipo conductual para obtener criterios objetivos que servirán para identificar prematuramente a poblaciones en riesgo de presentar enfermedades futuras asociadas al estrés, una prueba de tamizaje basada en el rendimiento académico que se propone puede tener una utilidad clínica similar a las mediciones fisiológicas, como es la medición de la reactividad en la presión arterial (2,6). Como controlar el estrés Las estrategias de mayor utilidad para el manejo del estrés son las de tipo conductual, se observa en el control que maneja el servicio militar, la formación que tienen para casos de emergencia los predispone a actuar velozmente con lo necesario para sobrevivir, a pesar del bloqueo cognitivo que el estrés pueda provocarles, el control psicológico que se vuelve la segunda naturaleza del soldado es el factor determinante que permite una respuesta adaptativa aun en las situaciones de mayor estrés. Otra perspectiva de tipo conductual es que el manejo de situaciones difíciles desde edades tempranas, fortalece la capacidad de adaptación, los niños aprenden a través de experiencias, existe una correlación con la depresión, la frustración infantil y el fracaso adaptativo en las experiencias estresantes de la vida. Los medicamentos genéricos como la prazosina, tratamiento para la presión sanguínea que bloquea algunas de las acciones perjudiciales de la norepinefrina, se han probado en personas que tienen el trastorno de estrés post-traumático. Las estrategias de relajación, respiración profunda, meditación y actividad física producen una reducción de la respuesta al estrés. Bibliografía 1. Carvajal, A., Estrés y depresión: una Mirada desde la clínica a la neurobiología. Rev. Med. Clin. Condes- 2005, 16 (4) 210-9. 2. Perez, F., Hipertensión arterial, estrés y rendimiento académico para la evaluación integral del adolescente hipertenso o en riesgo. Medicentro 2011; 15 (3). 3. Arnsten, A., Mazure, C. Sinha, R., This is your brain in meltdown. Scientific American, Apr 2012, vol. 306, Issue 4, p 48-53, 6p. 4. Hilmert, J., Ode, S., Robinson, D., Blood pressure reactivity predicts somatic reactivity to stress in daily life. J. Behav Med (2010) 33: 282-292. 5. Dijkstra, K., Charness, N., Yordon, R. and Fox, M., Changes in Physiological Stress and Self-reported Mood in younger and older adults after exposure to a stressfull task. Aging, Neuropsychology, and cognition, 16: 338-356, 2009 6. Fernandez, A., Ansiedad durante pruebas de evaluación académica: influencia de la cantidad de sueño y la agresividad. Salud Mental 2009; 32: 479-486.
Respuesta al estrés y salud
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
367visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos: