Los germinados sirven para ser consumidos en jugo, en pizas, ensaladas, en sopa, etc. Tienen antioxidantes, proteínas, vitaminas, enzimas. Regulan el tránsito intestinal, enriquecen nuestra sangre, son regenerativos muy útiles en enfermedades degenerativas, casi no dejan residuos, ayudan a regenerar el páncreas. Las semillas conocidas germinables son las lentejas, la soja, el maíz, el frijol, etc. y deben tomarse naturales, es decir, que no hayan recibido tratamientos químicos para su conservación. El principal valor de los germinados es que son cuerpos vivos y aportan una energía propia de los vegetales vivos que la ciencia aún no conoce pero que es conocida por los ocultistas.
En una botella de boca ancha echamos unas 10 cucharadas de semillas de soja. Las cubrimos con agua y las dejamos media o una hora. Después de ese tiempo escurrimos el frasco y las tapamos con un trapo y una banda de caucho. Las guardamos en un lugar fresco y oscuro. Todos los días echamos agua limpia y las dejamos una media hora y luego escurrimos el frasco. Las volvemos a guardar. Cuando las plántulas están entre 5 o 10 centímetros se sacan y se consumen.
Consumiendo:
Se pueden licuar unos germinados con una ramita de apio, una fruta de nuestro gusto y agua suficiente.
Los germinados pueden desinfectarse con un poco de agua y una cucharadita de agua oxigenada.
A una ensalada pueden añadirse unos germinados y consumirse.
Se pica un mango pintón en cuadritos, se agregan germinados, una lechuga Batavia desmenuzada y un poco de mayonesa. Listos para el consumo.
En la piza se pueden agregar germinados aunque se pierde la parte vital de los germinados.
A 3 papas cocinadas con cáscara y reducidas a puré se le agregan los germinados, mayonesa y atún y están listos para servirse. Se le puede picar perejil liso.